miércoles, 28 de junio de 2017

Tebeos en vena- Sobre superheroínas en corpiño, damiselas en apuros y otras barbaridades



Hace un ratito, me he encontrado un artículo "nada tendencioso" por ahí, en el que se hablaba de cómo ha evolucionado la sexualización de los personajes femeninos a lo largo del cómic desde los 40 hasta ahora. Ha sido leer el título y encontrarme con esa especie de idea de condicionamiento por la cual se criminaliza al mundo del cómic superheroico como conjunto, sin grises ni matices: el cómic de superhéroes, como género, es machista y no hay nada que rascar. Es decir, todos sus autores lo son. Todos los editores por cuyas manos pasa un cómic antes de publicarse, lo son. Así me lo aprendí yo.

Supongo que la respuesta fácil es decir que no tienen razón y punto, pero vamos a coger dicho artículo y vamos a empezar a desgranarlo y a echar un vistazo hasta qué punto lo que dicen es verdad y hasta qué punto encontramos un texto que resulta parcial en cuanto a hechos. 

Vamos con una de las primeras perlas:
"Las mujeres del cómic casi siempre han sido estadounidenses blancas de cuerpos curvilíneos y de clase media-alta". Genial la disertación sociológica, pero, punto uno: aquí el autor del artículo parece haberse olvidado de que el cómic, al igual que la literatura o el cine, no es más que un reflejo de la sociedad. Si se refiere a los años cuarenta y cincuenta, pues sí, eran mujeres de ese perfil... pero es que recordemos que en Estados Unidos (los principales creadores por aquel entonces) teníamos una sociedad bastante racista, y como ejemplo, la segregación racial de los años 50. Pero incluso en una época como esta, nos encontramos unos cuantos hechos que el autor ha obviado, como el hecho de que incluso por aquella época, ya había colecciones protagonizadas por heroínas (véase el caso de la Wonder Woman de la Golden Age y Black Canary, por poner un par de ejemplos) que aguantaron incluso hasta los años 50, cuando el cómic de superhéroes cayó en desgracia. Hubo colecciones que cerraron, pero Wonder Woman fue uno de las pocas excepciones que sobrevivió.
El punto dos de este fragmento tan interesante es que el autor obvia el hecho de que también los hombres eran varones apolíneos caucásicos y de clase media-alta. Esto no es un patrón que atienda a género, sino a que los conceptos de héroes respondían a ese arquetipo. No hay mucho más que hablar al respecto.


Aquí van unos cuantos de esos.


Se menciona también que estaban subordinadas a los hombres. Supongo que se refiere a la clásica comparación de que si había un Superman, habría una Supergirl, al igual que con Hawkman, que también tenía una Hawkgirl (o Hawkwoman) y demás. Respondamos a esto: este arquetipo surge un poco de que, en su origen (subrayo esto, EN SU ORIGEN), el público de cómic era esencialmente masculino y no muy abierto a la aparición de un aluvión de personajes, como empezaría a suceder ya llegando a los años 70. Esto quiere decir que añadir una versión femenina del personaje no era más que una forma de ampliar el espectro sin arriesgar demasiado. Al menos en su origen. Desde principios de los años 70 hasta ahora, la cosa cambia y empieza a surgir toda una legión de heroínas con nombre propio. Esto no quiere decir que no hubiera antecedentes, como Saturn Girl en la Legión de Superhéroes y el resto de heroínas que aparecieran en dicha colección durante los años 60. Ninguna de ellas, por aquel entonces, era la "versión femenina" de nadie. Me puedo referir también a Elasti-Girl de la Patrulla Condenada original, que era algo anterior. Nuevamente, los antecedentes serían Wonder Woman y Canario Negro, en la Golden Age... y, a unas malas, podríamos hablar también de la primera Tornado Rojo de DC. Esta última, casualmente, contaría con una "contrapartida masculina" ya en los 80, de la mano de George Pérez y su renovada Liga de la Justicia.


La Tornado Rojo original provenía de una serie cómica de DC que, con los años, acabaría por integrarse en el universo superheroico y serio de la editorial. Era una señora de mediana edad, más bien oronda, que se ponía una olla exprés en la cabeza y combatía el crimen en su barrio.
Por favor, volved a hablarme de los tacones y los corpiños.


Sigo: "Los autores querían recalcar el romance y la belleza, que eran la esencia de ser mujer. La obsesión por mostrarlas con poca ropa o en posiciones sexuales es señal de que las concebían como objetos de deseo". Esto lo dice un señor que dice dar clase en la universidad de Washington. Como si fuera Fredric Wertham, aquel reputadísimo psiquiatra (notad mi ironía), acaba de sentar cátedra pariendo un estereotipo que no solo no se ajusta a la realidad, sino que casi da risa. Aquí se olvida de que los uniformes originales de muchas heroínas en la Edad de Plata (época donde la figura de la mujer empieza a ser bastante más frecuente que en los 40 y 50, por ser una época donde socialmente la mujer comienza a ganar mayor autonomía) no eran así, sino todo lo contrario: la Mujer Invisible de los Cuatro Fantásticos llevaba un mono no especialmente ajustado. Jean Grey, en la época inicial de la Patrulla-X, un uniforme que era tres cuartos de lo mismo, y básicamente igual que el de sus compañeros de equipo (tal y como sucediera con Sue Storm). La Viuda Negra, un mono de cuero que en sus orígenes era bastante más casto de lo que es ahora (lo que no deja de tener gracia, porque estoy viendo que en los 60 y 70 parecía haber menos prejuicios y menos polémicas que las que están surgiendo hoy en día). La Avispa, cambiaba de uniforme cada dos por tres, pero uno de los clásicos consistía también en un mono. Medusa, de los Inhumanos, otro mono. Vámonos a DC: Barda, uno de los personajes feministas más reconocidos (una mujer que en plenos años 70, tendía más a proteger a su marido que ser una damisela en apuros) iba con una armadura completa. Power Girl, en sus primeras apariciones, llevaba un body hasta el cuello que como mucho enseñaba las piernas. Tres cuartos de lo mismo con Supergirl, que llevaba un polo de botones en sus primeras apariciones y una minifalda, propia de la época (o sea, un poco por encima de la rodilla, algo bastante casto si ahora no nos rasgamos las vestiduras por ver una pantorrilla, claro). Ninguno de estos personajes llevaba escote, y si nos vamos a las poses... no hay más que ver los dibujos de Jack Kirby, John Romita o Steve Ditko para darnos cuenta de que la sentencia ha tirado por unos derroteros muy generalistas. Sobre todo si tenemos en cuenta que estos tres fueron casi los bastiones del arte del cómic estadounidense en cuanto a estética durante unos diez años o así. Los que vendrían detrás, como el caso de John Buscema, Don Heck o incluso Gene Colan no romperían con estas bases de un modo exagerado, tampoco. Así que la frase del artículo de que "Wonder Woman va en bañador mientras Superman y Batman van vestidos hasta los pies", como puede verse, resulta parcial a más no poder, por no decir que resulta abiertamente falsa.


Un traje la mar de erótico, dónde va a parar. Kirby lo diseñó porque el público exigió que los Cuatro Fantásticos no fueran con simple ropa de calle. Así que le otorgó a la Chica Invisible y al resto de sus compañeros (con la obvia excepción de la Cosa) un uniforme común para todos (hombres y mujeres) que resultase práctico y sencillo.


Una de las faltas más grandes del artículo la encontramos en el momento en que se menciona que cuando una mujer se hacía realmente poderosa se la convertía en mala, como en el caso de Fénix, en la colección de la Patrulla-X.
Vamos por partes: yo igual no he leído a los autores que menciona el artículo, pero sí he leído varios monográficos sobre Fénix y sobre sus creadores (los de Fénix como tal, no los de Jean Grey, aclaro): Chris Claremont y John Byrne. Según ambos autores, el problema de Fénix no fue en momento alguno que fuera una mujer. De hecho fue justo al revés: cuando se creó la Entidad Fénix, se decidió que tomara a Jean Grey porque hasta la fecha los autores previos (básicamente Stan Lee y luego Roy Thomas) no habían explotado mucho al personaje. Se la había planteado como una telequinética de poder más o menos medio, y hasta personajes posteriores como Polaris o incluso Tormenta le daban sopas con ondas. Dicho pues, el personaje necesitaba una renovación. Desde las cenizas, literalmente.
El caso de Fénix Oscura atendió más a razones literarias que de género. Me explico: la idea era mostrar lo que era la corrupción del poder, siguiendo un poco la doctrina de Acton: "El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente". Esta frase llega a mencionarse en la misma colección de la Patrulla-X en alguna ocasión para explicarlo. La Entidad Fénix bien podría haber poseído a un hombre, por supuesto... pero entonces, si lo pensamos, la discusión sería por qué el poder absorbe a un hombre y no a una mujer. El caso es no estar nunca contentos.
La cuestión es que todo lo que subyace a Fénix Oscura es más bien un ciclo mitológico muy básico, de auge (Fénix salva al Universo gracias a su poder, sumado a las energías psíquicas de sus amigos, que la ayudan a mantener su humanidad) y caída (Fénix es una entidad demasiado poderosa para un huésped humano, y es esa humanidad la que supone la semilla de su destrucción. La que la lleva a un ciclo de destrucción y autodestrucción). Podemos si queremos decir que fue por ser mujer, pero insisto: leed lo que dijeron tanto Claremont como Byrne al respecto, así como sus editores. Eso ni siquiera entró en la discusión. De hecho, se discutió mucho más con lo que hacer con el personaje (¿Moría o no? ¿Cuál sería su destino a partir de entonces?) que eso. El hecho de que OJO SPOILER muriera atendió a cuestiones editoriales, y al hecho de que la nueva Patrulla-X quería mostrarse como algo más realista, donde sus miembros podían morir (de hecho, Ave de Trueno ya había muerto poco antes en la serie, y los lectores de la época ya estaban escribiendo a la redacción para pedir que el siguiente fuera Lobezno, que por aquel entonces era un cretino de aúpa).


Durante la época en que esta saga fue escrita, la muerte en la Patrulla-X era algo permanente. El hecho de que se llegase a sugerir la idea de que uno de los miembros originales del grupo muriera escalofriaba a los lectores. Donde unos ven una cuestión de género (la pobre mujer, que se muere, mientras los hombres siguen vivitos y coleando y blablablá), la mayoría vio un terrible dramatismo en todo esto.
Si las figuras femeninas no hubieran tenido relevancia alguna en el mundo del cómic, la muerte de Jean Grey se habría olvidado al número siguiente. Pero no, el número siguiente a su muerte fue un sentido homenaje al personaje, y su recuerdo permanece constante durante AÑOS de colección.
Porque Jean dejó un hueco en el grupo muy difícil de superar.


"Excepto Wonder Woman las heroínas creadas antes de los 70 no han llegado hasta la actualidad". Nuevamente, el autor del artículo olvida a unos cuantos personajes: la Viuda Negra fue creada en los 60 (concretamente, en Abril del 64); Canario Negro, en 1947; la Chica Invisible, en 1961. Jean Grey, en 1963. Saturn Girl de la Legión de Superhéroes, en 1958. Medusa, de los Inhumanos, en 1965. Todas estas han sobrevivido hasta nuestros días, quizás con la excepción de Saturn Girl, cuya existencia ha sido reiniciada un par de veces en el Universo DC (la suya y la de sus compañeros de la Legión). Dice que el verdadero giro llegó en los 80, y se nos remite a la "transformación" de Barbara Gordon para convertirse en Oráculo. Supongo que es más fácil irse a un caso evidente que obviar, por ejemplo, como surge Ms. Marvel en 1977 y se hace con el título de su propia serie, abandonando el "manto" del Capitán Marvel para ser un personaje con completa autonomía y desarrollándose de una forma pasmosa, tanto en su serie como en Los Vengadores y en la Patrulla-X a lo largo de los años siguientes. Nos dice que Tormenta llegó a ser líder de la Patrulla-X (siendo mujer y negra),  pero obvia por completo que ya hubo una líder en un grupo superheroico en Marvel casi diez años antes: la Viuda Negra, que lideró los Campeones, y poniendo firmes a personajes "típicamente masculinos" (lo entrecomillo porque me da risa el término) como Hércules. Por cierto, antes de que nadie diga nada, la Viuda Negra era blanca, pero no americana: era rusa, de origen comunista. En Estados Unidos, ¿vale?


Evolución estética de Saturn Girl desde 1958 hasta prácticamente nuestros días. Para "no haber sobrevivido", ha tenido unas cuantas revisiones de su uniforme...


Más adelante, el artículo se va a los 90, etapa oscura donde las haya en cuanto a la tendencia estética de las mujeres... pero que ha usado como referente para referirse a todo el cómic en general desde los 40 hasta nuestros días. ¿La parte de las posturas, las tetas y los culos? Empieza a explotarse aquí, pero ojo: que no todo es en ese plan. La parte teticul del cómic se hizo muy famosa gracias a que fueron los "genios" de la era Image los que la impulsaron, tales como Jim Lee, Marc Silvestri o (ejem) Rob Liefeld, entre otros lumbreras. Estos tíos dieron muy mala fama al cómic superheroico e hicieron mucho ruido, pero... ¿todo era así? Ni de coña: puedo poneros los ejemplos de otros autores que pegaron bastante fuerte a lo largo de los noventa y que no dibujaban en ese plan. Los casos más claros, los de Kevin Maguire en la Liga de la Justicia; J.H. Williams III en Chase; los diversos trabajos de Mignola para Marvel y DC (especialmente como portadista). Gary Frank en la genial Supergirl de Peter David. Incluso las excelentes pinturas de Alex Ross. Podéis seguir bicheando en los cómics dibujados a lo largo de los noventa y podréis encontrar que no todo es así.


Una portada de Kevin Maguire para la Liga de la Justicia de los años 90.
Sí, yo tampoco he podido evitar sobrecogerme ante la horrible inmoralidad y el despliegue de hipersexualización propio de la época.


Según el autor, parece ser que no ha habido ninguna representación clara de personajes feministas o liberados hasta la década de 2000. Pues vale. Supongo que si partimos del hecho de que ya en el primer número de Wonder Woman (octubre de 1941) ya se decía de forma textual que venía al mundo de los hombres para luchar por la igualdad de las mujeres, y que desde ahí en adelante las superheroínas han ido obteniendo un reconocimiento más que creciente, ese comentario vuelve a sonar bastante parcial. Habla de Aves de Presa, protagonizada por Oráculo y Canario Negro, pero se olvida que Canario Negro es un personaje marcadamente feminista (no hay más que ver sus comentarios en series como la Liga de la Justicia de Giffen y DeMatteis o alguna cosa que va soltando también en la de George Pérez, bastante anteriores a la creación de Aves de Presa), pero no es la única. Power Girl, tanto o más, y cuya serie precisamente nos muestra un personaje que es de todo menos una comparsa de nadie o una mujer débil. Tormenta, de la Patrulla-X, muestra unas increíbles dotes de independencia desde su origen, y ha llegado a especificar claramente que "está sola por elección propia" (acabando con el cliché de personaje femenino enamorado o subordinado a la presencia masculina). Para superheroínas con aventuras propias, no tenemos que ir hasta el año 2000, como apunta el artículo: aparte de la mencionada Ms. Marvel, Dazzler sería otro de los ejemplos más claros, en los 80 (incluyendo que protagonizó una de las primeras Novelas Gráficas de Marvel). Spiderwoman, poco antes, a finales de los 70; Supergirl ha contado con serie propia durante décadas. La Cazadora y Catwoman, tres cuartos de lo mismo, ya dependiendo su suerte más de los diferentes equipos creativos para sobrevivir que otra cosa. Ninguna de estas, aunque el nombre lo parezca, han sido comparsa o versión femenina de ningún personaje (ni siquiera Power Girl ni Spider-Woman, aunque el nombre apunte a lo contrario. Power Girl sería una excepción, porque originalmente era prima de Superman, aunque durante un tiempo este origen fue alterado y se tuvo como canónico que era nieta de un mago atlante. No obstante, las apariciones del personaje, tanto en grupo como en sus series en solitario han denotado siempre un increíble esfuerzo por darle autonomía y separarla de su primo de una forma clara).


La Cazadora. A esta bestia parda le mataron a toda su familia los miembros de una familia mafiosa rival. Si el cómic de superhéroes es tan machista y tanto humilla la imagen de la mujer, posiblemente este personaje no hubiera existido: se habría ido lloriqueando a Batman para pedirle que atrape a los asesinos de su familia.
Nada más lejos de la realidad: se enfunda un traje, entrena a lo basto, se pilla un par de ballestas y empieza a apalear, mutilar y hacer pupa de la buena a todo bicho viviente que se le pone por delante. Hasta llega a enfrentarse a Batman y decirle que no le toque las narices, que Gotham no es de él, por muy La Noche que sea.


Incluso reteniendo parte del origen basado en un personaje previo, nos damos cuenta de que esto no es más que una cuestión de licencias (el caso de Spiderwoman es el más claro: Stan Lee quería un personaje con ese nombre para que nadie se adueñase de él ni salieran remedos de Spiderman) y que los propios autores siempre buscan distanciar los personajes originales masculinos de los femeninos. El caso más claro es Hulka que, a diferencia de su primo, es una astuta abogada y cuyas historias tienen poco o nada que ver con el Increíble Hulk, especialmente después de que John Byrne tomara las riendas del personaje y le creara una serie muy fresca y original (para la época) que incluso rompía la cuarta pared de una forma que no tendría repercusión hasta el Animal Man de Morrison, algunos años más tarde, o Deadpool (Masacre, en España), más recientemente.

El artículo prosigue con una parte de lloriqueo constante, diciendo que las mujeres son constantemente víctimas en los cómics de superhéroes, nuevamente parcial en contenido. Por enésima vez se nos habla de cómo se cargan a la novia de Kyle Rayner en Green Lantern para luego meterla en un congelador. Esto es el argumento que la autora Gail Simone usa como banderita para decir que el cómic de superhéroes (el género en el que ella misma ha trabajado durante años) es machista por definición. Supongo que tanto el articulista como la propia Simone se olvidan de que a Bruce Wayne le mataron a AMBOS padres. A Peter Parker le asesinaron a su tío (no solo a Gwen Stacy). A Tim Drake le mataron a su padre durante la saga de Crisis de Identidad. Matt Murdock vio como su padre era asesinado en sus propias narices (bueno, no lo "vio", pero ya me entendéis). Se olvida también de que Oliver Quinn primero rescataría a Dinah Lance de una muerte segura... pero que ella también lo salvaría unas pocas veces. A Jack Knight le mataron, no solo a su hermano, sino también a su padre (y, en cierto sentido, incluso fue violado por una enemiga). J'onn J'onnz perdió no solo a su familia entera, sino a todo su planeta. Y podría seguir, pero creo que ilustra un poco la idea de que parece ser que cuando la víctima es femenina, ahí está Gail Simone para gritar "¿Lo veis?", pero cuando mueren hombres o niños no pasa nada. Siempre he pensado que tal vez sea ella la que no cree en la igualdad entre géneros y le parece más deleznable la muerte de una mujer en una serie que la de cualquier otro ser vivo. O bien es que sencillamente no ve que la muerte de un ser querido, independiente de su género, es un elemento dramático que inspira la motivación de un personaje en una dirección u otra, sin entrar en más historias ni connotaciones.


Todavía tenemos que llegar a escuchar algún día:
"Ah, sí, mataron al tío Ben de Spiderman. Algo habría hecho o seguiría vivo".


El lloriqueo continúa diciendo que las mujeres se han mostrado como débiles hasta bien entrada la década de 2000. Nuevamente me puedo remitir a cualquiera de los personajes femeninos que os he venido comentando a lo largo y ancho de este blog. Puedo ir añadiendo a la Pícara de la Patrulla-X, especialmente en su primera etapa de mediados de los 80, donde el personaje no era débil en absoluto, ni física ni emocionalmente. Elektra es otro caso donde no hablamos ya de una mujer fuerte, sino que es un peligro con patas. No solo no es débil físicamente, sino que emocionalmente es la frialdad personificada. Si todavía seguís pensando que las heroínas de cómic son unas pavas lloriqueantes, echad un vistazo a la impresionante Elektra Assassin de Frank Miller para la línea Epic de Marvel. Y la lista es larga: la segunda Capitana Marvel (otra afroamericana, dicho sea de paso), que asume el liderazgo de los Vengadores y a la que le toca (como a la Viuda Negra y la Avispa) poner en cintura al mismísimo Hércules. Katana, de los Outsiders, otra máquina de matar y que perdiera a su marido antes de dedicarse a la vida superheroica (de esto Gail Simone no habla); la Doctora Luz, que tiene la debilidad emocional en los talones y que se separa radicalmente del Doctor Luz original (de entrada, este era un villano, así que fijaos por dónde sale el "remedo femenino"). Vixen, de la Liga de la Justicia. Wonder Girl, de los Titanes (uy, un remedo femenino de un personaje femenino, ¿esto cómo se come?), que más tarde acabaría por tomar una identidad propia como Troia y finalmente como Donna Troy. Estrella del Alba y Shrinking Violet, de la Legión de Superhéroes, por poner solo dos ejemplos muy pero que muy evidentes de personajes femeninos con un carácter fuerte. Con lo cual, el argumento ya cae un poco por su propio peso.


Power Girl. Mujer hecha a sí misma. Empresaria de una corporación de altos vuelos. Superheroína. Líder de la Sociedad de Justicia de América. Con más agallas que muchos tíos en mallitas.
Pues todavía habrá gente que diga que qué mal, que el personaje tiene pecho y lleva escote.
Ya sabes, querida lectora Distópica: si tienes pecho, no te pongas escote. Y ve planteando extirparte los pechos porque son los cuernos de Satán.


Cómo no, me tengo que encontrar con la archimanida Hawkeye Initiative en el artículo. Todo blog que se precie de "antimachista" o use esta ideología para mearse en el cómic superheroico tiene que citarla. Básicamente se trata de alguien que, dibujando más bien mal, tomó posturas típicas de mujeres en portadas de cómic y trasladó las mismas posturas a hombres. La gente que hizo eso se olvidó de lo contrario, en la famosísima (y criticadísima) portada de Spider-Woman de Manara, que ya tenía su origen en una del Spiderman de Straczinsky, donde el personaje masculino tenía LA MISMA postura que el femenino y nadie había dicho absolutamente nada. Por no mencionar que este blog, de carácter bastante tendencioso, parece querer llegar a un término de equidad tan absurdo que se basa en el objetivo de igualar a hombres y mujeres de tal modo que ignora las diferencias entre ambos sexos (diferencias que no es que nos separen, es que hacen único cada sexo, lo que tampoco es malo). Partiendo de esa base, un hombre y una mujer se deberían mover igual, caminar igual, bailar igual o pelear igual. Ya puestos, podemos emascular a los hombres, quitarle los pechos a las mujeres y crear una raza de andróginos en los cómics para que nadie se ofenda. Quizás así los de Hawkeye Initiative se sientan contentos de una vez por todas y los "intelectuales" que jamás han contemplado una obra de arte (no hace falta que nos vayamos a los cómics: vámonos al arte clásico, desde los griegos hasta Rubens, pasando por Boticelli o Miguel Ángel) por fin dejen de tomar a un puñado de gente que no es más que gente que tiene un blog (como un servidor, dicho sea de paso) como un referente de nada.


¡OH, DIOS MÍO! ¡MUJERES DESNUDAS! ¡CULOS AL AIRE!
¿ES QUE NADIE PIENSA EN LOS NIÑOS?


Se habla del techo de cristal en los cómics en cuanto a autoras. No es que haya habido muchas, o no famosas. Me vienen a la mente June Brigman, Lynn Varley, Ann Nocenti o Linda Medley, o la ya mencionada Gail Simone (por mucho que me repateen los hígados sus declaraciones, ha sido una de las autoras femeninas más conocidas del cómic superheroico de los últimos años)... pero tenemos que recordar que los cómics no solo los deciden autores. Por encima está la figura del editor, y ahí tenemos que algunas de las editoras más importantes o que han creado cómics de mayor calidad han sido precisamente mujeres. Que esos intelectuales no lo hayan reconocido no supone que haya un "techo de cristal": dudo muchísimo que editoras tan progresistas como Karen Berger o Louise Simonson (dos editoras que han sido auténticos referentes en el mundo del cómic moderno y a las que nadie ha "invisibilizado" o menospreciado por ser mujeres, por si alguien estaba a punto de decirlo) se hayan planteado siquiera algo así, o al menos a este nivel. Más bien da la impresión de que, hasta la fecha, no había muchas mujeres en el mundo del cómic... porque no había mucho público femenino en el mundo del comic. La explicación yo la veo así: para que haya mujeres que quieran participar en la industria del cómic, lo lógico es que antes hayan sido lectoras. Lo mismo que sucediera con los autores de raza negra, hispana y demás. Ahora está empezando a haber mucha más multiculturalidad porque las sensibilidades y los intereses han ido cambiando. La industria simplemente refleja esas inquietudes y, con el tiempo, acaba incorporando a gente de esos colectivos en sus plantillas.


El artículo menciona también que ahora las nuevas revisiones de personajes son versiones femeninas de los clásicos, tal y como sucede con Thor, Iron Man y Lobezno.
Qué casualidad que no ha dicho nada del Capitán América ni de Spiderman ni de Hulk, que son encarnados respectivamente por un afroamericano, un latino y un asiático. Antes de andarnos con chorradas de género, ¿no será que se está intentando renovar a los personajes Y PUNTO?


Es lo que sucedió a Ann Nocenti, que ni siquiera había leído cómics en su vida y mintió acerca de su experiencia en su entrevista de trabajo en Marvel para poder trabajar allí. Ann Nocenti no se había planteado ni por un momento que no la fueran a coger por ser mujer, sino porque no sabía de qué iba el mundo en que se metía (ella misma reconocía que no había leído prácticamente nada hasta el momento, pero se pondría al día a base de bien). Hablo de los primeros años 80, y desde entonces se ha abierto el camino a toda una generación de autoras, tanto guionistas como dibujantes. Quizás no todas lleguen a lo más alto... pero, seamos serios: ni ellas ni ellos. Tanto Marvel como DC son franquicias, y como tales, trabaja mucha gente para ellos. Es muy difícil hacerse notar o llegar a un sitio de renombre cuando hay tropecientas colecciones en las que se trabaja a destajo. La competencia es feroz. Sumemos a esto el hecho de que hay más mujeres que hace veinte años, sí, pero siguen sin ser una mayoría en número (quizás porque se está poniendo de moda decir eso de que la industria del cómic es misógina por definición y en cuanto una mujer les envía un curriculum para trabajar con ellos la untan en alquitrán y plumas y la pasean por las calles para que la gente le tire tomates pochos). Por tanto, las posibilidades de proyectar de una forma relevante se reducen a que dichas mujeres:

a) Sean lo mejor de lo mejor
b) Lo que hayan dibujado o escrito sea bien acogido por el público.

En conclusión, exactamente lo mismo que un lector exige a un hombre, solo que con la desventaja del número. Podemos hablar entonces de discriminación positiva y de incluir más mujeres autoras para romper ese "techo de cristal"... pero si lo hacemos, caemos en el argumento pseudofeminista (digo pseudo porque es machista de cojones) de ponerlas a trabajar en una serie SOLO porque son mujeres (el machismo viene aquí: poner a una mujer a trabajar en una serie SOLO por ser mujer es prácticamente reconocer que son lo bastante inferiores como para competir en igualdad de condiciones con los hombres y que hay que darles una parcelita propia para que se callen o para que todo el mundo tenga claro que no, que todo es guai. Algo a todas luces aberrante). En un mundo tan competitivo como una franquicia de cómic, tienes que ser MUY bueno, y al lector le importa tres leches si eres hombre o mujer. Rob Liefeld, por ejemplo, es hombre, y es famoso por ser uno de los chapuzas más grandes jamás paridos de la industria del cómic. O Todd McFarlane. Incluso Al Milgrom. Nadie se ha parado a pensar "¡Eh, es un hombre! ¡No podemos decir eso porque son ampliamente superiores!". No: se les ha considerado autores malos, y se habría dicho exactamente lo mismo de su arte de tratarse de autoras. Cualquier otra consideración al respecto resultaría tendenciosa, por no decir que sería unas ganas tremendas de meter la cuchara y acusar a una industria de algo que obviamente no es.


Aquí tenemos un caso claro de ponzoña pura. ¿Realmente os pararíais a mirar si lo ha dibujado un hombre o una mujer a la hora de pagar por esta cosa? Es más, ¿supondría diferencia alguna que lo hubiera dibujado un hombre o una mujer para que siga pareciendo la misma mierda?


Finalmente, con respecto a Wonder Woman, tenemos que decir que fue una hija de su época: el autor del blog parece acertar en la fecha de su creación (1941, sí) y lo siguiente que menciona es que acto seguido, cuando se une a la Sociedad de la Justicia, se dedica a servir cafés. Esto es una verdad a medias: precisamente yo he leído la colección completa de All-Star Comics y sí, Wonder Woman actúa como secretaria del grupo (aunque no la he visto sirviendo cafés, la he visto llevando el papeleo, pero bueno)... pero, luego hay que leerse las introducciones de Roy Thomas y se alude a que ella es precisamente el personaje más poderoso y delega en los varones para que hagan las tareas que ella podría hacer sin sudar. Quizás resulta una justificación un poco drástica que yo mismo me creo a medias, porque pasaría de ser una heroína comparsa a una heroína condescendiente, pero yo lo veo así: eran los putos años 40. ¿Estamos exigiendo un feminismo que no hemos tenido en nuestro propio país hasta bien entrados los años 80? El simple planteamiento roza la hipocresía, o quizás esa tendencia cool de ver el pasado desde la óptica del s.XXI sin una mínima noción de contexto, pero con una intención muy clara de hacer juicios de valor hacia creadores que vivieron en una época que no es la nuestra, con unas mentalidades a juego. Pedirles que tuvieran nuestra forma de ver las cosas es ridículo.


Botas con tacones. Algo que hace que mucha gente se lleve las manos a la cabeza porque "sexualiza" y "no puedes correr con tacones".
Pues lo mismo que no puedes correr con el esqueleto forrado de metal o con el pellejo cubierto por rocas naranjas, no te jode.


Igualmente ridículo resulta intentar ilustrar toda una trayectoria de la feminidad en el comic superheroico quedándose solo con ejemplos parciales o con los convenientes. Es mucho más fácil que plantearse algo que decía un amigo: el arte es como un espejo, refleja la sociedad en la que vivimos. Podemos intentar cambiar la sociedad o podemos darle de hostias al espejo, pero solo una de las dos cosas es una solución real. Pero voy más allá: quiero por un momento que echemos un vistazo a cuándo surgen todas estas críticas tan feroces sobre el mundo superheroico. No recuerdo nada tan cafre desde Wertham, en los 50; este odio (no tiene otro nombre, cuando surgen ataques a los autores tan feroces día sí y día también) surge bien pasado 2001, cuando los superhéroes saltan de forma definitiva a la gran pantalla y llegan a un público más amplio. Se vuelven mainstream, por decirlo de algún modo, y a lo largo de los últimos diez años, parece que se ha vuelto más mainstream todavía ir de inquisidores por la vida y demonizando cosas que ni siquiera se han tratado en profundidad. Argumentos puritanos, como la vestimenta de las superheroinas, para juzgar a personajes que le darían una lección de igualdad a más de un intelectual de los que levantan el puño en favor del "sexo oprimido". Estos mismos ni siquiera se paran a pensar en algo tan evidente como que el cómic de superhéroes es el arte de dibujar desnudos con ropa por encima. Tanto en los hombres como en las mujeres. El concepto de belleza aparece también en la mayor parte de los personajes masculinos, desde Thor hasta el Capitán América pasando por Superman (con algunas excepciones como la Cosa o Hulk, porque de todo tiene que haber... pero incluso un adefesio como Lobezno se ha visto "guapizado" en su revisión en el universo Ultimate) y nadie se ha rasgado las vestiduras por ello. Más curioso es el hecho de que, como indico, son los superhéroes de origen anglosajón los que se llevan las hostias, pero si echamos un vistazo a los cómics europeos o incluso al manga japonés, este culto al cuerpo (especialmente en la figura femenina) está incluso más acentuado... pero esas avalanchas de críticas o de pedir censura por tal o cual portada, o sacarse diagnósticos psiquiátricos de la manga brillan por su ausencia. No es que las pida yo, ni mucho menos. Soy de pensar que cada uno dibuja lo que le da la gana y cada uno lee lo que le da la gana. Pero no deja de parecerme una increíble hipocresía cargar contra un género y demonizarlo solo porque se ha puesto de moda, mientras suceden cosas similares en el resto de géneros y a nadie ha parecido importarle un carajo, no ahora, sino en los últimos treinta años.


Tortuga Duende es un viejo verde que sufre hemorragias nasales cuando ve tetas. Esto en un comic americano no lo ves ni de puta coña.
Pero Mutenroshi es gracioso y los cómics de superhéroes una aberración que debería ser barrida de la faz de la tierra.
Argumentos lógicos de cojones.


Se habla de "sexualización" (y además, como una cosa horrible) cuando hablamos realmente un culto al cuerpo: los superhéroes están por encima de los hombres (venga, va, lo reescribo antes de que nadie se cabree: por encima de los humanos, ¿todo el mundo contento?). Son una revisión de la mitología más arquetípica, y como tales, responden a un canon estético que igual te gusta o no, pero es completamente indiscutible. Sacarse argumentaciones pseudointelectuales y sentar diagnóstico psiquiátrico sobre los autores es una generalización que roza la ofensa, tanto sobre autores como sobre los propios lectores, a los que indirectamente se les acusa de favorecer este tipo de cánones solo por el hecho de que les gusta leer según qué historias. Quizás lo más grave es que no nos hemos parado a pensar de dónde viene esta corriente de "tapar" la figura humana (especialmente femenina). Esta especie de rollito "feminista" (como siempre, lo entrecomillo porque me niego a reconocer esto como feminismo) parece atufar un trasfondo puritano más obsesionado en que no se vea una teta que en el hecho de que un personaje femenino sea tratado igual que uno masculino. Prácticamente en todos los casos que he mencionado en este artículo, hablamos de personajes femeninos bastante independientes, liberados y para nada débiles. Sin embargo, la crítica se queda en lo superficial: en la estética... y nada más. Es entonces cuando me paro a pensar en un detalle: si nos fijamos, son las sociedades más conservadoras y machistas las que abogan por reprimir o incluso negar la sexualidad, más si es la femenina. Aquellos que de verdad consideran inferiores a las mujeres no veneran el cuerpo femenino como un objeto de culto (tómese el término "objeto" como parte del binomio sujeto-objeto. Interpretaciones mamporreras a otro lado, gracias); lo tapan, lo esconden bajo una manta o directamente lo silencian.


Sí, ahora resulta que los superhéroes son fofos y horrendos y no llevan ropas ajustadas. Y ellas, todas vestidas como furcias.


¿Quiero decir con esto que no hay autores machistas? Pues ojalá, pero sí los hay. Pero como hay escritores machistas, músicos machistas o funcionarios machistas. Esa campaña de boicotear a diestro y siniestro, por muy noble que sea el objetivo de acabar con el machismo está generando, como indicaba arriba, una Inquisición rancia donde cada autor tiene que dar explicaciones a una masa enfurecida que pide su cabeza porque se enseña un muslo (y poco más, la censura sigue existiendo en el cómic occidental y los dioses nos libren de ver una teta con pezones en una portada de X-Men), como si esa masa enfurecida fuera realmente quién para pedirlas. Como si estuvieran en una posición moral superior para decirle a nadie lo que tiene o no que dibujar. Porque ahora parece que hay que seguir una doctrina de Pensamiento Único.
He mencionado que hay autores machistas. Como digo, haberlos haylos... o al menos, tenemos autores cuyas historias no nos muestran a las mujeres como señoras liberadas y fuertes. Ahora bien: ¿hasta qué punto podemos decir siempre que el autor piensa así, o simplemente ha querido contar una historia en que esto sucede de esta manera? Lo pregunto de esta manera: ¿acaso TODO lo que vemos en una historia de ficción refleja por fuerza la ideología del autor? De ser así, entonces estaríamos negando conceptos como la crítica o la ironía. Un cómic, partiendo de esta asociación que muchos parecen hacer de forma tajante, jamás podría ser una sátira porque todo lo que vemos es una apología (entonces, cualquiera es el guapo que se lee Juez Dredd, que sería considerada como una obra fascista y, como tal, ya habría un puñado de autoproclamados liberales pidiendo su retirada y quemando en las plazas públicas los ejemplares existentes de 2000AD). Supongo que me tengo que remitir a lo que decía una ilustradora y que comenté en un artículo reciente: son dibujos, ¿vale? Son historias. Ficción. Interpretadlas como os dé la gana. Divertíos, disfrutad con ellas. Pero los juicios de valor, las sentadas de cátedra, las reflexiones mamporreras y los ataques a los artistas, os los podéis ahorrar. Porque, como he comentado alguna vez, eso no os da puntitos en vuestro ranking de "A ver quién es más feminista", o "A ver quién hace la reflexión más sobaquera para ponerse la chapita de turno". Os convierte en otro puñado más de radicales.

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