Puede que muchos (bueno, mejor dicho, puede que algunos de los tres o cuatro que leéis pacientemente este blog, ja ja) os hayáis preguntado qué puñetas significa el título.
Ya que últimamente no hay grandes cosas sobre las que Escupir Rabia (francamente, el tema de la Huelga General me ha cansado tanto que paso de darle más vueltas al asunto), vamos a empezar a ponernos en situación, especialmente para algún novatillo que se haya incorporado recientemente ;)
Una distopía viene a ser, tradicionalmente, lo contrario a una utopía. "Vale, macho, te has lucido", me diréis. No me seáis, no me seáis; ya me vais conociendo un poco (los que no me conocíais de antes, claro) y ya deberíais saber que me gusta explicar las cosas un poco dando detalles y referencias.
Como decía, una distopía es lo contrario de una utopía, si entendemos utopía como "sociedad perfecta". En cierto sentido, una distopía también plantea una sociedad "perfecta", pero con ciertos matices. En la literatura, las distopías suelen plantear una sociedad que CREE vivir feliz y (a menudo) libre en un sistema que se muestra a sí mismo como perfecto, pero no deja de ser una mera fachada. Los mejores ejemplos los podemos ver en novelazos como Nosotros de Evegny Zamiatin, 1984, del sin par George Orwell, Fahrenheit 451 de Ray Bradbury o Un Mundo Feliz de Aldous Huxley. Hay muchas más por ahí, pero estas son las que me parecen las más destacables, aparte de ser unos grandes clásicos.
La distopía por definición, entonces, nos muestra una sociedad que se rige por unos valores muy concretos, generalmente asociados con la alienación de la gente (si habéis visto Metropolis de Fritz Lang, o al menos el homenaje que Queen hacía en su video clip de "Radio Ga-Ga", ya ireis pillando el asunto), que tiende a vivir de un modo muy homogéneo, formando parte de grupos grandes y casi carentes de lo que entenderíamos por un sentido de individualidad.
Hay además otros grandes conceptos principales que caracterizan a una distopía. Paso a ir analizándolos:
Manipulación de la Información: Presente especialmente en Nosotros y 1984. Este concepto es uno de los pesos pesados, puesto que la información de los medios no sirve al principio que debería ser (informar, como su nombre indica), sino a servir a un gobierno que manipula las cosas a su conveniencia. "Manipulando el pasado manipulamos el futuro", decían en la versión cinematográfica de la novela de Orwell protagonizada por John Hurt. Todo cuanto sucede se manipula, se tergiversa o sencillamente se suprime. Lo que no conviene, se censura. Todo para mantener el statu quo dominante.
Encuadramiento de la juventud: Esto se puso de moda en el mundo real con los Nazis. Aparece en prácticamente todas las novelas que he mencionado arriba, y si os gusta el cine, lo veis con claridad en Equilibrium, protagonizada por el gran Christian Bale. El concepto es muy sencillo. Si bien la primera generación es la que ha tenido que ser implementada en el sistema (no al revés, no os confundais), la segunda es más fácil: un sistema educativo que lave bien el cerebro y se acabó eso de tener presos políticos o disidentes.
Vigilancia o supresión de la intimidad: Aquí aparece el concepto de Gran Hermano orwelliano. Lo vemos también en Nosotros un poco en Fahrenheit 451, con eso de las denuncias de los poseedores de libros (luego hablo de eso). Vigilar a la población "por su seguridad" (cómo veíamos en los carteles de la novela gráfica de V de Vendetta del incomparable Alan Moore o su adaptación al cine) es un factor que puede aparecer de incontables modos: bien por medio de telepantallas, por medio de espías, micrófonos, etc. El fin que justifica los medios para preservar una sociedad sin traidores.
La lucha contra el libre pensamiento: Esto aparece en todas las novelas que he mencionado, y de paso en todas las películas que han ido apareciendo en este post. El Pensamiento Único es una herramienta vital en una distopía y los disidentes, bien son marginados sociales (Un Mundo Feliz) o bien las pasan canutas, desapareciendo (1984) o siendo "reinsertados" en el sistema (Nosotros, por medio de una lobotomía). En las distopías, por lo general, el libre pensamiento suele asociarse a las emociones y a la individualidad. El plan de un gobierno distópico en estos casos es simple: extirpar, como si se tratase de un cáncer. Una justificación se puede ver en la reciente película Invasión, protagonizada por Nicole Kidman, donde se nos plantearía una "proto-distopía".
La lucha contra la cultura o lo que ella representa: Esto es el objetivo principal que plantea Fahrenheit 451, pero puede verse de un modo u otro en casi todas las demás. Las sociedades distópicas clásicas procuran erradicar la cultura, bien quemando libros, bien manipulando la historia, bien todo a la vez, con la idea de que el humanoide medio viva en una especie de presente eterno donde cada día es exactamente igual que el anterior. Todo recuerdo procura borrarse (y si te acuerdas y lo dices, atente a las consecuencias), o bien manipularse con los fines políticos pertinentes. "La ignorancia es la fuerza", si os suena el dicho...
En resumen, toda distopía por definición se va a encargar de que no penséis. De que adoréis al sistema. De que, bajo ningún concepto, os rebeléis, llegando al punto de que vuestros propios hijos puedan traicionaros en favor del sistema.
¿Creéis que es ciencia ficción? Pues no os creáis. En algunos países esto ya es así. Los casos que me vienen más a la mente ahora mismo son Singapur, donde un amigo estuvo y me contó la situación. Allí el gobierno es aparentemente democrático, pero lo único que tiene de democrático es que hay elecciones. Al final siempre salen elegidos los mismos, y los que gobiernan son una corporación que maneja la ciudad-estado como una empresa. Allí la vida humana como tal no tiene mucho valor (te puedes suicidar tirándote a las vías del metro y lo más que puede encontrarse es una reseña donde no dan ni tu nombre, y el gobierno diciendo que indemnizará a aquellos que llegaron tarde al trabajo por culpa del accidente), y para que haya un reconocimiento de algo tiene que ser llevado a cabo por MUCHA gente. Si no, no hay nada que rascar. La censura es brutal (si emiten una corrida de toros, por ejemplo, no ponen el final) y el concepto del mundo exterior es, como poco, difuso.
China, en cuanto a concepto, no es del todo diferente (considerando que gran parte de la población de Singapur es de origen chino y que los puestos de poder allí son gente de este país). La mentalidad del "vivir para trabajar" en lugar de "trabajar para vivir" forma parte un poco de esta mentalidad distópica. Como nota curiosa, tanto chinos como singapureses están contentos con su gobierno y con cómo funcionan las cosas. Y por lo general, convencidos, no os vayáis a creer de que hablamos sólo de encuestas manipuladas.
Japón es ligeramente diferente por eso de estar algo más abierta al mundo exterior, aunque cuenta con sus propios problemas de identidad (véase el problemazo que tiene la juventud al ver el mundo exterior de occidente y compararlo con el peso de la honorable tradición japonesa y su imperante necesidad de romper con todo eso a lo bestia), aparte de por un sistema terriblemente competitivo que lleva a una gran cantidad de jóvenes japoneses al suicidio cada año. Aquí el tema de formar parte de un grupo, irónicamente, viene a ser un modo de rebelión contra la tradición. De ahí la cantidad de otakus, góticos, keis,lolitas góticas, etc. que proliferan. Al final, crecen y acaban currando en empresas con una camisa blanca y una corbata. Bienvenidos a la distopía de nuevo.
La pregunta es: ¿pensáis que Occidente se libra? Bueno, en mi modesta opinión, no. Sencillamente, estamos algunos pasos por detrás. Sin embargo, ya empiezan a verse detalles: "por nuestra seguridad", tenemos cámaras en las calles, que impiden actos vandálicos. "Por nuestra seguridad", tras el 11-S, el gobierno estadounidense proclamó que no tendría problema alguno en manipular toda información que fuese necesaria con tal de llevar a cabo sus fines. En Gran Bretaña, a partir de los atentados del 11-J, se declaró que si era necesario, se invadiría la intimidad de los correos electrónicos a fin de evitar atentados terroristas.
"Gran Hermano", desde el año 2000, se convirtió en un fenómeno social en todo el mundo. Ahora, miles de jóvenes desean meterse en una casa para estar vigilados constantemente, hagan lo que hagan.
Los sistemas educativos vigentes están apostando cada vez menos por los valores culturales. El fracaso escolar no hace más que aumentar, pese a tener la tasa de escolarización más alta de la historia. En 2005, se propuso eliminar las asignaturas de Literatura Inglesa en las Universidades Españolas, con el pretexto de seguir el plan de Bolonia (esto resultó ser falso) y dar "mayor proyección empresarial a las carreras". La rectora Adelaida de la Calle declaró que "aquellos que quieran estudiar a Shakespeare más vale que se vayan buscando otro sitio".
España resulta ser uno de los países que más libros vende pero uno en los que menos se lee (básicamente porque exportamos a Latinoamérica). Uno de los últimos éxitos de ventas ha sido la biografía de Belén Esteban. Según los índices de audiencia, el documental sobre su vida resultó ser un éxito.
En 2009, el Ministerio de Cultura prohibió la emisión de la película Saw 6 por considerarla "violenta", pero no se censuran imágenes de la guerra de Afganistán o Irak a la hora de comer. Tampoco se han censurado comedias donde adolescentes consumen drogas duras o mantienen relaciones sin protección.
Observando un poco el pasado, se puede comprobar que todos los gobiernos han tenido que hacer, de un modo más o menos forzado, un pacto con la banda terrorista ETA. Sin embargo, cada vez que esos mismos partidos están en la oposición, censuran esta práctica al partido gobernante.
Cada vez que hay una huelga general, los sindicatos dicen que ha sido secundada por medio millón de personas. El gobierno siempre dirá que han sido menos de 100 mil.
Cada vez que hay unas elecciones, el partido que queda en la oposición asegura haberse sentido "triunfador". No importan las circunstancias. Lo mejor es que la gente que está en los mítines aplaude histéricamente: se lo creen.
Éstos son sólo unos datos que os voy soltando. Como siempre, podéis pensar lo que queráis...
¿Por qué Rumbo a la Distopía, entonces? Porque es allí donde vamos, si nadie lo impide. El mundo que nos espera será un mundo de prensa no sólo manipulada, sino mucho más sectaria, que nos obligará a pensar de una determinada manera. A ser posible, todo lo populista, demagógica y oportunista que se pueda. Si no pensamos igual, nos convertiremos en unos disidentes. Unos antiespañoles. Antidemócratas, incluso. Antitodos, si nos ponemos a pensar por nosotros mismos. El mundo se convertirá en la Dictadura de la Ignorancia, que ya nos están colando por todas partes. Ahora no mola tener estudios, como nos decían hace 20 años. El listo es el que vive guai sin dar ni golpe; el que pega el braguetazo. La que se queda preñada de un torero y hace pelis. El que se hace famoso por salir en "El Diario de Patricia" diciendo que quiere hacer un trío con sus amigas.
Ya hemos comprado el billete. Pero todavía podemos elegir subir al tren o no...
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