domingo, 26 de abril de 2015

Angst- Ubi sunt?



Hoy vamos a empezar nuestro artículo reflexivo de forma pedante. Para variar, no vais a leer sobre tetas ni culos, ni vais a encontraros palabras malsonantes. No al principio, al menos. Nuestro post de hoy va a iniciarse con las líneas de un poema de Pablo Neruda. Antes de que digáis nada, no suelo leer demasiada poesía. Tampoco tengo por costumbre leer literatura hispánica, aunque ahora parezca estar de moda o haya quien me sugiera que debería hacerlo por vete a saber qué motivo que, francamente, me importa de poco a nada (ya sabéis lo que pienso últimamente de convertirlo absolutamente todo, incluido el ocio, en una especie de campaña reivindicativa de lo que sea), y prácticamente no he leído nada de este señor.
Sin embargo, y pese al garrulismo que parezco haber destilado con estas líneas, sí tengo que decir que una vez, leyendo un libro de un tema que no viene en absoluto al caso, me encontré con esta cita (no referenciada, por cierto, así que tuve que buscarla) y me llamó poderosamente la atención. No por el significado del poema en sí, sino por lo que esas líneas, totalmente extraídas del contexto del poema, significaron para mí. Los versos dicen así: "Piedra en la piedra, el hombre, ¿dónde estuvo?/ Aire en el aire, el hombre, ¿dónde estuvo?/ Tiempo en el tiempo, el hombre, ¿dónde estuvo?

Como he indicado arriba, ni me voy a poner a hacer un análisis literario del poema ni el objetivo de este artículo es hablar de él en sí. Mi intención es hablar un poco de lo que significaron para mí esas tres líneas.
Arrancamos.

En ciertas etapas de tu vida, oyes promesas. Promesas de los que te rodean. Gente que, por el motivo que sea, tiene una habilidad de fascinar, o bien gente con la que sientes la suficiente afinidad como para llamarlo "amigo". Un término que, reconozco, empleamos a veces demasiado a la ligera y que nos lleva a errores tales como pensar que un amigo es cualquier bicho viviente con el que no te lleves a matar.
Podemos decir que eso de ser amigos es un término amplio que implicaría todo un espectro, en todo caso. Esa concepción me resulta cómoda, ya que evita tener que andar inventando palabras y etiquetando a la gente en base al nivel de amistad que tenemos con ellos. En este caso, hablo de amigos. Lo que se entiende por el concepto estricto.


Putos amos.


Tenemos una cierta tendencia a pensar que un amigo es para toda la vida. En mi caso, aun siendo, como ya sabéis, una persona que tiende a ser solitaria, es un concepto que no me desagrada en absoluto. La gente que siente lo que es estar solo como lo siento yo apreciamos lo que es no tener más compañía que la de uno mismo, pero no por ello tenemos que abjurar de otras personas hasta el día que nos vayamos al otro barrio. Digamos que no es una necesidad acuciante esa de estar rodeados de gente todo el tiempo, lo que tampoco excluye que de vez en cuando necesitemos o nos apetezca compañía. Porque el mundo interior enriquece y eso, pero a veces viene bien eso de variar.
Partiendo de ese hecho, entendemos que aunque no necesites estar todo el rato con un amigo, o incluso pese a que ese amigo viva en Quintocoño, Arkansas, sabes que esa persona está ahí.

Estar ahí. Este es un concepto un poco difícil de explicar, pero lo intentaré lo mejor que pueda: por esto no me refiero al hecho de que lo tengas en la puerta de al lado de tu casa o que sea la típica persona a la que llamas básicamente cuando estás jodido. Por "estar ahí" hablamos de un concepto más amplio y a la vez más profundo. Me refiero a gente con la que sabes que no pasa el tiempo: gente a la que lo mismo no has visto más que un par de veces en un año por el motivo que sea (distancia física, por ejemplo), pero sabes que se acuerda de ti. No me preguntes cómo, pero tienes esa certeza.
Llamadlo si queréis "cercanía personal".

Sin embargo, pasan los años y vemos que las cosas, con según quiénes, no funcionan como creíamos. La distancia no se limita a lo físico, ya que podemos hablar de dos personas que vivan en la misma ciudad, o incluso a apenas un kilómetro el uno del otro. La distancia entre esas dos personas, antaño bastante estrecha, ahora se convierte en un puto abismo. Es cuando te das cuenta de que esa persona, a quien en su día habías confiado tus secretos y ella a ti los tuyos, ya no está ahí. Partiendo de la habitual analogía metaliteraria/serial, te das cuenta de que has pasado de ser un secundario habitual a un personaje poco menos que episódico. En algunos casos, es que directamente desapareces de la continuidad, como esos personajes que tuvieron su función y que, debido a los designios de un autor que improvisa, directamente deja de aparecer en la trama principal, cayendo en un limbo del que cada vez es más difícil salir.
El abismo se ensancha.


A lo basto.


Es al sucederte esto cuando, lógicamente, empiezas a plantearte a qué coño ha venido lo que sucede. A qué viene, no el hecho de que una persona viva su vida (lo que suele ser lo normal), sino que tú, cuando te quieres dar cuenta, no pasas de ser una puta nota a pie de página. Si tienes un poco de sangre en las venas o muestras un mínimo de interés en esa relación tan estrecha que tenías, haces balance de aquello en lo que la has podido cagar. Quizás no con la intención de arreglarlo (porque a veces, las distancias se multiplican de forma entrópica, ampliándose a cada día y congelándose, hasta llegar a un cero absoluto, donde no hay movilidad posible), pero sí con la de saber qué coño ha podido pasar.
Y a veces, solo a veces, te das cuenta de que ha sido algo gradual, pero siempre ha estado un poco ahí. No esa distancia ni ese enfriamiento, por supuesto, pero ha habido gérmenes. Sutiles y casi imperceptibles, pero no por ello inexistentes. Haces memoria y analizas de forma sistemática reacciones y acontecimientos. Observas lo que ha venido sucediendo a lo largo de los últimos cinco, diez, lo mismo quince años y las piezas, lenta y pesadamente, empiezan a encajar.
Y es cuando llegas a ese punto de decepción.

Ya mencioné por alguna parte que una vez me enseñaron que cuando alguien te decepciona en realidad te decepcionas a ti mismo porque atribuyes a esa persona unas cualidades que obviamente no tiene. No me siento con ganas de rebatir esto, la verdad... pero sí tengo que decir que eso, en casos como este, con gente tan cercana, es inevitable. ¿Que el mundo en realidad tiene un aspecto diferente a como lo percibimos? Pues oye, no digo yo que no. Es más, creo que es hasta muy probable que así sea. Pero esta lección no ayuda. Decirnos "Sabías que podía pasar" no nos hace sentir mejor; una decepción es una decepción y haberla contemplado como algo posible tiene muy poco de consuelo.
Se supone que de esta lección tenemos que aprender a no esperar nada absolutamente de nadie, y ver como "bueno" lo mínimo que nos encontremos de ello, tomando lo "malo" como algo que no nos sorprende y para lo que estábamos medio preparados en caso de suceder.
Con la mayoría probablemente funciona, pero yo no soy de pensar que todo el mundo sea igual para nosotros. Nos podemos poner todo lo democráticos que nos dé la puta gana, pero es lógico que no sintamos la misma empatía por alguien a quien no conocemos de nada que por alguien a quien queremos, o alguien a quien nos gustaría arrearle con un martillo pilón en la cabeza hasta dejarle el cráneo con la textura de la compota de manzana. Por tanto es lógico que nos toque los cojones que alguien en quien hemos confiado, no unos días (ridículo) o un par de años (plausible), sino una puta eternidad, nos deje en la puta estacada.


Solo dije que no habría tetas AL PRINCIPIO.


Y es que tampoco hace falta que nos hagan la putada padre para jodernos. No hace falta que se follen a nuestras parejas en varias posturas del Kamasutra y luego nos lo restrieguen por la cara para que nos preguntemos "Qué cojones pasa con tu puto rollo". No hace falta que nos decapiten al gato o que nos quemen la casa. Basta con descubrir que a esa persona le importas una puta mierda. Que, sin discusiones o broncas previas, dejes de formar parte del entorno y pases a ser una jeta más de las que se encuentra uno por la calle. No a nivel de trato, pero sí a nivel de consideración.
Pongámonos todo lo new age que queramos, pero esas cosas sientan como una patada en los dientes.


O como una hostia de Chuck Norris.


Es entonces cuando te pones a hacer un repaso rápido de las últimas mierdas que te has comido y ves que, lejos de ser el tío en que esa persona confiaba para lo que fuese, ahora eres el último tonto del culo que se entera de todo (porque, al moverte en círculos similares, te acabas enterando), donde gente que es más reciente o de menor confianza sí está al día. Que uno puede parecer hacerse la víctima, pero cuando habla con esa gente más reciente y le cuenta que no sabía nada y que se está enterando por ellos de las noticias, se da cuenta cómo se les cambia la cara y se quedan flipando de ser ellos quienes me lo cuentan y no quien debería hacerlo. De llegar a decir incluso el feo que supone eso.
Sigues retrocediendo en el tiempo y ves que estas últimas historias no son en absoluto nuevas y que ha habido ecos antes. En ese periplo, ves incluso cómo se te ha echado en cara a ti lo mismo... Sin que la otra parte recuerde cómo tú tuviste que buscarte la vida porque no podías contar con ella. Porque, por el motivo (o motivos) que fuese, tenían cosas mejores que hacer y a ti te tocaba apañártelas como pudieses. Puede que eso te enseñase en su momento a sobrevivir socialmente hablando, a moverte entre unos y otros. A no depender de una persona en concreto, sino a relacionarte con todo aquel que tuviese un mínimo de interés. A tener colegas hasta en el infierno. Da igual, porque de puertas para afuera eso se ve como que eres tú al que todo le importa una mierda. El que se desentiende, el que te deja tirado a la más mínima. De pronto, el hecho de que tú seas la clase de persona al que no se le caen los anillos por escuchar a quien lo necesite, o dispuesto a echar una mano cuando ha hecho falta, deja de contar. De que tú no tengas demasiado en cuenta la distancia física y que, cuando te encuentres con algún amigo al que hace siglos que no ves te alegres y las cosas para ti sean como lo fueron tiempo atrás. Lo que cuenta, al parecer, es que no has estado disponible cuando te han llamado a última hora para hacer cualquier cosa, porque tienes tu vida y no vas a dejar lo planeado solo porque ese alguien se llama tal y tiene preferencia. Porque es más fácil pensar que vives en casa mirando al techo esperando a que ese alguien te llame para que vayas corriendo a hacer lo que sea.


"Si tú me dices ven, lo dejo todo"...


Resulta muy curioso cuando escuchas cómo te echan eso en cara y tú casi que prefieres callarte la de cosas que podrías echarle tú en cara a esa gente que lo hace. No porque no sean importantes, sino porque no tienes ganas de soportar el desgaste emocional o de energías que conllevan situaciones así. Porque en el fondo igual empiezas a descubrir que no merece la pena entrar en una discusión árida, donde no vas a cambiar la opinión de aquellos que piensan que eres un monstruo por no poder ir a según qué eventos, o participar en según qué cosas... Y ellos no van a cambiar la tuya al pensar que tú no eres quien deja tirada a la gente.
Te tienes que callar la de veces que tú has estado pero bien jodido y a esta gente que tanto prometía hace siglos ha parecido resbalarle, y no porque no lo supieran. Que conste, no es que necesite un hombro en el que llorar. Superé esa etapa hace mucho. Pero lo que sí habría necesitado en su momento es saber que la otra persona estaba ahí... y, si analizamos el asunto de una forma fría y objetiva, nos damos cuenta de que no. No estuvo.
Más motivos para callarte tienes cuando a esa persona le da por contarte la noticia, tú le dices que ya lo sabías, y que estabas esperando a que ella te lo dijera en persona, y encima lo que te encuentras son reproches, pullas y echadas en cara acerca de temas anteriores, en lugar de explicaciones.


Lo mismo que dije de las tetas lo digo también de los culos.


Son cosas que, en definitiva, no cabrean. Más bien se limitan a sumar líneas en una lista de cosas que te hacen encogerte te hombros y decir que, oye, si así está el patio, pues estupendo. Cada uno a vivir su puta vida y arreando, porque no están las cosas como para andar de mala hostia y mucho menos dejar que le toquen a uno las pelotas con discusiones, chorradas ni cosas de las que tiene plena certeza de que no han sido de uno. De que esta pelota lleva años gestándose y de que llega un momento en que te hartas de feos, de tiritos al cuello, de comentarios presuntamente jocosos, de murmullos, o de que te tengan delante y se callen cosas de las que luego te enteras por otra gente. Acabas hasta los mismísimos huevos de que se te quede la cara de gilipollas cada vez que algún conocido común te suele lo de "Oye, igual no debería habértelo dicho" y tengas que disculpar a esa tercera persona y decirle que ha hecho lo correcto (lo que es cierto), porque los dioses saben cuándo te habrías enterado de haber sido por quien debía decírmelo. De que esas terceras personas tengan que reconocer lo mal que ha estado que te dejen en la estacada y tú ahí no puedas decir mucho más... más que nada porque no queda ya nada que decir.

Aquellos a los que admiramos en su momento no han hecho más que mostrarse como héroes con pies de barro al manifestar con claridad que para ellos no somos gran cosa. Si los héroes viven para el recuerdo, el recuerdo que dejan éstos se perfila como difuso, enturbiado por ciertas actitudes, por ciertos desplantes.
Ahora te preguntas a dónde ha ido a parar todo aquello que hubo en el pasado. Qué ha quedado tras esta Gran Oscuridad que nos ha engullido a todos.
¿Dónde están?
Ubi sunt?
Parafraseando a Villon, y para terminar de una forma tan pedante como empezamos, "¿Dónde están las nieves de antaño?"

miércoles, 22 de abril de 2015

Escupiendo Rabia- Rol, videojuegos, heavy metal y otras lacras sociales



Hará cosa de un par de días, me levanto y me entero de que un chaval se ha cargado a un profesor de su instituto, hiriendo a varias personas más, en lo que debería haber sido una mañana como cualquier otra. El chaval en cuestión no usaba el armamento clásico de lo que estamos acostumbrados a ver en una típica historia norteamericana (nótese el chiste macabro de que esto sucede en el aniversario de la matanza de Columbine, para más inri), sino que lleva encima una ballesta de creación casera, lo que hace que el crimen resulte más "exótico" para la prensa, que empieza a frotarse ya las manos ante el boom mediático del espectáculo que se va a formar. Vamos para bingo cuando resulta que el crío, de tan solo trece años, resulta ser un fan de la serie The Walking Dead. Según otros, de Juego de Tronos. Qué cojones, puede que de las dos.

No pienso entrar en un diagnóstico psiquiátrico del chaval. No soy psiquiatra y, francamente, no sé qué coño se le puede pasar por la chota a nadie para que una mañana coja y decida quitar de en medio a unos cuantos. No voy a entrar en ese juicio de valor sumarísimo acerca de la personalidad de alguien a quien desconozco y cuya historia familiar o trasfondo social son un total misterio hacia mí. Sería demasiado fácil. Demasiado español, eso de coger y entrar a saco analizando los pormenores de un caso que, honestamente, ni puta idea.

Lo que sí me atrevo a juzgar es a la opinión pública, ya que este caso ni es nuevo ni me resulta del todo desconocido. Sucedió hacia 1996, año arriba, año abajo, cuando un puñado de gilipollas decidieron montarse una paranoia de la hostia, secuestrar a un señor que esperaba el autobús por la noche y cargárselo, con decapitación incluida. El crimen del juego de rol, lo llamaron. Automáticamente, toda la puta opinión pública decidió, no culpar al criminal, sino a sus gustos o preferencias: estos tontos del culo, que no tienen otro nombre, ni siquiera jugaban a un juego de rol propiamente dicho, sino que tomaron una o dos premisas (algo así como si llamas "fútbol" a usar una pelota, llenarla de clavos y dedicarte a aporrear a la gente con ella) y se montaron un compendio de mierda que usaban para justificar toda la basura que tenían en la cabeza. Basura no necesariamente inculcada por el ocio. Para llegar a este tipo de cosas, donde te planteas quitar la vida a un ser vivo (no creo que obligatoriamente humano) si preguntáis mi opinión, suele (o debería) haber muchos más catalizadores que a lo que te dediques un viernes por la tarde.


Otra de las grandes generalizaciones al respecto fue decir que los juegos de rol eran propios de chavales de clase media, como si el que dos imbéciles asesinaran a un señor tuviera que ver con esto.
Como si no hubiera adultos que jugasen o como si no fuesen de clase media.
O como si el ser un chaval o ser de clase media tuviese influencia alguna sobre la posibilidad de matar a alguien.


El juego de rol debe su nombre a asumir un papel, que el jugador debe interpretar improvisando y usando su creatividad. Para entendernos, es lo más parecido a participar en una obra de teatro.
Aquellos que querían prohibir el rol por considerarlo nocivo contra la mente probablemente son de los que habrían asumido hace algunos siglos que el teatro era pernicioso contra el alma.
Y es que todo lo que implique usar la imaginación, últimamente, empieza a tener un tufo de "mala influencia" que echa para atrás...



La opinión pública, en su sacrosanta sabiduría, decidió generalizar y cargar las tintas contra los chavales que menos problemas creaban. Contra aquellos que, en lugar de pasar la tarde en un parque fumando porros o reventando papeleras (por aquella época también los había, y muchos), preferían quedarse en casa tirando dados. Chavales que, en su inmensa mayoría, a menos que fuesen una panda de tarados soplagaitas (como los que te puedes encontrar en cualquier ámbito), lo más peligroso que enarbolaban era un boli o, como mucho, un pincel para pintar miniaturas.
Yo era uno de aquellos chavales por aquella época, y creedme que tuve que escuchar una inmensa cantidad de gilipolleces por parte de gente que no sabía dónde tenía la puta cara: desde el "ten cuidado" (como si me fuera a despeñar por un puto barranco) hasta el "pero eso te vuelve loco, ¿no?". Habíamos pasado de ser chavales invisibles a tener que andar justificando nuestro ocio, porque a TRES gilipollas les había dado por matar a uno.
Tócate los cojones que nunca nadie me preguntó en cuántas peleas en mi vida me había metido (para su sorpresa, ninguna).


Se pensarían que una partida de Dungeons & Dragons sería como el Club de la Lucha o algo así, cuando es más probable que te partan la cara en la calle a que lo hagan en una partida de rol.
Incluso en las de rol en vivo.


La prensa no es que ayudase demasiado: una profesión que debería tener como objetivo informarse de las cosas, se pasó ese principio por la punta del nabo y se dedicó al sensacionalismo más barato y chapucero. La infame Nieves Herrero, famosa por haber liado la de Dios es Cristo y haber llevado las cotas del morbo de mierda a lo más alto cuando asesinaron a las tres chicas de Alcásser, volvió a la carga con entrevistas que intentaban condicionar la opinión pública. Vale que entrevistase psiquiatras, pero su muletilla era "Pero el juego es peligroso, ¿no?" Algo muy digno de una profesional como la copa de un pino, que probablemente se sienta orgullosa de haber contribuido a una sensación de paranoia bestial, y de hacer que rodasen las cabezas de miles de personas que tenían un ocio que, en líneas generales (insisto, a menos que seas un puto tarado) no hace daño a nadie.


Para nieves Herrero, probablemente el melón llevaría una bomba dentro, la flor tendría veneno y el libro sería un manual de descuartizamiento.


No fue el único caso, o no exactamente: a partir de entonces, cada vez que había un crimen cuya causa no estaba del todo definida, se usaba el término "juego de rol" como algo genérico a la vez que despectivo; un término tan genérico como "crimen pasional" o "ajuste de cuentas". Meter algo que no tiene nada que ver en el mismo saco, simplemente porque no se han hallado las causas. Es el caso de una chica que murió envenenada en su piso hace unos diez años, creo que en Madrid (por favor, si podéis darme más luz sobre este caso con algún artículo lo agradecería. He visto varios reportajes en la tele al respecto, pero no he dado con nada escrito), tras haber recibido varias misteriosas notas por parte de una o varias personas; notas con las que llegaron a dejarle en su puerta una botella de refresco. Un crimen que podría haber sido una especie de broma macabra, o lo que fuera, pero que nadie con el mínimo de conocimiento sobre el tema achacaría a un juego de rol, porque no tiene absolutamente nada que ver.


Los roleros de mi época eran tal que así.
Peligrosísimos, dónde va a parar...


Pero vaya, que esto no va solo contra el rol, sino que el cuadro tiene muchas más piezas: en 2000, el chaval de la katana, al que se le fue la olla y se cargó a sus padres, al que se achacó la "perniciosa" influencia de un juego de PlayStation. Poco antes, otro que también sacó una ballesta y amenazó (sin llegar a cargarse a nadie) con liarla parda y "cazar gente" porque se lo había pasado teta viendo la peli aquella de Van Damme, Blanco Humano (otro caso del que solo tuve referencias televisivas). Si nos vamos unos cuantos años más atrás, más allá de nuestras fronteras, veremos que otros dos chavales se liaron a escopetazos porque habían oído "mensajes subliminales" en un disco de Judas Priest, cuando ni siquiera la técnica de grabación de aquella época permitía poder grabar mensajes que se pudieran reproducir dándole la vuelta a un disco. Sin embargo, la acusación fue lanzada igualmente y los músicos tuvieron que demostrar la inocencia (o no ser culpables) ante una opinión pública que los había puesto en la picota por algo que no habían cometido: ni habían tomado drogas (no de forma pública al menos), ni habían usado armas contra nadie. Nos movemos en el tiempo y esto se repite en la tragedia de Columbine, cuando Marilyn Manson es acusado de incitar a la masacre que perpetraron dos tontos del culo, solo porque eran fans del cantante. Como si una cosa implicase relación directa y exclusiva con la otra. Y estos solo son los dos casos más sonados: hubo otros que fueron acusados sin crímenes por medio, como los Kiss o Alice Cooper. La sociedad los señaló como culpables por asociación y por ofrecer una influencia nociva sobre los jóvenes. Partiendo, nuevamente, de ese concepto que es pensar que todo bicho viviente por debajo de los dieciocho es subnormal y que se deja arrastrar por cualquier cosa. Como si un adulto no fuera igualmente subnormal. Como si eso de verte influido por algo fuera culpa de todo lo demás, menos de ti.


El rostro del puto Mal, para muchos tontos del culo que ni siquiera sabían qué tipo de música escuchaban sus hijos.
Y lo peor no es que no lo sepan. Lo triste es que ni siquiera les importa una mierda.


Hechos que vienen sucediendo, si nos fijamos, desde los últimos veintipico años para acá y que parecen ser una constante (aislada, pero existente) en el tiempo. Y no me refiero a eso de que se cometan crímenes: los asesinatos se cometen, como suceden robos, violaciones y demás. Me refiero a la opinión pública ante los crímenes que es incapaz de entender, especialmente a manos de gente joven. Al menos, en lo que viene siendo en nuestro país.
Si echamos un vistazo al patrón de estos sonadísimos crímenes, nos damos cuenta de que la actitud generalizada, por parte de la prensa así como del ciudadano medio que opina sin saber de qué coño habla, es la de juzgar automáticamente, no al criminal (que ya es duro, si nos ponemos por delante de la justicia ordinaria, dictando sentencia nosotros solitos), sino a su ocio. En caso alguno hemos escuchado (o lo hemos hecho de forma aislada o muy leve), cuando se ha tratado de acontecimientos así de raros, que el chaval fuese un desequilibrado, que proviniese de un entorno social desestabilizado, que sufriera o provocase bullying o lo que sea. En este tipo de crímenes, se tiende a ver al asesino como una especie de pobre corderito al que le han sorbido el seso unas entidades demoníacas (encarnadas en una consola o en una hoja de personaje, que parecen ser lo único en esta sociedad que incita a matar), que es plenamente incapaz de tomar una puta decisión, por minúscula que ésta sea, y que lo han convertido en un monstruo, y no vemos la hipocresía reinante de este planteamiento.


Botellones. Otra lacra social, pero no suele formar tanto revuelo. Total, aunque haya comas etílicos, haya menores de edad borrachos, haya apuñalamientos y demás movidas, no son nada comparados con un chaval que sigue una serie o juega a videojuegos y se carga a alguien, aunque no tenga nada que ver lo que siga o a lo que juegue y sea propenso a cargarse a alguien en cualquier circunstancia.
Porque lo segundo, aunque sea un fenómeno más aislado, está menos normalizado que esto.


Es hipócrita pensar que simplemente un juego puede volverte loco y hacerte matar en una sociedad que ha perdido por completo los valores. A mí por ejemplo me encanta ver cómo el personal se rasga las vestiduras hablando de la violencia entre los jóvenes solo cuando se producen barbaridades de este estilo, y obviando por completo que la violencia (sin llegar a matar) se produce a diario, y no solo de forma física. Ahora que ha sucedido esto es cuando a la prensa (o al mundo adulto, en general) le ha dado por preguntar a los chavales si han sido testigos de situaciones violentas o de acoso dentro de las aulas. Y han alucinado cuando éstos han dicho que sí: mucha gente estos días se ha horrorizado al enterarse de que dentro de las aulas hay gente violenta, actitudes agresivas contra otros alumnos y contra profesores. Y al parecer aquí nadie se había enterado. El chiste es que esto no es nuevo y se remonta hasta hace décadas (a bote pronto, a mí me recuerda a muchas movidas violentas que presencié en mi etapa en la EGB). Puede que estos chavales a los que han entrevistado estos días llevasen años diciéndolo, pero nadie les había escuchado, y se ha tenido que liar la que se ha liado para que alguien quiera medio prestar atención.


"Cosas de chavales".
"Es que están en esa edad".
"Esas cosas pasan".
"No es para tanto".


Por cuestiones laborales, he podido vislumbrar cómo funciona el sistema educativo y me atrevo a decir, sin mucho miedo a equivocarme, que lleva años decayendo: desde mi época, donde los profesores hacían por completo la vista gorda con temas como el acoso entre compañeros de clase hasta nuestros días, donde lo siguen haciendo en un porcentaje más alto del que se debería tolerar. Como comenté una vez, estas son "cosas entre chavales" hasta que a una pobre criatura, harta de la vida de mierda que un puñado de miserables la habían obligado a vivir, se despeña por un barranco. A partir de ahí, todos aquellos que miraron para otro lado o que participaron en el puteo constante no haciendo nada, eran los que ponían velas lamentando su muerte. Porque a toro pasado las cosas siempre quedan bien. Porque eso era mucho más fácil que ayudar en vida a alguien que lo necesitaba.


Esta escena es bastante clásica, donde vemos a un matón acosando a alguien y a unos cuantos alrededor coreando la escena.
A menudo olvidamos que hay muchos, muchos profesores que no actúan, aunque tengan los casos de acoso (o bullying) delante de sus putas narices porque no lo consideran labor suya. Para muchos de estos "docentes" (lo entrecomillo porque me niego a reconocer como tal a alguien) lo único que importa es cobrar a fin de mes e impartir las horas lectivas. Lo demás, es asunto de otros.


El sistema educativo en que vivimos se está esforzando bastante en generar una competición malsana entre los estudiantes: entre esa obsesión generada por las notas y esa especie de fobia hacia inculcar la cooperación entre compañeros, lo que tenemos es un sistema de castas dentro de las aulas donde lo que se aplaude es que un chaval apruebe aunque haga lo que sea necesario para conseguirlo (porque las notas son lo cuantificable y lo que luce de cara a las estadísticas). Aprobar para que sus padres puedan presumir de estos críos ante los padres de otros (porque se sigue pensando que el que saca mejores notas es más inteligente), o simplemente para que les compren algo, pero sin valorar realmente el esfuerzo de lo que están haciendo. Sin que, en el fondo, les importe una puta mierda lo que están haciendo. Por eso nos extrañamos o nos escandalizamos cuando vemos grupos de chavales diciendo que eso del instituto es una mierda, que aprender no sirve para nada y demás cosas bonitas.
Me tengo que reír encima cuando escucho que el ministro de educación, igualmente sabio, estudia impulsar un plan de prevención contra la violencia en las aulas, sin enterarse de que los centros cuentan con un equipo de estudiantes y alumnos destinado a mediación (el el caso del centro donde hice yo las prácticas, premio europeo dos veces por su lucha por la convivencia y visto como un "centro marginal" por una panda de soplapollas que se piensan que el barrio donde esté emplazado lo es todo). O al menos, muchos de ellos, especialmente los que cuentan con una directiva que se implica y no como la que viví yo en mi época del instituto, cuando estos organismos brillaban por su ausencia y donde la directiva se quitaba de en medio de la forma más cobarde ante cualquier problema, como si esa mierda del populacho no fuese con ellos o no quisiesen ensuciarse las manos tomando cartas en el asunto.


La política de verlo todo detrás de unas persianas suele ser la más cómoda. Luego, basta con lamentarse por lo sucedido a la víctima que hemos presenciado.
Recordemos a Kitty Genovese y nos daremos cuenta de que esto no es tan aislado ni tan marginal como parece.


No voy a generalizar, pero es que en suma a esta crisis de valores en la que impera la puñalada trapera para conseguir lo que se quiere, tenemos una nueva generación de padres 2.0 que parece que lo único que quieren es tener un hijo porque es lo que se espera de ellos. Padres que luego sienten que su hijo es una molestia, a la que hay que atiborrar de actividades extraescolares, por absurdas que resulten, para que así no den por culo en casa. Padres que piensan que empachar a un crío de cosas materiales o ponerlo delante de la tele o el ordenador sin ningún tipo de control acerca de lo que ven suple una terrible carencia de afecto que cada día prolifera más. Padres que luego no se explican por qué su hijo viene con una amonestación del colegio porque lo han pillado dándole de hostias a un profesor, a un alumno o protagonizando un acto vandálico dentro del centro educativo. Y ojo, esto no es nuevo, solo ha cambiado de forma: antes estos padres soplaban veinte duros al chaval y lo mandaban al recreativo; ahora les ponen internet en la habitación y se desentienden.
Lo que sí es nuevo es el hecho de sobreproteger a un crío y dar por válida su palabra, negando la autoridad de cualquier otro adulto: no es el primer caso que oigo de que un chaval llega a casa diciendo que el profesor es un hijo de puta, que le tiene manía y que le ha regañado en clase, y ver cómo el padre, hecho una puta furia, se va para cagarse en los muertos del profesor, llegando a veces al punto de la amenaza física. Porque a(l bestia de) su hijo no lo toca nadie. Por eso no es de extrañar que cada día surjan más y más jóvenes con la percepción de que son intocables, que cualquier cosa que hagan va a quedar completamente impune. Que piensan que eso de la responsabilidad es para pringaos.



"El sistema nos quiere porque considera que somos seres inmaculados, incapaces de cometer delito alguno, o de tener mala leche siquiera. Por tanto, podemos hacer lo que nos dé la puta gana".

Así sucede, que en el caso que abre este artículo se cargan a un profesor y HOY es un héroe, porque dio su vida por proteger a sus alumnos. Un profesor que llevaba la vida de mierda que llevan los profesores en la actualidad, y que nadie se lo valoró, ni a él, ni a todos los que viven así y que sienten vocación por lo que hacen (de los otros, esos que solo se meten en una clase por el dinero y que les importa una mierda su trabajo ni hablo; para mí solo son profesores de nombre): dando vueltas por toda la puta geografía de la comunidad, sin optar a un puesto medianamente fijo y viviendo con sus padres a los treinta y cinco años, para que luego llegue el gilipuertas de turno diciendo que viven como Dios. A esta criatura se lo han cargado y a día de hoy, que está el cuerpo presente, es un héroe y todo el mundo dice que la figura del profesor, en general, es excelente y necesaria.
Mañana otros como él volverán a ser "los hijos de puta esos", a los que los alumnos faltan al respeto a diario y los padres putean en grupos de Whatsapp en colectivo.


—Me cuenta la madre de Antoñito que El Calvo está de baja por depresión.
—¿Y eso?
—Tomasito lo trincó de espaldas y le estampó la cabeza contra la pizarra mientras daba clase.
—Que se joda El Calvo. Era un soplapollas.
—Ya te digo. Están todos en el grupo de padres diciendo lo mismo. ¡Suspender al niño, con lo listo que es!


Los profesores, según estos padres (siempre y cuando no muera alguno en acto de servicio, claro), tienen la única culpa de que sucedan estas cosas, cuando no la tele o cualquier otra cosa. Estos padres, sabios como ellos solos, son de los que piensan que se lleva al crío al colegio a que lo eduquen, porque ellos están demasiado ocupados para hacer las funciones que tienen como padres. "A mi hijo que lo eduquen en la escuela, que para eso pago impuestos" se convierte en un mantra que puede traducirse en "Como pago impuestos, delego mis responsabilidades en otras personas, para que hagan por mí aquello que no deben hacer, porque no es su labor, pero que yo sí debería hacer por es la mía".
Quizás el fallo está en entender que un centro educativo está para dar una educación a una persona. Error, no sé si de terminología o que el personal es subnormal y entiende lo que le sale del culo: un centro educativo está para impartir una formación, y como mucho colaborar en eso de la enseñanza de valores, pero no está para educar a nadie. La educación viene de casa, le joda a quien le joda. Si su hijo, caballero, es un puto maleducado, deje de echar la culpa al colegio o a los videojuegos: es usted quien la ha cagado como padre. Es duro admitirlo, pero resulta menos hipócrita que echar balones fuera y negarse a ver la realidad.

Un crío de diez, once, doce o trece años que es fan de una serie para adultos demuestra un fallo de base. Un fallo que no está en la serie en sí, ya que tiene su espectro de recomendación de edad, tal y como lo tienen las películas o los videojuegos... hasta los juegos de mesa suelen tenerlas. Si un crío, en una edad en que quizás es más complicado distinguir realidad de ficción (no digo que no tengan esa capacidad, ni que sean idiotas, como mucha gente sí parece pensar; solo digo que hay edades en que una orientación es más necesaria que otras), tiene total permiso para ver lo que le sale del ojete, para leer lo que le sale del ojete o para jugar a lo que le sale del ojete, dejémonos de teorías conspiratorias y de mensajes subliminales. Dejémonos de delegar nuestras responsabilidades y de achacar nuestras carencias sobre otros. ¿Que ahora es más difícil, ya que la escala de valores se ha ido a tomar por culo, aparte de que es más complicado tener una noción exacta de lo que hacen nuestros hijos? Pues claro que lo es, y más que lo va a ser si la actitud reinante (o camino de ser reinante) es coger y desentenderse. Tratar a tu hijo como si fuera una puta molestia. Como si te jodiera hablar con él.
Tampoco es que ayude mucho el debate que se plantea a partir de ahora, si es conveniente tener más control (subrayo esta palabra porque no hablo de tener "consciencia" acerca de nuestro hijo, sino de tenerlo vigilado las veinticuatro horas del día, algo que veo bastante diferente) sobre la vida de los críos. Para solucionar un problema, la "lógica" imperante es pasarse al otro extremo, como si con eso fuéramos a arreglarlo todo.


"Me importa un coño que te hayan apaleado brutalmente en el colegio. Me la suda que te hayan metido un boli por el culo. Me paso por los putos cojones que te hayan quemado la ropa en el cuarto de baño y te hayas tenido que venir a casa con la picha al aire. ESTOY LEYENDO EL MARCA, ASÍ QUE DEJA DE JODERME, PUTO IMBÉCIL"


Y es quizás uno de los puntos clave, desde mi punto de vista: si muchos de estos padres que hacen oídos sordos a los problemas de sus hijos se dedicaran a hablar con ellos y a escucharlos de verdad, en lugar de sentar campañas de odio contra sus formas de ocio, probablemente muchos (no todos, por supuesto; como he mencionado, cada caso general es un mundo y hay padres concienciados y preocupados a los que el hijo les sale chungo sin que éstos entiendan cómo ha podido pasar, o sin que haya habido necesariamente un error por su parte) de estos problemas se reducirían drásticamente. Muchos de esos problemas que tanto martirizan a esta sociedad hipócrita, como son el de la violencia en las aulas, el machismo que vuelve con fuerza a pasearse entre los jóvenes, esos terribles embarazos no deseados (especialmente a causa de la terrible desinformación sobre sexualidad, provocada por muchos de esos padres que no quieren que "le enseñen guarradas a los niños"), el inicio en las drogas y demás, tendrían además una percepción diferente. Con menos tabús, menos misticismo y con menos idioteces que rodeen a esos temas. Lo que viene siendo una óptica de personas maduras. Y no me refiero a la óptica de los chavales, sino a la de los padres o adultos responsables que tratan con ellos.
Pero para eso hay que tener un par de huevos y asumir que la estamos cagando. Como sociedad, no como padres, como profesores o como lo que sea, sino en conjunto, reconociendo que entre todos hemos colaborado para hacer que la escala de valores se vaya a tomar por culo. Y viendo cómo se tilda de "lacra social" a este tipo de cosas, no puedo sino pensar que aquí nadie va a asumir nada. Que lo que se va a hacer es encogerse de hombros, decir que las cosas van mal, echar las culpas a otros y seguir con nuestras vidas, en nuestra burbujita de gilipollez adquirida. Mañana nos olvidaremos de este caso hasta que se produzca otro.
Mañana la figura del profesor volverá a ser indigna de respeto.
Mañana los matones seguirán haciendo sus "cosas de críos" en las aulas.
Mañana la vida de muchos estudiantes seguirá siendo una puta mierda porque nadie mueve un dedo.

lunes, 20 de abril de 2015

Tebeos en Vena- ECC Cómics, o "Otro vendrá, que bueno me hará"



Aquellos Distópicos que hayáis tenido los arrestos de leeros absolutamente todos los posts de este blog (sé que alguno de vosotros lo hace, queridos) y encima tengáis buena memoria, tal vez recordéis uno dedicado a la política tocapelotas de Planeta Agostini durante el período que estuvieron editando los cómics de DC. En caso contrario, os dejo el enlace por aquí.

El caso es que han pasado unos cuantos años ya. Como tres o así, si no nos fallan las cuentas. Y oye, nada nuevo bajo el sol: Planeta perdería la licencia para editar y distribuir DC, y el manto lo recogería una editorial que muchos de los lectorcillos de a pie desconocíamos hasta la fecha: ECC. En su momento dijimos "Bueno, si mantienen la política de publicación de Planeta y, a diferencia de estos, no timan a la gente con ediciones cojonudas apenas dos meses después de que hayamos terminado de coleccionar la edición anterior en tomitos que, a la larga, salían más caros y están peor editados... Pues adelante". Es decir, que no sabíamos gran cosa de ellos, pero les dimos un margen de confianza precisamente por eso, porque no los conocíamos. Con Panini llevando Marvel fuimos incluso más crueles, con comentarios del tipo "Joder, que son los tíos de los cromos, ¿qué coño sabrán?", y nos tuvimos que meter la lengua en el culo porque, hoy por hoy, son de lo mejorcito que han editado cómic americano en los últimos años.

Pero hablemos de ECC. Su entrada a la edición española de DC Comics coincidió más o menos por la época en que DC sacaba su "flamante" Nuevo Universo DC, donde todas las cabeceras se veían drásticamente renovadas y el universo creado por la editorial a finales de los años treinta sufría otro reinicio para contar sus historias desde el principio. Un universo, como poco controvertido, debido a la pandilla que está trabajando en la cúpula de la editorial. Un universo que hace que los que llevemos un tiempecillo leyendo cómics nos rasquemos la oreja a causa del cacho moscardón que tenemos detrás y que nos causa más recelo que ver a un tío de Gandía Shore en una biblioteca. Por tanto, el primer año fue lo que podríamos llamar el "Año de margen". Explico esto: ese primer año es el año de toma de contacto, donde no terminas de pillarle el rollo a la editorial. Aún no se han desarrollado los planes editoriales que tienen previstos y necesitas al menos doce meses para ver cómo funciona su política de publicaciones, ediciones, reediciones y periodicidad de todas estas.


"Vale, Las Mejores del mundo sale este mes. El que viene, Aves de Presa. Y a ver si empiezan ya a contarnos qué planes tienen, que hay que ir organizando las pelas..."


Lo malo viene cuando pasa el año y te das cuenta de que ECC, lejos de ponerse al día y ofrecer el material de una forma más o menos sensata, se queda como paralizada y nos deja con las patas colgando mes sí y mes también a lo largo de los años que lleva ya editando y distribuyendo cómics.
Para empezar, vemos que el riesgo de esta editorial asciende a CERO, ante lo cual muchos de vosotros diréis que bueno, que es que sacar publicaciones es una cosa muy arriesgada y no pueden estar sacando cosas para minorías porque luego se las tienen que comer con patatas. Amén a eso, tíos, pero analicemos primero a lo que me refiero:

Considerando que el Nuevo Universo DC está causando tal controversia que muchos lectores están pasando de comprar material de novedad, es un hecho prácticamente impepinable que una editorial que está llevando una franquicia tan brutal como es DC tiene que tener un mínimo (no hablo de una cantidad desorbitante) de material de reedición. Es el caso (y odio hacer la comparación, pero es que no hay más cojones) de Panini, que en los últimos tres años ha reeditado tanto material clásico de los años sesenta como colecciones más modernas, previas a los lanzamientos actuales. Es el caso de la reedición del Capitán América de Ed Brubaker, que se publicó hará unos diez años. Lo que ECC empezó haciendo fue, aparte de limitarse a editar lo que se está publicando en Estados Unidos ahora mismo como novedad, fue sacar una edición de Watchmen y otra de Ronin en tapa blanda, junto con el Año Uno de Batman y poco más. Es decir, cosas que fueron editadas por Planeta no mucho antes y que saben que van a venderse ellas solitas. Cosas necesarias, pero que suponen un riesgo cero. Si encima contamos con el hecho de que esperaron más de un año antes de empezar a reeditar, ya vamos viendo cómo tira el asunto.


Esto se va a vender sí o sí. No tiene demasiado mérito sacarlo en plan "Hey, chavales, nos estamos jugando los huevos al sacar esto a la venta".


Pero ojo, que no solo viene esta queja a causa de las reediciones: ha habido colecciones de novedad que, sin previo aviso y sin dar explicación alguna, esta editorial ha cancelado, faltando por completo el respeto a los lectores que la estaban siguiendo. Es el caso claro de The Unwritten, que a día de hoy sigue publicándose en Estados Unidos, incluyendo cruces con Fábulas y que ECC ha obviado por completo. Es posible que las ventas de esta serie no fueran las esperadas, pero en este caso es una cuestión de ser coherentes: si se decide apostar por el material de novedad, pues se apuesta; y si se decide compaginarlo con reediciones, pues se compagina. Esta política de "Editamos lo que nos da la gana y si no vende lo que nos gustaría, en lugar de sacar tiradas más pequeñas, lo cancelamos", como que no.

ECC también ha sido muy de anunciar a bombo y platillo, conforme han pasado los años, reediciones de colecciones más o menos importantes. Prácticamente nada anterior a los años noventa (salvando lo ya citado, un tomo de Batman de Alan Davis, y La Broma Asesina de Moore y Bolland, junto con La Cosa del Pantano y el caso de Superman, del que hablaré más abajo), pero sí cosas de calidad. Es el caso de la JSA de Geoff Johns, que prometía ser uno de los lanzamientos estrella, con una edición en cartoné (tapa dura) que mejoraba con mucho la edición en rústica de Planeta. Dicha edición tenía toda la pinta de ser bimestral, y cada tomo englobaba al menos dos tomos de la edición anterior, a un precio más o menos razonable.
Entre 2012 y 2013 se sacaron solo TRES tomos, dejando la colección colgada durante casi más de DOS AÑOS (el tomo tres se publicó en Enero de 2013, y el cuatro en Marzo de 2015), y haciendo creer al público que, al igual que sucediera con The Unwritten, se había cancelado. Sin previo aviso, como acostumbra a hacer esta editorial, sale el cuarto tomo de buenas a primeras y le dice a aquellos que la estuvieron siguiendo en su foro de preguntas (porque en el catálogo de novedades no ves gran cosa que te indique a más de un mes vista lo que tienen previsto publicar) que sí, que siguen adelante y que calculan que saldrá a unos siete tomos.


La primera (o al menos, una de las primeras) en caer al limbo de "Que le den a los lectores".
De hecho, nos dieron. Todavía seguimos esperando a que a estos señores se les crucen los cables y decidan publicar las decenas de números que faltan...
Eso sí, esperamos sentados.


Esto no es lo único que han hecho estos señores. Pongo el caso de las "Ediciones de Lujo", como viene sucediendo con Lucifer. Esta colección, con una extensión de siete tomos en cartoné, fue lanzada en Abril de 2012 y publicada, en teoría, con una periodicidad que podemos llamar, como poco, "anárquica". Al principio, mi memoria pensaba que se había publicado de forma bimestral, pero viendo la página de la editorial, me he dado cuenta de que cada tomo ha salido cuando le ha parecido a los editores, sin atender a orden o concierto alguno. Dejo aquí abajo las fechas indicadas para que vayamos viendo de qué va esto:

Tomo 1: Abril de 2012
Tomo 2: Octubre de 2012
Tomo 3: Marzo de 2013
Tomo 4: Octubre de 2013
Tomo 5: Junio de 2014
Tomo 6: Diciembre de 2014

Con respecto al tomo 7, que finaliza la colección, no hay aviso alguno hasta la fecha en el catálogo de la editorial, teniendo que meterme, nuevamente, en el apartado de "preguntas" para encontrar información al respecto. Al parecer, y si no leo mal, será lanzado en Junio.
Echad un vistazo a esto: tres años para siete tomos, con parones de hasta ocho meses entre un tomo y otro. Siete tomos que en absoluto son como los Omnigold que presenta Panini, de más de quinientas páginas y que cuestan cuarenta pavos. Os hablo de que cada tomo contiene unos doce números USA como mucho, lo que hacen una media de unas 285 páginas y que cuestan la mitad que cada Omnigold. Si la editorial ha tenido razones para semejante despropósito, no las ha comunicado oficialmente en su página, que sepamos. Los que estamos siguiendo estas colecciones estamos todavía dándole vueltas al hecho de que Fábulas está publicada exactamente del mismo modo y ocupará, así a ojo, el doble de tomos. Es probable que terminemos de coleccionarla cuando nos jubilemos.


Y así fue cuando llegamos al final de la serie.


Pasemos al caso de Y, el Último Hombre. Un caso quizás menos bestia, pero que sí demuestra igualmente el desconcierto que causa ECC. Iniciada en Abril de 2013, esta colección sí parece plantearse con una periodicidad más o menos estable (bimestral). Sin embargo, como que tampoco. Dejo aquí la periodicidad que indica la página para ir viendo cómo las gastan estos amigos:

Tomo 1: Abril de 2013
Tomo 2: Julio de 2013
Tomo 3: Septiembre de 2013
Tomo 4: Diciembre de 2013
Tomo 5: Enero de 2014
Tomo 6: Marzo de 2014
Tomo 7: Mayo de 2014
Tomo 8: Julio de 2014
Tomo 9: Septiembre de 2014
Tomo 10: Noviembre de 2014

Dicho lo cual, no es que la colección se hubiese planteado como bimestral o trimestral en el plan editorial que tuviera ECC, sino que lo que tenemos es que la han ido publicado como les ha salido del alma, sin justificación alguna: ahora trimestral, luego mensual y luego bimestral, haciendo que el lector que la estuviera coleccionando no tuviera ni pajolera idea de cuándo saldría el siguiente tomo, lo que hace que eso de organizarse la economía o hacer planes de compra sea una tarea, como poco, complicada. Nuevamente, no hablamos de una colección cara o que necesite que el lector deba recuperarse económicamente de la compra realizada: Y, el Último hombre cuesta como mucho 15 euros por cada tomo (precio que, considerando el valor del cómic actual, no es en absoluto caro para una colección de este tamaño).


Olvidaba mencionar que otra de las reediciones "apuesta segura"/"no me pillo los dedos ni de coña" es V de Vendetta. Parece ser que se les pegó algo de la anarquía del personaje principal, entre eso de publicar de forma "ad lib" y lo de avisar de las novedades del mes con solo diez días de antelación.
Insisto, esto da una impresión de tener las cosas planeadas muy grande.
Nótese la ironía en lo de "muy grande".


Colecciones que se quedan paradas; colecciones canceladas sin avisar. Colecciones que se reanudan, sin avisar tampoco. Pasemos al caso de Superman, que roza la coña marinera: después de varias quejas donde les echaban en cara que no reeditasen nada anterior a 2000, ECC decide sacar una reedición (aparte de las apuestas seguras arriba mencionadas) de la etapa de John Byrne en Superman. Algo que es una buena idea, si consideramos que es una edición en cartoné de un coleccionable que sacara Planeta unos años atrás, y que algunos en su momento nos perdimos. Así, ECC lanza su primer tomo en Septiembre de 2012, a un precio que casi llega a los veinte pavos; algo quizás un poco exagerado para un tomo de 192 páginas, pero bueno. Más cara era Norma, así que no protestamos (demasiado) a ese respecto.
Nuevamente, volvemos a la misma castaña. La colección está previsto que abarque diez tomos, con una periodicidad tal que así:

Tomo 1: Septiembre de 2012
Tomo 2: Diciembre de 2012
Tomo 3: Marzo de 2013
Tomo 4: Junio de 2013
Tomo 5: Septiembre de 2013
Tomo 6: Diciembre de 2013
Tomo 7: Abril de 2014
Tomo 8: Julio de 2104
Tomo 9: Diciembre de 2014
Tomo 10: Según acabo de leer (hace un par de días no estaba esta noticia en el catálogo de la web, pero sí en el apartado de "preguntas"), está previsto que salga para Mayo de 2015.


La paciencia del lector, puesta a prueba.
Una y otra vez.
Una y otra vez.
Y otra.
Y otra.


Nuevamente, lo que empezó a plantearse como una colección que llevaba una cierta periodicidad, ve esa periodicidad interrumpida. El chiste es que en estos "parones" de la etapa de Byrne, la editorial ha ido sacando tomos de Superman... de otras etapas. Es decir, que parece que da por hecho que el que colecciona una etapa de Superman va a coleccionar todas las demás por cojones (las tenga o no) y que, por tanto, pueden permitirse dejar "aparcada" una edición para ir sacando otra que la "sustituya" en el mes que debería salir el siguiente tomo. Nuevamente, TRES años para diez tomos, cada uno de una extensión no superior a 250 páginas (algo así como siete u ocho números).


"Es que si te estás comprando el Superman de Byrne no te tiene que importar que te dejemos la colección colgada, porque hemos sacado el de Jose Luis García-López. Es Superman al fin y al cabo, así que, ¿qué más te da?"
"Pero es que eso lo tengo"/ "Es que esa etapa no me interesa"/ "Es que no quiero empezar más colecciones hasta que acabe algo"
"Tomamos nota de tu sugerencia".
Traducido: "Te jodes, nosotros vamos a hacer lo que nos salga del alma".


Si tenemos que hacer la odiosa comparativa con su competencia más directa, que es Panini, nos vamos a dar cuenta de que las diferencias son pasmosas, no solo en cuanto a medios, sino en cuanto a saber hacer: admitimos, por supuesto, que el contacto con los lectores que tiene ECC es inmejorable. La persona que lleva esa sección, por lo que he podido comprobar, trabaja con rapidez y no se corta un pelo en responder todo tipo de preguntas, incluso las que implican una crítica bastante feroz. Hasta ahí, bien. Lo malo: que tienes que andar bicheando en esa sección para enterarte de las cosas ANTES que mirando en el catálogo de la editorial, porque los avances vienen como mucho a un mes vista, o en este último caso, ves las novedades de Mayo la última semana de Abril. Puede que a los de ECC les repatee la comparación con Panini, y puedo entenderlo. Pero igual es que Panini nos tiene demasiado mal acostumbrados y anuncia sus novedades hasta TRES meses antes, para que nos vayamos organizando y sepamos que hay movimiento: en el caso de la colección de Los Vengadores de Marvel Gold (reedición de 300 números, desde 1963 hasta ya 1989), tenemos que desde 2009 hasta la fecha, han ido reeditando de forma más o menos periódica tomos que han ido recopilando etapas. Tomos de los que se han hecho segunda edición y que son fácilmente encontrables hoy en día, y de los que faltan apenas tres para tener toda la colección completa. Y no hablo de diez tomos. Hablo de más de veinticinco tomos (probablemente cuando la colección termine del todo en unos meses ronde los treinta), a precio y tamaño variable y de los cuales cuatro son Omnigold, que incluyen material inédito y una enorme cantidad de artículos que informan sobre la evolución de la serie a lo largo de los años. Tomos que no han salido con una periodicidad exacta, pero que de cuya próxima publicación hemos estado informados con bastante antelación (como digo, mínimo dos meses y llegando hasta tres incluso), de forma que aquellos que la hemos ido coleccionando hemos podido organizarnos para poder llevarla sin demasiados problemas. Si ECC ha hecho algo parecido con esto, ha sido con el cirio que nos ha montado con el tema de las Sagas de DC, publicadas de forma totalmente aleatoria (véase el caso de sacar La Noche Más Oscura ANTES que Crisis Final), o directamente de forma incompleta, como sucedió con El Día Más Brillante, que en lugar de publicar dicha saga, publicó los números de Green Lantern correspondientes a esta. Que diréis que es lo mismo que ha hecho Panini, pero con un par de diferencias:

1) Los eventos no forman parte de serie alguna, sino que son tomos más o menos autoconclusivos en sí mismos... aunque relacionados con eventos anteriores, de modo que lo lógico es publicarlos por orden. Especialmente cuando no hablamos de etapas clásicas que tienen treinta años y que pueden tener un tirón de público diferente. Hablamos de reediciones de material que no tiene más de diez años.

2) Los eventos, aunque relativamente independientes en argumento, tienen constantes referencias al evento anterior. Ya puestos a reeditarlos, y considerando que se llevan un par de años de uno a otro, leches, hazlo bien. Al no hacerlo así, resulta que el lector que ha decidido comprarse la saga en tomo porque esperó en su día o bien porque no pudiera llevar las dos, se come un spoiler de tres pares de cojones al comprarse la primera. Es el caso de La Noche Más Oscura, donde nada más empezar, nos contaban lo sucedido al final de Crisis Final.Y eso sin contar la portada que eligieron poner, que sería para hacérselo mirar.


Que vale, que la portada está de puta madre, eso no lo niega nadie.
Pero al ver esto, da la impresión de que el equipo de edición de ECC da por hecho que  todo el que compra una reedición es porque se ha leído antes el material en grapa.
Señores, que un gran número de lectores no estamos para comprarnos lo mismo dos veces. Respetar ese tipo de detalles es algo importante.


3) Panini, cuando ha reeditado macrosagas, como en el caso de Secret Wars II, NO HA DEJADO MUTILADA la línea argumental publicando lo que le dé la real gana, sino que ha tirado más por el completismo. En caso contrario, ha indicado dónde se puede conseguir el material que falta a dicha saga o evento para que el lector no se quede perdido, y siempre para que el volumen que estás comprando no sea todavía más cafre en tamaño y precio de lo que es.


Siempre está bien que avisen.


Y ojo, en este apartado diré también que han arriesgado tela, porque en esa reedición a lo largo de treinta años de serie es evidente que no todo lo que vas a sacar se vaya a vender. Quizás es por eso por lo que tanto Los Vengadores como otras colecciones que ha ido reeditando Panini (por ejemplo, Los Nuevos Mutantes) se hayan hecho de forma desordenada, empezando por sagas o arcos argumentales más o menos conocidos (por ejemplo, la etapa de Bill Sienkiewicz de Los Nuevos Mutantes o la Guerra Kree-Skrull en el caso de Los Vengadores), para luego ir sacando todo el fondo poco a poco, pero sin demasiadas pausas. Esto es lo que se suele considerar un respeto por el comprador que no solo vive de las novedades, sino que también compra material más antiguo que puede llevar (como sucediera en el caso de Elektra Asesina) más de siete años sin reeditarse y siendo (creedme) virtualmente imposible de conseguir por ninguna parte. Cuando ves que una editorial como ECC está limitándose a tirar por el camino fácil y a responder con evasivas (estuve mirando anoche la sección de "preguntas" y la mayoría de las respuestas que me encontraba eran "no está previsto publicar eso pero apuntamos tu voto" o "lo tendremos en cuenta, gracias por tu interés") la impresión general que sientes, como lector (como cliente) es que, bien tenemos una editorial que no termina de tomarse demasiado en serio su labor, o bien que es una editorial que al tomar la licencia de DC ha tomado un bocado demasiado grande y que, cada día más, se le está atragantando.


Descripción gráfica de lo que parece estar sucediendo.


Comoquiera que sea, la imagen de seriedad o de tener un plan editorial más o menos previsto, de cara al lector, está quedando por los suelos, y leer "Es que de esto ya hemos hablado en otros medios", sin más explicaciones ni disculpas por la anarquía que transmiten no es que ayude demasiado. Y si, en mi caso particular, ya me había negado a comprar cualquier material del NUDC porque no me resultaba interesante, viendo la política de coña marinera que se están trayendo con las reediciones, ahora creo que, en cuanto termine con lo que estoy llevando, no me queda intención alguna de seguir comprando material editado por esta empresa, porque ya nadie me garantiza que no nos vuelvan a dejar tirados o que nos la metan doblada en cualquier momento. Para eso, casi que prefiero coger directamente y pedir que me traigan de los Estados Unidos los cómics que me interesan de importación. Lo mismo me salen más caros (como está sucediendo con el material de la Golden Age, cosa que hoy por hoy parece impensable que publiquen, considerando una mentalidad tan "moderna" como la de ECC), pero puedo pillarme colecciones completas que me voy comprando yo cuando la pasta me lo permite o cuando me da la gana, y no cuando a una editorial tan irrespetuosa con el lector y que da tanto la sensación de ir improvisando le dé por ir publicándolos. Que igual a éstos no les supone una gran diferencia o no les importa. No lo sé porque no he visto explicación alguna, sino un sinfín de evasivas que, a fin de cuentas, no sirven. Sin problemas: a mí tampoco me importa que ECC cuente con un cliente menos.

viernes, 17 de abril de 2015

Tebeos en Vena- Cronología Uncanny X-Men, los primeros treinta años (segunda parte)



Continuando lo ya contado en el post anterior, proseguimos nuestro camino a lo largo de estos primeros treinta años de Patrulla-X. Como ya recordaréis, en la pasada entrega estuvimos contando lo que vino siendo la primera etapa del grupo desde su creación en 1963, con su alineación original y haciendo un repaso de sus andanzas a lo largo de toda la década de los sesenta y hasta su cancelación, siete años después. A partir de ahí, si hicisteis los deberes y repasasteis lo ya expuesto, recordaréis que la serie permaneció cerrada durante cinco años, pero no desaparecida: hubo reedición del material ya publicado, conservando la numeración original y los personajes, lejos de haber caído en el olvido total, estuvieron apareciendo de vez en cuando en otras colecciones.
Una vez hecho este breve resumen de lo último visto en el artículo anterior, retomamos con la Segunda Génesis de la Patrulla, ahondando un poco más en las líneas argumentales. Debo deciros que, si no conocéis bien estas historias, os andéis con cuidado porque, al tratarse de una continuidad bastante marcada, me veo obligado a revelar detalles clave del argumento, así como el final de alguna aventura.
Una vez explicado esto, arrancamos:

II. SEGUNDA GÉNESIS.



La ruptura con el pasado puede verse desde la primera portada en que surge el nuevo grupo. Las intenciones no podían estar más claras.


3. La etapa Len Wein/ Dave Cockrum:

Habida cuenta de esto, llegamos al año 1975, donde se decide relanzar al grupo mutante por medio de una técnica que se usaría más adelante en el mundo del cómic, conocida vulgarmente como "Lavado de cara". Para aquellos que no sepáis de qué va esto, os lo explico grosso modo: consiste, en líneas generales, en pasarse por el arco de triunfo lo ya contado y hacer una recreación de la serie, manteniendo una o dos premisas básicas y cepillarse todo lo demás. Esta técnica se usaría unos años más tarde en Daredevil, cuando iba a correr la misma suerte que The Uncanny X-Men y fue tomada por un recién llegado Frank Miller, al que dieron prácticamente carta blanca para hacer lo que le diera la gana, tanto con el personaje como con la serie entera. En DC, John Byrne haría lo propio con Superman y en Vertigo, Neil Gaiman haría algo incluso más extremo con el concepto de Sandman o incluso con Orquídea Negra. El omnipresente Alan Moore renovaría también La Cosa del Pantano y, de nuevo en Marvel y con más cercanía en el tiempo, Ed Brubaker lavaría la cara al Capitán America.


He aquí la nueva pandilla reclutada por Xavier.


Los encargados de llevar a cabo esta operación serían los autores Len Wein (el cual, hablando de la Cosa del Pantano, es precisamente su creador) y Dave Cockrum: mantendrían apenas algunas de las premisas de la serie (el concepto de los mutantes y poco más), pasándose por el forro tanto a los personajes (la Patrulla original aparecía de una forma prácticamente testimonial, y solo conservarían a Xavier, Cíclope y, en cierta medida a Jean Grey) como el concepto de los adolescentes estudiantes. Dave Cockrum echaría buena parte de imaginación en los nuevos diseños y así sería como tendría lugar la SEGUNDA GÉNESIS de la Patrulla-X, en el histórico Giant-Size X-Men. Esta historia, de mayor tamaño que un comic-book normal de la época, supondría no solo la aparición de la nueva Patrulla-X, sino que serviría como enlace argumental entre el final de la primera y el testigo que es recogido por la segunda.
En este Giant-Size X-Men encontramos que la Patrulla-X ha desaparecido y Xavier se encuentra dando vueltas por medio mundo para reclutar un nuevo grupo. Así es como encontramos una Patrulla, formada por personajes de todo el planeta y no solo de origen americano o anglosajón: De Alemania, Rondador Nocturno; de África, Tormenta; de Rusia, Coloso; de Canadá, Lobezno; Ave de Trueno representaría a Estados Unidos, pero en calidad de nativo apache. Por último, Wein rescataría a dos viejos conocidos de la colección: el irlandés Banshee y el japonés Fuego Solar (que seguiría con el grupo tan solo una aventura antes de largarse por las buenas). Este grupo se une a Cíclope, que presenta un visor óptico diferente. Muchas novedades y pocas explicaciones, que se van dando poco a poco: es el propio Cíclope el que nos cuenta que la Patrulla-X original ha desaparecido tras una expedición hacia una isla llamada Krakoa mientras buscaban a un nuevo mutante desconocido. Él formaba parte de dicha expedición, pero sus recuerdos están confusos tras el ataque, solo siendo consciente de haber llegado de vuelta a la Mansión-X con el piloto automático del avión que transportaba al grupo y con el poder de sus ojos multiplicado. Con el tiempo justo para presentarse y poco más, este nuevo grupo se pone en marcha en misión de rescate. No tardan en encontrar a la Patrulla, solo para darse cuenta de que el mutante que éstos estaban buscando estaba a su alrededor todo el rato: la isla entera (cuyo origen recuerda poderosamente a la Cosa del Pantano) es una colonia viviente, que había capturado al primer grupo para absorber sus energías y alimentarse de ella. Se produce una batalla, que tiene como resultante el regreso a casa de un equipo quizás demasiado grande.



Ilustración de Dave Cockrum de los personajes de Uncanny X-Men durante el tiempo que él estuvo al cargo de la serie.



4. La etapa Chris Claremont/ Dave Cockrum: La llegada de Chris Claremont en The Uncanny X-Men 94 supondría el inicio de una de las etapas más extensas de la serie, contando con no menos episodios memorables. Claremont, junto a un ejército de autores de muy diversa índole, se encargaría de escribir los guiones de The Uncanny X-Men y de varias de sus series filiales durante la friolera de diecisiete años, equiparándose un poco a lo que haría algo más tarde Roger Stern en The Avengers: al llevar tantísimo tiempo encargándose de esta labor, el autor haría suya la serie, llegando a profundizar tanto en tramas como en personajes bastante más de lo que hicieran los anteriores equipos creativos. Esta primera fase de Chris Claremont como guionista cuenta con el trabajo a los lápices de Dave Cockrum, responsable del diseño de la mayor parte de personajes de este nuevo grupo, y nos mostraría el inicio de líneas argumentales que serían recordadas y revisitadas años y décadas más tarde. Así pues, podemos dividir esta primera parte en varios arcos argumentales:

- La Saga de la montaña Valhalla y el enfrentamiento contra el Conde Nefaria (Uncanny X-Men 94-95)
- La primera aparición de los demonios N'Garai (Uncanny X-Men 96, episodio fill-in, o historia independiente, que añado aquí porque tiene alguna consecuencia algo más adelante) y de Moira McTaggart, experta en mutantes y buena amiga de Xavier que al principio se muestra como ama de llaves de la Mansión-X mientras este se centra en sus investigaciones sobre mutaciones.
- La saga Fénix (que podría contarse desde el Uncanny X-Men 98 hasta el 107)

Esta etapa continúa con la evolución ya vista en el Giant-Size X-Men y la lleva al extremo: la Patrulla-X original decide retirarse (excepto Cíclope) y cede el testigo a la nueva. Un grupo de mutantes desconocidos entre sí, que apenas saben convivir entre ellos, se ven inmersos en esto de ponerse un traje y luchar por los derechos de los mutantes. Es aquí donde tiene lugar la primera baja (Ave de Trueno) y donde se empiezan a sentar nuevas bases de la serie: los personajes pueden morir y cualquiera sabe quién será el siguiente.


Ave de Trueno a hostia limpia con el avión de Nefaria.
Algo tan épico como inteligente.


Hablando del concepto de mutantes que mueren, empieza a mascarse la tragedia de Fénix, con prólogo bastante elaborado, que recupera tanto la figura de Erik el Rojo (bajo una identidad nueva, nada que ver con el disfraz que usara Cíclope en su día) como la de Kaos y Polaris, que ejercen de marionetas de este. Se recupera también a Magneto (devuelto aquí a la edad adulta) y al Juggernaut, que vienen a cumplir una función similar. De paso, contamos con la primera aparición del camarada de armas de este último, el mutante conocido como Black Tom. Aquí aparecerá por primera vez también el centro de investigacion de mutantes de la Isla Muir, dirigido por Moira McTaggart y que se convertirá en uno de los enclaves habituales de la colección. Contamos además con la primera aparición de Lilandra, cuya primera aparición viene motivada por la batalla mental contra los Z'Nox de la época Thomas/Adams. Seguimos encontrando más secundarios como la compañera de piso de Jean Grey, Misty Knight, habitual de la serie Puño de Hierro. Y, una vez puestos a recuperar personajes, encontramos, casi como pistoletazo de salida para todo este frenético devenir, el regreso de los Centinelas, dados por desaparecidos en la etapa anterior y que ahora cuentan con un nuevo dueño, el enloquecido Stephen Lang.
Esto, narrado sin demasiada tregua y donde vamos teniendo la sensación de que todo parece atender a una mano que va moviendo los hilos en la sombra, tiene su primer punto de inflexión justo tras el ataque de los Centinelas: por un lado, se nos muestra la ruptura definitiva con el pasado al enfrentar a la Patrulla-X a los Centinelas-X (réplicas androides de la Patrulla original) en una estación espacial de SHIELD. Por otro, al regresar a la Tierra, se produce un aparatoso accidente del transbordador espacial en que viaja el grupo, estrellándose en la desembocadura del río Hudson. La piloto del transbordador, Jean Grey (secuestrada por Lang), aparentemente fallecida durante el accidente, surge del agua con un uniforme y poderes nuevos, haciéndose llamar a sí misma Fénix.



Fénix, un caso claro de lo que supone renovar a un personaje que hasta la fecha no había aportado demasiado. Además, desde el paso de Jean Grey hasta esta entidad se ha convertido uno de los iconos de la cabecera y que, no pocas veces, ha resultado también un quebradero de cabeza de los gordos para el equipo creativo.


Fénix supone la evolución del personaje de Jean Grey que, hasta la fecha, nunca había destacado por ser especialmente poderosa (La Chica Maravillosa original era una telekinética no especialmente espectacular y contaba con unos poderes telepáticos que tampoco eran para tirar cohetes), pero ahora llega a una escala que solo puede definirse como cósmica. Es justo entonces cuando tienen lugar los enfrentamientos de la Patrulla contra el Juggernaut o Magneto, orquestados por Erik el Rojo. Erik, al igual que Lilandra, resulta ser un Shi'Ar, un imperio intergaláctico al nivel de los Kree (habituales en Los Vengadores), al servicio de D'Ken, el Emperador loco. Este tiene interés en modificar la realidad a su santo antojo gracias al cristal M'Kraan, lo que motiva que la Patrulla-X viaje hacia el corazón del imperio para enfrentarse a su Guardia Imperial (basada, por cierto, en una de las series favoritas de Dave Cockrum, la Legión de Superhéroes de DC), poner fin a los planes de D'Ken y restaurar la paz. Al hacerlo, es el poder de Fénix el que penetra en el interior de dicho cristal y, ayudada por las mentes de sus compañeros, consigue mantener la realidad intacta.


Dibujo de John Byrne de algunos de los personajes de la cabecera.


5. La etapa Chris Claremont/ John Byrne: Iniciada en The Uncanny X-Men 108 y concluyendo en el numero 143, cierra la saga Fénix y empieza a plantear nuevos cambios de dirección en lo que a argumento se refiere. A nivel artístico, se nota de forma patente el cambio de Cockrum a Byrne, pasando a encontrar un trazo bastante más elegante y un tremendo aumento en el nivel de detalle, complementado por uno de los mejores entintadores de su época, Terry Austin. Aunque Cockrum también destacase por la expresividad de los rostros que dibujaba, Byrne no se queda atrás.
Esta etapa se divide en los siguientes arcos argumentales:

- La derrota ante Magneto y la "muerte" de la Patrulla-X (Uncanny X-Men 111-114)
- Salvar la Tierra Salvaje (Uncanny X-Men 115-116)
- La saga de Japón (Uncanny X-Men 117-119)
- El enfrentamiento contra Alpha Flight (Uncanny X-Men 120-121)
- La batalla contra Arcade (Uncanny X-Men 123-124)
- La saga de Proteus (Uncanny X-Men 125-128)
- Fénix Oscura (Uncanny X-Men 129-138)
- Días del Futuro Pasado (Uncanny X-Men 141-142)

Entre los primeros cambios, por ejemplo, tenemos que Lobezno, hasta la fecha presentado como un fulano insoportable, empieza aquí a ganar carisma. Encontramos también la primera aparición del supergrupo canadiense conocido como Alpha Flight (o por lo menos, la primera aparición de Guardián, su lider, en el Uncanny X-Men 109), precisamente relacionado con este personaje. Encontraremos a un villano de segunda línea, Arcade, el cual aunque no sea precisamente lo más en cuanto a poder, si resulta muy divertido en cuanto a puesta en escena y mala leche (Uncanny X-Men 123-124). Más adelante, encontramos el regreso de Mésmero y, como era inevitable, el de Magneto.
Es precisamente esta lucha contra el Amo del Magnetismo la que supone una de las derrotas más amargas de la Patrulla, donde se ven obligados a separarse durante la erupción de un volcán y se ven obligados a separarse, creyendo cada mitad del grupo que la otra mitad ha muerto. Así pues, si solo Jean Grey y la Bestia (invitada forzosa en la aventura contra Magneto) han logrado llegar a Estados Unidos para informar a Xavier de que la Patrulla-X ha muerto, Cíclope y los demás logran abrirse camino hasta la Tierra Salvaje. Ahí volverán a encontrarse con Ka-Zar y se verán obligados a enfrentarse de nuevo con Sauron. Una vez logran vencerlo y devolverle la cordura, descubren que la sacerdotisa Zaladane ha invocado la figura de Garokk, cuyo poder puede acabar congelando la Tierra Salvaje. Tras esta aventura, parten de vuelta a casa y son salvados por un barco japonés, que los lleva hacia tierras niponas. Allí, evitan que el terrorista Moses Magnum amenace con hundir Japón. El enfrentamiento supondrá el regreso de Fuego Solar. En el transcurso de la batalla, Banshee resultará gravemente herido a causa de forzar sus poderes sónicos al máximo, lo que le obligará a quedarse en un forzoso retiro.


Splash page de "Salvar la Tierra Salvaje" (Uncanny X-Men 116), con título formando parte del decorado, algo muy del estilo a lo que hacía Will Eisner en The Spirit.


La Patrulla-X sigue viajando después de esta batalla, con intención de volver a casa, pero forzada a dirigirse a Canadá. Una vez ahí, se enfrentan con Alpa Flight al completo, buscando a Lobezno, que tenía una deuda con el gobierno canadiense. A lo largo de este período, hemos descubierto que Xavier, tras haber visto como la primera Patrulla-X maduraba y se dedicaba a otras cosas y cómo la segunda "moría", ha perdido la ilusión por seguir adelante con eso de la lucha por los derechos de los mutantes. Por ello, decide marcharse con Lilandra al espacio exterior.
Al "arreglar las cuentas" con los canadienses, la Patrulla por fin vuelve a casa, enfrentándose a Arcade y encontrándose poco después y casi por casualidad con la Bestia. De forma casi inmediata, reciben una llamada de auxilio desde la Isla Muir, lo que lleva a todo el grupo a dejar en tierra a su excompañero y tirar para allá echando hostias. Una vez allí, descubren que el grupo de apoyo de la Patrulla-X (esto es, Moira McTaggart, Kaos, Polaris, el Hombre Múltiple y Jean Grey) ha sido atacado por una criatura mutante llamada Proteus. Este Proteus no posee un cuerpo físico y se dedica a tomar el cuerpo de otros humanos, a los que mata instantáneamente durante la posesión y de cuya esencia vital se alimenta. Es este ataque el que hace que la Patrulla se reúna por fin con sus amigos y aliados y el que supone el reencuentro entre Cíclope y Jean Grey.
Durante la batalla, descubrimos que Proteus no es otro sino el hijo de Moira McTaggart con un senador con el que estuvo casada y que, durante el matrimonio, la maltrataba de forma constante. Precisamente el objetivo de Proteus es fundirse con su padre, al que odia, para acabar con él, mientras se alimenta de cualquier criatura viva que se interponga en su camino.
La Patrulla se enfrenta a esta criatura dos veces en este arco argumental, resultando una primera derrota que casi acaba con la cordura de Lobezno y una segunda que pone las cosas en su sitio, haciendo que éste acabe respetando (por fin) a Cíclope y empiecen a verse como amigos.


Portada del número que enfrenta a la Patrulla contra Proteus (Uncanny X-Men 127)


Después de la saga de Proteus, la Patrulla vuelve a casa para reencontrarse con Xavier, que había leído los bancos de memoria de los Shi'Ar acerca del episodio de Fénix y ha decidido volver a la Tierra para tener a Jean Grey más cerca. Entretanto, las cosas vuelven a la normalidad y empieza la búsqueda de más mutantes a los que, con suerte, unir bajo el seno de la Patrulla. Aquí aparecen dos personajes que, con el tiempo, acabarían formando parte del grupo: Kitty Pryde (Uncanny X-Men 129) y Dazzler (Uncanny X-Men 130).
Es justo entonces cuando el Club Fuego Infernal hace su primera aparición de forma completa. Aunque ha habido ciertos visos previos, es ahora cuando esta sociedad secreta decide hacer acto de presencia y atacar. Este ataque combinado tanto en el Chicago de Kitty Pryde como en el club neoyorquino en que actúa Dazler se suma a una serie de extraños flashbacks que ha sufrido Jean Grey a lo largo de las últimas aventuras. Ha sido manipulada mentalmente por los miembros de este club, lo que implicará unas terribles consecuencias.
Una vez capturados cuando intentaban infiltrarse en la propia base del Club Fuego Infernal, la mente de Jean Grey queda supuestamente controlada para liberarse en el último momento. Al hacerlo, se lleva por delante tanto a Emma Frost como a Jason Wyngarde, miembros del club, y propiciando la gestación del reverso tenebroso de Fénix, Fénix Oscura.


Dibujo de John Byrne de Jean Grey como la Reina Negra del Club Fuego Infernal, justo antes de su transformación en la terrible Fénix Oscura. Nótese la estética a lo 50 Sombras de  (Jean) Grey...


Fénix Oscura surge en el peor de los momentos, apaleando al grupo en mitad de una huida. Ni siquiera la ayuda de la Bestia, que abandona el puesto de control de los Vengadores, es suficiente para vencerla. Esta se marcha para, en mitad de una ansia destructiva, acabar con el planeta D'Bari y una fragata Shi'Ar que patrullaba la zona. Luego vuelve a la Tierra, donde se enfrenta a Xavier para ser exorcizada mentalmente por este de la entidad cósmica que la ha poseído. Es justo entonces cuando todos son capturados por los Shi'Ar para juzgar a Jean Grey y hacerla pagar por sus crímenes. Xavier exige un juicio por combate, lo que lleva que se enfrenten de nuevo a la Guardia Imperial en la Zona Azul de la Luna. La Patrulla es vencida de forma aplastante hasta que solo quedan en pie Cíclope y Jean Grey. Durante esta batalla final, Jean Grey vuelve a ser poseída por Fénix Oscura y decide suicidarse, usando una de las armas que había en las ruínas de la Zona Azul.

Tras este episodio, Cíclope llega a la conclusión de que no puede seguir formando parte de la Patrulla-X y se toma una excedencia, cediendo el liderazgo a Tormenta. En sustitución del antiguo líder, el Ángel decide salir de su retiro y se reincorpora a las filas del grupo. También se une Kitty Pryde, en calidad de estudiante.


La cubierta de Días del Futuro Pasado (Uncanny X-Men 141) es otra de esas portadas clásicas que se han homenajeado una y mil veces.


Tras una breve aventura de Lobezno y Rondador nocturno contra el Wendigo en Canadá y ayudados por Alpha Flight, llegamos a Días del Futuro Pasado. Esta es una saga que, escrita cuatro años antes de que se estrenase la primera Terminator, nos mostraba un hipotético año 2015 gobernado por los Centinelas. Estos robots, al parecer, tomaron el control hacia 1984 tras el asesinato del senador Robert Kelly a manos de un mutante desconocido. El gobierno, según cuenta la historia, decidió que los mutantes eran una amenaza demasiado seria y reabrió el programa que permitía la fabricación de estos robots cazadores, con el resultado de que los Centinelas decidirían que la humanidad debía ser protegida de sí misma. Empezaron a construir campos de concentración para superhumanos y ejecutando periódicamente a aquellos que hubieran sobrevivido a la cacería. En el campo de concentración de 2015 encontramos a Katherine Pryde que, junto a un Magneto paralítico, Coloso, Tormenta y una chica llamada Rachel, tiene un plan para impedir que este desastre llegase incluso a suceder: usando un inhibidor que devuelve sus poderes, la tal Rachel enviaría la mente de Katherine a su yo del pasado, la joven Kitty. Allí, tendría la misión de avisar a la Patrulla-X para impedir que Kelly sea asesinado a manos de la nueva Hermandad de Mutantes, esta vez liderada por Mística.


Estos tíos.
De derecha a izquierda, Destino (que, pese a ser una señora mayor, tiene unas piernas envidiables), Avalancha, Mística, Pyro y la Mole.


El último número dibujado por John Byrne es una historia centrada en Kitty Pryde y que supone su bautismo de fuego al enfrentarse ella sola a un demonio N'Garai que sobrevivió a la primera batalla contra la Patrulla. Byrne optó por marcharse de la serie porque había llegado a un punto de no retorno en su falta de entendimiento con Claremont. Si bien habían trabajado en otras series como Starlord o Puño de Hierro, aquí las diferencias se habían acrecentado hasta acabar por no hablarse y prácticamente no leer siquiera las anotaciones que el otro le hacía. Entre que Byrne tenía la costumbre de reescribir a última hora los diálogos que había escrito Claremont y mil detalles más, Byrne optó por marcharse y dejar que otro se encargase de los lápices.

La Saga Fénix Oscura tampoco es que hubiera sido de gran ayuda a la hora de limar asperezas, y eso sin contar con los problemas con el equipo editorial, que casi propició que hubiera que reescribir el guión media docena de veces, y luego con la crítica, que se sintió terriblemente dividida al presenciar la muerte de una de los miembros fundadores del grupo (el final primitivo, donde Jean Grey era lobotomizada para convertirse en una mutante sin poderes y con la mentalidad de una niña no es que fuera mucho más optimista) e hizo que la saga de Fénix Oscura marcase un antes y un después en el Universo Mutante que se ha venido manteniendo prácticamente hasta nuestros días.
Tras la marcha de Byrne, que se movería hacia la cabecera Fantastic Four como artista completo, regresaría Dave Cockrum por un tiempo, del que ya hablaremos en el siguiente post.
Y hasta aquí, el inicio de la era Claremont. Inserto abajo las alineaciones de esta parte, como hiciera en el artículo previo:


Kitty Pryde tardaría mucho en tomar un uniforme propio. Antes de eso pasaría una buena temporada con el uniforme de estudiante de la Patrulla original, lo que hacía que la ruptura con el pasado no fuese tan "total", sino que nos fuésemos encontrando "ecos" de vez en cuando.


Quinta alineación: La nueva Patrulla-X (Giant-Size X-Men- Uncanny X-Men 101)

- Profesor-X (en calidad de mentor)
- Cíclope (en calidad de líder)
- Rondador Nocturno (Kurt Wagner)
- Lobezno (Logan)
- Tormenta (Ororo Munroe)
- Banshee (Sean Cassidy)
- Coloso (Piotr Nikolievitch Rasputín)
- Ave de Trueno (John Proudstar) (fallece en el Uncanny X-Men 94)
- Fuego Solar (Shiro Yashida) (se retira en el Uncanny X-Men 94)

Sexta alineación: Alineación de la Patrulla tras los sucesos de la Saga Fénix (Uncanny X-Men 102- 112)

- Cíclope (en calidad de líder)
- Rondador Nocturno
- Lobezno
- Tormenta
- Banshee
- Coloso
- Fénix (Jean Grey)

Séptima alineación: Grupo dividido tras la batalla con Magneto (Uncanny X-Men 112-126):

- Cíclope (en calidad de líder)
- Rondador Nocturno
- Lobezno
- Tormenta
- Banshee (forzado a retirarse en Uncanny X-Men 119)
- Coloso


El diseño de John Byrne de Magneto no difería prácticamente de versiones anteriores. Sin embargo, el artista canadiense sí explotó al máximo el nivel de detalle y la expresión de cada dibujo.


Octava alineación: Fuerza de choque con el objetivo de derrotar a Proteus (Uncanny X-Men 126-128)

- Cíclope (en calidad de líder)
- Rondador Nocturno
- Lobezno
- Tormenta
- Banshee (ya en el retiro)
- Coloso
- Fénix
- Kaos (Alex Summers) (equipo de apoyo)
- Polaris (Lorna Dane) (equipo de apoyo)
- El Hombre Múltiple (Jamie Madrox) (equipo de apoyo)


Jamie Madrox. Diseño de uniforme a lo Jack Kirby.


Novena alineación: Alineación durante la saga de Fénix Oscura (Uncanny X-Men 129-137)

- Profesor Xavier (en calidad de mentor)
- Cíclope (en calidad de líder)
- Rondador Nocturno
- Lobezno
- Tormenta
- Coloso
- La Bestia (Hank McCoy) (equipo de apoyo)
- El Ángel (Warren Worthington) (equipo de apoyo)

Décima alineación: Alineacion tras los sucesos de Fénix Oscura (Uncanny X-Men 138- 143)

- Profesor Xavier (en calidad de mentor)
-Tormenta (en calidad de líder)
- Rondador Nocturno
- Lobezno
- Coloso
- El Ángel
- Kitty Pryde (con el nombre de Espiritu)