No tardará en volver a hacerlo, señores. Pocas veces una persona que no conozco me causa tanta rabia y repulsión como esta tipa. Usaría términos más contundentes, pero en esta era de represión, demagogia y lagrimitas de cocodrilo ante las críticas mejor me libro de problemas. Paso de cagarme en la puta madre de una persona que ha prostituido su profesión. Se ha prostituido a sí misma como artista y como persona y que se ha dejado embaucar por las repugnantes fauces de la política.
Seguramente, volverá a hacerlo.
No tuvimos bastante con que esta señora censurase una de las entregas de la serie Saw (sin verla) porque le salió de su santo kiwi. No tuvimos bastante cuando se sacó del mismo la ley que "para prevenir la piratería" bloqueaba servidores que enlazaban con páginas extranjeras, asemejándonos cada día más a la "libertad de expresión y comunicación" que se respira en países tan sumamente democráticos como China.
Ahora resulta que la fiscalía va y arremete contra un director de cine en Sitges, porque el contenido de su película es pornografía infantil. Tenemos una ministra de InCultura que, no sólo hace gala de un caso extremo de esquizofrenia, al no distinguir lo real de la ficción. Ahora también unos fiscales que no saben siquiera que la pornografía es aquella que muestra escenas de sexo explícito.
Pero, ¿para qué necesitan ellos saber nada? Tienen poder. El mismo poder que ha obtenido a base de venderse, como la Mujer de Babilonia de la que nos habla el Apocalipsis. Y con ese poder no necesitan más que usar sus Tijeras y cargar contra todo aquello que detesta: en este caso, el cine más o menos polémico o más o menos extremo.
"Chas, chas!!! Que vooooyyy!!!"
Censurar películas. Como si ella fuese una santa. Como si ella misma no mostrase a jóvenes amancebándose unos contra otros. Borrachos. De fiestón. Tomando más drogas que Ozzy Osbourne en sus tiempos mozos. Como si ella misma no hubiese echado al barro la sagrada profesión del Artista (escritor, dibujante, músico, escritor de cine, lo que queráis) al subvencionar con dinero del Estado sus propias películas. No, pero ella puede hablar. Ella está en posesión de la verdad. Ella jamás se equivoca. Es el puto Dios hecho pellejo y hueso, que ni se ruboriza cuando el presidente de la Academia de cine, sintiéndose traicionado por su más que discutible labor, cada vez más represiva, dimite en sus narices y le dedica un discurso que deja muy claro que el mundo artístico está cambiando. Que o nos ponemos las pilas todos o que la difusión de nuestra película se irá a tomar por el mismísimo culo.
Pero eso a ella le soba su Real Raja. A ella y a los listos de sus amiguitos, demagogos y puritanos por doquier. Porque ella tiene sueldo vitalicio. Porque a ellos no le tose ni Dios. Porque gracias a las lamidas vaginales que le dedican sus compañeros de partido y simpatizantes ella ya tiene más que suficiente para satisfacer su ya henchido ego. Gracias a eso, se ve respaldada y se cree con derecho a decirle a la gente lo que puede y no puede ver. A tomar por culo los valores democráticos que se supone que defienden. A la mierda con la capacidad que tiene el pueblo para elegir. Ellos ordenan. Ellos mandan. Y los demás, pobres votantes (o no votantes, simple pueblo llano), nos tenemos que joder con sus decisiones. Con su constante impertinencia. Con su chulería insoportable que hace que a muchos nos entren ganas de hacer como en Egipto, como en Sudán, o incluso en Islandia (cosa que no ha trascendido apenas a la prensa, ¿por qué será? ¿Acaso da miedo que un gobierno en pleno dimita? ¿Que eso se repita en otro país europeo?)
Estamos hablando de censura. Sí, amigos Distópicos. Censura. Ni democracia, ni libertad de expresión ni pollas untadas en manteca colorá. Si un colectivo de soplapollas ve una peli y decide que el resto de la gente no puede verla porque a ellos no les sale de los cojones, es censura. Aquí no vale reirnos de los americanos (la película a la que me refiero, A Serbian Film, será distribuida en Estados Unidos con recortes... algo menos de lo que probablemente pasará aquí si la fiscalía es tan demagógica como parece). Y hablamos de un país que tuvo que proponer el 555 en los teléfonos de las películas porque había gente que llamaba a los números que salían. Un país que es experto en prohibir cosas. Pues bien, les hemos ganado. Ahora nos vamos a reir de nuestra puta madre, para que veáis.
Me comenta un amigo y colaborador asiduo de Rumbo a la Distopía que la película en sí es una mierda como la copa de un pino. Por mí, vale. No pienso ni discutirlo ni suscribirlo. Por mi parte, me parece una opinión más que respetable, teniendo en cuenta que los argumentos que plantea me parecen lógicos y razonables (de hecho, yo mismo pienso que el hacer cine por el mero hecho de provocar es hacer el gilipollas, pero otros pueden verlo de otra manera). Unos pueden estar de acuerdo, y otros no. Aquí no se está defendiendo la impresionante calidad de la cinta ni su fuerza narrativa. Ni siquiera que el contenido de la película sea apto para todos los públicos, o para los estómagos mas cafres del planeta. Aquí lo que se está defendiendo es que otra gente, al igual que este amigo, puedan verla y flipar con ella o cagarse en la madre del director por cenutrio. Pero que al menos haya una oportunidad de poder tener una opinión.
Y es que ahora vamos de puritanos. Porque a alguien se le ha puesto en los huevos decir que somos un país católico, meándose en el principio de Aconfesionalidad que se refleja con toda claridad en la Constitución del país y en los principios democráticos con los que los políticos de una y otra rama se pajean constantemente. Estos catolicuchos de mierda (porque el verdadero Cristianismo se basa en el respeto, y el que diga lo contrario que venga a contradecir unos cuantos años de educación católica que he recibido) van por ahí en posesión de la verdad, condenando al Infierno a todo aquel que no piensa como ellos y formando sus asociaciones de Padres y Defensores de la Moral, que presionan a los medios, a los jueces o a los fiscales para que retiren según qué cosas. Son de los que dicen implantar unos valores, que en realidad son más falsos que Judas. Los Amos del Miedo (ver el post de este blog titulado Hablemos del Miedo para mayor información) La gente que habla de castidad y esas mierdas, pero miran para otro lado cuando algún hijo de la gran puta se la mete (de verdad y no en una película) a un crío en una sacristía. Eso no es censurable, ¿verdad? Con esos tíos miráis para otro lado. Los justificáis. Incluso os hacéis las víctimas diciendo que es que se sentían tentados, o mierdas aún más grandes como algo que escuché una vez acerca del amor hacia los jóvenes por parte de no sé qué obispo.
"Dejad que los niños vengan a mí" es una frase que más de uno ha tomado en un sentido un poco retorcido...
Estos católicos de medio pelo, que son los que miden a la gente por su dinero (ellos se consideran cristianos, para mí son unos putos fariseos) son los que se ponen a ver películas y van por ahí diciendo que no, que eso es inmoral. Que incita a tal o cual cosa.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Igual es que se piensan que todos los demás somos unos reprimidos y que nos vamos a sentir motivados a matar gente sólo porque veamos que un ACTOR, un PERSONAJE, lo hace en una PELÍCULA. Pongo estas palabras entre mayúsculas por si alguien no se ha enterado aún de que una película NO es real. Lo que ves no es cierto. La gente no muere en las pelis, salvando accidentes. No ves asesinatos, violaciones, ni siquiera palizas en directo. Más esquizofrenia.
Ya se ha hablado de censurar cuentos infantiles porque muestran unos valores "atrasados y misóginos". Y sin embargo, no han pensado nunca en censurar la Biblia por mostrar intolerancia con otras tendencias sexuales (la destrucción de Sodoma y Gomorra), con otras creencias (el odio contra los adores de Baal cuando Moisés baja del monte tras haber recibido las Tablas de la Ley), el genocidio (la Inundación, las Siete Plagas, nuevamente la destrucción de Sodoma y Gomorra), la misoginia (la figura de Eva como criatura creada para "obedecer" a Adán y responsable de todos los males, o el papel pasivo de la Virgen María que nunca tuvo ni voz ni voto ante eso de parir al Mesías), la violencia extrema o el linchamiento (el Martirio de Cristo y su Crucifixión). Venga, echadle cojones y protestad en contra de eso. ¿O es que para eso sí que miráis hacia otro lado?
Ya se ha hablado de censurar cuentos infantiles porque muestran unos valores "atrasados y misóginos". Y sin embargo, no han pensado nunca en censurar la Biblia por mostrar intolerancia con otras tendencias sexuales (la destrucción de Sodoma y Gomorra), con otras creencias (el odio contra los adores de Baal cuando Moisés baja del monte tras haber recibido las Tablas de la Ley), el genocidio (la Inundación, las Siete Plagas, nuevamente la destrucción de Sodoma y Gomorra), la misoginia (la figura de Eva como criatura creada para "obedecer" a Adán y responsable de todos los males, o el papel pasivo de la Virgen María que nunca tuvo ni voz ni voto ante eso de parir al Mesías), la violencia extrema o el linchamiento (el Martirio de Cristo y su Crucifixión). Venga, echadle cojones y protestad en contra de eso. ¿O es que para eso sí que miráis hacia otro lado?
La destrucción de Sodoma y Gomorra. Para muchos, un mito; para otros, fue verdad. Curioso que los que piensan esto último voten por censurar historias ficticias por mostrar valores nada correctos y no decidan censurar una historia que propugna la intolerancia, el genocido y la mala leche más absoluta. ¿Dónde está la coherencia?
Si amas el cine, te das cuenta de que precisamente la mentira que es, es el quid de su encanto. Saber que vas a ver una peli y que ahí realmente no está sufriendo nadie. Ni la chica va a morir cayéndose de un acantilado, ni su padre ha sufrido un terrible infarto. Ni siquiera el malo muere de verdad, aunque desees que lo merezca. Es una mentira a la que acudimos voluntariamente y que participamos de ella.
Pero aquí llega la Señora de las Tijeras (o llegará, mejor dicho, en el momento en que la fiscalía diga que la película debe ser prohibida) y sus amigos los Amos de Títeres diciendo que no. Que no podemos pensar por nosotros mismos. Que eso no debe verlo nadie. Sin turno de réplica. Volviendo a eras más oscuras contra las que todos despotrican.
Como digo (y apuntan más colaboradores habituales de este blog), si la película es una mierda, si busca el morbo y la polémica, quien debe darle la patada en el culo es la gente no yendo a verla. Pero en ningún caso esto debe justificar una censura. Nadie debe decirnos lo que se debe o lo que no se debe ver.
Como digo (y apuntan más colaboradores habituales de este blog), si la película es una mierda, si busca el morbo y la polémica, quien debe darle la patada en el culo es la gente no yendo a verla. Pero en ningún caso esto debe justificar una censura. Nadie debe decirnos lo que se debe o lo que no se debe ver.
Tijeras por un lado, títeres por otro...
Vamos más allá entonces, recogiendo opiniones que he leido por ahí y que suscribo al cien por cien: detenemos entonces a Anthony Hopkins por apología del canibalismo, ¿verdad? Podemos detener también a Kevin Bacon por haber abusado sexualmente de Bradd Pitt y sus amigos cuando eran niños. Incluso venga, vamos más allá. Podemos detener Schwartzenegger por regicidio en Conan el Bárbaro. O incluso por violencia de género en Terminator III. ¿Nadie ha pensado en detener a Antonio Resines por provocarle el aborto a una embarazada en Celda 211?
Ah, pero es que el tema es que salen niños, ¿no? Cito más títulos: Trainspotting (un bebé con la cabeza al revés). Drácula, de Coppola: tres vampiras se comen a un recien nacido. El Exorcista. Una niña poseida (que el Vaticano interponga una demanda contra Satán, por favor, que es muy malo y se lo merece). Me remito nuevamente a Sleepers. Mystic River. La chica de al lado. Los pilares de la Tierra. Lolita. Historias buenas, muy buenas, regulares, mediocres, malas o sublimes que hoy en día sería imposible que se publicasen o se distribuyesen sin ser prohibidas o recortadas a golpe de tijeretazo limpio. Pensad en qué será lo siguiente si les dan la razón: podrán prohibir entonces clásicos como La Letra Escarlata (porque muestra un adulterio, o lo que los puritanos consideraban adulterio); Otelo, porque podría incitar a la violencia de género; El Paraíso Perdido por mostrar un poema en el que el protagonista es Lucifer. Películas como Taxi Driver podrían aparecer censuradas por mostrar a Robert de Niro con una Jodie Foster (prostituta, por Dios!!!) de unos trece años. O bien volver a censurar Mandingo por mostrar una relación sin previo matrimonio.
Pensad en eso.
Pensad en eso.
La hipocresía es precisamente esa: rasgarse las vestiduras diciendo qué malos que son los otros, pero al mismo tiempo dándole pasta a los críos para que vean cualquier cosa en el cine, sin importarles una mierda dónde coño se meten cuando salen (recuerdo un grupo de macacos de 13 años pidiendo entradas en mi ciudad para ver Eyes Wide Shut. Fue la propia taquillera la que les recordó la calificación por edades, no sus padres, porque... oh, sorpresa. No estaban allí para decir nada. Igual muchos de ellos estaban más pendientes protestando en pro de derechos de sus hijos, mientras estos estaban intentando ver una peli de tetas en el cine, qué risa, ¿verdad?)
Decir que el cine es malo es una mentira de cojones. Pero lo mejor es que los mismos que lo dicen son aquellos que permiten que sus hijos vean en el telediario a las putas tres de la tarde cómo le dan matarile a una señora en Alcobendas a puñalada limpia o cómo los israelíes se lían a hostias entre ellos a tiro limpio. Ahí la gente que palma es real. Y contra eso no se hace nada. Que no me vengan a hablar de protección del menor ni putas hostias.
El fin no justifica los medios. Como ejemplo, recordad que la madre de Carrie también quería "proteger" a su hija. No os cuento cómo se lo montó...
Y es que estas cosas hacen que se me inflamen las tripas de un modo brutal. Medio planeta abogando por la protección de sus hijos y resulta que ni siquiera los cuidan ellos: los ultraconservadores tienen niñeras que lo hacen por ellos mientras éstos están ocupados en comprarse un traje nuevo para ir a misa; otros no llegan a tanto y sencillamente los aplatanan delante de la tele mientras ellos están en el curro.
La tele haciendo su agosto, por otra parte: mostrándonos gente cuyo mayor éxito en la vida es no haber dado un puto palo al agua, pero basta con haberse metido en un reality, haberle comido la polla a un actor porno cubano o sencillamente por gritar la hostia de fuerte en un programa que se emite a las cuatro de la tarde. Para justificarse, mierdas del calibre de "horario infantil" y "horario protegido". Por mis cojones.
Aquí es cuando me pongo carroza y digo que mi generación no estaba tan "protegida" y los casos de gilipollez crónica eran mucho menores: a las 6 de la tarde echaban el puto Barrio Sésamo y dibujos animados por un tubo. Puede que fuesen más o menos "culturales". Puede que sus valores fuesen más o menos cristianos, pero os aseguro que no había tanta censura, ni una panda de hijos de puta cuyo mayor problema en la vida es la falta de sexo y un exceso de tiempo libre que se dedicase a decirnos lo que podíamos o no podíamos ver. En líneas generales, todos sabíamos distinguir la realidad de la ficción y no pasaba absolutamente nada, o al menos nada que no pudiese pasar en cualquier época.
Y es que es muy bonito echar la culpa a los demás, cuando ves que tus ejemplares hijos se convierten en unos balas perdidas porque no has estado ahí para escucharles. Para preocuparte de que puedan tener algún problema. No, es más fácil decir que han fallado los demás. Que la culpa es de la tele, de los profesores y de un señor que pasaba por la calle.
Pues a esa gente es a la que escucha nuestra Amiga de las Tijeras. A esos y a los que piensan que la cultura debe ser de pago. A esos que envían a sus siniestros agentes a infiltrarse en todos los sectores de la sociedad para que paguen, paguen, paguen, todas las multas y más que a ellos se les pongan en los cojones porque van de protectores del artista.
Y una leche, protectores del artista.
Por eso músicos, escritores o pintores de todo el paìs tenemos que buscarnos la vida por nosotros mismos, ¿verdad? Porque vuestra industria de mierda es tan asquerosamente endogámica que el nivel de comidas de rabo para hacerse un hueco es tan asquerosamente grande que, o te partes mucho los cuernos para darte a conocer o te comes un mojón. Y no me digáis que no sé de lo que hablo. Precisamente conozco gente metida tanto en el mundo de la música como en el de la escritura y sé de buena tinta que la mitad de las veces no importa que seas un artista excepcional. Ni siquiera uno bueno. Es cuestión de suerte, de caer bien y de tener los contactos adecuados. De tragar una cantidad de mierda que sólo tu perseverancia y tu fe en ti mismo evita que te mueras de asco y que acabes dejándolo para ponerte una camisa blanca y acabar confinado en una puta oficina de ocho a tres. ¿A quién coño estáis defendiendo entonces, me lo podéis explicar?
Ah, no, a estos no los protegéis. A estos los multáis. ¿Será porque no tienen acciones en vuestras casas de discos?
Aunque igual eso es lo que quieren. Como en Fahrenheit 451, igual es que el objetivo es hacer que los creadores vayamos desapareciendo poco a poco, desanimados. Enmudecidos. Censurados. Así tendréis un mundo poblado por ovejitas que digan "beeee beeee" a todo cuanto digáis.
Pues yo os digo una cosa: olvidaos.
Meteos las tijeras por el culo.
Muchos de nosotros seguiremos pensando por nosotros mismos.
Veremos lo que queramos ver (o lo que nos dejéis ver), pero no tenemos por qué defender moral alguna.
Y sí, seguiremos pensando que aquellos que nos imponéis vuestros nobles criterios no sois más que una panda de lavadores de cerebros.
No pensamos rendirnos.









7 comentarios:
Dicho con palabras muy fuertes, sí, en un tono de evidente rabia, pero tan ciertas como que somos muchos los que pensamos igual. Bravo, amigo Javi, aunque este exceso de rabia no sirva nada más que para tu satisfacción personal, como quien se desfoga contra un saco de boxeo.
Pero ahí queda. Lo suscribo completamente.
Gracias a ti por tu colaboración, como siempre, Alejandro. Tomo nota de lo comentado en Facebook acerca de que la Ministra aún no ha tomado cartas en el asunto (pero me temo que lo acabará haciendo)...
Hace unos dias y asqueado de tanto Angel Sala por aqui, Gonzalez Sinde por alla y A serbian film por mas alla, me prepare mi salon para un sesion de cine a las 23h aproximadamente me sente y presione el boton de mi Hard Disk y comenzo un desfile de imagenes que su unico proposito era el de escandalizar a las masas, asi que aguante estoicamente los 104 min que dura la cinta y despues de verla plasme esto en mi muro de Facebook : Despues de ver "A serbian film" me da la sensacion de que el director, guionista y protagonista (Srdjan Spasojevic) se dedico a ir por Psiquiatricos y Penitenciarias a preguntar a los Psicopatas mas perturbados lo que hicieron. Por que si no, no entiendo como alguien tan enfermo puede ir por la calle, La peli es una Mierda que quiere ser HiperGore y solo resulta ser un compendio que imagenes asquerosas y enfermizas.
Lo que mas me toco la moral es que el director jugara la baza que nisiquiera Pier Paolo Pasolini en su Saló o los 120 dias de Sodoma, se atrevio a jugar la del abuso de los niños, vale si ahora saltara el que me diga que los protagonistas que son salvajemente ultrajados, torturados, vejados y violados eran adolescentes pero no estoy hablando de jovencitos/as semi desarrollados, si no de niños de 5 años o recien nacidos. El triple responsable de dicha desfachatez hecho pelicula se escuda en la excusa facil de que el protagonista pasa por un mal momento economico, que tiene que mantener a su familia (esposa y un hijo pequeño) y la adiccion al alcohol que padece, perdido su estatus de super Pornostar en el pais baltico, el desdichado protagonista busca desesperado volver a llevar el tren de vida que llevaba anteriormente. hasta que un dia le surge la oportunidad de su vida. Pues bien aqui es donde el argumento pierde todo su sentido, ya que hay cosas que nadie y repito nadie, haria por muy desesperado que estuviera. puedes tener mas o menos estomago pero la cinta en si no vale la pena verla, la polemica solo ha servido para darle popularidad a su desconocido director y que Angel Sala director de el festival de cinema de Sitges se gane una señora sancion (de llevarse a cabo sera una de las mas duras contra un director de certamen. Pero señor Angel Sala eso de "yo solo la programe y seleccione la cinta, pero no la he visto" es como el que hace las cosas sin pensar,Que no estamos en el colegio eso de no he hecho los deberes no se va a zanjar con un tiron de orejas y de cara a la pared o de rodillas con los brazos en cruz y cargar con dos pesados libros de Religion y de Historia uno en cada brazo esos dias de inocencia ya pasaron no señor mio? No puede pretender proyectar una cinta sin saber de que va... bueno habiendo dado mi punto de vista, de como he dicho algo que no se si se puede calificar de pelicula o de ataque al buen gusto del espectador, ya que como buen cinefilo que soy respeto el cine, pero no respeto al que busca la risa facil, la violencia gratuita y el escandalizar con escenas hechas para su fin. Gracias a Rumbo a la Distopía por dejarme expresar con sinceridad, claridad y con un lenguaje lleno de rabia en un pais en el que cada dia tenemos menos oportunidades de poder ejercer dicho derecho elemental, que no es otro que el de decir lo que nos pase por la cabeza o lo que nos salga de los Cojones. Nuevamente Gracias.
Gracias, Jose. Tu crítica feroz hacia la película me ha parecido absolutamente necesaria para ilustrar este post. Tal y como hemos hablado tú y yo alguna vez, el objetivo es precisamente ese: que la gente pueda valorar si una película le gusta o no (tal y como has hecho tú en tu caso) sin que nadie de Arriba tenga que decirle si puede verla.
Y ni que decir tiene que las gracias no se merecen; me pregunto qué clase de blog sería este si luchase contra el Pensamiento Único y no permitiese a la gente expresar sus opiniones con libertad! (Siempre y cuando se respeten todas las opiniones, claro)
Jajaja, te lo tomas todo tan a pecho y tan en serio que a veces me parece estar escuchando a una especie de William Wallace. Ojo, no me río de ti, simplemente me hace gracia, incluso me enternece. Me siento muy identificado... porque yo antes también escupía mucha rabia. Aunque bueno, eso es otro tema y mejor no nos desviemos.
Efectivamente hemos tratado el mismo tema, aunque yo partí de otra premisa: hablaba con un amigo y le puse un párrado de un libro de Kundera, diciéndole que me parecía precioso. Él me dijo que le parecía horrible. Claro, él hablaba de lo que ese mensaje decía y de lo que significaba eso en la realidad (el vértigo, el miedo a la caída, el deseo a caer...), pero yo no hablaba de eso, sino del cómo lo había resuelto el autor, porque eso es la literatura. El análisis del mensaje concierne a la moral pero viene después. Él me dijo que le parecía superficial que yo me quedara en que era un "párrafo bonito" cuando decía algo tan horrible. Entonces fue cuando pensé lo que pensé y fui al blog. Y luego salió todo lo demás, porque está relacionado.
Es lo mismo que pasa con el machismo del lenguaje: la gente no distingue realidad de lenguaje y lo lleva al terreno de la política, mediante el uso de la corrección política y la doble moral (que bien has expresado con tu particular rabia), para hacer demagogia y censurar algunos derechos a los que todos deberíamos tener libre vía de acceso y de opinión, como también bien dices, para decidir si queremos eso o no, pero que al menos tengamos ese derecho.
Me parece claro, aunque lo triste es que pueda haber otras personas que no lo vean tan claro. Estos climas no solo llevan a la censura sino a la autocensura, que no sé qué es peor... Esperemos no llegar a tanto.
Jajajajaja le agradezco mucho el comentario, señor Echolls! Ahora, aquí la pregunta: ¿alguno de vosotros se ha planteado alguna vez si la rabia que destilo es verdadera? ¿Si me lo tomo realmente como algo personal, o no es más que un recurso para atacar un mundo que, más allá de odiar o amar, sencillamente no entiendo?
En cuanto a lo que apuntas acerca de la autocensura, me temo que tienes toda la razón. Es además, muy peligroso, porque de producirse un movimiento de autocensura por temor a inflamar la ira pública, volveremos a los clichés y al moralismo extremo... y se limitará la creatividad, le parezca bien a quien le parezca bien...
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