Hoy vamos a empezar planteando un caso hipotético: los que queráis participar, vais a imaginar por un instante que en vuestro barrio hay alguien insigne, ¿vale? Ese alguien puede ser, pongamos, un abuelete de esos que todo el mundo admira y respeta. Uno de esos que, de algún modo u otro, te sientes socialmente impelido a llevarte bien con él. Puede ser vecino, familiar, conocido...
Así que para estrechar relaciones con él y no parecer uno de esos raritos que hay en cada barrio, decides invitarle a tu casa a cenar o a pasar un fin de semana. Total, puedes verlo como una inversión si quieres, ya que hay gente (piensas) con la que es mejor llevarte bien.
Resulta que le llamas por teléfono y él te pregunta si corres tú con los gastos. Claro, respondes. He ahí el concepto de una invitación, ¿no? Nada más responder, te dice el buen hombre que ni se te ocurra comprar marisco. Que la ternera tiene que ser de la buena y que pasando del vino Mercadona. Que él por menos de un Chianti no menea el culo de su casa.
Tras las negociaciones culinarias, te enteras esa misma mañana que el personaje en cuestión te ha puesto a parir en el autobús. Que dice que ha escuchado por ahí que eres un guarro, que tienes la casa llena de pelusas y que te cambias de gayumbos sólo una vez a la semana.
Y llega a tu casa, se pone hasta el culo de comer y encima te dice que tu familia es una panda de maleducados que le revuelven las tripas. Que tu hermano, que es más bueno que el pan Bimbo con Nocilla por lo alto es un enfermo porque resulta que en vez de una mujer tiene un marido. Que tu forma de pensar y la de tu familia es una mierda y que sólo la suya es la que vale.
¿Qué pensaríais de semejante personaje cuando este salga por la puerta de la calle?
Si estais de acuerdo conmigo, os pregunto entonces: ¿por qué hemos perdido tiempo y dinero invitando al Papa? ¿Y quién se ha creido el Papa que es para mearse sobre un país que le invita?
Bueno, sí, es la cabeza de la Iglesia, vale... pero sigo preguntándolo. ¿Quién se ha creido la cabeza de la Iglesia para darnos lecciones de moral a los demás?
Para ahondar en esta pregunta, vamos a analizar un poco el papel de la Iglesia a lo largo de la Historia a nivel general:
Oficialmente hablando, la Iglesia la funda Jesús de Nazaret en la última cena. Le dice a su colegui Pedro (San Pedro para algunos) que él será la cabeza de la Iglesia y que él y el resto de la pandilla (véase Apóstoles, más unos cuantos más, mártires, devotos y gente de diversa índole y motivación) se dedicarán a predicar la Palabra de Cristo.
Como tal, podemos decir que más allá de la leyenda, la Iglesia se viene fundando poco después de la muerte de Jesús de Nazaret y dividiéndose en dos grupos bien diferenciados: por un lado, el grupo de José de Arimatea (el hombre rico que se ganó la parcela en el Cielo enterrando a Cristo) y por otro el del susodicho San Pedro. Ambos grupos coexisten durante una temporadilla, sobreviviendo el último. Tras un montón de años, persecuciones y demás atrocidades, los que antaño predicaban el amor entre los hombres se arriman por primera vez al poder.
Le acabarían por coger el gustillo...
Pasada la época de la barbarie, de las persecuciones romanas, de los leones y demás, nos metemos en plena Edad Media. El Imperio se ha desmoronado, no sin antes haberse proclamado el Cristianismo como religión oficial. Tras las oleadas bárbaras, resulta que la Europa "civilizada" (tampoco os creáis que los Romanos eran seres mucho más benévolos que los que vivían más allá de las fronteras) se va al carajo y empieza una época conocida como el Feudalismo. Las provincias imperiales se independizan, surgen pequeños reinos por todas partes y el gobierno centralizado desaparece. Una vuelta, más o menos, a lo que había antes. La Iglesia no desaparece en esta época. Como ya he dicho, le cogieron el gustillo a eso del poder y la Fe Cristiana se convirtió en lo único que podía medianamente cohesionar la cultura europea.
Medianamente.
En una época de incultura total, adivinad en qué lugar quedan relegadas la mayor parte de obras de arte y literatura. Podríamos decir que, en cierto sentido, la Iglesia ejerció de "conservadora" de obras paganas y sacras. Lástima que esa conservación fuese tan hermética que SÓLO los miembros de la Iglesia tuviesen acceso a ellas. El pueblo llano... a currar, que era lo que tocaba. A ninguno de los amigos de las sotanas se les ocurrió implantar un sistema educativo. Las condiciones socioeconómicas y políticas tampoco ayudaban mucho.
Podemos decir entonces que la Iglesia hizo lo que pudo, ¿no? Sólo a medias. Si vamos analizando el asunto, vemos que la Cristiandad no sólo se dedica a conservar obras escritas o pictóricas. Resulta que los Papas empiezan a tener sus propios ejércitos. Vaya, algo muy extraño si hablamos de una religión que predica el amor, incluso hacia los enemigos...
Y no sólo eso: se convocan Cruzadas para acabar con los enemigos de la Cristiandad. Recuerdo una cita acerca de algo que tuvo lugar hacia 1209: a los cruzados se les ordenó matar a 30000 personas que se habían refugiado en Bezier, Francia. Con la intención expresa de eliminar a los cátaros (una rama de disidentes, "herejes" que los llamaban) el Papa Inocencio III (tócate las narices con el nombre del tipo) envió a un representante para dar un mensaje al general al mando de la masacre. El mensaje decía "Mátalos a todos que Dios reconocerá a los suyos". Otros dicen que fue el propio Simon de Bonfort (el general al mando) el que dijo esto. Fuese quien fuese el que lo dijese, las intenciones quedaron claras. Como este, mil casos.
Se venden bulas, que son papelotes que compras para que el Papa te exima y te perdone de un pecado. No importa lo atroz que sea, cuanto más pagues, más atroz es el pecado del que puedes liberarte. También se venden reliquias de todo tipo (falsas en su mayor parte, pero es un producto que funciona en una época donde la tasa de ignorancia es del 98%)
Nace la Inquisición, de la que se ha hablado una y mil veces. Como resumen rápido, diremos que a los que no pensaban EXACTAMENTE igual que las doctrinas del Vaticano. A lo largo de toda esta racha, podemos hablar de miles de cosas superguais en lo tocante a sus creencias, como una marcadísima misoginia (me viene a la cabeza el Concilio de Nicea, en el año 234 en el que, dependiendo de la versión de la historia que leáis, admitían que las mujeres tenían alma o que su alma estaba a la altura espiritual del hombre y no de los animales. Ahí queda eso). Véase el caso de las monjas que, con el paso del tiempo, resulta que no están en la misma paridad que los sacerdotes: estos últimos tienen un sueldo y ellas están obligadas a vender mantecados o coser para poder subsistir (esto no es sólo medieval: sigue pasando hoy en día).
Llegamos al Renacimiento. La Iglesia se ha afincado ya en su Sede y se convierten en mecenas de arte. Miguel Ángel pinta la Capilla Sixtina, Leonardo DaVinci diseña la iglesia de Santa Maria de las Flores en Florencia y tenemos además muestras de arte sacro por toda Europa. Véase NotreDame, Santiago de Compostela, y un largo etcétera que llenaría libros y libros de arte.
Se producen cismas. Hay gente que empieza a pensar que las cosas no se hacen como se deberían. Aparece un señor que clava en una puerta algunas protestas al respecto. La Iglesia se cabrea. Surgen, nuevamente, mil ramas que proceden de la Cristiandad, del mismo modo que el Cristianismo empezó siendo nada más que una de las miles de sectas del Judaismo (concretamente, los Esenios). Con esto surgen guerras que machacan Europa de punta a punta. Nuevamente, el Dios de Amor que predicaba Cristo se convierte en el estandarte de batalla de muchos hijos de puta que lo único que quieren es pillar recursos naturales del vecino.
Nos vamos a las Indias. Con el propósito de evangelizar, la Iglesia Católica permite la masacre y violación de miles de indígenas. Su máxima: "convierte a los paganos o mándalos al Infierno". La posición sexual del "Misionero" no tiene ese nombre porque suene erótica...
Con el paso de los siglos, la Iglesia sigue imponiendo sus dogmas de fe de un modo u otro. En el caso concreto de España, la Inquisición permanece hasta el siglo XVIII más o menos. En contra de la creencia popular, había nacido en Francia, pero aquí fue de los últimos sitios en irse. En el resto de Europa, sigue manteniéndose fuerte en aquellos lugares de credo cristiano (no siendo así entre los protestantes, por supuesto).
Llegados al siglo XX, nos encontramos con dos Guerras Mundiales. La Iglesia no hizo ABSOLUTAMENTE nada. De hecho, todavía se les acusa de haber mirado para otro lado en aquella época, mientras seis millones de judíos eran masacrados. Supongo que les importó una mierda porque como no eran cristianos...
Y pasamos al siglo XXI. La Iglesia va de modernita, predicando el buen rollito allá por donde va (o eso dice), aunque manteniéndose firme con respecto a sus ideales. Eso estaría bien, si no tuviésemos en cuenta que las cosas han cambiado bastante en dos mil y pico de años. Con problemas tales como la proliferación del SIDA o la superpoblación, no se puede hablar de negarse a la medida de métodos anticonceptivos. Y aunque, por circunstancias recientes que no vienen al caso, yo me muestro también contrario al aborto, lo que no se puede tampoco es coger y decir: "ni aborto ni preservativos". Hay que ser coherentes en esta vida y vivir en el planeta. A la gente, por mucho que a ellos les joda, le gusta acostarse juntos. Y no todos pueden permitirse (o no quieren) tener críos. Ya que lo del aborto puede ser bastante fuerte (al menos, si no consideramos los hechos que hay en el Código Penal antes de la última reforma: violación, malformación o riesgo para la madre), lo que no se puede hacer es coger y cortarle todas las vías posibles a la gente. Para empezar, es vulnerar el derecho a la elección. Es decirle "si no quieres tener críos no te acuestes con nadie". En resumen, decirle a los demás cómo vivir. Y si les llevan la contra... "Viven una vida inmoral y separada del camino de Cristo".
Hablemos un poco de esto último. Y, antes de que me echeis a los perros, os diré que pese a no considerarme ni totalmente cristiano ni (mucho menos) católico, me he criado durante años bajo la enseñanza cristiana y he leido gran parte de la Biblia. De hecho, ahora mismo me encuentro leyendo los Evangelios Apócrifos y no me resulta ningún problema. El problema son los que dicen hablar en nombre de un Hombre al que se cargaron los de su propia etnia por ser fiel a lo que predicaba.
Para empezar, ya hemos visto que Cristo no sólo predicaba el amor que sus seguidores no han tenido huevos de mantener. Aparte de eso, Cristo era alguien que se juntaba con lo peorcito de la sociedad y les ayudaba a seguir adelante con lo que tenía: sus palabras (lo de los milagros mola mucho, pero me interesa más lo que hacía como persona más que los efectos especiales de un Mesías). Se juntaba con mujeres. Con prostitutas. Con leprosos. Si sabeis de algún Papa (no sacerdote, de esos me consta que los hay, y con más cojones y más fe que sus jefes) que haya hecho eso, por favor, me lo notificais.
Si hay algo que me gusta de la figura que nos ha llegado de Cristo es que denunciaba la hipocresía: era capaz de cagarse en la madre de un tipo que se negaba a sacar a su burra de un pozo por ser Sábado (en resumidas cuentas, que se meaba sobre la gente que anteponía los preceptos y las leyes a lo que estaba bien o mal). La clase de persona a la que le inflaban los huevos cuando convertían el templo en un negocio (Esto sucede en San Juan II, 13-22).
Ahora, veamos qué tenemos hoy en día. En qué se ha quedado la doctrina.
Resulta que viene el Papa. No hace 30 años ni en la Edad Media. Viene en 2010. Lo primero que hace es cagarse en los que no piensan como su Corporación (véase la Iglesia): homosexuales, librepensadores, familias no tradicionales... y habla del peligro que corre "su" familia tradicional, como si el hecho de que se casasen dos gays ahora implicase que dos heteros no puedan seguir haciéndolo.
Luego vemos que la visita se convierte en lo más parecido a un concierto de los Metallica: fans por todas partes exhibiendo camisetas y merchandising... sí, sí: merchandising. Además, tiene que ser auténtico, el que lleva el sello del Vaticano. Cristo expulsando mercaderes y estos mamones sacando su propia marca de artículos.
Hablemos entonces del dinero que se sacan con esto.
Ya hemos visto que desde siempre la Iglesia ha hecho merchandising con sus cosas. Ya he hablado arriba de las bulas. La preguna es: ¿A dónde os creéis que va todo ese dinero a parar? Por favor, no me digais que TODO va a parar al Tercer Mundo, que puedo morirme de la risa, y no con la intención de faltaros al respeto. Es que tal idea, viendo lo visto, me cuesta demasiado creerla. Ojalá fuera cierto, pero entonces, decidme: si tan buena es la Iglesia, ¿por qué coño no ha vendido TODO lo que tiene, como dijo Jesús de Nazaret a sus seguidores, y lo ha dado todo a los pobres? ¿Por qué no han seguido ese ejemplo y se han puesto a predicar por ahí con una túnica y cuatro pedazos de pan?
No voy a entrar en cómo se rasga las vestiduras un viejo con un pasado de presunta reputación filonazi que mira para otro lado con la cantidad de casos de pedofilia entre sus propias ramas (mucho lamentarlo, mucho condenarlo, pero no cuentan como crímenes ni se hacen los juicios pertinentes). De eso ya se ha hablado largo y tendido. En realidad este post trata sobre cómo él y toda la casta de carroñeros que tiene a su alrededor (repito: me refiero a LA CÚPULA de la Iglesia; luego, entre sus filas hay gente buena y mala, como en todas partes) se pasan por el culo las enseñanzas de su Mentor y Líder Espiritual. Pero lo peor es que luego, con esa fingida superioridad moral, nos vienen a los demás, como si ellos estuvieran por encima del bien y del mal y nos dicen que nuestras vidas son las de gente perdida. Que, por no pensar como ellos, por no someternos a su control, nos estamos desviando del camino recto.
Por supuesto, el suyo lo es mucho más, dónde va a parar: por eso se dan el lujo de opinar sobre la última puta cosa del planeta, les ataña o no (Dios está en todas partes y el Vaticano se mete donde le sale de los cojones, supongo que es su filosofía). Y de paso, permitiendo (y casi casi animando a) que la superpoblación y el SIDA campen por toda la puñetera África. Que la población del Tercer Mundo mande a la mismísima mierda toda la sostenibilidad; que toda esa cantidad de gente que pasa hambre consuma una cantidad tan grande de recursos que sea imposible reponerlos a tiempo. Que todo eso genere además un consumo de energía. Que el consumo de energía lleve a un cambio climático cada vez mayor. Catásfrofes naturales que se propagan a lo largo y ancho del globo.
Odio por todas partes: a los que no creen en SU Dios, a los que no creen en ningún Dios, o a los que creen en un Dios similar al suyo pero que no están de acuerdo con todas las doctrinas, los dogmas de fe y muchas de las mierdas con las que la Iglesia se las ha metido doblada al creyente de a pie.
Odio a las madres solteras, o más bien odio encubierto a la mujer en general (se salva la Virgen María, que no tiene un papel del todo claro en la religión cristiana. Lo de "Madre de Dios" no convence, cuando otras religiones han hablado de Diosas o Semidiosas sin miedo), la cual debe respetar al hombre como su superior (de hecho, el Génesis apunta a Eva como responsable directa del Pecado Original; los Apócrifos repudian a Lilith como aquella que no se sometió a los deseos sexuales de Adán; San Agustín opinando que las mujeres deben ser segregadas de la sociedad por "causar erecciones en los santos varones", y podría seguir...)
Odio a los homosexuales a los que consideran enfermos, pero cuando los homosexuales llevan una sotana no pasa absolutamente nada, predicando así el amor entre dos personas, pero del modo que ellos dicen. Si no, esas personas están enfermas.
A veces pienso que si Satán era conocido por ser el Señor de las Mentiras, ¿no sería posible que nos hayamos equivocado de doctrina? ¿No es acaso posible que aquellos que dicen representar a Dios nos la estén colando tranquilamente y nos estén jodiendo desde hace ya casi dos mil años mientras nos ponen buena cara? ¿Y si esta panda de falsos profetas, mentirosos, hipócritas y cínicos en realidad no representen al Dios que leí cuando era pequeño? ¿Y si en realidad fue la Serpiente la que se quedó con el cielo y nos lo hayamos tragado sin haberlo pensado siquiera?
Por sus hechos les conoceréis, decía San Mateo. Guardaos de los falsos profetas. La visita del Papa a mi país y todo el follón mediático a lo concierto de U2, (tan cercano a la idolatría que tanto castigaba el Yahveh chungo del Antiguo Testamento), me hacen pensar que a lo mejor esos falsos profetas son los que llevan años diciéndonos lo que está bien y lo que está mal.
Sólo una última cosa y os dejo hasta el siguiente post: aparte de vuestras creencias religiosas, si considerais por un segundo el hecho de que Cristo pudiese regresar y echar un vistazo al mundo para ver cómo ha ido desde que se fue... ¿Qué creéis que pensaría acerca de lo que han hecho sus "seguidores" con lo que él predicaba? ¿Y qué haríais vosotros en su lugar?
Pensadlo y me contais.

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