Estaba yo el otro día leyendo chorradas en Gúguel, buscando información con la idea de pillar documentación para mis textos, cuando me encuentro con un post de un blog autoproclamado "feminista" (más adelante desglosaré por qué he entrecomillado el término) acerca del tema de moda: el caso Roro.
Os pongo un poco en situación para aquellos que no conozcáis la historia o, para aquellos que, dentro de cinco años, os dé por leer esto que escribo y, a causa de la cultura pop que nos quita la memoria poco a poco, os preguntáis: "¿Y esa quién coño es?".
Roro es una de muchas influencers de las que pululan por la red y que, para mí, ni siquiera existía antes de este caso; no os pongáis dignos, hoy en día hay tanto influencer, tiktoker, youtuber y suputamadrer suelto que es complicado estar al día con todos. Especialmente si sois como yo, que conocéis lo justo y necesario de la farándula de la red. ¿Qué tiene de interesante esta chica y a qué ha venido la movida exactamente? Bueno, hasta donde hemos podido saber todos, Roro es una de las llamadas "tradwives" o, por lo menos, han querido ponerle esa etiqueta. Una tradwife es, básicamente, una moza, señora, chorba o ser vaginoportante que defiende "el papel tradicional de la mujer". Dicho en otras palabras: eso de ser un ama de casa complaciente y enfrascada en tareas hogareñas como cocinar, bordar y demás.
La polémica salta en el momento en que la chica admite públicamente que le gusta cocinar para su novio (un tal Pablo) y que tiene por costumbre servirle platos que él tiene ganas de comer. Ya por estas declaraciones (una auténtica blasfemia, al parecer), nos hemos encontrado un caso de cyberbullying de la putísima hostia, parodias de todo tipo (todas con el pretexto del "humor", pero ninguna realizada previamente al caso, qué casualidad) y gente que, simple y llanamente, ha buscado humillarla en redes. Roro, al parecer, se lo ha pasado todo por el mismísimo coño y ha hecho (hasta donde yo sé) quizás lo más sensato: seguir haciendo lo que ha estado haciendo y a tomar por culo.
El post que me encontré, sin ir más lejos, es precisamente uno de esos que, pretendiendo hacer gala de un cultísimo feminismo y una terminología cool sigloveintiunera a más no poder, ha vapuleado con bonitas palabras y un tono académico a una chica que ha mostrado un contenido que, a mí por ejemplo, puede no gustarme (de hecho no es precisamente el prototipo de mujer que me atrae), pero que no considero digno de censura. Qué cojones, ni de crítica. Como si lo que yo escribo o lo que yo posteo fuese moralmente superior a lo que postea ella.
"Lo que digo es muy profundo porque digo 'Cis'. Y hablo de señores 'racializados'. Y de 'impastos de género'. Así que el que no me dé la razón es un hirnorante"
Sin embargo, veo que hay gente que sí se sube a un púlpito para machacar al prójimo con la excusa de una superioridad que le permite ir incluso en contra de los principios que defiende. De hecho, solo tenéis que pasaros un poco por ese post para daros cuenta de que, prácticamente desde el primer párrafo, la persona que lo redacta empieza a destilar insultos contra todo el que tiene a tiro, desde los incels (gente que no logra mantener relaciones sexuales, algo claramente digno de mofa y escarnio, según gente que luego va por la vida hablando de la tolerancia y de que no hay que ir poniendo etiquetas) hasta la manosfera. O sea, la masculinidad, así en general, que todos sabemos que es culturalmente la raíz de toda decadencia y todo mal. Sin odio de género.
El artículo parte del hecho de que lo que cuenta Roro no se ajusta a la realidad y que, mire usted, para hacer lo que hace ella, no da la vida. Y esto, al parecer, es algo terriblemente ofensivo que deja en mal lugar a las "mujeres de verdad", porque "crea unos estándares y unos objetivos imposibles de alcanzar" y blablablá. O eso es lo que yo he creído entender al leer esto. Si resulta ser cierto, es para coger a quien ha escrito esto y regalarle un Phoskito como premio nada más que por el esfuerzo intelectual que le ha debido suponer que alguien que sube algo a Tistós, a Llustube o donde sea NO ESTÁ MOSTRANDO LA REALIDAD. Nos has jodido, colega. Ahora pásate por los vídeos de arte, donde ves a un fulano diciendo que te pinta un retrato realista de un desconocido en el metro, a DOS metros de la jeta de su modelo, con pintura, lienzo, pinceles, y hasta servilletas y NADIE se da cuenta de lo que estaba haciendo hasta que le entrega el retrato, milagrosamente seco, a su sorprendido modelo. O pásate por esos vídeos de cachondeo donde alguien que sale de una caja le mete un susto a un viandante y éste se pone a gritar y a correr por la calle a lo Jim Carrey.
Pero no, nos fijamos en Roro. Ahora parece ser que ella es la única que no se ajusta a la realidad en sus vídeos. Y ya por eso, a la hoguera con ella. Por hereje.
El artículo empieza a mezclar churras con merinas y entra en unos discursos más propios del Partido Demócrata estadounidense (gente que ni me parece "de izquierdas", ni feminista ni anti-racista, por mucho que quieran vendernos lo contrario) que de una persona hispanohablante. Sin ir más lejos, empieza a hablar de "feminismo blanco y liberal", de "mujeres heterocis" y demás etiquetas que se alejan de lo que (creo) debería ser el feminismo: la lucha por la igualdad de derechos y oportunidades y alejarse de una puta vez ya de decirle a una mujer lo que puede o no hacer con su vida. Meter la raza de una mujer en esto es, una vez más, la obsesión anglosajona por reducirlo todo a términos como el color de la piel o los orígenes culturales, pasando de largo del hecho fundamental al que debería reducirse todo: que una mujer es una mujer, independientemente de su (puta) raza, de su (puto) origen cultural y de su (puto) estrato social. Y como tal, merece ser respetada. Vote lo que vote. Hable el idioma que hable. Rece a quien rece.
Y decida lo que decida hacer con su (puta) vida.
Y es aquí donde veo la terrible hipocresía de estos grupos, plataformas, colectivos o bandas callejeras que van enarbolando banderitas, hablando por TODAS las mujeres, pero escuchando solo a las que les interesan. Defendiendo a según qué mujeres (casualmente, todas aquellas que se ajustan a sus paradigmas y a sus cánones), pero permitiéndose el lujo de machacar a todas las demás porque tienen una causa. Tienen un colectivo. Tienen unas consignas. Y por cuestiones de superioridad moral e intelectual. Ciñéndonos al caso concreto de Roro, porque da la impresión (insisto, da, porque no la he tratado personalmente) de que la muchacha ha demostrado una entereza lo bastante firme como para soportar el puteo y el escarnio al que se la ha sometido durante varias semanas. Y menos mal: cualquier otra no lo habría llevado tan bien, y no sería la primera en quitarse la vida ante la presión de un puñado de niñatas haciéndose las interesantes. Haciéndose las feministas. Yendo para ella y machacándola porque no se ajusta a lo que ellas esperan de una "hermana".
"No eres digna. Y como no lo eres, puedo ser condescendiente o agresiva contigo. Lo que me salga del coño, porque mi coño vale más que el tuyo"
Hace unos días, sin ir más lejos, se quitó la vida la Onlyfaner Jill Kandy (en las antípodas de estos grupos de moralistas), sumándose a una larga lista de mujeres muy jóvenes que se sumen en la depresión y a las que el vapuleo constante en redes sociales (su medio de trabajo), en buena parte por parte de otras mujeres (muchas de ellas enarbolando la bandera de la sororidad y el feminismo día sí y día también) las lleva a situaciones muy desesperadas o, como mínimo, no les hace ningún bien. A una nula autoestima. A trastornos como la autolesión o, como he mencionado, el suicidio. Pues de todas las intelectuales que vapulearon a Roro, de todas esas que ejercieron de psiquiatras asegurando saber pensar lo que la trad-wife tiene en la cabeza, lo que piensa realmente más allá de sus declaraciones y hasta cada cuánto se cambia los calcetines, no he visto a NINGUNA decir que lamenta el suicidio de Jill. NINGUNA. Eso sí, para machacarla en vida, como suelen asegurar las Onlyfaners con muchísima frecuencia, no faltó ninguna, tampoco.
Ahora me habláis de sororidad.
Ahora me venís con que estáis con las mujeres.
Con todas.
Luego, que sí, que si campañita contra el acoso en redes, que si fotos con velitas cuando toca y todo lo que os salga del ojete. ¿Pero en el día a día?
En el día a día os gusta más una antorcha que a un tonto un lápiz.
El artículo, a mi juicio, parte de unos supuestos bastante discutibles, como dar por sentado que si una mujer toma una decisión que no casa con sus estándares, automáticamente esa mujer no ha tomado la decisión por sí misma. Dicho de otro modo, es que no está lo bastante concienciada y que es el Patriarcado (una especie de entidad maligna e invisible, responsable de todo mal y que nos susurra al oído para que nos convirtamos en monstruos... una especie de Satán moderno al que culpar de todo, al parecer) el que ha tomado la decisión por ella.
Y de quedarse tan pancha la persona que ha escrito esto: o sea, que si una mujer no toma la decisión que tú quieres, la solución es automáticamente negar su capacidad de decisión. Y esto, al parecer es feminista, porque lo dice una persona "feminista". Y punto.
Pero vamos con las burradas que se pueden leer en el artículo: se viene a decir que, si una mujer decide (libremente) convertirse en ama de casa y volver al ámbito privado, se genera una dependencia económica que las convierte en seres vulnerables al control y la violencia. O sea, sin generalizar: esto es casi dar por sentado que, en el momento en que decides dedicarte a las labores de casa, tienes todas las papeletas de convertirte en el objeto deshumanizado de un monstruo peneportante que, cuando llegue a casa, te dará de hostias si no está la comida lista. O sea, ¿soy yo el único en ver el mensajito de mierda que se desprende de esto? ¿Qué se está dando por sentado, que en toda casa en la que entra un sueldo masculino la mujer corre el peligro de convertirse en sumisa y el marido, en un maltratador? ¿Este argumento lo está diciendo alguien completamente en serio? ¿Qué sucede entonces con las jubiladas? ¿Automáticamente se convierten en sacos de boxeo? ¿Y en los matrimonios en que sucede al revés y es el hombre el que se dedica a las labores de casa (por ejemplo, porque se haya quedado en paro o por el motivo que sea) mientras su mujer es la que trae el sueldo? Por favor, no me vengáis ahora con que la violencia es algo estructural y va siempre en la misma dirección, porque por ahí no paso.
El mismo argumento mamporrero que decir que una persona de raza negra no puede ser racista porque su pueblo ha sufrido opresión durante años. Por eso si desprecia a los blancos está justificado porque es "defensa propia" y si desprecia a asiáticos o latinos, pues...
Pues...
Mira, yo qué sé. Me parece una gilipollez tan grande de argumento que ni me voy a molestar en buscarle explicación.
En este argumento lo que veo es una tendencia a la victimización pasmante (pase lo que pase, se decida lo que se decida, se mire por dónde se mire, la mujer siempre es una víctima de todo y el hombre parece nacido para aprovecharse de ella) y una exageración bestial: se pasa del hecho de que una mujer esté en una situación económica desigual a, casi sin transición, ponerla como punto de mira de la violencia. Asumiendo incluso que una cosa implica, prácticamente sin excepción, la otra. Curioso, porque yo pensaba que la violencia se puede ejercer contra mujeres trabajadoras, con éxito y con una buena posición social, y que es bastante más frecuente de lo que parece. Y que para que haya violencia no hace falta que estén en casa (no creo que esto lo agrave siquiera), sino un hecho fundamental: la existencia de alguien que ejerza violencia sobre ellas. Ya podéis soltarme las estadísticas que os dé la gana, pero a mí esto me parece una auténtica chapuza de asociación de ideas.
Yo es que ya no sé ni en qué idioma poner esto ni si merece la pena explicarlo con dibujitos.
Las estadísticas ni reflejan la causalidad ni reflejan la realidad en tanto son fácilmente malinterpretables. O se pueden sacar conclusiones precipitadas de ellas solo en base a la falta de montones de variables.
No tenéis más que ver la de "estadísticas" que salen relacionando inmigración y delincuencia. Si fueran ciertas o si no se estuvieran interpretando con el prepucio, solo con la cantidad de barrios hasta arriba de población inmigrante en nuestras ciudades (en el que llevo diez años trabajando, por ejemplo), deberíamos vivir en unas condiciones de peligrosidad tan grande que Gotham parecería Disneylandia en comparación.
Por otra parte, debo añadir que me hace mucha gracia ver cómo el "feminismo" moderno tiene los santísimos ovarios de sentarse en su trono y juzgar a todo hijo de vecino, dando su aprobación o rechazo ante cualquier puñetera cosa que se les pone por delante, pero con el sentido de autocrítica de un ladrillo. De hablar por quien le sale del culo, a veces hasta sin sentarse a hablar con esa persona. De decidir por un género entero, cuando buena parte de ese género ni siquiera se siente representada por según qué argumentos. Partimos de la base de que aquí hay muchas que se erigen como "El Feminismo" y que todo lo que digan (absolutamente todo) es lo que piensa el movimiento feminista y, ya puestos, todo lo que dicen está bien. Todos sus pensamientos son sublimes. Todas sus conclusiones son la Verdad Absoluta.
"Esta zorra disidente no besa el suelo que pisamos ni agradece lo mucho que estamos haciendo para sacarla de una vida errónea como la suya. ¡QUE LE CORTEN LA CABEZA!"
Habida cuenta de esto, convendría preguntarse qué Feminismo dicen defender, porque hay muchos: ¿El feminismo que tendía a pensar que una mujer no tenía por qué segregarse ni ir con la banderita de "Soy mujer" porque se consideraba exactamente igual en capacidades a los hombres? ¿El feminismo que exigía el voto SOLO para las mujeres burguesas y a las demás que les dieran por el culo? ¿El feminismo que dejó de lado a las mujeres negras (me niego a llamar "racializado" a nadie. Parece como si nos avergonzáramos de hablar del color de la piel, o como si los blancos no tuvieran raza) porque las consideraban inferiores? ¿El feminismo de aquellas que arriesgaron su vida en huelgas de hambre en prisión por pedir igualdad de derechos? ¿O el feminismo de las listas y las caraduras que vienen exigiendo privilegios como cobrar más en la administración por ser mujeres (cuando todos sabemos que precisamente la administración es un ejemplo de igualdad de género y cobras única y exclusivamente en base a tu antigüedad en el puesto)?
O esto, ya puestos: a mucha gente le parece legítimo lo que hacen las Femen. A mí, por ejemplo, me parece una versión activista de las Spice Girls, donde un puñado de tipas de buen ver (que igual me equivoco, pero yo nunca he visto una Femen feúcha que haya durado demasiado en el grupo) montan yesca en iglesias o haciendo flahsmobs en plena calle.
Mucho ruido, sí, muy... ejem, bonito todo, pero más allá de eso no tengo la impresión de que representen ni a la mayor parte del feminismo, ni a la feminidad ni leches en vinagre.
Por eso me hace mucha gracia el argumento mamporrero del artículo cuando dicen: "Nosotras no odiamos a los hombres, pero hay hombres que odian a las feministas". Yo ante esto me planteo una cosa: hace como... diez, quince años, cuando se hablaba de feminismo el asunto estaba mucho más normalizado y menos polarizado que ahora, de una forma muy similar a como sucedía con el ecologismo: nos parecía bien, era socialmente aceptable (o más que ahora, y mucho más que, pongamos, hace dos siglos). Pero desde que surge una ola de "feministas" cuyo argumento es, básicamente, el escarnio al sexo contrario ("¡Machirulo! ¡Señoro! ¡Machete al machote!"), la política del berrido, el victimismo y las lecciones de moral mamporreras, yo mismo he podido ver cómo muchas, muchísimas mujeres que antaño se sentían representadas por el feminismo que conocíamos ahora sienten una profunda vergüenza ajena ante según qué discursos. Partiendo de esto, diría que no existen tantos hombres que odian "el" feminismo, como una cantidad cada vez mayor de personas que se sienten asqueadas por lo que esta pandilla ha hecho del feminismo: adueñarse de él y decir que sus argumentos son la única visión de una ideología que tiene múltiples visiones e interpretaciones. Y de esto, me temo, no tiene la culpa el Patriarcado; la tienen todas aquellas que se han creído que por berrear y menospreciar a quien no les ríe las gracias van a conseguir las cosas más rápido.
Sin embargo, darte cuenta de que no todos tus problemas tienen que ver al hecho de haber nacido con una vagina, ni provienen de un puñado de señoros que quieren tener a todas las mujeres a pata partida en casa, sino de tus mismas acciones, de tus errores y de tu falta de juicio es algo muy duro.
Es mucho más fácil buscarse a un malvado Mago Frestón al que culpar de todo que asumir que igual todo todo no lo estás haciendo bien.
Lo del victimismo se puede ver perfectamente en el post cuando, en pleno s.XXI, nos viene un grupo/plataforma/colectivo y nos suelta que aquí Roro no lo está haciendo muy bien subiendo vídeos de cocina porque mire usted, las mujeres han sido esclavas toda la vida. Tiene influencia cultural o, dicho de otro modo, toda esa sociedad "concienciada", todas esas mujeres "despiertas contra el Patriarcado" que ellas mismas dicen estar creando, son más tontas que un lebrillo, no tienen capacidad de pensamiento y, en cuanto vean el vídeo de Roro va a ser como mirarle el careto a Medusa: te quedas de piedra y, acto seguido, te vuelves un zombi heteropatriarcal; te pones el mandil y a asar chuletas para cuando la Gran Polla vuelva a casa. En un solo párrafo se acude a la lágrima fácil y a insultar a la feminidad, acusándola de ausencia total de personalidad. Que no, Roro: que no deberías subir tus vídeos cocinando porque las mujeres han cocinado en el pasado y eso está muy mal. Ahora lo que hay que hacer es pedir la pitanza a un Glovo, que eso te hace más moderna y libre. Aunque estés explotando a un rider.
"¡Eso, eso, que se joda el rider!"
Fuera de coñas, parece que ahora las mujeres "de verdad" no pueden tener cocinar como afición porque era a lo que estaban obligadas sus abuelas. Les vienen imponiendo que, oiga, lo de querer tener hijos tampoco, que eso es una carga y que hay que viajar e ir al gimnasio y con críos pues como que cuesta. Que hay que estudiar ciencias por putísimos cojones, porque al parecer nunca hemos tenido ni doctoras, ni enfermeras, ni matemáticas ni economistas. Esas nunca han existido, por lo visto.
Y más ingenieras, cojones ya. Que todas y cada una de las mujeres de esta puta sociedad dejen de perder el tiempo estudiando derecho, humanidades o lo que sea, porque hay que petarlo con ingenieras. Importa tres cojones su vocación. Lo que les guste. Eso da igual porque según todos estos, "nunca lo han decidido por sí mismas". Es mucho mejor que un colectivo decida por ti y te diga lo que te conviene.
Y tú te jodes y bailas, no sea que te llamen marioneta del Stereopratiarscado.
Creo que hemos pasado de un extremo a otro: hemos pasado de épocas que a mí, personalmente, no me representan, donde los hombres (y las mujeres, que en esto no hay inocentes) le decían a una mujer que su sitio era la cocina y, en general, la casa: esas madres que, décadas atrás, le decían a sus hijas que tenían que aprender a llevar a una casa para encontrar un buen marido, y esos hombres que aprovechaban la coyuntura... hemos pasado de eso a que ahora lleguen las "feministas" y le digan a otras mujeres que no, que eso no lo puede hacer, porque oiga, resulta que eso de pensar de otra manera, de vivir de otra manera algo más conservadora, ya no tiene cabida en el mundo que ellas están creando para las demás (aunque no se lo hayan pedido). Pensamiento no autorizado. Si es usted mujer, debe usted agachar la cabeza ante lo que diga El Feminismo, o si no, usted es una marioneta. Usted no tiene capacidad de decisión. Usted no tiene personalidad.
No deja de hacerme gracia que estos grupos hablen de esa "falta de libertad" de esas mujeres que hayan decidido vivir de según qué manera, pero luego no sean capaces de ver la propia. Cada día es más difícil ajustarse a esos ideales de superioridad moral. Creo que toda miembro de una de estas plataformas debe vivir en una presión constante, por si la decisión que decide tomar un día, del tipo que sea, no es acorde con los Dogmas de su colectivo. Si una buena mañana se levanta, opina sobre algo y resulte que el resto del grupúsculo o plataforma al que pertenece la mira raro porque, casualidades de la vida, no piensen lo mismo. Estas plataformas se han erigido una y mil veces en contra de ese ideal anacrónico de "mujeres perfectas", pero al mismo tiempo se están convirtiendo en lo mismo que critican: en una competición constante por ver quién es más feminista, por ver quién tiene los valores más impolutos y, en definitiva, por demostrar quién defiende su ideología de forma más pura e intachable. Y a la que no dé el mínimo, juicio sumarísimo y cancelación.
"¡Nosotras te declaramos culpable de apostasía! ¡De blasfemia! ¡De alta traición!
¡Exilio! ¡Al gulag! ¡A la puta Siberiaaaaa!"
Más hipocresía veo en una de las frases finales del artículo: "La misoginia castiga a todas aquellas mujeres que no se ajusten al paradigma que promueve Roro"... pero no menciona cómo este "feminismo" castiga (y muy duramente) a todas aquellas que sí se ajusten. ¿Qué tenemos entonces? ¿La filosofía maquiavélica de que el fin justifica los medios? ¿Que lo único que diferencia a las "feministas" de los misóginos es que su lucha es la correcta y, por tanto, pueden permitirse todo el odio, desprecio y humillación que consideren necesario? Por lo pronto, para no ser misóginas se han sumado a una campaña de cyberbullying sobre Roro (una mujer) por subir vídeos de cocina (algo que le gusta, del mismo modo que si su hobby fuese tocar el laúd o pintar cuadros. Pero el pecado es que lo ha vendido como acto de generosidad hacia un hombre. Y ahí... ahí es cuando ya se encienden las antorchas y comienza el pogromo). Han acosado a centenares de vendedoras de contenido (solo hablad con unas cuantas para daros cuentas de que no son ni mucho menos "casos aislados" y que éstas, a menudo, tienden a quejarse más por el trato de otras mujeres que por el trato que reciben de hombres). Han humillado a todo el que le da la gana (sin ir más lejos, en el artículo no solo aseguran saber qué piensa Roro en su casa, algo que ya me parece atrevido de narices, sino referirse a su pareja como "Pablito" o decir que es un caprichoso, infantilizándolo a más no poder).
Haz lo que te decimos.
Piensa lo que te digamos.
Habla en nuestros términos.
Vive como a nosotras nos salga del potorro.
¿Y si no? Pues como hace todo opresor: acusa al que te lleva la contra de algo para así controlar el relato. Ya lo hemos visto mil veces: si protestas porque Israel lleva (a día de hoy) más de cuarenta mil muertos palestinos a sus espaldas (un porcentaje escandaloso de ellos, niños), eres un antisemita. Si no te parecen bien las políticas de nuestro Honorable Líder, ya puedes ser todo lo de izquierdas que te dé la gana, que eres de la fachosfera. Y si te parece mal que un puñado de listas que no saben hacer ni la O con un canuto aparte de soltar comentarios sesudos acerca de todo lo que ven, y ya, vapuleen a una chica por subir a una red social lo que le sale del coño (contenido que, por cierto, no es ilegal y que, al parecer no se le da nada mal), pues entonces eres un misógino.
"No solo no sabemos cocinar: carecemos de habilidades de cualquier tipo. No tenemos noción artística alguna, ni creativa. No somos capaces de decir una a derechas. No tenemos gracia ni para contar un chiste. Nuestras vidas se basan, a grandes rasgos, en ofendernos por todo y lloriquear. Pero en el momento en que sale alguien que sí hace algo, basta con que no nos entusiasme (o que lo pete) para que saquemos a pasear toda nuestra artillería de comentarios pseudointelectuales".
Quiero aclararlo: a mí el contenido de Roro no me interesa. El tema trad-wife, tampoco, porque no me llama la atención ni se ajusta a mi concepto ideal de una mujer (y esto lo digo por si apareciese por aquí algún intelectual creyéndose mi puto psiquiatra para atribuirme ideologías o gustos que no tengo). Ahora bien, ¿lo de ponerse a defenestrar a alguien que lo hace? ¿De llamarla "sumisa"? (¿Me estáis vacilando, cuando resulta que la literatura dark romance y bdsm lo está petando entre las lectoras?) Creo que hemos llegado a un punto donde no sabemos distinguir lo que no nos gusta de lo que debería ser erradicado de la faz de la tierra. Los grupos que más venden su "tolerancia" y su "absoluto respeto" últimamente son los primeros en buscar la forma de aniquilar toda forma de pensamiento (o de vida) que no case con su Sacrosanto Credo, no sé si por miedo a que alguien le eche un vistazo y le guste o por fanatismo puro y duro. En cualquier caso, soy de pensar que todo viene de vuelta: todos estos que están humillando a Roro o a quien toque, mañana pueden ser los que den un paso en falso y se conviertan en el blanco de las iras de los Niños de la Red, que bajarán el pulgar y dirán "No eres digno".
Y entonces vendrán las lagrimitas de cocodrilo.















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