Hoy, en la sección "Mis truños favoritos" vamos a escupir bilis contra esta bazofia. No, hoy no voy a rajar contra Christopher Paolini. Aunque la literatura fantástica con dragones no es mi estilo, quizás me lea sus libros algún día... A lo que toca poner a caer de un burro es a la película que, según me cuentan, no se parece en nada al libro. Lógico, porque la peli de entrada ya apesta a plagio de otra peli. ¿Una peli plagio basada en un libro plagio? Demasiado plagio...
Antes de que empecéis a rasgaros las vestiduras o a echaros las manos a la cabeza ante semejante afirmación, os plantifico este artículo para que penséis en ello. Para los que no la habéis visto o no os habéis fijado, os lo digo desde ya: esta peli ya la habéis visto. Es la puta Star Wars, prácticamente escena por escena. Y si alguien tiene alguna duda, paso a desmenuzarla paso a paso. Traedme el cuchillo cebollero, que vamos:
Nada más empezar, nos hablan de una época próspera, donde hubo una raza (u orden, hermandad, o lo que quiera que sea) de guerreros superchulis, al que uno de ellos traicionó y los mató a todos uno por uno. En Eragon lo llaman Galbatorix (y no, no es un personaje de Astérix). Para mí, lo llamen como lo llamen, eso es el puto Darth Vader. Y no, esos fulanos no eran los Jinetes de Dragón. Eran los Jedi. A partir del momento en que se van a tomar por donde amargan los pepinos, empieza una etapa oscura de terror, bla bla, bla... bueno, algo parecido pasaba también en el Silmarillion y en cuarenta mil historias de fantasía fantasiosa, tampoco es para ponerse así, ¿verdad?
Seguimos, entonces.
Si nos ponemos así, también pasaba con el Voldemort de Harry Potter, el cual también tiene semejanzas un poco extrañas. En esta foto podéis ver lo sospechoso de su parecido con el guitarrista Joe Satriani.
Y el guionista de cómics Grant Morrison también es calvo y le endiña a la guitarra.
¿Coincidencia? Creo que no.
Tras esta especie de prólogo, que recuerda ligeramente a una pantalla del Doom, o bien a un simulador de vuelo chungo, empieza la peli propiamente dicha: una chica huyendo con algo en la mano, perseguida por un grupo de malosos. Justo cuando la pillan, pone en pérdida el objeto, que el maloso que guía la expedición tiene la tarea de buscar. Llamadme rarito, para mí eso es la Princesa Leia huyendo con los planos de la Estrella de la Muerte escondidos en R-2 y con el mensaje a Obi-Wan...
Con las mismas, el malo secuestra a la princesa y la tortura hasta dar con (parte de) la información que necesita. Si llegan a poner una esfera flotante de color negro llena de jeringas y el malo, en vez de ser Robert Carlyle vestido de Pumuki llega a tener asma y una máscara, qué tenemos? Bueno, no os fiéis de mí todavía...
Aquí lo tenemos. En la peli se hace llamar Lurza.
Venga, inténtalo: no pienses en la palabra "Lorza".
Claro que, por pintas, podemos pensar también en Axl Rose cuando era joven...
El cacharro en sí (en Star Wars eran 2 androides, aquí un huevo) llega a mano de... ¡sí, amiguitos! ¡Un granjero que vive con su tío! En Star Wars le llamaban Luke; aquí es Eragon, que en la peli tiene un sospechoso parecido con el cocinero Jamie Oliver. A partir de entonces, cada vez que veo un primer plano de él, me lo hago sacando el aceite de oliva y diciendo que hay que cambiar el sistema culinario en los colegios de Inglaterra y Estados Unidos...
A todo esto que el huevo eclosiona y sale un dragoncito la mar de gracioso. Vale, esto no salía en Star Wars, pero curiosamente, tanto Galbatorix como Brom (hablaré de él a continuación) sienten una especie de conmoción en la Fuerza cuando esto sucede.
Ni me molesto en mencionar lo forzadísimo que resulta el detalle de ver a una dragona con el tamaño de un perrito y que, en un momento dado, explote como una bengala y se convierta en una dragona adulta telepática de unos diez metros de eslora.
Eragon.
Jamie Oliver.
Hablemos de Brom: Brom es un viejo vagabundo que... bueno, se dedica a cazar pollos y a contar historias de tiempos mejores. Por algún motivo (todavía lo estoy buscando), le cae simpatico a Eragon, el cual va a pedirle información sobre los Jinetes de Dragón sin conocerle de nada y sin haberlo invitado siquiera a unas cañas. No va en coche volador y los droides no se han perdido... pero les atacan unos bichos envueltos en mantas, los Ra'Zac. Si veis la foto y los comparáis con los Moradores de las Arenas, el parecido es más que sospechoso...
Evidentemente, Brom y Eragon escapan, solo para descubrir que los malosos se han cargado al bueno del tio del muchacho (¿De verdad que no os suena esto?) Brom, al ver la escena, pega fuego a la casa de Eragon para dar un entierro a su tio. (En Star Wars, "casualmente" Owen Lars moría incinerado también, solo que por los soldados Imperiales, y tenemos que recordar que los Jedi solían también incinerar a algunos de sus muertos -los que no desaparecían- a modo de tradición. En la primera de las películas, vemos como Obi-Wan hace que C3PO incinere los cuerpos de los Jawas asesinados por las tropas de asalto imperiales)
Un Ra'Zac de la peli. Lo de la derecha, lo que está a la izquierda es Jeremy Irons (Brom)
Un morador de las Arenas de Star Wars.
Empieza la huida para ir a la tierra de los Vardenos, es decir: los rebeldes. En Star Wars hacían lo mismo, aunque más que huida, era para llevar a Obi Wan con ellos...
No hay cantina de Mos Eisley, sino un poblacho donde aparece Angela, una vidente. Esto si es algo mas original, fijate tu. Nuevo ataque de los malosos, esta vez con forma de mastuerzos pintados. Huyen de nuevo, nuevamente hacia la tierra de... los Vardenos. Os preguntareis: ¿No esta Han Solo? Pues si, sí que está: su homólogo es un chaval con capucha que hemos visto dando vueltas y al que han dedicado quizás demasiados primeros planos como para que pensemos que es un simple extra.
Eragon, en vez de recibir un Whattsapp 3-D metido en R2, tiene un sueño donde la Princesa (que por lo visto en el libro es una elfa, aqui ni jota) le pide ayuda, de manera que lo arriesga todo para ir a rescatarla. En vez de Estrella de la Muerte, tenemos un torreon cutre con una vigilancia penosa. ¿Qué idea tiene Eragon para entrar? Si habéis visto Star Wars ya lo sabéis: vestirse como uno de ellos y pasearse por las estancias como Pedro por su casa.
Pues en esto que llega a la celda de la Princesa y esta no le dice "eres un poco bajito para ser un soldado", que habría sido lo de esperar, sino que, citando al Almirante Ackbar de El Retorno del Jedi berrea "¡Es una trampa!" Aparece nuestro Darth Vader/Pumuki y... ¿Qué hace? Se carga a Obi-Brom, que aparece para facilitar la huida. Con respecto a los soldados enemigos, tenemos que decir que tienen una puntería similar a la de las tropas de asalto imperiales. En resumidas cuentas: de poca a ninguna.
Claro que yo no vi a los de Eragon arrearse con una puerta en la cabeza.
Por fin llegan a la tierra de los Vardenos, gracias a la inestimable (y como muy casual) ayuda del chaval vestido de negro, cuyas lealtades no quedan muy claras al principio (Han Solo era contrabandista de Jabba el Hutt antes de unirse a los Rebeldes). Este medio los traiciona, medio no, al indicar el camino a los malos con algo tan sutil como dejar una capa tirada en el suelo. Una vez dentro, es apresado y metido en una jaula que solo se rompe si echas el cuerpo, guau...
Empieza la batalla. Eragon no lleva un mono naranja con un casco blanco y la dragona Saphira tiene solo dos alas en lugar de cuatro. Para todo lo demás, esto ya lo hemos visto. Eragon, pese a ser un novato, es un excelente piloto de ca... digooo, jinete de dragones, y gracias a el se salva la situación. No era plan de que reventase el castillo entero gracias a un turbo-láser dirigido directamente al núcleo de su reactor principal, pero digamos que las similitudes, a nivel general, están siendo tan jodidamente bastas que lo pillamos igualmente. En cuanto al Darth Vader/Pumuki logra atravesarle el corazón y no le ponen una medallita al final de la historia, sino que tenemos una escena un poco forzada en la que habla con la princesa en plan "volveremos a vernos, baby"...
Como colofón de esta historia, nos enteramos de que el Darth Vader este resulta no ser el dueño del circo, sino que no es más que un subalterno de otro que tiene por arriba, encarnado por John Malkovich. Algo que recuerda de una forma poderosísima a ese rollo maestro-esclavo que se traían Vader y el Emperador Palpatine. Para colmo, vemos un cachodragón de color negro saliendo detrás de un mapa (¿?) que nos sugiere con sutileza que John no solo ha tenido unos cojones gigantescos (al igual que Jeremy Irons) de meterse en semejante despropósito: también ejerce de "tío de orden chula que antes molaba pero se volvió chungo, se rebeló contra sus hermanitos del alma, ganó y ahora se sienta en un trono de terror".
Y con esto, concluye semejante obra maestra de la fantasía cinematográfica. Insisto en el detalle de que no me he leído los libros, pero solo espero que ésta no resulte ser su hermana, porque si no, ¡George Lucas se va a pillar un señor cabreo!
Y Johnny cogió su espadón.
Y este ha sido mi analisis. Todavia podeis seguir pensando que no es un plagio, claro... pero para ser coincidencias, coinciden demasiado, ¿no? O igual es que uno es demasiado paranoico y tiende a ver dónde no hay. Pero oye, cuando te pegas toda la puta película sabiendo lo que va a pasar a continuación, pasan dos cosas: o lo que he mencionado, que apesta a "Homenaje quizás demasiado efusivo a una saga que inspiró al autor", o bien que la película carece por completo de cualquier rasgo de imprevisibilidad y se se convierte en una sucesión de clichés.










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