Voy a deciros algo que igual os sorprende. Es posible que incluso vosotros lo pensaseis en su debido momento y que, por el motivo que fuese, optaseis por callaros. Sabéis que yo no, así que ahí va.
¿Preparados?
Venga, ahí va:
En el mundillo de las letras hay mucho gilipollas.
Sí, esto es lo que pienso. No sé hasta qué punto es verdad porque no me he puesto a sacar una estadística, pero mi percepción de este nido de víboras de gente que (dice que) escribe es esa. Un gilipollas más y esto se hunde como la puta Atlántida.
Vengo pensando en esto desde que me acordé el otro día de un post que escribió un amigo hará cosa de un año, en el que denunciaba esto mismo. En el que él mismo comentaba cómo hay gente que (reproduzco libremente) se cree mierda y no llega ni a pedo por el simple hecho de escribir. Ya no hablo de publicar, ojo (que sí, que algunos en el momento en que ven su nombre en una librería ya parecen creerse los reyes del Mambo, que también los hay, y a patadas), sino por el hecho de plantar sus huevos en un texto y hacer que de ahí salga algo.
Escuchas a más de uno y parece que lo ha cagado el mismísimo Apolo.
Y es que esto es un poco como lo que comenté en un post anterior acerca del mundo de los frikis: está el que tiene una inquietud, lo que es muy honrado, y la persigue del modo más decente posible, y está el payaso que tiene que convertir toda puta cosa que hace en una declaración de intenciones. En una causa que abanderar. En un sistema de creencias por el cual juzgar al de al lado. Como decía un sabio amigo (al que creo que cité con anterioridad), "el tonto de turno al que le daban hostias en el colegio y que, al crecer, no lo ha superado: se ha encerrado en una burbujita de cristal desde la que despreciar a todo lo que se menea".
La clase de seres que antes de mataban a pajas pensando en Lara Croft, y ahora lo hacen con Sylvia Plath.
La clase de seres que antes de mataban a pajas pensando en Lara Croft, y ahora lo hacen con Sylvia Plath.
Aquí, Lara Croft.
Aquí, Sylvia Plath.
De leer comentarios de gente que se piensa que esto de leer o escribir es como formar parte de una Élite de Elegidos. De que el Autor es diferente a cualquier otro ser humano, que no come, SE INSPIRA. No caga, CREA. No folla...
...
Vale, con respecto a esto último no tengo nada que decir.
Lo peor de este tipo de actitudes es que el ser humano, además de ser (según mi criterio) soplapollas por naturaleza, es gregario como él solo. Si viviésemos en una sociedad medianamente inteligente, a criaturas así no se les haría ni puto caso; todo lo más, ni siquiera se les tomaría mucho en serio. En una sociedad de culto al cretino lo que se hace es fundar camarillas donde lo que tenemos es chupapollismo mutuo. Verdaderos meapilas le conceden el beneficio a otros meapilas de honrarles con su presencia. Tras un par de mamadas verbales (no entro en las físicas, cada uno desfoga como le da la gana), entran en simbiosis y se dedican a ver a todos los demás como "inferiores". Como "esos", que no dan la talla. Que no han leído las obras completas de Alfred Cipoteski. ¡Por Dios! ¿Cómo es posible semejante blasfemia? ¿Cómo se puede ir por la vida sin haber leído a semejante genio?
No importa que a semejante genio no lo conozca ni su puta madre y que sea un lector de minorías. En realidad, eso es lo que estos seres buscan, sentirse DIFERENTES, aunque eso suponga tratarse un tostón macabeo que no le gustaba ni a la señora de Cipoteski.
Testimonio de la señora de Cipoteski: "¿Mi marido? Mi marido era un puto plomo, cuando tenía insomnio le pedía que me leyese sus ensayos sobre la naturaleza humana para dormirme".
Este, amiguitos Distópicos, es uno de los quids de la cuestión: el de sentirse DIFERENTES y propagarlo como una puta gonorrea. No basta con serlo sino de que todo el mundo se entere. No es suficiente que te guste una cosa rara, tienes que recordarle a los demás lo especial que eres por amarla y reírte de ellos, ya no por no compartir tus gustos (¡Herejía!), sino por no conocerla siquiera.
Pongo el caso de cierto profesor que tuve. Un profesor que, académicamente, era muy bueno, pero en el plano humano pecaba de eso a lo bestia. Del que te llegaba diciendo "Esto se ve claramente en tal película del año 31", y luego hacer un comentario snob del tipo "Pero vosotros qué vais a saber". Entre paréntesis, "Porque sois todos una tanda de incultos anormales que no tenéis interés en las cosas buenas" ("=las que me gustan a mí y no otras")
Pongo el caso de caballeros que miden a los demás autores en función de lo que hayan publicado... pero obviando el hecho de que ellos mismos lo mismo no han publicado más de un libro o dos, y quedando a la altura del betún en comparación con otros que han sacado al mercado ya casi media docena de libros y que, ya no es que no alardeen de ello: es que ni te enteras de que lo hayan hecho a menos que les preguntes.
Pongo el caso de caballeros que miden a los demás autores en función de lo que hayan publicado... pero obviando el hecho de que ellos mismos lo mismo no han publicado más de un libro o dos, y quedando a la altura del betún en comparación con otros que han sacado al mercado ya casi media docena de libros y que, ya no es que no alardeen de ello: es que ni te enteras de que lo hayan hecho a menos que les preguntes.
Una actitud respetuosa y digna, donde las haya. Llamadme radical, pero mi concepto de cualquier persona con un mínimo de educación, si ve que está hablando de algo y tiene al personal perdido (no es tan raro si tienes aficiones poco comunes) es bajarte del pedestal y decirle al personal: "Venga, os pongo en materia: esta peli del 31 va de esto, de esto y de lo otro". No cuesta nada, puedes captar el interés del interlocutor (la comunicación va precisamente de eso, en que tu mensaje se haga entender) y de paso te las apañas para llevarte bien con otros humanos, que no cuesta tanto, coño.
Pero no.
El objetivo de la comunicación en situaciones de pedantería absoluta no es usar tu información y compartirla con otros, al tiempo que absorbes información de otros. Lo que se tiene como meta aquí es (metafóricamente) sacarte la picha y alardear de lo grande que la tienes, esperando que los demás hagan una O con la boca y se la meneen pensando en ti, mientras piensan que ojalá alcanzasen solo unas migajas de tu conocimiento.
"¡SE HA DIGNADO A SALUDARME! Eso quiere decir que estoy más cerca de formar parte de su Elitista Círculo Personal, ¡Ya puedo irme a la cama contento!"
Y, ¿qué pasa si no casas con ese credo? ¿Qué sucede si no eres digno de la atención de esos seres? Pues lo típico que sucede en cualquier colectivo minoritario que basa su ideología en detestar al vulgar mundo que no les entiende, apoya o les lame el culo: ignorancia, ostracismo, desprecio.
Una contradicción curiosa, considerando que podríamos pensar que el Cultureta aspira a que todos tengan los mismos gustos que él.
Ni de coña, porque si lo hicieran, sería una tendencia mainstream, poco alternativa. Y hay que ser diferente por putos cojones.
Una contradicción curiosa, considerando que podríamos pensar que el Cultureta aspira a que todos tengan los mismos gustos que él.
Ni de coña, porque si lo hicieran, sería una tendencia mainstream, poco alternativa. Y hay que ser diferente por putos cojones.
Así es como está el patio: unos viven en su Matrix, mirando por encima del hombro a todo lo que se les pone por delante, pensando que no existe nada por encima de Ellos. Que han alcanzado el puto Olimpo, pero que en el fondo, no deja de ser un complejo de Peter Pan que igual se hubiera curado a tiempo con un par de bofetadas bien dadas.
Puede que alguno incluso se las llevase, ahora que lo pienso.
El ser humano, como digo, tiende a ser gilipollas por naturaleza y, en lugar de espabilar como un perro de Pavlov ante un estímulo, lo que hace es justo lo contrario.
Sí.
Volverse más gilipollas aún y usar esa bofetada como excusa para trabar venganza.
"Por la bofetada que recibí, me pienso volver más pedante aún. Pobre del que me encuentre".
Como en aquella canción de Rosendo, se convierten en chicos impertinentes y se les tiene que notar, mucho más.
Qué queréis que os diga, amiguitos: yo estoy ya de esta actitud hasta los mismísimos. De que un tío te mire como si fueras mierda porque no has visto ni una película de cine conceptual de Karajistán... pero luego resulte que tú le hables del Smoke on the Water y no tenga ni puta idea de lo que es. En otras palabras, que lo suyo SÍ es cultura y todo lo que a él no le guste, son paridas insignificantes.
Payasos que se creen con derecho a adueñarse del concepto de arte.
Cretinos redomados que encima tienen los cojones de establecer todo un baremo y una escala social en base a lo que ellos molan y a la escoria insignificante que son los que le rodean.
Gente que se cree mejor porque han leído más, como si eso fuese automáticamente un signo de inteligencia (leer más no te vuelve más listo, que se lo digan a los seguidores de Dan Brown: son millones en el mundo y dudo que TODOS sean condenadamente inteligentes) o de sabiduría (claro que sí, si te lees el Mein Kampf y sacas ideas de él este teorema queda totalmente demostrado), o incluso de categoría moral: "Si la gente leyese sería mejor persona".
Los cojones.
Los putos cojones.
El que es un hijo de la gran puta lo va a seguir siendo, se lea lo que se lea. Echad un vistazo en universidades y demás y haced un cálculo de la valía moral de profesores, doctores y otros seres. Lo mismo os echáis las manos a la cabeza.
Lo mismo resulta que el nivel cultural de cada uno no tiene absolutamente nada que ver con su calidad humana.
Expresión típica del Homo Pedantis Vulgaris.
Algunas de las frases que le reconocen:
"Yo no veo tele, no quiero contaminarme de la cultura de masas"
"Como decía (inserte aquí tío muerto)..."
"Esto no es arte, por tanto es mierda".
No hay nada como despreciar al prójimo, amigos Distópicos, y ya no solo en el mundo literario (lo he mencionado para tener un círculo en el que centrarme, pero el ser humano en cierta medida es así, siempre y cuando tenga un conocimiento del que alardear: se ve en todos los contextos artísticos, filosóficos o académicos). Meted la cabeza por ahí y echar una mirada, que podéis flipar.
En despreciarlo, en medirlo y en ponerlo en nuestro rasero personal: puteemos a los que no les gusta leer, venga. Llamémosles incultos y gilipollas, que a lo mejor ellos nos dan lecciones en base a los documentales que hayan visto (eso también es cultura, a ver si espabilamos), las obras de teatro que hayan ido a ver o incluso las películas que se hayan tragado.
Insultemos a aquellos que no siguen la cultura de minorías (cuanto más minoritarias y marginales, mejor), y asumamos que absolutamente toda la cultura popular es insulsa y mala, aunque no hayamos visto una película recién estrenada en veinte putos años.
Discriminemos géneros por no ser lo bastante artístico, como ha venido sucediendo desde el mundo académico y crítico con la fantasía y la ciencia-ficción, tratados como los "hermanos tontos" de la literatura, y riámonos de autores que escriben sus obras enmarcándose en ellos.
Ofendamos a los otros por sus gustos porque, según muchos de estos pseudo intelectuales, si te gusta leer no te puede gustar el fútbol (¡PROHIBIDO!), ni los videojuegos ni nada que no sea estrictamente ultra-cultural (o cultureta, mejor dicho).
Discriminemos géneros por no ser lo bastante artístico, como ha venido sucediendo desde el mundo académico y crítico con la fantasía y la ciencia-ficción, tratados como los "hermanos tontos" de la literatura, y riámonos de autores que escriben sus obras enmarcándose en ellos.
Ofendamos a los otros por sus gustos porque, según muchos de estos pseudo intelectuales, si te gusta leer no te puede gustar el fútbol (¡PROHIBIDO!), ni los videojuegos ni nada que no sea estrictamente ultra-cultural (o cultureta, mejor dicho).
Practiquemos el noble arte de la masturbación a base de mirarnos al espejo o a nuestra biblioteca y riámonos de los que no han tenido la suerte o el dinero de buscar todo lo que hemos buscado nosotros. Escudémonos, pues, en nuestro propio sentimiento de inferioridad y revistámoslo de esa superioridad condescendiente. Miremos a los demás agarrándonos la picha y pensando en el último poema de Chupapoyanski que nos hemos comprado por Internet. Incluso podemos hacer oscurísimas referencias en nuestras conversaciones para demostrar que tenemos el conocimiento y que lo usamos simplemente para sentirnos superiores. Que no somos como las demás cucarachas que viven en la ignorancia.
Incluso podemos crear nuestro propio colectivo, llamándonos hipsters, gafapastas, gamers o demás términos mamarrachiles; vayamos con el rollito retro, pensando que hemos inventado algo. Compremos vinilos por dar por culo e ir de diferentes, ya que hace veinte años que dejó de ser un formato comercial, y además argumentemos que es que como "nos gusta la música de verdad la apreciamos como se merece". Compremos pósters de pelis que no hemos visto pero que son "iconos". O de pelis icónicas que sí hemos visto, que en el fondo nos parecen una puta mierda, pero que no podemos reconocerlo, vaya a ser que nuestra imagen de cultureta se vaya a hacer gárgaras.
Pongámonos adjetivos contradictorios tales como "No soy capaz de encontrar una palabra para definirme", pero vistamos todos con las mismas pintas de retro-capullo sacado de una cadena de montaje.
Filosofemos en modo tertuliano de Garci, aunque en el fondo no tengamos ni una opinión definida, pero hablando de tíos que llevan muertos doscientos años; no nos olvidemos de citarlos constantemente, que se tiene que notar que somos cultos.
Puteemos a todo recién llegado al mundillo, diciendo que "No encaja" o que "Pretende ser uno de los nuestros, pero que se ve a la legua que no es más que una pose" (claro que sí, todo el mundo se muere por ser gamer, no te jode), que "Están en esto por la moda".
Y tú no.
Ya.
La imagen que aquí se muestra en realidad no ha sido idea mía. He visto la descripción en otro blog y me ha parecido que cuadra perfectamente con lo que quiero decir. Gracias a su autora.
No nos olvidemos de decir que nuestros gustos personales (TODOS) son de una calidad excelsa, que rehuímos de las convenciones sociales y que todo lo que está más allá de nuestros muros es mierda. Zafio. Una simple bagatela.
La imagen que menciona una amiga en un post tangencialmente relacionado con esto, de un tío que se pasa el día bebiendo con su martini y su aceitunita, se me forma en la cabeza al pensar en esta clase de seres.
Seamos así de sabios y encontremos un modo así de elevado de sentirnos felices y de darle sentido a nuestras vidas.






8 comentarios:
Toma desahogo, ¿qué, más a gusto? jejeje Yo también tuve mi momento "aguja roja" con estas cosas, y también despaché un articulito bastante abrupto al respecto, jajaja.
Ahora estoy zen, y simplemente, me aislo selectivamente de lo que no me interesa. Es cierto que hay mucho gilipollas suelto, pero en general, por el mundo. No creo que la tasa en asuntos de literatura sea superior a la tasa global. Entre los fontaneros, no falta ni uno que cuando llega a casa a arreglarte algo, te comente que la avería es culpa del trabajo del compañero que hizo la instalación, que es una auténtica chapuza, que ya no hay profesionalidad ni decoro... blablabla.
Pero también hay gente muy maja, muy interesante, muy simpática y sobre todo, culta de verdad, de la que se puede aprender un montón y además pasárselo pipa. Yo me quedo con eso, para lo demás no tengo tiempo ni ganas. Será que me hago mayor :-)
Saludos
¡Cómo me gustan tus entradas! Me gustaría poner algo a tu nivel como respuesta pero ¡joder! es imposible.
Me encanta el blog y tengo que darte la razón en muchas de las cosas que dices, aunque como comenta Gusapira, en estos mundos hay de todo, ¡incluso gente simpática y nada anormal!
Saludos
Ole tus putos huevos.
Por supuesto, ambas tenéis razón. En un momento de desvarío total he mencionado en el artículo que esto se aplica a casi todos los ámbitos; simplemente lo relaciono con el de la literatura por ser el que tengo ahora mismo más de cerca...
Y aunque no os lo creáis, yo ando superzen también. Pero me gusta agitar un poco las conciencias y demostrar al mundo que vivimos en una sociedad de hipócritas que es para mear y no echar gota!
Con respecto a lo que dices, Lucía: no es cuestión de "estar a la altura". Responde lo que quieras, que para eso está habilitada la opción de comentarios. Esto es un lugar para que opines, no para que yo haga de Risto y me ponga a ver qué comentarios se parecen más a lo que suelto yo ;)
Era broma XD
En serio, me encantan tus entradas.
Es que,como bien dices, parece que si no escribimos ensayos filosóficos o poesía contemporánea, si nos dedicamos a la fantasía o simplemente la leemos, ya por eso somos menos, y eso ya cansa¬¬
Que igual ese libro de vampiros que leo tiene más trasfondo o me aporta más (ya sea diversión u horas de evasión) que diez tomos enciclopédicos.
Así que de nuevo reiterar que te sigo y que mola tu espacio.
Besosssss
Y yo te lo agradezco enormemente, Lucía :)
Muchas gracias, Lury. Mis putos huevos también te lo agradecen jajajajajajaajaj
Yo escribo, y me considero una escritora (aunque no haya publicado nada). Y escribo por gusto, porque me apetece plasmar mis ideas en un papel, o en el disco duro del ordenador en la mayoría de los casos. Pero cuando la gente me pregunta qué escribo y les contesto que es novela romántica, viene la respuesta.
"¡Ah! Cosas de amor, vaya gilipollez", me dicen con cara de asco.
Si, es probable que sea una gilipollez, pero soy capaz de escribir un mensaje de texto sin faltas de ortografía, con todas sus letras y sus tildes.
¿Soy una cultureta por eso? No lo sé... Desde luego, yo respeto por completo los gustos de los demás, hasta que los demás empiezan a denostar los míos. Entonces es cuando me cabreo y me pongo en modo "divina". Normalmente no consigo nada, aparte de dejar como paleto inculto a alguno de mis detractores, pero me quedo muy a gusto.
Si alguien no quiere que me meta con él, que respete mis ideas y mi espacio, y no se meta conmigo.
A veces, sacar la faceta "cultureta" viene bien como táctica defensiva...
Todos usamos tácticas defensivas en un momento u otro de nuestras vidas; no es que lo justifique o defienda, sino que diré más bien que me parece comprensible en esta sociedad de mordedura a la yugular constante. Quizás es más molesto cuando alguien usa ese tipo de tácticas en plan ofensivo, directamente usando el desprecio sobre aquellos a los que considera "diferentes"...
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