sábado, 6 de julio de 2024

Escupiendo Rabia- Sobre tiranos, lecciones de moral y pelis guarras


Caricatura hallada en Google Imágenes que me remitía al feisbus de la Asociación de Caricaturistas de España. Al no tener feisbus y ser una foto muy pequeñita, no he conseguido encontrar al autor; si alguien lo conoce, por favor, que me lo diga para poder acreditarlo como es debido. Me encanta esta puta caricatura.




Cada día estoy más convencido de que nos gobierna un tirano. No hace falta dar un golpe de estado ni andar ejecutando disidentes para serlo. Basta con creerte el puto Dios por ganar unas elecciones (o, en este caso, por andar pactando con gente totalmente contraria a tu ideología para plantar tu culo cuatro años más en la Moncloa) y andar repartiendo lecciones de moral como si fueran Lacasitos al tiempo que haces y deshaces al avolunto de tus santos huevos. Pegando puñaladas traperas a tus socios de gobierno, a miembros de tu propio partido y hasta a tus votantes, si hace falta.

Hay tiranos que se pasan el día hablando de la Democracia, como si ellos mismos fueran su personificación. Se la saltan a la torera cuando les sale del alma, pero todo el que les lleva la contra es un antidemócrata. Allá donde otros tiranos levantaran pantanos para decirle a la gente que estaban haciendo cosas por el país, aquí otros viven de la renta de reformas laborales y subidas del sueldo mínimo (necesarias, por supuesto, pero que en caso alguno justifican tropelías constantes a los derechos individuales, a la separación de poderes o lo que sea); allá donde otros veían conspiraciones judeomasónicas cada vez que alguien les tosía, aquí el enemigo es "la alianza de la derecha y la ultra-derecha", dispuesta a soltar bulos para desestabilizar al sacrosanto gobierno y sus incuestionables ideales. ¿Que la derecha y la ultra-derecha no son precisamente unos benditos y espurrean mierda por doquier? Sí. Pero seamos honestos, ¿de verdad nos tenemos que creer, por putísimos cojones, que todo el que esté descontento con el Honorable Líder es ahora un fachoesférico (no me invento el término. Viene precisamente rescatado por nuestro presidente, ese al que se le llena la boca con eso de combatir "la máquina del fango") que se traga los bulos o que alza el brazo mirando al sol? ¿De verdad va a resultar que aquí El Amo es telépata y cualquier pensamiento crítico contra el sistema (o contra él, como él mismo afirma cada vez que le dejan el micro abierto más de dos minutos) es, por sus putos huevos toreros, un alzamiento reaccionario contra las libertades?



"Plan sin fisuras, bro: aquí mandan mis putísimos cojones y el que me lleve la contra, aunque sea de izquierdas, se convertirá automáticamente en un fachorro porque lo digo yo".


Allá donde otros tiranos se dedicaran a silenciar las voces disidentes con censura y cárcel, aquí el planazo propuesto (que, de momento no ha salido) ha sido "Habilitar un espacio de información gubernamental en todos los informativos nacionales a fin de evitar desinformación". Porque parece ser que toda la información que viene del Estado es pura y santa y todo el que no esté de acuerdo con ella, la cuestione o la refute, es un vendido a siniestros señores que se sientan en la sombra y dicen "Buajajaja" mientras entonan sus planes en voz alta. Y a ese no le pegan un tiro en la nuca, pero le hacen la vida imposible con mensajitos del Gobierno (pagados con nuestros impuestos o con fondos de la UE, que no sé qué es peor en cuanto a cara dura) para señalarlo con el dedo y ponerlo de enemigo del Estado.

Allá donde otros tiranos tuviesen una serie de medios de comunicación nacionalizados para irradiar su ideología día sí y día también, aquí tenemos un caballerete al que le falta sacarse el pene cuando acude a una entrevista (pactada, sin mucho lugar a dudas) y el lacayo de turno se dedica, durante quince minutitos o así, a darle un masajito, un cepilladito a su traje (que por cierto, le queda genial, Honorable Líder) y, si el horario infantil lo permite, una felación dialéctica, cargada de insinuaciones erótico-festivas cruzadas, para dejar claro que nuestro Amo no solo es un hombre elegante, atractivo y dotado de un magnetismo animal; también es un cachondo (en el estricto sentido de la palabra) que no duda en insinuarse lascivamente ante todo aquel que lama el Escroto Presidencial delante de toda España.



"¿Puedo votar dos veces?"
Antiguamente, los gobernantes tenían que cuidarse muy bien de lo que hacían o lo que decían (bueno, o todo lo que tiene un gobernante que cuidarse, ya me entendéis) porque la prensa era la que les sacaba los colores, si no destapaba de una forma más que directa sus miserias, sus mentiras o sus corruptelas. Ahora el Poder se siente lo bastante legitimado como para siquiera plantearse controlar a la prensa (y no al revés), y hacer apariciones a lo Obama en la tele, donde el lacayo de turno le hace una colonoscopia con la lengua delante de todo el país, sin preguntas incómodas. Sin representar a los ciudadanos con una mínima inquietud.
Ahora lo que tenemos son peloteos, chistecitos y un ambiente de cordialidad con el Poder. Para que así el Poder nos la pueda meter por el culo una vez más y nos tenga que parecer bien.


Nótese, por cierto, la bipolaridad rampante cuando, en lugar de aterrizar en un nido de lacayos, mete el pescuezo en un programa de máxima audiencia pero que, o bien no es de su ideología (ideología que ni yo mismo comparto, pero que reconozco como legal) o bien da con un presentador que no se considera vasallo de este caballero. Entonces, las sacadas de chorra, los chistes de humor blanco acerca de su masculina belleza y el aura superheroica desaparecen y se convierte en un mártir. Las bravuconadas se convierten en lágrimas de cocodrilo y de pronto el presentador es un villano que ha sido muy malo con él, con lo bien que se porta el Líder con sus súbditos.



"Sí, yo, siempre, yo. Claro, como siempre, yo".

Y allá donde otros tiranos hablasen de los "valores tradicionales cristianos de España", impusiesen una censura ultraconservadora, harían que todo el que tuviera recursos acabaran en Perpignan para ver una peli donde se viera una tetilla o un culete, aquí el demócrata inicia toda una cruzada contra la industria adulta. Aquí el progresista y el rancioconservador se dan la manita a la hora de creerse los padres de la nación y decirle a la gente lo que está bien y lo que está mal. Lo que pueden ver o lo que no pueden ver.

Tiranos de un color y de otro, diciéndole a la gente lo que le tiene que gustar, lo que tienen que despreciar, lo que tienen que pensar y, en definitiva, cómo tienen que vivir.

Me gustaría hacer varias especificaciones acerca de esto, porque es un tema que me resulta bastante interesante, en el sentido de cómo el "progresismo" (lo entrecomillo, porque me niego a reconocer como progresista a nadie que intente inculcarle un código de moral al prójimo, bajo amenaza de insulto, cancelación o cárcel, dependiendo de lo intensito que se ponga) parece tener una percepción bastante rancia de la industria adulta y, carambolas e ironías de la vida, bastante machista.


Que la cosa tiene huevos: toda la vida cachondeándonos de los telepredicadores por decirnos que nos alejáramos del pecado oculto en las pelis guarras y ahora nos encontramos a entidades como Barbijaputa o Irenita, diciéndonos justo lo mismo. Y oye, ahora resulta que llevarles la contra a estas dos, pese a decir lo puto mismo que decían los telepredicadores es guai.
Esto deja claro que el argumento ha dejado de tener validez en sí mismo y ya su credibilidad, o su autenticidad, van a depender de quién lo diga. Aunque quien te lo esté diciendo tenga sus propios intereses al intentar metértelos por el gañote...

Vamos a ir arrancando. Como siempre, aquí podéis pensar lo que queráis. No estáis obligados a estar de acuerdo conmigo, ya lo sabéis. De hecho, yo mismo podría equivocarme, lo cual no me convertiría ni en un monstruo ni en un defensor de aberraciones. Sencillamente en alguien cuyo punto de vista no ha estado muy fino. Pero también podría tener mi parte de razón, así que tomad esto un poco como algo que, como mínimo os haga reflexionar, aunque sea para afianzaros en lo que ya pensabais.

Punto 1: La mezcla de churras con merinas. Según el "Progresismo", tanto industria adulta (hay quien lo llama "trabajo sexual"; no es un término que me entusiasme y no porque no lo considere trabajo. Sencillamente, me resulta un término quizás demasiado simplista, demasiado estigmatizante, pero es una opinión mía y allá cada uno) como prostitución pura y dura como trata de blancas y esclavitud humana son exactamente lo mismo. Términos indivisibles que tienen por objetivo humillar, maltratar y destruir a las mujeres, por lo tanto estamos hablando de un mundo que debería ser exterminado de arriba abajo.

Vamos a matizar un poco esto, porque a mí me parece una auténtica burrada, propia de alguien que ve las cosas un poco como le da la gana: por un lado existe la trata de blancas, también conocida como esclavitud sexual. Esto está tipificado como delito y muy bien tipificado que está, si me preguntáis. ¿Por qué? Me parece ridículo tener que explicar esto, pero creo que está claro que atentar contra la libertad sexual de nadie es una cosa tan grave que, si por mí fuera, cogía al responsable y le estaba zurrando patadas en los cojones hasta hundirle la bota en el puto esternón. No hablemos ya de la esclavitud, hablando en términos generales (sí, incluyendo esa esclavitud proveniente de las multinacionales, donde se toma a niños para trabajar en fábricas de ropa, contra la que se cacarea bastante menos).



Partimos de la base de una idea bastante burguesa de lo que son los derechos de las mujeres: muchas de las que se dan golpes de pecho por eso de estar "con las mujeres", sin saberlo, siguen doctrinas de mujeres que, en su día abogaban por derechos de... las mujeres de una determinada posición social. Al resto, que les dieran por el culo.
Quizás (y esto es especulación mía) por eso se ponen tan intensitas con eso de decidir por mujeres de clase más o menos media en nuestro país, y pasan del culo de cientos de miles de esclavas que trabajan en talleres en el tercer mundo para confeccionar su ropa, para empresas españolas.
O tal vez les gusta decidir por las mujeres, en general, pero de las que trabajan como esclavas para multinacionales pasan como de la mierda porque... porque, bueno, alguien tiene que coserles las camisetas de "La revolución será feminista o no será". Ya sabemos que para hacer una tortilla hay que romper algunos huevos.


Por otro lado existe la prostitución. Bien cierto es que la prostitución, alegal en España (de momento), es un nido para la trata de blancas y la esclavitud sexual. Todos sabemos de mafias organizadas en nuestras ciudades que comercian con mujeres, por lo general extranjeras, chicas captadas por redes de explotación y demás, que son extorsionadas, amenazadas físicamente, vejadas y torturadas de las formas más crueles imaginables para no salirse un pelo del redil. Sí, eso es lo que hacen las mafias y los tratantes de blancas, y son gente a la que yo mismo incluiría como sujetos de ese pateo cojonal constante. Y sin piedad, oiga. La piedad es para los que se piensan que todo el mundo es bueno y la sociedad es mala malísima y corrompe a auténticos santos.

Sin embargo, hay un porcentaje de prostitución (no tengo el dato, pero me gusta especificarlo precisamente por no generalizar) donde la prostituta, por el motivo que sea (luego hablaré de esto), decide voluntariamente dedicarse a esto. No sé cuántas son, pero sé que existen, y no por eso creo que haya que correr un tupido velo sobre ellas, ni ejercer ninguna atribución causal sobre ellas. Ni mucho menos ignorarlas como argumento para ilegalizar la prostitución y convertirla en algo abiertamente criminal. Me resulta muy graciosa toda esa beligerancia hacia la prostitución, en general, pero luego muchísima menos pasión cuando se habla de perseguir con más dureza a las mafias que trafican con personas (más concretamente, mujeres, en este caso). Mucho hablar de derechos humanos y de dignidad, pero invito a quien sea a que se pase por cualquier polígono industrial a las dos de la mañana y vea las condiciones infrahumanas de las mujeres (o transexuales, tema de moda) que allí se encuentran. Que miren el tema a pie de calle y luego tengan los cojones de dar lecciones, si es que tienen un ápice de humanidad. Que desde un despachito, en un hemiciclo, o en un mítin, lo hace cualquier tonto de la polla. Literalmente, cualquier tonto de la polla.



Esto que veis aquí es una foto tomada del polígono de Guadalhorce (Málaga). No es ni exagerada, cuando yo ensayaba con mi grupo en ese polígono hace ya unos cuantos años, ese era el ambiente que se destilaba: hogueras en invierno y mujeres pasando noches enteras sentadas sobre un puto adoquín, pasando hambre, frío y expuestas a enfermedades de todo tipo, sin la más mínima atención, abandonadas de la mano de Dios en un callejón de mala muerte.
Es un tema complejo, porque siempre está el que dice: "Si no hubiera clientes, no habría prostitutas". Y sí, es cierto, pero eso no es excusa para que esas mujeres, mientras tanto, estén pasando frío o viviendo en plena calle, en un lugar que es de todo menos seguro. Ahí no pasa ni la Policía, no hay ni putos semáforos. Si un día atropellan a una prostituta y se dan a la fuga, o si la apuñalan por diversión, no va a pasar absolutamente nada porque la vida ahí no tiene absolutamente ningún valor.
Que venga nadie a decirme que no regular esto es "abogar por la dignidad de las mujeres" es de tener un cuajo enorme, cuando ves escenas así.
Es de dárselas de humanista, de feminista, de progresita o de lo que le dé a uno la gana, pero luego dejar el tema debajo de la alfombra. Mientras tanto, muchísimas mujeres están ahí y nadie hace nada por ellas.


Luego tenemos la industria adulta: aquí podríamos englobar muy diversas actividades relacionadas con el ámbito sexual, pero que no implican necesariamente un ñaka-ñaka remunerado. Encontraríamos aquí desde la industria de las pelis guarras hasta las webcammers, pasando por las modelos eróticas por suscripción y, si nos ponemos muy estrictos, hasta las strippers. La mayoría de estos trabajos, formando parte de una industria por completo legal, con gente que paga sus impuestos (o pagando los impuestos como los paga un español de a pie, no nos pongamos dignos ahora con ese tema) y que cobra por sus servicios, como cobro yo los míos por dar clases o los paga Manolo por levantarte un tabique en el baño, con sus azulejos y todo.

El "Progresismo" parte de la base de que, mire usted, como esto va de vender carne, automáticamente no es un trabajo, porque eso es inmoral, dando entender que la sexualidad debe ser SIEMPRE un contexto íntimo y nadie pueda ni plantearse comerciar con ella, aunque no vea la sexualidad así, bajo pena de "cosificarse", "perder la dignidad" o "mercantilizar con su cuerpo". Argumento culpabilizante que, coincidencias de la vida, es el mismo que me enseñaron a mí en catequesis a los nueve años cuando me hablaban de María Magdalena. Ironías de la vida, Cristo no se puso digno y acabó acogiendo a esta señora, viendo más allá de su profesión. Hipocresías de la vida, el "Progresismo" resulta ser, literalmente, más papista que el Papa y tiene la curiosa tendencia de demonizar no solo a estas mujeres, acusándolas prácticamente de todo (aunque luego se desdigan), sino a todo el mundo que las rodea, entrando en una bipolaridad de lo más deliciosa: o bien son partícipes de una industria que humilla a las mujeres o bien son pobres corderitas que tienen el cerebro lavado y no tienen decisión por sí mismas, o bien que han vivido en una mentira y tampoco tienen capacidad para distinguir La Verdad. Muy feminista el concepto.



Asia Carrera, por ejemplo, se formó como pianista clásica y a los dieciséis años, estaba impartiendo clases de inglés en Japón. Y como esta, unas pocas que, según más de uno o más de dos que van de ultradefensores de la feminidad, son unas pobres subnormalitas que no juntan dos neuronas para buscarse un "trabajo decente".


Punto 2: "Tu cuerpo, mis normas". El "Progresismo" ha entrado en una espiral de puritanismo encubierto bastante interesante, si se tiene en cuenta el punto arriba mencionado acerca de que están tocando sus argumentos con los de la Iglesia Católica (a la que consideran su encarnizada enemiga porque, mire usted, le dice a la gente cómo tiene que pensar. Perdonad que me ría un poco a este último respecto). Yo igual me equivoco, pero veo un doble argumento bastante peliagudo en todo esto: cada vez que vemos manifestaciones "Progresistas", vemos influencers "Progresistas" levantar el puñito por "la defensa de las mujeres" o escuchamos a ciertos elementos del equipo de gobierno (o aliados), el discurso es, como poco, curioso: una mujer, según ellos, tiene derecho a abortar sin pedir permiso a nadie (lo que me parece bien, siempre dentro de unos mínimos parámetros y supuestos legales que ejerzan una mínima regulación, como en prácticamente todo en esta vida); tiene derecho a manejar su propio dinero, a votar, a tirarse a quien le dé la gana, etcétera. Derechos que, como es lógico, consideramos impepinables y legítimos.

Pero en el momento en que una mujer dice, por voluntad propia, "Voy a vender fotos y vídeos de mi potorro caldoso en Onlyfans o voy a crearme un perfil en una plataforma de vídeos guarros para ganar pasta con mi coño moreno", el discurso cambia radicalmente y esa mujer, como he aludido arriba, resulta que ya no tiene decisión propia y su decisión sobre su propio cuerpo ya no depende única y exclusivamente de ella: es el Patriarcado (entidad invisible, pero tentadora, presente en cualquier esquina, en cualquier rincón, susurrando maldades a nuestro oído) el que ha lavado el cerebro a estas pobres criaturitas para convertirse en unas máquinas del pecad... digooo, de la explotación sexual. Aquí la mujer resulta que ya no es libre de decidir qué hacer con su cuerpo, sino que necesita, si bien no un permiso expreso del poder (o de elementos cercanos a éste, con una capacidad de presión acojonante), sí su aprobación. Muy democrático, muy feminista eso de decirle a las mujeres lo que pueden o no pueden hacer con su vida, su cuerpo o su coño.



"¡¡¡Que lo que tienes que hacer es lo que yo te diga, cachoputaaaa!!!"


Punto 3: Los estereotipos y los bulos. El "Progresismo" tiene una curiosa tendencia a hablar de La Verdad, como si solo ellos estuvieran en posesión de ella, pero en este tema tienen una facilidad pasmante de hacerse ecos de estereotipos rancios de cojones y unos bulos que les cuelan por la escuadra (o bien que usan ellos mismos para su propio beneficio. Recordemos las críticas sobre el CIS, hablando de otros ámbitos donde los bulos ahí, pues oiga, resulta que no están tan mal). Para machacar, ningunear y pisotear a la gente que forma parte de una empresa que, por poco que les guste, es legal, el "Progresismo" nos mete por el pescuezo clichés de lo más rancios como partir de la base de que toda trabajadora de la industria es, en ocasiones, una pobre oveja descarriada sin un mendrugo de pan que echarse a la boca y, si los escuchamos el tiempo suficiente, con tres bocas que alimentar, una pensión de mierda por discapacidad mental y un pobre padre veterano de la guerra del Sahara que no llega a fin de mes; en plan peli de sobremesa de Antena 3, la pobre y sufriente mujer se baja las bragas, se traga las lágrimas y deja que un monstruo gordo y peludo le meta el salami repetidas veces por un par de migajas.


Vamos con el melodrama. Con la llorasión. La sufrisión.
Porque si has nacido con potorro, has venido al mundo a de zufrír.


Otras veces tiran del cliché de la tipa de barrio sin estudios que se baja las bragas para pagarse caballo y que, si bien no pilla un sidazo después de que un choni la empotre en el váter de una discoteca, palmará de sobredosis porque aparte de puta es yonki. Eso no lo cuentan así, claro, sino con el toque victimizador (y paternalista) de "Era una pobre víctima de la sociedad, que acabó cayendo en las redes de la droga hasta que encontró su triste fin". Semántica. La cosa es que ninguno de estos intelectuales de chichinabo, que tiene los huevazos de hablar por las mujeres que se dedican a esto, pero en su puta vida ha hablado con mujeres que se dedican a esto, han tenido el detalle de preguntarles por sus estudios. Por si tienen carrera. Ni por aquello a lo que se dedicaban antes de dar el paso hacia la industria. No, es mucho más fácil dejarse guiar por el prejuicio y ponerse la chapita.


Esta señorita es Alyx Lynx. Actualmente se dedica al cine para adultos, siendo ella misma directora y productora, de una forma principalmente autónoma e independiente. Antes de eso, se graduó en la carrera de comunicaciones, y aparte tiene un máster en administración de empresas. Otro ejemplo de otra pobre criatura que no tiene capacidad de decisión por sí misma, ni estudios ni donde caerse muerta.

No falta tampoco el caso de la pobre víctima de abusos infantiles que, en un acto de tara mental galopante, se tiñe el pelo de rosa, se tatúa un "Fóllame duro" en la barriga y se quita el trastorno límite de la personalidad a golpe de pollazo, preferiblemente a manos de un tipo que le dobla la edad y le recuerda poderosamente al padrastro que la visitaba en su habitación tres veces por semana a las tantas de la madrugada. Otro dramón de tres pares de pelotas, que posiblemente acabe con depresión, suicidio o lo que nos quieran contar.

¿Que estos casos existen? Pues claro, y sería ridículo decir que eso no pasa (pero ojo, pasa como en cualquier otro ámbito laboral. Poneos a mirar en ámbitos como la medicina, la educación o el funcionariado y decidme que no hay mujeres dentro de ese perfil ejerciendo en esos puestos de trabajo, lo cual, además de ser falso, sería caer un poco en "correlación implica causa": si hay sexo en el trabajo, es porque la trabajadora tiene un trauma; si no hay sexo en el trabajo, la trabajadora debería tener una mente sana. Esto cae por su propio peso a la que escarbas un poco). Ahora bien, ¿representan un porcentaje tan asquerosamente grande de tooooda la industria como para generalizar, demonizar y señalar con el dedo a todo bicho viviente que forma parte de ella? Pues aquí, permitídmelo, queridos y queridas, tengo mis dudas. El "Progresismo" se esfuerza tela en hacernos creer que todo aquí, absolutamente todo aquí, es malo malísimo. Inmoral. Pernicioso. Peligroso. Radiactivo. Han tirado de estudios de psiquiatras que, si bien hace veinte años, entendían la industria adulta como un complemento a las relaciones sexuales (como lo es comprarte un consolador o untarte el cirulo con aceites de olor a frambuesas o, qué cojones, ponerte un disfraz de Pikachu para cuando vayas a hacértelo con tu chorba), ahora cambian su discurso y les falta arrojar biblias en la cabeza a toda modelo erótica, actriz porno, webcammer, y a toda entidad vaginoportante que medio quiera enseñar el culo. Conste que no pongo en cuestión a la psiquiatría en general: cuestiono a esos psiquiatras que se sacan estudios de la manga dependiendo de cómo sople el viento ideológico. A Fredric Wertham me remito, por enésima vez en este blog.


Fredric es un viejo conocido de este blog para aquellos que seguís la sección de Comics en Vena. Este desgraciado, psiquiatra y más fascista que su puta madre, falseó sus propias publicaciones (incluyendo su obra magna, La seducción de los Inocentes) para hacerle el juego al Macarthismo más rancio de la Guerra Fría. Este hijo de la gran puta arremetió contra artistas y una industria entera por quedar bien con los cazadores de comunistas y disidentes del poder en Estados Unidos de los 50, argumentando que los cómics inculcaban tendencias comunistas, rebeldes y (horror de los horrores para los rancios) homosexuales en los chavales de la época. Gracias a este pedazo de mierda, en el Infierno se esté pudriendo, promulgó la censura en los medios de entretenimiento gráfico e incitó al odio al diferente.
Y también era psiquiatra.

Casos como el de Mia Khalifa, Amouranth o incluso el de Adriana Chechik han ido saltando de vídeo viral en vídeo viral, de cuenta de insta a cuenta de tuiter y tiro porque me toca, hablando de cómo estas pobres corderitas dijeron "Eh, voy a hacer porno" sin tener ni pajolera idea de lo que era eso. Ellas, pobres vírgenes e inocentes, que nunca habían visto Pollazos en la Cara 4 y se pensaban que iban a rodar una peli de animación tipo Chicken Run, de pronto acabaron en un sórdido plató, donde cuarenta negros las rellenaron como un pavo y...

Tío, que no. Que esto no cuela: esto es otro guión de peli de Antena 3 de los años 80, de la época en que los telepredicadores pegaban fuerte en Estados Unidos y tildaban de "oveja descarriada" a cualquier tía que fuera fan de Ozzy Osbourne. No cuela porque la industria, como industria que es, se atiene a contratos, guiones y demás medidas legales. Las actrices tienen abogados, representantes y demás asesores legales. Los productores y los directores forman parte de empresas dadas de alta, y se la juegan si cometen una gilipollez en su estudio. Otra cosa es que nos encontremos ante el caso de Torbe (tampoco vamos a negar que haya gente que cometa mala praxis, o incluso delito, como en cualquier puta profesión), que dudo enormemente que sea lo normal.



De hecho, dudo que el aborto con patas este sea un buen ejemplo de nada, como para ponerlo como el paradigma de nada normal. Y aun así, el mierda pacta con la justicia y evita la cárcel. Ahora me habláis de justicia social, eminencias.

Actrices como Alyx Lynx tienen blogs donde precisamente desmitifican todo esto, y dejan claro que es un trabajo, donde llegas, cobras y te vas. Donde desmienten eso de que los estudios sean un antro de drogas y perversión y las actrices sean barra libre para un puñado de mastodontes y donde folla hasta el tío que sostiene el micro (el micro del equipo de audio, a ese me refiero; entiendo que los actores no necesitan sostenerse el micro). La propia Alyx ha comentado que sí, ha podido tener alguna (ALGUNA) mala experiencia, del tipo "Pues mira, con este director no me he sentido cómoda", pero eso no es para demonizar a la industria entera; sencillamente, no ha vuelto a trabajar con tal director y punto pelota. Porque esto no es una industria donde vas por la calle, te cogen con un saco, te meten en una furgona y te están zurrando por todas partes hasta dejarte como un donut relleno, joder. Y si se hacen prácticas así, no son parte de la industria: son grupos clandestinos de gente que realiza vídeos ilegales, como el que habla de una snuff o de peleas de vagabundos. No mezclemos cosas.


Esto es como si, partiendo de la base de la cantidad de abusos sexuales cometidos contra menores dentro de las líneas del profesorado, abogamos por la persecución de todo el sistema educativo, desde profesores hasta directores de colegio, pasando por conserjes y limpiadores, dando a entender que absolutamente todos son cómplices de abusos continuados. Si esto nos parece ridículo y no nos lo parece participar en una cruzada contra la industria del cine para adultos partiendo exactamente del mismo argumento, es algo sobre lo que quizás merecería la pena reflexionar.


Volviendo a lo de Mia Khalifa y compañía, se ve que el "Progresismo" ve solo lo que le sale de los cojones: el relato lacrimógeno de la pobre y dulce muchachita que fue engañada para rodar 200 vídeos de pollazos al año, y que ahora va por las esquinas diciendo que el porno le ha arruinado la vida. Y oye, puede ser cierto, no seamos tan rápidos a la hora de juzgar la historia de una señorita con la que yo no he hablado en mi puta vida y con la que nunca me he ido de cañas para escuchar su versión, sin tropecientos millones de personas pendientes de lo que diga de cara a la galería. Lo que pasa es que el "Progresismo" se queda solo en eso y no se plantea que la criaturita, como en el caso de Mia, no solo no dejó el porno al darse cuenta de que aquello no iba con ella (algo que puede ser a las pocas semanas o a los pocos meses, no a los AÑOS, me parece a mí), sino que amasó una pasta bastante bestial (porque aquí la corderita inocente resultó ser una estrella dentro del mundillo), usó su fama para saltar al mundo del periodismo deportivo y... oh, sorpresa... CONTINÚA en la industria, montándoselo por su cuenta en Onlyfans. Ante esto, pues yo tengo mis dudas: ¿Es completamente cierto el relato de Mia Khalifa, fue un calentón del momento al convertirse en un meme, o bien sencillamente se dio cuenta de que al adoptar el discurso ranciopuritano de algunas élites ganaba más seguidores y, por tanto, más pasta? Pues a saber. Yo tengo mi propia teoría, pero os dejo que elaboreis la vuestra.

Por cierto, poco saben los modernos que buena parte de las cruzadas antiporno provenientes de Estados Unidos (el lugar del que viene todo lo que nos meten con cucharones, como siempre), resultan estar financiadas por grupos extremistas religiosos, tanto allí como en Europa. Una vez más, los que abogan por las libertades parecen repetir los discursos de la gente a la que juraron oponerse...

La historia de Amouranth es parecida: dejó boquiabiertos a sus seguidores contándonos un buen día que estaba casada, que su marido era una especie de monstruo psicópata que la tenía amenazada con matar a sus perros si no grababa contenido sexy a diario, y... resulta que, justo después de estas escalofriantes declaraciones y de un supuesto divorcio (o algo así, no me enteré muy bien de esto último), te encuentras que ahora, en su cuenta de Onlyfans, anda degustando polos de carne. Como que no cuadra la primera mitad del discurso con la segunda: no resulta muy coherente decir que has estado bailando en bikini obligada, que tú en realidad eres una chica tímida que no se identifica con ese tipo de prácticas y luego montártelo, de forma totalmente autónoma, de una forma mucho más hardcore, con juegos manuales, orales y chorrazos sobre tu cutis. O se mintió en el primer o momento o se miente en el segundo, pero es complicado decir una cosa y luego la contraria sin dejar al personal, como poco, algo descolocado. Dejémoslo en que es algo que plantea las suficientes dudas como para poder afirmar nada con rotundidad.

En cuanto a Adriana Chechik, yo diría que esto es ya directamente bulo: el "Progresismo" la puso de pobre víctima para arriba, al revelar unas presuntas declaraciones emitidas por ella, en la cual ésta decía que el porno literalmente la había destrozado, causándole unos terribles desgarros en sus orificios corporales provocados por unos brutales pollazos sin piedad y blablabla... Ajá. Según estas presuntas declaraciones, Adriana Chechik advierte a las jóvenes que el porno es chochodestructivo, humillante y que nadie debería dedicarse a ello. Entonces supongo que el "Progresismo" podrá explicarme por qué, tras unas palabras tan espeluznantes, esta señorita participa en un podcast donde, no solo desmitifica el porno, sino que cuenta anécdotas divertidas a lo largo de su carrera. Carrera que, no estoy del todo al día, pero creo que sigue manteniendo en activo a día de hoy. Se pueden sacar una explicación mágica de la manga, aludiendo que, yo qué sé... su productor la está amenazando a punta de pistola con ir al casting y tirará a su madre de un puente si no sigue rodando. También tenemos la posibilidad de que el "Progresismo" nos esté mintiendo a la puta cara y nos esté tomando por subnormales.

"¡No pasa nada! ¡Si lo digo yo se lo tienen que comer! Y si me cuestionan, me critican o dicen cualquier cosa que no me guste, pues digo que son de la fachoesfera y que forman parte de la máquina del fango! ¡Pues ya está!"


Punto 4: ¿Es que nadie piensa en los niños? Uno de mis argumentos mamporreros favoritos acerca de la demonización de toda la industria para adultos es la demagogia barata acerca del acceso al porno por parte de menores. Aquí seguramente más de uno se me va a echar al cuello, pero yo suelto mis argumentos y ya decidís si os gustan o no. Insisto, yo puedo equivocarme, pero es así como veo las cosas.

Este punto alude que el acceso temprano al porno es directamente responsable de yo no sé cuántas violaciones masivas a manos de menores a lo largo y ancho de nuestro planeta y, muy en especial, en nuestro país. Según indica el "Progresismo" y la nube de psiquiatras y sociólogos que lo rodean, el cine de puñalada de carne fríe las neuronas de los críos y éstos, que son gilipollas crónicos e incapaces de distinguir entre ficción y realidad, considerarían muy divertido coger a una chorba entre siete y reventarla por todos los orificios del cuerpo. Yo este argumento ni lo voy a afirmar de forma categórica ni lo voy a desmentir, no tanto por una cuestión de ideología (ya sabéis lo que pienso de los que hacen esto y me la suda que sean menores. Yo los tiraba a todos de un puto barranco con un pedrusco de cuarenta kilos encadenado al nabo y luego me iría a comerme un bocata sin atisbo alguno de conciencia), sino por falta de datos de los que me fíe: ya veo la profesión de la psiquiatría y la psicología, por este y muchos otros motivos aparte, bastante politizada como para poder hacerme eco de sus estudios, así que lo dejo en "es posible".


"¡Naaadie, naadie piensa en los niños! ¿Nadie piensa hacer nada por ellos?"

Vamos a poner incluso que sí, que es cierto: que si ves una peli guarra con nueve años se te va la chaveta y te conviertes en un violador de primaria. Mi pregunta al respecto es: si los críos acceden al porno, ¿de quién es culpa? ¿De una industria que crea contenido que NO es para ellos, o de unos padres que han fallado en el momento en que le han soplado a un enano un smartphone sin absolutamente ningún control, para que vean lo que les dé la puta gana, para que compartan lo que les dé la puta gana o para que suelten por redes sociales lo que les dé la puta gana?

Y es aquí donde el "Progresismo", una vez más, ha caído exactamente en el mismo fallo que aquellos a los que critica o a los que dice oponerse: en cargar las antorchas en una dirección totalmente errónea y matar mosquitos a cañonazos. Si bien en Estados Unidos en los 50 la culpa de la conducta delictiva o inmoral de los jóvenes provenía de los cómics, en los 60 fueron el movimiento hippy (pacifista, por cierto) y las drogas; en los 70, el heavy metal; en los 80, la tele; en los 90 (al menos en España), de los juegos de rol, o bien el anime, dependiendo de a quién le preguntes. También, los videojuegos, que te vuelven agresivo; Marilyn Manson, que te dice que te líes a tiros en el instituto en la hora del comedor; Harry Potter te vuelve satanista; Madonna te volvía una fulana. El reggaeton te licua el cerebro y acabas por la vida yonki perdido, apaleando mujeres y hablando como Bad Bunny. En todos, en absolutamente todos estos casos, salió un psiquiatra con un estudio sacado del sobaco y sin apenas respaldo serio de una comunidad científica, politizado y demonizante; se ha buscado un culpable generacional al que señalar con el dedo y en caso alguno se ha reconocido que los padres han fallado.


—Los niños han vuelto a darse de hostias en el patio.
—Uhhh, eso está muy mal, ¿qué podemos hacer para solucionarlo?
—¡Buscar un culpable!
—¡WIIIII!
—Vale, ¿a quién le cargamos el muerto esta semana? ¿A los Kiss?
—¡No seas antigua, mujer! ¡Marilyn Manson está más de moda!
—¡No digáis gilipolleces! ¡Vamos a cargarla contra el juego del Mortal Kombat!
—¡Contra Dragon Ball!
—¡Contra Chicho Terremoto!
—¿Y qué tal contra las pelis guarras?
—¿Quién ha dicho eso?
—Yo.
—¿Estás diciendo que echemos la culpa de que los niños se comporten como unos garrulos a clasicazos como Enfermeras Cachondas III o Fue a buscar trabajo y le comieron lo de abajo?
—Chí.
—¡ES LA PUTA MEJOR IDEA QUE HE OÍDO EN MI VIDA!


Los padres han fallado al soplarle móviles a críos de tres años (esto no me lo invento, cojo el metro a menudo y lo veo en directo) para que se callen y no den por culo. Han fallado al dejar máquinas que te conectan con el planeta entero (con todo lo bueno y todo lo malo) sin absolutamente ningún control ni vigilancia. Han fallado al no enseñar a sus hijos lo que está bien y lo que está mal; a distinguir lo falso de lo verdadero. A desentenderse por completo en eso de inculcar unos valores mínimamente acordes con la sociedad y dejarlos que se conviertan en una panda de neandertales, egocéntricos, narcisistas y por completo carentes de empatía alguna o sentido de la responsabilidad. Han fallado en todos estos puntos uno por uno y ahora resulta que la culpa es del porno. Como lo fueran los juegos de rol, el heavy metal o las pelis del puto Jean Claude Van Damme.

El "Progresismo" hace gala de una hipocresía tremenda al ir de defensor de los desvalidos, y al mismo tiempo dejar que esto se convierta en el coño de la Bernarda al desentenderse de una educación de calidad, basada en valores de sanidad (sí, las charlas sobre identidad de género estarán muy bien, pero los he visto mucho más intensitos obligando a los chavales a asistir a charlas por completo politizadas antes que a charlas donde se deje claro que el porno es una fantasía y no es una práctica real. Todo lo más, decirles que es "malo". Como en una puta catequesis, solo falta que digan que irán al Infierno si ven una peli guarra). Participan y colaboran con esos padres que aseguran "no tener tiempo" para dar una educación a sus hijos y decir, con sus cojones toreros, que para eso está el colegio. Eso sí, para pegar el pollazo y atiborrar a sus hijos con un iPhone nuevecito cada año, sí que hay tiempo, oiga.


"Demasiado tuvimos ya con echar el polvo sin cagarnos encima como para andar con responsabilidades de esas de padres antiguos. ¡A nuestros hijos, que los eduque Internet, que pa eso pagamos la cuota!"



Y, una vez establecidos estos cuatro puntos, a cuál más demagógico, rancio y machista al respecto de la industria (por no contar con la homofobia al ignorar que también existe un porno gay, los cuales, mire usted, nunca sufren de explotación, nunca se meten en la industria por error ni nada por el estilo, sencillamente no existen. No importan. Que se jodan todos, por lo visto), nos encontramos con la Medida Estrella de nuestro Sacrosanto Gobierno para erradicar esa enfermedad de pornofilia infantil. ¿En qué consiste esa medida, queridos Distópicos? ¿Acaso en prohibir por ley el uso de móviles a menores de cierta edad, a menos que se estipulen unos motivos concretos? ¿Tal vez en obligar por ley a que los móviles de los menores de edad dispongan de una supervisión parental? ¿En sancionar duramente a aquellos padres que hayan consentido, de forma expresa o tácita, que sus hijos accedan a contenido prohibido para su edad o lo anden compartiendo por ahí?

Me olvidaba de otro detallito machista de cojones a la hora de demonizar a la industria, que es invisibilizar a todas aquellas actrices de cine para adultos que llevan AÑOS guionizando, produciendo y dirigiendo sus propias películas (como el caso de Catalina May, sobre estas líneas; no la conocía hasta que me puse a investigar un poco. No necesité ni dos minutos para encontrar información sobre directoras de cine para adultos). Porque, según aquí los Defensores de la Fe, la industria es por y para hombres heteros, y a tomar por culo con todo. Y como ellos están en posesión de La Verdad Absoluta, tú te callas.

Pues no: resulta que la medida consiste en que, todos aquellos usuarios de plataformas donde se aloje contenido para adultos, tengan que registrarse en una aplicación para acreditar su mayoría de edad. Dicho de otro modo, que un adulto (y no un niño), si quiere ver un vídeo guarrindongo, tiene que acreditar su mayoría de edad aunque sea perfectamente legal que él lo vea, lo que viene ser una matanza de mosquitos a cañonazos que ríete tú de la que se lio en el Abismo de Helm.

La cosa no se queda ahí, ojo, porque el acceso debe acreditarse desde una aplicación que te bajas desde el Gobierno, donde ya que estás, puedes acreditar cosas tan majas como el certificado de penales para demostrar que no tienes delitos por agresión sexual o, yo qué sé... para pedir una vida laboral. O sea, un duplicado del puto certificado digital que, según ellos (y aquí es donde tenemos que tirar de fe en el Honorable Líder y sus Acólitos), no deja tus datos registrados en ninguna parte. Sea como sea, ahora si quieres estrujarte el platanito con lo último de Gabbie Carter o Dredd, tienes que pedirle permiso a Papá Gobierno, que magnánimamente, te soplará un bono con un número determinado de visualizaciones al mes. Y si un mes concreto estás más cachondo de la cuenta, pues ese mismo gobierno que dice que no registra tus datos te mandará un mensajito para decirte que igual andas demasiado salido y que te relajes. O que busques terapia. Sí, con esos terapeutas que, gracias a un sistema de salud mental de puta mierda, te dan cita para cuatro o cinco años porque están saturados, o bien con los que te pagues tú de tu puto bolsillo. En cualquier caso, ya hemos llegado al punto de tener que rendirle cuentas a los subalternos del Honorable Líder cuántas pajas caen en un mes viendo guarreo. Y esto, amigos Distópicos, es Democracia. No sea que te pase como al Quijote y, justo antes de la sobredosis de gallardas, se te seque el cerebro junto con los cojones y te vayas a algún callejón oscuro a asaltar jovencitas en minifalda. Eso de que la mayor parte de violaciones y agresiones sexuales se suelen producir dentro de un ámbito familiar o entre conocidos, ya si eso, lo dejamos para el otro día: vamos a quedarnos con el hecho de que al Gobierno sólo parecen interesarle los asaltos fortuitos (a ser posible entre varios, que tiene como más pegada en la prensa) y, ya que estamos, pues le echamos la culpa al porno, que siempre está bien señalar un enemigo del Estado. O, en un momento dado, nos podemos terminar de partir el bullarengue con el despropósito porque los adalides de la moral incorrupta resulta que se han rasgado las vestiduras cargando contra las páginas de guarreo y, tras gastarse una pasta indecente en echar a rodar una aplicación que viene a darte permiso para el número de gallofas que te puedes hacer al mes bajo su consentimiento expreso, ni siquiera contempla esas mismas webs que critica dentro de su "filtro antimenores".

Dicho de otro modo: ni están impidiendo nada, ni están mejorando la vida de nadie ni están consiguiendo una sociedad más sana e igualitaria con esto. Si acaso, están gastándose una pasta de nuestros impuestos para dictar moral y, si cae algún pobre diablo, pues tenerlo vigilado. Que ellos dicen que no, pero a ver quién es el guapo que se lo cree. Y si no, quiero que me respondáis a esta pregunta: Si el bono de los cojones es totalmente anónimo y está pensado para que los menores no vean contenido de puñalada de carne... ¿por qué cojones está limitado a un número concreto de visualizaciones al mes?




O el hecho de que auténticas burradas como los intentos de secuestro de jóvenes se han estado saldando con una orden de alejamiento hacia la joven en cuestión que se ha querido secuestrar y libertad con cargos, como sucedió con el secuestrador de Teatinos (Málaga), que estuvo MESES acechando a chicas sin que las autoridades hicieran un coño zurrido en aceite y hasta que no intentó meter a una chica en el maletero de su coche, no le dio a nadie por detenerle. Para nada, porque el tío está en la calle y a saber qué se le ocurre hacer ahora. Pero sí, queda mucho más guai alzar el puño contra las pelis guarras legales y disuadir a cualquier consumidor standard con una zarandaja administrativa que apesta a Ministerio de la Verdad. La deep web, donde está el contenido ilegal de verdad, ni tocarla. Porque como los que nos gobiernan son una panda de cobardes sin cojones, es mucho más fácil y chuli amonestar y paternalizar al ciudadano de a pie que al auténtico delincuente.

Y es aquí donde entramos un poco en la reflexión acerca de la Democracia y el Progreso: si la idea de ambos es dotar al ciudadano de unas ciertas libertades individuales siempre y cuando no infrinja la ley, ¿qué podemos decir de un Estado que se mea en ellas, atentando contra la libertad de elección de un modo paternalista, decidiendo por la gente (especialmente las mujeres, como he explicado arriba) y actuando de un modo pre-activo (es decir, culpabilizando antes de que llegue a producirse un delito, si es que llega a producirse)? ¿Qué podemos decir de un sector de la población que, a tenor de unas noticias que inculcan un terror desorbitado (recordemos los famosos pinchazos en discotecas que, de buenas a primeras, desaparecieron de los medios al demostrarse que, EN NINGÚN CASO, ni existió rastro de droga alguna ni hubo abusos sexuales por medio) empiezan a pedir censura y el recorte de libertades como el derecho a la intimidad o a la presunción de inocencia?


"Me gusta tanto la Constitución que me la follo siempre que puedo: la libertad de expresión, la libertad de prensa, la separación de poderes, el derecho a la intimidad, la presunción de inocencia, la igualdad ante la ley... es que cojo cada artículo, le atizo con el rabo y no paro hasta dejarlo como la radio de un pintor".


A ver, yo entiendo que haya gente a la que no le guste el porno. Como hay gente a la que no le gusta el gore, las pelis de kung-fu o los partidos de la liga. Todo eso va en el gusto personal de cada uno y a nadie se le puede obligar a que le guste algo por putos cojones. Me parece legítimo. Lo que no me parece legítimo es esa costumbre que está tomando el Poder de que, si no les gusta algo, no les basta con no verlo, como haría cualquier hijo de vecino; parece ser que, inflados de un halo de poder absoluto, se ven con la categoría moral (JA, JA) de erigirse en las guías espirituales del pueblo llano y poder permitirse el derechazo de exterminar de la faz de la tierra cualquier cosa que no case con su ideología para que nadie pueda siquiera elegir si les gusta o no. Y esa es la parte que me parece realmente peligrosa: la de decidir por la gente "por su bien". Hoy es el porno. Mañana lo mismo es el reggaeton (música que no me gusta, pero que yo tampoco me pondría a prohibir); pasado mañana, cualquier otra cosa que no le guste a nuestros Honorables Sátrapas. Y, cuando nos queramos dar cuenta, no podremos ni abrir la puta boca, porque llevar la contraria a estas Ilustrísimas Mercedes, Libres de Tacha, Pecado o Mancha Alguna, que estarán en posesión de La Verdad Absoluta, te llamarán machista, terrorista, reaccionario, fascista o lo que toque.

Queridos Distópicos, ya vivimos en la Distopía. Por lo menos, no seamos tan gilipollas como para aplaudirla.