Sobre el mundo del cómic la gente tiende a hablar muchísimo, especialmente en los últimos años, gracias al impulso del cine sobre este género. Es precisamente por medio del cine por el que se están dando a conocer muchos personajes e historias que, hasta la fecha, habían quedado relegados al círculo de los lectores asiduos y poco más (el ejemplo más claro lo hemos tenido con la reciente Guardianes de la Galaxia, donde se ha visto que Marvel le ha echado unos huevos como los de un toro por apostar por personajes que hasta la fecha eran de bastante segunda línea, sacarlos a la palestra y hacer que lo peten). Lo que sí es curioso es que con esto, como con muchas otras cosas, la gente tiene una costumbre malsana de poner a caldo a tal o cual personaje... Aunque realmente de ese personaje sepan lo justo, lo hayan visto una o dos veces o simplemente lo hayan juzgado por la pinta. Este post está precisamente dedicado a romper una lanza por aquellos personajes que (según un servidor) han sido maltratados, vapuleados y sodomizados por la opinión pública, aunque la mitad de aquellos que cargan sus iras contra ellos ni siquiera tengan claro qué clase de personajes son realmente.
Vamos que nos vamos:
El primero de esta lista es Robin. Porque, seamos serios, los que medio conocemos el personaje estamos hartos de oír la misma cantinela: bla, bla, bla, Robin es gay (como si ser gay hoy en día fuese algo malo, así de "tolerantes" que somos cuando nos ponemos a reírnos de algo), Robin es un becario, es el mancebo de Batman y no sabe hacer la O con un canuto... Pero echemos un vistazo en profundidad al personaje. O personajes: mucha gente ignora que tras la máscara de Robin ha habido casi media docena de personas, cada una de ellas bastante diferenciada entre sí. Pasemos a hablar un poco de ellos:
Dick Grayson fue el primer Robin y probablemente el más puteado de todos. Creado allá por 1940 y luego lanzado al estrellato en los años sesenta por la famosa serie de televisión, este pobre chaval se ha llevado palos de todos colores habidos y por haber. Lo que la mayoría de gente no sabe es que Grayson abandonó la identidad de Robin allá por 1984 (precisamente para buscar su propio camino, algo que sus detractores le siguen, paradójicamente, achacando) y que desde entonces se estableció por independiente tras el nombre de Nightwing (cuya serie propia aguantó bastante tiempo). En el nuevo Universo DC, hasta ha abandonado el tema de los disfraces y tiene su propia cabecera, Grayson. El personaje, tratado de "inútil" y "gilipollas" para arriba (todo esto mezclado con las connotaciones homosexuales, como si fueran algo que añadir a los términos ya mencionados) resulta ser un excelente acróbata, un lider no menos capaz, un detective bastante aceptable, un luchador cuerpo a cuerpo notable y, cuando no lleva puesto el pijama, un policía que trabaja en Blüdhaven. Ha liderado a los Titanes durante varios años (incluso en etapas tan complicadas como las Crisis en Tierras Infinitas) y no ha tenido problema alguno para intimar con Starfire (su compañera en los Titanes), tener algún escarceo con La Cazadora (tanto él como su versión de la Golden Age, curiosamente) y acabar manteniendo una relación bastante bonita (y estable) con la primera Batgirl, Barbara Gordon.
Dick Grayson, en una de las versiones más modernas y famosas de su uniforme de Nightwing.
El segundo Robin es Jason Todd que, en contra de lo que piensan aquellos que Robin es un moñas mojigato, era un delincuente juvenil. Este debutó en 1983, justo cuando su antecesor ya andaba dando voltios con los Titanes y liándose a hostias limpias con bicharracos como el demonio Trigon. Jason es, probablemente, uno de los Robins más arrogantes y problemáticos con los que Batman se ha topado. Este personaje, a diferencia de lo que suele pensarse, ha contradicho y desobedecido a su mentor, cuestionado sus decisiones y órdenes y, en definitiva, ser un auténtico dolor de muelas. Jason duró poco en su andanza como Robin, ya que en el arco argumental A Death In the Family, se convertía en el primer protegido de Batman que palmaba. En un rollo a lo Marco, se iba a buscar a su desaparecida madre a Oriente Próximo a espaldas del Hombre Murciélago, para tener la mala pata de encontrarse que ésta trabajaba en un campamento del Joker, que andaba haciendo el terrorista por ahí, cosas de la vida. Éste, al verlo, le dio de hostias con una barra de hierro y luego le colocó una bomba, dejándolo hecho un puto cromo. Tendrían que pasar casi más veinte años para que los guionistas decidieran retomar al personaje, esta vez bajo la identidad de Capucha Roja (2005)
A hostias limpias.
Por cierto, que la muerte de Jason Todd, un personaje ya bastante impopular, se decidió por votación de los lectores.
El tercero es Tim Drake, que probablemente sería uno de los más carismáticos en encarnar a este personaje, llegando incluso a protagonizar la cabecera Robin en 1993. Este Robin desde sus orígenes ya se muestra como un más que notable detective amateur, llegando a ser uno de los poquitos que descubren, no solo la identidad del primer Robin, sino también la del propio Batman. Tim aparece poco después de la muerte de Jason Todd, y pone de manifiesto un hecho que la mayoría de la gente pasa por alto: Batman NECESITA un Robin. ¿Por qué? Porque, queridos fans de Batman, Batman está loco. Asumidlo, tíos. Loco. Majara. Chalado. Como una puta cabra. Nos mola, pero tiene un problema de paranoia severo y, por mucho que Alfred le diga para intentar devolverle a la cordura, no está en las calles con él. Desde la muerte de Jason Todd, Batman se vuelve innecesariamente violento. Inestable. Necesita alguien a su lado a quien servir de ejemplo y que le pueda decir "Oye, Batman, que serás el Señor de la Noche y lo que te salga de los huevos, pero que se te está yendo el melón cosa mala es un hecho". Tim Drake marca la diferencia con sus antecesores en el hecho de que no empieza sus andanzas siendo un pobre huerfanito, sino que es un chaval que vive con su padre, tiene su pareja y todo parece medianamente normal. Eso hasta que sale del instituto y se enfunda el traje de pelea, claro. Por cierto, aquellos que pensáis que Robin va siempre en calzones, echadle un vistazo a su uniforme: usa pantalones desde 1993.
Tim no solo ha formado equipo con Batman y tenido sus aventuras en solitario. También ha formado parte de la Young Justice (una especie de versión juvenil de la Liga de la Justicia) acabaría dejando el uniforme de Robin original y pasaría a convertirse en Red Robin a causa de lo sucedido tras el evento conocido como Crisis Final. Así ha seguido prácticamente hasta hace nada. En el relanzamiento del Nuevo Universo DC se cuenta que Tim siempre había sido el Red Robin. Cosas que pasan cuando gente como Dan Didio, Bob Harras y Jim Lee meten mano en el puchero. Pero esto es otra historia que debe ser contada en otro momento...
¿Lo veis? ¡Pantalones!
Brevemente, tras Tim, su novia por aquel entonces se presentó voluntaria para llevar el manto de Robin. Esta chica, conocida como Stephenie Brown, no era ninguna novata en esto del superheroísmo y previamente había operado bajo la identidad de Spoiler (siendo, de paso, hija de un enemigo de Robin, así que todo quedaba en casa). Stephenie tampoco llevaba muy bien eso de acatar órdenes de Batman solo porque "Es Batman". En una de sus andanzas de Robin rebelde, fue capturada y torturada prácticamente hasta la muerte por el villano Máscara Negra.
La chica Robin.
El papel de Robin quedó vacante nuevamente hasta que surgió, de buenas a primeras, un Robin que ni Cristo se había podido imaginar: para empezar, no solo un Robin que se había pasado toda su vida criado y entrenado por la Liga de las Sombras (sí, los ninjas asesinos de Ra's Al Ghul), sino que además, este es el primer Robin en tener lazos de sangre con Batman. Más concretamente, su propio hijo.
Esta historia ni es casualidad ni está sacada de la manga. Para los orígenes de todo esto, tenemos que remontarnos a una novela gráfica de Batman titulada Son of the Demon, parida (nunca mejor dicho) allá por 1997. En esta historia, tenemos un idilio entre Batman y Talia Al Ghul que va algo más allá, (ejem) de lo meramente platónico. Pasan los años y llegamos a 2006, donde se nos cuentan las consecuencias de esta historia (es decir, que nació Damian y tal) y, ya en 2009, pasaría a seguir la tradición de los Robins. Como personaje criado por la Liga, tenemos un personaje de marcada personalidad violenta y con un aprecio por la vida que podríamos tildar de "exótico". Quizás aquí el tema de que Robin "frene" a Batman quede mucho más compensado y ambos se frenen el uno al otro...
Damian Wayne.
Shungo ahí.
Existe otra Robin, que no he citado aquí en orden cronológico, ya que aparece fuera de la continuidad del universo DC, pero que no por ello merece menos importancia. Me refiero a Carrie Kelley, que es la Robin del universo alternativo futurista de la clásica The Dark Knight returns. Carrie es una joven estudiante criada por unos padres hippies que se pasan todo el puto día fumando petas y discutiendo acerca de la opresión del gobierno fascista en el que viven en lugar de pensar que tienen una hija o responsabilidades. Carrie, por algún motivo, sale de esta unión como una chica bastante responsable y concienciada con la idea de que hay que luchar (pero de verdad) por mejorar las cosas. Por eso (y tras un breve encuentro con un Batman sexagenario) decide embutirse en un un disfraz de Robin y actuar, llegando a salvar la vida del Caballero Oscuro contra todo pronostico.
La (primera) chica Robin.
El siguiente personaje en ser apaleado por la opinión pública es, como no podía ser menos, Superman. Sobre este personaje se han soltado no pocas chorradas, la mayoría erróneas o directamente falsas. Una de las más notables, la que soltaba David Carradine en el monólogo aquel de la segunda parte de Kill Bill, en el que decía que Superman usaba su identidad humana (la de Clark Kent) como una máscara, y una máscara encima mal enfocada. Según lo que decía el personaje de Bill en la película, Superman se disfraza como un ser patético y ridículo con gafas, porque es así como Superman ve a los humanos y como cree que puede camuflarse entre ellos.
El que escribió este monólogo no pudo soltar una payasada más gorda.
Aquellos que han leído mínimamente al personaje (yo mismo puedo decir que no he leído demasiado; por "no demasiado" me refiero a que me he tragado prácticamente toda la etapa de John Byrne, que corresponde a unos ochenta números o así, algunas miniseries y luego sus apariciones tanto en la Liga de la Justicia como en los eventos más gordos de DC, incluyendo su contrapartida de la Golden Age) se darán cuenta de que el concepto de Superman hacia los humanos es precisamente todo lo contrario: si Superman siente algo por la gente de la Tierra, es aprecio. Joder, que es su planeta adoptivo; si no lo sintiese, sería un puto desagradecido. Si se disfraza de humano patético y ridículo es porque quiere pasar desapercibido y no poner en peligro a aquellos que lo rodean.
Clark Kent, o tomar el concepto de una identidad secreta que no tenga que ver con el superhéroe como pretexto para putear al superhéroe.
Por esa regla de tres podemos empezar a putear a otros empijamados y nos faltaría espacio...
Otra de las estupideces que he tenido que escuchar del personaje (insisto, no de mis favoritos, pero al César lo que es del César) es que es un patriotero, un pelele del Presidente de los Estados Unidos y, en definitiva, un tonto del culo con pijama que solo vale para pegar hostias.
Vamos por partes: el personaje, más que patriotero (como si amar el país de uno fuera ahora algo de lo que avergonzarse), lo que es, es ser coherente. Me explico: cuando la nave de Kal-El sale de Krypton y se escogorcia en la Tierra, no lo hace en la Rusia comunista (como sí haría en la versión alternativa Superman: Rojo); lo hace en el puto Kansas, y lo encuentra un matrimonio de granjeros. ¿Qué quiere decir eso? Pues coño, que cuando crece, Superman es criado según los valores del medio oeste americano: es decir, que lo que nos sale es un chaval de buenos modales, que cree en el trabajo duro y en la honestidad como medio de vida. Cree en el sacrificio del día a día y en el sacrificio de uno por un bien mayor. No en vano, cuando se dio de hostias en 1993 contra el villano conocido como Juicio Final no se le cayeron los anillos a la hora de estar dando el callo contra semejante bestia parda hasta que acabase por sacrificar su vida (o al menos momentáneamente, recordad que esto son cómics y los que palman tarde o temprano acaban resucitando).
Superman, aparte, cree en la democracia, lo que conforma el malentendido de aquellos que es un vendepatrias. A ver, muñecos: Superman, por encima de todo, respeta lo que hacen los humanos. Si un cabronazo como Lex Luthor es elegido presidente de los Estados Unidos (como llegaría a pasar en el año 2000), lo que no te va a hacer es deponerlo porque es su enemigo, implantar un golpe de estado e instaurar el orden por sus kryptonianos cojones. Y ojo, no es que le haga gracia que eso pase o que de buenas a primeras Luthor sea su amiguito del alma o su amo y señor: es que Superman, ante lo que dicen los humanos (y más concretamente, los que considera "sus compatriotas" por razones obvias) se calla, se jode y se aguanta. Porque los respeta a ellos, no porque ame al presidente ni leches.
Algún lumbrera también ha puteado eso de los calzones rojos, como si fuera el único puto personaje en llevarlos de color distinto a las mallas, y por encima de la ropa.
Primero: lo de los colores brillantes se hizo en su día por el tema de las imprentas que se usaban, y se ha mantenido por tradición.
Dos: los trajes de superhéroes (incluido el detalle de los calzones) originalmente estaban inspirados en los forzudos de circo, y también se han mantenido por tradición.
Hasta que el fan gilipollesco de turno ha berreado más de la cuenta y se han acabado quitando los calzones rojos a Superman. Como si fuera algo realmente importante o algo que tenemos ya asumido de toda la vida y a lo que ni echamos cuentas.
El caso es putear.
En cuanto a lo de Superman como personaje básico que solo vale para pegar hostias, perdonavidas y demás... pues no sé. Yo es que ya estoy tan acostumbrado a verlo recibir palos de todos colores (no solo físicos, que le han hecho putadas ya de todos colores) que ese argumento me parece de puta risa. Superman, en contra de lo que piensan todos aquellos, es un personaje que piensa, y mucho. Se pasa todo el día obsesionado con ese niño en el Tibet al que no ha podido salvar porque ha estado conteniendo la fuga de una presa en Canadá. Ha salvado miles de vidas, sí, pero hay una que sabe que no ha podido salvar y eso le mata por dentro. Porque, por muy Superman que sea, sabe que ser Superman no siempre es suficiente.
Al Capitán América le ha pasado siempre un poco lo mismo que a Superman. Parodiado y ridiculizado hasta decir basta, ha tenido que soportar la curiosa lacra de lo que es llevar una bandera como uniforme (que por cierto, no ha sido el único en hacerlo) y soportar las críticas de aquellos que son incapaces de ver más allá del uniforme. El Capitán América, al igual que le pasa a Superman, es el héroe que actúa. La clase de fulanos que ve una injusticia y ya se le empiezan a subir las bilis higadillos arriba. Un tío que originalmente era un enclenque, pero que siempre supo que quería ayudar. Marcar la diferencia. Acabar con la guerra y, si era posible, hacer del mundo un lugar mejor.
Con el paso de los años, y muy especialmente en nuestro país, al Capitán América se le ha tildado de "facha" (palabra que ya sabéis que me revienta sobremanera, porque se usa con una facilidad pasmosa sin ser conscientes del pedazo de insulto que es), cuando este personaje no es que lo sea: es que representa justo lo contrario.
Sabemos que a algunos esta bandera os jode.
Pero eso no es problema ni del personaje ni de lo que representa realmente.
Ese es un problema ideológico, que poco o nada tiene que ver con esto, pero que sí influye en vuestro juicio de valor, os pongáis como os pongáis.
Al Capitán América, si lo hemos seguido mínimamente, lo hemos visto defender a los homosexuales (uno de ellos, un viejo amigo de su unidad de combate) argumentando, a grandes rasgos, que no tienen por qué avergonzarse de ser lo que son, ni de a quién aman. Lo hemos visto defender a los mutantes (que en el universo Marvel hay más prejuicios contra ellos que contra los homosexuales) y combatir codo con codo con ellos y por ellos, sin que salga reparo alguno de su boca. Lo hemos visto enfrentarse a su propio gobierno y denunciar la corrupción política (el caso más claro, en la Saga del Imperio Secreto, que es una clara referencia, nada más que por época, al caso Watergate) y, cuando no ha podido acabar con la injusticia proveniente de las altas esferas, lo hemos visto abandonar el uniforme para convertirse en el Nómada ("el héroe sin tierra") porque se siente avergonzado de representar a un país al que no consigue reconocer. Lo hemos visto tener como compañeros a gente de raza negra (por ejemplo el Halcón o Pantera Negra) sin que haga una sola mención al color de su piel, porque él no presta siquiera atención a eso: para él una persona vale lo que vale como persona, nada más. Lo hemos visto liderar a los Vengadores y poner en cintura a varios dioses (Thor o Hércules) o incluso a Hulk. No es el más fuerte, ni lanza rayos ni tiene un martillo encantado, pero es un líder natural, armado con un valor y un carisma que no todos son capaces de superar (por no decir prácticamente ninguno). El líder al que no nos importaría seguir a la batalla, porque sabemos que junto a él no podemos fallar.
Esta escena muestra parte de la batalla entre el Capi y su compañero, el Hombre Gigante, en la versión "actualizada" de Los Vengadores en el Universo Ultimate. El motivo: se ha enterado de que éste es un maltratador, y que ha usado sus poderes para mandar a su esposa al hospital.
Al enterarse, el Capi lo busca por toda la ciudad. Lo encuentra en un bar y le dice:
"Doctor Pym, salga a la calle. Y, por favor: hágase gigante".
Si habéis entendido lo que he querido decir a lo largo de este apartado sobre el personaje, no necesito explicaros el significado completo de esa frase.
El Capi es la clase de personaje que cree en lo que hace; no se pone a hacer el idiota con medias tintas que justifiquen injusticias. Para él, hay cosas que están bien y cosas que están mal. Y las que están mal hay que luchar por arreglarlas. Si el gobierno de su país resulta que está negociando con un traficante de armas o un terrorista, le importa un huevo que eso beneficie a las altas esferas del país: para él, no se debe negociar con un asesino de masas y punto pelota.
El Capitán América es el guardián de la libertad y la democracia. Podría haberse llamado Capitán Britania (que también existe), o Capitán Francia, pero da la puta casualidad de que lleva las barras y las estrellas. Puede que a algunos le escueza eso. Pero solo a aquellos que solo se fijan en el color del traje y no ven al hombre que hay debajo.
Sigamos con líderes desvirtuados. Este caso me toca más la fibra sensible, ya que es un personaje al que he seguido a lo largo de más de treinta años de colección. Hablo, cómo no, de Cíclope, el primer líder de la Patrulla-X.
Desde que puedo recordar, a Cíclope me lo han vendido siempre como el mojigato, el gilipollas y el tío soso que no hay Dios que aguante. Parte de la culpa viene de la lengua viperina de los correos de los lectores que leíamos en la época que Forum editaba Marvel en nuestro país (como ejemplo más claro de esa "objetividad" y esa "falta de intención de condicionar a los lectores", el tío que se hacía llamar Prof. Loki, dondequiera que esté ahora). Por lo que recuerdo y conservo, no hay correo de cualquier serie mutante (al menos de La Patrulla-X o X-Men) en que no se mencione, implícita o explícitamente que Cíclope es un tío aburrido, que es un soplagaitas y que probablemente se hace pipí por las noches. Esto viene principalmente de la época cercana a los años noventa y los años siguientes, donde a tooooodo el puto mundo le dio por decir que Lobezno era lo más, que Lobezno molaba y que sin Lobezno no había Hombres-X que valieran un pimiento.
Hay que ser gilipollas para decir eso.
Para empezar, hubo una colección de la Patrulla-X previa a Lobezno y, si fue cancelada, era por sus bajas ventas y porque los guionistas de por aquel entonces no tenían del todo claro lo que hacer con ella. Pese a eso, dejó una etapa producida por el tándem Roy Thomas/Neal Adams allá por 1970 que era digna de recuerdo.
Fue más adelante, ya con el resurgimiento de la Nueva Patrulla-X cuando aparecería Lobezno y se integraría un triángulo amoroso (Lobezno-Jean Grey- Cíclope) que no se había explotado demasiado hasta la fecha (todo lo más, algún triángulo previo con el Ángel, pero sin llegar a desarrollarse lo suficiente). Lobezno, para aquellos que tienen poca memoria, era mostrado por aquel entonces como un personaje prepotente, arrogante y bastante mal compañero (de "solitario" nada: mal compañero con todas las letras) y no sería ya hasta bien entrada la etapa de Chris Claremont/John Byrne cuando cambiaría un poco de tercio la cosa. Aun así, el peso del carisma de la serie estaría repartido más bien en dos personajes: primero, Tormenta... y luego, Cíclope, al menos hasta que este se tomase una excedencia tras la aparente muerte de Jean Grey tras los sucesos de Fénix Oscura.
Estas cosas son un palo, y Cíclope no está hecho de piedra.
En esta etapa (tanto en la de Claremont/Byrne y muy especialmente en la previa, la de Claremont/Dave Cockrum), se nos muestra a Cíclope como un líder experimentado, muy lejano del adolescente con problemas de autoestima que habíamos visto en la primera encarnación de la serie. Es un tío que entrena a los Hombres-X prácticamente sin dejarlos respirar, como una especie de Sargento de Hierro que los fuerza al máximo y les dice que se dejen de gilipolleces, que se están jugando la vida en cada combate. Es un personaje inteligente, consciente de lo que está haciendo y que se ve sometido a las consecuencias de cada decisión que toma. En al menos dos ocasiones lo vemos hacer huir al grupo, y no porque le guste: es porque sabe que tienen prioridades más grandes que no pueden desatender. Lobezno, el chulito del colegio, le recrimina por ello y Cíclope no tiene reparo alguno en pegarle una hostia en la cara y tumbarlo para que se calle de una puta vez y piense con la cabeza en vez de con el culo. Llegando incluso más lejos, es capaz de ganarse el respeto del garras canadiense cuando éste casi se mea en los pantalones enfrentándose a Proteus. Cíclope olvida cualquier aversión personal que tenga hacia él y, de un modo poco ortodoxo, lo devuelve a la cordura y, de paso, pone a la Patrulla entera a punto contra la batalla final (dicho sea de paso, con un plan bajo el brazo).
"Espabila, coño".
Entre otras cosas destacables que ha hecho Cíclope ha sido intentar exorcizar a la Entidad Fénix Oscura del cuerpo de Jean Grey sin más armas que apelar a la mente humana (y los sentimientos) que hay bajo esa bestia parda y razonar con ella. No lo logró, porque Fénix Oscura es mucha Fénix Oscura, pero hay que decir que el tío le echó unos cojones que flipas y que hizo que semejante bicha hasta reculara un poco. Eso solo lo puede hacer un personaje con lo que hay que tener, y no un mojigato que vive según un manual, como se suele decir de él.
Canario Negro ha sido vapuleada públicamente a lo largo de los últimos años, con toda esa mierda pseudofeminista (digo "pseudo" porque no creo que el feminismo consista en esto) consistente en putear personajes femeninos de cómics (o a sus autores, de forma indirecta) por las posturas que emplea o por la forma de vestir. El caso de Canario Negro es particularmente gracioso, y se asemeja muchísimo al de Power Girl, la cual no he añadido a esta lista porque he visto que ha recibido menos hostias de este sector del publico. ¿Por qué es gracioso? Porque la gente que ha puteado a este personaje por su vestimenta o por sus posturas parece que no ha leído una puta mierda acerca de él en su vida.
Canario Negro es una superheroína de segunda generación, hija de la Canario Negro original de la Golden Age (creada allá por 1947), que ya vestía con el corpiño y las medias de rejilla (algo muy de la época, si nos ponemos a pensar en lo que es la movida pin-up y tal). Por mucho que su madre quisiera o dejase de querer, lo cierto es que decidió seguir sus pasos y no hubo cojones de disuadirla o de impedírselo. Se trincó una moto, se puso el uniforme de su señora madre y se dedicó a repartir mamporros contra los malosos (es lo que tiene al haberte criado, no solo con una madre superheroína, sino rodeada de tíos en pijama con poderes, como el "especial" caso de Starman, por ejemplo). En contra de lo que suelta la gente que no sabe absolutamente nada de este personaje, Canario Negro es una feminista convencida, que en numerosas ocasiones ha hablado de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Detesta, por encima de cualquier otra cosa, ser "La chica que hay que salvar", y eso le ha acarreado no una, sino cuarenta mil discusiones con su pareja más estable, Green Arrow, que tiende a ser algo protector con la gente que le importa. De hecho, Canario se niega a aceptar a la mujer como un ser más débil por naturaleza o como alguien que deba ser supeditada a la figura masculina. Es por eso por lo que conoce no pocas artes marciales (por eso de que ser tía no es óbice para que no te puedas defender tú misma) y tiene una personalidad de tres pares de pelotas.
¿Veis? ¡Pantalones!
Canario posee un sentido de la responsabilidad y la independencia que la hace un poco complicada para Green Arrow, pero que pese a todo, está loco con ella; sin embargo, el amor que los une no significa en momento alguno que ella acepte cualquier chorrada de su pareja, como cabría pensarse de un personaje concebido por y para un mundo machista (como algunos aseguran que es), sino todo lo contrario: Canario es la que le recuerda a Green Arrow cuáles son sus responsabilidades y que puede hacer lo que le dé la puta gana, si quiere, pero que ella tiene muy clarito cuáles son las suyas y cómo va a actuar.
Para aquellos que, como pasaba con el Capi, no ven más allá del uniforme, Canario lo ha cambiado en varias ocasiones: en algunas de ellas ha usado pantalones y uniformes de cuello vuelto (por ejemplo, en los años ochenta y buena parte de los noventa) o monos más tipo sport, a veces con las piernas al aire, a veces con pantalones (como haría en la serie Aves de Presa, a lo largo de gran parte de los noventa hasta casi llegar a principios de la década de 2000).
Hulka es un caso diferente, y más similar con la superheroína que mencionaré después. Con los personajes femeninos existe una ridícula tendencia a presuponer que se crean como "copias de personajes masculinos" y quedarse tan panchos ante el derroche de ignorancia. La historia no funciona ni exactamente así, ni por esos motivos. Es más, el caso de Canario Negro no solo es una prueba que refuta este argumento, sino que corrobora el auténtico. Me explico: en el cómic de superhéroes, una identidad es una identidad, que no entiende de roles. Por lo general, un superhéroe es lo que se llama un "manto", que puede tomar otro en un momento dado. Ese otro puede ser hombre o mujer, como sucede en el caso de Flash, que ha sido una especie de papel generacional, que ha sido asumido por distintas personas que han encarnado al personaje (en algunos casos, compañeros o "robins" del Flash vigente).
En el caso concreto de Hulka, tenemos que eso de llevar el manto es una cosa poco más que testimonial: ya hubo un Hulk y repetir esa fórmula al pie de la letra podía cantar muchísimo; más, si tenemos en cuenta que eso de ser Hulk no es un honor como ser un Flash o ser un Capitán América. Es, si os digo, una lacra.
Es que es mu borrico. ¡Es mu borrico!
Sin embargo, en esto radica parte de la creatividad de un autor: en ampliar el universo de un personaje (para mantener su éxito, que estamos hablando de una franquicia, no de una ONG) sin necesidad de fotocopiarlo. Es por eso por lo que he incluido a Hulka aquí, porque es un claro ejemplo de ello, y porque se la ha puteado justo por lo contrario.
Hulka debuta en 1980, presentándose como una prima de Bruce Banner que, tras haber sido gravemente herida, necesita una transfusión de sangre urgente. Su primo dona sangre y, bueno... no hace falta ser un genio para explicar lo que pasa.
Lo interesante es justo lo que viene a continuación, porque podríamos pensar que Hulka se convierte en un Hulk con tetas, sin nada más que contar sobre él... pero resulta que lo que sucede es justo lo contrario: esta prima de Banner se convierte en una tiparraca verde de dos metros y pico, pero da la puñetera casualidad de que, a diferencia de su primo, conserva su inteligencia (que no es poca), lo que da pie a una concepción del personaje diametralmente opuesta: esta Hulka, con el tiempo, se convierte en una reputada abogada que no esconde su condición de tía gigante con pellejo verde, con lo que tenemos ya una temática centrada en derechos civiles y otras cositas interesantes que aquellos que se creen que solo es una simple comparsa femenina ni se podrían imaginar.
Tal es el éxito de este personaje que sería relanzado ya a mediados-finales de los años ochenta, con una serie más de tono cómico, incluso llegando a romper la cuarta pared. A nivel personal, incluso ha llegado a evolucionar, pasando de una tiparraca con mal genio a un personaje bastante más afable con el paso de los años, pero siempre idealista y siempre muy concienciada con eso de hacer lo correcto.
Aquí la tenemos. Verde y gigante, pero oiga, muy profesional y muy centrada en lo suyo.
Spiderwoman ha sufrido hostias muy similares a las de Hulka, con el agravante de que lo único que comparte con Spiderman es el nombre... y prácticamente nada más. Nacida en 1977, se decidió usar el concepto de Spider-Woman por una cuestión de derechos: Stan Lee se dio cuenta de que era fácil que alguien pudiera usar ese nombre y ya sabemos cómo es Stan con estas cosas, por lo que decidió ponerse manos a la obra. Para ello, fue un guionista llamado Archie Goodwin el que, bajo mandato de Stan Lee, creó al personaje.
Aunque fuese una decisión por el tema del nombre, estaba claro desde el principio que Spider-Woman NO iba a ser un Spiderman con tetas. Para empezar, su origen no tendría nada que ver ni con arañas radiactivas ni leches en vinagre. El origen de esta heroína se remonta a la montaña Wundagore, a la que aquellos que sigáis las andanzas de los Vengadores reconoceréis como ese sitio donde un fulano llamado Alto Evolucionador, una especie de Doctor Moreau con armadura, experimentaba con animales hasta acelerar su evolución y volverlos medio humanoides. El padre de esta chica, de hecho, era compañero de trabajo del Alto Evolucionador así que, cuando ella enferma a causa de la radiación que usaban en los experimentos, se hace lo que se puede por salvar su vida. Para ello, se trabaja con un suero experimental basado en la sangre de una araña que creen que puede ser la cura y, para rematar el tratamiento, la meten en un acelerador genético, que hace que crezca a ritmo ralentizado, de forma que pasan décadas y ella se queda en diecisiete años. Al salir del acelerador, resulta que la chica ha obtenido (cómo no) poderes que incluyen vuelo, un "rayo venenoso" (que no es sino energía bioeléctrica), fuerza, velocidad, resistencia a venenos y radiaciones, pegarse a las paredes e incluso generación de feromonas. Como puede verse, las similitudes con Spiderman son poco menos que testimoniales; si a ello añadimos que el personaje acabaría por mudarse a San Francisco para trabajar como detective privado y que entre sus talentos, aparte del de la habilidad para investigar, tampoco era manca disfrazándose, tenemos que tiene más bien poco o nada que ver.
Spider-Woman, además, es uno de los primeros personajes femeninos de Marvel en tener su propia serie de animación en solitario, allá por 1979.
"¡Que no lanzo telarañas, joder!"
Pero si ha habido un personaje puteado, apaleado, humillado y ridiculizado a más no poder, ese ha sido Aquaman. Bajo el pretexto de que es un personaje que solo vale para estar en el agua, ha sido objeto de chistes a lo largo de bastante tiempo, aunque quizás esto se ha visto reforzado por las constantes coñas que hemos visto en The Big Bang Theory y que mucha, mucha gente, se ha dedicado a repetir como si fueran monitos en lugar de coger y plantearse quién es este personaje y de dónde sale. O incluso (horror de los horrores) leerse alguna historia donde salga y luego ya poder opinar medio en condiciones.
"Defiendo el mundo submarino de las agresiones de los humanos y ya soy un gilipollas, ¿no? ¡Pues ya me habríais querido para solucionar la mierda del Prestige, mongolos!"
Aquaman fue creado en 1941, poco después que su contrapartida Marveliana, Namor, que fue creado dos años antes. Durante su encarnación de la Golden Age, sus aventuras tenían un tono más humorístico, como le sucedería al Capitán Marvel original (el que conocemos como Shazam)... y sin embargo, en su encarnación original podíamos encontrar detalles que hoy en día, en esta especie de mojigatería gilipollesca y estas ganas de escandalizarnos que tenemos, serían impensables: me refiero a una épica escena en que Aquaman detiene un misil nuclear con una gigantesca ostra (y con las connotaciones sexuales, bastante evidentes, que implica la escena, que hoy en día serían objeto de un sinfín de polémicas absurdas). Quizás este tono humorístico ha sido parte del argumento del fan comiquero 2.0, que se piensa que TODO personaje que se enfunde unas mallas y luche contra el mal debe ser chungo, macarra, matar gente a cascoporro y tener la brújula moral en Quintocoño, Oklahoma. Que a ver, algunos personajes que son así molan: pero eso no implica que haya que hacerlos a todos en ese plan por putos cojones.
Garras, cadenas y metralletas o pistola.
Porque si eres un superhéroe que no vas de chungo por la vida, con una máscara, un nombre posmoderno y con mala leche, y si no vas matando gente por ahí porque te has levantao con el pie izquierdo, no vales un coño zurrío en nocilla.
Así me lo aprendí yo.
El caso es que Aquaman, y aquí viene lo gracioso, se ha ido poniendo más serio con el paso de los años hasta llegar a los años noventa, donde parecía que, o te ponías con cara de mala leche en la portada de un tebeo o te iba a comprar tu puta madre. A partir de ahí, el papel de Aquaman se centra más en lo que ha venido siendo también Namor (mucho menos puteado y muchísimo más respetado que Aquaman pero como de aquí a Lima): su papel como rey de Atlantis.
Este personaje plantea un concepto interesante y por el cual el fan-tontopolla medio se piensa que un personaje es interesante en función de lo poderoso que es: el hecho de que Aquaman, al gobernar el mar, gobierna las tres putas cuartas partes del planeta y siente una responsabilidad más grande por el mundo submarino que por el de la superficie, lo que hace que en más de una ocasión el personaje no se sienta del todo cómodo entre los demás tíos con pijama.
Eso, sin embargo, no le impide formar parte de la Liga de la Justicia que crearía Grant Morrison en 1997. Aquí Aquaman se muestra como un personaje que está perfectamente a la altura de sus compañeros, leal y valiente y que no tiene nada de lo que avergonzarse por ser un héroe submarino. Incluso con una mano menos, lo hemos visto manipular manualmente (o con una, al menos) las esclusas de seguridad de la Atalaya de la JLA sin ayuda. Hacer frente a todo tipo de amenazas sin achantarse. Han pasado ya los años en que lo veíamos a lomos de un delfín en la serie Super-Friends, pero parece que algunos se han quedado anclados en esa época y siguen viéndolo (o queriendo verlo) así.
Hay superhéroes con peor pinta.
Hay superhéroes más recientes.
Superhéroes menos poderosos.
Superhéroes sin serie propia porque realmente no han causado nunca mucho interés.
No importa.
Aquaman siempre estará ahí para que lo puteen.
Y esto ha sido todo. En realidad se puede hablar de muchos más personajes que han sido infravalorados por el gran público, pero sería entrar en un terreno mucho más específico que lo que se muestra en este artículo, ya que sería entrar en personajes que apenas han salido del reducido mundo del cómic, que ni han tenido versiones televisivas o (mucho menos) cinematográficas. Esos personajes, como podrían ser Blue Beetle, la Familia Marvel, el Capitán Britania o algunos de los Defensores, son personajes que a la mayoría del gran público (es decir, el que no se pasa todo el puto día leyendo tebeos) le resultan unos perfectos desconocidos. Quizás no porque no sean interesantes; es posible que lo único que haya sucedido es que se han encontrado con toda una fuente de prejuicios en su contra. Algo así como los que han formado parte de esta lista, pero sin la "suerte" de haber trascendido tanto.




















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