Si recordáis el anterior artículo, en el que hablaba sobre la percepción social acerca de un tema tan duro como es el bullying, probablemente recordaréis que dije que basta con que haya una víctima para que el personal se ponga sus lacitos y empiece con las campañas fútiles en las redes sociales. Si hay algo que detesto, cada vez que suelto un pronóstico de este tipo, es que se cumpla. Especialmente porque los que hago suelen ser siempre esperando lo más patético y lamentable del ser humano. Y joder, en estos casos, ODIO acertar, no sabéis cuánto.
En el caso del último post, ha sido un caso claro de "dicho y hecho". También recordaréis que el tema pasó desapercibido en los días posteriores al hecho porque el personal andaba ocupadísimo en hacer campaña electoral o en hablar de sus pronósticos eurovisivos. Con esto no digo que la gente lo deje todo para hablar del bullying, porque sería hipócrita... por no decir que hasta sonaría populista. Lo que me ha tocado los huevos a dos manos es el hecho de que se ha pasado de un extremo a otro de una forma pasmosa: durante el finde electoral/eurovisivo la recepción del tema fue principalmente la de "puta mierda". No hubo casi nadie que se hiciera eco de la noticia, y poca gente vi que lo comentase. Como indico, a mí la noticia me llegó casi de casualidad... al tiempo que andaba hasta los huevos de ver artículos donde el personal sacaba su lado más revolucionario puteando a partidos a los que no votan, alabando a los que sí votan y subiendo vídeos de Conchita Wurst. Todo muy respetable, pero a la par que descompensado: sobreinformación y saturación por un lado, y el desprecio más absoluto por otro.
Y es que con el tema de la política yo puedo entender que estemos hartos del plan que tenemos. Hasta ahí estoy de acuerdo.
La cuestión es qué se quería conseguir exactamente saturando al personal a base de desinformación (cuando haces campaña de lo tuyo limitándote a atacar la ideología contraria, con chistes, memes y ningún argumento sólido, es lo que tenemos): ¿Concienciar? ¿A quién, a la gente que ya opina como vosotros, o a aquellos de ideología contraria que tienen las ideas claras? Y si las tienen, ¿con qué derecho vamos a decirles que cambien de ideología?
Por lo que a mí respecta, mi filiación política está clara, pero no me sale de los putos cojones manifestarla porque en mi derecho estoy. No me creo mejor que nadie por tener tal ideología ni considero necesario hacer gala de ello.
Si alguno de vosotros quería "concienciarme" de que su ideología es la que mola, lo siento, pero le ha salido el tiro por la culata: con muchos de vosotros ya coincido, y con los que no, no me habéis convencido.
Solo me habéis cansado y lo único que habéis ganado es que pierda el interés en lo que creéis que debéis contarme.
Lo verdaderamente descojonante es que, justo en el momento en que pasa la fiebre electovisiva, de buenas a primeras, el tema del suicidio de la chica de Madrid pega el pelotazo de una manera, como poco, acojonante, y empiezo a ver campañas contra el acoso escolar. Casi una semana más tarde. Porque en el momento en que nos hemos olvidado de una cosa ya hemos caído en la otra y hay que compensar, es la impresión que me da todo esto.
Ahora veo las clásicas fotos de gente poniendo carteles solidarizándose con las víctimas. Lemas tipo "Ni una víctima más" (o lo que sea, llega un momento en que ni presto atención), velas virtuales y demás cosas que, en esencia, no sirven absolutamente para nada. Sí, sé que este comentario es duro y os puede molestar a más de uno, pero bastante molesto me ha resultado a mí ver cómo ignoráis deliberadamente algo por no ser el tema de moda y poneros la medallita en el momento en que la cosa salta a la palestra.
Por muchos lazos que os pongáis, por muchos lemas que inventéis y mucho hashtag que escribáis, así no solucionáis absolutamente nada, aunque sí tengo que reconocer que como método para aliviar conciencias por haberos pasado por el forro el asunto en su debido momento. Ante esto último, y antes de que me saltéis al cuello, aclaro: muchos de vosotros es que no os habéis enterado del tema, lo que me parece razonable y algo de lo que no puedo ni debo acusaros, porque es normal que no estemos en todo, en todo momento; lo que sí me parece fuerte es que MÁGICAMENTE el tema sí empiece a propagarse en el momento en que los temas candentes dejaron de serlo, lo que me lleva a pensar en que ha habido un número indecente de humanos (empezando por la prensa) que han pasado del asunto por completo... para luego, tres días más tarde, ir de comprometidos por la vida. A muchos, queridos, se os ha visto el plumero.
Ha habido para dar y regalar.
Y es que este tema de postureo, con campañas vacías y gestos simbólicos que no van a ninguna parte, aparte de ser cansino, empieza a recordarme al caso de Kitty Genovese.
Para empezar a hablar, la primera vez que oí hablar de este caso fue (cómo no) gracias al Pelos, también conocido como Alan Moore, que empieza a ser habitual en este blog, cuando no por una cosa, por otra. Pues bien, aquí nuestro amigo clon de Marx nos narra en su interesantísimo Watchmen una historia que sucedió en Estados Unidos allá por 1964. En el cómic, Moore cuenta el caso en boca de Rorschach, que conoció a la tal Kitty como una clienta de una sastrería en la que este personaje estuvo trabajando. Dicha clienta apareció un día y no volvió; Roschach, unos días después, leería en la prensa que la mujer había muerto: cuando volvía a casa, fue agredida sexualmente en su portal, para luego ser asesinada delante de las narices de sus vecinos.
Nadie movió un dedo.
"Algunos hasta miraban", añadía Rorschach a la historia.
Ficción, basado ligeramente en un hecho real.
¿De verdad os resulta increíble una historia así?
No fue hasta hace unos años cuando supe que esa historia dentro de la novela gráfica de Moore resultó ser real: la tal Kitty Genovese realmente existió, lo que da un punto aun más escalofriante a todo. Ya no solo por el hecho de que una joven pueda ser violada y asesinada en su propia puerta, que ya es grave: me refiero especialmente al hecho de que esto sucedió delante de varios testigos y que, en lugar de haberlo evitado, se quedaron cruzados de brazos, mirando. Una especie de versión enfermiza del voyeurismo más clásico, que acabó por convertirse en un efecto psicológico que se conocería en psicología como el Síndrome Genovese, o "efecto espectador". Partiendo de este principio, lo que encontraríamos es que cuanta más gente está observando un acto atroz o situación de emergencia, menos probable es que la gente intervenga; esto se debe, al parecer, que al haber más gente observando, más se diluye la responsabilidad que se tiene de actuar. Según leo, este caso fue bastante exagerado por los medios y no hubo tanta gente actuando como testigo; otros dijeron que no veían bien lo que sucedía... Pero eso no quiere decir que esto de diluir responsabilidades y contar con que otro ya haya actuado por nosotros no suceda. Llamadme pesimista, pero está a la orden del día. Si no, preguntaos lo que ha sucedido si alguna vez os han atracado cerca de casa o a plena luz del día, habiendo testigos. Haced memoria e intentad recordar cuánta gente os ha ayudado cuando os ha pasado eso. En esta sociedad posmoderna en que vivimos, tenemos la puta costumbre de meternos en la vida del prójimo, especulando con quién se acuesta, pero a la hora de hacer algo en una situación de emergencia, pensamos que no es asunto nuestro.
"No espío a mis vecinos. Solo recopilo información. Eso sí, la otra noche apalearon al hijo de los López para robarle el móvil. El barrio está fatal. ¿Cómo? ¿Que si llamé a la Policía? Eso no es cosa mía"
Lo realmente enfermo (si es que esto último ya no es de por sí enfermizo) es el hecho de aliviar conciencias con campañas vacuas. Que sí, que sé que muchos habéis participado de corazón, y aunque me parezca una pérdida de tiempo (todavía no sé de ningún niñito en África que se haya salvado del hambre por darle "Me gusta" a una foto y, por cínico que os parezca, sabéis que la mayoría de las veces es verdad) eso lo respeto.
Lo que no puedo respetar, porque me parece de putos enfermos es el participar en las campañas por postureo, tal y como sucediera cuando la famosa campaña para luchar contra la ELA. Hubo gente que si colaboró aportando ayuda para la investigación de esta enfermedad, pero por cada uno que lo hizo, estoy seguro de que hubo muchos, muchos otros, que se echaron el puto cubito de agua por encima y nominaron a sus colegas para pagar una cena si no se mojaban con agua fresquita como si se tratase de cualquier juego en cadena, sin importarle un carajo por lo que lo estaban haciendo. Sin aportar más ayuda que hacer el idiota con la camiseta mojada y berreando en Youtube. Sí, seguro que a los enfermos de ELA todo este postureo imbécil y superficial les hacía una gracia tremenda. Especialmente si se echaban los números y se ponía a ver que los beneficios que obtuvieron no se correspondían ni por forro con la cantidad de gente que había hecho el numerito del agua fria.
Traducido: "¿Así que me estás contando que la gente de tu país piensa que Facebook nos da comida por cada 'Me gusta'?"
Si de verdad lo pensáis, tíos:
PENSADLO MEJOR.
El no hacer nada efectivo y colgarse el cartel (con su almohadilla, por supuesto) para decir que uno está comprometido con tal o cual causa. El querer aparentar que a uno le importa algo, aunque diez minutos (o tres días) después lo olvide por completo, como el que se olvida de las hombreras o de Milli Vanilli. Hemos pasado de ser meros espectadores que consideramos que otros ya han hecho lo que deberíamos haber hecho todos y cada uno de nosotros a ser meros espectadores que pensamos que por hacer algo tan absurdo como ponerse un lacito (creo que ya no quedan colores en la escala cromática) o apuntarse a una campaña X para la causa X y compartir fotos estamos haciendo algo.
Y es que me mata que se hagan este tipo de campañas, con los cuerpos de las víctimas aún presentes, en plan "No te olvidamos".
Ya estaban olvidados en vida. Antes de que las víctimas (hablando del caso de bullying) jamás parecieron importar a nadie. Se justificó a sus agresores y se les llegó a culpar a ellos; muchos de los que ponen esas velas participaron en el olvido o colaboraron con su condición de víctimas, gracias a su tácito consentimiento.
Por "algo" me refiero a algo de verdad, más allá de gestos simbólicos y de entonar consignas prefabricadas. Esto me recuerda a una viñeta que leí no hace demasiado en que una chica, al más puro Genovese pedía ayuda porque un fulano la amenazaba con un cuchillo. En el edificio de al lado, todo el mundo está "haciendo algo". Concretamente, twitteando tonterías con el hashtag "haciendo algo" y similares. Uno, hasta con el tópico cartel en el que reza "por ella" se hace un selfie para que todo el mundo vea lo comprometido que está con esa campaña. Todo lo que hace cada vecino resulta como muy simbólico y, como ya he mencionado, como muy concienciado por la campaña... pero absolutamente nadie en la viñeta ha optado por llamar a la Policía, que es lo que de verdad habría ayudado a la chica, y en el momento en que esa chica necesitaba ayuda.
No a toro pasado.
No después de muerta.
Sino cuando realmente necesitaba ayuda.
Puede que os resulte insultante o irrespetuoso si digo que esto me resulta enfermizo y, lejos de entenderlo, puedo decir que no me extrañaría en lo más mínimo. No tengo defensa, porque es lo que pienso, aunque si se va a generar un debate off-topic al respecto (no me extrañaría que me saliese alguien por la tangente, sacando una frase de contexto en lugar de ver todo el marco), casi preferiría que se me diesen sugerencias acerca de cualquier otro calificativo con el que podría definir esto.
¡Aquí está! Encontré la viñeta tras un par de intentonas.
Nótese que me había dejado algo en el tintero, que es el hashtag #prohibanloscuchillos, que demuestra también otra tendencia enfermiza de esta sociedad posmoderna digital chorrimonguer: la filia por prohibir cosas (en este caso, un cuchillo, que no deja de ser una herramienta) en lugar de arremeter contra el problema de base (el problema es el crimen, no la herramienta que éste use).
Personalmente (no quiero dejar de insistir en eso de que toda esta apreciación es personal mía), a mí esto me resulta un insulto para víctimas y familiares. Si yo me entero de que un hijo de la gran puta se carga a mi madre a puñaladas, puedo entender los pésames y las condolencias. Es más, las agradezco... pero si me entero de que uno solo de esos estuvo mirando detrás de unas cortinas sin hacer nada y ahora me viene participando en una campañita de estas, os juro que no me queda mano para darle las hostias que quiero arrearle. Ni mano, ni brazo, ni piernas, porque la impresión que tengo no es solo de que sea un jodido cobarde y de que ha escurrido el bulto cuando lo necesitaban: es que encima es un puto hipócrita que lo que quiere es ponerse bien puesto a toro pasado.
Este señor es Edmund Burke. A él se le atribuye la cita de "Para que el mal triunfe basta con que la gente buena no haga nada".
Yo suelo pensar que el que no hace nada cuando debería hacerlo ya se puede ir quitando la nomenclatura de bueno.
Y es que en este mundo moderno y digital hay mucho postureo. Mucho mensaje de pésame a víctimas que no te van a leer, mucho fan de artistas recién fallecidos a los que no conocían de nada, con el mantra de "Se nos va un grande, D.E.P", y muchas ganas de ponerse una gorra y una chapita para sentirse parte de algo. Hoy en día parece que si no eras superseguidor del último premio Nobel de literatura en morir no eres nadie. Si no colaboras poniendo tu cara (y poco más) en la campaña que esté de moda seguir, automáticamente eres un insolidario y no tienes corazón, sin importar el hecho de que muchos de los que la sigan tengan tanta idea o menos que tú de lo que se quiere defender. Parece ser que si no formas parte de un colectivo tal, que siga la ideología tal y que apoye la campaña tal tu criterio no tiene mucho a donde ir. Algo así como lo que sucede en los países de extremo oriente, donde te defines en gran parte por el grupo social al que perteneces.
A veces te encuentras que hay incluso colectivos que adoptan como "suya" una causa o protesta y hasta se encabronan con cualquier otro que lo haga sin contar con ellos.
Algo así como una franquicia.
Este postureo, a juzgar por lo que estoy viendo (y espero equivocarme), parece no tener ninguna consideración real por aquellos a los que pretende (o dice) proteger. Mañana sale una campaña diciendo que hay que proteger a los Indios Chichinabo del norte de Canadá y me veo a un montón de seres en masa corriendo a hacerse fotos para "salvarlos" (aunque esos indios no vean un puto duro del tema y ni siquiera sepan que hay gente que está haciendo una campaña por ellos), sin preguntarse siquiera si esos indios existen de verdad o es otro bulo más de los muchos que hay por Internet. Bulo o no, a muchos es que parece darles exactamente igual: la idea no consiste en defender algo realmente; tampoco consiste en actuar cuando nos encontremos delante de un problema. No consiste en hacer causa común REAL para llegar a la raíz de algo: la idea es que simplemente tiene que parecerlo. Ojalá. Ojalá me equivoque, queridos Distópicos, y mi cinismo me esté llevando a un caso de paranoia extrema. Si es así, no hay nada de qué preocuparse: a mí se me ha ido la pelota, pero solo se me ha ido a mí; y en realidad la mayoría de la gente es bienintencionada y realmente está haciendo cosas por solucionar los problemas. Si me equivoco podemos estar tranquilos, entonces... porque en el momento en que se detecta una situación de alarma social (tampoco tiene por qué ser una emergencia extrema, hablo de fenómenos cotidianos que, a mi juicio, se ignoran a menudo) el viandante más próximo actúa lo mejor que puede y las cosas jamás van a más.




































