jueves, 5 de julio de 2018

Mondo Chorra- Test distópico



Últimamente entro poco en redes sociales, y cuando entro... bueno, digamos que leo cosas que me llaman muchísimo la atención. Habida cuenta de ellas, he decidido preparar un bonito y nutrido test, para ir comprobando según qué teorías que empiezo a forjarme en la cabeza. Aunque largo (y muy largo, preparaos, que esto es para plantar el culo con tranquilidad y dedicarle un buen rato), he procurado ser lo más detallado y extensivo posible, a fin de evitar llegar a una conclusión basándome en tres o cuatro preguntas (Creo que ya os dije una vez que cosas como el Test de Blechdel me resultan una parida tan putamente simplista que las uso para limpiarme el culo con ellas después de cagar diarrea de esa amarillenta y con textura de mostaza de Dijón).
Cerdadas aparte, el planteamiento del test es muy sencillo: 30 preguntitas, a las que se contestan con un "sí" o un "no". Sin grises raros ni medias tintas. Simplemente pensad en lo que se os pregunta y contestad con toda sinceridad.
Ah, por supuesto, no tenéis que darme el resultado en ningún momento. Es un test hecho para que se responda en la intimidad, con el corazón en la mano y total honestidad.
Al final del post os explicaré un poco el objetivo del test y, más abajo, el sentido de cada una de las preguntas, argumentado de la forma más detallada que me ha sido posible.

He aquí las preguntas:

1. ¿Ves correcto que el sistema educativo enseñe a los menores a denunciar cualquier actividad que consideren sospechosa?

2. ¿Alguna vez has formado parte de juicios paralelos al sistema judicial, yendo más allá de tu opinión y llegando a exigir públicamente la ejecución de alguien?

3. ¿Alguna vez has difundido información falsa, manipulada o sin contrastar, basándote única y exclusivamente en tu ideología/ intuición/ experiencia personal como motivo para ello?

4. ¿Consideras que defender una causa que consideras justa legitima absolutamente cualquier método para defenderla, aunque ello implique el uso de discursos agresivos y/o violentos, manipular información o cualquier otro método que, en cualquier otro caso, se consideraría discutible?

5. ¿Consideras que la seguridad del ciudadano está por encima de otros valores, tales como la libertad individual, la presunción de inocencia o la intimidad?

6. ¿Consideras que el derecho a la libertad de expresión es por completo inviolable y carece de cualquier limitación legal o moral?

7. ¿Alguna vez has cuestionado públicamente una resolución judicial, aun sin conocer los datos del sumario y basándote solo en conjeturas personales, tu intuición o en información proveniente de una fuente ajena al sistema judicial?

8. ¿Tiendes a pensar que los medios están en posesión de toda la información necesaria para formarte una idea de lo que sucede realmente? Si no es así, ¿consideras que la veracidad se encuentra en Internet?



9. Ante un problema alarmante de seguridad ciudadana, ¿consideras oportuno que se dé al ciudadano la posibilidad de defenderse por sí mismo, con medidas tales como organizar patrullas ciudadanas o el permiso para portar útiles de defensa personal?

10. ¿Consideras que la mayor parte de los problemas de la sociedad actual provienen de una única fuente?

11. ¿Ves oportuno que la opinión pública pueda influir en las decisiones de los jueces?

12. ¿Eres partidario de que se publiquen en los medios de comunicación o en cualquier otro medio público las caras y los nombres de acusados en un crimen, aun a sabiendas de que todavía no han sido condenados?

13. ¿Alguna vez has atribuido la ideología de alguien solo en base a algo que ha comentado, o en base a lo que ha creado, en el caso de que ese alguien se dedique a las artes?

14. ¿Apoyarías medidas consideradas radicales, tales como segregación de determinados grupos sociales, detención preventiva de sospechosos, o toques de queda si así se garantiza la seguridad del ciudadano de a pie?

15. ¿Alguna vez has participado en campañas de odio en redes sociales, compartido tweets que atacan a alguien con nombres y apellidos, o alguna actividad similar solo porque considerabas que esa persona se lo merecía?

16. ¿Alguna vez has apoyado la retirada de contenido artístico, tales como libros u manifestaciones artísticas de cualquier tipo porque consideras que atentaban contra tus valores?

17. ¿Tiendes a sentirte ofendido por comentarios que lees, aunque dichos comentarios no vayan dirigidos a ti?

18. ¿Consideras que la pertenencia a un grupo o colectivo social sensible justifica discursos de odio contra otras ideologías que se consideran "contrarias" o "enemigas"?

19. ¿Consideras lícito que el sistema permita que algunos inocentes acaben en la cárcel si eso garantiza que ningún culpable escape a la justicia?

20. ¿Alguna vez has participado en alguna campaña o protesta social en la red? Si es así, ¿has participado activamente durante dos semanas o menos?



21. ¿Alguna vez has utilizado una consigna como respuesta durante una discusión con alguien, aun a sabiendas de que no tienes muy claro lo que esa consigna significa realmente/no sabes a ciencia cierta quién ha acuñado dicha consigna ni por qué?

22. ¿Consideras que la opinión de alguien no es relevante mientras no pertenezca a algún colectivo públicamente reconocido?

23. ¿Consideras que la opinión de alguien, aun sesgada/ sin contrastar/ sin conocimiento está al mismo nivel que la de alguien formado, solo por el hecho de ser una opinión?

24. ¿Consideras que vivimos en un mundo más inseguro que en cualquier otra época de nuestro pasado reciente?

25. ¿Votarías a un partido que te promete que sabe cómo arreglar los problemas del país, aunque no te diga absolutamente nada de sus métodos?

26. ¿Alguna vez has intentado modificar o imponer la forma de hablar de otras personas (véase obligándolas a usar eufemismos) solo para que su discurso sea más acorde a tu ideología?

27. ¿Alguna vez has empleado neologismos como forma de atacar la opinión de otra persona (o a otra persona, a secas), aun sin saber de dónde vienen dichos neologismos?

28. ¿Tienes la impresión de que la forma de vestir es motivo de ataques, ya sea verbales, físicos o de cualquier otra índole y que la forma para acabar con dichos ataques es cambiar la forma de vestir?

29. ¿Consideras que, si no tienes nada que ocultar, no hay ningún problema en que la autoridad pueda registrar tu domicilio sin una orden judicial previa, acceder a tus correos o escuchar tus conversaciones telefónicas?

30. ¿Consideras lícita la detención de alguien sin pruebas ni testigos, basándose dicha detención única y exclusivamente en una acusación verbal?


Gracias por vuestras respuestas.
Ahora mirad abajo y encontraréis las respuestas a las respuestas.
O a las preguntas.
O a ambas.




Si has contestado "Sí" a la mayoría de estas preguntas, FELICIDADES: Tú apoyarías un sistema totalitario. Y pasamos a ir argumentando por qué, punto por punto:



1. ¿Ves correcto que el sistema educativo enseñe a los menores a denunciar cualquier actividad que consideren sospechosa? Responder que sí a esto es un doble combo totalitario: por un lado, se permite el encuadramiento de la juventud en el sistema educativo, en base a una determinada ideología. Fijaos que he dicho "sospechosa", pero no he dado detalle alguno. Sospechoso puede ser alguien que CREEMOS que puede abusar de menores o alguien que consideramos de una ideología poco acorde con la sensibilidad (o pensamiento único, según se mire) regente. Por otro lado, fomenta una idea de una Caza de Brujas, cómodamente integrada en el sistema desde la más tierna juventud, donde cualquiera puede ser denunciado por ser comunista (como ya sucedía en la América de los 50) o, quién sabe, no apoyar la campaña que toque apoyar esta semana. Como referente, os remito a la novela 1984, de George Orwell. En su capítulo 5, se menciona que se entrena a los niños para denunciar a aquellos que contravengan los intereses del Estado, funcionando como espías que podrían denunciar a su propia familia.

2. ¿Alguna vez has formado parte de juicios paralelos al sistema judicial, yendo más allá de tu opinión y llegando a exigir públicamente la ejecución de alguien? La respuesta afirmativa de esta resulta bastante evidente: formar parte de juicios paralelos, aunque aparente ser muy "inconformista" pone en bandeja que cualquier grupo totalitario que prometa mano dura y que abogue por sentencias que impliquen la ejecución de alguien, o que no vea con malos ojos saltarse los derechos humanos sea apoyado con una facilidad pasmosa. Esto, por supuesto, no es más que una perversión de la justicia: la justicia, entendida desde la óptica occidental de los últimos... no sé, veinte, puede que treinta años, se ha venido viendo bien como un método de reinserción, bien como un método de compensación. La doctrina de venganza (otro nombre no tiene) no suele caber en un sistema judicial que aboga por esos valores. Lo curioso de todo esto es que ciertos países como Estados Unidos suelen ser partidarios de ella y se suele ver mal... hasta que algo gordo sucede en nuestro país y se cambia el discurso de la noche a la mañana.

3. ¿Alguna vez has difundido información falsa, manipulada o sin contrastar, basándote única y exclusivamente en tu ideología/ intuición/ experiencia personal como motivo para ello? Este es particularmente peligroso. En un medio como el virtual, los bulos se multiplican de una forma exponencial, llegando a difundir auténticas burradas. Pero hay que ver más allá de lo evidente: los bulos se crean siempre con un propósito, que es causar malestar en la población y dividirla. Como muestra, el famoso bulo de las violaciones masivas supuestamente producidas en Munich durante el fin de año. Según el bulo, se habían producido decenas (no dos ni tres) de violaciones en grupo, en plena calle, perfectamente organizadas y coordinadas... por (atentos) refugiados de origen sirio. Hicieron falta varios meses para que esta barbaridad se desmintiera y se reconociera que había sido inventada por un diario alemán de extrema derecha. Hasta nuestros telediarios se hicieron eco de ello.


Nos llegan a decir que fueron poseídos con penes por boca y, si ponen detrás que eran refugiados, fijo que habría gente que también se lo traga.
 Y el bulo también.


4. ¿Consideras que defender una causa que consideras justa legitima absolutamente cualquier método para defenderla, aunque ello implique el uso de discursos agresivos y/o violentos, manipular información o cualquier otro método que, en cualquier otro caso, se consideraría discutible? Este también es un asunto peliagudo. Bajo esta premisa subyace la filosofía de Maquiavelo, que básicamente asume que el fin justifica los medios. Llevada a un punto ligeramente extremo, podemos decir que si, por ejemplo, consideramos que lo justo es... no sé, no comer carne, luchar por los derechos de los niños del tercer mundo o luchar contra el cambio climático, tenemos perfecto derecho a partirle la cara a todo aquel que no suscriba al 100% lo que pensamos. O si no le partimos la cara, tenemos ya derecho a insultarlo, amenazarlo o ningunear su criterio. Esto, como no podía ser de otra manera, a lo que lleva es a radicalizar posturas y al clásico "Nosotros vs. Ellos" que, a fin de cuentas, no beneficia a nadie (más que aquellos que se beneficien de tener a la gente cabreada y peleándose entre sí, claro). Como ejemplos más claros... Entrad en Twitter y echad un vistazo al nivel de mala hostia condensada que se ve cada dos por tres.

5. ¿Consideras que la seguridad del ciudadano está por encima de otros valores, tales como la libertad individual, la presunción de inocencia o la intimidad? Nuevamente, podemos remitirnos a Orwell al hablar de esto. También un poco a Maquiavelo, ya que si consideramos que el fin (la seguridad) justifica los medios (supresión de libertades), lo que estamos haciendo es defender un bonito estado policial en el que todo bicho viviente (inocente o no) es sospechoso de... bueno, en un estado policial eres sospechoso y punto. El que manda no tiene por qué darte explicaciones acerca de por qué te pone una bolsa negra en la cabeza y te saca de tu casa en una lechera a las dos de la mañana. Por citar a Benjamin Franklin, "Quien sacrifica libertad por una seguridad temporal, no merece ni libertad ni seguridad".


Benjamin Franklin es este tío.
Fue presidente de los Estados Unidos.
Llega a ver el cirio que tienen montado con la seguridad hoy en día y fijo que se echa unas risas...


6. ¿Consideras que el derecho a la libertad de expresión es por completo inviolable y carece de cualquier limitación legal o moral? Responder que sí a esto es caer en una falacia de las grandes. Se tiende a ir de demócrata por la vida citando nuestra Constitución como si fueran las Tablas de la Ley... pero desde la más total y profunda ignorancia, y generalmente solo para citar nuestros derechos, pero jamás nuestras responsabilidades. Cuando se cita el famoso artículo 20, donde se reconoce que (y cito textualmente) "A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción", y "A reproducir información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades". Y dicho así, suena genial... pero vamos a pasarnos también por el artículo 15, que dice lo siguiente:
"Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra".
Dicho de otro modo: ponerte a atacar a alguien, denigrándolo públicamente, es atacar su dignidad y eso NO queda contemplado como derecho. Más bien cuenta como delito: están los delitos de Injuria y Calumnia, que cuentan como delitos contra el honor.
El delito de calumnia (Artículo 205 del Código Penal) constaría, a grandes rasgos, como imputar a alguien de un hecho delictivo a sabiendas de su falsedad; por lo que respecta al de injurias (Artículo 208 del Código Penal), son conductas o expresiones que tienen como objetivo lesionar la dignidad de otra persona, estima o fama, exigiéndose un ánimo de injuriarla. Dicho de otro modo, dar nombres y apellidos de alguien públicamente y ponerlo a parir con el único motivo de humillarlo. Un estado totalitario, ya refiriéndonos directamente al tema que nos ocupa, es el que se encarga de acabar con el derecho de la dignidad del prójimo en beneficio de un "bien superior" (que sería aquí la justificación para muchos que consideran que su causa es tan justa que no necesitan respetar a los demás).
El chiste es que un estado totalitario también se acaba cargando el derecho a la libertad de expresión y solo UNA forma de expresarse (la dominante) es la que acaba imperando.

7. ¿Alguna vez has cuestionado públicamente una resolución judicial, aun sin conocer los datos del sumario y basándote solo en conjeturas personales, tu intuición o en información proveniente de una fuente ajena al sistema judicial? Esto es algo bastante frecuente en los tiempos que corren, donde todo el mundo parece saber de todo y donde hay más criminólogos y detectives por kilómetro cuadrado que en todas las temporadas juntas de CSI. Y sí, esta actitud apoya un sistema totalitario, del mismo modo que sucedía en el punto 2. Estos planteamientos suelen provenir de una terrible desconfianza no solo en los tribunales, sino en los investigadores, policías, forenses y en cualquier profesional cuyo objetivo sea precisamente hacer prevalecer la ley. Cualquier "Indignado", habida cuenta de este tipo de actitudes, apoyaría a cualquiera que le prometa "mejorar el sistema".


Sumado a ese complejo de Bart Simpson que tienen algunos (¿Recordáis el capítulo aquel donde acusaban a Krusty y Bart investigaba la verdad?), no sé ni cómo los investigadores viven en las tinieblas. Lo único que tienen que hacer es entrar en Internet, ver lo que piensa la gente y hala. Investigación resuelta.


8. ¿Tiendes a pensar que los medios están en posesión de toda la información necesaria para formarte una idea de lo que sucede realmente? Si no es así, ¿consideras que la veracidad se encuentra en Internet? Un clásico de cualquier sistema totalitario: creer que la verdad se encuentra en la prensa es algo puramente Orwelliano, aunque podemos irnos casi a cualquier novela distópica y podemos percibir que es algo recurrente. Pero no nos engañemos, la segunda pregunta es igualmente peligrosa, si no más: pensar que la veracidad se encuentra en Internet es pecar de una inocencia tremenda. Es básicamente creer que cualquier persona anónima tiene mejores intenciones que los supuestos "malvados medios al servicio de poderes fácticos". Hablamos de gente que no sabemos a qué intereses sirve, ni cuáles son sus verdaderas intenciones. Dicha gente podría apoyar cualquier ideología extrema y nosotros ahí, dándoles la razón sin plantearnos ni por un segundo que lo que pueda estar diciendo sea un despropósito o esté mintiendo de forma descarada.

9. Ante un problema alarmante de seguridad ciudadana, ¿consideras oportuno que se dé al ciudadano la posibilidad de defenderse por sí mismo, con medidas tales como organizar patrullas ciudadanas o el permiso para portar útiles de defensa personal? Esto nuevamente nos remite al punto 2, pero solo en parte. También nos puede recordar a esas famosas "Milicias" que aparecen en los sistemas totalitarios, donde se confiere al pueblo cierta sensación de autoridad o de servicio al estado. En realidad, lo único que fomenta es la creación de pequeños escuadrones de la muerte que hacen que el miedo impere.
El hecho de ir armados por la calle es otro ejemplo de cómo la idea de miedo va calando en nuestra sociedad y cómo, poco a poco, podemos abrazar cualquier ideología extrema que nos permita combatirlo.


"Let's go!"


10. ¿Consideras que la mayor parte de los problemas de la sociedad actual provienen de una única fuente? Todo un clásico. El Immanuel Goldstein de Orwell se ha venido traduciendo en la realidad de múltiples formas: la amenaza judía de Hitler, los negros en los años 50 en América durante la segregación (o los japoneses en los 40, tras Pearl Harbor), el terror a los comunistas durante la Guerra Fría, el terror a los fascistas durante el estalinismo, los judeomasones en nuestra dictadura... y podemos seguir. Si algo tiene el s.XXI es que a diario surgen grupos y colectivos sociales, a cuál más cabreado. Y la mayoría de estos guerreros se define a sí mismo por el enemigo al que combate, al que culpa de todos y cada uno de los males del mundo. No falla: Cada vez que alguien achaca cualquier problema a un único enemigo o factor (o, mejor dicho, cada vez que atribuye la filiación a ese enemigo a cualquier persona o cosa que no casa con su credo), ya está apoyando conductas extremas que prometan erradicarlo.

11. ¿Ves oportuno que la opinión pública pueda influir en las decisiones de los jueces? Esto, aparte de ser una meada en todo un sistema judicial (aunque sea "en aras de la Justicia", que siempre queda guai decirlo para que la burrada resulte menos burra) es básicamente lo que hace cualquier lobby que se precie: ejercer presión sobre los medios o sobre el sistema para que sus intereses se vean favorecidos. Y no, no hacen ninguna labor social ni ningún favor a nadie: ninguno de estos grupos que operan medio a la vista, medio en la sombra, son filántropos o muchachos desinteresados que intentan hacer del mundo un lugar mejor. Como he mencionado arriba, son gente que tienen unos intereses, y buscan el modo de cumplirlos, caiga quien caiga. Sin importar verdades, mentiras o medias verdades, ni cortapisas morales. Como es de comprender, no son gente ni democrática ni con unos valores basados en las libertades individuales ni nada que resulte medianamente políticamente liberal. La respuesta afirmativa a esta pregunta es permitir que estos grupos puedan manipular a la opinión pública para que éstos les hagan el trabajo sucio.
El ejemplo más chulo que se me ocurre está en el Nuevo Testamento, en la parte que se refiere al juicio de Jesús y Barrabás. Sí, algo que tiene ya sus años, y cuya veracidad histórica queda muy en entredicho, pero que nos deja clarito cómo funciona la masa y lo fácilmente influenciable que es. ¿O ahora me vais a decir que nunca habéis pedido la cabeza de nadie solo porque os han señalado a quién hay que atacar?


Lo mismo cuando alguien es una especie de Mesías...


12. ¿Eres partidario de que se publiquen en los medios de comunicación o en cualquier otro medio público las caras y los nombres de acusados en un crimen, aun a sabiendas de que todavía no han sido condenados? Supongo que la mayoría de vosotros diría que sí a esta pregunta mientras la está leyendo, y solo los más partidarios de un sistema totalitario os mantendríais firmes hasta el final. Sin embargo, es totalitarista en ambos casos: pensemos en alguien que ha cumplido su deuda con la justicia tras haber sido hallado culpable, con todas las pruebas que queráis. Habiendo ya pagado su pena, no tiene absolutamente ningún sentido que la identidad de esa persona se ponga en una picota popular para que todo el mundo sepa que ha cometido un delito del tipo que sea. Sería dar por sentado que va a volver a delinquir, lo que ya desmonta por completo su derecho a la presunción de inocencia.
El segundo caso es incluso más flagrante, porque hablamos de dictar sentencia fuera de los tribunales y ANTES de que estos hallan fallado acerca de su culpabilidad. Dicho de otro modo, ya se está juzgando paralelamente a alguien, se le está declarando culpable y sin que este pueda defenderse.
Si os parece brutal, solo tenéis que echar un vistazo a cualquier red social. Esto es justo lo que se hace de vez en cuando. La mitad de las veces es hasta sobre gente que es inocente. Inocentes que han sido calumniados, humillados públicamente y demás.


13. ¿Alguna vez has atribuido la ideología de alguien solo en base a algo que ha comentado, o en base a lo que ha creado, en el caso de que ese alguien se dedique a las artes? Eso de decir "Tal dibujante es machista porque dibuja no sé qué", "Tal escritor es fascista porque escribe no sé cuántos", "No sé qué músico es un rojo"... Estos argumentos, que solemos soltar como si fueran Lacasitos, aparte de ser un juicio de valor de los gordos, resultan ser el primer paso para apoyar la censura. Existe un hecho falaz que consiste en asumir que la mano es igual a la creación, pasando por alto una máxima bastante más veraz: "El arte no son más que mentiras para contar la verdad". Podemos hablar en una novela sobre el maltrato, o bien el protagonista puede ser un asesino en serie, como en la archiconocida American Psycho, de Brett Easton Ellis. Podemos hablar de otra novela en la que se apoye un capitalismo salvaje (me viene a la mente Mercaderes del Espacio, de Frederick Pohl y Cyril Cornbluth), o abusos a menores (Las 120 Jornadas de Sodoma, del Marqués de Sade, por ejemplo). Sería muy aventurado, por no decir que sería de una caradura impresionante, usar la creación de un artista para sentar cátedra sobre su ideología. Más cuando existen conceptos como la sátira o la parodia, en los que se usan mentiras para hacernos ver lo que podríamos cambiar de nuestra sociedad. A veces, incluso, se usan como denuncia. Las novelas de Jack Kecthum, por ejemplo, tienden a mostrar el lado más oscuro y violento del ser humano, pero eso no quiere decir que el autor sea una persona violenta. Yéndonos al caso contrario, tenemos que Sir Thomas Malory escribía sobre el honor de los caballeros y el mismo pasó una buena temporada en la cárcel por violación. Algo similar sucedió con Geoffrey Chaucer, famoso por sus Cuentos de Canterbury, donde en algunos pasajes se hablaba de lo que era la moralidad de los actos (véase el cuento del Caballero, o la descripción del Párroco), y el cual fue juzgado por un delito conocido en la época como "raptus", que puede ser, bien violación (en inglés moderno "rape") o un secuestro con la intención de obtener dinero ("rapto", en español).
Asumir que la obra es un fiel reflejo de la ideología o la moral del autor es un error grave, y es en gran parte la base de la censura.


Vamos con la gilipollez padre, que cualquier día será lo normal en nuestro país: censurar los desnudos de la Capilla Sixtina.
La Capilla Sixtina, ¿vale?
En Roma.
El Puto Vaticano.
Mandada a pintar por el puto Papa.
El puto Papa no tenía remilgos a la hora de ver culos, tetas y penes (aunque hubo algún gilipollas que sí). En el s.XV.
Vámonos a unos 500 y pico de años más tarde y encontramos más papista que el puto Papa.



14. ¿Apoyarías medidas consideradas radicales, tales como segregación de determinados grupos sociales, detención preventiva de sospechosos, o toques de queda si así se garantiza la seguridad del ciudadano de a pie? Nadie que sea extremista (o casi nadie, porque de todo tiene que haber) va a reconocerse como tal. Nadie va a proclamar a los cuatro vientos que es racista o un extremista religioso, pero eso no quiere decir que no los haya. Hoy en día las posturas polarizadas y los pensamientos radicales están proliferando de un modo alarmante. Tal es el caso de que, habida cuenta de según qué acontecimientos (hábilmente colocados en nuestro inconsciente colectivo por los medios, que nos dicen lo que debemos temer y lo que debemos odiar), no tardamos en exigir "Entornos seguros", "Prisión preventiva" y demás cosas que lo único que hacen, más que generar seguridad (solo se quedan en la ilusión de seguridad) es ponernos por delante un enemigo al que ver como amenaza. A partir de ahí, la marginación, que en otros contextos nos resulta insoportable, aquí empieza a verse como "entendible" o incluso "respetable", pero no deja de ser eso: marginación. No se ha dejado de excluir a un colectivo, del tipo que sea, por cuestiones de seguridad, independientemente del hecho de que todos los miembros de dicho colectivo sean verdaderamente culpables de lo que se les acusa o no. Eso da igual: cuando se busca seguridad, no importa que caigan inocentes, ni que se juzgue a nadie de antemano.
Eso a los totalitaristas les encanta.
Como ejemplo: me vuelvo a la América de los años 50, todo un ejemplo de "Democracia" (lo entrecomillo porque el descojone es total). En esa época se solía segregar a los negros (hoy en día Afroamericanos, por no herir sensibilidades, cuando el racismo está en considerar que son animales, independientemente del término que se use) porque se les consideraba "delincuentes", "asesinos" o "violadores". Decidme si esto os suena a algo hoy en día.

15. ¿Alguna vez has participado en campañas de odio en redes sociales, compartido tweets que atacan a alguien con nombres y apellidos, o alguna actividad similar solo porque considerabas que esa persona se lo merecía? El odio en el mundo digital es tan claro y tan efímero que es inevitable pensar que es dirigido. Odiamos a tal persona porque nos han dicho que ha hecho algo malo, o porque ha dicho algo y de pronto alguien lo ha interpretado como algo horrible. O bien ha hecho algo malo de verdad y el resto de los mortales, en su Superioridad Moral (porque aquí los primeros que hablan son los que pueden tirar la primera piedra, Nobles Seres Por Encima Del Bien Y Del Mal) han decidido que esa persona es indigna y debe ser perseguida, insultada, vejada, amenazada de muerte y sodomizada verbalmente hasta que... bueno, hasta que una semana o dos después se dicta que hay que linchar a otro.
Es una actividad de justicieros que me lleva a varios puntos que ya he explicado. No deja de ser un clásico. Si queréis un ejemplo, podéis verlo con bastante claridad en la serie de televisión británica Black Mirror, en el último capítulo de su tercera temporada, "Hated in the Nation", traducido como "Odio Nacional".


Os dicen que odiéis a un señor con bigote al que no conocéis, o al que apenas conocéis.
Por algo que dicen que ha dicho.
Por algo que se supone que ha hecho.
Y aquí no se pregunta. Todos a trincar lo primero que se tenga a mano para estamparlo contra su foto.


16. ¿Alguna vez has apoyado la retirada de contenido artístico, tales como libros u manifestaciones artísticas de cualquier tipo porque consideras que atentaban contra tus valores? Esto, dependiendo del contexto, se puede ver como algo más prosocial. Incluso como algo guai. Recordemos aquellas plataformas que exigían la retirada del libro Cállate y sé sumisa, o de otro más antiguo llamado Todas putas. Incluso de 50 Sombras de Grey. En Estados Unidos, hará cosa de un año o dos, salió una señora diciendo que quería que retiraran de la lectura obligatoria en los institutos Matar a un Ruiseñor porque (atentos) se mencionaba la palabra "Nigger" ("Negrata") y eso le resultaba ofensivo... sin pararse a pensar que la obra en sí precisamente ataca al racismo como ideología. Más cerca en el tiempo y de nuevo en nuestro país, tenemos el caso de Javier Ochoa, que reproduzco aquí (nótese lo "imparcial" del titular, ya puestos):

http://www.estandarte.com/noticias/premios/javier-ochoa-y-su-novela-sexista-premiada-en-jan_1942.html

Para muestra, un botón: de la gente que propuso la retirada del premio, hubo quien afirmó, sin pudor alguno, no haber leído la novela siquiera. Pero no pasaba nada: la acusación ya estaba lanzada, y salió adelante.

Y con esto volvemos a lo que planteaba algo más arriba: damos por sentadas según qué cosas y somos incapaces de entender que el arte como tal no "fomenta" nada, sino que es un reflejo de una sociedad tirando a enferma. Creo que fue Lázaro Carreter el que decía que el arte es como un espejo, así que si no te gusta lo que refleja, cámbialo en vez de cargarte el espejo. También pasa que esta sociedad moderna parece ser incapaz de asumir que existen cosas más allá de sus narices y que ya no basta el limitarse a no consumir lo que a uno no le gusta; también hay que erradicarlo de la faz de la tierra para que nadie más lo haga.
Si esto no es ser totalitarista, no sé lo que sí lo es.


Es una idea muy similar a la que nos contaba Bradbury en Fahrenheit 451. Achacar a la cultura de algo pernicioso, tal como de que hace nuestra vida más triste o más miserable porque nos hacen pensar o imaginar.
Ya estamos empezando por decir que se deben retirar libros o películas con villanos (o personajes) que maltratan mujeres o niños "porque fomentan esas actitudes".
Lo próximo es que no puedan decir palabrotas.
O que no puedan ser malos.
Y seguimos sin darnos cuenta de que los verdaderos villanos, los que hacen daño de verdad, NO están en la ficción.


17. ¿Tiendes a sentirte ofendido por comentarios que lees, aunque dichos comentarios no vayan dirigidos a ti? Esta pregunta está íntimamente relacionada con lo anterior. Esa especie de "derecho a la ofensa" (que no sé de dónde narices se lo han sacado) parece ser el argumento estrella para arremeter con cualquier cosa que a uno no le gusta y hacer lo posible por que sea destruida. En cuestiones de totalitarismo y demás, normalmente es el arte el primero en llevarse los palos (literalmente, no tenéis más que recordar aquellas escenas de los taliban entrando en aquel museo y reventando esculturas a golpe de mazo, o dinamitando templos a lo largo y ancho de oriente medio y próximo), pero no queda ahí la cosa. Cada vez que hemos visto a alguien en una red social decir "No me gusta tu comentario, bórralo" ya estamos viendo muestras de un totalitarismo atroz. Curiosamente, muchos de esos que enarbolan ese derecho a la ofensa luego aseguran ser los liberales más grandes que ha parido madre. Y lo son... siempre y cuando lo que lean sea acorde con su ideología.
Pues esos también apoyarían un sistema totalitario sin pensárselo demasiado. Siempre que les prometan erradicar esa clase de cositas que les resultan tan insoportables, claro.



18. ¿Consideras que la pertenencia a un grupo o colectivo social sensible justifica discursos de odio contra otras ideologías que se consideran "contrarias" o "enemigas"? Otro clásico del totalitarismo más rancio. La cultura del Nosotros vs. Ellos y eso de ponerse una chapita funciona que te cagas para imponer un sistema de este tipo. Junto con el miedo al diferente, la pertenencia casi sectaria a un grupo social o político determinado es fundamental para el alzamiento de grupos radicales. Ideologías de partido, consignas... todo acaba derivando en imposiciones de pensamiento único y cacerías de disidentes hasta ir formando, poco a poco, un bonito sistema de encuadramiento donde la diversidad y el librepensamiento son poco menos que delitos (mínimo, son vistos como algo sospechoso). En el momento en que un grupo se define a sí mismo por el enemigo al que dice odiar, tenemos un precioso grupo totalitarista que se escuda en lo que ha sufrido o en tener razón (aunque eso no sea ni cierto) para poder arremeter contra el que han decidido arremeter.
Si tengo que pensar en un ejemplo acerca de esto, el mejor que me viene al a cabeza (lo siento, no son horas de tener la mente del todo lúcida) aparece en la película La Ola, de Denis Gansel... pero no del modo en que puede parecer en un principio. Lo de la pertenencia y tal se ve claramente en el grupo "Autárquico" de la película... pero lo del discurso de odio por parte de un colectivo sensible se puede apreciar de una forma sutil (pero no menos interesante) en el grupo que se podría definir como "Anarquistas", representado en la peli por los chicos que trabajan en el periódico del instituto. Estos surgen precisamente como movimiento reaccionario ante el nacimiento de La Ola y la única razón que tienen para existir como tal es enfrentarse a ese grupo. Por ello, no dudarán en repartir panfletos desinformativos, difundiendo bulos sobre La Ola, porque consideran que "Aunque sea mentira, deben detenerlos". Totalitaria La Ola, totalitarios ellos también, puesto que son incapaces de coexistir con ellos, pensando diferente.


Formar parte de algo es guai.


19. ¿Consideras lícito que el sistema permita que algunos inocentes acaben en la cárcel si eso garantiza que ningún culpable escape a la justicia? Esto parte de un principio bastante demagógico basado en el "Ningún culpable suelto" y en el consabido "Para hacer una tortilla hay que romper los huevos", basado en el principio de Maquiavelo, una vez más. A un sistema totalitario (o a sus simpatizantes) les da igual que caigan inocentes si con eso pueden asegurarse que los que se consideran culpables paguen por lo que han hecho. Pero no nos engañemos, esto no es ni de lejos un sistema basado en la justicia, sino en la obsesión por cazar culpables. Muy propio de Estados Unidos, una vez más (parece que los estamos imitando demasiado últimamente, y no en lo bueno, que se diga), donde la idea es que alguien pague por el crimen (véase la fama que tiene el Corredor de la Muerte, o incluso Guantánamo, llevando la cosa a otro nivel) y dar la sensación de que el pueblo debe temer a la Justicia para no salirse mucho del tiesto. Hoy en día, y ya en nuestro país, parece que ciertas reformas del Código Penal que se vienen pidiendo a gritos no contemplan tanto que el sistema esté blindado de resquicios legales que impidan que un culpable salga de rositas, sino más bien de que haya una venganza por lo que se ha hecho... sea él el culpable o no.
Casos así que recordemos... Dolores Vázquez. Encarcelada sin pruebas, juzgada públicamente por un asesinato que no cometió (aunque en realidad se juzgó la relación que había mantenido con la madre de la víctima del crimen). Llamada "Asesina" por la prensa. El verdadero asesino tuvo que matar de nuevo para que se demostrase que era él el culpable.
Pero la sociedad necesitaba una cabeza que rodar. Lo llamaron justicia y no. Fue un acto de simple y llana venganza.


Nadie escapa.
NADIE.


20. ¿Alguna vez has participado en alguna campaña o protesta social en la red? Si es así, ¿has participado activamente durante dos semanas o menos? Esto, que puede sonar a conducta prosocial, también tiene un tufillo totalitarista que echa para atrás. No en el hecho de participar en la campaña o en la propuesta en sí, sino en lo que planteo justo a continuación: la permanencia en el tiempo. Viviendo en una era como la que vivimos, es fácil fijarnos que las noticias "de rabiosa actualidad" y los temas "candentes" no duran en la opinión pública más de dos o tres semanas, como máximo. Para explicar este ejemplo, me iría a lo que planteaba Aldous Huxley en Un Mundo Feliz. En esta distopía, se bombardeaba a la gente con tal cantidad de información acerca de algo que eran incapaces de mantener la atención sobre ese algo mucho tiempo. Esto producía que al principio hubiese un notable interés por algo, para luego abandonarlo por completo. Es un método totalitario de acabar con cualquier causa o implicación de una forma récord. Pensad en lo que hacen los medios cada vez que hay un tema de moda: cualquier otro de interés que hubiera antes desaparece mágicamente. Paralelamente, la gente se implica, se posiciona y se enfrenta a sus semejantes llegando a un fanatismo bastante patente... para luego abandonar dicha causa y ponerse a lo que toque la semana siguiente. Todo dirigido de una forma por completo descarada pero, pese a eso, la mar de efectiva.

21. ¿Alguna vez has utilizado una consigna como respuesta durante una discusión con alguien, aun a sabiendas de que no tienes muy claro lo que esa consigna significa realmente/no sabes a ciencia cierta quién ha acuñado dicha consigna ni por qué? El uso de lemas o consignas, algo que está muy de moda últimamente, es otro clásico. No es más que una forma hiper-mega-resumida de una ideología de partido, sintetizada y comprimida para un uso rápido. Generalmente este resumen es tan extremo que ni siquiera se llega a profundizar en lo que realmente implica la ideología de fondo, pero se esgrime igualmente para zanjar cualquier discusión. Algo no muy similar a lo que sucede con los dogmas de fe, en los que se impone un pensamiento de forma mántrica, sin dar lugar a discusión o cuestión alguna.
Una consigna, además, tiene otro efecto, que es el manifestar la pertenencia a un grupo o colectivo y, de nuevo, lo del "Nosotros vs. Ellos". Alimenta al prójimo a base de consignas y lo tendrás dividido, peleando en luchas intestinas por algo importante o por absolutas estupideces y sin opción a razonar.


Fistro, cobarderl y pecadorl.


22. ¿Consideras que la opinión de alguien no es relevante mientras no pertenezca a algún colectivo públicamente reconocido? Esto es muy típico de los totalitarismos que se suelen dar en Oriente. Ciertas culturas, en las que se niega por completo la importancia del individuo, basan la fuerza en el número. En otras palabras, si un sujeto A sostiene una idea, por buena que esta sea, no será escuchado en lo más mínimo a menos que sea respaldado por un millón de sujetos. Es el viejo principio falaz de "Mil millones de chinos no pueden estar equivocados". La cosa es que sí que pueden estarlo. Que muchos piensen lo mismo en absoluto significa que tengan razón; solo que su error es viral.
Esto igual nos parece una marcianada, así visto, pero si lo planteamos en occidente, nos encontramos que ya hay gente que se define a sí misma por el colectivo al que pertenece. Una forma muy cómoda de etiquetarse y de asegurarse un sentimiento de pertenencia con el cual manifestar su identidad. En cierto sentido, es algo así como si sacrificaran su identidad individual para mostrar su identidad grupal.
Echad un vistazo en cualquier red social y mirad la información en los perfiles de vuestros contactos. Pensad en cuántos de ellos se definen a sí mismos por el grupo social (político, religioso o ideológico de cualquier tipo) al que pertenecen.
Etiquetas.
Como productos en un supermercado.

23. ¿Consideras que la opinión de alguien, aun sesgada/ sin contrastar/ sin conocimiento está al mismo nivel que la de alguien formado, solo por el hecho de ser una opinión? Otro clásico, muy equiparable al que hemos mencionado arriba sobre la libertad de expresión. Esgrimir ese derecho falaz que equipara una opinión basada en la ignorancia a cualquier otra es un argumento fabuloso para aplastar cualquier opinión razonada y hacer prevalecer la fuerza del que grita más. Una persona puede argumentar algo a favor o en contra de cualquier tema, pero siempre que aparece alguien diciendo "Yo de esto no entiendo, pero (y a continuación un juicio de valor)" ya está echando por tierra el principio de la dialéctica, que consiste en intercambiar información para llegar a una conclusión. Al esgrimir esa frase no solo no se reconoce la ignorancia (algo loable), sino que se hace gala de ella y se usa para desvirtuar el conocimiento. Es el clásico argumento de "Tú es que te crees que lo sabes todo" o el "¿Qué pasa, que entonces no puedo opinar?". Ambos son argumentos falaces que lo que hacen es ningunear la opinión formada para que prevalezca la basada en prejuicios.
En un estado totalitario (o en la mayoría, al menos) lo primero es callar las voces intelectuales, las que tienen espíritu crítico o inquietudes. Al final, las que se quedan son las que han aplastado a todas las demás. Y generalmente no dicen nada bueno.




24. ¿Consideras que vivimos en un mundo más inseguro que en cualquier otra época de nuestro pasado reciente? Otro clásico, y del que ya he hablado anteriormente en otros posts. Un estado totalitario, si se vale de algo, es de crear miedo en la población: miedo al diferente, al que viene de fuera, al que piensa distinto. Ese miedo es fácilmente inoculado en la población gracias a los medios (y vete tú a saber qué mano está tras ellos en realidad). Si hoy mismo hiciéramos una encuesta, muchísima gente (no me atrevo a decir que la mayoría, pero si fuera cierto tampoco es que me fuera a extrañar) diría que sí, que vivimos en un mundo tan inseguro que da auténtico miedo salir a la calle.
Y eso es justo lo que quieren que pensemos.
Ha habido estudios (en cuanto los encuentre os los paso) en los que se ha demostrado que las tasas de crimen, por lo general, tienen poco o nada que ver con la percepción de inseguridad. A menudo ha descendido el crimen pero los medios nos bombardean con asaltos, apuñalamientos, secuestros, violaciones masivas... y nadie dice que no se produzcan, pero el efecto que los medios producen multiplica la intensidad de su presencia.
Supongamos que en lo que va de semana ha habido tan solo ocho apuñalamientos en todo el país. Sí, es un ejemplo muy llevado al extremo, pero quiero simplificarlo para que se vea claro.
Ocho apuñalamientos, entre cuarenta millones de habitantes. Realmente es un porcentaje muy bajo. Más si añadimos en este hipotético caso que el año anterior fue el doble.
Ahora pensad en lo que sucede si se omite este último detalle y se bombardea durante días lo de los ocho apuñalamientos en una semana: que la percepción de inseguridad aumenta.
Pues eso es, a un nivel algo más elaborado, lo que viene sucediendo en los medios. Si no, echad un vistazo a las noticias "de moda": primero pasamos de las muertes por violencia de género, que sí, que es correcto denunciarlas públicamente. Pero es que, poco después, esas muertes desaparecieron drásticamente de nuestros telediarios (¿Ya no se mata a nadie por violencia de género? ¿Es que estamos de cachondeo?) y lo que tenemos son noticias de violaciones, y además, grupales. A diario.
Entre medias de eso, tuvimos noticias sobre bullying (una a la semana, al menos), incendios (uno al día o cada dos días) o de abusos de menores (también bastante frecuentes). No deja de ser curioso el hecho de que la frecuencia de estos crímenes aparezca o desaparezca de una forma tan curiosa, según la prensa...
... O simplemente no es cuestión de que aparezcan o desaparezcan: tal vez es cuestión de lo que se omite o lo que no.
Y en respuesta a la pregunta, si de verdad pensamos que ahora vivimos con mayor inseguridad que en la época del Vaquilla o el Torete, en los años en los que la heroína campaba a sus anchas por los barrios, es para hacérnoslo mirar.


Y en su época pasaba del estilo: veíamos estas pelis y se nos ablandaba la caca...


25. ¿Votarías a un partido que te promete que sabe cómo arreglar los problemas del país, aunque no te diga absolutamente nada de sus métodos? Esto nos puede sonar a perogullo, pero se hace cada dos por tres en el mundo occidental. Cada vez que hay una crisis económica de cualquier tipo y se disparan las desigualdades sociales, surgen los clásicos partidos que prometen que el país será grande de nuevo y que habrá pan en cada casa.
Nos podemos ir a Donnie, que es el ejemplo más evidente, pero vamos a ir echando un vistazo a la vieja Europa, que se supone que es más "sabia". Por aquí y por allá han surgido grupos de marcadísima ideología totalitaria (y además, sin vergüenza alguna en reconocerlo) y la gente les ha votado histéricamente porque han antepuesto esa mágica solución a los métodos que se piensan usar para llegar a ella. Vemos una peli y nos echamos las manos a la cabeza viendo lo que se hizo con los judíos durante la II Guerra Mundial, a los que se comparaba con perros y a los que se acusaba de todos los males... y partidos que prometieron solucionar ese problema de forma tajante.
La población alemana que había votado al partido nazi no tenía ni la menor idea de lo que se había hecho con la población judía (también alemana, por cierto, en muchísimos casos) durante la guerra. Fue ya cuando se descubrieron los campos de concentración tras la victoria aliada cuando el personal se echó las manos a la cabeza, aludiendo que no tenían ni la menor idea de lo que estaban haciendo sus líderes. Esos líderes a los que ellos habían aplaudido cuando señalaron un enemigo al que odiar y prometieron salvar el país.
En España también hemos tenido casos de partidos que han ganado unas elecciones sin un programa claro, y básicamente gracias a una gestión bastante desastrosa del gobierno anterior. Y, aunque no han matado a cinco millones de personas, nos hemos echado las manos a la cabeza también con lo que han hecho. No han llegado a poder definirse como "totalitarios", pero oye... Lo mismo los próximos a los que votemos con promesas así sí que lo serán...


"WHAT THE FFFFFFFFFFFFFFFF.....????"


26. ¿Alguna vez has intentado modificar o imponer la forma de hablar de otras personas (véase obligándolas a usar eufemismos) solo para que su discurso sea más acorde a tu ideología? Modificar el lenguaje es una forma muy básica de totalitarismo. Implica, aparte de atentar contra la naturalidad de la lengua, usarla de una forma por completo dirigida y acorde a según la ideología imperante. Es una forma muy evidente de censura, en la que ciertos términos son "evitados" (¿Veis? Esto es un eufemismo para decir "Prohibidos") para no "herir sensibilidades" (otro eufemismo, para "No decir las cosas de forma contraria al pensamiento regente"). Esta perversión del lenguaje puede verse de una forma muy evidente, por poner un ejemplo claro, de nuevo en Orweel. En  1984 el uso de la Neolengua buscaba de forma sistemática destruir cualquier forma de expresión ajena al Partido. Con esta Neolengua, se elimina cualquier significado no deseado de una palabra, o queda dirigido hacia la ideología dominante.
Hoy en día, eso de los eufemismos es una herramienta que no solo usa el gobierno (véanse las "dimisiones en diferido"), sino que la misma población hace cosas así. Ya se están imponiendo formas de hablar (véanse los absurdos genéricos terminados en -e... ¿Quién ha decidido que sean en   -e y no en -i, por ejemplo?) por completo artificiales y basadas en cuestiones más ideológicas que lingüísticas.
Ya mismo no podremos decir "De puta madre" porque suena a machista (aunque lo usemos hombres y mujeres, sin atender a nuestra raza, credo o ideología y sin que por ello pensemos que una mujer es puta per se) y tendremos que decir "Dobleplusbueno". Entonces Orwell se descojonará en la tumba.


Y están los que los usan y encima mienten.
Y el personal mojando los pantalones de gusto...


27. ¿Alguna vez has empleado neologismos como forma de atacar la opinión de otra persona, aun sin saber de dónde vienen dichos neologismos? Otra variante de la Neolengua, que no aparece tanto en Orwell sino en la escalofriante vida real. De un tiempo a esta parte, se han ido creando según qué términos con la idea de marcar una pertenencia a un grupo o, más concretamente, para atacar a cualquiera que no se identifica con dicho grupo. Me viene a la cabeza el clásico "Manspreading", que es básicamente un neologismo que se usa para poner a parir al "despatarrao" de trenes, autobuses o cualquier otro asiento público... pero con la connotación de que al despatarrarse limita el espacio personal de una mujer.
La cuestión es que en Estados Unidos (lugar donde nació este término, si las fuentes no me fallan), la queja contra el manspreading no venía de esa ocupación de un espacio personal... Sino por la idea de mostrar los genitales, tal y como se va contando aquí.

https://www.independent.co.uk/voices/comment/i-need-to-sit-that-way-because-of-my-balls-and-6-other-misguided-defences-of-manspreading-on-public-9976792.html

La cuestión es que este debate en Estados Unidos llega a absurdos tales como meter en el lote lo de dar el pecho en público, que también se considera ofensivo por aquellos lares. Obviamente, ese argumento no iba a colar en Europa, donde no tenemos (de momento, pero todo se andará) una fobia a los genitales tan brutal como en tierras americanas. Así que se cambió el argumento... y coló. La gente usó el eufemismo sin tener ni zorra de dónde venía y sin darse cuenta de que estaban siendo abiertamente (nótese mi ingenioso juego de palabras) manipulados.
Y ahí lo tenemos: más gente cabreada.


Tranquis, si no hay espatarramiento puedes sentarte de la forma más incivilizada posible.
Mientras no se adivinen los cataplines o la zona potorril...



28. ¿Tienes la impresión de que la forma de vestir es motivo de ataques, ya sea verbales, físicos o de cualquier otra índole y que la forma para acabar con dichos ataques es cambiar la forma de vestir? Este punto está siendo muy candente últimamente, ya que muchos de los casos sobre violaciones con los que nos han venido bombardeando de forma masiva en nuestro país han sacado el debate a colación. Y oye, tú le preguntas a la gente cuando violan a alguien y lo primero que hacen es repetirte como papagayos la consigna de "No es no" y la de "Mi forma de vestir no determina mi consentimiento".
La guasa es que luego no nos lo creemos. Solo entrad en cualquier red social más o menos pública y echad un vistazo a los comentarios donde una chica sube fotos suyas en bikini o (los dioses no lo quieran por tanta impureza) desnuda. No tardan en aparecer los "Hiluminaos" (de ambos géneros, que de esto no se escapa nadie) diciendo que luego no se extrañen si las violan y demás gilipolleces.
Lo llamo hipocresía y me quedo corto.
La cuestión es que esa idea la tenemos muy metidita en nuestro ADN occidental y tolerante. Hasta el punto de que he llegado a escuchar, ante los casos de violación masiva de los que se han encargado muy concienzudamente de informarnos, que ya mismo una mujer va a tener que ir tapada en agosto si no quiere que la violen. Dicho por propias mujeres.
Y no.
Volvemos nuevamente a la política del miedo, sumado a una política de represión brutal, en la que, de forma muy sutil, ya se está diciendo cómo debe ir vestida una mujer para evitar según qué cosas.
Quiero pensar que esto último, por el momento, no es el pensamiento dominante. Pero me asusta ver que ya empieza a proliferar.
Y lo de llamar "puta" a una por su forma de vestir... venga, ahora me decís que no lo habéis escuchado en vuestra vida. Yo os contestaré, preguntándoos en qué cueva os habéis estado refugiando todo este tiempo para no escucharlo.


Anda que no lo hemos visto veces: una moza sube una foto en bañador.
Por un lado están los marranos de turno que le mandan fotos de sus mingas o les cuentan, con todo lujo de detalles, por dónde les restregarían el nabo a la moza en cuestión.
No faltan tampoco las desgraciadas (no tienen otro nombre) que se van para la chica, dicen que es una puta y (atención) les dicen que "vistiendo así dejan en mal lugar a las demás" y que "van pidiendo guerra".
Y la pobre chica, que solo quería lucir palmito (algo que, qué coño, es putamente respetable y no hace daño a nadie), si no tiene un carácter de tres pares para decirle a toda esa manada de anormales que le coman el ano recién cagao, encima se verá en situación de tener que dar explicaciones acerca de lo que hace o lo que deja de hacer.



29. ¿Consideras que, si no tienes nada que ocultar, no hay ningún problema en que la autoridad pueda registrar tu domicilio sin una orden judicial previa, acceder a tus correos o escuchar tus conversaciones telefónicas? Esto lo he escuchado de vez en cuando, sobre todo cuando ha habido alertas de terrorismo. Nos lleva de nuevo a lo de la libertad y la seguridad. Y la frase que abre la pregunta es otro de esos mantras que se usan para justificar actividades por completo totalitarias.



"Pero, ¿quién les eligió? ¡Fuiste tú! ¡Vosotros les nombrasteis! ¡Vosotros le disteis el poder de tomar decisiones en vuestro lugar! Habéis aceptado sin dudar sus órdenes sin sentido. Podrías haberles detenido. Solo teníais que decir 'No'. No tenéis agallas. No tenéis orgullo".



30. ¿Consideras lícita la detención de alguien sin pruebas ni testigos, basándose dicha detención única y exclusivamente en una acusación verbal? A esta pregunta le pasa como a la 28, que así en frío todos decimos que no... pero luego, dependiendo del caso (maltrato, abusos de cualquier tipo) cambiamos por completo el discurso y somos capaces de meter en la sombra a alguien sin pruebas solo porque creemos que así estamos más seguros que dejando libre a alguien cuya culpabilidad no se ha probado. Me viene a la mente el caso de Rafael Ricardi, que fue acusado de violación y condenado a 13 años de cárcel sin más pruebas que su toxicomanía y un reconocimiento visual (la víctima le confundió con el verdadero criminal, que al parecer, se le parecía bastante). Las pruebas de ADN, mucho tiempo después, determinaron que era inocente. Al final, la oleada de violaciones en el Puerto de Santa María no cedió hasta que se dio con el verdadero culpable. Nadie le pidió perdón. Dejo el caso por aquí:

https://elpais.com/ccaa/2014/06/05/andalucia/1401958828_125412.html

Con esto, no digo por supuesto que todos los casos de violación sean falsos (si de verdad pensáis eso, por favor, consultad con un terapeuta cuanto antes). Lo que digo es que hablamos de delitos muy graves que deben ser tomados en serio. Prima capturar al culpable, asegurándose muy bien de que lo es, que capturar a un culpable para poder irnos a la camita pensando que estamos a salvo.

Y así, termina la ronda de aclaraciones sobre este gigantesco test. No dejéis de recordaros a vosotros mismos que sois unas personas tolerantes, democráticas y abiertas de mente. Y, por supuesto, recordad que el totalitarismo es una cosa muy mala. Los totalitaristas, todo el mundo lo sabe, son engendros medio demonios, medio primigenios del Caos, cuyo objetivo en la vida es jodernos a todos. Nosotros, el honrado pueblo llano, jamás seríamos así y los identificaríamos en seguida...
¿Verdad?

lunes, 25 de junio de 2018

Mondo Chorra- Exilio (II): Limpieza emocional



Habida cuenta de lo que he venido escribiendo últimamente, es más que probable que algunos de vosotros empecéis a pensar que no quiero saber nada de nadie. Supongo que eso es lo que parece, pero... ciertas cosas merecen ser analizadas y discutidas de una forma extensa. Así es como suelo hacerlo yo; puedo seguir cometiendo errores, sí, pero al menos que no sea por algo que no haya sopesado, o por lo menos, que sea por una cosa que, de entre todas las que he analizado, se me ha podido escapar.

Como decía, supongo que parece que me he vuelto una especie de ermitaño o algo así. Ya aparezco poco por redes sociales (al menos, para hablar) y la frecuencia de los posts de este blog ya no es la que era. Hasta puede decirse que el tono de lo que he venido escribiendo ha cambiado ligeramente con el paso de los últimos meses.
Pero no nos engañemos. No me he apartado de todo, aunque lo parezca; tan solo estoy haciendo una especie de limpieza emocional, tras todo lo vivido... ¿Cuánto? ¿Este último año? ¿Los dos últimos años? ¿Los últimos cuatro, cinco años? Hasta yo mismo he perdido la cuenta de todas las batallas en las que me he visto en vuelto, de todos los tragos que he tenido que ir superando. Los mil enfrentamientos, decepciones y momentos de profunda tristeza, que acaban de manera inevitable pasándote factura. No sales de uno cuando te encuentras en otro. A veces, con no uno, sino con dos o tres frentes abiertos. No sé cuántas veces me he sentido en un auténtico campo de minas. He perdido ya la cuenta de todos esos momentos en que me he sentido obligado a cerrar la boca, bien porque no he sabido qué decir, bien porque he tenido miedo a hablar, o bien porque me han dicho abiertamente que me calle.


"A callar".


Soy humano, y esas cosas suponen un desgaste de energías tremendo. Ahora mismo mi sentimiento general no es de enfado. Ni siquiera de molestia.
No.
Lo que siento es desgaste.
Cansancio.
Me siento muy cansado de ver cómo todas y cada una de mis decisiones son cuestionadas, sean erróneas o no. De no poder desahogarme en muchas ocasiones, por miedo a que se malinterprete cómo me siento y, en lugar un mínimo de empatía  comprensión, lo que me encuentre sean más juicios. Más reprimendas. Más acusaciones.
De tener que justificar todo cuanto digo o hago. De tener que dar una, diez, mil explicaciones, y pese a todo, encontrar que no he conseguido hacerme entender. Que mis intenciones y mis actos se han visto como lo contrario de lo que yo quería hacer. De sentir no solo la incomprensión a mi alrededor, sino también la falta de confianza al no recibir el más mínimo beneficio de la duda al no pensar que, si hago algo, es porque tengo no uno, sino unos cuantos motivos de peso.
De ser censurado de manera sistemática. De sentir que yo parezco ser el único obligado a rendir cuentas, cuando a mi alrededor, los demás parecen gozar de una libertad de acción que ellos mismos me restringen. No es la primera vez que he visto que aquellos que me lanzan duras acusaciones por aquello que hago o dejo de hacer son quienes hacen exactamente lo mismo, o peor que yo sin sentir que tengan que dar una sola explicación. Mucho menos una disculpa.
De ser tratado de manera condescendiente. De no ser tomado en serio. De que me culpen de todo lo habido y por haber, sea responsabilidad mía o no. Cansa mucho convertirse en el saco de boxeo de los demás, al que metafóricamente pueden golpear cuando tienen un mal día, o cuando no tienen los arrestos de afrontar los problemas que tienen con otras personas.
De ver cómo deciden por mí. Sentir que no se me quiere en un sitio bajo el pretexto de que como no es un sitio al que iría por mí mismo, mi presencia no se requiere, pese a que para mí eso es secundario (por no decir prescindible) si la gente con la que estoy me aporta algo.
De ser comparado y descartado ante gente que en apariencia brilla más que yo. Ese momento en que tu entorno deja de contar contigo porque han parecido encontrar alguien más acorde a lo que están buscando es algo que también pasa factura, porque hacen que te sientas desechado, obsoleto. Que no eres nadie, o si acaso, alguien temporal, hasta que aparece algo mejor.


"Busque, compare, y si encuentra algo mejor, mande lo que tenía a su lado a cagar".


Todo esto es con lo que quiero (debo) romper. Mi principal prioridad en estos momentos es precisamente salir de esa espiral descendente donde los sentimientos predominantes son de culpa e inferioridad. Para ello, tendré que asumir una tarea bastante dura: poner tierra por medio con todos aquellos que, voluntariamente o no, me han hecho sentir así. Limpiarme emocionalmente y asumir que no tienen razón, por mucho que intenten convencerme de lo contrario (y por mucho que lo hayan estado consiguiendo últimamente, debo decir). Tendré que encontrar el modo de plantar los pies en el suelo y trazar las líneas necesarias para decir "NO" cuando me siento ninguneado. Esto, por supuesto, no implica conflicto. Para mí todo eso está empezando a quedar atrás: esas interminables discusiones, donde tenía que andar defendiéndome (sin mucho éxito, me temo) ante cualquier reproche que me tocara comerme. Esos episodios en los que se me mandaba callar porque lo que tuviera que decir, bien no interesaba, bien era considerado una estupidez antes incluso de que abriera la boca, están pasando (o deben pasar) a mejor vida. Simplemente desapareciendo, dejando de lado según qué actitudes, compañías o situaciones, todo empieza a fluir.


Reconocedlo: cuando he dicho lo de "fluir" estabais pensando en alguna guarrada, ¿verdad?
Por cierto, lo de la foto no sé exactamente lo que es. La he encontrado en un blog sobre medicina holística.
Tampoco sé lo que es eso de medicina holística.


Respiro hondo y me doy cuenta, por fin, de que no soy tan rematadamente inútil como me han estado haciendo ver. Que, muchas de las veces, cuando se me ha puesto en entredicho y se han tomado mis cursos de acción como pataletas o actos de cobardía o soberanas estupideces, he acabado teniendo razón. O resulta que mis decisiones no eran tan malas. En el peor de los casos, simplemente estaba haciendo las cosas a mi manera, lo que no implica que sean peores que las de cualquier otro. Solo son las mías.
Y oye, pese a todo, lo que encontré tras haber sido cuestionado fue una total y absoluta falta de reconocimiento. Lejos de que nadie me dijera que se habían equivocado conmigo, que alguien hubiera lamentado su falta de fe o respeto ante lo que estaba haciendo, lo que encontré fueron más reproches. Reproches acerca de por qué no di una información detallada de lo que estaba haciendo y de lo que pretendía. Reproches por no haber tomado caminos que a otros les hubieran parecido más correctos.
La perpetua sensación de que, haga lo que haga, nunca está bien. Nunca lo bastante bien.
Nunca soy bueno para determinadas personas.
Y sí, ya he hablado de esto mil veces. Pero no estoy de humor para andar dando explicaciones sobre lo que escribo o dejo de escribir. Punto.


Más inútil que los pezones de una armadura


Respiro hondo y me doy cuenta de que me merezco algo mejor. De que si tengo que vivir intentando ser mejor para alguien, es que ese alguien no es lo bastante bueno para mí. No es fácil, porque siempre resulta doloroso dejar ir a gente que te ha importado, pero hablamos de una cuestión de supervivencia. Algo básico si uno quiere avanzar y seguir adelante. Si quiere desprenderse de las cruces que le han hecho cargar.
Si quieres liberarte, debes romper las cadenas que tú solo te has puesto.

La cuestión es que esto no implica que rompa contacto con todo el mundo. Aquellos que se han portado bien conmigo, que han hecho por escucharme, que se han esforzado por comprender lo que digo y por ayudarme a salir del bache podrán atestiguar que NO he desaparecido. Ellos podrán corroboraros que sigo trabajando en mis proyectos y que, poquito a poco, voy encontrándome algo mejor.
De hecho, creo que está siendo una época bastante buena, no solo para limpiarme de todas esas emociones negativas que he venido experimentando durante tanto tiempo; diría que es una buena oportunidad para dar rienda suelta a mi creatividad. El arte siempre ha sido un compañero silencioso que me ha acompañado, de una forma u otra, y me ha servido para purgarme de todo aquello que llevo dentro y de lo que me quiero liberar. Así que, si hasta la fecha ya estaba explorando mis límites como artista, ahora se abre ante mí la oportunidad de llevarlos hasta el siguiente nivel. De seguir explotando lo que creo que soy capaz de hacer y descubrir que puedo hacer cosas que hasta ahora creía que escapaban a mis posibilidades.


"Y con este me salí del pellejo"


Porque en todo lo malo podemos encontrar algo bueno. Y si esta etapa que va cerrando ha sido un episodio bastante oscuro en mi vida, quiero pensar que lo que se abre ante mí es un terreno fértil lleno de posibilidades. Tan solo tengo que desprenderme de todo aquello que me ha estado lastrando. Abandonar pensamientos inútiles y autodestructivos. Demostrarme a mí mismo que estoy por encima de lo que se espera de mí. Que puedo aspirar a ser mejor de lo que soy, pero no otra persona.
Tengo que asumir que yo no soy el dinero que gano, el éxito que tengo o lo reconocida que es mi figura públicamente. Que no necesito hacer nada para impresionar a nadie. Que no tengo nada que demostrar, salvo a mí mismo.
Cometo mis errores, como todo el mundo, pero yo NO soy mis errores. Y, como tales que son, no necesito andar cargando con las culpas. Ni las mías ni las de nadie.

Por eso muchos de vosotros no estáis sabiendo gran cosa de mí últimamente. Porque, a lo largo de todo este tiempo, no habéis entendido absolutamente nada que no sea lo que habéis querido entender. Me visteis mal y no solo no me escuchasteis, sino que aprovechasteis para pisotearme. Cuando hablé, me dijisteis que debía haberme callado y, cuando me callé, me dijisteis que debía haber hablado. Pregunté y no me contestasteis, pero cuando preguntasteis vosotros, exigisteis que contestara yo. Me reprochasteis que las cosas me sentaran mal, pero yo no pude decir ni media palabra cuando descargasteis vuestra ira sobre mí. Me ignorasteis de la forma más descarada, pero luego vinisteis a lanzarme reprimendas cuando me harté de todo eso.
Me encontré mal, emocionalmente débil y lo único que pudisteis decir fue que yo no estaba allí para formar parte de vuestra diversión, pero en ningún momento os planteáis que vosotros no estuvisteis allí cuando os necesité.


Y seamos serios: no voy a esperaros toda la vida.


Es en ese momento cuando, escribiendo estas líneas, tomo un poco de aliento y me paro a pensar. Reflexiono acerca de lo que seríais capaces de decirme, ahora que todo esto por fin está pasando. Qué palabras escogeríais para justificaros, para hacerme quedar como lo que me habéis hecho quedar siempre. Para poder seguir con vuestras historias, desprendiéndoos de toda responsabilidad como una serpiente se despoja de su antigua piel.
Pero lo pienso por un instante, nada más. Porque ya estáis viendo que, poco a poco, estoy desapareciendo de las vidas de muchos de vosotros. Y debo decir que cada vez lo siento menos. A vosotros nunca pareció importaros y yo... Bueno, ya he dicho que yo estoy haciendo lo posible por no asumir más responsabilidades que las mías propias. No puedo preocuparme por algo que a vosotros ni siquiera parece importaros.
Es física pura, después de todo: al final, toda acción conlleva una reacción. No habéis estado cuando yo sí estuve. ¿Por qué debo seguir ahí para vosotros?

domingo, 3 de junio de 2018

Mondo Chorra- Exilio



A veces, llegas a un punto en tu vida en que no puedes más. Intentas hacer las cosas bien y no lo consigues. Miras a tu alrededor y lo único que encuentras son juicios de valor, reproches y reprimendas que tú no lanzarías sobre nadie. No a conciencia, sobre nadie que te importa, y mucho menos sobre alguien que te importa y sabes que no se encuentra en su mejor momento.
Cuando ves todas y cada una de tus decisiones puestas en tela de juicio, así como tus actos, tus pensamientos e incluso tus valores, es el momento en que tienes que detenerte para hacer un pequeño balance de cómo están saliendo las cosas en tu Universo personal. Cuando te das cuenta de que estás midiendo cada gesto y cada palabra dicha (o no) en un entorno en el que se supone que deberías sentirte cómodo, debes enfriar tu cabeza y pensar en frío. Tomar aliento y valorar por ti mismo si, en efecto, tú eres el responsable de todos y cada uno de los males que suceden a tu alrededor o, por el contrario, solo lo eres de lo que has hecho tú y el resto de tu carga consiste en pagar platos rotos y culpas por cosas que, en el fondo, ni siquiera tienen que ver contigo realmente.

Es entonces cuando te llegas a recargar un poquito, y te dices a ti mismo "NO".
NO. No eres tan horrible ni tan mala persona.
NO. No obras de una forma tan espantosa como te han estado dando a pensar. Sí, has cometido errores... pero es que ni eres el único en haberlos cometido, ni tal vez sean tan imperdonables como te han hecho creer.
NO. No eres peor que los demás.
NO. No vas a dejar de nuevo que te tasen, evalúen, comparen y juzguen. No vas a permitir que nadie te silencie, ni te censure, cuando tú jamás lo has hecho.


Y ciertas cadenas empiezan a romperse...


Ante eso tienes dos vías: la vía del conflicto, que en líneas generales consiste en trazar una línea y arrearte a dentelladas con el primer ser viviente que vuelva a pisotearte, y la vía del exilio.
Sé que para muchos la primera vía es la correcta, porque bueno... implica enfrentarte de una vez a aquellos que te dicen A cuando tú piensas B, y si no piensas A eres (inserte aquí insulto adecuado al contexto que se tercie), y supongo que tienen su parte de razón... pero esto no se puede aplicar siempre.
Cuando te das cuenta de que el conflicto tan sólo te va a aportar un desgaste de energías tremendo y nada más, porque no vas a convencer a nadie de lo que ya piensan, esa vía del conflicto se transforma en una total y absoluta pérdida de tiempo. Hagas lo que hagas, en según qué contextos, en según qué círculos, será considerado un error, una decisión catastrófica o una maldad absoluta y nada de lo que hagas será tenido en cuenta de la forma que esperas. No por lo que hayas hecho o dejado de hacer, sino porque lo has hecho tú. Piensa, pues, si esas decisiones que has tomado la tomarían (o ya tomado) otros en tu lugar, y piensa si se hubieran percibido de la misma manera. Si tu respuesta es "No", ya tenemos ante nuestras narices un doble rasero que deja claro que hagas lo que hagas, se va a ver como lo incorrecto.
¿Para qué desgastar energías en entrar en un conflicto que no te va a aportar más que una situación desagradable o, en el peor de los casos, una pelea abierta?


Ya lo dijeron estos tíos: "¿Me quedo o me voy?"


Es aquí cuando se plantea la idea del exilio.
Puede que a muchos os parezca una cobardía, pero permitidme compararlo con lo que supone tener a alguien que se supone que aprecias, que sabes que está mal y al que estás:
a) ignorando
b) machacando
c) alternando a) y b) en una especie de tira y afloja emocional la mar de curioso.
Decidme qué valor hay en pisotear al que se encuentra débil y andar restregándole todas sus miserias por la cara hasta el punto de que ya ni se atreva a hablar. Decidme lo valiente que es la persona que aprovecha la excusa de la sinceridad y la confianza para comportarse de una forma cruel, metiendo el dedo en la llaga en sus puntos débiles, sin atisbo de empatía ni tacto alguno a la hora de hablar. Si sois de la clase de gente que justificaría este tipo de actitudes en aras de "una amistad sincera", mucho me temo que vosotros y yo no nos vamos a entender. Podéis seguir leyendo lo que diré a continuación, si queréis, pero me temo que no os va a decir mucho.

Y es que, cuando sientes que los demás se portan contigo de una manera que, bajo ningún concepto, usarías tú para tratar a los demás, ves que esto no marcha. Y hay que poner una solución, tirando a drástica.
Por una vez y sin que sirva de precedente (al menos, en comparación con la imagen que tenéis muchos de mí), la solución por la que yo optaría no sería la de coger a esa persona y decirle que se vaya a cagar, ni mucho menos. No es algo que nos gustaría que nos hicieran a nosotros, por tanto sería algo injusto recomendarla.
A veces, la mejor opción consiste simplemente en exiliarte. Desaparecer. Alejar de tu vida a aquella gente que ves que no te está aportando más que dolor, incomprensión y, sobre todo, un terrible sentimiento de culpa por cualquier cosa que hagas, pienses, digas, o dejes de hacer, pensar o decir, sin importar el hecho de que intentes siempre hacerlo todo lo mejor que sabes, que actúes según tus valores o que antepongas el bienestar de otros al tuyo propio.
Si no se entiende o no se valora todo eso, entonces es que sobras. Ese no es tu lugar y, por duro que sea llegar a una conclusión de este tipo, estás perdiendo el tiempo ahí, porque tu verdadero sitio te está esperando en alguna otra parte.


Ve tirando.


Por otra parte, debo decir que no es para nada fácil acabar tomando este tipo de decisiones, y necesitas una tremenda cantidad de fuerzas que no siempre tienes. Supongo que, para ello, tienes que tocar fondo y, una vez ahí abajo, mirar arriba y darte cuenta de que a partir de aquí tu camino debe ser ascendente. Que, por mucho que duela, debes dejar que se marche de tu lado aquella gente por la que te has desvivido y que te ha devuelto dolor. Por mucho que sigas teniendo buenos sentimientos hacia ellos, por mucho que los eches de menos. Es una dependencia que, en el momento en que puedas tomar aliento y reunir las mínimas fuerzas, debes superar. Por tu propio bien. Porque no puedes seguir viviendo en una nube de culpa constante, ni bajo el miedo a hablar por ser avasallado una y otra vez.
Sí, es algo muy duro, créeme. Es como desprenderte de algo que crees que es vital para ti, y empezar desde cero. Pierdes la orientación y te preguntas a dónde ir ahora. Qué hacer. Te planteas incluso si es cierto que eres tú el desastre y que esto no es otro error más que añadir a tu lista.


Y este es solo el Volumen 1.


Pero, si resulta que has tomado la decisión en ese momento en que has tocado fondo, sentirás algo muy diferente: sentirás que, poco a poco, ciertas cargas dejan de recaer sobre tus espaldas. Abres los ojos y descubres que aquellos que parecían tan moralmente superiores a ti no son más que humanos. Humanos que también han cometido sus errores y que tú, tan abatido y silenciado como estabas, ni siquiera lo habías visto.
Con ese nuevo pensamiento en mente, inicias una nueva andadura, consciente de lo que sí hiciste y que estuvo mal, pero trazando una nueva línea:
Cometiste errores, sí, pero no obraste a mala fe.
No fuiste el único en cometerlos, además.
Estos pensamientos se convierten en el primer paso para tener la conciencia tranquila. Algo que, quién sabe, puede diferenciarte de aquellos que te han tratado de un modo que (a la larga y tras un período de debida reflexión) sabes que no te mereces.


Dormir a gusto es algo que no tiene precio.


El Universo es grande. Tarde o temprano acaban apareciendo aquellos que, en tu hora más oscura, te tienden la mano y te dicen "Yo te entiendo" cuando nadie más lo ha hecho. Los que se han puesto en tu lugar y, lejos de darte la razón en todo (porque no es eso lo que necesitas), te abren su corazón y te dan ánimos y fuerzas para seguir adelante. Para desprenderte de todo aquello que lo único que te ha hecho ha sido abrirte heridas muy profundas.
Porque, en muchas, muchas ocasiones, lo que te hace feliz no es ver a alguien a diario, o irte con esa persona a tal o cual sitio. Ni que te regalen nada, ni te que acuestes con tal o cual. No, lo que te hace feliz es que alguien sepa leer en tu silencio y te diga "Oye, ¿cómo estás?". Que te mande un chiste que no tiene ni puñetera gracia, pero sabe que te vas a reír y que vas a agradecer el gesto. Que te escriba cualquier chorrada solo para que sepas que está ahí. A tu lado pese a que viva en otro país.
Da toda la fuerza de este mundo saber que alguien a quien no has visto en una buena temporada se reúna contigo un buen día y te haga  sentir especial, que te haga saber que aunque ha estado en algún otro lugar, lejos, se ha acordado mucho de ti y te ha echado un montón de menos.
Te sientes realmente fuerte cuando empiezas a encontrar gente que aprecia lo que haces bien, te orienta acerca de aquello que puedes mejorar y que se siente orgulloso de tus progresos, por lentos que estos sean. Que, para variar, agradezcan que, pese a tus errores, te esfuerces por hacer mejor las cosas. Por mejorar tú mismo y por querer mejorar el entorno que te rodea.
Te sientes menos solo cuando puedes estar horas enteras charlando con alguien de auténticas tonterías sin sentirte juzgado. Que puedas pasar de debatir por qué crees que Emma Frost es mejor pareja que Jean Grey y de ahí a pasar a algo como cuáles eran los principios filosóficos que regían el pensamiento en la Ilustración. La sensación de entender a la persona con la que estás hablando, independientemente de que estés de acuerdo con ella o no.


De eso va esto: de entenderse. De no tener que andar justificándose, ni sintiéndose culpable. De sentirte lo bastante cómodo como para poder hablar, sin censuras, ni el miedo a que te la líen cada vez que abres la boca.


Pero, insisto, no es fácil. Para echar a andar, tienes que empezar cayendo de bruces no una, sino mil veces. Dejar ir aquello que querías con todo tu corazón, pero que te negabas a reconocer que te hacía daño. Limpiar tus heridas e iniciar descalzo un camino tortuoso. Empapar el suelo con tu sangre a cada paso, pero no desfallecer. Seguir equivocándote y ser consciente de ello, pero no convertirlo en algo por lo que mortificarte. Aceptar más responsabilidades que cargar con culpas.
Sin embargo, para ello cuentas con algo con lo que no contabas antes: a fuerza de haber pasado por lo que has pasado, ahora eres consciente de la clase de persona que eres y de la que no eres. Quizás no tengas muy claro lo que deseas, pero sí lo que no quieres. Puede que no consigas algunas cosas que te gustaría conseguir, pero sí debes ser tener el objetivo de conseguir aquello que sabes que necesitas y abjurar de todo aquello que no te aporta nada.

Bienvenido al Exilio.
Que tengas un buen viaje.

sábado, 12 de mayo de 2018

Mondo Chorra- Prólogo a Exilio: Lealtad




Anoche tuve una conversación con una amiga, de estas que se prolongan hasta las tantas. Salieron ciertos temas personales por ambas partes, y de esto que empezáis a sacar ciertas ciertas cosas en común. Ciertos patrones que compartes con la otra persona y en los que tal vez tú no habías caído hasta que pones según qué cosas en claro.
El tema, tal y como habréis adivinado leyendo el título de este post, trataba sobre la lealtad. Sobre cómo enfocamos las relaciones con otros seres humanos (o no tan humanos, porque de todo tiene que haber en esta especie de asco) y sobre cómo encajamos en el entramado social. La conversación, aunque rondó acerca de determinado tema personal, me hizo pensar en otros antecedentes y en mi actitud ante ellos.

Pongámonos en situación. No es la primera vez que he tenido encontronazos con gente que me rodea. Es algo relativamente normal, o más normal que tenerlos con gente que no nos rodea. O, al menos, son cosas que pasan algo más de factura a nivel personal. Es decir, alguien a quien no conoces te suelta algo que no te gusta, le dices (o al menos, lo piensas) que se vaya a cagar y a otra cosa, sin que eso te resulte materia de reflexión. Asumámoslo, no es alguien importante para ti. Su criterio no va a condicionar tu vida. No es cercano, no es un amigo. Si se comporta como un cretino, su vida en general te importa tres carajos.
Pero con la gente que tienes cerca es distinto. Forjas vínculos emocionales. Tiende a importarte su punto de vista y, muy frecuentemente, la imagen que tienes ante ellos. Tienes cierta aprensión a fallarles o a decepcionarles. Al fin y al cabo, no queremos dar tan poco a la gente que nos importa, ¿verdad? Es por eso, considero, que cuando alguien cercano te dice "Oye, así no" tendemos a darle más importancia que si lo hace alguien cuya voz o voto no nos resulta relevante. Lo mismo cuando viene un elogio; si esa persona es mínimamente sincera, sabemos que viene de corazón y no simplemente para hacer que nos sintamos bien, o darnos la razón como a los tontos.


Hay gente que piensa que la idea de "Todos para uno, uno para todos" es un ideal anticuado, ingenuo y demás.
Pero luego todos somos conscientes de que vivir en sociedad implica precisamente (o, al menos, debería implicar) colaboración entre nosotros para salir adelante.
Y para colaborar entre nosotros, lo primero es que confiemos los unos en los otros.


Sin embargo, de vez en cuando se producen desavenencias. También es relativamente normal, cuando cada uno tiene su propia personalidad y se choca en según qué puntos. No todos, además, nos tomamos las cosas de la misma manera y a veces se dice algo que sienta mal a la otra persona. Puede que no lo hagamos de manera intencionada, pero eso no quita que duela. Es entonces cuando se produce el conflicto.
Ante eso del conflicto hay como varias vías para afrontarlo. Unos hablan las cosas de forma directa; otros lo intentan, pero se quedan en un intento más o menos fructífero, que puede ir mejor o peor dependiendo del contexto, de la habilidad de uno (o de lo lúcido que esté) o de las personas implicadas.
Y luego están los que se callan.

Entendedme, el silencio no siempre es la "mala vía". Me explico: a veces nos resulta muy difícil decir de manera abierta qué es lo que nos pasa; incluso puede que ni nosotros mismos seamos capaces de explicarlo. Hay otras ocasiones en que algo nos sienta como un tiro, pero nuestro lado racional nos dice que, objetivamente, no es tan grave. Eso no quita que nos duela, por supuesto, de manera que lo más sensato que se nos ocurre hacer es no decir nada y esperar a "enfriarnos" un poco. No todos somos unos genios a la hora de gestionar las emociones, admitámoslo... pero siempre podemos echar mano de un poco de sentido común y saber cuándo hay que plantar cara y cuándo callarnos porque nos hemos cabreado (o sentido dolidos) por una tontería.
Yo mismo he optado por esta vía del silencio en ocasiones... creo que de todas las maneras que he explicado en este párrafo. A veces se me ha entendido, y otras tantas (si no más) se me ha reprochado de una forma muy severa mi actuación... pero quiero hacer un matiz al respecto: cuando me he encontrado mal, o dolido, jamás, JAMÁS lo he ocultado, ni fingido. Puedo pecar de muchas cosas en esta vida, pero creo que la de fingir o la de ser hermético no. Diría, sin mucho miedo a equivocarme, que solo hace falta mirarme a los ojos para saber que me pasa algo. Otra cosa es que me apetezca hablar de ello. Y no, no hace falta ser un genio para saber que, en situaciones así, hablo más con mi silencio que soltando una parrafada acerca de lo que me pasa. No necesitas hablar para decir, tiendo a pensar a veces.


Un aplauso para aquellos que saben lo que hay que decir en el momento correcto.
Muchos de los demás no tenemos esa habilidad.


Centrémonos en eso de la lealtad, ahora que tenemos ya los antecedentes.
La lealtad no siempre consiste en ser fiel por siempre a un pacto de algún tipo. No consiste en comportarse de una manera ciega con una persona, justificando todo cuanto haga o perdonándole todas sus faltas sin reservas. No van por ahí los tiros, desde mi criterio.
La lealtad consiste, simple y llanamente, en saber que puedes confiar en una persona y dejar claro que esa persona puede confiar en ti. No hablo única y exclusivamente en guardar secretos. A veces tendemos a pensar que una persona leal es aquella a la que le puedes confiar lo que te dé la gana sin que lo vaya contando por ahí. Aunque también, limitarse solo a eso resulta simplista.
A veces, se puede traicionar a alguien abusando de su confianza de forma deliberada. Dejar a alguien en la estacada, única y exclusivamente para beneficio personal, es otra manera de traición. No valorar a alguien que te respeta y empezar a hablarle como si fuera un pedacito de mierda es traicionar. Traicionas a alguien cuando eres consciente de que esa persona te ha abierto su hogar, ha contado contigo y te ha tratado como a un igual y tú das la espalda a todo eso, como si no te importara lo más mínimo, sin siquiera molestarte en decirle a qué ha venido. Eres un traidor cuando antepones cualquier satisfacción pasajera a tener alguien a tu lado que no haría lo que tú estás haciendo. También lo eres cuando esa persona necesita ayuda y tú pones mil excusas para, no solo negarle tu ayuda, sino ni demostrarle que te preocupas por él, siquiera.
Eres un traidor cuando no estás para aquellos que siempre han estado.


"Hostia, mi mejor amigo ha tenido un accidente. Pues que se joda, estoy zumbándome a esta y no tengo intención alguna de cambiar mis planes de matraca intensa."


Supongo que yo mismo he llevado esa marca de "traidor" a veces... pero, en mi defensa, diré que JAMÁS he abandonado a nadie que previamente no me haya abandonado a mí. Hay una diferencia entre ser leal y andar haciendo el imbécil. No tiene ningún sentido ser leal con alguien que lo único que ha hecho es tratarte como una opción, cuando tú lo has visto como una prioridad. Suelo decir que en esta vida, trae más cuenta ser un lobo y tener una manada (vale, sí, sé lo mal que suena esta palabra últimamente. Os agradecería que os ahorraseis las ganas de sacar según qué palabras de contexto, por favor) que ser un perro y lamer las manos que te azotan.
Y quizás ahí está la gracia de todo el asunto: durante años, he tenido que ver cómo muchos, muchos supuestos amigos han optado por quitarse de en medio en momentos clave, usando todo tipo de excusas (y otros, menos sibilinos, directamente es que ni han puesto excusas, para qué) para enmascarar el hecho de que preferían satisfacer sus deseos personales a estar donde y cuando se les necesita. Otros han cruzado la línea del respeto y se han tomado ciertas libertades conmigo que yo no les he dado: véase, pasar de la crítica constructiva al pisoteo abierto. De decir lo que debo oír (y no lo que quiero oír) a tomar eso como pretexto para cuestionar todas y cada una de las cosas que hago, dando a entender que no valgo para nada; de poner en entredicho mi forma de vida, como si no se atuviera a según qué estándares. A dar a entender que mi vida no es tan guai como esperarían bajo su Santo Criterio. A compararme con otros. A ningunear mis logros (por pequeños que sean) y a magnificar mis errores, como si todos fueran ofensas dignas de crucifixión. Y si este tratamiento me ha sentado mal, la política siempre ha sido echarme la culpa a mí. Porque parece ser que debo pasarme el día consintiendo un trato condescendiente o faltas de respeto.


"Que te calles y te arrodilles, subnormal. Aquí solo yo tengo derecho a hablar de según qué manera. Las putadas solo las hago yo. Y solo yo puedo pasar de ti como de la mierda, ¿te queda claro o te lo explico a hostias?"


Es en ese momento cuando dices "Mira, no. Hasta aquí hemos llegado". Cuesta mucho hacerlo con gente cercana, pero a veces te toca cuadrarte y plantar los pies en el suelo. Decir que una cosa es la confianza y otra cosa es dar derecho a nadie a que tomen la confianza como pretexto para tratarte con la punta del pie.
Y es ahí cuando el pequeño pacto de lealtad que firmamos tácitamente se va por el retrete. No existe lealtad para aquellos que la vulneran primero, porque no es leal ni honrado comportarse de esa manera, se pongan como se pongan. Es posible, según algunos que parecen alabar este sistema de mierda, basado en pegarnos puñaladas traperas los unos a los otros para, al día siguiente, hacer como si no hubiera pasado nada, esta actitud resulte exagerada. Anticuada. Lo mismo hasta medieval, vete tú a saber. Ante esto debo decir que, si a alguien le parece que mi concepto de lealtad es estricto, rígido, infantil o anticuado, yo les diré que me importa exactamente CERO. Resulta asquerosamente condescendiente escudarse en eso de la "madurez" para justificar comportarse como un bastardo y traicionar la confianza de gente que te la ha dado de manera casi incondicional (pongo "casi" por lo que he mencionado arriba: damos nuestra confianza, sí, pero a cambio contamos con que se nos devuelva o, por lo menos, que no se mancille). No eres más maduro por no darle importancia a aquellos que te rodean, o pensarte que basta con tener un trabajo estable o una familia para cachondearte o ningunear a aquellos que no los tienen. Creerte superior por eso y dejar en la estacada a aquellos que te han apoyado cuando lo has necesitado no te hace más maduro. Te convierte un desgraciado y un cabrón. Así que si la gente a la que has ninguneado, o la gente a la que has tratado como una mierdecita, un buen día se harta y te manda a cagar, ya sabes por lo que es.



"Soy un importante hombre de negocios. Por eso tengo derecho a comportarme como si todos me importaseis un coño zurrido en zurrapa"


Por desgracia, las cosas no funcionan así. Es otra de las conclusiones a las que llegamos anoche en esta conversación. Es muy triste ver cómo ese mamoneo, donde la gente se apuñala de una forma pasmosamente flagrante al día siguiente parece haberse olvidado de la afrenta y sigue uña y carne (o culo y mierda, según se mire) con la gente que la ha tratado así se ha convertido en la tónica dominante y lo realmente marginal, lo que es divergente e inusual es comportarse de forma consecuente y no tener tolerancia a las faltas de respeto. He llegado a ver cómo amigos han pasado deliberadamente unos de otros por motivos tan simples como tener un agujero dónde meterla (o tener a alguien que les rellene el agujero, que de esto no se escapa nadie) y otros llegar a justificarlo, dando a entender que en el momento en que tienes un recipiente donde vaciar el caldo de tus gónadas ya tienes manga ancha para limpiarte el culo con la gente que ha estado ahí, a tu lado. He llegado a ver auténticos desgraciados que, solo por frotarse con alguien, han sacrificado su personalidad; se han arrimado a según qué gente para luego deshacerse de ella como el que tira un condón usado. He llegado a conocer auténtica escoria a la que se le ha llenado la boca con eso de "Eres muy importante en mi vida" para, a los dos meses escasos, mandarte a la mierda sin que hayas hecho (que tú sepas) nada como para eso. Más gracia tiene todavía cuando luego te enteras de que el motivo no es solo una soberana estupidez, sino que apesta a "Es que ya tengo quien me la meta, así que no necesito amigos". No ahora, claro. Pero antes bien que contabas con ellos para contarles tus penas a las dos de la mañana.


"¿Amigos? ¿Que amigOOOOOHH?"
Hasta la fecha, la OMS no ha alertado de que las relaciones sexuales produzcan Alzheimer.
Pero estaremos atentos por si acaso.


Es la clase de cosas que se han llegado a normalizar. Ya vemos como "lo normal" que alguien pague contigo sus mierdas cuando tiene un mal día, solo porque tú has abierto la boca, hasta que llegas al punto casi de pedir perdón por hablar. Para más inri, esa persona tenía un día de mierda, pero tú no tenías manera humana de saberlo a menos que fueras adivino.
"Haber preguntado", te dicen, y se quedan tan panchos, como si esa frase fuera el puto mantra que lo soluciona y lo justifica todo, sin pensar que las cosas no son así. Tú no vas preguntando a todo el que te cruzas si esa persona lo mismo tiene algún problema, antes de tener siquiera algún indicio de ello. No se pide permiso para hablar, porque esa persona no es tu puto superior, y esa persona probablemente sea la última en pedírtelo a ti.
Pero tú sí tienes que hacerlo.
Es un doble rasero de lo más curioso, cuando ves que mucha gente parece sentirse con carta blanca para tratar a los demás como le salga de los cojones (o del coño, que de todo hay) pero luego te la líen cuando tú haces algo la mitad de grave. Gente que llega, pasa de ti como de la mierda, queda a tus espaldas, te lo restriega en la puta cara y luego tiene las santísimas narices de echarte en cara que te siente mal, de la forma más asquerosamente condescendiente que te puedes encontrar. De justificar todos y cada uno de sus desplantes con mil excusas que se pueden resumir en un "Yo es que hago así las cosas", pero luego rasgarse las vestiduras cuando tú has actuado en consecuencia. Porque parece ser que lo que unos hacen solo pueden hacerlo ellos. Porque si lo hacen ellos, está genial. Pero solo si lo hacen ellos.


Algunos es que toman lo de "Es que yo soy así" como una especie de carta blanca para poder comportarse como les da la real gana con los que les rodean, como si con decirlo ya lo tuvieran todo justificado y sin consecuencia alguna a la que atenerse.
No, amigos. Las cosas no son así.


Pues si a mí este tipo de actitudes me parecen abiertas guarradas y no estoy dispuesto a tolerarlas se me considera... bueno, lo que sea que se me considere, (porque parece ser que juzgar a uno es gratis, pero cuando uno se defiende ya tiene coste), que se me considere. Prefiero pecar de lo que sea: inmaduro, intolerante, rígido y cualquier mierda más que se me quiera colocar antes que colaborar en este sistema de mierda. En perpetuar esta especie de juego de hacerse guarradas y desplantes para luego ponerse buena cara y hacer como que no ha pasado nada. Perdona, SÍ ha pasado. Que se quiera ignorar o mirar para otro lado es otra cosa. Si dejas tirado a alguien sin más motivo que el de que te ha dado la puta gana y sin que nadie te haya dejado tirado antes, lo has hecho y punto. Si te has dedicado a ningunear a gente que te ha respetado o incluso admirado, lo has hecho y no hay tonterías que valgan por medio.
Hay ofensas que son imperdonables, pero resultan insoportables cuando ves que los que las cometen ni siquiera tienen la decencia de coger y darte una miserable explicación, aun cuando tú la hayas pedido de una forma explícita. Porque, aunque a esa gente tan madura, tan responsable y con esa intachable superioridad moral para ponerte a caer de un burro les importe una soberana mierda, hacen daño y hacen que tú te preguntes qué leches has podido hacer tan mal para que te traten así. La cosa resulta aún más fuerte y más descaradamente injusta cuando encima has ofrecido de forma más que clarita una vía para dialogar y llegar a saber qué narices ha pasado, o incluso ofreciendo posibilidad de solución. CUANDO NO DEBERÍAS, en realidad, y lo has hecho por intentar no fallar a tu concepto de lealtad hasta el fatídico punto de no retorno. Por querer hacer las cosas bien, pese a tus errores y tus faltas. Porque es la persona que te ha faltado al respeto la que debería haber hecho examen de conciencia y haber hablado contigo. Ya ni hablamos de haberse disculpado (lo mismo resulta hasta mucho pedir, oye). No. Realmente habría sido más necesaria una explicación acerca de a qué han venido los desplantes, los abusos de confianza y las abiertas faltas de respeto.
Explicaciones que no llegan.
Disculpas que ya puedes ir esperando sentado, porque sabes que no vas a recibir en tu puta vida.
Te descojonas de la risa cuando encima esos que se niegan a hablar contigo después de haberse meado en tu confianza o los que se han callado como perros cuando has pedido explicaciones ante un desplante de los gordos encima tienen las narices de llamarte A TI cobarde o inmaduro. Porque es supervaliente callarte cuando te hablan, supermaduro no dar las explicaciones que te piden.



"No te oigo. Rebota, rebota y en tu culo explota".


Nanay, señores. Yo no pienso formar parte de esta mierda. Mi lealtad no es incondicional y, una vez la considero traicionada, más os vale que tengáis una buena explicación para demostrarme que sois gente íntegra y no la gentuza que me habéis demostrado ser. Yo puedo tener uno, mil, los defectos que queráis. Pero todos sabéis que no abandono a un amigo voluntariamente, sin haber sentido que él me ha fallado previamente. Si pensáis lo contrario, os pensáis que cuando tomo una decisión de este tipo lo hago en caliente y sin pensar, o que a mí no me duele hacer estas cosas, pues lo mismo es que no me conocéis tan bien como creíais y no sois la clase de gente que necesito a mi alrededor. No necesito ni justificar cómo me siento cada vez que me toca mandar a tomar por culo a alguien que me ha tomado por el pito del sereno ni creo que haga falta contaros la factura emocional que me pasan estas cosas. Los que me conocéis lo sabéis de sobra, y cada día tengo más claro que si a vosotros hacer estas cosas os resbala, el problema lo tenéis vosotros y no yo.
Dicho lo cual, por lo que a mí respecta, si sois de esos que consideráis que para mí una traición es algo que me tomo de manera exagerada, ya me estáis dejando bien clarito lo que os importa a vosotros una amistad o una relación, así como lo condescendientes que sois con aquellos que tenemos unos valores tirando a sólidos y unas ideas más bien claras. Y también me estáis dejando bien claro que no sois la clase de gente que necesito a mi alrededor. No, no necesito gente que me considera ganado con el que pasar el rato, o con el que contáis única y exclusivamente para lo que os sale de las narices, dándome la patada cuando no conviene. No necesito gente que venga diciéndome que es amiga amiguísima mía para luego no comportarse como lo haría un amigo. Dejándome atrás de formas descaradas a más no poder. Ocultándome cosas. Mintiéndome. Basando la "honestidad" en una colección de reproches y echadas en cara por lo mínimo, pero montando en cólera o callándose si yo digo media palabra. Yo no haría jamás nada de eso con alguien a quien considero un amigo (menos aún a alguien a quien considero especialmente cercano) y lo sabéis.
Matizad lo que os dé la gana.
Poned en entredicho lo que queráis.
Relativizadlo todo.
Quitad importancia.
Mirad para otro lado.
Decid incluso que exagero, dramatizo, o que miento para aliviar vuestras conciencias y negar que vosotros, sí, vosotros, también la cagáis. Eso es muchísimo más fácil y cómodo que asumir que vosotros también hacéis cosas que molestan, por poco que os importe hacerlas o sus consecuencias.
Justificad los dobles raseros y las guarradas que queráis.
Hasta podéis hacer lo que habéis estado haciendo, que es quedaros calladitos como si la cosa no fuera con vosotros. Ya me habéis demostrado que se os da fenomenal eso.
Haced todas esas cosas, si os da la gana. Pero a mí no me volváis a venir con idioteces, ni a cargarme mochuelos que sabéis que no son cosa mía.
Y si todavía no lo habéis pillado, es tarde. Ya sabéis dónde tenéis la puerta; no os deis con ella al salir.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Escupiendo Rabia- ¿Dónde cojones tenéis las putas luces?




Los acontecimientos en nuestro país a lo largo de los últimos días, decía una amiga ayer, deberían ser para que la sociedad empezase a reaccionar ante según qué cosas y, para variar, cambiásemos nuestra actitud de putos paletos trogloditas y empezásemos a tener eso que se llama conciencia. En resumidas cuentas, y aquí ya hablo ya por mí mismo, para que dejemos de comportarnos como una panda de anormales y empecemos a darnos cuenta de que en sociedad lo mínimo es tener un poco de empatía.
Y es aquí cuando me equivoco de pleno y, por desgracia, creo que el pronóstico de mi amiga tampoco es que vaya a ser muy acertado.

Basta que sucedan acontecimientos relativamente mediatizados para que saquemos lo peor de cada uno y, no solo no tomemos conciencia, sino que nos comportemos como auténticos garrulos en una especie de concurso para ver quién suelta la animalada más gorda.
Por un lado, entre las cosas que me he encontrado (esto no cuenta como garrulez, pero sí lo veo como una visión muy limitada de las cosas, por no mencionar una terrible falta de memoria), he podido ver cómo de buenas a primeras la gente (especialmente mujeres, en lo tocante al tema que se ha convertido en la comidilla del personal) dice "Pasar más miedo ahora al volver a casa que hace una o dos décadas". Parece que no nos acordamos, si echamos lo que es la vista atrás, a lo jodido que fue vivir en la España de los 80, con el auge yonki y personajes calcados de Yo, el Vaquilla y Perros Callejeros campando por las calles. Los 90 no fueron mejor; fue la época donde se cargaron, previas torturas de todo tipo, a las niñas de Alcásser, y donde se sufrió toda una oleada de histeria colectiva que seguiría vigente durante más de una década: ya no hablo solo de violadores, sino de asesinos en serie (véanse los famosos casos de los asesinos del rol o el chaval de la Katana). Si queremos meternos en asuntos de violadores, me viene a la mente el famoso caso del Violador del Ensanche (agrediendo a mujeres entre 2005 y 2016, aunque fue en los primeros años donde causó más terror y donde se volvió especialmente mediático. De hecho, hasta que no me he puesto a redactar estas líneas y documentarme un pelín, no tenía ni idea de que había estado reincidiendo hasta hace un par de años), que hizo furor en los medios hasta que, en un momento dado, dejó de ser noticia. Hasta hace unos años, te ponías un programa que echaban por la tarde en la Primera y lo mismo que te contaban las movidas de la alta sociedad, te contaban con bastante lujo de detalles (sin morbo, ¿eh?) la última violación ocurrida en un pueblo de Albacete.
En resumidas cuentas, que igual no estamos ni mejor ni peor que antes; simplemente, es posible que estemos más o menos igual en cuanto a nivel de riesgo, pero la percepción tal vez sea diferente a causa de los medios, que hoy en día son como más intensos a la hora de contarte algo. Y sí, me reitero en que vemos una noticia sobre una agresión y parece que se nos olvidan todas las ocurridas antes.


"No me acuerdo, no"


Pero sigamos con las cosas que he venido leyendo. Otra que no me ha parecido especialmente grave, pero sí significativa la he encontrado por parte de alguien que se preguntaba cómo decirle a sus hijas que debían vivir con miedo el resto de su vida.
Vamos a analizar esto.
Sí es cierto que una mujer cuenta con el riesgo de una agresión sexual y que el hombre (en líneas generales, porque de todo hay) no. Que un atraco puede derivar en un ataque de este tipo, o que a una criatura le pueden echar algo en la bebida, dejarla medio inconsciente y... bueno, ya conocemos el resto de la historia. Hasta ahí, de acuerdo.
Pero permitir o fomentar que la sociedad viva atemorizada es un error. Se empieza por ahí y acabamos agradeciendo ideas como toques de queda, más propios de otros sistemas políticos que hacían que el ciudadano sacrificara su libertad por una sensación de seguridad que igual no se correspondía tanto con la realidad como pudiera parecer. Pensad que hace unos meses, nos dijimos como sociedad que no tendríamos miedo a salir a la calle aun bajo la amenaza de que algún desalmado cogiera un camión y lo estampara contra los transeuntes. O que un puñado de salvajes se liaran a machetazos o a tiros contra inocentes en plena calle.
Recordad que ahí dijimos bien clarito "Yo no tengo miedo".
Aunque hablamos de casos diferentes, para mí la idea de fondo que subyace de todo esto es la misma: estamos hablando de una lucha contra el miedo, de poder vivir nuestras vidas sin que el peligro nos la condicione, porque vamos a ser sensatos: peligro habrá siempre, en mayor o menor medida, a menos que queramos vivir en un eterno estado policial, donde se nos vigile en todo momento (siendo inocentes o no) vaya a ser que nos salgamos del redil un poco más de la cuenta... y ni aun así. No podemos permitirnos esto. No ahora, con todo lo que hemos luchado para tener el modo de vida que tenemos, y con todo lo que nos queda por luchar. Encerrarnos en casa y/o vivir bajo el yugo del miedo no es la solución. Debemos seguir viviendo nuestras vidas y pelear por que esas vidas sean un poquito mejores de lo que son. Cueste el tiempo que cueste. El trabajo o el esfuerzo que cueste. Pero no hacer el juego a aquellos que nos quieren, como sociedad, viviendo asustados.


Porque es mucho más guai que nos digan cuándo y cómo podemos salir a la calle, no sea que nos vaya a pasar algo...


Sigo hablando de cositas que me he encontrado, y aquí viene ya lo chungo y lo peligroso. Ante la famosa sentencia de marras me he encontrado unas dosis bastante razonables (y razonadas) de indignación. Gente que siente que el sistema les ha fallado (y con razón) y que piensan que debe cambiar (de estos me he encontrado menos, pero oye, con más razón que un santo). Hasta aquí, bien. Lo chungo aparece cuando esa indignación avanza un paso más y me encuentro con amenazas. "Ya saldréis", ha manifestado la gente públicamente a los condenados por esta última agresión. "Hemos visto vuestras caras", añaden otros.
Se puede entender la sed de justicia ante una injusticia. Yo el primero, si de a mí hubiera dependido redactar el artículo del código penal que regula esto, a titulo personal os digo que habría encerrado a esos personajes y habría tirado la llave. La cosa es que yo no soy la ley. Ni vosotros tampoco.
Pero una cosa es lo que haría yo, lego en leyes, y otra cosa lo que hace el sistema. Una tercera muy distinta es lo que el sistema debería cambiar, tal y como están postulando otros jueces y algunos políticos que se suman al carr... digooo, que están concienciados con esto. Y sí, debe cambiar, y a lo bestia.
Existe una cuarta cosa que es creerse por encima de la ley cuando uno considera que la ley es injusta. Esa es la justificación del revolucionario de turno, que generalmente ni sabe en qué sistema vive (generalmente pensando que vive en el peor sistema posible, aunque viva en las comodidades del primer mundo) ni se molesta en buscar cambiar las cosas de una forma legítima. Es el revolucionario que se cree que a golpe de grito y alimentando la violencia (aunque sea verbal) arregla las cosas más rápido y puede ir pasando de una injusticia a otra. En plan Castigador.


"Si (a mí me parece) que eres culpable, estás muerto"


Esa gente no piensa que en medios públicos, tales como redes sociales, esas cosas quedan registradas y pueden ser usadas como pruebas ante delitos de amenazas. Tan solo basta con que alguien interponga su debida denuncia en una unidad de delitos informáticos. Y aquí es cuando vendrán las lágrimas de cocodrilo, lloriqueando porque les han metido un purete bueno. Y se dirá que el sistema no funciona, y que es injusto y tal. Que si vivimos en una dictadura, que si detenerte por decir lo que se piensa es de fascistas y las clásicas pataletas de siempre.
Vamos a ser claros, amigos Distópicos: que se haya producido una injusticia o error judicial o lo que sea, en absoluto os justifica a vosotros para poder comportaros como salvajes. Ese sistema del que tanto abjuráis es el mismo sistema que impide que mañana os revienten la cara por la calle si habéis dicho algo por Internet que, sin que lo hayáis previsto, ha sentado mal a cualquier colectivo. Amenazar, por muy noble que sea vuestra causa, es delito. Hacerlo en un medio público, además de ser delito, es una estupidez, porque es como si hubierais firmado la amenaza de vuestro puño y letra, poniendo hasta la fecha. Y aquí no hay prebendas morales, ni justificaciones que valgan: estáis amenazando a otras personas, por muy culpables que sean de lo que hayan hecho, y eso no os exime de lo que habéis hecho.


"Con toa mi polla"


Pero vamos más allá, porque el nivel de vigilantismo del personal está llegando a un punto que empieza a dar miedo. Me encuentro además recetas de cómo preparar esprays de pimienta caseros "para la autodefensa, porque el sistema no nos protege". Y volvemos a lo mismo: el sistema está demostrando que falla, pero vosotros estáis proponiendo salir con armas a la calle. Algo que luego os resulta aberrante cuando lo veis en Estados Unidos (especialmente con las de fuego, se ve que un espray que podría dejarte ciego es menos arma, oye); pero aquí, parece que si tenemos una excusa como "la autodefensa" cambiais vuestro discurso. Hablamos de esprays de pimienta, pero si en lugar de eso se os ocurre llevar navajas encima, lo mismo os parece igual de bien. Así que la solución, según vosotros, es esa. Sin pensar que, gracias a los medios y a las redes sociales, lo que ha venido siendo un caso penal bastante grave, ha desembocado en verdadera histeria colectiva (por favor, no me restreguéis los orígenes machistas del término, que ya me los sé. Uso esto para referirme al "Pánico de masas", si este término está más adecuados a vuestros oídos del s.XXI, donde hay que medir todas y cada una de las palabras que se sueltan) y que puede dar lugar a un montón de "autodefensas" originadas a partir de malentendidos, traducidas en simples y llanas agresiones. Pongo un caso hipotético: yo me pierdo por un barrio y le pregunto una dirección a la primera persona que me encuentre. Esa persona resulta ser una joven que lleva su espray de pimienta casero llevada por el miedo. No llego ni a preguntarle cómo llegar a dónde quiero ir cuando la chica me lanza un chorro de esa cosa y acabo en urgencias. Esta es la clase de cosas a las que nos exponemos, y muchos de vosotros estáis aplaudiéndolas alegremente "por nuestra seguridad".


En medio de un gran aplauso es como mueren las libertades.


Por nuestra seguridad y por proteger a otros estoy viendo cómo estáis cometiendo actos que son abiertamente delictivos, tales como difundir vídeos de agresiones con la expresa idea de "denunciarlos". Parece que no os habéis enterado, o no habéis querido enteraros, de que el único organismo ante el cual puedes denunciar una actividad delictiva es ante las autoridades. Dejaos el rollo de juez, jurado y verdugo, porque no cuela. La última barbaridad que estoy viendo es un vídeo de abusos a menores que la gente está difundiendo indignadísima. Ni siquiera se han puesto a contrastar que el vídeo es antiguo y que el responsable ya está en la cárcel. Tampoco se ha pensado que se está vulnerando la intimidad de una víctima (algo al nivel de coger y subir el vídeo de los Sanfermines con la intención de denunciar a los ya condenados, sin importar que ese vídeo le está jodiendo la vida -aun más- a la víctima). Y nuevamente, estáis poniendo vuestra firmita con vuestra fecha ante cada una de estas burradas que compartís "por la justicia". Porque os pensáis que así salváis el mundo, que así ayudáis a alguien. Que hacéis el Bien. Ni siquiera os da por pensar que lo que estáis haciendo es joder a inocentes, hurgar en el dolor de las víctimas, crear pelotones de linchamiento sobre gente que ya ha tenido que dar explicaciones ante la justicia. Todo porque consideráis que "vuestra" justicia es más que la justicia regente. Y os importa una mierda buscar el modo de que la justicia regente sea más justa o más equitativa. Os da igual pelear el tiempo que sea o esforzaros para que el sistema por fin se adapte a los tiempos que corren. No, lo queréis ya, y rapidito, que hay prisa. 




Pues si queréis que os diga lo que me parece, lo que pienso es que a vosotros la justicia os importa una mierda, os pongáis todo lo dignos que queráis poneros. Vosotros no queréis hacer un mundo más justo ni luchar porque el sistema mejore para todos. Lo único que parece que queréis es buscar alguien a quien atizarle mientras seguís fomentando el miedo. La gente ya está bastante acojonada y vosotros, en lugar de esforzaros por combatir el miedo, lo estáis esparciendo como sífilis en una orgía. Estáis permitiendo, si no alentando, actitudes de guerrilla, de justicieros callejeros. Lo próximo que haréis será organizar pelotones en las calles para apalear al que os parezca sospechoso. Estaréis dando vuestro consentiemiento a grupos que actúan de forma paramilitar para "hacer justicia" y os parecerá bien.
Mañana instauran un toque de queda "por nuestra seguridad" y diréis que es lo mejor que se puede hacer. Total, ya habéis votado por la segregación con esa idiotez del "espacio seguro", demonizando y señalando con el dedo a gente que no ha llegado a hacer nada y santificando a otros solo por pertenecer a tal género o grupo social. Unos, unos demonios y otros unos santos. Exactamente la misma actitud que se tuvo en los Estados Unidos con los negros en los 50, a los que acusaban de ser una raza de... sí: delincuentes y violadores. Estáis cayendo en las mismas mentiras y en las mismas mierdas y no solo os está encantando. La estáis manufacturando, empaquetando y vendiendo. Ya veo merchandising al respecto: camisetas con lemas que incitan al odio o señalan con el dedo a quien no pertenece a la Idea Dominante. Manifiestos agresivos en forma de viñetas, chapitas y demás. Alguien haciendo caja con estas cosas y vosotros comprándolas. Así de genial.

Se habla abiertamente de pelotones de linchamiento y los estáis difundiendo porque así os creéis que "se hace justicia", pero luego sois los más demócratas del planeta. ¿Los yankis? Esos son unos animales que tienen pena de muerte y van con una pistola por la calle, oiga. Nosotros, unos santos, porque buscamos defendernos... Oh, espera. Es el mismo puto argumento.
El mismo puto argumento, que veis con dureza en otros países y aquí justificáis.
Tal y como comentaba en mi post anterior, mañana mismo os proponen la idea de La Purga y os parecerá de puta madre, porque ya consideráis que el sistema no funciona, así que os pondréis vuestra mascarita, os haréis vuestros selfis y saldréis a las calles a cargaros a aquel que no consideráis "limpio".


"¿A quién hay que darle hoy?"


A eso de cada semana o cada dos semanas, os dicen a quién odiar, y vosotros lo hacéis sin preguntar, obedientes como puñeteros corderitos: no hace mucho era a una asesina confesa de un pobre niño. De repente, todos sospechabais de ella y la queríais muerta. Aprovechasteis para sacar toda la mierda que teníais dentro, aludiendo a los orígenes latinoamericanos de la asesina confesa, como si eso importara algo, o como si los nacidos aquí no asesináramos a nadie. Habéis participado en fiestas populares donde se queman muñecos con el nombre y apellidos de la susodicha y os habéis amparado en vuestra "libertad de expresión"... cuando en realidad lo que habéis querido decir es que no habéis cogido a la de verdad porque no os han dejado.
Habéis difundido bulos y mierdas sin contrastar "por si acaso". Habéis acusado a gente inocente de crímenes que no han cometido (hace unas semanas la Unidad de Delitos Informáticos insistió en que no se publicara la foto de un hombre acusado de un crimen porque se había demostrado que no era él, pero la gente a su rollo, señalándolo con el dedo) y os ha dado exactamente igual (un segundo caso de alguien que se hizo un perfil falso en Insta con la foto y el número del ex de su pareja, poniendo que daba palizas por dinero, fue superdifundido por todas partes, con amenazas de muerte incluidas, y la gente lo compartió sin preguntarse de dónde coño había salido ese perfil).
La cosa es: fue un error, ¿vale? Pero de los errores se aprende. ¿Lo habéis hecho? Permitidme que lo dude, porque todavía me están llegando muchos avisos de "Difundid la cara de este hijo de puta para que se sepa quién es". Nuevamente, caéis en lo mismo una y otra vez. Solo para que podáis daros palmaditas en la espalda por lo entregados que estáis a eso de hacer just... qué cojones: a atacar a gente.


Felicidades, genios: vuestra sed de justicia os ha llevado a practicar ese cyberbullying que decís que aborrecéis en las chapitas que os ponéis.


La clase de cosas que me llevan a pensar que a vosotros la justicia os importa una mierda. Ayudar al prójimo os importa una mierda. Hacer las cosas bien os importa una mierda. Lo único que queréis es tener una excusa para volcar vuestro odio y toda la mierda que lleváis dentro sobre el que toque, a modo de entretenimiento. Os indignáis, muchos de vosotros, porque es lo que se espera que hagáis. Alguien simplemente os señala dónde y allá que vais con vuestra furia, vuestros ataques, vuestra agresividad, vuestras amenazas. Vuestra puta ignorancia y vuestra mala leche de rebaño condensada. Lo único que queréis es tener a alguien a quien odiar. Felicidades, le habéis dado la razón a George Orwell con aquello de los Dos Minutos de Odio. Y es que ni os preguntáis por qué os quieren dirigir, por qué os quieren atemorizar. Por qué os buscan un enemigo cada semana. No os lo preguntáis porque da la impresión de que vosotros mismos sois los que pedís alguien a quien darle de hostias. Sois vosotros los que estáis pidiendo a gritos que os pongan un yugo, que se meen en vuestras libertades, que os ninguneen vuestros derechos individuales y que os vendan un futuro que no vale una puta mierda.
Sois vosotros los que estáis pidiendo y contribuyendo al nacimiento de una sociedad totalitaria. Felicidades, porque os está saliendo de puta madre.


"¡TOMAAAAA! ¡OLE MI COÑO PELÚO!"


Quizás es que os habéis pensado que eso de "buscar justicia" (lo entrecomillo porque esto para mí no es justicia, es una puta pantomima que esconde la necesidad de un linchamiento a razón de dos al mes o así), si lo hacéis muchos, vuestros actos os hacen menos responsables. Que eso de tener una buena causa ("¡Por la justicia!") os pone por encima del bien y del mal y que tenéis derecho a pisotear a inocentes, culpables y a cualquiera que se os ponga en vuestro camino para llevarla a cabo. Os meáis en los derechos fundamentales de todo acusado o detenido y dictáis vuestra propia sentencia sin tener ni pajolera de leyes, o de los detalles de los casos que no han trascendido a la luz pública. Pero qué cojones, lo único que sabéis de los juicios es lo que os cuentan los telediarios, aunque sean capaces de manipular toda noticia que se les ponga a tiro con tal de condicionar al personal. Mañana podéis ser vosotros los que acabeis en la picota popular y aun así os la sigue sudando. Os la suda porque os sentís Moralmente Superiores y vuestros actos, por agresivos, antisociales o guiados por la absoluta ignorancia, están plenamente justificados hagáis lo que hagáis. Jodáis a quien jodáis.
Y vuelvo a repetirlo, hacéis todo esto poniendo vuestra firmita digital en ello. Os meáis en la dignidad de los demás, reconocida en nuestra Constitución, amparándoos en un derecho a la libertad de expresión que no contempla ni injurias, ni amenazas.
Os habéis criado en una democracia y se os llena la boca con ella, pero al mismo tiempo apoyáis el vigilantismo, os cagáis en la presunción de inocencia dictando sentencias antes de que se celebren juicios; apoyáis la violencia popular contra alguien que consideráis persona non grata. Amenazáis a aquellos que no siguen Vuestro Santo Credo (o el de Vuestros Santos Cojones, que viene a ser lo mismo). Usáis vuestros derechos para negar los de los demás. Os inventáis derechos que ni siquiera tenéis. Seríais capaces de sacrificar vuestra libertad como individuos o incluso vuestra intimidad (o peor aún, las de otros y sin su permiso) con tal de que aquellos que consideráis "sospechosos" sean detenidos. Os la sopla todo y encima lo ponéis en un medio público para que se sepa que habéis sido vosotros los que lo habéis dicho.
Y yo me pregunto: ¿Dónde cojones tenéis las putas luces?