Hoy, en la sección "Mis truños favoritos" vamos a darle caña a uno de los libros más sobrevalorados de de los años 90. Me refiero, cómo no, a la cosa que tenéis aquí delante conocida como "El Mundo de Sofía".
Escrita por el noruego Jostein Gaarder, esta "novela" (luego explico ...por qué va entre comillas) parte de una premisa muy, muy buena: acercar la filosofía, esa gran desconocida, a la gente joven. La idea original, según parecía indicar el autor, era crear una novela entretenida que no sólo instruyera sobre las distintas corrientes de pensamiento, sino que además enganchara al lector.
Y hasta aquí, lo bueno. ¿Dónde está lo malo? Lo malo es que Jostein Gaarder puede ser buen profesor de filosofía y controlar el tema. Lees el libro y no hay manera de discutirlo; el problema es que como novelista deja muchísimo que desear.
Los personajes son planos. Sofía es la típica niña odiosa aparentemente cabreada con el mundo; el lector se pregunta constantemente "Qué coño le pasa a esta niña?", pero nunca llega a averiguarlo. Ninguno de los personajes parece tener un t...rasfondo coherente ni medianamente bien explicado. Albert Knox, el profesor de filosofía, tiene acceso a poderes tales como hacer viajar en el tiempo (en el episodio de Platón) o alterar la consciencia (en el de Kant), una especie de "deus ex machina" sin causa aparente. El malo maloso parece ser el padre de Sofía, aunque tampoco nos queda muy claro por qué. Según parece es un fulano omnisciente capaz de manejar la voluntad de los personajes (vease la escena del "feliz cumpleaños" absurdo), pero sin ningún tipo de objetivo que veamos con la mínima claridad.
El guión, como puede deducirse de todo este despropósito, es una chorrada tipo Shayamalan: en otras palabras, promete muchísimo, empieza a soltar un montón de detalles que nos obligan a hacernos un montón de preguntas y luego se queda en agua de borrajas, dejando la acción a medio terminar y con una explicación tipo "allá te las compongas" que hacen que el cine francés no te parezca tan raro, después de todo.
Un gran punto de vista podrían ser las explicaciones filosóficas. Tengo que reconocer que en mi último año del instituto me fueron de mucha utilidad para entender a fulanos como Kant, que parecían hablar en otro idioma. Están expresadas de ...un modo ameno y sencillo, pero a veces, la forma de presentación (el irritante tono ultramisterioso de cada una de las lecciones en plan "esto lo entenderás más adelante", como si con esto diera a entender que es relevante para la trama) puede distraer un poco al lector.
También, se puede ver con claridad que el autor no es del todo objetivo a la hora de dar sus explicaciones y se pasa de la raya a la hora de aportar su opinión personal. Véase el caso de los Sofistas, a los que pone a caer de un burro para ensalzar a Sócrates, obviando el hecho de que sin Sofistas, la filosofía de Sócrates jamás habría existido o tenido la más mínima relevancia.
Gaarder intenta tocar todos los palos de la filosofía, pero de vez en cuando cae en su subjetivismo al ignorar a filósofos tan relevantes como Nietzsche (que no es mi favorito, pero es una de las figuras claves de la Filosofía y la Historia del s.XX, de un modo casi indiscutible), al que sólo le dedica una triste cita, y barriendo para casa con filósofos como Berkeley, al que asemeja con Bjerkely.
SPOILER ALERT: Llegamos al final de la historia. Jostein Gaarder nos planta un final a lo Matrix (pero en plan forzado y con un giro de guión del estilo "pero qué hostias me estás contando, tio???", donde los personajes en realidad no son r...eales y viven una existencia aparte. La niña a la que hemos visto que le enviaban postales a lo largo de toda la historia y que, por error, llegaban a casa de Sofía, es la niña real de la novela y todo parece ser una creación del padre de esta niña, que es una especie de Demiurgo Omnisciente Superguai.
En resumen, que nos hemos tragado un bodrio infumable que ha servido como excusa para contarnos cosas sobre filosofía.
Señor Gaarder: si usted es un intelectual y la filosofía se le da tan bien como parece, no ha pensado en escribir mejor un libro de texto antes que torturarnos con una trama que da la impresión de estar escrita sobre la marcha? Por otra parte, considerando que la filosofía y la psicología van tan unidas (véanse referencias a Freud en su libro), no ha pensado en darles PERSONALIDAD a sus personajes en vez de hacer que parezcan unos arquetipos cutres?
Pero lo peor de todo quizás no es la "novela" de Gaarder (lo entrecomillo porque las novelas por lo general son historias con personajes medianamente desarrollados que nos plantean un conflicto que se resuelve, bien totalmente, bien parcialmente, pero siempre deberían dejar la impresión de que la narración queda medianamente al final), sino la cantidad de marisabidillos y pelotas que la han alabado como joya literaria, cuando precisamente, literaria, lo que se dice literaria, NO es.
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