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viernes, 24 de abril de 2020

Mondo Chorra- Anatomía de un confinamiento (II)



Pues aquí seguimos. Ha pasado un mes y seguimos resistiendo en casa, procurando ser lo más higiénicos posible y haciéndole pases de verónica al Covid para que no se instale en nuestros cuerpos serranos.
Si algo bueno tiene una crisis de este tipo (y uso un "si" muy grande, porque esto es muy, pero que muy jodido) es que nos sirve para tomar perspectiva y ver quién es quién. Soy de la firme creencia que todo bicho viviente se está retratando solito en su manera de comportarse a lo largo de todas estas semanas de confinamiento.

Si bien ya hemos visto a nivel político cómo los personajes que se supone que sirven a los intereses del país están haciendo literalmente lo que les sale de los cojones (y, para variar, no me estoy refiriendo al gobierno; de esos hablaré luego: me refiero al resto de politiquitos que van de guais y que dicen preocuparse por nosotros), tales como saltarse el confinamiento para salir a correr, usar la carta del "Es que tenías que haber hecho" justo después de un "Cuenta con mi apoyo" (sin ganas de ponerse medallas y sin ganas de andar tocando los cojones, qué va), hacerse las victimitas para pedir más mascarillas cuando no había y liarla parda cuando les llegan, todo para ponerse la chapita de lo independentista que es uno (cuando en esto ya teníamos que tener claro que un virus NO entiende de fronteras y que está muriendo gente por todas partes, joder) y todo un sinfín más de gilipolleces y muestras de tener más cara que espaldas (podría entrar en toda esa lista de cagadas que unos y otros han cometido y que no les ha salido de los huevos reconocer; de hecho, creo que preferirían ver a los mierdas de la Manada irse de juerga con sus madres antes que admitirlo), el resto del país se sigue retratando, pero bien.


Tal que así.


He hablado de nuestros politiquitos (hasta que no se comporten como personas ya de una edad para mí no se han ganado un título mejor), pero es que el sacrosanto pueblo llano tiene lo suyo.

Empezamos con los que un colega llama Balconazis, término que reflejo aquí porque me parece una genialidad. En el post anterior me tocó hablar de los soplapollas que se creían que eso de un estado de alarma no va con uno y que sus ganas de darse un garbeo (malentendidas como un derecho que no se ostenta en situaciones tan extraordinarias como esta); en el de hoy, toca hablar de esos que vigilan a sus vecinos desde el balcón para ver si los demás cumplen el toque de queda. Esto podría quedar como una actitud patriótica y concienciada, donde se insta al subversivito de turno (no, tampoco le voy a atribuir madurez a alguien que considera "imprescindible para su vida" irse a ver cómo pían los gorriones) a cumplir el toque de queda por el bien común.
Pero no.
En esta sociedad de mongolos y tontos del culo no basta con estar concienciado. Tienes que patalear, berrear y comportarte como un auténtico anormal para demostrarlo a gente que no tiene el más mínimo interés por tu insignificante vida.

Ahí es cuando surge el  Balconazi. Ese detective de barrio de poca monta que acosa a todo aquel que considera sospechoso. Si bien algunos de nosotros salimos a los balcones a agradecer a los sanitarios su labor, el Balconazi es tan rematadamente subnormal que lo hace, pero al mismo tiempo es capaz de cagarse en los muertos de una enfermera o un auxiliar que vuelve a casa tras una jornada de trabajo. El Balconazi no tiene ni puta idea de a qué se dedica el tío al que ve por la calle, pero aun así le increpa porque él es la puta ley.
Los Balconazis están llegando al punto de ir amenazando incluso a la gente que  sí saben que son sanitarios, pero en lugar de agradecerles el impagable servicio que están ofreciendo a la sociedad, lo amenazan en sus propios bloques, instándoles a que los abandonen de inmediato porque pueden contagiar a alguien. Y como su causa de mierda es tan noble, se sienten con el derecho (que tampoco tienen) de mandar cartas a los vecinos sanitarios invitándoles a que se larguen de sus propias casas, o incluso con pintadas en sus coches insultándolos.
Si esto no es de ser un mierda, no tengo ni idea qué puede serlo.


Precioso. Y el DaVinci que pintó esto todavía se creerá un héroe.


No me faltan tampoco los rebelditos e Iluminados de Sofá. Aquellos que por lo visto sabían desde la Noche de los Tiempos que esto iba a pasar y que no hacen más que berrear y lloriquear acerca de lo malo malísimo que es este gobierno, que quiere que estemos todos  en casa sin consumir y que, según más de uno y más de dos, se hace pajas lentas cada vez que nos llega el informe de muertos cada mañana.
Los Iluminados tienen la habilidad de saber absolutamente de todo: ¿Que hablamos de contención de un virus hasta la fecha desconocido? Pasando de Doc Simón, de los expertos de cualquier hospital, o del puto Jesucristo si este regresara y nos dijera de qué va la movida. El Iluminado sabe de todo eso y más. Sabe lo que teníamos que haber hecho en este país desde el puto minuto uno. Sabe que la OMS nos mintió cuando nos dijo que todavía no podíamos declarar la alarma, porque por lo visto en semejante organización, o bien son otros sádicos que se masturban cuando les viene una emergencia sanitaria o no tienen ni idea de medicina, como ellos.


"¡Lo que yo decía, coño! ¿Tú ves? ¡ASÍ NO, ASÍ NO TENÍAN QUE HABERLO HECHO! ¡SI ES QUE ESTOS MÉDICOS NO TIENEN NI PUTA IDEA!"


Me hace muchísima gracia que en ese momento que ellos dicen, cuando teníamos que haber cerrado el país y tal, yo no viera a ninguno de estos con mascarillas. Ni cogiéndose unas vacaciones para confinarse en casa. Qué cojones, ni comprando los famosos papeles del culo, cuando todavía no se habían producido las compras masivas. Todos estos putos genios lo sabían TODO desde el principio, pero no hicieron un puto coño. Parece ser que se quedaron callados como furcias en una misa de cuaresma para que, cuando el gobierno actuase, ellos poder decir "Ya lo estaba diciendo yo".
Sea como sea, permitidme decir que estoy muy orgulloso de este país: tenemos la mayor tasa de genios y expertos en absolutamente todo por metro cuadrado y no los valoramos lo suficiente. No me jodas, ya que estamos, podríamos deponer por completo a la OMS y poner en su lugar a todas estas eminencias. Seguro que harían del planeta un lugar muchísimo mejor.


Este dibujo de Cletus me vale para representar al Toño.
El Toño no tiene estudios, o no tiene estudios relacionados con sanidad.
No ha vivido una pandemia en su vida.
No tiene a su alcance el protocolo de contención de plagas.
No forma parte de ningún equipo de gobierno.
Solo es un tío con una opinión y con acceso a redes sociales.
Pero el Toño sabe de todo porque "se informa".
Sé un ignorante.
Sé un bocachancla.
Sé como el Toño.


Sigo mi repaso y paso ahora a los Conspiranoicos de poca monta. Estos son aquellos que abren la boca para decir que el gobierno nos la está metiendo doblada, que quiere jodernos, que tal y que cual. Que nos suspenden las libertades y que no podemos hablar de forma crítica. Me hablan de mordazas que, que yo sepa, no fue este gobierno el que la impulsó. Me hablan de pensamiento único y no sé qué polladas, pero según ellos, todo el que no les dé la razón es una especie de pelota lameculos del presidente Ken... cuando ellos mismos no se miran al espejo para darse cuenta de que, si eso es cierto, aquí los Conspiranoicos son papagayitos de la oposición. Sí, esa oposición que se está cubriendo de gloria con su (ríanse) brillantísima cooperación y su apoyo para que salgamos todos de esta crisis.
Si ya me daba asco ver cómo los niños del Congresito se pasaban todo el puto día tirándose de las coletas (no pun intended), jugando a la patata caliente o cantando el "Rebota, rebota y en tu culo explota" mientras el pueblo comía (y come) mierda día sí y día también, en esta situación el asco que me dan ya es indescriptible.


Aquí er Juamma.
Er Juamma no tiene pruebas de nada.
Tampoco es que sepa de mucho, simplemente ve una noticia, la que sea, y automáticamente la da por falsa, aunque no tenga ningún dato que la contraste o la ponga en entredicho.
El Juamma tiene una opinión. Y por tenerla, es un librepensador, aunque lo que esté librepensando se lo haya sacado del sobaco.
Sé un listillo.
Sé como el Juamma.


Pero insisto, me daba asco que el politiquito tuviese el bagaje mental de un niño de cuatro años y ni hiciera autocrítica ni se esforzara por ponerse de acuerdo con el de enfrente por un bien común; pero lo que me repatea las tripas es que la gente de a pie les siga el juego y haga exactamente lo mismo. Que aquí, mucho decir que los políticos son unos mierdas, que no veas el sueldo que cobran para tocarse los huevos, que vaya ejemplo que dan... pero ninguno piensa en el ejemplo que da a sus propios hijos cuando es capaz de dividir a la sociedad entre "rojos" y "fachas", y entre "los buenos" y "los malos" y usar discursos maniqueos que recuerdan a los de un puto patio de colegio.
Y estos, queridos Distópicos, son señores que dicen que son maduros, responsables y no sé qué mierdas más.


"¡Y ahora me enfado y no respiro, hala!"


He hablado de los hijos. Desde el principio de esta crisis ya mencioné la lección que nos estaban dando los niños, y que nos siguen dando. En líneas generales han estado demostrando diez veces más entereza que los adultos, que ya parece que no saben qué excusa van a poner para saltarse el confinamiento. Desde el puto minuto uno hemos estado alabando a nuestros pequeños, que han estado poniendo sus dibujitos en la ventana para darnos ánimos... a los mayores. Ahora están incluso negándose a salir a la calle, aunque se hable de desconfinarlos, porque no confían en que el virus haya remitido en lo más mínimo. Y eso sin contar la generación Fortnite, que ve la calle muchísimo menos que niños de generaciones anteriores y ante los que un confinamiento no es ni mucho menos tan grave como podría haberlo sido para un niño que se hubiera criado en los 90, sin juegos online, sin redes sociales, sin mensajería instantánea y sin Internet.
Hay padres que están pidiendo a gritos que los permitan sacarlos a la calle, A ESTAS ALTURAS, porque de pronto los niños se han convertido en monos enjaulados con sobredosis de speed.

No me jodas, macho, resulta que ahora los que mejor se han adaptado y los que se están negando a salir por conciencia pura y dura ahora, según muchos padres, están enloquecidos de la noche a la mañana. Mi pregunta es: ¿Quién está enloquecido aquí, realmente: hijos o padres? ¿Y esto no será otra excusa para salir a pasear, como lo fueron los perros?
Llamadme cínico, pero... ¿A cuántos padres conocéis vosotros que están hasta los cojones de sus propios hijos y los tratan como si fueran una molestia? ¿Cuántos padres no están locos por soltar a sus hijos LOS TRES MESES de vacaciones en actividades extraescolares, campamentos o lo que sea porque son INCAPACES de estar tres días con ellos? Quizás vosotros no, pero yo, dedicándome a lo que me dedico, sí conozco unos cuantos casos que me dan una pena terrible hacia los críos. Y, si mi teoría es correcta, estos mismos son los que están usando a sus propios hijos como una excusa para poder saltarse el confinamiento como adultitos responsables sin que nadie les diga nada. Qué coño, así quedan de padrazos.


"Jodeos, tengo un perro y puedo salir a la calle, jujujuu"


Otro grupo que me pone las venas del nabo como cogollos de lechuga es el que yo llamo los Desencantaditos. Estos son los que adoptan la pose del "Me duele España" y no ven una mierda positiva por ninguna parte. Los que llevan el cinismo y el amargamiento al extremo y se suben al pedestal para mirar desde ahí arriba a los demás. Son los que, por ejemplo, cuando la gente sale a hacer algo tan humano como agradecer a los sanitarios con un gesto tan simple como un aplauso, se pone a despotricar diciendo que el que lo hace es un borrego y un hipócrita. Son los que vienen con la superioridad moral, diciéndonos a los demás que no debemos tratar a un sanitario como un héroe, sino como una persona. Como si un término excluyera a otro, estos Nietzsches de sofá son los que vienen a dar a entender que como un sanitario hace su trabajo no hay que darle las gracias, por muchas vidas que salve. A mí, aparte de parecerme unos putos engreídos, me recuerdan a esos que se van a un bar y se permiten el lujo de tratar al servicio como si fueran unos putos lacayos "porque él está pagando por el susodicho servicio".


"Tú, so puta, ¿tú te crees que esta puta mierda es un gazpacho? ¿Tú a esta puta mierda la llamas gazpacho, payasa de los cojones? Anda, ahora te vas a ir a la cocina y le vas a decir al cocinero que se lo meta por el culo, ¿vale? Yo estoy pagando un servicio y no pienso consentir que hijos de puta como vosotros me hagáis pagar por esta bazofia. Y ahora, como estoy pagando el servicio de mesa, te vas a agachar y me la vas a chupar aquí mismo, esclava. Y luego te vas a ir a la cocina y le vas a decir al cocinero que venga y me la chupe él también. ¡A ver qué va a pasar aquí con las faltas de respeto, coño!"


También me recuerdan, tristemente, al imbécil aquel que salió diciendo que el chaval que dio su vida en Londres para contener a un puñado de terroristas y salvar a los que tuviera cerca (aunque ni los conociera) era un gilipollas y que por eso estaba muerto. Por desgracia, aquel chico murió por los demás, mientras que seguramente el Desencantadito que soltó esas perlas de sabiduría sigue vivo para iluminarnos a los pobres mortales con su opinión de mierda y su visión del mundo de chaval malote.


Todos se creen Cazaputas_42


Pero seguimos, que aquí tenemos una ingente cantidad de mierda humana que sigue campando por todas partes, y a la que por lo visto tenemos que aguantar, no sea que nos llamen intolerantes. Porque ellos sí parece que deben ser tolerados y los demás tenemos que callarnos ante sus fantásticos argumentos sacados del sobaco. Le toca a los Amantes de las Mentiras.
Los Amantes de las Mentiras, básicamente, son aquellos que no pueden soportar la impotencia de ver cómo gente que no les gusta está gestionando esta movida, y prefiere creerse cualquier mierda soltada por vete a saber quién, sin el más mínimo argumento o el más mínimo sentido... pero tal mierda se ajusta más a lo que le gustaría que pasase. Dicho de otro modo, en vez de someter el criterio propio al a realidad, son los que buscan deformar la realidad para adaptarse a su propio criterio. Son los que propagan bulos, pero también los que los comparten porque una mentira casa mejor con su credo, y de ahí no hay manera de bajarlos. Ya estén demostrándoles con datos que están difundiendo mierdas, les da igual. Su Chupi-Realidad alternativa mola más, y punto.


La Realidad se altera una vez más para ajustarse a los deseos de unos cuantos.


De este tipo son los que nos vienen diciendo, de buenas a primeras, que EN CUALQUIER PARTE del mundo están haciendo las cosas mejor que aquí. Que presidentitos como Macron o incluso Boris Johnson son modelos a seguir y que nuestro Presidente Ken debería aprender de ellos. Basta con tener gente en esos países que por lo visto son utopías para darnos cuentas de que por los cojones: cuando ves noticias o fotos, o vídeos que te pasa la gente desde estos respectivos países te das cuenta de que las medidas de confinamiento que se han implantado en Inglaterra, Francia o Alemania, por poner tres ejemplos sonados, son DE RISA. Que los servicios sanitarios que tienen, con todo lo que cacareamos de los nuestros, no son la maravilla que nos están haciendo creer. Nos enteramos, varias semanas después, de que incluso han reconocido contabilizar mal sus cifras de afectados o de muertos.
¿Que España no cuenta mal? Pues lo hará, ya sabéis que a mí el gobierno no me paga las facturas ni voy a salir de pobre defendiendo a un presidente que, honestamente, no me convence. Lo que no voy a hacer es coger a gente que lo hace bastante peor y ponerlos como ejemplo a seguir. No voy a coger a un personaje como Macron (tío bastante despreciado en su propio país, y esto lo sé por datos de primera mano) y ensalzarlo a los altares, como hacen aquí unos cuantos solo para coger la pose de primitos de Unamuno y empezar con la mierda de que aquí somos la Raza Inferior que lo hace todo mal.
Mira, me vais a comer los huevos ya con la tontería y con el complejito de inferioridad.


"¡Ay, cuánto me duele España!"
Que jí, que jí, Miguéh.


Tenemos también a otros aprovechados que usan su condición de personajes para subirse al carro del Covid y hacerse los guais. A estos los llamo yo los Influencercitos, y tenemos varios ejemplos que a mí, personalmente, me causan bastante vergüenza ajena.
Un ejemplo muy claro de Influencercitos es la comunidad de actores; por lo general, y sin desmerecer su trabajo artístico (en el que no entro aquí, porque no procede), tienden a causarme bastante vergüencita ajena por el hecho de que se muestran como una comunidad por completo politizada, que más que hacer uso de su derecho a expresarse libremente, me dan la impresión de usar su condición de personajes públicos para meterle al personal sus panfletos por el pescuezo. Asimismo, me resultan un grupúsculo de personas que actúan en bloque y parecen tener todos una ideología grupal bastante férrea, de manera que en el colectivo o se piensa según ese bloque o uno ya es un apestado. Esto puede ser cierto o no, aclaro; es la impresión que me llevan dando a mí desde hace ya un montón de años.


"Bienvenidos a la gala de los Goya de este año. Tomen sus asientos y ya le iremos diciendo qué es lo que tienen ustedes que pensar y cuál es la causa de moda a defender para este año. No se olviden de suscribir nuestra ideología al 100% o le invitaremos a que se vaya a tomar por culo".


Bastaba con que saltara una crisis de este calibre para que los actores de este país se volvieran a subir al púlpito una vez más y empezaran con sus discursitos politizados (revestidos de un intelectualismo de baratillo que me causa bastante asquete, debo decirlo), hablando sobre cosas sobre las cuales tienen la misma idea que el resto de los mortales (esto es, poca o ninguna), pero autoproclamándose como una especie de "voz del pueblo" o algo así y dando unas lecciones de moral al personal que flipas. Igual de pasmante es que la prensa se haga eco de las bocachancladas que sueltan como si estuvieran sentando cátedra, o como si lo que dijeran fuera a misa... cuando las bocachancladas que sueltan son exactamente las mismas que podríamos soltar los demás en nuestra puta casa. Pero claro, tú sueltas tu bocachanclada y, o bien te escucha la familia, o bien te escucha el gato. La cosa queda ahí, te quedas a gusto y ya. Con esta gente el asunto es la hostia, porque parece que si no salen a iluminar al pueblo con sus grandísimas ideas, ya son menos actores o están menos comprometidos. Los Dioses nos libren, igual hasta no resultan tan sesudos e intelectuales si se quedan callados.


"He dicho".


Otros tipos de Influencercitos los hemos ido viendo ya; tenemos el caso del Genio de Granada, que ha aprovechado su condición de médico para inventarse la verdad cuando le ha convenido, faltando al respeto a todo bicho viviente y saltándose el código deontológico cada vez que abre la boca bajo la excusa de que "El es médico y sabe de lo que habla".
Corrección a este argumento falaz: ¿Es médico? Sí. ¿Sabe de lo que habla? También. ¿Eso implica forzosamente que esté diciendo la verdad? Pues va a ser que no. ¿Justifica eso de que sea médico, de paso, según qué comportamientos que lleva teniendo desde que esta movida estalló? Ni de putísima coña. Cuando usas tu condición de médico (condición que, desde el minuto uno que empiezas a estudiar la carrera hasta que te jubilas, está orientada a salvar vidas) para ir manipulando a los que te escuchan, para inventarte causas y andar lanzando tu dedito acusador hacia aquellos que no son de tu ideología, no estás demostrando estar concienciado con nada. Cuando te crees Dios y das a entender que el dilema moral al que se someten nuestros sanitarios día tras día acerca de la vida y la muerte de sus pacientes es que tú te creas con derecho a decidir quién debe morir y quién no según tu puto criterio personal, no estás demostrando ser un médico de verdad. Estás demostrando ser un mierda. Alguien que merece que el colegio de médicos coja todas y cada una de tus declaraciones de guerrerito social, las ponga en tu puta cara delante de un tribunal y te pida que des explicaciones acerca de por qué estás meándote en el código deontológico que juraste cuando te sacaste la carrera. Código que, hasta donde sabemos, debería ser SAGRADO para todo aquel que se haga llamar médico.
Los ladridos y las posturitas, llegados a este punto, me los paso por el culo.


En solo un rato de investigación he encontrado mogollón de improperios vertidos por este personaje, amén de no sé cuántas condenas que tiene ya a sus espaldas. El caballero dice que siente vergüenza de ser médico, de ser andaluz y español.
Lejos de seguir alimentando al troll, mis palabras son: pues si sientes vergüenza, abandona tu profesión y abandona el país. Lo mismo en algún otro sitio te tratan como a un marqués y te permiten vejar a quien te salga del rabo, que lo mismo es lo que tú buscas: vejar y calumniar gratis.


Pasemos al gobierno. A lo largo de este mes que llevamos confinados he escuchado absolutamente de todo, y debo decir que la mayor parte no es bueno.
Vuelvo a decir: a mí el gobierno, como tal, no me paga una subvención si hablo bien de él. Ya he comentado que cuando salió este presidente yo me mostré, en mis mejores momentos, muy escéptico. Ha hecho montones de cosas que no me han gustado.
Pero no voy a crucificarlo por esta crisis, y voy a explicar por qué:

1. El argumento más típico es el de que ha cometido errores durante esta gestión, y que los comete a diario. Mi respuesta ante eso es sí, claro que los está cometiendo, pero ojito: ante una movida como esta, que no se esperaba ni Dios (porque imagino que estamos todos de acuerdo que no hay precedentes en la historia moderna de una crisis semejante) lo imposible es actuar de la forma perfecta, con el mínimo número de errores y teniendo a todos contentos. Y el que me mencione un solo presidente que podría hacerlo, por favor, que me avise, que quiero sentarme para no desplomarme cuando me dé la risa floja.


Algo realmente alucinante es escuchar los mundos alternativos de piruleta que se monta la gente, imaginando cómo sería si sus amiguitos o sus héroes fuesen los que estuvieran al mando.
Os invito a hacerlo, es algo sensacional.


2. Buena parte de los argumentos se basan en "Lo que tendría que haber hecho", generalmente repitiendo como loros lo que dice una oposición que, si bien el gobierno me inspira poca confianza, el papel que está jugando la oposición actual me está revolviendo las tripas del asco que me están dando. Aquí todo el mundo ve los toros muy pequeños desde la barrera y se ve que juzgar es gratis. Aquí, a toro pasado, todo el mundo parece tener muy claro lo que se tenía que haber hecho, una vez las consecuencias ya se ven evidentes y nos azotan en la cara. Todos sabemos, AHORA, lo que se tenía que haber hecho, ver eso es lo fácil; lo que veo que nadie ha tenido cojones de decir es lo que hay que hacer en el momento presente, cuando nadie sabe bien las consecuencias de cada decisión. Y los pocos que lo hacen sueltan tal cantidad de imbecilidades por la boca que no hay Dios que se las pueda tomar medianamente en serio.


"Yo es que soy un niño pequeño y papá estado me tiene que decir a mí que sea responsable para que yo lo sea. Si no, tengo derecho a hacer el subnormal".
Si nos comportamos como idiotas, mola mucho decir que la culpa es del gobierno por no haber puesto medios suficientes. No porque tenga que salir de nosotros el ser responsables, no.
Tienen que venir a decírnoslo, como si fuéramos críos, porque si no no lo hacemos.


3. El Desencantadito de turno es el que llega diciendo que somos un país de charanga y pandereta y usa ese argumento enseguida cada vez que nuestro país hace algo, pero rápidamente nos habla de que "no es consuelo que otros países lo hagan peor". Nótese la contradicción: si el nuestro es un país de charanga y pandereta, por favor, ¿entonces qué son los demás países, que todavía andan como pollos sin cabeza? ¿Es que a nuestro país se le mira con un prisma en el que se condena cualquier error y se pasan por alto las negligencias de los demás? A mí me vais a perdonar, pero semejante doble rasero es un argumento que a mí no me vale. Nosotros hemos contado con la triste dotación de ser prácticamente la primicia en Europa junto con Italia. Nuestros errores (tanto los nuestros como los de los italianos) están siendo, o deberían estar siendo la referencia para el resto de vecinos de Europa, porque nosotros hemos sido los primeros en enfrentarnos a esto. No tenemos el don de la clarividencia y no sabemos a lo que nos enfrentamos.
Sin embargo, franceses, ingleses, alemanes o incluso estadounidenses van SEMANAS por detrás. Ellos sí que pueden tomar nota de lo que hacemos o de aquello en que nos equivocamos y... oh, sorpresa.
No están haciendo un coño.

Creedme, he visto imágenes de París y dan puta risa. En Inglaterra o incluso Irlanda el confinamiento ha sido testimonial en comparación con el nuestro. En Alemania hasta han permitido salir a pasear. Todo esto contado por gente que tengo repartida por esos países y que me han contado las condiciones de su confinamiento y lo que están haciendo sus respectivos países.
Lo digo una vez más: esos tíos han visto con total claridad lo que estamos pasando nosotros y no están tomando medidas. Ahora, repetidme el argumento, por favor.


Esto es solo una foto y ya vemos gente que no mantiene la distancia de seguridad y hacinada en plena calle. Todos juntitos y bien pegaditos, como debe ser.
Yo aparte he llegado a ver vídeos de gente con sus mascarillas, pero con bolsas de mano pequeñitas para hacer la compra (lo que te obliga a salir más veces) o policías de dos en dos y de tres en tres en sus coches patrulla.
Y esto sin mencionar que eso de limpiar los trenes (que de por sí huelen a choto. Creedme, lo he vivido) ni de coña, porque "el virus acabará muriendo por sí solo". Artículos donde los periodistas franceses se plantean si la lejía sirve para limpiar.
Ahora, por favor, volved a repetirme eso de que Macron sí que se lo toma en serio.


Y no, no es consuelo alguno: en esto no hay consuelo. Lo que quiero decir es que en lugar de ir echándonos mierda podríamos reconocer de una puta vez, para variar, que ante una crisis que está azotando el planeta entero, no somos la caterva de palurdos que decimos ser. Eso es desmerecer a toda la gente (y aquí no hablo del gobierno) que está partiéndose el lomo por mantenernos vivos, desde el sanitario que se pasa días enteros enfrentándose al Covid hasta los que respetan el confinamiento para que éste no se propague más. Cada discursito de bocachanclas y de nihilista de garrafón está haciendo un flaco favor a lo que somos, y a lo que deberíamos ser. Y encima ensalza a aquellos otros (países, me refiero) que parecen estar tomándose esto a chufla y que encima se cachondean de nosotros en nuestra puta cara.


Tren sanitario francés. Un par de trapos sobre los putos asientos y ya.


Tren sanitario español: la mitad de asientos desmontados y guardando las medidas de higiene de una forma mucho más exhaustiva.
Pero claro, somos nosotros los que no nos lo tomamos en serio y los que no hacemos nada bien.



4. Otro argumento chupiguai consiste en decir que el gobierno nos está censurando y que no podemos hablar libremente (como si eso no lo hicieran las redes sociales ellas solitas, sin que el gobierno tenga voz o voto sobre sus políticas de usuarios. Y si no me creéis, probad a subir un desnudo a una red social). Voy a hacer un pequeño matiz a esto: tanto como nos ponemos de dignos hablando de Mordazas, precisamente los que la impulsaron fueron partidos independentistas y los que la aprobaron fueron partidos que se encuentran ahora mismo en la oposición. En segundo lugar, hay una diferencia entre hacer una crítica constructiva y decir que se han cometido errores (yo mismo lo he dicho en este post y me juego lo que queráis a que a mí ni me van a buscar para juzgarme, ni me van a censurar ni hostias) a coger, inventarte mentiras y soltarlas. A falsificar Boletines oficiales y a causar crispación. Eso NO es libertad de expresión, y si lo es, también lo serían injurias, calumnias o acusaciones en falso. Y estamos de acuerdo en que no lo son, ¿verdad?


Y no ha sido uno solo. Van ya al menos dos, de los que yo tenga constancia: uno, sobre las fechas de desconfinamiento y dos, otro autorizando para salir a correr.
Y digo yo una cosa: vamos de dignos diciendo que la ropa falsa como que no, porque somos auténticos. Los dvd's piratas ahora resulta que nos dan urticaria porque tienen peor calidad. La música, en vinilo original, pasando de las copias en mp3. Todo lo queremos auténtico.
Pero oye, nos zurrimos un BOE falso y nos parece de puta madre.
¿La coherencia dónde decís que os la habéis dejado?

Me resulta lamentable ver cómo hay gente que se ampara en derechos que no tiene, o en derechos que no sabe ni cómo funcionan: calumniar a alguien y acusarlo en falso no es algo a lo que tengas derecho. Falsificar información y hacerla pasar por verdadera no es siquiera legal. Mucho poner el grito en el cielo cuando hemos visto políticos falsear títulos, pero con esto, como parece que hace referencia a una realidad (falsa) que nos gusta más, nos lo comemos y lo difundimos. Y aunque nos demuestren que es mentira, aunque se desmienta por activa y por pasiva, pues erre que erre. Y si encima ya nos echan el guante, la carta de "Vulneran mis derechos constitucionales" es la excusa perfecta.
Mira, lo siento, pero por lo que a mí respecta os vais al carajo a la de ya.


Cuando alguien os habla de una realidad que no es la vuestra os ofendéis, pero cuando vosotros insultáis o amenazáis de muerte a los que no casan con vuestra concepción del mundo es libertad de expresión.
Pues mira tú qué bien.
Pero sí, venga, que los inmaduros son los demás.


Yo soy el primero al que eso de que le pongan filtros y cortapisas a la gente le causa bastante urticaria, porque es algo muy goloso para el que manda y no se sabe nunca dónde está el límite.
Vale.
Pero viendo el nivel de energúmenos, mentirosos y salvajes que hay sueltos por las redes, soltando barbaridades, mintiendo tanto o más que los políticos (que ya manda cojones, en serio) y, lo que es peor, causando crispación y traficando con el miedo... qué queréis que os diga. Me parece lamentable que se tenga que ir cazando este tipo de actitudes.
Matizo: me parece lamentable que este tipo de actitudes proliferen tanto que haya hecho falta tener que salir a cazarlas.

5. No me faltan aquellos que, sin tener ni puta de dónde tienen la cara, dicen que tenemos un sistema sanitario de mierda y que esto nos pasa por ser inútiles. Los mismos que decían lo mismo cuando la crisis del Ébola hace unos años y que, oye, parece que se contuvo ella solita porque, con este "sistema de mierda" el ébola no se propagó.
Es muy fácil abrir la boquita cuando no se ha visto cómo funciona la sanidad en otros sitios. Lo mismo, oye, lo mismo, nuestro sistema no es tan malo cuando vienen extranjeros de todas partes a operarse a España o cuando países como Alemania han venido pidiéndonos médicos. O cuando el amigo Obama quiso implantar un sistema de sanidad pública gratuita en Estados Unidos.
Es más diver eso de echarnos mierda y decir que tenemos un sistema de mierda porque "no hay camas ni mascarillas".
Vamos a explicar esto:
Mascarillas. Teníamos, claro que teníamos. Las que se suelen tener para situaciones normales. Que, en cuestión de apenas unas semanas hicieran falta, no sé, cien, mil, un millón más de las que había no lo previó el gobierno. Ni este ni ninguno. Que se lo digan a Alemania, por ejemplo que, cuando nos empezó a dar de hostias la crisis, nos dijeron que no nos daban ni una porque las necesitaban "para abastecimiento propio". Y las fábricas, completamente saturadas.


Eso o bien tenemos a Batman de presidente, que se hubiera gastado una cantidad indecente de dinero en mascarillas por si algún día se desataba una plaga de la que nadie hubiera oído hablar con anterioridad.
Y de ser así, habría habido gente que le hubiera dicho que eso es un despilfarro.
¿Veis a dónde quiero ir a parar?


Lo de las camas sí parece más grave, ¿verdad? Pues sumemos el hecho de que el número de ingresados se ha multiplicado a lo bestia por razones obvias al hecho de que llevábamos un tiempecito sufriendo las consecuencias de varios años de recortes en sanidad. Recortes de los cuales no tiene la culpa este gobierno: los tiene el anterior, que ahora se sienta desde el banquillo de la oposición, sacando pecho, dando lecciones de cuñao de barra de bar y dando a entender que ellos sí que habrían domado esto con la punta del cipote. El gobierno actual tiene de vida... ¿un año? ¿Menos?, y ya andamos exigiéndole que solucionen todas y cada una de las mierdas en las que nos metieron los anteriores.

Y aquí es donde vosotros me diréis que la carta de "La culpa es del gobierno anterior" es muy socorrida en estos casos. Igual de socorrida que sentarse en una esquinita, mearte en cualquier decisión gubernamental, proponer ideas solo a posteriori y luego tener los santísimos cojones de decirle al presidente que lo estás apoyando. Exactamente igual de socorrida pero, a mi juicio, bastante menos cobarde y rastrera.


Y todavía estoy esperando a que salga un diputado preguntando "¿Es que nadie piensa en los niños?"
Tengo fe en que eso pase, para poder reírme bien fuerte ante el chiste que algunos resultan ser.


En resumen, lo que yo pensaba es que una crisis como esta debería habernos unido más y debería habernos hecho reflexionar acerca de los errores que llevábamos cometiendo décadas: errores acerca del medio ambiente (un mes confinados y el cielo está muchísimo más claro de lo que ha estado en siglos, e incluso se ven delfines en nuestras playas, ¿vale?), por ejemplo, o de las condiciones laborales que hemos estado viviendo (ahora se está demostrando que los que sostienen al país no son las empresas ni los bancos, sino la gente que ha estado trabajando para que los de arriba sean lo poderosos que creen ser). Podríamos aprender de esto que el futuro consiste en la cooperación entre semejantes para llegar a un bien común, en lugar de pasarnos todo el puto día pegándonos puñaladas traperas.
Quiero quedarme con eso.
De verdad que quiero, veo las muestras de solidaridad que la gente de a pie se está dando la una a la otra y os juro que me gustaría creer que esto va a calar en nosotros de alguna manera.

Pero también os digo que, viendo la actitud de niños malcriados, llenos de rabia y con pataletas que avergonzarían a sus propios hijos que están teniendo muchísimos de nosotros, me cuesta enormemente creerlo.

viernes, 20 de marzo de 2020

Mondo Chorra- Anatomía de un confinamiento



Iniciamos el primer post de 2020 en medio de la cuarentena por coronavirus, el cual se está paseando por todo el planeta ante nuestro asombro. A lo largo de estos días de confinamiento, he aprovechado para ponerme al día con mis otras actividades artísticas, que siguen bastante activas. Es por eso por lo que no me habéis visto mucho por aquí. Debo decir que están siendo, para lo grave del asunto, unos días bastante productivos en los que puedo centrarme y avanzar en mis proyectos personales. Por sacar algo positivo de todo esto, que se ve que está siendo bastante gordo.

Hay más cosas buenas con las que quiero quedarme de todo esto: quiero quedarme con el trabajazo que se están pegando nuestros servicios sanitarios, que ya andaban en unas condiciones bastante precarias, con horarios monstruosos, mal financiados y sometiéndose a recortes de todo tipo... y lo que me parece más fuerte, siendo ninguneados por la cantidad de energúmenos y soplapollas que proliferan en este país y que los tratan como el chulo que abofetea a su puta menos favorita por no ser lo bastante productiva. Pese a todo, esa gente está dando el callo, trabajando en primera línea de batalla contra una enfermedad de la que sigue sin saberse demasiado. Cansados, sin tregua, sin apenas recursos y viendo cómo, día tras día, la situación se complica.
Y ahí siguen.
Esta es la gente a la que debemos escuchar y cuyo ejemplo debemos seguir.


Ejemplazo también el de toda esa gente que está saliendo tarde tras tarde a aplaudirlos como muestra de apoyo.
Que no decaiga.


Pero no son los únicos que hacen que me sienta orgulloso del país en el que vivo, para variar: otra lección nos la están dando muchos de los niños, que están teniendo la esperanza que le falta a los mayores. En mi barrio, sin ir más lejos, están siguiendo el ejemplo de los niños de otras partes del planeta y están montando auténticas galerías de arte en sus ventanas con mensajes de apoyo a perfectos desconocidos, sin importarles su filia política o demás gilipolleces que por lo visto son cruciales para los mayores.
Están demostrando ser putos seres humanos. Más humanos que muchos que van de humanos por la vida, pero se ponen la chapita de adultos y se llenan la cabeza con mierdas que, se ve cada día más claro, no sirven para nada.


Empezó con esto, pero las ventanas de mi calle, por ejemplo, están ya empezando a empapelarse de dibujos.


Estoy viendo cómo, poco a poco, buena parte de la población está dejándose de gilipolleces y está empezando a hacer gala de solidaridad con aquellos que tiene alrededor. He oído de vecinos que se turnan para hacer la compra de los que son más mayores (los principales afectados por el virus) para que éstos no salgan a la calle, o de pasarse bizcochos por las terrazas, como me contó una amiga ayer. Porque hay gente que empieza a enterarse, de una puta vez, que una emergencia sanitaria no entiende ni de países, ni de comunidades autónomas, ni de al superpartido político al que votas, que lo mismo es la polla en verso, pero da igual a la hora de coger un virus que se ha propagado ya de forma pandémica por, pongamos, el 90% de nuestro planeta.
Porque hay gente que se está dejando ya de chorradas y está enterándose de que, en una de estas, no podemos comportarnos como unos gilipollas.

Os dejo tan solo unas cuantas de las cosas que he encontrado por los distintos periódicos acerca del comportamiento de buena parte de la gente de este país ante una situación como esta. No he seguido buscando porque sería extender muchísimo este post, pero más o menos os vais haciendo una idea:









¿Cuánto durará esta conciencia? No puedo saberlo, ni me atrevo a hacer pronósticos. Viendo cómo está saliendo esto, me quedo con el presente, y el presente me dice que mucha, mucha gente, está esforzándose por hacer esto más llevadero, desde aquellos que siguen trabajando (desde profesores hasta policías, pasando por transportistas o gente que trabaja en el sector de la alimentación, solo pequeños apuntes de una larguísima lista) para proveernos de los servicios básicos hasta los que nos animan subiendo idioteces y compartiéndolas para que pasemos la cuarentena de la forma más entretenida posible, cosa que me parece también bastante importante. Hay que mantener la moral alta, porque bastante gorda nos está cayendo como para sumirnos en la autocompasión y en el rollito nihilista de postureo de "Me duele España, ay ay ay". No es el momento.
Quiero pensar que toda esa gente está haciendo algo, por pequeño que sea. Pequeños granos de arena que demuestran que luchamos por salir adelante.


Los granos de arena es lo que tienen.


Pero estoy viendo cosas que no me están gustando una putísima mierda y que siguen dándome muchísimo asco. Cosas que pensaba que íbamos a dejar atrás por algo llamado madurez, o instinto de supervivencia. Llamadme iluso, pero en algunos casos, no pensaba que habría tanto puto imbécil suelto, y no me refiero a los que se han grabado surfeando con un monopatín en el pasillo de su casa, no. Como he dicho, los que hacen eso me parecen gente que (independientemente de su intento de llamar la atención, cosa en que no voy a entrar y que, hoy por hoy y dada la situación actual, me la suda) se entretienen y entretienen a los demás. Algo que yo, personalmente al menos, valoro mucho cuando las cosas se ponen feas, y creo que es algo que no se valora lo bastante.


Véanse cosas como esta.
Aplauso para el tío que cogió el photoshop e invirtió su tiempo en esto.
Y no lo digo con ironía.
Esto es algo que respeto de verdad.


A los que me refiero es a los mierdas de siempre, que aprovechan cualquier crisis para meter miedo y pregonar sus gilipolleces ante un personal que no necesita que lo acojonen más, porque ya está bastante acojonadito él solo como para que venga un hijo de la grandísima puta a inventarse lo que le sale de los cojones para asustar al prójimo.
Los llamaría subnormales o imbéciles, o hijos de hermanos, pero lo triste es que me quedo corto porque esto no es muestra de falta de inteligencia: es sencillamente ser un hijo de la gran puta sin empatía ni una mínima conciencia. Hablo de todos aquellos cabrones mal paridos que se dedican a propagar bulos para alertarnos de algo que, bien no hay constancia clara de que haya pasado, bien no va a pasar en la puta vida porque no es más que una fantasía de algún mierda.
Sí tú eres uno de esos que han creado bulos para tener a la sociedad más sumida en la incertidumbre y el caos, por favor, lee bien esto:

ME CAGO EN TUS PUTOS MUERTOS.

No es el único caso que me ha dado puto asco. También estoy viendo cómo hay gente que está aprovechando para hacer política y empezar con paridas del tipo "Esto con tal o cual gobierno no pasaría". "Que dimita tal, que dimita cual". "Esto nos pasa por tener el presidente que tenemos".
Vamos por partes: no voy a entrar a exponer mi ideología política (ante eso me atengo a mi derecho constitucional), pero os voy a decir que, cuando salió elegido el gobierno actual, no me saqué el nabo y me puse a hacer el helicóptero de la emoción. No, la configuración actual del gobierno no me entusiasma, como también sé que no es lo peor que nos podría haber pasado. Es decir, ni fu ni fa: ni apoyo a ultranza lo que sueltan por la boca, ni me cago en sus madres cada vez que salen. Hay cosas que sí, y hay cosas que no. Es lo que tiene ser una persona crítica, supongo.


Tiene gracia, porque a mí se me ha acusado muchas veces de ver las cosas en blanco y negro y no con matices de gris.
Y en muchos casos, es cierto: procuro ver las cosas lo bastante claras y no distraerme con argumentos peregrinos que exculpan o justifican según qué cosas.
Pero al mismo tiempo me gusta sopesar las cosas desde los ángulos que me sean posibles, para luego llegar a esas conclusiones tan "drásticas" de las que se me acusa.


La cosa es que, en una situación tan brutal como la que estamos viviendo, ningún gobierno está preparado para hacer frente a esto con una eficacia del 100%, y el que diga lo contrario, por favor, que me indique lo que se mete, porque ni el LSD, macho. Eso sí que es vivir en el país de la piruleta.
A lo que voy es que un gobierno puede tener fallos, sí, pero es que CUALQUIER gobierno los está teniendo. Incluso cualquier gobierno potencial. Ahora, desde la barrera, es muy fácil ver los toros pequeñitos y decir que esto, de haber salido un partido que nos hubiera gustado más (porque, curiosamente, los que ponen a parir siempre al gestor en estas cosas es siempre el que no le habría votado jamás) las cosas hubieran sido diferentes.
De paso, podemos ponernos a preguntarnos si hubiera sido mejor la gestión de haber permanecido las tropas napoleónicas en nuestro país. O, qué coño, de haber pervivido el  puto imperio romano.


Qué coño, vamos a echarle imaginación de verdad, ya que estamos. Vamos a hacer conjeturas sin fundamento alguno acerca de cómo habrían actuado los aliens, de habernos invadido hace, no sé, 20 años, y fueran los que mandasen.
¿Habrían solventado la crisis? ¿Habrían actuado antes?
¿Qué habría hecho Cthulhu, ya que estamos?



Seamos maduros, joder: ante esto NADIE tiene la varita mágica del "0 muertos" y del gobierno perfecto que nos mantiene a todos a salvo del mal. NADIE. Porque esto, a ver si nos enteramos de una puta vez, no es la lucha del Bien Blanco e Inmaculado contra el Mal Absoluto. Y si de verdad pensáis eso, tenéis más fe que los críos que pintan arcos iris en los balcones. Pero una fe enfermiza y basada en castillitos en el aire y en realidades alternativas que no solo no han tenido lugar: es que nunca lo tuvieron.
Si lo más productivo que gente así está haciendo por su país, por sus vecinos o por sus familias es sentarse en un sofá a despotricar, diría que sus esfuerzos, para mí, quedan más que en entredicho. Si eso es lo mejor que podéis hacer por la sociedad, si ese es el mensaje que dais, y si ese es vuestro apoyo a los que os rodean, casi que mejor os quedéis en un rincón y dejéis que los mayores hagan algo. Incluso aquellos que están tocando el piano en los balcones o que suben polladas que luego mandan por guasap están siendo más productivos que vosotros. Su mensaje me vale diez veces más que vuestro derecho a pataleta. Y si no os gusta lo que digo, felicidades: en esta vida hay muchas cosas que no nos gustan, como el gobierno, algunas leyes, los discos modernos de los Kiss o las ideologías contrarias a la nuestra. Si vosotros os sentís con derecho a meter vuestra cucharita política aun en una crisis humanitaria jodidamente difícil de sostener, tendréis que aceptar que os digan que vuestra chapita sobra. Que, a día de hoy, es un discurso que no aporta nada. Que aburre ya.
Nadie va a mandaros a callar, pero algunos sí que nos vamos a pasar por el culo vuestros sermones de barra de bar.


Por algún lado leí a alguien alabando (ojito) al señor Putin porque "con él había 0 muertos en Rusia".
Yo igual es que soy muy cínico o lo que os salga de los huevos, pero de las estadísticas que vienen de Rusia me fio menos que de un chimpancé con una metralleta. Hasta la fecha el señor Putin no me ha dado muestra alguna de tener un mínimo de humanidad y mucho menos de ser sincero.
Si me dice "0 muertos", lo primero que tiendo a pensar es que ha mandado a fusilar a los infectados para que no cuenten como víctimas del coronavirus.
Pero cada uno que piense lo que le salga de los huevos, mientras no me obligue a mí a pensar como le dé la gana.


Me sigue quedando mierda que cagar. Por desgracia, este país puede tener cosas buenas, pero es que abundan los soplapollas y los hijos de puta. Si los del párrafo de arriba me parecían unos críos, a los que menciono ahora no sé ni cómo llamarlos. Por favor, si alguien tiene un adjetivo que los defina bien, que me escriba en los comentarios dándome ideas.
Me refiero a aquellos que piensan que las leyes no van con ellos. A aquellos que, en un ejercicio de chulería que roza ya el pedir a gritos un tiro en el cogote, se pasan por la punta del nabo eso de que estamos en un puto estado de alarma. Que, salvando lo imprescindible, tenemos estrictamente prohibido salir a la calle. No es tan difícil de entender, joder.
Sí, el politista de turno puede decirme que es que las normativas han sido muy relajadas y blablabla. Pues yo me paso por los cojones ese argumento de mierda: a mí me dicen "Estado de alarma"y me quedo en mi puta casa. ¿Por qué? Porque el estado puede poner unas normas que nos gustan más o menos, pero el que decide ser responsable soy yo. Si la gente es imbécil y decide salir a la calle a darse un paseo, sabiendo que tenemos una cifra de muertos que hoy ya ha alcanzado las tres cifras, vamos a dejarnos de tonterías y de echarle la culpa al que manda por no ser lo bastante estricto: la responsabilidad de salir a la calle a hacer el gilipollas es de uno y solo de uno.

Os dejo un ejemplo de esto:






Que sí, que lo de dejar abiertas las peluquerías fue una cagada y soy el primero en decirlo, pero es que la gente a la que están pillando haciendo el imbécil no es precisamente esa gente: es gente que sale a la calle a correr, cuando eso estaba prohibido desde el puto minuto uno. Gente que se va a la playa, que coge el coche y se va de vacaciones. Gente que sale a la calle a irse de culto, como si el toque de queda no fuese con ellos. Gente que se va de puta fiesta, pensándose que todavía conservan intacto el derecho a la libre circulación. Como si las leyes fueran para los demás menos para uno.
Sabemos que la cosa está poniéndose más que seria en el momento en que se declara un estado de alarma y se saca a la UME a la calle. En que se hacen boletines donde el gobierno nos va informando de cómo están saliendo las cosas y nos advierten de que todavía no hemos llegado al pico, a lo peor de la epidemia.
Y aun así, tenemos escoria con patas que se toma esas cosas a chufla y se va por ahí "a darse un paseo" porque (atención a la excusa) "yo es que me agobio en casa".

Ole
Sus
Putos
Cojones.


Dando paseítos en la puta playa y protestándole a la Policía, cuando lo que tenían que estar es en casa o como mucho salir a la calle para lo justo y necesario.
Gente muriendo. Gente trabajando a destajo para mantener los servicios básicos intactos. Y aquí algunos listos a su rollo, como si las cosas fueran con todos los demás, menos con ellos, que son más chulos y más guais que el resto.
Algunos es que van pidiendo a gritos que les soplen un bofetón en la cara para que lloren con motivo, joder.


Que digo yo, esto porque es coronavirus que, pese a lo terriblemente contagioso que es, no es una enfermedad altamente mortal (es menos mortal que el sarampión, por ejemplo, solo que se contagia más rápido y se ve que es letal con los grupos de riesgo, de ahí la tasa de muertos tan elevada). Esto llega a ser la peste bubónica que, en su día, cuando la cogías, diñabas, y por culpa de estos cabrones estaríamos flipando en colores. Cabrones que tienen tan poco sentido y tan pocas luces que encima se sienten con derecho a toserle a las fuerzas del orden cuando les dicen que se vayan a su puta casa.
Derecho que no saben que han visto limitado en el momento en que se decreta un estado de alarma. Ignorantes que berrean un derecho que ya no tienen y que niegan sus putas responsabilidades. Y por si a alguien no le ha salido de los cojones enterarse, dejo aquí un enlace bastante clarito explicando lo que tenemos permiso de hacer durante un estado de alarma, que para hablar de lo que nos sale de los cojones bien que mentamos la Constitución y las leyes. Pues tomad leyes:


Todavía me queda más mierda que soltar: he hablado de todos estos, pero todavía no he hablado de los que están utilizando una emergencia sanitaria para hacer caja y mangarse mascarillas para subastarlas al mejor postor, cuando tienen la puta obligación de cederlas a los hospitales, como están haciendo unos amigos de un estudio de tatuajes. Otros aprovechan para meternos su pack por el pescuezo (y no de nudes, ojalá, sino ideológico, lo que ya debería ser obvio que cansa a estas alturas). Hablo, por ejemplo, de  una famosa blogger que está aprovechando una crisis sanitaria para dar, atención, consejos feministas para combatir el virus.
¿Perdona?
A ver, tía, ¿qué coño me estás contando? ¿Me vas a decir que tu ideología es tan molona que también tiene consejos para afrontar una plaga que ni siquiera entiende de género? Vamos, por favor, yo aquí ya no sé si esto es lavado de cerebro, cara dura o qué, pero es una meada fuera del tiesto antológica. Una cosa es que la lucha por la igualdad de género sea una lucha respetable y necesaria; otra muy diferente es utilizarla para ganar visitas en un blog o (al tiempo) vender libritos. Y si esto no es una muestra de que eres una jeta de cuidado a la que todo te la suda, joder, lo estás haciendo de puta madre para disimularlo y hacer ver lo contrario.


"Yo es que tengo una causita, y tengo que sacarla a pasear aun cuando se monta una como esta".
Mi respuesta ante esto es básica: respeto la causa, no que haya gente que se apropie de ella y la venda como un producto más.


Pero es que estos no son los únicos: los agentes del miedo están proliferando por todas partes, vendiéndonos profecías de mierda y soltando capulladas muy grandes. Anoche mismo leí un artículo que además se propagó por distintos periódicos, todos en un tono de lo más sensacionalista. En el susodicho artículo, se nos decía que, por si no fuera poco grave la crisis que estamos afrontando, ahora viene un asteroide que se la pegará contra nosotros en abril.

Leo el artículo y empiezo a ver que el asteroide, de cuatro kilómetros (dependiendo del diario, el tamaño varía, nótese la seriedad de la noticia), se acerca a una velocidad acojonante y que pasará a una distancia 16 veces mayor (dependiendo del diario, la distancia también varía, así de informados están). La cosa es que, si lo pensamos en frío, la distancia entre la tierra y la luna es de 384.400 kilómetros. Cabrían todos los putos planetas del sistema solar alineados en esa distancia. Ahora multiplicad esa distancia por 6 o por 16, dependiendo del diario que dé la noticia. En el mejor de los casos, el pedrolo pasaría a más de seis millones de kilómetros, pero es que si nos ponemos en el peor, pasaría a dos putos millones de kilómetros y pico. A nivel espacial entraría dentro de una "zona lo bastante cercana" como para tenerlo en observación, pero la NASA ya informa de que las probabilidades de impacto son MÍNIMAS. Informan también de que,  en caso de impacto, es más que probable que eso reviente contra la atmósfera, debido al tamaño que tiene (al menos hablando del de medio kilómetro)
Pues con todo y con eso el artículo tiene los santos huevos de decir que oye, lo mismo le da por cambiar su trayectoria y nos matamos. Claro que sí, campeón, justo lo que necesitábamos, que viniera ahora alguien a decirnos que si a un puto asteroide que pasará a seis millones de kilómetros de la órbita y ni se acercará siquiera a la luna le diera por cambiar mágicamente de rumbo moriríamos todos.
JUSTO LO QUE NECESITÁBAMOS OÍR.


Venga, todos juntos:
"Viiimiiis iii miiiriiir tiiidiiis..."


Yo es que leo el tono alarmista y sensacionalista de estas mierdas y me pregunto de qué coño va el imbécil que lo ha escrito, o el editor que lo ha obligado a escribirlo así. ¿Me podéis contar qué cojones ganáis soltando estas paridas? En serio, ¿realmente necesitamos que gentuza así nos venga diciendo que metamos la cabeza en un hoyo porque total, estamos ya con un pie en la tumba? ¿Qué clase de mierda con patas se dedica a pensar cómo asustarnos con mamarrachadas de este calibre cuando lo que realmente necesitamos es que nos digan que tenemos que resistir, que tenemos que ser valientes por una vez en nuestras vidas y afrontar la adversidad?
Es más, ¿por qué esta gentuza tiene trabajo cuando los demás nos quedamos en la puta calle porque nuestras empresas no pueden hacer frente a la crisis? ¿Por qué la gente que trabaja tiene que cerrar y los mierdas que venden miedo y desesperación siguen trabajando alegremente sin que nadie les diga "Oye, subnormal, contrasta lo que estás escribiendo y cuenta las cosas de un modo más honesto, que parte de lo que estás soltando aquí huele a chufla"?

Gente que se pasa el día hablando sin saber, diciendo que esto es ya el Apocalipsis, la tercera guerra mundial o qué se yo, cuando están en su casa mientras otros son los que están dando el callo para que no les pase nada. Cuando, a lo largo de la historia hemos sufrido plagas, desastres naturales (o no tan naturales, véase Chernobyl, de la que tan de moda está hablar), guerras y muerte... y pese a eso nuestra especie ha salido adelante. Gente que parece que lleva años esperando a que pase algo gordo para poder ir a corretear y berrear diciendo que el fin se acerca, que ya lo decía Nostradamus (aunque realmente no dijera un coño al respecto), una señora ciega en Macedonia, una señora no ciega en Ucrania, Octavio Aceves o el que toque. Que vamos a morir todos y (por supuesto) que la culpa la tienen:

Capitalistas
Comunistas
Podemitas
Fascistas
Carnívoros
Consumistas
O quien sea.
Todo putamente constructivo, por supuesto.


A algunos es que os falta ya hacer esto, coño.


Con todo, quiero seguir quedándome con lo bueno. Aún quedan muchos días por delante y lo último que necesitamos es venirnos abajo por culpa de las payasadas de un montón de capullos que parece que, en caso de demostrarse eso del alma, la tienen llena de mierda hasta las trancas. No necesitamos gente de mierda ahora mismo. No necesitamos traficantes de miedo. No necesitamos listillos que se piensen que las leyes no van con ellos, o que vayan a su puta bola sin importarles lo que pueda pasar a los demás. No necesitamos gente que nos diga lo chupiguai que es su partido político y que, de ser por ellos, habrían erradicado la plaga a golpe de pollazo. Lo que necesitamos es mantenernos firmes, aguantar y quedarnos en nuestra puta casa en lugar de saturar los centros de salud por polladas. No salir a la calle más de lo estrictamente necesario y meternos nuestro egoísmo y nuestra falta de empatía por el culo. Tenemos que seguir apoyando a los que están partiéndose la cara por nosotros día a día y dejarnos ya de gilipolleces de "el partido al que yo voto lo habría hecho mejor" o "El gobierno no me gusta, por tanto lo hace todo mal, y ahora protesto y no respiro".


Si no levantamos los puños para resistir ante esto, ¿para cuándo coño lo pensamos dejar?


Tenemos que seguir creando, comunicándonos, usando las vías de comunicación para contactar con los que nos importan y recordarles que no están solos, que estamos ahí, aunque sea para charlar y hacer todo esto más llevadero. Tenemos que lloriquear menos y pelear más.
Yo, por mi parte, no pienso rendirme. Una vez termine de editar este post, volveré a mi mesa de trabajo e invertiré todo este tiempo que se me ha dado en algo productivo. Seguiré creando. Seguiré hablando con la gente cercana. Seguiré apoyando a los que siguen trabajando. Seguiré en casa.
Puede que no vaya a salvar el planeta, pero lo que no voy a hacer es quedarme con los brazos cruzados.