martes, 29 de marzo de 2016

Escupiendo Rabia- El complejo del crítico, o Ya no disfrutamos con nada



Hace unos días, durante una conversación con unos amigos, salió el tema de las pelis de nuestra infancia. Cómo no, se mencionaron pelotazos como La Guerra de las Galaxias (la trilogía original; la otra no existe, y la nueva, pues veremos a ver cómo sale en conjunto), Willlow o la saga de Indiana Jones (sin mencionar el truñaco ese que sacaron sobre no sé qué calavera y que me decían que era Indiana Jones, pero que yo lo único que veía era un cúmulo de chorradas juntas). Hicimos mucho hincapié en un concepto interesante, y es en ese de que antiguamente veíamos una peli de estreno y flipábamos. Salíamos del cine pegando saltos como putos cabrones y diciéndole al colega con el que íbamos "¿Has visto eso?" "¿Y eso otro?" "¿Y eso?"

Hoy en día la cosa es muy diferente; ya no porque la calidad del cine haya decaído. No estoy del todo al cien por cien de acuerdo con eso... salen muchísimas películas cada año y, aunque lo mismo no flipamos con el pelotazo de turno (que tampoco nos obliga nadie), podemos fliparlo con una peli menos conocida. Hasta con alguna independiente y todo. Qué coño, hasta con una de serie-B, que nos plantamos en casa, despatarrados en el sofá y con una botella de lambrusco por delante. No, en realidad la causa me parece muy diferente. Me refiero a la que se lía cada vez que sale una serie o una peli. Independientemente de la calidad (ojo, algunas de las cosas que se hacen merecen llamarse mojones con todas las de la ley), siempre siempre siempre nos vamos a encontrar a un ejército de gente que va a despotricar hasta por el motivo más absurdo, tachando la peli en sí de "puta mierda", "basura pretenciosa" o vete tú a saber qué. Es un poco el horror de la era digital, donde parece que eres más guai cuanto más despotricas sobre un pelotazo de taquilla... o donde se generan auténticas hordas de pseudointelectuales que, aunque no tengan ni puta idea de lo que están viendo, te salen con una reflexión de chichinabo sobre las implicaciones psicosociales contemporáneas neurasténicas y astringentes del contenido de una subtrama meramente secundaria.


Yo tampoco tengo ni puta idea de lo último que acabo de escribir.
La diferencia es que no tengo problema en reconocerlo.


Puedo hablar también de las suculentas teorías cada vez que sale un puto trailer, donde ves al personal sacando sus dotes de clarividencia y contándote de qué va a ir la película de pe a pa aunque tú hayas visto apenas treinta segundos o (peor aún) un puto teaser, donde te muestran el título y poco más. De estas cosas surgen auténticas escuelas de filosofía posmoderna, donde hacen de eso de la especulación un nuevo arte, y son capaces de inventarse toda una trama para una saga entera, aunque de esa saga no haya más que una película. Muchos de estos pretendidos intelectuales de pose pura y dura son de los de enarbolar sus propias banderas y adjudicarlas a cosas que han visto o creído ver en una película e interpretarlas como absolutamente ciertas, so pena de que los demás que hemos ido nada más que a echar un rato "no podamos verla" o, más terrible todavía, no queramos, lo que nos convertiría en el enemigo. En resumidas cuentas, que parece ser que aquí la gente parece que no puede plantar el bullarengue sobre una butaca, sofá o sobre un cojín en el suelo y echar un buen rato... aquí la idea parece ser usar una película como baluarte para ir inculcando su propia ideología sobre los demás. Lo que viene siendo una excusa para ir condicionando o, directamente, coaccionando al prójimo.
La clásica venta de humo, achacada a los grupos religiosos, se transforma en la misma venta de humo, achacada al crítico de poca monta.
Unos te venden el dios en el que ellos creen; estos te venden su rollo ideológico. Diferente contexto, pero el mismo fin. Si me apuras, casi casi el mismo medio.



"¡La peli no es exactamente igual que el libro! ¡Varía en una única línea de diálogo! ¡Por tanto, es indigna!"
(Frase acreditada a todos aquellos que se piensan que adaptar un libro y convertirlo en película es tomarlo como si fuera la puta Biblia sin que se pueda salir uno un ápice. Yo a esto, digo lo de siempre: apartando a un lado temas como la cercanía de una película a un texto original, adaptar no equivale a reproducir. El que quiera ver una película esperándose el libro tal cual ellos se lo imaginan en el interior de su cerebro, que espabile de una vez y se quede con el libro. Ahorra disgustos, y a los demás tener que escuchar muchas chorradas)


Estas teorías acaban por generar debates a cual más ridículo, del tipo "A ver quién la tiene más grande". La madurez (nótese mi tono irónico, por no decir sarcástico) de este planteamiento llega a su masa crítica cuando el personal se pone a comparar churras con merinas y parece ser que no puede ver una película sin compararla con otra que haya salido por la misma época, o que haya salido no hace demasiado... aunque ambas películas partan de planteamientos más bien diferentes, o directamente solo compartan algunas ideas y el resto sean enfoques por completo distintos. El caso es que aquí la idea no es esa, sino coger y andar convirtiéndolo todo en una puñetera competición, si es posible acusando a aquellos que han preferido otra cosa de "no tener ni idea", o bien acusando a la película con la que han comparado SU película de plagio o cualquier otra estupidez. Ahora todo el mundo es crítico, y conoce perfectamente cómo funciona el lenguaje cinematográfico, tiene idea de narración, fotografía, escenografía, dirección de actores, etcétera, aunque sea solo para decirte que si una peli tiene buenos efectos especiales es un peliculón y quedarse tan pancho. Basta con tener un teclado, mirarte un par de blogs, entrar en un par de foros y tener una opinión. Eso ya te convierte en un experto.

He puesto el ejemplo del cine, pero como he indicado arriba, pasa también en el mundo de la televisión con las series (no olvidemos los cirios que se montaron con Perdidos y la chusta que nos comimos al final... básicamente porque se sospecha que el propio fandom estaba condicionando a los propios guionistas), con los libros y con todo el ocio en general.
Hasta la fecha, el ocio no era más que eso, ocio. Podía llenarte más o menos; podía contarte una temática más profunda que te hiciera pensar... o no (parece que ya nadie se acuerda de los pelotazos de acción de los 80, con el puto Stallone endiñando tiros a mansalva o con Chuck Norris pateando hocicos), pero el objetivo de que pudiéramos evadirnos con eso de la cultura del ocio estaba presente hasta no hace mucho.


El crimen es una plaga y él es el remedio.
Antes veíamos esto y decíamos "No veas el Stallone, cómo mola matando malos a cascoporro".
Ahora decimos: "Esta película no es más que un ejemplo de la retrógrada mentalidad republicana, donde los derechos civiles de los presuntos delincuentes son ninguneados por un policía filofascista, algo que debería ser impensable en un estado de derecho y en una democracia. Asímismo, la película es una aborrecible muestra de microneomachismo, donde el machirulo protege a una damisela en apuros, perpetuando así en los roles tiránicos de la malvada sociedad patriarcal. Además, ningún negro tiene un papel de rigor, siendo los hispanos los que aparecen, limitándose a un papel de parias sociales, lo que demuestra un rancio conservadurismo y una ideología racista que el director, a todas luces, pretende inculcar sobre el pobre espectador, que no tiene oportunidad alguna de pensar por sí mismo y decidir si la película es una película de ficción o, por el contrario, es un panfleto filonazi que quiere convertir a todas las mujeres en esclavas sexuales, a los negros y latinos en esclavos y fusilar a todos los delincuentes".
Leed esto de nuevo y decidme cuánto puede haber de realidad o cuánto me acabo de sacar del sobaco.
Luego me contáis.


Hoy en día parece que si una película o un libro no tiene su propio grupo de fans (con nombre identificativo registrado) no merece la pena. Si no hay cuarenta foros con cinco mil teóricos en cada uno de ellos especulando al tuntún sobre lo que pasará, no dentro de una temporada, sino al final de la serie o saga, la serie en sí no tendrá interés. Mucho menos si dicho elemento de ocio, del tipo que sea, no se encuentra un "enemigo" por definición. Porque si eres un trekkie, parece ser que te tiene que reventar La Guerra de las Galaxias y viceversa. Ambas cosas no pueden ser.
Hoy en día si eres fan de algo no basta y tienes que andar demostrándolo, como suelo decir. Sin embargo, no dejo de ver a diario cómo esos mismos que dicen ser fans, más que disfrutar de lo que ven, parecen pillarse unos berrinches de tres pares de cojones cada vez que la serie, peli o libro que tienen por delante no se ajusta al cien por cien a lo que tienen en sus sacrosantas cabezas... algo así como si la sorpresa de un final inesperado fuese un pecado imperdonable. No importa que dicho final esté justificado, sea lógico o incluso que tenga cierto sentido: no es lo que esperaban, ergo es una puta mierda pinchada en un palo y no hay más discusión.

Llega un punto en que esta actitud me preocupa, porque casi da la impresión de que el personal está llevándose la cultura del ocio a un terreno más que personal, llegando incluso a ser incapaces de diferenciar realidad de ficción. De separar lo que sucede en un mundo ficticio de lo que sucede en el nuestro y, dicho sea de paso, perdiendo toda esa capacidad de emocionarse de una forma positiva. En lugar de eso, lo único que queda es un encabrone continuo detrás de otro: gente que, más que evadirse y disfrutar con una historia, lo que hacen es ponerse de mala leche y considerar que eso que está pasando es una injusticia tan grande que hay que combatir a sangre y fuego a todos aquellos que piensen que no es más que una historia y que cada uno de nosotros tiene su vida fuera de ella. De ahí esas discusiones altamente gilipollescas que se pueden ver cada vez que hay un estreno, donde ya se ha perdido el término medio: por un lado, están los que ensalzan una obra de entretenimiento hasta el concepto de "obra maestra", pero no me da la impresión de que realmente disfruten con ello... es leer las alabanzas y el tufillo que sueltan es más bien el de decir "Admiradme, estoy dándoos lecciones a todos. Aquel que me dé la razón es guai, y los demás, pobres mortales, sois mongolitos profundos". Es decir, que más que ensalzar dicha obra, casi que parece una excusa para ensalzarse a sí mismos.
Por otro, los que enarbolan el estandarte del bando contrario, no muy diferentes: estos se pondrán a despotricar por la idiotez más insignificante, argumentando que les saca de la película o que es un error imperdonable. Ni que decir tiene que correrán como posesos a lanzarse al cuello de los primeros, para protagonizar sus propias Civil Wars.



Frase tipo:
"Esto sí que va a molar y no la mierda esa que están haciendo los de DC".
Se puede tomar al revés, por supuesto. La cosa es que, si vemos una peli, del planteamiento que sea, tendemos a asociarla a lo más cercano que se estrene.
Y suerte hemos tenido de que no comparen Deadpool con Batman vs. Superman, porque habría sido de traca... pero no va todo con respecto a los superhéroes: con Los Juegos del Hambre ya hubo comparativas con Battle Royale (acusando a la primera de plagio, pese a que partían de la misma idea, pero ambas historias la enfocaban de forma muy, muy diferente, hasta tal punto de no tener demasiado que ver entre sí). Sacan el Episodio VII de Star Wars y ya sale algún iluminado comparándolas con el reinicio de la saga de Star Trek, y diciendo si son mejores o peores.
Joder, ¿tan difícil es disfrutar de una película Y PUNTO?


Luego tenemos otros que van de profetas por la vida. Como ya he mencionado, son los que ya saben de qué va el argumento íntegro de una peli, minuto a minuto, solo con ver un trailer. Aparte de eso, tienen incluso los santísimos cojones, no ya de coger y de juzgar la peli y decirte si eso va a ser la repolla o un mierdón, sino que encima son capaces de entrar en páginas de votaciones de películas y poner su votación ANTES de que se haya estrenado a nivel mundial. Quién sabe, lo mismo cuando la peli  se haya visto, podrán estar ahí para decirle al mundo "¿Lo veis? Ya os dije que iba a ser la hostia/un truño de tres pares".

Lo más impactante de todo es que, si te pones a ver a cualquiera de estos seres y tienes un mínimo de idea del tema de lo que hablan (ya ni ser un experto, oye... un mínimo), te das cuenta de que, cuando la argumentación es un poco más que cero (mucho me temo que el "porque yo lo digo, que soy guai y tú no" es más común de lo que nos gustaría admitir), las explicaciones tienden a ser perogulladas que encima te suena a que las está diciendo más gente al mismo tiempo. Algo así como una fotocopia, de una fotocopia, de una fotocopia. Que bueno, es normal que la gente coincida en opinión... pero cuando incluso ves que usan las mismas palabras y todo es cuando la cosa ya acojona. Eso sí, todos, absolutamente todos, parecen contratados por Fotogramas para darte su excelsa opinión (que, generalmente, ninguno de los demás ha pedido) que parece estar firmada por los mismísimos Dioses. Porque aquí todo el mundo sabe de todo.


"La peli es buena. He dicho ¡Y os calláis, gilipollas, más que gilipollas!"


Y sí, me parece bien que todo el mundo tenga su opinión. Lo triste es cuando veo que:

a) Cada día más, parece estar de moda eso de tener la opinión de otro, en vez de la propia. Mola más si esa opinión se convierte en un movimiento cool, plataforma que reivindique alguna cosa o simplemente es una especie de tribu urbana con un nombre manufacturado que idolatre a dicha obra cultural.
b) Esa opinión, o ese gusto por una obra de entretenimiento, se convierte en un motivo más para el argumento del "Nosotros vs. Ellos" y, en lugar de acercar a la gente, lo que crea es bandos para que el personal tenga un motivo por el cual darse de hostias (por suerte, verbales la mayor parte de las veces) con el prójimo
c) La gente, en lugar de coger y separar su vida de este tipo de obras, se atribuye una especie de complejo quijotesco y no es capaz de distinguir, llegando a barbaridades como amenazar escritores por no estar escribiendo las veinticuatro horas del día o por no haber escrito als cosas tal y como ellos exigían, insultar actores que hacen de villanos en series o mamarrachadas del estilo que lo único que consiguen es dar una imagen más que vergonzosa de sí mismos.
d) Esa opinión ni siquiera tiene un margen de objetividad y se atribuyen a tal o cual obra todas y cada una de sus neuras personales, convirtiendo su vida en una cruzada con (o contra) dicha obra, tratando de "iluminar" a los demás, como si fueran tontitos del culo. Ya no porque la obra esté mejor o peor escrita o rodada, sino porque según ellos carece o demuestra según qué factores ideológicos que son, por supuesto, fundamentales para la vida de los demás.


Por ejemplo, esto: ha habido múltiples teorías que ASEGURAN (por encima de lo que digan los guionistas, que esos no tienen ni puta idea de nada) que estos dos son gays.
¿Mi punto de vista al respecto? Que francamente me da igual que sean gays o heteros. Como si son asexuales. Los personajes me funcionaron bien en la película, y con eso soy feliz como una perdiz. No necesito que dos personajes sean gays, heteros o bisexuales para que me sienta realizado como defensor de los derechos por las libertades sexuales; ya me encargo yo de hacerlo por mi cuenta considerando que una persona es una persona, independientemente de su orientación sexual, ni mejor ni peor por ser hetero, gay, transexual o bisexual, o dejar de serlo.
No creo que la relación entre ambos sea más o menos creíbles si lo son o no. Si resulta que lo son, pues oye, me parecerá muy bien; si resulta que no, pues tampoco le voy a dar muchas vueltas al respecto porque no es más que una obra de ficción, y mi vida no gira en torno a ella. Tengo cosas mejores que hacer.
Lo que no voy a hacer es usar mis propias obsesiones personales para proyectarlas en un objeto de entretenimiento que no he creado yo e ir diciéndole a nadie cómo tiene que escribir un guión. Este tipo de plataformeo posturil, con todos mis respetos, me parece una soberbia ridiculez.


Yo qué sé, para mí esto no es más que una pedazo de meada fuera del tiesto, qué queréis que os diga. Que conste que yo soy el primero en pedir que cualquier historia que me cuenten tenga un mínimo de sentido, y el primero en encabronarme cuando me la cuelan cuando me prometen una historia en condis y me cuentan una parida, pero... ¿Esto? ¿Este nivel de locura que se está viendo, con auténticas peleas de perros verbales, con esos posicionamientos tan marcados y esas sentadas de cátedra? Personalmente no lo entiendo. Tampoco es que quiera entenderlo, para ser sincero; no tengo ningún interés en entender a alguien que deja de sí mismo una imagen de absoluta ridiculez. Menos aún cuando intenta inculcarme sus ideales sociopolíticos solo por que he dicho que tal peli o libro me gusta o me deja de gustar; cuando se sube al púlpito y, desde la ignorancia más absoluta, empieza a hablar y hablar, demostrando que cuanto más habla, más la caga.

Lo peor es que no es él solo: antes uno hablaba, soltaba una idiotez y los demás nos encogíamos de hombros, pensábamos que acababa de soltar una chusta del tamaño de Texas por la boca, pasábamos de él y volvíamos a nuestras vidas. Ahora, cuando un cretino suelta su cretinez, hay unos doscientos cretinos por detrás que le jalean, crean culto a su payasada y la convierten en un movimiento social; por contra, otros doscientos cretinos se alzarán contra ellos y se cagarán en su puta madre, simplemente porque tienen gustos diferentes. Así de maduro y educado todo.


"¡Pues yo digo que tengo derecho a saltarme el cordón de seguridad en el paseo marítimo cuando hay temporal y a quejarme luego si una ola de cinco metros está a punto de tragarme!"
"¡Tienes toda la razón! ¡La policía no debería coartar nuestra libertad de movimiento! ¡Vamos a crear una plataforma para exigir ese derecho!"
"¡Venga, y le creamos un hashstag!"
"¡Guai! ¿Cómo lo llamamos?"
"#todostenemosderechoasertragadosporelmar"
"¡DE PUTA MADRE!"


Esto me hace pensar que al director de una peli o al que escriba un best-seller ya se la sopla a dos carrillos crear cualquier cosa decente: basta con soltar un poco de hype, que irá creciendo el solito como una bola de nieve (o de mierda) por Internet y tendrá legiones de gente dándose de hostias. Algo así como los que se mataban hace cuatrocientos años por un dios judío, musulmán o cristiano, pero al estilo del s.XXI: desde el sofá, tocándose los cataplines a dos manos, puteando al prójimo, poniéndose una chapita y... bueno, no haciendo nada más, aparte de pasarse el día de mala hostia o chupándose el culo con los que no les rechistan.
La razón de tu argumento hoy en día depende del colectivo al que pertenezcas.
Tu ideología se define por aquella a la que desprecias.
Todo es un hashtag, si no viene por medio de un buen hype no existe. Si no tiene haters, no merece el más mínimo interés. Si no hay teorías, especulaciones o debates alrededor, por absurdos que estos sean, ni te molestes.
La próxima vez que me digáis que sois individuos, que pensáis por vosotros mismos y que tenéis un criterio de lo más fiable, perdonad que me ponga escéptico, pero es que ya he visto demasiado.

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