Aunque este post bien podría enmarcarse en "Mis Truños Favoritos", la temática a la que vamos a referirnos aquí se ajusta más a "Escupiendo Rabia"... paso a detallar a continuación por qué.
Bien es cierto que Hollywood lleva años de capa caida, o eso dicen. Se acusa una terrible falta de ideas, quieren que creamos, en la que los guionistas no saben qué hacer ante un público que, por otra parte, se come cada vez más lo que les echen. De ahí que se hayan puesto de moda los remakes.
Esta idea en principio puede resultar cierta. Aparentemente, claro. En realidad, Hollywood es tan endogámica como cualquier empresa y no arriesga jamás con nuevos guionistas (rara vez) y, mucho menos, con nuevas ideas... salvando contadas excepciones, claro. De ahí que tengamos que tragarnos remakes de verdaderos clásicos como Furia de Titanes (asquerosamente revisitados por un Sam Worthington que parece ser el estandarte del no-actor-pero-si-mueble-de-IKEA-con-ojos), series de los 80 como El Equipo A (¿De verdad que esta idea se la tomaron en serio?)y, como sigan así, hasta de el Un Dos Tres de Chicho Ibáñez Serrador.
El mundo de la literatura, que hasta ahora había servido como inspiración para grandes películas, resulta tener exactamente los mismos problemas: editores vagos y cobardes que se dedican a saturar el mercado con la misma mierda una y otra vez, a la que le ponen títulos distintos. Vas a una feria del libro o a una librería y en "novedades" (nombre irónico para la sección) ves el mismo truño repetido: la machacadísima Guerra Civil, rollos de templarios (digo rollos porque la mitad de las veces son novelas pseudohistóricas de dudosa documentación, como el insufrible Valerio Massimo Manfredi) y, qué es lo que se lleva ahora? Zombis.
Es cierto que lo que son los zombis, hasta no hace mucho, no aparecían demasiado en los libros. Algunos relatos de muertos vivientes, el Cementerio Viviente de Stephen King y poco más a destacar, que recordemos. Bueno, pues sale un par de novelas como Apocalipsis Z o Guerra Mundial Z (las tengo en mi lista de lectura, que por lo visto están bastante bien) y aquí ya se abre la veda. Los editores se frotan las manos y, como sucede en el cine, la música y demás manifestaciones del arte, saturan el mercado hasta que el personal acaba hasta los huevos ya de zombis. Fijaos como está el asunto que Dolmen, en Su Infinita Sabiduría, va y saca una línea editorial exclusiva sobre zombis. Ahí es ná. Se os ve el plumero, chavales...
Ahora me preguntaréis: ¿Que le pasa a este tio, que pone un título y escribe otra cosa? Pues no. Lo de los remakes va en serio. Resulta que el último grito en esta moda zombi consiste en mearse en los clásicos, convirtiéndolos en una cosa amorfa. Me explico:
En posts anteriores, ya hablé de Jane Austen, ¿verdad? Si recordáis lo que dije (si es que alguno de vosotros lee esto asiduamente, claro), ya mencioné que nunca ha sido mi escritora favorita, pero no por ello voy a faltar al respeto a su obra. Vale, pues esto no es lo que ha hecho un personaje llamado Seth Grahame-Smith. Este tío (no usaré aquí la palabra "escritor") lo que ha hecho ha sido coger la novela "Orgullo y Prejuicio" de Jane Austen y, con dos pares de cojones, va y la reescribe para meter zombis de por medio. Y he aquí el despliegue de "genialidad" (más de uno de mis profesores de Literatura Inglesa lo habría quemado vivo por semejante mamarrachada): el tio ha cogido la novela de la autora británica y ha añadido escenas con muertos vivientes. Así de guai.
Lo mejor es que no es el único caso, ni mucho menos. Hará cosa de un par de veranos, el concurso literario de Desencaja lo ganó un tipo que escribió la segunda parte de Peter Pan (que por cierto no es la única que he visto en librerías; otros han tenido ya esa misma idea).
Más adelante, veo que los zombis siguen ganando terreno, meándose en más clásicos. No sólo extranjeros, sino que también se atreven a mearse sobre nuestro Lazarillo y nuestro Quijote. A Jane Austen vuelven a violarla literariamente con cosas como "Sentido y Sensibilidad y Monstruos marinos". El otro día en la casa del libro veo una novela basada en una de las hermanas de la Elizabeth Bennet de Orgullo y Prejuicio. Como escritor, a mí lo único que esto me inspira no es ni originalidad ni genialidad, como más de uno va por ahí dicendo: lo que me hace pensar es en una falta de huevos tremenda a la hora de crear todo un trasfondo, un mundo o unos personajes. Los escritores ahora no parecen tener la creatividad necesaria para desarrollar sus propias tramas desde el principio (o los editores para aceptarlas); ahora lo que mola es coger a gente que se ha leido un libro (wooo!!!) y retorcer su historia hasta el punto de que sólo la pueda leer el friki medio, que se pajeará de gusto pensando en un clásico convertido en un subproducto.
Por otra parte, bien cierto es que existen las llamadas "referencias intertextuales". No nos engañemos. Estas mierdas no son eso. Una referencia puede ser coger un concepto de una historia y trasladarlo a otra, disfrazándolo o simplemente cogiendo una sola cosa a resaltar y no empleando todo lo demás que sale en la obra origen. Os pongo el ejemplo de "The Tragedy of Blood" (no es pedantería, es que me la leí en inglés y no sé que título tiene en español) de Caryl Phylips. Aquí este autor caribeño habla sobre el racismo usando distintos marcos temporales. En uno de éstos, emplea el concepto del Otelo de Shakespeare, pero sólo quedándose con el tema de la identidad dual del oficial chipriota que vive en una Italia a la que no siente que pertenezca. No hace referencias explícitas ni a celos, ni a Desdemona (ni al maltrato, ya puestos) ni mucho menos a Iago. De este modo, lo que tenemos es un guiño sutil para el que ha leido la obra del Bardo, pero perfectamente inteligible para cualquiera que no la haya leido. Phylips no se dedica a reescribir la obra en ningún caso, ni a reinventar nada. Mucho menos lo que hace el ViolaAustens este, que directamente coge fragmentos enteros de la obra y los deja tal cual, añadiendo su parte de horror de serie B, en plan "añadido de postproducción". Al menos tiene el detalle de poner el nombre de la autora original junto al suyo en la cubierta, aunque sinceramente, si Jane Austen (o Cervantes, o el que escribió el Lazarillo) levantara la cabeza, probablemente le daría arcadas al ver semejante falta de originalidad y de agallas para crear una historia propia y demandarían al "listo".
No nos engañemos. Aquí el personal demuestra su falta de cojones, no sólo por eso de pegarse a los clásicos como una puta rémora para darse a conocer. Esto lo hacen además porque los derechos de autor expiran a los 50 años de la muerte del escritor, de manera que estas obras pasan a ser de carácter público. En un mundo donde la necrofilia (valga la redundancia) artística permite salvajadas como convertir a Nirvana en flamenquito (véase al revuelve tripas de Pitingo, que ya hizo algo similar con "Killing me Softly" y nadie le pegó un tiro en la cabeza por ello), ya parece que no nos sorprenden estas cosas. Lo peor es que muchos imbéciles lo aplauden. Dicen que es "original", cuando en realidad estos tíos ya tienen la mayor parte del trabajo de base hecho.
No hay nada nuevo bajo el sol, dicen (que se lo digan a Timun Mas, por ejemplo, que llevan publicando los mismos tres o cuatro libros pero con diferente título desde hace más de quince años, o bien sacando MIERDAS con mayúsculas con el sellito de la XBox en el lomo del libro). Shakespeare, por ejemplo, sólo tiene dos obras verdaderamente originales (la Tempestad y Medida por Medida, si la memoria no me falla). Cierto. Pero la diferencia, que muchos como la Gran Ana Rosa Quintana (reina indiscutible del copypaste, a la que le tuvieron que retirar un libro del mercado por plagiar a Danielle Steele) parecen no entender, es que hay una cosa que es coger un concepto o una idea base y montar todo un entramado argumental (Hamlet por ejemplo era una leyenda medieval, y Shakespeare escribió todos los diálogos, dio forma a los personajes y desarrolló subtramas que no existían en la historia original); dar un punto de vista propio. Desarrollar nuevos conceptos que surgen a partir de esa idea. En resumen, aportar algo a lo que ya había.
El plagio o el remake de mierda, que es lo que denuncio aquí fervientemente, consisten en aprovecharse del éxito de algo que pegó el pelotazo hará 10, 20 o 30 años. Ponerle el mismo nombre, o uno terriblemente similar. Demostrar que no se ha entendido la historia original quedándose, ya no con conceptos menores de esta, sino tergiversando todo cuanto en esta se contaba y volviéndolo todo del revés. Bien contando todo lo contrario o contando una gilipollez enorme que se mea sobre la idea de la versión anterior. En resumen, lo que se llama insultar algo que era muy grande, creerse una puta estrellita por hacerlo y encima pretender que eres tela de creativo al hacerlo.
Es como si yo mismo, escritor no demasiado bueno, pero que conservo un respeto por las fuentes literarias que me sirven de inspiración, decido hacer un remake de Hamlet, donde éste resulte tener las ideas muy claras, esté enamorado hasta las trancas de Ofelia, quede muy claro que su tío ha matado a su padre, su madre esté perfectamente posicionada en cuanto a toda la trama y que encima tengamos que Horacio se dedica a soltar chascarrillos para que la gente se ría. Al final no habría una venganza, nadie moriría, todos se tomarían unas birras y sonaría Estopa de fondo. Os parece una aberración, ¿verdad? Pensad entonces, sólo por un momento, si le añado una Z al título y en vez de eso pongo zombis...
Mensaje para estos "artistas": las referencias intertextuales (no lo digo yo, lo dicen profesores universitarios, doctores y con algo más de experiencia en eso de la Literatura que un humilde servidor) no consisten en copiar párrafos enteros (o páginas). Los guiños no consisten en poner a Don Quijote matando zombis. No convirtais los libros (el último reducto que nos queda antes de que esto se convierta en la auténtica dictadura de la ignorancia y lleguemos a la Distopía que es el nombre de este blog) en un producto de consumo barato (que para algo tienen el impuesto de lujo) y, sobre todo, no nos engañeis haciendo creer que "habéis escrito un libro". Lo que habeis hecho es mearos en ellos, os pongais de dignos como os pongais.
Y mi mensaje para los editores: seguid así. Seguid apostando por publicar mierda "escrita" por vuestros sobrinos o por los hijos de vuestros colegas de instituto, sin una valoración seria previa. Seguid con vuestra política del refrito hasta saturar el mercado. Seguid aburriendo a la gente con lo mismo, con los mismos rollos que nos meteis doblados cada dos por tres. Seguid riéndoos del público. Vereis qué bien os va.
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