Se suele decir que dentro de cada español hay un capataz de obra, un entrenador de fútbol y un juez.
Con respecto a este último asunto, no hay más que ver las noticias de los últimos años y, más que un dicho que pueda ser más o menos anecdótico, resulta que nos damos de morros con la puta realidad. Tan fuerte nos arreamos que nos podemos dejar toda la caja de piños tranquilamente ante tal guantazo.
Pensemos en el caso del señor Bretón, que es el penúltimo presunto crimen convertido en un show mediático. Show y realidad, ríase usted de cosas como Los Juegos del Hambre. En este caso no tenemos un área agreste donde se envía a niños a morir en directo, ni falta que nos hace: coja usted cualquier crimen real y haga un seguimiento mediático a diario para garantizarse un público interesado, nada más.
¿Estoy diciendo con esto que las noticias sobre crímenes deberían desaparecer? En absoluto; suelo ser partidario de que la información debe ser veraz y sin omisiones. Lo que sucede, sucede, y está bien que sepamos en qué mundo vivimos.
A lo que vengo a referirme es en esa tendencia que tenemos en esta sociedad de simios con camisetas a convertirlo todo en un puto culebrón. A acusar con el dedo a gente que todavía no ha sido juzgada y cuyo caso todavía está pendiente de una investigación.
Gracias a lindezas como esta, donde la ignorancia y la rabia popular (a menudo disfrazadas bajo términos tan molones "libertad de expresión", "democracia" o "sabiduría popular". Es curioso lo contradictoria que me resulta esta última palabra a cada día que pasa) se convierten en una especie de derecho que todo españolito de a pie considera que tiene. Se comete un crimen y el pueblo lo único que necesita es un culpable, da igual quién: bien puede ser un sospechoso, o incluso un inocente, no pasa nada. Lo que mola aquí es señalar con el dedo, levantar la picota en la plaza del pueblo y organizar un linchamiento, que es lo que nos pone la picha gorda, qué cojones.
"¡Ahí está el hijoputa! ¡A por él!"
"Eh, pero... ¿Qué ha hecho?"
"Creemos que ha mangado el cambio de la máquina de café"
"Um, esa parece una acusación grave, ¿estáis seguros?"
"¿Y qué más da? Alguien lo ha hecho y nuestra intuición nos dice que ha sido él, así que... ¡A POR EEEEELLLL!"
"¿Y qué más da? Alguien lo ha hecho y nuestra intuición nos dice que ha sido él, así que... ¡A POR EEEEELLLL!"
Con el caso del señor Bretón ha sido más o menos eso: que el caballero en cuestión resulta un personaje, como poco, contradictorio, frío y calculador puede suponer más o menos un indicio de que PODRÍA haber cometido un asesinato (siempre en el supuesto de que se demuestre de que los huesos encontrados en su finca pertenezcan a niños, cosa que todavía no se ha aclarado de un modo oficial y fehaciente). Yo mismo puedo pensar que es sospechoso o, como poco, que no termina de cuadrarme su historia.
De eso a declararlo culpable por encima de lo que diga nuestro sistema judicial, poner pintadas en su casa y amenazar físicamente a sus padres (los cuales tampoco se ha demostrado que sean culpables) hay un puto mundo.
Tenemos que la sabiduría popular ya ha dictado sentencia y ha declarado al principal sospechoso como culpable; no ahora, sino hace meses. Tú escuchabas el caso en las noticias y, como hubiera alguien cerca, lo primero que te decía es "Ha sido el padre", acompañado de un "Pues yo le pegaba dos tiros".
Con dos cojones.
Sin investigación.
Sin preguntar a nadie.
Sin plantearse cualquier otra hipótesis.
Se dicta sentencia y se ejecuta con pena de muerte.
Y luego decimos que los americanos son unos putos bárbaros por hacer lo mismo. Es para mirarnos en el espejo y darnos cuenta de que, como seres humanos, no somos mucho mejores. Como suelo decir, todo lo más, somos más hipócritas, lo cual ya manda cojones si vemos con quiénes nos estoy comparando.
Ya he comentado más de una vez que España es el país de la picota y del linchamiento popular, donde no es necesario hallar pruebas de un crimen o donde el pueblo, en su afán democrático de "como lo decimos muchos, tenemos razón" hace su juicio paralelo sin vergüenza alguna y dicta sentencia: de ahí que el pueblo llano (a diferencia, curiosamente, del pueblo estadounidense, mire usted por donde) tenemos una bestial tendencia a pensar que nuestro sistema judicial es una puta mierda que hay que saltarse a la torera cada vez que nos salga de los huevos. Si hay que juzgar a un tío, a tomar por culo: nos vamos todos a la puerta del juzgado y, si la escolta policial se despista, cogemos y lo matamos.
Curioso eso de matar a un asesino, pensando que tenemos una dispensa moral por encima del bien y del mal. Que si matamos a un asesino a hostia limpia (que es lo que pasaría si la Policía se despistase, siendo honestos y hablando con el corazón en la mano), somos menos asesinos.
A eso es a lo que llamamos "justicia".
Aquí, la Liga de la Justicia de América. De izquierda a derecha, tenemos a Green Lantern, cuyo anillo de poder le permite crear lo que quiera; Flash, que puede moverse hasta la velocidad de la luz. Superman, que es invulnerable, superfuerte, super-rápido, tiene los sentidos super desarrollados, vuela y lanza rayos láser por los ojos; Batman, que es el mejor detective del mundo y además tiene mil cacharros chulos; Wonder Woman, la reina de las Amazonas, que combina los atributos de varios dioses griegos. Aquaman, que puede comunicarse con cualquier criatura marina, aparte de ser excepcionalmente fuerte y por último, el Detective Marciano, que es telépata y multiforme.
Todavía me pregunto por qué en un grupo tan variopinto a nadie le ha dado por incluir a un español. A cualquiera, da igual. Con su poder de reconocer a los culpables con sólo su intuición, fijo que el grupo lo tendría tela de fácil.
Pues no, señores. La justicia, por mucho que le joda a más de uno, consiste en que todo el mundo tenga derecho a defenderse, sea culpable o no. Para eso están los tribunales que, basándose en las PRUEBAS palpables de una investigación, debe actuar en consecuencia. Nada de intuición ni putas hostias. Nada de "Por mis huevos que ese tío es el culpable", como dice mucha gente.
Argumentos de Neanderthal.
Porque puede que el tío sea culpable... pero ¿y si no lo fuese? ¿Y si se demostrase, tal y como enseña nuestro sistema de derechos de los procesados ("toda persona es inocente hasta que se demuestre su culpabilidad", y no viceversa) que tal persona no ha cometido un crimen? ¿Es más, y si no ha habido crimen y es un secuestro? Porque una cosa es lo que CREAMOS y otra lo que REALMENTE ha sucedido, de lo cual no tenemos ni puta idea... porque, coño, NO hemos participado en la investigación. Más de la mitad del puto país (yo incluido, con lo cual no puedo afirmar ni negar la culpabilidad de este pavo) no ha tenido acceso al expediente ni a los informes de la Policía. ¿Qué coño pasa, que ahora somos todos omniscientes y, en nuestro Poder Divino, ya sabemos distinguir al cien por cien a los inocentes de los asesinos?
Mis putos cojones.
Si tan sabios sois, decidme en qué coño estabais pensando cuando lanzasteis a los perros a una mujer como Dolores Vázquez, imputada por el asesinato de Rocío Wanninkhopf (perdón si no escribo bien el apellido, siempre me resultó muy complicado escribirlo). La opinión pública la crucificó, la sodomizó y le lanzó toda clase de hortalizas podridas. Muchos quisieron verla muerta. La prensa, desde el momento en que fue imputada (sin pruebas, tócate los huevos), ya la llamaba "asesina" y "culpable".
Y el adn, algún tiempo después, demostró que la mujer era totalmente inocente. El asesino resultó ser un ciudadano británico afincado en nuestras tierras, que ya tenía antecedentes en su país natal. Hasta que no mandó al otro barrio a otra pobre criatura, el personal ya había dictado sentencia antes de que el jurado (popular, casualmente), determinó que la señora Vázquez debía ir a la cárcel.
Como tres años en que la vida de esta mujer fue totalmente arruinada, a causa de la presión mediática y a cargo de un puñado de ignorantes que no tuvieron ni puta idea de la responsabilidad que tenían entre manos.
Insisto: si el verdadero asesino no llega a cargarse a otra criatura, una persona habría pasado un montón de años en la cárcel siendo inocente.
Y al salir, la hubieran escupido a la cara. La habrían llamado monstruo. Todo porque se había peleado en su día con la madre de la primera muchacha.
Llamadme paranoico, pero a veces pienso que la colgaron públicamente debido a su orientación sexual.
Luego se nos llena la boca diciendo lo tolerantes que somos y lo abierta que tenemos la mente.
Sin embargo, cuando se planteó a la señora Vázquez como posible sospechosa, lo primero que se mencionó fue su orientación sexual, como si fuera un puto asunto público.
Y de ahí, a ahorcarla.
Me extraña que nadie dijese abiertamente que cuando un homosexual se cobra venganza, es peor que un hetero. Habría dejado clara nuestra mentalidad medieval sin tapujos.
Y de esto no sólo tiene la culpa el pueblo llano y su sabiduría de anormales de tercera, no. La prensa es la que se dedica a hacer caja con esto, y si luego la mujer es inocente, no pasa nada: se pide perdón y mañana nos buscamos otro hijoputa al que joder la vida hasta que se ahorque.
¿Que exagero? Entonces hablemos del caso de ese chico que, hace unos años, lleva a la hija de su novia a un parque. La hija, literalmente, se despotorra desde un columpio; el chico la lleva a urgencias donde, gracias a un informe apresurado, se dictamina que le ha estado metiendo el pito. Ese chico, sin más pruebas ni investigaciones, es llevado de cabeza a disposición judicial. Se le encierra. Su caso sale en todas las noticias. El pueblo se traga lo que le echen y le señala con el dedo. Pide su muerte. Se cagan en su puta madre. En la cárcel, intenta suicidarse; coño, no es para menos, cuando ves que tu vida ha sido arruinada por algo que no has cometido y que eso no hay Dios que lo arregle.
Luego se demuestra que el chico es inocente, pero al pueblo eso se la soba: necesitan un culpable al que señalar con el dedo. Alguien a quien lanzarle piedras, haya cometido realmente un crimen o no. Porque total, nuestros "pálpitos" aquí son más importantes que lo que se dictamine tras una investigación; y si la investigación falla, a tomar por culo: nos seguimos quedando con el veredicto que nos molaba, que es el que nos permitía cagarnos en los muertos de alguien, con esa prebenda moral que nos confiere eso de "actuar por la justicia".
Volviendo al caso de Bretón, esto no ha sido diferente. En la fecha en que escribo estas líneas, no ha salido todavía la decisión judicial: todavía no hay nada que demuestre oficialmente que ese tío es culpable o inocente. De hecho, todavía no está claro que haya sido un asesinato, porque tenemos que hay gente (supuestos expertos) que han atestiguado que los huesos que han visto son de niños... mirando una puta fotocopia en blanco y negro. Todavía se ve que hay algunos datos que confirmar, pero... ¿qué ha hecho la prensa?
Preparar un programa especial en horario de máxima audiencia, donde un montón de fulanos se dedican a especular sobre lo que puede o no haber pasado, pero siempre desde la óptica de que los críos están muertos y de que es el padre quien se los ha cargado.
Cojones, que tiene que venir el responsable de la Policía, poniendo orden entre tanto ladrido y tanta hipótesis de cafetería y decirle a los putos genios que se pasan casi dos horas y media berreando como unos energúmenos que se esperen de una puta vez a que haya un informe que resulte concluyente.
Hasta entonces, a nadie parece habérsele ocurrido la idea de asegurarse fehacientemente de que se está acusando a la persona correcta.
Cojones, que tiene que venir el responsable de la Policía, poniendo orden entre tanto ladrido y tanta hipótesis de cafetería y decirle a los putos genios que se pasan casi dos horas y media berreando como unos energúmenos que se esperen de una puta vez a que haya un informe que resulte concluyente.
Hasta entonces, a nadie parece habérsele ocurrido la idea de asegurarse fehacientemente de que se está acusando a la persona correcta.
"Y en el programa de hoy, traeremos a todo un pueblo para que nos cuente cómo se siente después de que hayan matado salvajemente a tres chicas que viven ahí. Tenemos también el testimonio de los padres, para que nos cuenten en exclusiva cómo se acaban de tomar la noticia"
¿Os parece exagerado? Pues esto se hizo a principios de los noventa, a manos de una señora que se hacía llamar periodista.
Ante eso, yo ya digo lo de siempre: a la mierda entonces los juzgados. Que la Sabiduría Popular decida a quién colgar, que sea la tele la que nos ponga por delante a nuestras víctimas (ved los casos de asesinatos de mujeres, donde antes de que se sepa qué coño ha pasado, ya se acusa directamente al marido-exmarido-pareja-expareja y se le añade un "presuntamente" para que no cante. Pero el tío ya está acusado, culpable o no) y nosotros seremos felices. Como somos seres omniscientes y lo sabemos todo, lo vemos todo, y controlamos todas y cada una de las variables del tema, no necesitamos pruebas, no necesitamos investigar ni preguntar nada a nadie. En cuanto damos con un culpable, le damos matarile. A él y a su familia, sean cómplices o no; eso también nos importa tres cojones averiguarlo... porque resulta que para que haya justicia no es necesaria la verdad. Lo único que necesitamos es que alguien pague por lo que se ha hecho. Y lo peor de todo es que con estos casos, y otros más (pongo el del señor que pasó DIEZ años en la cárcel acusado de violación SOLO por parecerse a un violador), no nos importa que el que pague sea el culpable.
Pues nada, lo próximo, en nuestro democrático estado de derecho a ser unos subnormales integrales, lo próximo es rescatar las horcas y devolver el arte del linchamiento popular a nuestras vidas. Disolvemos la Policía, que son todos unos hijos de puta que nada más que valen para poner multas y cortarnos el rollo en el botellón y vamos todos por ahí con la plaquita de sheriff colgando en el pecho e impartiendo justicia por nuestra cuenta.
Porque si nosotros tenemos razón, ya podemos apalear, crucificar, vejar públicamente e incluso matar a cates a un señor que CREEMOS que es culpable.
Ahí, a lo Juez Dredd.
"Yo soy la ley".
Y es así como nos justificamos ante tal muestra de barbarismo: el que roba a un ladrón, tiene cien años de perdón. El que mata a un asesino es una buena persona. "Como tengo razón, estoy por encima del bien y del mal. Ya puedo hacer lo que me salga de los cojones".
Pero lo que nadie piensa es que, con actitudes como esa, podemos molar que te cagas. Podemos ser lo más rompedor de cara a la galería y puede que hasta alguna churri se baje las bragas muerta de gusto, pensando que somos lo más duro desde Chuck Norris... pero lo que nadie parece pensar es que precisamente ese rollito de linchador, revolucionario, guerrillero y todo lo demás, lo que hace es devolvernos a la puta Edad Media, donde el ser humano tenía muy poquitos derechos (sí, esos mismos por los que todos berreamos a voz en pecho hoy en día) y la vida valía poco más que nada.
Es curioso como esos mismos que hablan del derecho que tenemos todos a tal y a cual se contradicen a sí mismos cuando se dedican a pedir justicia para según qué casos. La Justicia, amigos, tal y como la entendemos, debe ser ciega e imparcial. No es perfecta y comete muchos errores que deben ser subsanados (los errores judiciales también existen)... pero lo que no se puede hacer, lo que no se DEBE hacer es mearse sobre ella. Corromperla. Convertirla en una puta parodia de sí misma y dedicarnos a eso del "Ojo por Ojo, Diente Por Diente" que tan a menudo exponemos como ejemplo de un sistema obsoleto.
Porque, con nuestros puños en alto, con nuestros ladrillos en ristre y nuestros gritos acusadores, lo que estamos haciendo es precisamente volver a esas épocas oscuras y bárbaras.
Es, precisamente, viendo este tipo de actitudes como la que tenemos, cuando pienso que igual no hemos evolucionado tanto como presumimos...




































