Estaba yo la otra tarde con mis cosas cuando mi amiga Rocío (otra luchadora distópica donde las haya) me pasa este artículo: http://www.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Fwww.publico.es%2Fespana%2F348011%2Flos-universitarios-se-rebelan-contra-los-que-hacen-apologia-del-fascismo&h=2eb2f, una de esas cosas que dices "¡Coño!" y acto seguido se te atragantan los chococrispis. ¿Apología del fascismo en una Universidad española, con todo lo que hemos pasado con la dictadura?
El caso es que este no es el primer caso de movidas así. No tenemos más que pensar en la famosa escena de Aznar y su dedo, o el recibimiento que le hicieron a Rosa Díez, poco después.
Ante esto, he oido cosas muy diversas: en el caso concreto de Aznar, es cierto que un ex-presidente JAMÁS debería sacarle el dedo a un estudiante. Bueno, ni a un estudiante ni a nadie, ya puestos, que para eso ha sido cabeza del Estado y tiene un sueldo vitalicio. Por muy humano que sea, tenemos que tener en cuenta que NO todas las personas están a un mismo nivel social (nos guste o no, es un hecho) y unas tienen que dar más ejemplo que otras. Por eso nos sienta tan mal cuando vemos a un poli cogiendo una cogorza o a un político riéndose de gente, pongamos por ejemplo, los andaluces (ejem, ejem!)
Pero también tenemos que ver el punto de vista contrario. Maniqueismo el justo. Ya sabéis que yo no soy el más ferviente defensor de la casta política. A mis posts anteriores me remito como prueba. Pero por otra parte, pese a NO defender el caso de Aznar, ni al sujeto éste de extrema derecha que fue a la Carlos III a dar su conferencia (Dios me libre de hacerlo), también tengo que decir que ciertas actitudes son INADMISIBLES.
Como antiguo universitario, yo también he formado parte de revoluciones. También me he opuesto al pensamiento regente (los que hayáis estudiado conmigo durante mis últimos años de carrera entenderéis a lo que me refiero), con tanto fervor como el que más. Pero lo que NUNCA he hecho, ni me oiréis jamás justificar, es precisamente esta mamarrachada: el montar cipotes como el que ahora se están montando, día sí y día también, en nuestras universidades.
A ver, señores: una Universidad es un centro CULTURAL, no sólo educativo (que también). Si la apertura de miras y la tolerancia a otros puntos de vista tiene que darse en alguna institución de nuestro país, la Universidad, si no es el primero, debería encabezar el Top Ten. Lo que no se puede hacer es que, si no os gusta quien viene a la ponencia, es hacer el cretino y liarla. ¿Por qué? Porque comportándoos como putos neanderthales, pegando chillidos y haciendo "actos de protesta" que tan guais os creéis que son, os estáis meando en todo aquello que defendéis. Si os ponéis al mismo nivel que la gente a la que odiáis. Si ni siquiera les dejáis que abran la boca para defenderse... ¿sois acaso mejores que ellos? ¿No estáis atacando acaso a los intolerantes? El fuego no se combate con el fuego, chavales. Por muy encabronados que estéis. Por mucho que os toque los cojones que no haya gente que piensa como vosotros. Cada vez que faltáis al respeto a alguien que viene a dar una conferencia, por muy justificado que os creéis que esté, os estáis convirtiendo en seres de la misma calaña.
Pero esto no se queda aquí. Allá por la época del famoso "dedazo" de Aznar, escuché un debate en la tele que me hizo reflexionar bastante. En este debate (creo que fue en la Televisión Nacional, en un programa que huye bastante de la polémica y que suele permitir bastantes puntos de vista diferentes, cosa que es de agradecer tal y como está la cosa) un señor (no recuerdo el nombre, pero si lo sabéis, por favor, decídmelo) hablaba de la cantidad de grupos extremistas que se están colando en las Universidades bajo el amable disfraz de "asociaciones estudiantiles". Y fue ahí donde me preocupé.
Como he dicho, la Universidad DEBE ser un centro de libre expresión. Para eso vivimos en un estado de derecho, cojones. Lo que no se puede tolerar de ninguna manera es ver cómo se convierte día a día en un escenario político. Ver cómo, cada año, la lucha de poder que tanto nos está tocando los huevos en el Congreso de los Di-puta-dos, se traslada a nuestros estudiantes... que deberían ser la generación que redima a la mierda que nos está gobernando ahora.
Esto no es nuevo. Allá por 2002 o así, ya me tragué mierdas por el estilo. Recuerdo cuando las eleccíones que tuvieron como consecuencia el ascenso de la actual Rectora de mi Universidad (para nada amiga mía, que conste, que ya le tocó bastante la moral a mi facultad en concreto), llegaron un par de chavales, superalternativos, trencita en ristre y muy cools, de esos de "este año a Benicassim". ¿Sabéis que decían aquí los tolerantes? Pues nos decían que no venían a decirnos a quién votar (gracias, chicos), sino que NO votásemos a aquella candidata en concreto (la futura Rectora) porque era... agarraos: de derechas.
Ahora me lo justificáis si podéis, o simplemente me explicáis de dónde coño sale esa mierda. Se puede no ser de derechas, o bien sí. No pasa nada. Eso no te convierte en peor persona, ni en un fascista ni mucho menos en un nazi. El ser un cabrón o un hijo de la grandísima puta no va con tus ideales políticos, sino con lo que llevas dentro.
La hipocresía es el hecho de que te llegue gente de supertolerante y diciéndote al mismo tiempo que no votes a alguien. Si sois capaces de entenderlo, por favor, me lo argumentais. Yo llevo años sin pillarlo.
Lo de Aznar, lo de Rosa Díez y lo del pavo este de extrema derecha es más de lo mismo. La gente ve a alguien que no es de su credo (por impresentable que sea) y vuelve a la puta Edad Media. Pero eso entra dentro de lo esperable. Lo que me toca los cojones de una manera intempestiva y realmente furibunda es el hecho de que haya hijos de puta tan grandes o mayores que se dedican a encuadrar el cerebro a los estudiantes, al más puro estilo de propaganda nazi (hoy en día, grupos extremistas de izquierda y derecha se valen de esta mierda), haciéndoles creer que siendo comprometidos serán mejores. Que liándola parda por todas partes te harán más caso. Que comportándote como un soplapollas y montando pollos eres un héroe, aunque no tengas ni puta idea de lo que defiendes (en el caso de Aznar encontramos MUCHA gente cagándose en él porque nos metió en la guerra. Bueno, vale. Contad ahora con el hecho de que, cuando eso sucedió, más de la mitad tenían unos 12 años. Calculad cuántos de todos esos estaban REALMENTE comprometidos con ese asunto y cuántos eran totalmente conscientes de lo que eso significaba. ¿Cuántos de vosotros habéis tenido una tendencia política concreta u os habéis informado de algo así a esa edad? Puede que algunos de vosotros, queridos distópicos, lo hayáis hecho, estoy seguro. Pero ya sabéis que eso no suele ser lo normal, ¿verdad?)
En resumen, que tenemos grupos muy bien organizados que van de superguais. De extrema derecha o de extrema izquierda, tenemos de todo, oiga. Que nos quieren hacer creer que son superprogres y que les importa el estudiante. Nos intentan convencer tanto de eso, que si sumamos dos y dos no hay narices de creérselo. Pensemos en el caso del chaval antifascista que se cargó un skin en el metro. ¿Sabéis que pasó después? Manifestación de antifascistas. Vale, bien. ¿Sabéis lo que les requisó la Policía? Más de sesenta HACHAS, según el portavoz. Chicos, un hacha no es para una manifestación pacífica, ni para exponer vuestros ideales. Ni siquiera para protestar. Un hacha es para joder al prójimo.
No nos engañemos. La verdadera contra de una lacra como el fascismo NO es el antifascismo. Es la democracia. Para eso se inventó, joder. Para que cuatro gatos no tuvieran el poder. Para que no nos presionasen con la tiranía. Odiar al que odia no nos hará mejores, ni más guais. Nos convierte en los mismos putos perros, pero con otro collar. En ovejas de un rebaño diferente, pero un rebaño al fin y al cabo.
Y de aquí me paso a la Universidad, tras haber pegado el tirón de orejas. De esto no se libra nadie. Si la postura del estudiante medio, ahora convertido en una marioneta cojonuda de otros seres mucho más listos y sutiles, la de la Universidad me da ASCO. Así os lo digo. Como ya he mencionado antes, no todos podemos permitirnos los mismos lujos, desde un punto de vista social. La Universidad, como centro educativo y de formación, debe dar ejemplo. Lo que no puede BAJO NINGÚN CONCEPTO es organizar conferencias para montar mítines políticos. Ni para traer a sujetos de tendencias extremistas, ni de derechas ni de izquierdas. Ni siquiera tiene derecho (se pongan como se pongan) a posicionarse ante una determinada postura política.
Un profesor Universitario, o un rector, pueden ser personas. Pero eso no da carta blanca. No son personas corrientes. Son EDUCADORES. Un educador (del nivel que sea, hablo aquí de la Universidad porque es el tema del post, pero aplicadlo al ámbito que queráis) debe tener una ética. Debe tener unos principios. Y esos principios dicen que la libertad de expresión está muy bien, pero NO debes usarla para encuadrar la mente de tus alumnos. Ni meterles ideas en la cabeza. Eso no es educar.
Si una institución hace eso, hace lo mismo que los estudiantes al faltar al respeto: se mea en todo aquello que representa. Prostituyen la sagrada labor de la educación y demuestran la irresponsabilidad más grande y repugnante que pueda echarse a la cara todo aquel que tiene un mínimo aprecio por la profesión.
O, si nos ponemos paranoicos, puede que todo esto sea deliberado. Puede que eso sea justamente lo que buscan: echar abajo el último resquicio posible de librepensamiento, cabreando a los estudiantes y alzándolos unos contra otros. Sí, a esos estudiantes que no vivieron la Guerra de Irak, ni la Guerra del Golfo, ni siquiera la puta Guerra Civil. Pero lavándoles tanto el cerebro que parece que hayan estado toda su puta vida con un rifle en la mano y odiando al enemigo. Ese enemigo que, en otras circunstancias, podría ser el compañero de clase que tienen al lado.
Vedlo de esta manera: ¿Mataríais a alguien SÓLO por su forma de pensar?
Como véis, hay muchos hijos de puta que se esfuerzan mucho en que no superemos jamás las heridas que abrieron nuestros abuelos y bisabuelos. Mi pregunta es: si los alemanes de veinte años no se sienten en absoluto responsables por lo que hicieron sus antepasados (a los que ni siquiera llegaron a conocer) hace ya más de sesenta años... ¿Por qué nosotros seguimos dándole vueltas a esta mierda? ¿Por qué tenemos que , en unos caso, cargar con los crímenes de nuestros antepasados, o en otros, tener que vengarlos? ¿Es que no hemos aprendido nada? ¿O es que no nos sale de los huevos aprender?







