jueves, 13 de octubre de 2016

Mondo Chorra- Lo que aprendes viendo (una vez más) Los Caballeros del Zodiaco: La Saga del Santuario (2)




Como ya recordaréis, si leísteis el post anterior, Katya y yo nos propusimos hacer un visionado completo de Los Caballeros del Zodíaco desde su primer capítulo hasta las sagas más recientes. A lo largo  de ese visionado, hemos ido encontrando cosas de lo más curiosas, que hemos ido anotando y comentando. Debido a la enorme cantidad de material encontrado, hubo que recortar el post original y dividirlo en dos. He aquí la segunda parte de lo visto durante la primera saga, la del Santuario:


120. Para recuperar la vista tras espachurrarse las córneas, lo mejor es tomar té de hierbas, beber agüita mágica del Monte Polla, unos rezos y pasarse el Dante's Inferno.
121. Sabes que te han lavado el cerebro porque te sale conjuntivitis. En el caso concreto del Caballero de Leo, además se le queda cara de drogado. Pero luego le da el subidón y se le ponen los ojos como dos huevos duros.
122. El Caballero de Leo, con la mente obviamente enajenada, se pone gallito a Seiya y le dice que por sus cojones toreros no pasa. Siguiendo las enseñanzas del Maestro Coelho, Seiya tiene una mente positiva y lo primero que piensa es que está fingiendo porque lo mismo hay algún espía por ahí.
123. Marin enseñó a Seiya las técnicas de subterfugio y sigilo que tan famoso le han hecho. Por eso se dedica a corretear por territorio enemigo a plena luz del día y por sendas claramente visibles. Eso sí, lleva armadura y una capa puesta por encima para que no la reconozcan los tropecientos soldados que están vigilando el camino.
124. Marin vive en el Santuario y parece ser que no se había enterado de que las Doce Casas están vigiladas por... doce Caballeros de Oro.
125. Si el espacio era una abstracción relativa, la diferencia de edad también lo es. Por eso, en los flashbacks, podemos ver que Seiya es unos cuatro o cinco años más pequeño, pero Marin y Aioras siguen con la misma edad. El mismo caso que Ikki y Shun, que se supone que se llevan dos años, pero vemos una visión en que Ikki, de unos seis o siete años, lleva a un bebé Shun en brazos.
126. Aioras se presenta a Seiya, pero en un flashback descubrimos que se conocían de toda la vida. En el mismo flashback, sabemos también que, pese a que hace unos capítulos nadie sabía de las existencias de las demás Armaduras de Oro, Marin dice que Aioras es "diferente a los demás Caballeros de Oro". Recordemos que Milo y el Patriarca TAMPOCO sabían que Aioras era el Caballero de Leo. Todo esto tiene una explicación: aquí ha habido borrado de memoria colectivo.
127. Un Caballero de Bronce no puede igualar a uno de Oro. Sin embargo, un mastuerzo que no es ni Caballero sí puede poner contra las cuerdas a Marin, que es Caballero de Plata.
128. El ataque absurdo de la temporada: "Por el cuerno del León".
129. Cuando eres un pagafantas, lo mejor que puedes hacer por demostrar tu amor es suicidarte delante de un enemigo contra el que no tienes ni la más mínima oportunidad para beneficiar a un tío al que odias desde hace años.
130. El estado de terror que genera el Patriarca es tan terrible que todos los soldados están cuchicheando y haciendo apuestas por ver si los rebeldes de Bronce acaban aplastando a los de Oro. Menos mal que a cualquiera que pensara solo un pelín diferente lo torturaban hasta la muerte.


"Recordad a Cassios, Caballeros: murió en la friendzone".


131. El Patriarca confía tanto en sus defensas que, mientras los Caballeros de Oro van palmando uno detrás de otro en la batalla de las Doce Casas, todo su ejército de soldados está tomándose unos chatos en la taberna del pueblo. Nótese además que están enterándose de toda la movida a tiempo real.
132. La gente piensa que el Patriarca es bueno. Sin embargo, todo el mundo sabe que le ha lavado el cerebro a Aioras por dudar de él con un arma llamada "Rayo Satánico". No olvidemos además que, en el momento en que tomó posesión del cargo, se dedicó a torturar y matar a un montón de gente. Y todavía está eso de los sirvientes desaparecidos tras haberle visto el rostro.
133. El Caballero de Virgo se supone que es el más sabio y noble de los Caballeros de Oro. Sin embargo, presencia cómo el Patriarca le lava el cerebro a Aioras y no mueve un dedo. También defiende su Casa, mostrando una lealtad ciega al Patriarca. Cuando se le pregunta cómo es capaz de estar impasible ante el mal, su respuesta es que el bien y el mal son términos relativos. Pero eso sí, él sigue luchando por la justicia y tal. Echándole más cojones, asegura distinguir el bien del mal con total claridad.
134. Puedes atravesar un océano desde una isla remota hacia el Santuario en un par de minutos, pero puedes echar horas en atravesar las escaleras de una Casa a otra.
135. Tanto Cassios como Ikki tienen multipase. Eso explica por qué llegan a la Casa de Virgo sin tener que partirse la boca con los primeros Caballeros de Oro.
136. Si eres un Caballero de Bronce que, entre Caballeros de Plata, Caballeros de Oro y algún que otro Sonota Saint ya tienes un recuento de muertos que ríete de RoboCop, siempre puedes acojonarte al ver a un mastuerzo sin armadura plantándote cara en las escaleras que llevan de una Casa a otra.
137. La mejor manera de entrar en la Casa de un Caballero de Oro es pegando gritos buscando a un compañero. Porque si no está muerto, mola cantidad eso de ir delatando tu posición nada más plantar los pinreles.
138. Cassios diña de una hostia que le atraviesa de parte a parte, pero cuya herida se cierra justo antes de morir.
139. Shaka es un Caballero pacífico. Sin embargo, no tiene reparo alguno en mandar a un puñado de salvajes a arrasar la isla-spa de Ikki y matar gente por diversión.
140. La isla-spa de Ikki está ocupada por un puñado de pueblerinos que, en sus orígenes fueron enviados por Atenea en persona para proteger la susodicha isla. Dichos pueblerinos, hoy en día, diñan a pares con una facilidad pasmosa. Se ve que algo falló en la idea original...


"¿Sabéis lo que digo? Que me lo paso tó por el higo".


141. Fénix ve cómo lanzan a una moza a un cráter en erupción. Sabemos que es bastante más rápido que un humano normal. Sin embargo, su actitud es la de convertir oxígeno en dióxido de carbono estúpidamente mientras esto sucede. Porque la moza tiene reflejos y se agarra a un pedrolo, que si no, con Ikki está salvada.
142. El Caballero del Loto tiene un perro tallado en la hombrera izquierda de su armadura. Claro, ¿por qué no?
143. La frase lógica de la batalla entre Fénix y los discípulos de Shaka de Virgo: "No está del todo muerto". Porque la muerte tiene estados, todo el mundo lo sabe.
144. La chica a la que Ikki salva tiene, de manera muy oportuna, la altura justa para que su cara llegue a su entrepierna. Así nos lo hace ver muy sutilmente cuando éste la salva.
145. Escena yaoi: los discípulos de Shaka agarrando a Ikki en una especie de torbellino de colorines.
146. Puedes romperle el cráneo a alguien y, pese a todo, hacer que sufra eternamente.
147. Si ves que espachurran a un compañero con su propia cadena, lo inteligente es preguntarle si está bien. Por si la cadena le ha hecho cosquillas.
148. La isla-spa de Ikki y el Santuario están, por lo visto (y citamos textualmente), a millones de kilómetros. Al parecer están en planetas distintos y nadie nos lo había comentado.
149. El Patriarca dándose un baño es el equivalente en el Santuario a Saori tocando el piano en la Fundación Kido.
150. Mu puede sentir el Cosmos de los demás Caballeros. Sin embargo, siente el de Hyoga, que lleva varios capítulos fiambre en la Casa de Libra.


Hala, a bañarse.
Por cierto, ha sido inevitable contemplar todas las escenas de baño de este señor sin pensar que o no tiene pilila o la tiene pequeña.


151. Eres una diosa cuando estás tirada en el suelo con una flecha en el entreteto, te llueve encima y estás seca y con el vestido impoluto.
152. Shaka es de origen indio y, como tal, es rubio, de tez clara y con los ojos azules (cuando los tiene abiertos, claro).
153. Ikki se lleva palos hasta en el carnet de identidad. Le hacen mierda la armadura. Le privan de sus cinco sentidos y lo mandan de paseo a un catálogo de infiernos. Pero se estaba dejando hacer para dar con el punto débil de Shaka.
154. Momento yaoi: Ikki restriega cebolleta sobre el ojete de Shaka para matarlo.
155. El Caballero de Leo tiene como principal afición contar su vida. A todo el que se encuentre le cuenta algún rollo macabeo.
156. Cassios deja de ser pagafantas póstumamente. Shina pasa de su culo hasta que se muere. Solo entonces ésta se acuerda de lo bueno que ha hecho por ella.
157. Cassios encoge cuando muere. Pasa de medir unos diez metros de altura en vida a ser llevado en brazos con total facilidad por Aioria después de muerto.
158. Shina colecciona hostias en la tripa. A estas alturas de la Saga de las Doce Casas, ya debe tener el estómago incrustado en la médula espinal y debe cagar agua sucia.
159. Shiryu no tiene ni puta idea de que el Maestro de los Cinco Picos antaño era el Caballero de Libra. Parece ser que es el único en toda la serie que no se ha enterado, pese al hecho de que estaba presente cuando esto se reveló.
160. Hyoga es primo de Han Solo.

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No me preguntéis cómo he encontrado esta captura de la serie.
Por favor, no me lo preguntéis.


161. Todo el mundo conoce a Camus de Acuario, pese a que solo Hyoga lo ha visto en persona. Nadie sabía de las existencias de doce Caballeros de Oro, pero no pasa nada.
162. El Maestro Cristal es un Sonota Saint (un Caballero sin constelación). Sin embargo, según Shun, es "imposible" que haya alguien más poderoso que él. Ni uno de Oro siquiera.
163. Seiya solo necesita unos segundos viendo a Hyoga en un cacho de cristal para saber que está en animación suspendida.
164. La urna con la Armadura de Libra sale del suelo en medio de un espectáculo de luces. La Casa de Libra en realidad es un after.
165. Según Shiryu, el Maestro de los Cinco Picos SÍ era el Caballero de Libra y no se trataba de dos personas diferentes. Curioso si se tiene en cuenta que hace unos tres minutos y medio ha dicho lo contrario y no parecía saberlo.
166. Si eres Caballero del Dragón, hagas lo que hagas, debes despelotarte.
167. Shiryu trabaja para la teletienda en sus ratos libres. Hace además coreografías para enseñar las armas que vende.
168. La Armadura de Libra posee doce armas, una por cada Caballero de Oro. Sin embargo, tienen estrictamente prohibido usarlas. Si esto os parece de por sí inteligente, la cosa se pone fina cuando sabemos que es Atenea (es decir, Saori) la que, en su "sabiduría" (ejem), da permiso a los Caballeros para usarlas en según qué ocasiones.
169. El arma más idónea para sacar a alguien de un cacho de cristal (o hielo, que todavía no queda claro) sin dañarlo es una espada corta, algo más grande que un cuchillo cebollero. Todavía no sé cómo se ha roto el bloque de parte a parte, dejando a Hyoga sin un rasguño. Tampoco sé por qué esto es mejor que, por ejemplo, un tridente.
170. Momento yaoi: Shun decide encender su cosmos para calentar a Hyoga, que anda más congelado que las merluzas del Mercadona. Nótese cómo insiste a Shiryu y Seiya que se vayan, que él se encarga. Nótense todas las miradas. Nótese el casi morreo. Nótese cómo se tumba sobre su amigo moribundo y le pone la pierna por encima para encender su cosmos. Nótese todo. Si eres fujoshi, esto te pondrá cabestra perdida.


—¿Dónde estoy?
—Casa de Libra.
—¿Quién eres tú?
—Alguien que te quiere.


171. Shiryu es la Wikipedia del grupo. Conoce toda la historia y todas las leyendas habidas y por haber, empezando siempre por la frase "Mi maestro, allá en los Cinco Picos, me contó que blablabla". Lo mismo te cuenta cómo el Caballero de Sagitario se limpiaba el culo de niño que te cuenta la fábula de un conejo que se lanza al corazón de una bomba nuclear para salvar a un fulano que estaba echándose un paseo por el monte. Eso sí, luego no se acuerda de que su Maestro y el Caballero de Libra son el mismo tío, o de que Andrómeda fue obligada por su padre a ofrecerse como sacrificio y no se ofreció voluntariamente. Cosas que pasan.
172. Es tradición entre los Caballeros de Bronce, amigos de toda la vida, dejarse tirados unos a otros a su suerte por eso de seguir con una misión. Si se quieren dar la vuelta para ir a por alguien, solo entonces habrá alguien que se lo impida.
173. Si te da el colocón con un Aguijón Escarlata del Caballero de Escorpio, tus ojos se volverán azules. Es algo así como la conjuntivitis del Patriarca, pero más elegante.
174. Lo bueno de enfrentarte a un Caballero de Oro es que puedes darle la espalda con total libertad en su casa y hablar de él como si no estuviera delante, que sabes que no va a atacar hasta que tires iniciativa.
175. Hyoga usa un arma nueva contra Milo de Escorpio. Le da no sé qué nombre, pero es como un lefazo antigravitatorio que orbita alrededor del Caballero.
176. Un puñado de capullos se va a enfrentar a Mu de Aries. Posiblemente son los mismos que estaban en el pueblo tomándose unas birras y apostando a ver si los Caballeros de Bronce daban pal pelo a los de Oro.
177. Mu de Aries es básicamente el voyeur de la serie. Su principal técnica consiste en teleportarse hacia los escalones más cercanos y quitarse de en medio para ver como un puñado de soldados de nivel 1 se dan de leches con Tatsumi y se follan por turnos a Saori.
178. Por si alguien no lo recordaba a estas alturas, hay otros Caballeros de Bronce. Atenea, en su infinita sabiduría (ejem) los ha mandado de vuelta a sus campos de entrenamiento, para reencontrarse con sus maestros (ignorados totalmente por el Patriarca, por cierto) y... y bueno, volver a estas alturas de la película y no hacer NADA.
179. El Caballero del León Menor ahora es el Caballero del Puma. Y el Caballero de la Hidra ahora se hace llamar Caballero de la Serpiente de Mar.


"Sí, bueno, estoy para ayudaros pero que sepáis que mi jornada acaba a las dos. A partir de ahí no asumiré tareas que no me correspondan fuera de mi horario laboral. Como si os matan, que no pienso mover un puto dedo. Eso sí, lo presenciaré TODO".


180. Milo de Escorpio inventó la técnica de combate para hacer estallar el corazón a los cinco pasos.
181. El maestro de tu maestro siempre será tu maestro. Es lo que se deduce de la pelea entre Hyoga y Milo de Acuario.
182. Milo sí conoce a Acuario, pese a que (insistimos una vez más) cuando habló con el Patriarca hace unos cuantos episodios, no tenía ni guarra de que había más Armaduras de Oro aparte de la de Sagitario y la suya propia.
183. La sangre es relativa: Hyoga sangra unos veinte litros de sangre solo con los dedos de Milo. A Cassios le atravesaron el torso de parte a parte con un puño entero y sangró la mitad, muriéndose de paso.
184. Jabu no puede ni ver a Seiya. No ha habido hecho alguno en toda la serie que motive su cambio de opinión o que haya habido acercamiento entre ambos. Sin embargo, confía plenamente en él y en sus capacidades.
185. Descubrimos la utilidad del resto de Caballeros de Bronce: traerle el cetro a Saori para que lo sostenga con una mano, pese a estar inconsciente y muriéndose.
186. Kido en realidad era Sean Connery.
187. Mu de Aries parece el prototipo de funcionario: solo se menea cuando la Armadura de Sagitario vuelve al Santuario y se pone a vibrar como si fuera un consolador de oro de 80 kilos. Es el equivalente en la serie a una inspección laboral.
188. Marin se ha pegado inconsciente unos cinco o seis capítulos.
189. El Patriarca se podría haber ahorrado muchos quebraderos de cabeza si, en vez de matar a Aioros, le hubiera lanzado un rayo satánico. Total, aunque hubiera tenido testigos nadie habría movido un dedo.
190. Aioros parece tener parte de su espíritu alojado en la Armadura de Sagitario. Bien. Quiere poner a prueba a los Caballeros de Bronce para ver si son dignos de proseguir la batalla. Bien. Para ello, hará que el viaje por la casa de Sagitario parezca una pantalla del Dantes Inferno. Vale, bien. Lanza pedruscos a los Caballeros de Bronce. Bueno. Pone la vida en juego de los Caballeros de Bronce incluso más que todos los Caballeros de Oro juntos, pese al hecho de que está MUERTO. Esto ya empieza a mosquear. Te empiezas a plantear si este cabrón realmente no está de parte del Patriarca y que, si por el motivo que sea, los Caballeros de Bronce no superan  sus pruebas... deja que el mal gane. Moriría Saori y el Patriarca arrasaría medio planeta. Joder, qué cara está la dignidad.


Todos los Caballeros de Bronce del anime. Incluyendo "esos". Porque para la sabia Atenea, no todos los Caballeros son iguales...


191. Shun tiene como afición principal dejarse caer por precipicios y colgarse con la cadena a cualquier peñasco. Excepto cuando andan cortos de tiempo para salvar a Atenea, que se le olvida y se parte el lomo contra un suelo de roca.
192. Entre los estudios básicos de un Caballero de Bronce, se cuenta con un nivel B1 de griego.
193. Shura de Capricornio es un obseso de la limpieza.
194. En este punto de la serie, ya es imposible llevar la cuenta de las veces que alguien ha dejado tirado a alguien.
195. Aioros iba a cuerpo gentil cuando se llevó a Saori del Santuario. Vistió la armadura para enfrentarse a Shura de Capricornio (o,  mejor dicho, esta lo vistió a él, porque si de él depende, sigue de paisano). Después de que Shura le diera pal pelo, la desvistió y se encontró con Kido. Porque es imprescindible desvestirte cuando estás moribundo.
196. En toda la batalla de las Doce Casas, Shura de Capricornio es el primer combate singular que tiene el Caballero del Dragón. Porque las prisas no son buenas.
197. Para enfrentarte a un Caballero de Oro, debes quedarte a pecho descubierto.
198. La técnica de la Cólera del Dragón es tan genial que cualquiera que se enfrente a ti descubre tu punto débil con solo unos puñetazos al aire.
199. Las heridas son relativas: estampar el puño en  pleno pecho es exactamente lo mismo que estamparlo en una costilla. De ahí que la localización de la herida cambie de un fotograma a otro.
200. Dohko de Libra enseña a Shiryu la técnica del Último Dragón, y al mismo tiempo le prohíbe usarla. Es más, le pide que la olvide. Muy pedagógico.


Como principal ataque, Shura de Capricornio asegura tener la espada Excalibur alojada en su brazo.
Como si no tuviéramos ya bastante potaje mitológico...


201. Si alguien merece respeto en esta serie es el Cuerpo de Albañiles del Zodíaco: verás qué risas cuando tengan que llevar los ladrillos hasta la Casa de Capricornio, en todo lo alto de las Escaleras Puto Interminables, y tras haberse enfrentado a los Caballeros de Oro que han sobrevivido a la batalla.
201. Dohko llora por la muerte de su discípulo... pero le da la espalda a la estrella fugaz en que se ha convertido.
202. Shura no parece haberse enterado del bulo del Patriarca acerca de que Atenea estaba en el Santuario desde hacía años y solo hablaba con él. De hecho, es ahora cuando parece saber de la existencia de Atenea.
203. La existencia de Cristal es borrada de la continuidad durante la conversación entre Hyoga y Camus de Acuario, para luego volver a ser reinsertada en un flashback unos minutos después.
204. Al parecer hay varios Caballeros de Cristal. Nadie había comentado nada antes, ni comentaría nada después. Pues vale.
205. Andrómeda de Piscis y el Señor del Antifaz de Sailor Moon son familia. Eso explica por qué ambos se presenten lanzando una rosa a sus enemigos.
206. Seiya conoce el nombre del Caballero de Piscis, pese a que es la primera vez que oye hablar de él en su puta vida. Porque es Seiya. Y tú no.
207. Momento yaoi: Cruce de miradas entre Afrodita y Shun. Amor a primera vista que culmina en una tormenta de hostias.
208. En sus ratos libres, Afrodita se dedica a la jardinería. En apenas doce tristes horas, le ha dado para cubrir un tramo de escaleras (pero de las tipo Santuario, de estos que abarcan unos dos kilómetros y medios cuesta arriba) con más de 130 millones de rosas rojas. Dichas rosas tienen un aspecto tan amenazador que el propio Seiya, después de haberse reventado contra una docena de caballeros, se queda un par de minutos mirándolas antes de dar un paso.
209. Albiore de Cefeo es maestro de Andrómeda y Caballero de Plata. Es asesinado por Milo de Escorpio. Sí, ese mismo que decía que matar a los Caballeros de Bronce era indigno por eso de ser de una categoría inferior. Una de dos, o considera a los Caballeros de Plata como iguales (pese a que no lo son) o el día que le mandaron matar a los Caballeros de Bronce le venía mal porque tenía programada una partida al LOL.
210. Mucho cachondeo con Shun, pero tiene la vida más jodida de todos los Caballeros de Bronce: en su isla hay un clima tan mierdero como la Isla del  Infierno de Ikki, solo que lo cacarean menos. Es pacifista y sus propios compañeros le hacen bullying por eso. Cada vez que quiere probarse a sí mismo contra un enemigo viene su hermano a dar por culo. Y encima no hay bicho viviente sobre la tierra que no lo esté llamando blandengue, de forma literal o forma encubierta. Si una buena mañana se levanta con un M16 en la mano y se lía a tiros en un burger, no os extrañéis.


"¡Hola, familia! ¡Hoy os vamos a enseñar cómo adornar vuestro Santuario del Atenea poseído por el Mal con tropecientos millones de rosas! ¡Para eso necesitaremos tropecientos millones de rosas, chorrocientos millones de peldaños, la armadura de Piscis y mucha ilusión!"


211. June es Caballero del Camaleón, de Bronce. Se supone que el Desafío Galáctico reunía a todos los Caballeros de este tipo para luchar por la Armadura de Sagitario. A esta moza o no le llegó el mail para convocarla o lo mismo ese día tenía una partida programada al LOL.
212. Afrodita no solo es familia de Armando. También lo es de Shaka de Virgo. Ambos tienen la puñetera manía de quitarte los cinco sentidos mientras te dan de hostias.
213. Albiore al parecer había hablado a Shun del Séptimo Sentido. La cara de pasmo que pone cuando Mu les habla a los Caballeros de Bronce acerca de esto, supuestamente por primera vez, se puede interpretar de dos maneras: Una, que Shun tiene memoria de besugo, y dos, que ya lo sabía todo, pero no dijo nada porque no quería quitarle la ilusión al Caballero de Aries de hacer una puta cosa útil.
214. La Rosa Piraña (este nombre no es coña, se dice así) guarda ciertas similitudes con la rosa de Zamarrilla.
215. Afrodita sabe que el Patriarca es más malo que un dolor. Pero lo acepta tal y como es. Por si no habíamos escuchado ya excusas absurdas.
216. Los soldados del Santuario llevan tiempo buscando a Shina, que por lo visto había optado por la disidencia y había huido. A ninguno, al parecer, se le había ocurrido seguir a Cassios o hacerle unas preguntas. Se ve que el Santuario tiene muchos Caballeros, soldados y hasta mutantes, pero carece de algo lejanamente cercano a un servicio de inteligencia.
217. El jefe de la guardia del Santuario, al igual que todo bicho viviente en la isla (a excepción de Marin y Shina) se entera de todas las noticias a tiempo real. Entre sus muchas tácticas de terror hacia el enemigo, se encuentra la más peligrosa de todas: darle esperanzas acerca de sus seres queridos y decirle que sí, que sigue vivo todavía.
218. Shina, al igual que Cassios e Ikki, obtiene un Multipase para colarse en el Santuario por uno de esos caminos ocultos que todo el mundo, salvo los Caballeros de Bronce, parecen conocer.
219. Si entras en casa de tu peor enemigo, este ha usado ardides de todo tipo para matarte a ti, a tus seres queridos, raptar una diosa, mangarse una Armadura de Oro, dar un golpe de estado y provocar guerra allá por donde pisa, y te lo encuentras llorando como una Magdalena, lo más lógico es pensar que se ha arrepentido sinceramente y darle la espalda mientras te das un paseo por la habitación.


Muuuuuuuuuuultipase.


220. Un Phoskito para el que consiga adivinar dónde guardaron el cetro de Atenea cuando Aioros de Sagitario huyó con Saori y su Armadura de Oro.
221. El Patriarca parece ser familia de Shaka de Virgo y de Afrotida de Piscis. Otro que también te quita los cinco sentidos.
222. Seiya, sin sentido del oído, es capaz de oír cualquier cosa que le digan. Tampoco tiene vista para leer los labios, pero da igual. Es Seiya.
223. Seiya usa una técnica llamada... bueno, no he prestado atención a cómo se llama, pero consiste en arrimar cebolleta, del mismo modo que hicieran Ikki con Shaka y Shiryu con Shura. Si esto no se considera yaoi, debería.
224. Todos los Caballeros de Bronce tienen ataques especiales cuando se les inflan los cojones: Seiya tiene el Meteoro de Pegaso. Shiryu el Último Dragón. Ikki, la Cólera del Fénix (sí, aquí fue super original, el tío). Hyoga, el Cero Absoluto. Shun tiene una tempestad de tornados de color rosa.
225. Según Saga, nadie ha conseguido salir de la Dimensión que abre gracias a sus poderes. Para ser el Patriarca y estar al tanto de todo, se le ha escapado el puto detalle de que Hyoga lo consiguió hace ya horas.
226. Seiya camina sin sus cinco sentidos exactamente del mismo modo en que lo hace la gente que sale de ponerse hasta arriba de vino dulce en las bodegas El Pimpi.
227. La forma más elegante de hacer desaparecer una flecha de oro de la pechera de una diosa tolili es pixelándola.
228. Saori, una vez recupera el sentido, no tiene otra cosa que hacer que querer subir las escaleras a pie. Recordemos que los Caballeros de Bronce han necesitado doce putas horas para subir todo eso (total, para cargarse a cada Caballero de Oro habrán echado como máximo unos diez minutos en total) y que hay Caballeros de Oro como Mu que saben teleportarse. Pero bueno, ya sabemos como es Mu. Probablemente anda sentado en alguna escalera mirando al infinito.
229. Ikki es de esa clase de tíos cansinos que no te los quitas de encima ni con agua hirviendo. Puede valer para comercial de Jazztel o como plasta de discoteca.
230. Saori demuestra su infinita sabiduría como reencarnación de la diosa Atenea resucitando a Hyoga... y dejando pudrirse miserablemente el cadáver de Milo de Acuario, que yace a unos metros de él.
231. El papel de los Caballeros de Oro en el momento en que los Caballeros de Bronce, recién resucitados por Atenea se suman a Seiya, que anda en las últimas, se enfrentan a Saga de Géminis, alias Arlés, alias el Patriarca: MIRAR. La batalla es completamente desigual y los Caballeros de Oro están al cien por cien de sus fuerzas, pero lo más bonito que hacen es ver cómo Saga los apalea brutalmente. Nótese el papelón de Mu: "No hagáis nada, que esto lo tienen que hacer ellos". Recordemos: estos tíos luchan contra el Mal. Y  por la justicia, además.
232. Acabamos de encontrar a Mu de nuevo: Escondido detrás de Aldeberán de Tauro.


sábado, 8 de octubre de 2016

Mondo Chorra- Lo que aprendes viendo (una vez más) Los Caballeros del Zodiaco: La Saga del Santuario (1)




Hará cosa de un par de semanas, Katya y yo decidimos llevar a cabo un reto: revisionar Los Caballeros del Zodíaco (alias Saint Seiya, para aquellos que quieran decirlo en japo) para recordar los viejos tiempos. Esa época en la que veníamos del cole y nos poníamos a ver raciones de hostias con berridos sin doblar mientras nos zampábamos un Phoskito. En nuestro proyecto, nos hemos propuesto revisionar la serie completa, incluyendo todas las películas en estricto orden cronológico. Este post es precisamente un diario de todas las cosas que ambos hemos ido comentando conforme la hemos visto (más o menos a tiempo real, aunque hay ciertas variaciones), y el primero de una serie que iré publicando de forma regular, conforme vayamos terminando cada saga de las que la componen.
La Saga del Santuario consta de 73 capítulos, de forma que dividiré este artículo en dos. Sin más, os voy dejando todos los detalles que hemos encontrado en nuestro análisis. AVISO: Este post está lleno de spoilers, puesto que desgrana la serie en detalle. Se sugiere que lo leáis con esto en mente; si ya la habéis visto, se recomienda que os veáis de nuevo la Saga del Santuario, para ir pillando mejor algunos de los detalles.
Así que, vamos para allá:


1. Saint Seiya es una serie yaoi y el que diga lo contrario, miente. Se ve claramente ya en la primera escena del primer capítulo, con un encuentro bastante explícito entre el Caballero del Unicornio y el León Menor. El Unicornio es uke y el León Menor es su seme.
2. Vivimos en una mentira. El Coliseo de Roma no está en Roma, sino en Tokyo.
3. Los Caballeros son unos cabrones que hablan muuucho de la amistad, pero a la primera de cambio, se dejan tirados a su suerte en mitad del monte.

4. Mucho rollo con Andromeda, pero Seiya y Shiryu tienen un rollo muy intenso.

5. Saori sera la reencarnación de una diosa, pero es lerda.

6. La mejor manera de entrar en un sitio enemigo es por la puerta principal y con la armadura guardada en una caja.

7. Shiryu y Kikki duermen juntos, mientras todo el mundo se cachondea de Shun.

8. Shiryu y Shunrei son los Lannisters de esta serie. Se dice que son hermanos, pero hay una tensión sexual no resuelta entre ellos. O lo mismo sí está resuelta...
9. La diferencia entre la distancia para reventar un corazón humano de una hostia y reanimarlo de una hostia con la misma fuerza es de apenas un par de pasos.
10. Saint Seiya nos enseña que el espacio y el tiempo son abstracciones relativas. Por ejemplo, puedes tardar un rato de nada en ir desde Siberia a Japón, pero un capítulo entero en atravesar una ciudad.



Ejem.



11. Hyoga no vale para hacer de espía. Cada vez que está a punto de aparecer genera una cacho ventisca a su alrededor que delata su posición.
12. La principal función de Marin es mirar detrás de una columna para ver como le dan de hostias a los demás.
13. Si Ikki es cabrón porque su churri murió, yo quiero haberlo visto haciendo de pagafantas.

14. Todo se soluciona usando los dedos.
15. Si te dicen que no mires a un enemigo que te va a convertir en piedra, lo que hay que hacer es mirar.

16. Si te cae UNA mancha de sangre en un hombro, hay que despelotarse y bañarse en el agua del mar. Con todo el salino.

17. Un caballero de plata es más fuerte que uno de bronce. Un caballero de bronce, con mucho esfuerzo, puede vencer a uno de plata. A menos que haya caballeros de acero por medio, que pueden tumbar a uno de plata y, si no matarlo, al menos darle un buen susto.

18. El Patriarca es bueno. Es malo. Luego es bueno. Vuelve a ser malo. Y bueno otra vez. No, venga, que es malo.

19. Cada vez que hay una masacre, lo inteligente es ponerse a tocar el piano.

20. Un caballero de oro es superior a uno de plata, pero solo si tiene la armadura puesta en ese momento. Si no, el caballero de plata puede hacer lo que le salga de los cojones, que el de oro se va a quedar callao como una perra.


Si la ves haciendo esto, prepárate: está corriendo la sangre.



21. La mejor manera de demostrar tu poder al mundo entero es construir una pirámide de hielo. En Siberia.

22. Hay caballeros de plata que son tan incultos que no saben ni lo que es el puto escudo del Dragón.
23. Howard Stark trabajó para la fundación Kido.
24. Stan Lee hizo un cameo en un episodio, haciéndose pasar por agente encubierto del Santuario.
25. El Santuario también tiene mutantes en nómina, no solo caballeros.
26. El escudo del Dragón tiene ojos, por eso se puede convertir en piedra al mirar a la Medusa.
27. Marin tiene un B1 de inglés. Le sirve para comunicarse con Seiya, pese a que AMBOS son japoneses. Por cierto, sus mayúsculas en la arena son inconfundibles.
28. Esmeralda, la churri difunta de Ikki, se parece tanto a su hermano Shun (solo se diferencian en el color del pelo) como a un floripondio que crece en la Isla del Infierno, lo que lleva a pensar si Shun también se parece a un floripondio. Al igual que Kenny en South Park, muere más de una vez.

29. No importa que te saltes los ojos con los dedos. Si tienes voluntad y tomas té chino, te curarás tarde o temprano. Porque por lo visto, cuenta como enfermedad.
30. Pensar lo contrario a eso de curarse con fuerza de voluntad te convierte en un pesimista que no cree en sus amigos.



A la izquierda, Shun. A la derecha, Esmeralda.
Lo peor es que es verdad, son como dos gotas de agua.
La cuestión es que, si Ikki estaba enamorado de Esmeralda, y esta le recordaba a su hermano... ¿Ikki es otro Lannister?



31. Decir que atacar la fortaleza enemiga entrando por la puerta principal es un absurdo es propio de mala persona; lo lógico es decirlo, e irse inmediatamente a otra fortaleza enemiga entrando por la puerta principal.

32. Ikki no está del lado de los Caballeros de Bronce. Por eso deja colgados (literalmente) a su propio hermano e Hyoga. Sin embargo, no tiene reparos en coger a Seiya de un puñado para llevárselo a casa (y luego tirarlo al suelo cuando se aburre)

33. 180 cuervos no solo pueden capturarte cuando sales a la calle a que te dé el fresco. Además pueden dejarte inconsciente sin tocarte.

34. Al lado de Tokyio hay una cadena montañosa que se extiende tropecientos kilómetros sin señales de vida por ninguna parte.

35. Un caballero de plata es difícil de matar a hostias, pero puede morir cayéndose absurdamente por un precipicio.

36. Si un caballero de bronce te corta las dos manos, estas pueden crecerte durante un segundo para luego volver a desaparecer cuando conviene.
37. El Patriarca puede destruir una isla de un lefazo.
38. Frase célebre número 1:
"Está bien eso de tener cerebro"
"Sobre todo cuando no se tiene".
39. Una diosa puede llamarse princesa. Sí, ¿por qué no?
40. Shiryu se enfrenta a Bruce Wayne, que está disfrazado bajo la identidad de un tal Okko. Sus padres, además, son Seiya y Shun, que en algún punto del futuro viajan al pasado, se vuelven transgénero y tienen a Bruce.


No, no me he equivocado. Este hortera no se ha escapado de ningún episodio de G.I. Joe. Es un Caballero de los Abismos, enemigo de un capítulo en que los Caballeros de Bronce tienen que rescatar un petrolero de la Fundación Kido que ha sido secuestrado por este capullo y dos más, liderados por una tía con una armadura que parece un cruce entre Shina y un vampiro.
Por si esto no resulta ya bastante absurdo, el dato: el petrolero tiene motores nucleares. Viva la ecología y la madre que la parió.



41. Si 180 cuervos están llevandose a una diosa a 40 metros de altura, lo inteligente es cortar las cuerdas que la sostienen de una hostia y ya si eso recogerla.
42. Si estás entre una pared y dos enemigos, lo inteligente es tirarte por un precipicio.
43. Si te atacan con una bola con pinchos, puedes pararla con la mano. La diosa Atenea hará que la cojas por el único puto sitio donde no hay pinchos. Eso sí, dichos pinchos reaparecerán cuando la sueltes.
44. El Patriarca, aparte de ser bipolar perdido, genera total confianza en los Caballeros de Oro, pese al hecho sin importancia de que nunca nadie le ha visto la cara ni sabe muy bien quién es.
45. Si le dices a un Caballero de Oro que debe matar a Caballeros de Bronce te dirá que es algo indigno. Sin embargo, no tendrá reparos en darse un paseo por la isla de Andrómeda y reventarla hasta los cimientos, con toda la gente que vive allí.
46. Según el Patriarca cuenta (de puta pasada, dicho sea de paso) la "verdadera" Atenea se encuentra en sus dependencias y solo él puede hablar con ella. Eso sí, nadie la ha visto en su puta vida, pero oye, si lo dice el Patriarca, pues será verdad.
47. La comunicación interna dentro del Santuario tiene problemas: Aiora resulta ser Caballero de Leo y no lo sabían ni Milo de Escorpio ni el propio Patriarca.
48. El Caballero de Leo va a limpiar su honor por eso de acarrear la fama de ser supuestamente el hermano de un traidor. La mejor forma de hacerlo es aparecer y hacerle confesiones íntimas a Seiya mientras Shina se le está declarando.
49. Entre los hobbies de Aioria de Leo está hacer de farolillo.
50. La Armadura de Sagitario y las llaves de la canción tienen una cosa en común: ambas están en el fondo del mar, matarile rile rile (o en el de un lago, pero para el caso es lo mismo).


"Aaaay, qué hostiaaa..."



50. Aparte de la armadura de Sagitario, el Patriarca nos enseña cinco armaduras de oro más. Milo de Escorpio, al verlas, que se queda asombrado al enterarse de su existencia. Nunca se le había pasado por la puta cabeza que, aparte de su armadura y la de Sagitario hubiera, otras diez más. El hecho de que haya doce putas casas y que él vigile una de ellas es irrelevante. De hecho, a nadie se le ha pasado esto por la cabeza: los Caballeros de Bronce se quedan flipando igualmente al enterarse.
51. Cómo insultar a un Caballero de Oro con estilo: Llamándolo "Carnaval ambulante" y "Desgracia de cangrejo".
52. Cómo insultar a un Caballero de Bronce con mala leche: Llamándolo "Dragoncín". Imaginad en qué cantante de los ochenta he pensado al escuchar esto.
53. Los Caballeros de Oro son descendientes de un Flash del futuro.
54. Las estrofas de la famosa canción aquella que decía "Ojos negros, piel canela" eran una clara referencia al Caballero de Hidra.
55. Seiya fue descartado del reparto de Capitán Tsubasa por inútil.
56. Las tetas de Shina de Ofiuco crecen y menguan mágicamente dependiendo del ángulo de cámara.
57. El Caballero de Plata de la Tarántula tiene la pose de combate más yaoi que existe. Concretamente, es uke.
58. Si vas a atacar el Santuario, asegúrate de que tus excolegas de la isla de Andrómeda, a tomar por culo de donde tú estás, se enteren. Así podrán ir a buscarte la misma mañana del ataque, mientras tú estás dándote un paseo por el puerto antes de coger un avión.
59. Seiya y los Caballeros de Bronce han heredado de Aioros la puta manía de ir por territorio enemigo sin la armadura puesta. Porque guardadita en su urna está mucho mejor.
60. Tatsumi también se llama Tayuya. Y Dohko se llama Nai. Por si no estábamos ya bastante liados con eso de las identidades raras del Patriarca y las armaduras de las que nadie sabía su existencia.


"Ojos neeeegros piel caneeelaaa, que me llegan... a desesperaaar"



61. Frase de Shun digna del recuerdo (frase célebre número 2): "Eso no puede ser, porque si no, sería asolutamente absurdo". Se ve que no ha repasado el guión de la serie.
62. Atenea se reencarna cada 200 años o cada 2000, dependiendo de cómo le convenga al guionista.
63. Si dudas del Patriarca, lo inteligente es ir solo para acusarlo de traidor.
64. Si dos Caballeros de Oro se enfrentan, se comban el espacio y el tiempo, o bien tiene lugar una batalla que dura mil días y mil noches. Excepto si uno de los dos caballeros no lleva la armadura de oro puesta o está disfrazado. Entonces eso no cuenta.
65. Shaka de Virgo es el Caballero de Oro más sabio. Pero solo cuando está trabajando en su Casa. Si sale de ella, se cree cualquier gilipollez que le cuenten.
66. Si vas a atacar el Santuario, no solo debes ir por la puerta delantera y SIN la armadura puesta. Además, lo suyo es que le mandes una carta al Patriarca para explicarle con todo lujo de detalles que te vas a personar por allí para atacarle.
67. Saltarte las córneas, como ya hemos dicho, con los dedos se considera enfermedad. Se cura con agua de una montaña en la que hay pajarracos cabrones gigantes que te tiran ñoscos de piedra, pero que si les metes una hostia con todas tus putas fuerzas (para asustarlos, por supuesto) se encogen hasta parecer pajarillos indefensos.
68. Sabes que eres una diosa cuando te clavan una flecha en el pecho y te das cuenta dos minutos después. Irónico, si tenemos en cuenta que la misma diosa estaba dispuesta a recibir ella solita un bolazo de fuego entre los pechotes.
69. Los Caballeros de Bronce han jurado proteger a Atenea, pero si le endiñan un flechazo en la pechuga, lo más lógico es dejarla tirada, sin protección alguna, e irse a atravesar las Doce Casas para darse de hostias con los Caballeros de Oro.


Ptolemy de Sagita, el único Caballero de Plata que cuenta con solo un punto de vida.


70. Cuando Mu de Aries se ofrece a reparar tu Armadura de Bronce para participar en la batalla de las Doce Casas, lo más inteligente es desconfiar de él y decir que andas corto de tiempo (doce putas horas). No importa el hecho de que el mismo Mu las haya reparado en el pasado y que en ningún momento haya dado señales de ser un enemigo.
71. Aldebarán de Tauro es el equivalente en Saint Seiya al portero de una discoteca. Hasta tiene la misma postura, con sus brazos cruzados y su cara de mastuerzo.
72. Si se revienta una de las Doce Casas, hay un equipo de reparaciones que la pondrá a punto tras la batalla. Eso sí, si el equipo de albañiles tiene que reparar la casa de Cáncer, deberá enfrentarse a los Caballeros de Aries, Tauro y Géminis antes para poder pasar. Nadie conoce la importancia de los Albañiles del Zodiaco.
73. Aldebarán (Caballero de Oro) usa exactamente la misma técnica de combate que Marin (Caballero de Plata). Por algún motivo que no entendemos, eso del sable muerto nos hace pensar en disfunción eréctil. De hecho, todo en esta batalla rezuma a una intención oculta por ver quién la tiene más grande.
74. Uno de los planes de Aldeberán es que, si mata a Seiya, dejará su cadáver estampado en medio del suelo por toda la eternidad. Además de parecer un portero de discoteca, es una mijilla guarro.
75. No hay nada como una diosa que te hace chantaje emocional cuando has perdido el conocimiento tras una hostiaca. Es que ni inconsciente lo dejan a uno. A esto, sin embargo, lo llaman decir "Atenea me ha devuelto a la vida", cuando es lo más parecido a la alarma de un despertador.
76. Hecho yaoi: Seiya absorbe y proyecta la energía. Es lo mismo que decir "Chupa y luego escupe".
77. Aldebarán sabe que se enfrenta al Caballero de Pegaso tras ver la imagen de un Pegaso gigante tras una ráfaga de golpes. No antes.
78. El resto de Caballeros de Bronce está inconsciente durante la pelea entre Pegaso y Tauro, pero "mágicamente" recobran el conocimiento cuando esta acaba. El hecho de que Shiryu la recuerde con todo lujo de detalles en un flashback nos da bastante que pensar...
79. La frase de Shiryu, al recobrar el conocimiento, es para enmarcarla: "Lamento no haber podido ayudar UN POCO MÁS". Esto suena ya a recochineo. Menos mal que son todos super amigos...


"Si no estás en lista, no entras".


80. Tres capítulos para que Seiya derrote a Aldebarán. Cinco minutos para que Hyoga le congele las manos. El tiempo es relativo una vez más.
81. La casa de Géminis guarda paralelismos con un IKEA: por mucho que andes, no hay cojones de dar con la salida a la primera.
82. Aldebarán comenta a Mu de Aries que los Caballeros de Bronce le han hecho dudar del Patriarca. La razón: se ve que tienen mucha fe en lo que defienden y que, por tanto, deben estar en lo cierto. Se nota que nunca ha oído hablar del extremismo.
83. Todos los sirvientes del Patriarca, según cuenta "un rumor", fueron asesinados de forma violenta y terrible porque le vieron la cara. Los Caballeros de Oro tampoco han visto la cara del Patriarca, pero ni se preguntan dónde están esos sirvientes desaparecidos y presuntamente muertos. De hecho, tampoco les resulta raro desconocer la identidad de su superior más inmediato. Ellos a lo suyo.
84. Ver a los Caballeros de Bronce recorriendo la Casa de Géminis sin avanzar un solo metro es como ver a cuatro hámsters corriendo en la ruedecita.
85. Saint Seiya es una de las primeras series de anime en spoilearse a sí misma: Entre Andrómeda y el propio Patriarca ya queda más que mascado quién es el malo. Y por si no lo pillas a la primera, te lo soplan descaradamente varias veces.
86. Hyoga en la Casa de Géminis protagoniza el clásico y ataque "Que estoy mu loco", propio de puertas de baretos. Los resultados son evidentes: Acaba viajando a una infinita cola del INEM que aquí se hace llamar el Hades.
87. Shun dice que su cadena no detectó presencia alguna en la Casa de Tauro. Tampoco lo hace en la de Géminis, pero según él, en esta última casa es "La primera vez que le pasa". Shun, aparte de tener gatillazos nebulares, empieza a sufrir un serio problema de memoria.
88. Si te descogorcias contra el suelo de la Casa de Géminis, salen hojas. Del mármol.
89. Cuando un Caballero es desplazado por el aire de una hostiaca, suena igual que el balón de Oliver y Benji.


ÑIIIAAAAAAAAOOOOOIIIIAAAOOOOIIAAAAAAANNNNNNGGGGG...


90. Momento yaoi: Shiryu, gracias a eso de estar más ciego que un gato de yeso, se da cuenta de que la casa de Géminis es una ilusión. Por eso le dice a Seiya que se agarre a él y no se separe.
91. Seiya y Shiryu salen de la Casa de Géminis sin endiñar un solo garbañazo y se dan cuenta de que Hyoga y Shun andan dentro. La filosofía clásica de Saint Seiya, una vez más: "Que se busquen la vida".
92. Tras casi TRES casas, Mu de Aries y Kikki se dan cuenta de que los Caballeros de Bronce han dejado tirada a Saori. En este punto de la historia, posiblemente podría habérsela comido algún monstruo, algún soldado podría haberla rematado o se la podrían haber jincado por turnos una banda de desalmados que pasaba por ahí. Si es que demasiadas pocas cosas pasan.
93. Ikki está en un spa, con el culo metido, literalmente, en una pila de carbón al rojo, mientras los demás se dan de leches.
94. Shun es la clase de Caballeros tan nobles que explican con todo lujo de detalles cómo funciona su armamento al tío que quiere darle matarile.
95. La cadena de Andrómeda puede extenderse hasta varios años luz de distancia. Sí, ¿por qué no?
96. Puedes identificar a un enemigo por el collar que le has mangao.
97. Hyoga reaparece en la casa de Libra, que ahora aparece ocupada por el Caballero de Acuario (¿?). Este resulta ser el maestro de su maestro. Hyoga, que hasta el momento no había oído hablar de ninguno de los otros Caballeros de Oro (no olvidemos que pensaba, como todo el mundo, que la armadura de Sagitario era LA armadura de oro), resulta haber oído hablar de el famoso Camus de Acuario, al que reconoce como Caballero de Oro de toda la vida.
98. Camus ha jurado proteger al Patriarca, al que reconoce como el hombre más sabio y bondadoso sobre la faz de la Tierra, pese a que tampoco tiene ni pajolera idea de quién es.
99. El barco en que estaba la madre de Hyoga es de madera. En el puto s.XX. Camus lo revienta bajo la excusa de que Hyoga debe "alejarse de las emociones que le atan". En mi tierra, eso son ganas de dar por culo, a secas.


"Esto es buenísimo pa las almorranas".


100. Sutil momento yaoi: En las escenas de la ejecución de la Aurora, se puede ver con total claridad una bandera multicolor.
101. La madre de Hyoga y Jack de Titanic tienen una cosa en común: ambos palman cuando cabían perfectamente en la barca de salvamento. Mientras el barco se hunde, se va a su camarote a echarse en la cama y así ahogarse de un modo fashion.
102. Seiya no solo se entrenó con Marin. También lo hizo con Paulo Coelho. De ahí su actitud positiva ante la vida.
103. El Caballero de Cáncer tiene como hobby coleccionar las caras de aquellos que ha matado, incluyendo niños. Las tiene puestas en su Casa, lo que le ha valido el apelativo de Máscara de Muerte. El tío de recursos humanos que le contrató el día que fue a echar el curriculum como Caballero de Oro, sin duda, andaba algo despistado. Lo mismo que el tío que le pasó los tests psicotécnicos. Qué cojones, para huevazos los del resto de Caballeros de Oro, que se supone que también luchan por la justicia y, en vez de actuar, lo que hacen es ponerle el mote de Máscara de Muerte y seguir a lo suyo.
104. Shiryu, cuando viaja al Hades, se chuta con la especia que se tomaban los Fremen de Dune. Así se le quedan los ojos como se le quedan.
105. Shunrei ya no es hermana de Shiryu nunca más. Ha pasado al status de amiga.
106. Si rezas para que los Caballeros de Bronce venzan, los Caballeros de Oro ya no son poderosos. De hecho, se convierten en unos alfeñiques. La fe es puto poderosa.
107. Saori y Hyoga, por algún motivo que desconocemos, tienen un paseo gratis en una lavadora cósmica.
108. Si hasta ahora teníamos un flashback por cada capítulo, ahora encontramos la vuelta de tuerca: un flashback dentro de un flashback, donde Shiryu recuerda una conversación con Shunrei en la que recuerdan cómo se conocieron.
109. Cuando Shunrei conoció a Shiryu, ésta estaba frotándose el pistacho contra el tronco de un árbol. De ahí esa sonrisita que tenía.


"Ji, ji, ji"


110. Chip y Chop viven en casa de Shiryu.
111. Dohko de Libra no se mueve ni para dar un recado. A menos que Cáncer, en un ataque de hijoputismo crónico, ataque a Shunrei. Entonces es hasta capaz de meterse en el agua y todo.
112. Shiryu cabreado es la mezcla perfecta entre Usagi de Sailor Moon y Goku en modo Super Saiyan.
113. Las mejores peleas de insultos se producen cuando se enfrentan Cáncer y el Caballero del Dragón.
114. Gollum vive en el Hades. Y tiene un montón de primos que se frotan contra el Caballero de Cáncer.
115. Shiryu habla sin mover la boca. Es la técnica secreta de "La voz del Ano", muy útil en estos casos.
116. La mejor manera de enfrentarse al Caballero de Cáncer es jugando a las prendecitas con él. Cada vez que pierde una, llora como un puto blandengue.
117. Máscara de Muerte parece llevar años siendo Caballero de Oro. También parece llevar unos cuantos años más siendo un asesino. Pues bien, la armadura le repudia AHORA por mala persona.
118. Un aplauso para el traductor que puso en boca de Shiryu la expresión "Elevaros, dragones".
119. La mejor forma para volver del Hades es convertido en espermatozoide volador.



martes, 4 de octubre de 2016

Angst- Las tierras del olvido



Cuando eres alguien que da extrema importancia al entorno, te vuelves hipersensible. La más mínima alteración, cualquier conflicto, te pasa factura de un modo u otro. Se convierten en una carga que, poco a poco, te va drenando las energías. Es entonces cuando el cansancio y el hastío empiezan a invadirte. Cuando te das cuenta de que te ves desbordado.
Existen, sin embargo, momentos que pueden ser igualmente duros. Incluso más. Momentos de incertidumbre, e incluso miedo, si dicha incertidumbre se prolonga en el tiempo y aumenta en intensidad. Imagina cuando todos esos miedos, poco a poco, van tomando forma sutilmente. Un detalle un día, otro una semana después. Pequeños ápices, casi imperceptibles, pero que van sumando. Tus sentidos, de por sí agudizados cada vez que esas señales surgen, empiezan a alertarte como si fueran una sirena. Sabes que algo va mal. Puedes sentirlo, aunque todavía no sabes cómo. Lo que es peor, si supieras el modo, tampoco sabrías cómo evitarlo. Ni siquiera frenarlo.

Pasa el tiempo y empiezas a descubrir cómo las cosas te estallan en la cara. Y si no lo hacen, no importa: la virtud de aquellos que dicen lo que piensan consiste en acabar con una diana en el pecho para pagar por todo cuanto sucede a su alrededor. Cualquier error se acaba convirtiendo en una marca a fuego. Te conviertes, sin mucha opción a elegirlo, en el chivo expiatorio. En el blanco de las iras, en aquel que parece obligado a soportar las culpas de cosas que ni siquiera está seguro de entender.
Y es en ese momento cuando te das cuenta de que ya no eres de importancia.


El mundo baila a un ritmo que tú no entiendes.
O que entiendes, pero en el que ya no eres bienvenido.
Da igual cómo sea, el resultado es el mismo.


Esta es, probablemente, una de las epifanías más duras a las que puedes llegar si sientes un cierto apego por tu entorno. Una revelación de lo más decepcionante que pone de manifiesto un hecho tan sencillo de entender como difícil de encajar. Siempre podemos decir que en realidad lo que tenemos que hacer es no dar importancia a según qué cosas y demás. Que tenemos que estar por encima de según qué acontecimientos, o no dar crédito a según qué personas. Bla, bla, bla.
Si tenemos sangre en las venas, si tenemos un mínimo de corazón, sabemos que estas cosas, en el fondo, duelen.
Pensemos en ello: el ser humano forma parte de una comunidad. Por fallida que esta sea, es inevitable buscar la aprobación, o al menos ser comprendido por semejantes. Puede resultar muy romántica la figura del outsider , el lobo estepario que no necesita a nadie... pero esa figura es tan mitológica como falsa: sí que necesitamos a la gente que nos rodea. Necesitamos, aunque nos resulte horrible admitirlo, su aprobación. Su atención. Su calor humano. Cuando sentimos a esa gente como cercana, darnos cuenta de que no les importamos duele una barbaridad. Nos sentimos completamente inútiles. Desechados.

Se dice mil y una veces que lo que tú hagas por los demás debes hacerlo sin esperar nada a cambio, y es cierto... pero solo en parte. Al vivir en una comunidad, también formamos ciertos contratos sociales. Reglas no escritas que implican un cierto compromiso. En el momento en que dicho compromiso se rompe de forma unilateral (pues no es inquebrantable, ni mucho menos), se rompen los esquemas y todo se vuelve confuso. El equivalente emocional a un golpe propinado con muchísima fuerza en plena cara. O en las costillas. Pensad un sitio donde os resulte particularmente doloroso y paralizante y lo tenéis. La cuestión es que no es que se espere de forma explícita que todo el mundo corresponda nuestras atenciones... pero no podemos evitar que nos duela cuando estas se ven devueltas por, si no la ignorancia más absoluta, por esa sensación de estar predicando en el desierto. De estar esforzándose para nada.
Vacío, a fin de cuentas.


Toma hostia.


Recordemos además que, uno de los pilares básicos de nuestra sociedad es que todos, en mayor o menor medida, estamos concebidos para ser de utilidad de un modo u otro: si bien no cumplimos roles que satisfagan necesidades más o menos materiales (véase cuanto trabajamos para alguien, comerciamos con alguien, etcétera), lo somos a nivel intelectual (cuando intercambiamos información u orientamos a alguien de la manera que sea). Cuando no, a nivel lúdico (cuando decidimos invertir nuestro tiempo de ocio en pasarlo bien con alguien) emocional o afectivo (con nuestra confianza, nuestra empatía, nuestro cariño o incluso nuestro amor). Todos, en un momento u otro de nuestras vidas, necesitamos ser útiles para aquellos que nos rodean, del mismo modo que agradecemos la utilidad de aquellos que tenemos a nuestro alrededor. Es algo básico y, si lo pensamos en frío, incluso natural. Todos formamos parte de una cadena.

Es ahí cuando la conclusión de que has dejado de tener la más mínima importancia te cae por encima como si fuera un cubo  de agua helada. Es ese momento en que te das cuenta de que no eres más que un personaje secundario cuyo papel ha concluido y se vuelve redundante. Incluso molesto. A partir de aquí, ya dan igual tus buenas intenciones, el corazón que pongas en hacer las cosas. Da igual tanto el presente como el pasado. Empiezas a formar parte del olvido.
De todas las sensaciones que pueden aterrarte es esta, con toda seguridad, una de las peores: sentir que no eres nada, que tu voz no tiene peso, que hagas lo que hagas no merece la pena. Una vez más sientes que estás luchando contra la marea y que solo tienes dos manos. Sabes que haces las cosas lo mejor que puedes; lo mejor que sabes y, aun así, no es suficiente.
Nada de lo que haces es suficiente, porque no se trata de lo que haces.
Se trata de quién eres.


No eres digno.


Se produce entonces una mezcolanza de sentimientos, ninguno especialmente halagüeño: aparte de sentir cómo tu autoestima (o  lo poco que queda de ella, gracias a un montón de años entrando y saliendo de mil y una batallas) se termina de hacer polvo, se instala en ti la sensación de que sobras. De que incluso, como he mencionado arriba, llegas a ser una molestia. Poco a poco, se alimenta el deseo de desaparecer y buscar nuevos caminos... pero también la pregunta: ¿hacia dónde? ¿Con qué objetivo? La experiencia te dice que la historia se repite y que, en última instancia, solo cambian las caras y los nombres. Vives en un deja vu constante, y la huida o el eterno retorno no son la solución.

También te sientes, aparte de hundido al darte cuenta de que significas de poco a nada, algo decepcionado. Decepcionado con tu entorno, pues alimentaste  la esperanza de que quizás esta vez, para variar, iba a ser diferente. Decepcionado contigo mismo por caer de nuevo en el mismo error. Te sientes, además, muy confuso y llegas a preguntarte cómo has acabado llegando a este punto. Qué ha pasado para que todo se vaya al traste de la forma en que se ha ido. Cualquier ápice de ilusión se ha visto ennegrecido por esa sensación de ruina, de fracaso.

Haces examen de conciencia y sabes que has cometido errores. Como humano, no eres perfecto, por supuesto. Estas muy, muy lejos de acercarte a ese concepto. Pero también sabes que en momento alguno has obrado de mala fe. Has actuado siempre del modo que has creído justo y, ¿qué has obtenido?
Oscuridad y frío.
Vacío y miedo.
Ahora, sin saber cómo, has acabado en ese punto muerto. En mitad del territorio del olvido. Quien fuiste, o quien creíste ser, ya no lo eres. Tus palabras ya no significan nada. Tú mismo no significas nada. Sabes que, en el tiempo oportuno, no serás más que un recuerdo borroso, y eso con suerte. Porque no importas. El Universo ha vuelto a girar y ha dictaminado que ciertos caminos te están vetados. Vete por donde has venido y echa a andar en otra dirección. Aquí ya no tienes nada que hacer. Aquí no hay nada que ver.
Márchate.



Es la clase de cosas que te convierten en un nómada. En una persona que se ve obligada a refugiarse en una armadura que, en un mundo algo más justo y menos decepcionante, no tendría que llevar; en este, es lo único que te protege de los palos y piedras de una airada fortuna... y, en ocasiones, es llevándola y no es suficiente. No, cuando eres herido a un nivel tan íntimo.
Así que lo que toca, lo quieras o no, es avanzar. Marcharte y seguir buscando tu sitio, dondequiera que esté, si es que realmente existe. Cuarenta años en el desierto, en busca de una Tierra Prometida, acumulando polvo en las suelas de las botas, asfixiado por el peso de tu propia coraza. Cansado, muy cansado, de intentarlo todo y no conseguir nada. Y, dentro de esa armadura, hay una piel blanda, herida, que sangra por todas partes. Llena de cicatrices muy, muy profundas. Hay una persona muy cansada. Muy cansada, muy frustrada y, sobre todo, muy triste. Alguien que ve que, haga lo que haga, el veredicto ha sido emitido y condenado al exilio.

Ante eso ya lo único que te queda es agachar la cabeza y aceptar lo que te ha tocado, pues sabes que digas lo que digas no va a suponer nada. Que no vas a cambiar nada. No para mejor, al menos. Lo único que puedes hacer, por tanto, es asumir que has dejado de ser útil e iniciar el camino por las tierras del olvido.