Parece ser que uno es un apestado, señores.
Un crápula.
Un miserable bastardo más, de esos que pululan por esta sociedad de asco.
Mire usted por donde, yo he decidido no ir a la manifestación que hay hoy convocada.
¿Por qué?, preguntará más de uno y yo, en este país de pensamiento de embudo, resulta que me veo socialmente presionado a dar explicaciones. A tener que justificarme en mis decisiones, cuando casualmente yo no entro en ese juego de fanáticos, que consiste en preguntar a los demás "¿Por qué no sigues mi credo?".
Si habéis leído este blog, os daréis cuenta de que lo que he venido haciendo desde la Noche de los Tiempos es volcar mis pensamientos, mi rabia y mi malestar, ya no por la condición política (no es sino otro factor más), sino por la insufrible conducta del ser humano. Del insoportable Pensamiento Único, o las Consignas Implantadas Por Putos Cojones. Lo que nunca he hecho (y tenéis todos los posts de este blog para comprobarlo) es decirle a la gente lo que tiene o lo que no tiene que hacer con sus vidas.
Por mí como si el resto del mundo decide que lo mejor para salvarnos a todos es zurrirse en Nocilla y bailar la conga; yo ahí tengo la libertad de decir si me parece bien o no. Libertad que todo el que proviene de la masa parece tomarse a la hora de atacar a los "de fuera".
Sea como sea, tomadlo del modo que queráis. Pero que no me vengan a mí diciendo que lo haga yo, y que si no lo hago, tal o cual. Para sermones, lecciones de moral y demás ya tengo a mi madre. Lo demás, no sólo me sobra: me infla los huevos de una manera que no os podéis ni imaginar.
Por mí como si el resto del mundo decide que lo mejor para salvarnos a todos es zurrirse en Nocilla y bailar la conga; yo ahí tengo la libertad de decir si me parece bien o no. Libertad que todo el que proviene de la masa parece tomarse a la hora de atacar a los "de fuera".
Sea como sea, tomadlo del modo que queráis. Pero que no me vengan a mí diciendo que lo haga yo, y que si no lo hago, tal o cual. Para sermones, lecciones de moral y demás ya tengo a mi madre. Lo demás, no sólo me sobra: me infla los huevos de una manera que no os podéis ni imaginar.
"O estás conmigo o estás contra mí". Esta es la máxima del señor Josef Stalin, que era de todo menos una persona que trabajase por ayudar a los oprimidos.
Resulta descojonante ver cómo aquellos que dicen luchar contra el sistema tirano y opresor, cómo aquellos que enarbolan banderas, que berrean consignas y entonan cánticos de todo tipo, emplean esa máxima acusando a todo bicho viviente que no participe activamente en sus historias de ser partícipes de todo aquello a lo que aborrecen.
Y, como siempre, antes de que el rebelde de turno, con sus pancartas de "Abajo el sistema" o "Muerte a todo el que no sigue mi colectivo", tengo que aclarar una vez más que no estoy en contra de ejercer el derecho de manifestación; todo lo contrario, lo apoyo y me parece incluso necesario que la gente manifieste que está descontenta. Otra cosa es que yo quiera secundarlo o no. Así que el que diga lo contrario y que voy diciendo tal o cual, no es que se equivoque o que me malinterprete. Teniendo en cuenta que suelo hablar más claro que una puta hostia en la nariz, diría que es directamente subnormal o un cabronazo al que le gusta meter palabras en mi boca.
Supongo que esta actitud ante esta gente jode, ¿verdad?
Me imagino que muchos de vosotros os estaréis rasgando las vestiduras, atacando mi falta de respeto ante los que no piensan como yo. Es más fácil sacar esa conclusión que pensar que igual es que la raza humana me resulta cada día más y más aburrida, con su tendencia a polarizarlo todo, a cargar contra sí misma y a esa tendencia a buscar alguien a quien colgar. Más allá de tendencias políticas, religiosas o de tamaño de las gónadas.
Porque parece ser que hay que hablar bien del ser humano en todo momento, se vaya a molestar alguien.
Confundir misantropía y nihilismo con la falta de respeto.
Eso es lo que mola.
Porque cuando lo hacen según qué sujetos, parece que sí que está bien. Cuando lo hace uno, no.
Esto, por tanto, no es demagogia, ni demostrar tener la cultura de un ladrillo, qué va.
Eso sí, si otros te atacan a ti, es una "opinión personal".
Pues para mí es un puto doble rasero.
Porque parece ser que hay que hablar bien del ser humano en todo momento, se vaya a molestar alguien.
Confundir misantropía y nihilismo con la falta de respeto.
Eso es lo que mola.
Porque cuando lo hacen según qué sujetos, parece que sí que está bien. Cuando lo hace uno, no.
Esto, por tanto, no es demagogia, ni demostrar tener la cultura de un ladrillo, qué va.
Eso sí, si otros te atacan a ti, es una "opinión personal".
Pues para mí es un puto doble rasero.
Pues os voy a decir que, para variar, estoy ya hasta los mismísimos cojones de este doble rasero: de tener que escuchar día tras día como un nutrido grupo de cretinos piden respeto para sí mismos, pero luego son incapaces de ver más allá de sus narices y acusar a los que no están total y absolutamente de acuerdo con ellos de mil y un términos, que varían dependiendo de la ideología.
Os lo digo desde ya.
Que se vayan todos a la mismísima mierda. Este que está aquí ya no puede soportar más este cúmulo de hipocresías, de fariseísmo y de corrección política de diseño que se destila últimamente por todas partes.
Porque esos tíos tan molones, esos que enarbolan banderas, que gritan eslóganes inventados por vete a saber quién, que vomitan ideologías y que predican a nosotros los pobres de espíritu, SÍ parecen sentirse con la superioridad moral para andar diciéndonos a los demás, pobres bastardos, lo que tenemos que hacer con nuestras miserables vidas. Mire usted que suerte tenemos, que hemos dado con ellos para que nos iluminen, nos muestren el camino y nos enseñen el Sentido de la Vida.
Qué haríamos sin ellos.
Sigamos a los líderes.
Y no, no me vengáis con la parida esa de "Nosotros no tenemos líderes", que no me la trago. La Humanidad, desde el principio de los tiempos, ha necesitado siempre alguien a quien seguir. Alguien a quien obedecer.
Alguien ante quien agacharse.
Que ese líder no quiera dar la cara ahora, es otra historia.
Y es que estoy ya hasta los huevos del guerrero de fin de semana, del protestón de poca monta que mira por encima del hombro a los demás, porque "no han abierto los ojos". Tócate las narices, que ahora absolutamente todo bicho viviente (menos él) es gilipollas. Aquí nadie tiene ni puta idea de nada, salvo aquellos que te van de informados por la vida (y a los que luego preguntas por algo en concreto y no saben ni qué coño están defendiendo, o los que te vienen contando cosas que no es que tengas dudas; es que sabes que no son así). Aquellos que te llegan en plan "Tenemos que acabar con el estado fascista y opresor que atenaza nuestras vidas"; aquellos iluminados que, en definitiva, te tocan los cojones de mala manera, haciéndote pensar que eres mala persona si no aceptas sumisamente y sin reservas todo cuanto te suelten.
Porque ojo, amiguitos: resulta que ELLOS sí pueden cagarse en los muertos del prójimo. Ellos sí pueden decirte que tú no tienes ni puta idea de nada. Ellos pueden permitirse el lujo de hablar desde la Verdad Más Absoluta, mientras que cualquier cosa que digamos nosotros los de fuera, cualquier puta cosa se plantea como un ataque personal en toda regla.
Y ante los ataques personales (sean ciertos o no), la opción es contraatacar.
Ladrar.
Gruñir.
Morder.
Chilla más fuerte, ataca con más fiereza.
"¡¡¡Me cago en la putaaaaaaa!!!"
Es la cultura del Paleolítico, donde aquellos "extraños", ajenos a la tribu eran considerados automáticamente como "enemigos". Lo que viene de fuera no provoca seguridad, y es un riesgo que debe ser erradicado. Es el Terror de la Edad Media, donde aquello que se sale del tiesto es acusado inmediatamente de herejía. Antes teníamos Inquisición y Cazas de Brujas. Hoy en día se persigue a aquellos que no comulgan con los ideales de según qué grupo. Se procede a la expulsión social, a la segregación.
Al apedreo colectivo, generalmente a base de aporrear verbalmente a alguien, aunque no se tengan argumentos fundados en su contra. No hacen falta, con chillar fuerte y usar palabras como "Reaccionario" y otras lindezas aprendidas en jueves es suficiente.
Libertad de expresión, lo llaman.
Nadie piensa, sin embargo, que ese derecho está limitado y que tenemos que ejercerlo con un mínimo de responsabilidad y sentido común.
No, vamos todos al ataque, que es más diver.
Es la dictadura de la masa, de los animales de dos patas que imponen su criterio a los demás. Por cojones. Por el culo y sin vaselina.
Al apedreo colectivo, generalmente a base de aporrear verbalmente a alguien, aunque no se tengan argumentos fundados en su contra. No hacen falta, con chillar fuerte y usar palabras como "Reaccionario" y otras lindezas aprendidas en jueves es suficiente.
Libertad de expresión, lo llaman.
Nadie piensa, sin embargo, que ese derecho está limitado y que tenemos que ejercerlo con un mínimo de responsabilidad y sentido común.
No, vamos todos al ataque, que es más diver.
Es la dictadura de la masa, de los animales de dos patas que imponen su criterio a los demás. Por cojones. Por el culo y sin vaselina.
Acepta y serás amigo.
Duda tan siquiera y serás el enemigo.
Te tendrán por cobarde. Por pro-sistema. Por pro-fascista. Por aburguesado, vendido, cobarde, vago o Dios sabe cuántos términos más que se sacan los seres estos de la manga. Y si ellos lo dicen, está bien: porque ellos son los que luchan y tienen carta blanca. Los demás, que según ellos no hacemos nada (parece ser que eso de participar en unas elecciones, algo demodé y nada cool equivale a la Nada, frente al Todo que supone salir a la calle), estamos por debajo en la escala moral. Por tanto, no tenemos derecho siquiera a decir que no estamos de acuerdo con los autoproclamados rebeldes.
Porque o se está con ellos o contra ellos.
Porque o se está con ellos o contra ellos.
Mis cojones.
Hace un par de días tuve una conversación con un amiguete escritor, que es de los que defienden que no se vaya a votar. Ante eso ya sabéis mi postura: que el que no va a votar y luego se pone a protestar en una manifestación, para mí es como el que folla sin condón porque no le gusta y luego se queja de que le han pegado la sífilis.
Mi amiguete no lo ve así, pero podemos decir que hay un entendimiento entre ambas posturas: no estamos de acuerdo ni tenemos por qué estarlo, pero puede decirse que ambos (en contra de lo que pueda parecer, por la parte que a mí respecta) somos bastante civilizados y sabemos respetar las posturas del otro. El no le dice a la gente que no vaya a votar y yo no le digo a la gente que vote. Tan simple como eso.
La pregunta que yo me hago, entonces, es:
¿Tanto rollo de tolerancia, respeto mutuo y pollas en vinagre y precisamente este acontecimiento es una raya en el agua?
Porque a ver, habida cuenta de lo que pienso yo de todas estas movidas e historias, algunos ya me conocéis (bien en persona, bien de seguir este blog con relativa frecuencia) y tenéis claras algunas cosas:
- Primero: Que una cosa es mi opinión (equivocada o acertada, pero es la mía) y otra cosa es que yo me sienta con los huevazos de decirle a la gente lo que tiene que hacer con su vida.
- Segundo: Que el hecho de que yo no apoye algo no quiere decir que lo censure, que lo vea mal o que directamente acuse de nada a los que quieran manifestarse. Echad un vistazo a otros posts y veréis que he dicho en una y mil ocasiones que, no es que sea algo que me de igual, sino que es algo que se tiene que hacer de vez en cuando.
Otra cosa es que yo coja y, sintiéndome el puto Dios, vaya por la vida diciéndole a la gente "Si no haces lo que te digo, ya verás". O que diga que manifestarse es de gilipollas.
Me reitero: el que haya entendido eso de mis posts, que se vaya a tomar por culo a la de ya, que no le voy a echar de menos.
Ahí lo lleváis.
Y sin embargo, yo me tengo que tragar que me digan lo que tengo que hacer, porque ellos sí pueden actuar así.
Nadie puede decirles nada, se vayan a molestar o vayan a sentir sus dignidades/libertades vulneradas.
¿Y los demás?
A los demás que nos jodan, porque no estamos salvando el mundo como ellos.
Nadie puede decirles nada, se vayan a molestar o vayan a sentir sus dignidades/libertades vulneradas.
¿Y los demás?
A los demás que nos jodan, porque no estamos salvando el mundo como ellos.
A diferencia de esta gente, yo tengo que chuparme ese tufillo de condescendencia que tienen aquellos que se creen que son los únicos que están haciendo algo. Que son los únicos con derecho a abrir el pico. Aquellos que se autoproclaman con carta blanca para imponer su Código Moral a los demás, so pena de chantaje: "Si te movieras (exactamente del mismo modo) que hacemos nosotros... pero como no lo haces..."
Aquí es cuando yo me hago una pregunta:
¿Y vosotros quién hostias os habéis creído que sois para ir así por la vida, me lo queréis decir? Vosotros, que atacáis una y mil veces a las distintas confesiones (especialmente la católica) por ir imponiendo su credo y por su falta de tolerancia hacia otras formas de pensamiento, ahora resulta que, en vuestra hipocresía más flagrante, venís imponiendo un dogma.
Sí, tíos.
Un puto dogma.
"¿Los que no están con nosotros? Unos pobres perdidos que no alcanzarán la Gloria Eterna. En el fondo me dan mucha pena, porque no saben lo que se siente al formar parte de algo tan Grande y Glorioso como lo que hemos organizado nosotros".
Y al igual que los clérigos a los que tanto atacáis, sois los primeros en demonizar a aquellos que cuestionan vuestras ideas de plexiglás. Los primeros en tocar los cojones hasta que los demás acaban siguiendoos como buenos corderitos. Coño, si en vez de un panfleto político os ponéis a repartir Biblias no hay un Dios que os distinga a unos de otro.
Pero resulta que moláis.
Resulta que precisamente a vosotros no se os puede decir nada.
Porque vosotros hacéis cosas.
Los demás no, ¿verdad?
Este último punto es que me encanta, y lo digo en serio, porque ahora lo que se lleva es tener que estar demostrándolo todo constantemente: si protestas, tienes que mover a cien millones de personas y liarla (aunque de esos cien millones, solo dos sepan qué coño estás defendiendo, eso da igual). A vuestra manera, o la carretera. Si no es por los medios que usáis vosotros, ya no molan tanto, ¿verdad?
Tiene gracia, mucha gracia. Vais de individualistas, de intelectuales, incluso de librepensadores... pero luego os empalmáis con meneos masivos, donde cuantos más, mejor. Más ruido, que no falten los tambores. Más lemas, más cánticos. Os encanta ser todos una sola voz, un solo corazón, una masa homogénea con...
Sí.
Un Pensamiento Único.
A esa especie de filia por la masa lo llamáis poder de convocatoria, o espíritu del pueblo.
Para mí es demagogia, el ensalzamiento a la idea contagiada, pero no digerida. La congregación de fieles ante una deidad no necesariamente religiosa, pero sí que mueve tantas masas como cualquier culto. El caldo de cultivo de fanáticos que, habida cuenta de la crisis económica, de esta sociedad alienada de mierda y de mil historias más, necesitan un refugio. Algo en lo que creer. Pero al parecer yo estoy equivocado en todo. Mi punto de vista, al no aceptar sumisamente vuestros Santos Preceptos, es completamente erróneo.
"Oye, Pepi, ¿qué hacemos aquí?"
"Pues, seguimos a la masa, ¿no lo ves?"
"Ya, eso sí lo veo, pero ¿por qué?"
"Ni puta idea, yo los he visto y me he enrolado, pero tú no preguntes: como son muchos, fijo que tienen razón en absolutamente todo lo que exigen. Y, ah... esas preguntas, no las hagas en voz alta, vaya a ser que nos la líen".
Pues lo digo una vez más. Lo diré las veces que sean necesarias. Puede que me equivoque al pensar que tenemos lo que nos merecemos (para más detalles, ver posts anteriores de Escupiendo Rabia como "Lo Que se Ve y lo que No, publicado el 11 de Julio de 2012); puede que meta la pata hasta el sobaco quedándome en casa para variar, simplemente porque esté harto de esa actitud quejicosa que tenemos en este puto país, donde parece ser que sólo valemos para protestar a toro pasado, cuando está todo pactado, máscado y ya poca cosa se puede hacer. Puede incluso que no tenga ni puta idea de nada al decir que ya estoy cansado. Que ya estoy cansado de este mundo de fanáticos que sólo buscan apuntarse tantos para pasar a la posteridad. Harto de que sólo pueda protestar del modo que ellos imponen, que es en la calle, por medio de manifestación y rodeados de montones de gente. De que cualquier otra cosa no sea válida para ellos. De que me digan que lo mío no sirve y lo de ellos sí. Como si el país se fuese a salvar del caos a golpe de pancarta.
Me inflama la sangre cosa mala que esos tíos precisamente sean los que tengan los cojones de decir que una persona que ejerce su derecho democrático a las urnas no hace nada por solucionar las cosas, mientras que ellos, usando el método que a ellos les parece chachiguai (que no necesariamente el más correcto, si echamos mano del derecho democrático que supuestamente defendemos unos y otros), te miren por encima del hombro, como si fueran los únicos que están luchando. Porque ellos pueden. Porque molan más. Porque lo de los demás, los de la Tribu de fuera, es una puta mierda.
Joder, si uno tiene que escuchar la propaganda que destilan día sí y día también, puede que hasta sean mejores en la cama, partiendo de ese criterio de Superioridad Moral.
"Como yo molo, tengo derecho a ejercer libremente mi libertad de expresión y decir que eres un subnormal de mierda por no estar de acuerdo conmigo; tú, sin embargo, ten mucho cuidadito con lo que vayas a decir, no sea que me cabree y te acuse de radical".
Así es como está funcionando esto para muchos, muchos de esos que dicen luchar por nuestros derechos.
Esa tolerancia que predican, ese diálogo a la hora de hacer las cosas, es el que demuestran cuando dan con alguien que no asiente ni aplaude a todo cuanto dicen.
Luego podéis creerlo o no.
Yo ya tengo mi experiencia personal.
Sí, puede que me equivoque y (a diferencia de aquí los Guerreros de la Libertad a los que no se les puede decir JAMÁS que han cometido errores o que se equivocan a la hora de plantear o enfocar algo. Ellos son perfectos y lo hacen todo bien; y si no, no se les puede decir nada porque como tienen una meta noble está ya todo justificado), no lo niego. Pero por lo menos los errores que cometo, los cometo yo y con la responsabilidad de subsanarlos en la medida de lo posible. Para cometer los errores de otros y no reconocerlo jamás, veo que hay gente capacitada de sobra. Y, al paso que vamos, cada día más.







2 comentarios:
Pues aquí en Montevideo la gente se queja de la basura que, un día sí y otro también, decora nuestras calles desde hace como una década por la mala administración. Pero ¡oh, sorpresa!, casi la mitad de esos votantes eligieron por QUINTA vez al mismo partido político que ni siquiera es capaz de recolectar la basura en forma eficiente... Las quejas no sirven de nada si no se les pega a los políticos donde realmente les duele: en los votos.
Yo soy de pensar igual: una cosa es que ejerzamos nuestro derecho de manifestación para cambiar las cosas (lo cual está muy bien) y otra cosa es que nos escudemos únicamente en ese derecho, ignorando por completo que son los votos, como tú dices, lo que realmente hace pupa a un político...
Publicar un comentario