Sí, supongo que este titular os deja un poco con el culo torcido, considerando el auge que el mundo del cómic ha sufrido en los últimos años. Pese a todo, no es ningún clickbait, confiad en mí. Tiene que ver con las conversaciones que he estado teniendo últimamente con gente que, bien es lectora de cómics de toda la vida como un servidor, gente que anda algo más metida en el mundillo incluso (gente a la que agradeceré inmensamente este post que estoy escribiendo, por los puntos de vista dados, la mitad de los cuales no me había planteado). Las conclusiones a las que hemos llegado, unos y otros, vienen a ser parecidas, y paso a contaros un poco el resumen.
Como todo el mundo a este lado de la Vía Láctea sabe, sí es cierto que el mundo del cómic ha traspasado a un público mayor gracias a las producciones cinematográficas que vienen teniendo lugar desde los últimos... pongamos veinte años. Yo marco el punto de origen desde la primera X-Men de Bryan Singer, aunque el punto álgido ha ido teniendo lugar en los últimos diez, doce años con la irrupción de Kevin Feige como productor de la línea Marvel Cinematic Universe (MCU, para abreviar) y todo el universo de Los Vengadores. Podría decirse que, desde entonces, gente que veía el mundo del cómic como una especie de sector marginal ("¡Esto es pa frikis!") de pronto lo adopta como un elemento cultural más. En cuestión de años, ahora todos llevamos camisetas con el escudo del Capi o vamos diciendo que Deadpool (aka Masacre) es lo puto más de lo más. Incluso la eterna pelea entre Marvel y DC salta a las mesas de cafeterías y patios de instituto, encarnizándose muchísimo más que en los ochenta, que era cuando el salseo estaba en la cima.
Ni que decir tiene ya el cuñadismo en redes sociales, a manos de gente que no ha leído un cómic en su puta vida (y posiblemente ni leerá, que eso cansa que te cagas), pero sienta cátedra posicionándose sobre unos u otros (lo que no tiene por qué estar mal, cada uno tiene sus preferencias) acerca de algo de lo que, realmente, no tiene ni puta idea (esto si lo veo mal. Ese rollito de predicador cuando no se sabe ni dónde se tiene la cara tiende a dar muchísima vergüenza ajena).
—Estoy indignado. El nuevo Capitán América es negro.
—Tú también, ¿dónde está el problema?
—Mi problema es que no dice en ningún momento que es negro. Solo lleva el traje y acaba con los malos. ¿Qué clase de representación de mierda es esa? ¡Tiene que recordar a todos esos blancuchos lo negro que es, coño!
—Bueno, si te sirve de algo yo soy mujer y el nuevo Capi no. Tampoco me siento representada.
—Pues venga, vamos a escribir en un foro que eso es una mierda, porque no nos sentimos representados por el nuevo Capi. ¡Vamos a pedirle que lo dibujen con mi cara!
—¡Y CON MIS TETAS!
—¡HELL YEAHH!
Pero centrémonos en el cómic en sí. El formato original.
Una vez el mundo del cómic ha trascendido a las grandes masas, como he comentado unos seis millones de veces a estas alturas, parece haberse puesto en la diana de un puñado de gente que se erige en jueces, jurados y verdugos. Las polémicas saltan día sí, día también, y las grandes compañías (especialmente Marvel y DC, puesto que Image y Dark Horse todavía parecen tener un perfil bastante bajo en comparación, por el momento.... y subrayo lo de "por el momento") parecen verse abocadas a tomar según qué decisiones. Decisiones de las que hablaré en un momento y que son, como poco, discutibles.
La compra de Marvel y DC por gigantes corporativos (Disney y Warner Bros, respectivamente) tampoco es que ayude mucho. Por un lado, hablaríamos de una inyección de pasta y medios con la que no se contaba antes... pero es que la pasta no lo es todo en ciertos casos. Por otro lado, tenemos un planteamiento digno de Chuck Palahniuk que, por desgracia, parece totalmente cierto: que al timón del barco parece haber gente con menos idea que los que están currando. El resultado, pues el de esperar: empresas que, a causa de sus líderes, empiezan a perder el norte y a tomar direcciones que, como poco, dan la impresión de ir totalmente a la deriva. Y mientras tanto, creadores que cada día empiezan a estar más y más hasta los huevos de chorradas.
"¡QUE YA OS LO DIIIIJJEEEE!"
Que sí, Alan, ya lo sabemos. Déjame seguir, por favor.
Esto, por supuesto, ya pasó en su día, pero con ciertas variantes.
He hablado antes de la primera X-Men de Synger. Puede que muchos no sepáis que eso precisamente fue lo que salvó a Marvel de la bancarrota a mediados-finales de los años 90. Por aquel entonces, el editor jefe era un ejemplo claro de esos putos inútiles que, a base de chupar culos (porque otra explicación no le encuentro), se puso al mando de la editorial y empezó con una movida de estudios de mercado de lo más soplapollesca, basada en cancelar series cuando éstas ni siquiera habían llegado a los kioscos. Despedir autores o amargarlos hasta que ellos solitos se largaran. Series que empezaron a perder, no ya la coherencia como tal, sino todo el puto sentido. Autores que tenían que andar haciendo correcciones de última hora, bien en dibujo, bien en guión. Dibujando o escribiendo a toda prisa, lo que empobrecía el resultado del producto.
Esto es lo que hizo el señor Bob Harras.
"Estaba al mando y tomé una decisión".
Claro, Bob.
Claro, claro.
CLARO.
Como digo, las magníficas decisiones de este fulano llevaron hacia 1996 o por ahí a Marvel al borde de la quiebra, y no exagero un pelo. De ahí que vendieran los derechos de la línea mutante a la Fox y nos hallamos pegado como veinte años esperando ver un crossover entre Vengadores y Patrulla-X que, debido a ese litigio por recuperar los derechos y devolverlos a los Marvel Studios (que se crearían poco después). Lo mismo pasaría con la franquicia Spiderman hasta la peli de Civil War, Cuatro Fantásticos, Motorista Fantasma o Daredevil. Todas estas franquicias cinematográficas sirvieron como financiación para ir salvando la compañía hasta su reciente compra a manos de Disney.
La marcha de Bob Harras como editor en jefe también supuso un cierto alivio. Cuando esto sucedió, los mandamases de Marvel parecieron (subrayo el parecieron) haber aprendido de sus errores y, poco a poco, empezaron a lavar la cara a la mayor parte de despropósitos que se habían perpetrado a lo largo de los años 90. Fue ahí cuando surgieron grandes etapas a manos de Grant Morrison, surgieron autores como Matt Fraction, que se consolidaron en series ganadoras de premios Eisner y se intentó que las diferentes líneas de cómics (especialmente mutantes y Vengadores) fueran volviendo, poco a poco, a formar parte del mismo universo, de la misma continuidad.
Este señor no es Billy Corgan.
Tampoco es Joe Satriani.
Es el puto Grant Morrison.
Alabado por muchos, denostado por otros debido a sus continuas idas de pelota.
Muy criticado lo que hizo con Batman en Crisis Final que, seamos honestos, roza lo excesivamente complicado y absurdo.
Pero ha dejado atrás una incontable cantidad de obras bastante reputadas gracias a que le han dado libertad creativa.
Algunas de ellas como Animal Man, Los Invisibles o su New X-Men son pruebas de ello.
En DC la cosa no fue diferente. Quizás no tan a lo bruto como sucediera en Marvel, DC también cometió errores bastante gordos durante los años 90... pero es cierto que también dio origen a series muy frescas y originales, por no mencionar a la línea Vertigo, que siempre ha sido sinónimo de cómics de calidad. A manos de Karen Berger (para mí, posiblemente, la mejor editora en el mundo del comic quizás de los últimos 40 años), contaban con la premisa de dar bastante vía libre al autor. La serie era suya y él tenía relativa libertad de llevarla a donde quisiera. De ahí surgirían auténticas obras maestras como la Cosa del Pantano de Alan Moore, The Sandman del ahora alabado hasta la saciedad Neil Gaiman, Predicador o Hellblazer... aunque también habría comics más underground, o comics de autor, sin atender a formar parte de un universo establecido. Es por eso que encontramos comics como Los Perdedores, Faker, Vinanarama, Y, El Último Hombre y demás.
Dar libertad creativa. Algo que nos parece obvio, pero se ve que a los que mandan en Marvel y DC no tanto.
Esta señora es Karen Berger. A menudo se ha hablado del machismo dentro de la industria de los cómics y de la poca visibilidad que han tenido las mujeres dentro de él. Sin embargo, es bastante raro que la gente que más protesta sobre esto reconozca que, precisamente, Karen Berger ha estado en uno de los puestos de mayor responsabilidad en DC y que, gracias a ella, han salido a la luz talentos y obras maestras del género.
Más raro es todavía que ninguno de estos guerreros reconozca a esta mujer como una de las mejores editoras de cómic (si no la mejor) en los últimos treinta o cuarenta años.
Pasan los años y las cosas cambian. DC Comics pasa a ser DC Entertainment, dirigido por Diane Whelan Nelson. Para los que no la conozcáis (seamos serios, ¿a esta quién la conoce?), esta buena mujer no ha formado nunca parte del mundo del cómic. Es una administradora de empresa y, por lo que sé, se dedica a la publicidad. En otras palabras, que ni puta idea de cómo se lleva una editorial. Pero oye, está ahí tomando decisiones. Eso son huevos.
Diane Nelson, al no tener ni pajolera idea de cómo va esto, tampoco parece tener ni pajolera idea de la gente a la que contrata. Karen Berger abandona DC, según se cuenta, debido a las malas decisiones que vienen de arriba, tales como sacar Hellblazer o Animal Man de la línea Vertigo (línea, como indico, para adultos, pasando menos censura, con mayor libertad creativa y permitiendo líneas argumentales mucho más oscuras y profundas) para llevarlas a la línea DC (cómics más mainstream, más orientados a un público más familiar y, por tanto, más sometidos a censura, corrección política y a lo que suceda en otras colecciones). O sea, cambiar por completo la dirección de una serie, abandonando a su público tradicional, que no era moco de pavo (los premios a estas series no se dan solos) y embarcándose en otro público que vete tú a saber lo que se va a encontrar.
Aquí, la verdadera Trinidad de DC Entertainment. No, no son Superman, Batman y Wonder Woman.
Son Dan "Chuloputas" Didio, Diane "¿Quién?" Nelson y Jim "Puto Trepa" Lee.
Esto ya fue un error, pero es que lo de meter a Bob Harras en la cúpula de DC ya es de traca.
Sí, el tío que os he comentado arriba, el que casi manda a la mierda a Marvel en los 90, ese mismo. Ese acaba en la junta directiva junto a otros iluminados como Jim Lee (responsable parcial en los 90 de que Chris Claremont, con el que trabajaba, acabara hasta los cojones de que le tumbaran guiones y se largara a Image) o Dan Didio, que acabaría como directivo junto a Geoff Johns (autor hasta la fecha bastante respetado, pero que parece haber sido fagocitado por Didio, en vista de las cosas que nos estamos comiendo).
Hablemos un ratito de Didio, que este tío tiene miga.
He estado investigando estos días acerca de su figura y, si os parece de traca lo que ha hecho la señora Whelan, con este os vais a cagar. Os dejo este enlace por aquí, con una cantidad de información apabullante (luego decís que mis posts son largos) para que vayáis pillando la idea. Está en inglés y, como digo, es largo de cojones, pero os voy traduciendo lo más gordo:
Punto 1) Dan Didio cuenta con una trayectoria ÍNFIMA en el mundo del cómic (sus primeros cómics datan de 2002, lo que como carrera supone haber empezado antes de ayer).
Punto 2) Es un tío nefasto como editor, que ni parece interesado en encontrar nuevos talentos, y a los que tiene los acaba amargando hasta que ellos solitos se van. Gente como Paul Jenkins, JH Williams III, Keith Giffen, JM De Matteis y otros tantos que han creado grandes obras en el pasado han acabado hasta los huevos de sus constantes cambios de decisiones a última hora y de la manera absolutamente irresponsable en que los pone a trabajar. Hasta Rob Liefeld, que entró en esta nueva DC como una especie de autor estrella (ejem), y de colega de Jim Lee y compañía, se ha acabado yendo por las bravas, harto ya aquí de la diva Didio.
Estos dos señores con pinta de disfrutones son Keith Giffen y JM De Matteis. En los 90 fueron famosos por relanzar una versión autoparódica de la Liga de la Justicia, que tuvo muy buena acogida y hoy en día es recordada con cariño.
Didio los echa de una serie porque "El tono de ésta es demasiado humorístico".
De puta madre, Dan: los contratas como reclamo debido a la fama que obtuvieron precisamente gracias a una serie humorística... y tú coges y los echas porque esperabas que hicieran otra cosa.
En serio, tío, ¿tú dónde coño tienes la puta cabeza?
Punto 3) Su marcada misoginia, que ya trasciende al ambiente de la empresa. Aparte del hecho de hacer la vista gorda acerca de acusaciones y denuncias de acoso sexual de gente como Eddie Berganza sobre tres de sus empleadas (concretamente, sobre Shelly Bond, otra de las editoras de Vertigo, sobre Liz Gehrlein Marsham y sobre Joan Hilty, estas dos últimas editoras de DC) y tardar casi UN MES en pronuciarse al respecto, se sabe que Didio mantiene una política no escrita sobre no admitir a mujeres en el equipo editorial de Superman. Nótese además el comentario, puede que sacado de contexto, puede que literal, cuando se presentó el proyecto para la saga Crisis de Identidad. En este proyecto se hablaba de filtraciones de la identidades secretas de los superhéroes que llegaban a los villanos. Como respuesta, los villanos se vengan de los buenos atacando a sus seres queridos. Hasta aquí bien, ¿no? Al parecer, la respuesta de Didio al leer aquello fue "Necesitamos una violación".
Puede que fuera sacado de contexto, pero es que te pones a leer el Crisis de Identidad de DC y precisamente esa violación que sucede en la historia roza lo gratuito. No me voy a poner en plan Gail Simone sobre lo de las "Novias en refrigeradores", pero es que eso no llega a suceder como tal en la historia y no habrías notado la diferencia.
No entro ya ni en el cipote que se armó cuando invitó a J.H Williams III a que se largase de DC cuando éste decidió casar a Batwoman (personaje homosexual desde su reinicio en la serie 52) con otra mujer.
Que no es por nada, y decid si queréis que saco las cosas de quicio (no sería la primera vez, total)... pero yo oigo el argumento de DiDio y me acuerdo de esos que dicen que son progresistas y me saltan con lo de "Yo no tengo náh en contra de los maricones, pero si se van a casar que no lo llamen matrimonio".
Punto 4) Sus dotes comunicativas, que son CERO. En el artículo se habla de una Comic-con a la que este tío fue invitado para, bueno, lo típico, tener charlas con lectores y demás. Un lector le pregunta por qué no se contrata a más mujeres en DC. Tema candente, con eso del "techo de cristal" y demás. Puedes no estar de acuerdo con la idea y decir "A ver, no miramos si nuestros talentos son hombres o mujeres, sino que buscamos sus méritos" y quedas como un señor. Lo que no haces es lo que, al parecer, hace este fulano, que es irte para el lector en plan chuloputas y decirle en tono desafiante: "Venga, ¿a quién contrato, eh? ¿A quién?".
Puede que te cabree que venga gente de fuera a decirte cómo llevar tu trabajo. Puede que te molesten las acusaciones públicas de misoginia. Pero NO te vas a un cliente y lo intimidas de esa manera en público. Eso es dejar claro que no sabes controlarte.
No entro tampoco en la respuesta que dio al público cuando canceló Batwoman, argumentando que "No tenía nada en contra de las lesbianas; lo que no quería era que el personaje se casara" y que "es que el público no entendía sus decisiones". Doble combo de mensajes desafortunados y balones fuera.
Así se hace, Dan. Muy macho, oye.
Que vale, ¿que queréis vender? Guai.
¿Que queréis conquistar a vuestro público y captar más gente? Cojonudo.
Pues no me pongáis a un tío así al mando.
Pues ese tío sigue ahí, en la cúpula de DC, tras años de críticas negativas, años con la empresa yendo a la deriva y tomando decisiones a cuál más chunga. Con reboots del Universo cada... no sé, ¿cuatro años? ¿Cinco? Intentando dar vueltas y revueltas a las cosas, con versiones chungas de personajes, crossovers, eventos y demás, pero sin dar con la tecla desde que se creó el Universo de Nuevo 52.
Las decisiones malas se siguen tomando día tras día, poniendo como buque insignia de la editorial a Scott Lobdell (guionista no precisamente recordado por su magnífico trabajo en Marvel), hasta llegar al cierre de Vertigo y otras líneas como Dc Zoom o DC Ink, que no llevaban NI UN AÑO abiertas. O sea, aquí el genio decide cerrar su línea de más calidad, pero es que no da tiempo ni a que otras líneas lleguen a arrancar para ver si merece la pena conservarlas o no.
Y todavía esperará que lo vean como a un crack en esto de la gestión.
Aquí Scott Lobdell, responsable de haber convertido a X-Men en una especie de culebrón incomprensible, con incoherencias temporales, personajes horteras surgidos de la nada, villanos chungos, por dar vueltas y revueltas a según qué líneas argumentales sin llegar a nada y por cargarse absurdamente a todo personaje que no le terminase de cuadrar, véase a Mojo, Moira McTaggert, Coloso, Illyana Rasputín, y eso solo mencionando a los primeros que se me vienen a la cabeza.
Posiblemente por esto último Didio ha contado con él. Porque también le gusta cargarse absurdamente a los personajes.
Volvamos a Marvel, que también las ha tenido bien gordas. Si durante la década de 2000 tuvieron una especie de repunte, después del despropósito de Bob Harras al mando, la cosa no ha ido precisamente mejor desde 2010 o 2012 en adelante. La línea Marvel Now, creada precisamente en 2012, pensó en ofrecer una especie de acercamiento al "nuevo público" de la editorial. La influencia del MCU se veía presente... pero con un error que yo consideraría casi de novatos: escuchar demasiado al público.
Frenemos un poco: ¿es malo escuchar al público? No.
Lo que es malo es dejarse llevar por las corrientes y no ser fiel a lo que se quería hacer desde el principio. Marvel está pecando de un exceso de corrección política y parece más obsesionada por callar bocas que por ofrecer buenas historias. Explico un poco esto: cada vez que sale una peli de Marvel, como he mencionado en posts previos, siempre tiene que salir un soplapollas a ver machismo en cualquier escena. En ese momento se monta un revuelo que te cagas, se amenaza de muerte a los directores de las pelis, un nutrido grupo de hijos de hermanos amenaza con un boicot, y Marvel se ve obligado a responder para no quedar muy mal.
"Vaya, ya están protestando otra vez. Pues nada, habrá que cambiar TODA la línea argumental de TODAS nuestras series para que estos tíos que nunca nos han leído estén a gusto".
Error.
¿Que amenazan con un boicot? Adelante: Marvel lleva generando un público fiel desde los años 60 hasta prácticamente el tiempo presente. Que cuatro bocachanclas por Internet vociferen lo que quieran, solo con ese público fiel salen adelante y sin despeinarse.
¿Dónde está el problema entonces? Que Marvel, formando ahora parte de algo mucho más grande (Disney), deja claro que tiene una imagen pública muy en entredicho y tiene que contentar al público de masas sí o sí, de forma que de arriba le deben venir presiones de tres pares de pollas para quedar bien.
Quedar bien, esa es la palabra. Quedémonos con ese concepto en la memoria por un momento.
Un puñado de soplapollas que no saben ni dónde tienen la cara porque no han leído cómics en su puta vida se levantan una mañana diciendo que Marvel no es lo bastante inclusiva y empiezan con la milonga de que Marvel es homófoba, racista, sexista y cualquier día nos salen también con que es antisemita. Ni que decir tiene que precisamente desde los 60 han fomentado la inclusión de personajes de raza negra (secundarios al principio y en cuestión de unos 10 años o menos al timón de sus propias series); personajes femeninos, ni os digo ya; pero es que vamos más lejos: series como X-Men han sido PIONERAS en el tema de la inclusión, precisamente porque su temática es un alegato contra el odio y la discriminación casi desde su mismísimo comienzo en 1963. Desde entonces han desfilado por sus filas personajes de distintas etnias, orientación sexual, religión y hasta dimensión alternativa de procedencia. TODOS CONVIVIENDO ENTRE SÍ.
Solo en las dos primeras colecciones que sacaron (The Uncanny X-Men y The New Mutants) ya teníamos:
Un discapacitado (Charles Xavier)
Un superdotado (La Bestia)
Una africana (Tormenta)
Un alemán católico (Rondador Nocturno)
Un ruso comunista (Coloso)
Una rusa satanista (Magik)
Dos asiáticos (Fuego Solar y Karma)
Una fundamentalista escocesa (Loba Venenosa)
Como tres o cuatro nativos americanos (Los hermanos Proudstar, Forja y Dani Moonstar)
Un mestizo brasileño (Mancha Solar)
Una judía (Kitty Pryde).
Más adelante, el número de asiáticos aumentaría con la nueva Mariposa Mental y Júbilo, o incluso Noriko Ashida e Isako Ichiko. Más adelante aún, aparecerían latinos como Sofía Mantega y Cecilia Reyes, musulmanes como Sooraya Qadir, se añadirían alienígenas como Cereza y Warlock. Seres ya abiertamente deformes como Médula, Gusano, Artie Maddicks o Martha Johansson o Glob Herman.
Y ninguno de los lectores de toda la vida ha salido con polémicas mamporreras.
Pues bien, esto no parece suficiente para el gilipollas de turno que entra a su red social favorita, le oyen campanas y no sabe de dónde y se tiene que empezar a rajar la camiseta para pedir unos derechos sociales que, para el lector medio, ya estaban asumidos desde hace unos 50 años. Empiezan las presiones de un "público" que exige mucho y no da nada a cambio (porque, seamos honestos, esos soplapollas son los que protestan, pero luego no bajan a la tienda a comprarse un puto cómic EN SU VIDA). Disney presiona desde arriba diciendo que esto cómo va a ser, que no veas la que hay montada en un foro de millenials. Entonces toca lo de quedar bien y cerrar bocas: se toma a personajes heteros de toda la vida y por arte de magia se sacan de la manga que siempre han sido gays... cuando lo verdaderamente correcto habría sido crear personajes nuevos homosexuales, bisexuales o lo que se quiera hacer.
Pero no, esto no va de crear personajes del colectivo LGTBI y mostrarlos como lo que son, algo normal.
No.
Esto va de convertirlos en iconos a toda velocidad para que los guerreritos sociales que ni siquiera son lectores ya se crean que han ganado otra causa.
—¡QUEREMOS UN X-MEN GAY Y LO QUEREMOS YA!
—Bueno, os hemos creado a Camaleón y a Karma, que...
—¡PUTA MIERDA! ¡UNO DE LOS ORIGINALES!
—Um, Cíclope está casado. La Bestia actualmente sale con una agente secreto... el Ángel ha tenido meneo con Mariposa Mental...
—¡DADNOS AL HOMBRE DE HIELO!
—Pero si el Hombre de Hielo ha sido pareja de Polaris y de Ópalo...
—¡PUTO HOMÓFOBO!
—Bueno, pues a ver cómo lo explic...
—¡NOS DA LO MISMO, SI NO VAMOS A LEER UN PUTO CÓMIC! ¡SOLO HEMOS DICHO QUE QUEREMOS UN PERSONAJE GAY!
El problema de todo esto es que sí, habrán ganado otra causa, pero no se quedarán satisfechos. Los fanáticos y los ignorantes nunca lo están, y tocará ir a por otra cosa.
Me comentan toda la movida de la Capitana Marvel de la que ya hablé hace un par de posts desde el mundo del cómic. Imagino que no debería sorprenderme lo que me dijeron. Os dejo la transcripción aquí abajo, puede que algo libre, porque tiro de memoria y no suelo tomar grabaciones de las cosas que me van contando:
"Sí, ha habido movida con eso, pero... ¿Tú te crees que se han dado de tortas por la nueva serie de la Capitana Marvel? Pues no. Se han dado de tortas con colecciones que tienen tirón. Esta ha sido otra más del montón. Ni más ni menos".
En resumidas cuentas: de esto se desprende, y no hace falta ser un genio con los números para saberlo, que los que más han exigido al final son los que ni siquiera han comprado nada. Se han pegado como 10 años exigiendo cosas al cómic que ya se hacían. Llevamos desde los 70, por poner un ejemplo, viendo cómo mujeres y afroamericanos toman el manto de otros personajes más clásicos (Iron Man o la Capitana Marvel son un ejemplo muy claro, con James Rhodes y Monica Rambeau, y de ahí hasta Miles Morales, que es latino y responde a un sector de la población más que emergente) y los lectores las hemos ido aceptando sin problemas... la diferencia es que antes Marvel hacía las cosas de un modo bastante natural, con unas líneas argumentales que, sin prisas, acababan llevando a eso. Hoy en día, la impresión es la de hacerlo a la bulla, esperando que se hagan virales en la red y que la gente empiece a hablar con neologismos tipo "inclusión", "visibilidad" y otras chorradas. Lo que yo llamo el efecto "¡EH, CHAVALES, MIRAD LO QUE HEMOS HECHO!"
Por ejemplo, esto. Igual es neura mía, pero en condiciones normales yo veo una serie con total presencia femenina y me parece perfecto (los que me conocéis, sabéis que yo mismo llevo años dibujando una serie así).
Sin embargo, veo una portada como esta y me da la impresión de que me están tomando por imbécil, en el sentido de que parece que me dicen "EH, TÍO, HEMOS SACADO UNA SERIE SOLO DE CHICAS PARA QUE QUEDE CLARO QUE NO SON INFERIORES, ¿A QUE MOLAMOS UN HUEVO?"
O sea: sacar una serie solo de chicas me parece genial.
Lo que no me lo parece es que me la saquen solo con la idea de impresionarme.
Aclaro, antes de que algún imbécil me venga con milongas: no me parece una chorrada que personajes de colectivos tal o cual aparezcan en los comics; de hecho, me parece una señal muy positiva de que las historias avanzan con los tiempos. Lo que me parece una chorrada es que se haga por la puta cara y solo por hacerse los guais, siguiendo terminologías de foros y redes sociales como un puto rebaño de niños tontos, buscando el aplausito fácil.
Y bueno, porque las quejas vienen de los colectivos que vienen.
Yo es que me pongo a pensar que, si mañana los colectivos de fans del scat se ponen en el mismo plan con los cómics, ¿qué sería lo que nos encontrásemos? ¿Cómics con Batman cagando?
¿Que nos conviertan ahora a Lobezno en un devorador ocasional de caca?
¿Que nos creen un nuevo grupo llamado Shit-eat Force?
La cuestión que se deriva de todo esto es: ¿Qué efecto tiene esto? Así visto, y en base a lo que he ido aprendiendo de la gente con la que he estado hablando a lo largo de los últimos días, diría que es una cosa muy básica: las grandes compañías, especialmente Marvel, parecen obsesionadas por satisfacer a un autoproclamado público que lo único que hace es berrear en redes sociales, pero que luego no compra nada... tomando decisiones que hacen que el público de toda la vida empiece a descolgarse de las cosas que se van publicando.
Aquellos que venimos ya de una cierta trayectoria como lectores la mayor parte de los cómics de los que estamos tirando es de reediciones. Y no hablo solo de material clásico de los 60, que es más durillo de leer... me refiero a etapas pre-Marvel Now (hasta más o menos 2012). Antes de que este nivel de gilipollez mental se tradujera en argumentos de chichinabo, que no hacen sino dar vueltas a cosas que llevan años más que finiquitadas, pero que han vuelto a ponerse de moda, bien por las pelis, bien por nostalgia. Hablo del caso de las Gemas del Infinito, que quedó más o menos cerrado antes de 2000 en los cómics... y al que ahora vuelven a darle otra vuelta de tuerca más, cuando no hacía ni puta falta. O una segunda Civil War, que ya había quedado atada en los cómics hacia 2006. Incluso una tercera Secret War de la que, seamos honestos, ya sobró la segunda hacia 1986.
O sea, sagas cuya creatividad roza el CERO.
"¡Como me volváis a meter otra vez el virus del Legado me levanto y me voy!"
¿Hablamos entonces de que no hay nuevas ideas? Como sucede con la moda de los remakes en el cine, personalmente tengo mis dudas. Me niego a creer que, de todos los autores que haya tanto en Marvel como en DC lo mejor que salga sea hacer reinicios o volver a sagas de hace treinta años. Más bien me inclino a pensar que lo que hay es jefecillos inútiles que se creen que por ponerle un nombre nostálgico a algo ya se tienen ventas garantizadas.
"Es que somos una empresa y queremos vender".
Respetable como mantra, pero si queréis vender, aseguraos de que no vendéis mierda.
Por otro lado, estoy siendo muy crítico, pero no quiero pecar de agorero. Precisamente este mantra de querer vender es el que podría salvar un poco todo este océano de caca diarreica. Ya llevo tiempo oyendo mensajes apocalípticos diciendo que al mundo del cómic le quedan dos años de vida (oí eso hace más de quince), o que por culpa del nuevo traje de Power Girl (sin escote, que es una de sus enseñas, le joda al que le joda) se iba a ir todo a la puta.
¿Qué es lo que pasó? Pues que ni el mundo del cómic se ha ido a la mierda y que Power Girl acabaría recuperando su traje clásico. Solo tuvieron que bajar las ventas.
En los primeros párrafos de este tochopost he comentado que Marvel casi se fue a tomar por culo por culpa de las "magníficas" gestiones de Bob "Yo tomé una decisión" Harras y se salvaron gracias a los acuerdos con la Fox y demás. Hoy en día Marvel forma parte de Disney y, lo mismo que van a venir exigiendo un nivel vergonzoso de corrección política y chapitas de hacerse el guai, son los primeros que no van a permitir que las ventas decaigan. Tres cuartos de lo mismo con Warner y DC. Así que quiero pensar que esto es un ciclo y que, tarde o temprano, rodarán las cabezas que tengan que rodar y se apostará por quien se tenga que apostar para que se sigan vendiendo cómics, y por consiguiente, pelis, dvd's, merchandising de todo tipo y demás.
Y anda que no le salió bien lo del merchan a Jim Lee. Aquí el genio se encargó de renovar vestuario de sus pesonajes... para luego tomar la licencia de esos diseños y venderlos a lo largo de todos los putos años 90 para series de animación, juguetes y videojuegos.
Luego no hizo una puta mierda más que merezca ser recordada, pero nada más que de los royalties que se llevó ya se pudo quedar descansando.
Un ciclo, nada más. Recordemos que a principios de 2000, todas esas colecciones y líneas argumentales chapuceras, bien se fueron cancelando, bien se fueron delegando en manos más capaces que supieron cómo relanzarlas y lavarles la cara. Quizás es cuestión de unos años para que el mundo del cómic mainstream no solo no se vaya a la mierda, sino que consiga relanzarse una vez más.
De momento, corren malos tiempos para leer cómics.

























