miércoles, 11 de julio de 2012

Escupiendo Rabia- Lo Que Se Ve y Lo Que No



Pues nada, amigos, que los hijoputas esos que están arriba nos la han vuelto a meter por el culo una vez más. Resulta que nos suben el IVA en un 5%, sí señor. Con dos cojones.
A lo que me pregunto yo: ¿Y aquí dónde está la noticia? ¿Acaso el pobrecito homo hispanicus se creía que votando masivamente al Barbas o quedándose en casita tocándose los huevos iba a solucionar algo? ¿Que así era como íbamos a salir de la crisis?
No me hagáis reír.
Que ahora os rasgáis las vestiduras, pero la mitad de vosotros erais de los que decíais que al Malvado Zapatero debía destruirle el poderoso Mariano, con sus Increíbles Superpoderes. Que él nos iba a sacar de la crisis. Que nos iba a llevar a la salvación.
Miraos ahora.
Llorando como nenazas.
Ay, qué penita.

No, esto no es nuevo. No es la primera vez que nos ha mentido un político, que nos ha metido el cipote hasta el cogote y, desde luego, no es la primera vez que nos hemos rasgado las vestiduras, como si no supiésemos nada. Como si no nos fuésemos a esperar que nos iban a rajar las almorranas de arriba abajo.

Que sí. Que a tal punto nadie se esperaba que fuésemos a llegar.
¿O tal vez sí?
¿Qué esperábamos encontrar de un gobierno que, en su campaña electoral, no tenía un programa claro? ¿Qué podíamos esperarnos de un fulano cuyo objetivo era "crear empleo" sin especificar como? ¿Acaso nos extraña que ahora no solo no lo cree, sino que lo destruya? ¿Acaso nos resulta raro que a estas alturas de la película el rescate a la economía española y la intervención política se hayan convertido en un hecho pregonado a los cuatro vientos?
¿Acaso os resulta raro que sigamos los dictados de una Alemania que, cada día más, nos dice cómo tenemos que gobernar nuestro país?

A mí, al menos, estas cosas no me pillan desprevenido: no soy Nostradamus, pero toda esta mierda se veía venir;o al menos, se intuye si uno se deja de gilipolleces de partidismos, guerracivilismos y de la eterna lucha del PP contra el PSOE, como el que habla de los Guerreros Heroicos contra los Guerreros Diabólicos.

"¡Pepero!"
"¡Sociata!"
"¡Facha!"
"¡Rojo"
"¡Gilipollas!"
"¡Hijoputa!"


Pero ojo, que aquí para cargar contra el gobierno (sea cual sea, porque no veas la que se lió antes de que el partido gobernante perdiese las últimas elecciones, donde eran poco menos que Heraldos del Anticristo) somos los primeros, pero nunca tenemos responsabilidad de nada.
Nos cagamos en la puta madre de los gobiernos, cuando hemos visto la que se ha liado con las hipotecas: resulta que, si los malos malísimos nos dicen que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades nos encabronamos y ponemos el grito en el cielo... pero nunca pensamos en aquellos que, con un sueldecito normal y con posibilidad de irse al paro cualquier día de estos, se han metido en hipotecas del carajo, en pisazos de la muerte a pie de playa y viviendo a tutiplén mientras han tenido curro. Luego, cuando se han quedado en el paro y no han podido pagar esas pedazos de hipotecas, han venido las lágrimas. Y sí, que de esto han tenido mucha culpa los bancos es cierto: que nos han prometido el oro y el moro y que han dado facilidades de la hostia... pero nunca hemos pensado que endeudarnos (bajo estas circunstancias que menciono aquí) era un riesgo que no siempre íbamos a saber asumir. Que igual aspirando a un poco menos, podíamos tener una vida de lo más digna.
No.
Lo que una gran parte de nuestra sociedad hemos hecho ha sido ir a muerte, con cosas que, bien tendríamos que pagar a un plazo muy largo, bien cabía la posibilidad de no poder pagarlo (quedándonos en el paro, por ejemplo). Así durante años. Así le hemos dado poder a los bancos, que se han hecho cada día más y más fuertes.

Hemos hablado una y mil veces sobre qué malos que son los de arriba... y lo son, ya que unos y otros han vendido el país a Europa, la cual está haciendo con nosotros lo que les sale del culo. Nuestros gobernantes han permitido la invasión económica y política en el interior de nuestras fronteras, bien porque no tienen la supuesta sangre rebelde íbera que corre por nuestras venas, bien porque Dios sabe con qué nos están amenazando sin que el pueblo llano se entere.

Pero no hemos hablado apenas de la cantidad de gente que estafa al país, cobrando chapuzas y el paro a la vez. De la de gente que ha pagado parte de sus pisos en negro, sin declarar ni pagar impuestos, porque "nos roban ya bastante".
Esa es la justificación para que nosotros estafemos. Para que muchos de nosotros (todos conocemos al menos a uno) vayamos por la vida fardando de lo "listos" (=gañanes) que somos, con teles de plasma, coches de los molones y pisos con muebles de diseño. A golpe de deuda, currando en negro y descojonándose del currito que vive honradamente y que no llega a fin de mes.
Nos cagamos en la puta madre de los políticos, pero estos tíos son los que molan. De estos no decimos nada, no los denunciamos; nos olvidamos de ellos cuando nos llegan las facturas y JAMÁS pensamos que por culpa de estos tíos, en una gran parte, estamos como estamos.

Cargamos las piedras, dispuestos a apalear funcionarios, como el origen de todo mal. Y sí, que por cada funcionario que curra hay otro que se toca los cojones: que es un inepto, que entra a currar a las once de la mañana y para las doce se ha ido a desayunar, cargándole el muerto a sus compañeros.
La gente se va para el funcionario en general, que es lo fácil. Nunca piensa en ese superior que pasa de abrirle un expediente a ese cabronazo que lo que hace es joder al prójimo. Porque total, seamos claros: ese superior no tiene que estar codo con codo con él; como mucho, una visitilla de vez en cuando para dejarse ver y poco más.

"¿Todo bien por aquí, chicos?"
"Puesss... no... la verdad es qu..."
"Vale, fantástico. Volveré dentro de una hora, que tengo que seguir con lo mío, sea lo que sea"


Pero vayamos más arriba, que esto no para: que los funcionarios son unos hijos de puta, ¿no? Vale, entonces que alguien me explique qué coño pasa con los puestos de libre designación (aka elegidos a dedo), donde tenemos gente que no ha pasado por un baremo mínimo de preparación (no suelo defender las oposiciones como un método justo o definitivo, pero es mejor que ninguno), cobrando unos sueldos más que apañados y con una responsabilidad consabidamente superior a la del funcionario medio.
Hablemos de esos cargos que ni Dios sabe a lo que se dedican realmente, que usan el coche oficial para ir al Mercadona o a saber dónde, porque ellos mismos consideran que no tienen que dar explicaciones acerca del uso de vehículos que pagamos todos con nuestros impuestos.
Podemos hablar incluso de la duplicación (o triplicación... qué coño, lo llamaré multiplicación) de la administración, donde cuarenta mil gilipollas dicen hacer el trabajo de cuatro mil. Donde tenemos puestos tan alucinantes como recortar noticias de un periódico, fotocopiarlas y archivarlas (visto en X Consejería de mi comunidad autónoma). Donde tenemos una cantidad de coleguis enchufados en agencias que supuestamente hacen la misma labor que las consejerías, y donde tenemos unas Diputaciones que...
Joder, a día de hoy, ¿alguien sabe para qué coño sirve realmente el organismo conocido como la Diputación?

No hay pasta.
Voy yo y me lo creo, cuando veo que se inyecta una barbaridad de dinero a seres tan bienintencionados y tan sacrificados por el país como la banca o la Iglesia. Dos elementos que, si bien los primeros han jodido al personal a base de prometer el oro y el moro para luego extorsionarnos a todos, los segundos se han dedicado a apropiarse de todo el patrimonio que han pillado, argumentando que "es suyo porque la Iglesia está aquí desde antes de que existiera España". Partiendo de una idea tan generosa y tan cristiana, encontramos que aquí los amigos de la sotana no es que no paguen impuestos por los templos (lo cual se aplica a cualquier templo religioso de cualquier confesión), sino es que además son propietarios de pisos, aparcamientos y una cantidad acojonante de bienes inmuebles por los que no han declarado ni un puto duro.
Esos tíos.
Esos hijos de la grandísima puta.
Para ellos SÍ hay dinero.

Hablemos de más hijos de puta, que se siguen comportando como la jodida aristocracia del s.XVIII, que cobran verdaderas burradas y que se dedican a vivir del cuento. Aquí si entran los políticos, que viajan en primera clase, como el puto rey del mambo. Y eso no es una cuestión ni de PP ni de PSOE ni putas hostias: en cualquier ayuntamiento, en cualquier diputación, en cualquier cargo político, el paleto de turno que no vale ni para el campo, pero que se ha afiliado a tal partido y se dedica a chupar pollas toda su puta vida... ese esperpento con patas es el que nos está arruinando. Y ese esperpento con patas no es muy distinto del soplapollas del bloque, que vive como el puto Dios, tocándose los cojones y estafando a todo Cristo. No hay mucha distancia entre ese cabrón y el que se dedica a apuñalar por la espalda al compañero a base de cargarle con el trabajo que no quiere hacer.

Ese es el espíritu.


Aquí lo que se ve es que no hay dinero; lo que no se quiere ver es que sí que lo hay. España hasta la fecha ha sido el país donde se han movido más billetes de 500 euros. ¿Cómo? A base de dinero negro, de compras no declaradas. Esas "chapuzas" que hemos pagado a nuestro colega Paco o al cuñao Manolo sin factura, porque total, así "ganamos todos".
Todos, desde luego.
Ahora me diréis que no conocéis casos de gente que la legalidad para hacer algo se la ha pasado por el forro: fulanitos que construyen en un terreno que tenían por ahí, pero sin dar de alta la construcción. En mi ciudad yo he llegado a ver urbanizaciones enteras en este plan, que al final no eran más que un puñado de casas en el campo, sin calles ni nada. Construidas sobre el suelo, sin contar con nadie. Ni licencia de obra ni putas hostias. Luego a quejarse de que no llegan servicios públicos básicos como la luz o el alcantarillado.
O a lloriquear y berrear si luego viene el ayuntamiento y les tira abajo "su casa".
Gente que no ha declarado una ampliación de su finca y, donde había una casita de campo, se montan unas pedazo de mansiones que te cagas, pagando en negro a un puñado de colegas o directamente por medio del trueque (que se sigue estilando, aunque sea con el método del "favor por favor"); es decir, haciendo lo que les da la puta gana sin contar con que hay unas normativas y unas leyes al respecto.
Para saltarnos las leyes somos todos muy listos, pero nunca lo bastante como para aceptar las consecuencias.

Como he comentado en algún post anterior, vayamos a algún polígono por las mañanas: el paro aumenta cada día, pero los camiones no dejan de entrar y salir. Raro, ¿no? Pues no tanto, porque muchos de esos camiones son de gente que están en paro... pero eso no quiere decir que no estén trabajando. Quiere decir que están cobrando por ambas partes.
Y lo vemos como "lo normal".

Pasemos a lo de los recortes en sanidad y educación, que a mi juicio es de las mayores barrabasadas acerca del supuesto estado de bienestar con el que tanto se nos ha llenado la boca.
Hemos puesto el grito en el cielo cuando nos han recortado cosas básicas, y no nos ha faltado razón... pero tampoco pensamos jamás en lo que hemos hecho nosotros antes. Porque sí, hemos abusado del sistema, y a lo bestia.
Pensad si no, en el típico caso del abuelo que va al médico y, gracias a la pensión, ha pillado medicamentos para todos a menor precio. Pensad en esa tendencia que hemos tenido a copar los servicios de urgencia para verdaderas gilipolleces, como el caso que me contaba una amiga mía médico:
Llega a urgencias una tipa, solicitando una ecografía.
- ¿Qué sucede?- pregunta mi amiga, como indica el protocolo. No es plan de hacerle pruebas a un paciente por la cara.
- Es que quiero saber si me he quedado embarazada y no puedo esperar.

¡Muy bien!


Para eso está urgencias, según esta tía: para que uno pueda echar mano de pruebas que son caras porque le sale del potorro. Para colapsar las colas (porque estos casos no son ni uno ni dos), mientras hay gente en la camilla de al lado que igual SÍ viene por algo serio. Puede que haya gente que esté a punto de palmar (eso suele pasar en urgencias), y cuando uno acude a estos servicios para estas cosas, está quitando dinero y tiempo al sistema.
Pero luego usamos la fórmula mágica que es la que nos exime de todo: "Tengo derecho, ya que pago mis impuestos". Sí, señor. Esa es la actitud: pagas y te dedicas a estorbar y a causar gastos innecesarios, siempre pensando en los demás. Eso es.

Con la educación ha pasado algo relativamente similar: aquí los que han abusado son aquellos que se han creído que, por haber aprobado un examen de oposiciones, pueden pegarse veinte años (o hasta que se jubilen) haciendo lo que les salga de los huevos. Así han surgido las cosas que he denunciado una y mil veces, con profesores que van al curro (pero no a currar), baremos de evaluación subjetivos y otras perrerías que lo que han hecho han sido empobrecer el sistema educativo. Pero, ¿qué hemos hecho nosotros? Hemos hecho caso a millones de estudios fantasma, firmados por nadie sabe quién, donde nos han dicho que somos lo peor que ha parido madre, y asegurándonos que tal técnica, que tal reforma de mierda, mejorará el sistema.
Cuando hemos visto que lo ha empeorado, ¿qué hemos hecho?
Echar la culpa a quien no se debe y seguir abogando por la destrucción de la educación.
Lo que tenemos ahora no es más que los restos de la cantidad de mierdas que se han perpetrado durante quince años de degeneración del sistema. Somos el país que más reformas educativas ha realizado en menos tiempo y a todos nos ha parecido fenomenal.
Y digo que nos ha parecido fenomenal porque siempre hemos elegido a los subnormales que las han llevado a cabo. Nos hemos quejado cuando lo han hecho, también... pero al final, parece que son nuestros amiguitos o algo, porque siempre han acabado por estar ahí arriba.

Y es que somos más falsos que Judas, coño.

Nos hemos quejado de las reformas laborales, pero hemos sido los primeros en aceptar empleos basura por una puta miseria. De currar en empresas sin estar dados de alta, es más: de que la empresa "No te pueda prometer un contrato" (esto último lo he vivido yo mismo).
Porque parece que sangrándonos y explotándonos de esta manera nos están haciendo un favor.
Porque hemos adaptado la máxima de "Si no lo cojo yo, lo cogerá cualquier otro".
Con esa actitud sabéis lo que hemos hecho, ¿verdad?
Nos hemos convertido en una gran parte responsable de la cantidad de abusos laborales que se han venido cometiendo en nuestro panorama laboral a lo largo de los últimos años, hasta el punto de que lleguen a normalizarse.
Ahora, ¿qué sucede? Que en vez de convertirse en aberrantes, estas prácticas ahora se han hecho oficiales. Gracias a nuestra pasividad y nuestra sumisión, y a que encima las corporaciones de empresarios se dedican a lamerle el cipote a los gobernantes (sí, a esos que hemos elegido con nuestro voto), aquí lo tenemos:
El mamoneo ahora es perfectamente legal.

Fuck yeah!


Se nos ha llenado la boca a más de uno con eso de que la inmigración es algo que no es necesario controlar. Con consignas sesenteras de "No hay personas ilegales", que queda muy bonito... pero cuando esas personas han entrado en nuestra frontera y se han dedicado a trabajar en negro, llevando a cabo una cantidad de curro no declarado del que muchos españoles se han beneficiado de manera ilegal, aquí no ha pasado nada. Porque denunciar esas prácticas nos ha parecido racista (¿Disculpa? ¿Es que ahora hay que ver quién lleva a cabo tal o cual práctica para determinar su legalidad o no? Y si unos las llevan a cabo, ¿resulta que es más o menos legal lo que hacen atendiendo a su raza? ¿No es esa una actitud discriminatoria?)




Coloco aquí la definición de Racismo, según las dos acepciones que contempla el diccionario de la RAE, para que algunos se enteren de una puta vez de lo que significa el racismo:

1. m. Exacerbación del sentido racial de un grupo étnico, especialmente cuando convive con otro u otros.

2. m. Doctrina antropológica o política basada en este sentimiento y que en ocasiones ha motivado la persecución de un grupo étnico considerado como inferior.



No hemos tenido los cojones necesarios para cerrar el grifo a esa gente que, a diferencia del inmigrante que necesitamos y al que siempre defenderé (es decir, al que viene a currar como el que más y el que colabora a evitar que este país se hunda en la mismísima mierda), vienen a cobrar ayudas y subvenciones. Gente que, cada mesecito, atraviesa la frontera para poner la mano, cobrar las ayudas españolas, y volver a casita a vivir tan ricamente. Y esto no es algo que me invente ni que haya escuchado por ahí, amigos Distópicos: al tener gente muy cercana trabajando en el INEM, puedo atestiguar que son cosas que han venido sucediendo hasta la actualidad. Ahora, fíjese usted, acusan al estado español de "racista" porque en las oficinas se están pidiendo pasaportes y documentación que acredite que, efectivamente, la persona a la que se pagan las ayudas, tiene su residencia habitual dentro de nuestras fronteras.
Lo hacemos AHORA, cuando estamos sin un duro y de mierda hasta el cuello.
Y encima nos tenemos que tragar que nos llamen racistas, cuando hemos soplado pasta a gente que no ha hecho una puta mierda, más que exigirnos dinero.

Pero, por supuesto, los españoles no nos quedamos atrás en este despelote de pedir pasta, ojo: que nosotros hemos sido los primeros a la hora de coger y poner árboles de plástico para que, cuando nos aflojen la guita con el PER (Plan de Empleo Rural), la subvención agrícola sea más alta. Hemos sido los primeros en apuntarnos al PER sin trabajar el campo. Sin vivir cerca de él siquiera, cojones.
Hemos sido esa clase de adorables seres a los que nos ha dado igual la cantidad de corrupción que ha habido en la comunidad autónoma. Nos la ha soplado que el anterior presidente haya subvencionado a la empresa de su propia hija. Nos hemos pasado por el culo la cantidad de amiguismo que hemos sufrido durante años, porque nos han estado sobornando con esa pasta gansa que sólo algunos se han ganado con el sudor de su frente.

Un poco más y sobrevolar una finca de los alrededores hubiera sido lo más parecido a ver esto.
Eso sí, si lo dicen en la tele, es que nos discriminan.


Volviendo al tema de la inmigración, cuando hemos dicho que los derechos de un inmigrante y los de un español deben estar en IGUALDAD, y que la discriminación positiva ha sido una auténtica burrada, muchos se han llevado las manos a la cabeza. Curioso que esa misma cabeza la hayan girado cuando ha habido abusos brutales en sanidad: no es la primera noticia que me ha llegado de inmigrantes que han venido consiguiendo medicamentos gratis y que luego han vendido en lotes bastante grandes a sus países de origen, enriqueciéndose así. O de esos otros que han aprovechado y se han operado de todo lo operable a costa del prójimo. Sin seguridad social. By the puta face.

En educación no ha sido menos, cuando hemos visto que ha habido familias que han tenido que ver cómo sus hijos no han podido ir al colegio que les corresponde porque los inmigrantes tienen preferencia a la hora de elegir centro. Familias que se las han visto y compuesto para poder enviar a sus hijos a un colegio que está en el quinto cojón, con todo el esfuerzo que ello supone, desde gasto de combustible en vehículos o tener que dejar a los críos con algún familiar que los lleve a clase.
De tener que hacer adaptaciones de temario porque resulta que hay familias que vienen de vete a saber dónde y te exigen (no es que lo pidan, lo exigen) que tales cosas se impartan o se dejen de impartir en los temarios. Con todo el gasto que ello supone y del que nadie parece ser consciente.

Pero no hemos podido abrir la boca porque "Somos solidarios" y decir que eso es injusto es "racista".
Para mí no deja de ser una falacia, donde no se puede decir nada malo de tal o cual colectivo, so pena de acusaciones que no tienen nada que ver con lo que se denuncia.
En lo que sí estoy de acuerdo es en eso de que somos solidarios.
Solidarios de cojones.
Solidarios hasta el punto de ser gilipollas.

O solidarios para lo que nos ha salido de los cojones: anda que no hemos visto cómo nuestro país ha soltado cantidades INGENTES de pasta para ayudar a niñitos de no sé dónde, para ayudar en un terremoto, en una inundación o ante una epidemia en algún remoto lugar, lo que está muy bien.
Lo que es triste es que luego la gente que se dedica a ayudar a los mendigos de nuestras calles está desbordada: andan faltos de efectivos, de ingresos, de todo.
A nadie parece importarle tres cojones, porque no mola tanto como soltar la pasta que supuestamente no tenemos por ahí, del mismo modo que si la Policía apalea a algún indigente de nuestras calles, no parece pasar nada. Luego, eso sí, denunciamos los abusos de las autoridades en Karajistán.
Porque de cara a la galería, siempre se queda mejor.


Vedlo en el tema de la industria, que tan de moda está con eso de los mineros y tal.
Pensad en la cantidad de industria que teníamos hace veinte, treinta, incluso cuarenta años.
Pensad en lo que tenemos ahora.
Fijaos en la industria textil. Pongo el caso de Inditex y muchos otros grupos, que a menudo se cuentan entre los más fuertes del país y en puestos no del todo malos en los rankings internacionales. Si prestamos atención a eso, con una industria así tendríamos que ser la puta hostia, económicamente hablando. ¿Por qué no lo somos?
Porque hemos sido listos. Listísimos.
Lo que hemos hecho ha sido cerrar prácticamente todas las fábricas del país para reabrirlas en otras partes del mundo donde se paga mucho menos a un obrero por realizar la labor. Con eso lo que se obtiene es un producto de inferior calidad (al no estar cualificado el obrero de turno), el enriquicimiento del empresario (que ahora paga menos para obtener un mayor beneficio) y el aumento del desempleo en este país, donde lo que tenemos es gente que estaba cualificada tocando las palmas cada vez que cierra una fábrica. Dicho de otro modo, la pasta gansa va para el jefazo; la pasta del currito se queda en otro país. Y al currito nacional que le den por culo.

Probad a verlo a una escala algo más global en lo que a industria se refiere: pensad en la cantidad de empresas de vehículos (Ebro, por ejemplo) que han cerrado a lo largo de los años porque, bien han sido absorbidas por gigantes de otros países (casualmente alemanes, como el caso de Seat, que fue absorbida por el grupo Volskwagen hace eones), bien porque el público español ha optado por tragarse chorradas del tipo "compra carácter alemán en tu coche".
Lo veamos como lo veamos, lo que sí es cierto es que al final siempre pagamos los mismos.

Tooooooooooooooooooodos estos.


¿Y qué pasa ahora? Pues que tras todos estos abusos, perpetrados durante décadas, es cuando llega la etapa de las vacas flacas. Vemos que nuestros políticos rozan la oligofrenia a la hora de tomar sus decisiones y nos queremos creer que es una sorpresa. Que no nos lo pudimos esperar jamás.
Yo soy de pensar que, tristemente, los políticos son un reflejo de la gentuza que abunda en este país. A más gentuza, mayor posibilidad de que el que nos represente sea un trozo de mierda.
Y esto es lo que está pasando: el pueblo haciéndose pajas mentales, buscando fascistas debajo de las piedras; quemando comunistas como si estuviésemos cazando brujas en el puto s.XVI. Pensando en la política como en un puto partido de fútbol, pero a la primera de cambio, siendo nosotros los primeros gañanes, abusando de ayudas, de la seguridad social, del Estado y hasta de la novia de nuestro mejor colega. Porque "los otros son iguales". Porque "tenemos derecho".


Claro que si las novias de nuestros amigos son como ésta... tampoco pasa nada si quieren abusar de nosotros...


Lamento decirlo, porque ya sabéis lo mucho que me gusta mi país y el modo de vida que, por lo general, tenemos (o teníamos, hasta que nos están recortando hasta el derecho de ir a mear)... pero el que siembra recoge. Nosotros, tanto los políticos como el pueblo llano, pasando por banqueros y empresarios, llevamos décadas sembrando.
Ahora nos toca recoger, y se está viendo quién ha tenido las espaldas cubiertas a la hora de abusar y de chupar de la teta del país y quién se ha limitado a abusar sin pensar en las consecuencias.
Ahora se está viendo que nuestros derechos han venido siempre condicionados por responsabilidades.
Ahora está quedando claro qué hemos hecho con unos y qué hemos hecho con las otras.
Sólo que esto es como todo: hay cosas que se ven y que proclamamos a los cuatro vientos, y otras están mejor escondiditas debajo del felpudo.

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