miércoles, 28 de junio de 2017

Tebeos en vena- Sobre superheroínas en corpiño, damiselas en apuros y otras barbaridades



Hace un ratito, me he encontrado un artículo "nada tendencioso" por ahí, en el que se hablaba de cómo ha evolucionado la sexualización de los personajes femeninos a lo largo del cómic desde los 40 hasta ahora. Ha sido leer el título y encontrarme con esa especie de idea de condicionamiento por la cual se criminaliza al mundo del cómic superheroico como conjunto, sin grises ni matices: el cómic de superhéroes, como género, es machista y no hay nada que rascar. Es decir, todos sus autores lo son. Todos los editores por cuyas manos pasa un cómic antes de publicarse, lo son. Así me lo aprendí yo.

Supongo que la respuesta fácil es decir que no tienen razón y punto, pero vamos a coger dicho artículo y vamos a empezar a desgranarlo y a echar un vistazo hasta qué punto lo que dicen es verdad y hasta qué punto encontramos un texto que resulta parcial en cuanto a hechos. 

Vamos con una de las primeras perlas:
"Las mujeres del cómic casi siempre han sido estadounidenses blancas de cuerpos curvilíneos y de clase media-alta". Genial la disertación sociológica, pero, punto uno: aquí el autor del artículo parece haberse olvidado de que el cómic, al igual que la literatura o el cine, no es más que un reflejo de la sociedad. Si se refiere a los años cuarenta y cincuenta, pues sí, eran mujeres de ese perfil... pero es que recordemos que en Estados Unidos (los principales creadores por aquel entonces) teníamos una sociedad bastante racista, y como ejemplo, la segregación racial de los años 50. Pero incluso en una época como esta, nos encontramos unos cuantos hechos que el autor ha obviado, como el hecho de que incluso por aquella época, ya había colecciones protagonizadas por heroínas (véase el caso de la Wonder Woman de la Golden Age y Black Canary, por poner un par de ejemplos) que aguantaron incluso hasta los años 50, cuando el cómic de superhéroes cayó en desgracia. Hubo colecciones que cerraron, pero Wonder Woman fue uno de las pocas excepciones que sobrevivió.
El punto dos de este fragmento tan interesante es que el autor obvia el hecho de que también los hombres eran varones apolíneos caucásicos y de clase media-alta. Esto no es un patrón que atienda a género, sino a que los conceptos de héroes respondían a ese arquetipo. No hay mucho más que hablar al respecto.


Aquí van unos cuantos de esos.


Se menciona también que estaban subordinadas a los hombres. Supongo que se refiere a la clásica comparación de que si había un Superman, habría una Supergirl, al igual que con Hawkman, que también tenía una Hawkgirl (o Hawkwoman) y demás. Respondamos a esto: este arquetipo surge un poco de que, en su origen (subrayo esto, EN SU ORIGEN), el público de cómic era esencialmente masculino y no muy abierto a la aparición de un aluvión de personajes, como empezaría a suceder ya llegando a los años 70. Esto quiere decir que añadir una versión femenina del personaje no era más que una forma de ampliar el espectro sin arriesgar demasiado. Al menos en su origen. Desde principios de los años 70 hasta ahora, la cosa cambia y empieza a surgir toda una legión de heroínas con nombre propio. Esto no quiere decir que no hubiera antecedentes, como Saturn Girl en la Legión de Superhéroes y el resto de heroínas que aparecieran en dicha colección durante los años 60. Ninguna de ellas, por aquel entonces, era la "versión femenina" de nadie. Me puedo referir también a Elasti-Girl de la Patrulla Condenada original, que era algo anterior. Nuevamente, los antecedentes serían Wonder Woman y Canario Negro, en la Golden Age... y, a unas malas, podríamos hablar también de la primera Tornado Rojo de DC. Esta última, casualmente, contaría con una "contrapartida masculina" ya en los 80, de la mano de George Pérez y su renovada Liga de la Justicia.


La Tornado Rojo original provenía de una serie cómica de DC que, con los años, acabaría por integrarse en el universo superheroico y serio de la editorial. Era una señora de mediana edad, más bien oronda, que se ponía una olla exprés en la cabeza y combatía el crimen en su barrio.
Por favor, volved a hablarme de los tacones y los corpiños.


Sigo: "Los autores querían recalcar el romance y la belleza, que eran la esencia de ser mujer. La obsesión por mostrarlas con poca ropa o en posiciones sexuales es señal de que las concebían como objetos de deseo". Esto lo dice un señor que dice dar clase en la universidad de Washington. Como si fuera Fredric Wertham, aquel reputadísimo psiquiatra (notad mi ironía), acaba de sentar cátedra pariendo un estereotipo que no solo no se ajusta a la realidad, sino que casi da risa. Aquí se olvida de que los uniformes originales de muchas heroínas en la Edad de Plata (época donde la figura de la mujer empieza a ser bastante más frecuente que en los 40 y 50, por ser una época donde socialmente la mujer comienza a ganar mayor autonomía) no eran así, sino todo lo contrario: la Mujer Invisible de los Cuatro Fantásticos llevaba un mono no especialmente ajustado. Jean Grey, en la época inicial de la Patrulla-X, un uniforme que era tres cuartos de lo mismo, y básicamente igual que el de sus compañeros de equipo (tal y como sucediera con Sue Storm). La Viuda Negra, un mono de cuero que en sus orígenes era bastante más casto de lo que es ahora (lo que no deja de tener gracia, porque estoy viendo que en los 60 y 70 parecía haber menos prejuicios y menos polémicas que las que están surgiendo hoy en día). La Avispa, cambiaba de uniforme cada dos por tres, pero uno de los clásicos consistía también en un mono. Medusa, de los Inhumanos, otro mono. Vámonos a DC: Barda, uno de los personajes feministas más reconocidos (una mujer que en plenos años 70, tendía más a proteger a su marido que ser una damisela en apuros) iba con una armadura completa. Power Girl, en sus primeras apariciones, llevaba un body hasta el cuello que como mucho enseñaba las piernas. Tres cuartos de lo mismo con Supergirl, que llevaba un polo de botones en sus primeras apariciones y una minifalda, propia de la época (o sea, un poco por encima de la rodilla, algo bastante casto si ahora no nos rasgamos las vestiduras por ver una pantorrilla, claro). Ninguno de estos personajes llevaba escote, y si nos vamos a las poses... no hay más que ver los dibujos de Jack Kirby, John Romita o Steve Ditko para darnos cuenta de que la sentencia ha tirado por unos derroteros muy generalistas. Sobre todo si tenemos en cuenta que estos tres fueron casi los bastiones del arte del cómic estadounidense en cuanto a estética durante unos diez años o así. Los que vendrían detrás, como el caso de John Buscema, Don Heck o incluso Gene Colan no romperían con estas bases de un modo exagerado, tampoco. Así que la frase del artículo de que "Wonder Woman va en bañador mientras Superman y Batman van vestidos hasta los pies", como puede verse, resulta parcial a más no poder, por no decir que resulta abiertamente falsa.


Un traje la mar de erótico, dónde va a parar. Kirby lo diseñó porque el público exigió que los Cuatro Fantásticos no fueran con simple ropa de calle. Así que le otorgó a la Chica Invisible y al resto de sus compañeros (con la obvia excepción de la Cosa) un uniforme común para todos (hombres y mujeres) que resultase práctico y sencillo.


Una de las faltas más grandes del artículo la encontramos en el momento en que se menciona que cuando una mujer se hacía realmente poderosa se la convertía en mala, como en el caso de Fénix, en la colección de la Patrulla-X.
Vamos por partes: yo igual no he leído a los autores que menciona el artículo, pero sí he leído varios monográficos sobre Fénix y sobre sus creadores (los de Fénix como tal, no los de Jean Grey, aclaro): Chris Claremont y John Byrne. Según ambos autores, el problema de Fénix no fue en momento alguno que fuera una mujer. De hecho fue justo al revés: cuando se creó la Entidad Fénix, se decidió que tomara a Jean Grey porque hasta la fecha los autores previos (básicamente Stan Lee y luego Roy Thomas) no habían explotado mucho al personaje. Se la había planteado como una telequinética de poder más o menos medio, y hasta personajes posteriores como Polaris o incluso Tormenta le daban sopas con ondas. Dicho pues, el personaje necesitaba una renovación. Desde las cenizas, literalmente.
El caso de Fénix Oscura atendió más a razones literarias que de género. Me explico: la idea era mostrar lo que era la corrupción del poder, siguiendo un poco la doctrina de Acton: "El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente". Esta frase llega a mencionarse en la misma colección de la Patrulla-X en alguna ocasión para explicarlo. La Entidad Fénix bien podría haber poseído a un hombre, por supuesto... pero entonces, si lo pensamos, la discusión sería por qué el poder absorbe a un hombre y no a una mujer. El caso es no estar nunca contentos.
La cuestión es que todo lo que subyace a Fénix Oscura es más bien un ciclo mitológico muy básico, de auge (Fénix salva al Universo gracias a su poder, sumado a las energías psíquicas de sus amigos, que la ayudan a mantener su humanidad) y caída (Fénix es una entidad demasiado poderosa para un huésped humano, y es esa humanidad la que supone la semilla de su destrucción. La que la lleva a un ciclo de destrucción y autodestrucción). Podemos si queremos decir que fue por ser mujer, pero insisto: leed lo que dijeron tanto Claremont como Byrne al respecto, así como sus editores. Eso ni siquiera entró en la discusión. De hecho, se discutió mucho más con lo que hacer con el personaje (¿Moría o no? ¿Cuál sería su destino a partir de entonces?) que eso. El hecho de que OJO SPOILER muriera atendió a cuestiones editoriales, y al hecho de que la nueva Patrulla-X quería mostrarse como algo más realista, donde sus miembros podían morir (de hecho, Ave de Trueno ya había muerto poco antes en la serie, y los lectores de la época ya estaban escribiendo a la redacción para pedir que el siguiente fuera Lobezno, que por aquel entonces era un cretino de aúpa).


Durante la época en que esta saga fue escrita, la muerte en la Patrulla-X era algo permanente. El hecho de que se llegase a sugerir la idea de que uno de los miembros originales del grupo muriera escalofriaba a los lectores. Donde unos ven una cuestión de género (la pobre mujer, que se muere, mientras los hombres siguen vivitos y coleando y blablablá), la mayoría vio un terrible dramatismo en todo esto.
Si las figuras femeninas no hubieran tenido relevancia alguna en el mundo del cómic, la muerte de Jean Grey se habría olvidado al número siguiente. Pero no, el número siguiente a su muerte fue un sentido homenaje al personaje, y su recuerdo permanece constante durante AÑOS de colección.
Porque Jean dejó un hueco en el grupo muy difícil de superar.


"Excepto Wonder Woman las heroínas creadas antes de los 70 no han llegado hasta la actualidad". Nuevamente, el autor del artículo olvida a unos cuantos personajes: la Viuda Negra fue creada en los 60 (concretamente, en Abril del 64); Canario Negro, en 1947; la Chica Invisible, en 1961. Jean Grey, en 1963. Saturn Girl de la Legión de Superhéroes, en 1958. Medusa, de los Inhumanos, en 1965. Todas estas han sobrevivido hasta nuestros días, quizás con la excepción de Saturn Girl, cuya existencia ha sido reiniciada un par de veces en el Universo DC (la suya y la de sus compañeros de la Legión). Dice que el verdadero giro llegó en los 80, y se nos remite a la "transformación" de Barbara Gordon para convertirse en Oráculo. Supongo que es más fácil irse a un caso evidente que obviar, por ejemplo, como surge Ms. Marvel en 1977 y se hace con el título de su propia serie, abandonando el "manto" del Capitán Marvel para ser un personaje con completa autonomía y desarrollándose de una forma pasmosa, tanto en su serie como en Los Vengadores y en la Patrulla-X a lo largo de los años siguientes. Nos dice que Tormenta llegó a ser líder de la Patrulla-X (siendo mujer y negra),  pero obvia por completo que ya hubo una líder en un grupo superheroico en Marvel casi diez años antes: la Viuda Negra, que lideró los Campeones, y poniendo firmes a personajes "típicamente masculinos" (lo entrecomillo porque me da risa el término) como Hércules. Por cierto, antes de que nadie diga nada, la Viuda Negra era blanca, pero no americana: era rusa, de origen comunista. En Estados Unidos, ¿vale?


Evolución estética de Saturn Girl desde 1958 hasta prácticamente nuestros días. Para "no haber sobrevivido", ha tenido unas cuantas revisiones de su uniforme...


Más adelante, el artículo se va a los 90, etapa oscura donde las haya en cuanto a la tendencia estética de las mujeres... pero que ha usado como referente para referirse a todo el cómic en general desde los 40 hasta nuestros días. ¿La parte de las posturas, las tetas y los culos? Empieza a explotarse aquí, pero ojo: que no todo es en ese plan. La parte teticul del cómic se hizo muy famosa gracias a que fueron los "genios" de la era Image los que la impulsaron, tales como Jim Lee, Marc Silvestri o (ejem) Rob Liefeld, entre otros lumbreras. Estos tíos dieron muy mala fama al cómic superheroico e hicieron mucho ruido, pero... ¿todo era así? Ni de coña: puedo poneros los ejemplos de otros autores que pegaron bastante fuerte a lo largo de los noventa y que no dibujaban en ese plan. Los casos más claros, los de Kevin Maguire en la Liga de la Justicia; J.H. Williams III en Chase; los diversos trabajos de Mignola para Marvel y DC (especialmente como portadista). Gary Frank en la genial Supergirl de Peter David. Incluso las excelentes pinturas de Alex Ross. Podéis seguir bicheando en los cómics dibujados a lo largo de los noventa y podréis encontrar que no todo es así.


Una portada de Kevin Maguire para la Liga de la Justicia de los años 90.
Sí, yo tampoco he podido evitar sobrecogerme ante la horrible inmoralidad y el despliegue de hipersexualización propio de la época.


Según el autor, parece ser que no ha habido ninguna representación clara de personajes feministas o liberados hasta la década de 2000. Pues vale. Supongo que si partimos del hecho de que ya en el primer número de Wonder Woman (octubre de 1941) ya se decía de forma textual que venía al mundo de los hombres para luchar por la igualdad de las mujeres, y que desde ahí en adelante las superheroínas han ido obteniendo un reconocimiento más que creciente, ese comentario vuelve a sonar bastante parcial. Habla de Aves de Presa, protagonizada por Oráculo y Canario Negro, pero se olvida que Canario Negro es un personaje marcadamente feminista (no hay más que ver sus comentarios en series como la Liga de la Justicia de Giffen y DeMatteis o alguna cosa que va soltando también en la de George Pérez, bastante anteriores a la creación de Aves de Presa), pero no es la única. Power Girl, tanto o más, y cuya serie precisamente nos muestra un personaje que es de todo menos una comparsa de nadie o una mujer débil. Tormenta, de la Patrulla-X, muestra unas increíbles dotes de independencia desde su origen, y ha llegado a especificar claramente que "está sola por elección propia" (acabando con el cliché de personaje femenino enamorado o subordinado a la presencia masculina). Para superheroínas con aventuras propias, no tenemos que ir hasta el año 2000, como apunta el artículo: aparte de la mencionada Ms. Marvel, Dazzler sería otro de los ejemplos más claros, en los 80 (incluyendo que protagonizó una de las primeras Novelas Gráficas de Marvel). Spiderwoman, poco antes, a finales de los 70; Supergirl ha contado con serie propia durante décadas. La Cazadora y Catwoman, tres cuartos de lo mismo, ya dependiendo su suerte más de los diferentes equipos creativos para sobrevivir que otra cosa. Ninguna de estas, aunque el nombre lo parezca, han sido comparsa o versión femenina de ningún personaje (ni siquiera Power Girl ni Spider-Woman, aunque el nombre apunte a lo contrario. Power Girl sería una excepción, porque originalmente era prima de Superman, aunque durante un tiempo este origen fue alterado y se tuvo como canónico que era nieta de un mago atlante. No obstante, las apariciones del personaje, tanto en grupo como en sus series en solitario han denotado siempre un increíble esfuerzo por darle autonomía y separarla de su primo de una forma clara).


La Cazadora. A esta bestia parda le mataron a toda su familia los miembros de una familia mafiosa rival. Si el cómic de superhéroes es tan machista y tanto humilla la imagen de la mujer, posiblemente este personaje no hubiera existido: se habría ido lloriqueando a Batman para pedirle que atrape a los asesinos de su familia.
Nada más lejos de la realidad: se enfunda un traje, entrena a lo basto, se pilla un par de ballestas y empieza a apalear, mutilar y hacer pupa de la buena a todo bicho viviente que se le pone por delante. Hasta llega a enfrentarse a Batman y decirle que no le toque las narices, que Gotham no es de él, por muy La Noche que sea.


Incluso reteniendo parte del origen basado en un personaje previo, nos damos cuenta de que esto no es más que una cuestión de licencias (el caso de Spiderwoman es el más claro: Stan Lee quería un personaje con ese nombre para que nadie se adueñase de él ni salieran remedos de Spiderman) y que los propios autores siempre buscan distanciar los personajes originales masculinos de los femeninos. El caso más claro es Hulka que, a diferencia de su primo, es una astuta abogada y cuyas historias tienen poco o nada que ver con el Increíble Hulk, especialmente después de que John Byrne tomara las riendas del personaje y le creara una serie muy fresca y original (para la época) que incluso rompía la cuarta pared de una forma que no tendría repercusión hasta el Animal Man de Morrison, algunos años más tarde, o Deadpool (Masacre, en España), más recientemente.

El artículo prosigue con una parte de lloriqueo constante, diciendo que las mujeres son constantemente víctimas en los cómics de superhéroes, nuevamente parcial en contenido. Por enésima vez se nos habla de cómo se cargan a la novia de Kyle Rayner en Green Lantern para luego meterla en un congelador. Esto es el argumento que la autora Gail Simone usa como banderita para decir que el cómic de superhéroes (el género en el que ella misma ha trabajado durante años) es machista por definición. Supongo que tanto el articulista como la propia Simone se olvidan de que a Bruce Wayne le mataron a AMBOS padres. A Peter Parker le asesinaron a su tío (no solo a Gwen Stacy). A Tim Drake le mataron a su padre durante la saga de Crisis de Identidad. Matt Murdock vio como su padre era asesinado en sus propias narices (bueno, no lo "vio", pero ya me entendéis). Se olvida también de que Oliver Quinn primero rescataría a Dinah Lance de una muerte segura... pero que ella también lo salvaría unas pocas veces. A Jack Knight le mataron, no solo a su hermano, sino también a su padre (y, en cierto sentido, incluso fue violado por una enemiga). J'onn J'onnz perdió no solo a su familia entera, sino a todo su planeta. Y podría seguir, pero creo que ilustra un poco la idea de que parece ser que cuando la víctima es femenina, ahí está Gail Simone para gritar "¿Lo veis?", pero cuando mueren hombres o niños no pasa nada. Siempre he pensado que tal vez sea ella la que no cree en la igualdad entre géneros y le parece más deleznable la muerte de una mujer en una serie que la de cualquier otro ser vivo. O bien es que sencillamente no ve que la muerte de un ser querido, independiente de su género, es un elemento dramático que inspira la motivación de un personaje en una dirección u otra, sin entrar en más historias ni connotaciones.


Todavía tenemos que llegar a escuchar algún día:
"Ah, sí, mataron al tío Ben de Spiderman. Algo habría hecho o seguiría vivo".


El lloriqueo continúa diciendo que las mujeres se han mostrado como débiles hasta bien entrada la década de 2000. Nuevamente me puedo remitir a cualquiera de los personajes femeninos que os he venido comentando a lo largo y ancho de este blog. Puedo ir añadiendo a la Pícara de la Patrulla-X, especialmente en su primera etapa de mediados de los 80, donde el personaje no era débil en absoluto, ni física ni emocionalmente. Elektra es otro caso donde no hablamos ya de una mujer fuerte, sino que es un peligro con patas. No solo no es débil físicamente, sino que emocionalmente es la frialdad personificada. Si todavía seguís pensando que las heroínas de cómic son unas pavas lloriqueantes, echad un vistazo a la impresionante Elektra Assassin de Frank Miller para la línea Epic de Marvel. Y la lista es larga: la segunda Capitana Marvel (otra afroamericana, dicho sea de paso), que asume el liderazgo de los Vengadores y a la que le toca (como a la Viuda Negra y la Avispa) poner en cintura al mismísimo Hércules. Katana, de los Outsiders, otra máquina de matar y que perdiera a su marido antes de dedicarse a la vida superheroica (de esto Gail Simone no habla); la Doctora Luz, que tiene la debilidad emocional en los talones y que se separa radicalmente del Doctor Luz original (de entrada, este era un villano, así que fijaos por dónde sale el "remedo femenino"). Vixen, de la Liga de la Justicia. Wonder Girl, de los Titanes (uy, un remedo femenino de un personaje femenino, ¿esto cómo se come?), que más tarde acabaría por tomar una identidad propia como Troia y finalmente como Donna Troy. Estrella del Alba y Shrinking Violet, de la Legión de Superhéroes, por poner solo dos ejemplos muy pero que muy evidentes de personajes femeninos con un carácter fuerte. Con lo cual, el argumento ya cae un poco por su propio peso.


Power Girl. Mujer hecha a sí misma. Empresaria de una corporación de altos vuelos. Superheroína. Líder de la Sociedad de Justicia de América. Con más agallas que muchos tíos en mallitas.
Pues todavía habrá gente que diga que qué mal, que el personaje tiene pecho y lleva escote.
Ya sabes, querida lectora Distópica: si tienes pecho, no te pongas escote. Y ve planteando extirparte los pechos porque son los cuernos de Satán.


Cómo no, me tengo que encontrar con la archimanida Hawkeye Initiative en el artículo. Todo blog que se precie de "antimachista" o use esta ideología para mearse en el cómic superheroico tiene que citarla. Básicamente se trata de alguien que, dibujando más bien mal, tomó posturas típicas de mujeres en portadas de cómic y trasladó las mismas posturas a hombres. La gente que hizo eso se olvidó de lo contrario, en la famosísima (y criticadísima) portada de Spider-Woman de Manara, que ya tenía su origen en una del Spiderman de Straczinsky, donde el personaje masculino tenía LA MISMA postura que el femenino y nadie había dicho absolutamente nada. Por no mencionar que este blog, de carácter bastante tendencioso, parece querer llegar a un término de equidad tan absurdo que se basa en el objetivo de igualar a hombres y mujeres de tal modo que ignora las diferencias entre ambos sexos (diferencias que no es que nos separen, es que hacen único cada sexo, lo que tampoco es malo). Partiendo de esa base, un hombre y una mujer se deberían mover igual, caminar igual, bailar igual o pelear igual. Ya puestos, podemos emascular a los hombres, quitarle los pechos a las mujeres y crear una raza de andróginos en los cómics para que nadie se ofenda. Quizás así los de Hawkeye Initiative se sientan contentos de una vez por todas y los "intelectuales" que jamás han contemplado una obra de arte (no hace falta que nos vayamos a los cómics: vámonos al arte clásico, desde los griegos hasta Rubens, pasando por Boticelli o Miguel Ángel) por fin dejen de tomar a un puñado de gente que no es más que gente que tiene un blog (como un servidor, dicho sea de paso) como un referente de nada.


¡OH, DIOS MÍO! ¡MUJERES DESNUDAS! ¡CULOS AL AIRE!
¿ES QUE NADIE PIENSA EN LOS NIÑOS?


Se habla del techo de cristal en los cómics en cuanto a autoras. No es que haya habido muchas, o no famosas. Me vienen a la mente June Brigman, Lynn Varley, Ann Nocenti o Linda Medley, o la ya mencionada Gail Simone (por mucho que me repateen los hígados sus declaraciones, ha sido una de las autoras femeninas más conocidas del cómic superheroico de los últimos años)... pero tenemos que recordar que los cómics no solo los deciden autores. Por encima está la figura del editor, y ahí tenemos que algunas de las editoras más importantes o que han creado cómics de mayor calidad han sido precisamente mujeres. Que esos intelectuales no lo hayan reconocido no supone que haya un "techo de cristal": dudo muchísimo que editoras tan progresistas como Karen Berger o Louise Simonson (dos editoras que han sido auténticos referentes en el mundo del cómic moderno y a las que nadie ha "invisibilizado" o menospreciado por ser mujeres, por si alguien estaba a punto de decirlo) se hayan planteado siquiera algo así, o al menos a este nivel. Más bien da la impresión de que, hasta la fecha, no había muchas mujeres en el mundo del cómic... porque no había mucho público femenino en el mundo del comic. La explicación yo la veo así: para que haya mujeres que quieran participar en la industria del cómic, lo lógico es que antes hayan sido lectoras. Lo mismo que sucediera con los autores de raza negra, hispana y demás. Ahora está empezando a haber mucha más multiculturalidad porque las sensibilidades y los intereses han ido cambiando. La industria simplemente refleja esas inquietudes y, con el tiempo, acaba incorporando a gente de esos colectivos en sus plantillas.


El artículo menciona también que ahora las nuevas revisiones de personajes son versiones femeninas de los clásicos, tal y como sucede con Thor, Iron Man y Lobezno.
Qué casualidad que no ha dicho nada del Capitán América ni de Spiderman ni de Hulk, que son encarnados respectivamente por un afroamericano, un latino y un asiático. Antes de andarnos con chorradas de género, ¿no será que se está intentando renovar a los personajes Y PUNTO?


Es lo que sucedió a Ann Nocenti, que ni siquiera había leído cómics en su vida y mintió acerca de su experiencia en su entrevista de trabajo en Marvel para poder trabajar allí. Ann Nocenti no se había planteado ni por un momento que no la fueran a coger por ser mujer, sino porque no sabía de qué iba el mundo en que se metía (ella misma reconocía que no había leído prácticamente nada hasta el momento, pero se pondría al día a base de bien). Hablo de los primeros años 80, y desde entonces se ha abierto el camino a toda una generación de autoras, tanto guionistas como dibujantes. Quizás no todas lleguen a lo más alto... pero, seamos serios: ni ellas ni ellos. Tanto Marvel como DC son franquicias, y como tales, trabaja mucha gente para ellos. Es muy difícil hacerse notar o llegar a un sitio de renombre cuando hay tropecientas colecciones en las que se trabaja a destajo. La competencia es feroz. Sumemos a esto el hecho de que hay más mujeres que hace veinte años, sí, pero siguen sin ser una mayoría en número (quizás porque se está poniendo de moda decir eso de que la industria del cómic es misógina por definición y en cuanto una mujer les envía un curriculum para trabajar con ellos la untan en alquitrán y plumas y la pasean por las calles para que la gente le tire tomates pochos). Por tanto, las posibilidades de proyectar de una forma relevante se reducen a que dichas mujeres:

a) Sean lo mejor de lo mejor
b) Lo que hayan dibujado o escrito sea bien acogido por el público.

En conclusión, exactamente lo mismo que un lector exige a un hombre, solo que con la desventaja del número. Podemos hablar entonces de discriminación positiva y de incluir más mujeres autoras para romper ese "techo de cristal"... pero si lo hacemos, caemos en el argumento pseudofeminista (digo pseudo porque es machista de cojones) de ponerlas a trabajar en una serie SOLO porque son mujeres (el machismo viene aquí: poner a una mujer a trabajar en una serie SOLO por ser mujer es prácticamente reconocer que son lo bastante inferiores como para competir en igualdad de condiciones con los hombres y que hay que darles una parcelita propia para que se callen o para que todo el mundo tenga claro que no, que todo es guai. Algo a todas luces aberrante). En un mundo tan competitivo como una franquicia de cómic, tienes que ser MUY bueno, y al lector le importa tres leches si eres hombre o mujer. Rob Liefeld, por ejemplo, es hombre, y es famoso por ser uno de los chapuzas más grandes jamás paridos de la industria del cómic. O Todd McFarlane. Incluso Al Milgrom. Nadie se ha parado a pensar "¡Eh, es un hombre! ¡No podemos decir eso porque son ampliamente superiores!". No: se les ha considerado autores malos, y se habría dicho exactamente lo mismo de su arte de tratarse de autoras. Cualquier otra consideración al respecto resultaría tendenciosa, por no decir que sería unas ganas tremendas de meter la cuchara y acusar a una industria de algo que obviamente no es.


Aquí tenemos un caso claro de ponzoña pura. ¿Realmente os pararíais a mirar si lo ha dibujado un hombre o una mujer a la hora de pagar por esta cosa? Es más, ¿supondría diferencia alguna que lo hubiera dibujado un hombre o una mujer para que siga pareciendo la misma mierda?


Finalmente, con respecto a Wonder Woman, tenemos que decir que fue una hija de su época: el autor del blog parece acertar en la fecha de su creación (1941, sí) y lo siguiente que menciona es que acto seguido, cuando se une a la Sociedad de la Justicia, se dedica a servir cafés. Esto es una verdad a medias: precisamente yo he leído la colección completa de All-Star Comics y sí, Wonder Woman actúa como secretaria del grupo (aunque no la he visto sirviendo cafés, la he visto llevando el papeleo, pero bueno)... pero, luego hay que leerse las introducciones de Roy Thomas y se alude a que ella es precisamente el personaje más poderoso y delega en los varones para que hagan las tareas que ella podría hacer sin sudar. Quizás resulta una justificación un poco drástica que yo mismo me creo a medias, porque pasaría de ser una heroína comparsa a una heroína condescendiente, pero yo lo veo así: eran los putos años 40. ¿Estamos exigiendo un feminismo que no hemos tenido en nuestro propio país hasta bien entrados los años 80? El simple planteamiento roza la hipocresía, o quizás esa tendencia cool de ver el pasado desde la óptica del s.XXI sin una mínima noción de contexto, pero con una intención muy clara de hacer juicios de valor hacia creadores que vivieron en una época que no es la nuestra, con unas mentalidades a juego. Pedirles que tuvieran nuestra forma de ver las cosas es ridículo.


Botas con tacones. Algo que hace que mucha gente se lleve las manos a la cabeza porque "sexualiza" y "no puedes correr con tacones".
Pues lo mismo que no puedes correr con el esqueleto forrado de metal o con el pellejo cubierto por rocas naranjas, no te jode.


Igualmente ridículo resulta intentar ilustrar toda una trayectoria de la feminidad en el comic superheroico quedándose solo con ejemplos parciales o con los convenientes. Es mucho más fácil que plantearse algo que decía un amigo: el arte es como un espejo, refleja la sociedad en la que vivimos. Podemos intentar cambiar la sociedad o podemos darle de hostias al espejo, pero solo una de las dos cosas es una solución real. Pero voy más allá: quiero por un momento que echemos un vistazo a cuándo surgen todas estas críticas tan feroces sobre el mundo superheroico. No recuerdo nada tan cafre desde Wertham, en los 50; este odio (no tiene otro nombre, cuando surgen ataques a los autores tan feroces día sí y día también) surge bien pasado 2001, cuando los superhéroes saltan de forma definitiva a la gran pantalla y llegan a un público más amplio. Se vuelven mainstream, por decirlo de algún modo, y a lo largo de los últimos diez años, parece que se ha vuelto más mainstream todavía ir de inquisidores por la vida y demonizando cosas que ni siquiera se han tratado en profundidad. Argumentos puritanos, como la vestimenta de las superheroinas, para juzgar a personajes que le darían una lección de igualdad a más de un intelectual de los que levantan el puño en favor del "sexo oprimido". Estos mismos ni siquiera se paran a pensar en algo tan evidente como que el cómic de superhéroes es el arte de dibujar desnudos con ropa por encima. Tanto en los hombres como en las mujeres. El concepto de belleza aparece también en la mayor parte de los personajes masculinos, desde Thor hasta el Capitán América pasando por Superman (con algunas excepciones como la Cosa o Hulk, porque de todo tiene que haber... pero incluso un adefesio como Lobezno se ha visto "guapizado" en su revisión en el universo Ultimate) y nadie se ha rasgado las vestiduras por ello. Más curioso es el hecho de que, como indico, son los superhéroes de origen anglosajón los que se llevan las hostias, pero si echamos un vistazo a los cómics europeos o incluso al manga japonés, este culto al cuerpo (especialmente en la figura femenina) está incluso más acentuado... pero esas avalanchas de críticas o de pedir censura por tal o cual portada, o sacarse diagnósticos psiquiátricos de la manga brillan por su ausencia. No es que las pida yo, ni mucho menos. Soy de pensar que cada uno dibuja lo que le da la gana y cada uno lee lo que le da la gana. Pero no deja de parecerme una increíble hipocresía cargar contra un género y demonizarlo solo porque se ha puesto de moda, mientras suceden cosas similares en el resto de géneros y a nadie ha parecido importarle un carajo, no ahora, sino en los últimos treinta años.


Tortuga Duende es un viejo verde que sufre hemorragias nasales cuando ve tetas. Esto en un comic americano no lo ves ni de puta coña.
Pero Mutenroshi es gracioso y los cómics de superhéroes una aberración que debería ser barrida de la faz de la tierra.
Argumentos lógicos de cojones.


Se habla de "sexualización" (y además, como una cosa horrible) cuando hablamos realmente un culto al cuerpo: los superhéroes están por encima de los hombres (venga, va, lo reescribo antes de que nadie se cabree: por encima de los humanos, ¿todo el mundo contento?). Son una revisión de la mitología más arquetípica, y como tales, responden a un canon estético que igual te gusta o no, pero es completamente indiscutible. Sacarse argumentaciones pseudointelectuales y sentar diagnóstico psiquiátrico sobre los autores es una generalización que roza la ofensa, tanto sobre autores como sobre los propios lectores, a los que indirectamente se les acusa de favorecer este tipo de cánones solo por el hecho de que les gusta leer según qué historias. Quizás lo más grave es que no nos hemos parado a pensar de dónde viene esta corriente de "tapar" la figura humana (especialmente femenina). Esta especie de rollito "feminista" (como siempre, lo entrecomillo porque me niego a reconocer esto como feminismo) parece atufar un trasfondo puritano más obsesionado en que no se vea una teta que en el hecho de que un personaje femenino sea tratado igual que uno masculino. Prácticamente en todos los casos que he mencionado en este artículo, hablamos de personajes femeninos bastante independientes, liberados y para nada débiles. Sin embargo, la crítica se queda en lo superficial: en la estética... y nada más. Es entonces cuando me paro a pensar en un detalle: si nos fijamos, son las sociedades más conservadoras y machistas las que abogan por reprimir o incluso negar la sexualidad, más si es la femenina. Aquellos que de verdad consideran inferiores a las mujeres no veneran el cuerpo femenino como un objeto de culto (tómese el término "objeto" como parte del binomio sujeto-objeto. Interpretaciones mamporreras a otro lado, gracias); lo tapan, lo esconden bajo una manta o directamente lo silencian.


Sí, ahora resulta que los superhéroes son fofos y horrendos y no llevan ropas ajustadas. Y ellas, todas vestidas como furcias.


¿Quiero decir con esto que no hay autores machistas? Pues ojalá, pero sí los hay. Pero como hay escritores machistas, músicos machistas o funcionarios machistas. Esa campaña de boicotear a diestro y siniestro, por muy noble que sea el objetivo de acabar con el machismo está generando, como indicaba arriba, una Inquisición rancia donde cada autor tiene que dar explicaciones a una masa enfurecida que pide su cabeza porque se enseña un muslo (y poco más, la censura sigue existiendo en el cómic occidental y los dioses nos libren de ver una teta con pezones en una portada de X-Men), como si esa masa enfurecida fuera realmente quién para pedirlas. Como si estuvieran en una posición moral superior para decirle a nadie lo que tiene o no que dibujar. Porque ahora parece que hay que seguir una doctrina de Pensamiento Único.
He mencionado que hay autores machistas. Como digo, haberlos haylos... o al menos, tenemos autores cuyas historias no nos muestran a las mujeres como señoras liberadas y fuertes. Ahora bien: ¿hasta qué punto podemos decir siempre que el autor piensa así, o simplemente ha querido contar una historia en que esto sucede de esta manera? Lo pregunto de esta manera: ¿acaso TODO lo que vemos en una historia de ficción refleja por fuerza la ideología del autor? De ser así, entonces estaríamos negando conceptos como la crítica o la ironía. Un cómic, partiendo de esta asociación que muchos parecen hacer de forma tajante, jamás podría ser una sátira porque todo lo que vemos es una apología (entonces, cualquiera es el guapo que se lee Juez Dredd, que sería considerada como una obra fascista y, como tal, ya habría un puñado de autoproclamados liberales pidiendo su retirada y quemando en las plazas públicas los ejemplares existentes de 2000AD). Supongo que me tengo que remitir a lo que decía una ilustradora y que comenté en un artículo reciente: son dibujos, ¿vale? Son historias. Ficción. Interpretadlas como os dé la gana. Divertíos, disfrutad con ellas. Pero los juicios de valor, las sentadas de cátedra, las reflexiones mamporreras y los ataques a los artistas, os los podéis ahorrar. Porque, como he comentado alguna vez, eso no os da puntitos en vuestro ranking de "A ver quién es más feminista", o "A ver quién hace la reflexión más sobaquera para ponerse la chapita de turno". Os convierte en otro puñado más de radicales.

domingo, 28 de mayo de 2017

Mondo Chorra- La epidemia de los Cuñaos



Todos conocemos a alguno.
Están ahí, a nuestro alrededor. Puede que los hayamos visto en la parada del autobús, o que estén infiltrados en nuestro grupo de amigos. Incluso en nuestras familias. Empezaron siendo pocos pero, poco a poco, hay más y más de ellos día a día. Ya sabéis a lo que me refiero.
Hablo de los Cuñaos.

Pero, ¿qué es exactamente un Cuñao? ¿De dónde proceden? ¿Cómo viven? ¿Qué comen? Vamos a echar un vistazo a este curioso grupo social e intentar arrojar luz sobre estos seres.
Es vulgarmente conocido que en nuestro país el españolito medio lleva en su interior a un juez, un árbitro, un alcalde, un entrenador de fútbol y un abogado. Todo el mundo sabe de todo, aunque en el fondo no tenga ni pajolera idea de lo que está hablando. Hemos vivido esto una y otra vez, ¿verdad? Pues bien, el Cuñao viene a ser la versión extremista de esto. No es que tenga un juez, un árbitro, un alcalde, un entrenador de fútbol y un abogado en su interior; también tiene un ingeniero, un astrofísico, un economista, un médico de todas y cada una de las especialidades conocidas por la ciencia humana, un filósofo (preferiblemente nihilista, aunque también los hay new age, cuando no de ambas corrientes a la vez), un experto en literatura universal de todos los períodos y géneros posibles, un teórico musical, un historiador versado en cualquier punto de nuestra historia, una eminencia en el campo de la tecnología más avanzada, un nutricionista, un psicólogo, un psiquiatra, un defensor de los derechos de vete a saber qué, un experto en ciencias de la educación, en artes de todo tipo (pasando del cine hasta la construcción de obras arquitectónicas con palillos de helado), en primeros auxilios, en cocina, en arquitectura, deportes (incluyendo los más minoritarios) y en cualquier puta cosa que se os ocurra. No contento con eso, el Cuñao no es que sea experto en todas estas disciplinas: es el experto definitivo y su conocimiento es putamente incontestable. No es que sepa más que tú de lo que está hablando (aunque tú lo hayas estudiado también)... es que sabe más que cualquier ser humano, vivo o muerto, sobre dicha materia.


"Siempre tengo razón en todo, siempre sé más que todo el mundo de todo y todos los demás son gilipollas del culo".


Un Cuñao viene a ser un poco así: no tiene un criterio, sino que tiene EL criterio y su palabra va a misa. Ya puedes tú haberte pasado una vida estudiando lo que sea, que viene el Cuñao y te da lecciones, dándote a entender que tú no tienes ni puta idea de nada. Lo mejor de todo es que además no necesita ni argumentarte las cosas: donde los demás podemos no estar de acuerdo con alguien y explicamos por qué, razonando nuestra opinión, aportando información que contraste o contradiga lo ya expuesto y que nos respalde un poco para que nuestro argumento tenga solidez, el Cuñao llega y te suelta un "Esto es así" y te tienes que callar, porque a un Cuñao no se le contesta. Sienta cátedra sobre lo expuesto y todo el mundo tiene el imperativo categórico de agachar la cabeza.

También tienes la opción de cuestionarte el argumento cuñadil, pero no se recomienda: si lo haces, entras en una especie de lógica circular en bucle infinito que implica el riesgo de que te reviente el puto cerebro en cuestión de segundos. Por ejemplo: tú estás debatiendo sobre si una peli es buena o no, ¿vale? Puedes empezar a plantear argumentos como que el argumento sea medianamente sólido, que la dirección de la peli esté bien, que tenga una buena fotografía, un reparto acertado... lo que vienen siendo elementos que puedan más o menos apoyar tu tesis. Entonces el Cuñao entra y te suelta: "Ese es un puto peliculón". Si le preguntas qué hace a esa peli un peliculón, te puede soltar un argumento críptico como:
—Esa peli entretiene. Y si entretiene, es buena.
Se hace el silencio. Dios ha hablado.

Pasa que el Cuñao no conoce de placeres culpables. Esas cosas que sabemos que son objetivamente cutres pero que reconocemos que nos gustan. Si al Cuñao le gusta algo, es bueno y, si no le gusta, es una puta mierda pinchada en un palo que habría que quemar para luego echar sus restos en una letrina y dejar que el resto de los mortales nos caguemos sobre ellos. Estás tú escuchando música, ¿vale? Y entra el Cuñao y te dice que eso que estás escuchando es una mierda de grupo.
—Estoy escuchando a (inserte aquí grupo relativamente conocido) —dices.
—Esos son unos maricones. Hacen una música demasiado comercial, y la música comercial es una mierda.
Y hasta aquí, lo más profunda que llega a ser la argumentación de un Cuñao. No le pidáis más. La guasa es que este ejemplo que he puesto de la música comercial no es más que un pretexto para no sonar categórico (el Cuñao en el fondo es humilde): en realidad el grupo le parece una mierda simplemente porque no le gusta, y punto. Ni se va a molestar en hacer un análisis de su trayectoria musical, si en sus temas realmente gozan de un nivel de elaboración, ni leches en vinagre. En resumidas cuentas, si al Cuñao le gusta algo, es bueno, y si no, no lo es. No hay más que rascar.


El Cuñao no conoce el término medio. No existen las cosas que no le entusiasman, o las que no le gustan demasiado. Si hay algo que no le parece SUBLIME se parece a esto.
No, no me refiero al elefante.


Otro rasgo que identifica al Cuñao no es su inmensa objetividad en cuanto a gustos, sino su constante y persistente costumbre en pisotear no solo el criterio, sino los actos de los demás. Pongamos que tú estás valorando para comprarte algo. Un rodillo para amasar pan, por ejemplo. La mayoría de los mortales le damos las vueltas justas al asunto: buscamos una cosa que se ajuste medianamente a lo que buscamos y luego vemos la opción más económica. El Cuñao está por encima de esas nimiedades: el tío ha hecho un estudio de mercado y ha valorado las puntuaciones en los tests más prestigiosos que existen (que solo él conoce) para decirte que tu compra es una puta mierda pinchada en un palo y que has perdido miserablemente el dinero. Te dirá que el rodillo para el pan tradicional está obsoleto y te dirá que tenías que haberte gastado el doble de pasta (que no se lo dices, pero sabes que no te puedes permitir) en pillarte un Janderkländer-Grömenawer de fibra de carbono, especialmente diseñado para hacer masas extrafinas no superiores a dos milímetros de grosor. Tú, de buenas, le explicas (que no tendrías por qué, pero lo acabas haciendo pa que deje de dar por culo) al Cuñao que realmente no necesitas hacer masas tan finas (coño, ni te has molestado en medirlas, ¿quién cojones mide el grosor de la masa del pan?), sino que quieres hacer masas y ya está.
ERROR. Eso no detiene al Cuñao, que ha tomado como una Cruzada Personal eso de mearse en tus decisiones y poner las suyas por encima:
—Es que lo suyo es sacrificar versatilidad en cuanto a tipos de masa para ganar finura. Parece mentira que no sepas algo tan básico como eso.


¡PUES CLARO QUE SÍ, JODER!


Joder, no lo sabías tú, ni nadie que no sea el Cuñao. Ese nivel de expertismo el resto de los mortales no lo tenemos ni de coña. Nos limitamos a tener un sentido de la vida medianamente práctico y arreando, que es gerundio. Eso sí, como ganarte, te ha ganado porque (según él) tú no tienes ni puta idea de nada de lo que hagas, y todas, absolutamente todas las decisiones que tomes en su presencia son erróneas, independientemente de que la cagues o no. Pongamos que te compras un teléfono móvil. El Cuñao ya te habrá dicho que lo suyo es comprarse un equipo de ultimísima generación, de esos que cuestan unos 5000 pavos que no ganas ni de coña (ni él tampoco, pero que ha conseguido a mitad de precio —si no putamente gratis— en vete tú a saber qué oferta, en no sé qué página web, haciendo no sé qué cosa rara, y te lo restriega cada vez que tiene ocasión). Obviamete, tú te compras el que puedes pagar, porque lo necesitas para llamar, usar el Guasap, tirarte selfis mientras cagas y poco más. El Cuñao te dice que te arrepentirás, que ya verás lo malo que te va a salir. Que esa decisión que has tomado (porque no estás para pagar un telefonazo a plazos el resto de tu puta vida) ha sido una cachocagada de las que hacen historia, porque claro: él sí sabe y tú no tienes ni puñetera idea de nada, ignorante de la vida. Resulta que el trasto no te sale del todo mal y te aguanta su tiempecillo para lo que te ha costado, pero nada es eterno y la obsolescencia planificada hace de las suyas: el aparato (el telefónico) empieza a fallarte y, basta con que lo comentes UNA vez para que el Cuñao surja de entre las sombras para recordarte la puta mierda de elección que hiciste. Que, lógicamente, tenías que haberte gastao la pasta en su recomendación.


"Te lo dije", uno de los grandes mantras cuñadiles.


También está la opción de hacer caso a la recomendación del Cuñao.
ADVERTENCIA: Si vais a hacer caso a la recomendación de un Cuñao, debéis saber que lo hacéis única y exclusivamente bajo vuestra responsabilidad. Niños, por favor, no intentéis esto en casa.
La cuestión es que aquí tenemos un caso único de percepción divergente. Me explico: como ya he comentado, el Cuñao jamás se equivoca. JAMÁS. Otra cosa es que lo que te recomiende sea una chusta de cagarse: por ejemplo, eso de ir a comer a un sitio, ¿vale? Tú sopesas las opciones más básicas, que son que el sitio sea asequible de precio, que no pille donde Cristo se pilló la chorra y que te pongan comida en el plato y veas que efectivamente en tu plato hay comida.
No importa, porque el Cuñao ya ha decidido. Te lleva a un sitio, donde conoce a yo no sé quién y donde se come que te cagas.
Y ahí ya has caído en la trampa.
Sí, se come que te cagas, porque lo que te ponen en el plato (una mierdecilla del tamaño de una albóndiga) sabe literalmente a mierda y encima tiene un efecto laxante que hace que, si ya tenías hambre al llegar, salgas del local con más hambre aún. La guasa viene cuando miras tu cartera y sientes la impresión de que tu economía ha sido violada por un brother de descomunales atributos llamado Mandingo, acompañado por toda una banda de brothers, igualmente bien dotados. Los putos Harlem-Globetrotters de la sodomía económica. Tú sales del local, sin un puto duro, con una extraña sensación en tu estómago, mezcla chunga de hambre y asco y con una cara de gilipollas que ríete de la que se te queda cuando sales de la oficina del SAE. A tu lao, el Cuñao, que dice haber comido que te cagas y que le encanta ese sitio porque "Ahí se come de verdad".


Comer "de verdad", descripción gráfica.


Y esto es solo un ejemplo, por supuesto. Cualquier recomendación que un Cuñao te haga, por algún extraño motivo, solo parece funcionarle a él, mientras que al resto de los mortales les suele conllevar un riesgo mortal para su vida o su paciencia. ¿Implica eso que un Cuñao vive solo en su Cuñaoverso? NO. La cuestión es que el Cuñao tiende a rodearse, cuando se aburre de imponer su ego sobre los demás, de otros Cuñaos.
El Parlamento de los Cuñaos, si queréis llamarlo así.
Ahí es donde los Cuñaos entrenan para cuñadizar el mundo. ¿Habéis visto alguna vez esos documentales donde ves un par de ciervos enredándose los cuernos para demostrar quién es el macho de la manada? Pues esto es igual, pero a nivel dialéctico. Aquí el Cuñao pone toda la carne en el asador y emplea sus fórmulas más efectivas para ponerse a punto. Hablo de grandes frases, similares a hechizos verbales de alto nivel, como "¿Pero cómo puedes decir eso?" "Anda, calla, que no tienes ni puta idea" o "Si conocieras a tanta gente como yo de ese mundillo (el que sea) te darías cuenta de lo que hablo". "No lo digo yo, lo dicen LOS MEJORES expertos" (traducción: lo dice él); "Eso que dices está descartado" (por él). Las fórmulas derivadas de todo esto son variadas, pero la base viene a ser esta.


Ser Cuñao está de moda. Hasta tienen Parlamentos de Cuñaos televisaos y todo.


Otro de los grandes centros de poder de un Cuñao son las reuniones alrededor de una mesa. La más clásica es la reunión familiar (de ahí es de donde viene lo de "Cuñao", pero esto no es más que un tópico. Un Cuñao puede no ser Cuñao de nadie y aun así, estar certificado por el Ilustre Colegio de Cuñaos), pero pueden aparecer también en cenas de trabajo, reuniones de cualquier tipo, bodas, bautizos o comuniones. El Cuñao está ahí, en medio de la conversación que sea, e irrumpe como un elefante en una cacharrería. No, como la puta Senda de los Elefantes arramplado sobre la sección de porcelana fina de las galerías Lafayette de París. Muerte y destrucción a espuertas cuando abre la boca y arregla el mundo con un par de frases, que pueden variar dependiendo del tema, pero que suelen partir siempre de la misma base ideológica (es decir, "Yo sé de esto y vosotros ni guarra, pringaos"):
—¡Esto se soluciona echándonos todos a la calle! (política, vertiente revolucionaria)
—¡Antiguamente sí que se hacían bien las cosas, no como ahora, que na más que hay libertinaje! (política, vertiente conservadora)
—¡Las películas que se hacen hoy en día son una mierda! (cine, vertiente conservadora)
—¡PUTO PELICULÓN! ¡EXPLOSIONES POR TOS LAOS! ¡TÍAS BUENAS! ¡UN MONO CON UNA METRALLETA! ¡LE TENDRÍAN QUE DAR TODOS LOS OSCARS! (cine, vertiente blockbuster)
Podría seguir con todo un compendio de argumentos en este plan, pero la mayoría pueden resumirse e algo tan simple como "Ea ea ea, no tenéis ni idea de nah, menos mal que estoy yo aquí para iluminaros, putos Neanderthales".


"Tol mundo quieto parao, que os voy a contar cómo habéis vivido toda vuestra puta vida en la ignorancia"


Ante este último punto no deja de resultar gracioso que a un Cuñao, en líneas generales, nadie le hace ni puto caso, a menos que sea una reunión de Cuñaos, que al menos tiene enjundia por eso del pique por el liderazgo de la manada Cuñadil; en el resto de contextos, la gente acaba yendo a lo suyo y limpiándose el ojo del ano con los argumentos que suelta el Cuñao... o, bueno, con lo más parecido a argumentos que es capaz de soltar, ya me entendéis. El Cuñao farfulla, sosteniendo que el personal no sabe de nada y se revuelva en su propia charca mientras el resto de la gente civilizada hace lo que viene a ser normal en una conversación: intercambia información, está de acuerdo en unas cosas, en desacuerdo con otras y luego sigue viviendo sus vidas de una forma más o menos normal. Esto viene a ser una especie de ideología divergente por parte del Cuñao: mientras la gente aprende cosas o madura sus formas de pensar y las implementa en su vida diaria, el Cuñao parece aprender cosas solo para restregárselas a los demás por la cara y recordarles que son unos putos ignorantes cuyas vidas no tendrían el más mínimo sentido sin su opinión. Las cosas no necesita ni madurarlas porque una vez procesadas ya cuentan como "OK" en su línea de comandos mental y ya puede esparcirlas alegremente como si fueran Lacasitos, ya le hayan pedido su puta opinión o no.


"FFFFFFFFFFFFFF.....!!!!!!!!!!!!!!!!!!"


Y es que el Cuñao puede parecer simpático así de primeras, pero puede ser bastante insultante en muchos, muchos momentos. Solo imaginad algo que os ha costado mucho hacer, bien porque nunca antes lo hayáis hecho, bien porque sea algo que os resulte difícil, o bien porque se os dé mal abiertamente. Cuando uno, en estas lides, sale medianamente airoso de ese tipo de situaciones, tiende a sentir cierto orgullo ante lo que ha hecho. Lo vemos como una especie de pequeño logro personal en el día a día de nuestras vidas.
Hasta que aparece el Cuñao, a toro pasado, y te dice lo que tenías que haber hecho para optimizar tu esfuerzo y maximizar el resultado, dando a entender que eso que has hecho con todo tu esfuerzo y tu mejor saber hacer no ha sido más que una gota de caca en un océano de mierda con la cual él se limpia el culo. Obviamente, podemos no darle la razón, pero el daño ya está hecho: el Cuñao ha llegao y, con su tacto y su humildad, acaba de echar por tierra lo que hemos conseguido a base de zurrirlo en el más absoluto de los desprecios.
Ante eso tenemos, por lo general, dos opciones: pasar de él y "cuñadizar" un poco nuestro logro (es decir, quedarnos con que lo hemos hecho lo mejor que hemos podido, aunque no sea ninguna maravilla) o coger y decirle al Cuñao que se meta por el culo esa magnífica opinión que nadie le ha pedido. Aquí ya depende del nivel de parentesco que tengamos con el Cuñao: si el ser en sí es un conocido cuya presencia o no nos resulta por completo irrelevante, no hay demasiado problema en decirle "Mira, chaval, te vas a tomar por saco a la de ya, que no ando yo para escuchar tus paridas"; el problema surge si el Cuñao resulta estar en tu entorno cercano (laboral, familiar o algo así) y te lo tienes que comer por cojones.


Ea, a comer mierda.


Ahí es donde entra una habilidad que tienen todos y cada uno de los Cuñaos de este mundo, que consiste en poner a prueba la paciencia de cualquier mortal que respire y defeque a menos de 10 metros a la redonda de su espacio personal.
Está comprobado: raro es el Cuñao que no abre la boca para acabar exasperando a los demás, soltando auténticas mamarrachadas por la boca, especialmente cuando las suelta delante de gente que sí tiene un cierto conocimiento de lo que habla. A ver cómo le dices tú a un Cuñao que eso que está diciendo no es que sea erróneo... es que no tiene ni pies ni cabeza, y lo único que demuestra es una ignorancia supina acerca de lo que está farfullando. En cierto sentido es como si el Cuñao pudiera oler la paciencia de una persona y se dedicara a exprimirla a su alrededor, crispándole los nervios hasta que ésta, un buen día, se deja de respirar hondo, contar hasta diez y le pide por favor que si es tan amable, que si le importaría levantarse de donde está sentado, coger el portante e irse a recibir sexo anal del bueno por parte de un burro.


"¿Alguien necesitaba de mis servicios?"


Quizás es un principio filosófico por parte del Cuñao medio, que postula la idea de que si alguien a su alrededor es paciente, dicha paciencia está hecha solo para ser puesta a prueba. Tanto si esto resulta ser así como si no, hay que reconocer un impresionante ahínco por parte de estos seres, porque son capaces de hacer que hasta la persona más tranquila del planeta acabe rechinando los dientes y con llagas en la lengua de tanto mordérsela. Porque oiga, los Cuñaos SIEMPRE serán los mejores en su oficio.
Y con esto, hemos llegado al final de esta pequeña disección acerca de lo que es un Cuñao. Es harto probable que muchos de vosotros, al leer estas líneas, hayáis identificado mis palabras con tal o cual persona. Puede que hayáis dicho: "¡Coño, si está hablando de (inserte aquí nombre de sujeto varón o hembra)!" Lamento deciros que no me estoy refiriendo a nadie en concreto... pero si estáis reconociendo a alguien en estas líneas, quiere decir que entonces vosotros conocéis a vuestros propios Cuñaos. Que los estáis sufriendo o los habéis sufrido. Si esto es así, queridos Distópicos, solo quiero que sepáis que mis bendiciones están con vosotros.
Sed pacientes.

jueves, 25 de mayo de 2017

Escupiendo Rabia- Cazadores de explicaciones



Que es cierto que, con las redes sociales, estamos viendo cómo el gilipollas medio parece estar haciéndose eco y, de paso, contactar con otros gilipollas para hacer ruido es un hecho. Del mismo modo, se podría decir que toda esa tribu de tontos del culo parecen haber hecho de la corrección política una especie de forma de vida y la abanderan hasta el punto de que nadie puede abrir la boca sin que haya al menos uno o dos de estos seres detrás levantando el puño bien alto. Así puede verse con total claridad que ellos son los estandartes de una causa y que los demás, pobres mortales, tienen una vida vacía y sin sentido. Esta filosofía de vida, basada en andar ejerciendo de modernos inquisidores y buscar apóstatas sobre los cuales descargar las iras, ha llegado (como no podía ser menos) al extremo del fanatismo absurdo. Día a día, esta pandilla de energúmenos se zambullen de cabeza en nuestras redes favoritas y andan buscando qué hace o deja de hacer el prójimo para pedirles explicaciones. Algo más absurdo incluso de lo que parece, si se tiene en cuenta el hecho de que aquí los Torquemadas de sofá ya emitido veredicto y dictado sentencia sin apenas evidencia alguna. No la necesitan, pues su Credo es incontestable.
Conviértete o arde.
O, trasladado a un contexto moderno, agacha la cabeza o las redes sociales arderán para condenarte.


"¡Arde, desgraciá!"


Y, tal y como sucede en la mayor parte de casos de fanatismo, el mundo de las artes suele ser el que se lleva las hostias más duras. En el que prolifera esta panda de cazadores de explicaciones, como si fueran hongos o ladillas, al acecho de cualquier cosa que se diga o haga para estar ahí, exigiendo que su Credo sea bien visible. Me acaba de llegar hace un momento la noticia de que un escritor ha tenido que cancelar sus eventos literarios. ¿Por qué? Porque alguien se ha presentado con una denuncia insinuando que hace uso de su condición de policía para vender más novelas. Se ha llegado a cuestionar, según leo en la noticia, su participación en actos literarios, sin mencionar que el autor asegura llevar años luchando por dar una imagen honesta y positiva de la Policía en sus novelas y que se comenta que su intención ha sido todo lo contrario.
Pero eso ha dado igual. Ya se le ha crucificado y ha tenido que cancelar sus eventos, como si fuera culpable.

Hará cosa de un mes, una ilustradora comentaba que andaba un poco harta de tener que escuchar cómo había gente que le llegaba preguntándole por el aspecto de las figuras femeninas que dibujaba (todas con una talla de sujetador más que envidiable), y empezando a hacer alusiones a estereotipos estéticos y toda una sarta de gilipolleces que, honestamente, nadie tiene por qué soportar. Mucho menos de forma gratuita. Esta autora, mucho más paciente que un servidor a la hora de escuchar tonterías, explicaba en un vídeo que no entendía a qué venía eso de andar dándole vueltas a lo que, en en definitiva, no es más que un dibujo. Y, desde mi punto de vista, tenía toda la razón: un dibujo es un puto dibujo, y ya está. Cada uno dibuja lo que le sale de los cojones, ya sean muñecas de tetas enormes, mastuerzos con un pene de seis metros o niños con tres cabezas. Y no tiene obligación de darle explicación alguna a nadie, por mucho que se erija en defensor de vete a saber qué movida. Porque ese alguien fijo que no va por ahí dándole explicaciones a nadie de lo que hace o deja de hacer, y si se las piden, lo más seguro es que hasta se moleste.


Hay a quien el ilustrador Luis Royo le toca los cojones... porque siempre dibuja lo mismo. O mejor dicho, les toca los cojones que dibuje siempre algo que no les gusta. En este caso, mozas de buen ver. Les importa una mierda que la técnica de este ilustrador sea la releche, o que estéticamente sus dibujos sean impresionantes.
No, es que tiene la temática equivocada y hay que putearlo y andar con la cantinela de que es un machista, de que le gusta poner a las mujeres ligeras de ropa, que si tal, que si cual. Como si todos los que lo putean se hubieran ido de cañas con él durante años y ahora pudieran juzgar su forma de pensar en base a lo que pinta.
Que yo me pregunto que, si en lugar de mozas dibujase dragones o muebles de cocina, la protesta sería la misma.


Supongo que el problema es que ahora todo el mundo se cree con derecho a andar pidiendo explicaciones al prójimo acerca de su vida, como si se encontrasen en una posición moral superior. Como si por el hecho de defender una causa (aunque, en el fondo, no tengan ni puta idea de lo que están defendiendo y lo único que hagan sea limitarse a repetir consignas como loritos) ya pudieran erigirse en esos modernos inquisidores que mencionaba arriba y andar fantaseando acerca de la ideología del prójimo. "Estás conmigo o estás contra mí", es el lema. Comentaba un amigo al respecto que esto es un poco la herencia de la Ley Mordaza, pero lamento decir que no lo veo así. Me explico: la censura a la que nos estamos viendo sometidos día sí y día también no es una imposición del gobierno, o no en su totalidad; la mayor parte la está exigiendo, cuando no imponiendo el ciudadano de a pie. El gobierno no nos dice que nos metamos en ningún muro de nadie a exigirle explicaciones sobre lo que acaba de decir o hacer, ni a berrear sobre presuntas ofensas a vete a saber qué colectivo, aunque hablemos de cosas completamente inocuas. No nos impulsa a andar insultando o amenazando a los que no son de nuestra condición, ni nos pone una pistola en la cabeza para andar llamando "guarra" a una chica por subir una foto suya con no demasiada ropa. Esa censura rancia, más propia de gente criada en los putos años 50 que en nuestros días, procede de la gente de a pie. De forma voluntaria, y lo que es peor, de una forma que parece por completo consciente.


—¡Ya ha vuelto a dibujar una muñeca con el culo al aire! ¡SERÁ INMORAL! ¡SERÁ CHABACANO!"
—Perdone, es que esos términos ya no están de moda.
—Vale: ¡ES UN MALDITO OPRESOR CUYA IDEOLOGÍA QUEDA PATENTE EN SUS OBRAS! ¡QUE LO BANEEN! ¡QUE LO BOICOTEEN!


Hace apenas unas horas una colega de letras (de las pocas que me quedan después de haberle dicho al mundillo literario lo que me podía ir comiendo y como) ejercía una protesta más o menos pública acerca de críticas absurdas que ha tenido que leer por parte de (tachán) otros escritores. No es que importe, porque los lectores también traen lo suyo; el caso es que la protesta era de que estaban encabronados con según qué textos porque (ojo) no se sentían identificados con los personajes, como si eso fuera una condición si ne qua non para disfrutar una historia o (con un par de cojones más gordos todavía), para juzgar la calidad de la obra. Y, rizando el rizo de la gordura cojonil, juzgando de paso a los autores. Porque todo el mundo sabe que si uno no incluye mujeres en su obra es machista por putos cojones (aunque el contexto de la obra no te lo permita, como es el caso de una obra ambientada en una cárcel o en un campo de batalla, por poner un par de ejemplos básicos), o si no aparecen personajes de determinadas minorías étnicas es racista. Este hecho parte de un principio falaz que plantea que TODO lo que se ve en una obra es reflejo de la ideología del autor, y que éste JAMÁS va a contar nada que esté denunciando o sobre lo que esté ironizando. Dicho de otro modo, todo lo que lees en un libro refleja lo que piensa el autor y siempre va a estar defendiéndolo. Partiendo de ese principio, si ves un asesinato, el autor fantasea con matar a alguien o si ves nazis dándole matarile a un puñado de judíos el autor es antisemita o ya puestos neonazi. Así, por huevos y sin discusión alguna.


A tomar por culo. Vamos a quemar libros que no se ajusten a los Sacrosantos Cánones de la Corrección Política, no sea que nuestras córneas sangren ante la violación que supone la ofensa de leer algo que no va con nuestro Credo.
Y de paso, pasar por la parrilla a los autores. ¿Quién cojones se han creído que son, escribiendo lo que les da la gana?


Este tipo de cosas me llevan de nuevo al lema de "o estás conmigo o estás contra mí", que parece haberse puesto de moda, y que en suma a un abanderamiento de ideologías chupiguais, producen una mezcla bastante peligrosa. Si a dicha fórmula le añadimos el poder publicar en una red social cualquier barbaridad sin el filtro de nadie que te diga "Tío, se te ha ido la olla a lo basto" y lo que recibas sean palmadas de otros que están igual de pirados, el resultado es un cóctel de fanatismo y narcisismo a partes casi iguales, donde unos a otros se van jaleando para ver quién suelta la barbaridad más grande. Postureo y ganas de liarla parda en un contexto en el que esta pandilla de cazadores de explicaciones parecen haberse hecho fuertes y andan exigiendo responsabilidades a aquellos que simplemente se dedican a crear. Menciona un amigo que ser artista hoy en día es lo más parecido a ser una bruja en el S.XVII: no querer formar parte de la corriente actual (en este caso, ser chupiguai y ser parte del rebaño, con un Credo único y consignas que berrear a diario para que todo el mundo sea consciente de la ideología de uno) te pone una diana en el pecho. Te señala y te juzga como una especie de hereje y, antes de que te des cuenta, aparece un puñado de fanáticos exigiéndote explicaciones, en plan juicio de Salem acerca de por qué has dibujado lo que has dibujado; de por qué has escrito lo que has escrito. Poniendo palabras en tu boca y diciendo que piensas lo que no piensas. Y ya puedes decir lo que te dé la gana, que no tienes defensa posible. A la hoguera contigo.


Nota cultural: en Salem, tal y como sucedía en las colonias británicas americanas, la gente fue ahorcada tras ser declarada culpable de brujería. Lo de la hoguera era en Europa.
En cualquier caso, los ponían finos.


"Es que si cuentas eso, será porque una parte de verdad hay en el fondo", dicen.
"Por algo habrás dicho lo que has dicho", añaden.
"Al crear eso, ofendes a un montón de gente", sentencian. No son muy diferentes de esos que te juzgan por tu orientación sexual (o se la inventan, si no das norte de ella), los que dicen que eres una egoísta por no estar pariendo enanos a pata partida una vez tienes trabajo y pareja estable, o los que en el momento en que sobrepasas los treinta ya empiezan a decirte que se te pasa el arroz, y que te dejes de gilipolleces que tienes que sentar la cabeza antes de morirte debajo de un puente solo y amargado. Otros cazadores de explicaciones que se meten en donde nadie les ha llamado y que lo único que se merecen es que le estampen una mierda de perro (o de cualquier otro ser vivo, tampoco vamos a discriminar) en la cara por bocachanclas.

Porque son detectores de mentiras humanos, porque son expertos en psicología básica y conocen las intenciones de todo el mundo en todo momento. Porque saben perfectamente el grado de todas y cada una de las ofensas, pues son capaces de empatizar con cada víctima de esos horribles ataques, pero no con la gente contra la que arremeten, porque no hace falta. Son puta escoria que deben rendir cuentas ante Sus Sacrosantas Autoridades.
Este párrafo iba con ironía. Lo menciono porque igual alguno se cree que realmente pienso eso de estos seres.
¿Veis? La lengua tiene esa particularidad, podemos usarla para exponer realidades diferentes a lo que se expone literalmente. Es un principio básico de la pragmática (queremos decir muchísimo más de lo que decimos) y se puede estudiar, de momento, en cualquier carrera de filología (al menos hasta que alguien decida que con eso no puedes crear tu propia empresa y decida barrer esos "inútiles" estudios del mapa, claro). A lo que vengo a referirme con esto último es precisamente al hecho de que hoy en día tenemos acceso a mucha información, sí... pero no por el hecho de ser información es veraz en sí misma. Una vez tuve que escuchar como una "iluminada" me vino diciendo que la Verdad se encontraba en Internet, pues los medios estaban manipulados... como si el ciudadano de a pie no tuviese sus propios intereses para manipular a otros, o como si cualquiera con acceso a un teclado pudiese iluminarnos, aunque no tenga ni pajolera idea de lo que habla. Como si no hubiera bulos ni gente que propaga verdadera mierda solo para encabronar al prójimo o para desinformar. O simplemente gente que se cree que la película que se monta en la cabeza es la realidad y que los demás son todos gilipollas del culo por no verla. Aunque realmente no haya nada que ver.


"¡He abierto los ojos a una  nueva forma de ver la vida! ¡Soy una persona nueva! ¡Vosotros deberíais hacer lo mismo y abrazar el conocimiento! ¡Despertad, putos mongolos, y daos cuenta de lo que es tener una existencia plena!"
Estos argumentos nos lo decían hace algunos años con cualquier grupito "filosófico" o "espiritual" y buscábamos la salida más próxima. Ahora vienen con los mismos argumentos, pero abrazando ideologías y no podemos ni toserles, se vayan a ofender...


Por eso pasa muchas veces que veo un montón de gente que va por ahí diciendo que "lee mucho", y no lo pongo en duda... pero cada vez que ves sus argumentos mamporreros, sus falacias y sus sentadas de cátedra llegas a la conclusión de que leer mucho no equivale a leer bien. Ni a procesar la información, ni a reflexionar lo que se lee. No cuando la impresión general es que aquí la gente lee lo que sea, pero desde el prejuicio de su propia óptica, distorsionando lo que pueda interpretar del texto para acabar por llevarlo a su terreno y convertirlo en una especie de argumento para justificar (o extremar) su ideología. En este mundo moderno la cosa consiste en engullir sin masticar, quedarnos con los términos modernos, usarlos a cascoporro y andar levantando el puño indignados ante tal o cual "Injusticia".
Para mí esto es una forma de radicalizarse en cualquier ideología. No creo que haga falta ya pensar que planear pegar un pepinazo y llevarte por delante a unos cuantos para irte a un paraíso con tropecientas vírgenes sea la única forma de convertirte en un radical. Hay muchas formas de serlo, y las tenemos aquí, en casa, y a diario. En el momento en que tienes gente que se dedica a perseguir a otros por pensar diferente, con campañas de odio, boicots, ataques verbales y demás cosas que parecen legítimas, pero que no son más que muestras de abuso. En el momento en que se escandalizan ante cualquier manifestación artística que no casa con su Credo, o que ellos digan que no casa. En el momento en que imponen un código moral sobre otros, diciendo lo que tienen que decir, cuando y como, bajo la siempre posible amenaza de que te armen un cirio... Amigos Distópicos, tenemos un puñado de radicales en nuestros mismos hocicos.


"No nos sentimos identificado con lo que manifiestas en tu arte. ¡PREPÁRATE A MORIR, HIJO DE PUTA!"
Tiene gracia. Los demás no nos sentimos para nada representados con esta forma extrema de defender las cosas y tenemos que aguantar a estos fanáticos todo el puto día.


Esos radicales igual no te van a dar de hachazos a la salida de casa ni te van a poner 25 kilos de amonal debajo del coche, pero eso no los convierte precisamente en unos santos. Hablamos de gente que os (nos) está juzgando por no ser como ellos. Por ser creativos, en el caso concreto de los artistas. Por dedicar nuestro tiempo libre a lo que nos da la puta gana y no a lo que les da la puta gana a ellos. Gente que hace plataformas chupiguais exigiendo a los demás que seamos como ellos. A los que nos dedicamos a las artes, exigiéndonos que nos amoldemos al Credo: que cambiemos nuestras temáticas, nuestras técnicas, nuestros estilos. Que no expresemos lo que queremos y que sacrifiquemos una parte de lo que somos para que esos niños malcriados puedan irse a la camita tranquilos, pensando que gracias a ellos el mundo está salvado.


"Hoy ha sido un buen día. He puesto a parir a un montón de gente, he ridiculizado por completo la ideología que represento, no he conseguido absolutamente ningún resultado REAL y he discutido con unos treinta mentecatos que no han abierto los ojos ante la realidad. El mundo está a salvo gracias a gente como yo".


Quizás por eso me he vuelto bastante antisocial artísticamente hablando: sigo creando, y a diario... pero no al alcance de todo el mundo, sino para mi uso y disfrute personal. A veces permito que la gente que me rodea, al menos la gente de confianza, que sé que es gente que tiene una mente abierta y que no viene pidiendo explicaciones acerca de nada, eche un vistazo. Pido consejo, acepto sugerencias y demás... pero siempre desde la filosofía de que lo que uno crea, lo crea porque le da la puñetera gana crearlo, y punto pelota. Sin tener que dar explicaciones ni pasar por un tribunal de moral. Sin que venga ningún enteradillo levantando diagnóstico psiquiátrico (sin título, por supuesto) a hablar de mis carencias emocionales, mis filias o mis fobias... principalmente porque no son su puto asunto.
Y es ante la hipótesis de encontrarme (o encontrarnos) con seres de ese nivel cuando me planteo por qué cojones no cogemos y los mandamos a todos ya a tomar por culo, los echamos a patadas de nuestros círculos y que se coman ellos solitos su propia mierda. Me pregunto por qué tenemos que andar haciéndonos eco de una pandilla de imbéciles que se creen alguien por haber leído un par de blogs, o haber leído mil libros sin entender uno solo. Por qué muchos artistas se ven intimidados por la presión que hacen un puñado de infelices con demasiado tiempo libre y muy poca imaginación para crear nada por sí mismos, y que necesitan andar jodiendo las creaciones de otros.

Pasa el tiempo y me sigo preguntando por qué los cazadores de explicaciones siguen metiendo los hocicos donde nadie los ha invitado y todavía, con tanta campaña online y tanta hostia postmoderna, nadie se ha planteado en serio hacer una operación de tolerancia cero contra todos estos que están convirtiendo nuestros círculos en auténtica mierda.