Hoy me voy a poner un poquito más serio de lo habitual. No, hoy no toca ni cachondeo ni despliegue de palabrotas ni asociaciones de palabras ingeniosas. Si esperabais algo así para el finde, lo siento. Cambio de planes.
Es que veréis, he estado pensando y, para variar, no he estado pensando en las dotes físicas de Paula Prendes o en el próximo tebeo que voy a comprarme. Como digo, hoy no toca de eso. Y es que últimamente tengo la impresión de que estoy soltando demasiados discursos, no sé si os habéis dado cuenta; de que estoy dando mi opinión constantemente sobre todo (aunque no tenga ni puñetera idea de lo que estoy hablando, cosa que suele ser bastante habitual), como si tuviera posesión de la verdad más absoluta y, a menudo, tengo la impresión de que nadie ha pedido que me pronuncie. Creo que hablo demasiado sobre mí mismo, como si no tuviera otra cosa de la que hablar. Y oye, eso me preocupa.
Pero me preocupa aún más el hecho de que, más veces de las que me gustaría reconocer, ha habido alguno que ha dicho que está totalmente de acuerdo conmigo. Y ahí es donde me cago en los pantalones.
Hace algunos años, había una campaña publicitaria de una marca de bebida en que veías el careto de Liam Neeson diciendo: "Cuando me felicitan, empiezo a preocuparme". Pues va a ser que no es una frase tan absurda como parecía en un principio.
¿Y eso por qué?
Bueno, normalmente los seres humanos solemos cabrearnos aunque sea un poquito cuando nos llevan la contra (no os pongáis bien puestos que es verdad. A todos nos ha pasado aunque sea a un nivel microscópico)... pero cuando alguien dice que suscribe todas las palabras que dices... asusta, porque sabes que eres humano. Que puedes equivocarte. Que, muy probablemente, lo que estés diciendo tenga alguna metedura de pata por alguna parte. Eso de que llegue alguien y te diga "tienes razón en todo" hace que le des vueltas a las cosas. ¿Le he comido el coco a la otra persona para que no vea absolutamente ningún punto negativo? ¿Es esa persona incapaz de ver las incoherencias que acabo de soltar una detrás de otra? ¿Quién está más loco: el loco o el loco que hace caso del loco?
Y es que cuando te has criado en un colegio religioso y estudias, por un lado, lo que es la vida de un Mesías (al que todo el mundo hacía caso y la gente que tenía alrededor pensaba que lo que decía estaba muy bien) y, por otro, Historia y ves la que se lía poco despúes precisamente por el mismo tipo, es cuando esas cosas empiezan a reconcomerte un poco por dentro. Últimamente he dado demasiados consejos, y le he dicho a la gente, si no cómo tiene que vivir, cómo pensar para vivir mejor. Ja. Como si yo hubiese solucionado mi vida. Como si estuviese en una posición moral superior. Como si hubiese alcanzado la puñetera felicidad.
Y aquí todos sabemos que eso es una mentira como un piano. Ni yo ni nadie es feliz, ni tiene la varita mágica para hacer de su vida el País de las Maravillas (a menos que eso implique volverse loco, pegarle a las drogas psicotrópicas o ambas cosas a la vez, claro). Y menos yo. Todavía sigo preguntándome por qué entonces nadie me ha dicho que me meta la lengua en el culo y me quede calladito de una puñetera vez, en serio. Me lo habría merecido.
Vamos a ser honestos, ¿por qué no? Este es uno de los blogs menos leídos de la red, así que da un poco igual. No soy superior. Qué puñetas, no creo que sea más que cualquier tío que os encontréis en el autobús. Mi CI no es nada del otro Jueves, aunque la gente emita el rapidísimo juicio a los diez minutos de conocerme que soy una persona considerablemente inteligente (para muchos puede resultar un halago; para mí significa que, a partir de escuchar eso, tengo que estar a la altura de las expectativas. Y a menudo no es así).
Como artista no vamos a hablar: he practicado casi todas las clases de arte, lo cual puede impresionar que te cagas, pero si nos ponemos a analizarlo sobre el papel, veréis en qué se queda:
He sido músico, sí. He tocado en lo que podría considerarse una de las peores bandas de rock que ha parido mi ciudad (o al menos, así lo era cuando tocaba yo). No queráis pensar en lo que suponía asistir a un concierto.
He sido dibujante. Bueno, eso lo sigo siendo... en el sentido de que cojo un lápiz y dibujo, pero no tengo formación alguna. Lo que sé hacer, lo he aprendido solito, y se empiezan a notar los déficits. A la gente parece gustarle lo que hago, pero es inevitable ver que mis fallos técnicos son, en muchas ocasiones, lo que hoy en día se consideraría "épicos".
Y bueno, también me dedico a la escritura. No voy a caer en la egolatría de llamarme "escritor". Llevo años intentando publicar mis historias y es ahora cuando me doy cuenta de lo mucho, mucho, que me queda por aprender. Ni siquiera me acerco a cumplir mi objetivo como escritor. Si os cuento algún día cuál es, quizás penséis que tampoco es deseable. Puede que incluso llaméis al manicomio para ir reservándome una habitación. Por favor, que tenga vistas al monte, que me he acostumbrado ya a eso.
Y así está un poco el tema, ya podéis verlo. Han sido unas semanas un poco raras, donde cada uno de mis comentarios parece haber tenido un feedback, lo que es de agradecer... pero sin ningún tipo de crítica constructiva (la que me gustaría oír) o destructiva (la que pido al personal que se ahorre). No creo, en ningún caso, que sepa más que la mayoría de vosotros. No creo que mis conocimientos sean superiores a los de nadie. De hecho, estoy seguro de que en muchas materias sois vosotros los que podéis tener la voz cantante y darme a mí lecciones bastante nutridas. No soy ni excesivamente inteligente, ni un sabio, ni maestro, ni nada que se le parezca. Quizás sólo soy alguien que está completamente loco, o al menos lo suficiente como para decir lo que piensa, aunque lo que piense no sea más que una sarta de equivocaciones, provenientes de alguien que quizás tiene menos experiencia en la vida de la que os creéis. Quizás incluso soy un mentiroso de la peor clase: de los que se engañan a sí mismos, arrastrando a todos los demás.
Sea lo que sea, sigo sin entender todo esto. Sigo sin saber por qué nadie me ha puesto ya en mi sitio. Y eso, por encima de todo, es lo que realmente me preocupa, porque por encima de todo quiero que la gente piense por sí misma. Que despierte, que no se deje engañar. Ni siquiera por mí. Y hoy es uno de esos días en que hago balance y tengo la creciente impresión de que me he equivocado. De que, en muchísimas ocasiones, me he sobrevalorado a mí mismo y me he ofrecido como guía espiritual o no sé qué mierda. Como si vosotros no fueseis capaces de encontrar el camino por vosotros mismos sin mi ayuda. Es sobrevalorarme a mí mismo e insultaros a vosotros.
Pero no vayáis a creer que escribo todo esto como reproche, ni mucho menos. Nada más lejos de la realidad. No me molesta cuando muchos de vosotros viene a contarme algo en confianza. Es más, lo agradezco una barbaridad, porque sé que confiar en alguien hoy en día es algo bastante poco común. Entiendo y admiro enormemente el gesto. Supongo que es señal de que me hago respetar como persona de confianza.
La verdad es que no sé lo que es. Si alguno de los que leéis esto es capaz de darme una respuesta al tema sobre el que llevo divagando ya un buen rato, por favor, que no tenga la mala leche de callársela y me la dé.

2 comentarios:
Me ha gustado mucho la frase:
"(para muchos puede resultar un halago; para mí significa que, a partir de escuchar eso, tengo que estar a la altura de las expectativas. Y a menudo no es así)"
Yo también suelo tener mucho miedo de no cumplir las expectativas que tienen puestas en mí, aunque a mí no me suelen pedir consejo xDDDDDD
No te conozco de nada, pero sí he leído comentarios tuyos en facebook porque tenemos amigos comunes y muchos me han parecido no sé si acertados, pero sí que coincidian en gran parte con lo que pensaba yo.
Y sobre el tema, a veces es que no es necesario aconsejar, sino muchas veces cuando acuden a ti lo que necesitan es hablar, dejarles que hablen y que sean ellos los que lleguen a sus propias conclusiones, intentando ayudarles pero no dirigirles. Claro que a mí no es que acuda nadie xDDDDDD, pero quizás de esa forma te quites de encima esa sensación de que los estás dirigiendo.
¡Un saludo!
Bueno, parte del objetivo de este post, más que otra cosa, era ver si alguien entendía lo que quería decir. Gracias a tu post, Raelana, veo que he cumplido ese objetivo! Me alegra mucho saberlo!
Publicar un comentario