lunes, 30 de diciembre de 2013

Escupiendo Rabia- Tropecientas formas de mearse en la Literatura



Resulta jodidamente irónico, cuando no contradictorio, que en una cultura como la nuestra, donde TODO el mundo se queja de cómo se va a tomar por culo la cultura, donde NADIE ve tele exceptuando los documentales de la 2 (o al menos, eso dicen las encuestas a pie de calle) y donde las librerías se abarrotan cada vez que palma un Benedetti, luego te encuentras actitudes opuestas. De esas de las de patada en la boca a cualquier cosa que rezume algo medio cultural (a lo que llaman "pedante") o directas blasfemias.

Con este párrafo introductorio quiero dejar claro que no me voy a poner ni pedante ni tuercebotas, ni voy a empezar a arremeter contra la llamada "literatura de entretenimiento", la cual considero digna y necesaria, ya que no todo tiene por qué ser Marcel Proust, ni puta falta que hace. Contra lo que voy a arremeter (y aquí ya podéis ir cargando los ladrillos y las antorchas, si os sale de los huevos) es esa subcultura del garrulo, del ignorante. De ese que va de no sé qué coño va, pero que luego tiene los santos cojones de ir diciendo que una figura como Quevedo es "una puta mierda porque hoy en día nadie lee un libro suyo".

Ojo, no estamos hablando de gustos. Los gustos, usando el término demagógico por definición que medio país de catetos usa para justificar la barrabasada más gorda que puedan parir, son como los ojetes y cada uno tiene el suyo. Por tanto, si a uno le gusta la mierda, pues oiga, en su derecho está, como está en su derecho de no gustarle algo exquisitamente escrito.
No, no van por ahí los tiros. Van precisamente en el momento en que alguien se cree que porque un libro no vende o porque hoy en día no es leído, se convierte en mierda. Nos sueltan no sé qué gilipollez de que un libro tiene que ser acorde con su tiempo y no sé cuántas mongoladas más y se quedan descansando. Sentando cátedra y dando lecciones a gente que oye, igual tiene más idea de literatura que ellos. Principalmente porque algunos de esos "ellos" hasta la han estudiado de forma intensiva, a manos de profesionales que les han orientado y usando documentación académica que, bueno... les ha enseñado cómo funciona la literatura, más allá del subjetivo y maniqueo "Me gusta/ no me gusta".

"Tolkien no sabía escribir porque metía muchos adjetivos. Y como a mí los adjetivos no me gustan, pues eso. No sabía".


Aquí es donde entra la labor del filólogo, figura insultada, menospreciada y ridiculizada por el paleto de a pie, que se cree que un filólogo (de la rama que sea, clásica, hispánica, anglista) es un tío que se dedica a leerse libros mientras se saca pelotillas de la nariz y que lo único que hace es apuntar lo que le ha molado de un libro, para luego comparar notas con otro que hace exactamente lo mismo. Algunos de esos "genios" que se creen el puto Dios por haberse leído un libro y haber entendido que la M con la A se dice "MA" incluso son capaces de decir que la Universidad de la Vida te enseña más sobre literatura que lo que te puedan enseñar en cualquier facultad de este puto planeta.
Resulta contradictorio, sí... que esos mismos sean los que vengan hablándonos de cultura y luego sean capaces de menospreciar de esa manera a gente que se dedica profesionalmente a los estudios literarios. Gente sin formación alguna (no hablo ya de la universitaria, ya que hay muchas formas análogas de estudiar la literatura que van surgiendo en los últimos años) que viene dando lecciones a quien sí la tiene, desde la más absoluta ignorancia y con una prepotencia que, digan lo que digan, yo no he visto por parte de los filólogos en la puta vida y, creedme: filólogos he conocido a unos cuantos a lo largo de mi puta vida. Gilipollas que van dando lecciones a filólogos, unos cuantos más.

Lo que sí me parece curioso es ese concepto de la Literatura que se tiene en general: si un señor se va y le da lecciones de medicina a un médico, por lo general la sociedad lo llama (como poco) subnormal y lo pone al nivel cultural de un vidente televisivo. Lo llama chapucero, estafador y gañán. Dicen que se aprovecha de la gente y que miente como un bellaco, hablando de lo que no sabe.
Con la Literatura (la cultura, oiga, una de las grandes preocupaciones del tuercebotas de a pie, que se rasga las vestiduras en el momento en que ve un "Hoyga" en una red social, y que al mismo tiempo te cita a Shakespeare -o eso cree- con una facilidad pasmosa, pero luego dice en petit comité que El Quijote es una puta mierda "porque se aburrió al leerlo"), si nos fijamos, no pasa así: pegas una patada y salen unos quinientos reseñistas de libros que en su vida no han leído más que los libros que les regalan para reseñar. Estos seres escriben artículos basados en impresiones personales, carentes por completo de argumento alguno que respalde sus tesis e incluso mintiendo deliberadamente acerca de las obras que están analizando. Convierten el análisis literario (una disciplina que tiene bastante miga) en un chapucero "Me gusta, lo recomiendo", digno de páginas de fandom sobre cine y otras payasadas más. O de esos que te sueltan la gilipollez máxima de "Es que la calidad de una obra literaria es algo subjetivo y no puede cuantificarse". Dicho de otro modo, "Justifico mi total y absoluta ignorancia con respecto a los estudios literarios defendiendo lo mucho que me gusta una cosa y sentando cátedra con ella, sin argumento racional alguno que respalde lo que digo". Y con eso, oiga, da la puta casualidad de que se sientan en el trono de Lo Incontestable y se ponen a la altura de gente que se ha pasado años estudiando eso que ellos, con cuatro ratitos (literales, cuatro) de sentarse delante de un libro o un relato, ya se creen que conocen.
Pero tienen su derecho a expresarse y a nadie les parece que estén mintiendo.

"¿Cómo? ¿Que lo que más destaca de Harry Potter es su uso de múltiples narradores en primera persona? ¿Pero tú te has leído los libros, pichita?"
"No, ES QUE ES MI OPINIÓN".


Si hablamos ya de esos concursos literarios en los que el jurado no tiene cojones de explicar por qué un relato o texto ha ganado un premio, más allá del "a mí me ha gustado, por tanto está bien", o esas reseñas pactadas entre autores e infladas, poniéndose a la altura de yo no se qué autor que lleva toda su puta vida escribiendo, es cuando vemos el concepto que tenemos de lo que es la Literatura (elevada o no) y de lo que nos importa realmente leer (o, más fuerte aún) escribir un libro.
Nos llega, por ejemplo, el demagogo subnormal de turno, diciendo que el libro está para venderse y que, si se compra, es bueno. Mis cojones, por esa regla de tres, cualquier imbecilidad que venda es buena y no es una estafa. Por ejemplo, las pulseritas terapéuticas aquellas con imanes que decían que lo curaban todo. O las putas bayas de Goji. O lo que sea que lleve una campaña de marketing medio en condiciones. Cualquier cosa de esas se ha considerado "estafa" con el paso del tiempo, pero libros que no tienen ni pies ni cabeza o ediciones cargadas de faltas de ortografía se llaman "obras maestras", solo porque a algún gilipollas se le ha debido ocurrir patentar lo de "Pero es que a mí me gusta". Y con eso, damas y caballeros, ya está todo justificado. Con ese argumento aprendido en jueves ya tenemos perfecto derecho a decir que los que estudian cómo funciona la literatura no tienen ni idea de nada. Ya podemos ponernos por encima de la gente que ha estudiado y que se ha partido los cuernos para sacarse una puta carrera de letras (las grandes despreciadas de la historia, porque "solo valen para dar clase", como si dar clase fuese una labor menor - curioso, porque ahora TODO el puto mundo se pone de parte de los docentes en plena época de recortes-, o como si no hubiera carreras de ciencias -tales como las Matemáticas- que no estuvieran principalmente orientadas a la docencia) precisamente para llegar a eso.


Hoy en día, si escribes y no te llaman el Stephen King español, no eres nadie.
Porque el objetivo de todo autor(zuelo), por lo que se ve, es parecerse a otro.
Viva la personalidad y abajo el criterio de comparar a alguien con los demás, preferentemente si vienen de fuera y ganan pasta.


Quizás nuestro concepto de "cultura" no es más que una puta fachada. Hace algún tiempo, el que sería mi coordinador de doctorado me contó una vez que España es uno de los grandes consumidores de libros, pero que luego se demuestra que la gente cada vez lee menos. ¿Cómo se come esto, entonces? La respuesta que me dio fue doble: por un lado muchos de esos libros que se sacan al mercado no son para consumo patrio: hay editoriales que sacan tiradas muy grandes, que luego exportan a Latinoamérica, con lo que eso de "Se han editado tropecientos mil ejemplares de no sé qué" no siempre se traduce en que el fulano español de turno se los meta por las córneas. Por otro, el concepto de libro como objeto para fantasmear: según este planteamiento, mucha gente en nuestro país ha tenido por costumbre comprar libros simplemente para lucirlos en las estanterías, pero no pasar de ahí. Yo mismo puedo poner el caso de una vecina que tengo que, no es que la mujer no tenga costumbre de leer: es que no sabía, simple y llanamente. Pues ahí que estaba la señora, comprando enciclopedias y novelas... y, podéis llamarme pesimista si queréis, pero sospecho que no es un caso en absoluto aislado. No el que haya gente analfabeta en este país, claro (para mí cada vez son menos), sino de gente que hace eso, lo de comprar libros simplemente para parecer más "culto".

Nos damos cuenta de que el libro como tal ha perdido su valor como objeto cultural para limitarse al rollo hipercomercial en el momento en que alguien gana un Planeta o un autor medio reconocido pasa a mejor vida. A partir de ahí, nos damos cuenta de que TODO Cristo era megafan de ese tío, aunque escribiese poesía existencialista con reminiscencias metafísicas y nadie tuviera ni guarra de lo que iba el asunto. Aunque no sacasen una edición en condiciones de sus obras desde hacía unos cuantos años. Ahora, como sucede con la música, todo se convierte en "Se nos va un grande, descanse en paz". Todo son citas (o supuestas citas) de sus poemas y sus obras. Todo el puto planeta se sube al carro para parecer más molón, para parecer que lee y que, por ende (me encanta esta asociación) es más inteligente. Las grandes superficies, para no ser menos, se hacen eco de esta demanda y compensan la oferta de gilipollez crónica con "Especial fulano muerto", poniendo los libros del susodicho a mitad de precio en un stand especial para que se vea bien. Así unos parecen más cultos y otros, más comprometidos.
Y ninguno pasa de la fachada y la pose.


Vemos esto en casa de alguien y nos meamos en los pantalones, asumiendo que ha leído TODOS estos libros y, no solo eso: asumimos además que los ha entendido y negamos la posibilidad de que, de entre todos esos libros, pueda haber mierda concentrada y sin adulterar.
Porque si tienes muchos libros en el salón para que todo el mundo los vea eres primo hermano de Dios.


Te tienes que reír cuando ves cómo el personal empieza a compartir de forma viral por Internet citas atribuidas a no sé qué autor. Te pones a investigar (porque eso es lo que suele hacer alguien con un mínimo interés) y te das cuenta de que no es que el autor no dijese eso tal cual; es que no hay escritos suyos por ninguna parte en los que se reconozca que dijese algo ni parecido. Día sí y día también ves cómo una caterva de subnormales e hijos de puta (para mí no tienen otro nombre) mutilan y sodomizan el nombre y la obra de autores que llevan siglos siendo un referente con imbecilidades new age, cursis y cargadas de un vitalismo tan falso que no se lo cree ni el soplapollas que la escribió. El caso más flagrante, en el momento en que veo cómo alguien sube una supuesta cita de Walt Whitman, de un poema que no me termina de sonar. No he leído demasiado a Whitman (yo no tengo problemas en admitirlo). No más allá de lo que estudié de su poesía en la carrera, que fue un poco en plan genérico, junto a otros "muermos de esos" (como los llaman algunos) como Emily Dickinson, Edith Warthon o Joy Harjo... Pero me puse a investigar, nada más que por deformación profesional.
Os vais a mear con el resultado.
No es que el poema como tal no existiese: lo que había hecho algún hijo de la grandísima puta fue coger uno de los poemas más famosos del autor (Song to Myself), añadirle en mitad del poema la estrofa cursi-soplapollas y ponerle otro título. Lo que viene siendo un acto de mutilación y cara dura de los de cagarse. Algo similar a coger la obra de Jane Austen y meter escenas de zombis por medio aprovechando que la mujer y sus posibles herederos están criando malvas desde hace siglos para que no puedan defenderse, solo que dejando solo el nombre del autor.

Supongo que este meme de Cuantarazon os parecerá gracioso.
Lo es.
Más gracioso es darnos cuenta de que este se pilla al vuelo porque está hecho para ser pillado al vuelo. El 99% de las citas falsas la gente se las come dobladas y se queda con lo de "Uy, qué bonito", sin pensar en que pueden estar quedando como unos putos ignorantes al compartirlas de un modo tan alegre.
Pero allá cada uno.
"Para gustos, los colores", esa es la defensa standard.


Lo más triste en realidad no es que se hagan citas falsas, si nos fijamos. Lo más triste de todo esto es la ignorancia. Que todo el puto planeta las comparta con el pretexto de "Lo que importa es lo que se diga, no quién lo diga", sin comprobar que lo que están es difundiendo una puta mentira (que puede que a la gente de a pie no le importe, pero para algunos nos parece una simple aberración), demostrando que no saben nada del estilo del autor al que citan, y encima justificándose con chorradas. Meándose en autor y obra, y de paso en todo aquel que les diga "Oye, que no sé quién no dijo eso". Porque ahora resulta que TODO EL PUTO PLANETA sí sabe más de literatura que cualquiera que la haya estudiado o que se dedique a ella, ¿sabéis? El chiste es que esos mismos que se pasan el día compartiendo estas gilipolleces se rasgan las vestiduras cuando se enteran de que lo de los famosos perritos de la perrera de Mónica son un bulo desde el puto 2008 y se sienten estafados por haber difundido una noticia falsa con su mejor intención. Cojones, mentira una, mentira la otra. Porque, seamos honestos: mucho difundir lo de los putos perros, pero a ver cuántos han llamado de verdad para darse cuenta de que es un bulo. Y si lo han hecho, coño, ¿cómo es que nadie va diciendo por ahí "Oiga usted, que yo he llamado y me han dicho que es mentira"?

Los pobres cachorros, "a punto de ser sacrificados desde 2008" o por ahí.
Una de dos, o es un bulo o es para apadrinar cachorros zombis.
Y ya he dicho muchas veces que entiendo que os guste la puta moda zombi, pero asumidlo de una santa vez y madurad, coño: los zombis no existen, os pongáis como os pongáis.


Es por eso por lo que tengo que reírme de la ignorancia supina del personal. De ese que va por la vida intentando convencerte de que es culto, de que sabe de lo que está hablando; del que te viene dándote lecciones sobre cosas que tú mismo has estudiado y de las que normalmente no alardeas porque, joder, para ti son parte de lo que eres, y si estás satisfecho con ellas, no necesitas restregárselas a nadie por la cara como hacen todos estos desgraciados.
Sí, me río y podéis llamarme irrespetuoso si os sale de los cojones, ya que tengo asumido que lo haréis (es una de las defensas cutres más básicas al respecto). Más faltas de respeto veo que tiene mucha gente a diario hacia la cultura, de la cual dicen lamentarse porque la estamos perdiendo, y a los que la hemos estudiado en profundidad (no es una cuestión de sentirnos superiores que tenemos los filólogos, es un puto hecho, como es un puto hecho que un botánico estudia las plantas en profundidad o un físico las leyes físicas) parece que nos tiene que gustar por cojones.

Así que al próximo palurdo que no sepa ni hablar, de esos que no sepa ni dónde tiene la cara pero que venga dándome lecciones en plan Jesucristo en lo alto de la montaña, me venga diciendo que en la Universidad de la Vida le enseñan a uno a entender la literatura (o la ciencia, o las leyes o la ingeniería o lo que sea) mejor que en un sitio donde hay profesionales que te orientan (no hablo ya de Universidad, hablo de cualquier sitio donde haya una mínima formación, que puede ser un instituto o donde sea), le voy a preguntar si también enseñan a comer nabos. Porque eso es lo que le voy a pedir que me coman, a ver si, como ahí se aprende de todo y se sabe más que todo bicho viviente también tienen una puta cátedra de eso.

martes, 17 de diciembre de 2013

Mondo Chorra- Guía lingüística básica para visitantes de MalaGotham




Mi mundo-hogar es un sitio especial, y no (solo) porque sea mi ciudad. Aquí, como en cualquier otra ciudad, hay una forma propia de hablar. En el caso de MalaGotham, encontramos todo un sinfín de términos locales y formas de expresarse que pueden marcar la diferencia entre un autóctono y un visitante. El objetivo de este artículo es desgranar algunas de las expresiones más básicas que usamos los nativos de esta ciudad para aquellos que venís de fuera. Gracias a eso, se puede garantizar vuestra supervivencia en una ciudad tan extraña como esta.

¡Keíse'r tíoh!- (traducido literalmente como "Qué dice el tío") Esta es una forma básica de saludar entre MalaGothamitas. Su análogo en castellano standard vendría a ser algo similar a "Cuéntame, ¿cómo te va, hombre?", solo que aquí tiene un caracter más como de compadreo y buen rollo.

Iaaavekesí- (traducido literalmente como "Ya ves que sí") Esta es una forma de expresión empleada básicamente para dar la razón cuando se está de acuerdo con alguien. Hay variantes de significado similar como Eonóh ("¿Es o no?"), Eonoéh ("¿Es o no es?") o Aanndakenóh ("Anda que no")

Ai ai- ("Ahí, ahí") Esta interjección se utiliza para animar o jalear a alguien que dice o hace algo con lo que está de acuerdo.


La Fuentecoloreh (=Fuente de colores) de Taatinoh (=Teatinos, barrio de MalaGotham cercano al Campus Universitario), llamada así por razones obvias. También se la conoce como Fuenteloteletabih (= Fuente de los Teletubbies)


¡Ojú!- (Sin correspondencia fonética con nada conocido) Interjección usada para expresar sorpresa o disgusto. Podría equivaler a un "hala", pero tiene un matiz más enfático. Cuando se usa tres veces, implica el máximo grado de sorpresa o incluso alerta.

Aroaroaroh- ("Claro, claro, claro") Esto se emplea principalmente para dar la razón al hablante, aunque de forma más rotunda que el Iaaavekesí y sin ese componente de jaleamiento que supone el Ai ai.

Toperita, ¿abeh?- (traducido literlmente como "Todo perita, ¿sabes?") Esta expresión se emplea para dar la aprobación acerca de algo o cuando a uno le gusta algo. Importante: NO se usa para cosas de comer; para ello usaríamos Towenoh, ¿abeh? Para el toperita, ¿abeh? encontramos algunas expresiones análogas como el Towapo, ¿abeh? ("Todo guapo, ¿sabes?") y el clásico Tomortá, ¿abeh? ("Todo mortal, ¿sabes?"). Nótese que el uso de abeh es similar a una tag question en inglés y tiene un carácter totalmente vocativo, incentivando la interacción con otros hablantes.

¡Kefatiga, íoh!- ( "¡Qué fatiga, hijo!") Esta expresión es un false friend, ya que no es lo que parece: en MalaGotham, el término fatiga no hace referencia solo al cansancio; aquí su significado está ampliado al de un sentimiento muy similar a vergüenza o apuro. Nótese el ioh como componente enfático, no necesariamente dirigido a una segunda persona, aunque sí bastante frecuente dicho uso.


Dos muchachas bailando en la feria'rcentroh (= Feria del centro, la festividad laica más tradicional de la ciudad) en mitad de la Plazalacontitución (=Plaza de la Constitución, el Picadilly Circus de MalaGotham)


Emberdáh- ("En verdad") En MalaGotham esta es una forma muy frecuente de iniciar una frase, de un modo muy similar a "A decir verdad". También se puede usar para estar de acuerdo con alguien, con frases como emberdáh zí. Su forma negativa, emberdanóh, se suele traducir más como "A decir verdad, no", siendo una forma que se usa para desmentir algo previamente dicho.

Toalobaoh- ("Todo alobado") Término para indicar que alguien anda despistado o incluso adormilado. Posee una nutrida variante de sinónimos, tales como Toh-nortaoh ("Todo desnortado") , To'mpanaoh ("Todo empanado") o Buhkandoalúah ("Buscando alúas". Alúa= hormiga con alas)

Alikindói- (Sin adaptación fonética) Esta expresión, de etimología incierta, es el antónimo de la anterior. Una persona que está Alikindói está atenta o prestando atención a algo. Una variante moderna de esto la encontramos en Arloroh.

Guardrapa- (Sin adaptación fonética) Un guardrapa es una persona trapera y que no es de fiar. Este calificativo, bastante peyorativo, suele tener variantes fonéticas como gualdrapa o guartrapa. También se pueden encontrar sinónimos como trápala o bahúno (=Bajuno, aunque este término es más frecuente para referirse al término siguiente).

Merdellón - (Sin adaptación fonética) Esta expresión apareció ya en el post previo "Tribus de MalaGotham", así que no me extenderé mucho en esto. Una persona merdellona es una persona barriobajera y ordinaria, ya sea en pinta o en modales.


Lacatedráh (=La Catedral), también conocida como Lamankítah (= La Manquita), debido a su característica falta de una torre.


¿Andeandah?- ("¿Dónde andas?") Aunque esta expresión puede ser tomada en su sentido más literal, también tiene un segundo uso, de carácter vocativo. Se emplea con la intención de preguntarle a alguien qué es de su vida tras cierto tiempo en que no ha estado presente.

Pó (náh) - ("Pues (nada)") Tras esta locución se esconde todo un entramado semántico, con relativa variedad de usos. El primero se emplea para abrir frases y discursos, como queriendo dar importancia a lo que se va a contar. El segundo uso es una interjección que se usa cuando un MalaGothamita arroja la toalla ante algo que considera indigno de su esfuerzo o preocupación.
Existe un tercer uso, usado básicamente para romper un silencio en el momento en que una conversación ha llegado a un punto muerto o en el que ambos tertulianos han dicho lo que tenían que decir. También se puede usar para abrir un discurso de despedida, por ejemplo, cuando alguien está a punto de decir adiós por teléfono.


Er Guomenzecre (=Women's Secret) de CalleLarioh (= Calle Larios, el Oxford Street de MalaGotham). Aquí es donde la gente queda.


 CalleLarioh topetáh (=Toda petada, llena de gente)


¡Valeh!- ("¡Vale!") Término cuyo significado se toma directamente del original en latín ("¡Adiós!/ ¡Cuídate!") y que aquí se conserva prácticamente tal cual. Existen sinónimos del tipo ¡Engah! ("¡Venga") o ¡Kuíateíoh! ("¡Cuídate, hijo!") Nótese cómo la palabra íoh no hace referencia a parentesco.

Cusha-  ("Escucha") Expresión vocativa que se usa al principio de un discurso para captar la atención del oyente. No hay distinción morfológica entre singular y plural.

Eah- (Sin adaptación fonética) Este vocablo no tiene una traducción concreta, sino que se utiliza para reafirmar lo dicho o hecho. A menudo eah resume toda una actitud hacia algo en concreto.

Venakà p'akáh- ("Ven acá para acá") Frase de marcadísima redundancia, la cual se usa con carácter totalmente enfático. Muy indicada para madres cuyos desobedientes hijos están por ahí dando vueltas y se quiere conseguir que vengan de una puta vez.

Tobardaoh- ("Todo baldado") También, toguanníoh ("Todo guarnido"). Estos término se emplean para decir que alguien está muy, muy cansado y que ya no puede ni con su alma.

To'hmayaoh- ("Todo desmayado") Esto se usa para decir que alguien está muerto de hambre. Hay expresiones similares, tales como Tengo mah'mmbre ke'r perrounsiego ("Tengo más hambre que el perro de un ciego")

Topiyaoh- ("Todo pillado") Alguien está topiyaoh cuando se comporta de un modo incoherente, ha perdido los papeles o simplemente está chalado. Se pueden encontrar variantes menos frecuentes como Tocoíoh ("Todo cogido") o el socorrido shalaoperdío.



Foto Totípikah ("Todo típica", muy vista, poco original) del skyline de MalaGotham.


Ase rajca- ("Hace rasca") Expresión standard para referirse a que hace frío. También, tacayendo una pelúa que no veah.

Noj pillah rajkah("Nos pilla rasca") No confundir con la anterior. Si alguien pillah rajkah es que se convierte en afectado de algo en particular. Por ejemplo, de una ráfaga de guantasho (= guantazos): si esa persona está por medio y se lleva uno sin querer, le ha pillaoh rajkah.

Ershí debordeh- ("El chip de borde") Cuando alguien pone Ershí debordeh se pone Tomaláe ("Todo malaje"), con Mumalapipah ("Con muy mala pipa") o con Mumalafolláh ("Con muy mala follada"). Esto es, se vuelve una persona desagradable y sus contestaciones son tan finas como una patada en la cara.

Noveíoh- ("No veas, hijo") Esta expresión es muy frecuente decírsela a alguien que ha puesto Ershí debordeh. Es una forma de decirle a esa persona que su actitud no es la correcta y que haría bien en cambiarla, a ser posible cuanto antes. También se puede usar alguna otra expresión análoga como Ezonoéh íoh ezonoéh ("Eso no es, hijo, eso no es"). Noveíoh tiene una segunda acepción para indicar sorpresa. Es bastante frecuente usarla alargando mucho la primera "o".

Unviáeh- ("Un viaje") Medida de cantidad indefinida, generalmente para expresar "mucho, casi demasiado". Esta unidad se usa para nombres contables o incontables, pero raramente como adverbio. Para este uso, se recomienda el genérico Unapeshá ("Una pechada"), que suele englobar ambas categorías.

Empatuléah- (Sin una traducción fonética concreta, lo más parecido sería "en patulea"). Ir Empatuléah es ir en grupos de al menos cuatro personas para hacer cualquier cosa. O no hacer nada. El caso es ir.


Gente Empatuléah viendo la procesión de Ercautivoh (El Cautivo= especie de deidad local, muy reverenciada en la ciudad)


Papafritah- ("Patata frita") Este término se emplea para referirse a alguien que no es bueno haciendo algo. Un papafrita ugando ar fúrgo, por ejemplo, es alguien que no destaca por ser un buen jugador en un campo de fútbol. También se puede referir para alguien que es muy tonto.

Ma'arón- ("Majarón") Previamente aparecida en el post "Tribus de MalaGotham", esta palabra hace referencia a lo que viene siendo un payaso, un idiota o alguien que no tiene sentido del ridículo. A menudo puede usarse como sinónimo ma'arah, ma'aretah, mongoloh, tonto'rkuloh o pamplinah. Todos estos se caracterizan por aséerpoya ("Hacer el polla"), o hacer el idiota.

Pamplináh- ("Pamplinada") Derivada de uno de los términos anteriores. Una pamplináh es una tontería o una idiotez.


Arriba, el Cajtillo Ibrá'rfaroh (= Castillo de Gibralfaro), a la derecha, La'rcazabah (= La Alcazaba) y abajo, Erteatroromanoh  (= El teatro romano)


Shaveah - ("Chavea") Un shaveah es básicamente un chaval joven. Cuando uno taesho un shavea quiere decir que está en la flor de la vida, que se conserva bien o que es joven de espíritu.

Shorraera- ("Chorradera") En Málaga, tal y como decía ese sabio de la lengua nativa, Dani Rovira, no hay toboganes. Hay shorraeras, porque se usan para shorrarze (=deslizarse) y no para tobogarse, que eso no existe.

Ruínah- ("Ruina") Un Ruínah en MalaGotham (se pronuncia marcando mucho el acento en la i) es la clase de persona que no solo arruina su vida metiéndose en problemas de todo tipo (de ahí el término), sino que es capaz de arruinar también la de aquellos que le rodean. Por lo general un ruínah tiende a ser un shumma ("chusma", macarra o personaje de baja estofa) o incluso un shummón ("chusmón", versión 2.0 del chusma habitual, más chungo, ordinario y follonero), aunque el término puede referirse también a un balaperdíah ("Bala perdida").

Moraga- (Sin traducción) Las moragas en MalaGotham son fiestas nocturnas en la playa. En estas, si las autoridades lo permiten (o si el equipo creativo es lo bastante avispado), se puede encender fuego y montar una barbacoa con ehpeto de zardinah (=Espeto de sardinas, sardinas clavadas en un espeto o barra de metal y asadas directamente sobre el fuego), shorizo d'Ardaleh (=Chorizo de la localidad de Ardales, famosa por la calidad de su embutido) y otras cosas ricas de comer. En toda moraga es imprescindible la presencia de al menos un idiota que se coge un pedo muy tonto, otros tres o cuatro idiotas por cada uno de estos que van a consolarlo cuando le da por llorar diciendo que nadie le quiere, y un tío con barbas y una guitarra española que tocará los grandes éxitos de Nirvana o Héroes del Silencio.

Campero(Sin traducción) Un campero es una especie de bocadillo local, consistente en un mollete de pan que ha pasado por un grill o tostador previo, relleno de mayonesa, tomate, lechuga y jamón cocido. De los camperos hay un sinfín de variedades, tales como el campero de atún, el campero de pollo o el campero vegetal, al que misteriosamente se le sigue añadiendo jamón york y nadie sabe por qué.

Su campero con su pollo y su tomate y su leshuga.


Pitufo- (Sin traducción) Si bien en otras partes de nuestra geografía un pitufo es un enanito azul vestido de blanco que sale en series de dibujos, en MalaGotham tiene un significado extra: se trata de un bollito de pan, algo más pequeño que una media viena, muy frecuente en desayunos y meriendas.

Platoh de'lohmonteh- ("Plato de los montes") Plato combinado típico de las ventas (=restaurantes emplazados en carreteras cercanas a zonas rurales, típicos por sus comidas autóctonas y por ser la sede más clásica de bodas, bautizos y comuniones) consistente en lomo en manteca, patatas fritas, pimientos asados, huevo frito y chorizo.

Choguarma("Shawarma") Término de reciente incorporación al habla local. Un shawarma es lo que en otras partes se conoce como un kebab; esto es, una especie de rollo de carne de cordero y verduras, envuelto en pan de pita y aderezado con salsa de yogur. Es muy frecuente ver a los MalaGothamitas cascándose uno a las cuatro de la mañana tras haberse hartado de empinar el codo en un bareto.

Y esto es todo, de momento. Hay muchas más expresiones (como las referentes a servir un café, por ejemplo, que requieren una explicación bastante extensa), pero he querido poner las más básicas para todo aquel que quiera internarse en MalaGotham y mezclarse con su pintoresca fauna y, con paciencia y esfuerzo, sentirse como uno de ellos.
¡Valeh!

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Escupiendo Rabia: Absurdismo laico




Pues no, amiguetes. No teníamos bastante ya con el creciente aumento de los grupos radicales religiosos. Sí, de esos que proliferan cual champiñones, vendiéndote salvación divina a cambio de devoción absoluta a vete-a-saber-qué-culto. No eran suficientes majarones de la talla de ese que venía diciendo que jugar a videojuegos era pecado y no sé qué más idioteces basadas en el odio hacia los que son diferentes (cebándose a lo bestia en el colectivo homosexual, por la puta cara) y luego predicando el "Amooorrrrr a Dios", como si eso de amar lo hubieran inventado ellos. Tampoco bastaba que la Gran Franquicia de Dios siguiera erre que erre diciéndole a la gente cómo y con quién debe follar y negándose a admitir como válido el uso de anticonceptivos, mientras cosas tan lindas como el SIDA y las enfermedades venéreas campan por el planeta, por no mencionar una superpoblación de tres pares de cojones (y en aumento) que a ver cómo capeamos de aquí a tres generaciones o cuatro. O que haya payasos que vayan por la vida con la misión de obligar al prójimo a creer en Dios y, no contentos con ello, obligar al Estado a que todo se haga por pelotas según su credo religioso, como si tuviésemos un culto oficial que todos tuviésemos que seguir.

No era suficiente que surgieran no sé cuántos grupúsculos que van de paganos por la vida, sacándose ritos de la manga y poniéndole el "precristiano" por delante para darle solera al tema y parecer como más interesantes. Grupitos de estos que te salen con un rollo new age de lo más molón y que a la primera de cambio se hacen los ofendidos en el momento en que alguien les dice "pues oye, yo creo en lo mío" y los llaman borregos, conservadores y no sé qué idioteces más. De esos que te vienen con el rollito "No sabes nada, Jon Nieve" y que te obligan a pensar que tus creencias están equivocadas porque no son lo bastante espirituales o porque no tienes la mente lo bastante abierta. Como dando a entender que eres imbécil, así en fino.

No estábamos ya hasta los mismísimos cojones de tanto radical religioso-filosófico-espiritual-inserte-aquí-su-credo que ahora nos llegan los super ateos de toda la vida y se nos ponen en el mismo plan. Con esto no me refiero a la persona que niega la existencia de cualquier entidad superior, deidad o como se quiera llamar, que para eso existe la libertad de culto y cada uno reza lo que le da la gana, como si no quiere rezar nada, ojo. No, me refiero a esos que por lo que se ve, no están contentos con ser ateos (lo dicho, algo de lo más respetable) y tienen que andar demostrándolo las putas veinticuatro horas del día, propagando además tanto odio irracional hacia los que no son de su forma de pensar como aquellos a los que ellos mismos se pasan todo el santo día criticando. Porque se ve que eso de ser ateo, como insinúan algunos, no te vuelve ni más inteligente ni te hace menos gilipollas: se puede ser el mismo imbécil redomado, solo que sin creer en Nada superior.


Traduzco esta frase, que resume todo un sistema de creencias para mucha gente, sin pararse a pensar que son exactamente iguales a lo que critican. Desde el otro extremo, pero calcaditos en modo y actitud: "Denuncia a los cristianos evangelistas, predica el ateísmo a todo el que se encuentra". En la camiseta, "Soy ateo, debate conmigo".


A tales extremos llega la estupidez supina del ser humano que ahora nos salen con coger y "laicizar" términos y conceptos que tienen un origen principal (y no solo principal, sino únicamente) religioso.
Antes de que empecéis a cargar las piedras, vamos por partes: por un lado es cierto que lo que viene siendo el culto católico-cristiano-apostólico-romano-lavado-y-a-máquina ha tenido los santísimos (nunca mejor dicho) huevos de adueñarse de unos cuantos conceptos que eran anteriores a su época e insertarlos como el que no quiere la cosa en su credo, véase el caso del matrimonio que, con el paso de los años, se ha ganado la posibilidad de celebrarse por lo civil. En esto tengo que decir que claro, aquí sí tiene sentido que haya matrimonios civiles, ¿por qué? Porque el matrimonio puede ser un sacramento, pero antes de ese concepto (es decir, antes de la implantación del cristianismo) ya había uniones entre dos personas. La gente se une, se arrejunta, se casa y demás, por lo que es de cajón que eso quede institucionalizado y regulado por alguna parte, tal y como contempla nuestro Código Civil.

Esto se hace por todas partes, en todas las culturas. Ha venido siendo así toda la vida y es lógico que esté reglado.
Por cierto, no me preguntéis por la cara de la chica de la izquierda. Supongo que no le hacía mucha gracia pasarse toda la mañana escuchando a su madre diciéndole lo bien que le quedaba el tocado.
Yo tendría la misma cara de estar en su situación.


Más curioso (y descarado) es el caso de las ceremonias fúnebres, donde sí hemos visto que el culto de los amigos del crucifijo sí se ha impuesto un poco por cojones: a menos que usted forme parte de alguna iglesia concreta y ésta se encargue de los ritos de paso, le echa usted pelotas si quiere ser enterrado sin ceremonias, sin su cruz en el ataúd y sin que tenga que haber un oficio fúnebre presidido por un sacerdote (con o sin misa completa, el cura anda por ahí). Poco a poco, por las noticias que me han ido llegando, van surgiendo cementerios laicos, lo que me parece no solo respetable, sino justo. De momento son pocos, pero bueno, todo se andará dependiendo de cómo vaya evolucionando la mentalidad humanoide de este país de salvajes.

¿Dónde está, pues, el objetivo de este artículo? ¿Dónde está la crítica entonces?
La absurdez completa nos la encontramos en el momento en que, no contentos con luchar por lo que es justo, una panda de radicalillos, de esos que van a voz en pecho gritando "Oiga usteeeed, que yo soy ateoooo" (entre paréntesis "Y más que usted y que todos los demás"), se encaraman a la parra y le meten el pepinazo al asunto de tal manera que la cosa pierde el norte. Me refiero, claro está, en el momento en que ahora deciden laicizar conceptos como el del bautismo y, por lo visto también, también la comunión.

Analicemos el concepto de bautismo en sí. Para aquellos que no andéis del todo puestos en el tema, es básicamente un ritual por el cual una persona (hoy en día recién nacidos, pero no siempre fue así... Véase que Cristo se inició en el bautismo ya crecidito, y como él, unos cuantos más) entra en el seno de un culto. Hay bautismos en el judaísmo, el cristianismo e incluso en cultos derivados de esta rama, como sucede entre los evangelistas. En resumidas cuentas, es un acto ESTRICTAMENTE religioso, donde no hay concepto civil por ninguna parte: no hay unión entre personas ni (por suerte) la diña nadie.
Y es justo aquí donde surge la chorrada padre: que ahora te llegue un grupo de señores, hasta las cejas de ideología supermolona, soterrando un odio cerval a todo lo que huela a incienso y te digan que quieren hacer una propuesta para que haya una ceremonia laica de esto tiene tanto sentido como pensar en hacer un exorcismo si no se cree ni en el Diablo ni en las Fuerzas del Mal, o en lo sobrenatural, siquiera. Que me vengan con la monserga de convertirlo en el "Acto civil de puesta de nombre y presentación en sociedad" no hace sino acentuar la soberana ridiculez que resulta de todo esto. Caballeros, para ponerle el nombre a un pelón recién parido a este mundo de soplagaitas lo único que ha venido haciendo falta hasta ahora es inscribirlo en el puto Registro Civil, en el acta de nacimientos. Nada más. Términos burocráticos e imbecilidades varias para quedar guai por la otra ventanilla, gracias.


Puestos a soltar memeces, podemos hacer también exorcismos por lo civil. Podríamos llamarlos "Actos de desahucio de entidades incorpóreas que ocupan ilegalmente entidades corpóreas".
Si a esto le añadimos la moda de irse luego de tapas o montar un banquete, con sarao y díllei incluido, fijo que más de uno y más de dos agolpan los juzgados pidiendo "Uno de esos".


Otra cosa, claro está, es lo que ha venido surgiendo en algún que otro debate previo a este artículo: que esto no sea más que otra excusa barata para pegarse la juerga padre. Y oiga, pegarse la juerga padre es de lo más respetable, que nadie diga lo contrario porque mentiría. Aunque muchos de nosotros estemos en el puto paro, no lleguemos a fin de mes y tengamos tantas deudas que debamos hasta callarnos. La juerga es la juerga y no hace daño a nadie, salvo quizás a uno mismo si se pasa con el alpiste.
No, la ridiculez padre es coger e institucionalizar la excusa para pegarse la juerga; es decir, mucho de boquilla y decir que qué subnormales son los cristianos esos, que le echan agua a un enano que berrea como un becerro en celo y luego todos a comer, para luego coger y hacer justo lo mismo pero oye, con una gran diferencia: que no hay un cura por medio. Para todo lo demás, exactamente la misma mierda.

Pero aquí no queda la cosa, que conforme voy leyendo por ahí, veo que esto no se limita solo al concepto del bautismo, no. La comunión también se puede laicizar, lo que hace ya que los huevos se te descuelguen de la hernia que te causa la risa.
A ver, pipiolos: la comunión es otro concepto ÚNICAMENTE religioso, más concretamente cristiano. No es que los malvados curas se hayan adueñado de nada ni leches en vinagre. Es que ese concepto, si no lo inventaron ellos (que me extrañaría, considerando que tradicionalmente se asume su origen en la Eucaristía de Cristo en la Última Cena) está claro que lo acuñaron como propio. Le deis las vueltas que le deis, es un rito religioso puro y duro: explicadme si no cómo coño se laiciza un concepto como el de "Recibir el cuerpo de Cristo y entrar en unión con él". Sorprendedme: ¿Acaso estáis pensando en poner por el Código Civil un concepto por el cual el ciudadano entre en común unión (de aquí la palabra) con el Estado?
Según leo en artículos tan alucinantes como este,

el alcalde de la localidad mentada en él argumenta esto: "Desde el Ayuntamiento, no queremos negar a las familias y a los niños la posibilidad de hacer este tipo de fiesta laica cuando convenga y soliciten las familias". Dicho de otro modo, es coger un rito religioso y hacerlo laico básicamente para que el personal tenga una excusa para pegarse la fiesta padre, sin más. Lo de "Establecimiento de valores laicos", unas líneas más abajo, es algo que causa puta risa si lo vemos en este contexto: los valores laicos consisten en que la Iglesia esté separada del Estado, no que toda puta fiesta ahora se tenga que hacer por lo civil. Este argumento tiene tanta validez como coger y oficializar y volver laica la Navidad, la Hánuka o incluso el Día de Todos los Santos.

"Venga, vamos a hacer un Bar Mitzvah laico cuando los chiquillos alcancen la mayoría de edad. Y en vez de leer la Torah, que eso apesta a religión, que lean la Constitución. Total, puestos a leer tochos en los que solo creen unos pocos elegidos, ¿qué más da?"


A ver si nos enteramos de una puta vez, porque parece que algunos o no lo pillan o viven en un universo paralelo: la religión está para quien quiera creer en ella y a día de hoy, nadie te pone una pistola para que sigas un culto concreto. Que lo de bautizar a los niños de pequeños sin que tengan conciencia de lo que es ni para elegir no es precisamente santo de mi devoción, pues soy el primero en decirlo y me parece justo que esas cosas vayan cambiando. ¿Pero que me vengan ahora con estas soberanas chorradas, en plan guai de la vida, para querer separarse del origen católico de este país (ojo, digo origen, no religión oficial, porque eso no existe: somos un país de origen católico nos guste o no, creamos o no. Tenemos festividades y ritos de origen religioso, que podemos celebrar o no, pero negar que existen porque odiamos a los curas es simplemente ridículo), para luego seguir celebrando sus rituales religiosos?
No, amigos, esto no funciona así: si yo me voy a un Burger King no pido un Big Mac. Y si soy vegetariano, estoy en mi derecho de pedirme una ensalada, o bien en mi derecho de no entrar, que nadie me obliga. Imitar (porque esto es lo que es, ni laicizar ni pollas) ceremonias solo por la fiesta y justificarla por medio de la intolerancia (de la que éstos se quejan cuando los católicos más beligerantes los llaman rojos y otras chorradas de la prehistoria es la misma que profesan sobre la gente que tiene fe en algo y, más concretamente, hacia cualquier institución que la regule) dice mucho de la mentalidad de este país. Dice mucho de esa santa costumbre que tenemos de hacer el idiota y, no contentos con ello, enorgullecernos y convertirlo en todo un movimiento social.
Puestos a poner algo por lo Civil y viendo esa tendencia galopante que tenemos a la mongolada compulsiva, todavía me pregunto por qué no han dado prioridad a hacer una ceremonia civil de Exaltación de la Idiotez Española. Al menos sería una ceremonia honesta y sincera.

martes, 3 de diciembre de 2013

Tebeos en Vena- A Alan Moore se le va la olla



Está uno tan tranquilo en su casa y de pronto ve cómo, de buenas a primeras, a uno de los buques insignias del cómic contemporáneo le da por hacer que se nos atraganten los chococrispis. Cómo no, hablo de Alan Moore, conocido cariñosamente por un servidor como El Pelos, La Pelusa Viviente o Ese de las Ojeras. El amigo Alan, para aquelllos que no lo conozcáis, es el señor que revolucionó el mundo del cómic mainstream (o sea, rolletes tipo Marvel o DC) con obrazas de un peso tan gordo como Watchmen, V de Vendetta o, más recientemente, con The League of Extraordinary Gentlemen. El Pelos también es conocido por lo que los que andamos más metidos en el tema de leer cómics entendemos por "Cabreos de Alan Moore". Esto es, lanzar unos Escupiendo Rabia de cagarse y poniendo a la industria a parir. Pero no a parir en plan normal, sino a parir elefantes africanos con dos cabezas.

Más allá de su evidente falta de tacto, hay que reconocer que el señor Moore parte de razón tiene cuando despotrica cosa mala contra el mundo editorial mainstream: él es el primero en denunciar cómo las editoriales son las primeras en quedarse con los derechos de obras que han sido concebidas por sus creadores y convertirlas en franquicias comerciales, que explotan sin mucha cabeza. No contentos con ello, sigue denunciando este autor, son de los principales responsables en transformar las tiendas de cómics en jugueterías y mearse alegremente en los conceptos originales de obras creadas con no poco esfuerzo por autores que se han llevado poco o nulo reconocimiento. Por ello, según él, no sería de extrañar que cualquier día de éstos veamos fiambreritas para ir al cole con un Rorschach impreso en ella. A los lectores que nos tomamos el cómic como una faceta literaria más y no como una excusa para disfrazarnos o hacer cualquier otra cosa que no sea leer y disfrutar de la lectura.


Que sí, que esto es divertido e incluso mola.
Pero NO es sinónimo de leer un comic.

También tenemos que decir que, si bien Moore ha sido el autor más conocido en poner a caldo a compañías tan gordas como Marvel o DC, no ha sido el único: otros artistas han salido del armario de autores puteados y declarando públicamente su descontento contra editores, que poco o ningún respeto han tenido hacia los creadores, como el caso que expuse hace algún tiempo de Paul Jenkins. Entonces, ¿dónde está el problema con Moore? ¿En qué consiste exactamente su ida de olla?
La ida de olla, queridos Distópicos, consiste en partir de ese principio razonable y llevarlo al extremo, pegándose tal meada fuera de tiesto que deja locos a propios y a extraños. Me refiero, cómo no, a artículos como el que soltó para The Guardian el pasado 22 de Noviembre, y cuyo enlace dejo por aquí:


Para aquellos que no habléis anglosajón contemporáneo, voy a ir pasándoos un poco lo que va soltando el caballero y desgranando mi opinión personal al respecto:
Como forma de empezar, el Extraordinario Caballero empieza arramplando hostias limpias contra las adaptaciones cinematográficas de cómics, como si fueran el mal, con la frase "My main point about films is that I don't like the adaptation process, and I don't particularly don't like the modern way of comic-book film adaptations, where, essentially, the central characters are just franchises that can be worked endlessly to no apparent point. In most cases, the original comic books were far superior to the film", que traduzco como: "Mi principal argumento acerca de las películas es que no me gusta el proceso de adaptación y, en particular, no me gusta la forma moderna de adaptar comic-books, donde, básicamente, los personajes principales solo son franquicias que pueden ser explotados sin fin sin razón aparente. En la mayoría de casos, los cómics eran muy superiores a la película".


"La peli estaría bien si hubiesen puesto esa escena que me gusta en el ángulo exacto del tebeo. Por tanto, como no es igual, es PUTA MIERDA PINCHADA EN UN PALO y ahora no respiro porque estoy muy enfadado".


Analicemos esto:
Nos has jodido, Alan, has descubierto América. Ahora parece ser que una adaptación, según el señor Moore (el cual, por cierto, se negó a ver la adaptación de Watchmen sin darle una oportunidad siquiera, y diciéndole a su director que "Se negaba a ver esa puta mierda", "fucking shit" en el original) debe ser EXACTAMENTE igual que el cómic original, escena por escena, so pena de convertirse en una "adaptación pobre"; dicho de otro modo, se convierte en el adalid de la profesión de autor de cómics (lo cual está bien) para dedicarse a dar a entender que la profesión de director de cine (el que dirige la adaptación en este caso) es básicamente hacer lo que viene puesto en el papel y sin aportar un ápice de su punto de vista personal. Parece que el Caballero se olvida de que las adaptaciones son eso, adaptaciones... y que no solo se han hecho adaptaciones libres de cómics, sino de obras literarias, de musicales e incluso de obras de teatro. Como buen inglés, debería saber que las obras de Shakespeare han sido adaptadas de forma muy libre incluso desde sus orígenes: ya en el s.XVII teníamos los "folios" y los "quartos", donde había distintos borradores de una misma obra y que, por razones de tiempo o cualquier otra, se adaptaban en el escenario. Esto ha sucedido a lo largo de los siglos, y sigue pasando: hoy en día nos metemos a ver un Shakespeare en un teatro y las modificaciones están ahí (si no, a ver quién es el guapo que se traga un Hamlet de más de tres horas y pico). Eso es parte del proceso creativo y de adaptación, le guste al señor Moore o no. Y los cómics (o mejor dicho, sus cómics, porque sus cabreos vienen por lo general de ahí, cuando se le toca lo suyo) no son ninguna excepción.
Otra cosa, claro está, y en esto tiene razón, es cuando se coge, se adapta algo y se zurre en mierda contando algo que no tiene ni pies ni cabeza y que encima pervierte la idea original. Pero oiga, caballero, que esto no sucede solo en las adaptaciones de (sus) cómics: sucede con novelas, con cuentos (que valiente pasada se pegaron con Hansel y Gretel, Cazadores de Brujas) o incluso con personajes históricos, que han sufrido dudosas "versiones ficticias" (véase el pobre Abraham Lincoln y  la cosa esa con vampiros).
Resumo con lo de siempre. Lo que estamos viendo en una película es una ADAPTACIÓN. El que quiera el texto original, que coja y lea.

Lo hemos dicho una y mil veces: una cosa es adaptar y otra zurrir en mierda. Dar por hecho de que ambas son lo mismo hace un flaco favor a autores y directores.


Pero lo más fuerte de este artículo y el asunto que más me interesa resaltar proviene algo más adelante, tras una extraña disertación acerca del pensamiento mágico y referencias a Jacques Derrida. Si bien reconoce que es importante que la gente tome influencias de autores anteriores, pero que tengan su propia voz (otro planteamiento que nos descubre América, como si esto fuese una declaración puto reveladora en lugar de ser algo más que asumido por alguien con dos dedos de frente), va el genio y nos suelta esto:

"I haven't read any superhero comics since I finished with Watchmen. I hate superheroes. I think they're abominations. They don't mean what they used to mean. They were originally in the hands of writers who would actively expand the imagination of their nine-to 13-year-old audience. That was completely what they were meant to do and they were doing excellently. These days, superhero comics think the audience is certainly not nine to 13. It's nothing to do with them. It's an audience largely of 30-, 40-, 50-, 60-year old men, usually men. Someone came up with the term graphic novel. These readers latched on to it: they were simply interested in a way that could validate their continued love of Green Lantern or Spider-Man without appearing in some way emotionally subnormal".

Traduzco:
"No he leído ningún cómic de superhéroes desde que terminé con Watchmen. Odio a los superhéroes. Creo que son abominaciones. No significan lo que solían significar. Originalmente estaban en manos de autores que expandirían activamente la imaginación de su público de entre nueve a 13 años. Esto y nada más que esto es para lo que fueron creados y lo hacían de manera excelente. Hoy en día, los cómics de superhéroes ya no están hechos para gente de 9 a 13 años. No tienen nada que ver con ellos. Es un público de 30, 40, 50 o 60, generalmente hombres. Alguien vino en un momento dado con el término "novela gráfica". Estos lectores se aferraron a él: simplemente estaban interesados en un modo de justificar su amor continuado por Green Lantern o Spiderman sin parecer de algún modo emocionalmente subnormales".


Si os gusta esto, que sepáis que sois todos subnormales.
Porque Alan no lo ha leído y vosotros sí.


Es en este punto donde el señor Moore tiene un 1% de razón y un 99% de hipocresía barata al soltar esto, por no decir que es el insulto padre a la gente que le ha dado de comer durante décadas. ¿Por qué? Para empezar, porque aquí el caballero terminó con Watchmen en 1987, no hace dos meses. Desde entonces ha habido no una, sino varias generaciones de autores de cómics que han hecho cosas muy dignas sobre el género de superhéroes y que él, como no lee, pues ni sabe de qué van ni leches en vinagre, pero bien que se dedica a insultarlos de esta manera. Doble combo, si pensamos que esos "subnormales" de 40, 50 o 60 años son gente que, al igual que un chaval, se gastan dinero en comprar cómics. Incluso tienen mayor poder adquisitivo que éstos y ayudan a sostener la industria que tanto odia Moore, pero de la que tanto se ha beneficiado. Dicho de otro modo, para él el cómic de superhéroes parece ser una especie de ghetto para chavales y gente que no ha madurado. Los que tienen cerebro se leen otras cosas. Como las suyas, por ejemplo.
Esta primera frase, viéndola en este contexto, suena a "Desde la revolución que yo mismo causé en el mundo del cómic todo lo que se ha hecho es puta mierda. Y no porque lo haya visto, sino porque lo digo yo y os calláis todos, que no tenéis ni puta idea". Si hubiese leído a otras grandes estrellas de la talla de Grant Morrison, Mark Millar o Warren Ellis (casi todos, creadores de historias de superhéroes posteriores a 1985 que se han convertido en mitos y revoluciones del género por derecho propio) igual cambiaría de opinión. O igual no, porque a testarudo a este no lo gana nadie.
Y todo esto sin contar con que parte de una visión totalmente trasnochada de los cómics. Eso de "Son para niños o para tontos" es la visión que se tenía del formato, nada menos, que en los años 50. Unos poquitos de litros han llovido desde que esa concepción cambió.

The Authority, según el principio de Moore, es un cómic para subnormales.
Pues claro que sí.


La parte más hipócrita viene justo en el momento en que tiramos de bibliografía y nos damos cuenta de que Alan Moore, que lleva siglos diciendo que "Los superhéroes ya no tienen nada que contar", ha escrito series de superhéroes DESPUÉS de Watchmen: pongo el caso de las temporadas en que estuvo en Image Comics ya bien avanzados los 90, escribiendo guiones para series tan superheroicas como Youngblood o WildC.A.T.S o incluso llevando sus propios títulos, como en el caso de Tom Strong. Incluso ha llegado a escribir cosas de Superman, de forma más o menos paralela a su obra cumbre (en 1986, poco antes de que John Byrne le pegase al personaje uno de los lavados de cara más famosos de toda su trayectoria)... ¿Escribía el amigo Moore entonces para niños de nueve años, o directamente estaba insultando a su público y escribiendo, tal y como él dice, "para subnormales"?

Más gracioso resulta el hecho de que sea justo él quien nos venga con el rollo de que la obra es del autor y que nadie más debería tocar una creación, porque se convierte en una franquicia que pervierte el concepto original y bla, bla bla... y él mismo, precisamente, sea el que ha revisado (muy bien, por cierto) a personajes como La Cosa del Pantano, tomando una idea original de manos de otro autor (Len Wein) y haciendo lo que le salió del forro de los huevos con el personaje. Y no es el único caso: en The League of Extraordinary Gentlemen encontramos que mete mano a personajes literarios que tienen más de cien añitos y, con mucho arte, sabe enmarcarlos en un contexto que recuerda bastante al superheroico (lo único es que no llevan supertrajes, pero como concepto no tienen mucho que distanciarse de los agentes de S.H.I.E.L.D o la interesante The Authority. En Watchmen su intención original, casualmente, era coger los personajes de Charlton Comics y comprados por DC como protagonistas de su historia. Fue DC la que le dijo que, para escribir algo tan oscuro, casi traía más cuenta que les cambiase el nombre y un poco la pinta. Es por eso por lo que las similitudes entre Rorschach y Question son más que una mera coincidencia, por poner un ejemplo. Entonces, ¿qué estamos diciendo aquí? ¿Qué él SÍ tiene derecho a toquetear personajes de otros a su antojo y los demás no? ¿Es que el señor Moore, por bueno que sea, puede permitirse el lujo de cambiar el concepto original de una serie o colección porque él es mejor que los demás?

"Porque yo lo digo, ea".


Este artículo, además de mostrar una coherencia cero por parte del autor, a mí personalmente me hace pensar que el señor Moore cuenta con todos mis respetos como autor (las obras que ha parido para mí son más que suficientes), pero que como persona está dejando muchísimo que desear. Un autor que está metido en el mundo profesional demuestra una falta de educación tremenda con declaraciones de este tipo, por "sincero" que pretenda ser. Un autor que demuestra tal desprecio por el público que le ha dado de comer durante años (y que, a diferencia de muchos otros de menor renombre, ha podido permitirse el lujazo de vivir de lo que escribe) deja muy claro un punto de vista que, aunque tiene puntos razonables, como ya hemos comentado arriba, es extremista a más no poder, basándose en el odio y el desprecio no solo a sus lectores o al mundillo editorial. También insulta desde el desconocimiento y la más absoluta ignorancia a compañeros de trabajo que, igual no son ÉL. Igual no van a revolucionar la literatura. Igual no van a tener una estatua en yo no sé dónde... Pero igual es que ese no es el objetivo, señor Moore: no siempre hay que andar contando El Sentido de la Vida en una historia, bajo amenaza de parecer que se escribe para idiotas. A veces una historia es entretenimiento y, de lo que cuenta, puede que la mayor parte de cosas ya estén vistas.
Ante eso puedo decir dos palabras, que solía decir mi profesor de literatura:
¿Y qué?

¿Acaso, como ya hemos visto, todo ha de ser original y revolucionario? Ya que presume usted de tantos conocimientos literarios, le recuerdo que grandes obras clásicas provienen de fuentes previas que venían a contar más o menos lo mismo. Si echamos mano de biblioteca, descubriremos que en realidad está todo contado y que es el genio del autor el que, con su arte y su estilo, el que deja huella. Cuenta una historia, cuéntala mil veces, que lo que sobrevivirá es tu enfoque. ¿Es entonces el cómic de superhéroes más culpable por hacer exactamente lo mismo que la literatura? Es más, ¿no era usted el que decía que no había nada malo en inspirarse en otros autores y que lo que contaba era tener la propia voz? ¿Está diciendo que NINGÚN autor de hoy en día tiene voz propia, cuando usted mismo admite no haber leído nada -pero sí escrito- desde 1987?
Nos habla usted de franquicias. Supongo que no se ha parado a pensar que, a día de hoy, cualquier obra literaria de renombre se puede convertir en franquicia, desde las obras de Shakespeare o Dickens hasta las escritas por J.K. Rowling. Supongo que a usted, como buen autor que presume de ir de underground por la vida, lo que llega a un gran público le causa urticaria. Pero recordemos que su Watchmen, en su momento, llegó a un gran público y se sigue reeditando con y sin adaptación cinematográfica (mi edición, por ejemplo, es varios años anterior a la película). ¿Es entonces digna de verse bajo otro rasero?

Portada de la edición de Norma de Watchmen, del año 2002.
La adaptación cinematográfica es de 2009.


Señor Moore, mi consejo como lector es que se deje de soltar chorradas de este calibre. Que deje de insultar al prójimo y que se dedique a lo que ha hecho siempre que es escribir hasta que su cuerpo o su mente aguanten. Este rollito de enfant terrible hace años que está desfasado y no interesa ya a nadie. Por muy Alan Moore que usted sea (o se crea), el género de superhéroes no va a desaparecer porque usted lo diga. No va a dejar de haber adaptaciones de películas porque usted diga no sé qué de aberraciones. Lo que sí podría cambiar es todo ese sistema malsano dentro de la industria que usted denuncia... pero si se dedica a insultar de mala manera tanto a lectores como a otros autores que concuerdan con usted en ello... Más le vale que aprenda a vivir de la renta de Swamp Thing o MiracleMan, porque apoyo va a tener poquito. Gente que le entienda, incluso menos.
Y por supuesto, no olvide jamás que esas aberraciones para subnormales son las que hicieron que usted metiera la cabecita en la industria y las que permitieron que usted pueda crear ahora lo que quiera e ir con ese rollito de autor underground que odia todo aquello que se pone de moda.