Desde hace alguna temporadilla no estoy viendo sino esa especie de tira-y-afloja entre los seguidores de la Real Academia y sus detractores. Como siempre, héroes en ambos bandos y el consabido "Tú no sabes nada" de toda la vida.
Por mi parte, antes de que muchos empiecen a poner el grito en el cielo, diré que puede que no sea un experto pero, como filólogo y estudiante de lingüística, teoría de la literatura y crítica literaria (curso de doctorado aparte versado en detallitos como traducción literaria y otras lindezas), tampoco soy un total lego en este asunto y sí tengo algunas cosas que añadir al respecto. Como siempre, podéis estar de acuerdo o no con ellas, pero por favor: no me vengáis con chorradas del tipo "No tienes ni idea de lo que hablas", porque esto toca de modo muy directo una disciplina que me he pasado AÑOS estudiando.
El tema surge cuando empiezan a aparecer los defensores de la gramática prescriptiva, que son aquellos que nos dicen que una palabra es ESTO, que tal cosa se dice ASÍ y que un concepto tiene ESTE significado y ningún otro, hasta que la Real Academia dé por válida una nueva acepción. Dicho en otras palabras, la gramática prescriptiva lo que hace es señalar una serie de directrices o pautas que, aseguran, son las que sientan las bases del "correcto" español.
Fácil de entender: si sigues tal norma, lo dices correctamente y si no, pues no.
Hasta aquí, en principio, ningún problema.
La cosa se pone fea en el momento en que se radicalizan las posturas y encontramos que, la Real Academia, muy ducha ella en el asunto, ya no "recomienda" tal o cual concepto, sino que lo impone. Como si se tratase de la Biblia para un fundamentalista, todo lo que aparece en sus gramáticas o diccionarios es lo correcto y lo que no, bien es incorrecto o bien no existe. Aquí es donde Noam Chomski, un señor que sabe del asunto un poco más que un servidor, nos demuestra que esa concepción hace un poco aguas a la hora de plantear ciertos conceptos:
Para empezar, plantea la lengua como algo vivo: el lenguaje está vivo en tanto en cuanto nace, se reproduce, evoluciona o incluso muere. Partiendo de este principio, encontramos neologismos que se acaban aceptando; una lengua se reproduce en el momento en que surgen dialectos derivados de ella, que acaban convirtiéndose en lenguas por motivo propio (véase el caso del latín y todas las lenguas romances), evoluciona (el caso del inglés antiguo al moderno, por ejemplo) y muere cuando se deja de hablar (la lengua gótica de la Europa central). En resumidas cuentas, una lengua es tal en base al uso que se da de ella. Única y exclusivamente. Según el bueno de Noam, no existiría, por tanto, un "uso correcto" propiamente dicho; existiría un uso generalizado que se convierte en standard.
Standard. Quedaos con ese concepto.
Si nos salimos de nuestras fronteras, donde la gente es menos cerrada de mollera en lo que toca al lenguaje, no hablamos de un "inglés correcto", sino de un inglés "standard". Lo más parecido a lo "correcto" es lo que, por uso común, se emplea por la mayor parte de los hablantes, quedando lo que no es como "marginal" o simplemente "non-standard". Esto propicia, por ejemplo, que gramaticalmente hablando, nos encontremos dos formas gramaticales que coexistan en el tiempo, sin que una tenga que ser "la buena" y la otra la de "los palurdos que no saben hablar". Me viene el caso, sin ir más lejos, de la forma negativa del verbo "have got" ("tener"), que puede negarse de dos maneras perfectamente aceptadas: una, como verbo "especial" ("haven't got"), o bien tratando a este verbo como uno más (negándolo con el auxiliar de siempre, quedando como "don't/doesn't have got"). Los hablantes anglosajones (he conocido unos pocos) no se echan las manos a la cabeza cuando niegas el verbo de cualquiera de ambas maneras, usándose esta forma tanto en lenguaje de calle como en obras literarias (me viene el caso de un relato que leí de Thomas Hardy hace algunos años). Sin embargo, si esto no aparece en un libro de texto (no suele, ni zorra de por qué), no sería el primer profesor que acusa a un alumno de usar una forma alternativa como "don't have" de usar un "inglés incorrecto".
Según me enseñaron en su día, a esta forma le pasa un poco como al gonna, que son formas más propias del inglés americano... o al menos originariamente. Nada más que por la influencia de los Estados Unidos sobre Inglaterra (que la hay), ciertas formas lingüísticas se pasan de un territorio a otro y se aceptan de forma común.
Y no pasa absolutamente nada.
Le pese a quien le pese, resulta que estas cosas son precisamente las que permiten la evolución del lenguaje. Olvidémonos de patochadas de limpiar, fijar y dar esplendor. La lengua no puede fijarse porque está en constante evolución; se reinventa a sí misma siguiendo principios como el de la economía del lenguaje. Según este principio, tenemos que las lenguas tienden siempre a simplificarse, tanto en forma como en fonética, con la intención de expresar el mayor número de ideas usando el menor número de componentes lingüísticos (bien fónicos, bien ortográficos). Por medio de este principio, encontramos casos de evoluciones de diptongos, como el clásico diptongo "au" que acaba transformándose en "o". Pensad en el latín aurum y cómo evoluciona a "oro". Si anduviésemos con polladas del tipo "no podemos permitir que la lengua se corrompa con el paso de los siglos" lo que tendríamos es una lengua estancada, obsoleta, que evitaría que ese principio de economía estuviese vigente y que no tendiese a volverse más sencillo. En resumen, atentaríamos contra la propia naturaleza del lenguaje.
Igualmente ridículo resulta cuando llegan los puristas más beligerantes enarbolando gritos contra los préstamos extranjeros. A ver, amiguetes... por mucho que nos pongamos así, los préstamos son un fenómeno tan natural como lo es la evolución que he mencionado arriba, y también atiende a ese principio de economía, en cierto modo. Las lenguas no son mecanismos aislados del mundo que se mantienen impasibles en el tiempo, y el préstamo lingüístico es una manera de enriquecerla; no me vengáis con la sacrosanta idea chovinista de "Debemos impedir que nuestra lengua se mancille de la influencia anglosajona/francesa/lo que sea", porque ha venido sucediendo desde que el mundo es mundo. Volviendo al asunto que mejor controlo, que es la lengua inglesa, da la puñetera casualidad de que es precisamente el factor del préstamo lingüístico lo que ha ayudado a que el inglés se simplifique a lo bestia como lengua. Si no me creéis, podéis echar un vistazo a cualquier texto escrito en inglés antes de la invasión normanda de 1066. Hasta entonces, la influencia extranjera (si descontamos a los romanos) desde que los anglosajones tomaran las islas hacia finales del s.V era escasa: lo que tenemos es una lengua compleja, declinable y bastante complicada de pronunciar, cargada de fonemas guturales y diptongos bastante complejos... eso sin mencionar la variedad de diferentes dialectos (al menos siete, uno por reino de la Heptarquía anglosajona) que hacían que el entendimiento (el verdadero objetivo de toda lengua) fuese, como poco, complicadillo.
No es hasta que llega Guillermo el Conquistador cuando empieza a haber una influencia continental (más concretamente, del francés proveniente de la Normandía, lo que había más cerca de las Islas Británicas) que, en contacto con el anglosajón, produce ciertos cambios en la ortografía y la fonética: así, diptongos como el extraño /ow/ se convierten en un /ou/ que le empieza a sonar más a los continentales. La influencia francesa hace que, poco a poco, este diptongo acabe sonando como una /u/, lo que hace que, como puede verse, resulte más sencillote de pronunciar. Lo mismo pasa con los sonidos formados por una U larga (generalmente expresada con un mácron para que los lingüistas sepamos que lo es, antiguamente la cosa no era tan sencilla de ver), que también es asumida como una /ou/. Dicho de otro modo, lo que se va haciendo poco a poco es ir limando incoherencias o bien fusionando tendencias a fin de simplificarlo todo y hacer la vida del pobre hablante más fácil.
No es una corrupción ni una desaparición de una lengua. Es simplemente evolución, gracias al contacto con otra. Asimismo, encontramos que el inglés sufre un reencuentro con el latín via el francés, y palabras que al prójimo le sonaban raras de cojones (porque básicamente el anglosajón ya solo se hablaba en las Islas) se transformen, por medio del préstamo, en palabras que le suenan al personal. Más fáciles de recordar para la mayoría de hablantes y, por tanto, facilitando la comunicación. Os pongo el ejemplo de palabras como héafodbéag, que acabaría por verse sustituido por una palabra algo más "latina" como crown (corona). Esto, por supuesto, no se hace de un día para otro, sino que hacen falta varias generaciones de bilingüismo y diglosía (uso de dos lenguas diferentes en un mismo país, usándose una para un contexto más familiar y la otra para cuestiones oficiales) para ir asentando un uso generalizado de la lengua.
En ningún caso apareció un señor diciendo "Esto lo tenéis que decir así o si no, os llamaremos cazurros".
Este tío tan feo es Guillermo el Conquistador. De no ser por él, el inglés se parecería bastante más a un cruce entre alemán y latín (por eso de las declinaciones) y sería una puta pesadilla estudiarlo.
Sí, más de lo que es ahora, creedme.
Igual es por eso de haber estudiado que las lenguas se ven sometidas a cambios e influencias constantes por lo que no me causa pavor alguno que añadamos términos anglosajones (o de donde sea, ahora está de moda llamar tsunami a lo que toda la vida de Dios hemos llamado "Una ola de tres pares de cojones) con la idea de enriquecer nuestra lengua. Esto se puede hacer por varios motivos: uno, que el término añada algo nuevo al concepto en sí (como en el caso de tsunami) o bien simplemente porque el término es más corto de pronunciar o más sencillo a nivel morfológico. Pongo el ejemplo de llamar "Friki" a un "esperpento". La palabra puede ser de origen anglosajón, como podría serlo del mandarín o de una lengua bantú; lo que interesa aquí es que es más corta y su fonología bastante más sencilla. Esto es así y si queremos podemos revestirlo de ese romántico chovinismo de "Nos roban nuestra lengua", pero no es una cuestión política en realidad. Es una cuestión más bien cerebral. Al lenguaje le importan tres cojones los patriotismos y lo bonita que es tal o cual lengua: tirará siempre a lo más sencillo, y punto pelota.
Con el concepto de significante y significado viene a ser tres pares de lo mismo: llevo ya una temporadita hasta las napias de escuchar que según qué palabras están recibiendo un significado "incorrecto". Me viene a la mente el caso de la palabra "Bizarro" (sí, como la sección de este blog), que en castellano viene a ser algo así como "valiente", y que está viéndose reemplazada por "extraño".
Volvemos a la economía del lenguaje: Bizarro, según la Real Academia (sí, esos pavos que nos dicen lo que está bien y lo que está mal, como si estuvieran en posesión de la Sacrosanta Verdad) puede tener ese significado en sus magníficos diccionarios (sí, esos que menean y remenean cada año, añadiendo y cambiando lo que les sale del culo sin preguntarse si eso atiende al uso popular), pero lo cierto es que hace un siglo ya que nadie usa esa palabra con ese significado. Sí, puede que algunos expertos en lengua castellana lo conozcan, muy bien... pero NO son la mayoría de hablantes (y sí: me meo en la cara de los elitistas que se piensan que por ser unos pocos que saben el verdadero significado ya se creen alguien... como me meo en los elitistas de cualquier pelaje. Por el arco de triunfo que me los paso a todos, uno detrás de otro). Según el principio de economía del lenguaje, un término que no se usa tiene dos salidas, para bien o para mal: evolucionar o morir. En este caso, la influencia anglosajona lo que está haciendo es evitar que el término en sí desaparezca y se convierta en un término en desuso (obsoleto o, como suelen usar en los diccionarios de inglés, archaic), lo que hace es poner en marcha un "reciclaje": el término absorbe el significado anglosajón, que por allí sigue en boga y evoluciona hacia algo nuevo. No es necesariamente una corrupción, no seamos chovinistas. Es más bien eso, reciclar.
Esto no es nuevo ni inherente a la lengua española, a la que solemos ver como la pobre maltratada. En el inglés encontramos términos como nice (proveniente del latín nescius e importado a la lengua inglesa) que venía a ser un sinónimo de fool ("idiota"). El uso continuado de ese término como eufemismo hacia el s.XVII hace que, junto con la coexistencia con otros sinónimos, se vea en una vía muerta. Nuevamente, evolucionar o morir; es por eso por lo que hoy en día una palabra como nice se convierte en "agradable", carente de cualquier connotación negativa. Si nos ponemos a buscar palabras anglosajonas cuyo significado ha desaparecido en favor de un término extranjero no paramos: tenemos que recordar que la mitad del vocabulario inglés proviene, si no del latín, del francés, o de las lenguas nórdicas (esto último debido a las invasiones de los daneses hacia el s.VIII y el Danelaw, que dividió la isla en dos territorios). Cuando no, se insertan palabras indias, holandesas e incluso españolas. Dicho de otro modo, el inglés no es una lengua en absoluto chovinista y acepta préstamos de todas partes. Los integra en su lengua como una palabra más y sin problemas.
El español también ha hecho lo mismo, ojo: nosotros tenemos términos como "fútbol" que han suplantado al balompié (este existe, pero es un término en desuso); hemos modificado la ortografía para que nos resulte más sencilla de entender, pero fíjate que tenemos un término anglosajón. Que vale, esta palabra es de origen inglés, sí; probad entonces con "Líder". La Real Academia, fíjate tú, que aquí si acepta la palabra como un anglicismo que hemos insertado en nuestro idioma, sustituyendo a...
A...
Y yo qué coño sé. Es un término que ha desaparecido, precisamente porque hemos asumido este. ¿A alguien le preocupa lo que se decía antes? Puede que a tres o cuatro, pero la lengua no es nostálgica. Como digo, mira hacia delante y no se pone a lloriquear por tal o cual palabra perdida; en el caso de la naturaleza, esto es la supervivencia del más apto. Hay palabras que sobreviven, y otras que desaparecen, nada más.
Ya lo decían en La Patrulla-X: "La mutación es la clave de la evolución".
Es curioso como todavía haya tanta gente que sienta miedo y desprecie a los mutantes, cuando en realidad son el futuro de la especie... y con esto no me refiero solo a personas.
Las palabras, como intento demostrar, también mutan. Y más de lo que nos creemos.
Igual por esto es por lo que me mosquea esa especie de obsesión que tiene la Real Academia con eso de implantar un español "correcto", en base a directrices que se sacan del ojete, como el caso de quitar acentos donde estaba asumido que los había, o bien añadiendo palabras que ni Dios pronuncia o escribe así: pongo los casos de términos tan alucinantes como "Bluyín" para referirse a unos putos pantalones vaqueros o "Jonrón" para hablarme del término homerun de beisbol. Este último caso me hace especial gracia: una cosa es que asumamos un término y lo modifiquemos como hemos hecho con el fútbol (vale), pero que se haga con el paso del tiempo y en base a un uso POPULAR y otra muy diferente que me llegue un señor y que, un término que poca gente usa en nuestra lengua (el beisbol no es que sea popular) coja y nos diga que en un "correcto" español se escribe así porque ellos lo dicen. Por cojones y sin vaselina.
El prescriptivismo lingüístico, qué queréis que os diga... me parece la mayor forma de pedantería que te puedes echar a la cara, porque ya no es que busque un standard en una lengua. Es que, de modo indirecto, lo impone (que sí, que podemos decir que no, pero ya hemos visto unas pocas de veces eso de "Por favor, no dejemos que nuestra amada lengua se contamine con la invasión de términos extranjeros" o "Los andaluces hablan mal, lo que demuestra lo incultos que son", y este tipo de detallitos son muy propios de los puristas de la gramática de este tipo). Dejo por aquí un enlace acerca del tema: http://es.wikipedia.org/wiki/Gram%C3%A1tica_prescriptiva
El prescriptivismo lingüístico, qué queréis que os diga... me parece la mayor forma de pedantería que te puedes echar a la cara, porque ya no es que busque un standard en una lengua. Es que, de modo indirecto, lo impone (que sí, que podemos decir que no, pero ya hemos visto unas pocas de veces eso de "Por favor, no dejemos que nuestra amada lengua se contamine con la invasión de términos extranjeros" o "Los andaluces hablan mal, lo que demuestra lo incultos que son", y este tipo de detallitos son muy propios de los puristas de la gramática de este tipo). Dejo por aquí un enlace acerca del tema: http://es.wikipedia.org/wiki/Gram%C3%A1tica_prescriptiva
Pasa muchas veces con la no-inclusión de muchas palabras. Pongo el caso de términos lingüísticos, comúnmente asumidos y utilizados por la comunidad científica, que aparecen en libros de texto y que se emplean en el mundillo con cierta regularidad y que no aparecen recogidos en el diccionario de la Real Academia; partiendo de ese hecho, podemos entender que palabras como "Sociolecto" (lingüística) "Eneagrama" (termino de una teoría de Psicología algo poco ortodoxa, pero extendida), "Apendectomía" (práctica quirúrgica por la cual se extirpa el apéndice a una persona), "Teleportación" (término acuñado por la literatura de ciencia-ficción para referirse al teletransporte, generalmente haciendo viajar solo el cuerpo de un individuo, que además sufre un fenómeno de clipping de una palabra ya conocida... fenómeno que está asumido de forma general como parte de los procesos de formación de palabras en lingüística) o "Retrocontinuidad" (otro término literario, consistente en barrer del mapa un hecho previo por parte de un nuevo hecho que cambia el pasado) no son términos "correctos". Aquí a la Real Academia le importa tres pares de cojones que cada día más hablantes usen esos neologismos, y hasta que un buen día no se les ponga en el culo y decidan añadirlos, serán tildados de "incorrectos". Así, por huevos.
La parte absurda proviene en el momento en que insertan otros términos que son de creación más reciente y que la gente, bien no los usa tanto, o los usa con la misma frecuencia. Esto lo que produce es una sensación de incoherencia tan grande que te hace dudar de la "corrección" del lenguaje que plantean.
Pongo el caso de la acepción de "Matrimonio". Hasta no hace mucho, la acepción decía que era la unión entre hombre y mujer, sin tener mucha consideración el matrimonio como algo que no entendía de sexos, y pese a que llevamos unos treinta y pico de años en democracia. Hasta aquí, pues vale, podemos decir que eso es porque hasta entonces no había una ley de apoyo al matrimonio homosexual... pero tenemos dos incoherencias:
La primera, que si asumimos ese hecho, tenemos que asumir que el lenguaje está sometido al uso de las leyes vigentes, lo cual se mearía en esta naturaleza del lenguaje a la que alude Chomsky y lo que tendríamos es una lengua oficial en base a la legislación/ideología regente.
Lenguaje politizado.
Jodidamente genial.
Lenguaje politizado.
Jodidamente genial.
La segunda es que los conservadores se oponían a reconocer el matrimonio homosexual desde el punto de vista legal por razones lingüísticas: según ellos, al no estar reconocido como tal de forma "Oficial" (es decir, por parte de la Real Academia), no había nada que rascar. Por tanto, tenemos que la simple idea resulta como poco contradictoria.
A esto tenemos que añadir un hecho bastante escalofriante, y es que la Real Academia, en contra de la creencia popular, NO es un organismo estatal, sino una entidad privada y sostenida por empresas y corporaciones de nuestro país, lo que hace que mi confianza en ellos quede, como poco, nublada. Si la SGAE, por poner otro ejemplo del mismo tipo, tampoco me inspira mucha confianza porque es un puñado de señores que han fundado una empresa, la Real Academia no dista mucho de esta idea. Menos aún si tenemos en cuenta que, entre sus patrocinadores, tenemos entidades políticas (Junta de Andalucía), bancarias (Caja Madrid o el Banco Santander), gigantes empresariales (el Corte Inglés, Telefónica o la demonizada Inditex) o universidades... todos y cada uno de ellos tirando para su propia conveniencia, y no creo que lo hagan de forma desinteresada. De estos que he mencionado, sabéis que NINGUNO es un filántropo que actúa por amor al arte o la cultura. No mientras puedan sacar tajada o satisfacer sus propios intereses.
Dicho esto, ¿qué fiabilidad puede ofrecerme una entidad privada que actúa como si la lengua le perteneciera, y que además recibe pasta contante y sonante de gente que -ya no a mí, sino a nadie- no inspira confianza alguna?
Voy aún más lejos: ¿Por qué un puñado de señores que se hacen llamar Académicos, de buenas a primeras, nos vienen diciendo lo que está bien y lo que está mal sin siquiera hacer sondeos medio decentes de lo que está más o menos aceptado por la mayoría de los hablantes?
Y es que, por culpa de esto, nos encontramos con un elitismo lingüístico que a mí, personalmente, me da mucho ASCO. Siguiendo esos ideales dignos de Slytherin, resulta que lo que no "Mola" es "incorrecto"; así, términos locales como los malagueños "chorraera" (rampa) o "aliquindoi" (ojo avizor) son "incorrectos", lo que fomenta ese riesgo de exclusión social: el andaluz (ya no solo el malagueño) es un paleto que no tiene ni idea de hablar bien. A la mierda los acentos o las variedades dialectales; gracias a este uso despótico de la lengua lo que tenemos es un montonazo de prejuicios que se alimentan a sí mismos, ayudando a que la sociedad siga dividida y que algunos, por mucho que hayamos estudiado quedemos como "los catetos esos que no saben ni hablar". Pongo el ejemplo de los andaluces que es el que más me toca (los cojones) de cerca, pero que se le aplica a un extremeño, a un gallego o a un cántabro y se lleva hostias como panes también. Incluso los madrileños cometen esas "irregularidades" que tanto acusa la RAE, pero oiga, aquí se ve que unos molan más que otros y nos lo tenemos que comer con patatas.
No es la única incoherencia, no. Es curioso que una gramática que no ha sufrido grandes cambios desde, pongamos los últimos siglos, de buenas a primeras reciba cambios de nomenclatura constantes (anda que no he visto yo el concepto de "complemento directo" referido con nombres diferentes, coño), por no mencionar alguna cosa que otra rara que he visto en algún estudiante de hoy en día (cosas tales como la no clasificación del grupo preposicional, cosa que creo que duró un curso o dos). Joder, la gramática como tal que no ha sufrido cambios últimamente (no hemos cambiado nuestra sintaxis, por ejemplo, y si ha habido un cambio ha sido sutil) y nos pasamos cada cinco o seis años cambiando la forma de llamar a las cosas, lo que hace que estemos todo el puto día dudando de si esto está bien hecho o no, si a esto se le llama así o han decidido volver a cambiarlo.
Es decir, para algo que tenemos medio establecido, estar todo el día toqueteándolo para vete a saber qué chorrada. Lo que hoy en día es complemento directo se puede llamar mañana objeto directo y pasado, no sé... bocata directo. Venga a darle vueltas al tema... COÑO, que es un CONCEPTO, dejad de marear la perdiz.
Pero no quiero crear confusión. ¿Estoy diciendo con esto que no se deba tener reglas en la lengua? En absoluto. Las reglas deben estar ahí y, en la medida de lo posible, deberían ser cumplidas por la mayoría de hablantes para que éstas se consideren "generales"... pero en caso alguno defiendo que un puñado de señores se autoerijan defensores de La Lengua, diciéndole a la gente qué es lo que está bien y qué es lo que está mal. Hablando en términos relativos, las reglas sirven para tener una pauta, pero la última palabra de lo que está bien y lo que está mal es lo aceptado de forma general, por medio del uso constante y frecuente. Si algo tiene la lengua es que es democrática, es usada por sus hablantes y son éstos los que deciden si un término se usa, se deja de usar o si tal o cuál grafía es la correcta... siempre y cuando, claro está, no se violen los principios de la pragmática: es decir, que lo que se escriba o se diga resulte medianamente inteligible. Planteo el caso de cierto libro que leí hace algún tiempo, donde la persona responsable de su autoría había escrito "por su puesto". No una vez, lo que podría considerarse una errata, sino de modo sistemático. Esta persona bien podría defenderse diciendo "Es que a mí me gusta escribirlo así", pero:
Uno: NO es un término que se use de forma genérica, normalizada y por la mayoría de hablantes durante un período prolongado de tiempo, sino una forma no standard.
Dos: Si yo pongo "por su puesto" no es lo mismo que decir "por supuesto". Lo primero implicaría "por el puesto de tal persona", mientras que lo segundo es sinónimo de "pues claro". Esto viola el principio de cooperación, donde el emisor de un mensaje, si quiere ser entendido, tiene que usar un lenguaje que se pueda asumir por un receptor medianamente normal (no hablamos de que tenga que ser un genio de las letras ni leches, simplemente que use un vocabulario y una sintaxis que no sean confusos o que impliquen significados que solo conoce el autor). Otra cosa es que queramos ir de rebeldes por la vida, plantar un texto sin puntuación y poner los puntos y las comas sin orden ni concierto. Pero luego no nos quejemos de que no se nos entiende, pajaruelos. Que lo de que las reglas están para saltárselas queda la hostia de rompedor, pero luego tenemos que hacernos entender. A menos que queramos usar el lenguaje para otra cosa que no sea para su función básica (la comunicación), claro: también hay gente que usa los plátanos para metérselos por el culo en lugar de para comérselos. Es un uso tan respetable como cualquier otro, pero luego que no digan que son unos incomprendidos, si usan prácticas tan reducidas como esa.
Lo que hoy en día nos parece "incorrecto", en base al uso generalizado, puede acabar asumiéndose como "lo normal" y mañana convertise en "correcto". Llamadlo corrupción, decadencia o como os salga de los cojones, pero lenguas con tanto "caché" como el latín también acabaron evolucionando, derivando en el latín vulgar, tendiendo hacia su simplificación y finalmente hacia su división en dialectos. La fijación y el purismo quedan muy chulis, pero en realidad no son más que posturas ultraconservadoras contra natura.
Puede gustaros, o puede que no.
Tampoco tiene por qué gustaros. Son cosas que pasan.
Insisto en esta idea: reglas SÍ, prescripciones desde la artificialidad más absoluta y desde ese elitismo soterrado NO. Nadie, y lo digo muy claro NADIE puede ni debe creerse con derecho a poseer el lenguaje. Como mucho, a lo más a lo que puede llegar es a observarlo y a decir "Bueno, esto no es lo normal". Juicios de valor, esos comentarios chulescos y elitistas desde el Olimpo de las Letras y otras sandeces, por favor, a otra parte.
Pero no quiero crear confusión. ¿Estoy diciendo con esto que no se deba tener reglas en la lengua? En absoluto. Las reglas deben estar ahí y, en la medida de lo posible, deberían ser cumplidas por la mayoría de hablantes para que éstas se consideren "generales"... pero en caso alguno defiendo que un puñado de señores se autoerijan defensores de La Lengua, diciéndole a la gente qué es lo que está bien y qué es lo que está mal. Hablando en términos relativos, las reglas sirven para tener una pauta, pero la última palabra de lo que está bien y lo que está mal es lo aceptado de forma general, por medio del uso constante y frecuente. Si algo tiene la lengua es que es democrática, es usada por sus hablantes y son éstos los que deciden si un término se usa, se deja de usar o si tal o cuál grafía es la correcta... siempre y cuando, claro está, no se violen los principios de la pragmática: es decir, que lo que se escriba o se diga resulte medianamente inteligible. Planteo el caso de cierto libro que leí hace algún tiempo, donde la persona responsable de su autoría había escrito "por su puesto". No una vez, lo que podría considerarse una errata, sino de modo sistemático. Esta persona bien podría defenderse diciendo "Es que a mí me gusta escribirlo así", pero:
Uno: NO es un término que se use de forma genérica, normalizada y por la mayoría de hablantes durante un período prolongado de tiempo, sino una forma no standard.
Dos: Si yo pongo "por su puesto" no es lo mismo que decir "por supuesto". Lo primero implicaría "por el puesto de tal persona", mientras que lo segundo es sinónimo de "pues claro". Esto viola el principio de cooperación, donde el emisor de un mensaje, si quiere ser entendido, tiene que usar un lenguaje que se pueda asumir por un receptor medianamente normal (no hablamos de que tenga que ser un genio de las letras ni leches, simplemente que use un vocabulario y una sintaxis que no sean confusos o que impliquen significados que solo conoce el autor). Otra cosa es que queramos ir de rebeldes por la vida, plantar un texto sin puntuación y poner los puntos y las comas sin orden ni concierto. Pero luego no nos quejemos de que no se nos entiende, pajaruelos. Que lo de que las reglas están para saltárselas queda la hostia de rompedor, pero luego tenemos que hacernos entender. A menos que queramos usar el lenguaje para otra cosa que no sea para su función básica (la comunicación), claro: también hay gente que usa los plátanos para metérselos por el culo en lugar de para comérselos. Es un uso tan respetable como cualquier otro, pero luego que no digan que son unos incomprendidos, si usan prácticas tan reducidas como esa.
Lo que hoy en día nos parece "incorrecto", en base al uso generalizado, puede acabar asumiéndose como "lo normal" y mañana convertise en "correcto". Llamadlo corrupción, decadencia o como os salga de los cojones, pero lenguas con tanto "caché" como el latín también acabaron evolucionando, derivando en el latín vulgar, tendiendo hacia su simplificación y finalmente hacia su división en dialectos. La fijación y el purismo quedan muy chulis, pero en realidad no son más que posturas ultraconservadoras contra natura.
Puede gustaros, o puede que no.
Tampoco tiene por qué gustaros. Son cosas que pasan.
Insisto en esta idea: reglas SÍ, prescripciones desde la artificialidad más absoluta y desde ese elitismo soterrado NO. Nadie, y lo digo muy claro NADIE puede ni debe creerse con derecho a poseer el lenguaje. Como mucho, a lo más a lo que puede llegar es a observarlo y a decir "Bueno, esto no es lo normal". Juicios de valor, esos comentarios chulescos y elitistas desde el Olimpo de las Letras y otras sandeces, por favor, a otra parte.
"¡No me diga lo que no puedo hacer!"
Acentos que desaparecen sin ninguna razón evidente (véase los de "sólo") o inserción de palabras en femenino porque al lobby ultrafeminista se le ha puesto en el coño (nunca mejor dicho) decir que una lengua con género gramatical como la nuestra (es decir, una lengua que contiene el concepto de "masculino" y "femenino") o con un masculino genérico que engloba masculino y femenino es por definición machista. Claro que sí: los hablantes a lo largo de siglos, para demostrar que odian a las mujeres, lo que han hecho ha sido modificar la lengua para que el género femenino sea un género de segunda clase. Como si se hubiese hecho conscientemente, voy yo y me lo creo.
"El adjetivo 'verde' no tiene forma femenina. ¡DISCRIMINACIÓOOONNNN!"
¿Qué pasa ahora? Que resulta que tenemos que atentar contra el principio de economía del lenguaje a base de insertar el género inclusivo: ahora tenemos asociaciones de padres y madres de alumnos y alumnas, porque así las mujeres no se sienten excluidas. Como si tocar la lengua (algo usado de forma natural y espontánea) fuese la solución. Como si una cosa fuese un reflejo de la otra.
Ganas de ver donde no hay, y tocar cosas que, ni es productivo que se toquen, ni plantea cambio real alguno: el que es machista no va a dejar de serlo por emplear lenguaje inclusivo, del modo que la persona que no usa lenguaje inclusivo no tiene por qué ser machista por definición; simplemente es que no le gusta andar repitiendo palabras para que cuatro mozas (las cuatro payasas que andan buscándole tres pies al gato) no se sientan ofendidas.
No nos pongamos tontos del culo con eso, por favor: hay palabras que son femeninas por definición y yo no me siento ofendido porque se me añada en ella. Pongo el caso de "víctima", que es femenina para referirse a a ambos sexos. No creo que nadie en un mundo coherente diga que siente su virilidad amenazada por no llamarse "víctimo". Nadie se pone a reivindicar su derecho a la hombría si hace de "Carabino" en lugar de carabina. Si las mujeres no han vivido en una situación de igualdad SOCIAL es algo en lo que estoy de acuerdo, pero lo que hay que hacer es cambiar el sistema SOCIAL, dando IGUALDAD real de derechos tanto mujeres como a hombres, no forzando al prójimo a hacer mamarrachadas de este tipo con la lengua que no sirven nada más que para que unos pocos se pongan bien puestos y se crean que así han dado otro pasito para arreglar el mundo.
Pongo un caso claro: yo, desde hace ya más de una década, he sido de los pocos hombres, si no el único, en las clases a las que he asistido. Bien en asignaturas de la carrera, donde la proporción de mujeres respecto a hombres era bastante mayor, bien en cursos o academias. No es la primera vez que algún profesor (con esto incluyo a hombres y mujeres, sin intención alguna de demostrar superioridad de un sexo: para mí un profesor es una PERSONA y me importa tres pares de cojones su sexo) se ha referido al grupo como "chicas" o "vosotras". Y no es la primera vez que se han dirigido a mí diciendo "lo siento".
Si yo me hiciese el ofendido, si sintiese vulnerada mi identidad o si sintiese que se me está ninguneando, el gilipollas aquí sería yo y no el docente. ¿Por qué? Porque es una cuestión de números; no creo que me sienta menos hombre por estar en una clase rodeado de trece mujeres, ni mucho menos. Que no se me incluya genéricamente, qué queréis que os diga, me la suda, porque sé que los docentes (por lo general) no hacen eso por joder. Quien quiera ver algo así, lo ve, lógicamente. Pero es más una cuestión de paranoia personal que de exclusión social. El que se ponga en plan víctima ofendida tiene tanta razón como el subnorguai de turno que llega y dice que tenemos que eliminar términos comúnmente aceptados como "tener un día negro" por sus connotaciones racistas.
Coño, los Black Sabbath usan la palabra "Negro" en el nombre de su grupo. Entonces, nada más que por eso, también son racistas, ¿no?
Claro que sí, yo tengo un día negro y automáticamente supone que pienso que los negros son una raza inferior a la que hay que barrer del mapa, ¿verdad? Y digo yo, ¿de verdad alguien se cree que con semejante planteamiento gilipollas se llega a alguna parte? ¿Alguien se cree que semejante ridiculez se deba tomar en serio? ¿Que con tamaña payasada se va a arreglar algo? ¿Que hay relación entre el tocino y la velocidad?
Pues lo peor es que sí. Hay mucho imbécil que se piensa que la lengua atiende a connotaciones de sexo o raza y que ha evolucionado de un modo totalmente consciente para que ciertos colectivos se sientan insultados. Esa teoría de la conspiración lingüística es mucho más fácil que pensar que las palabras solo son palabras, y que ofende el que quiere y no el que puede.
Con todo esto, y para resumir este kilométrico post, lo que vengo a decir es un poco lo que decía otro amigo hace exactamente veinticuatro horas, como conmemoración del Día de Andalucía: pasemos de una puta vez ya de elitismos lingüísticos. Las élites son para gilipollas que o follan poco, follan mal o directamente no follan nada, ni siquiera consigo mismos. No es más culto ni más chachiguai el que sigue a pie juntillas lo que dicen cuatro seres que le bailan el agua a los fulanos que les soplan la pasta cada mes. Los tíos que se autoproclaman en posesión de la "verdadera y correcta lengua" en realidad lo que demuestran es una ignorancia de proporciones épicas al ignorar que la lengua no está en posesión de una élite. Que no se pueden imponer formas o grafías desde los despachos, sino desde el uso común y generalizado de los hablantes. Que la lengua está concebida, única y exclusivamente para COMUNICARSE y que lo de "hablar bien" y "hablar mal" es un término tan jodidamente relativo que toda radicalización de este asunto lo único que hace es contradecir principios NATURALES y ESPONTÁNEOS que tienen lugar durante SIGLOS de habla y uso constante.
Y esto, para variar, no lo dice alguien que no está informado. Lo está diciendo alguien que se ha tirado bastantes años estudiando y partiéndose los cuernos con el tema. Como digo siempre (e insisto), podéis estar de acuerdo o no conmigo, pero por favor, no me vengáis diciendo que no tengo ni puta idea ni que no estoy informado, porque esta vez no os lo pienso consentir: justo aquí, en una materia que me toca la fibra muy de cerca (ya que forma parte de mi formación académica y de mi profesión vocacional), creo que ya he demostrado de forma fehaciente que, aunque no sea un experto ni un doctor, no estoy falto de información ni de estudios al respecto.
Ahora, podéis pensar lo que os dé la real gana. Aquí no se sueltan verdades absolutas, sino las conclusiones que yo mismo he extraído en base a mis estudios y a mi trabajo en docencia. Las que saquéis vosotros, son asunto vuestro.






4 comentarios:
Pues yo cada vez estoy más peleada con la RAE. Esa actitud patoteril que se traen últimamente no me gusta nada de nada. Por cierto, también me chincha que algunos españoles me quieran corregir expresiones sudamericanas (que no son incorrectas) o imponerme sus laísmos/leísmos. Y en cuanto al lenguaje politicamente correcto... ya he puesto aquí lo que opino: http://elmundodegissel.blogspot.com/2011/10/lenguaje-politicamente-correcto-molesto.html
Sí, creo que tú y yo hemos hablado alguna vez del tema... y la verdad, me parece que ese tipo de críticas al español de latinoamérica me parecen, como poco, chovinistas y de una condescendencia brutal. Más, considerando que en latinoamérica, en muchas ocasiones, se mantienen muchas formas gramaticales que dan una riqueza que nosotros perdimos hace algún tiempo. Y desde luego que no, una variante dialectal NO es una incorrección, se pongan los pisaverdes de la lengua como se pongan.
Sí, creo recordar que leí tu post hace algún tiempecillo. Ando harto ya de ir contra la naturaleza de la lengua por razones políticas. Como si así realmente estuviésemos haciendo algo útil por fomentar la igualdad entre sexos, razas o lo que sea...
Buenas!
Yo he estudiado Hispánicas. No me ha dado tiempo todavía a hacer máster, otros estudios, meterme cursos u otras cosas, así que lo que voy a escribir ahora es lo que he escuchado en clase y las conclusiones que he sacado yo sola. Espero que no me quede muy largo.
En cuando a la gramática descriptiva/prescriptiva, tienes mucha razón. La lengua es un organismo vivo que, te guste o no, va a seguir sus propios caminos. La RAE es en parte descriptiva y en parte prescriptiva: intentan estar al tanto de cómo se introducen o modifican palabras y las tienen en cuenta, y tras eso crean unas definiciones y usos "oficiales". Sin embargo, la prescripción está limitada a los registros formales: la RAE no obliga a nadie que esté en un ambiente informal a seguir lo que ellos dicen. Aceptan que en su casa, una abuela diga "crocretas".
Sin embargo, sí fijan y delimitan el uso formal y escrito.
Además, estas decisiones ya no dependen únicamente de la RAE, sino del conglomerado de Academias de los diferentes países hispanohablantes, que han entrado quejándose de que no se les ha tenido en cuenta. Gracias a ellos se añadieron chorradas al DRAE como la acepción de "gallego" como 'tonto', o especies de plantas que apenas se conocen, por tener prisa por entrar en el diccionario y no revisar con cuidado qué se metía.
Porque normalmente sí se hace un "sondeo" o un estudio de uso antes de hacer cambios en el diccionario o gramática. No se hacen encuestas, sino que se estudian diferentes textos contemporáneos y de género variado. Después hay anomalías como lo de "bluyín" que no sabes de dónde lo han sacado.
En cuanto a las nomenclaturas de las funciones sintácticas y otros conceptos, la RAE no tiene mucho que hacer. Ellos tienen su denominación (no tengo ninguna gramática a mano, no sé cuál es realmente), pero cada estudioso tiene la suya, que habrá transmitido a sus alumnos, que han formado a los profesores. Y los alumnos tienen trato con muchos profesores, lo que resulta en caos. En el instituto siempre me enseñaron la gramática tradicional propuesta por la RAE, y al llegar a la universidad me encontré con profesores seguidores de Guillermo Rojo, y tuve que volver a aprenderlo todo. Y cuando llegue a un instituto probablemente tenga que enseñar un híbrido que no sea ni uno ni otro.
Creo que en esto la RAE no tiene nada que hacer. Su propuesta de gramática es tan válida como la de otros, el problema es de los profesores o los centros, que son los que van cambiando según les parezca.
En general estoy de acuerdo con tu entrada y tus opiniones, pero hay una cosa en la que creo que te has equivocado: la RAE no apoya el lenguaje inclusivo. Es más, algunas instituciones les hicieron consultas para crear sus "guías de lenguaje no discriminatorio" y les dijeron que eso es una payasada y que se dejen de chorradas. Aquí un link donde se explica más este tema: http://cudi.ifspanish.com/2013/02/21/la-rae-el-sexismo-linguistico-y-la-visibilidad-de-la-mujer/
Las que andan intentando conseguir que seamos "madres y padres" y "alumnos y alumnas" y "miembros y miembras" son otra gente.
Desgraciadamente, he tenido que asistir a varias conferencias tituladas "machismo en el DRAE" o "ideología y RAE" y la conclusión de todas es la misma: la RAE es una institución lenta, que en su rigor y burocracia lenta siempre va un paso por detrás de los hablantes, y que si se analiza, en el diccionario a veces hay transferencias ideológicas que sobran.
Yo personalmente, no tengo estoy a favor ni en contra de la RAE (como si hubiera que tener una opinión). Creo que hay que saber qué son, para qué están, y que no siempre lo saben todo. Y desde luego, que ellos no mandan sobre el idioma y que no lo pueden cambiar como quieran.
Para consultas y dudas se está empezando a tener muy en cuenta la Fundeu, que son más ágiles, rápidos y tardan menos tiempo que la RAE en asimilar los cambios léxicos.
Un saludo :)
Gracias por tu entrada, Anxo! Sí, estoy de acuerdo en lo que dices de la RAE y el lenguaje inclusivo. Esa parte no la he explicado de un modo muy claro, ya que ahí no me estaba refiriendo tanto a la RAE como a imposiciones de colectivos para cambiar y modificar el lenguaje. No son la RAE, pero al final vienen a hacer lo que hace el prescriptivismo, bajo otros fines: pretender que algo tan natural como la lengua siga según qué directrices :)
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