lunes, 27 de abril de 2020

Escupiendo Rabia- Anatomía de un confinamiento (III): El arte de ser unos auténticos mierdas.



Vivo en un barrio que no podría calificarse exactamente de "barrio obrero", aunque tampoco podría llamarlo "barrio rico". Es lo que podríamos llamar una "zona de paso". Antiguamente, era casi de lo último civilizado que había en la ciudad hasta que tenía comienzo una de las carreteras de salida de la ciudad, ahora en desuso. Desde entonces, se han ido añadiendo edificios, barrios y urbanizaciones, de modo que ese barrio periférico es prácticamente el centro de mi ciudad.
Con todo, el espíritu de "zona de paso" sigue vigente, y puedes encontrarte bloques cuyos habitantes tienen un origen humilde al lado de otros comprados por familias de cierto abolengo. Unos metros más al sur hay una barriada calificada como "marginal" por mucha gente; casi al lado, un barrio residencial donde viven médicos o empleados de banca.
Un espíritu heterogéneo, en pocas palabras.

Cuando todo esto del Covid estalló, mi barrio se sumó, como (supongo) todo el país a eso de agradecer a los sanitarios por el esfuerzo que están llevando a cabo día tras día, arriesgando su salud y, dada la naturaleza de esta enfermedad, sus vidas para protegernos. De punta a punta en la calle donde vivo, todo eran aplausos y gritos de "¡Viva España!" y "¡Viva la sanidad pública!". Todos agradeciendo esa labor que, como digo, es impagable y que creo que nunca podremos agradecer lo suficiente.


Ea.


Eso, por supuesto, hasta hace dos días. No sé cómo ha sido en vuestras ciudades o en vuestras calles, pero en la mía ha quedado muy claro el espíritu cainita y cambiachaquetas de una sociedad cada día más narcisista e inmadura como es esta en la que vivimos. Hace un par de días, ruló por nuestros teléfonos un precioso manifiesto que nos daba a entender que si salíamos a nuestros balcones a hacer algo que (desde mi punto de vista al menos) es tan noble como ofrecer un gesto de apoyo a aquellos que luchan por protegernos somos unos borregos o unos gilipollas.
"Aplaudid como focas", decía el panfletito.

Se ha dado a entender por alguna mente pensante, como ya mencioné en mi post anterior, que a los servicios sanitarios no hay que tratarlos como héroes, sino como personas. Con lo cual, según este argumento mamporrero, parece que a una persona ya no le agradeces aquello que hace por ti. No valoras lo que hace. Pasas de ella como de la mierda, porque por lo visto un héroe no es una persona, para muchos. Es una figura de usar y tirar, a la que le dices "Muy bien" un día pero, cuando te aburres, la ignoras o (como sucederá pronto, si no está sucediendo ya) la tratas como si fuera escoria.


Pillemos la metáfora: aquí el sanitario es el vaso de colorines.
Ya lo han estrujao, lo han chupao, ha dao todo lo posible de sí y ahora a tomar por culo.


A lo largo de estos meses de confinamiento, he podido ver gestos muy nobles por parte de la gente, que son aquellos con los que quiero quedarme... pero tengo una mente crítica y creo profundamente en lo que es justo, de modo que no puedo ignorar los comportamientos de mierda por parte de una sociedad de imbéciles que parecen creerse el puto ombligo del planeta. En mi post anterior ya les di un repaso general a muchos de ellos, pero visto lo visto, creo que me quedé corto, porque el espectáculo de inmadurez y demagogia que estoy comiéndome es abiertamente insoportable.

¿Os acordáis cuando hace apenas dos días me estaba preguntando cuándo saltaría alguien con el mantra de "¿Es que nadie piensa en los niños?"?" Mantra que, si habéis seguido mínimamente Los Simpsons, ya sabréis que es el típico argumento del demagogo que usa a los niños como excusa para arrimar el ascua a su sardina. Porque una vez se mete a los niños en cualquier tema, parece ser que ya tenemos carta blanca. Todo vale. Mañana pedimos que maten a negros a palos y todavía algún hijo de puta usará la seguridad de los niños como excusa, si es que eso no lo ha hecho ya alguien y no me he enterado, que también puede ser.
La guasa es que encima es capaz hasta de colar.


Vaya si es capaz de colar.


Pues bien, aquí lo tenemos: ya os hablé de todo el por culo que estuvieron dando esos padrecitos (no pienso llamar "padres", sin diminutivo a gente así, y al que le moleste, me puede ir comiendo los huevos) que usaron a sus hijos como excusa para salir a dar paseítos porque ya no podían estar en casa un solo día más. Exactamente del mismo modo que aquellos otros listos que usaron a sus perros para dar más paseos que el puto Willy Fogg.
Sus hijos les importan más que nada, dicen, pero los están usando como a perros. Literalmente.
Precioso.
Brillante.

Pues bien, esos padrecitos tan preocupaditos por sus hijitos que tanto le lloriquearon a nuestro presidente no pararon de dar por culo hasta que el gobierno cedió ante esa presión.
Para aquellos que piensen que defiendo al gobierno de forma incondicional, dos cositas: una, comedme los huevos vosotros también; dos, considero que esto ha sido una metedura de pata hasta el corvejón. Me parecía apresurado y un fan-service que ríete tú del final de Perdidos o de las pelis de X-Men.
Error o no, el caso es que aquí nuestro presi cedió. ¿Cuál fue la reacción de la gente a que empezaran a sacar a críos de hasta ocho años a la calle, cuando se les dijo a todos que BAJO NINGÚN CONCEPTO debían saltarse las normas sanitarias de distanciamiento social, higiene y de no alejarse de casa?
La respuesta más obvia cuando los que más patalean resultan ser los más irresponsables: hicieron lo que les salió de sus santísimos cojones y salieron a la calle como el que sale un puto domingo cualquiera, a jugar al fútbol y a montarse putos picnics en los parques. En un arranque de indescriptible imbecilidad, reunieron a sus hijos con sus abuelos, pese al hecho de que al hacerlo estaban arriesgando la vida de sus mayores, porque ya deberíamos saber que si bien los ancianos contaban como población de riesgo y entre los casos más numerosos de fallecimientos (no tengo que recordar las escabechinas en las residencias para mayores, ¿verdad?), los niños son con gran frecuencia portadores asintomáticos de la enfermedad. Para el que no lo pille, es algo así como si tienes un bidón de gasolina y un montón de cerillas. ¿Qué crees que va a pasar cuando los juntas?


Catapumba.


Nuevamente, el gobierno ha cometido un segundo error, basado en minimizar el asunto y decir que, pese a todas las imágenes que nos han venido llegando de Málaga, Madrid, Barcelona o Valencia, las medidas se han respetado masivamente. Joder, estaría bueno que encima el 90% se las hubiera saltado a la torera... pero eso no basta. Ya se ha hablado de multas bastante jugosas a los infractores, que lo mismo disuaden al personal... pero, desde mi punto de vista, no me parece suficiente. Ni siquiera se acerca. Hace cosa de un mes teníamos efectivos del ejército y las fuerzas del orden arriesgándose para que estuviéramos protegidos. Para mantenernos en casa, y no por gusto, como algún amante de yo qué sé qué derechos se piensa, sino para evitar que esto vaya a peor. Que caigamos como putos chinches, como está pasando en otros países que por lo visto molan más que el nuestro en todo lo que hacen. Parece que algunos de esto ya no se acuerdan.


"¿Acoldalme de qué?"


Gente que ha sido irresponsable a más no poder y que seguramente se ha escudado en derechitos que enarbolan como un exhibicionista enarbolaría su miembro delante de la puerta de un colegio de monjas. Derechitos, todos, pero responsabilidades ninguna. Porque si la gente está haciendo el subnormal en la calle por lo visto es que tienen derecho. Y si no, que venga papi estado a ponerles un policía a cada uno en el cogote a decirles "Oiga usted, tiene que mantener las medidas de seguridad".
Como decía yo en mi post anterior, gente ya con treinta y tantos, cuarenta y cuarenta y tantos años comportándose como si tuvieran cuatro o cinco años, esperando a que venga alguien a cogerles de la manita y decirles "Caca, eso no se toca".


Lo mismo es que si no veis esto, como que no va con vosotros la cosa.


Lo más triste será lo que sucederá la semana que viene, tal y como venía hablando precisamente ayer con una amiga sanitaria, que casi se me echa a llorar mientras comentábamos el asunto: que esto, lo más seguro, traerá consecuencias. Y no hablo de las multas. Vamos a pasar de hablar de dinero y hablemos de algo que es más importante y a lo que parece que no le dedicamos la debida atención: hablo de nuestra supervivencia. La semana que viene, gracias a este bochornoso espectáculo perpetrado por padrecitos que han demostrado ser unos putos inútiles y que han puesto en riesgo su salud, la de sus hijos y la de los demás por egoísmo puro y duro, es muy probable que los casos de infectados (y de muertes) aumenten de nuevo.

Mas infectados, más muertes, y menos posibilidades de frenar el virus de las que de por sí tenemos. El derechito de unos a poder irse a jugar al puto parque parece estar por encima del derecho a vivir de los demás, que no han pedido ser infectados ni acabar en una puta UCI. Consecuencias nefastas a causa de gente a la que le han dado un dedo y se han tomado el brazo y que, muy posiblemente, se cobren nuevas vidas. Todos esos padrecitos que estaban ayer en plan "jiji, jajá" en parques y paseos marítimos tendrán las putas manos manchadas de sangre de aquellos que mueran por su negligencia.


"¿Quién yo? ¡Uy, qué va, qué vaaa!"


Pero lo que será más triste aún es que aquí ninguno de esos putos descerebrados entonará un mea culpa por la imbecilidad y la tontería que parecen tener en la cabeza, no. En el momento en que empiece a aumentar el número de muertos, no faltarán los que en lugar de decir "Es que teníamos que haber tenido cuidado" dirán que la culpa viene de arriba por haberlos dejado salir. Que la culpa es de los que mandan por no haber estado encima de ellos desde que salen del puto portal de casa y recordarles que tienen que comportarse como padres responsables y no como un puñado de idiotas que son capaces de contagiar todo lo contagiable con tal de que sus críos le peguen cuatro patadas a un puto balón en un parque.

Joder, estamos ya de un blandito que es insufrible. No quiero ponerme rancio, pero es que tú escuchas testimonios de gente que ha pasado por guerras, por hambrunas y por catástrofes naturales y dices tú "Ojalá no tener que pasar por esto, pero si lo tuviera que hacer, que sea con la entereza y la fuerza de voluntad de aquellos que lo pasaron". De gente que pasó verdadera hambre, no como nosotros, que todavía funciona la industria alimentaria. De gente a que a lo mejor tuvo que pasarse meses oculta en un subterráneo para evitar que los soldados enemigos los matasen. De otros que, en casos de catástrofes naturales, se las han apañado como han podido para sobrevivir y salir adelante. De atravesar un puto infierno para seguir vivos, ellos y sus familias.
A nosotros solo nos pidieron que nos quedásemos en casa, que mantuviésemos las normas de seguridad, que nos lavásemos bien. Pues todo eso parece ser una minucia comparado con las ansias de más de uno que parece que no puede vivir sin pasear o sin hacer running.


"Yo es que sin ir al gimnasio para hacerme selfis no puedo vivir. ¡NO PUEDO VIVIR! ¡ESTA VIDA ES UN INFIERNO!"
Sí, hija, sí.
Un valle de lágrimas que es esto.


Sí, hijo, sí. Te vayas a morir si no sales a pegar un par de trotes.
Te vaya a dar un chungo si no te pegas tus 12 kilómetros para luego subir esos progresos que a los demás nos importan un coño al Runputotastic de los huevos.
Se te vayan a reventar las venas de los huevos si no puedes ir a tomarte cañitas o irte al parque a mirar pajaritos.
Mi pregunta ante esto es: ¿Tú qué coño te has creído, pedazo de soplapollas? ¿Que a los demás nos flipa quedarnos en casa todo el puto día? ¿Que no nos gusta darnos un paseo de vez en cuando o tomarnos unas tapas? Entonces, ¿qué cojones te crees que estás haciendo? ¿En qué mierda piensas? ¿Acaso te crees que tus necesidades están por encima de las de los demás? ¿Que tu ocio o las imbecilidades que tienes en la cabeza están por encima de la salud y la vida de otros?
Porque si realmente piensas eso, alguien tiene que decírtelo: eres un mierda como la copa de un pino. Un mierda, sí. Te lo diré y te lo repetiré las veces que haga falta. Patalea lo que quieras, seguiré pensando lo mismo y cada vez que cague de aquí hasta que esto acabe estaré cagándome en ti, en tu pensamiento y en tu puta madre.

Mierda va pa tos vosotros.


Pero claro, hay muchas formas de ser un mierda en esta movida. Lo triste es que el personal se lo está tomando pero que muy en serio para demostrarlo. Joder, parece esto una puta competición para ver quién es más mierda. Más traidor a sus semejantes. Más cobarde asqueroso.
Vuelvo, sí, al tema de los sanitarios: ya es que no basta con darles la espalda cuando siguen al pie del cañón (y lo que les queda, viendo lo mongolo que es el personal), qué va. Como he comentado en posts anteriores, parece que encima hay que putearlos, vapulearlos y tratarlos como si fueran putos lacayos que nos deben pleitesía.
¿Pleitesía de qué, panda de subnormales? ¿Mucho rollito de estar con la gente, con el pueblo, que si los gobernantes bla bla, pero luego os comportáis como unos putos caciques con la gente que os ofrece un servicio, sobre todo público?


—Nos pones tres llintonis, puto esclavo.
—Marchando.
—¿Perdona?
—Es "Marchando, SEÑOR"
—Usted perdone.
—Ni perdón ni putas hostias, anormal. Ahora nos la vas a chupar a los tres.
—¿Cómo dice?
—Que nos la chupes, que pa eso pagamos tu sueldo. Y usa bien la lengua, mediamierda.


Y es que este país no es cainita y dominado por una sociedad de comemierdas desde ahora. Lo ha sido desde siempre: ¿o cuántas veces no hemos oído de "Yo no te pago tu sueldo para esto" cuando hemos visto que un funcionario no puede resolverte una cuestión? ¿Cuántas veces no hemos visto como hay gente que se sube a un puto autobús sin siquiera darle las buenas tardes al conductor, como si no merecieran el esfuerzo? ¿Cuántas veces no hemos visto al listo de turno poner de vuelta y media a un camarero o un cocinero, faltando al respeto a él y su trabajo, porque el trabajo que han hecho no les gusta? La raza españolita da asco en el momento en que paga a alguien, en muchas, muchísimas ocasiones. Esos que van de dignos, de trabajadores, de honrados padres de familia, se convierten en unos putos tiranos en el momento en que sueltan por la boca el "Es que te estoy pagando". Con ese mantra parecen sentirse con derecho a todo: a disponer de la persona a la que pagan como si fuera su zorra o a ningunearla hasta el punto de la humillación cuando no les satisface el resultado.
Y sentirse moralmente justificados por el mero hecho de una transacción económica.


"Yo no soy un esclavista porque pago a mis sirvientes".
Jí, Paco.


Quizás el arte de ser un mierda consiste en buena parte en dejar de ver a los demás como humanos. En verlos como sirvientes, esclavos, herramientas, cosas. El dinero, ya sea público o privado, parece convertirse, en resumen en una prebenda moral que sirve para excusar cualquier trato.
¿Que estás en urgencias esperando el diagnóstico de un accidente y tardan en decírtelo? Pues como el dinero de tus impuestos paga el hospital entero y el sueldo de todos y cada uno de los que trabajan ahí, tú ya tienes derecho a entrar como Pedro por su casa y llamar "Niñas" a las enfermeras o "Chavales" a los médicos (especialmente a los residentes) y, si no te gusta la respuesta, pues oye, nadie te puede privar de coger y gritarle a cualquiera de ellos. Qué cojones, de insultarles, amenazarles, escupirles o de darles dos hostias.


"El partido empieza en media hora. El clásico, ¿vale? El puto clásico. Como mi mujer no para en quince minutos la voy a liar muy gorda. Advertidos quedáis. Luego no me digáis ni esto ni lo otro, porque lo estoy avisando desde ya. ¡Así que hala, a trabajar, putos gandules!"


Luego decimos, pero es que si los sanitarios no tuvieran un código deontológico que es sagrado y no ofrecieran el servicio que ofrecen tal y como lo ofrecen... y fueran gente que actuase, pongamos, como actuaría yo, las cosas serían muy distintas. Tan distintas como que si yo tuviera carta blanca y de mí dependieran las vidas de la gente, esa gente como mínimo tendría que recordar mi responsabilidad y el hecho de que, como ser humano que soy, me toca bastante los cojones que me traten como si fuera una mierda. Si los sanitarios no fueran gente que no puede distinguir entre pacientes, más de uno y más de dos energúmenos habrían palmado ya por imbéciles.
Llamadme duro pero yo a esa gentuza que vapulea a aquellos que les ofrecen un servicio no los echaría de menos si mañana el virus mutara y barriera del mapa única y exclusivamente a escoria así.


Quizá el problema es que actúan para todos, y más de uno entiende que da igual cómo se comporte, que le van a servir igual. Es la actitud del señorito, del tirano y del zurullo de persona, en general.

Como tampoco echaría de menos a aquellos que un día dicen que los sanitarios (o cualquier otro servicio de los que nos están ofreciendo durante este confinamiento) son los mejores y al día siguiente cagarme en sus muertos porque me ha llegado un mensajito en cadena escrito vete tú a saber por qué clase de payaso.
Librepensadores de poca monta, que ven algo bueno como el apoyo mutuo entre miembros de una especie que ya estaba bastante asustada, y lo mejor que saben hacer es pisotearlo, machacarlo y cagarse sobre ello. ¿Proponer ideas? No, eso no va con ellos: es mucho más diver ir de chungos, de rebelditos, de indignaditos con su puñito en alto y haciéndose selfis para que el resto del planeta vea lo contracorriente que van. Porque para algunos el librepensamiento es simplemente llevar la contra y dar por culo al prójimo, sin pensar una puta mierda.
Sois tan malotes que perdonad si tengo que contener mis orgasmos.


A la mierda, qué más da.


Porque ahora aplaudir se ha vuelto mainstream.
Mantener las normas de seguridad es de aborregados.
Intentar cooperar los unos con los otros para poder salir de esta lo antes posible y recuperar la normalidad como podamos es de moñas.
Qué va, aquí lo que mola es plantificar el culo en el sofá y, sin tener ni puta idea ni de virología, ni de economía o de ciencias políticas, ponerse a pegar pataletas. Ay, que no podéis iros al burguer gourmet. Ay, que no podéis bajaros al Estarfucks a tomaros un fap-uchino. Ay, el paseíto de los findes para hacerle fotos a los cochinillos veganos y subirlos al Jincagram hay que sacrificarlo. Pues ahora me enfado, no respiro y le hago cortes de manga a los sanitarios porque trabajan para el gobierno. Y como este gobierno no me mola, mi misión es decir "caca" a todo lo que propongan, esté bien, mal, sea sensato o sea desesperado. Como yo voy de demócrata, pero soy incapaz de aceptar que gobierne alguien a quien no he votado yo, voy a actuar como un puto irresponsable y, si me pasa algo, la culpa es del que manda.


"Y así es como hago lo que me sale del potorro impunemente".


MIRA, NO.
A mí los que pensáis así me vais a comer los cojones y me sobra nabo para que os ahoguéis en carne con venas. Si queréis hacer el gilipollas, lo hacéis, pero tened los huevos de reconocer que sois gilipollas y que lo estáis siendo por egoísmo puro y duro.
¿Que queréis saltaros las normas? De puta madre, pero si os multan, os metéis la lengua en el culo porque sabéis que os van a multar. Y si encima os ponéis chulitos con la poli, no vengáis con paridas de fascistas o de perros del poder, porque sabíais que iba a pasar. Como pasaba antes de todo esto, cuando te ponías gallito con un policía. Si no sabéis aceptar las normas, adelante, id de rebeldes, pero luego no lloriqueéis.
Si queréis contagiaros de esto y estar a punto de palmar, pues oye, por mí como si metéis el rabo en una batidora y le dais al 4. Lo que luego es de gilipollas es que le echéis la culpa al fabricante por no haber puesto un cartel que diga "No meter el rabo aquí".
Si queréis soltar a vuestros críos con vuestros padres y éstos acaban en una UCI, no os hagáis las víctimas ni echéis balones fuera: lleváis TRES putos meses viendo cómo la gente mayor estaba muriendo como para decir que no lo sabíais.
Si ahora decís que el gobierno os quiere en casa para teneros esclavizados, por mí como si bebéis lejía: sois unos putos conspiranoicos y unos ignorantes. Leed un poco, analizad la historia de la humanidad y descubriréis que JAMÁS ha interesado eso: lo que ha interesado siempre es que trabajemos como burros, que produzcamos y que gastemos el poco dinero que ganamos para satisfacer a empresarios y banqueros, no que nos quedemos apoltronados en un sofá viendo a los putos gemelos Scott.
Que parecéis gilipollas ya, con tanta pataleta, tanto panfleto y tanta hostia ya para sentiros guais y diferentes.


"Soy diferente, no seré otra gota en el océano. Mi librepensamiento estará orientado a odiar todo aquello que le guste a más de dos personas. Me haré el intelectual aunque no haya leído un libro en mi puta vida. Compartiré la mierda más radical que encuentre para que todos sepan que soy diferente y que no me dejo etiquetar. Ah, y por supuesto, que estoy por encima de la opinión de los demás.
#antimainstream
#librepensador
#rebelde
#unicoydiferente
#follow4follow


Puede que me esté dejando a alguno de esos artistas de la mierda social. Es posible, porque por suerte, no entro a redes sociales serias desde hace dos años y me estoy perdiendo a mucho intelectual de barra de bar. Debo decir que, pese a todo, me siento bastante tranquilo, porque a todos esos tontos del culo los estoy viendo muy de pasada o me van llegando noticias más o menos amortiguadas. Gracias a los Dioses Impíos, no estoy comiéndome sus mierdas de lleno.
La verdad es que, pese a estos posts donde me desahogo de vez en cuando, mi confinamiento está siendo bastante pacífico. Aprovecho el tiempo en crear cosas, en plantear proyectos y en relacionarme con gente con la que, debido a la típica falta de tiempo a causa de nuestros quehaceres, no podía mantener un contacto tan estrecho.
Me entretengo.
Me río.
Animo a los que se sienten superados por esto.
No voy a salvar el país ni voy a ser el responsable del aplanamiento de la curva, pero prefiero hacer eso a ser otro tonto del culo amargado que lo mejor que sabe hacer es berrear cuando oye el "Resistiré" o empezar a andar con payasadas de politicucho de política bananera.
Porque para banana, la que me cuelga a mí entre las patas.

Comeos un mojón de medio kilo ya, putos mongolos.

viernes, 24 de abril de 2020

Mondo Chorra- Anatomía de un confinamiento (II)



Pues aquí seguimos. Ha pasado un mes y seguimos resistiendo en casa, procurando ser lo más higiénicos posible y haciéndole pases de verónica al Covid para que no se instale en nuestros cuerpos serranos.
Si algo bueno tiene una crisis de este tipo (y uso un "si" muy grande, porque esto es muy, pero que muy jodido) es que nos sirve para tomar perspectiva y ver quién es quién. Soy de la firme creencia que todo bicho viviente se está retratando solito en su manera de comportarse a lo largo de todas estas semanas de confinamiento.

Si bien ya hemos visto a nivel político cómo los personajes que se supone que sirven a los intereses del país están haciendo literalmente lo que les sale de los cojones (y, para variar, no me estoy refiriendo al gobierno; de esos hablaré luego: me refiero al resto de politiquitos que van de guais y que dicen preocuparse por nosotros), tales como saltarse el confinamiento para salir a correr, usar la carta del "Es que tenías que haber hecho" justo después de un "Cuenta con mi apoyo" (sin ganas de ponerse medallas y sin ganas de andar tocando los cojones, qué va), hacerse las victimitas para pedir más mascarillas cuando no había y liarla parda cuando les llegan, todo para ponerse la chapita de lo independentista que es uno (cuando en esto ya teníamos que tener claro que un virus NO entiende de fronteras y que está muriendo gente por todas partes, joder) y todo un sinfín más de gilipolleces y muestras de tener más cara que espaldas (podría entrar en toda esa lista de cagadas que unos y otros han cometido y que no les ha salido de los huevos reconocer; de hecho, creo que preferirían ver a los mierdas de la Manada irse de juerga con sus madres antes que admitirlo), el resto del país se sigue retratando, pero bien.


Tal que así.


He hablado de nuestros politiquitos (hasta que no se comporten como personas ya de una edad para mí no se han ganado un título mejor), pero es que el sacrosanto pueblo llano tiene lo suyo.

Empezamos con los que un colega llama Balconazis, término que reflejo aquí porque me parece una genialidad. En el post anterior me tocó hablar de los soplapollas que se creían que eso de un estado de alarma no va con uno y que sus ganas de darse un garbeo (malentendidas como un derecho que no se ostenta en situaciones tan extraordinarias como esta); en el de hoy, toca hablar de esos que vigilan a sus vecinos desde el balcón para ver si los demás cumplen el toque de queda. Esto podría quedar como una actitud patriótica y concienciada, donde se insta al subversivito de turno (no, tampoco le voy a atribuir madurez a alguien que considera "imprescindible para su vida" irse a ver cómo pían los gorriones) a cumplir el toque de queda por el bien común.
Pero no.
En esta sociedad de mongolos y tontos del culo no basta con estar concienciado. Tienes que patalear, berrear y comportarte como un auténtico anormal para demostrarlo a gente que no tiene el más mínimo interés por tu insignificante vida.

Ahí es cuando surge el  Balconazi. Ese detective de barrio de poca monta que acosa a todo aquel que considera sospechoso. Si bien algunos de nosotros salimos a los balcones a agradecer a los sanitarios su labor, el Balconazi es tan rematadamente subnormal que lo hace, pero al mismo tiempo es capaz de cagarse en los muertos de una enfermera o un auxiliar que vuelve a casa tras una jornada de trabajo. El Balconazi no tiene ni puta idea de a qué se dedica el tío al que ve por la calle, pero aun así le increpa porque él es la puta ley.
Los Balconazis están llegando al punto de ir amenazando incluso a la gente que  sí saben que son sanitarios, pero en lugar de agradecerles el impagable servicio que están ofreciendo a la sociedad, lo amenazan en sus propios bloques, instándoles a que los abandonen de inmediato porque pueden contagiar a alguien. Y como su causa de mierda es tan noble, se sienten con el derecho (que tampoco tienen) de mandar cartas a los vecinos sanitarios invitándoles a que se larguen de sus propias casas, o incluso con pintadas en sus coches insultándolos.
Si esto no es de ser un mierda, no tengo ni idea qué puede serlo.


Precioso. Y el DaVinci que pintó esto todavía se creerá un héroe.


No me faltan tampoco los rebelditos e Iluminados de Sofá. Aquellos que por lo visto sabían desde la Noche de los Tiempos que esto iba a pasar y que no hacen más que berrear y lloriquear acerca de lo malo malísimo que es este gobierno, que quiere que estemos todos  en casa sin consumir y que, según más de uno y más de dos, se hace pajas lentas cada vez que nos llega el informe de muertos cada mañana.
Los Iluminados tienen la habilidad de saber absolutamente de todo: ¿Que hablamos de contención de un virus hasta la fecha desconocido? Pasando de Doc Simón, de los expertos de cualquier hospital, o del puto Jesucristo si este regresara y nos dijera de qué va la movida. El Iluminado sabe de todo eso y más. Sabe lo que teníamos que haber hecho en este país desde el puto minuto uno. Sabe que la OMS nos mintió cuando nos dijo que todavía no podíamos declarar la alarma, porque por lo visto en semejante organización, o bien son otros sádicos que se masturban cuando les viene una emergencia sanitaria o no tienen ni idea de medicina, como ellos.


"¡Lo que yo decía, coño! ¿Tú ves? ¡ASÍ NO, ASÍ NO TENÍAN QUE HABERLO HECHO! ¡SI ES QUE ESTOS MÉDICOS NO TIENEN NI PUTA IDEA!"


Me hace muchísima gracia que en ese momento que ellos dicen, cuando teníamos que haber cerrado el país y tal, yo no viera a ninguno de estos con mascarillas. Ni cogiéndose unas vacaciones para confinarse en casa. Qué cojones, ni comprando los famosos papeles del culo, cuando todavía no se habían producido las compras masivas. Todos estos putos genios lo sabían TODO desde el principio, pero no hicieron un puto coño. Parece ser que se quedaron callados como furcias en una misa de cuaresma para que, cuando el gobierno actuase, ellos poder decir "Ya lo estaba diciendo yo".
Sea como sea, permitidme decir que estoy muy orgulloso de este país: tenemos la mayor tasa de genios y expertos en absolutamente todo por metro cuadrado y no los valoramos lo suficiente. No me jodas, ya que estamos, podríamos deponer por completo a la OMS y poner en su lugar a todas estas eminencias. Seguro que harían del planeta un lugar muchísimo mejor.


Este dibujo de Cletus me vale para representar al Toño.
El Toño no tiene estudios, o no tiene estudios relacionados con sanidad.
No ha vivido una pandemia en su vida.
No tiene a su alcance el protocolo de contención de plagas.
No forma parte de ningún equipo de gobierno.
Solo es un tío con una opinión y con acceso a redes sociales.
Pero el Toño sabe de todo porque "se informa".
Sé un ignorante.
Sé un bocachancla.
Sé como el Toño.


Sigo mi repaso y paso ahora a los Conspiranoicos de poca monta. Estos son aquellos que abren la boca para decir que el gobierno nos la está metiendo doblada, que quiere jodernos, que tal y que cual. Que nos suspenden las libertades y que no podemos hablar de forma crítica. Me hablan de mordazas que, que yo sepa, no fue este gobierno el que la impulsó. Me hablan de pensamiento único y no sé qué polladas, pero según ellos, todo el que no les dé la razón es una especie de pelota lameculos del presidente Ken... cuando ellos mismos no se miran al espejo para darse cuenta de que, si eso es cierto, aquí los Conspiranoicos son papagayitos de la oposición. Sí, esa oposición que se está cubriendo de gloria con su (ríanse) brillantísima cooperación y su apoyo para que salgamos todos de esta crisis.
Si ya me daba asco ver cómo los niños del Congresito se pasaban todo el puto día tirándose de las coletas (no pun intended), jugando a la patata caliente o cantando el "Rebota, rebota y en tu culo explota" mientras el pueblo comía (y come) mierda día sí y día también, en esta situación el asco que me dan ya es indescriptible.


Aquí er Juamma.
Er Juamma no tiene pruebas de nada.
Tampoco es que sepa de mucho, simplemente ve una noticia, la que sea, y automáticamente la da por falsa, aunque no tenga ningún dato que la contraste o la ponga en entredicho.
El Juamma tiene una opinión. Y por tenerla, es un librepensador, aunque lo que esté librepensando se lo haya sacado del sobaco.
Sé un listillo.
Sé como el Juamma.


Pero insisto, me daba asco que el politiquito tuviese el bagaje mental de un niño de cuatro años y ni hiciera autocrítica ni se esforzara por ponerse de acuerdo con el de enfrente por un bien común; pero lo que me repatea las tripas es que la gente de a pie les siga el juego y haga exactamente lo mismo. Que aquí, mucho decir que los políticos son unos mierdas, que no veas el sueldo que cobran para tocarse los huevos, que vaya ejemplo que dan... pero ninguno piensa en el ejemplo que da a sus propios hijos cuando es capaz de dividir a la sociedad entre "rojos" y "fachas", y entre "los buenos" y "los malos" y usar discursos maniqueos que recuerdan a los de un puto patio de colegio.
Y estos, queridos Distópicos, son señores que dicen que son maduros, responsables y no sé qué mierdas más.


"¡Y ahora me enfado y no respiro, hala!"


He hablado de los hijos. Desde el principio de esta crisis ya mencioné la lección que nos estaban dando los niños, y que nos siguen dando. En líneas generales han estado demostrando diez veces más entereza que los adultos, que ya parece que no saben qué excusa van a poner para saltarse el confinamiento. Desde el puto minuto uno hemos estado alabando a nuestros pequeños, que han estado poniendo sus dibujitos en la ventana para darnos ánimos... a los mayores. Ahora están incluso negándose a salir a la calle, aunque se hable de desconfinarlos, porque no confían en que el virus haya remitido en lo más mínimo. Y eso sin contar la generación Fortnite, que ve la calle muchísimo menos que niños de generaciones anteriores y ante los que un confinamiento no es ni mucho menos tan grave como podría haberlo sido para un niño que se hubiera criado en los 90, sin juegos online, sin redes sociales, sin mensajería instantánea y sin Internet.
Hay padres que están pidiendo a gritos que los permitan sacarlos a la calle, A ESTAS ALTURAS, porque de pronto los niños se han convertido en monos enjaulados con sobredosis de speed.

No me jodas, macho, resulta que ahora los que mejor se han adaptado y los que se están negando a salir por conciencia pura y dura ahora, según muchos padres, están enloquecidos de la noche a la mañana. Mi pregunta es: ¿Quién está enloquecido aquí, realmente: hijos o padres? ¿Y esto no será otra excusa para salir a pasear, como lo fueron los perros?
Llamadme cínico, pero... ¿A cuántos padres conocéis vosotros que están hasta los cojones de sus propios hijos y los tratan como si fueran una molestia? ¿Cuántos padres no están locos por soltar a sus hijos LOS TRES MESES de vacaciones en actividades extraescolares, campamentos o lo que sea porque son INCAPACES de estar tres días con ellos? Quizás vosotros no, pero yo, dedicándome a lo que me dedico, sí conozco unos cuantos casos que me dan una pena terrible hacia los críos. Y, si mi teoría es correcta, estos mismos son los que están usando a sus propios hijos como una excusa para poder saltarse el confinamiento como adultitos responsables sin que nadie les diga nada. Qué coño, así quedan de padrazos.


"Jodeos, tengo un perro y puedo salir a la calle, jujujuu"


Otro grupo que me pone las venas del nabo como cogollos de lechuga es el que yo llamo los Desencantaditos. Estos son los que adoptan la pose del "Me duele España" y no ven una mierda positiva por ninguna parte. Los que llevan el cinismo y el amargamiento al extremo y se suben al pedestal para mirar desde ahí arriba a los demás. Son los que, por ejemplo, cuando la gente sale a hacer algo tan humano como agradecer a los sanitarios con un gesto tan simple como un aplauso, se pone a despotricar diciendo que el que lo hace es un borrego y un hipócrita. Son los que vienen con la superioridad moral, diciéndonos a los demás que no debemos tratar a un sanitario como un héroe, sino como una persona. Como si un término excluyera a otro, estos Nietzsches de sofá son los que vienen a dar a entender que como un sanitario hace su trabajo no hay que darle las gracias, por muchas vidas que salve. A mí, aparte de parecerme unos putos engreídos, me recuerdan a esos que se van a un bar y se permiten el lujo de tratar al servicio como si fueran unos putos lacayos "porque él está pagando por el susodicho servicio".


"Tú, so puta, ¿tú te crees que esta puta mierda es un gazpacho? ¿Tú a esta puta mierda la llamas gazpacho, payasa de los cojones? Anda, ahora te vas a ir a la cocina y le vas a decir al cocinero que se lo meta por el culo, ¿vale? Yo estoy pagando un servicio y no pienso consentir que hijos de puta como vosotros me hagáis pagar por esta bazofia. Y ahora, como estoy pagando el servicio de mesa, te vas a agachar y me la vas a chupar aquí mismo, esclava. Y luego te vas a ir a la cocina y le vas a decir al cocinero que venga y me la chupe él también. ¡A ver qué va a pasar aquí con las faltas de respeto, coño!"


También me recuerdan, tristemente, al imbécil aquel que salió diciendo que el chaval que dio su vida en Londres para contener a un puñado de terroristas y salvar a los que tuviera cerca (aunque ni los conociera) era un gilipollas y que por eso estaba muerto. Por desgracia, aquel chico murió por los demás, mientras que seguramente el Desencantadito que soltó esas perlas de sabiduría sigue vivo para iluminarnos a los pobres mortales con su opinión de mierda y su visión del mundo de chaval malote.


Todos se creen Cazaputas_42


Pero seguimos, que aquí tenemos una ingente cantidad de mierda humana que sigue campando por todas partes, y a la que por lo visto tenemos que aguantar, no sea que nos llamen intolerantes. Porque ellos sí parece que deben ser tolerados y los demás tenemos que callarnos ante sus fantásticos argumentos sacados del sobaco. Le toca a los Amantes de las Mentiras.
Los Amantes de las Mentiras, básicamente, son aquellos que no pueden soportar la impotencia de ver cómo gente que no les gusta está gestionando esta movida, y prefiere creerse cualquier mierda soltada por vete a saber quién, sin el más mínimo argumento o el más mínimo sentido... pero tal mierda se ajusta más a lo que le gustaría que pasase. Dicho de otro modo, en vez de someter el criterio propio al a realidad, son los que buscan deformar la realidad para adaptarse a su propio criterio. Son los que propagan bulos, pero también los que los comparten porque una mentira casa mejor con su credo, y de ahí no hay manera de bajarlos. Ya estén demostrándoles con datos que están difundiendo mierdas, les da igual. Su Chupi-Realidad alternativa mola más, y punto.


La Realidad se altera una vez más para ajustarse a los deseos de unos cuantos.


De este tipo son los que nos vienen diciendo, de buenas a primeras, que EN CUALQUIER PARTE del mundo están haciendo las cosas mejor que aquí. Que presidentitos como Macron o incluso Boris Johnson son modelos a seguir y que nuestro Presidente Ken debería aprender de ellos. Basta con tener gente en esos países que por lo visto son utopías para darnos cuentas de que por los cojones: cuando ves noticias o fotos, o vídeos que te pasa la gente desde estos respectivos países te das cuenta de que las medidas de confinamiento que se han implantado en Inglaterra, Francia o Alemania, por poner tres ejemplos sonados, son DE RISA. Que los servicios sanitarios que tienen, con todo lo que cacareamos de los nuestros, no son la maravilla que nos están haciendo creer. Nos enteramos, varias semanas después, de que incluso han reconocido contabilizar mal sus cifras de afectados o de muertos.
¿Que España no cuenta mal? Pues lo hará, ya sabéis que a mí el gobierno no me paga las facturas ni voy a salir de pobre defendiendo a un presidente que, honestamente, no me convence. Lo que no voy a hacer es coger a gente que lo hace bastante peor y ponerlos como ejemplo a seguir. No voy a coger a un personaje como Macron (tío bastante despreciado en su propio país, y esto lo sé por datos de primera mano) y ensalzarlo a los altares, como hacen aquí unos cuantos solo para coger la pose de primitos de Unamuno y empezar con la mierda de que aquí somos la Raza Inferior que lo hace todo mal.
Mira, me vais a comer los huevos ya con la tontería y con el complejito de inferioridad.


"¡Ay, cuánto me duele España!"
Que jí, que jí, Miguéh.


Tenemos también a otros aprovechados que usan su condición de personajes para subirse al carro del Covid y hacerse los guais. A estos los llamo yo los Influencercitos, y tenemos varios ejemplos que a mí, personalmente, me causan bastante vergüenza ajena.
Un ejemplo muy claro de Influencercitos es la comunidad de actores; por lo general, y sin desmerecer su trabajo artístico (en el que no entro aquí, porque no procede), tienden a causarme bastante vergüencita ajena por el hecho de que se muestran como una comunidad por completo politizada, que más que hacer uso de su derecho a expresarse libremente, me dan la impresión de usar su condición de personajes públicos para meterle al personal sus panfletos por el pescuezo. Asimismo, me resultan un grupúsculo de personas que actúan en bloque y parecen tener todos una ideología grupal bastante férrea, de manera que en el colectivo o se piensa según ese bloque o uno ya es un apestado. Esto puede ser cierto o no, aclaro; es la impresión que me llevan dando a mí desde hace ya un montón de años.


"Bienvenidos a la gala de los Goya de este año. Tomen sus asientos y ya le iremos diciendo qué es lo que tienen ustedes que pensar y cuál es la causa de moda a defender para este año. No se olviden de suscribir nuestra ideología al 100% o le invitaremos a que se vaya a tomar por culo".


Bastaba con que saltara una crisis de este calibre para que los actores de este país se volvieran a subir al púlpito una vez más y empezaran con sus discursitos politizados (revestidos de un intelectualismo de baratillo que me causa bastante asquete, debo decirlo), hablando sobre cosas sobre las cuales tienen la misma idea que el resto de los mortales (esto es, poca o ninguna), pero autoproclamándose como una especie de "voz del pueblo" o algo así y dando unas lecciones de moral al personal que flipas. Igual de pasmante es que la prensa se haga eco de las bocachancladas que sueltan como si estuvieran sentando cátedra, o como si lo que dijeran fuera a misa... cuando las bocachancladas que sueltan son exactamente las mismas que podríamos soltar los demás en nuestra puta casa. Pero claro, tú sueltas tu bocachanclada y, o bien te escucha la familia, o bien te escucha el gato. La cosa queda ahí, te quedas a gusto y ya. Con esta gente el asunto es la hostia, porque parece que si no salen a iluminar al pueblo con sus grandísimas ideas, ya son menos actores o están menos comprometidos. Los Dioses nos libren, igual hasta no resultan tan sesudos e intelectuales si se quedan callados.


"He dicho".


Otros tipos de Influencercitos los hemos ido viendo ya; tenemos el caso del Genio de Granada, que ha aprovechado su condición de médico para inventarse la verdad cuando le ha convenido, faltando al respeto a todo bicho viviente y saltándose el código deontológico cada vez que abre la boca bajo la excusa de que "El es médico y sabe de lo que habla".
Corrección a este argumento falaz: ¿Es médico? Sí. ¿Sabe de lo que habla? También. ¿Eso implica forzosamente que esté diciendo la verdad? Pues va a ser que no. ¿Justifica eso de que sea médico, de paso, según qué comportamientos que lleva teniendo desde que esta movida estalló? Ni de putísima coña. Cuando usas tu condición de médico (condición que, desde el minuto uno que empiezas a estudiar la carrera hasta que te jubilas, está orientada a salvar vidas) para ir manipulando a los que te escuchan, para inventarte causas y andar lanzando tu dedito acusador hacia aquellos que no son de tu ideología, no estás demostrando estar concienciado con nada. Cuando te crees Dios y das a entender que el dilema moral al que se someten nuestros sanitarios día tras día acerca de la vida y la muerte de sus pacientes es que tú te creas con derecho a decidir quién debe morir y quién no según tu puto criterio personal, no estás demostrando ser un médico de verdad. Estás demostrando ser un mierda. Alguien que merece que el colegio de médicos coja todas y cada una de tus declaraciones de guerrerito social, las ponga en tu puta cara delante de un tribunal y te pida que des explicaciones acerca de por qué estás meándote en el código deontológico que juraste cuando te sacaste la carrera. Código que, hasta donde sabemos, debería ser SAGRADO para todo aquel que se haga llamar médico.
Los ladridos y las posturitas, llegados a este punto, me los paso por el culo.


En solo un rato de investigación he encontrado mogollón de improperios vertidos por este personaje, amén de no sé cuántas condenas que tiene ya a sus espaldas. El caballero dice que siente vergüenza de ser médico, de ser andaluz y español.
Lejos de seguir alimentando al troll, mis palabras son: pues si sientes vergüenza, abandona tu profesión y abandona el país. Lo mismo en algún otro sitio te tratan como a un marqués y te permiten vejar a quien te salga del rabo, que lo mismo es lo que tú buscas: vejar y calumniar gratis.


Pasemos al gobierno. A lo largo de este mes que llevamos confinados he escuchado absolutamente de todo, y debo decir que la mayor parte no es bueno.
Vuelvo a decir: a mí el gobierno, como tal, no me paga una subvención si hablo bien de él. Ya he comentado que cuando salió este presidente yo me mostré, en mis mejores momentos, muy escéptico. Ha hecho montones de cosas que no me han gustado.
Pero no voy a crucificarlo por esta crisis, y voy a explicar por qué:

1. El argumento más típico es el de que ha cometido errores durante esta gestión, y que los comete a diario. Mi respuesta ante eso es sí, claro que los está cometiendo, pero ojito: ante una movida como esta, que no se esperaba ni Dios (porque imagino que estamos todos de acuerdo que no hay precedentes en la historia moderna de una crisis semejante) lo imposible es actuar de la forma perfecta, con el mínimo número de errores y teniendo a todos contentos. Y el que me mencione un solo presidente que podría hacerlo, por favor, que me avise, que quiero sentarme para no desplomarme cuando me dé la risa floja.


Algo realmente alucinante es escuchar los mundos alternativos de piruleta que se monta la gente, imaginando cómo sería si sus amiguitos o sus héroes fuesen los que estuvieran al mando.
Os invito a hacerlo, es algo sensacional.


2. Buena parte de los argumentos se basan en "Lo que tendría que haber hecho", generalmente repitiendo como loros lo que dice una oposición que, si bien el gobierno me inspira poca confianza, el papel que está jugando la oposición actual me está revolviendo las tripas del asco que me están dando. Aquí todo el mundo ve los toros muy pequeños desde la barrera y se ve que juzgar es gratis. Aquí, a toro pasado, todo el mundo parece tener muy claro lo que se tenía que haber hecho, una vez las consecuencias ya se ven evidentes y nos azotan en la cara. Todos sabemos, AHORA, lo que se tenía que haber hecho, ver eso es lo fácil; lo que veo que nadie ha tenido cojones de decir es lo que hay que hacer en el momento presente, cuando nadie sabe bien las consecuencias de cada decisión. Y los pocos que lo hacen sueltan tal cantidad de imbecilidades por la boca que no hay Dios que se las pueda tomar medianamente en serio.


"Yo es que soy un niño pequeño y papá estado me tiene que decir a mí que sea responsable para que yo lo sea. Si no, tengo derecho a hacer el subnormal".
Si nos comportamos como idiotas, mola mucho decir que la culpa es del gobierno por no haber puesto medios suficientes. No porque tenga que salir de nosotros el ser responsables, no.
Tienen que venir a decírnoslo, como si fuéramos críos, porque si no no lo hacemos.


3. El Desencantadito de turno es el que llega diciendo que somos un país de charanga y pandereta y usa ese argumento enseguida cada vez que nuestro país hace algo, pero rápidamente nos habla de que "no es consuelo que otros países lo hagan peor". Nótese la contradicción: si el nuestro es un país de charanga y pandereta, por favor, ¿entonces qué son los demás países, que todavía andan como pollos sin cabeza? ¿Es que a nuestro país se le mira con un prisma en el que se condena cualquier error y se pasan por alto las negligencias de los demás? A mí me vais a perdonar, pero semejante doble rasero es un argumento que a mí no me vale. Nosotros hemos contado con la triste dotación de ser prácticamente la primicia en Europa junto con Italia. Nuestros errores (tanto los nuestros como los de los italianos) están siendo, o deberían estar siendo la referencia para el resto de vecinos de Europa, porque nosotros hemos sido los primeros en enfrentarnos a esto. No tenemos el don de la clarividencia y no sabemos a lo que nos enfrentamos.
Sin embargo, franceses, ingleses, alemanes o incluso estadounidenses van SEMANAS por detrás. Ellos sí que pueden tomar nota de lo que hacemos o de aquello en que nos equivocamos y... oh, sorpresa.
No están haciendo un coño.

Creedme, he visto imágenes de París y dan puta risa. En Inglaterra o incluso Irlanda el confinamiento ha sido testimonial en comparación con el nuestro. En Alemania hasta han permitido salir a pasear. Todo esto contado por gente que tengo repartida por esos países y que me han contado las condiciones de su confinamiento y lo que están haciendo sus respectivos países.
Lo digo una vez más: esos tíos han visto con total claridad lo que estamos pasando nosotros y no están tomando medidas. Ahora, repetidme el argumento, por favor.


Esto es solo una foto y ya vemos gente que no mantiene la distancia de seguridad y hacinada en plena calle. Todos juntitos y bien pegaditos, como debe ser.
Yo aparte he llegado a ver vídeos de gente con sus mascarillas, pero con bolsas de mano pequeñitas para hacer la compra (lo que te obliga a salir más veces) o policías de dos en dos y de tres en tres en sus coches patrulla.
Y esto sin mencionar que eso de limpiar los trenes (que de por sí huelen a choto. Creedme, lo he vivido) ni de coña, porque "el virus acabará muriendo por sí solo". Artículos donde los periodistas franceses se plantean si la lejía sirve para limpiar.
Ahora, por favor, volved a repetirme eso de que Macron sí que se lo toma en serio.


Y no, no es consuelo alguno: en esto no hay consuelo. Lo que quiero decir es que en lugar de ir echándonos mierda podríamos reconocer de una puta vez, para variar, que ante una crisis que está azotando el planeta entero, no somos la caterva de palurdos que decimos ser. Eso es desmerecer a toda la gente (y aquí no hablo del gobierno) que está partiéndose el lomo por mantenernos vivos, desde el sanitario que se pasa días enteros enfrentándose al Covid hasta los que respetan el confinamiento para que éste no se propague más. Cada discursito de bocachanclas y de nihilista de garrafón está haciendo un flaco favor a lo que somos, y a lo que deberíamos ser. Y encima ensalza a aquellos otros (países, me refiero) que parecen estar tomándose esto a chufla y que encima se cachondean de nosotros en nuestra puta cara.


Tren sanitario francés. Un par de trapos sobre los putos asientos y ya.


Tren sanitario español: la mitad de asientos desmontados y guardando las medidas de higiene de una forma mucho más exhaustiva.
Pero claro, somos nosotros los que no nos lo tomamos en serio y los que no hacemos nada bien.



4. Otro argumento chupiguai consiste en decir que el gobierno nos está censurando y que no podemos hablar libremente (como si eso no lo hicieran las redes sociales ellas solitas, sin que el gobierno tenga voz o voto sobre sus políticas de usuarios. Y si no me creéis, probad a subir un desnudo a una red social). Voy a hacer un pequeño matiz a esto: tanto como nos ponemos de dignos hablando de Mordazas, precisamente los que la impulsaron fueron partidos independentistas y los que la aprobaron fueron partidos que se encuentran ahora mismo en la oposición. En segundo lugar, hay una diferencia entre hacer una crítica constructiva y decir que se han cometido errores (yo mismo lo he dicho en este post y me juego lo que queráis a que a mí ni me van a buscar para juzgarme, ni me van a censurar ni hostias) a coger, inventarte mentiras y soltarlas. A falsificar Boletines oficiales y a causar crispación. Eso NO es libertad de expresión, y si lo es, también lo serían injurias, calumnias o acusaciones en falso. Y estamos de acuerdo en que no lo son, ¿verdad?


Y no ha sido uno solo. Van ya al menos dos, de los que yo tenga constancia: uno, sobre las fechas de desconfinamiento y dos, otro autorizando para salir a correr.
Y digo yo una cosa: vamos de dignos diciendo que la ropa falsa como que no, porque somos auténticos. Los dvd's piratas ahora resulta que nos dan urticaria porque tienen peor calidad. La música, en vinilo original, pasando de las copias en mp3. Todo lo queremos auténtico.
Pero oye, nos zurrimos un BOE falso y nos parece de puta madre.
¿La coherencia dónde decís que os la habéis dejado?

Me resulta lamentable ver cómo hay gente que se ampara en derechos que no tiene, o en derechos que no sabe ni cómo funcionan: calumniar a alguien y acusarlo en falso no es algo a lo que tengas derecho. Falsificar información y hacerla pasar por verdadera no es siquiera legal. Mucho poner el grito en el cielo cuando hemos visto políticos falsear títulos, pero con esto, como parece que hace referencia a una realidad (falsa) que nos gusta más, nos lo comemos y lo difundimos. Y aunque nos demuestren que es mentira, aunque se desmienta por activa y por pasiva, pues erre que erre. Y si encima ya nos echan el guante, la carta de "Vulneran mis derechos constitucionales" es la excusa perfecta.
Mira, lo siento, pero por lo que a mí respecta os vais al carajo a la de ya.


Cuando alguien os habla de una realidad que no es la vuestra os ofendéis, pero cuando vosotros insultáis o amenazáis de muerte a los que no casan con vuestra concepción del mundo es libertad de expresión.
Pues mira tú qué bien.
Pero sí, venga, que los inmaduros son los demás.


Yo soy el primero al que eso de que le pongan filtros y cortapisas a la gente le causa bastante urticaria, porque es algo muy goloso para el que manda y no se sabe nunca dónde está el límite.
Vale.
Pero viendo el nivel de energúmenos, mentirosos y salvajes que hay sueltos por las redes, soltando barbaridades, mintiendo tanto o más que los políticos (que ya manda cojones, en serio) y, lo que es peor, causando crispación y traficando con el miedo... qué queréis que os diga. Me parece lamentable que se tenga que ir cazando este tipo de actitudes.
Matizo: me parece lamentable que este tipo de actitudes proliferen tanto que haya hecho falta tener que salir a cazarlas.

5. No me faltan aquellos que, sin tener ni puta de dónde tienen la cara, dicen que tenemos un sistema sanitario de mierda y que esto nos pasa por ser inútiles. Los mismos que decían lo mismo cuando la crisis del Ébola hace unos años y que, oye, parece que se contuvo ella solita porque, con este "sistema de mierda" el ébola no se propagó.
Es muy fácil abrir la boquita cuando no se ha visto cómo funciona la sanidad en otros sitios. Lo mismo, oye, lo mismo, nuestro sistema no es tan malo cuando vienen extranjeros de todas partes a operarse a España o cuando países como Alemania han venido pidiéndonos médicos. O cuando el amigo Obama quiso implantar un sistema de sanidad pública gratuita en Estados Unidos.
Es más diver eso de echarnos mierda y decir que tenemos un sistema de mierda porque "no hay camas ni mascarillas".
Vamos a explicar esto:
Mascarillas. Teníamos, claro que teníamos. Las que se suelen tener para situaciones normales. Que, en cuestión de apenas unas semanas hicieran falta, no sé, cien, mil, un millón más de las que había no lo previó el gobierno. Ni este ni ninguno. Que se lo digan a Alemania, por ejemplo que, cuando nos empezó a dar de hostias la crisis, nos dijeron que no nos daban ni una porque las necesitaban "para abastecimiento propio". Y las fábricas, completamente saturadas.


Eso o bien tenemos a Batman de presidente, que se hubiera gastado una cantidad indecente de dinero en mascarillas por si algún día se desataba una plaga de la que nadie hubiera oído hablar con anterioridad.
Y de ser así, habría habido gente que le hubiera dicho que eso es un despilfarro.
¿Veis a dónde quiero ir a parar?


Lo de las camas sí parece más grave, ¿verdad? Pues sumemos el hecho de que el número de ingresados se ha multiplicado a lo bestia por razones obvias al hecho de que llevábamos un tiempecito sufriendo las consecuencias de varios años de recortes en sanidad. Recortes de los cuales no tiene la culpa este gobierno: los tiene el anterior, que ahora se sienta desde el banquillo de la oposición, sacando pecho, dando lecciones de cuñao de barra de bar y dando a entender que ellos sí que habrían domado esto con la punta del cipote. El gobierno actual tiene de vida... ¿un año? ¿Menos?, y ya andamos exigiéndole que solucionen todas y cada una de las mierdas en las que nos metieron los anteriores.

Y aquí es donde vosotros me diréis que la carta de "La culpa es del gobierno anterior" es muy socorrida en estos casos. Igual de socorrida que sentarse en una esquinita, mearte en cualquier decisión gubernamental, proponer ideas solo a posteriori y luego tener los santísimos cojones de decirle al presidente que lo estás apoyando. Exactamente igual de socorrida pero, a mi juicio, bastante menos cobarde y rastrera.


Y todavía estoy esperando a que salga un diputado preguntando "¿Es que nadie piensa en los niños?"
Tengo fe en que eso pase, para poder reírme bien fuerte ante el chiste que algunos resultan ser.


En resumen, lo que yo pensaba es que una crisis como esta debería habernos unido más y debería habernos hecho reflexionar acerca de los errores que llevábamos cometiendo décadas: errores acerca del medio ambiente (un mes confinados y el cielo está muchísimo más claro de lo que ha estado en siglos, e incluso se ven delfines en nuestras playas, ¿vale?), por ejemplo, o de las condiciones laborales que hemos estado viviendo (ahora se está demostrando que los que sostienen al país no son las empresas ni los bancos, sino la gente que ha estado trabajando para que los de arriba sean lo poderosos que creen ser). Podríamos aprender de esto que el futuro consiste en la cooperación entre semejantes para llegar a un bien común, en lugar de pasarnos todo el puto día pegándonos puñaladas traperas.
Quiero quedarme con eso.
De verdad que quiero, veo las muestras de solidaridad que la gente de a pie se está dando la una a la otra y os juro que me gustaría creer que esto va a calar en nosotros de alguna manera.

Pero también os digo que, viendo la actitud de niños malcriados, llenos de rabia y con pataletas que avergonzarían a sus propios hijos que están teniendo muchísimos de nosotros, me cuesta enormemente creerlo.