Coger el transporte público es toda una experiencia, os lo digo en serio. Si ya leísteis aquel artículo donde relataba lo que era una tarde en un autobús, este artículo podría empezar de una manera similar: conmigo, sentado en un asiento, dirección al centro, intentando leer el libro que una amiga ha lanzado hace unos meses.
Intentando, sí.
Porque se pone a berrear la gente y te cuesta meterte en una intriga de corte. De estas cosas que, lo quieras o no, ya estás en el plato y en la tajada... porque, cojones, a ese volumen digno de los Motörhead en directo, no hay quien se concentre.
Total, que ya que estás forzado a escuchar a la señora, pues prestas atención a su discurso: lo de siempre, que las cosas están muy mal, que en la zona que vive (una zona deprimida de mi ciudad) las cosas van cada vez peor, que los tienen allí como si fueran perros, rodeados de ratas... En fin, no es que me vaya a poner insensible, pero es que cuando escuchas lo mismo cuarenta mil veces, por duro que sea, llega un momento en que no te sorprendes de nada. Como mucho, te limitas a dar gracias por haber nacido en un entorno menos jodido y sigues con tu vida.
El discurso de la señora acaba por convertirse en un debate. En uno de esos donde, si hay alguien que no está de acuerdo con la nota dominante ("Estamos jodidos/somos unas víctimas del mundo") se calla como una puta en cuaresma a menos que quiera recibir hostias hasta en el carnet de identidad. En pocas palabras, lo que se tiene es un puñado de gente que se suma al monólogo para asentir con la cabeza, darse la razón mutuamente y demás.
Hasta aquí, nada digno de mención. Visto una vez, visto mil. Lo que me hace saltar las alarmas es, quizás, la intervención de una señora, respaldada por la de un señor, que se han sumado al coloquio gratuito.
- De lo que no se quieren enterar- dice, refiriéndose a los políticos- es que ellos son unos pocos, y nosotros muchos más.
- Y esto- interviene el hombre que estaba sentado al lado-, o lo solucionamos como lo tenemos que solucionar o vendrá algún hijoputa que nos haga lo mismo que hace cuarenta años.
La conversación termina aquí, ya que la gente empieza a bajarse en la última parada; cuando salgo del autobús, no dejo de darle vueltas a eso a lo que el hombre ha aludido a lo largo de media conversación y que ha rubricado con esto último que he citado. Junto a lo que ha mencionado la señora, no deja de ponerme los vellos de punta.
Y es que ahora parece que está de moda ser un revolucionario. Un guerrillero. Un puto Pancho Villa, de esos que quedan superguais en las pelis, que derrocan al malvado poder a tiro limpio, que cortan las cabezas de los tiranos y las clavan en una pica en la puerta del congreso para que todos vean que la cosa va en serio.
Hemos pasado de algo tan respetable como reivindicar los derechos que poco a poco estamos perdiendo a su extremo más claro, que es abogar por la muerte sistemática de aquellos que no están haciendo las cosas como se esperaría.
"¡MUERTE! ¡MUERTE! ¡MUERTE"
Tus vecinos y gente de tu ciudad, abogando por la ejecución de la gente que no mola.
Cómo mola.
Lo más descojonante de todo es justo el hecho de que estas movidas precisamente provocan lo que nos hicieron hace cuarenta años: en su momento, ante una situación política que no satisfacía a según quiénes, hubo un hijo de la grandísima puta que dijo que eso no podía ser, se alzó contra el gobierno regente y nos la metió por el culo cuatro décadas. Fue un militar y usó el poder del ejército para iniciar el desastre más gordo que ha parido madre en este país a lo largo de más de un siglo.
Llamadme animal, pero para mí no sería mucho mejor si un nuevo desastre lo provocasen civiles. Si el pueblo llano, en un arranque de "sabiduría popular" (en serio, me encanta este oxímoron) dijese que hay que derrocar al gobierno e instaurar otra cosa.
Hacer eso, así visto desde fuera, en una taberna, en el sofá de tu casa y demás, suena de puta madre.
En la práctica es iniciar una guerra.
Por eso me hace mucha gracia escuchar cómo gente que ha sido criada en plena democracia... o incluso en una época más relajada de la dictadura (cuando aquí Paco estaba con un pie en la tumba y las cosas no eran ni mucho menos tan jodidas como en la posguerra) hablan con una pasmosa facilidad de lo que es iniciar una revuelta, un conflicto armado. De coger y rebanar pescuezos, liarse a tiros y derrocar el sistema tirano y opresor que nos atenaza.
Eso queda superchulo si nos hemos criado viendo pelis de indios y vaqueros, donde unos son el bien absoluto, los otros el mal más zafio y el mundo se alía en dos bandos que se enfrentan entre sí. Donde no hay consecuencias posteriores y donde no pasa absolutamente nada si le partes a un orco la cabeza en dos con un hacha. En la ficción, todo eso es muy bonito... y oye, sabiendo que es ficción, pues mola ver pelis en ese plan. Te diviertes y eso.
Salir a la calle a liarse a tiros para acabar "con los hijoputas esos" no es algo que nadie deba decir en serio. Nadie que pase un examen psicológico, al menos. Estamos hablando de combatir la opresión (que oye, no es que estemos flipando, pero me voy a Afganistán o a Sierra Leona y me queda claro lo que es opresión de verdad; lo que tenemos aquí no será la libertad absoluta, pero yo no tengo los cojones de decir que tengo miedo de salir a la calle, vaya a ser que el gobierno me abata a tiros. No aún, por lo menos) por medio de la violencia, la sinrazón y, en definitiva, comportándonos como se supone que un pueblo "sabio" no debería comportarse.
Los que dicen este tipo de burradas, apoyando una revuelta manchada de sangre, para mí que no han leído a Asimov, que era el que decía que la violencia es el último recurso del incompetente. Los hijos de puta de arriba ya nos han demostrado sobradas veces su incompetencia, y a menudo la han firmado abatiendo a palos manifestaciones pacíficas, con auténticas meadas del tiesto de las que te dejan a cuadros.
Sí.
Pero que los de arriba sean unos hijos de puta, unos cobardes que se abren el ojo del culo ante la banca, Alemania, el BCE, el FMI y ante cualquier sigla que no sean los AC/DC en caso alguno puede justificar que nosotros nos subamos al carro de la subnormalidad. De que cojamos esa política de "Pues si ellos lo hacen, hala, yo también".
"¡Voy a matarlos a todooooosss!"
En serio, si nace un solo gilipollas más en este país, nos hundiremos. Como la puta Atlántida.
Estoy hasta los mismísimos cojones ya de que la gente se haga esas pajas mentales y empiece hablando de utopías que no han funcionado en la puta vida. Que me hablen de la Revolución Francesa como lo mejor que le pudo pasar a Francia, cuando lo que se hizo fue deponer a un cabrón para instaurar el Terror (tócate los cojones con la utopía). Que me identifiquen república (algo que, insisto, no comparto, pero que me parece respetable como sistema de gobierno) con la solución a todos los putos males. Que si hay corrupción, la república es la solución. Que si nuestros sueldos son bajos, la república es la solución. Que si mi polla no mide veinte centímetros de largo y al menos cuatro de gordo, la república es la solución.
Me tienen ya hasta los cojones con identificarme un sistema republicano con la izquierda, cuando da la puta casualidad de que en un sistema republicano (y aquí es donde defiendo algunas ideas de este sistema, para que luego digan) existen partidos de ambas índoles. Por eso me inflama tantísimo los cojones que cualquier payaso de los de puñito en alto me defienda un sistema que, como tal, no es ni derechista ni izquierdista, apropiándoselo como "de su ideología".
Pero, payasadas extremistas aparte, lo que acojona es lo que estaba mencionando arriba: que es el hecho de que el propio pueblo está, cada día más, usando su descontento para hacer apología de la violencia. Para justificarla.
Si mañana abaten a tiros a un político, pocos lo verán como lo que es: un asesino. Para muchos, será un héroe, para otros una inspiración. Unos dirán que ha hecho lo que mucha gente estaba deseando hacer, y otros dirán que lo raro es que no haya sucedido antes.
Y todos estos que menciono, de una manera u otra, lo que estarán haciendo es caer en la justificación barata. En apoyar la violencia desmedida, el asesinato de una persona (político o no) y revestirlo de una "causa".
Así es como se empiezan las guerras, Distópicos míos: con mártires. Con gente que es asesinada y que unos usan para ensalzarla y emprender así una cruzada de odio. Por otra parte, los que apoyan al asesino verán un héroe al que seguir y la conducta, como el que habla de un virus, se intentará imitar una y otra vez.
Cada día saldrán más cretinos, con el cerebro lavado por esa ideología de "libertad e igualdad" y la emprenderán a palos, golpes o incluso tiros contra los que ellos consideran "el enemigo".
El enemigo.
Traduzco: todo bicho viviente que no case con la ideología del tío que lleva el arma. En momentos donde la razón cae, no basta con ser el enemigo, sino con parecerlo. Alguien que te lleva la contra en una discusión política, cuando las cosas se ponen así de jodidas, es carne de perdigón. Ya pasó en la guerra, sin ir más lejos. Sí, esa guerra de la que tanto os gusta hablar. Ahí se mató gente que no había participado en absolutamente nada, que no se mostraba necesariamente partidaria de un bando u otro; a muchos, muchísimos, se los cargaron por rencillas personales, revestidas de ideología polarizada. Un señor quería las tierras de otro y lo denunciaba como enemigo ante las autoridades. Cuando un ejército (da igual cual, los colores pierden sentido en una guerra; más todavía si es fratricida) tomaba una ciudad, lo primero era buscar a los que se suponía que apoyaban al enemigo.
Y no les daban un cachete ni les decían "No lo vuelvas a hacer".
Es algo más en este plan.
Cuando esa revolución por la que tanto tonto del culo aboga, nos podemos ir olvidando de conceptos como paz. Actividades tan sencillas como ir a comprar el pan se convierten en experiencias bastante desagradables, donde no sabes si en cualquier momento se puede estar liando. Porque si un pueblo se alza contra el poder, el poder no se mea en los pantalones, grita "Mamá miedo" y corre a esconderse. Hace lo que mejor sabe hacer, que es contener a la población. Por las buenas o por las malas... y cuando tienes un puñado de fulanos a golpe de cóctel Molotov limpio, por las buenas para mí que no va a ser.
Berrear hablando de una revolucíon suena de lo más chupiguai, sí. Romántico que te cagas, ese chulazo con la camisa abierta hasta el pecho, ese pañuelo en la cabeza, entonando cánticos de libertad, mientras abate a tiros a un monstruo engendrado por Satán al otro lado de la calle. Qué imparcial todo, qué coherente. Qué realista.
Te vas a la antigua Yugoslavia hace unos poquitos de años. Te vas a Kosovo hace menos. Te vas a Grecia, de la que se nos cuenta de la misa la mitad, y lo que ves es gente llevándose hostias. Tiros. Palmando en las calles. Y en España lo que tenemos es un número creciente de tontos del culo que, en vez de decir "Coño, tenemos que hacer lo posible por no llegar a esto", ven a esa gente como "Hermanos revolucionarios" y parecen querer seguir por el mismo camino.
Hay que ser imbécil.
Mi país se llega a meter en una guerra y lo último que hago es esperar a que algún otro país siga mi ejemplo. Que parece que no nos hemos enterado todavía, no nos sale de los cojones enterarnos, o es que somos tan jodidamente ignorantes que nos la sopla todo: una guerra es la mayor vergüenza por la que puede pasar un país. La mayor lacra que puede pesar sobre su historia. No hemos superado la que tuvimos en los años treinta y muchos de vosotros, Cheguevaras de poca monta, ya estáis haciéndoos pajas mientras habláis de la siguiente. Demostrando que no habéis aprendido una puta mierda de esos ancestros caídos en el conflicto que mencionáis todo el puto día.
"Es que no entienden otro lenguaje", decís.
Vosotros estáis demostrando que tampoco: os habéis pegado dos décadas dando por culo con el bipartidismo y ahora rajáis de la casta política. Una casta que está acomodada en su sitio precisamente porque la habéis puesto ahí... no ahora, con este gobierno de coña marinera. Desde hace muchos, muchos años, porque "son los que yo voto siempre, hagan lo que hagan", como si fuera un puto equipo de fútbol.
Tenéis la conciencia de Estado completamente perdida y esperáis que el político dé ejemplo.
No podéis ser más inocentes.
Ni más hipócritas, cuando vosotros también habéis cometido vuestras propias faltas (puede que no tan graves ni tan exageradas como los de arriba, pero eso no os convierte en inocentes). Si los políticos tienen que dar ejemplo (que no sé a quién, para mí una persona digna de ejemplo es una persona digna de ejemplo, sin que eso venga condicionado por su profesión), que alguien me explique qué puto ejemplo habéis dado vosotros durante décadas, barriendo para casa y haciendo lo que os sale de los huevos. Y ahora tenéis los cojones de pedir que los de arriba den ejemplo.
De putísima madre, en serio.
Pero venga, asumamos eso por un momento. Asumamos que vuestra revolución de chupiguais le corta la cabeza aquí al Barbas y a su pandilla, que dejáis el Congreso más pelado que el potorro de una Nancy y decidís empezar de nuevo.
¿Y luego qué?
¿A quién vais a poner a gobernar?
¿Qué coño pensáis hacer con el país, William Wallaces? Con la conciencia de Estado que habéis demostrado tener, ¿qué hostias pensáis que se puede hacer ahora para mejorar la situación? Y no, no me vengáis con lo de "Cualquier cosa la mejora", porque no cuela. Sumir el país en el caos más absoluto jamás puede ser mejor que la situación que estamos viviendo, por jodida que esté. Puede que el pueblo esté pasando hambre (que sí), que la gente se esté quedando en la puta calle (que también) o que incluso tengamos una tasa de parados comparable a la Franja de Gaza (o eso dicen)... pero que de buenas a primeras, todo el entramado social que tenemos se vaya a tomar por saco, que no exista un mínimo de seguridad y que esto se convierta en la ley del más fuerte JAMÁS puede mejorar esa situación. Tú puedes estar en paro, pero hoy por hoy puedes bajar al centro de tu ciudad sin que un puñado de insurgentes (o de partidarios del gobierno) te ametralle. En un país sin ley, lo que consideramos propiedad se difumina y las cosas ya no nos pertenecen porque las hayamos comprado o porque tengamos papeles que lo demuestran. Son nuestras mientras podamos defenderlas a hostias limpias. Y oye, podemos defender una pata de jamón durante un día. Puede que durante dos. Pero llegará el momento en que demos con alguien más fuerte que nosotros y, no ya que nos parta la cara para quedarse con nuestra comida. Es que igual nos pega dos puñaladas para mandarnos al otro barrio. ¿Es eso mejor que lo que estamos viviendo ahora mismo? ¿Es mejor que alguien piense algún día que le gusta tu casa y decida echarte de ella a escopetazo limpio? ¿Que le guste tu pareja y decida follársela, quiera ella o no?
Venga, a la ley de la puta jungla, ¿no?
Pues esta es la clase de cosas que te puedes encontrar en el momento en que el sistema, ese sistema al que tanto odiamos y despreciamos, se va al carajo. Es la clase de cosas que suceden cuando queremos cambiar las cosas, no por medio de lo que tenemos (que no es mucho, pero es más que nada), sino por medio de la violencia. Por medio de la pataleta social y, lo que es más preocupante, por medio de la sinrazón.
Y lo peor de todo no es eso. Lo peor de todo es que, por pataletas como esa, se arrastra a mucha gente que no quiere meterse en un conflicto. Cuando el país se desangra a sí mismo en historias tan salvajes e inhumanas, los inocentes se ven forzados a elegir bando o escapar del país como puedan. Algo que habéis idealizado hasta la saciedad. Qué bonita la imagen del exiliado.
Mis cojones, bonita. Que hablamos de alguien que ha huido del país para sobrevivir, no por gusto ni por hacer turismo, a ver si nos enteramos de una puta vez. No hay nada romántico ni bonito en tener que salir por patas para que no te vuelen la chota en la tapia de un cementerio. No es agradable escapar de tu hogar sin saber qué le ha pasado a tu familia, a tus amigos. Será tope novelesco y quedará de puta madre si luego tu tataranieto lo va contando por ahí en plan proeza, pero para ti, que has tenido que huir, es una pedazo de putada.
Manda cojones que muchos de estos digan que algunos conceptos religiosos les resultan maniqueos y demás, y luego salgan con que hay que luchar contra el mal que nos oprime.
No siempre lo llaman mal, pero para el caso el maniqueísmo es el mismo.
Muy lógico y coherente todo.
Es esto lo más patético y lamentable: que desde la ignorancia y desde la literatura, la tele y demás, todo nos parece superchuli. Qué bonito queda eso de matar gente (coño, matar gente, personas, que parece que no pasa nada) por un ideal. Qué bonito eso de decir "venga, vamos a acabar con el mal", a lo Star Wars. Los buenos aquí, con nosotros, los malos malísimos allí. Qué pequeños se ven los toros desde la barrera, pidiendo que nos carguemos a los malos. Que los matemos a todos. Qué coño, ya puestos, a ellos y a toda su familia, como el que mata a los zares. Y luego, despúes del conflicto (si es que ganamos, que aquí nadie nos garantiza nada), pues hala, a vivir felices y contentos en el país de Nunca Jamás. Todo arreglado, sin pensar en la cantidad de sangre vertida por una parte y por otra. Sin pensar que cada conflicto en el suelo de nuestro país, lejos de cerrar heridas, lo que hace es mantenerlas abiertas. Abiertas, en carne viva y con una infección de tres pares de pelotas.
Pero seguid así. Seguid pidiendo guerra.
Que como la acabéis teniendo, luego habrá que escucharos lloriquear una vez más, diciendo que no os lo merecíais. Que no era eso lo que queríais.
Y habrá que creeros.







9 comentarios:
Interesante y muy sensato, como de costumbre, a la par que de una incorrección política supina :)
Bueno, si no vuelvo a subir más artículos en este blog, ya sabrás que es porque me han apedreado vivo al salir a la calle :D
Podemos culpar al sistema, pero es imposible luchar contra él.
La solución es SER EL SISTEMA. Ya tenemos los conocimientos necesarios, las herramientas preparadas, el personal. Hagamos lo que no esperan. No dejemos que nos excluyan. Podemos organizar un fondo de inversión comunitario, público y transparente, comprar un Banco a buen precio y hacerlo público, de gestión comunitaria, y transparente. Todo 100% visible a través de la red, y todo decidido por la comunidad. Y luego comprar o crear cada una de las empresas esenciales del sistema, energía, transporte, producción de alimentos, farmacéuticas. Se puede organizar de manera que a mucha gente le resulte atractivo, porque todo el mundo se beneficiará desde el primer momento, y podrán ver y colaborar con la toma del SISTEMA desde el primer día, y ver su progreso. Hay gente preparada par empezar a elaborar el proyecto y crear un sistema que de paso a un nuevo futuro.
Eso funcionaría si todo el mundo estuviese concienciado de ello y no hubiese otros intereses por medio. Es decir, todas esas ideas están muy bien... pero si no se han implantado puede ser por dos razones:
1) Porque el sistema está hecho de tal manera que desafiarlo es algo a todas luces inviable (no digo imposible, digo inviable)
2) Que el personal, sencillamente, no se fíe. Con una humanidad que, por lo general, suele tirar para su propio interés en detrimento de lo que le pueda pasar al prójimo, lo del fondo común al final puede tener la misma salida que el esperanto: es decir, intentar hacer algo entre todos, para darnos cuenta de que al final, siempre habrá gente que busque la manera de aprovecharse de esas iniciativas.
Creo que hasta que la mentalidad de la gente no cambie (y no, no creo que esté cambiando en lo más mínimo, por mal que estén saliendo las cosas últimamente), las cosas están como están. Se puede ser más o menos consciente de ellas (y se agradece que la gente esté concienciada), pero de ahí a crear un nuevo sistema... los creadores del que ya hay llevan décadas de ventaja, conocen todos los trucos y no tienen otra cosa en la cabeza que blindarlo para que no se desafíe así como así.
Por otra parte, tengo mis serias dudas de que la decisión de la comunidad, por el mero hecho de ser la comunidad, sean decisiones inteligentes o sensatas. Para mí los fenómenos de masas suelen ser un caldo de cultivo para errores de masas.
Hola
Rumbo a la distopía, felicidades por la entrada, me ha parecido muy interesante. La España de la época en que empezó la guerra civil era, más o menos como la de ahora: los politizados eran minoría. El resto sólo quería conseguir un trabajo con el que comer, casarse, tener una casa... Los que querían implantar una ideología fascista o comunistas eran unos pocos que arrastraron a una guerra a los demás. Todos esos que dicen "hay que matarlos" caen en esa misma politización y fanatización, al igual que los que piensan hoy que el fascismo o el marxismo-leninismo es la solución.
Anónimo, lo que propones ya se inventó. Fue el sistema de producción Marxista-Leninista. Y ya nos ha enseñado la historia que conduce al fracaso, aunque nadie quiere verlo. A nadie se le ocurre, como ya dijo Bakunin (ideólogo anarquista) que poner todos los medios de producción en manos de los políticos implica crear una dictadura.
Aunque el pueblo fuese el dueño nominal de esos bancos, empresas energéticas y demás instituciones empresariales públicas, son los directivos quienes las manejan auténticamente. Si esas empresas que propones fuesen públicas, la propiedad efectiva reaería sobre los políticos. Además, por experiencia, estoy harto de ver empresas "justas" que no pueden competir y cierran. Para dirigir una gran empresa hay que valer, no tener una moral intachable.
Un saludo.
Juan
Por cierto, Rumbo a la Distopía, ne kritiku esperanton; geesperantistoj estas pacistoj :D (traducción: no critiques al esperanto; los esperantistas son pacifistas... no hablamos de matar ni a los políticos, je je je)
Gracias por tu aporte, Juan!
Bueno, obviamente no estaba diciendo que hablar esperanto fuese sinónimo de querer matar gente. Pero más o menos creo que mi analogía se ha entendido :D
Pues yo voy a corregir a Juan (¿hablas esperanto? ¡Fascinante!)en su opinión sobre la intervención de Anónimo. En efecto, lo que propone ya está inventado, pero creo que es justo el otro extremo: "Podemos organizar un fondo de inversión comunitario, público y transparente, comprar un Banco a buen precio y hacerlo público, de gestión comunitaria, y transparente. Todo 100% visible a través de la red, y todo decidido por la comunidad", eso se llama "Sociedad Anónima" :P No, ya en serio, antes de proponer nacionalizaciones de empresas para que éstas se pongan al servicio del público, pensemos bien en lo que ha pasado en España con el sector financiero. ¿Quién la ha cagado? ¿El Santander, el BBVA, el Sabadell? No, han sido las cajas de ahorros. ¿Y qué son las cajas de ahorros? Son entidades financieras PÚBLICAS, son fundaciones -no sociedades mercantiles-, gestionadas por políticos -ayuntamientos, diputaciones, sindicatos-, no por banqueros. El sector financiero público ha sido escandalosamente negligente, y tiene muuuucha de la culpa de lo que sucede en este país. Proponer como solución, como se escucha a menudo desde los sectores más antisistema,la nacionalización de la banca es de lo más absurdo. Menos Estado -ineficiente, corrupto, antimeritocrático- y más iniciativa individual, ése es el camino.
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