martes, 28 de diciembre de 2010

Mesa de Autopsias- NeverWhere, de Neil Gaiman y otras versiones


Hace algunos años, alguien me habló de esta novela. Como ya sabéis, soy fan de Neil Gaiman, a quien alabaré siempre por su espectacular trabajo en The Sandman. Ésta de la que os hablo es su primera novela en solitario, tras haber escrito la genial Buenos Presagios junto a otro grande de la fantasía moderna que es Terry Pratchett. Al igual que a este hombre, me encantan los temas de la mitología y los mundos paralelos (algunos que hayáis tenido la desgracia de leer mis escritos de ficción lo habréis sufrido ya en vuestras carnes), así que cuando leo que trata sobre un Londres de Abajo, puertas que se abren y que llevan a fantásticos y misteriosos lugares, entenderéis que me faltó tiempo para comprármela. Lo que llamamos amor a primera vista. No obstante, como siempre, seré lo más objetivo en mi análisis, como siempre. No os dejéis influenciar por este breve prólogo que os hago, por lo que más queráis.

La historia trata sobre Richard Mayhew, un joven escocés con una vida muy normalita, que trabaja en una oficina y que tiene una novia ligeramente castrante, la cual le trata como si fuera una mierdecilla que le da pena. Una noche, yendo a una cena de trabajo de ésta, encuentra a una muchacha herida en plena calle y decide ayudarla, como buen samaritano. Esta chica resulta provenir del ya mencionado Londres de Abajo y lo que el pobre Richard hace no es sino desencadenar una serie de acontecimientos que hacen que su vida caiga literalmente por las grietas del mundo: su vida deja de existir para los demás y se verá obligado a bajar a ese lugar desconocido para intentar recuperarla.

Neverwhere está basada en una serie que el propio Gaiman escribió para la BBC. Ésta constaba de poco más de media docena de capítulos y demostraba una terrible falta de presupuesto. ¿La hace esto mala? En absoluto, si le echamos un poco de imaginación. La dirección, pese a no ser gran cosa, dejaba ver un elenco de actores bien escogidos (véase el caso de la magnética Laura Fraser, a la que vería posteriormente en la adaptación de Julie Taymor de Titus de William Shakespeare, alabada por unos y denostada por otros). No conocía al resto de actores, pero hacen un trabajo interpretativo más que notable, dejando muy claras las motivaciones y miedos de todos y cada uno de los personajes. Quizás el fallo más grande que podía encontrarse (si perdonáis la precariedad de los efectos visuales) podría ser que en conjunto se quedaba muy corta: ese Londres de Abajo que nos mostraba parecía dar mucho más de sí que en apenas siete capítulos. Supongo que Gaiman debió pensar lo mismo.


Nos vamos a la novela. Respeta fielmente lo que vimos ya en la serie, pero la amplía de manera que el Londres de Abajo ahora sí parece tener la profundidad que el autor estaba buscando: se nos muestra como un lugar complejo, dividido y sobre todo muy, muy peligroso. Aparecen subtramas menores, (véase el caso de las Siete Hermanas) y se potencian las ya existentes (aquí las Terciopelo aparecen como personajes más desarrollados, a diferencia de las simples secundarias de aspecto siniestro, como veíamos en la serie). La descripción de los personajes oscila entre lo normalito (la descripción del propio Richard, por ejemplo) hasta cosas mucho más elaboradas como la de Cazadora o Puerta.

El ritmo narrativo no deja mucha tregua. En Neverwhere no dejan de suceder cosas, gracias a un narrador omnisciente que nos va informando de todos los pasos que se van dando en el Londres de Abajo. Cuando lo considera necesario, nos muestra a los terribles Sr. Croup y Sr. Vandemar; cuando no, deriva la atención sobre Richard, Puerta o el Marqués de Carabás. De este modo, todo va funcionando como un mosaico de piezas que encajan una sobre otras, pero sin estorbarse. Algo, si os fijáis, muy similar al funcionamiento de ese mundo extraño que se encuentra en el subsuelo de la capital del Reino Unido.

Otro gran punto a favor es el tratamiento del lenguaje. Al igual que el comportamiento de los personajes es muy diferente de unos a otros, su lenguaje también: incluso al haberla leido en español (la serie sí la vi en inglés), se nota enormemente esa diferencia de estilo. Encontramos por ejemplo el lenguaje tosco del Viejo Bailey, la ironía del Marqués, el discurso inconexo del Conde o la verborrea de Croup y Vandemar, sin que en caso alguno nos de la impresión de estar forzado. Creo que aquí se nota mucho la influencia que el teatro ha tenido sobre Neil Gaiman. Mientras escribo estas líneas, me entero de que hay por ahí un montaje teatral basado en la novela. No puedo decir que me extrañe...

Los personajes son en su mayoría creibles. El autor nos muestra protagonistas que, pese a no parecer del todo complejos (veo el caso claro de Puerta), resultan ser creíbles y coherentes, mostrando fortalezas y debilidades que sirven como apoyo. Me gusta ilustrar esto con el caso del Marqués, al que Richard define como "cabrón loco": es quizás el personaje mejor desarrollado de toda la novela, pese a que no sabemos absolutamente nada de su trasfondo (bueno, esto sucede con la mayoría de los personajes, de los que no se nos revela mucho o casi nada de su historia hasta la llegada del protagonista), pero que se muestra como un interesado más bien amoral, pero que no falla a su palabra. En cierto modo, me recordaba ligeramente a un John Constantine con bastante sentido del humor.

El estilo es otro punto fuerte de la novela. Gaiman describe este extraño mundo y a sus pobladores hasta la saciedad, sin que por ello resulte pesado; las descripciones de personajes, lugares y acciones son frescas y cargadas de humor, lo que puede hacer que os recuerde un poco a Terry Pratchett. Me encanta particularmente una referente a una secundaria llamada Anestesia:

"La chica delgada estaba engulléndose uno de los plátanos de Richard de un modo que a él le pareció la exhibición menos erótica de comer plátanos que había visto jamás".

Eso sí, si este tipo de humor no os hace demasiada gracia, puede que el estilo deje de ser un punto fuerte para vosotros y se convierta en un punto débil. Avisados quedáis de ello.
Aparte, creo que es debido a la traducción (la línea Brainstorming de Norma no destaca por tener grandes revisores que las revisen, como se vería más adelante en American Gods, también de Gaiman, repleta de fallos de traducción por todas partes), pero la sintaxis y las repeticiones de algunas palabras en los mismos párrafos son constantes, lo que puede hacer que un lector medianamente experimentado tenga la impresión de que esté leyendo una obra primeriza. Esto no os lo puedo confirmar del todo hasta que me lea la novela en inglés, un siglo de éstos.

Entre otros puntos débiles, me gustaría destacar el papel de Richard Mayhew. Muchos lo han comparado un poco al papel que desempeña el protagonista de La Guía del Autostopista Galáctico. Es más o menos eso, en el sentido de que tenemos un personaje que ve como su vida se va al traste y de buenas a primeras tiene que hacer frente a cosas que ni siquiera era capaz de imaginar que existían. Pero quizás el problema de Richard es que su evolución es escasita. El personaje, cargado de miedos, puede tener sentido en el momento en el que cae al Londres de Abajo, pero algunos de sus comportamientos rozan lo infantil. Esto hace bastante difícil de creer que alguien así sobreviva tanto tiempo en un lugar tan peligroso. Si el personaje os cae bien de entrada, podréis soportarlo e incluso tal vez os parezca divertido (esa parece la intención de Gaiman, más allá incluso de intentar mostrarnos un mundo así desde una óptica urbanita); si no, más vale que le cojáis cariño a los secundarios. Suerte que éstos salen muchísimo.

Un consejo que os doy a la hora de leer esto: intentad buscaros un marcapáginas o una postalita con el metro de Londres y sus paradas. No es imprescindible, pero os puede ser de muchísima utilidad cuando estéis leyendo la novela, que va a tener el transporte suburbano como telón de fondo. De hecho, muchos personajes tienen nombres referentes a puntos clave de la ciudad: Islington, el Viejo Bailey, las Siete Hermanas (una de ellas llamada Serpentine) o Martillador (Hammersmith) y os resultará algo entrañable si, a diferencia de mí, habéis tenido la suerte de estar en el Londres de Arriba. También hay otros lugares referentes a eso que tienen que ver: el Mercado Flotante, con sede en Harrods y entrada por Knightsbridge, la inexistente parada del Museo Británico y demás os harán sentiros que estáis allí, os lo digo en serio.

En cuanto a la versión del cómic de Mike Carey y Glenn Fabry, poco más hay que decir: respeta enormemente tanto la novela como la serie original y resume la trama para que no sea del todo denso. Desaparecen Lamia y las Terciopelo y algunos detalles menores, para centrarnos más en la línea argumental principal.
El dibujo de Glenn Fabry, ya conocido por haber pintado las geniales portadas de Predicador, Hellblazer y otras series del sello Vértigo, está a la altura con un trazo limpio y expresivo. Quizás falla un poco a la hora de retratar a ciertos personajes, que no queda muy claro de dónde ha tomado la inspiración para plasmarlos. Es el caso de Anestesia que aparece dibujada con la piel AZUL (no sé por qué) o el Marqués de Carabás cuya piel es NEGRA. No de origen africano como en la serie o como se daba a entender en la novela, sino como un manchurrón de tinta con ojos y sin rasgos visibles. Puerta tiene un aspecto algo más estrafalario que en la serie, a la que han dibujado con la piel blanca y una cerradura pintada sobre el ojo. Cazadora sí convence un poco más, salvando el detalle de la máscara que le han puesto, que limita un poco la belleza de la que habla el narrador cada vez que se refiere a ella. Islington es quizas uno de los que se lleva la peor parte junto con el Marqués, porque me recuerda más a Lord Fanny de Los Invisibles de Grant Morrison (o sea, un travestido) que a un ángel. Croup y Vandemar se alejan tanto de la versión de la BBC que cuesta imaginarlos, aunque es cierto que no se alejan mucho de la descripción de la novela. Eso sí, a Vandemar le quitaba yo las patillas, que recuerda a un Elvis con esteroides (libertad creativa de Fabry; en la novela lleva el pelo cortado al cero). Quizás el más parecido es Richard, que recuerda enormemente al actor de la serie.

Aquí, los personajes de Puerta, Cazadora y Richard Mayhew en la serie.


En esta página, los tres personajes, tal y como los ve Glenn Fabry. La cosa con peluca que veis a la derecha es lo que os decía del Marqués de Carabás.

Por supuesto, no digo que la versión de Carey sea mala; hay que verla como una adaptación, y como tal, se ha hecho desde el total respeto, resumiendo (o eliminando) lo que no es trascendental y en absoluto contradiciendo lo que se cuenta en la historia original. Algunas escenas son más espectaculares que en ambas versiones (cosa que pide el formato del cómic) y en general, resulta agradable a la vista y a la lectura.

Interpretación y valoración general: Como siempre, el apartado más complicado a la hora de hacer un análisis. Si tengo que darle una interpretación a lo que quiere decir la obra, podría decir que habla acerca del poder de las ciudades. Tanto el Londres de Arriba como el de Abajo tienen una personalidad propia y no dejan de prestarse cosas los unos a los otros; al mismo tiempo, esta personalidad se hace patente en los personajes, creando culturas tan diametralmente opuestas que resulta inconcebible ver juntos ambos mundos. Y sin embargo, la novela, a mi juicio, trata precisamente sobre eso (entre muchas otras cosas): véase como el padre de Puerta intenta unir las baronías y feudos del submundo para, algún día, poder mostrarse al Londres que hay arriba. Es un cambio drástico, una revolución que no todo el mundo ve con buenos ojos (de hecho, casi nadie): la unión entre elementos diferentes, por mucho que nos la quieran vender como algo factible, es complicada en la práctica. Es lo que le sucede a Richard Mayhew, que está obligado a vivir en el Londres de Abajo y viene tan influenciado por el de Arriba que la adaptación le resulta prácticamente imposible.



La novela habla también sobre venganza, a muy distintos niveles, que no comentaré aquí para no desvelar toda la trama. Sólo basta decir que se convierten en un motor de la acción, que no es más que una simple excusa para mostrarnos un mundo complejo y lleno de matices.
Por supuesto, como en toda novela de Gaiman, encontramos ocultas una infinidad de referencias literarias a Jane Austen (Puerta tiene la costumbre de leer Mansfield Park), la poesía de John Keats (Lamia, en su poema del mismo nombre, era descrita como una especie de vampiro) y, cómo no, William Shakespeare, uno de mis autores favoritos (un caso muy concreto es la descripción de Pórtico, el padre de puerta, cuyo busto de piedra le asemeja a "César -Julio César- en el papel de Próspero -La Tempestad-)
Otro elemento común en la literatura de Gaiman es la constante alusión a ángeles (ya aparecían en The Sandman), mitos como el de la Atlántida (Los Libros de la Magia), leyendas antiguas y otras de creación propia (en Neverwhere, se hace referencia a los gigantes Gog y Magog, o al monstruo que vive entre la línea amarilla del metro y el andén, lo que convierte el mito, de paso, en un chiste para todos aquellos que hayan cogido el metro de Londres).
Desde mi punto de vista, esta ópera prima es un cuento siniestro: todo un ejercicio de imaginación que, si bien no nos cuenta El Sentido de la Vida ni mucho menos, nos hace pasar ratos verdaderamente agradables y nos presenta a una fauna local inconfundible. Si tengo algo que comentar al respecto de todo esto, es que Gaiman ha perdido algo de frescura en sus últimas obras, que en algunos casos se parecen más a muchas otras cosas (me refiero al caso concreto de El Libro del Cementerio que, si bien está entretenido, no resulta ni tan original ni tan impactante como esta novela que estoy analizando). Espero que algún día revise este Neverwhere y nos vuelva a dar historias tan oscuras como encantadoras.

Y esto es todo cuanto tengo que decir sobre una de mis historias favoritas. Espero haber sido lo bastante minucioso y objetivo como lo soy siempre que pongo algo bajo el microscopio de mi Mesa de Autopsias. Si no, tendréis que perdonarme. Me lo pasé demasiado bien leyendo esta novela (y ya van tres veces).

martes, 21 de diciembre de 2010

Escupiendo Rabia- Cerco al Piraaaataaaaaa!!!!


La noticia está en el aire, amiguitos distópicos. Según he estado informándome estos últimos días (ver link arriba), nos la vuelven a meter doblada una vez más. A este paso nuestros esfínteres van a coger el tamaño de la Puerta del Obradoiro.

¿Por qué esta vez? ¿Qué han hecho esta vez los seres que nos gobiernan desde su Olimpo Divino? ¿De quién toca hablar hoy esta vez? ¿De nuestros remedos de Zeus? ¿O tal vez toca Marte? No, queridos seguidores: hoy toca hablar de nuestra Atenea personal, esa criatura que habla desde la más alta sabiduría y cuya Voz es indiscutible. Hoy toca hablar de la Ministra de Incultura.

Más o menos así es como se nos va a quedar. He omitido una foto muy graciosa de un señor con el esfinter así de dilatado por respeto al estómago de algunos distópicos...

Ante todo, como siempre, un antecedente: resulta que esta sujeta (no sé si calificarla de señora o señorita; no sé si está casada y, es más, me importa un carajo. Además, equivocarme en el trato sería entrar en el tema del género, el feminismo, el machismo y otras mierdas demagógicas respecto al lenguaje que no pienso tratar aquí) era guionista de cine antes de subirse al carro político. Os paso la filmografía de la tipa, para que veáis lo que ha perpetrado (entre paréntesis, las votaciones del usuario medio en IMDB a la izquierda y de Filmaffinity a la derecha):

Siete Minutos (4.8/ 4.7)
Mentiras y Gordas (3.1/ 2.3)
Otra Ciudad (1.0!!!/ No votada en FA)
Una Palabra Tuya (6.0/ 6.1)
Todos estamos invitados (5.2/ 5.4)
Los aires difíciles (6.0/ 5.9)
Heroina (5.7/ 6.1)
Entre vivir y soñar (5.6/5.0)
Madrid 11M: Todos íbamos en ese tren (documental) (5.1/5.5)
La puta y la ballena (7.0/5.8)
La vida que te espera (6.7/6.3)
Manolito Gafotas: la serie (según IMDB sólo escribió 3 capítulos, por lo que la nota de la serie completa no procede)
La suerte dormida (6.6/6.2)
El misterio Galindez (5.8/5.7)
Cuéntame como paso (igual que con Manolito Gafotas)
Antigua vida mía (5.7/5.5)
Las razones de mis amigos (6.0/5.8)
Segunda piel (6.5/5.4)
A las once en casa (Igual que con las otras series)
Lagrimas negras (6.9/6.0)
La buena estrella (7.2/7.1)
La casa de los lios (serie de TV) (tampoco procede poner la nota de la serie si no la ha escrito entera; según IMDB, no)

Bien, basándome en lo que acabo de ver aquí, da la impresión de que aquí la moza empezó más o menos bien (como en el caso de La Buena Estrella) y se dedicó a vivir de la renta totalmente, haciendo películas que pasan de lo mediocre (mi concepto personal de las notas de la crítica popular entre 5 y 6 en ambas páginas) a lo directamente infumable, en los últimos años (supongo que por eso de formar parte del gobierno, pero nadie le ha puesto una pistola en la cabeza para seguir escribiendo mier... digoooo películas). Me llama particularmente la atención del caso de Mentiras y Gordas, que tuvo como principal reclamo coger a todos los guaperas de las series más chusqueras de la tele y meterlos a todos en una peli. ¿De qué iba esto? Os dejo la sinopsis para que la leáis (extraida de FA):

"Un grupo de jóvenes se prepara para lo que va a ser el verano de su vida, entre secretos, mentiras, sexo, confusión, noche y fiesta. No son conscientes que en ese viaje iniciático una vez comenzado no se puede dar marcha atrás, que las mentiras se van haciendo cada vez más grandes, y que a veces amar significa hacer daño."

Cine cultural. Una película inteligente. No hay más que verlo.

Como puede verse, una película que rebosa intelecto por los cuatro costados. De ahí que me resulte tan gracioso que la misma energúmena que perpetra esta soberana MIERDA (no lo digo yo, lo dice el soberano pueblo que así la ha catalogado en DOS bases de datos de Internet) se permita el lujo de reimplantar la censura con películas como Saw VI, cuya emisión prohibió (sí, sí, democracia por mis cojones) por "su contenido extremo que incita a la violencia". Apunte: esta película, ni ninguna anterior de la serie fueron censuradas NI en Estados Unidos NI en toda Europa. SÓLO aquí. Pelis de asesinos no: mejor pelis de adolescentes jincando y tomando drogas, que eso es mucho más educativo, dónde va a parar.
Ante esto, decir una cosita: películas de miedo fuertes las ha habido toda la puta vida de Dios y NADIE las ha censurado. Para algo está la calificación por edades y la responsabilidad de los padres ante lo que permiten que vean sus hijos; si a la señora/ita Sinde no le gusta la película, como a mucha otra gente de credo respetable, lo que puede hacer es lo que hacemos aquellos a los que no nos gustan las pelis de Sandra Bullock (por poner un ejemplo): NO VERLA. Lo que a ninguno se nos pasaría por la chota sería prohibir una película. O a lo mejor es que quieren que vuelvan esos tiempos en que la gente se iba a ver pelis picantonas a Perpignan...

Están viendo una peli de Nacho Vidal en Francia. De ahí el sobrecogimiento y el gesto de las manos del chico rubio de la primera fila...

Una vez contados estos antecedentes, paso a su política de tolerancia y mano abierta, tan característica de los Gobiernos que venimos teniendo desde hace más de quince años (como siempre, me paso por el forro el ala al que pertenezcan):
Vamos por ejemplo con la ley antidescargas. Estos días me ha llegado información por medio de algunos amigos acerca de lo que va a hacer esta mujer; si todo va según lo previsto, saldría elegida hoy. Me cuentan que es una ley que estipula que a partir de ahora se podría cerrar una página web de contenido "ilegal" sin necesidad de una resolución judicial. Sencillamente, una comisión de señores estipularía si el contenido es digno de cierre o no. Para entendernos, oligarcas. Censores. Vuelve la ley de la tijera. El dato, según me cuentan mis espías, es que resulta que NO es ilegal poner enlaces a archivos piratas. Estudiantes de derecho, vosotros tenéis la ley de primera mano, así que podéis dar más datos que yo ahora mismo al respecto. Pues a esta comisión se le otorga poder judicial, y a tirar de tijera. Hala.

Aquí, el candidato más probable a encabezar ese comité: El Juez Dredd, conocido mundialmente por su lema "Yo soy la Ley"

Pero sigo. Aparte de que ahora el personal puede tener el poder de cerrar una página, la cosa no queda aquí. Diréis: "ey, pero esto sólo pasaría con servidores españoles no?" Pues no. La propuesta va mucho más allá: consistiría en presionar a las compañías proveedoreas de Internet a que bloqueen el acceso a webs extranjeras de supuesto contenido ilegal. En resumidas cuentas, que ellos van a controlar aquello a lo que podamos o no podamos acceder. Así, por cojones. Superliberal. No queráis saber qué países tienen estas restricciones de Internet, que podéis echaros las manos a la cabeza.

Según he visto en un video que me han pasado (ver abajo), esa determinación no es del todo rara, según en qué casos: se sabe que esto se hace en el momento en que el contenido de dicha página sea peligroso. La lógica me llevaría a pensar en páginas cuyo contenido es de apología del terrorismo, webs de pederastas y demás cosas. Cosas que supongan un peligro para la integridad física de alguien. ¿Conocéis a alguien que haya resultado herido o violado por culpa de bajarse un disco de Camela? (más allá del dolor de oidos, claro). Yo tampoco.

En este video tenemos a David Bravo, abogado anti-SGAE que habla un poco sobre la vulneración sobre derechos fundamentales


Pero claro, aquí el personal argumenta que es para paliar el daño sufrido por la piratería. Amén. Daño hay, pero vamos analizar a quién. Como siempre os digo, cada vez que se lleva a cabo una de estas historias, preguntaos quién se beneficia. ¿El autor? Eso estaría bien, ¿verdad? Que estas cosas se hiciesen para proteger a los autores. Pues no. Al autor medio aquí esto le da exactamente igual. Os cuento por qué.

Vamos a analizar un poco el asunto desde el punto de vista económico. Yo me compro un disco de Manolo Escobar que, a día de hoy sigue vivo, ¿vale? Manolo Escobar ha firmado con una discográfica; a su vez, esta discográfica tiene un trato con una distribuidora que es la que lleva los discos a las tiendas. Al mismo tiempo, Manolo Escobar forma parte de la Sociedad General de Autores de España. Bueno. Pues, ¿sabéis cuanto cuesta REALMENTE el hacer UN disco? (Esto lo sé de primera mano porque ha habido casos en mi familia de gente que ha grabado discos) unos cincuenta o sesenta céntimos. Imaginaos si lo amortizan... pero vamos más allá. ¿Sabéis cuánto ve un autor de ese disco? Alrededor de un 4%. El resto va para los arriba citados, que se lo reparten como buenos hermanos. En otras palabras, que el autor, que es el que tiene el poder creativo y es quien hace girar la rueda es el que menos pasta ve. Si Alejandro Sanz tiene una casa que flipas, es porque el hombre te llena los conciertos hasta la bandera. ESO es lo que da dinero a un artista; el que diga lo contrario, que se las apañe para convencerme.

Por otra parte, todo músico que se precie ha dado ese concierto que preferiría olvidar... forma parte del oficio.

Podemos ir más allá aún. Si la SGAE fuese una entidad pública, que realmente protegiese los derechos de los autores, podríamos decir: "pues mira, pueden ser duros, pero al menos el que se lo ha currado está protegido". Pues no, otra vez: la SGAE es privada, fundada por Teddy Bautista, el Señor Ramón y muchos otros que están haciendo presión para que las leyes salgan en su favor.

Véase el caso a que ellos mismos atentan contra las libertades individuales: estos han sido los primeros en mandar espías a las bodas para cobrarles un canon. De querer cobrar por poner la puta radio en una peluquería, y demás mierdas que nos hacen pensar en un estado policial.
Pero lo que más me toca los cojones es que vayan de víctimas, atentando contra la libertad de expresión (véase el video que obligaron a la revista El Jueves a suprimir y a prohibir hablar de la Augusta Persona de Quien Yo Me Se porque se sintió ofendido, tócate los huevos), o contra la presunción de inocencia.

Agente de la SGAE intentando irrumpir en una casa: la gente que había dentro estaba cantando con el SingStar y estaban obligados a pagar un canon...

Sí, sí. Contra eso también: eso de pagar un cánon cuando te compras un CD virgen, según ellos, es porque dan por hecho de que vas a grabar contenido ilegal.
Entonces, queridos fulanos, explicadme una cosita, a ver si me entero: yo soy autor. Escribo novelas, ¿vale? ¿Podéis explicarme por qué coño tengo que pagar un cánon para grabar cosas que YO MISMO he escrito y hacerles una copia de seguridad? Si estamos hablando de proteger al autor, YO soy el autor de mis putas novelas. ¿Por qué no recibo un porcentaje entonces? Ah, porque no formo parte de vuestro puto credo ni os pago la cuota mensual de vuestra Soberana Alianza. A lo mejor es porque no tengo editorial y no estoy publicando a lo grande. Por eso no os partís el pecho ni por mí ni por otro escritor/músico/cineasta/artista en general, ¿verdad? Porque a mí no me podéis ver beneficio. Sólo la pasta que voy a tener que pagaros a vosotros y a vuestros putos secuaces. Si eso es proteger al autor, vosotros sois la puta Santa Teresa de Calcuta.

¿Y qué hace nuestra Ministra? Pues flipa con esto, posiblemente porque ella misma esté metida hasta el cuello en esta mierda. Le lame el ojete a estos tíos y se dedica a exprimir al pueblo, haciéndonos creer que la cultura es un lujo. Mirad el precio de los libros, de la música, etc. y me diréis si estáis de acuerdo o no.

Pues no. La cultura no es un lujo. Es una herencia. Es un derecho fundamental. Es parte de nuestra vida, os guste o no. Y todavía me pregunto qué coño os pasa para querer aprovecharos de la gente que realmente forma parte de la cultura: los creadores y los consumidores. Debe encantaros eso de explotar a la gente, jodiendo a los autores con esa mierda de porcentaje y al público con esos precios. Os encanta poneros por medio, convertirlo todo en un puto mercado y, consecuentemente, en un puto chiste. Además uno malo, uno de esos que no tienen gracia.


Pero vais de cultos, poniendo a una guionista mediocre a dar su opinión y a dar rienda suelta a la censura más barata. A seguir subiendo los precios. A chotearos de la gente, subiendo precios.
Pues dejadme que os diga una cosa: no vamos a dejar de leer, ni de escuchar música. Habrá autores que sigan escribiendo, músicos que sigan componiendo. Y por muy chulos que os pongáis, no vais a poder controlarlo todo. No vais a poder controlar lo que hay dentro de nuestras cabezas ni de nuestros corazones. Seguiremos creando, por caro que nos resulte pagar un soporte donde tener nuestras copias a salvo del tiempo. Por mucho que os joda, algunos seguiremos pensando que seguimos gobernados por una panda de hijos de la grandísima puta que sólo quieren aprovecharse de la gente que tenemos creatividad y sangre en las venas. Y cada día nos estáis demostrando, con más fuerza, que tenemos razón.

Y a mis queridos lectores distópicos, os hago mi planteamiento reflexivo de siempre: si cometéis la locura de pensar como yo, si queréis ser los locos que siguen al loco, dejaos de tonterías de "yo la tengo más grande". No os meéis en vuestros ideales haciendo idioteces. Los que tengáis un sueño, aquellos que realmente creáis que se pueden mejorar las cosas, poneos de acuerdo. Uníos. Ni violencia ni actos simbólicos que no llegan a nada. Solamente pensad qué es lo que más le puede doler a estos dominantes. Pensad por vosotros mismos, no os dejéis manipular por nadie. Ni siquiera por mí (bueno, dudo que esto último haga falta que os lo diga, viendo el número de lectores que tengo). Si queréis hacerles verdadero daño, pensad que estos tíos sólo quieren dos cosas: vuestro voto y vuestro dinero. No os digo nada más.

martes, 14 de diciembre de 2010

Escupiendo Rabia- Mata a tus héroes, pero justifica a tus villanos.

A España le pasa algo gordo. Ya no voy a entrar ni en la crisis económica, ni en lo que hacen sus diligentes, ni en mierdas de ese estilo. Hablo esta vez del españolito medio. El Homo Vulgaris que vemos día sí y día también.
Me pongo a pensar en los últimos acontecimientos que han tenido lugar a lo largo de esta semana pasada y me viene a la mente una pregunta que un periodista le hizo a Antonio Banderas. El reportero en cuestión le preguntó qué diferencia había entre la sociedad española y la de Hollywood. Fijaos con todo lo que podría haber respondido mi paisano (porque es como comparar un Amstrad del año 87 con un San Jacobo rellenito de jamón y queso), va y suelta lo siguiente:

"La mayor diferencia que yo he visto es que la sociedad americana no perdona al perdedor. Y la española lo que no perdona es al ganador".

Cierto como una patada en la cabeza. En su momento no lo pensé, pero ahora que me voy haciendo más viejo (no necesariamente más sabio) y voy viendo cosas, me voy dando más cuenta. El puto suma y sigue.
¿Sabéis que le pasó a Banderas poco después de eso? Que llegó un gilipollas que no sabía dónde tenía la cara y empezó a decir que se pegaba lonchazos de coca con él, con Penélope Cruz y con Almodóvar. El imbécil no tenía prueba alguna de ello (yo aquí no entro en si es verdad o si es mentira) y la sociedad española, exactamente igual que hacía en la época de los corralones y los espadazos en callejuelas, se puso a murmurar. Sin pruebas. Sin nada fehaciente que lo respaldara. Los medios saltaron como una manada de putos chacales y grandes intelectuales de programas de medio pelo empezaron a elucubrar sobre las posibles implicaciones de esto. A nadie se le pasó por la cabeza el hecho de que el que lo había dicho era un triste muerto de hambre que no tenía un mendrugo que echarse a la boca y se puso a soltar esas memeces para que la prensa le hiciera caso.
Y vaya si se lo hicieron. Banderas en este caso se pasó el asunto por la chorra, y muy bien que hizo. También tuvo suerte y ya era una persona de cierta reputación en el extranjero; por esa época vivía en Estados Unidos y le vino bien tener lejos toda aquella mierda mediática. Luego lo llamamos traidor, tócate los cojones.

Pues la mierda continúa. No es algo del pasado. Esta vez le toca a nuestros deportistas. Nuevamente, no voy a entrar en que sean inocentes o culpables de doping. Para eso están los jueces que, nos puede gustar más o menos su actuación, pero toda persona cuenta (o debe contar) con el amparo de la ley. En lo que sí que voy a entrar es en el puto juicio paralelo sin pruebas al que se está sometiendo a gente que hasta hace un rato adorábamos. Que habían representado a nuestro país y lo habían llevado hasta lo más alto. ¿Qué hacemos con esa gente? Pues como parece que nos dan envidia, o que no nos podemos creer que nuestro país sea capaz de hacer cosas, que sea capaz de ganar aunque sea una puta medalla en unas putas olimpiadas, siempre tiene que aparecer un hijo de la grandísima puta que va de Garganta Profunda por la vida. En vez de tirar de la manta, el tío mierda lo que hace es empezar a soltar acusaciones sin pruebas fehacientes. Y los de la prensa, que son otros hijos de puta iguales o peores, le siguen el rollo: llevan al acusado a la picota, hablando ya no sólo de doping sino de narcotráfico. De convertirse en una puta vergüenza para la profesión, etc.

Lo que os diga: no perdonamos al ganador.

Que vale, di tú que dicen la verdad... pero aquí nadie ha probado nada. Se han pasado por el mismísimo forro todo el proceso judicial, amparándose en el derecho de la libertad de expresión y de información. En el derecho que tienen a tocarle los cojones al prójimo, más bien. Ya se ha hablado de que si se empieza a destapar toda la verdad, no tendríamos ni una Eurocopa ni un Mundial. No hay nada como alabar a tu país. Es dar a entender que España jamás será capaz de ganar nada, y que lo que hacemos, es a golpe de jeringa. Muy bien. Muy bonito. Así se hace con el que nos da una alegría, o un triunfo: ponerle en duda. Fijaos como con los cracks extranjeros nadie se plantea si se dopan o no. Nadie se podría plantear que la selección de cualquier otro país en un mundial o una Eurocopa ganó a base de doping. Nos hablan de la nuestra y nos vamos al ojo patio a rajar de los nuestros. Es para cortarnos los huevos y echárselos a los perros.


Picota en el Fresno de Caracena (Soria). Hay centenares como esta que se conservan en pueblos de toda España. Es una muestra de lo mucho que nos aferramos a la tradíción de humillar y escarniar públicamente a la gente...

Pero luego, sabéis lo que pasa si se demuestra que estas acusaciones son mentira, ¿verdad? Que las palabras se las lleva el viento. Los titulares donde se pone a caer de un burro al susodicho o susodicha se olvidan. Unas palabritas de perdón por parte de la prensa y a tomar por culo. Mañana nos buscamos a otro al que joderle la carrera... porque nos jode que haya gente que pueda triunfar. Que pueda convertirse en un estandarte de nuestro país más allá de las fronteras.

Y es que somos los putos expertos del escarnio, del cagarnos en la gente sin saber de qué coño hablamos. Ayer salió en la tele el chico del que tanto he hablado en este blog, ese al que la prensa crucificó acusándolo de la violación y el asesinato de la hija de su novia. Ese pobre muchacho (podría ser cualquiera) que se despistó un segundo en el parque y la cría se le cayó de cabeza y se le mató. Bastante tragedia no tendría el chico cuando los inútiles de los médicos sueltan un parte equivocado, argumentando abusos. La prensa con eso, se limpia el culo con el proceso judicial y lo califica de "monstruo" y demás cosas peores (ayer vi algunos de los recortes y eran, como poco, vergonzosos). Y si no se llega a probar la inocencia del chico así seguiría, oiga. Luego decimos que los islamistas son unos bárbaros por lapidar públicamente a la gente. De puta risa.


Una de nuestras tradiciones más conservadas, ya extinta en media Europa: ¿Para qué ir al cine si puedes mofarte públicamente de alguien?

Ya que nos llenamos la boca con tanta democracia y tanta mierda populista, pensad que en este país una persona es INOCENTE hasta que se demuestra lo contrario. ¿A qué cojones vais acusando a la gente? ¿A qué coño vais a acusar a alguien de maltrato o de violencia de género (mal llamada machista por cuestiones de demagogia pura y dura) cuando una mujer muere en su casa? ¿Es que sois el puto Dios o el Gran Hermano para ver todas y cada una de las causas que están detrás de un asesinato? ¿Es que cada vez que alguien muere conocéis la causa antes de que se investigue? Explicadme, ¿para qué coño está entonces la Policía? ¿Y los forenses? Si sois tan listos, ¿para qué queremos a nadie que no sea vosotros? Vosotros, que tenéis todas las putas respuestas. Eso sí, la cagáis y aquí no ha pasado nada. Un simple lapsus. No importa que le hayáis jodido la vida a inocentes. Eso os suda la polla mientras tengáis vuestro índice de share bien alto. Erección freudiana.

Una vez escuché una entrevista en la radio acerca de estas cosas. Bueno, no directamente acerca de esto, pero tiene que ver. Os cuento:
Sucedió por la época de los atentados del 7-J en Londres, hace ya algunos añitos. No sé si era en Onda Cero o alguna otra (no soy muy experto en radio, ya que sólo la escucho cuando voy en el coche... y a veces, ni eso). El caso es que estaban preguntando a un señor... creo que era corresponsal en Gran Bretaña. En cualquier caso, era un experto en sociedad anglosajona. El caso es que le preguntaron acerca de lo sorprendente que resultaba el hecho de que la mayoría de la sociedad británica (y americana, por extensión) parecía confiar en sus dirigentes en épocas tan confusas como las de los atentados.
La respuesta del hombre me dejó bastante muerto, porque lo achacó a razones religiosas. "¿Cómo?" Os preguntareis. Yo me quedé igual.
La explicación de esto es de simple concepción de la vida. Hoy en día la gente no es tan religiosa como hace trescientos años, pero las concepciones de vida de las distintas religiones se han mantenido en la cultura de cada país. Según apuntaba este hombre, tanto Inglaterra como Estados Unidos (así como Suecia, Noruega o Alemania) provienen de países de tradición protestante; al contrario que otros como España o Italia, que provienen de tradición católica, aunque hoy en día sean laicos o aconfesionales (depende de si le preguntais al Papa o no).
Para un protestante, continuaba este hombre, la persona va cotizando a lo largo de toda su vida. Es decir, que todas y cada una de sus acciones cuentan hasta el último momento. Al final del camino, rinden cuentas y, dependiendo de lo que hayan hecho en su vida, van a un lado o a otro. Podeis creer en la vida más allá de la muerte o no, pero si esto lo han mamado vuestros antepasados durante siglos, por huevos que se queda impregnado en los valores que os enseñan de pequeños.


San Pedro, ese gorila de discoteca celestial.

¿Qué pasa con los católicos? Un católico,a diferencia de éstos, tiene el concepto de arrepentimiento y perdón: en otras palabras, que puedes comportarte como el hijo de puta más grande de todos los tiempos a lo largo de toda tu vida que, al final, con pedir perdón por tus pecados, tienes asegurada la gloria eterna. Y santas putas pascuas.


Chiste católico: Judas, según la tradición, fue al Infierno no por haber traicionado a un amigo, sino por haberse suicidado. Único caso en el que el arrepentimiento no ha lugar (ahora es cuando podemos reirnos todos)

Así pasa: España lleva siglos fomentando la envidia, el hijoputismo, la trapería y la mala hostia con el prójimo. Puede que ya no seamos tan creyentes; puede que el perdón de Dios nos la traiga floja... pero fijaos que precisamente eso se ha mantenido en nuestros "valores". Ves a alguien que gana más dinero que tú, alguien que conoces que se hace famoso o simplemente le va bien, ¿qué hace el español medio? Se dedica a putearlo. A poner en duda sus méritos. Si es un buen atleta, se dopa. Si es una chica guapa que resulta que promociona en una profesión, es porque se folla a su jefe. Si es algún otro, es porque tiene enchufe.


Actitud clásica española: escondernos detrás de una barrera y empezar a putear al que ha hecho algo que nunca nunca seremos capaz de hacer.

Eso sí, para hacernos las víctimas, para decir que nunca ganamos nada. Para lloriquear como putas Marías Magdalenas, somos los primeros. En un país donde la trápala mola (Julian Muñoz tiene FANS cuando va a fichar a los juzgados por corrupción, lo sé de primera mano) y los hijos de puta condenados y detenidos se convierten en estrellas mediáticas (véase al Dioni, que va por ahí de estrella del rock tras haberse pasado TREINTA años cachondeándose de la justicia, literalmente, pese a haber sido condenado), es cuando te preguntas si este puto país de paletos con coprofilia mental se merecen algo en su miserable vida.

Llorar. Nos encanta.

Pero mientras haya gentuza por ahí que adore a los criminales condenados y condene a los inocentes que todavía no han sido juzgados, yo todavía seguiré pensando la antidemocrática (y herética) idea de que a veces lo mejor sería reunir a todos ellos y pegarles un baño con napalm. Así a lo mejor este país se convertiría en algo medianamente decente y la gente que tiene un mínimo sentido de la honradez podría empezar a pensar que la locura por la que llevamos tanto tiempo pasando ha sido algo transitorio.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Mis Truños Favoritos- Tron, o La Sobrevaloración por culpa de unos buenos efectos especiales


Pues sí. Ya me podéis ir colgando, o soltándome a los perros. Especialmente teniendo en cuenta que esta película parece ser la favorita de mucha gente y, para muchos, una especie de "referente de la ciencia-ficción". Para mí, un petardo como un castillo.

Dicho esto, y habiéndoos dejado un pequeño momento para que os recompongáis, queméis mi foto (los que la tengáis, que espero que no seáis demasiados) o simplemente vayáis a vomitar las bilis al baño, paso a justificar tan blasfemas declaraciones, como siempre.

No todo en Tron es malo a reventar. Ni mucho menos. De hecho, casi podría ponerle un 6 sobre 10 en mi pequeño baremo personal... pero es quizás lo que no hace que tenga más nota lo que me hace incluirla en esta sección y no en la Mesa de Autopsias, que también parece tener algunos fans sueltos...

El problema de esta película es lo tristemente aprovechada que está. Me explico: parte de unas ideas considerablemente buenas. Fue estrenada allá por 1982, época por la cual aparecía de un modo discreto el género Cyberpunk. ¿De qué va esto?, preguntaréis aquellos que es vuestra primera vez con este término tan raro.
El Cyberpunk es una variante del género de la ciencia-ficción centrado especialmente en todo lo que es el ciberespacio, las inteligencias artificiales, los cyborgs y, en general, con todo aquello que implique la fusión entre la carne y el software informático. Una de las grandes obras del género es la novela Neuromante, de William Gibson. Este hombre fue un visionario y ya hablaba de Internet (no con ese nombre, pero aparecía claramente descrita en sus novelas) cuando la mayoría del personal no tenía ni zorra de lo que era un módem (de hecho, esta novela apareció también en 1982). Otra obra destacable de él es Johnny Mnemónico, que muchos recordaréis por aquella adaptación al cine protagonizada por Keanu Reeves a finales de los 90.
Si os interesa el tema, os recomiendo también la genial Snow Crash, de Neal Stephenson.

A menudo el cyberpunk suele mostrar futuros bastante desoladores, tomados por la tecnología, al tiempo que nos muestran una enorme cantidad de miseria alrededor. Una economía tomada por corporaciones, que tienen tanta humanidad o menos que una Inteligencia Artificial, y con una sociedad que se divide entre aquellos que viven dentro de estas corporaciones y los que malviven fuera de ellas.


Volviendo a Tron tenemos, pues, una idea base muy original, e incluso atractiva. Hasta la fecha, que yo sepa, la ciencia ficción en el cine había tratado bien poco el tema de los hackers informáticos. Juegos de Guerra, protagonizada por el insufrible Matthew Broderick, no se estrenaría hasta el año siguiente. En resumen, que si se hubiese desarrollado bien todo eso, podríamos tener por delante una obra maestra pionera del género.

Pues no.

¿En qué falla? Para empezar, el inicio de la historia es atropellado y está penosamente explicado. Nos muestra a un señor (interpretado por Jeff Bridges) que parece estar jugando a videojuegos. Resulta que está hackeando una corporación (luego veremos por qué). Se alternan secuencias con el mundo virtual (lo mejor de toda la película, la verdad) y, por si el espectador no ha terminado de enterarse, nos ponen en un momento dado un cartelito que pone "entretanto, en el mundo real" cuando vuelven a Jeff Bridges. En resumen, con una torpeza narrativa que pone los vellos de punta. Pero claro, es el principio de la peli, le sigues dando una oportunidad.

Nos centramos un momento en el mundo virtual. Al igual que en Neuromante, las llamadas Inteligencias Artificiales (seres de software, programas altamente evolucionados para actuar como mentes desarrolladas y complejas) cobran especial importancia. Esta idea está bien... lo que no está bien es que, una inteligencia tan supuestamente desarrollada como la Base de Datos Central de la empresa que sale en esta película vaya de mala y resulte tener los mismos rasgos que supuestamente hacen "débil" a la raza humana: véase la soberbia chorrada de que ésta se dirige a un programa para decirle "Tu comportamiento es innecesariamente cruel". Una Inteligencia Artificial medianamente en condiciones (al menos, una de los "malos") no debe conocer conceptos como la compasión. No si va de superior por la vida, como es el caso de ésta.

Aquí, la IA chunga hablando con su cyber-versión de Darth Vader.
O lo que es lo mismo, con el subalterno de turno, que es su segundo al mando y que desarrolla un rollo obsesivo-compulsivo de Némesis encabronada con el protagonista.


Resulta que esta Base de Datos es la que parte el bacalao en la empresa de la peli. Bueno, así haría también Skynet en Terminator... lo que da risa es que aquí la IA maneje a su antojo al presidente de dicha empresa sin que éste haga nada (a Skynet, al menos, intentaron desconectarla varias veces por marimandona). El presidente, cual calzonazos, se dedica a acatar órdenes en modo "señor sí señor, lo que mande el señor". Se nos cuenta, de un modo más o menos decentillo, que están buscando a un hacker que les está haciendo pupa en el sistema. Vale, guai. El chiste: la misma IA que se mete en el Kremlin y la Casa Blanca para preparar planes superchungos de dominación mundial no tiene huevos de cerrarle las cuentas bancarias al hacker (Jeff Bridges) o anularle la dirección virtual (IP) a su sistema. Vale que el hacker sea un máquina y que se salte los sistemas de la empresa... pero si conocen su nombre y saben quién es, queda terriblemente chusquero que no se explique por ninguna parte por qué narices ese tío es intocable. Eso lo arreglarían años más tarde con La Red, de la penosa Sandra Bullock.

El caso es que luego la acción avanza y tenemos a un par de informáticos con pintilla de idealistas. Uno es el diseñador del susodicho Tron, que es una especie de sistema defensivo que NO tiene que ver con la Base de Datos Central. El presidente, en vez de poner a ese tío de patitas en la calle u obligar al informático a que lo enlace con la Base de Datos, lo deja pasar. La IA tampoco tiene pelotas de meterse en ese sistema (¿Es más difícil de entrar que el Kremlin antes de la Caída del Muro? ¿Estamos de coña?)

Pues nada, que el chico sale fresco como una rosa de ahí, se va con la novieta y buscan al hacker. Ahí nos enteramos de que resulta que este chico diseñaba videojuegos y la empresa se apropió de ellos... y que está rastreando los sistemas para encontrar un registro donde conste que son suyos (nuevamente, la Base de Datos Central demuestra su falta de Inteligencia Artificial y no se molesta ni en borrar esos registros)

Por algún motivo que se me escapó (supongo que por esto último, digo yo), resulta que estos pavos deciden colarse en la empresa para meterle mano al ordenador y hackearlo. Pues vale, si no pueden hacerlo desde casa, pues venga, chicos, adelante...
En una de éstas, el hacker se queda solo y la Base de Datos se dedica a digitalizarlo: le desintegra atómicamente, al estilillo de La Mosca de Cronenberg... sólo que en vez de teleportarlo a otro sitio, lo mete de cabeza en el cyberespacio. Esta idea no está del todo mal: pensadlo y no es del todo diferente a Matrix.

Gafas. Caras de buenos chavales. Buenrollismo.
Está claro, son informáticos.
Y son los buenos.


El hacker, una vez dentro, es hecho prisionero por los sistemas inmunes del ordenador y se ve obligado a jugar a una serie de videojuegos que (probablemente) le freirán el cerebro si palma. Aquí conocerá a otros programas que son bastante buenos en eso de sobrevivir en el ciberespacio y empezará lo que podríamos llamar una especie de "intento de revolución".
A partir de aquí, la película se vuelve aburrida. Los fans dirán que es la mejor parte, por los efectos visuales y todo eso... pero para mí, en el momento en que me acostumbré a las lucecitas azules tan famosas, me acabé aburriendo como una ostra con tanta moto chachiguai.

Que sí, joder. Que las putas motos molan.
Dejadlo ya, pesaos.


No voy a criticar el aspecto de la tecnología 3D porque sería incurrir en la paletada. En su época, cuando casi todo eran animatrónicos y el rollo digital no se veía ni por forro (habría que esperar hasta Terminator II para que eso se convirtiese en una costumbre en nuestras pelis), hay que reconocer que eran la hostia. Y no han envejecido del todo mal. Especialmente hoy en día, que se llevan los videojuegos "retro". Como digo, es el aspecto más destacado de la película.

Por lo demás, la acción se prolonga innecesariamente. La IA gobernante demuestra una estupidez constante y se comporta más como el típico alcaide de prisión de peli carcelaria (¿Recordáis mi post sobre Historia de Ricky?) que como una entidad virtual carente de humanidad. Su subalterno más inmediato (un señor con un casco con cuernos, al que reconocemos como malo por eso de ir de rojo) viene a ser un primo cutre de Darh Vader, salvando las distancias: ni tiene la presencia del Señor Oscuro del Sith y es la torpeza con pellejo. Nueva muestra de la falta de inteligencia de la IA: una cosa tan supuestamente inteligente (proclama ser la hostia, así de modesta que es), en vez de actuar con sentido práctico, le da mil oportunidades al zoquete este, que vemos desde la primera media horita que no da para más. SPOILER (si os interesa ver esta peli, no leáis las siguientes líneas en cursiva, porque revelan parte del final de la trama): hasta le da parte de su poder virtual para que se convierta en un cyberGodzilla, cosa que obviamente no sirve para nada.

El rojo es el color del Mal. Todo el mundo lo sabe.


La peli termina (no entro en detalles para no hacer más spoiler) de un modo más bien absurdo. La forma de solucionar el conflicto es, como poco, traída por los pelos. Se produce una escena "romántica" entre Jeff Bridges y un programa que no viene absolutamente a cuento para nada (si con eso se nos quiere decir que en la vida real está enamorado de la chica que lo programó, que es físicamente igual al "skin" de su programa, ole por la torpeza narrativa y por la falta de pistas al respecto). Lo mejor de todo es que cuando el conflicto se resuelve, tenemos un epílogo de TRES minutos en el que se nos explica qué sucede con las vidas de los tres chicos que se cuelan en la corporación. Sin palabras. Echando hostias. Y con eso, los créditos. Pues vale.

Aparte de que la película es atropellada en prólogo y epílogo e innecesariamente lenta en las escenas de acción dentro del mundo virtual, encontramos además una dirección más bien pobre. Los planos no pasan del "plano general para ver dónde están los personajes", "plano corto para los diálogos" y poco más. O sea: simple, simple.

Los diálogos rozan lo risible. Una cosa es que la peli la produzca Disney y esté orientada a todos los públicos (respetable) y otra que los diálogos parezcan enlazados por alguien con problemas a la hora de resolver un puzzle de 10 piezas. Algunas líneas dan risa. Otras, como el caso de los diálogos entre la Inteligencia Artificial con sus programas, son directamente ridículos.

Se plantea un concepto religioso que habría sido muy interesante de haberse explotado un poco más: los programas consideran a sus programadores sus "creadores", lo cual hace pensar en el concepto de que una inteligencia artificial también pueda desarrollar sus propias creencias (¿Asimov?). Esta pedazo de idea se limita a un par de diálogos de medio pelo y a cosas tan absurdas como esto:

"¿Qué programa eras antes de entrar en el juego?"
"Soy lo que llamáis un programador"
"Ah, vaya, nunca había visto uno, qué interesante"

(Es como el que ve a un Dios y se queda tan pancho. No veas qué programa más duro, colega... Aparte, el hecho de que el programador tampoco da pruebas fehacientes de que es un programador. Lo mismo las IAs se rigen por algún principio de veracidad y no pueden mentir, pero vamos... que eso lo ve alguien que supere los siete años y se queda un poco por los suelos ante semejante escena)

Luego tenemos cosas presuntamente graciosas como una IA rastreadora en forma de pelota que sólo se comunica con "Sí" o "No". Si esa entidad hubiese tenido alguna utilidad en la trama aparte de soltar eso constantemente, hasta le habría visto sentido. Para todo lo demás, me pareció otro de los elementos que alargan escenas de modo absurdo.

La puta pelotita es GRACIOSA.
Ja. Ja. Ja.


La actuación, ni fu ni fa. Jeff Bridges es un actor que por lo general me suele gustar; aquí, no me hizo vibrar de la emoción. Aparece muy sobreactuado en su monólogo de "Por qué saqueo la corporación esta" y en el resto de escenas, con la mierda de diálogos que hay... imaginaos. El hombre hace lo que puede, pero lo que hay es lo que hay. No se puede pedir más. El resto de los actores, pues bueno... salvando que los papeles que hacen tienen la profundidad de un plato llano y que, en el mejor de los casos, desaparecen entre tanto rayo laser y tanta mierda virtual, ni los notas.

En resumen, que sigo sin entender por qué hay gente que parece tener episodios onanistas con esto, porque tras haberla visto bajo el microscopio me parece la peli más desaprovechada que me he echado a la jeta últimamente después del fiasco con Constantine (próximamente en Rumbo a la Distopía).
Tal vez puede ser por el concepto de peli que tenía cierto ser que conocí en mi época del instituto (otro de los seres raros e incomprensibles que se me han arrimado en diversas etapas de mi vida, ya sabéis): "Si la peli tiene buenos efectos especiales, es buena". Utilizó este argumento para apoyar la película de los Power Rangers. No os digo nada.
Pues con Tron lo mismo. Me ha parecido una peli visualmente buena, pero como pasó con Avatar, un intento bastante pobre de revolucionar la ciencia ficción quedándose en una cosa pretenciosa y con el respaldo de un montón de gente que la defiende a capa y espada, pero sin llegar a nada más allá de lo meramente estético. Historia, dirección, actuación... flojita, muy flojita.

Ahora, fans de Tron, ya podéis escribir para decir que no tengo ni idea de lo que hablo. Aquí espero vuestros argumentos... y por favor, procurad decirme algo más que "pero los efectos son muy buenos", que eso ya lo he dicho yo.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Mondo Chorra- Cuando "NO" significa "NO".


Permitidme que me ponga reflexivo esta tarde. Nada de reflexiones políticas, ni de cómo nuestra decadente sociedad se va cada día más al carajo. Hoy me apetece tocar temas un poco más cotidianos, de los de hoy en día. De los que pueden referirse a ti o a mí.
Llamadlo intimismo, si queréis.

Aquellos que me conocéis de hace bastante tiempo sabéis que no soy una persona del todo fácil. Me he distanciado de la mayor parte de gente que conozco y he forjado alianzas con perfectos desconocidos. No siento lealtad por la gente, sino por valores; por eso, si alguien en quien confío se comporta como un perfecto bastardo, me da igual que sea amigo: no tengo razón alguna para defenderle y lo mando al carajo. Para muchos, eso es sinónimo de traición; para mí, es lealtad a causas superiores. Cuestión de semántica.

Como podréis suponer, eso quiere decir que me compra el que me entiende, y no son muchos. Respetable. No me molesta el hecho de ver que cada vez somos menos los que seguimos juntos en el camino de la vida desde el principio. No, mientras los que sigamos avanzando seamos dignos de fiarnos unos de otros. Me gustaría pensar que eso es sencillo de entender.

Lo bueno de todo es que aquellos con los que he tenido roces han sido gente que, llamadlo providencia, casualidad, o simplemente mala hostia, son gente que han desaparecido de mi vida. La ventaja es considerable: te ahorras de tener que aguantar tonterías o de verte obligado (si las circunstancias lo requieren) a ponerle buena cara a nadie. A muchos sé que os ha pasado: en la familia, en el trabajo, etc. Ahí puedo decir que no me ha ido mal, y no me quejo. En mi Universo particular, las cosas funcionan de ese modo.


Pero no siempre las cosas salen como nos gusta, y es ahí cuando nos cabreamos.
Pese a la comparación friki, a menudo pienso que la vida tiene mucho de cómic; o, dicho de otro modo, que el cómic imita a la vida. Por supuesto, no vamos por ahí con superpoderes, vestidos en mallas, salvando a imponentes primas de Adriana Lima vestidas con un escueto trajecillo de lycra (ya nos gustaría). Pero vedlo de esta manera: en nuestra vida, somos protagonistas únicos y exclusivos. A menos que seamos gemelos, nacemos solos; y, a menos que las circunstancias sean de otra manera, nos vamos solos al Otro Lado (quiero decir, que nadie más muere con nosotros). En nuestra vida tenemos etapas (en los cómics las llaman sagas), en las que las cosas se suceden de una determinada manera: por algún motivo, vemos las cosas de un determinado modo, se suceden distintos acontecimientos relacionados, etcétera. Si alguna vez os ha dado por leer series largas de cómics, pensad en lo que sucede cuando cambia un guionista: el enfoque de las cosas se vuelve diferente y se potencian aspectos de un personaje que no estaban del todo explotados hasta la fecha. ¿Cuántos de vosotros habéis tenido una temporada en vuestras vidas en que le dais una especial importancia a algo (o a alguien) en concreto, y que todo cuanto os sucede gira en torno a eso?

Si tenéis la suficiente imaginación, incluso cambia el apartado gráfico. Como si de un cambio de dibujante se tratase, vemos las cosas con más o menos colorido. Lo simple o neutro, dependiendo de nuestro estado de ánimo se vuelve apagado, colorido, siniestro o incluso surrealista.

A lo largo de esas temporadas o sagas, tenemos gente a nuestro alrededor que forma parte de nuestra vida como personajes secundarios. Unos se convierten en algo patente a lo largo de la serie y otros, por designios de algún guionista que no sabe qué hacer con ellos, simplemente desaparecen gradual o drásticamente.

Y por supuesto, están los antagonistas. Nuestra vida tiene mucho de literario en ese aspecto, pensadlo. A diferencia de la literatura o el Noveno Arte, los antagonistas no son supervillanos que se ríen histéricamente mientran lanzan misiles sobre la población. No son como el Doctor Muerte o como El Joker. Son gente que tenemos cerca y que, consciente o inconscientemente, se las apañan para amargarnos la existencia.

En mi caso personal, los antagonistas suelen haber sido amigos antes. Si habéis prestado atención a lo que he escrito arriba, queridos Distópicos, estoy seguro de que lo habéis entendido perfectamente. Aunque deteste decirlo, a lo largo de los años mi Galería de Villanos personal ha aumentado bastante y, al igual que en los cómics o en las series de la tele, muchos se esfuerzan por volver del pasado.


Y eso es lo que me molesta profundamente. Esa incapacidad de asumir el ritmo de las cosas. De aceptar que la batalla terminó hace años. El orgullo se convierte en el estandarte de ciertas personas que parecen habérselo tomado como algo personal y, bajo ningún concepto, cejar en el intento de querer regresar a mi vida.
¿Para qué? Eso mismo me pregunto yo. Si tengo algún defecto, precisamente no es el de no hablar claro. Ya nos vamos conociendo tras unos cuantos posts (a muchos os conozco personalmente y supongo que lo corroboraréis), así que supongo que cuando he considerado que ya no me queda nada de lo que hablar con cierta persona, no es en absoluto difícil entenderlo.



Clarito como una hostia en la cara.

Pero claro, una cosa es entenderlo y otra quererlo entender. Algo tan diferenciado como lo que decía Cela con eso de "No es lo mismo joder que estar jodiendo".

Esto último, por tanto, me lleva a pensar en la tremenda falta de respeto que implica esto. Gente a la que pateé de mi vida hace años por haberse comportado como verdaderos bastardos conmigo regresa con carita de cordero degollado. Fingiendo arrepentimiento. O no fingiendo, me da igual. Cuando le das muchas oportunidades a una persona y no es capaz de aprovechar NINGUNA es cuando decides que llega un momento en que estás hasta las narices de todo y que esa persona no se merece ni una más. Haberlo pensado mejor en su día.

Llamadme rencoroso si queréis, no me importa. Aunque me crié en el seno de la enseñanza católica, no creo en el perdón incondicional por medio del simple arrepentimiento. En eso me parezco más a los protestantes: somos lo que hacemos. Arrepiéntete si quieres, pero lo hecho hecho está. Una cosa es que alguien meta la pata y pida perdón, que eso sí es respetable, y otra que una persona se dedique a hacerte perrerías de todos colores durante más de DOS años y luego venga como si no hubiese pasado nada. Más aun toca la moral cuando cometes un acto de justicia y le pateas el culo haciéndole el vacío y esa persona, sin ningún tipo de dignidad ni de respeto, no tiene otra cosa que hacer que dedicarse a buscar a tus amigos para estar cerca de ti... y seguir tocándote la moral.

Llamarlo patético es quedarme corto. Miserable igual se acerca un poco más a la idea que quiero expresar.

Cuando se es una persona que se siente particularmente a gusto con una determinada gente o en un determinado espacio (se puede llamar "instinto territorial"), es particularmente insultante y ofensivo el hecho de que venga alguien con esas intenciones. Por lo general, la respuesta más sabia es la ignorancia. Desde las primeras muestras de falta de dignidad, hace ya seis años, es lo que llevo haciendo.

Pero cuando ves que semejante criatura se obsesiona hasta el punto de invitarte unas cuantas veces a Facebook y a otras redes sociales... que no te acosa constantemente por teléfono porque no tiene tu número. Que te manda mails que te ves obligado a bloquear porque ya sientes que no te dejan en paz ni en tu puta casa... así durante SEIS años... Pues llega un día en que te tocan la moral tela marinera. A ver si queda clara una puta cosa: "NO, no me interesa saber de ti ni de tu vida. NO, no quiero hacer las paces contigo porque te he he dado muchas oportunidades y te las has pasado todas y cada una de ellas por tu santísimo esfínter. Y SÍ, me da exactamente igual lo importante que sea para tu vida. Tú ya NO lo eres en la mía. Si te cambias de sexo, te abducen los alienígenas o te unes al culto Hare- Krishna son cosas que me importan exactamente lo mismo que la vida de la madre del primo de un colaborador en un programa de prensa rosa. Creo que después de SEIS PUTOS AÑOS lo he dicho clarito, lo que me lleva a pensar que tienes un serio problema para respetar las decisiones de los demás. Ante eso, creo que ya sólo queda una única cosa por hacer, para ver si nos vamos entendiendo de una vez:


Hala. Espero haberme explicado con la suficiente claridad. Luego no quiero quejas de "Es que no entiendo qué te pasa conmigo".

lunes, 6 de diciembre de 2010

Escupiendo Rabia- Terror en el Puente de la Inconstitución




Pues sí, amiguitos. Así está el patio, que hay días en que la vida de uno es una cosa triste y moliente y otros, que cuando pone la tele parece que está viendo una peli del Jerry Bruckheimer. Venía yo la otra tarde de mis quehaceres mundanos cuando llego a mi casa y me entero de que han cerrado el espacio aéreo español. "Joder, ya nos han invadido", fue lo primero que pensé. La última vez que pasó algo así, que yo recordase, fue cuando el famoso 11 de Septiembre, que ni Cristo podía entrar ni salir de Estados Unidos. Si algo así pasa en otra ciudad de tu país y te pilla en la calle es complicado enterarse. Ya me temía lo peor.

Así que pregunto en casa y me entero de que los operadores aéreos se han vuelto a poner de huelga. "Vaya", pensé. No me afectaba especialmente porque viajo menos que cualquier persona que podáis haber conocido a lo largo de vuestras vidas; sin embargo, entendí que jodiese al currito de turno que se ha deslomado todo el año para unas míseras vacaciones...

El caso es que me pongo a ver la tele y veo a mi amigo Matías, que me cuenta la movida de esta manera, más o menos. Cito de memoria, pero no del todo textualmente: "Si hay un colectivo que cada vez que protesta molesta al país entero... si hay un colectivo que es capaz de elegir el peor momento para molestar a la mayoría de la gente... ese es el de los controladores aéreos". Al ver aquello me quedé un poco fuera de combate. Joder con Matías, si que se lo ha tomado como algo personal. Ni objetividad ni leches en vinagre, qué tio...

El caso es que me pongo a seguir un poco las noticias, ¿vale? Me pongo a ver distintos informativos, para que me den diferentes puntos de vista. No lo consigo. Los controladores aéreos son el Demonio. El puto Anticristo. Esas criaturas satánicas que, ocultos en las cloacas, maquinan como joderle al pueblo llano las vacaciones mientras se ríen como el Dr. Maligno: "buajajajajajaja".


Muestra del clamor popular en la torre de control del Aeropuerto de Villanueva de los Matojos. Había un horrible controlador ahí dentro.

Un par de horas después o así me entero de que se han cerrado todos los aeropuertos del país y el Gobierno va y declara el Estado de Alarma por primera vez en toda la historia de la Democracia española. Ahí es ná.
"Joer, entiendo el jaleo... es normal que la gente se encabrone. Yo también me cabrearía si una huelga me jodiera las vacaciones... ¿Pero estado de alarma? Me agarro la información que tengo sobre la Constitución y encuentro esto:

  • Grave riesgo, catástrofe o calamidad pública, tales como terremotos, inundaciones, incendios urbanos y forestales o accidentes de gran magnitud.
  • Crisis sanitarias, tales como epidemias y situaciones de contaminación graves.
  • Situaciones de desabastecimiento de productos de primera necesidad.
  • Paralización de servicios públicos esenciales para la comunidad y concurra alguna de las circunstancias o situaciones anteriores.
Vale, el último punto puede cuadrar con lo dicho, pero fijaos en que dice "concurra alguna de las circunstancias o situaciones anteriores. No es por nada, pero no ha habido incendios, ni inundaciones, ni desabastecimiento ni leches. Y no, seiscientos mil españoles cabreados NO son una plaga. De haberlo sido, tendrían que haber decretado el estado de alarma cuando el "No a la guerra" y aquí no se meneó ni el Tato.

Pero sigo escuchando noticias y me quedo flipando: la crisis la piensan solucionar usando control militar. No veas, es que ha sido ver la tele estos días y he pensado en El Caballero Oscuro, cuando decretan la ley marcial en Gothan por culpa del Joker. Hablaré más adelante luego acerca de esto...
Sigo con mi rollo. Resulta que cuando la cosa se soluciona, con militares de esos de metralletón y casco, nos dicen que se piensa juzgar a los controladores por haber abandonado en masa su puesto de trabajo en un acto de huelga que no se ha convocado. Bueno, no me parece del todo mal. Pero sigo escuchando. Veo aquí al Blanco que habla de (atentos) TERRORISMO. Aquí me vais a perdonar los que os hayais quedado en tierra, pero un controlador aéreo NO es un terrorista. Puede que su forma de haber hecho las cosas no sea la más adecuada (también hablaré de eso luego), pero un terrorista NO es eso. Paso a buscaros una definición de terrorista:

"El terrorismo, como táctica, es una forma de violencia política que se distingue del terrorismo de estado por el hecho de que en éste último caso sus autores pertenecen a entidades gubernamentales. Se distingue también de los actos de guerra y de los crímenes de guerra en que se produce en ausencia de guerra".

Atentos: forma de VIOLENCIA política. El terrorismo consiste en meter terror a la gente. Terror a que cualquier día salgas a la calle y te comas una bomba que te mande al otro puto barrio. Creo que España sabe de sobra lo que es el terrorismo como para que un Ministro salga con todos sus cojones acusando precisamente de esto a los controladores aéreos. En resumen, que se ha pasado cuatro pueblos, haciendo gala de la ignorancia que caracteriza a los hijos de la grandísima puta que nos gobiernan.

Pero esto no queda aquí. Resulta que aquí los periodistas siguen hablando y nos dicen que van a juzgar a los controladores, como he dicho antes, con el cargo de SEDICIÓN. "La puta hostia", me dije: no conocía del todo bien el término, pero siempre me había sonado bastante fuerte. Prueba de ello es que no le ha sonado ni a Cristo lo que significa... porque no nos suena de nadie a quien se haya juzgado por eso. Os busco la palabra en cuestión y os pongo lo que significa:


"Sedición es un término para referirse a conductas que puedan ser estimadas por la autoridad legal como motivo de insurrección en contra del orden constitucional establecido, ya sea la exposición de discursos, el desarrollo de organizaciones, la escritura y distribución de textos u otras acciones. La sedición con frecuencia incluye la subversión de la Constitución y la incitación de descontento o resistencia a la autoridad legal. La sedición incluye cualquier conmoción y generalmente se presenta asistida por violencia directa en contra de la ley."


Ya mismo igual se les ocurre una medida tan drástica como esta...

Fuerte, ¿eh? Aquí tampoco se cumple el caso, pero oye, la palabra ha molado y por poco les ha dado por juzgarlos como criminales de Estado. Ahí lo lleváis.
Pero vamos a meterle mano a la hipocresía de todo esto. Resulta que se nos habla de esta gente como una especie de heraldos de Satán. Maléficos todos ellos. Primos de Lex Luthor o del Doctor Muerte, como poco. Resulta que POR NINGUNA PARTE aparece otro punto de vista. En estos dos días no ha salido ningún representante de los controladores aéreos por la tele. Nadie ha querido oir lo que tenían que decir. Nadie hasta que mi amiga Bego me pasa este enlace, que os dejo aquí:


Por supuesto, cuando lo he leido, tampoco me lo he terminado de creer del todo. Estos días he oido de gente que tiene amigos que son controladores aéreos y no viven tan esclavizados como nos cuenta esta controladora. Pero sí me he creido muchas cosas que ha dicho: para empezar, el hecho de que estos tíos, por mucho que nos joda a todos, trabajan según un convenio. Ese convenio, como el de todo hijo de vecino, tiene cosas que a nosotros nos pueden parecer privilegios, pero son sus derechos. Nos guste o no, es así. Para eso están los convenios. ¿Sabéis dónde está el problema? ¿No os habéis parado a pensar por qué esta gente se está arriesgando a acabar en la cárcel por un acto de desobediencia civil? Habiendo seguido las huelgas anteriores, se empieza a perfilar el asunto de que esto no va por la pasta. Al igual que mi amigo Luis, que estaba en contra de los controladores (opinión también respetable, dado el calibre de este follón), soy de pensar que si esto es sólo por dinero, se pueden ir a tomar con viento fresco. Estos tíos cobran lo que yo no voy a ver en mi miserable vida. Me dan envidia, sí, lo admito. Pero no voy a caer en la bajeza de decir que no se merecen un convenio colectivo. De eso nada.

Bueno, el caso es que por lo que he podido aprender estos días (como siempre, el que no esté de acuerdo ya sabe que tiene el hilo de comentarios abiertos para mandarme a tomar por culo), lo de estas huelgas ha sido por el hecho de que su convenio no está regulado ni de coña. Otra cosa que sí me creo de esta controladora es que en el sindicato de controladores no hay ni un sólo controlador que sepa de qué va la movida. Ya hemos visto mierdas varias de esta gentuza (véase la huelga general pasada, o las movidas que Alejandro ha contado en sus posts) y sabemos que son como otro partído político más: ni apoyo al trabajador ni hostias en vinagre. Son sólo una panda de mamones que van a mamar de la teta del que pillan. En este caso, los controladores. Lo que entendemos como unos putos vampiros laborales.

En resumen, el Gobierno no se pone de acuerdo con los sindicatos. Les prometen un convenio que no cumplen y les hacen pasar por el aro. Algo parecido a lo que han hecho a los funcionarios con las agencias (otra historia que podría contaros), sólo que cuando los controladores aéreos protestan, paran un país. Los funcionarios de agencias, si protestan, les dan por el culo y santas putas pascuas.

El caso es que aquí a la gente se le llena la boca con la democracia. ¿Sabéis qué es la democracia? La democracia es que la gente tenga igualdad de derechos, pero ACORDES a su responsabilidad. Lo que me toca los cojones es que aquí llegue el soplapollas del puto CR-7 y demás gañanes, que tienen la responsabilidad de un chimpancé quejándose de que tienen que atravesar 600 kilómetros en autobús. En autobús de lujo, señores. Esos tíos no dependen de unas 300 vidas cada cinco minutos. Le dan patadas a una puta pelota, cobrando lo mismo, si no más que un controlador. Y tienen los gigantescos cojones de quejarse.

Los políticos hablan de terrorismo, cuando han coartado a los medios de comunicación (derecho a la información a tomar por el putísimo culo, y me paso por allí mismo lo que haya dicho el listo de Rajoy, que salía en modo pobrecito en el aeropuerto). Cuando no sólo han postergado las negociaciones sindicales, sino que han traicionado a los controladores prometiendo un convenio que al final NO se firmó. A eso en mi tierra lo llamo ser un puto trapero. Vosotros llamadlo como queráis.

El caso es que cogen los tíos y como solución van y ponen al ejército controle a los controladores (¿Quién vigila a los vigilantes?). ¿Tenéis idea de lo que implica eso? Un controlador, por mucho que cobre (jodiéndonos a los que no llegamos a fin de mes), se somete a una cantidad de estrés que flipas. Imaginaos algo parecido a un cirujano, ¿vale? Solo que en vez de depender de una vida, depende de unas pocas más. Ahora, si alguno de vosotros sigue cabreado y sigue pensando que un controlador aéreo es el Anticristo... quiero que me responda a qué nivel asciende esa cantidad de estrés con un puto soldado en la torre de control con una metralleta colgando del hombro. Una solución brillante. De cojones que os ha quedado.

"Hola, buenas, venimos a asegurarnos de que todo funcione correctamente. Vosotros a currar, como si nosotros no estuviésemos aquí, ¿vale?"

Ahora pensad en otra cosa; vamos a hacer un ejercicio: aunque no os lo creáis, quiero que penséis por un momento en el hecho de que un controlador se pega más horas de trabajo de las que debería, ¿vale? Ahora quiero que penséis en qué puede pasar cuando un controlador la pifia.
PUM.
Y luego, quiero que penséis en quién se va a comer las culpas si el controlador la pifia. ¿AENA, por permitirlo? ¿Al sindicato de controladores, por no tener huevos de pactar un convenio en condiciones con el Gobierno? ¿O en el controlador, que se ha pegado más de lo que debería?

Con esto en ningún caso quiero ponerme de parte de los controladores, que os quede clarito. En una época de crisis, todos tenemos que apretarnos el cinturón y pringar. Hasta ahí bien. Que la huelga le ha pegado una patada en el culo al turismo, también es cierto. Que la huelga, esté justificada o no, se podía haber convocado y se podía haber hecho de otra manera... pues a lo mejor, sí.
Pero lo que quiero que penséis es en el hecho de que, durante tres días, se ha extendido la idea de Pensamiento Único de la que nos advertía Orwell. Y la mayor parte de la gente se la ha tragado con gusto. Se las han apañado para que no queramos oir otra versión, ni otro punto de vista. ¿A ninguno os ha resultado raro? ¿Ninguno de vosotros se ha preguntado qué ha pasado con los portavoces de los controladores? Lo mismo no estamos de acuerdo con ellos, pero es que ni siquiera los hemos escuchado... y nos ha parecido genial. Eso, chicos, da mucho miedo. Cabrea al pueblo y tendrás un rebaño de ovejas al que dirigir.


Pero pensad en lo que estaba pasando unos días antes de esta huelga. Pensad en el hecho de que nos habíamos quedado con el culo al aire en la Cumbre de Iberoamérica. Que nuestras relaciones con Marruecos iban de putísimo culo por la movida del Sahara. Que no hay Dios que nos saque de esta crisis económica. ¿Os habéis fijado en que en estos tres días España entera se ha olvidado de eso? ¿Que se ha dedicado a descargar sus iras contra un colectivo concreto? Los que hayáis leido 1984, por favor, acordáos de Immanuel Goldstein y los Dos Minutos de Odio. Aquí no han sido dos minutos. Han sido dos días. E Immanuel Goldstein ha sido transformado en un colectivo de personas. Para todo lo demás, medidas desmesuradas. Palabras que demuestran la incompetencia de nuestros diligentes. Un presidente convertido en el puto Mago de Oz (no estaba en Iberoamérica, ni dando la cara en esta historia. ¿Dónde coño se había metido?)

Luego tenemos al presidente de la oposición, en modo mártir en el aeropuerto con sus hijos, lloriqueando porque no podía coger el vuelo. Señor Barbitas, déjeme decirle algo: usted es un puto ciudadano MÁS. Si le jode estar con la misma mierda al cuello que el currito de turno, JÓDASE. Eso es lo que hay. Eso sí; todavía hay gente que piensa que usted pudo ser el responsable encubierto de esta historia. A mí no me extrañaría nada, pero no puedo probarlo. Sólo digo una cosa: que si es cierto, más le vale que nadie le pille en su vida, porque...
Porque...
Nah, da igual. Haga lo que quiera.Usted, al igual que los Cerdos que nos gobiernan (ojo, cerdo aquí no es un insulto. Leéos Rebelión en la Granja y me entenderéis), tienen sueldo vitalicio. Eso de que las cosas vayan mal en el país se la suda a todos. Vosotros vais a cobrar de lo lindo toda la vida. Vosotros sí que vivís como el puto Dios. A vosotros, por ahora, no os mete mano nadie. No tenéis convenio colectivo ni puta falta que os hace.
¿Y sabéis por qué? Porque las Ovejas (me remito nuevamente a Rebelión en la Granja) seguirán obcecados votando a estos indeseables.
Esta tarde he leido un artículo acerca de España en la Guerra de la Independencia. Cuando los gobernantes (reyes, políticos, pensad en quienes queráis) fallaronn porque fueron muy débiles, el pueblo demostró ser más fuerte. Sí, chicos y chicas. El pueblo fue quien echó a las tropas napoleónicas de nuestro país. No nuestros diligentes, porque se bajaron los pantalones.
Mi pregunta, entonces, es: ¿Queréis seguir soportando que los débiles nos gobiernen? ¿O es que os interesa más la vida de una mujer que se abrió de patas ante un torero?