Hará cosa de unos veintitantos años (sí, cómo pasa el tiempo), encontré en mi kiosco habitual (por aquel entonces las tiendas de cómics en mi ciudad no eran la realidad que son hoy, y mucho menos lo era mi economía) el primer número de una colección de Marvel llamada Warlock y la Guardia del Infinito. El nombre me atrajo, ya que yo ya había oído hablar de un simpático personaje del universo mutante con el mismo nombre. Nada más lejos de la realidad al pillarme aquel número 1 de la serie y darme cuenta de que este Warlock era un personaje completamente diferente.
Aquel fue mi primer encuentro con el que sería uno de los personajes que más me han llamado la atención del Universo Marvel y sobre el que pretendo escribir en este artículo... pero, ni por asomo, esta era la primera aparición de dicho personaje. Ahondemos, pues, en este personaje y analicemos sus premisas. Como siempre en este tipo de análisis, os aviso de que ENCONTRARÉIS DETALLES QUE REVELARÁN PARTES ESENCIALES DE LA TRAMA. Si tenéis previsto leer estos cómics y no tenéis ganas de que os los destripen, NO SIGÁIS LEYENDO.
Adam Warlock fue creado como "Él" (Him, en inglés) en 1967 por el clásico dueto Stan Lee/ Jack Kirby para la clásica serie de los Cuatro Fantásticos, en su número 66. "Él" sería creado por un grupo de científicos conocidos como La Colmena, con la clásica intención de crear el ser humano definitivo; consciente de que los fines de sus creadores no eran del todo éticos, "Él" se rebela contra ellos y acaba dándose un paseo por el espacio. Poco despúes de esto, tiene un pequeño encontronazo con Thor (en el número 165 de su colección). La explicación: buscaba una compañera con la que... ejem, "intimar", y no se fue a fijar en otra que en Lady Sif. Tras la consabida pelea, "Él" se encierra en un capullo de su creación y se autoexilia en el espacio.
Hasta aquí, un poco el origen más básico. Toca, pues, empezar a meterle mano a la etapa que iniciaría ya en 1972, a cargo de Roy Thomas y Mike Friedrich, ambos encargados del guión y argumento. La intención, por supuesto, relanzar al personaje y dotarle de algo más de profundidad de la vista hasta el momento. Según el propio Thomas, se partiría de dos bases fundamentales a la hora de trabajar sobre el personaje: la primera, plantear una clara competencia al Cuarto Mundo de DC (creación del genial Jack Kirby a lo largo de los años setenta, una vez hubo abandonado Marvel); la segunda, y quizás la más alocada, tomar el musical Jesuchrist Superstar como referente.
Pero sin coreografías ni canciones molonas.
Esto quizás nos puede parecer algo descabellado: ¿un personaje mesiánico en el Universo Marvel? Bueno, si nos fijamos, tampoco era una idea tan extraña; ya había un panteón Nórdico, representado por Thor, del mismo modo que Hércules, representante del panteón Olímpico, ya había campado por entre las filas de los Vengadores. Thomas, con toda probabilidad, entendió la mitología cristiana como eso, como una mitología más, y pensó que adaptarla era una forma más de añadir riqueza al Universo Marvel. Por otra parte, según Thomas afirmó en su momento, ya se consideraba a Estela Plateada como un referente mesiánico en cierto modo. "Tal vez fuera el momento de llevar esa idea al siguiente nivel", añadió.
Así es como Warlock surge con su nueva encarnación (nunca mejor dicho) en el primer número de Marvel Premiere, dejando la historia más o menos por el mismo punto por el que quedó en su anterior aparición en Thor: con una especie de crisálida flotando por el espacio. Dicha crisálida es encontrada por el Alto Evolucionador, que viene a ser una especie de Doctor Moureau a lo bestia, que ya había hecho alguna aparición, también en la serie de Thor, y cuya relación con otros personajes de Marvel (tales como Mercurio, la Bruja Escarlata o la primera Spiderwoman) se iría consolidando no mucho después.
El Alto Evolucionador, como ya he contado, era un tipo que tenía unas ínfulas científicas muy propias de H.G. Wells, aunque potenciando ese lado de creerse Dios. Gracias a esas ínfulas, el personaje inicia un proyecto muy ambicioso, consistente en crear una Tierra justo en la órbita contraria a la nuestra; una tierra, cuyas leyes naturales y su desarrollo estarían bajo su estricta supervisión, sin mácula y más cercanas a la utopía de lo que nuestro mundo jamás fuese capaz de soñar. Para su creación, Thomas se basa en el concepto pitagórico de la Antictón y actualiza el término, llamándolo "Contratierra": al desarrollar este mundo, el Alto Evolucionador desarrolla un mundo paralelo, más similar a lo que podría ser la Tierra-2 de DC que el Cuarto Mundo: un mundo que viene a ser una especie de espejo paralelo del nuestro, con una geografía exacta y contrapartidas en cada persona. Algo así como una "segunda oportunidad". Este concepto del Alto Evolucionador, si nos fijamos, ya sentaría las bases de esa especie de mitología cristiana que he mencionado, pero la cosa avanza un poco más, hasta volverse todavía más explícita.
El Alto Evolucionador.
Y sí, viste de rosa, ¿algún problema?
Es aquí donde entra el Hombre-Bestia, cuyo papel se convertirá en algo más que relevante a lo largo de toda esta historia. Creado por el Alto Evolucionador, se trata de un lobo cuya genética fue alterada hasta tener un aspecto humanoide... pero, pese a los esfuerzos de su creador, imperfecto: el Hombre-Bestia se plantea, pues, como el siervo rebelde. Como el fracaso del Creador. Su función, al igual que la de un Lucifer, es la de rebelarse contra su amo y aprovechar su descanso durante la formación de la Contratierra para insuflarla de ese instinto de maldad que caracteriza a la raza humana: a causa de su influencia, pues, este nuevo mundo sufre exactamente de los mismos problemas que la Tierra. El hambre, la guerra y la injusticia proliferan por todas partes, y los errores de nuestro mundo se repiten de nuevo. La segunda oportunidad se ha perdido.
O eso es lo que parece.
Es entonces cuando "Él", recién salido del cascarón (literalmente hablando, de hecho), decide ayudar al Alto Evolucionador y liberar a la Contratierra de la amenaza del mal. La otra opción es que el Alto Evolucionador destruya su proyecto y empiece desde cero, cosa a la que Él se niega. El científico, convencido por las buenas intenciones de su inesperado visitante, acepta y le da la oportunidad, otorgándole la llamada Gema-Alma, que le concedería todo un sinfín de nuevos poderes.
Una vez en la Contratierra, Él es acogido por un grupo de adolescentes, que lo rebautizan como Adam Warlock y al que siguen en sus andanzas, de un modo que recuerda, aunque más simplificado, al de un grupo de apóstoles. Éste empieza a experimentar los horrores de la injusticia o la guerra, haciendo todo lo posible por combatirlas. A lo largo de sus aventuras, se enfrentaría una y otra vez al Hombre- Bestia, al que creería vencer durante un tiempo... Pero no es tan fácil acabar con el Mal, y Warlock acabaría comprendiéndolo.
El Hombre-Bestia. No solo es malvado y tocapelotas.
También tiene un cabreo monumental constante.
Tras varias victorias sobre el Hombre-Bestia y algunos de sus secuaces, Warlock acabaría siendo visto como una amenaza por el gobierno de los Estados Unidos de la Contratierra y se pondría precio a su cabeza. Marcado por la muerte de uno de sus seguidores, procuraría no usar la violencia para cumplir sus fines e intentaría solucionar los males del mundo de una forma sabia. Por el camino, encontraría a contrapartidas de otros personajes del Universo Marvel, como Reed Richards (convertido en una especie de Hulk llamado El Bruto) o Victor Von Muerte, su mejor amigo. Este último se perfilaría como una antítesis del Doctor Muerte del Universo Marvel tradicional, mostrándose como un abnegado científico que lucharía por el bien común y por conseguir hacer del mundo un lugar mejor. Tal es la diferencia con el Doctor, que incluso llegaría a sacrificarse para que Warlock y los suyos pudiesen salvar la vida.
Esta persecución culmina con una terrible revelación: el presidente de los Estados Unidos de la Contratierra resulta ser el mismísimo Hombre-Bestia que, sin su forma corpórea original (destruida por Warlock en su momento), se ha hecho con el poder y clama por su ejecución pública para que la Contratierra sea un lugar más "seguro". Dicha ejecución se haría del modo más mediático posible, por medio de una simbólica crucifixión que sería retransmitida por todo el planeta. Una vez muerto, Warlock regresaría a su estado de crisálida y ahí, en teoría, acabaría todo.
Pero volvamos a la idea del Mesías: tras esa supuesta muerte, Warlock acabaría resucitando y se enfrentaría nuevamente al Hombre-Bestia, al que vencería de forma definitiva, usando su Gema-Alma para revertirlo de una vez por todas a su forma primitiva. Gracias a esto, la humanidad de la Contratierra contaría con una nueva oportunidad para seguir adelante por sí misma; esta vez, sin la guía de Warlock, que decide elevarse en los cielos para explorar el espacio profundo.
Pasa un tiempo y llegamos al Strange Tales #178 (1975), donde descubrimos que Warlock no ha sido del todo olvidado. Ahí lo tenemos, en su periplo espacial, interrumpido por un asalto en un planetoide. Sobre su superficie, el personaje acudirá en la ayuda de una chica cuyo nombre jamás llegará a conocer, pues ha sido fulminada por un grupo de creyentes de algo llamado La Iglesia Universal de la Verdad. Adam se entera de esto tras usar la Gema-Alma para hablar con el espíritu de la difunta y conocer a quién se enfrenta: a través de ella, aprende que dicha Iglesia rinde culto a una entidad llamada el Magus y que están imponiendo su criterio a sangre y fuego por todo el cosmos. Todos aquellos que no crean en él serán forzados a la extinción. Es durante esta revelación mística como el propio Warlock descubre que el Magus y él son el mismo ser, por lo que se convertirá en una de sus batallas más duras.
Si interpretamos esto todavía desde el punto de vista de la mitología cristiana, podríamos encontrar incluso un fuerte componente de crítica. Planteémonos lo que sucedería si se plantease una Segunda Venida de Cristo y se encontrase con una Iglesia que predica en su nombre y con una oleada de fanatismo que está generando mucho más dolor, sufrimiento y muerte que su mensaje original. Es básicamente lo que le sucede a Warlock, cuando descubre que toda su buena intención y sus buenos ideales se han corrompido, pervirtiendo su sueño de un Universo en paz para traer más miseria y destrucción. El componente de crítica hacia el fanatismo religioso (especialmente el cristiano, aunque en realidad podría ampliarse hacia cualquier creencia que se ha usado como excusa para hacer daño) se acentúa si nos damos cuenta de que dicha Iglesia toma como símbolo la cruz con forma de Ankh en que Warlock fue ejecutado en su día por el Hombre-Bestia.
Nótese además cómo, en este punto de la saga, Adam ejerce un manifiesto en contra de la violencia que parece ser inherente al ser humano, por medio de una historia que cuenta. Esta historia, de cuya veracidad no se tiene demasiada constancia, casi tiene más de parábola que de historia en sí, pues sirve para ilustrar a quienes le rodean acerca de su filosofía.
A lo largo de los siguientes números de Strange Tales, vemos cómo Adam es capturado por los fanáticos del Magus y hecho prisionero a bordo de una nave que transporta a las razas de "indignos" (aquellos que no son humanoides no han sido creados a imagen y semejanza del Magus y, por tanto, merecedores de la muerte) para ser ejecutados. Allí conocerá a Pip, el Troll, una especie de secundario cómico que, a lo largo de esta saga, se mostrará como un personaje con bastante sentido común y que procura arrancar a Warlock de su "nebulosa" para devolverlo al mundo real. Ambos lograrán escapar de la nave, no sin antes enfrentarse a Autolycus, capitán de ésta. Al hacerlo, Adam descubre una nueva realidad que le había sido velada hasta el momento: su Gema-Alma tiene un lado tenebroso, pues es capaz de vampirizar las almas de sus enemigos; una vez empieza a hacerlo, no para de tentar a su portador para que siga haciéndolo, por lo que necesita una enorme fuerza de voluntad para resistirse.
¿Es tal vez ese el motivo por el cual ascendería el Magus?
La huida de Warlock y Pip les llevará hasta el mismísimo corazón del imperio del Magus, el llamado Mundopatria. El plan, pese a lo suicida, es bien sencillo: forzar el enfrentamiento definitivo con el enemigo, aunque eso suponga la propia muerte (ya que son el mismo ser, como he mencionado). Nuevamente, el elemento de autosacrificio aparece, y encontramos a un Adam dispuesto a acabar con su propia vida, si con eso puede salvar la de millones de seres.
Este enfrentamiento, sin embargo, no tiene lugar, puesto que antes de dar con el Magus encontrará a la Matriarca de la Iglesia, una antigua madame "reconvertida" en la líder de la sangrienta religión. Mi interpretación personal (y estrictamente personal) sigue siendo la de la crítica, donde se nos muestra una institución corrupta y prostituida, más centrada en imponer su criterio a sangre y fuego que por predicar paz y amor. Que la Matriarca hubiese sido una proxeneta, desde mi punto de vista, no es más que una forma de simbolizar la depravación vestida de misticismo y religiosidad.
El enfrentamiento con la Matriarca tampoco llega a gran cosa, puesto que Warlock es enviado hacia un foso donde encontrará a una extraña criatura llamada Kray-Tor, que viene a ser una especie de juez inquisidor. Éste lo someterá a juicio, declarando abiertamente que va a estar amañado y que el único objetivo de ello será tener motivos de sobra (aunque sean inventados) para poder disponer de él del modo más lógico: sentenciándolo a un "correccional" de la Iglesia. Warlock intenta defenderse, aludiendo que él y el Magus son la misma persona y que, de poder ser juzgado, solo podría serlo por el Magus mismo. Nadie le escucha y es declarado culpable. Tiene lugar otra batalla, en la que se ve obligado a usar la Gema-Alma por segunda vez.
Entretanto, entra un nuevo personaje en escena: Gamora, que se presenta a sí misma como la mujer más peligrosa de la galaxia. Ésta se pone en contacto con Pip (a quien Warlock había abandonado en su búsqueda del Magus) para dar con Adam. No sería un detalle en exceso importante si no ésta no trabajase para un "Amo", que no resulta ser otro que Thanos,el Titán Loco.
Thanos, algo más adelante, se aliará con Warlock para acabar con el Magus. Juntos consiguen derrocar dicha amenaza, usando la Gema-Alma para "limpiar" esa corriente temporal de la que éste último proviene. De este modo, el Magus jamás ha tenido lugar y su existencia ha sido por completo barrida de la realidad.
No pensemos, sin embargo, que Thanos ha actuado por desinterés: a lo largo de esta batalla, ha tenido tiempo para estudiar a Warlock y, más concretamente, a su Gema-Alma. Poco después, descubriremos que dicha gema forma parte de otras seis, que el Titán Loco buscará para acabar con la vida tal y como la conocemos.
Dicha búsqueda llevará al Titán a enfrentarse a Los Vengadores que, aliados con Warlock y el Capitán Marvel original, presentarán batalla contra él. Para cuando consiguen formar una alianza, Thanos ya habrá destruido la Contratierra y tendrá planes de conquista con la propia Tierra. La batalla se recrudece y todo acabará limitándose a Thanos y Warlock que, convertidos cada uno en la némesis del otro (Thanos simbolizando la muerte de todo, frente a Warlock, que vendría a simbolizar la vida y la esperanza) lucharán entre hasta que solo uno caiga. En este caso, y contra lo que cabría esperar, no es Thanos el que cae, sino Warlock; no obstante, éste se las apaña para destruir una Gema artificial que el Titán Loco ha construido para canalizar su poder, de modo que se sacrifica una vez más para poner en fuga al enemigo.
¿Es este el final de Adam Warlock? Si habéis seguido la trayectoria del personaje, nos damos cuenta de que su ciclo de muerte y resurrección no parece tener fin: esta vez, no ha habido capullo por medio, sino la Gema-Alma, que recoge su esencia vital, junto a la de sus amigos caídos en batalla.
Pasarían casi diez años en tiempo Marvel (y algo más en tiempo real, ya hacia 1991) para que el personaje volviese a renacer. Del mismo modo que la leyenda de cualquier Mesías, lo hace solo cuando se le necesita: en este caso, justo después de la resurrección de Thanos.
Para ponernos en situación, el Titán Loco había muerto poco después de la desaparición de Warlock (el propio Warlock había sido llamado desde el exterior de su Gema para enfrentarse a Thanos de forma definitiva, al que convertiría en piedra), pero tampoco es una entidad que sea fácil de destruir; gracias a su pacto con la Muerte, de la cual está enamorado, regresaría desde el Otro Lado para acabar con la mitad de la creación, bajo deseo expreso de su Amada. Es aquí cuando tiene lugar el Renacimiento de Thanos, presenciado por Estela Plateada y que tendría su continuación en la saga conocida como La Búsqueda de Thanos. A lo largo de esta miniserie, veremos cómo el Titán Loco intenta ganarse a su Amada por medio de convertirse en su igual; para ello, emprenderá la búsqueda de las seis Gemas del Infinito, las cuales, una vez reunidas, le otorgarán los atributos de la Deidad Suprema.
La Búsqueda de Thanos llevará al Titán Loco a enfrentarse con los seres conocidos como los Primordiales del Universo, y tendrá que echar mano tanto de su poder como de su astucia para ganar la batalla. Esta cruzada culmina con la creación del Guantelete del Infinito, y con Thanos alcanzando el poder supremo.
La saga del Guantelete del Infinito comienza con un Thanos ya elevado al rango de divinidad y asesorado por el malvado demonio Mefisto. Éste último será testigo de cómo el Titán Loco se desvive para agasajar a la Muerte, que hasta el momento no se ha dignado a dirigirle la palabra. La explicación: todavía no ha iniciado su proyecto de aniquilar a la mitad de todos los seres vivos del Universo, cosa que empieza a hacer casi de inmediato. Entretanto, al otro lado del cosmos, van sucediendo varios hechos de importancia:
Por un lado, Estela Plateada logra legar hasta el Doctor Extraño para informarle a él (y, por extensión, a cualquier héroe disponible) de la que se va a montar, ahora que Thanos es un dios; por otro, ya empiezan a desaparecer seres vivos por todas partes, señal de que el proyecto ya se ha puesto en marcha. Por último, en una carretera comarcal tiene lugar un accidente de tráfico. Debería ser mortal, pero las tres víctimas (dos hombres y una mujer) resultan sobrevivir hasta llegar a un motel. Una vez allí, empiezan a mutar de un modo extraño: la piel de la mujer empieza a tornarse verde, mientras que uno de los hombres empieza a ver cómo su cuerpo se deforma.
El tercero, en una habitación contigua, se ha encerrado en un capullo y parece estar sufriendo una profunda metamorfosis.
Es con esta nueva resurrección de Warlock cuando el juego cósmico se pone en funcionamiento de nuevo. Éste reúne a todos los héroes disponibles para formar un batallón con el que enfrentarse a Thanos, mientras éste sigue con su empresa, capturando de paso tanto a su hermano Eros como a su nieta Nébula, a los que tortura de forma indecible.
Se convoca a la entidad conocida como el Tribunal Viviente que, a cargo de Eternidad, la personificación del universo, tiene la obligación de juzgar lo sucedido. El Tribunal no se opone a las actividades de Thanos, pues considera que no viola el orden natural de las cosas y que, en el fondo, solo obedece al principio de la ley del más fuerte.
Con cierto esfuerzo, se forma un batallón formado por algunos miembros de los Vengadores, Quasar, Lobezno, Cíclope, el Doctor Muerte, Drax el Destructor, Nova, Spiderman, Capa, el Señor del Fuego, el Doctor Extraño y Estela Plateada. Dicho batallón se embarca en una misión suicida que culmina con el exterminio prácticamente de todos los héroes, y con un fútil intento por parte de Estela Plateada de arrabatarle el Guantelete a Thanos. Esta batalla da paso a la siguiente oleada, encabezada por entidades cósmicas como Galactus, el titán Kronos, el Maestro Orden, Lord Caos, el Extraño, las personificaciones del Amor y del Odio, un par de Celestiales y el propio Eternidad. La batalla culmina del modo más inesperado, con Nébula arrebatando el guante a Thanos y proclamándose como deidad. Se produce así un nuevo enfrentamiento, pero con una gran diferencia: ahora es Warlock el que ha llevado a Thanos a un aparte y le ha mostrado cuál es su punto más débil. Con todos sus planes, toda su ansia por la muerte y la destrucción, aquello que más odia Thanos es a sí mismo. Es por eso por lo que, de forma inconsciente, sus proyectos jamás han culminado. Debido a la revelación que le muestra Adam, Thanos cambia de bando para acabar con esa pesadilla de una vez por todas, aunque sin prometer qué sucederá después.
Thanos y Nébula tienen un enfrentamiento final, donde ésta decide devolver la realidad veinticuatro horas atrás; los héroes que permanecen en el campo de batalla (aquellos a los que el viaje temporal no ha afectado: Estela Plateada y el propio Warlock) son fácilmente eliminados y enviados al interior de la Gema-Alma, imentras que el Doctor Extraño sigue prisionero junto a Nébula.
Nébula elimina sin problemas al batallón cósmico, hasta que Warlock, desde el interior de la Gema, logra hacer que el Guantelete se vuelva contra ella y caiga al suelo. Adam logra salir de dicho mundo interior para recuperarlo, tomando así el manto de la divinidad y devolviendo el equilibrio al Universo una vez más, mientras que Thanos finge su propia muerte y desaparece.
Adam Warlock, a partir de aquí, tendría que superar un largo camino como guardián de las Gemas del Infinito. Sus actos serían juzgados por el Tribunal Viviente para determinar si éste sería digno de una carga así, y acabaría por desmembrar el Guantelete y repartir las gemas para lo que sería la Guardia del Infinito: así pues, la Gema Espacio iría a parar a Pip el Troll; la Gema Tiempo, para Gamora; la Gema Mente caería bajo la tutela de la ex-Vengadora Dragón Lunar; Drax el Destructor guardaría la Gema Poder; Warlock se quedaría, como no podía ser menos, la Gema Alma, y otorgaría la última de todas, la Gema Realidad, a Thanos.
Este sería el origen de toda una serie, que tendría cruces con sagas como la Cruzada del Infinito, posteriores y quizás menos impactantes.
Pasando a mi valoración personal, diría que Adam Warlock ha aportado conceptos bastante enriquecedores al Universo Marvel: por un lado, como hemos visto, ha explotado el concepto del Mesías cristiano, mezclándolo con las clásicas aventuras de corte superheroico a las que la franquicia nos tiene acostumbrados; por otro, ha servido para entrelazar el tejido que conformaban muchos elementos del llamado "Universo Cósmico" de Marvel, hasta la fecha representado en series como Doctor Extraño o Estela Plateada. Para concluir, también nos ha mostrado un personaje cuya carga filosófica lo ha dotado de profundidad, sin limitarse al héroe que lucha contra el Mal y ya está. Warlock abjura de la violencia, cree en la paz, y procura defenderla hasta sus últimas consecuencias. Lucha, se sacrifica y cae, para luego resucitar, en un ciclo que parece no tener fin. Se enfrenta a su parte oscura y acaba descubriendo lo peor de sí mismo, para luego vencerlo. Asume el manto de la divinidad y luego lo rechaza.
Adam Warlock pudo ser un dios, pero eligió no liderar a nadie. Pues, según sus propias palabras, cada uno puede liderarse a sí mismo.
La crucifixión de Adam Warlock. Una imagen más que reveladora.
Pasa un tiempo y llegamos al Strange Tales #178 (1975), donde descubrimos que Warlock no ha sido del todo olvidado. Ahí lo tenemos, en su periplo espacial, interrumpido por un asalto en un planetoide. Sobre su superficie, el personaje acudirá en la ayuda de una chica cuyo nombre jamás llegará a conocer, pues ha sido fulminada por un grupo de creyentes de algo llamado La Iglesia Universal de la Verdad. Adam se entera de esto tras usar la Gema-Alma para hablar con el espíritu de la difunta y conocer a quién se enfrenta: a través de ella, aprende que dicha Iglesia rinde culto a una entidad llamada el Magus y que están imponiendo su criterio a sangre y fuego por todo el cosmos. Todos aquellos que no crean en él serán forzados a la extinción. Es durante esta revelación mística como el propio Warlock descubre que el Magus y él son el mismo ser, por lo que se convertirá en una de sus batallas más duras.
Si interpretamos esto todavía desde el punto de vista de la mitología cristiana, podríamos encontrar incluso un fuerte componente de crítica. Planteémonos lo que sucedería si se plantease una Segunda Venida de Cristo y se encontrase con una Iglesia que predica en su nombre y con una oleada de fanatismo que está generando mucho más dolor, sufrimiento y muerte que su mensaje original. Es básicamente lo que le sucede a Warlock, cuando descubre que toda su buena intención y sus buenos ideales se han corrompido, pervirtiendo su sueño de un Universo en paz para traer más miseria y destrucción. El componente de crítica hacia el fanatismo religioso (especialmente el cristiano, aunque en realidad podría ampliarse hacia cualquier creencia que se ha usado como excusa para hacer daño) se acentúa si nos damos cuenta de que dicha Iglesia toma como símbolo la cruz con forma de Ankh en que Warlock fue ejecutado en su día por el Hombre-Bestia.
Nótese además cómo, en este punto de la saga, Adam ejerce un manifiesto en contra de la violencia que parece ser inherente al ser humano, por medio de una historia que cuenta. Esta historia, de cuya veracidad no se tiene demasiada constancia, casi tiene más de parábola que de historia en sí, pues sirve para ilustrar a quienes le rodean acerca de su filosofía.
El Magus: una versión futura-chunga-morada-con-el-pelo-a-lo-afro-por-el-careto de Adam Warlock.
A lo largo de los siguientes números de Strange Tales, vemos cómo Adam es capturado por los fanáticos del Magus y hecho prisionero a bordo de una nave que transporta a las razas de "indignos" (aquellos que no son humanoides no han sido creados a imagen y semejanza del Magus y, por tanto, merecedores de la muerte) para ser ejecutados. Allí conocerá a Pip, el Troll, una especie de secundario cómico que, a lo largo de esta saga, se mostrará como un personaje con bastante sentido común y que procura arrancar a Warlock de su "nebulosa" para devolverlo al mundo real. Ambos lograrán escapar de la nave, no sin antes enfrentarse a Autolycus, capitán de ésta. Al hacerlo, Adam descubre una nueva realidad que le había sido velada hasta el momento: su Gema-Alma tiene un lado tenebroso, pues es capaz de vampirizar las almas de sus enemigos; una vez empieza a hacerlo, no para de tentar a su portador para que siga haciéndolo, por lo que necesita una enorme fuerza de voluntad para resistirse.
¿Es tal vez ese el motivo por el cual ascendería el Magus?
La huida de Warlock y Pip les llevará hasta el mismísimo corazón del imperio del Magus, el llamado Mundopatria. El plan, pese a lo suicida, es bien sencillo: forzar el enfrentamiento definitivo con el enemigo, aunque eso suponga la propia muerte (ya que son el mismo ser, como he mencionado). Nuevamente, el elemento de autosacrificio aparece, y encontramos a un Adam dispuesto a acabar con su propia vida, si con eso puede salvar la de millones de seres.
Este enfrentamiento, sin embargo, no tiene lugar, puesto que antes de dar con el Magus encontrará a la Matriarca de la Iglesia, una antigua madame "reconvertida" en la líder de la sangrienta religión. Mi interpretación personal (y estrictamente personal) sigue siendo la de la crítica, donde se nos muestra una institución corrupta y prostituida, más centrada en imponer su criterio a sangre y fuego que por predicar paz y amor. Que la Matriarca hubiese sido una proxeneta, desde mi punto de vista, no es más que una forma de simbolizar la depravación vestida de misticismo y religiosidad.
El enfrentamiento con la Matriarca tampoco llega a gran cosa, puesto que Warlock es enviado hacia un foso donde encontrará a una extraña criatura llamada Kray-Tor, que viene a ser una especie de juez inquisidor. Éste lo someterá a juicio, declarando abiertamente que va a estar amañado y que el único objetivo de ello será tener motivos de sobra (aunque sean inventados) para poder disponer de él del modo más lógico: sentenciándolo a un "correccional" de la Iglesia. Warlock intenta defenderse, aludiendo que él y el Magus son la misma persona y que, de poder ser juzgado, solo podría serlo por el Magus mismo. Nadie le escucha y es declarado culpable. Tiene lugar otra batalla, en la que se ve obligado a usar la Gema-Alma por segunda vez.
Esta cosa fea es Kray-Tor. Nótese la coña de que su nombre suena muy similar a la palabra "creator" ("Creador") en inglés.
Entretanto, entra un nuevo personaje en escena: Gamora, que se presenta a sí misma como la mujer más peligrosa de la galaxia. Ésta se pone en contacto con Pip (a quien Warlock había abandonado en su búsqueda del Magus) para dar con Adam. No sería un detalle en exceso importante si no ésta no trabajase para un "Amo", que no resulta ser otro que Thanos,el Titán Loco.
Thanos, algo más adelante, se aliará con Warlock para acabar con el Magus. Juntos consiguen derrocar dicha amenaza, usando la Gema-Alma para "limpiar" esa corriente temporal de la que éste último proviene. De este modo, el Magus jamás ha tenido lugar y su existencia ha sido por completo barrida de la realidad.
No pensemos, sin embargo, que Thanos ha actuado por desinterés: a lo largo de esta batalla, ha tenido tiempo para estudiar a Warlock y, más concretamente, a su Gema-Alma. Poco después, descubriremos que dicha gema forma parte de otras seis, que el Titán Loco buscará para acabar con la vida tal y como la conocemos.
Dicha búsqueda llevará al Titán a enfrentarse a Los Vengadores que, aliados con Warlock y el Capitán Marvel original, presentarán batalla contra él. Para cuando consiguen formar una alianza, Thanos ya habrá destruido la Contratierra y tendrá planes de conquista con la propia Tierra. La batalla se recrudece y todo acabará limitándose a Thanos y Warlock que, convertidos cada uno en la némesis del otro (Thanos simbolizando la muerte de todo, frente a Warlock, que vendría a simbolizar la vida y la esperanza) lucharán entre hasta que solo uno caiga. En este caso, y contra lo que cabría esperar, no es Thanos el que cae, sino Warlock; no obstante, éste se las apaña para destruir una Gema artificial que el Titán Loco ha construido para canalizar su poder, de modo que se sacrifica una vez más para poner en fuga al enemigo.
¿Es este el final de Adam Warlock? Si habéis seguido la trayectoria del personaje, nos damos cuenta de que su ciclo de muerte y resurrección no parece tener fin: esta vez, no ha habido capullo por medio, sino la Gema-Alma, que recoge su esencia vital, junto a la de sus amigos caídos en batalla.
Traducción libre de lo que dice Warlock aquí:
"A tomar por culo el pacifismo y la no-violencia, porque con el hijoputa este no hay manera. Ven pa acá que te voy a reventar la boca, majarón!"
Pasarían casi diez años en tiempo Marvel (y algo más en tiempo real, ya hacia 1991) para que el personaje volviese a renacer. Del mismo modo que la leyenda de cualquier Mesías, lo hace solo cuando se le necesita: en este caso, justo después de la resurrección de Thanos.
Para ponernos en situación, el Titán Loco había muerto poco después de la desaparición de Warlock (el propio Warlock había sido llamado desde el exterior de su Gema para enfrentarse a Thanos de forma definitiva, al que convertiría en piedra), pero tampoco es una entidad que sea fácil de destruir; gracias a su pacto con la Muerte, de la cual está enamorado, regresaría desde el Otro Lado para acabar con la mitad de la creación, bajo deseo expreso de su Amada. Es aquí cuando tiene lugar el Renacimiento de Thanos, presenciado por Estela Plateada y que tendría su continuación en la saga conocida como La Búsqueda de Thanos. A lo largo de esta miniserie, veremos cómo el Titán Loco intenta ganarse a su Amada por medio de convertirse en su igual; para ello, emprenderá la búsqueda de las seis Gemas del Infinito, las cuales, una vez reunidas, le otorgarán los atributos de la Deidad Suprema.
He aquí las gemas originales, con sus colores correspondientes.
La Búsqueda de Thanos llevará al Titán Loco a enfrentarse con los seres conocidos como los Primordiales del Universo, y tendrá que echar mano tanto de su poder como de su astucia para ganar la batalla. Esta cruzada culmina con la creación del Guantelete del Infinito, y con Thanos alcanzando el poder supremo.
Thanos con el Guantelete del Infinito. Esta historia servirá (en teoría, claro) como base para futuras películas del Universo Cinemático de Marvel.
La saga del Guantelete del Infinito comienza con un Thanos ya elevado al rango de divinidad y asesorado por el malvado demonio Mefisto. Éste último será testigo de cómo el Titán Loco se desvive para agasajar a la Muerte, que hasta el momento no se ha dignado a dirigirle la palabra. La explicación: todavía no ha iniciado su proyecto de aniquilar a la mitad de todos los seres vivos del Universo, cosa que empieza a hacer casi de inmediato. Entretanto, al otro lado del cosmos, van sucediendo varios hechos de importancia:
Por un lado, Estela Plateada logra legar hasta el Doctor Extraño para informarle a él (y, por extensión, a cualquier héroe disponible) de la que se va a montar, ahora que Thanos es un dios; por otro, ya empiezan a desaparecer seres vivos por todas partes, señal de que el proyecto ya se ha puesto en marcha. Por último, en una carretera comarcal tiene lugar un accidente de tráfico. Debería ser mortal, pero las tres víctimas (dos hombres y una mujer) resultan sobrevivir hasta llegar a un motel. Una vez allí, empiezan a mutar de un modo extraño: la piel de la mujer empieza a tornarse verde, mientras que uno de los hombres empieza a ver cómo su cuerpo se deforma.
El tercero, en una habitación contigua, se ha encerrado en un capullo y parece estar sufriendo una profunda metamorfosis.
Algo como esto.
Es con esta nueva resurrección de Warlock cuando el juego cósmico se pone en funcionamiento de nuevo. Éste reúne a todos los héroes disponibles para formar un batallón con el que enfrentarse a Thanos, mientras éste sigue con su empresa, capturando de paso tanto a su hermano Eros como a su nieta Nébula, a los que tortura de forma indecible.
Se convoca a la entidad conocida como el Tribunal Viviente que, a cargo de Eternidad, la personificación del universo, tiene la obligación de juzgar lo sucedido. El Tribunal no se opone a las actividades de Thanos, pues considera que no viola el orden natural de las cosas y que, en el fondo, solo obedece al principio de la ley del más fuerte.
Con cierto esfuerzo, se forma un batallón formado por algunos miembros de los Vengadores, Quasar, Lobezno, Cíclope, el Doctor Muerte, Drax el Destructor, Nova, Spiderman, Capa, el Señor del Fuego, el Doctor Extraño y Estela Plateada. Dicho batallón se embarca en una misión suicida que culmina con el exterminio prácticamente de todos los héroes, y con un fútil intento por parte de Estela Plateada de arrabatarle el Guantelete a Thanos. Esta batalla da paso a la siguiente oleada, encabezada por entidades cósmicas como Galactus, el titán Kronos, el Maestro Orden, Lord Caos, el Extraño, las personificaciones del Amor y del Odio, un par de Celestiales y el propio Eternidad. La batalla culmina del modo más inesperado, con Nébula arrebatando el guante a Thanos y proclamándose como deidad. Se produce así un nuevo enfrentamiento, pero con una gran diferencia: ahora es Warlock el que ha llevado a Thanos a un aparte y le ha mostrado cuál es su punto más débil. Con todos sus planes, toda su ansia por la muerte y la destrucción, aquello que más odia Thanos es a sí mismo. Es por eso por lo que, de forma inconsciente, sus proyectos jamás han culminado. Debido a la revelación que le muestra Adam, Thanos cambia de bando para acabar con esa pesadilla de una vez por todas, aunque sin prometer qué sucederá después.
"¡Ahora manda mi coño!"
Thanos y Nébula tienen un enfrentamiento final, donde ésta decide devolver la realidad veinticuatro horas atrás; los héroes que permanecen en el campo de batalla (aquellos a los que el viaje temporal no ha afectado: Estela Plateada y el propio Warlock) son fácilmente eliminados y enviados al interior de la Gema-Alma, imentras que el Doctor Extraño sigue prisionero junto a Nébula.
Nébula elimina sin problemas al batallón cósmico, hasta que Warlock, desde el interior de la Gema, logra hacer que el Guantelete se vuelva contra ella y caiga al suelo. Adam logra salir de dicho mundo interior para recuperarlo, tomando así el manto de la divinidad y devolviendo el equilibrio al Universo una vez más, mientras que Thanos finge su propia muerte y desaparece.
Adam Warlock, a partir de aquí, tendría que superar un largo camino como guardián de las Gemas del Infinito. Sus actos serían juzgados por el Tribunal Viviente para determinar si éste sería digno de una carga así, y acabaría por desmembrar el Guantelete y repartir las gemas para lo que sería la Guardia del Infinito: así pues, la Gema Espacio iría a parar a Pip el Troll; la Gema Tiempo, para Gamora; la Gema Mente caería bajo la tutela de la ex-Vengadora Dragón Lunar; Drax el Destructor guardaría la Gema Poder; Warlock se quedaría, como no podía ser menos, la Gema Alma, y otorgaría la última de todas, la Gema Realidad, a Thanos.
Este sería el origen de toda una serie, que tendría cruces con sagas como la Cruzada del Infinito, posteriores y quizás menos impactantes.
La Guardia del Infinito. Bajo Adam Warlock, de izquierda a derecha: Pip el Troll, Dragon Lunar, Gamora y Drax el Destructor. A estos dos últimos los está conociendo hoy en día el público gracias a la película de Los Guardianes de la Galaxia. Como puede verse, en la adaptación se han cambiado sus aspectos de un modo más o menos evidente, y sus orígenes han sufrido una drástica reescritura para adaptarse a un universo cinemático algo más sencillo.
Pasando a mi valoración personal, diría que Adam Warlock ha aportado conceptos bastante enriquecedores al Universo Marvel: por un lado, como hemos visto, ha explotado el concepto del Mesías cristiano, mezclándolo con las clásicas aventuras de corte superheroico a las que la franquicia nos tiene acostumbrados; por otro, ha servido para entrelazar el tejido que conformaban muchos elementos del llamado "Universo Cósmico" de Marvel, hasta la fecha representado en series como Doctor Extraño o Estela Plateada. Para concluir, también nos ha mostrado un personaje cuya carga filosófica lo ha dotado de profundidad, sin limitarse al héroe que lucha contra el Mal y ya está. Warlock abjura de la violencia, cree en la paz, y procura defenderla hasta sus últimas consecuencias. Lucha, se sacrifica y cae, para luego resucitar, en un ciclo que parece no tener fin. Se enfrenta a su parte oscura y acaba descubriendo lo peor de sí mismo, para luego vencerlo. Asume el manto de la divinidad y luego lo rechaza.
Adam Warlock pudo ser un dios, pero eligió no liderar a nadie. Pues, según sus propias palabras, cada uno puede liderarse a sí mismo.






































