martes, 14 de diciembre de 2010

Escupiendo Rabia- Mata a tus héroes, pero justifica a tus villanos.

A España le pasa algo gordo. Ya no voy a entrar ni en la crisis económica, ni en lo que hacen sus diligentes, ni en mierdas de ese estilo. Hablo esta vez del españolito medio. El Homo Vulgaris que vemos día sí y día también.
Me pongo a pensar en los últimos acontecimientos que han tenido lugar a lo largo de esta semana pasada y me viene a la mente una pregunta que un periodista le hizo a Antonio Banderas. El reportero en cuestión le preguntó qué diferencia había entre la sociedad española y la de Hollywood. Fijaos con todo lo que podría haber respondido mi paisano (porque es como comparar un Amstrad del año 87 con un San Jacobo rellenito de jamón y queso), va y suelta lo siguiente:

"La mayor diferencia que yo he visto es que la sociedad americana no perdona al perdedor. Y la española lo que no perdona es al ganador".

Cierto como una patada en la cabeza. En su momento no lo pensé, pero ahora que me voy haciendo más viejo (no necesariamente más sabio) y voy viendo cosas, me voy dando más cuenta. El puto suma y sigue.
¿Sabéis que le pasó a Banderas poco después de eso? Que llegó un gilipollas que no sabía dónde tenía la cara y empezó a decir que se pegaba lonchazos de coca con él, con Penélope Cruz y con Almodóvar. El imbécil no tenía prueba alguna de ello (yo aquí no entro en si es verdad o si es mentira) y la sociedad española, exactamente igual que hacía en la época de los corralones y los espadazos en callejuelas, se puso a murmurar. Sin pruebas. Sin nada fehaciente que lo respaldara. Los medios saltaron como una manada de putos chacales y grandes intelectuales de programas de medio pelo empezaron a elucubrar sobre las posibles implicaciones de esto. A nadie se le pasó por la cabeza el hecho de que el que lo había dicho era un triste muerto de hambre que no tenía un mendrugo que echarse a la boca y se puso a soltar esas memeces para que la prensa le hiciera caso.
Y vaya si se lo hicieron. Banderas en este caso se pasó el asunto por la chorra, y muy bien que hizo. También tuvo suerte y ya era una persona de cierta reputación en el extranjero; por esa época vivía en Estados Unidos y le vino bien tener lejos toda aquella mierda mediática. Luego lo llamamos traidor, tócate los cojones.

Pues la mierda continúa. No es algo del pasado. Esta vez le toca a nuestros deportistas. Nuevamente, no voy a entrar en que sean inocentes o culpables de doping. Para eso están los jueces que, nos puede gustar más o menos su actuación, pero toda persona cuenta (o debe contar) con el amparo de la ley. En lo que sí que voy a entrar es en el puto juicio paralelo sin pruebas al que se está sometiendo a gente que hasta hace un rato adorábamos. Que habían representado a nuestro país y lo habían llevado hasta lo más alto. ¿Qué hacemos con esa gente? Pues como parece que nos dan envidia, o que no nos podemos creer que nuestro país sea capaz de hacer cosas, que sea capaz de ganar aunque sea una puta medalla en unas putas olimpiadas, siempre tiene que aparecer un hijo de la grandísima puta que va de Garganta Profunda por la vida. En vez de tirar de la manta, el tío mierda lo que hace es empezar a soltar acusaciones sin pruebas fehacientes. Y los de la prensa, que son otros hijos de puta iguales o peores, le siguen el rollo: llevan al acusado a la picota, hablando ya no sólo de doping sino de narcotráfico. De convertirse en una puta vergüenza para la profesión, etc.

Lo que os diga: no perdonamos al ganador.

Que vale, di tú que dicen la verdad... pero aquí nadie ha probado nada. Se han pasado por el mismísimo forro todo el proceso judicial, amparándose en el derecho de la libertad de expresión y de información. En el derecho que tienen a tocarle los cojones al prójimo, más bien. Ya se ha hablado de que si se empieza a destapar toda la verdad, no tendríamos ni una Eurocopa ni un Mundial. No hay nada como alabar a tu país. Es dar a entender que España jamás será capaz de ganar nada, y que lo que hacemos, es a golpe de jeringa. Muy bien. Muy bonito. Así se hace con el que nos da una alegría, o un triunfo: ponerle en duda. Fijaos como con los cracks extranjeros nadie se plantea si se dopan o no. Nadie se podría plantear que la selección de cualquier otro país en un mundial o una Eurocopa ganó a base de doping. Nos hablan de la nuestra y nos vamos al ojo patio a rajar de los nuestros. Es para cortarnos los huevos y echárselos a los perros.


Picota en el Fresno de Caracena (Soria). Hay centenares como esta que se conservan en pueblos de toda España. Es una muestra de lo mucho que nos aferramos a la tradíción de humillar y escarniar públicamente a la gente...

Pero luego, sabéis lo que pasa si se demuestra que estas acusaciones son mentira, ¿verdad? Que las palabras se las lleva el viento. Los titulares donde se pone a caer de un burro al susodicho o susodicha se olvidan. Unas palabritas de perdón por parte de la prensa y a tomar por culo. Mañana nos buscamos a otro al que joderle la carrera... porque nos jode que haya gente que pueda triunfar. Que pueda convertirse en un estandarte de nuestro país más allá de las fronteras.

Y es que somos los putos expertos del escarnio, del cagarnos en la gente sin saber de qué coño hablamos. Ayer salió en la tele el chico del que tanto he hablado en este blog, ese al que la prensa crucificó acusándolo de la violación y el asesinato de la hija de su novia. Ese pobre muchacho (podría ser cualquiera) que se despistó un segundo en el parque y la cría se le cayó de cabeza y se le mató. Bastante tragedia no tendría el chico cuando los inútiles de los médicos sueltan un parte equivocado, argumentando abusos. La prensa con eso, se limpia el culo con el proceso judicial y lo califica de "monstruo" y demás cosas peores (ayer vi algunos de los recortes y eran, como poco, vergonzosos). Y si no se llega a probar la inocencia del chico así seguiría, oiga. Luego decimos que los islamistas son unos bárbaros por lapidar públicamente a la gente. De puta risa.


Una de nuestras tradiciones más conservadas, ya extinta en media Europa: ¿Para qué ir al cine si puedes mofarte públicamente de alguien?

Ya que nos llenamos la boca con tanta democracia y tanta mierda populista, pensad que en este país una persona es INOCENTE hasta que se demuestra lo contrario. ¿A qué cojones vais acusando a la gente? ¿A qué coño vais a acusar a alguien de maltrato o de violencia de género (mal llamada machista por cuestiones de demagogia pura y dura) cuando una mujer muere en su casa? ¿Es que sois el puto Dios o el Gran Hermano para ver todas y cada una de las causas que están detrás de un asesinato? ¿Es que cada vez que alguien muere conocéis la causa antes de que se investigue? Explicadme, ¿para qué coño está entonces la Policía? ¿Y los forenses? Si sois tan listos, ¿para qué queremos a nadie que no sea vosotros? Vosotros, que tenéis todas las putas respuestas. Eso sí, la cagáis y aquí no ha pasado nada. Un simple lapsus. No importa que le hayáis jodido la vida a inocentes. Eso os suda la polla mientras tengáis vuestro índice de share bien alto. Erección freudiana.

Una vez escuché una entrevista en la radio acerca de estas cosas. Bueno, no directamente acerca de esto, pero tiene que ver. Os cuento:
Sucedió por la época de los atentados del 7-J en Londres, hace ya algunos añitos. No sé si era en Onda Cero o alguna otra (no soy muy experto en radio, ya que sólo la escucho cuando voy en el coche... y a veces, ni eso). El caso es que estaban preguntando a un señor... creo que era corresponsal en Gran Bretaña. En cualquier caso, era un experto en sociedad anglosajona. El caso es que le preguntaron acerca de lo sorprendente que resultaba el hecho de que la mayoría de la sociedad británica (y americana, por extensión) parecía confiar en sus dirigentes en épocas tan confusas como las de los atentados.
La respuesta del hombre me dejó bastante muerto, porque lo achacó a razones religiosas. "¿Cómo?" Os preguntareis. Yo me quedé igual.
La explicación de esto es de simple concepción de la vida. Hoy en día la gente no es tan religiosa como hace trescientos años, pero las concepciones de vida de las distintas religiones se han mantenido en la cultura de cada país. Según apuntaba este hombre, tanto Inglaterra como Estados Unidos (así como Suecia, Noruega o Alemania) provienen de países de tradición protestante; al contrario que otros como España o Italia, que provienen de tradición católica, aunque hoy en día sean laicos o aconfesionales (depende de si le preguntais al Papa o no).
Para un protestante, continuaba este hombre, la persona va cotizando a lo largo de toda su vida. Es decir, que todas y cada una de sus acciones cuentan hasta el último momento. Al final del camino, rinden cuentas y, dependiendo de lo que hayan hecho en su vida, van a un lado o a otro. Podeis creer en la vida más allá de la muerte o no, pero si esto lo han mamado vuestros antepasados durante siglos, por huevos que se queda impregnado en los valores que os enseñan de pequeños.


San Pedro, ese gorila de discoteca celestial.

¿Qué pasa con los católicos? Un católico,a diferencia de éstos, tiene el concepto de arrepentimiento y perdón: en otras palabras, que puedes comportarte como el hijo de puta más grande de todos los tiempos a lo largo de toda tu vida que, al final, con pedir perdón por tus pecados, tienes asegurada la gloria eterna. Y santas putas pascuas.


Chiste católico: Judas, según la tradición, fue al Infierno no por haber traicionado a un amigo, sino por haberse suicidado. Único caso en el que el arrepentimiento no ha lugar (ahora es cuando podemos reirnos todos)

Así pasa: España lleva siglos fomentando la envidia, el hijoputismo, la trapería y la mala hostia con el prójimo. Puede que ya no seamos tan creyentes; puede que el perdón de Dios nos la traiga floja... pero fijaos que precisamente eso se ha mantenido en nuestros "valores". Ves a alguien que gana más dinero que tú, alguien que conoces que se hace famoso o simplemente le va bien, ¿qué hace el español medio? Se dedica a putearlo. A poner en duda sus méritos. Si es un buen atleta, se dopa. Si es una chica guapa que resulta que promociona en una profesión, es porque se folla a su jefe. Si es algún otro, es porque tiene enchufe.


Actitud clásica española: escondernos detrás de una barrera y empezar a putear al que ha hecho algo que nunca nunca seremos capaz de hacer.

Eso sí, para hacernos las víctimas, para decir que nunca ganamos nada. Para lloriquear como putas Marías Magdalenas, somos los primeros. En un país donde la trápala mola (Julian Muñoz tiene FANS cuando va a fichar a los juzgados por corrupción, lo sé de primera mano) y los hijos de puta condenados y detenidos se convierten en estrellas mediáticas (véase al Dioni, que va por ahí de estrella del rock tras haberse pasado TREINTA años cachondeándose de la justicia, literalmente, pese a haber sido condenado), es cuando te preguntas si este puto país de paletos con coprofilia mental se merecen algo en su miserable vida.

Llorar. Nos encanta.

Pero mientras haya gentuza por ahí que adore a los criminales condenados y condene a los inocentes que todavía no han sido juzgados, yo todavía seguiré pensando la antidemocrática (y herética) idea de que a veces lo mejor sería reunir a todos ellos y pegarles un baño con napalm. Así a lo mejor este país se convertiría en algo medianamente decente y la gente que tiene un mínimo sentido de la honradez podría empezar a pensar que la locura por la que llevamos tanto tiempo pasando ha sido algo transitorio.

2 comentarios:

Jecholls dijo...

Jajajaja, espero que perdones esta risa iniciática, porque es lo que se resume de mi lectura, siempre en el buen sentido. Me gusta tu forma llana, inteligente, sencilla y visceral de expresarte, quizá porque a veces yo mismo -aunque estos años me fui moderando un poco- comulgo con esta forma de hacer o de decir las cosas. Es natural, al fin y al cabo.

Corroboro cada uno de tus pensamientos, de principio a fin. Comentas varias ideas interesantes, como la dicotomía protestante/católica. Fíjate, además de eso, que España es un país que se ha forjado en base al tópico de la picaresca en la modernidad. La literatura también entraña un tipo de educación inconsciente en el pueblo. En un programa Dragó decía que España rinde culto al antihéroe, al pícaro, al ladrón, al sinvergüenza, y sin embargo repudia al intelectual, al héroe, al que tiene algo meritorio. Es una figura que ha podido hacer mucha mella en nuestro inconsciente popular y es por eso, tal vez, por lo que España, u otros países que también bebieron de aquí, como Italia, los que tienen más granujas y delincuentes por metro cuadrado. Evidentemente, no podemos generalizar: existe en todo tipo de sociedades esto de lo que hablamos. Pero el hecho de que en España se alabe a Belén Esteban y se denigre a Sánchez Dragó, en mi opinión, quiere decir mucho del cómo somos.

El pecado capital de España es la envidia, por supuesto, lo puedes oler a cada paso que des y has puesto algunos buenos ejemplos. Aquí nos educan en la cultura del odio al prójimo, del no reforzar nunca los logros o méritos de los que nos rodean, y sin embargo de criticar y denunciar cualquier detalle que veamos. No hay que ser muy listo ni sociólogo para darse cuenta de que si a un niño le educas siempre bajo la cultura del látigo y el castigo, de la represión, de la crítica, sin reforzar nunca sus hechos positivos, este niño saldrá como mínimo con una mala hostia impresionante, algo tarado, violento y canalla. Y mira, es algo que, en el fondo, a muchos en este país les define. Es algo que detesto desde hace mucho tiempo, desde que quizá tengo claridad en la conciencia.

Ya, para acabar, Javier, solo hacerte una pregunta curiosa respecto a algo que has dicho y creo no haber llegado a entender. Me refiero a la expresión "violencia doméstica", que dices que es demagoga e incorrecta. ¿Por qué piensas eso? Yo, al contrario, pienso eso sobre "violencia de género", y tengo mi explicación, como filólogo (o proyecto de), sobre esta idea, pero no me voy a extender mucho porque supongo que ya la conocerás.

Me ha encantado conocer tu blog.

Una sonrisa.

J

P.S.: Te rogaría que añadas más opciones a tu sistema de comentarios porque me ha resultado realmente difícil publicar el mío. El OpenId no funcionaba y blablabla. No sé si logeado desde Google te saldrá mi blog, de todos modos pon 'Obliviamare' en Google y lo encontrarás, si te apetece darte una vuelta.

Rumbo a la Distopía dijo...

Hola, J!

Pues no tenía ni idea acerca del problema con los comentarios, pero lo revisaré!

En primer lugar, agradecerte el feedback, ya que la mayoría de los Distópicos suele leerlo pero sin decir en qué están (o no) de acuerdo.

Lo del término demagógico creo que no le he expresado tan bien como me gustaría. Lo que quería decir que era demagógico era el término "Violencia machista". La violencia dentro de la pareja o del entorno doméstico puede ir en ambas direcciones, pero no por ello haber un componente machista. El que es un hijoputa y pega a alguien no siempre lo hace porque piense que es superior a una mujer, sino simplemente porque es un hijoputa (partiendo de ese hecho, tendríamos que hablar también si la violencia contra los hijos tiene que ver con el machismo o no)... el término violencia de género me parece (ligeramente) más correcto simplemente por el hecho de que se produce de un género a otro, pero tampoco me hace sudar de la emoción, sinceramente. Todavía sigo esperando que los juzgados se enteren y llamen a esos casos simplemente de "violencia" y allí vayan a parar todos los casos...

Por supuesto, esto es sólo mi opinión y no la verdad más absoluta. Cualquiera con un par de dedos de frente que llegue (no creo que haya que buscar demasiado) podrá, con toda seguridad, encontrar algún argumento que rebata el mío!

En cuanto a todo lo demás, agradecerte enormemente que hayas decidido exponer de un modo tan amable tus pensamientos!