Esta semana iba a haber preparado un Spanish Bizarro para celebrar Halloween, pero he visto una noticia muy interesante en este enlace: http://www.impre.com/noticias/internacional/2010/10/13/iglesia-sugiere-disfraces-de-s-216189-1.html#commentsBlock, y he pensado que era más adecuado.
Así que la Iglesia, no contenta con intentar dirigir la vida de la gente opinando sobre absolutamente todo, también se va a encargar de decirle a los niños cómo tienen que divertirse. Se ve que les jode bastante que haya fiestas donde la gente se divierta sin que ellos puedan andar controlando a las masas.
Pero vamos a ahondar un poco en lo que es el Halloween, y vamos a ver si aquí los amigos de las sotanas tienen tanta razón como pretenden.
Vi hace unos días esta misma noticia en la tele, donde decía un sacerdote que me recordaba a Juan Manuel de Prada (idea que acojona, si nos lo planteamos en serio) que era mucho mejor vestirse de santos porque el Halloween es una celebración del Diablo y la Muerte.
La ignorancia mueve el mundo.
Halloween es una fiesta pagana relativamente cristianizada. Proveniente del inglés, su etimología viene a significar "Víspera del Día de Todos los Santos" (All Hallow's Eve) y tiene sus raíces en el Samhain céltico. Datando (que sepamos) desde hace unos 3000 años, esta festividad simbolizaba el final del verano, y de un modo simbólico, la puerta a otra vida. Con el paso de los siglos, los diversos Papas consagrarían una fiesta a todos sus mártires (luego hablaré de ellos), primero el 13 de Mayo y luego... bingo. Al 1 de Noviembre. Nuevos Dioses que aplastan a los Antiguos.
Que la Iglesia considera "diabólico" todo aquello que no puede controlar no es un mito ni una patraña. Es simplemente un hecho. Ahora bien, pasemos al detalle ese de que Halloween es una fiesta oscurantista que se basa en el miedo.
Dejadme que os hable de una religión que lleva unos dos mil años adorando a un hombre que muere como un perro tras azotes, golpes, palizas y torturas. Su principal símbolo, de hecho, es un instrumento de muerte, como podría haber sido una horca, una espada, un hacha o cualquier salvajada similar. Es decir, que el concepto de muerte y viene de serie.
Desde sus orígenes hasta poco antes de la Era Moderna, la Iglesia se convierte en un lugar donde el buen cristiano es aquel que es "temeroso de Dios". Prueba de ellos los Pantocrator (iconos de un Jesús severo e implacable) que pueblan las iglesias del s.XIII. La fe cristiana garantiza la salvación, sí... pero SÓLO si se cree en Cristo. Importa, por tanto, una puta mierda si se es una buena persona o no. SÓLO aquellos que creen en Cristo serán salvados. A los demás, que les zurzan.
En esta época aparece el fantasma de la Inquisición, que crea un Reino del Terror, ajusticiando a todos aquellos que son capaces de pensar por sí mismos. A todos aquellos que se oponen a los rígidos dogmas de la fe. Pensadores, científicos y gente de muy diversa índole en general son torturados o sometidos a terribles interrogatorios. En los casos más extremos (menos de los que creeis, pero aun así, existentes), mueren. Y no hablamos de algo puramente medieval. En España el Santo Oficio perdura hasta el siglo XVIII, más o menos.
Aparece por todas partes la imagen del Infierno, donde las almas arden por la eternidad, sometidas a miles de torturas a manos de Satán. Si lo pensamos, más que como Enemigo de Dios, casi parece el subalterno que le hace el trabajo sucio de ajusticiar a los malos mientras Dios se queda con los que le molan a Él...
La Iglesia dice que el Halloween da miedo, ¿verdad?
Pues hablemos de los santos y los mártires, que tanto les molan.
Tanto como se llenan la boca con sus valores cristianos, no es oro todo lo que reluce. A veces no es más que mierda teñida. Veamos el caso de inquisidores como Pio V que están alegremente en nuestros santorales. Este tipo instauró el Concilio de Trento, vale... pero fue miembro de un tribunal de la Inquisición. Dudo mucho que arrancara confesiones a sus ajusticiados con buenas palabras y piruletas.
San Agustín de Hipona, patrón de mi colegio y uno de los "santos guais" por definición, no era un tío mucho mejor. Si consultais un poco, era un misógino convencido y acusaba a las mujeres de ser las responsables de muchos males. De hecho, este "sabio" promulgaba que las mujeres fuesen segregadas. Amor de Dios por mis cojones.
Los mártires son harina de otro costal. A menudo no fueron más que pobres criaturas que sufrieron de lo lindo por ser fieles a sus ideales cristianos, pero se convirtieron en morbosos estandartes de los valores que la Iglesia quiso.
En el caso de las santas, tenemos casos como el de Eulalia de Mérida, que fue amarrada a un poste y cauterizada tras recibir cortes en la piel. En una de estas cauterizaciones, se le quemó la cabeza y murió. Esta niña, de tan sólo 12 años de edad, aparecía dibujada en una hoguera en mi agenda de la catequesis. Yo tenía 10 años cuando vi su imagen. Subrayo: 10 años. ¿
San Esteban murió lapidado. También aparecía en esta agenda.
María Goretti, ya entrando en el s.XIX, se resistió a mantener relaciones con un hombre puesto que ella ya estaba comprometida con Dios. Tras un intento de violación, su asesino la apuñaló varias veces. La Iglesia defiende no sólo la convicción de sus ideas, sino el hecho de que murió preservando su castidad. A las víctimas de abusos sexuales esta canonización les repatea los hígados y con razón. ¿Cuánta gente muere por sus ideales y no tienen el más mínimo reconocimiento de la Iglesia?
El caso de Maria Goretti me hace pensar en el caso de muchas santas (la mitad de las que he encontrado) a las que ofrecieron matrimonio o a las que intentaron seducir; en estos casos, las santas los rechazaban porque ellas YA estaban comprometidas con Dios. Es decir, se valora la consagración a la deidad, y se demoniza la práctica de la sexualidad libre por parte de una mujer.
Margarita de Antioquía es un caso similar, por ejemplo. En su caso la tortura fue algo más exótica: la azotaron con varillas, le desgarraron la piel con tridentes, le clavaron clavos y fue lacerada con un gancho. Pero la Iglesia está orgullosa de ella: murió virgen. Al igual que ésta y María Goretti tenemos casos como el de Cecilia de Roma, Catalina de Alejandría (bueno, la historia de ésta no ronda exclusivamente en torno a esto) y varias más.
San Pedro Mártir recibió un hachazo en la cabeza (o dos, según la versión) y acabó muriendo apuñalado. Se le suele representar sonriente con el hacha clavado y la cabeza chorreando de sangre. Un amigo me habló de un santo con esta iconografía, que por lo visto está en la capilla de su pueblo. Muy posiblemente sea este.
Santa Águeda murió, no sin que antes algún salvaje le rebanase los pechos. La Iglesia la suele representar con éstos en una bandeja y, en un ejercicio de humor dudoso, la convirtieron en la patrona de los dolores de pecho o el cáncer de mama. Ja, ja, y puto ja. Es que me troncho.
Marcos el Evangelista murió desangrado antes de llegar a la estaca. Le habían enganchado a un poste y lo habían llevado a rastras. Su piel se enganchaba con las piedras del camino y su sangre se derramó copiosamente, de modo que ahí se quedó.
Santo Tomás fue condenado a ser lacerado con ganchos al rojo. Luego le echaron a un horno caliente. Como el fuego no parecía afectarle, le arrearon lanzazos por todo el cuerpo hasta que murió.
Y podría seguir. De hecho, antes de que se me jodiera la conexión y perdiese irremediablemente todos los datos que había encontrado, ya tenía información sobre una docena más de mártires que murieron de todas las formas que se os ocurran, si no más.
Por eso me tengo que reir ante el cinismo y la hipocresía de la Iglesia, una vez más. Los mismos que nos hablan de oscuridad, miedo y muerte son los mismos que los utilizan como elementos durante toda su puta vida. Los que utilizan como iconos en parroquias e iglesias a santos con las cabezas cortadas en unas bandejas o con un hacha incrustado en el cráneo. Los que en el altar nos ponen a un Hombre muriéndose y chorreando de sangre en plena agonía. Me la suda que luego resucite, es morboso.
Es morboso hasta lo indecible pasear esa misma imagen, y la de su Madre llorando a moco tendido mientras contempla cómo a su Hijo lo hacen pulpa a base de hostias. La Iglesia puede decir lo que les salga de los cojones. Yo también. Y yo digo que todo eso es recrearse en el dolor y la miseria.
Pero sigamos.
En la comunión se nos habla de carne y de sangre.
¿Conocéis la simbología del árbol de Navidad? Simboliza el futuro de Cristo, donde las agujas del pino simbolizan los clavos (o las espinas de la corona), las bolas rojas (es decir, las tradicionales) la sangre, y el espumillón es el sudario.
Que no me vengan estos tíos como la sartén al cazo, diciéndole "échate a un lado que echas tizne", porque ellos no son mucho mejores. De hecho, quitaría incluso el "mucho". ¿Por qué? Muy sencillo. Al Cristianismo, si existe algo sobre la faz de la Tierra que les ha tocado soberanamente los cojones ha sido el no poder controlar algo. Yo, al menos, lo veo así. De ahí su costumbre de coger cualquier fiesta pagana (salvo el Carnaval, fíjate tú) y reconvertirla a su rollo.
Halloween, como ya he dicho, es una semicristianización del Samhain celta, convirtiéndose en "Todos los Santos" o "Día de los Difuntos", del mismo modo que la Navidad es la reconversión de la Saturnalia o de la festividad del Sol Invictus que se celebraba en Europa por aquella época (siguiendo este principio, se plantea la hipótesis histórica de que Jesús de Nazaret NO nació en Navidad, sino que eso ha sido algo adecuadamente adaptado para que los nuevos creyentes tuvieran algo que celebrar ese día. Un par de generaciones y, ¡PAF! ya se había olvidado todo. En realidad es una medida muy inteligente, si lo pensais).
Consideran todo lo que tenga que ver con bailes y canciones como demoníaco. Si os fijais, hasta bien entrado el s.XX, las guitarras no empiezan a entrar en las parroquias. Y, cuando lo hacen, ¿os habeis fijado cómo? SI. Cogiendo canciones de Simon y Garfunkel o los Beatles y cambiándoles la letra. La tradición católica se mantiene...
Y no pensemos que eso del miedo es algo que la Iglesia ya no promueve desde hace siglos. Os recuerdo nuevamente la agenda que me regalaron los agustinos. Esa agenda donde aparecían viñetas con el martirio de los santos. Vi esas imágenes en 1990. Sólo unos años después, el personal se rasga las vestiduras cuando se ve una teta por la tele o alguien dice "polla" en horario infantil. De puta risa.
Por tanto, llegados a este punto, cuando la gente dice que el Halloween es una festividad angloamericana que nos han metido con calzador, me gusta pensar que más que eso, en realidad es una fiesta mucho más antigua que el Día de Todos los Santos. Un día que han intentado acallar durante siglos y que, poco a poco, está regresando al lugar donde le pertenece. Con tristeza, pienso que la Iglesia, que está empezando a perder el control de mucha gente (para empezar, de ellos mismos, tal y como cuentan las noticias), lo único que puede hacer es cabrearse. Llamar "perdidos" a aquellos que no se someten al yugo que ellos imponen. Recomendar soberbias memeces para ganar un par de fieles. Acusar de demoníaco y terrorífico a todo aquello que no son capaces de entender. En resumen, comportarse como una manada de perfectos hipócritas que no tienen ni puta idea de dónde se han dejado la cara.
Así que, si me lo preguntais... sí, prefiero ver a un montón de niños sonrientes vestidos de Drácula que no hacen daño a nadie y se lo pasan del carajo, antes que limitarme a comer huesos de santo y pensar en los ganchos que le clavaron a Santo Tomás en las tripas...
Que la Iglesia considera "diabólico" todo aquello que no puede controlar no es un mito ni una patraña. Es simplemente un hecho. Ahora bien, pasemos al detalle ese de que Halloween es una fiesta oscurantista que se basa en el miedo.
Dejadme que os hable de una religión que lleva unos dos mil años adorando a un hombre que muere como un perro tras azotes, golpes, palizas y torturas. Su principal símbolo, de hecho, es un instrumento de muerte, como podría haber sido una horca, una espada, un hacha o cualquier salvajada similar. Es decir, que el concepto de muerte y viene de serie.
Desde sus orígenes hasta poco antes de la Era Moderna, la Iglesia se convierte en un lugar donde el buen cristiano es aquel que es "temeroso de Dios". Prueba de ellos los Pantocrator (iconos de un Jesús severo e implacable) que pueblan las iglesias del s.XIII. La fe cristiana garantiza la salvación, sí... pero SÓLO si se cree en Cristo. Importa, por tanto, una puta mierda si se es una buena persona o no. SÓLO aquellos que creen en Cristo serán salvados. A los demás, que les zurzan.
En esta época aparece el fantasma de la Inquisición, que crea un Reino del Terror, ajusticiando a todos aquellos que son capaces de pensar por sí mismos. A todos aquellos que se oponen a los rígidos dogmas de la fe. Pensadores, científicos y gente de muy diversa índole en general son torturados o sometidos a terribles interrogatorios. En los casos más extremos (menos de los que creeis, pero aun así, existentes), mueren. Y no hablamos de algo puramente medieval. En España el Santo Oficio perdura hasta el siglo XVIII, más o menos.
Aparece por todas partes la imagen del Infierno, donde las almas arden por la eternidad, sometidas a miles de torturas a manos de Satán. Si lo pensamos, más que como Enemigo de Dios, casi parece el subalterno que le hace el trabajo sucio de ajusticiar a los malos mientras Dios se queda con los que le molan a Él...
La Iglesia dice que el Halloween da miedo, ¿verdad?
Pues hablemos de los santos y los mártires, que tanto les molan.
Tanto como se llenan la boca con sus valores cristianos, no es oro todo lo que reluce. A veces no es más que mierda teñida. Veamos el caso de inquisidores como Pio V que están alegremente en nuestros santorales. Este tipo instauró el Concilio de Trento, vale... pero fue miembro de un tribunal de la Inquisición. Dudo mucho que arrancara confesiones a sus ajusticiados con buenas palabras y piruletas.
San Agustín de Hipona, patrón de mi colegio y uno de los "santos guais" por definición, no era un tío mucho mejor. Si consultais un poco, era un misógino convencido y acusaba a las mujeres de ser las responsables de muchos males. De hecho, este "sabio" promulgaba que las mujeres fuesen segregadas. Amor de Dios por mis cojones.
Los mártires son harina de otro costal. A menudo no fueron más que pobres criaturas que sufrieron de lo lindo por ser fieles a sus ideales cristianos, pero se convirtieron en morbosos estandartes de los valores que la Iglesia quiso.
En el caso de las santas, tenemos casos como el de Eulalia de Mérida, que fue amarrada a un poste y cauterizada tras recibir cortes en la piel. En una de estas cauterizaciones, se le quemó la cabeza y murió. Esta niña, de tan sólo 12 años de edad, aparecía dibujada en una hoguera en mi agenda de la catequesis. Yo tenía 10 años cuando vi su imagen. Subrayo: 10 años. ¿
San Esteban murió lapidado. También aparecía en esta agenda.
María Goretti, ya entrando en el s.XIX, se resistió a mantener relaciones con un hombre puesto que ella ya estaba comprometida con Dios. Tras un intento de violación, su asesino la apuñaló varias veces. La Iglesia defiende no sólo la convicción de sus ideas, sino el hecho de que murió preservando su castidad. A las víctimas de abusos sexuales esta canonización les repatea los hígados y con razón. ¿Cuánta gente muere por sus ideales y no tienen el más mínimo reconocimiento de la Iglesia?
El caso de Maria Goretti me hace pensar en el caso de muchas santas (la mitad de las que he encontrado) a las que ofrecieron matrimonio o a las que intentaron seducir; en estos casos, las santas los rechazaban porque ellas YA estaban comprometidas con Dios. Es decir, se valora la consagración a la deidad, y se demoniza la práctica de la sexualidad libre por parte de una mujer.
Margarita de Antioquía es un caso similar, por ejemplo. En su caso la tortura fue algo más exótica: la azotaron con varillas, le desgarraron la piel con tridentes, le clavaron clavos y fue lacerada con un gancho. Pero la Iglesia está orgullosa de ella: murió virgen. Al igual que ésta y María Goretti tenemos casos como el de Cecilia de Roma, Catalina de Alejandría (bueno, la historia de ésta no ronda exclusivamente en torno a esto) y varias más.
San Pedro Mártir recibió un hachazo en la cabeza (o dos, según la versión) y acabó muriendo apuñalado. Se le suele representar sonriente con el hacha clavado y la cabeza chorreando de sangre. Un amigo me habló de un santo con esta iconografía, que por lo visto está en la capilla de su pueblo. Muy posiblemente sea este.
Santa Águeda murió, no sin que antes algún salvaje le rebanase los pechos. La Iglesia la suele representar con éstos en una bandeja y, en un ejercicio de humor dudoso, la convirtieron en la patrona de los dolores de pecho o el cáncer de mama. Ja, ja, y puto ja. Es que me troncho.
Marcos el Evangelista murió desangrado antes de llegar a la estaca. Le habían enganchado a un poste y lo habían llevado a rastras. Su piel se enganchaba con las piedras del camino y su sangre se derramó copiosamente, de modo que ahí se quedó.
Santo Tomás fue condenado a ser lacerado con ganchos al rojo. Luego le echaron a un horno caliente. Como el fuego no parecía afectarle, le arrearon lanzazos por todo el cuerpo hasta que murió.
Y podría seguir. De hecho, antes de que se me jodiera la conexión y perdiese irremediablemente todos los datos que había encontrado, ya tenía información sobre una docena más de mártires que murieron de todas las formas que se os ocurran, si no más.
Por eso me tengo que reir ante el cinismo y la hipocresía de la Iglesia, una vez más. Los mismos que nos hablan de oscuridad, miedo y muerte son los mismos que los utilizan como elementos durante toda su puta vida. Los que utilizan como iconos en parroquias e iglesias a santos con las cabezas cortadas en unas bandejas o con un hacha incrustado en el cráneo. Los que en el altar nos ponen a un Hombre muriéndose y chorreando de sangre en plena agonía. Me la suda que luego resucite, es morboso.
Es morboso hasta lo indecible pasear esa misma imagen, y la de su Madre llorando a moco tendido mientras contempla cómo a su Hijo lo hacen pulpa a base de hostias. La Iglesia puede decir lo que les salga de los cojones. Yo también. Y yo digo que todo eso es recrearse en el dolor y la miseria.
Pero sigamos.
En la comunión se nos habla de carne y de sangre.
¿Conocéis la simbología del árbol de Navidad? Simboliza el futuro de Cristo, donde las agujas del pino simbolizan los clavos (o las espinas de la corona), las bolas rojas (es decir, las tradicionales) la sangre, y el espumillón es el sudario.
Que no me vengan estos tíos como la sartén al cazo, diciéndole "échate a un lado que echas tizne", porque ellos no son mucho mejores. De hecho, quitaría incluso el "mucho". ¿Por qué? Muy sencillo. Al Cristianismo, si existe algo sobre la faz de la Tierra que les ha tocado soberanamente los cojones ha sido el no poder controlar algo. Yo, al menos, lo veo así. De ahí su costumbre de coger cualquier fiesta pagana (salvo el Carnaval, fíjate tú) y reconvertirla a su rollo.
Halloween, como ya he dicho, es una semicristianización del Samhain celta, convirtiéndose en "Todos los Santos" o "Día de los Difuntos", del mismo modo que la Navidad es la reconversión de la Saturnalia o de la festividad del Sol Invictus que se celebraba en Europa por aquella época (siguiendo este principio, se plantea la hipótesis histórica de que Jesús de Nazaret NO nació en Navidad, sino que eso ha sido algo adecuadamente adaptado para que los nuevos creyentes tuvieran algo que celebrar ese día. Un par de generaciones y, ¡PAF! ya se había olvidado todo. En realidad es una medida muy inteligente, si lo pensais).
Consideran todo lo que tenga que ver con bailes y canciones como demoníaco. Si os fijais, hasta bien entrado el s.XX, las guitarras no empiezan a entrar en las parroquias. Y, cuando lo hacen, ¿os habeis fijado cómo? SI. Cogiendo canciones de Simon y Garfunkel o los Beatles y cambiándoles la letra. La tradición católica se mantiene...
Y no pensemos que eso del miedo es algo que la Iglesia ya no promueve desde hace siglos. Os recuerdo nuevamente la agenda que me regalaron los agustinos. Esa agenda donde aparecían viñetas con el martirio de los santos. Vi esas imágenes en 1990. Sólo unos años después, el personal se rasga las vestiduras cuando se ve una teta por la tele o alguien dice "polla" en horario infantil. De puta risa.
Por tanto, llegados a este punto, cuando la gente dice que el Halloween es una festividad angloamericana que nos han metido con calzador, me gusta pensar que más que eso, en realidad es una fiesta mucho más antigua que el Día de Todos los Santos. Un día que han intentado acallar durante siglos y que, poco a poco, está regresando al lugar donde le pertenece. Con tristeza, pienso que la Iglesia, que está empezando a perder el control de mucha gente (para empezar, de ellos mismos, tal y como cuentan las noticias), lo único que puede hacer es cabrearse. Llamar "perdidos" a aquellos que no se someten al yugo que ellos imponen. Recomendar soberbias memeces para ganar un par de fieles. Acusar de demoníaco y terrorífico a todo aquello que no son capaces de entender. En resumen, comportarse como una manada de perfectos hipócritas que no tienen ni puta idea de dónde se han dejado la cara.
Así que, si me lo preguntais... sí, prefiero ver a un montón de niños sonrientes vestidos de Drácula que no hacen daño a nadie y se lo pasan del carajo, antes que limitarme a comer huesos de santo y pensar en los ganchos que le clavaron a Santo Tomás en las tripas...

2 comentarios:
Fabulosa entrada, Javi. Pero como te decía en facebook, te excomulgan fijo.
Gracias, Alejandro!
Bueno, mientras no me quiten el poco dinero que tengo para comprarme mis Hellblazer podemos decir que podría ser peor!
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