lunes, 24 de septiembre de 2018

Mis Truños Favoritos- American Poltergeist




Pues nada, de esto que dices que te vas a poner una peli de terror sin ganas de tomártela mucho en serio y te dices a ti mismo "¿Dónde puedo encontrar pelis malas de cojones con las que reírme?"
Sí, queridos Distópicos, habéis acertado.
En Netflix.

Que sí, que de vez en cuando nos dan alguna sorpresilla con cosas como The Invitation, pero vamos a ser claros: no es el caso. Y no, no es lo habitual. ¿Alguna vez habéis oído eso de "Bueno, acuérdate de Heath Ledger" cada vez que ponen a, no sé, Jared Leto a hacer un papel y luego nos damos cuenta de que Jared Leto (o cualquier otro actorzuelo de poca monta del estilo) NO llega a la suela de los zapatos al malogrado Heath? Pues esto es igual: para dar con una peli de miedo en condiciones en Netflix se tienen que alinear los ocho planetas del sistema solar, Plutón y los tropecientos planetoides transneptunianos y diría que hasta algún gigante gaseoso de esos que flotan en vete tú a saber qué cuadrante perdido de Ganímedes.

Sin más dilación, empiezo a desmenuzar esta cosa, que tiene miga. Ah, como siempre, aviso de SPOILERS antes de empezar. Lo digo por si tenéis intención de ver esta puta mier... digooo, esta cinta de terror, que sepáis que voy a destriparla de arriba abajo contando detalles que revelan la trama. Sí, por el contrario, os fiáis de mí cuando os digo que es un truñaco como los que cago yo cuando he ido a cenar al Raff, pues entonces despatarraos y echaos las risas que me he echado yo viendo esta cosa.
American Poltergeist es lo que viene siendo un mojón de estos de antología y eso lo puedes medio intuir desde el principio mismo de la peli. Para empezar, vemos que los créditos tienen un tufillo a telefilme de Am-Pena3 que ya nos hace decir "Esto voy a verlo por las risas"... lo gracioso es que la estética de la peli cambia en el momento en el que los protagonistas (un grupo de universitarios, ex-universitarios o algo de ese rollo, de los que hablaré luego) llegan a la casa donde se desarrolla la peli.


"Hola, entrad libremente y por vuestra propia voluntad
y dejad aquí parte de la alegría que traéis con vosotros..."


La casa en sí es una de estas casas de aspecto colonial, majestuosa como ella sola pero con todas las comodidades del capitalista moderno: traducido, piscinaca con jacuzzi y duchas con mampara de cristal.
Sí, los que tenéis una edad y la mente igual de pervertida habréis pensado lo mismo que yo al verla: es una casa sacada de una peli porno de los 90. Pero tal cual.

Lo verdaderamente guapo es que las similitudes no acaban ahí: nos hablan de la dueña de la casa, una tal Dianna, que es la actual dueña del casoplón. Dianna, al igual que la casa, también parece sacada de una peli porno de los 90, aunque con un puntillo siniestro, como si se hubiera hartado de barbie-túricos antes de que llegara el personal. A lo largo de toda la película me ha recordado a un cruce entre Jenna Jameson y Elvira, pero muy venido a menos. Tiene además la costumbre de andar siempre muy erguida, a lo Morticia Addams y hablar muy despacio, con la mirada muy fija y apenas sin parpadear. Ah, también es putamente fashion y te va de punta en blanco hasta para picar unas lechugas.


¡Con todos ustedes, Pornorrubia!


Pese a que es más rara que un piojo verde, Dianna parece moderadamente simpática y lleva aquí a la chupipandi a sus habitaciones. La movida en sí es que la tal Dianna esta se ha puesto en contacto con los chavales para que pasen sus vacaciones allí. Y los chavales, que tampoco es que tengan nada mejor que hacer, pues dicen "Ole, de puta madre" y van todos para allá en patulea, sin preguntarse cómo ni por qué, ni a qué viene que una completa desconocida les mande un mail invitándolos a pasar unas vacaciones en una cachocasa. A mí me enseñaron que cuando te llega un mail de un príncipe nigeriano diciendo que se ha vuelto loco y que te va a donar todo su dinero hay gato encerrado. Pues se ve que mails así no proliferan en los Estados Unidos y estos tíos en cuanto les llega, se lanzan de cabeza.

Dejadme que os hable de los chavales: para empezar, tenemos a dos hermanos, que vienen a ser lo más parecido a los protas de esta cosa. Por un lado tenemos a Michael, al que reconoceréis a la perfección por pasarse CINCO putos días sin cambiarse de camisa y por ser más tonto que el culo de un grillo (aunque nos intente convencer de lo contrario todo el rato). Su chorba, una tal Niki, que está como un queso y te hace replantearte qué hace una chavala, aparentemente tan maja y potentorra con semejante cenutrio. Nikki, además, celebra su cumpleaños esos días.
Luego tenemos a la hermana adoptiva de Michael, Taryn, una moza pelirroja que parece la única en toda la película que junta más de dos neuronas... y hasta las hace conectar de vez en cuando y todo.
Y luego tenemos a una panda de auténticos lerdos cuyo nombre ni me voy a molestar en mencionar, porque total, para lo que hacen... Si acaso, el único de interés es uno con el pelo a lo casco, al que reconoceréis por ser el que nada más llegar pone un crucifijo sobre su cama. No sé si es que es católico o está entrenando para cazar vampiros.
Y, ah, también sale un poli, que también parece sacado de una peli porno. Además, cada vez que aparece (de una forma muy random, dicho sea de paso), suena una musiquita muy de peli porno. Cuando se queda a solas con Dianna en un momento dado, uno ya casi está a punto de pensar que es hora de estrangular a la marmota... pero no. No tenemos tanta suerte.
De hecho, os lo digo desde ya: ¿Os acordáis de esas pelis de terror cutres en las que había algún desnudo para evitar que al menos los mozuelos bostezaran? Pues ya os podéis ir olvidando: esta es una peli del s.XXI y todo es más casto que Barrio Sésamo. Ninguna rubia se va a pegar una ducha en medio de una masacre, ni va a correr a cámara lenta con las pechugas botando salvajemente. Hay que combatir el sexismo.
Y el racismo.
De hecho, ningún negro muere durante esta película. Si acaso una chica asiática, que todo lo más, tiene una piel como muy tostada. Y, que yo recuerde, ni siquiera la han llamado Lateesha o Ravonna ni nada parecido.


La camisa fashion de Michael es lo más.


La casa, pues oye, maja que te cagas. Los fenómenos paranormales, pues discretitos para empezar: nada más llegar, una chorba le saca una foto a una caja registradora que hay sobre un mostrador y esta hace CLINC. La chorba se queda en plan "Pues vale" y sigue a lo suyo. Pasa el primer día y todo medio normal, pero al caer la noche...
Al caer la noche tenemos a Taryn, sobada perdida en la cama, a la que llaman a la puerta. Como está sobada perdida, no le dice a quien sea "Estoy en bragas, vete a cagar" y dice "Entra". Y oye, quien sea entra... la cosa es que no lo ves. La presencia, entra y se pone la tele, pero eso de que no hay nada de interés también pasa en Estados Unidos, solo que allí es más literal: pone la tele y hay estática. Es de agradecer, a mí me pasa eso y veo que me han encendido la tele y me han puesto el Sálvame y salgo corriendo por partida doble: una, por lo de la presencia extraña y dos, porque me ponga semejante mierda.

No es el caso, pero Taryn se levanta al oír los típicos ruidos raros de peli de terror y, con todo su coño moreno (o pelirrojo en este caso) baja. Eso sí, Taryn debe haber visto pelis de terror y se da un garbeo por la cocina antes de bajar al clásico sótano de donde vienen los ruidos. De allí se trinca un cuchillo cebollero para que quien sea no la pille en bragas y sin un buen argumento a mano. Baja al sótano, también preparada con una linterna (ya os he dicho que es la única que gasta algo de cerebro) y se encuentra lo normal: cosas viejunas, roña, un matrimonio muerto tirado por el suelo...
Alto, ¿un matrimonio muerto? A Taryn esto no le cuadra y mira otra vez, no vaya a ser que los haya confundido con un par de abrigos. Pues bien, ni abrigos ni muertos ni hostias, el suelo está más pelado que el chocho de una Barbie. Lo que sí ve al fondo de la habitación es a Niki en trance y con un hacha en la mano. Se la lleva a su habitación y ahí acaba la noche.



Por cierto, ¿os acordáis de la primera peli de Poltergeist? Sí, la que no necesitaba reafirmarse diciendo que era americana...



Pues nótese la sutil referencia del director de esta cosa...


Taryn, como es lógico en una persona medio normal, le cuenta la movida a su hermano. Su hermano, como buen gilipollas, responde con un "Bah, no pasa nada" y sigue a lo suyo, dejando a la pobre Taryn con la palabra en la boca mientras él se dedica a hacerle mimitos a su chorba. Como es evidente, se pasa por toda la bolsa escrotal el momentazo del televisor y se busca explicaciones racionales (aunque no tengan ni puto sentido) a todo eso. Su explicación más recurrente es decirle a Taryn "Eso eres tú, que se te ha ido la olla". Como es una peli políticamente correcta y nada machista, no le ha soltado "Eso es que te ha venido la regla y te has quedao tolili"... pero os digo que, viendo el nivel de cenutrismo y capullez congénita que destila este tío, para mí que se le ha pasado por la cabeza y, si no lo ha dicho, es porque da la impresión de que Taryn es capaz de mandarlo a urgencias de un solo sopapo.

Entretanto, las cosas raras siguen pasando: una moza del grupo está haciendo fotos aleatorias a todo lo que ve en la casa, seguramente para posturear a muerte en su Insta, y de pronto ve una figura en el piso de arriba de la casa. Al verse de lejos solo ves una mata de pelo y una cara blanca. Uno con ganas de guasa puede ver ahí a Ronald McDonald, una muñeca de trapo o al Actor Secundario Bob. La chica, que debe ser prima de Ojo de Halcón, ve a una señora que cree que es la asistenta. Por supuesto, aquí nadie cree en cosas raras, pero les falta tiempo para preguntarle a Dianna por eso. Dianna responde que ni puta idea y claro, es una buenorra que parece sacada de una peli porno, pero no parece muy ducha en eso de tirarse el moco, así que la influencer se queda con cara de "Esta tía me está tomando por gilipollas".



La verdadera Lizzie Borden.


La de la peli. Yo de verdad es que flipo con el nivelazo de la caracterización...


Tras la comida, Pornopoli aparece rodeado de su musiquilla de peli porno y tiene una conversación con Pornorrubia de estas veladas que nos dan a entender que algo pasa, pero que todavía no sabemos qué. Obviamente, Pornorrubia sabe mucho más de lo que dice. Como he comentado, no es que sea buena disimulando. Qué cojones, si sus ingresos vinieran por disimular, esta tía estaría viviendo bajo un puente y no en una casa que flipas.

Las pelis de terror del s.XXI tienen una cosa bastante chula y es eso de que vivimos en la era de Internet. Antiguamente, en una peli de estas había que visitar a un profesor universitario de esos que todavía van con pajarita a la facultad de Quintocoño para que te dijera que en la casa donde suceden las cosas había un cementerio indio o que a un señor se le fue la pelota y se cargó a tiro limpio a su familia. Aquí, los protas entran en Google  y con teclear cosas tan sencillitas como la dirección de la casa les sale un listado de hemerotecas a nivel nacional donde les relatan con todo lujo de detalles los horribles asesinatos que han venido sucediendo en la parcela a lo largo de los últimos 100 años. Si habéis estado al loro acerca de los personajes de esta peli, ya sabréis quién se pone el portátil y empieza a darle a la tecla hasta que da con algo: efectivamente, Taryn, nuestra pelirroja favorita. Planta su totete en un sofá y se pone al lío hasta que aparece la ameba oligofrénica de su hermano y vuelve a dar por culo con que eso de encontrarse a su novia en trance con un hacha en el sofá y que se encienda sola la tele es una pesadilla. Le dice que sus troncocolegas van a venir para el fiestón de cumpleaños de su chorba y le da a entender a su hermana que no dé mucho por culo, a ver si no va a mojar esa noche por culpa de un par de historias de miedo.


Este es Pornopoli en la peli. No he encontrado ninguna foto suya con el uniforme,
pero la mirada de "Te voy a poner mirando para la Meca" es la misma.


Taryn, ni que decir tiene, se pasa por el coño las paridas del mongolo de su hermano y prosigue la investigación. Aprovecha que Pornorrubia se ha ido al Mercadona (o eso dice; para mí que se está zumbando a Pornopoli en el capó de su coche patrulla dos calles más abajo) y va, con un par de ovarios toreros, al sótano a husmear un poco. Allí da con un maletín que tiene más mierda que el hocico de un político y encuentra unas fotos bastante viejunas. Junto a las fotos, da con un par de recortes de prensa (el equivalente pre-Internet de la hemeroteca virtual) y pone cara de "¡Me cago en la puta!"

Ha llegado la hora de hablar con Pornorrubia, ese momento que todos esperábamos. Pornorrubia está en su habitación, sofisticada y perfecta. Si esto fuera una peli porno, probablemente sería la escena lésbica... pero, por mucho que lo pueda parecer, eso no pasa. Hay una conversación del tipo "Mira, Pornorrubia, a mí me dejas de milongas y me cuentas a qué viene toda esta mierda". Pornorrubia sigue en sus trece, haciéndose la tonta y haciendo la clásica (y trillada) pregunta de todo implicado hasta el puto cuello: "¿De qué estás hablando?"
Taryn, que está un poco ya hasta el santísimo coño de memeces y polladas, le cuenta lo que ha descubierto en las fotos: resulta que el marido de Pornorrubia era hermano del padre de Taryn, lo que las convierte en tía y sobrina. Nótese que el apellido de Taryn, para más información, es Borden, lo que a cualquiera que tiene cierta idea sobre la crónica negra americana, puede saber ya de qué va la tostada, si suma dos y dos y se acuerda de que Niki fue vista andurreando por la casa con un hacha.



Ninguna alusión a esta banda de heavy metal de los 80 en la peli, por cierto.
Más cultura popular desaprovechada.


Después de que Taryn ya le tenga que levantar la voz a Pornorrubia porque está hasta el chumino de que la vacile, Dianna la Pornorrubia finalmente reconoce que sí, que Taryn es su hijastra (ese detalle de por qué es automáticamente su hijastra en lugar de meramente su sobrina se me escapó; vale que se nos diga que Taryn es huérfana, pero es una asociación un poco por la cara) y que quería conocerla. Taryn continúa con los resultados de su investigación y le suelta a Pornorrubia que fue abandonada en esa misma casa cuando era un moco. Da la fecha exacta y nos comenta de paso que coincidió con el aniversario de los asesinatos de Lizzie Borden, que resultó vivir allí y, más de paso aún, era ancestro de Taryn vía paterna. Pornorrubia tan pancha, como si le estuvieran diciendo que hay que ir a comprar pan, mientras Taryn le cuenta cómo su pobre madre se ahorcó trágicamente en sus putas narices. Le cuenta también que sus abuelos fueron asesinados en el sótano (lo que corresponde con los cuerpos que vio durante un segundo cuando encontró a Niki). Que su padre fue quien la abandonó allí.
Y Pornorrubia que no menea un músculo de la cara, tú. En la puta vida he visto más pachorra a la hora de escuchar cómo te cuentan una tragedia familiar de las gordas. Si acaso le da un abrazo y arreando, que tiene cosas que hacer, como... Como... Bueno, no sé. Supongo que algo hará esta señora, aparte de darse paseos por la casa.


O cortar lechugas.


A Taryn el coño se le infla todavía más y dice que pasa de quedarse ahí. Coge el portante y tira para abajo, donde se encuentra al lerdo de su hermano con Niki, preparando la fiesta de cumpleaños de ésta. Se larga y el personal la mira como si estuviera majara perdida... o al menos, la mira como si estuviera majara perdida durante un segundo y siguen a sus cosas: todo el mundo sabe que lo realmente importante en esta peli es celebrar el puto cumpleaños de Niki.
Taryn va a coger el coche y no arranca. Vuelve para pedirle a su hermano las llaves del suyo y este se las da, en plan "Te las doy para que te calles, que quiero follarme a Niki y con tu mierda sobre fantasmas y sobre tus verdaderos padres nos está cortando el rollo". El segundo coche tampoco arranca, y tampoco lo hace un tercero. Taryn insiste en que algo está pasando y el subnormal profundo de su hermano vuelve a quitarle importancia al asunto y suelta que ya mañana si eso se llama a un mecánico, pero que la puta fiesta debe seguir adelante, pase lo que pase.

En estas que Pornopoli reaparece rodeado una vez más de su pornomúsica y hace eso de los polis de peli porno de mirar lascivamente con las gafas de espejo. No sabes si te va a poner una multa o te va a meter el nabo hasta trepanarte la médula.
Llega la noche y cuando creíamos que no íbamos a ver más gilipollas en toda la película, parece  que los de Glovoo nos han traído un envío especial de Telegilipollas: aparece otra remesa de tontos del culo a los que, nada más ver entrar por la puerta, dices: "Joder, macho, vaya tanda de cretinos" y ya estás esperando que, como en toda buena peli de terror, les den un repaso de los buenos.
Se nos planta una escena all-girl que, de ser esto una peli de los 80 o los 90, habría sido todo un despliegue de tetas y culos; esto es una peli de la década de 2010, así que nos contentamos con ver a una moza con el top del bikini puesto. Si antaño había conversaciones sobre quién se va a zumbar a quién, lo que hacía al menos que te rieras, aquí tenemos que hablan sobre la casa y su oscuro y sangriento origen. Si antiguamente esto habría sido para que alguien dijera "¡Qué horror!", aquí tenemos a uno de los gilipollas recién llegados interrumpiendo la conversación para entrar a pecho descubierto. Nuevamente, no: el gilipollas no acaba inmerso en ninguna orgía. No hay comentarios jocosos de marcada índole sexual. Todo es más blanco que una peli de Marvel.



Estaba yo buscando otra foto para poner aquí, y me encuentro esta de los personajes principales.
De izquierda a derecha, Pelocasco, Taryn (con las manos en el chocho, los dioses saben por qué), el tonto del culo de Michael, una rubia, Niki y Pornorrubia.


Niki, si acaso, comenta que han pasado cosas raras, pero como que la cosa resulta de pasada, porque, qué coño, hay una fiesta que dar. A ver qué va a ser eso de echar cuentas de cosas a las que no se encuentran explicación, a episodios sonámbulos, a ver gente por la casa que ni siquiera debería estar ahí o a que ninguno de los tres coches funcione. Esto, hay que decirlo, manda cojones: recordemos que Taryn lleva diciendo eso desde que entró en la casa y la han tachado de pirada... pero ahora Niki lo reconoce abiertamente y no pasa NADA.

Lo que viene a continuación es probablemente el fiestón más aburrido que he visto en mi puta vida en una película: no hay música, la gente no parece comer. Nadie usa el puto jacuzzi. Solo es un puñado de capullos hablando de sus mierdas.
Michael, por algún motivo que solo él entiende, se levanta, va del jardín a la casa, encuentra una botella de vete tú a saber qué, se la pone y se pilla un ciego que te cagas CON UNA PUTA COPA hasta el punto de perder el conocimiento en la barra. Una de dos, o ha bebido cloroformo o este tío, además de ser un gilipollas con certificado tiene menos aguante con la bebida que yo.

El personal empieza a tirar para sus habitaciones. A mí me da la impresión de que no son ni las once de la noche, dada la velocidad con la que la fiesta se da por finiquitada. El gilipollas de pecho descubierto, por vete tú a saber qué absurda razón, parece ser el que más probabilidades tiene de mojar. El resto empieza a desfilar por la casa para aterrizar en la cama...
Y aquí empieza la juerga.
Lizzie Borden, también conocida como el payaso de Ronald Macdonald que se dejó ver por la casa alguna vez, parece poseer a Pornorrubia, que se dedica a deambular por la casa con una cara, si cabe, menos expresiva, y a trincar a los gilipollas uno por uno.


"Don't masturbate".


La primera en caer es una chica de origen judío cuya madre, por ser judía (explicado tal cual) parece estar segura de que el fantasma de Lizzie Borden se los cargará a todos a hachazos. Es sorprendida por el dueto Ronald-Pornorrubia, que no deja de ser unas risas, cuando vemos a la chica judía corriendo al ver el percal y a Lizzie activando a Pornorrubia como si tuviera un mando a distancia para que la trinque.
La acción pasa a una asiática que está tan tajada que sube las escaleras a cuatro patas. De hecho, creo que es la única señal de tajamiento que he visto en la fiesta en sí: tenemos universitarios (o post-universitarios o algo así) en un casoplón sin papis, con más birra en las neveras que en un Oktoberfest y los muy cabrones no han dado un ruido cuando eso debería haber sido un puto spring-break. Antes de que le den matarile a la asiática tajada, volvemos a ver a Niki con cara de "Menudo guapo he cogido con el Orfidal" y despatarrada en el suelo. Digo yo que la asiática estará tela de acostumbrada ver a Niki así, porque la ve, le habla y, cuando ve que no le contesta, pasa de su culo y se mete en la habitación.
Pasamos a otra rubia que sale de la ducha con toalla puesta y que tiene la rara costumbre de secarse el pelo y el chumino con las manos en vez de con ella. Niki sigue en el pasillo y ve a Lizzie, hacha en mano. Le dice que está invitada a su fiesta y se desliza hacia la habitación que tiene a sus espaldas. La escena sería acojonante si no fuera porque el suelo es una moqueta y no puedo evitar pensar en cómo se le tiene que haber quedado el culo y el chocho con la fricción.
La rubia de la toalla sale al jardín a fumarse el cigarro más pequeño que he visto en mi vida cuando ve a Pornorrubia con Lizzie marcándose un paseíto que parece una coreografía del ballet de José Luis Moreno. Echa a correr y cae de boca al suelo, para que una fuerza fantasmal la arrastre. Nuevamente pienso en un peeling vaginal.


En esta peli es bastante habitual ver gente sentada en el suelo.


Hay otro gilipollas que se ha tajado y que está durmiendo en una postura absurdamente ridícula en el jardín, usando una hamaca para que descansen sus pinreles y la mesa de madera como almohada. Esto me lleva a pensar que sus colegas, además de ser unos gilipollas, son unos putos cabrones por no tener el detalle de decirle siquiera que se vaya a la cama o al sofá. Lo dejan ahí, tirado en el suelo, para que se pille una buena tortícolis y varias contracturas. Y antes de que nadie diga que es que estaba en la hamaca y se ha caído, os cuento que el personal acaba de irse a dormir. No ha dado tiempo material a que el tío se caiga: por mis huevos que ese tío estaba así desde el principio.
Pues nada, el gilipollas se marca su paseíto zombi de universitario (o post-universitario, o yo qué sé) borracho y Lizzie-Pornorrubia le da matraca también. Antes de eso ve a la primera víctima, fiambre y con una cara de "Ay, Dios, los One Direction se separan", lo que le lleva a sumar dos y dos pese al ciego que lleva en lo alto. Se da media vuelta y ve a Pornorrubia con la cara podrida y la boca abierta como si estuviera en los últimos diez segundos de un bukkake. Entendemos que este ya no va a necesitar un quiropráctico que le arregle las cervicales tras su siesta sobre la mesa.


"¡Ay, estoy jodida!"


Así, van diñando todos uno por uno hasta que solo quedan Taryn, el tonto de los cojones de su hermano, otra rubia (sí, hay varias) y el tío con el pelo a lo casco que, por alguna casualidad, parece ser discípulo del Dr. Strange o algo así.
Ya hemos comentado que Michael es más tonto que el que asó la manteca, pero borracho tiene como un +3 a todas sus tiradas en Gilipollez. Algunos de sus momentos más estelares son pelearse contra el pomo de una puerta (varias veces) u olvidarse de que su chorba está desaparecida desde hace un buen rato y ni preguntar por ella hasta que llevan ya un buen rato de conversación. Por supuesto, TODOS han desaparecido pero este pedazo de soplapollas sigue negándose a reconocer que algo raro pasa. Antes era porque solo pensaba en la fiesta de cumpleaños de Niki, vale... pero es que ahora ni hay fiesta ni hay Niki. Esto nos lleva a pensar que es gilipollas sin causa. De estos a los que parieron tontos y luego hay que aguantarlos.

En ese momento, Pelocasco, que no había dicho nada interesante (o nada, a secas, si lo pienso) hasta este momento de la película tiene su momento de gloria y podemos reconocerle una proeza: consigue hacer que el imbécil redomado de Michael cambie de opinión, lo que también manda cojones. Taryn lleva diciendo toda la puta peli que están pasando cosas raras y él se lo pasa por la punta de la polla. Pelocasco se pone a hablar abiertamente de espíritus y demonios y el otro tonto del culo ahora sí se lo cree todo. Os juro que yo soy Taryn y, llegados a este punto, le endiño tal  patada en el pecho a mi hermano adoptivo que lo dejo loco.


—Son imaginaciones tuyas, Taryn, ¿no lo ves?
—Lo único que me queda claro aquí es que soy adoptada.
—¿Por qué dices eso?
—Macho, ¿de verdad tú fuiste el espermatozoide más rápido?


La cosa es que aquí Taryn se sale del pellejo ya en eso de tener ideas geniales. De hecho son tan geniales que serían sublimes si no fueran una puta idea suicida, que solo una zumbada de tres pares de pollas podría parir. La idea en cuestión que se le ocurre aquí a la moza es coger y hacer que Pelocasco se monte un exorcismo. Así, de guai. Sin más preparación que lo que ha visto en el Discovery Channel, sin haber entrenado su mente para enfrentarla a la de un demonio, sin haber sido ordenado sacerdote (que no sé hasta qué punto esto es esencial, pero imagino que es como sacarte el C2 de inglés: es un título homologado y eso) y sin más armamento que sus santísimos (valga la redundancia) cojones, el crucifijo que colgó de la cama nada más llegar y unas ganas tremendas de partirse la cara con una entidad sobrenatural.

Pelocasco nos suelta que a ver qué va a pasar aquí, si el personal se cree que es Max Von Sydow o qué coño. Michael, que no deja de sorprendernos en cuanto a mongolismo crónico le viene a decir a Pelocasco que se deje de excusas y que tiene que haber una primera vez para todo. Yo me pregunto que, joder, ya puestos, que luego se vayan a operar a alguien a corazón abierto. Total, siempre tiene que haber una primera vez, ¿no?
Sea como sea, Michael se nos pone machito y, ahora que ha visto la luz en esto de la demonización de la casa y todo el entramado fantasmagórico, decide que ya es hora de liderar al grupo. De un momento para otro y sin anestesia ni vaselina, empieza a trazar algo parecido a un plan... o, al menos, se pone a escupir órdenes como si formaran parte de uno.
Debemos recordar que hace escasos cinco minutos o así, estaba ciego como un puto pellejo de vino. Hasta estaba inconsciente, el hijo de la gran puta.


Entretanto, Pornorrubia y Lizzie, a lo suyo...


Este plan, o intento de plan, o lo que coño sea, se va a tomar por culo cuando Taryn se acuerda de que semejante cenutrio estaba cepillándose (o intentando cepillarse) a una chorba que, aparte de ser sonámbula y haberse paseado por el sótano de la casa hacha en mano, lleva desaparecida un buen rato. Michael, en su estupidez congénita, echa a correr para buscarla, dejando al grupo con la cara partida en medio del salón. Los demás, que no tienen nada mejor que hacer ahí, se separan: unos, en busca de Michael, a ver si pueden hacer carrera de él y Taryn... bueno, Taryn hace lo que lleva haciendo buena parte de la peli: buscar un puto arma para reventarle la boca a Pornorrubia si se la echa a la cara.

Los supervivientes de esta masacre de tontos del culo se reúnen de nuevo para informar de algo tan obvio como que no pueden escapar de la casa (ya hemos visto ese espectáculo lamentable de Michael lloriqueando delante de un pomo. Os digo que es algo digno de ver, en serio); Taryn, por su parte, parece haber visto más pelis de miedo que todos estos lerdos juntos y dice que lo que no pueden es separarse. Habida cuenta de que en esta peli no hay negros (sí, a mí también me ha llamado la atención), cualquiera puede ser el próximo en palmar.


"¡No hay ni un brother! Nos van a dar por el cacas!"


Tenemos secuencia de paseos por la casa y una voz fantasmagórica canta, por la puta cara, la puta canción de Pesadilla en Elm Street, cambiándole la letra por la historia de Lizzie Borden. Debería ser escalofriante, pero en el contexto da tanto yuyu como ponerse a escuchar Kiss FM un sábado por la mañana mientras te pones a limpiar la roña del váter. Lo único de interés aquí es que dan con Niki, que sigue mirando al infinito con cara de "Igual tenía que haber aceptado el papel en aquel telefilme de AmPena3, porque llevo media película haciendo de muñeca hinchable". Contra todo pronóstico, la otra rubia que estaba con esta gente es atacada y sus partes pudendas también son lijadas contra la moqueta del suelo. Para acojonarnos más, tenemos un primer plano totalmente gratuito de Pornorrubia con cara satánica, que me recuerda al maquillaje que se ponía King Diamond en la cara. Cualquier puerta que sea útil abierta, se cierra, para dar intensidad al dramatismo y al terror...



Aquí, Pornorrubia Satánica.



Aquí, King Diamond.


Unas puertas se cierran y otras se abren.
¿Recordáis que se dijo que toooodas las puertas de la casa estaban cerradas y era imposible salir? Pues bien: habéis vivido en una mentira. Acaba de entrar Pornopoli, sin su música de peli porno, pero con la pistola en mano, que oye, como símbolo fálico para representar un pene dispuesto a penetrar el primer agujero que se le ponga por delante, va que arde. Yo al verle me sigo preguntando qué mierda de trabajo tiene, que se pasa 24 putas horas de servicio y solo dando vueltas alrededor de la misma casa. Es más, me pregunto cómo cojones se ha enterado este de que hay movida dentro de la casa si ni Cristo ha oído nada y la mayor parte de los que han diñado lo han hecho en el interior.

La pandilla acaba por trincar a Pornorrubia de un puñado en lo que podría ser la captura más absurda que me he echado a los hocicos en muuucho tiempo y se la lleva al salón, donde tienen previsto hacer el exorcismo. Al lado de ellos hay un maniquí, cómodamente sentado en una silla. No, yo tampoco entiendo qué coño hace eso ahí. Estoy más ocupado en ver cómo Michael vuelve a enfrentarse contra la puerta de la cocina. Insisto, es algo digno de ver. Lo de este tío con los pomos es la hostia.
Cuando termina este despliegue de inutilidad supina, se llevan a Pornorrubia al sótano y la juerga prosigue: la pandilla amarra a Pornorrubia allí en medio a lo Jack Ketchum mientras Pornopoli se queda, literalmente, como un poste (hasta pone cara de poste, lo que tiene mérito) mirando.


"¿Sabéis lo que pasa cuando os metéis a hacer un exorcismo sin tener ni puta idea?
Pues la misma mierda que en Newcastle. Lo mismito".


Michael, además de tonto, es dramático y ahora, AHORA, es cuando le dice a su hermana que perdón por no haberla escuchado. No cuando palmaron sus amigos hace ya un rato, ni cuando todos los coches dejaron de funcionar, ni cuando se veían cosas raras por media casa. Pelocasco le dice a Taryn que está sobrando ahí y ella tira escaleras arriba, no sin antes llevarse una mirada de Pornopoli de estas que no sabes si quiere comerle la chirla o partirle la cara a hostias. Una vez arriba, se apalanca contra la puerta del sótano y empiezan unos meneos que, qué queréis que os diga: para mí que Taryn está aprovechando que están todos ocupados con eso del exorcismo para sobarse los bajos a lo bestia allí mismo.

En cuanto al exorcismo, pues lo habitual... uno ahí con una cruz, el otro agarrando de los hombros y la poseída tirando escupitajos.
Y Pornopoli mirando.
Taryn sigue dándose duro mientras ve a Niki en el jardín hablando con el aire, para luego mirarla a ella como si dijera "Sigue tocándote, que me estás poniendo como una perraka". Taryn, si tiene algo, es que es una tía con convicciones, y sigue dale que te pego mientras Niki sale volando por el jardín para escorromoñarse contra la piscina exactamente con la misma elegancia que si tiras un saco de papas.
Pornorrubia se desata en medio del exorcismo y Michael, que sigue siendo más inútil que parido por el culo, sale corriendo como si hubiera visto una cucaracha y se planta en la pared al lado de Pornopoli. Dos bonitos pasmarotes mirando cómo Pelocasco se come el marrón de su puta vida. Su nivel de imbecilidad crónica rompe todas las expectativas cuando oye a su hermana gritar desde el piso de arriba y sale corriendo despavorido, con los brazos en alto. Que a ver, si fuera un grito de horror, lo entendería... pero es que el grito suena más bien a "Oye, ¿tienes una toallita húmeda?"



"En carne viva lo tengo ya"


Supongo que os habréis extrañado al escuchar que Taryn llama a su hermano tan tranquila en medio de una sesión de autoerotismo salvaje contra una puerta mientras los demás están exorcizando a Pornorrubia. Si os ha resultado raro, habéis pensado bien: no era Taryn la que había llamado al tontopolla de su hermano, sino el espíritu de Lizzie Borden, al que podemos añadir Ventriloquía a su ya curiosa lista de poderes fantasmales. El medianeurona de Michael se topa de morros con ella y ésta le regala un bonito hechizo de Conjuntivitis Fantasmal, que lo deja hecho un cacho carne que se desploma escaleras abajo.
Si esperabais un mínimo de dignidad en la muerte del tonto del culo este, tenéis demasiada fe en la imbecilidad humana.

A Pelocasco, mientras pasa todo esto, le da como un chungo y se acojona. Pornopoli por fin decide decir algo y resulta OH, SORPRESA, que estaba aliado con Pornorrubia desde el principio. Pornopoli pasa a ser Pornopoli Satánico, y en su malvado satanismo le da una pistola a Pelocasco para que lo mande todo a tomar por culo y se vuele el casco que tiene por cabeza.

Pasamos al día siguiente y Taryn ha batido todos los records porque ha seguido sobándose la cuevecita del amor hasta la mañana. Una noche entera dale que te pego, la tía. Cuando ya la cosa ha parado, le da por bajar al sótano, para ver que han hecho los mongolos que tiene por amigos... allí está Pornopoli Satánico esperándola, que le cuenta que todo ha formado parte de un satánico plan, para que Lizzie vuelva y zurre con su hacha a un volumen brutal. Lo más cachondo de todo es que Pelocasco se vuela el casco AHORA, lo que nos lleva a pensar que desde que Pornopoli Satánico le ha dado la pistola hasta que Taryn baje  han podido pasar varias horas.




"Hola, nena... ¿Alguna vez te lo has hecho con el brazo fuerte... de la ley?"


Taryn espera pacientemente a que Pornopoli Satánico le cuente el rollo macabeo que se supone que explica este despropósito para echar a correr escaleras arriba. La puerta del sótano, como no podía ser menos, se cierra y todo parece acabar ahí.
Ahora el exterior está lleno de gente, y Pornorrubia ya está haciendo el paripé de señora horrorizada ante tanta tragedia... desde que sale del sótano, aunque nadie pueda verla realmente porque están todos fuera. Con ella va Taryn, envuelta en una manta... pero, al salir por la puerta, mira a la cámara y vemos que Lizzie puede ser un fantasma muy poderoso, pero tiene la discreción en el culo: ha poseído el cuerpo de Taryn y muestra dos espectaculares ojos ROJOS que nos dejan claro de qué va la movida. Y por si fuéramos tan tontos como alguno de los que han palmado aquí, nos mira con cara de "Os vais a cagar, soy chunga de cojones" y suelta "Ya estoy en casa".

Esta cosa acaba aquí.

Qué puedo deciros... aunque parte de una buena idea, que es tomar la figura de una asesina en serie real y darle la base de una historia sobrenatural, la peli se va a tomar por culo en el momento en que nos plantifica una especie de peli de terror adolescente, en la que lo único que estás deseando es que se carguen a toda la pandilla cuanto antes. Las actuaciones oscilan entre lo gracioso y lo abiertamente ridículo, especialmente en lo tocante a Michael, Pornorrubia y Pornopoli. Lizzie Borden podría dar miedo, pero el equipo de maquillaje se las ha apañado para que parezca una cosplayer en un mal día y te recuerde a un cruce entre Ronald McDonald, una extra de Downton Abbey y una punkie de una peli de la Troma, todo junto a la vez.
Quizás una de las cosas que menos ridículas resultan son los efectos especiales: parece que andaban tan cortos de pasta pariendo esto que han prescindido de mierdas digitales (gracias) y se han limitado a puertas que se abren, puertas que se cierran, gente que se deja los genitales frotándoselos contra la moqueta y poco más.
La suma de todo esto hace que esta película resulte imposible de tomar en serio, y se convierta en un truño solo recomendable para ver cuando estás muy, pero que muy aburrido, o para ver con colegas y una botella de vino dulce delante. Entonces es cuando el terror se convierte en comedia y vuelan los chascarrillos.

2 comentarios:

Toni dijo...

Joder, mira que es un género no me tira demasiado... pero es que tu versión es genial.

Qué puedo decir? Esta sección me encanta, me alegra que alguien haga estas mierdas solo para ver como hablas tú de ellas.

Buen trabajo!

Rumbo a la Distopía dijo...

Gracias, Toni! Es que tengo una pequeña manía: cuando voy viendo que una peli me parece un truñaco, tengo tendencia a anotar todo lo que me parece parodiable. Así acaban saliendo cosas como esta :D