Pues sí. Ya me podéis ir colgando, o soltándome a los perros. Especialmente teniendo en cuenta que esta película parece ser la favorita de mucha gente y, para muchos, una especie de "referente de la ciencia-ficción". Para mí, un petardo como un castillo.
Dicho esto, y habiéndoos dejado un pequeño momento para que os recompongáis, queméis mi foto (los que la tengáis, que espero que no seáis demasiados) o simplemente vayáis a vomitar las bilis al baño, paso a justificar tan blasfemas declaraciones, como siempre.
No todo en Tron es malo a reventar. Ni mucho menos. De hecho, casi podría ponerle un 6 sobre 10 en mi pequeño baremo personal... pero es quizás lo que no hace que tenga más nota lo que me hace incluirla en esta sección y no en la Mesa de Autopsias, que también parece tener algunos fans sueltos...
El problema de esta película es lo tristemente aprovechada que está. Me explico: parte de unas ideas considerablemente buenas. Fue estrenada allá por 1982, época por la cual aparecía de un modo discreto el género Cyberpunk. ¿De qué va esto?, preguntaréis aquellos que es vuestra primera vez con este término tan raro.
El Cyberpunk es una variante del género de la ciencia-ficción centrado especialmente en todo lo que es el ciberespacio, las inteligencias artificiales, los cyborgs y, en general, con todo aquello que implique la fusión entre la carne y el software informático. Una de las grandes obras del género es la novela Neuromante, de William Gibson. Este hombre fue un visionario y ya hablaba de Internet (no con ese nombre, pero aparecía claramente descrita en sus novelas) cuando la mayoría del personal no tenía ni zorra de lo que era un módem (de hecho, esta novela apareció también en 1982). Otra obra destacable de él es Johnny Mnemónico, que muchos recordaréis por aquella adaptación al cine protagonizada por Keanu Reeves a finales de los 90.
Si os interesa el tema, os recomiendo también la genial Snow Crash, de Neal Stephenson.
A menudo el cyberpunk suele mostrar futuros bastante desoladores, tomados por la tecnología, al tiempo que nos muestran una enorme cantidad de miseria alrededor. Una economía tomada por corporaciones, que tienen tanta humanidad o menos que una Inteligencia Artificial, y con una sociedad que se divide entre aquellos que viven dentro de estas corporaciones y los que malviven fuera de ellas.
Volviendo a Tron tenemos, pues, una idea base muy original, e incluso atractiva. Hasta la fecha, que yo sepa, la ciencia ficción en el cine había tratado bien poco el tema de los hackers informáticos. Juegos de Guerra, protagonizada por el insufrible Matthew Broderick, no se estrenaría hasta el año siguiente. En resumen, que si se hubiese desarrollado bien todo eso, podríamos tener por delante una obra maestra pionera del género.
Pues no.
¿En qué falla? Para empezar, el inicio de la historia es atropellado y está penosamente explicado. Nos muestra a un señor (interpretado por Jeff Bridges) que parece estar jugando a videojuegos. Resulta que está hackeando una corporación (luego veremos por qué). Se alternan secuencias con el mundo virtual (lo mejor de toda la película, la verdad) y, por si el espectador no ha terminado de enterarse, nos ponen en un momento dado un cartelito que pone "entretanto, en el mundo real" cuando vuelven a Jeff Bridges. En resumen, con una torpeza narrativa que pone los vellos de punta. Pero claro, es el principio de la peli, le sigues dando una oportunidad.
Nos centramos un momento en el mundo virtual. Al igual que en Neuromante, las llamadas Inteligencias Artificiales (seres de software, programas altamente evolucionados para actuar como mentes desarrolladas y complejas) cobran especial importancia. Esta idea está bien... lo que no está bien es que, una inteligencia tan supuestamente desarrollada como la Base de Datos Central de la empresa que sale en esta película vaya de mala y resulte tener los mismos rasgos que supuestamente hacen "débil" a la raza humana: véase la soberbia chorrada de que ésta se dirige a un programa para decirle "Tu comportamiento es innecesariamente cruel". Una Inteligencia Artificial medianamente en condiciones (al menos, una de los "malos") no debe conocer conceptos como la compasión. No si va de superior por la vida, como es el caso de ésta.
Resulta que esta Base de Datos es la que parte el bacalao en la empresa de la peli. Bueno, así haría también Skynet en Terminator... lo que da risa es que aquí la IA maneje a su antojo al presidente de dicha empresa sin que éste haga nada (a Skynet, al menos, intentaron desconectarla varias veces por marimandona). El presidente, cual calzonazos, se dedica a acatar órdenes en modo "señor sí señor, lo que mande el señor". Se nos cuenta, de un modo más o menos decentillo, que están buscando a un hacker que les está haciendo pupa en el sistema. Vale, guai. El chiste: la misma IA que se mete en el Kremlin y la Casa Blanca para preparar planes superchungos de dominación mundial no tiene huevos de cerrarle las cuentas bancarias al hacker (Jeff Bridges) o anularle la dirección virtual (IP) a su sistema. Vale que el hacker sea un máquina y que se salte los sistemas de la empresa... pero si conocen su nombre y saben quién es, queda terriblemente chusquero que no se explique por ninguna parte por qué narices ese tío es intocable. Eso lo arreglarían años más tarde con La Red, de la penosa Sandra Bullock.
El caso es que luego la acción avanza y tenemos a un par de informáticos con pintilla de idealistas. Uno es el diseñador del susodicho Tron, que es una especie de sistema defensivo que NO tiene que ver con la Base de Datos Central. El presidente, en vez de poner a ese tío de patitas en la calle u obligar al informático a que lo enlace con la Base de Datos, lo deja pasar. La IA tampoco tiene pelotas de meterse en ese sistema (¿Es más difícil de entrar que el Kremlin antes de la Caída del Muro? ¿Estamos de coña?)
Pues nada, que el chico sale fresco como una rosa de ahí, se va con la novieta y buscan al hacker. Ahí nos enteramos de que resulta que este chico diseñaba videojuegos y la empresa se apropió de ellos... y que está rastreando los sistemas para encontrar un registro donde conste que son suyos (nuevamente, la Base de Datos Central demuestra su falta de Inteligencia Artificial y no se molesta ni en borrar esos registros)
Por algún motivo que se me escapó (supongo que por esto último, digo yo), resulta que estos pavos deciden colarse en la empresa para meterle mano al ordenador y hackearlo. Pues vale, si no pueden hacerlo desde casa, pues venga, chicos, adelante...
En una de éstas, el hacker se queda solo y la Base de Datos se dedica a digitalizarlo: le desintegra atómicamente, al estilillo de La Mosca de Cronenberg... sólo que en vez de teleportarlo a otro sitio, lo mete de cabeza en el cyberespacio. Esta idea no está del todo mal: pensadlo y no es del todo diferente a Matrix.
El hacker, una vez dentro, es hecho prisionero por los sistemas inmunes del ordenador y se ve obligado a jugar a una serie de videojuegos que (probablemente) le freirán el cerebro si palma. Aquí conocerá a otros programas que son bastante buenos en eso de sobrevivir en el ciberespacio y empezará lo que podríamos llamar una especie de "intento de revolución".
A partir de aquí, la película se vuelve aburrida. Los fans dirán que es la mejor parte, por los efectos visuales y todo eso... pero para mí, en el momento en que me acostumbré a las lucecitas azules tan famosas, me acabé aburriendo como una ostra con tanta moto chachiguai.
No voy a criticar el aspecto de la tecnología 3D porque sería incurrir en la paletada. En su época, cuando casi todo eran animatrónicos y el rollo digital no se veía ni por forro (habría que esperar hasta Terminator II para que eso se convirtiese en una costumbre en nuestras pelis), hay que reconocer que eran la hostia. Y no han envejecido del todo mal. Especialmente hoy en día, que se llevan los videojuegos "retro". Como digo, es el aspecto más destacado de la película.
Por lo demás, la acción se prolonga innecesariamente. La IA gobernante demuestra una estupidez constante y se comporta más como el típico alcaide de prisión de peli carcelaria (¿Recordáis mi post sobre Historia de Ricky?) que como una entidad virtual carente de humanidad. Su subalterno más inmediato (un señor con un casco con cuernos, al que reconocemos como malo por eso de ir de rojo) viene a ser un primo cutre de Darh Vader, salvando las distancias: ni tiene la presencia del Señor Oscuro del Sith y es la torpeza con pellejo. Nueva muestra de la falta de inteligencia de la IA: una cosa tan supuestamente inteligente (proclama ser la hostia, así de modesta que es), en vez de actuar con sentido práctico, le da mil oportunidades al zoquete este, que vemos desde la primera media horita que no da para más. SPOILER (si os interesa ver esta peli, no leáis las siguientes líneas en cursiva, porque revelan parte del final de la trama): hasta le da parte de su poder virtual para que se convierta en un cyberGodzilla, cosa que obviamente no sirve para nada.
La peli termina (no entro en detalles para no hacer más spoiler) de un modo más bien absurdo. La forma de solucionar el conflicto es, como poco, traída por los pelos. Se produce una escena "romántica" entre Jeff Bridges y un programa que no viene absolutamente a cuento para nada (si con eso se nos quiere decir que en la vida real está enamorado de la chica que lo programó, que es físicamente igual al "skin" de su programa, ole por la torpeza narrativa y por la falta de pistas al respecto). Lo mejor de todo es que cuando el conflicto se resuelve, tenemos un epílogo de TRES minutos en el que se nos explica qué sucede con las vidas de los tres chicos que se cuelan en la corporación. Sin palabras. Echando hostias. Y con eso, los créditos. Pues vale.
Aparte de que la película es atropellada en prólogo y epílogo e innecesariamente lenta en las escenas de acción dentro del mundo virtual, encontramos además una dirección más bien pobre. Los planos no pasan del "plano general para ver dónde están los personajes", "plano corto para los diálogos" y poco más. O sea: simple, simple.
Los diálogos rozan lo risible. Una cosa es que la peli la produzca Disney y esté orientada a todos los públicos (respetable) y otra que los diálogos parezcan enlazados por alguien con problemas a la hora de resolver un puzzle de 10 piezas. Algunas líneas dan risa. Otras, como el caso de los diálogos entre la Inteligencia Artificial con sus programas, son directamente ridículos.
Se plantea un concepto religioso que habría sido muy interesante de haberse explotado un poco más: los programas consideran a sus programadores sus "creadores", lo cual hace pensar en el concepto de que una inteligencia artificial también pueda desarrollar sus propias creencias (¿Asimov?). Esta pedazo de idea se limita a un par de diálogos de medio pelo y a cosas tan absurdas como esto:
"¿Qué programa eras antes de entrar en el juego?"
"Soy lo que llamáis un programador"
"Ah, vaya, nunca había visto uno, qué interesante"
(Es como el que ve a un Dios y se queda tan pancho. No veas qué programa más duro, colega... Aparte, el hecho de que el programador tampoco da pruebas fehacientes de que es un programador. Lo mismo las IAs se rigen por algún principio de veracidad y no pueden mentir, pero vamos... que eso lo ve alguien que supere los siete años y se queda un poco por los suelos ante semejante escena)
Luego tenemos cosas presuntamente graciosas como una IA rastreadora en forma de pelota que sólo se comunica con "Sí" o "No". Si esa entidad hubiese tenido alguna utilidad en la trama aparte de soltar eso constantemente, hasta le habría visto sentido. Para todo lo demás, me pareció otro de los elementos que alargan escenas de modo absurdo.
La actuación, ni fu ni fa. Jeff Bridges es un actor que por lo general me suele gustar; aquí, no me hizo vibrar de la emoción. Aparece muy sobreactuado en su monólogo de "Por qué saqueo la corporación esta" y en el resto de escenas, con la mierda de diálogos que hay... imaginaos. El hombre hace lo que puede, pero lo que hay es lo que hay. No se puede pedir más. El resto de los actores, pues bueno... salvando que los papeles que hacen tienen la profundidad de un plato llano y que, en el mejor de los casos, desaparecen entre tanto rayo laser y tanta mierda virtual, ni los notas.
En resumen, que sigo sin entender por qué hay gente que parece tener episodios onanistas con esto, porque tras haberla visto bajo el microscopio me parece la peli más desaprovechada que me he echado a la jeta últimamente después del fiasco con Constantine (próximamente en Rumbo a la Distopía).
Tal vez puede ser por el concepto de peli que tenía cierto ser que conocí en mi época del instituto (otro de los seres raros e incomprensibles que se me han arrimado en diversas etapas de mi vida, ya sabéis): "Si la peli tiene buenos efectos especiales, es buena". Utilizó este argumento para apoyar la película de los Power Rangers. No os digo nada.
Pues con Tron lo mismo. Me ha parecido una peli visualmente buena, pero como pasó con Avatar, un intento bastante pobre de revolucionar la ciencia ficción quedándose en una cosa pretenciosa y con el respaldo de un montón de gente que la defiende a capa y espada, pero sin llegar a nada más allá de lo meramente estético. Historia, dirección, actuación... flojita, muy flojita.
Ahora, fans de Tron, ya podéis escribir para decir que no tengo ni idea de lo que hablo. Aquí espero vuestros argumentos... y por favor, procurad decirme algo más que "pero los efectos son muy buenos", que eso ya lo he dicho yo.
Pues no.
¿En qué falla? Para empezar, el inicio de la historia es atropellado y está penosamente explicado. Nos muestra a un señor (interpretado por Jeff Bridges) que parece estar jugando a videojuegos. Resulta que está hackeando una corporación (luego veremos por qué). Se alternan secuencias con el mundo virtual (lo mejor de toda la película, la verdad) y, por si el espectador no ha terminado de enterarse, nos ponen en un momento dado un cartelito que pone "entretanto, en el mundo real" cuando vuelven a Jeff Bridges. En resumen, con una torpeza narrativa que pone los vellos de punta. Pero claro, es el principio de la peli, le sigues dando una oportunidad.
Nos centramos un momento en el mundo virtual. Al igual que en Neuromante, las llamadas Inteligencias Artificiales (seres de software, programas altamente evolucionados para actuar como mentes desarrolladas y complejas) cobran especial importancia. Esta idea está bien... lo que no está bien es que, una inteligencia tan supuestamente desarrollada como la Base de Datos Central de la empresa que sale en esta película vaya de mala y resulte tener los mismos rasgos que supuestamente hacen "débil" a la raza humana: véase la soberbia chorrada de que ésta se dirige a un programa para decirle "Tu comportamiento es innecesariamente cruel". Una Inteligencia Artificial medianamente en condiciones (al menos, una de los "malos") no debe conocer conceptos como la compasión. No si va de superior por la vida, como es el caso de ésta.
Aquí, la IA chunga hablando con su cyber-versión de Darth Vader.
O lo que es lo mismo, con el subalterno de turno, que es su segundo al mando y que desarrolla un rollo obsesivo-compulsivo de Némesis encabronada con el protagonista.
Resulta que esta Base de Datos es la que parte el bacalao en la empresa de la peli. Bueno, así haría también Skynet en Terminator... lo que da risa es que aquí la IA maneje a su antojo al presidente de dicha empresa sin que éste haga nada (a Skynet, al menos, intentaron desconectarla varias veces por marimandona). El presidente, cual calzonazos, se dedica a acatar órdenes en modo "señor sí señor, lo que mande el señor". Se nos cuenta, de un modo más o menos decentillo, que están buscando a un hacker que les está haciendo pupa en el sistema. Vale, guai. El chiste: la misma IA que se mete en el Kremlin y la Casa Blanca para preparar planes superchungos de dominación mundial no tiene huevos de cerrarle las cuentas bancarias al hacker (Jeff Bridges) o anularle la dirección virtual (IP) a su sistema. Vale que el hacker sea un máquina y que se salte los sistemas de la empresa... pero si conocen su nombre y saben quién es, queda terriblemente chusquero que no se explique por ninguna parte por qué narices ese tío es intocable. Eso lo arreglarían años más tarde con La Red, de la penosa Sandra Bullock.
El caso es que luego la acción avanza y tenemos a un par de informáticos con pintilla de idealistas. Uno es el diseñador del susodicho Tron, que es una especie de sistema defensivo que NO tiene que ver con la Base de Datos Central. El presidente, en vez de poner a ese tío de patitas en la calle u obligar al informático a que lo enlace con la Base de Datos, lo deja pasar. La IA tampoco tiene pelotas de meterse en ese sistema (¿Es más difícil de entrar que el Kremlin antes de la Caída del Muro? ¿Estamos de coña?)
Pues nada, que el chico sale fresco como una rosa de ahí, se va con la novieta y buscan al hacker. Ahí nos enteramos de que resulta que este chico diseñaba videojuegos y la empresa se apropió de ellos... y que está rastreando los sistemas para encontrar un registro donde conste que son suyos (nuevamente, la Base de Datos Central demuestra su falta de Inteligencia Artificial y no se molesta ni en borrar esos registros)
Por algún motivo que se me escapó (supongo que por esto último, digo yo), resulta que estos pavos deciden colarse en la empresa para meterle mano al ordenador y hackearlo. Pues vale, si no pueden hacerlo desde casa, pues venga, chicos, adelante...
En una de éstas, el hacker se queda solo y la Base de Datos se dedica a digitalizarlo: le desintegra atómicamente, al estilillo de La Mosca de Cronenberg... sólo que en vez de teleportarlo a otro sitio, lo mete de cabeza en el cyberespacio. Esta idea no está del todo mal: pensadlo y no es del todo diferente a Matrix.
Gafas. Caras de buenos chavales. Buenrollismo.
Está claro, son informáticos.
Y son los buenos.
El hacker, una vez dentro, es hecho prisionero por los sistemas inmunes del ordenador y se ve obligado a jugar a una serie de videojuegos que (probablemente) le freirán el cerebro si palma. Aquí conocerá a otros programas que son bastante buenos en eso de sobrevivir en el ciberespacio y empezará lo que podríamos llamar una especie de "intento de revolución".
A partir de aquí, la película se vuelve aburrida. Los fans dirán que es la mejor parte, por los efectos visuales y todo eso... pero para mí, en el momento en que me acostumbré a las lucecitas azules tan famosas, me acabé aburriendo como una ostra con tanta moto chachiguai.
Que sí, joder. Que las putas motos molan.
Dejadlo ya, pesaos.
No voy a criticar el aspecto de la tecnología 3D porque sería incurrir en la paletada. En su época, cuando casi todo eran animatrónicos y el rollo digital no se veía ni por forro (habría que esperar hasta Terminator II para que eso se convirtiese en una costumbre en nuestras pelis), hay que reconocer que eran la hostia. Y no han envejecido del todo mal. Especialmente hoy en día, que se llevan los videojuegos "retro". Como digo, es el aspecto más destacado de la película.
Por lo demás, la acción se prolonga innecesariamente. La IA gobernante demuestra una estupidez constante y se comporta más como el típico alcaide de prisión de peli carcelaria (¿Recordáis mi post sobre Historia de Ricky?) que como una entidad virtual carente de humanidad. Su subalterno más inmediato (un señor con un casco con cuernos, al que reconocemos como malo por eso de ir de rojo) viene a ser un primo cutre de Darh Vader, salvando las distancias: ni tiene la presencia del Señor Oscuro del Sith y es la torpeza con pellejo. Nueva muestra de la falta de inteligencia de la IA: una cosa tan supuestamente inteligente (proclama ser la hostia, así de modesta que es), en vez de actuar con sentido práctico, le da mil oportunidades al zoquete este, que vemos desde la primera media horita que no da para más. SPOILER (si os interesa ver esta peli, no leáis las siguientes líneas en cursiva, porque revelan parte del final de la trama): hasta le da parte de su poder virtual para que se convierta en un cyberGodzilla, cosa que obviamente no sirve para nada.
El rojo es el color del Mal. Todo el mundo lo sabe.
La peli termina (no entro en detalles para no hacer más spoiler) de un modo más bien absurdo. La forma de solucionar el conflicto es, como poco, traída por los pelos. Se produce una escena "romántica" entre Jeff Bridges y un programa que no viene absolutamente a cuento para nada (si con eso se nos quiere decir que en la vida real está enamorado de la chica que lo programó, que es físicamente igual al "skin" de su programa, ole por la torpeza narrativa y por la falta de pistas al respecto). Lo mejor de todo es que cuando el conflicto se resuelve, tenemos un epílogo de TRES minutos en el que se nos explica qué sucede con las vidas de los tres chicos que se cuelan en la corporación. Sin palabras. Echando hostias. Y con eso, los créditos. Pues vale.
Aparte de que la película es atropellada en prólogo y epílogo e innecesariamente lenta en las escenas de acción dentro del mundo virtual, encontramos además una dirección más bien pobre. Los planos no pasan del "plano general para ver dónde están los personajes", "plano corto para los diálogos" y poco más. O sea: simple, simple.
Los diálogos rozan lo risible. Una cosa es que la peli la produzca Disney y esté orientada a todos los públicos (respetable) y otra que los diálogos parezcan enlazados por alguien con problemas a la hora de resolver un puzzle de 10 piezas. Algunas líneas dan risa. Otras, como el caso de los diálogos entre la Inteligencia Artificial con sus programas, son directamente ridículos.
Se plantea un concepto religioso que habría sido muy interesante de haberse explotado un poco más: los programas consideran a sus programadores sus "creadores", lo cual hace pensar en el concepto de que una inteligencia artificial también pueda desarrollar sus propias creencias (¿Asimov?). Esta pedazo de idea se limita a un par de diálogos de medio pelo y a cosas tan absurdas como esto:
"¿Qué programa eras antes de entrar en el juego?"
"Soy lo que llamáis un programador"
"Ah, vaya, nunca había visto uno, qué interesante"
(Es como el que ve a un Dios y se queda tan pancho. No veas qué programa más duro, colega... Aparte, el hecho de que el programador tampoco da pruebas fehacientes de que es un programador. Lo mismo las IAs se rigen por algún principio de veracidad y no pueden mentir, pero vamos... que eso lo ve alguien que supere los siete años y se queda un poco por los suelos ante semejante escena)
Luego tenemos cosas presuntamente graciosas como una IA rastreadora en forma de pelota que sólo se comunica con "Sí" o "No". Si esa entidad hubiese tenido alguna utilidad en la trama aparte de soltar eso constantemente, hasta le habría visto sentido. Para todo lo demás, me pareció otro de los elementos que alargan escenas de modo absurdo.
La puta pelotita es GRACIOSA.
Ja. Ja. Ja.
La actuación, ni fu ni fa. Jeff Bridges es un actor que por lo general me suele gustar; aquí, no me hizo vibrar de la emoción. Aparece muy sobreactuado en su monólogo de "Por qué saqueo la corporación esta" y en el resto de escenas, con la mierda de diálogos que hay... imaginaos. El hombre hace lo que puede, pero lo que hay es lo que hay. No se puede pedir más. El resto de los actores, pues bueno... salvando que los papeles que hacen tienen la profundidad de un plato llano y que, en el mejor de los casos, desaparecen entre tanto rayo laser y tanta mierda virtual, ni los notas.
En resumen, que sigo sin entender por qué hay gente que parece tener episodios onanistas con esto, porque tras haberla visto bajo el microscopio me parece la peli más desaprovechada que me he echado a la jeta últimamente después del fiasco con Constantine (próximamente en Rumbo a la Distopía).
Tal vez puede ser por el concepto de peli que tenía cierto ser que conocí en mi época del instituto (otro de los seres raros e incomprensibles que se me han arrimado en diversas etapas de mi vida, ya sabéis): "Si la peli tiene buenos efectos especiales, es buena". Utilizó este argumento para apoyar la película de los Power Rangers. No os digo nada.
Pues con Tron lo mismo. Me ha parecido una peli visualmente buena, pero como pasó con Avatar, un intento bastante pobre de revolucionar la ciencia ficción quedándose en una cosa pretenciosa y con el respaldo de un montón de gente que la defiende a capa y espada, pero sin llegar a nada más allá de lo meramente estético. Historia, dirección, actuación... flojita, muy flojita.
Ahora, fans de Tron, ya podéis escribir para decir que no tengo ni idea de lo que hablo. Aquí espero vuestros argumentos... y por favor, procurad decirme algo más que "pero los efectos son muy buenos", que eso ya lo he dicho yo.







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