miércoles, 13 de mayo de 2020

Escupiendo Rabia- Anatomía de un confinamiento (IV): Colectivos de putos ignorantes



La desescalada continúa, con más o menos una mitad del país pasando de fase, mientras que la otra tiene que tomar nota de las cositas que tiene que ir mejorando. Nada nuevo bajo el sol, que nuestra nación se divida en dos una vez más... esta vez se divide, ya no entre gente de izquierdas o de derechas. Cuando hablamos de una emergencia sanitaria, queda claro (o debería quedar claro) que un virus no entiende ni de ideologías, ni de identidades, ni de territorios, ni de supremacismos de ningún tipo.
Entre lo que sí entiende es entre la gente que toma precauciones y los putos descerebrados que se toman el brazo entero cuando les dan un dedo. Sí, hablo de nuevo de todos esos soberanos soplapollas que se pensaron que la desescalada supuso la derrota definitiva del virus y se fueron de botellón, a la playa o a hacer el gilipollas sin absolutamente ninguna precaución.


Esto es mi ciudad. Pueden pareceros dos fotos sacadas de contexto, pero es que en mi propia calle he llegado a ver esta actitud. Y van llegando más y más fotos.
¿Que luego hay gente que está respetando las medidas? Sí, y mucha.
Pero por culpa de la gentuza que se está tomando esto a cachondeo, seguiremos enterrando gente.
Y tardaremos más en salir.
Y si estuvieran desinformados, pues todavía, pero es que nos sale información por las orejas diciéndonos QUE NO PODEMOS RELAJARNOS.
Mi valoración de esto, estrictamente personal, que podéis o no compartir: si saben que pasarse las medidas por el forro los arriesga a ellos y a otros, lo hacen y les da igual, son unos hijos de la grandísima puta.


Pero ojo, que estos no son los únicos idiotas que están surgiendo hasta de debajo de las piedras. Ojalá, pero no: parece ser que los mongolos y los que parecen hijos de hermanos se multiplican como putos herpes genitales. Porque víricos son tanto o más que el COVID (que ya es decir) y tocan los cojones de una forma que resulta ya vergonzosa.

Véase el caso de los tontos del culo que están diciendo que el COVID no existe y que no es más que un experimento social. Que es mentira que haya muerto gente, que todos y cada uno de los informes que van llegando son una invención y que en realidad esto es para tenernos distraídos.
Mira, macho, no me jodas.
Que aquí el geniecillo conspiranoico no conozca a nadie que haya muerto o haya sido contagiado no quiere decir que no exista, ni que los demás no conozcamos ningún caso. A mí entorno cercano, por ejemplo, no le ha afectado (que yo sepa), pero eso no quiere decir que yo no haya oído de gente cercana a amigos que sí haya muerto.
Y antes de que algún anormal quiera cuestionar esto, sí: conozco bien a mis fuentes, y no: no trabajan para el sistema de una forma tan implicada como para que el presi les haya escrito diciendo que propaguen falsas noticias sobre muertos, así que vamos a dejarnos ya de payasadas.


"Llo en ezo no creo, to hes mentira"
Bueno, que tú no creas no quiere decir que no exista.
Esto no es Harry Potter, donde no pronunciar el nombre de algo que no te mola lo borra de la existencia.


Amparándose en un más que cuestionable derecho a la libertad de expresión, todos y cada uno de estos anormales, que hace dos meses estaban en casita tan acojonados por no pillar el coronavirus como el que más, ahora asoman la patita por las redes sociales diciendo que todo es mentira. Sí, ahora que el riesgo es menor y que las muertes y los contagios, por suerte, están descendiendo. Cojones como los del caballo de Espartero, y un morro como el cemento.
También pueden argumentar la excusa de que si salían los detenían los perros del poder, que queda súper antisistema y de guerrillerito de sofá.
Y de puto soplapollas, ya de paso.

Lo más fuerte de todo esto ya no es que suelten todas estas lindezas cuando todavía estamos enterrando víctimas, no. Lo que me parece asquerosamente vergonzoso es que las sueltan sin absolutamente ninguna evidencia que respalde estos argumentos. Lo único que sueltan, esgrimiéndolo como un yonki una navaja es el manido y trillado ya "Despertad".
¿Que despertemos de qué, panda de retrasados? ¿Del poco sentido común que nos queda? ¿Lo dejamos todo y os seguimos a vosotros con vuestras teorías de mierda, que sonrojarían al puto Iker Jiménez?



De hecho, ni el puto Iker, al que le gusta más una conspiración que a un servidor unas tetas copa D, ha negado el virus.
Algunos es que son más ikeristas que el propio Iker.


Y es que es muy triste que un puñado de desgraciados que quieren notoriedad en el mundillo de las redes sociales empiecen a inventarse mierda solo para que otro puñado de desgraciados les dé una palmadita en la espalda; también cabe, para mayor sonrojo todavía, que encima lo hagan por buscar bronca, o causar disensión en una sociedad que, en líneas generales, estaba siendo bastante concienciada y luchando por una causa común.
Supongo que algunos, con tal de nadar contra corriente, hacen lo que sea y dicen lo que sea. Porque tienen que sentirse especialitos y diferentitos, diferentes del rebaño humano que les mira como apestados.


"Nadie piensa como yo. Soy tan diferente. Soy tan guai".
Nadie piensa como tú porque tienes el cerebro lleno de mierda. Y no eres diferente por tener ideas mejores, sino porque son a todas luces ridículas.


Esto, para ir argumentando un poco, aparte de cagarme en la madre de la imbecilidad humana, parte de un principio falaz tan gordo como el cipote de un cachalote, que es considerar que todo lo que sea un pensamiento colectivo es erróneo por definición, así como creerse que por pensar diferente uno está en lo cierto.
Eso no es ser un librepensador, es ser un gilipollas.
No eres más librepensador por oponerte a TODO lo que piensa la mayoría, alma de cántaro. Lo eres cuando niegas que la mayoría tenga automáticamente la razón en todo por ser mayoría.
Dicho de otro modo, que la mayoría piense algo puede ser correcto o no, pero ni es correcto ni deja de serlo por definición. Y que tú lleves la contra a cosas que ya se han demostrado como evidentes y asumidas, sin aportar pruebas o argumentación de ningún tipo, no te convierte en ningún sabio. Lo que te convierte es en un puto ignorante que no sabe ni dónde tiene la puta cara.


"Tres por dos es igual a siete. Yo suspendía matemáticas, pero como tengo derecho a opinar, pues oye, lo digo y me tenéis que dar la razón, que estáis todos dormidos y viviendo en Matrix".
Lo sentimos, algunos antes que coger e inventarnos unas reglas matemáticas nuevas para que a un tonto del culo se le suba el ego, preferimos ajustarnos a las ya existentes y considerar que el tonto del culo es tonto del culo y punto.
A ver si ahora tenemos que andar ajustando la realidad entera para que un puñado de ignorantes y analfabetos no sientan vulnerada su autoestima.


Para algunos, este principio de búsqueda de la verdad parece saberles a poco y optan por algo que se mea en el principio de cualquier principio científico, de toda lógica y hasta de cualquier rasgo de una inteligencia superior al nivel del Neanderthal. Lo explico de forma resumida, pero para entendernos, el planteamiento científico (o, en líneas generales, el de la búsqueda de una certeza, lo que nos adentraría incluso en disciplinas como la filosofía) consiste en tomar una serie de datos y plantear según qué hipótesis que, por medio de un análisis más exhaustivo, llegar a algo que puedas tomar como una conclusión. Dicha conclusión NO es necesariamente la realidad, pero sí te acerca a una idea más o menos razonada en la que basarte, quedando siempre abierta la posibilidad de añadir más datos en el futuro para poder confirmar o refutar la idea. Dicho de otro modo, se analiza la realidad y se saca una conclusión más o menos evidenciada de ella.



No hace mucho, individuos de este calibre sostenían teorías tan alucinantes como que los negros eran genéticamente inferiores. Y también se escudaban en sus libertades, y en argumentos como que aquellos que sostenían que sus teorías eran aberrantes y enfermizas les coartaban sus derechos y los perseguían.
Algunos de ese palo siguen existiendo hoy en día, pero no llevan togas blancas.
No voy a decir que los pseudocientíficos de hoy vayan por la vida pidiendo ejecutar negros o lo que sea, o no todos al menos... pero sí voy a decir que pecan exactamente del mismo nivel de ignorancia.


Lo que hacen aquí los genios es justo al revés: plantean una conclusión y tergiversan lo que se les pone por delante, o bien niegan lo que no les interesa para que la realidad se amolde a ella. Aquí podemos incluir a lumbreras como los antivacunas o los terraplanistas. Seres que, tras ciertos siglos de evidencias, ahora vienen refutando cosas que ya teníamos tan asumidas tras una literatura científica más larga que la polla de Nacho Vidal.
¿Tienen ellos alguna sola evidencia que refute cálculos matemáticos, estudios científicos y evidencias empíricas?
Oh, sí, claro que la tienen: esa evidencia se llama "Te están mintiendo, abre los ojos". Consiste en un razonamiento mamporrero, basado en hablar desde la total y más absoluta ignorancia y apelar a la presunta ignorancia de los demás, pero sin aportar nada más.


Algunos parece que no han superado que Expediente X se cancelase.


Genios como estos son los que están diciendo que el COVID es mentira y que en China nunca murió nadie. Que la OMS está comprada por vete tú a saber quién y que los gobiernos se están poniendo TODOS de acuerdo para tenernos en casa... sin consumir y sin producir.
Vamos a analizar esto, porque el planteamiento tiene miga:
En un mismo país, gobiernos de izquierdas no se ponen de acuerdo con gobiernos de derechas. Si nos movemos más allá de las fronteras, tenemos que cada país hace las cosas sin importarles joder al prójimo. Tensiones diplomáticas que de vez en cuando estallan porque algún mandatario se ha calentado el pico y ha dicho algo que no debía. Todos y cada uno de los países de este planeta llevan desde hace mucho, mucho, buscando la manera de producir más. Generar más riqueza y competir con los demás. Aunque en muchos casos suponga empobrecer a la gente de a pie, ningún país opta por enriquecer al país en sí mismo. Incluso en el caso de que la riqueza esté concentrada en oligarquías o grupos corporativos, necesita siempre mano de obra que trabaje para él, que recoja la materia prima, produzca y comercie. Que ofrezca a mano servicios para que esa maquinaria industrial funcione.
Pues bien, todos esos, a lo largo y ancho de cinco continentes, independientemente de ser de izquierdas o derechas, o de los intereses económicos o políticos que tengan (que no son pocos), resulta que se ponen de acuerdo para:

1. Inventarse la noticia de un virus, ojo, sin que NINGÚN país diga "Eh, yo paso de esto y lo vamos a desmentir públicamente". No, desde Rusia hasta Estados Unidos, pasando por Alemania, China, Japón, Irán o Australia han estado de acuerdo en esa existencia. Sobre el origen no tanto, pero eso sería ya entrar en otro tema. Ninguno, insisto, NINGUNO ha negado nada, pese a tener sistemas políticos diferentes e incluso estando enemistados unos con otros de formas prácticamente insalvables.


"Pues hala, ya está decidido: todos de acuerdo en inventarnos un virus y así joder nuestras propias economías para hacer un experimento social. La peña va a flipar con esto BUAJAAAJAJAJ"


2. Detener sus economías y dejar de producir. Insisto, ni el país más comunista del mundo querría que sus obreros dejaran de producir, aunque fuera para autoabastecimiento. Lo que interesa es tener a la gente trabajando y, en el caso de los países de índole capitalista, consumiendo a lo bestia. Es lo que ha dado dinero, y seguirá dándolo hasta que alguien tenga una idea mejor (y no se lo carguen por joderle el cotarro a los que mandan)

3. Tener a la gente en casita vigilada. Esto ya es la estupidez padre: en un mundo globalizado y dominado por las altas tecnologías, no necesitamos estar en casita para que nos vigilen o nos controlen. Precisamente los gobiernos y las corporaciones han puesto a nuestra disposición aparatos con los que hacerlo cómodamente para tenernos registrados, vigilados y saber hasta lo que hemos desayunado. Lo más guapo es que no necesitan meternos en campos de internamiento para tatuarnos códigos de barras: nosotros mismos vamos a las tiendas de aparatos electrónicos y los compramos voluntariamente. Qué coño, hasta acampamos para tener el más moderno en cuanto éste sale al mercado. Sumemos a eso el auge de las redes sociales, que chupetean nuestros datos y los venden al mejor postor mientras nosotros nos hacemos selfies en la churrería del Tío Manolo y se lo cascamos a todo el planeta por Jincagram. Así que ya me contaréis la payasada de tenernos en casa para tenernos localizados.


"¡SOY EL PRIMERO EN MANDAR SU INTIMIDAD A LA PUTA, REGALÁNDOSELA A DESCONOCIDOS PARA QUE ME HAGAN SPAM, Y VOSOTROS NO! ¡YIIIJAAAAA!"


Y esto, así contado, sin una puta evidencia, yo me lo tengo que creer porque resulta más lógico pensar eso que el hecho de que ha habido un virus que ha mutado y ha empezado a propagarse. Porque claro, la gripe no muta, ni tampoco el resfriado común. Ni otros virus, como el ébola o la malaria, tampoco se propagan pudiendo causar pandemias, no. Según aquí los virólogos de chichinabo, los virus ni se propagan ni son mutables. Son, según leí por parte de un iluminado, respuestas del propio organismo ante las ondas electromagnéticas del 5G, tal y como denuncia este artículo. Por cierto, que os recomiendo que lo leáis entero, incluyendo las preguntas de sentido común que desmontan sin despeinarse las teorías de la conspiración. Volviendo a la teoría en sí, aquí el genio que la suelta parece saber más que nadie aunque no haya pisado una puta facultad de biología o medicina. Nótese algo muy importante: los que tienen este tipo de teorías casi siempre suelen ser anónimos, o se basan en pseudocientíficos a los que nadie ha reconocido como tales. Joder, conozco yo a médicos y sanitarios que no se atreven a decir cómo funciona exactamente el virus, porque todavía es algo muy nuevo y ya tenemos a uno que, con un teclado y sus huevos toreros, ya nos dice que de virus nada, que es una cosita que tenemos nosotros en el organismo.



Esto no es nuevo. Ya ha habido gente negacionista del SIDA, y no es que hayan dado un gran ejemplo: los más beligerantes postulantes de esa teoría acabaron en la tumba... infectados de SIDA ellos solitos.
Un ejemplo en nuestro país, sobre estas líneas, Andreas Faber Kaiser, un ufólogo de estos que tienen la respuesta para todo pero que no aportan un coño que sirva como evidencia. Negaba el SIDA y murió de él, tras haber estado asegurando que los retrovirales (la lucha más fuerte contra el síndrome que se conoce hasta la fecha) eran  por completo inocuos.
Su irresponsabilidad fue enorme, mucho más allá de su derechito a expresarse libremente: No, amigo, si te inventas las cosas e incitas a la gente a que no tome medidas que pueden salvar su vida no ejerces derecho alguno. Cometes un fraude y un delito contra la salud.



Genialidades como esa y como decir, en el mismo discurso, que nos tienen engañados y que todo es un invento de las farmacéuticas. Pues claro que sí, campeón: las farmacéuticas están haciendo su agosto en vacunas, ¿verdad? Dos meses sin sacarla y contando, porque posiblemente, de encontrarla tardarían un año. Si esto es un plan empresarial, debo decir que es el plan empresarial de mierda más grande que me he echado a la cara, os lo digo en serio: ¿qué corporación invertiría una pasta en investigar una vacuna que se supone que la está beneficiando, para no sacarla hasta más de un año vista? Es decir, si el plan es enriquecerse con ello, así contado, no le rindo la ganancia. Y si ahora venís a decirme que se van a enriquecer vendiendo mascarillas... por favor. Más gana Nike al año vendiendo camisetas del puto Messi, que te las cobra a millonada. Las compráis como idiotas y nadie se plantea una conspiración a gran escala; se tienen que fabricar mascarillas a marchas forzadas porque nadie previó tal demanda y ya estáis viendo un plan. Pues joder, para tenerlo pensado desde el principio, ya podían haber contratado a más gente en sus fábricas. Qué coño, podían haber abierto más fábricas de mascarillas unos meses antes y no se hizo. La evidencia es que la demanda de mascarillas apenas se está pudiendo cubrir de una forma tan eficiente como se querría.
Un plan cojonudo y bien previsto, sí señor.


—Bueno, a ver, ¿cómo va nuestro plan de propagar una enfermedad falsa para ponernos las botas?
—Pues ahí va, señor presidente.
—¿Tenemos lista ya la vacuna, para luego venderla a precio de oro?
—No, los chicos del laboratorio dicen que un año, año y pico para tenerla medio lista, sin contar las pruebas de verificación.
—Um, eso parece un contratiempo... ¿Y qué tal las mascarillas? ¿Las tenemos listas para cuando se suelte la noticia de la enfermedad y hacer nuestro agosto cuando la gente las pida?
—Pues... tampoco. La producción es la misma.
—¿Y tampoco tenemos más fábricas para producirlas a lo bestia para cuando la gente se vuelva histérica?
—No, señor presidente.
—¿Y estáis seguros de que con este plan nos vamos a hacer de oro?
—Completamente, señor presidente.


Es el discurso típico del antivacunas, que se ha pasado años y años haciéndose el guai y sintiéndose super especialito y super diferentito a los demás, hasta que alguno ha visto cómo su hijo ha cogido el sarampión o algo más gordo y la criatura, que no tenía culpa de nada, ha estado a punto de irse para el otro barrio solo porque sus papis querían ser diferentes y sentirse superiores a los demás. Entonces sí han venido las lagrimitas y los autos de confesión: "Nos sentimos engañados", he llegado a escuchar a alguno de estos perfectos imbéciles, que han contado ya con cuarenta o cuarenta y pico años de vida para, digamos, caer en la cuenta de que no es que los hayan engañado: es que ellos quisieron dejarse engañar para ir por ahí con su superioridad moral a decirle a los demás lo equivocados que estaban. Porque, según genios que andan por ahí sueltos, las vacunas son eso, un invento, y da igual que la puta Unicef (entre otros, como la OMS) diga lo contrario. El argumento se convierte ya en un mantra, que se repite ya como un disco rayado: que todos mienten, que todos están comprados, que todos se equivocan, y que un señor con un portátil que se mea en todo estudio habido y por haber tiene razón... pues porque es un señor solo que va contra corriente y oye, eso mola que te cagas. Eso es lo que le da la razón, aunque se demuestre que sus estudios están manipulados, que ni siquiera cita fuentes en condiciones o que usa una metodología poco transparente o carente por completo de ética científica.



Con ciento y pico de años desde el descubrimiento de las vacunas, con una literatura científica extensa, con millones de estudios,  millones de investigaciones para ir produciendo vacunas con las que reaccionar ante nuevas amenazas y, muy especialmente, con un brutal descenso de la mortalidad (amén de un consiguiente aumento de la población) desde su descubrimiento, el que quiera ver que las enfermedades víricas son mentiras para negociar con medicamentos inocuos es porque le da la puta gana.
Y ahora me contáis otra milonga para explicarme la superpoblación que estamos sufriendo a causa de la baja mortalidad infantil en el primer mundo.

Uno de estos putos subnormales que te niega el COVID es capaz de decirte, en el mismo discurso (y no me lo invento, por desgracia: lo leí hace un par de días y yo estaba ya entre la risa floja y estampar mi dispositivo contra una pared) que todo es mentira. Que los virus son mentira, que la tierra es plana y que cosas como el centro de la tierra son creaciones CGI para hacernos creer que vivimos en un planeta redondo.
Porque claro, parece ser que hay un increíble beneficio económico en ocultarnos la planicie de la tierra, dónde va a parar... y no es de soberanos idiotas soltar mamarrachadas dignas de puto ignorante como que Copérnico mentía y que los cálculos matemáticos que sacan el radio de la tierra son por completo erróneos.
Porque aquí un tonto con opinión sabe más que Copérnico o, qué coño, que cualquier matemático, físico, astrónomo o ingeniero, en general.
Claro que sí.
Pues claro que sí, joder.


Claro, todo el mundo sabe que Copérnico murió siendo uno de los hombres más ricos y poderosos del mundo, porque gracias a su teoría geosférica llegaron los Illuminati y le soplaron tal subvención que no necesitó trabajar más en su puta vida.


Es en este último punto cuando mi sentido de la democracia se va por el desagüe del váter y me planteo que, si yo estuviera al mando, le quitaba el derecho al voto a semejante imbécil.
Si existe algo lo bastante exacto en esta vida, son las matemáticas, ¿vale? Algunos sostienen que realmente son la única ciencia exacta, y que gracias a ella se pueden formular las bases que explicarían la realidad que conocemos. O la explicarían, hasta donde llega nuestro conocimiento actual, por supuesto.
Que un gilipollas venga diciendo que las matemáticas fallan solo para poder ponerse la chapita de rebelde de la ciencia y de antisistema me dan ganas de irme al cuarto de baño y lanzar un zurullo de kilo y medio en homenaje al cerebro de aquí el expertito. Eso, por no tener la oportunidad de amarrarlo a un potro de madera, abrirle la boca, fijársela con unas tenazas y echarle el zurullo de kilo y medio por el gaznate hasta que se ahogue en mierda.


Allá vamos, que hoy he comido estofado.


Y es que el narcisismo de estos mandriles está a la par de una ignorancia supina. Gente que parece encima negar, ya no solo la redondez de la tierra (lo que es fuerte, porque te traslada al s.XV, y hasta la Iglesia, que se dice pronto, reconoció hace ya la tira que estuvo equivocada en este punto), sino en negar principios como la gravedad o cualquier otra cosa que no encaje con su modelo chupiguai de piruletas de Mundodisco. Gracias a esto, se escudan en decir que todo es mentira: porque como, según ellos, la gravedad no existe al no haber un centro de la tierra, ni la luz puede curvarse ni tampoco el agua.
Insisto, toda esta sarta de estupideces, sin un solo cálculo matemático que pueda refutar a los realizados por Erastótenes (corroborando teorías postuladas por Platón, Heródoto, Diógenes Laercio, Pitágoras o, según algunos, Parménides o Hesíodo), o incluso al péndulo de Foucault. Hay otros experimentos incluso más sencillos que aportan pruebas, pero aquí los iluminados se limitan a refutarlos diciendo que son mentira y ahí se quedan. En todo caso, puede aparecer uno de estos listillos de poca monta, cogiendo dichos cálculos y rehaciéndolos a imagen y semejanza de su imbecilidad congénita: esto es otro principio anticientífico, consistente en que, si quieres refutar una teoría, saca una más ajustada, más correcta y más precisa; si para refutar una teoría usas la misma teoría, no solo estás dando la razón a lo que quieres refutar, reconociendo que funciona; es que tú mismo estás quedando como un científico de mierda.


—Vale, pues acabo de demostrar que las matemáticas se equivocan y que 2+2=22.
—Hostia, ¿y cómo lo has hecho?
—Pues primero he sumado 2+2. Me ha dado 4, luego me he sacado un coeficiente del sobaco, por el cual he acabado haciendo la raíz cuadrada de 4, que me da 16. Luego he aplicado un segundo coeficiente sobaquero, por el cual he tomado el 2 original y lo he elevado al cubo, lo que me da 6. Lo he sumado y ahí tienes el resultado.
—Pero originalmente te daba 4.
—Emmm, sí. Pero es que mi coeficiente...
—¿Pero te daba 4 o no?
—Bueno, sí, pero al final no.
—Pero has partido del supuesto de que originalmente da 4. Y si tenemos en cuenta de que el principio de la suma es la base para principios como el de la multiplicación y la potencia, acabas de reconocer que la suma de 2+2 =4 es correcta. Solo la has tuneado para que te dé el resultado que tú querías.
—No me estás escuchando. El resultado final dice...
—Dice que, bien eres un mentiroso, bien eres un gilipollas.


Volviendo al tema del COVID, pues a ver, este tipo de aseveraciones resultan incluso más peligrosas, porque si dices que la tierra es plana simplemente quedas como un pobre ignorante que va de iluminado; pero si dices que esta pandemia es una conspiración para que la gente baje sus vibraciones (sea eso lo que sea) al confinarse, el siguiente paso es alentar a la gente que no tome medidas de seguridad algunas y que haga su vida normal como si no hubiera pasado nada. De eso a recomendar que se inyecten lejía, como hizo el Líder de la Estupidez Congénita, pues está al mismo nivel de imprudencia.


"Pero tengo mucha pasta. Si tengo pasta puedo alterar la realidad para que se ajuste a lo que me sale a mí de los cojones".
Sí, hijo, sí. Como si no te fueras a morir algún día, como todos los demás.
O como si por tener dinero los demás no te fuéramos a ver como un subnormal.
Con dinero, pero un subnormal, a fin de cuentas.


Otra cosa sería si me dijeran "Oye, con esto del COVID es verdad que se están imponiendo unas medidas de vigilancia que dan miedito, y a ver si las van a relajar cuando esto termine". Pues oye, ahí sí que estoy de acuerdo, porque ya me consta lo atractivo que puede ser un poder casi absoluto como ese y sí, da miedito. O si me dices algo más chungo, que es que esas medidas de vigilancia ya estaban (véanse las famosas escuchas del amigo Obama a civiles, por ejemplo) y que esto está sirviendo para normalizarlas y que la gente las acepte de una forma más sumisa. Pues a eso sí, digo que tampoco es algo que me resulte raro. Yo soy de pensar que el poder es el poder, y que la ocasión la pintan calva para metérnosla doblada. La evidencia... bueno, ha habido ya tantísimos cambios de leyes que nos han ido recortando derechos poco a poco, que lo difícil me parece encontrar evidencias en contra. Pese a todo, podríamos decir que esto entra en materia de debate.


Esta sutil metáfora representa a nuestra privacidad (la vaca) y su relación con las grandes empresas de software, las empresas de comunicación, los servicios de inteligencia y otras grandes corporaciones que hacen caja y trafican con nuestros datos (el toro).
El toro lleva dándole a la vaca desde que se empezaron a instalar módems en las casas y desde que surgieron los primeros smartphones. Que ahora las instituciones me digan que piensan usar la geolocalización para asegurarse de que estamos cumpliendo las normas a mí me parece chungo... pero no por el hecho de que lo hagan; como digo, llevan años haciéndolo. Lo que me mosquea es que ahora lo puedan decir abiertamente en nuestra puta cara y encima lo tengamos que ver como un favor que nos hacen.
Pero oye, en esto puedo estar equivocado.


Lo que no me parece ni medio normal es que un energúmeno, sin pruebas de ningún tipo, tan solo con un puñado de preguntas que parecen venir ya con la (con su) respuesta incluída, vengan a contarnos milongas y encima subiéndose al púlpito para decirnos lo equivocados que estamos todos y lo geniales que son ellos.
No veo en esto gente que busque la verdad, sino tener razón, o al menos que se la den. Y es este tipo de gente el que me parece peligroso de verdad, ya fuera de coñas: hablamos de gente que no tiene absolutamente ningún reparo en tergiversar todo cuanto tenga delante para sacar a relucir unas teorías lo más disparatadas (por ejemplo, decir que el centro de la tierra está generado por ordenador desde que el mundo es mundo... incluyendo desde antes de la creación de los ordenadores mismos). En negar evidencias que no es que llegase un señor y dijese "Este soy yo y esta es mi polla", no; hablamos de cosas que han sido aceptadas tras haber sido cuestionadas y experimentadas durante siglos.


"Nuestras energías vibracionales bajan si estamos confinados".
Vale, no voy a negar esto de pleno, pero desde luego, antes de aceptarlo me gustaría que alguien me plantase un estudio serio y con una metodología clarita acerca de esas energías vibracionales que se supone que tenemos. Que me expliquen cómo producimos esa energía o cómo proyectaríamos esas ondas exactamente.
Y luego, que me hagan un análisis exhaustivo acerca de cómo y por qué el confinamiento las baja.
Ya puestos, me encantaría que me explicasen cómo afecta al organismo esa bajada de frecuencia.
Si esto me lo explican de una forma razonada y sin paridas pseudofilosóficas, sino con unos mínimos hechos, podré ponerlo a la altura de argumentos que por ahora están razonados y medianamente probados.
Si no, pues oye, lo relego al terreno de la creencia y ahí ya cada uno pues puede creer lo que quiera, lo que me parece bien.
Lo que pido por favor es que si alguien tiene fe en algo (insisto, me parece respetable. Yo mismo me considero una persona muy espiritual) no intente poner la creencia personal de cada uno ante hechos ya comprobados, ni mucho menos intente imponerlos.


Gente así es gente narcisista y mentirosa, pero también es gente sin escrúpulos y que no tiene absolutamente ninguna brújula moral. Que se ven a sí mismos como una especie de élite, por encima de todos los demás, que no parecen llegar al Verdadero Conocimiento. Gente cínica a más no poder, que hablan de luchar contra un Pensamiento Único, sin importarles la lógica de dicho pensamiento, e imponer el suyo a sangre y fuego, aunque lo que estén defendiendo carezca de cimiento argumental alguno, o que encima sean capaces de ponerse en riesgo a sí mismos o de sacrificar a otros solo para no dar su brazo a torcer.
Gente que apela al victimismo, diciendo que el mundo, que la ciencia, que la puta lógica conspira y que les tiene miedo porque ellos dicen "La Verdad"... cuando más bien lo que pasa es que resultan ridículos y lamentables. De lo que habría que tener miedo es de que haya más gentuza que se dedique a desinformar y a alentar a la irresponsabilidad.
Gente así no debería tener cabida en un mundo que fuera medianamente coherente. En un mundo que realmente premiase buscar el conocimiento y no en ser el que berrea más fuerte en los muros de los demás. O ser el que, sin tener ni puta idea de nada, ni el más mínimo interés por tenerla, se nutre de toda la desinformación y los bulos que tiene a mano, enfrentándose desde la ignorancia más absoluta a gente capacitada y usando su derecho a opinar libremente como excusa barata para creer ponerse a la par en un diálogo del que demuestran no tener el más mínimo conocimiento.
Y encima exigir que su opinión infundada no solo se respete, sino que se acepte como válida por cojones, alentando a todos los demás a "informarse".


Yo mismo, como he indicado arriba, tengo mis inclinaciones espirituales. Incluso he practicado yoga durante años, y he notado sus beneficios, los cuales no voy a negar.
Pero es una creencia personal mía, que no puedo demostrar al 100%, por lo que no me atrevería a ponerla al mismo nivel que otras disciplinas. En todo caso, sí abogaría por que la ciencia investigase de una forma exhaustiva este tipo de prácticas sin prejuicios... pero no le diría a los que no practican yoga que no tienen ni puta idea de nada.
Mucho menos le diría a nadie que el yoga es beneficioso para curar el cáncer o el sida, porque aunque lo haya practicado durante años os digo desde ya que no sirve para eso.


Pero supongo que no puede esperarse mucho de unos tiempos en que parece que lo que resulta más importante es satisfacer caprichitos y llenarse de comidas de polla por parte de un puñado de pelotas. Yo con gente así no discuto, porque hace tiempo que no tiene sentido discutir con gente que no es que sea ignorante, es que se enorgullece de serlo y encima tener los huevazos de decir que los que se tienen que informar son todos los demás. A mí los quijotitos que se creen que por ir contra corriente son malotes o rebeldes me atufan. Si quieres ir contracorriente, ve, eso no es malo per se tampoco: pero al menos ve en algo que merezca la pena defender y que no te deje al nivel intelectual de un bocata de mortadela con ojos, hostia. Con todas las cosas que se pueden defender y que van contracorriente, parece ser que es que algunos tienen que perseguir lo de ser originales, rompedores y polémicos. Porque según todos estos, algún día el mundo les dará la razón y, en su país de piruletas, les reconocerá lo equivocado que estaba con ellos y les pedirá perdón de rodillas.
Y yo que sé, lo mismo hasta esperan que los demás se la chupemos gratis o algo.



"Mi ego necesita una gran mamada. Voy a ver si me invento algo molón para que mis palmeros me la chupen".
¿Veis? Es algo que al resto de los mortales no nos pasa. Si vierais el índice de visitas de este blog entenderíais a lo que me refiero.
Y no por que me visite más o menos gente tengo más o menos razón.
¿Lo vamos pillando?


La cosa es que, aunque ha bajado el número de infecciones y de muertes por COVID, sigue siendo preocupante. A mí, al menos, me preocupa. Y sí, creo que existe un virus que está matando gente; no porque piense que los gobiernos son seres bienintencionados que jamás nos mentirían, no. Es que, si me están llegando datos por un lado y especulaciones y chorradas sin fundamento por otro, me da igual de dónde venga cada una: voy a tirar por lo más fiable o, al menos, por lo que me apeste menos a milonga. Y que un señor anónimo me diga que tiene un pálpito a mí me resulta tan fiable como el andrajoso que sale en los mercadillos de Judea en las pelis de romanos, diciendo que es un profeta y que el final de los tiempos se acerca.
Si el profetilla tiene razón, que se deje de gilipolleces y me aporte pruebas sólidas. Hasta entonces...

... Disculpad, tanto hablar de estos colectivitos de putos ignorantes me ha dado unas enormes ganas de cagar.