Tras algunos años de espera (algo más de lo previsto, si contamos el pequeño descanso que se tomó con Origen) el señor Nolan por fin se deja ver con la tercera entrega de Batman.
Si tenemos en cuenta lo mucho que se alabaron las dos partes anteriores, amén de la expectación que ha creado esta última (el secretismo acerca de lo que íbamos a encontrarnos era casi hermético, y del rodaje hemos tenido menos detalles que de la cara de Amancio Ortega), huelga decir que el listón estaba jodidamente alto. ¿Qué más íbamos a encontrarnos después del CAOS, en mayúsculas, que había creado Heath Ledger encarnando al Joker en El Caballero Oscuro?
En este artículo iré desglosando un poco qué es lo que hemos podido encontrar en El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace. Es posible que encontréis algunos detalles que desvelen parte del argumento; yo iré advirtiéndolo cada vez que vaya a contar algo revelador, pero mi sugerencia es que echéis un vistazo a este análisis DESPUÉS de haber visto la película. Ahorrará disgustos y muchos "Ya os lo advertí".
Dicho esto, empezamos:
Trasfondo: Este Batman aparece claramente inspirado por varias sagas del personaje, lo que podría convertirla en la entrega de la trilogía que más referencias hace a los cómics publicados por DC; recordemos que en Batman Begins una mitad de la trama estaba inspirada en el Batman: Año Uno de Frank Miller (en parte lo tocante al origen de Batman) y otra se asemejaba El Largo Halloween de Jeph Loeb y Tim Sale(en lo que respecta a la mafia de Gotham, con Salvatore Maroni al mando). En lo que respecta a El Caballero Oscuro la inspiración era algo mas sui generis y, si encontrábamos alguna referencia a cómics, como mucho la podíamos encontrar levemente en el Dark Victory, también de Jeph Loeb y Tim Sale (lo referente a la siniestra personalidad de Harvey Dent y cómo éste va evolucionando de ser un cruzado por la justicia en Gotham a demostrar su lado más oscuro, incluso antes de convertirse en Dos Caras).
En esta tercera entrega, se nos cuenta que han pasado ocho años desde la última aparición del Hombre Murciélago y que Gotham está viviendo una especie de pax romana sin crimen organizado. Bruce Wayne se ha retirado además de la vida pública tras un fracaso con un generador de energía atómica que no terminó de funcionar.
Esta idea recuerda enormemente al principio de la obra cumbre sobre el personaje de finales de los ochenta, El Regreso del Señor de la Noche, de Frank Miller: en esta curiosa novela gráfica, se nos contaba básicamente lo mismo acerca del retiro de Wayne; la diferencia era que habían pasado más años desde su retiro y el millonario ahora aparecía como un señor de mediana edad en un entorno casi futurista, que recordaba más al de Robocop (otro guión de Miller, al menos su segunda parte) que a la Gotham que conocemos.
Sin embargo, no puede decirse que Gotham sea una utopía ni mucho menos, ya que pese a que el crimen organizado ha sido prácticamente erradicado de raíz (gracias al "sacrificio" de Batman que pudimos ver al final de la entrega anterior), siguen existiendo criminales de muy diversa índole. Aquí es donde entra el primer factor que aleja a La Leyenda Renace de las demás entregas: una vez eliminada la mafia de la ecuación (no olvidemos que estuvo más que presente en las anteriores), se impone una evolución en el argumento, un nuevo tipo de amenaza a la que enfrentarse.
La Caída del Murciélago es una de esas sagas de cómic que, al leerlas, piensas que la idea es bastante buena pero que un equipo creativo mediocre (Nunca soporté a Jim Aparo dibujando, y Graham Nolan no es que lo haga mucho mejor) y unas resoluciones como poco chapuceras pueden echar por tierra.
Para más información, píllaosla y me contáis.
Aquí es donde entra Bane en juego.
Bane fue creado hace ya prácticamente veinte años, allá por 1993, y protagonizó el segundo puntal argumental en que se basa esta película: La Caída del Murciélago. Corrían los noventa y los personajes clásicos del cómic necesitaban una revisión, ya que las ventas estaban decayendo y el nuevo público demandaba personajes al estilo X-Force, Youngblood o Spawn. Es decir, criaturas más aguerridas que heroicas, con un acusado sentido de la violencia por encima de la justicia y donde lo importante era el despliegue de testosterona, cadenas, garras y metrelletas. Todo en tamaño XXL.
Superman y el resto de héroes de DC sufrieron ese cambio en mayor o menor medida. En lo que respecta al Hombre de Acero, fue asesinado por un mastuerzo llamado Doomsday (hoy día traducido como Juicio Final) que le mató -literalmente- de una hostia en la boca. Wonder Woman se vio reemplazada por una versión chunga de sí misma que prefería matar sin muchos remordimientos a eso de convertirse en una "embajadora de Themyscira". Green Lantern se volvió majara y mató a mogollón de gente.
En cuanto a Batman, tuvo un encontronazo con un salvaje llamado Bane (otro gigantón con testosterona a cascoporro, como puede verse, era la moda) que lo dejó en silla de ruedas durante una buena temporada.
Este personaje es un concepto totalmente diferente de lo ya visto en las películas anteriores: del concepto conspiratorio de R'as Al Ghul al caos desatado del Joker, aquí lo que entra en juego es una combinación de ambas (la conspiración y el caos están presentes), pero con un factor añadido de brutalidad y fuerza explícita. En la versión cinematográfica, Bane dista mucho de ser una simple némesis de Batman (en los cómics se le quiso plantear como un Anti-Batman, por así decirlo) que quiere hacerse con el control del crimen en la ciudad para pasar a ser un terrorista por derecho propio.
Tierra de Nadie: Un experimento llevado a cabo en DC Comics donde se decidió cancelar todas las series en curso del Detective Murciélago y, durante un año, agruparlas toda en una macro-saga que abarcaría como media docena de títulos mensuales (Batman, Detective Comics, Gotham Knights, Catwoman, Robin y Shadow of the Bat) centrados en una Gotham postapocalíptica.
Una premisa bastante impactante y llevada a cabo de un modo interesante; quizás, demasiado extensa (calculad lo que son seis números al mes durante un año. En la edición española suponen unos veinticinco tomos con dos números cada uno: un total de cincuenta números... y eso que hay líneas argumentales enteras -como la de Catwoman, parte de las de Robin y toda la liberación de Blackgate a manos de Nightwing- que Norma optó por no publicar aquí)
De aquí pasamos, entonces, a la segunda línea argumental en la que se basa la película: Tierra de Nadie. Esta macrosaga, escrita a finales de los noventa, plantea lo que ocurriría en una ciudad si un terremoto de magnitudes tan grandes la arrasara por completo sin posiblidad viable de reconstrucción. En el cómic, el gobierno de los Estados Unidos lo tuvo claro cuando Gotham sufrió semejante cataclismo: dinamitar los puentes de acceso y declarar las ruinas ajenas al terreno norteamericano, quedando en su interior aquellos que desearon quedarse. Una ciudad completamente arrasada y controlada por los principales enemigos de Batman durante más de un año. Frente a este gobierno del terror, el Comisario Gordon, Batman y el resto de sus aliados, que tuvieron que llevar a cabo una guerra estratégica para conquistar cada calle, cada barrio y cada edificio.
[ALERTA: EL SIGUIENTE PÁRRAFO Y LOS DOS SIGUIENTES PUEDEN REVELAR ALGUNA COSA IMPORTANTE DEL ARGUMENTO DE LA PELÍCULA]
En esta versión, no es un terremoto lo que acontece a Gotham, sino Bane. Bane es el responsable de que la ciudad quede sellada y aislada del país, convirtiéndola en su feudo personal y sin dar posibilidad alguna a que sus habitantes puedan huir o refugiarse en otra parte. Una situación de terrorismo de última generación, nunca antes previsto por las autoridades, que se ven con las manos totalmente atadas ante lo sucedido.
¿Qué sucede con Batman? ¿Por qué no está para proteger a su ciudad?
Batman ha regresado, pero descubre que a lo largo de esos ocho años ha perdido algo de práctica. Bane no es ningún idiota, pese a su aspecto y sabe aprovechar este tipo de vicisitudes. Por tanto, sabe como inutilizar al murciélago. Esto nos lleva a La Búsqueda del Murciélago, otro de los puntos argumentales de la película, libremente basado en la saga que llevó al regreso del Batman original a Gotham.
Por último, destacar que todo lo tocante al origen de Bane parece basado en otras sagas y series limitadas del universo del Detective Murciélago: La Venganza de Bane, Bane y el Demonio y, en muy menor medida, El Hijo del Demonio. Con estos datos, ya tenemos lo imprescindible para saber todo lo que podemos ver en la película, pero ojo, no nos engañemos: algunas de estas informaciones han sufrido ciertas variantes con respecto a los cómics originales (que, para variar, dotan de mayor cohesión a un montón de tramas que tardaron años en resolverse definitivamente), de manera que no siempre podemos darlo todo por sabido.
En los cómics, Bane aparecía como un tío que se había criado toda su vida en una cárcel y que, durante un aislamiento que duró casi una década, tuvo una visión en la que se enfrentaba a un murciélago gigante. De aquí que, en cuanto alcanzase la libertad, desease por encima de todo destruir a Batman.
Una idea que en el cómic ya resultaba forzada jamás iba a funcionar en la película.
De ahí que Nolan haya optado por hacer ciertos cambios al respecto... para dar coherencia al asunto.
Dirección/Fotografía: Sin duda, uno de los puntos clave de la película, muy por encima del argumento y cualquier otro factor de ésta. La Leyenda Renace va de menos a más, empezando de un modo discreto y para nada sorprendente desde el punto de vista artístico (recordemos la visión onírica con la que empezaba la primera parte, con aquel flashback de la infancia de Bruce Wayne y Rachel Dawes, o la impresionante puesta en escena de la segunda parte, con el atraco del Joker a plena luz del día) y esforzándose en ponernos en situación en los ocho años en los que nadie ha sabido nada de Batman.
Conforme avanza, la habilidad de Nolan para manejar la cámara y usar esos planos grandilocuentes que dan un toque de "seriedad" a sus historias empieza a despuntar. De un modo lento y pausado, ya que no vemos escenas que realmente resulten de gran interés hasta casi la primera media hora. Recordemos que, si bien en la primera mitad de Batman Begins la acción se desarrollaba a paso de caracol, era precisamente la espectacular puesta en escena la que compensaba ese efecto de "tiempo detenido" que caracterizaba a la primera parte; en esta, no tenemos esa sensación de tiempo detenido, pero no se ve esa magnificencia tan característica del director, limitándose a escenas más "sencillas" que a lo que nos ha tenido acostumbrados.
Este efecto de "simplismo", como digo, se ve solventado más allá de la primera hora, evolucionando a escenas bastante espectaculares que no tienen mucho que envidiar a El Caballero Oscuro en lo que a escenografía e iluminación se refieren.
Personajes/actuaciones: En este apartado, al igual que un poco la línea argumental, hace referencia constante a las entregas anteriores, donde vemos un repaso de prácticamente todos los personajes que han pasado por la trilogía, con la lógica excepción del Joker, que ni siquiera es mencionado. No obstante, podemos ver a Ducard/R'as Al Ghul en una visión onírica que Bruce Wayne tiene en una celda (¿Coincidencia con la primera parte?), al Espantapájaros en un pequeño cameo, pero interpretado del mismo modo que en las demás películas. Thomas Wayne también tiene su momento de gloria, evocando una frase que era obvio que iba a soltar. Harvey Dent también aparece en numerosas ocasiones, por medio de fotos que parecen negar su identidad como Dos Caras.
La actuación de los personajes está a la altura de Batman Begins, con un reparto que cuenta con estrellas de la talla de Morgan Freeman, Michael Caine, Gary Oldman (tres verdaderos gigantes de la pantalla); una figura principal, desarrollada por un Christian Bale que en algunos momentos recuerda al hombre roto de El Maquinista, que aparece complementado por una sorprendente Anne Hathaway que no desentona demasiado con el elenco que he mencionado (nada que ver con Katie Holmes en la primera parte), haciendo el papel de una Catwoman deliberadamente amoral y que, en muchas ocasiones, parece disfrutar con su trabajo de ladrona.
El papel de Bane recae en un Tom Hardy caracterizado como un terrorista de aspecto salvaje, casi cercano al Mad Max; es necesario decir que gran parte de su expresión facila queda limitada por una máscara que le oculta la mitad del rostro, de modo que tiene que suplirlo con el resto del cuerpo.
En su adaptación al cine, Bane sigue manteniendo el aspecto brutal.
Detalles del cómic, como el "veneno" que aumenta su fuerza (algo así como un adictivo esteroide) han sido suprimidos del guión para basar la pegada del personaje en años de entrenamiento, dolor, y muchísimas ganas de destruir.
Quizás el mayor problema que Hardy se ha encontrado ha sido la sombra de Heath Ledger: hay que reconocer que el malogrado actor nos dejó un villano que será difícil de superar (en estos últimos años se han hecho gran cantidad de películas de superhéroes y cualquier comparación resulta ridícula) y tanto Bane -como personaje- como Hardy -en calidad de actor- no han podido alcanzar el listón. Tal vez de no haber habido un Caballero Oscuro previo a esta película el villano nos habría convencido... pero la comparación era inevitable.
El segundo factor que ha acabado con Bane en España ha sido el pésimo doblaje: se ha optado por una voz profunda y carismática, pero el efecto de reverberación que ésta lleva, sumado a una extraña entonación que roza lo musical, hacen que el personaje pierda carisma cada vez que abre la boca.
Sonido/Música/Efectos especiales: De estos elementos, no hay demasiado que destacar. El director ha optado por hacer una película que supere en espectacularidad a lo ya visto, haciendo que se aleje un poco del aura de verosimilitud que caracterizaba a las anteriores. En esta entrega, por tanto, es más frecuente ver explosiones y escenas que a un espectador poco acostumbrado/amigo del género superheroico convencional le podría hervir las tripas a fuego lento. Cosas como El Murciélago (el nuevo vehículo de Batman), amén de otras escenas no especialmente bien explicadas, hacen que Batman abandone su faceta más humana para adentrarse en la máquina de acabar con el crimen con patas definitiva.
Sin embargo, se ve que pese a la espectacularidad ha habido cosas que no han quedado del todo trabajadas, como una coreografía de lucha bastante floja en comparación con las demás películas, dando incluso una sensación de torpeza en algunos movimientos.
En cuanto a la música, no hay grandes sorpresas. La banda sonora de Hans Zimmer supone un "Más de lo mismo" con respecto a las demás entregas; eso sí, parece ser que Nolan está aprendiendo a quitar la banda sonora en las escenas en que estorba (véase detenidamente Origen para entender aquello a lo que me refiero), dejando algunas con un silencio bastante atronador (como por ejemplo, una conversación crucial entre Bruce Wayne y Alfred)
Aquí, Gordon Levitt. En un principio, cuando vi el reparto, pensé que haría de otro poli más, tal y como hemos visto en entregas anteriores. Pues resulta que no; entre otras cosas, es más bien el ejemplo de poli honrado en una ciudad que siempre ha estado corrupta hasta la médula.
Tono/Interpretación: [ESTE APARTADO PUEDE REVELAR DETALLES IMPORTANTES DE LA PELÍCULA] Quizás uno de los puntales más positivos de la película es precisamente ese tono épico que intenta mantener desde la primera media hora o los primeros tres cuartos. Alan Moore fue el que, hace algunos años, decía que no estaba contento hasta que destruía un personaje y volvía a recrearlo definitivamente. Nolan ha hecho aquí algo parecido, hundiendo a Bruce Wayne en lo más bajo, privándole de su entorno de confianza (por razones distintas) y rebajándolo casi a la categoría de paria. A partir de ahí, todo se convierte en cuesta arriba.
"¿Para qué caemos, Bruce?", decía Thomas Wayne a su hijo, "Para aprender a levantarnos", respondía. Este es quizás el leit motiv de la película, donde nos demuestra que un héroe no puede considerarse como tal hasta que ha tocado fondo, ha sido virtualmente destruido y se ha superado a sí mismo, vencido a sus demonios y ha afrontado sus temores más íntimos con tal de llevar a cabo su empresa. En este caso (y aplicable a la empresa de todo héroe), salvar su hogar y devolverlo a las manos adecuadas.
Por otra parte, no deja de resultar curioso el hecho de que Nolan ha parecido estar más al tanto de la situación actual del mundo a la hora de plantear el guión que en el resto de la saga: no en vano, el primer ataque serio a Gotham se produce en la bolsa, y Bane proclama una "revolución popular" para "devolver Gotham a su pueblo, por encima de toda la corrupción que la domina". Al escuchar esas palabras, no pude evitar pensar en esos grupos de revolucionarios que están surgiendo a cada minuto y que proclaman que es necesario un nuevo orden.
La cuestión es precisamente esa: ¿Qué clase de "nuevo orden"? ¿A qué precio? ¿Acaso ejecutar a los corruptos, sin ver más allá, sin una previsión clara sobre el futuro es la solución? ¿Significa eso que al hacer lo que creemos que es justicia automáticamente mejoraremos las cosas? Bane nos demuestra con sus acciones que una revolución no ha de ser necesariamente buena. No si las manos que la dirigen están manchadas de sangre o no tienen el más mínimo remordimiento a la hora de romperle el cuello al primero que se le pone a uno por delante.
Es algo para pensarlo.
Para muchos como Bane, el fin justifica los medios.
Y si hay que matar a miles de inocentes, poner en peligro la vida de doce millones de personas y acabar con cualquier forma de orden establecido (véase Policía, véase el sistema judicial) para garantizar un nuevo orden en que las cosas funcionen de otro modo, se hace.
Aunque ese nuevo orden no garantice ni paz, ni orden, ni justicia, ni mucho menos vivir sin miedo.
Valoración: Hasta aquí, mi análisis más o menos objetivo de la película; si tenéis que fiaros de algo de lo que os digo, que sea de estas líneas hacia arriba. A partir de ahora, tenemos la impresión que me ha causado la película personalmente. Como siempre, se puede coincidir o no con lo que digo, ya es cuestión de cada uno.
He de decir que a lo largo de los primeros minutos de metraje hasta que la película alcanzó su media hora inicial me estaba decepcionando profundamente: la simpleza de la puesta en escena, el pésimo doblaje y una cierta sensación de no saber en un principio hacia dónde me estaba llevando la historia me estaban haciendo enarcar la ceja en más de una ocasión.
Sin embargo, conforme fue avanzando, mi opinión cambió bastante: en el momento en que se empiezan a insinuar los orígenes de Bane y tenemos toda esa subtrama de destrucción y superación personal, fue cuando vi las cosas de una manera distinta. El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace intenta casar el tono épico de Batman Begins y la acción trepidante de El Caballero Oscuro, quedándose en un buen intento. Bueno, pero intento al fin y al cabo. ¿Por qué? Quizás porque contiene un elemento del que carecían las entregas anteriores: éstas contaban con la ventaja de que no estaban narradas como una película de superhéroes al uso. El público meta, más adulto de lo que cabría esperar en Spiderman o las sagas cinematográficas de Batman de los años noventa, se encuentra aquí una tercera parte mucho más espectacular, pero menos verosímil, con aspectos que rozan la ciencia-ficción. Eso, por tanto, supone un derecho de admisión sobre los espectadores, haciendo que los que ya estaban familiarizados con los cómics del Detective Murciélago entendiesen el espíritu de lo que se estaba contando, así como la cantidad de guiños a las historias en las que se basan; sin embargo, el espectador ajeno a este mundo se siente más perdido ante lo que está viendo que en las entregas anteriores.
Caña burra.
Por todo lo alto.
Si llega a haber más héroes al lado de Batman, uno casi podría haber pensado que, más que una peli de Batman, está viendo la adaptación de la JLA.
Este factor, sumado a la larga y terrible sombra de Heath Ledger, hacen que la película pueda resultar decepcionante en más de un espectador. Para mí es algo comprensible, ya que el listón estaba demasiado alto y, viniese el villano que viniese a continuación (he de decir que en el universo "verosímil" de Nolan era el siguiente villano más capacitado en la lista, si lo comparamos con el Sombrero Loco, Killer Croc, Mr. Freeze o Hiedra Venenosa, con la posible salvedad del Pingüino, como nuevo líder mafioso) las iba a pasar putas para estar a la altura de lo que ya se había plasmado.
Como buen intento, para mí se convierte en la entrega más floja de las tres, ya que no tiene la puesta en escena de la primera ni (admitámoslo) un villano a la altura de la segunda; sin embargo, no por ello me atrevo a decir que sea una mala película, ni mucho menos: la historia, pese a su cantidad de elipsis (hay muchas cosas que tenemos que imaginarnos cómo suceden, porque no quedan explicadas y sólo vemos su resolución) y su espectacularidad más propia del cómic original que al universo Nolan, resulta estar bastante bien dirigida, con un notable uso de la fotografía. El reparto hace que no tengamos la impresión de ver a un puñado de chavales de instituto en mallas intentando interpretar, sino a un montón de veteranos del celuloide metidos en el personaje. La acción, observándola de un modo medianamente objetivo, resulta trepidante, con escenas de lo más espectacular, por lo que se puede ver con bastante agrado si uno no va con el listón de Batman Begins y El Caballero Oscuro por delante.
En resumen, no es la mejor de las tres, pero técnicamente es bastante superior a los últimos bodrios que ha firmado Marvel para cerrar sus trilogías.







5 comentarios:
A mi se me hizo larga, creo que se le habría podido recortar media hora sin problemas. SPOLIER VARIOS
Me gustó mucho la presentación de Robin, hay que reconocer que no pegaba sacarlo en mallas, no va mucho con la estética de estas películas pero introducirlo así, me gustó. Catwoman también me gustó, me recordó a Audrey Hepburn en Desayuno con Diamantes (salvando las distancias, claro) no sé si es buena representando al personaje, que no he leído los comics, pero me gustó.
El que no me gustó fue Bane o bueno, lo que no me gustó fue el giro moñas-patético que le dan al final. Eso hasta me cabreó. Hasta ese momento era un malo aceptable, que quizás le faltaba alguna motivación más clara para la que estaba liando pero bueno, pero transformarlo en cutrecalzonazos... qué desperdicio.
La escena del pozo también me pareció repetitiva y demasiado larga.
+1 a todo lo que dice Rae.
Comparto gran parte de lo expresado en la reseña, aunque creo que a mí la peli me decepcionó/aburrió algo más. En cualquier caso, quería comentar un pequeño punto: Bane NO tiene la voz de V en V de Vendetta. No en España, al menos.
Tiene la voz de Hemingway en Medianoche en París, la de Pere Arquillué. A V lo dobla Armando Carreras. Es que no me sonaba que fuese esa voz y me tomé la molestia de comprobarlo en eldoblaje.com
A mi no me a decepcionado paranada, es m´ñas, me a encantado.
Es obvio que Tom Hardy no está a la altura de Heath Ledger, pero hay que admitir que lo hace bastante bien.
Puede que no sea la mejor de las tres pero tampoco hay por que señalar que sea la peor.
A mi las tres me han gustado más o menos igual(un montón), aunque puede ser que la que sobresalga un poco sea Batman: The dark night.
SPOILER: A mi tambien me gustó bastante la forma de introducir a Robin casi al final, y también la interpretación del personaje como policía.
Bueno, en resumen no hay nada por lo que criticarla según mi opinión.
Un saludo: Gabriel
Muy bueno el apunte sobre Robin, chicos! Y hay que decir que es toda una sorpresa, porque Bale declaró que si Robin aparecía en el guión, se largaba del proyecto (así de categórico que es el tío).
Gracias por lo del doblador; no lo había comprobado en la lista de dobladores, pero la voz me resultó bastante similar. Identidades aparte, creo que habría que verla en inglés para ver la voz que tiene el Hardy realmente (no creo que sea peor que el tono casi de musical que le han puesto en español)
Y sí, el giro moñas-patético-pagafantoide de Bane de la peli es para matarlo. Más cuando uno ve al personaje y se da cuenta que, pese a que lo que se cuenta es similar al cómic, ese rollo que se marcan en plan "soy un pobre manipulado de la vida que matar por zumbar" es pasarse cuatro pueblos :D
Pues yo la vi esta tarde y me gustó mucho, sin ponerme a hacer comparaciones con las anteriores. La vi subtitulada, por cierto. La voz original de Bane sonaba clara, un poco más aguda de lo que yo hubiera esperado, bastante violenta en su expresión (con ese tono de fanático que se cree las barbaridades que está diciendo). Al cabo de un rato me pasó lo mismo que con el Sr. Smith en Matrix: me tenía un poco harta con tanto parlamento y estaba deseando que alguien lo callara :-) En lo que a mí concierne, fue un buen cierre de la trilogía. Mi personaje favorito fue Robin Blake, seguido por Gordon (que siempre estuvo impecable, bendito Gary Oldman). Anne Hathaway lo hizo mejor de lo que yo hubiera esperado. Me encantó el final.
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