Hará cosa de un par de días o así nos recordaron por activa y por pasiva que era el día internacional de la mujer trabajadora. Cosa curiosa esto, si pensamos en las implicaciones del tema.
Antes de empezar a disertar, quiero aclarar ante todos aquellos guerrilleros y lanzaladrillos que yo me he criado en un mundo de mujeres, desde mi entorno familiar hasta el académico (en mi carrera el noventa por ciento de los estudiantes eran mujeres), pasando por el fantástico mundillo de los cursos de formación (paridad absoluta o dominio femenino, según se mire), así que si vais a leer esto pensando que es un ataque contra la mujer o cualquier tipo de propaganda de este tipo, os ruego que os vayáis a tomar por culo, vosotros y vuestra paranoia. Gracias.
Volvamos al tema. Esto de las fechas es algo que no deja de resultarme gracioso. En una sociedad como esta, en la que todos los putos días son el día internacional de algo, no deja de resultar irónico (puede que incluso hipócrita) eso de proclamar a los cuatro vientos DURANTE UN DÍA que algo nos importa para, al día siguiente, coger y pasárnoslo todo por el ojo del culo. Trescientos sesenta y cuatro frente a uno, y ya con eso somos guais. Ya podemos darnos golpecitos de pecho y decir que somos tolerantes, bienintencionados y democráticos (reconozcámoslo: esta palabra mola que te cagas para vender lo que sea, desde ideas hasta aspiradoras).
Con la Navidad pasa tres cuartos de lo mismo: nos la venden como una fecha en la que tenemos que ser mejores personas, acordarnos de los pobres y reconciliarnos con ese vecino que nos cae tan mal.
Luego, cuando toca guardar los abalorios en el desván pasados los Reyes, parece que podemos volver a ser los hijos de la gran puta de siempre, que ya no queda tan mal visto.
Es justo eso lo que me toca los cojones de todo esto: aunque en un principio este día estaba pensado para celebrar un acontecimiento concreto (anoche mismo me explicaron de dónde sale esta historia y fíjate, que todavía no había visto yo por ninguna parte que se explicase en los medios), lo que estamos haciendo en la actualidad es coger y dedicar un día a algo que debería estar absolutamente normalizado, como es el hecho de que una mujer trabaje. Coño ya, hacer un día de gala de esto puede quedar de lo más guai en plan reconocimiento y demás, y suena bonito que te cagas, pero en cierto sentido, con esta actitud lo que estamos haciendo es exacerbar y dar una importancia a algo que debería estar asumido por nuestra sociedad hace décadas.
Igual es el hecho de que no esté asumido por lo que nos sigue pareciendo un imperativo moral celebrarlo.
Pensemos en cualquier otro colectivo minoritario menos rimbombante. Los zurdos, por ejemplo: una de cada tres personas más o menos es zurda, y en cierto sentido, también han sufrido (o sufrimos) discriminación. Un zurdo se las ve y se las desea a veces para vivir en un mundo de diestros, por si no os habéis dado cuenta: probad a darle unas tijeras para que las corte con la izquierda, diversión asegurada. Las sillas de pala por lo general no están adaptadas para nosotros y tenemos que hacer posturas para usarlas de lo más variopintas. También han sido perseguidos: hasta no hace mucho, se consideraba la mano izquierda como "la mano del diablo" y se corregía a los niños zurdos para escribir con la derecha, acarreando el riesgo de que se produzca dislexia.
Sin embargo, hoy por hoy, a los zurdos (al menos a los que tenemos algo de sentido común) no se nos ocurre tamaña gilipollez como exigir un Día Internacional del Zurdo Trabajador o fundar Frentes de Liberación Zurda para aplastar ese mundo de diestros hijos de puta que nos atenaza y nos trata como ciudadanos de segunda fila, supongo que porque ser zurdo es algo que se considera NORMAL.
Vaya, nos informan a última hora de que sí que existe un Día Internacional del Zurdo. Señal de lo que nos importa al colectivo, que ninguno tenía ni puta idea de que existía. Y, francamente, tampoco es que nos sintamos ni mejor ni peor sabiéndolo. Es etiquetar un día en conmemoración de los que escribimos con la izquierda. Yuju.
¿Se está diciendo con esto que no se celebre el día de la Mujer Trabajadora? En absoluto. Lo que se dice es que la simbología puede quedar bien de cara a la galería, pero la lucha es a diario. Si se quiere luchar para recordar las causas por las que se estableció este día, está bien... pero quedarse en la simbología y no ir más allá, subirse al carro de lo que es políticamente correcto, ponerse chapitas, entonar consignas y demás, para luego al día siguiente mearse en todos esos símbolos y ser los mismos sexistas hijos de puta de siempre es lo verdaderamente flagrante. Lo verdaderamente hipócrita.
Vaya, nos informan a última hora de que sí que existe un Día Internacional del Zurdo. Señal de lo que nos importa al colectivo, que ninguno tenía ni puta idea de que existía. Y, francamente, tampoco es que nos sintamos ni mejor ni peor sabiéndolo. Es etiquetar un día en conmemoración de los que escribimos con la izquierda. Yuju.
¿Se está diciendo con esto que no se celebre el día de la Mujer Trabajadora? En absoluto. Lo que se dice es que la simbología puede quedar bien de cara a la galería, pero la lucha es a diario. Si se quiere luchar para recordar las causas por las que se estableció este día, está bien... pero quedarse en la simbología y no ir más allá, subirse al carro de lo que es políticamente correcto, ponerse chapitas, entonar consignas y demás, para luego al día siguiente mearse en todos esos símbolos y ser los mismos sexistas hijos de puta de siempre es lo verdaderamente flagrante. Lo verdaderamente hipócrita.
Puede que lo de ser zurdo sea una comparación que os parezca descompensada, pese al hecho de que en ciertas partes del mundo no son para nada bien vistos (véase en el mundo árabe, sin contar una infinita cantidad de prejuicios al respecto a lo largo de toda la historia, desde China hasta la antigua Roma, pasando por Indonesia). Dejo por aquí el enlace para dejar claro que no me lo invento:
http://es.wikipedia.org/wiki/Zurdera#Estigmatizaci.C3.B3n_cultural
Vale. Probadlo entonces con otros colectivos, como sucede con la gente de raza negra (¿Existirá un Día Internacional del Negro?) o el colectivo homosexual, socialmente denostado a lo bestia, tan extendido o más que el colectivo de raza negra a lo largo y ancho del globo y que también se ha llevado unas pocas de hostias a lo largo de los últimos siglos. Existe el Día del Orgullo Gay, del que muchos amigos míos homosexuales abjuran y reniegan, precisamente por no sentirse representados por una simbología que en absoluto tiene que ver con la filosofía de dicho colectivo en profundidad. Que, según se dice, es una fiesta consagrada precisamente para que cada uno se sienta orgulloso de su identidad sexual, sea cual sea, vale... eso queda muy bonito así dicho y no creo que nadie mienta al respecto. La cuestión es: ¿Es así en la práctica?
Una vez más, insisto, para mí esto se queda en lo superficial, pero ya hablaré de esto último en otro momento.
Volvamos al tema de la mujer trabajadora y ciertas concepciones sociales: si eres mujer y trabajas fuera de casa ya es visto como algo fuera de lo normal, porque parece que en nuestro código genético tenemos insertada la concepción de que una mujer tiene que estar en su casa y todo lo que sea salirse de esa concepción antedeluviana como que nos rompe los esquemas.
http://es.wikipedia.org/wiki/Zurdera#Estigmatizaci.C3.B3n_cultural
Vale. Probadlo entonces con otros colectivos, como sucede con la gente de raza negra (¿Existirá un Día Internacional del Negro?) o el colectivo homosexual, socialmente denostado a lo bestia, tan extendido o más que el colectivo de raza negra a lo largo y ancho del globo y que también se ha llevado unas pocas de hostias a lo largo de los últimos siglos. Existe el Día del Orgullo Gay, del que muchos amigos míos homosexuales abjuran y reniegan, precisamente por no sentirse representados por una simbología que en absoluto tiene que ver con la filosofía de dicho colectivo en profundidad. Que, según se dice, es una fiesta consagrada precisamente para que cada uno se sienta orgulloso de su identidad sexual, sea cual sea, vale... eso queda muy bonito así dicho y no creo que nadie mienta al respecto. La cuestión es: ¿Es así en la práctica?
Una vez más, insisto, para mí esto se queda en lo superficial, pero ya hablaré de esto último en otro momento.
Volvamos al tema de la mujer trabajadora y ciertas concepciones sociales: si eres mujer y trabajas fuera de casa ya es visto como algo fuera de lo normal, porque parece que en nuestro código genético tenemos insertada la concepción de que una mujer tiene que estar en su casa y todo lo que sea salirse de esa concepción antedeluviana como que nos rompe los esquemas.
Pero al mismo tiempo queremos quedar guais y tolerantes, así que en lugar de comportarnos con plena normalidad, tratando a una mujer trabajadora como un trabajador más (es decir, concediéndole LOS MISMOS derechos que se les concede a un hombre, abogando por una equidad TOTAL en sus sueldos y dejándonos de mamarrachadas indignantes como meterse en la vida personal de una mujer, preguntándole en una entrevista de trabajo si tiene pareja) lo que hacemos es justo lo contrario. Denormalizamos lo que debería estar asumido por nuestra sociedad; le damos la espalda a un derecho tan justo como es la igualdad REAL y cogemos y lo revestimos de una hipocresía que hace que nos meemos en los pantalones. Decimos que qué guai, que qué abiertos y tolerantes somos diciendo que ahora las mujeres pueden trabajar fuera de casa (lo que es verdad), pero luego preguntamos cuántas mujeres reciben ayuda de su familia (hijos, pareja, etcétera) en casa y nos damos cuenta de que, en un número tristemente enorme, esto no es más que una pantomima. Hemos hablado de liberación y en realidad lo que hemos hecho ha sido cargar doblemente de trabajo a la mujer. No estamos como en Japón, donde si eres, pongamos, presidenta de la Mitsubishi y tienes hijos tengas que dejarlo todo para criarlos, por supuesto... pero tampoco me parece que estemos en situación de creernos lo mejor desde las toallitas húmedas para el culete. No cuando la nueva generación, de chavales de dieciocho, veinte, veintipocos, está volviendo a unos valores ultraconservadores de sexismo imperante. Cuando los mismos gobiernos, lejos de paliar este cambio de concepción, parecen estar apoyándolos.
No voy a entrar en un debate tan complejo como es, por ejemplo, el tema del aborto o mi postura ante él. Tan sólo diré que se comparen las opciones de la mujer embarazada hace unos diez años con las que se están proponiendo hoy en día.
Para mí el feminismo no consiste en enarbolar pancartas o poner pósters de señoras con cara de cabreo haciendo cortes de mangas. No consiste en el berreo indiscriminado, acusando a los hombres en general de ser hombres, como si eso fuera una lacra o como si el que fuese hombre lo fuese por elección propia. Como si nacer hombre fuese ya un pecado capital.
Esto no lo hacen las feministas en realidad, sino la gente que da mal nombre a este movimiento. No confundamos el feminismo (práctica respetable donde las haya y que debería seguir manteniéndose, por la cuenta que nos trae a todos en esta sociedad que cada día más se va a tomar por culo) con el hembrismo, con el radicalismo más beligerante. Con la gente que se dice llamar "feminista" y a lo que se dedica es a echar en cara a los hombres todo lo que se ha hecho durante siglos, como si todo lo que tenga minga haya nacido con la marca de Caín, dispuesto a discriminar y humillar mujeres. Es exactamente el mismo planteamiento de muchos latinoamericanos que, a la primera de cambio, aprovechan para putear a los españoles por algo que sucedió hace quinientos años, por gente que ni siquiera eran ancestros de uno (al menos, en líneas generales, los que la liaron en las Indias Occidentales allí se quedaron; los que hemos nacido en España solemos ser descendientes de aquellos que no cruzaron el charco).
Esto no lo hacen las feministas en realidad, sino la gente que da mal nombre a este movimiento. No confundamos el feminismo (práctica respetable donde las haya y que debería seguir manteniéndose, por la cuenta que nos trae a todos en esta sociedad que cada día más se va a tomar por culo) con el hembrismo, con el radicalismo más beligerante. Con la gente que se dice llamar "feminista" y a lo que se dedica es a echar en cara a los hombres todo lo que se ha hecho durante siglos, como si todo lo que tenga minga haya nacido con la marca de Caín, dispuesto a discriminar y humillar mujeres. Es exactamente el mismo planteamiento de muchos latinoamericanos que, a la primera de cambio, aprovechan para putear a los españoles por algo que sucedió hace quinientos años, por gente que ni siquiera eran ancestros de uno (al menos, en líneas generales, los que la liaron en las Indias Occidentales allí se quedaron; los que hemos nacido en España solemos ser descendientes de aquellos que no cruzaron el charco).
Y es que me resulta muy curioso que haya mujeres que, siendo conscientes de esa desigualdad que ha habido durante siglos (y que sigue habiendo, no nos engañemos, en este tema queda mucho por recorrer), decidan subirse al carro de la discriminación y combatir el fuego con el fuego. Esas mujeres que, en luchar por la igualdad REAL (insisto en esta palabra) de derechos, lo que pretenden es crear una ginecocracia talibana y radical, que no quiere otra cosa sino que imponerse a sangre y fuego sobre el mundo del hombre. Es esa clase de actitudes la que hacen que una causa tan noble, como es conseguir el reconocimiento que una mujer se merece tras siglos de represión, quede manchada por el extremismo y por la barbarie de un grupo de gentuza furibunda que lo único que busca es aplastar a la gente a la que odian.
Muchas ideologías, si nos fijamos, parecen definirse por el grupo social al que odian.
Nos puede parecer de risa, pero si lo pensamos friamente, no son ni dos ni tres los que definen su forma de pensar o actuar en contraposición a la de tal o cual grupo al que se oponen, desprecian o directamente quieren ver despedazado.
Son muchos, muchos más.
No, no lo revistamos con justificaciones, excusas ni argumentos maniqueos. Un colectivo que ha sufrido discriminación (mujer, homosexual, zurdo, albino) precisamente tiene que demostrar que no es como la gente que los ha estado oprimiendo. Suya es la tarea de dar la lección a los demás, ya que en eso consiste estar en el lado de los oprimidos: al serlo, estás en un yunque que, o te destruye o te hace más fuerte, pero no necesariamente debe convertirte en un opresor igual a la gente a la que combate. Esa es una elección personal, pero nada tiene que ver con el hecho de haber sufrido.
Es por eso por lo que me harta y me cabrea ver que hay mujeres que atacan a otras mujeres, con planteamientos tan flexibles como una viga de hierro, diciendo que son unas "guarras" por ir vestidas de tal o cual manera, porque (cito libremente algunas cosas que he leído o escuchado por ahí) "así visten para complacer a los hombres, para que las traten como objetos".
De eso a ponerle la letra escarlata a alguien hay un paso.
De eso a vivir en el puto siglo XVII no hay mucho.
Y lo que es curioso es que, si nos fijamos, se revisten de feminismo valores ultraconservadores y (por qué no) machistas: si una mujer viste de tal manera, resulta que jamás se da por hecho que le guste vestir así. Ya se asume que es para agradar a los hombres, aunque no se le haya preguntado. Planteamientos como ese ya asumen que tal ropa está hecha para servir de objeto. Poco falta para que si una mujer es violada, salte alguna de estas fieras diciendo que se lo ha buscado por llevar esa ropa, argumento que me ha parecido desde siempre una aberración de tres pares de cojones.
"Si es que con esas pintas va provocando"
Claro que sí, por tanto, queda perfectamente justificado si atracamos una panadería porque huele bien, o si me meto a mangar en mi tienda de cómics favorita porque han salido todas las novedades y ando sin un duro.
No, señores: el crimen es el crimen y lo que no se puede hacer es justificarlo echando la culpa a la víctima.
Partiendo de conceptos tan anormales como ese, ¿qué será lo próximo? ¿Apedrear mujeres por ir en minifalda? ¿Mandar a la hoguera a toda la que haga topless en la playa? ¿Prohibir esta última práctica o la ropa que enseña cacho para prevenir asaltos sexuales?
¿Es que nos estamos volviendo gilipollas?
No es la primera vez que he visto o leído que según qué colectivos ponen el grito en el cielo ante tal anuncio porque se exhibe a las mujeres como objetos (sin importar que junto a esas mujeres se exhiba también el cuerpo de hombres), llegando a exigir su inmediata retirada porque "semejante tratamiento de la mujer resulta denigrante u ofensivo". Nadie se pregunta si la modelo (o los modelos, en general) ha acudido voluntariamente a participar en ese anuncio o, por el contrario, la han puesto ahí a punta de pistola, sin pagarle un duro y bajo amenaza de su familia entera. Nadie se ha planteado si realmente a la persona que exhibe su cuerpo en una valla publicitaria o en un anuncio de la tele se siente manipulada por un mundo opresivo, le gusta lo que hace o simplemente le da igual por considerarlo un trabajo más. Ni siquiera se preguntan que el anuncio cuya retirada exigen es un anuncio de ropa íntima, así que a ver cómo coño se anuncia algo así sin enseñar carne. No preguntan, pero disparan primero.
Llamadme raro, pero a mí en mi casa (repito, en mi familia la mayor parte de los miembros han sido siempre mujeres, que además se han preocupado bastante en enseñarme acerca de la igualdad y el respeto entre géneros) me enseñaron desde siempre que el cuerpo humano no es horrible ni es un pecado. En el Renacimiento, una de mis épocas favoritas, estaba de moda el antropocentrismo, que postulaba precisamente que el hombre (el ser humano, el antropos) era el centro del universo. Que el cuerpo era una fantástica obre de ingeniería. Resulta curioso que, en aras de la "igualdad" ahora volvamos al oscurantismo, al "tápate, que pareces una guarra", encubierto como "tápate, que no necesitas agradar a los hombres".
Aunque a mucha gente (incluso gente joven) le resulte a todas luces insoportable que haya mujeres que se sientan a gusto vistiendo así, lo cierto es que sí que las hay; del mismo modo que hay mujeres que se sienten a gusto practicando pole-dancing o incluso striptease. Siempre y cuando sean actividades realizadas de modo consciente, sin ser coaccionadas y por el simple gusto de hacerlas son algo respetable, por lo que lindezas del tipo "Menuda guarra está hecha esa" y demás me parecen totalmente fuera de lugar.
El concepto mismo de la masturbación femenina, si lo pensamos, también parece considerado algo sucio, o propio de mujeres viciosas. Ya visteis la que se lió con el caso de la concejala aquella (aparece en un post anterior), y no es un caso aislado. En nuestra sociedad occidental, esa que abandera valores moralmente superiores, a día de hoy, todo lo que suene a mujer que disfruta con el sexo ya le cuelga a ésta el cartel de "cachoguarra". La mujer que reconoce masturbarse, por tanto, es vista como una criatura zafia y pervertida.
Si lo hace un tío, no pasa nada, es que los tíos somos así de guarros, fíjate tú.
Ahora todo queda revestido, disfrazado, maquillado para sonar tolerante y para que suene a lucha por los derechos, pero no nos confundamos: por cada persona que lucha creyendo realmente en lo que hace, y siendo consciente de lo que está defendiendo, habrá otra que use esa causa para destapar sus fobias contra según qué colectivo, contra según qué enemigo. Por cada dos o tres mujeres que luchen por vivir en un mundo de igualdad de oportunidades, habrá al menos una que lo que querrá es ponerse por encima de aquellos a los que odia. Por cada mujer que se sienta satisfecha sabiendo que va a ganar lo mismo que su compañero de trabajo, habrá otra que lo que pida es una reserva de plazas para mujeres por tal o cual motivo, porque "se lo merece por ser mujer". Por cada mujer que se sienta segura sabiendo que a un hijo de puta que le meta dos hostias le va a caer el merecido castigo, habrá otra exigiendo al sistema judicial que las leyes sobre maltrato sean más duras con los hombres que con las mujeres.
Argumentarán que el hombre es más fuerte, que el hombre ha tenido siempre el poder. Argumentarán lo que quieran, pero si os fijáis, estos argumentos, pese al supuesto "feminismo" que emanan (me niego a llamarlo feminismo), ya no parten de una base de igualdad y no dejan de ser de un machista que flipas. O, hablando de un modo más concreto, sexista.
Sexista es aquel que discrimina por género, independientemente del género de la persona que lo esté haciendo. Decir que es imposible que las mujeres sean sexistas es como decir que es imposible que una persona de raza negra sea racista o que un universitario sea gilipollas. Es usar una concepción asumida de una forma más o menos general y sacarla de quicio a lo bestia, llegando al estereotipo más exagerado.
Una mujer que diga que está bien que exista la discriminación positiva está pecando de sexismo, y está meándose en su propio género: si te dan una plaza por el mero hecho de ser mujer, no estás haciendo un favor a tu sexo. Lo estás poniendo en duda, ya que te ves obligada a demostrar que realmente estás capacitada para ese trabajo por encima de aquellas personas que han sido escogidas por sus aptitudes. Cada día en un trabajo en que has sido elegido por discriminación positiva tienes que demostrar a los demás (y lo que es más duro, a ti mismo) que realmente vales y que no te han cogido por razones que, en el fondo, no son mérito tuyo.
Por lo general, hasta la fecha, las mujeres ya las estaban pasando putas con eso de tener que demostrar que valían en un mundo que las discriminaba por ser mujeres. Hoy en día, la lucha ya no se limita solo a eso: una mujer tiene que luchar para demostrar que vale tanto como un hombre, que ha sido elegida para el puesto por algo más que por ser mujer y, de paso, (como sucede, por poner un simple ejemplo, en los grandes almacenes) demostrar que tiene los ovarios más gordos que otras mujeres que llevan más tiempo que ellas y que se comportan como unas tiranas para demostrar que son más duras que cualquier otro bicho viviente.
Dicho de otro modo, las mujeres no solo tienen que luchar en un mundo de hombres: tienen que demostrar lo que valen ante hombres, ante otras mujeres y ante sí mismas, todo a la vez.
Quizás el planteamiento justo a nivel laboral, entre compañeros, es ver a tu compañero como un trabajador o como una persona, independientemente de su sexo. Si tu compañero es un buen trabajador, ¿qué más da que sea hombre o mujer? A lo que va es a trabajar. Nada de chorradas, nada de paridas de "no, pero es que es mujer" o "con un hombre es diferente".
Mis cojones, si la persona (hombre o mujer) vale para su puesto, que lo cubra. Si no, pues no.
Dejémonos ya de subnormalidades de buscar la paridad de sexos en tal sitio, si luego esa paridad lo que implica es que, de las personas que tenemos ocupando los puestos, no valen ni para pegar sellos.
Si lo que buscamos es un trabajo eficiente, buenos resultados y sacar un buen provecho, ¿quién se fija en que la persona que lo lleve a cabo tenga picha o tenga toto? Tiene tanto sentido como buscar la paridad entre gente que tenga los ojos azules y marrones.
Una mujer que diga que está bien que metan a un fulano en prisión preventiva y sin pruebas porque ha sido denunciado por violencia está abogando por la injusticia más flagrante. Que sí, que sabemos que hay muchos casos de violencia, pero, ¿da eso derecho al sistema a hacer pagar justos por pecadores, aunque solo sea una vez? Se mete a un inocente en la cárcel, pero no pasa nada porque es uno solo y se han encerrado a muchos más culpables. ¿Qué idea es esa de la justicia, que se basa en los números más que en los hechos? ¿Desde cuando ahora se es culpable hasta que se demuestre la inocencia?
Cada día más, gente que conozco que trabaja en el sector de la justicia (abogados, funcionarios y demás, algunos bastante cercanos a mí) me cuentan cómo hay más y más gente que se está aprovechando de esas desigualdades judiciales (a la mierda el artículo 14 de nuestra Carta Magna) para emitir denuncias falsas sobre parejas con las que han terminado a la gresca, en plan vendetta pura y dura. Esto igual no es mayoría, pero demuestra que existe gente a la que los casos REALES de maltrato se la sudan, y no son dos o tres casos aislados, sino que son MUCHOS. Eso de que haya personas que lo estén pasando realmente mal a causa de sus parejas en realidad para lo que les sirve es para tener un pretexto de puta madre para vengarse. Y el sistema, con ese tipo de medidas, lo que está haciendo es darle una oportunidad a esta gentuza.
Voy más lejos: la prensa tampoco es que esté actuando como para meneárnosla de gusto. Primeros de enero y ya empieza el ranking de mujeres que mueren a manos de sus parejas en los telediarios. Como el que ve la puta pole position de Fernando Alonso, oiga. Lo más descojonante de todo es que las estadísticas, según nos cuentan, parecen que las van rellenando conforme sale la noticia. Es decir, antes de que se aclare el caso y se determine que:
A) La mujer ha muerto, efectivamente, asesinada por su pareja o expareja
B) Que el motivo del asesinato sea porque su pareja o expareja consideraba que la mujer era su posesión
Tenemos que el noticiero de turno ya ha dictado sentencia y lo tilda de "caso de violencia machista". Ponen un "presuntamente" por medio para que quede chuliguai y ponen los tiempos en condicional, diciendo que "podría tratarse de su marido" o "murió, supuestamente, a manos de su expareja", pero a continuación, se plantifica el teléfono de atención a la mujer maltratada (esto, viéndolo de modo objetivo, se pasa por el forro el principio de presunción de inocencia de nuestro estado de derecho y lo transforma en presunción de culpabilidad). No dictan sentencia abiertamente, pero te lo dejan todo mascado para que lo digas tú.
No deja de ser curioso que se habla de "violencia machista". Ojo al dato, señores. Si una mujer agrede a un hombre (no hay muchos casos denunciados, pero como con las mujeres hasta hace poco, eso no demuestra su inexistencia; simplemente, que no se están denunciando) no se dice NADA. No sale en la tele, no importa una puta mierda a nadie; es más, incluso se puede llegar a ridiculizar, con pretextos del tipo "Si a un tío le pega una tía, es un calzonazos". Os puede parecer de risa, pero entonces preguntad por qué, de los casos de violencia de mujeres contra los hombres, éstos han sentido vergüenza al denunciarlo.
Pensad en el caso de las parejas homosexuales. No seamos tan inocentones al pensar que el maltrato solo existe en parejas heterosexuales, por favor. No es el primer caso de amigos míos homosexuales que han tenido, si bien no problemas directos de maltratos, muy cercanos. Que una persona sea homosexual no es condición si ne qua non para no ser violento, o un agresor.
Sin embargo, estos casos no trascienden jamás a la prensa. Y si lo hacen... joder, ¿habrá cojones de llamarlo también "violencia machista" o nos saldrá algún subnormal del culo acuñando el término "violencia homosexual"?
Más idioteces no, por favor.
Recordemos también que los casos que van por vía penal no se resuelven en dos o tres días (¡ojalá!), por lo que las estadísticas de violencia (me niego a llamarla machista, como mucho la llamaría "violencia dentro de la pareja" o simplemente "violencia", que me parece un término de por sí bastante contundente) digamos que me hacen arquear la ceja. No porque crea que los datos se falsean, ni mucho menos; de hecho, estoy convencido de que la violencia es mucho más patente y está mucho más extendida que los casos que aparecen denunciados. Lo que vengo a decir es que me resulta muy curioso que esas estadísticas se actualicen tan jodidamente rápido cuando para dictaminar el móvil de un crimen (así como detalles y demás) se necesita bastante tiempo, especialmente con lo lenta que es la justicia.
Y es aquí cuando las cosas empiezan a volverse absurdas: hemos empezado luchando por una igualdad real entre ambos sexos y ahora la idea es coger y desequilibrar la balanza hacia el otro lado. Retorcer la idea de justicia y pervertirla porque, total, ha habido discriminación, ancha es Castilla. En lugar de enderezar lo que estaba torcido, el plan aquí es coger y darle la vuelta. Para muchas personas (por suerte, no para todas, pero lo que me preocupa es que para las que sí son MUCHAS), el concepto de justicia es similar al de venganza, donde los oprimidos esperan su turno para convertirse en opresores y exigiendo que el sistema se encauce hasta que haya perros nuevos con el mismo collar. La crispación, por tanto, está servida: por un lado, los monstruos de la vieja guardia, que siguen pensando que el lugar de una mujer es estar a pata partida en la casa, pariendo hijos y fregando platos porque no vale para otra cosa; por otro, las nuevas fieras que dicen que las leyes deben hacerse por y para mujeres, porque mucho tiempo han disfrutado ya los hombres y hay que ponerlos ya en cintura de una puta vez. Y entre medias, los cuatro gilipollas que pensamos que la igualdad no es eso. Que la igualdad consiste en pasar de rencillas y de las desigualdades que ha habido siempre y hacerlas desaparecer. No por medio de una absurda compensación, o dándole más derechos a los oprimidos que a los opresores, sino desde una total imparcialidad, viendo a los hombres y a las mujeres como lo que son: como personas, y dejarnos de una puta vez ya de monsergas de "Hombre= verdugo/ Mujer= Víctima".
Que no es tan difícil de entender, joder: Igualdad implica IGUALDAD. Justicia es que cada uno tenga exactamente lo que se merece, ni más de lo que le corresponde ni menos.
Que la igualdad no atienda a razones de credo, sexo o raza.
Nada de soplapolleces biensonantes, nada de adjetivos como "compensatorio" o "positivo".
Igualdad y justicia para todos quiere decir PARA TODOS y en IGUALDAD DE CONDICIONES.
Por eso lo del día internacional de la mujer me resulta hipócrita, como la mitad de las fechas chuliguais que se ponen. No porque me parezca mal la idea de rememorar según qué acontecimiento o para recordarnos que las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres (como he dicho arriba, es algo que debería estar normalizado desde hace mucho... pero también tenemos una tasa importante de gente que vive en otro planeta y que necesita recordatorios así para ver si les entra en la mollera de una puta vez), sino porque el reconocimiento hacia la mujer se hace desde los hechos, desde el sistema y favoreciendo esa igualdad de oportunidades, y no con gilipolleces de chapitas, banderitas, pósters y mamonadas para darse golpes de pecho... para que en cuanto pase ese día, la mitad del personal se limpie el ojete con el merchandising y vuelva a decir que una tía que se pasea en minifalda por el barrio es una guarra buscando guerra.
El día que aprendamos a llevar a cabo cosas que REALMENTE sirvan, en vez de hacer cosas guais de cara a la galería que, en sentido práctico, son tan útiles como los pezones de una armadura, ese día nos daremos cuenta de que los días internacionales, las banderitas y el resto de chorradas para tontos solo sirven para engañarnos a nosotros mismos.










6 comentarios:
Parece que coincido bastante con tu perspectiva. Siempre he pensado que dedicar un día a reivindicar la igualdad de un colectivo (mujeres, homosexuales, gitanos, vegetarianos, zurdos, seguidores del Atleti...) hace realmente poco favor para alcanzar esa deseada igualdad. Los "días internacionales de..." no dejan de ser una tontada como otra cualquiera, o un argumento para la fiesta y la guasa con más o menos gracia. Pero con la legislación el tema es verdaderamente delicado. Que un ciudadano no tenga los mismos derechos y obligaciones que otro por haber tenido la pésima ocurrencia de nacer de tal género, color, convicción o inclinación sexual, no es para nada igualitario. En nuestro ordenamiento jurídico, sin embargo, hay multitud de ejemplos de normas discriminatorias, pero eso sí, todas muy políticamente correctas: agravantes de racismo (sólo en un sentido: blanco agrade a negro) o de homofobia (ídem.), presunciones de inocencias pasadas por el forro (caso de la violencia de género), una absolutísima desigualdad en lo que respecta a los derechos de hombres y mujeres en sus respectivos papeles de padre/madre, y suma y sigue con todos los colectivos políticamente "sospechosos" según los paradigmas contemporáneos, como fumadores, profesionales autónomos y empresarios, creyentes de según qué religiones, también ateos, o hablantes maternos de según qué lenguas.
Hasta que no empecemos a pensar que el ser humano no está compuesto de mujeres y hombres sino de PERSONAS, no habrá igualdad. Que yo no soy un órgano genital (sea externo o interno): soy una PERSONA, y que el invento me vaya pa dentro o pa fuera es algo que sólo me importa a mí y a mi (si procede) pareja de cachondeo nocturno. Y fun y pin.
Pues a ver, en la mayor parte de lo que dices estoy de acuerdo contigo. Es verdad que hay mujeres muy cabronas que se aprovechan de las leyes para joder a sus ex con temas como el maltrato o la custodia de los hijos, que hay hembristas que creen que el feminismo consiste en tener sometidos a los hombres... En todo esto, por supuesto, no estoy de acuerdo. Y por otra parte, me parece una estupidez lo del "día de", en general, y no debería existir en un mundo ideal, en el que se tuviera asumido que las mujeres tenemos que tener los mismos derechos y obligaciones que los hombres. Pero, por desgracia, éste no es un mundo ideal, así que, aunque no me guste, creo que la discriminación positiva sí es necesaria aún en ciertos casos, principalmente en el ámbito laboral. Porque yo sé, porque lo he visto a mi alrededor y ahora mismo me está afectando, que una mujer no ya con hijos, sino que se plantee tenerlos, lo tiene mucho más crudo para ser contratada o mantenerse en su puesto de trabajo. Hace poco a una amiga mía le pasó: ni siquiera está embarazada, sino que está sometiéndose a un tratamiento porque tiene ciertas dificultades para quedarse embarazada. Se lo tuvo que decir a su jefe, supongo que para que éste estuviera avisado de que de vez en cuando tendría que cogerse algún día libre para asistir al tratamiento correspondiente. Pues el muy cabrón no se lo pensó mucho, y al poco tiempo la despidió. Sabía perfectamente que era un despido improcedente, y le pagó la indemnización correspondiente, pero aun así prefirió quitarse el "problema" de encima. Yo ahora mismo ni me planteo buscar trabajo, claro, y cuando vuelva a hacerlo, he pensado en buscarme la vida en trabajos que pueda hacer desde casa, como la corrección, en la que ya tengo experiencia, porque sé que con un bebé lo voy a tener más complicado. Y conozco a más chicas que han perdido su trabajo por ser madres: a lo mejor no las despedían directamente, pero como ahora casi todos los trabajos son temporales, cuando se les acababa el contrato no las renovaban, mientras que con el resto de la gente sí lo hacían. El caso es que más de la mitad de mis amigas que tienen hijos están sin trabajar, y desde hace tiempo, cosa que no ocurre con mis amigos, que aunque también algunos sufran el paro, no lo hacen en la misma proporción, aunque ellos mismos sean padres. ¿Por qué? Porque aún se asume que es la mujer la que se ocupa de los hijos, a todos los niveles: tampoco hay muchas mujeres directivas de empresa (el otro día vi en las noticias que era un 13% en la empresa privada, si no recuerdo mal), y ya no vale la excusa de que no están igual de preparadas para altos cargos, porque ya hace varias décadas que las mujeres tienen el mismo nivel de estudios y de experiencia que los hombres. Si no hubiera políticas de incentivos para contratar a mujeres, la situación sería aún más ridícula, y aun así tampoco es que se haga mucho. Y no estoy diciendo que se tenga que contratar a una mujer por ser mujer: claro que tienen que demostrar que valen para el puesto de trabajo al que opten, IGUAL que un hombre. Pero como no haya un cupo mínimo, te digo yo que en las empresas, salvo para trabajos que se consideran tradicionalmente "femeninos", como mucho encontrarías chicas monas y solteras para alegrar la vista a los jefes o señoras tipo Merkel o Thatcher que han llegado a donde han llegado a base de pura mala leche y renunciando a tener una vida familiar.
Interesante aporte, y no por ello menos cierto. Igual lo que conviene es que la legislación sea mucho más estricta a la hora de establecer los baremos y que obliguen a las empresas a demostrar REALMENTE ese baremo de aptitudes que optar por la solución facilona de la discriminación positiva... :)
Eso sería lo mejor, sí. Pero aun así, en igualdad de condiciones, ante dos candidatos con los mismos méritos y aptitudes, muchas empresas seguirían optando por el hombre en vez de por la mujer, simplemente porque no quieren complicarse la vida con bajas por maternidad, reducciones de jornada y demás. Joder, si hasta a mi chico ya le están dejando caer que les viene mal que ahora se pille el permiso de paternidad, y son quince días... No se lo van a negar, por supuesto, porque está garantizado por ley, pero no les hace ni puñetera gracia.
Eso es que es directamente una auténtica salvajada. Como he mencionado arriba, eso de que tú seas mujer y te pregunten "Tienes pareja?" en una entrevista de trabajo me parece una intromisión tan grande en la vida privada que, más allá de lo ilegal que pueda ser, a mí me resulta carne de patada en la nariz del gilipollas que lo pregunta :D
Publicar un comentario