jueves, 9 de septiembre de 2010

Rumbo a la Distopía's Greatest Hits: sobre tradiciones, toros, politizadores, demagogos y otros seres con cuernos



Que España es un país chapado a la antigua en muchísimos aspectos es un hecho. Que una cantidad de subnormales, soplagaitas, demagogos y demás hijos de la gran puta nos dominan es algo que ya he comentado aquí unas pocas de veces. Que en muchos casos somos una horda de putos incultos es algo que nos jode, pero es una verdad más directa que una hostia en los morros.
El post de hoy lo vamos a dedicar esta noticia tan chula que me encuentro en El País... y a lo soplapollas que puede ser uno (o tristemente, más de uno) ante según qué cosas.

http://www.elpais.com/articulo/espana/Cataluna/prohibe/toros/elpepuesp/20100728elpepunac_1/Tes
 

Cataluña dice de prohibir los toros. Y yo digo "ole sus cojones, que estos tíos tengan siempre las mejores ideas y los demás nos quedemos mirando". Triste pero cierto. No por otra cosa, sino porque las buenas ideas siempre las lleva a cabo una minoría y al resto de simios que proliferan en esta sociedad cual gonorrea galopante se dedique a hurgarse la napia.
Pero lo que más me toca los cojones (y de una manera soberbia, no os vayáis a creer) es la polémica tocapelotas que se monta al respecto. Unos van y sueltan que es porque los catalanes quieren separarse de España. Otros, que la fiesta nacional y la tradición se van a la mierda. Otros, que no es más que una maniobra política.



Analicemos esto.
El hecho de que haya ALGUNOS catalanes (no tengo intención alguna en entrar si son mayoría, minoría o cuatro gatos) que quieran separarse de España ni es nuevo ni es nada que deba sorprendernos, vale. Que CUALQUIER PUTA COSA QUE HAGAN se achaque a las ganas de unos pocos (que no todos, ¡cojones!) es de patio de colegio. Concretamente, del tipo "has ganado el partido de fútbol porque tu papá es el dire del colegio, da igual que hayas metido ocho goles y nosotros no nos encontremos la chorra ni con un mapa".
Si esto fuese por razones independentistas (o solo por ellas, como suelen esgrimir), aquí los listos que han abierto la boca tan alegremente deberían meterse la lengua por el mismísimo culo al darse cuenta de que Canarias, comunidad tan respetable como Cataluña o, ya puestos, cualquier otra del país, prohibió los toros en 1991. ¡En 1991, tios! ¿Alguien dijo que  por eso se rompía España? ¿Que era por razones independentistas? ¿ALGÚN TORERO SOPLAPOLLAS SE ATREVIÓ A PROTESTAR Y A HACERSE LA VÍCTIMA? La respuesta es un NO del tamaño de las orejas del Príncipe de Bel-Air.

Y mira que son grandes. Parece un 600 con las puertas abiertas, el tío...


Los catalanes (no me inspiran ni más ni menos simpatía que el resto del país, no os confundáis... mi sociopatía es democrática y no tiene problemas en cagarse en la subnormalidad humana sin atender a criterios como sexo, raza o prodecencia geográfica) secundan la idea (que me parece de puta madre), y el personal va y los crucifica.
  
Nos tenemos que reír por no llorar.
No contentos con politizar un asunto de este tipo (como lo que hacemos con prácticamente todo, hacer política de cualquier puta cosa, venga o no a cuento) los sabios nacionales emplean en contra de esta iniciativa una serie de argumentos de los que hacen que mojemos los pantacas a chorro pelón:

"Es que es tradición".
Vale. Cojonudo. De puta madre. Con este mantra todo vale si se le pone la etiquetita. Decimos que tal subnormalidad se ha venido haciendo desde el s.XIII y ya surgen los pajotes de litro y las mamarrachadas patrimoniales, sin siquiera pensar si son cosas que realmente merecen la pena o son lo que son: auténticas gilipolleces o simplemente cosas que, en cualquier otra situación, solo haría un puto enfermo.
Pero oye, si hablamos de tradiciones, venga, vamos a tirar de tradiciones typical Spanish, como quemar herejes en la plaza del pueblo, ahorcar ladrones o violar indígenas en las Indias. También tenemos que destacar ciertos detalles como que muchas tradiciones rurales (consistentes en joderle la vida a un animal nada más que para echarse unas risas) se iniciaron a partir de una gamberrada de pueblo que se estableció como institución. O sea que, si a mí un año me da por quemarle las bragas a mi madre en el aparcamiento y la gente se ríe, dentro de 500 años será una fiesta nacional. De putos palurdos, pero tradición.
Y así pasa, que coges a un personaje de la "talla" (1.60 medirá el tío, de ahí las comillas) del Fran Rivera y le dan la puta medalla de las Bellas Artes. Ole ahí. Te cargas a hostias a 5000 toros y eres un puto artista. Te mueres de hambre como Van Gogh y no se acuerda de ti ni tu puta madre hasta pasados 100 años, que te hacen un museo y te homenajean hasta que se quedan sin fondos. Ahí estamos.

Lo que nos hace pensar que el arte es algo relativo. Tan relativo que a veces un cuadro (lo que, por lo general, suele ser el paradigma de lo artístico) es menos arte que otras cosas...


Si hablamos de tradiciones y de nuestra imagen en el extranjero (algo que está jodidamente de moda, como si ahora cualquier puta cosa tuviésemos que hacerla de cara al vecino para que éste venga, nos dé su visto bueno y nos suelte unos cuantos euritos con los que podamos seguir construyendo pisos), tenemos que decir que el Reino Unido (país tradicional donde los haya), erradicó su caza del zorro hace siglos. Hasta donde sabemos, en la Europa civilizada la gente no se dedica a joder animales para partirse el culo un rato. Y si lo hace (por favor, necesito documentación acerca de esto; solo tengo una leve constancia de las matanzas de delfines en Dinamarca, pero no sé si se siguen practicando en la actualidad), no se dedican a exportarlo como "Símbolo de innegable tradición y estandarte de la cultura local".
Ninguno salvo nosotros, claro.


"Atrae mucho turismo".
Tope guai. Pues fíjate que TODOS los extranjeros que he conocido (serán cerca de 200, contando los que he visto sólo un par de veces, algo menos de la mitad con los que he tenido más trato... no son pocos en unos... 4 años) coinciden en varios puntos:

Primero, muchos no tenían ni zorra de que se cargaban al toro (en China y Singapur, por ejemplo, cuando retransmiten las corridas, el final está censurado)

Segundo, los que lo han visto in situ han salido realmente asqueados.

Tercero, si les atrae algo es la parafernalia, los ropajes y todo el tinglado. Que se carguen al animal les hace tanta gracia como presenciar sacrificios humanos en nombre de Satán (al menos ahí los discos que ponen molan).

En lo que todos esos extranjeros han coincidido precisamente como valores que hacen que este puto país de mongolos y desgraciaos merezca la pena ha sido en puntos tales como la gastronomía, el clima, lo barata que es la priva o el carácter abierto de la gente. Ninguno ha venido con ganas de ver cómo un animal de 500 kilos vomita sangre y, de hacerlo, no ha salido sintiendo que esto es un referente cultural en todo el mundo, precisamente.



Si nos ponemos así de "coolturetas" también habría que saber que España es uno de los pocos países donde en los toros el animal muere. En el resto de países es más bien una acrobacia y el animal es sacrificado (coño, para comérselo) como una vaca más y la gente no tiene por qué presenciar el espectáculo de perforarle los pulmones a un bicho. Una cosa es que hablemos de tradiciones, y otra que las tradiciones sean tan inamovibles e inmutables como la Constitución Americana (y fíjate cómo les va por no haberla tocado en 200 y pico de años, a tiros en los colegios)

"¡Tengo derecho a defenderme! ¡Lo ampara la Constitución!"
Esto es lo que pasa cuando no modificas tus leyes desde el s.XVIII por razones de tradición inamovible: el derecho a portar un arma data de la época en que los Estados Unidos eran prácticamente un puñado de colonias venidas a más. Era bastante probable que te atacase un oso en tu granja o que fueses asediado por salvajes o cuatreros.
Hoy en día eso ya no pasa, pero sin embargo esas enmiendas se mantienen.




Mueve mucho dinero.
De acuerdo, sí. Pero a ninguno de estos gañanes le ha puesto nadie una pistola en la cabeza para dedicarse al toreo. Es como si yo digo "no podemos combatir contra la droga porque mueve mucha pasta y mucha gente come de ella". Ole, ancha es Castilla y todo el mundo a meterse farlopa hasta las trancas.
Tenemos que decir que estos pobrecitos que igual se quedan sin curro son terratenientes con unos pedazo de campos que ya quisiera más de uno. Mientras estos tíos viven de lo que les da la tierra (el resto de los mortales vamos al Mercadona a comprar las patatas y los tomates; estos tíos los tienen en el campo y oye, les costará su sudor y su esfuerzo cultivarlos, eso no se niega; pero se ahorran una pasta que te cagas gracias a lo que les da el campo), ganando una pedazo de pasta por subvenciones agrícolas o ganaderas, con patrimonio que puedes flipar, otros no llegan a 1000 euros a fin de mes. Que no nos toquen los cojones aquí las víctimas con tanto lloriqueo, que no cuela.



Me encanta ver como seres como el Canales, que toda su puta vida ha ido por la tele de chulito, levantando el mentón al primero que se le ponga por delante en plan "a ver qué me dices, que pa chulo mi nabo" ahora va con la lagrimita suelta en plan "me quedo sin curro, tío, apadríname". Pues mira, chaval: esto es lo que hay. Así estamos muchos, que no hemos ganado en nuestra puta vida la mitad de lo que has ganado tú en un mes. ¿Y qué hacemos? Nos jodemos, como todos los demás. Con la salvedad quizás de que nosotros nos hemos partido el espinazo intentando formarnos y llegar a ser algo mientras tú lo único que has hecho en tu vida ha sido prepararte para ser un puto matarife con mallitas. ¿Me vas a decir ahora quién puede decir que está jodido de verdad?
Los políticos no es que sean una especie mucho mejor. Unos van a favor, otros en contra, y no por ideología personal, qué va. Nuestras putas ganas. Estos van a su aire, en plan casta de Diosezuelos Olímpicos que lo ven todo desde su prisma sobrecargado de onanismo mental y demás chorradas. Estos desgraciados apoyan la fiesta o se ponen en contra en función del que primero se pronuncie. Si los partidos nacionalistas catalanes dicen "nanay", ya tenemos a todos los cretinos y oportunistas que están en contra de ellos poniéndose de parte de los pobrecitos toreros y de todo aquel que piense que clavarle un cuchillo a un animal en plena médula delante de 2500 personas es un arte (el arte sería hacérselo a sus madres por haber parido a semejantes palurdos, pero ni ellos disfrutarían tanto ni quedarían madres suficientes para sacrificar cada feria). Si son los canarios no pasa nada, porque al Gobierno Central Canarias se la suele sudar (dicho por los mismos canarios, no os creáis); pero oye, si son los catalanes (LOS MAAALOOOOSSS UUUUUHHHH) entramos en otro asunto. Que si España se rompe, que si los antiespañoles nos atacan, bla bla y puto bla. Más antiespañol es no ayudar a levantar el país tras una pedazo de crisis y todavía no hemos ido a la Moncloa a invitaros a comer jarabe de bota, hijos de puta.

Linchar gente y decapitar gobernantes que no molan también es algo traidicional. No hay más que echar un vistazo a la historia. ¿Lo defendemos también?

 
El caso es que hay un hecho claro, que nos jode, pero es claro como el agua cristalina: hay tradiciones y tradiciones. Unas son inocuas, incluso divertidas (comerte 12 uvas en fin de año, por ejemplo, o que te dejen un par de euros si se te cae un diente). Otras tradiciones, no son más que costumbres de putos paletos. Catetos. Ignorantes. Gente que se cree que porque algo se ha hecho toda la puta vida (como ahorcar a un galgo que te ha servido hasta que se ha hecho viejo, por ejemplo) es algo digno de poder enseñar a tus hijos.


Si hay un hecho evidente, es que nuestro país parece regodearse de vivir en la puta Edad Media, y cada día más. Mientras miramos a los países menos desarrollados que el nuestro por encima del hombro, con ese halo de condescendencia y superioridad que nos da eso de estar en Europa, nos anclamos a cosas que están desfasadas, como si fueran un puto mito (por favor, como alguien me vuelva a recordar el España-Malta le meto una hostia), y los que las apoyan son incapaces de razonar.


"Hola, soy torero"
"No has pensado que puedes torear sin tener que matar al toro?"
"NO"
"Y eso?"
"Porque no"
"Pero razónalo, tío, dame argumentos"
"Porque no es así".


Así pasa, que estos soplapollas, que no son capaces ni de escribir su nombre sin cometer faltas de ortografía se quedan cortos a la hora de explicarte nada. Se quedan en justificaciones que ni un niño de cuatro años vería la lógica. Esto es lo que llamamos el ensalzamiento del paleto. Ojo, no de la persona de vida rural, no asociemos términos con tanta rapidez. Hablamos del palurdo. El cretino que se cree que por tener un terruño y cuatro vacas ya es más que los demás, pese a que no sepa ni que la Tierra es redonda. Ese desgraciado que te mira por encima del hombro al tiempo que se regodea en su propia ignorancia y se ríe de aquellos que no son tan ignorantes como él. Y de esos, me temo, los hay en pueblos, ciudades y hasta debajo de las piedras.
 
Pero no nos confundamos. El paletismo no se limita a maltratar animales. Nuestras tradiciones pasan a veces por el extremo del gilipollismo a la directa barbarie, de estas que si las piensas bien, te dan ganas de vomitar sobre el subnormal ...que dijo que eso era una tradición (en vez de haberse dado un martillazo en los huevos para quedarse calladito)
Cosas tan inteligentes como la Tomatina. Sí, jodeos, que hablo de esto y sí, llamadme demagogo si se os pone en los huevos. Cuento con que ese sea vuestro mejor argumento: media África pasando hambre. España misma con una tasa de indigentes que cada vez que sales ves más gente tirada en la calle muerta de hambre. ¿Qué hacen en Buñol? Desperdician comida tirándose tomates. Lo mismo son tomates pochos, pero no siempre lo estuvieron. Como es tradición, hala. Derrochemos.
Y no nos confundamos: esto no solo se hace por motivos de tradición. Aquí somos lo más grande a la hora de pensar que la comida es un bien que cae del cielo. Cuando no la tiramos a la puerta de un supermercado porque la esquina de un envoltorio se ha abollado, dejamos tiradas no sé cuántas toneladas de pepinos en una playa (¡en una playa!) en señal de protesta por ciertos problemas en el sector. En vez de regalarlos, como han hecho algunos otros (menos vitoreados, por cierto), cogen y los dejan tirados para que se pudran. Ya se ha visto muchas veces, y si me pongo a buscar ejemplos, me puedo aburrir...
Ni europeos ni putas hostias.
Justificadlo como os dé la puta gana y llamadme demagogo, pero en esencia estáis desperdiciando algo a lo que cada vez menos gente está teniendo acceso.

"¿Pero qué está diciendo?"
"No sé, algo de que nuestros ritos ancestrales no son tan chulis como nos creemos"
"¿Le metemos en la cabeza?"
"Vale".



La fiesta del agua de yo no se donde. Una lucha de piratas en un pueblo de Madrid. Creo que fueron miles de litros los que gastaron en una tarde. Se lo pasaron en grande, no se discute. ¿Derrocharon? Pues también, pero a ver quién es el guapo que la prohíbe o simplemente la cuestiona, que lloran. Les dices que el agua dulce es un bien que está escaseando cada vez más y se descojonan en tu puta cara o te dicen que a los críos les encanta.
Con un par de pelotas, a los críos se les enseña desde pequeños. Y si les enseñas a derrochar y a convertirse en otros cafres, pues claro que van a disfrutar. Exactamente lo mismo que si les enseñases a quemar bosques porque "el fuego es bonito".


Ahora que vengan las pajas acerca de nuestras fantásticas tradiciones y demás moñeces en vinagres, pero que me diga alguien qué clase de civilización tenemos donde:
Maltratar animales mola que te cagas y es incluso socialmente bien visto por algunos psicópatas (véase el caso del tío aquel que dio de hostias a su perro con un tronco y sus vecinos le defendieron públicamente porque el tio "era muy simpático"; lo leimos hace tiempo en el blog de Luis Jorquera y también en las noticias). Donde derrochar comida y agua es una fiesta, que se exporta al extranjero como "una tradición arraigada y un ejemplo del buen carácter de los lugareños". Una barbaridad que, de paso, se tiende a enseñar a los críos como algo que hay que aprender y perpetuar para que no se pierda con el paso de los años. Ponerte en contra de estas cosas, intentando apelar al sentido común resulta que te convierte en un raro, un hereje y en muchos casos un antiespañol que quiere acabar con las tradiciones que tenemos arraigadas desde hace siglos. Y encima hay que dar gracias a que no decidan resucitar cosas tan chulas como poner a un disidente en una picota tres días para tirarle lechugas podridas o someterlo al escarnio público, que es algo que parece molar a este país que te cagas. Disfrazado, camuflado, pero todavía conservamos ese ímpetu en la sangre.

Hoy en día no se hace así.
Pero se sigue haciendo.


Queréis una tradición guapa guapa? Pues, como colofón, me remito a El Buscón de Quevedo donde, como novatada, cogen a un fulano y lo dejan "nevado" a escupitajos. Vamos a hacer eso con toreros, políticos y demás tontos de los cojones que van por ahí perpetuando verdaderas cafradas única y exclusivamente porque sus padres, abuelos y antepasados las hicieron, sin cuestionarse siquiera que lo que están haciendo es aberrante. Y si, cuando los tengamos nevados de pies a cabeza, protestan, no pasa nada: diremos "¡¡¡¡AAAAAAHHHH PERO SI ES TRADICIÓN!!!!"
Y con eso lo tendremos todo plenamente justificado.

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