sábado, 15 de septiembre de 2018

Angst- A veces



A veces me siento triste. A veces identifico los motivos, y a veces no.
A veces resulta que no tengo tantas ganas de hacer chistes, ni de jugar con las palabras. No me apetece llevar la máscara alegre que la mayoría se limita a ver sin ir mucho más allá, ni comportarme como un bufón.  Resulta que, a veces, me gusta aislarme. Estar a solas conmigo mismo. Sincerarme y buscar el modo de valorarme un poco. No es una tarea fácil. No cuando, desde que tengo uso de razón, tengo la sensación de que se me ha valorado lo justo. Se me ha hecho creer que no doy para mucho o, en el peor de los casos, se me ha sobrevalorado para luego dar a entender que no soy tan genial como se creía.

Porque a veces tengo la sensación de que no doy una a derechas. De que haga lo que haga está mal. Se entiende mal. Provoca juicios con los que nunca habría contado. Con los que me siento rematadamente mal, como una persona horrible y desastrosa que es incapaz de tocar nada sin destrozarlo. De hablar sin provocar el caos. Sin que siente mal. Sin que levante ofensas de cualquier tipo.

A veces siento que todas y cada una de mis decisiones son cuestionadas, ninguneadas o malentendidas. Quiero actuar del mejor modo posible, pero el resultado acaba poniéndose patas arriba, hasta el punto de que a veces me resulta preferible no actuar. Cruzarme de brazos y guardar silencio, a la espera de que otros más capaces que yo acierten donde yo no hago más que fallar.

Por eso a veces no soy tan hablador ni tan participativo como se espera de mí. Por eso, a veces prefiero guardar silencio y callarme lo que pienso. Lo que siento. En según qué momentos, resulta preferible mantenerte en un discreto segundo plano y que tu silencio hable por ti. Si el hecho de sentirte cuestionado o juzgado va a ser el mismo, el silencio ahorra el esfuerzo y el desgaste emocional de hablar.


...


A veces, también siento que no entiendo cómo funcionan las cosas. Que vivo en un mundo cuyas reglas se me escapan y que, por más que lo intente, no consigo entender. Que hablo en un idioma diferente, en una frecuencia distinta y a un son que no es el que yo creo conocer. A veces tengo la impresión de que todo pierde sentido y que las cosas funcionan justo al revés de como creo que deberían ser... sin encontrar la razón por la cual esto es así. Y me frustra. Me frustra de un modo que no os podéis imaginar.

Tengo la impresión de que a veces todo sucede a mi alrededor, a mis espaldas, o bien antes o después de que yo esté. De que llego tarde o en mal momento; de que no estoy donde debería, o bien de que no estoy donde me gustaría estar. Otras veces, siento que soy abierta y llanamente un estorbo, alguien con quien los demás no saben qué hacer, con quien ponen demasiada paciencia para nada, hasta que se aburren y acaban olvidándose de mí.

A veces pienso que no me merezco lo bueno que me pase. Que, aunque siempre intente hacer lo correcto, no soy lo bastante bueno como para merecerme nada más que golpes por todos lados. Porque no llego. Porque no estoy a la altura. Porque cualquier criatura viviente a mi alrededor ha hecho más por ganarse las cosas que yo.

A veces siento que doy demasiadas explicaciones. Explicaciones que se entienden justo al revés o que simplemente no se entienden en absoluto; ese es el motivo de que, otras veces, llegue al punto del hastío y no quiera explicar nada y hacer lo que creo que debo hacer (o lo que quiero hacer), que es lo que veo que hace mi entorno en todo momento... para ver como eso tampoco se entiende.

A veces, lo único que quiero es encerrarme y hacerme un ovillo bajo la ventana y dejar que el día pase. Que el mundo se olvide de mí por unas horas y deje de hacerme cargar con más peso sobre mis hombros, de responsabilizarme de todo mal que acontezca. Que dejen de culparme por los pecados de otros, y de pagar conmigo sus propios problemas. Que dejen de cuestionar lo que hago, lo que dejo de hacer, lo que digo y lo que dejo de decir para, por una vez, ponerse en mi lugar y entender que todas esas decisiones, erróneas o no, han tenido su motivo. Su razón de ser.




Sí, me encantaría que mi Universo entendiera por una vez que, aunque me equivoque, siempre que tomo una decisión la tomo porque tengo motivos más que suficientes para ello. Que jamás, JAMÁS, actúo de manera arbitraria o inconsciente. Que siempre, SIEMPRE, pienso MUCHO todo cuanto voy a hacer. A veces me gustaría que, cuando me toman por irracional o por cualquier otra cosa que me tomen, se pusieran en mi lugar y llegasen a la conclusión de que he hecho las cosas como mejor he podido, como mejor he sabido o lo mejor que he creído.

No sé, a veces creo que solo me limito a dar palos de ciego, a la espera de poder acertar alguna vez; de hacer algo a derechas, sin vuelta de hoja. Sin que venga nadie a decirme "Sí, pero". De que me restrieguen por la cara todas y cada una de las miserias de entre lo bueno que he podido hacer. De que otros reconozcan, por una vez, que se habían excedido en sus juicios de valor conmigo y entiendan que yo no soy el enemigo.

A veces me gustaría saber qué es lo que hago tan condenadamente mal para que todo el mundo acabe olvidándose de mí cuando inician según qué andaduras. Cuáles son mis pecados, y lo verdaderamente horribles e imperdonables que son, para acabar siempre en el punto de partida. Para que tanta gente acabe pareciendo odiarme tanto. Para que tantos buenos amigos hayan optado por emprender según qué caminos sin contar conmigo. Para que otros se hayan permitido el lujo de hablarme de según que maneras. De comportarse de según qué formas. De verdad que me encantaría saber qué hace mis fallos tan diferentes de los de los demás para que yo acabe viéndome en según qué situaciones, en según qué conversaciones, mientras que otros, simplemente haciendo lo que les viene en gana, parecen encontrarse a otro nivel. Percibidos de otra manera. Dispensados y justificados, incluso.



A veces necesito destruirme y volverme a recrear. Empezar desde cero y buscar ese lugar que no he conseguido encontrar en toda mi vida. El lugar al que realmente pertenezco y donde puedo mostrarme tal y como soy sin temor a reproches, juicios de valor o reprimendas. Donde aquellos que me rodean vean con total claridad la clase de persona que soy y no pongan en duda mi lealtad ni mis intenciones. Donde nadie ponga palabras que no he dicho en mi boca, ni venga a acusarme de lo que le parezca. Donde nadie me levante la voz para descargar la mala racha por la que están pasando, como si yo fuera un saco de boxeo con el que liberar adrenalina. Donde nadie me sermonee, haciéndome sentir como un retrasado, por lo que se supone que he hecho, viendo la paja en el ojo ajeno pero no la viga en los propios.

A veces necesito desahogarme, pero tiendo a sentirme como la voz que predica en el desierto. Como si hablara con las paredes, o como si cada vez que soltara lo que me oprime el pecho fuera el detonante de una oleada de dedos que me señalan y me hacen sentir peor de lo que ya estaba. Es la sensación de querer gritar, pero tener un cerrojo puesto en la boca. De sentirme silenciado... y lo que es peor: tener que oír que debería decir abiertamente lo que pienso. A veces oigo todo lo que se me dice y llego a la conclusión de que, si me quedo callado, está mal... pero es que si digo lo que pienso, está peor.

A veces siento que no puedo ganar. Que desde el minuto uno ya parezco marcado por una fuerte predestinación al malentendido, al fracaso y a los problemas. Siento que evito los problemas, pero, al hacerlo, provoco otros mayores; otras veces, los afronto y los problemas que ya había se agravan. No sé si las expectativas hacia lo que soy son demasiado altas y decepciono, o son demasiado bajas y provoco que solo se vea lo malo. Llego a un punto en que no tengo ni idea de nada. No entiendo nada. Solo me muevo por una terrible inercia que me lleva de un golpe a otro; me siento arrastrado de una casilla a otra en una especie de juego demencial mientras todos los dedos me señalan a mí. Donde se me culpa de algo, pero no sé de qué. Donde todo parece ser un entramado de misterio y de conversaciones veladas; donde nadie me dice nada, pero esperan que sea yo el que mueva ficha. El que hable. El que solucione. El que salve el día.



A veces siento que todo se vuelve gris a mi alrededor. Que he luchado por mantener vivas según qué cosas, pero sin la habilidad necesaria para ello. Mis únicas herramientas han sido las buenas intenciones, pero no han sido suficientes. Yo mismo no he sido suficiente. Noto cómo los rostros se giran al verme y cómo las conversaciones se acallan cuando entro en la habitación. Sonrisas que se apagan, miradas que se cruzan cuando hablo. A veces siento cómo una voz en mi interior me dice "No te engañes, eres tú", pero no sé por qué. "Tú sabrás", me dice mi Universo, como si con esas dos palabras mágicas se me abriera el Conocimiento Supremo y realmente supiera. Como si, solo diciéndome eso, yo pudiera ya saber qué está mal y cómo debo solucionarlo. Yo debo hablar, pero nadie me habla a mí. Yo debo deshacerme en explicaciones, pero nadie me explica nada. Yo debo dar parte de todo cuanto hago y por qué lo hago, mientras mi entorno hace lo que quiere y no considera que deba decir ni media palabra al respecto.

A veces siento que vivo en un bucle. Que no avanzo y permanezco estancado en lo mismo de siempre, sin evolución, progreso o mejora. Cada día es exactamente igual que el anterior. Un año, una copia de otro, y de otro, y de otro más, por mucho que luche, por mucho que intente o haga, por mucho que proyecte o planifique. Sigo en el mismo sitio, viviendo la misma vida, sin apenas cambios. Que todo se repite una, y otra, y otra vez... y que la única constante soy yo, viviendo la incomprensión. La angustia de no saber qué demonios pasa a mi alrededor. Una y otra vez son las puñaladas en la espalda, los corazones rotos, las palabras que te parten el alma. Las miradas frías, las mentiras, las medias verdades y las verdades ocultas. Los reproches, los insultos y las cosas sacadas de contexto. Los gritos y los silencios. Los sarcasmos y los sermones. La locura desatada, el absurdo y la destrucción total de todo cuanto se creó. Y ahí acabo yo, en mitad de la nada, sentado sobre un puñado de tierra seca, preguntándome cómo se ha llegado a eso. El viento me responde "Has sido tú", pero se calla cuando pregunto acerca de lo que he hecho. Porque no parece interesado en hacerme mejor persona, ni en que aprenda de mis errores. Es como si su único cometido fuera culparme por ellos y nada más.



Por eso a veces siento que quiero romper con todo. Desaparecer. Encontrar almas afines con las que pueda empatizar y sentir, por una vez, que puedo formar parte de algo sin miedo a que ese algo acabe corrupto hasta la médula. Que puedo pensar, hablar y actuar, sin la amenaza constante de que alguien vea malas intenciones en ello. Que se ponga en duda quién soy, lo que soy. Quiero encontrar un Universo en el que pueda estar alegre o triste. Que nadie pisotee mi alegría ni me haga sentir culpable cuando me siento triste.
Pero aquí sigo.

sábado, 8 de septiembre de 2018

Escupiendo Rabia- El efecto Jesucristo




Hace ya algún tiempecillo, se formó un revuelo de tres pares en Hollywood cuando un número brutalmente elevado de actrices (más de ochenta, que se dice pronto) rompieron su silencio para denunciar al productor Harvey Weinstein. Un caso que, por supuesto, levantó una buena polvareda y generando el movimiento (porque siempre tiene que haber un movimiento, hashtag incluido; si no, ni es movimiento, ni es nada, ni se está defendiendo una causa ni leches) MeToo. Nadie (por "nadie" me refiero ni a los medios ni a la sociedad, en general) había relacionado este caso con la política de abusos sexuales como algo generalizado ni había tomado el caso de Bill Cosby, no mucho antes, como la punta de un iceberg bastante turbio. Hasta Weinstein, da la impresión de que lo de Cosby había sido un caso aislado.
Hasta que saltó lo de Kevin Spacey.
No voy a entrar en si Spacey fue realmente culpable de todo aquello que se supone que hizo (para eso están los tribunales) y, de serlo realmente, pues no voy a sentir demasiada lástima por él. Pero no es eso de lo que quiero hablar aquí, sino de algo mucho más oscuro.
Quiero que prestemos un poco de atención a lo que sucedió tras las acusaciones sobre Kevin Spacey. Quizás, una de las cosas que más llamaron la atención fue el hecho de que todo Hollywood le impuso un veto general, incluso con cierto carácter retroactivo (véase cómo, por ejemplo, Ridley Scott decidió eliminarlo por completo de la película que estaba rodando con él y, fijaos, cómo eso se ha convertido en un notición).
Y a partir de ahí...
Igual es que yo no me entero de las cosas, pero no he vuelto a saber mucho más de esto en los telediarios de nuestro país. O nada que sea serio, me vengo a referir; tras la pedazo de medallita que se puso Scott, apenas se ha vuelto a escuchar demasiado. Como mucho, se nos habla del caso de Asia Argento (una de las impulsoras del movimiento) que, en un imprevisible (y casualmente casual, a la par que oportuno para más de uno, oiga) giro de los acontecimientos, resulta ser ella misma acusada de abusos a menores.
Y poco más.


Hala, a tomar por culo.


No sé, es como si diera la impresión, de cara a la galería que, una vez "cazados" Weinstein y Spacey (y Cosby, un tiempo atrás, aunque ya sea difícil acordarse) ya no hubiera nadie más que hubiera cometido atrocidades en Hollywood. Como si no se siguieran cometiendo abusos de ningún tipo.
Como si ya no hubiera nada más por lo que luchar.
Una vez muertos los perros, se acabó la rabia.

Y es algo que me llama poderosamente la atención: lo que empezó siendo un escándalo, y de los chungos, ahora parece haberse quedado en agua de borrajas. Se hablaba de que se quería sentar sobre el banquillo a TODOS los responsables de esa mafia de abusos que tenía montada la industria del cine norteamericano... y aquí estamos, básicamente como al principio: han rodado un par de cabezas (se les haya declarado culpables o no por un tribunal, para la sociedad esos sujetos ya han sido juzgados y condenados, y pueden dar por terminadas sus carreras profesionales, casi con total seguridad) y ya está. Aquí paz y después gloria, sin contar el último caso que he mencionado, que incluso resta seriedad al asunto y puede hacer pensar a más de uno que todo ha sido una pantomima para llamar la atención o tener una excusa para poner de moda el negro en la gala de los Óscar.

La cuestión, sea como sea, es que han rodado DOS cabezas y ya no se habla más del tema porque la gente ya está contenta. Para los medios ya no es noticia. Mañana, los titulares podrán llenarse con cualquier otro escándalo que durará apenas unos meses y vuelta a empezar. Esto es lo que yo llamo el efecto Jesucristo: cuando se empieza a denunciar una práctica horrible que resulta estar extendida, debe aparecer alguien que pague por los pecados de todos los culpables para que la sociedad limpie su conciencia por haber estado callándose y mirando para otro lado, y mañana pueda volver a hacer las mismas mierdas que hacía ayer sin que nadie dé más por culo.


Pues claro que si, joder.


Otra cuestión es que quizás lo de Hollywood es lo más evidente, pero yo me pongo a pensar muchas veces en según qué casos mediatizados hasta la saciedad, donde se muestra una cabeza visible que simbolice el Mal y a la que la gente pueda escupir a la cara... para que pueda olvidarse de todas las que quedan en la sombra, impunes y a sus historias.
Porque siempre es genial ponerle cara al enemigo y reunirnos todos para lincharlo. Ponerlo en la picota durante nuestros Dos Minutos de Odio, lanzarle lechugas podridas y libros de texto, cagarnos en sus muertos y así poder descargar toda nuestra adrenalina. Toda nuestra frustración, toda la ira que llevamos acumulada a lo largo de nuestras vidas.
Nuevamente, nos dicen a quién odiar, y lo que es peor: nos dicen por cuánto tiempo, hasta que se buscan otro blanco que simbolice algo pernicioso. Mientras, los demás culpables siguen ahí, escondidos y frotándose las manos porque ya ha caído la cabeza de turco y nadie va a seguir metiendo las narices en los asuntos que llevan años manejando.

Es posible que mañana, o pasado, o dentro de un mes, aparezca otro escándalo. Otro horrible abuso, otro caso de corrupción en las altas esferas; es posible que nos informen de algún mandamás que usa su autoridad para aplastar a los que tiene debajo y nos echemos las manos a la cabeza, como si fuera el único... y lo más triste es que, durante el tiempo que nos digan, será el único para nosotros. Como un retorcido Mesías, será sacrificado en aras del bien común. Pediremos su cabeza y en las redes, encenderemos nuestras antorchas a golpe de hashtag o tal vez hagamos algún challenge (y cuanto más suicida, mejor, así demostramos que estamos implicados) de esos para demostrar lo implicados que estaremos (momentáneamente, por supuesto) en tal o cual causa. Nos habremos puesto la chapita y habremos esparcido la Palabra por ahí y por allá unos días, concienciando a esos pobres infelices que no saben ni a quién tienen que tirarle las piedras. Nos convertiremos en unos fanáticos y, durante una semana o dos, empezaremos a publicar bulos sin contrastar "porque di tú que resulten ser verdad", oye. Emplearemos falacias del tipo "Si ese ser despreciable era fan de los Iron Maiden habría que prohibir esa música satánica que corrompe las mentes de nuestros hijos". Crucificaremos a todo aquel que no abrace esa campaña y lo excluiremos, pues parece que no lleva la Marca de la Bestia que todos deberíamos llevar para integrarnos en la sociedad.


Que manda cojones. Ahora es cuando me doy yo cuenta de la simbología que tiene la portada
de este disco.
Estoy yo fino.


Los Mesías retorcidos son sacrificados.
El rebaño humano sigue ciegamente a unos líderes mediáticos que socialmente los marcan a fuego.
Todo en aras de la seguridad, o de la moda, según se mire.
Se buscan quintacolumnistas a los que denunciar. Brujas a las que quemar.
Se levantan los estandartes y se entonan slogans.
Se pervierten y se ridiculizan causas nobles.

Y a la gente... yo diría que a la gente todo esto se la sopla. Hemos perdido la memoria y no nos damos cuenta de que este es un ciclo de manipulación que lleva años teniendo lugar. Comemos la mierda que nos echan, nos lo creemos todo a ciegas, sin cuestionar, sin pensar. Gracias a nuestra pasividad y a nuestra credulidad, nos conformamos con las cabezas de turco y hacemos el juego a los verdaderos responsables. Les damos la razón cuando ellos montan todos estos circos pensando que somos idiotas. Y mientras ellos están tan tranquilos, revolcándose en su impunidad, nosotros, las ovejitas, nos pasamos el día enfrentándonos los unos a los otros. Abrazando las causas que nos dicen que abracemos, y apedreando disidentes, o incluso a partidarios, dependiendo de lo beligerantes que sean unos y otros. Somos una sociedad dividida en opiniones, colectivos, plataformas e ideologías. Opiniones, colectivos, plataformas e ideologías prefabricadas, inculcadas, inoculadas y viralizadas, como en ratoncitos de laboratorio. Juegan con nosotros, muchos lo sabemos y oye, aplaudimos como focas. Siempre esperando una sardinita. Siempre esperando que otras focas nos den un aletazo en la espalda por lo bien que lo hemos hecho. Ciegos y sordos, enmudecemos a otros para que nuestros gritos resuenen por encima de los demás. Para erradicar a los impíos, a los que no siguen el Credo. A los que no molan.
Sí, nos conformamos con mirar la mota en lugar de ver el cuadro completo. Vivimos en un mundo de sombras chinescas que cierta gente forma a su antojo, a nuestras espaldas.
Y nos gusta.


—Soy un revolusionario de la pintura
—Vale, pero, ¿yo soi wapa, Velaske?


Nos encanta, de hecho, porque da mucho miedo salir de la oscuridad de nuestra cueva. De nuestra ideología. Del slogan que seguimos o de la consigna que recitamos. Es muy jodido cuestionar de dónde viene realmente todo aquello por lo que decimos luchar y si, de creer saberlo, es realmente cierto. Pensar quién nos está metiendo todas estas ideas en la cabeza. Quién nos dice lo que debemos pensar y cómo debemos pensarlo.
No, es mucho más fácil agachar la cabeza, ser buenas ovejitas y solo tener que coger las piedras del suelo (en el terreno que nos han indicado, por supuesto) para que se las lancemos a algún desgraciado.

La única cuestión que parece quedar de todo esto, porque viendo cómo está funcionando la sociedad ante todo este reguero de mierda pura y sin adulterar, es simple: ¿A quién nos dirán que tenemos que crucificar la próxima vez?

lunes, 27 de agosto de 2018

Mondo Chorra- Vagabundo



Caminas.
Acumulas polvo en tu ropa, en tu pelo, en la suela de las botas.
Ante ti, un desfile de rostros danza de forma vertiginosa. Un día, dos semanas, diez años. Van y vienen, se agitan ante ti y luego desaparecen. A veces arden en fuego y azufre al hacerlo; otras veces, se debilitan y se convierten en sombras chinescas que se desdibujan a tu alrededor.
Vas de un mundo a otro, observando cómo las historias se tejen a tu alrededor. Héroes, antihéroes y villanos que viven, sobreviven o malviven. Cada historia es una hebra del tapiz que te acaba envolviendo como un manto.
En cada mundo vives, amas, sufres y, en cierto sentido mueres. Formas parte de un ciclo de auge y caída de tu propio imperio. Vida, agonía, muerte y resurrección que no cesan.
El martilleo nunca cesa en tu cabeza.
En tu interior.
En tu propia alma.
Vagas por caminos, senderos, sendas y veredas, buscando tu lugar. Preguntándote si llegará el día en que puedas abandonar esa búsqueda, pero ese día no ha llegado. Solo sigues ahí fuera, solo, yendo de un lugar para otro, dando tumbos embriagado por lo que llevas dentro.
Los recuerdos son hipnóticos y adictivos a la par que dolorosos. Tú sabes, mejor que la mayoría, que el dolor puede ser tentador. Evitas tomar ese camino que desciende hacia los infiernos, pero no es fácil. La Llamada de la Oscuridad es muy poderosa y tú no eres más que un pobre mortal que camina a solas.
Te enfrías por dentro a lo largo de tu travesía. Tienes motivos. Lo has visto mil veces: has visto cómo hermanos luchan contra hermanos en guerras intestinas que los desangran hasta morir. Has escuchado secretos que han acabado envenenando a familias enteras. Has visto cómo los antaño aliados se posicionan en bandos opuestos y se matan los unos a los otros. Has visto alzarse a los mismísimos demonios y ser adorados ciegamente por las masas.
Has conocido muchos rostros del Infierno en la tierra y no has podido hacer nada por combatirlo. Nadie podía oírte cuando hablabas; nadie entendió tus visiones. Tus manos estuvieron atadas mientras el Caos lo engullía todo con voracidad.
Solo pudiste aferrarte a lo poco que tenías y buscar refugio. Mendigar por ahí. Evitar más dolor. Evitar ser devorado, flagelado. Crucificado.
Y aun así, no saliste ileso. Cada vez que has ardido y vuelto a renacer, cargas contigo con las heridas causadas por cada uno de esos rostros danzarines. Cada uno de ellos, en el momento en que te da la espalda, o eres tú quién lo hace, te deja una honda cicatriz que nunca cicatriza del todo. Cada palabra, cada acto. Golpes, mordeduras, cuchilladas.
Otra bifurcación, Vagabundo.
¿Qué camino escogerás?
¿Cuál será el que te lleve a tu hogar, y cuál será el que vuelva a llevarte a un barco que navega por aguas tormentosas? Debes pensarlo bien, pues en tu travesía no hay posibilidad de dar media vuelta.
Piensa, piensa bien, y reza por no tomar las decisiones erróneas una vez más. Implora a tus dioses que esta vez no vuelva a repetirse el ciclo. Que todo cuanto crees haber construido se derrumbe hasta los cimientos.
Reza por no quedarte solo de nuevo, predicando en medio del desierto, o abandonado a tu suerte, herido y maltrecho.
Tal vez sea una maldición la que te obliga a vagar sin rumbo, buscando tierra firme. La que te marca a fuego con la mirada de aquellos que murieron a tu alrededor. La que carga sobre tus espaldas el peso del mundo, pues, ¿acaso no lo notas?
¿Acaso no notas ese Aliento Helado en la nuca? ¿No oyes esa Risa cada vez que caes? ¿Ni las Voces que te envenenan la sangre, humillándote una, y otra, y otra vez?
No es un viaje agradable, Vagabundo. Si te conocieran... si de verdad te conocieran, nadie querría vestirse bajo tu piel, ni ver las cosas como las ves. Nadie querría sentir como tú sientes; nadie querría sentir lo que tú sientes.
El silencio.
La incomprensión.
La locura.
El miedo.
Eso es lo que te han regalado todos los mundos que has visto. Un regalo que, si pudieras, rechazarías, pero se clava en tu carne con agujas de acero y cristal. Te desgarran por dentro, se entierran en tus mismísimos huesos. Acaban formando parte de ti, hasta el punto que no sabes dónde acaba todo ello y dónde empiezas tú.
Da otro paso, vamos. ¿Qué Alma Perdida se acercará a ti, Vagabundo? ¿Quién te jurará fidelidad y a quién se la jurarás tú? ¿Para cuántos dejarás de brillar como solías en cuanto caiga la noche? ¿Cuántos votos verás rotos al ponerse el sol? ¿Cuántas promesas serán acalladas por el polvoriento viento y cuántas ahogadas por un mar de sangre? Dime, ¿cuántos anillos hasvisto ya quebrarse? ¿Cuántos corazones partirse por la mitad? ¿Cuántos juramentos emponzoñarse y cuantas palabras bienintencionadas se han tornado mentiras? ¿Cuántos reinos has visto desmoronarse como si jamás se hubieran alzado?
"Demasiados", te dices a ti mismo, y no sin razón. Tú mismo lo has vivido. Lo has sufrido. A duras penas, has sobrevivido a ello.
Los rostros vuelven a danzar a tu alrededor una vez más, pero eso ya deja de suponer algo para ti. No, después de que se hayan sucedido tantísimos ciclos. Sientes que algo, lentamente, está muriendo en tu interior. Que hace ya tiempo que dejaste de ser el mismo. Busca la paz, Vagabundo, pero nunca dejes de prepararte para la guerra. Porque, por mucho que la detestes, sabes que la guerra acabará viniendo a ti. Te obligará a tomar parte en algo que odias y, al final, deberás marcharte.
Como siempre lo has hecho.
Márchate, Vagabundo, y que tengas un buen viaje. Ojalá algún día encuentres tu hogar. Ojalá puedas descansar en el sitio al que realmente perteneces y puedas, por fin, quitarte de encima toda esa carga que llevas.

domingo, 12 de agosto de 2018

Escupiendo Rabia- Los adalides de la censura




Estaba yo mirando mis chorradas habituales en el mundo virtual cuando veo a un señor que coge la portada de un disco de Maluma y hace una reflexión sesuda de esas, de las que te quedas descansando cuando la has soltao. Como si acabaras de cagar, macho, cargando ideologías sobre el personaje y demás cosas que, que yo sepa,  nadie ha cogido y le ha preguntado directamente a él qué piensa o qué quiere decir.

Antes de que sigáis leyendo, debo advertiros que apenas conozco a Maluma: proviene de una línea artística que, personalmente, no me interesa. Lo poco que he escuchado de él me resulta tan interesante como los martillazos que pegan los que están haciendo reformas en el piso que tengo arriba. De hecho, me ha producido más o menos el mismo agrado.
El señor Maluma no paga mis facturas, ni patrocina lo que escribo. No me va a sacar de pobre y ni siquiera lo conozco. No lo he visto en persona jamás y, si me lo encontrara por la calle, probablemente no lo reconocería.
Pero eso no quita lo que voy a decir.


No, yo tampoco puedo creerlo.


Continúo: en dicha portada, aparece el caballero rodeado de un montón de mozas de buen ver, embutidas en lencería que sólo he visto en catálogos y en (ejem) en Internet, en una cacho cama. El caballero, como no puede ser menos, mira a la cámara cubierto por una sábana que tapa sus encantos en plan "Ahí lo lleváis, pringaos".
El comentarista, cómo no, se dedica a atribuir ideologías y a escupir juicios de valor a destajo, como el hecho de que el señor Maluma se vende a sí mismo como un ultra-fucker que satisface nada menos que a siete señoritas. No contento con con largar eso, ya empieza a soltar argumentos del tipo "Se coloca en el centro, como el ombligo del universo" o que "Las mujeres han sido desparramadas como un dumper de obra transportando tierra para jardines". Argumenta otras cosas, no tan evidentes, como el hecho de que ninguna de las modelos tiene la cabeza por encima del presunto artista para no poner en evidencia la supremacía del machomán, o que las mujeres aparecen rendidas ante los pies del follador genético. Para más inri, redondea todo el despliegue de juicios de valor asegurando que todo aquel que no vea esta Verdad Absoluta es un "gilipollas genético que vomita sandeces para encajar a presión en sus delirios machunos" (sic.). Ahí, admitiendo pluralidad de opiniones. Tolerante como él solo.


La famosa portada.


Yo la verdad es que no me voy a poner a defender que la portada me guste o me deje de gustar. Ni siquiera voy a entrar en lo machista que se supone que tengo que decir que es. No me parece ningún homenaje a la igualdad de derechos, pero creo que una imagen puede interpretarse de mil maneras. Yo mismo me he dado cuenta de que en la foto ninguna de las mozas aparece desnuda ni despeinada, lo que me hace descartar de pleno una imagen postcoital. Si sumamos el hecho de que todas las muchachas que salen aparecen con los ojos cerrados, me da que pensar que ahí no ha habido meneo de ningún tipo; más bien parece que se han quedado sobadas de puro aburrimiento. Si saco mi vena más cabrona, diría que la escena me sugiere un gatillazo donde se suponía que iba a haber una orgía.
¿Veis? Se puede contradecir la sentada de cátedra del analista de esta portada sin defender el machismo.
Con esto lo que quiero decir es que la interpretación de lo que uno ve, a menos que se haya pegado siglos estudiando crítica artística (y ni por esas) es subjetiva y de la percepción de uno no suele pasar. Explicándolo de un modo algo más simplista, podemos decir que incluso añadimos nuestra propia ideología a lo que vemos, lo que contribuye a completar los huecos de información que nos puedan faltar de una imagen. En resumidas cuentas, que la mayor parte del tiempo, al interpretar el mensaje de una imagen, queremos ver más de lo que vemos y somos nosotros los que añadimos nuestro propio bagaje y nuestra propia experiencia a la interpretación en sí.



Seis sabios ciegos se acercaron a un elefante con la idea de saber cómo era. Cada uno tocó una parte: uno tocó la trompa y dijo que era como una serpiente; el que tocó los colmillos dijo que era un animal rígido; el que tocó el tronco decía que se asemejaba a un muro, mientras que el que tocaba las patas decía que se parecía a un leño. El que tocó la cola sostenía que un elefante era como una cuerda, y el último, al tocar la oreja, decía que era como un nenúfar.
Todos obcecados en su propia percepción, pero ninguno sabía claramente lo que tenía por delante.
Nunca se pusieron de acuerdo.


Pero vamos un poco al contenido de fondo de todo esto. No es la primera vez que el señor Maluma en concreto, o el reggaeton en general, se llevan hostias de este tipo por parte de los de siempre. Añado: no me gusta el reggaeton, como hace 15 años no me gustaba el bakalao, ni de frente ni de lao. Yo me crié en el rock duro y el heavy metal, escuchando a los Maiden y a los putos Judas, con lo cual no empecéis con la parida de que defiendo lo que me gusta. Precisamente estoy defendiendo un estilo de música que me da por el tracatrás.
Aunque insisto: que me dé a mí por el tracatrás no es motivo para querer erradicarlo del planeta, como argumentan muchos. Más que nada, porque no tengo el Poder Absoluto para barrer del mapa todo aquello que no me guste. Os aseguro que el reggaeton caería, pero antes caería el 90% de la raza humana, que cada día me parece más gilipollas e insoportable.

Volvamos al asunto del reggaeton en sí: la crítica, la de siempre, que es machista, que tiene unas letras que ponen a las mujeres como orificios con patas y demás blablablases. Y hasta aquí, pues oye, no voy a decir que sea mentira; lo poco que he oído (que no todo, debo decir) me suena a misoginia pura y dura y a una especie de homenaje a la puñalada de carne.
Pero reconozco que cada uno está en su puto derecho de escuchar la mierda que le da la gana, del mismo modo que hay blasfemos que dicen que Ozzy no sabe cantar o que los Metallica son unos putos vendidos. A mí no me gusta el reggaeton y, como tal, pues no me pongo a escucharlo. No voluntariamente, al menos. Hablando ya en serio y obviando lo que he dicho arriba sobre mis planes de dominación mundial, reconozco que yo no soy nadie para pedir la extinción de nada. Eso me convertiría en un censor, y lo único que veo censurable en esta vida es a los intolerantes que intentan pisotear el credo de los demás a costa de chillar más alto y amenazar a otros.
Y sí, yo creo en la igualdad de género. No tendría ni por qué justificarme, ni dar explicaciones. Cualquiera que haya leído artículos míos donde me meo claramente en la figura del macho alfa (o me ha escuchado hablar en persona del tema) lo tendrá bastante claro, pero me gusta soltar este argumento antes de que los de siempre vengan con la falacia de que si no apoyo A es porque apoyo B.
No.
Ni de puta coña, tíos.


Al amigo Manson le cayeron hostias como panes porque los asesinos de Columbine llevaban camisetas suyas durante la masacre que protagonizaron.
Ante la polémica, habló y lo dijo claro: él no le decía a la gente que comprara armas y se liara a tiros en un colegio. No fomentaba un sistema educativo de mierda, caldo de cultivo de matones y vengadores asesinos. No eran sus canciones las que inculcaban que todo el mundo tiene que tener éxito o convertirse en un fracasado. No incentivaba una competitividad feroz, ni una sociedad agresiva.
Él, como muchos otros en el pasado, fue el cabeza de turco para negarse a admitir que el sistema educativo había fallado. Que los padres habían fallado al criar a sus hijos. Que la sociedad había fallado a la hora de inculcar valores.
Y es que para admitir eso hay que tener unos cojones muy grandes y ser muy autocrítico.



Mucho cruzado estoy viendo yo últimamente, cogiendo cualquier cosa que se le pone por delante y sacando su reflexión sesuda, a la que llama "análisis", erigiéndose en expertos de todo y usando su causa como si fuera una Biblia a la que obedecer ciegamente. Se apropian de según qué ideales y, esgrimiéndolos como si fueran de su propiedad, trazan una línea entre los que están en su favor (o sea, los que les dan la razón EN TODO) y "los demás", a los que generalmente ven como un enemigo al que combatir. Sin medias tintas, o súbditos (que no aliados) o enemigos acérrimos que no tienen derecho a abrir la boca.
Total tolerancia.
Sin demagogia, oiga.

Todo esto, para mí, tiene una lectura muy siniestra, y es que estos "análisis" son por completo erróneos: se tiende a catalogar obras o géneros de machistas y no se ahonda en el problema de fondo. Se parte de la base falaz de que estas creaciones "inculcan" el machismo, como podrían inculcar el racismo o la homofobia, sobre el pobre descerebrado que las oye. Un ratito oyendo estas cosas y pasas de tener una educación normal a querer darle de hostias a la primera fulana que se te pone por delante.
Si esto último os parece tan absurdo como ridículo, entonces es que estáis pillando por dónde voy. Si no termináis de seguirme, tranquilos, que os lo explico: igual las obras (musicales, cinematográficas, musicales) no "inculcan" nada, sino que son un mero reflejo de lo que ya hay. Nos rasgamos las vestiduras con todo el auge de obras literarias pseudo-sadomaso que surgieron hace unos años, donde nos venían con un rollo de sumisión (en general) bastante tópico y chapucero y en muchos casos se pidió la retirada de bastantes títulos porque "inculcaban valores nocivos".
Vamos a dejarlo claro: esos valores nocivos ya estaban. Otra cosa es que no tengamos los cojones de reconocer que, como sociedad, la hemos cagado de pleno y que evolucionamos a una especie de simios sin pelo que disfrutan viendo el sufrimiento y la humillación del prójimo. No lo digo tanto por lo del masoquismo (eso sería caer en un estereotipo y ser muy, pero que muy superficial al respecto) sino por el machismo... o por la puñetera manía que tenemos de coger a autores de cualquier tipo y crucificarlos públicamente mientras nos creemos en la Cúspide de la Moral.



Si partimos de la metáfora de que el arte es un espejo de la sociedad, los "intelectuales" modernos piensan que lo normal es cargarse el espejo, en lugar de ver qué se puede solucionar en la sociedad.
Es la salida facilona, la más guai y la que te aporta más palmaditas en la espalda a corto plazo.
Pero, a la larga, no oculta una ignorancia supina.


Hace cosa de una semana o así, con el tema del reggaeton, leí algo escrito por una chica. Una influencer, creo... o una modelo, no recuerdo. Tampoco es que sea relevante para hablar de esto. Era una persona, me pareció inteligente lo que decía y me hizo pensar.
Venía a decir que no existen los géneros artísticos machistas, sino autores que son machistas. Argumentó que, partiendo de esa base, podríamos eliminar casi cualquier género musical porque no se salva prácticamente ni uno. Personalmente, mientras escribo esto me vienen a la cabeza letras de los Guns'N'Roses, ManowarMötley Crüe, donde la figura de la mujer no resulta muy distinta de la que se ve en el reggaeton. En España puedo recordar la famosa canción de Radio Futura, "Corazón de Tiza", donde se amenaza con cruzarle la cara de una hostia a una moza por pintar un corazón en una pared. Ejemplos mil.
La cuestión es que, si empezamos con eso de la censura (porque otro nombre no tiene) acabamos como los puritanos cuando tomaron Inglaterra: cerrando teatros por considerarlos inmorales y estableciendo un régimen por el cual toda obra artística debería pasar por manos de un comité de expertos que evalúen si esa obra pasa por los estándares necesarios para ser reproducida.
Es decir, si lo que cuenta cuadra con los valores del régimen ideológico dominante. ¿Os suena esto?


Mierdas como esta se hicieron sobre carteles originales por "Preservar los valores".
Hasta hace unos años nos resultaban ridículos, incluso indignantes. Todo ese puritanismo rancio nos atufaba a represión ideológica.
Ahora parece que la estamos abrazando de nuevo.
Los represores han vuelto, bajo otra bandera y con otro nombre, pero hacen lo que hacían los anteriores: decirnos a los demás lo que podemos o no podemos ver.


La chica no terminaba su argumentación con esto; de hecho, lo que me hizo pensar fue lo que contaría a continuación: que si en España hemos tenido letras que telita, y en el mundo anglosajón no menos... ¿Por qué la hemos emprendido con las letras del reggaeton y, cada dos por tres, aparece un "analista literario" que se pone a hacer un comentario de texto de sus letras con la antorcha en la mano? Su hipótesis me llamó poderosamente la atención: argumentaba que el reggaeton proviene de Latinoamérica y que desde el principio se hizo muy popular entre las clases más desfavorecidas. Esta hipótesis se podría resumir que, si para unos todo el reggaeton es machista, todo ataque al reggaeton incluye soterrado un racismo y un clasismo más que salvaje.

¿Hasta qué punto es cierto esto? Pues oye, no estoy en posesión de la verdad, así que ni puñetera idea... pero sí puedo decir que es un punto de vista que en absoluto me ha parecido descabellado.  Ya he comentado por activa y por pasiva que Europa y, en especial España, suele ir de tolerante y de mente abierta pero, en el momento en que le parece, asoma la patita y resulta ser de un rancio y un racista que te cagas. Resulta más alucinante incluso el doble rasero que se tiene a este respecto, porque machistas somos un rato (como mero ejemplo, os invito a pasaros por el perfil de cualquier modelo de desnudo, o cualquier modelo a secas en una red social y en cuanto veáis los comentarios entenderéis a lo que me refiero), pero en el momento en que vemos que cualquier otro hace una mínima alusión sexual ya cargamos las antorchas y los ladrillos y estamos dispuesto a matarlo. Al menos, verbalmente hablando, claro.



Hablando de machismo en nuestras redes, por ejemplo: mierda como esta. Contra espantajos así, oye, no hay bloqueos masivos ni boicots. Aquí nos callamos todos y los conservamos en nuestras listas de amigos, para que puedan soltar lo que les dé la gana, no vaya a ser que nos la líen por ser intolerantes con los violentos.
Una vez más, consentimos a los agresores, pero cargamos la culpa sobre las víctimas.


Y es que hay ciertos conceptos que ya empiezan a chirriarme, por no decir que me atufan a marisco pocho. Véase por ejemplo lo de "sexualización" y "cosificación". Para mí, hay una diferencia muy clara entre tratar a una mujer como un objeto y que el cuerpo femenino sea objeto artístico. Voy a desgranar esto, para intentar explicarlo lo mejor posible:

Caso 1: Yo tengo un hipotético colega que es un macho alfa de manual. De estos que han sido criados para follarse hembras. De los que piensan que tener amigas no tiene sentido, porque para amigos están los tíos y las tías, si no tienes perspectiva de jodienda, lo único que hacen es molestar. Ese colega es de los que, avatares del destino, se zumba a una distinta cada cierto tiempo y, no contento con eso, te lo cuenta con todo lujo de detalles aunque no preguntes. Aunque no lo consideres asunto tuyo. Aunque te importe una mierda dónde meta el pito.
No contento con eso, mientras te cuenta como le practica sexo oral sobre una lavadora, haciendo todo tipo de chistes acerca de los gemidos de rata de su amante (sin que dicha amante esté presente, por supuesto), ve pasar a otra moza y hace un ruidito de masticar que te revuelve las tripas. Compara sus órganos sexuales con un solomillo jugoso y da por sentado que, si se acerca a ella, se le van a caer las bragas de gusto.


"¡Ay, omá, qué rica! ¡CHT! ¡CHT! ¡CHT! ¡Chochito rico! ¡Ñam, ñam!
¡Tías así no tienen pelitos en el coñito, más cómodo para comérselo!"


Caso 2: Mi caso personal. En mis ratos libres, dibujo cómics eróticos, en los que la presencia del cuerpo de la mujer es dominante en un, pongamos, 85%. El resto son diálogos, chistes, trabajar fondos y líneas argumentales. No aparece un solo pene en mis creaciones porque... bueno, no tendría que dar explicaciones a este respecto, pero dado el caso lo haré: porque no me da la puta gana. Para mí, el cuerpo de la mujer es de las cosas más hermosas que ha creado la naturaleza y, al igual que han plasmado millones de artistas a lo largo de la historia del arte de la humanidad, me parece algo tan bello que considero justo convertirlo en arte. Así, no tengo problema alguno en dibujar a mis personajes con ropa, con una toalla, completamente desnudas o masturbándose. Todo esto me parece algo natural, a la vez que hermoso. Y en caso alguno significa que considere que el género masculino es superior al femenino.


Y sí. Me pongo como ejemplo. Jodéos.
Si lo hago es porque, honestamente, si me tengo que fiar de alguien que me dé garantías de que piensa así, me fío de mí.
Por los demás no puedo poner la mano en el fuego. Y no es porque me sienta superior, es que no tengo tanta confianza en los demás como para ello.


La cuestión está en que la imagen no es la que cosifica, sino la mentalidad. El caso 1, aunque exagerado (pero menos exagerado de lo que creéis), representa la actitud de gente que he conocido. Gente que no se plantea la belleza de la mujer como algo artístico, sino como un mero componente endórfico que garantice una erección más duradera. Para gente así, un pecho, una nalga o incluso un pubis no son más que elementos para excitarse. Y oye, pueden serlo y no sé dónde está la inmoralidad en que te pongas contento con unas tetas... de ahí que me resulte ridículo cuando veo gente decír "No sexualicéis las tetas", que viene a ser como decir "Excitaos con lo que yo os diga".
El problema es cuando reduces a la dueña de ese pecho, esa nalga o ese pubis a un recipiente de penes con patas y te olvidas de que es un ser humano, con pulmones, que respira y demás. No de que sus tetas o su culo te exciten. También pueden excitar a según qué gente unos pies, unos hombros, unos abdominales o una axila. No veo inmoralidad alguna en excitarse con una parte del cuerpo. De hecho, la idea de ver inmoralidad en ello me rezuma un rollito de represión que me echa bastante para atrás.
Esto me lleva a pensar, viendo las que se montan con según qué imágenes, que al personal realmente lo de que la mujer esté o deje de estar representada como un objeto, en el fondo le da igual. En muchos casos, lo que buscan es ponerse la chapita para gritar más fuerte que los demás y decir "Eh, mirad lo comprometido que estoy, aunque no tenga ni puta idea de lo que tengo por delante"; en otros casos (y esto es lo que acojona) resulta evidente que se están absorbiendo las costumbres puritanas de los (putos) americanos y parece que si vemos un pezón femenino, una nalga o (los Dioses nos libren) una vagina ya estamos en nuestro derecho de vejar a la dueña del pezón, la nalga o la vagina. Que oye, eso de vejar y llamar puta a alguien sí nos parece de lo más moral y lo más precioso, fíjate tú.


"No quiere follar conmigo, pero hace topless en la playa. ¡Eso es de putas! Porque si enseña las tetas, va pidiendo guerra. Luego que no se queje si le decimos que es una guarra que va provocando, porque ella solita se lo ha buscao"


Y la otra versión: "Vistiendo así no solo eres una pedazo de puta, que vas enseñando cacho como una furcia barata, sino que encima nos dejas mal a todas las mujeres por vestir como le gusta a los tíos. ¡YA ESTÁS TARDANDO EN PONERTE UN JERSEY DE CUELLO VUELTO, GUARRA, O TE PARTO LA PUTA BOCA!"



De un tiempo a esta parte, estamos usando eso del machismo para humillar a personas que están orgullosas de mostrar su cuerpo y hay quien lo aplaude, además. Nos estamos convirtiendo en unos putos mojigatos que parecemos salidos de un seminario para reprimidos y nos escandalizamos por ver un cuerpo humano, aludiendo que es tratarlo como un objeto. A tomar por culo con las doctrinas humanistas, que se enfrentaron a un régimen teocéntrico, basado en la culpa, el miedo y la vergüenza. Ahora el cuerpo deja de ser un objeto (sí, no hay problema en usar esa palabra) de adoración o inspiración y lo estamos demonizando de la forma más lamentable, argumentando encima mierdas de gentuza que debió haberse muerto de hambre en el s.XVII y cuyo legado de mierda se impone, siglos después, sobre nosotros.
Es el mismo argumento por el cual se fustiga al cine porno como, si por definición, fuera la Maldad Absoluta. Se argumenta que en TODA película porno existente sobre la faz de la tierra se somete a la mujer a vejaciones de todo tipo, humillaciones y se la plantifica como una cosa inhumana a la que zumbarse hasta la muerte. Y oye, sí, hay películas así, pero afirmar que TODO el cine porno es eso es como decir que TODAS las comedias son divertidas o que TODAS las pelis de terror dan miedo. Os invito a ver cualquier peli de Adam Sandler o pelis de zombis de serie Z para ver si seguís pensando lo mismo.


¿De verdad le veis la gracia a este tío?


Los ataques, en muchos casos, vienen desde fuera, basados en el prejuicio hacia el sexo explícito y tomando la parte por el todo: ves una peli de bukkakes de estas cafres y das por sentado que toda la industria es así. Te enteras de que Torbe ha sido detenido por haber corrompido a menores y ya das por sentado de que TODA la industria (legal tanto en nuestro país como en los Puritanos Estados Unidos) es un antro de narcotraficantes y proxenetas al más puro estilo Sin Tetas No Hay Paraíso.
Se enarbolan mantras tales como "Es una industria hecha por y para hombres", sin pararse a pensar que, desde hace décadas, existe un nutrido número de directoras (antiguas actrices, por lo general) y productoras, que dirigen y producen las películas como les da la puta gana. Claro, podemos decir lo de siempre: que no dirigen y producen como les da la puta gana, porque claro, es una industria para hombres y se adaptan a lo que hay. Es el clásico argumento de "Si una mujer hace algo que no encaja con lo que se espera de ella, es por adaptarse a un mundo de hombres, porque una mujer jamás haría según qué cosas o tomaría según qué actitudes". Lo he visto mucho para justificar actitudes de según qué mujeres en la política, como si una mujer no pudiera ser una política tiránica por el hecho de ser mujer y eso estuviera solo reservado a los hombres... o a las mujeres que intentan ponerse a la par de ellos.
Me vais a perdonar, pero eso de "La mujer es un ser santo y elevado por definición y el hombre una puta bestia animal" es algo que no me trago. Hijos de puta hay en ambos géneros, del mismo modo que hay buena gente. Si ya estamos atribuyendo sabiduría o bondad a uno de ellos y maldad al otro, nos dejamos de hostias de hablar de igualdad, porque estamos hablando como unos putos fanáticos maniqueos.
Se obvia que existan el porno lésbico y el porno gay. Este último, por supuesto, no degrada a la mujer... porque éstas ni siquiera aparecen en sus producciones. Pero creo que este argumento suele obviarse de forma conveniente cada vez que se trata de demonizar la pornografía. A la hora de hacer acusaciones de machismo, los homosexuales no tienen lugar. Y esto encima no les resultará homofóbico.


"No, ahora no nos interesa incluiros. A la puta calle".


A donde voy a parar con todo esto es muy sencillo: ¿existe el machismo en el arte? Pues sí: más concretamente, existen autores machistas... pero del mismo modo que hay jueces machistas, médicos machistas o profesores machistas. No podemos hablar de una "jurisprudencia machista" de una forma tan general (aunque haya leyes que sí necesiten una buena revisión porque se han quedado desfasadas), como no podemos hablar de una "medicina machista" o una "enseñanza machista". Sería absolutamente simplista, a la par de ridículo, porque implicaría que todo el mundo que forme parte de una profesión es machista por definición... como podría ser racista, homófobo o enemigo de los mutantes. Va a ser que no.
Dicho lo cual, el arte no es necesariamente machista, sino que es un reflejo de lo que somos: si hay corrientes artísticas que os parecen una puta mierda, igual es que la sociedad que reflejan es una puta mierda. Si os parece que inculcan valores, lo mismo es que no inculcan tanto como reflejan y que, de no ser así, esas obras no trascenderían ni originarían géneros enteros.
Pensad en ello: si tan tolerantes somos, si tan igualitarios somos y tanto repudiamos eso de tratar a la mujer como un potorro con patas, lo normal sería que un autor machista (o, al menos, uno que haya manifestado públicamente ser machista, que luego las letras se pueden interpretar como a uno le salga del nácaro y es muy fácil poner palabras en la boca de otros) no se comiera un colín... pero no es así.


Venga, dejaos de mierdas: lo que os pone cachondos es hacer esto. Lo demás son excusas.


La salida fácil, la excusa es decir que las letras influencian... del mismo modo que era fácil cargarte a la mitad de tu pueblo en el s.XIII y luego decir que el Diablo te lo había dicho. Es el argumento simplista para negarse a reconocer que somos una sociedad de mierda, llena de gentuza, con unos valores a la altura de una ñorda de vaca y que nos morimos por tener por delante algo a lo que echar las culpas de nuestras miserias, en vez de reconocer nuestros errores.
Y por todo esto estoy diciendo lo que estoy diciendo de un género que me da totalmente por el culo, y de un artista que me causa tanto interés como ver un documental sobre escarabajos peloteros en iraní: porque si no os gusta, en vez de tanto desprestigio y tanta campañita de mierda, no lo escuchéis. Si no os interesa una peli o un libro, pues nadie os pone una pistola en la cabeza para que la veáis o lo leáis, pero punto pelota: no sois nadie para decirles a los demás lo que deben o no deben oír. Toda esta mierda de boicots y campañitas de desprestigio, lo único que demuestran es que no hay demasiada diferencia entre los fulanos que quemaban señoras en el s.XVII acusándolas de brujas o los tarados que quemaban libros en los años 30 y vosotros. Con estas quemas públicas y estos puños en alto lo único que estáis demostrando es que sois incapaces de soportar que existan cosas que no os gustan, y la única respuesta que tenéis es abogar por su destrucción.

Y oye, hacedlo si os da la puta gana, pero no tengáis los cojones de ir por la vida hablando de igualdad de derechos, tolerancia y demás cosas con las que se os llena la boca, porque se os ve el plumero a kilómetros.
Mucha campaña, mucha reflexión mamporrera, pero lo único que demostrais es ser  unos adalides de la censura.

sábado, 4 de agosto de 2018

Escupiendo Rabia- Cuando parecemos orgullosos de ser unos mierdas






Llevo una buena temporada que oye, es ver las noticias que sube el prójimo, y es ponerme de mala leche. Y no porque la noticia me cuente algo injusto. No solo por eso, sino por el nivel de cinismo y falta de humanidad que estoy viendo por parte de la gente que las comparte. A menudo esas noticias son bulos, que se comparten con una facilidad pasmosa, sin contrastar y dando por sentado que todo el monte es orégano; en otras ocasiones, están contadas desde un punto de vista que, si lo llamo "parcial" me quedo más corto que mis recursos a final de mes. Y aun así, el personal sigue haciéndolo: sacando la patita de una ideología que da cada vez más puto asco y, lo que es peor, revestida de unos "ideales" de tolerancia y mente abierta que dan ganas de reír por no vomitarle en la cara al que me la planta delante de las narices.

Y es que se ve que todo el mundo tiene derecho a sacar a pasear su ideología, aunque esa ideología esté basada en el odio y la hipocresía. En los dobles raseros y en una especie de aire de superioridad social que tiene poco o nada que ver con una superioridad moral. Porque moral estoy viendo poquita, muy poquita.
No en vano, estoy viendo cómo los que se dan golpes de pecho defendiendo "la vida" cuando se habla del aborto son exactamente los mismos que son capaces de decir que un puñado de refugiados "se mueran en el mar, porque aquí no los queremos".
Con dos cojones, con el doble rasero. Viva la coherencia.




 Los llamaría "Inmigrantes", pero qué cojones: viniendo de donde vienen, comiéndose las guerras que se han comido en sus países, no tienen otro nombre. Los inmigrantes son nuestros compatriotas cuando llegan a otro país, buscando el curro que los nuestros no les dan.
No deja de llamarme la atención cuando la gente me dice que los españoles que emigraron se iban todos con un contrato de trabajo bajo el sobaco a Alemania o Suiza. Sería en los 60. Cuando en los años 30 se tuvieron que ir del país echando leches porque había una guerra, me da de que no les dio tiempo ni a que los contrataran.
Y entonces, la actitud de los países que los acogieron fue bastante diferente a la que tienen sus hijos y nietos hoy en día.


Pero es que el doble rasero no termina aquí, porque estoy leyendo una cantidad de basura de tres pares. Véase el caso de los cinco inmigrantes que violaron a una chica hace unos días. Algo horrible, sin duda, pero igualmente horrible es usar eso como excusa para arremeter contra la inmigración, así en general. Poner a cualquier inmigrante (del sur del Mediterráneo, por supuesto) como una especie de monstruo que viene a vejar a nuestras mujeres y a sembrar el caos. La guasa es que no nos acordamos de los mierdas que hacen lo mismo, viniendo de nuestra amada Europa, como estos:




"Nosotros poder. Nosotros venir de país cool"




Este caso, que fue más o menos por la misma época, mes arriba, mes abajo, no ha causado ni la mitad de revuelo. Habiéndose tratado de otra violación grupal en nuestro país y a manos de extranjeros.
La excusa, parece ser, que cuando un hijo de puta viene de fuera de nuestras fronteras pero es de un país que mola (es decir, un país que no consideramos "tercer mundo") miramos para otro lado. Porque "Dan trabajo". Porque "son turistas".
Pues no, señores. Venga de Mauritania o venga de Alemania, Inglaterra o donde sea, esto es una aberración. Lo que no puede ser es que encima tengamos los cojonazos de usarlo como argumento para cargar contra otra raza o contra otra condición social.
Pero lo hacemos.
Viendo la respuesta de la gente a casos así, me da la impresión de que al personal se la ha sudado que hayan violado a una chica, o a diez. Simplemente, ha sido la excusa perfecta para justificarnos en nuestro racismo y en la mierda que tenemos en la cabeza como ideales.



"¡Voto a bríos! ¡Hay que desfacer el entuerto y acabar con esos infieles mauros!"


Otra cosa que me encanta es cuando el experto de turno viene a decirnos que los africanos vienen a quitarnos el trabajo. ¿Perdona? Vamos a hablar un poco de eso. Porque me parece que nadie ha tenido muchos huevos a la hora de hablar cuando las academias y colegios de inglés (o de otro idioma) EXIGEN profesores nativos para impartir sus clases... pero en muchos, muchísimos casos, ni siquiera cuentan con que tengan la formación adecuada (os recuerdo que en países anglosajones NO se enseña su propia gramática). Porque parece ser que lo único que se busca es que el profesor haya nacido hablando la lengua, pero luego nos importa una mierda que esté realmente preparado. Si no, decidme: ¿Cuántos de vosotros tenéis el conocimiento de las reglas de la lengua española (gramática y ortografía, que son cosas que están brillando por su ausencia a pasos agigantados en los últimos años) como para impartirla en el extranjero si no os habéis dedicado jamás a la enseñanza? ¿O es que sois de esos iluminados que pensáis que cualquier imbécil puede dedicarse a la labor docente?
Pues de esto no se habla, tampoco. Una buena cantidad de profesores preparados llaman a las puertas de la enseñanza privada o no reglada y les dan con la puerta en las narices porque los centros prefieren a personal extranjero no cualificado.


"Yo no tener ni fucking idea de how my own language works. No tener título, ni siquiera saber de pedagogía o enseñanza. No experience at all. Pero yo decir que was born in Manchester y en el colegio se sacaron la cock y jerked off like hell"


Y no solo en la enseñanza. Esto se da en bastantes niveles, especialmente en zonas turísticas. He llegado a ver ofertas de trabajo en mi provincia en las que empresas regidas por extranjeros discriminan a sus candidatos, no por cualificación, sino por procedencia, de una forma muy sutil: exigiendo, por ejemplo, que para limpiar piscinas, el candidato deba hablar A LA PERFECCIÓN inglés y danés. Partiendo del hecho de que Dinamarca funciona como país bilingüe desde hace bastantes años, lo que tenemos al pedir un fluido danés (lengua que apenas se imparte en nuestro país, seamos sinceros) no es que el trabajado pueda comunicarse con ellos, porque podría hacerlo en inglés sin demasiado problema, en líneas generales. No, lo que se está pidiendo, de una forma bastante descarada, es que el empleado sea danés, y punto pelota. Posiblemente, porque los fulanos que viven en según qué urbanizaciones o en según qué pueblos no quieren cuentas con las personas que han nacido en nuestro país. Como si fueran una casta inferior.
Y ante esto, poquita gente veo yo protestado o hablando de "invasiones", o de que le quiten el trabajo a nadie. Podéis justificarlo como que el perfil que se pide es respetable, que eso es una decisión personal de cada empresa y demás cositas que soléis decir... pero si en lugar de danés llegan a pedir que hable un perfecto árabe, ya estaríais usando un discurso bien diferente. ¿O no?


"Hombre que traerme la compra a casa from the Mercadona says he is from Alhaurín. Outrageous! Yo exigir un decente British worker! No ape will touch my avocados!"


Podéis hablarme de esos ghettos de inmigrantes que os dan tanto miedo. Oh, sí. Yo puedo hablaros de esos ghettos de ingleses, finlandeses, alemanes y de otras nacionalidades europeas que colonizan nuestro país y a nosotros nos parece estupendo. Gente que viene a operarse gratis, aprovechándose de las ventajas que ofrece ser miembro de la Unión Europea, para que luego me vengáis con que solo los africanos vienen a aprovecharse de nuestros servicios sociales. Amiguitos de Europa Central, nórdica o de las ilsas británicas, que se pueden pasar alegremente veinte años viviendo aquí y que no se molestan en aprender una sola palabra de español. Que llegan a un hospital (esto lo sé porque he conocido a quien los ha tenido que atender) con la educación a medio metro de la cabeza, dirección sur, exigiendo traductores y medicación que será legal en sus países de origen, pero no en el nuestro. Montando sus burbujitas y relacionándose solo con gente de su país en el nuestro, y tratando a nuestros compatriotas como si fueran sus putos lacayos, o como si fueran pobres indígenas que le deben la vida a estos tiranos solo por respirar el mismo aire.
Y esas cosas, cuando no vivimos cerca de ellos, nos parecen fenomenales. Y, como se ve en el anuncio que ha salido este año, hasta hacemos coñas con ellas, mostrándolas como algo entrañable. Incluso guai.


Tampoco ha parecido molestar al personal la que británicos, alemanes o gente de media Europa y parte del resto del primer mundo lía cuando llega a nuestras tierras y aprovecha la oportunidad de encontrar bebida más barata que en otros sitios. Hablamos de los disturbios provocados por los africanos... pero nos callamos como putas en cuaresma cuando se arma la marimorena en Salou, Magaluf o Lloret de Mar. Donde los disturbios ya han aparecido alguna que otra vez en los telediarios y los periódicos. Donde el mobiliario público es destrozado, verano sí y verano también por una horda de borrachos e impresentables a los que ni en su propio país quieren. Gentuza de la peor estofa en sitios como Inglaterra, que se han pegado años de su vida viviendo de las ayudas sociales y estafando al sistema para ahorrar cuatro duros y matarse a beber en nuestro país. Escoria con patas cuyo único concepto de diversión es emborracharse hasta perder el sentido y meterse en peleas. Auténticos animales, que pueden darte un buen susto si resulta que estás paseando por tu ciudad y hay un partido de fútbol internacional. Como son unos brillantes ciudadanos europeos, llenos de los grandes valores de la sociedad occidental, tienen perfecto derecho a destrozar un bar si su equipo no gana el partido.

Pero oiga, "dan dinero". "Hay que poner buena cara al turista". Claro que sí, campeones: unas cuantas rondas de birras frente a lo que cuesta arreglar tu local o reparar los desperfectos que causan en el centro de nuestras ciudades. Incluso poner en marcha un operativo de antidisturbios para mantener a estos animales bajo una mínima vigilancia cuesta dinero. Hay que poner buena cara al turista, haga lo que haga. Aunque te convierta la piscina de tu hotel en una carnicería porque le ha dado por lanzarse al vacío y se haya reventado los sesos delante de varias familias. Aunque le meta mano a las camareras de tu bar, o incluso aunque quiera metérsela por el culo contra la máquina tragaperras. Pero como parece ser que eso de ser un lameculos del guiri, al tiempo que nos creemos el Cid Campeador cada vez que vemos a un negrata o a un moro, está insertado en nuestro ADN de mierdecitas secas.


Luego vemos a estos de la supremacía blanca  del Ku Klux Klan (no, no son de ninguna cofradía de aquí) y nos echamos las manos a la cabeza.
"Qué ignorantes"
"Qué salvajes".
Si, ¿verdad?


Pero esperad, que sigo, que el despliegue de idioteces que estoy leyendo es para mear y no echar gota. Que me llegan diciendo que los ilegales se van a comer una cantidad de ayudas que flipas por parte de la Cruz Roja y nuestro gobierno, mientras el resto del país se muere de hambre.
Vamos por partes: en el caso de que el refugiado se quede en nuestro país (cosa que es para dudar, porque el que venga de fuera no quiere decir que sea gilipollas y sabe el plan que hay aquí), la Cruz Roja no va a prestarle más ayuda a él que a los demás. Uno de sus principios es, a diferencia de la mentalidad del españolito de a pie, es ayudar al que lo necesite, sin hacer distinción alguna. Por si no lo sabéis, la Cruz Roja también tiene costumbre de ayudar a nuestros vagabundos y de atender a ciertos colectivos. Hace algunos años, un amigo que estuvo trabajando como voluntario, contaba entre sus tareas la de darle preservativos y jeringas limpias a los chaperos que trabajaban en nuestras zonas marginales para así evitar sus riesgos de contagio de hepatitis o SIDA. Así que no me vengáis hablando de dobles raseros, porque lo que hacéis no es solo airear vuestra ideología de mierda; de paso es que estáis meándoos en la labor de una organización como es la Cruz Roja, que tiene una ideología bastante más respetable, pero como de aquí a Lima. Y ya sin contar con bulos como este, que ha tenido que desmentir la propia institución.
Por cierto, ya que os gusta tanto Tuite para eso de ir esparciendo noticias de mierda, os sugiero otra página para recordaros que esparcir bulos es lo que hace un mierda.


Aunque lo mismo lo vuestro es echar mierda sobre el prójimo, aunque el prójimo haga algo que vosotros no tenéis cojones de hacer: arremangarse y ayudar a quien lo necesita.
Porque seamos honestos: de todos los que decís "Los nuestros primeros"... ¿Cuántos de vosotros verdaderamente ayudáis?



Otros, en vuestra genialidad, habéis argumentado que los terroristas vienen como refugiados.
Vamos a verle la lógica a esto: ¿Vosotros de verdad os creéis que una organización terrorista va a poner la vida de uno de sus adeptos en peligro en el mar antes de llevarse por delante a un buen puñado de occidentales? Macho, si de verdad os habéis creído eso, tenéis poco futuro el día que queráis acabar con el estado fascista y opresor del que tanto os quejáis día sí y día también. Otra cosa es que algún desgraciado que venga radicalizado el solito en una patera tenga la idea de cargarse gente... pero vamos a ser claros: por esa regla de tres, hacemos un Trump y cerramos el aeropuerto y cualquiera que tenga pinta "sospechosa" se queda en su país de origen.
Si nos ponemos en plan Cid Campeador implicará que cuando venga el famoso jeque a Marbella cada año a gastarse una pasta bárbara en boutiques y demás, lo dejéis en la puta calle. Implicaría echar a cualquier señor de los Emiratos que venga a cerrar un negocio petrolífero con nuestro país. Y, por supuesto, implicaría que cualquier persona que venga, por ejemplo, de Guinea, tenga admitida la entrada en nuestro país... porque aunque sean de África, da la casualidad de que son cristianos. Pero no, ¿verdad? Si viene el jeque le ponéis el culo, y si viene un guineano, que le den por culo.


Abrimos un local de estos en nuestro país, diciendo que los anos son de gente con MUCHA pasta y pa mí que se monta una franquicia que ríete tu del Burri Kín...


La gracia de todo esto es que se alude al argumento religioso, poniendo al Islam como una religión inferior o de bárbaros frente a las maravillas que ofrece la cristiandad... Pero no caemos en la cuenta de que España NO tiene religión oficial. Somos un estado aconfesional (o, al menos, lo somos en teoría, que aquí la Conferencia Episcopal dice "Mierda" y nosotros decimos "Amén"), lo que implica que no deberíamos tener la religión del prójimo en consideración. Lo digo porque recuerdo cuando sufrimos la oleada por ataques islamistas en media Europa, la idea de más de un genio fue pegarle fuego a todas las mezquitas del país (sin pararse a escuchar algo tan fundamental como que la inmensa mayoría de representantes de la comunidad musulmana manifestaron su repulsa ante los atentados, y partiendo de un principio de ignorancia supina que consiste en identificar musulmán con islamista, algo tan palurdo como identificar a un cristiano con un fulano del Opus). Sin embargo, cuando pillan a un cura cepillándose a un crío, no sé de nadie que haya dicho de ponerse a quemar iglesias. Y francamente, espero que no se le ocurra semejante estupidez. Bastante mierda nos hemos  comido a lo largo de toda nuestra historia por culpa de la intolerancia religiosa (o intolerancia a que otros tengan creencias, de paso) como para que ahora vayamos de tíos duros y nos pongamos a darle a la gasolina.
A lo que voy es que parece que nos creemos superiores por tener una tradición católica en nuestro país... y no caemos en que el catolicismo es otra de esas religiones que ha amparado que muchos mierdas se crean algo solo por rezar a Yisas. Porque ahora, de buenas a primeras, parece que aquí no se han cometido burradas en nombre de Dios. No se ha lapidado, ni se sigue lapidando verbalmente a homosexuales (hasta no hace mucho, directamente iban a la cárcel); no se ha juzgado a mujeres por ser madres solteras (ni se sigue haciendo, ¿a que no?); no se ha arremetido contra aquellos que han manifestado no tener una creencia en los dogmas cristianos, ni se les ha denunciado, ¿verdad? Tenemos la mente tan abierta en este país que hemos institucionalizado como delito eso de la blasfemia (bajo el ridículo nombre de "Ofensa al sentimiento religioso", que bien podría llamarse "Ofensa al sentimiento cristiano", para dejar las cosas claritas), y hemos llegado a tener hasta colectivos de televidentes ultracatólicos que se dedican a escribir a las televisiones de nuestro país para que, por favor, no aparezcan homosexuales ni familias "no tradicionales" en sus series, porque "dan un mensaje equivocado a nuestros hijos".


Jamás pensé que acabaría dándole la razón a alguien como este señor.
Debo decirlo: no me cae bien. La mitad de las veces que habla, me parece un impresentable. Que se mea fuera del tiesto día sí, día también. Ha menudo lo he visto justificar barbaridades, solo por hacerse el guai y demostrar una ideología que... bueno, realmente me da igual si la tiene o si no.
Pero que se le procese por cagarse en Dios, a estas alturas de la película, es una ridiculez.
Es cogérsela con un papelito y ofenderse por gusto.


Supongo que el "mensaje correcto" en este caso es el de ser un mierda. De ser un hipócrita que se pasa el día hablando de Dios, pero luego hace lo que no le corresponde, que es juzgar al prójimo y decirle que su vida es indigna a ojos del Altísimo. Tratar como enfermos y depravados a aquellos que se acuestan con quien, según estas autoridades, no deberían. Basar su ideología en el amor... pero solo por los que siguen su credo de mierda. Para el resto, desprecio, odio y todo aquello que, de verlo Yisas si un día le da por regresar, cogería el látigo y dejaría a estos seres como extras de Hellraiser. Es cojonudo llenarse la boca hablando del Dios cristiano y seguir sus principios de amor incondicional al prójimo solo cuando conviene. ¿Limosna para los pobres? ¿Es que estamos gilipollas? ¡Que se jodan los pobres! ¿Perdonar al enemigo? Sí, bueno, lo perdono de boquilla pero me cago en sus putos muertos y si puedo le jodo la existencia. ¿Ayudar al enfermo? Bueno, si no es de SIDA, que es la enfermedad de los maricones y ese día me viene bien... Pues ya le echo un cable si eso. Para lo que sí se está ávido es para llamar adúltera a una mujer y cargar contra ella por su forma de vestir (llegando a justificar violaciones y todo, qué modernos somos), decir que la familia "no tradicional" pone en peligro a la que sí lo es, justificar el maltrato dentro del matrimonio con animaladas como "El matrimonio es una institución sagrada y hay que aguantar por amor", mirar para otro lado cuando hay abusos a menores, vivir "por la honra" y por el qué dirán", poner el grito en el cielo porque alguien no reconozca la divinidad de la Virgen María y un sinfín de lindezas más que nuestra "preciosa" tradición católica nos ha enseñado y de la que hacemos gala día sí, día también.




Qué queréis que os diga: al menos Lucifer no mata a nadie en toda la Biblia y es él quien da el conocimiento a los hombres. De ser por Yahvéh, todavía estaríamos haciendo el mongolo en el Edén sin saber dónde tenemos la cara. ¿Seguro que estáis rezando al bueno?

Con esto lo que vengo a decir es que damos puto asco: nos pasamos el día cagándonos en los muertos de Trump por la que tiene liada con los mexicanos, a los que llama "animales" (me sé de otro que decía lo mismo con los judíos no hace tanto), pero luego aquí hacemos tres cuartos de lo mismo. Y no, vamos a dejarnos ya de payasadas y de justificarnos: aquí lo que nos pasa es que no aguantamos a los pobres, ni a los de otras razas. Nos escudamos en nuestra superioridad social, pero estamos demostrando que somos unos auténticos mierdas. Uno de los mantras que oigo es "Que te los pongan a ti al lado y me cuentas". No es que me pongan los inmigrantes al lado: es que trabajo con ellos, ¿vale? Y no me he muerto, ni vivo amenazado de muerte, ni hostias en vinagre. Así que no me toquéis más los cojones, porque la mitad de los que decís eso ni los oléis, os vayan a pegar un sidazo o vete a saber qué mierdas os habéis pensado. Habéis visto cuatro altercados en la frontera (como si no los hubiera habido a lo largo de los últimos diez años, fíjate tú) y ya os habéis pensado que tenemos que ir mandando a la Legión. Os cuentan de la misa la mitad (porque a ver, yo tengo claro que cuando he visto esas cosas, no me lo han enseñado todo, así que procuro no sacar el puño a pasear con tanta rapidez como vosotros) y ya estáis todos indignadísimos.
Una vez más, habéis permitido que os dirijan como un manso y obediente rebaño. Hala, ya tenéis a quien odiar esta semana; dentro de dos, posiblemente estaréis cargando contra otra cosa y ni os habréis dado cuenta de lo manipulables que sois.


"¡Hora de incendiar las redes! ¿Tenéis ya los memes? ¿Y los bulos? ¡BEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!"


Pero lo escalofriante aquí ya no es solo que seáis manipulables. Eso lleváis tiempo demostrándolo. Lo chungo de verdad es que sois unos putos hipócritas. Vais de europeos, de modernos, de tolerantes. Cuando Europa ya está demostrando que no es ni moderna ni tolerante; solo preguntad a aquellos amigos que viven o han dado vueltas por Alemania (sí, la utopía para muchos de aquí) y os cuenten cómo los tratan. Que os expliquen entonces por qué en la Francia de Sarkozy hubo franceses de derecho pleno, hijos y nietos de inmigrantes, que organizaron revueltas en la zona norte de París (creedme, no fue por gusto). Y así con la mitad de cosas, como para que ahora vayamos nosotros diciendo que hay que ver, que mira que son incivilizados los no europeos estos.
Con esto no digo que lo que venga del sur del Mediterráneo sea ahora la maravilla. Ni bueno ni malo, hay de todo, como hay de todo en el interior de nuestras fronteras... pero ojito, que cada vez más están aumentando los movimientos xenófobos, como los movimientos homófobos y los grupos de ultraderecha (y ultraizquierda, que van de guais, pero no dejan de ser ultras), y eso no debe pasarse por alto. Ni debe pasarse por alto, ni mucho menos debe ser objeto de justificación, como veo que hace más de uno, con mantras del tipo "Bueno, pues si eso me convierte en racista, soy racista".


Lo mismo estáis esperando que os llegue esto al correo...


Admitir las cosas no te exime de ellas, ni es una carta blanca con la cual puedas ir esparciendo tu mierda. Lo del "Yo es que soy así" no es un certificado que te dan para que puedas comportarte como un mierda y los demás tengan que aceptarlo.
Si haces gala de tu falta de humanidad, basas tu credo en el odio a los que no son como tú y te importa un huevo que otros vivan o mueran siempre y cuando no sean "de los tuyos", eres un mierda. Y hasta que yo tengo conocimiento (que igual me equivoco), ser un mierda no es algo de lo que estar orgulloso. Hasta la llegada del mundo digital, donde cada uno parece poder ponerse una chapa encima, por ridícula que sea, ser un mierda era algo digno de ostracismo.
Ahora, por desgracia, resulta que las cosas han cambiado. No solo no hemos mejorado en ese respecto, sino que ahora hasta parecemos orgullosos de ser unos mierdas.