sábado, 13 de julio de 2019

Escupiendo Rabia- Despellejando despellejadores



Precisamente ayer estaba teniendo una conversación en el trabajo sobre lo mucho que estamos avanzando para vivir en un mundo orwelliano. Eso de que el retrato del futuro es el de una bota que patea una cara para siempre, cada día, está más cerca de convertirse en una imagen costumbrista más que en una profecía escrita allá por los años 40.
La idea de Emmanuel Goldstein de la novela, por ejemplo, es uno de los patrones más evidentes y en los que menos pensamos. Cuando hablamos de 1984, lo primero que nos viene a la cabeza es la idea de la vigilancia total y poco más... pero no suelo escuchar que la gente repare demasiado en lo que supone que nos señalen a alguien y vayamos todos como ovejas a decir "Beee", para ponerlo a caer de un burro.
Igual es porque nos mola eso de comportarnos como un rebaño porque, oye, salirse de él en cierto sentido es salirse de la zona de confort y exponerse a que el susodicho rebaño cualquier día se vaya para nosotros y nos ponga fino.
Ya he hablado mucho de esto otras veces.


Antiguamente se cogía una horquilla y una antorcha.
Hoy en día, con un dispositivo con acceso a la red puedes hacer lo mismo sin salir de casa.


Este post no va a ser muy diferente, simplemente es otro ejemplo más de lo ridículos que podemos llegar a ser por eso de querernos sentir parte de algo. Con suerte, podría ser otro ejemplo más que os haga pensar que no estamos llevando una dirección sana como sociedad.
Con mucha suerte más aún, podría llevaros a haceros preguntas sobre quién nos obliga a pensar de tal o cual manera, o de lo dirigidos que estamos.
Y, en el resto de casos, supongo que lo leeréis por las palabrotas.

Vamos con el caso en cuestión que, por supuesto, se ha convertido en la polémica del verano. La gente está de vacaciones y tiene dos opciones posibles: enseñarnos las clásicas fotos de sus piernas en la playa o abrazar cualquier ideología de una forma beligerante a más no poder y dejarse pelín en ridículo soltando cabestradas que, por muy buena intención que se tenga al soltarlas, dicen mucho de la catadura moral del rebaño.
Hablo, cómo no, del caso Rosalía.


Por lo que a mí respecta, prefiero mil veces a estas fotos del tipo "Aquí, pasándolo mal" a que me venga el personal con sus mensajes de odio destilado, diciéndome lo que tengo o lo que no tengo que pensar (dando por sentado lo que ya pienso, de paso).
Más cuando el tono es el de "Yo sí que estoy concienciado sobre tal o cual tema, no como tú, pedazo de mierda humana".


Os pongo en situación: Rosalía es una moza que canta y se ha venido haciendo famosa a lo largo de los últimos... no sé, dos años. Personalmente no la sigo. No me interesa la música que hace. No me paga las facturas y, realmente, lo poco que he visto de ella no me causa demasiado más interés. La moza en cuestión se ha hecho tristemente viral por hacerse una sesión de fotos con un abrigo que resulta ser de piel natural. Digo "resulta" porque, si no me falla la información (y si esto es así, por favor, hacédmelo saber y estaré encantado de corregirlo), alguien se puso a buscar expresamente el abrigo que llevaba puesto y descubrió de qué estaba hecho. A partir de aquí, salta la polémica: un buen puñado de autoproclamados defensores de los animales salen hasta de debajo de las piedras para, literalmente, cagarse en los muertos de la cantante. Empiezan a subir fotos y vídeos a cuál más explícito para "concienciarnos" de lo terrible que es la muerte de uno de esos animales que se usan para hacer pieles. Animales despellejados vivos y demás salvajadas.


Yo esto lo veo al mismo nivel de que, si para decirme que el abuso de menores o la violación están mal, me pongan por delante un vídeo donde un tío se zumba a un bebé o me pongan cómo entre cinco hijos de puta revientan a una chica.
No soy ningún puto psicópata: no necesito pruebas físicas de ese calibre para concienciarme de algo que ya sé que es horrible o para empatizar con ello.


Pero esto no queda solo aquí. Los veganos mueven ficha y empiezan a cargar contra estos animalistas, diciendo que muy bonito luchar contra la industria de la peletería, pero que luego son tan incoherentes como para comer pollo o vaca mientras defienden a zorros o corderos. Una vez más, parece que tenemos aquí un concursito para ver quién tiene los valores morales más altos. Por supuesto, se empieza a hablar de los orígenes de la cantante, aludiendo que era una choni (o sea, ya con un tufo clasista) y otros diciendo que es una aburguesada (esto para mí sigue siendo clasista de cojones, por chulo y guerrerito social que pueda sonar) que, atención, VA DE GITANA y que, más atención aún, UN GITANO DE VERDAD ESCUPIRÍA A ESA TÍA AL VERLA.
Yo leo esto último de "un gitano de verdad", le doy vueltas a la idea de "lo que un gitano de verdad debería ser" y me quedo pensando si aquí no se está tirando de un pedazo de estereotipo racista, aunque la intención sea la contraria.


Esto es como cuando te llega alguno hablando de lo que es un negro de verdad.
¿Es más real y auténtico el negro de las bandas callejeras y que le pega al crack que el negro que el que tiene una familia y curra en una empresa?
Es más: ¿Existen los negros de mentira?


Los insultos y las amenazas prosiguen: veo que alguien, con un dudoso sentido del sarcasmo, sube la foto de un zorro, la pone al lado de una foto de Rosalía y pone un cartelito diciendo que es una pena que fuese Irene Villa la que se comiese una bomba y no la cantante. Añade un ingeniosísimo "Zorra" para ser aún más insultante.
Nuevamente, los autoproclamados defensores de la moral insultan y amenazan de muerte a aquellos que señalan como objetivo, en plan mafia calabresa, pero sintiéndose amparados en este rollito de superioridad moral que ellos mismos se han impuesto.
Porque ellos sí tienen derecho a cagarse en los muertos de los demás. Falta solo que pidan una bula papal. Y lo harían, si viviéramos en la Edad Media y el Vatick-ano tuviese el poder político y social que tenía. Hoy en día, pues no hace falta, y esa prebenda moral nos la damos nosotros solitos, que parece que estamos en la cúspide de la humanidad y por encima de todo bien y todo mal.
Porque el fin justifica los medios.


Por cierto, os recuerdo que estamos en la semana de poder usar "Zorra" como insulto debido a la naturaleza de esta polémica.
De aquí a nada se considerará insulto machista y se perseguirá expresamente a quien lo emplee, así que aprovechad.
Y, ya que hablamos de superioridad moral: me pregunto si a Irene Villa le hará puta gracia que un energúmeno anónimo use su nombre para desearle a nadie que así pierda las piernas en una explosión.
¿O es que acaso Irene Villa es la "Zorra" de nadie para que se la pueda usar públicamente de esa manera?


Antes de que me venga ningún soplapollas a cantarme las cuarenta, voy a ser claro: yo no apoyo tampoco la industria de la peletería. No si implica el sufrimiento innecesario de animales, y mucho menos aún si tenemos ropa sintética que puede evitarlo.
Pero ojo, no voy a ponerme digno. ¿Por qué? Porque procuro ver el cuadro completo y tengo muy clarito que aquí NADIE puede erigirse en juez, jurado y verdugo sin mancharse las manos con algo. Si no, pensad en esto: aquellos que se rasgan las vestiduras con la industria peletera de ese modo, son los mismos que (como todos los demás, incluido un servidor) van al centro y compran ropa en tiendas. Hasta aquí, bien, ¿verdad?
Pensadlo.
Esas tiendas, pongamos, la mitad de ellas si hablamos de comercio más o menos grande (o sea, los grupos empresariales textiles que llenan la mitad de nuestros armarios, nos pongamos como nos pongamos) venden productos que están fabricados por mano de obra esclava en el tercer mundo. Si vestir con pieles es apoyar el maltrato animal (que sí, lo es), vestir con ropa textil es apoyar el abuso infantil.


Y, por favor, que no me venga nadie a hacerme una escala de valores acerca de cuál es peor, porque hacer un ranking con el top 10 de los peores abusos perpetrados por la raza humana me mataría del puto asco.
Los rankings se hacen con los mejores temazos de los 80 o con las pelis más puto influyentes del año, no con estas cosas, joder.


Pero vale, vamos a suponer que compramos ropa en una tienda que no hace eso. Podría pasar que alguna de estas empresas sea honesta y tenga TODAS sus fábricas en un terreno más o menos europeo y que no use esclavos para fabricarlas. Si esa ropa lleva aunque sea un 1% de materia sintética, estamos colaborando con la destrucción del medio ambiente gracias a la cantidad de microplásticos que esa ropa desprende con cada lavado. Esas fibras de plástico microscópicas se van deslizando por nuestras tuberías y acaban en el mar. Dicho de otro modo: si os parece de cafres despellejar vivo a un zorro para hacer un abrigo, tampoco me parece mucho mejor envenenar a una ballena de forma lenta. Y quien dice ballenas, dice tortugas, o peces más pequeños.
Pero voy más lejos aún: esos ordenadores y esos móviles desde los que los intensos hacen sus manifiestos exigiendo la cabeza del que toque esta semana (porque dentro de dos poquita gente se acordará de esta movida, por desgracia) también están hechos con mano de obra esclava en Asia. Lo mismo que vuestros zapatos y una buena parte de productos de consumo de todo tipo.


No hace falta ser un ballenero para matar a Moby Dick.



Dicho de otro modo: que aquellos que van de defensores de la moral defendiendo a los animales tendrían que plantearse si, al mismo tiempo, no están siendo también causa de otro tipo de maltrato animal, o bien alentando muchas otras cosas que hacen que nuestro mundo sea un puto estercolero.
¿Digo con esto que entonces está mal que defiendan a los animales? En caso alguno; lo que digo es que el rollito de Jueces Dredd se va por el retrete cuando aquí todos tenemos motivos por los que avergonzarnos. Que manda cojones andar llamando "zorra" a una tía para ponerse la chapita de la semana cuando luego en nuestro armario es posible que tengamos ropa de cuero (que también se hace de animales). Que manda más cojones aún creernos que por estar defendiendo algo podemos andar amenazando de muerte a todo aquel que no piensa como nosotros. Que somos una especie de Pueblo Elegido de Dios y que tenemos algún tipo de dispensa moral para andar prácticamente pidiendo la ejecución pública del personal.


"¡Que le corten la cabeza!"


Entiéndase por "ejecución pública" no lo de tirar piedras. Por favor, somos el Primer Mundo y somos civilizados, moralmente superiores a los del Tercero, qué sí son unos bárbaros y unos salvajes. Nosotros no matamos; en un auge de hipertolerancia, lo que hacemos es escondernos detrás de una pantallita y empezar con ataques y amenazas. Incluso organizando boicots para que esa persona caiga en la ruina aunque, en el fondo, nos importe tres pollas lo que haya hecho o, como he mencionado arriba, nosotros, la masa anónima, también tengamos nuestra parte de culpa en eso de joder el planeta.

Somos tan asquerosamente superiores que nos ensañamos con el primero que sale por ahí haciendo alguna estupidez. No nos ensuciamos dándole de hostias o matándolo, para qué. No salimos de casa, nos despatarramos delante de nuestro sofá favorito y descargamos toda nuestra ira, nuestra rabia y nuestras frustraciones personales con esa persona, aun sin conocerla y sin saber nada, realmente. Algunos incluso cargan toda su envidia hacia el famoso o el rico y, deseando secretamente tener la misma vida de éxito, la revisten de un argumento moralista para machacarlo. Para así, por lo visto, recuperar un poco de esa dignidad que por lo visto merecen.
Es superdigno eso de hacer cyberbullying, oiga. Mañana, tal vez, estos mismos que están profiriendo insultos y amenazas de muerte, estos mismos que nos dicen a los demás cómo tenemos que posicionarnos ante la industria peletera (sin pensar que lo mismo ya estamos en contra de ella, solo que no necesitamos andar haciendo manifiestos todo el santo día) dirán que eso de atacar a nadie por las redes está mal. Que habría que encerrar al que lo hace.


Con dos cojones.


Puede que solo haga falta que algún día pase cualquier barbaridad. En el caso de Rosalía no lo creo, porque la moza ha soltado una respuesta que es para hacer facepalm (como digo, no escribo esto para defenderla a ella, sino para decirle a los que la atacan que se miren al espejo y no para hacerse selfies precisamente)... pero mañana a lo mejor cargan contra alguien menos arrogante. Contra alguien que se da cuenta de que no ha tenido la actitud que agrada a las masas (nótese cómo no he dicho "la actitud correcta"... porque parece ser que lo correcto y lo incorrecto lo están determinando las masas, de una forma totalmente arbitraria y, por qué no decirlo, tiránica y draconiana a más no poder) y, en lugar de lo que se espera (la pedida pública de perdón, como si la masa humana fuese algo a lo que rendir vasallaje y ante lo que justificarse a diario), se tire por un barranco o lo que sea. ¿Entonces qué?

Pues lo de siempre: la masa posiblemente se divida en dos. Por un lado, los que tendrán los santos cojones de negar los insultos y las amenazas que ellos mismos han proferido y empiecen con las velitas virtuales y las chapitas contra el bullying. Porque todo el mundo sabe que lo mejor para que la gente deje de faltar el respeto y de amenazar por la red es cambiar tu foto de perfil y pegarte una semana o dos poniendo hashtags del tipo #todossomosyonosequien o #nomasacoso. Porque así es como se hacen bien las cosas, qué coño. Así uno se da la palmadita en la espalda, se lava la puta conciencia y se olvida de lo cabronazo que ha sido. Y, para la próxima vez que otro la cague, ya tendrá su alma inmaculada de nuevo para volver a cagarse en sus muertos y amenazarlo de muerte.


De puta madre. Así es como se hace.


Por otro lado, tendremos a aquellos que encima se sentirán orgullosos de haber participado en la destrucción pública de una persona. Afianzándose en su Causita Superior, se verán reforzados y saldrán con mensajitos del tipo "Un hijoputa menos" o "Ahora a por vete tú a saber quién" y se sentirán poderosos en su política mierdera de matones. Matones con una causa noble que defender, a lo mejor, pero matones al fin y al cabo.
En resumidas cuentas, un panorama de lo más bonito y precioso, donde tendremos gente que se va a vanagloriar de ir por ahí pisoteando a los otros mientras que otros van a ir pisoteando a otros pero sin los cojones de admitirlo y fingiendo estar en contra de ese mismo pisoteo.


Esto es lo que pienso yo de unos y otros, y del puto pensamiento de ambos.


La cuestión que se desprende de todo esto es que llevamos ya unos cuantos años donde la masa parece haberse erigido en nuestra dueña y señora. Nos dice lo que tenemos que pensar, cuándo tenemos que pensarlo y nos obliga a ser lo más beligerantes posible a la hora de manifestarlo. Ahora ya no basta con pensar según un canon dominante (el Pensamiento Único orwelliano no era muy distinto de esto), sino que hay que ondearlo como una bandera en medio de un desfile. Ahora hay que entonar toda clase de consignas como mantras o himnos, sin darnos cuenta de que cuanto más los repetimos, menos sentido tienen por sí mismas. Simplemente son letanías que no interiorizamos, que no analizamos de forma objetiva...
... Porque no podemos cuestionar las consignas ni el pensamiento dominante.


"¿¿¿Pero tú qué haces cuestionándote las cosas, hijo de puta???"


Se nos dice cómo tenemos que vivir. A qué Nuevos Dioses rendir culto. A qué Nuevos Demonios tomar como enemigos. Se nos señala un objetivo con el dedo y nosotros mordemos, como una manada de perros cazadores. Y, al igual que ellos, mordemos a la presa pero no nos alimentamos de ella.
Disfrazados, se usan términos como lo que es "moral" o "inmoral". Se quema en una pira digital a aquellos que tienen conductas "inmorales" que, hace cuatrocientos años, habríamos tildado sin duda de "pecaminosas". Al mismo tiempo, surgen los colectivos de rebelditos que, de buenas a primeras, cogen las ideas más burras y extremas solo por hacerse los guais (tales como las de follarse caballos, por poner el primer ejemplo que me ha venido a la mente) y van de transgresores e incomprendidos, lloriqueando de una forma bastante hipócrita y cínica acerca lo injustas que son las imposiciones sociales, aunque estén hablando de promover abusos o de causar daños (físicos o no) a terceros.
Con el tema de los caballos, haré un breve paréntesis: mientras escribo sobre esto, me viene a la mente el documental Zoo que, honestamente, tuve que dejar a la mitad porque me estaba poniendo de mala leche el tono de "pobrecitos estos muchachos, que hacen fiestas para abusar sexualmente de caballos por turnos y nadie los entiende". Si en vez de caballos ponemos niños, posiblemente habría supuesto un auténtico escándalo. Pero parece ser que aquí había que pintar a unos putos degenerados (llamadme intolerante, pero el que viola a un humano o un animal para mí no tiene otro nombre) como si fueran unas víctimas de la sociedad, justificando todas y cada una de las cosas que hacen.


Y es que ahora todo el mundo es malote. Pero que muy malote, oiga. De unos meses para acá, ahora todo el mundo parece fantasear con el incesto. Con animales. Ahora a todo el mundo le ha dado por la dominación, la humillación, cuando hasta la fecha eran cosas más o menos minoritarias, más o menos marginales.
Ahora se han puesto de moda y la gente ya no te manda el mismo nivel de fotopollas de antes: te dice que fantasea con ser tu pagafantas y quiere pagarte una tarde de compras, pidiendo expresamente que te rías de ella en su puta cara. Ahora ya no te piden que le menees la chorra a uno en el baño de una discoteca. Ahora le tienes que meter la cabeza en el váter, un tacón por el culo y gritarle que es tu zorra mientras le escupes y le das de hostias.
Todos super extremos, super transgresores, cuando, insisto, hace menos de un año a prácticamente nadie le daba por estas movidas.
Más ovejitas para el rebaño.



Es decir, cuanto más beligerantes son unos imponiendo la moral, más extremos son otros haciendo gala de su perversidad, aunque sea solo por puro postureo. Nuevamente, son los extremos los que nos están definiendo y, nuevamente también, parece que si no tenemos una sociedad polarizada de una forma brutal, no somos nada. Todo debe convertirse en un exceso, en un espectáculo a ver quién alardea más, en quién tiene la idea más cafre y más sacada de quicio, tanto en un sentido como en otro.
Al mismo tiempo, vemos cómo se van creando castas ideológicas, donde unos se ven a sí mismos como "superiores" y, a los que no lo son, se ven con la misión de "concienciarlos" (antiguamente se llamaba "evangelizarlos") o atacarlos. Va, por cierto, en ambas direcciones: esto lo hacen los que van de adalides de la moral, pero es que también lo hacen los que van de malotes para hacerte ver que tu vida es vacía y sin sentido a menos que le metas un cepillo de dientes a alguien por el culo y luego se lo hagas comer. Que si vistes con pieles te tendrían que pegar un tiro en la cabeza, pero es que si eres de esos que no se follarían a su prima, eres un mariconazo (nótese lo homófobo de los que dicen esto, para venir de gente con una supuesta "mentalidad liberal") que no sabe nada de la vida.



"Conviértete o muere" era el lema de María Tudor, entre 1553 y 1558. No la llamaban María la Sanguinaria por ningún problema con la menstruación. La llamaron así porque era una jodida intolerante y una asesina que era capaz de matar a sangre fría a todo aquel que no tuviera sus mismas ideas.

Estamos viviendo, cada día más, en una época muy, muy oscura, donde aquellos que dicen luchar para salvar los problemas del mundo parecen más lobos que perros pastores. Seres cuya política, más que guiar a los demás por pastos más seguros, más bien parece que optan por tener atemorizados a los demás para que no se salgan del rebaño.
Llamadme pesimista, pero empiezo a pensar que la masa, que se supone que es la voz popular, es una déspota y una hija de la gran puta, por no mencionar que lo mismo está hasta dirigida por mentes más poderosas y ocultas de todas las miradas. Una masa formada por auténticos niños pequeños. Niños pequeños, crueles y retorcidos, que te silencian, te intimidan y te obligan a agachar la cabeza, amenazándote con ser el siguiente que caerá en esta Caza de Brujas moderna.
Aquellos que formáis parte de ella, reíd. Reíd mientras podáis. Mañana igual cometéis un error y esos que os apoyaban, que os daban palmaditas en la espalda y que os llenaban a laiks mañana podrían ser quienes os persigan. Los que os den caza. Los que os lleven al cadalso.
Los que os busquen la puta ruina.
Bienvenidos al futuro.

domingo, 23 de junio de 2019

Tebeos en Vena- Malos tiempos para leer cómics



Sí, supongo que este titular os deja un poco con el culo torcido, considerando el auge que el mundo del cómic ha sufrido en los últimos años. Pese a todo, no es ningún clickbait, confiad en mí. Tiene que ver con las conversaciones que he estado teniendo últimamente con gente que, bien es lectora de cómics de toda la vida como un servidor, gente que anda algo más metida en el mundillo incluso (gente a la que agradeceré inmensamente este post que estoy escribiendo, por los puntos de vista dados, la mitad de los cuales no me había planteado). Las conclusiones a las que hemos llegado, unos y otros, vienen a ser parecidas, y paso a contaros un poco el resumen.

Como todo el mundo a este lado de la Vía Láctea sabe, sí es cierto que el mundo del cómic ha traspasado a un público mayor gracias a las producciones cinematográficas que vienen teniendo lugar desde los últimos... pongamos veinte años. Yo marco el punto de origen desde la primera X-Men de Bryan Singer, aunque el punto álgido ha ido teniendo lugar en los últimos diez, doce años con la irrupción de Kevin Feige como productor de la línea Marvel Cinematic Universe (MCU, para abreviar) y todo el universo de Los Vengadores. Podría decirse que, desde entonces, gente que veía el mundo del cómic como una especie de sector marginal ("¡Esto es pa frikis!") de pronto lo adopta como un elemento cultural más. En cuestión de años, ahora todos llevamos camisetas con el escudo del Capi o vamos diciendo que Deadpool (aka Masacre) es lo puto más de lo más. Incluso la eterna pelea entre Marvel y DC salta a las mesas de cafeterías y patios de instituto, encarnizándose muchísimo más que en los ochenta, que era cuando el salseo estaba en la cima.
Ni que decir tiene ya el cuñadismo en redes sociales, a manos de gente que no ha leído un cómic en su puta vida (y posiblemente ni leerá, que eso cansa que te cagas), pero sienta cátedra posicionándose sobre unos u otros (lo que no tiene por qué estar mal, cada uno tiene sus preferencias) acerca de algo de lo que, realmente, no tiene ni puta idea (esto si lo veo mal. Ese rollito de predicador cuando no se sabe ni dónde se tiene la cara tiende a dar muchísima vergüenza ajena).



—Estoy indignado. El nuevo Capitán América es negro.
—Tú también, ¿dónde está el problema?
—Mi problema es que no dice en ningún momento que es negro. Solo lleva el traje y acaba con los malos. ¿Qué clase de representación de mierda es esa? ¡Tiene que recordar a todos esos blancuchos lo negro que es, coño!
—Bueno, si te sirve de algo yo soy mujer y el nuevo Capi no. Tampoco me siento representada.
—Pues venga, vamos a escribir en un foro que eso es una mierda, porque no nos sentimos representados por el nuevo Capi. ¡Vamos a pedirle que lo dibujen con mi cara!
—¡Y CON MIS TETAS!
—¡HELL YEAHH!


Pero centrémonos en el cómic en sí. El formato original.
Una vez el mundo del cómic ha trascendido a las grandes masas, como he comentado unos seis millones de veces a estas alturas, parece haberse puesto en la diana de un puñado de gente que se erige en jueces, jurados y verdugos. Las polémicas saltan día sí, día también, y las grandes compañías (especialmente Marvel y DC, puesto que Image y Dark Horse todavía parecen tener un perfil bastante bajo en comparación, por el momento.... y subrayo lo de "por el momento") parecen verse abocadas a tomar según qué decisiones. Decisiones de las que hablaré en un momento y que son, como poco, discutibles.
La compra de Marvel y DC por gigantes corporativos (Disney y Warner Bros, respectivamente) tampoco es que ayude mucho. Por un lado, hablaríamos de una inyección de pasta y medios con la que no se contaba antes... pero es que la pasta no lo es todo en ciertos casos. Por otro lado, tenemos un planteamiento digno de Chuck Palahniuk que, por desgracia, parece totalmente cierto: que al timón del barco parece haber gente con menos idea que los que están currando. El resultado, pues el de esperar: empresas que, a causa de sus líderes, empiezan a perder el norte y a tomar direcciones que, como poco, dan la impresión de ir totalmente a la deriva. Y mientras tanto, creadores que cada día empiezan a estar más y más hasta los huevos de chorradas.


"¡QUE YA OS LO DIIIIJJEEEE!"
Que sí, Alan, ya lo sabemos. Déjame seguir, por favor.


Esto, por supuesto, ya pasó en su día, pero con ciertas variantes.
He hablado antes de la primera X-Men de Synger. Puede que muchos no sepáis que eso precisamente fue lo que salvó a Marvel de la bancarrota a mediados-finales de los años 90. Por aquel entonces, el editor jefe era un ejemplo claro de esos putos inútiles que, a base de chupar culos (porque otra explicación no le encuentro), se puso al mando de la editorial y empezó con una movida de estudios de mercado de lo más soplapollesca, basada en cancelar series cuando éstas ni siquiera habían llegado a los kioscos. Despedir autores o amargarlos hasta que ellos solitos se largaran. Series que empezaron a perder, no ya la coherencia como tal, sino todo el puto sentido. Autores que tenían que andar haciendo correcciones de última hora, bien en dibujo, bien en guión. Dibujando o escribiendo a toda prisa, lo que empobrecía el resultado del producto.
Esto es lo que hizo el señor Bob Harras.


"Estaba al mando y tomé una decisión".
Claro, Bob.
Claro, claro.
CLARO.


Como digo, las magníficas decisiones de este fulano llevaron hacia 1996 o por ahí a Marvel al borde de la quiebra, y no exagero un pelo. De ahí que vendieran los derechos de la línea mutante a la Fox y nos hallamos pegado como veinte años esperando ver un crossover entre Vengadores y Patrulla-X que, debido a ese litigio por recuperar los derechos y devolverlos a los Marvel Studios (que se crearían poco después). Lo mismo pasaría con la franquicia Spiderman hasta la peli de Civil War, Cuatro Fantásticos, Motorista Fantasma o Daredevil. Todas estas franquicias cinematográficas sirvieron como financiación para ir salvando la compañía hasta su reciente compra a manos de Disney.
La marcha de Bob Harras como editor en jefe también supuso un cierto alivio. Cuando esto sucedió, los mandamases de Marvel parecieron (subrayo el parecieron) haber aprendido de sus errores y, poco a poco, empezaron a lavar la cara a la mayor parte de despropósitos que se habían perpetrado a lo largo de los años 90. Fue ahí cuando surgieron grandes etapas a manos de Grant Morrison, surgieron autores como Matt Fraction, que se consolidaron en series ganadoras de premios Eisner y se intentó que las diferentes líneas de cómics (especialmente mutantes y Vengadores) fueran volviendo, poco a poco, a formar parte del mismo universo, de la misma continuidad.


Este señor no es Billy Corgan.
Tampoco es Joe Satriani.
Es el puto Grant Morrison.
Alabado por muchos, denostado por otros debido a sus continuas idas de pelota.
Muy criticado lo que hizo con Batman en Crisis Final que, seamos honestos, roza lo excesivamente complicado y absurdo.
Pero ha dejado atrás una incontable cantidad de obras bastante reputadas gracias a que le han dado libertad creativa.
Algunas de ellas como Animal Man, Los Invisibles o su New X-Men son pruebas de ello.


En DC la cosa no fue diferente. Quizás no tan a lo bruto como sucediera en Marvel, DC también cometió errores bastante gordos durante los años 90... pero es cierto que también dio origen a series muy frescas y originales, por no mencionar a la línea Vertigo, que siempre ha sido sinónimo de cómics de calidad. A manos de Karen Berger (para mí, posiblemente, la mejor editora en el mundo del comic quizás de los últimos 40 años), contaban con la premisa de dar bastante vía libre al autor. La serie era suya y él tenía relativa libertad de llevarla a donde quisiera. De ahí surgirían auténticas obras maestras como la Cosa del Pantano de Alan Moore, The Sandman del ahora alabado hasta la saciedad Neil Gaiman, Predicador o Hellblazer... aunque también habría comics más underground, o comics de autor, sin atender a formar parte de un universo establecido. Es por eso que encontramos comics como Los Perdedores, Faker, Vinanarama, Y, El Último Hombre y demás.
Dar libertad creativa. Algo que nos parece obvio, pero se ve que a los que mandan en Marvel y DC no tanto.


Esta señora es Karen Berger. A menudo se ha hablado del machismo dentro de la industria de los cómics y de la poca visibilidad que han tenido las mujeres dentro de él. Sin embargo, es bastante raro que la gente que más protesta sobre esto reconozca que, precisamente, Karen Berger ha estado en uno de los puestos de mayor responsabilidad en DC y que, gracias a ella, han salido a la luz talentos y obras maestras del género.
Más raro es todavía que ninguno de estos guerreros reconozca a esta mujer como una de las mejores editoras de cómic (si no la mejor) en los últimos treinta o cuarenta años.


Pasan los años y las cosas cambian. DC Comics pasa a ser DC Entertainment, dirigido por Diane Whelan Nelson. Para los que no la conozcáis (seamos serios, ¿a esta quién la conoce?), esta buena mujer no ha formado nunca parte del mundo del cómic. Es una administradora de empresa y, por lo que sé, se dedica a la publicidad. En otras palabras, que ni puta idea de cómo se lleva una editorial. Pero oye, está ahí tomando decisiones. Eso son huevos.
Diane Nelson, al no tener ni pajolera idea de cómo va esto, tampoco parece tener ni pajolera idea de la gente a la que contrata. Karen Berger abandona DC, según se cuenta, debido a las malas decisiones que vienen de arriba, tales como sacar Hellblazer o Animal Man de la línea Vertigo (línea, como indico, para adultos, pasando menos censura, con mayor libertad creativa y permitiendo líneas argumentales mucho más oscuras y profundas) para llevarlas a la línea DC (cómics más mainstream, más orientados a un público más familiar y, por tanto, más sometidos a censura, corrección política y a lo que suceda en otras colecciones). O sea, cambiar por completo la dirección de una serie, abandonando a su público tradicional, que no era moco de pavo (los premios a estas series no se dan solos) y embarcándose en otro público que vete tú a saber lo que se va a encontrar.


Aquí, la verdadera Trinidad de DC Entertainment. No, no son Superman, Batman y Wonder Woman.
Son Dan "Chuloputas" Didio, Diane "¿Quién?" Nelson y Jim "Puto Trepa" Lee.


Esto ya fue un error, pero es que lo de meter a Bob Harras en la cúpula de DC ya es de traca.
Sí, el tío que os he comentado arriba, el que casi manda a la mierda a Marvel en los 90, ese mismo. Ese acaba en la junta directiva junto a otros iluminados como Jim Lee (responsable parcial en los 90 de que Chris Claremont, con el que trabajaba, acabara hasta los cojones de que le tumbaran guiones y se largara a Image) o Dan Didio, que acabaría como directivo junto a Geoff Johns (autor hasta la fecha bastante respetado, pero que parece haber sido fagocitado por Didio, en vista de las cosas que nos estamos comiendo).

Hablemos un ratito de Didio, que este tío tiene miga.
He estado investigando estos días acerca de su figura y, si os parece de traca lo que ha hecho la señora Whelan, con este os vais a cagar. Os dejo este enlace por aquí, con una cantidad de información apabullante (luego decís que mis posts son largos) para que vayáis pillando la idea. Está en inglés y, como digo, es largo de cojones, pero os voy traduciendo lo más gordo:

Punto 1) Dan Didio cuenta con una trayectoria ÍNFIMA en el mundo del cómic (sus primeros cómics datan de 2002, lo que como carrera supone haber empezado antes de ayer).

Punto 2) Es un tío nefasto como editor, que ni parece interesado en encontrar nuevos talentos, y a los que tiene los acaba amargando hasta que ellos solitos se van. Gente como Paul Jenkins, JH Williams III, Keith Giffen, JM De Matteis y otros tantos que han creado grandes obras en el pasado han acabado hasta los huevos de sus constantes cambios de decisiones a última hora y de la manera absolutamente irresponsable en que los pone a trabajar. Hasta Rob Liefeld, que entró en esta nueva DC como una especie de autor estrella (ejem), y de colega de Jim Lee y compañía, se ha acabado yendo por las bravas, harto ya aquí de la diva Didio.


Estos dos señores con pinta de disfrutones son Keith Giffen y JM De Matteis. En los 90 fueron famosos por relanzar una versión autoparódica de la Liga de la Justicia, que tuvo muy buena acogida y hoy en día es recordada con cariño.
Didio los echa de una serie porque "El tono de ésta es demasiado humorístico".
De puta madre, Dan: los contratas como reclamo debido a la fama que obtuvieron precisamente gracias a una serie humorística... y tú coges y los echas porque esperabas que hicieran otra cosa.
En serio, tío, ¿tú dónde coño tienes la puta cabeza?


Punto 3) Su marcada misoginia, que ya trasciende al ambiente de la empresa. Aparte del hecho de hacer la vista gorda acerca de acusaciones y denuncias de acoso sexual  de gente como Eddie Berganza sobre tres de sus empleadas (concretamente, sobre Shelly Bond, otra de las editoras de Vertigo, sobre Liz Gehrlein Marsham y sobre Joan Hilty, estas dos últimas editoras de DC) y tardar casi UN MES en pronuciarse al respecto, se sabe que Didio mantiene una política no escrita sobre no admitir a mujeres en el equipo editorial de Superman. Nótese además el comentario, puede que sacado de contexto, puede que literal, cuando se presentó el proyecto para la saga Crisis de Identidad. En este proyecto se hablaba de filtraciones de la identidades secretas de los superhéroes que llegaban a los villanos. Como respuesta, los villanos se vengan de los buenos atacando a sus seres queridos. Hasta aquí bien, ¿no? Al parecer, la respuesta de Didio al leer aquello fue "Necesitamos una violación".
Puede que fuera sacado de contexto, pero es que te pones a leer el Crisis de Identidad de DC y precisamente esa violación que sucede en la historia roza lo gratuito. No me voy a poner en plan Gail Simone sobre lo de las "Novias en refrigeradores", pero es que eso no llega a suceder como tal en la historia y no habrías notado la diferencia.
No entro ya ni en el cipote que se armó cuando invitó a J.H Williams III a que se largase de DC cuando éste decidió casar a Batwoman (personaje homosexual desde su reinicio en la serie 52) con otra mujer.


Que no es por nada, y decid si queréis que saco las cosas de quicio (no sería la primera vez, total)... pero yo oigo el argumento de DiDio y me acuerdo de esos que dicen que son progresistas y me saltan con lo de "Yo no tengo náh en contra de los maricones, pero si se van a casar que no lo llamen matrimonio".


Punto 4) Sus dotes comunicativas, que son CERO. En el artículo se habla de una Comic-con a la que este tío fue invitado para, bueno, lo típico, tener charlas con lectores y demás. Un lector le pregunta por qué no se contrata a más mujeres en DC. Tema candente, con eso del "techo de cristal" y demás. Puedes no estar de acuerdo con la idea y decir "A ver, no miramos si nuestros talentos son hombres o mujeres, sino que buscamos sus méritos" y quedas como un señor. Lo que no haces es lo que, al parecer, hace este fulano, que es irte para el lector en plan chuloputas y decirle en tono desafiante: "Venga, ¿a quién contrato, eh? ¿A quién?".
Puede que te cabree que venga gente de fuera a decirte cómo llevar tu trabajo. Puede que te molesten las acusaciones públicas de misoginia. Pero NO te vas a un cliente y lo intimidas de esa manera en público. Eso es dejar claro que no sabes controlarte.
No entro tampoco en la respuesta que dio al público cuando canceló Batwoman, argumentando que "No tenía nada en contra de las lesbianas; lo que no quería era que el personaje se casara" y que "es que el público no entendía sus decisiones". Doble combo de mensajes desafortunados y balones fuera.
Así se hace, Dan. Muy macho, oye.


Que vale, ¿que queréis vender? Guai.
¿Que queréis conquistar a vuestro público y captar más gente? Cojonudo.
Pues no me pongáis a un tío así al mando.


Pues ese tío sigue ahí, en la cúpula de DC, tras años de críticas negativas, años con la empresa yendo a la deriva y tomando decisiones a cuál más chunga. Con reboots del Universo cada... no sé, ¿cuatro años? ¿Cinco? Intentando dar vueltas y revueltas a las cosas, con versiones chungas de personajes, crossovers, eventos y demás, pero sin dar con la tecla desde que se creó el Universo de Nuevo 52.
Las decisiones malas se siguen tomando día tras día, poniendo como buque insignia de la editorial a Scott Lobdell (guionista no precisamente recordado por su magnífico trabajo en Marvel), hasta llegar al cierre de Vertigo y otras líneas como Dc Zoom o DC Ink, que no llevaban NI UN AÑO abiertas. O sea, aquí el genio decide cerrar su línea de más calidad, pero es que no da tiempo ni a que otras líneas lleguen a arrancar para ver si merece la pena conservarlas o no.
Y todavía esperará que lo vean como a un crack en esto de la gestión.


Aquí Scott Lobdell, responsable de haber convertido a X-Men en una especie de culebrón incomprensible, con incoherencias temporales, personajes horteras surgidos de la nada, villanos chungos, por dar vueltas y revueltas a según qué líneas argumentales sin llegar a nada y por cargarse absurdamente a todo personaje que no le terminase de cuadrar, véase a Mojo, Moira McTaggert, Coloso, Illyana Rasputín, y eso solo mencionando a los primeros que se me vienen a la cabeza.
Posiblemente por esto último Didio ha contado con él. Porque también le gusta cargarse absurdamente a los personajes.


Volvamos a Marvel, que también las ha tenido bien gordas. Si durante la década de 2000 tuvieron una especie de repunte, después del despropósito de Bob Harras al mando, la cosa no ha ido precisamente mejor desde 2010 o 2012 en adelante. La línea Marvel Now, creada precisamente en 2012, pensó en ofrecer una especie de acercamiento al "nuevo público" de la editorial. La influencia del MCU se veía presente... pero con un error que yo consideraría casi de novatos: escuchar demasiado al público.
Frenemos un poco: ¿es malo escuchar al público? No.
Lo que es malo es dejarse llevar por las corrientes y no ser fiel a lo que se quería hacer desde el principio. Marvel está pecando de un exceso de corrección política y parece más obsesionada por callar bocas que por ofrecer buenas historias. Explico un poco esto: cada vez que sale una peli de Marvel, como he mencionado en posts previos, siempre tiene que salir un soplapollas a ver machismo en cualquier escena. En ese momento se monta un revuelo que te cagas, se amenaza de muerte a los directores de las pelis, un nutrido grupo de hijos de hermanos amenaza con un boicot, y Marvel se ve obligado a responder para no quedar muy mal.


"Vaya, ya están protestando otra vez. Pues nada, habrá que cambiar TODA la línea argumental de TODAS nuestras series para que estos tíos que nunca nos han leído estén a gusto".


Error.
¿Que amenazan con un boicot? Adelante: Marvel lleva generando un público fiel desde los años 60 hasta prácticamente el tiempo presente. Que cuatro bocachanclas por Internet vociferen lo que quieran, solo con ese público fiel salen adelante y sin despeinarse.
¿Dónde está el problema entonces? Que Marvel, formando ahora parte de algo mucho más grande (Disney), deja claro que tiene una imagen pública muy en entredicho y tiene que contentar al público de masas sí o sí, de forma que de arriba le deben venir presiones de tres pares de pollas para quedar bien.
Quedar bien, esa es la palabra. Quedémonos con ese concepto en la memoria por un momento.
Un puñado de soplapollas que no saben ni dónde tienen la cara porque no han leído cómics en su puta vida se levantan una mañana diciendo que Marvel no es lo bastante inclusiva y empiezan con la milonga de que Marvel es homófoba, racista, sexista y cualquier día nos salen también con que es antisemita. Ni que decir tiene que precisamente desde los 60 han fomentado la inclusión de personajes de raza negra (secundarios al principio y en cuestión de unos 10 años o menos al timón de sus propias series); personajes femeninos, ni os digo ya; pero es que vamos más lejos: series como X-Men han sido PIONERAS en el tema de la inclusión, precisamente porque su temática es un alegato contra el odio y la discriminación casi desde su mismísimo comienzo en 1963. Desde entonces han desfilado por sus filas personajes de distintas etnias, orientación sexual, religión y hasta dimensión alternativa de procedencia. TODOS CONVIVIENDO ENTRE SÍ.




Solo en las dos primeras colecciones que sacaron (The Uncanny X-Men y The New Mutants) ya teníamos:
Un discapacitado (Charles Xavier)
Un superdotado (La Bestia)
Una africana (Tormenta)
Un alemán católico (Rondador Nocturno)
Un ruso comunista (Coloso)
Una rusa satanista (Magik)
Dos asiáticos (Fuego Solar y Karma)
Una fundamentalista escocesa (Loba Venenosa)
Como tres o cuatro nativos americanos (Los hermanos Proudstar, Forja y Dani Moonstar)
Un mestizo brasileño (Mancha Solar)
Una judía (Kitty Pryde).

Más adelante, el número de asiáticos aumentaría con la nueva Mariposa Mental y Júbilo, o incluso Noriko Ashida e Isako Ichiko. Más adelante aún, aparecerían latinos como Sofía Mantega y Cecilia Reyes, musulmanes como Sooraya Qadir, se añadirían alienígenas como Cereza y Warlock. Seres ya abiertamente deformes como Médula, Gusano, Artie Maddicks o Martha Johansson o Glob Herman.
Y ninguno de los lectores de toda la vida ha salido con polémicas mamporreras.


Pues bien, esto no parece suficiente para el gilipollas de turno que entra a su red social favorita, le oyen campanas y no sabe de dónde y se tiene que empezar a rajar la camiseta para pedir unos derechos sociales que, para el lector medio, ya estaban asumidos desde hace unos 50 años. Empiezan las presiones de un "público" que exige mucho y no da nada a cambio (porque, seamos honestos, esos soplapollas son los que protestan, pero luego no bajan a la tienda a comprarse un puto cómic EN SU VIDA). Disney presiona desde arriba diciendo que esto cómo va a ser, que no veas la que hay montada en un foro de millenials. Entonces toca lo de quedar bien y cerrar bocas: se toma a personajes heteros de toda la vida y por arte de magia se sacan de la manga que siempre han sido gays... cuando lo verdaderamente correcto habría sido crear personajes nuevos homosexuales, bisexuales o lo que se quiera hacer.
Pero no, esto no va de crear personajes del colectivo LGTBI y mostrarlos como lo que son, algo normal.
No.
Esto va de convertirlos en iconos a toda velocidad para que los guerreritos sociales que ni siquiera son lectores ya se crean que han ganado otra causa.


—¡QUEREMOS UN X-MEN GAY Y LO QUEREMOS YA!
—Bueno, os hemos creado a Camaleón y a Karma, que...
—¡PUTA MIERDA! ¡UNO DE LOS ORIGINALES!
—Um, Cíclope está casado. La Bestia actualmente sale con una agente secreto... el Ángel ha tenido meneo con Mariposa Mental...
—¡DADNOS AL HOMBRE DE HIELO!
—Pero si el Hombre de Hielo ha sido pareja de Polaris y de Ópalo...
—¡PUTO HOMÓFOBO!
—Bueno, pues a ver cómo lo explic...
—¡NOS DA LO MISMO, SI NO VAMOS A LEER UN PUTO CÓMIC! ¡SOLO HEMOS DICHO QUE QUEREMOS UN PERSONAJE GAY!


El problema de todo esto es que sí, habrán ganado otra causa, pero no se quedarán satisfechos. Los fanáticos y los ignorantes nunca lo están, y tocará ir a por otra cosa.
Me comentan toda la movida de la Capitana Marvel de la que ya hablé hace un par de posts desde el mundo del cómic. Imagino que no debería sorprenderme lo que me dijeron. Os dejo la transcripción aquí abajo, puede que algo libre, porque tiro de memoria y no suelo tomar grabaciones de las cosas que me van contando:

"Sí, ha habido movida con eso, pero... ¿Tú te crees que se han dado de tortas por la nueva serie de la Capitana Marvel? Pues no. Se han dado de tortas con colecciones que tienen tirón. Esta ha sido otra más del montón. Ni más ni menos".

En resumidas cuentas: de esto se desprende, y no hace falta ser un genio con los números para saberlo, que los que más han exigido al final son los que ni siquiera han comprado nada. Se han pegado como 10 años exigiendo cosas al cómic que ya se hacían. Llevamos desde los 70, por poner un ejemplo, viendo cómo mujeres y afroamericanos toman el manto de otros personajes más clásicos (Iron Man o la Capitana Marvel son un ejemplo muy claro, con James Rhodes y Monica Rambeau, y de ahí hasta Miles Morales, que es latino y responde a un sector de la población más que emergente) y los lectores las hemos ido aceptando sin problemas... la diferencia es que antes Marvel hacía las cosas de un modo bastante natural, con unas líneas argumentales que, sin prisas, acababan llevando a eso. Hoy en día, la impresión es la de hacerlo a la bulla, esperando que se hagan virales en la red y que la gente empiece a hablar con neologismos tipo "inclusión", "visibilidad" y otras chorradas. Lo que yo llamo el efecto "¡EH, CHAVALES, MIRAD LO QUE HEMOS HECHO!"


Por ejemplo, esto. Igual es neura mía, pero en condiciones normales yo veo una serie con total presencia femenina y me parece perfecto (los que me conocéis, sabéis que yo mismo llevo años dibujando una serie así).
Sin embargo, veo una portada como esta y me da la impresión de que me están tomando por imbécil, en el sentido de que parece que me dicen "EH, TÍO, HEMOS SACADO UNA SERIE SOLO DE CHICAS PARA QUE QUEDE CLARO QUE NO SON INFERIORES, ¿A QUE MOLAMOS UN HUEVO?"
O sea: sacar una serie solo de chicas me parece genial.
Lo que no me lo parece es que me la saquen solo con la idea de impresionarme.


Aclaro, antes de que algún imbécil me venga con milongas: no me parece una chorrada que personajes de colectivos tal o cual aparezcan en los comics; de hecho, me parece una señal muy positiva de que las historias avanzan con los tiempos. Lo que me parece una chorrada es que se haga por la puta cara y solo por hacerse los guais, siguiendo terminologías de foros y redes sociales como un puto rebaño de niños tontos, buscando el aplausito fácil.


Y bueno, porque las quejas vienen de los colectivos que vienen.
Yo es que me pongo a pensar que, si mañana los colectivos de fans del scat se ponen en el mismo plan con los cómics, ¿qué sería lo que nos encontrásemos? ¿Cómics con Batman cagando?
¿Que nos conviertan ahora a Lobezno en un devorador ocasional de caca?
¿Que nos creen un nuevo grupo llamado Shit-eat Force?



La cuestión que se deriva de todo esto es: ¿Qué efecto tiene esto? Así visto, y en base a lo que he ido aprendiendo de la gente con la que he estado hablando a lo largo de los últimos días, diría que es una cosa muy básica: las grandes compañías, especialmente Marvel, parecen obsesionadas por satisfacer a un autoproclamado público que lo único que hace es berrear en redes sociales, pero que luego no compra nada... tomando decisiones que hacen que el público de toda la vida empiece a descolgarse de las cosas que se van publicando.
Aquellos que venimos ya de una cierta trayectoria como lectores la mayor parte de los cómics de los que estamos tirando es de reediciones. Y no hablo solo de material clásico de los 60, que es más durillo de leer... me refiero a etapas pre-Marvel Now (hasta más o menos 2012). Antes de que este nivel de gilipollez mental se tradujera en argumentos de chichinabo, que no hacen sino dar vueltas a cosas que llevan años más que finiquitadas, pero que han vuelto a ponerse de moda, bien por las pelis, bien por nostalgia. Hablo del caso de las Gemas del Infinito, que quedó más o menos cerrado antes de 2000 en los cómics... y al que ahora vuelven a darle otra vuelta de tuerca más, cuando no hacía ni puta falta. O una segunda Civil War, que ya había quedado atada en los cómics hacia 2006. Incluso una tercera Secret War de la que, seamos honestos, ya sobró la segunda hacia 1986.
O sea, sagas cuya creatividad roza el CERO.


"¡Como me volváis a meter otra vez el virus del Legado me levanto y me voy!"


¿Hablamos entonces de que no hay nuevas ideas? Como sucede con la moda de los remakes en el cine, personalmente tengo mis dudas. Me niego a creer que, de todos los autores que haya tanto en Marvel como en DC lo mejor que salga sea hacer reinicios o volver a sagas de hace treinta años. Más bien me inclino a pensar que lo que hay es jefecillos inútiles que se creen que por ponerle un nombre nostálgico a algo ya se tienen ventas garantizadas.
"Es que somos una empresa y queremos vender".
Respetable como mantra, pero si queréis vender, aseguraos de que no vendéis mierda.

Por otro lado, estoy siendo muy crítico, pero no quiero pecar de agorero. Precisamente este mantra de querer vender es el que podría salvar un poco todo este océano de caca diarreica. Ya llevo tiempo oyendo mensajes apocalípticos diciendo que al mundo del cómic le quedan dos años de vida (oí eso hace más de quince), o que por culpa del nuevo traje de Power Girl (sin escote, que es una de sus enseñas, le joda al que le joda) se iba a ir todo a la puta.
¿Qué es lo que pasó? Pues que ni el mundo del cómic se ha ido a la mierda y que Power Girl acabaría recuperando su traje clásico. Solo tuvieron que bajar las ventas.
En los primeros párrafos de este tochopost he comentado que Marvel casi se fue a tomar por culo por culpa de las "magníficas" gestiones de Bob "Yo tomé una decisión" Harras y se salvaron gracias a los acuerdos con la Fox y demás. Hoy en día Marvel forma parte de Disney y, lo mismo que van a venir exigiendo un nivel vergonzoso de corrección política y chapitas de hacerse el guai, son los primeros que no van a permitir que las ventas decaigan. Tres cuartos de lo mismo con Warner y DC. Así que quiero pensar que esto es un ciclo y que, tarde o temprano, rodarán las cabezas que tengan que rodar y se apostará por quien se tenga que apostar para que se sigan vendiendo cómics, y por consiguiente, pelis, dvd's, merchandising de todo tipo y demás.


Y anda que no le salió bien lo del merchan a Jim Lee. Aquí el genio se encargó de renovar vestuario de sus pesonajes... para luego tomar la licencia de esos diseños y venderlos a lo largo de todos los putos años 90 para series de animación, juguetes y videojuegos.
Luego no hizo una puta mierda más que merezca ser recordada, pero nada más que de los royalties que se llevó ya se pudo quedar descansando.


Un ciclo, nada más. Recordemos que a principios de 2000, todas esas colecciones y líneas argumentales chapuceras, bien se fueron cancelando, bien se fueron delegando en manos más capaces que supieron cómo relanzarlas y lavarles la cara. Quizás es cuestión de unos años para que el mundo del cómic mainstream no solo no se vaya a la mierda, sino que consiga relanzarse una vez más.
De momento, corren malos tiempos para leer cómics.

sábado, 1 de junio de 2019

Escupiendo Rabia- Dos mil hijos de puta




Hace ya algún tiempo, salió a la prensa la historia de la concejala de un ayuntamiento de Toledo que, en un caso de hijoputismo bastante galopante, vio como su amante la traicionó de la peor de las maneras. Ella había grabado un vídeo íntimo que, se entiende, SOLO era para los ojos de él y aquí el listo, aquí el machote, no tuvo otra cosa que hacer que difundirlo por ahí. Eso sí, cuando el asunto le estalló en la cara, se cagó en los pantalones porque, al igual que la concejala, él también tenía pareja y claro, si ahora resultaba que todo el mundo se enteraba de que le había estado poniendo los cuernos pues lo más seguro era que lo mandara a zurrir mierda de la buena. De esa pringosa y amarillenta, con textura de mantequilla de cacahuete y un intenso olor tostado que te satura la pituitaria.


Por mí, que se coma esa mierda a cucharadas.


Pese a esos riesgos, el vídeo se compartió y se esparció como la pólvora. Antes de que trascendiera a los medios, buena parte de la provincia de Toledo (que se dice pronto) ya había visto el vídeo. No solo eso, lo había compartido sin pensar en ningún momento en las consecuencias. El resto de la historia ya lo conocemos: la concejala se vio obligada a dimitir (cuando aquí ni los corruptos más flagrantes lo hacen) y pedir perdón (¿¿¿???), como si hubiera cometido un delito capital, y su vida privada pasó a ser asunto de todos los hijos de puta que se creían en una posición moral superior para ir llamándola de todo.
Porque, como es sabido, en ese santísimo pueblo, son todos unos benditos y nadie le ha puesto los cuernos a nadie, ¿verdad? Mira tú por donde, un pueblo en que nadie se va de putas y nadie miente. Y como allí son todos unos dignos hijos de Dios, pues oye, está bien que crucifiquen a una persona y, si de ellos dependiera, pues como en Nigeria: se la saca del pueblo y se la mata a pedradas, porque allí adúlteras ni una. Fíjate si son todos santos y buenas personas, que el pueblo tendrá casi seis mil habitantes, y NADIE le dijo nada a la concejala. Todos calladitos y cuchicheando a las espaldas, y ella se tiene que enterar porque un desconocido, el pajillero de turno, la busca a ella por Feisbus y le cuenta la gayola que se ha hecho viéndola.


—Hola, ¿es usted amiga de la concejala?
—Sí
— ¿Vio usted el vídeo?
—Como todo el pueblo
— ¿Le dijo usted a ella algo sobre ello?
— Um, no.
— ¿Por qué? ¿No es su amiga?
—Emmm, bueno... en realidad no la conozco tanto.

No me invento este diálogo, por desgracia. Está tomado de un reportaje sobre el caso.


Pasó el tiempo y la cosa pues como que se relajó: la concejala, que había pasado por lo suyo (por muy liberal que seas, no debe hacer ni puta gracia que el personal vaya compartiendo tus intimidades en público o que te monte un pelotón de linchamiento al más puro estilo juicio de Salem en la misma puerta de tu trabajo), se lo tomó de otra manera y, tras haber dejado la política, entró en la farándula de una manera relativamente discreta y dio la vuelta por algunos platós de televisión.
Lo mismo que han hecho otros, si os digo, con menos mérito aún, y a los que se venera hoy en día.

Pero, por favor, no nos engañemos. Esto, por supuesto, y quiero subrayarlo bien, no la hace menos víctima de lo sucedido. Lo mismo que al hijo de la grandísima puta que se creyó de lo más guai por difundir algo sin permiso de su víctima no es menos culpable porque su identidad no haya trascendido públicamente (o no de una manera tan trascendente como la de su víctima, lo que ya manda cojones). Sin embargo, fijémonos en el asunto: al final la cosa se vio como suele suceder; es más fácil echar mierda sobre la víctima y dar palmaditas en la espalda al culpable, porque por lo visto es de héroes eso de ir humillando a la gente de forma pública. En el mejor de los casos, la política es la de siempre: echar tierra sobre el asunto en lo que se refiere al desgraciado que hizo la guarrada (por guarrada me entiendo a difundir el vídeo, no a protagonizarlo) y machacar a la víctima hasta que no puede más.


No, no todos los héroes llevan capa. Para algunos, consiste en tener un móvil, ser un hijo de puta y cebarse con los más débiles.


Han pasado unos cuantos años y la historia vuelve a repetirse. Esta vez no ha sido una concejala, sino la trabajadora de Iveco, una empresa de vehículos. De nuevo, un vídeo íntimo que se propaga de forma viral sin consentimiento de su protagonista y un montón de hijos de puta que se dedican a machacarla de forma constante, día sí, día también. Hasta dos mil, según reza el parte de empleados de la fábrica.
Pese a las similaridades, también hay puntos de la historia que difieren con el caso de la concejala: para empezar, esta mujer no era política (lo menciono porque, por lo visto, lo de ser concejala, para algunos, como que te hace menos víctima, qué cosas) ni estaba engañando a su pareja cuando grabó el vídeo. Lo grabó en una época anterior a su matrimonio a alguien con quien mantenía una relación; aparte y, por desgracia, esta historia tuvo un final bastante más trágico que la anterior: incapaz de soportar el acoso constante por parte de sus propios compañeros de trabajo, la mujer entró (o, dicho de una forma más honesta, la metieron) en una situación que la llevó a quitarse la vida.



"Is qui li quincijili si didiquibi i li pilítiquii, i lis pilítiquis tinin qui dir ijimpliii... qui si jidiiii"


Dos mil.
Estamos hablando de dos mil personas que vieron y compartieron el vídeo de alguien con quien trabajaban a diario o, como poco, a quien tenían bastante cerca. Dos mil desgraciados que formaron parte de una trama que acabó con la vida de una persona y que, en el mejor de los casos, no hicieron absolutamente nada. Dos mil cobardes que ahora se concentran en las puertas de la fábrica "mostrando su repulsa por lo sucedido", pero que se callaban como perros cuando eso sucedía. Dos mil pedazo de cabrones de mierda que pasaban en desfile para ver a la pobre mujer, como si fuera un animal de feria. Acosándola. Causándole un daño que, como puede verse, ha sido irreparable. Dos mil cómplices en la crónica de una muerte anunciada que solo era cuestión de tiempo, porque el acoso y el derribo, el ataque moral diario sobre alguien pasa factura.



—¡Mira la guarra!
—Pos está buena.
—No, no es pa tanto.
—Pos yo me la follaba.
—Pos díselo, seguro que se baja las bragas, como toas las guarras.
—¡GUAAARRAAA VAMOS A FOLLAAAARR!

Porque no lo olvidemos, niños: según un montón de hijos de puta, si te grabas haciendo sexo eres una pedazo de cerda que va pidiendo guerra y se tiraría cualquier cosa que tenga por delante.
Luego que no nos digan que esto no va de coartar libertades.


Hablo de dos mil hijos de mala madre que se han callado, no estos meses, sino durante cinco putos años, cuando el asunto estalló. Según informan los medios (y a menos que esto se desmienta, porque ya sabemos cómo es la desinformación), ese vídeo se grabó en su día en otro contexto, antes de que la mujer se casara y tuviera hijos, como he mencionado arriba. El hijo de puta que lo difundió debió pensar que su víctima (no la llamemos de otra manera), una vez hubiera roto relaciones con él, le pertenecía de tal manera que se creía con derecho a difundir el vídeo en su entorno de trabajo para que todo el mundo la viera. Estuvo así durante un tiempo y, cuando la mujer rehizo su vida, reincidió.
Si eso no es ser un puto cabrón sin alma, os juro que no sé qué lo es.


Y todavía tendrá los huevazos de decir, cuando ya le toque dar explicaciones, que no sabía lo que hacía, o que no era consciente del alcance que iba a tener.
Por favor.


Pero vuelvo a lo mismo: si ese tío difunde el vídeo y el primero que lo recibe le planta una denuncia y encima le mete dos hostias por cabrón, lo mismo la historia no hubiera llegado a más. Habría sido una historia de un mundo justo, donde el que es un hijo de puta recibe lo que se merece y nadie le ríe las gracias, sino que encima le escupen al pasar por la calle por ser lo que es... pero no. Aquí el cabrón de mierda que hiciera esto debió sentirse como un puto héroe al difundir algo que, en principio, solo le estaba reservado a ÉL y lo convirtió en un puto asunto público. En un arma de humillación.
Pues, seas quien seas, pedazo de hijo de la grandísima puta (no pienso llamarte de otra manera), enhorabuena: ya te has vengado y te has manchado las manos de sangre. Ahora una vida inocente y el futuro de una familia entera se han truncado gracias a ti y a tus ansias de sentirte el puto amo. Y me la suda que ahora vengas a pedir perdón o que te arrepientas: no te arrepentiste hace cinco años ni te arrepentiste cuando volviste a difundir ese vídeo, una vez tu víctima había rehecho su vida. No te arrepentiste de eso día tras día, cuando estabas siendo el silencioso responsable (porque para qué vas a dar la cara, ¿eh? Para qué vas a reconocer de primeras que fuiste tú, machote) de todo lo que estaba sucediendo.
Cuando estabas incitando a alguien a que se quitase la vida.


Es algo muy similar a coger a alguien, ponerle una pistola sobre la mesa y decirle que se pegue un tiro.
Solo que unas mil veces más efectivo: le arruinas la vida, lo humillar y a esperar.


Pero voy más lejos todavía: he hablado de los dos mil cerdos que se callaron, que cuchichearon a las espaldas, que peregrinaron para acosar a la víctima de esta historia. Los que posiblemente le mandaran mensajes anónimos y fotopollas por doquier, porque ya me conozco la catadura moral del personal... pero no he hablado de otros responsables: los cobardes de mierda que tuvieron posibilidad de parar aquello y no lo hicieron. Sí, hablo de los responsables de la fábrica que, del mismo modo que hacen muchos colegios cuando el bullying sobre algún alumno es ya, no flagrante, sino descarado, se lavaron las manos ante el tema.
"Es un asunto privado", dijeron, que viene a ser lo mismo que decir "Te jodes".
Un asunto privado, mis cojones: tuvo lugar entre dos miembros de la empresa, produciéndose situaciones de acoso dentro del entorno laboral.. Se compartió de forma casi exclusiva entre trabajadores del centro y se veía dentro de las mismas instalaciones.
No, cobardes de mierda (tampoco pienso llamaros de otro modo), NO es un asunto privado. Esa es la excusa que enarbolasteis porque no queríais problemas. Lo único que os interesaba era que las cosas siguieran como siempre, que la gente fuera a currar y a tomar por culo.
Pues de puta madre: el problema os ha estallado en la puta cara y tenéis una muerte que carga sobre vosotros. Espero que tengáis conciencia para que os esté jodiendo día tras día por lo que habéis permitido en vuestras putas narices.


Que si no, también molaría que os echaran de la puta empresa.
Verás qué risas, a vuestras edades, buscando trabajo como hemos tenido que hacer todos los que superamos la treintena.


Hay más hijos de puta en este asunto. Quizás todos nosotros tengamos nuestra parte de hijos de puta, si nos ponemos a pensarlo, oye: en el momento en que cogemos y cargamos contra la víctima con argumentos como "¿Pero a quién se le ocurre grabarse en un vídeo sexual?" o "Si lo haces, tienes que atenerte a lo que pasa" ya estamos cargando contra la víctima y no contra el agresor.
Yo suelo pensar que no hay apenas atenuantes, o no en buena parte de los casos: para que haya un delito tiene que haber un delincuente, y punto. Vamos a dejarnos ya de echar la culpa a la víctima:

"Si le pegan en el colegio es porque no se defiende"
"Si la violaron es porque iba sola por la noche"
"Si te roban en tu casa es porque no la tienes convertida en un puto búnker"
"Si te atracan por la calle es tu culpa porque tienes dinero".
Y así, la mitad de las veces, cuando realmente tendríamos que cambiar el argumento por:
"Si le pegan en el colegio es porque hay un hijo de puta que lo hace"
"Si la violaron es porque había un violador"
"Si te roban en tu casa es porque hay alguien que quería entrar a robar"
"Si te atracan por la calle es porque hay un atracador".


Sí, lo diver es quedarte mirando mientras patean a alguien que ya está en el suelo...
y ya lo de sumarte, ni te digo.


Pero supongo que no funcionamos así: en esta sociedad de mediocres y chapuceros resulta mucho más cómodo ser un puto Caín e ir jodiendo al prójimo, por acción o por pasividad. Por venganza o por envidia, formamos parte de humillaciones públicas diarias (y no me toquéis los cojones, que ya sabemos cómo funcionan las redes). En nuestro mismo entorno podemos ver cómo siempre hay alguien que es el saco de hostias; vemos que ese alguien, por el motivo que sea, no es capaz de defenderse o plantar cara a la gente que lo hace... ¿y cuál es nuestra actitud? ¿Cagarnos en la puta madre del animal que lo machaca? ¿Zanjar el asunto?
No, queridos míos.
Nuestra actitud es callarnos o sumarnos a la juerga. O bien podemos hacer el clásico pasivo-agresivo con argumentos de chichinabo como "Esas cosas pasan", "Tengo problemas propios en los que pensar" o "Si no te defiendes tú, yo no voy a estar ahí para protegerte".
Noble.
Valiente.
Para hacerles una estatua de mármol y ponerla en la calle principal de nuestras ciudades, desde luego.


—Mamá, ¿quién es ese señor?
—Es tu abuelo.
—¿Y qué hizo?
—Miró para otro lado cuando humillaban a alguien.


Lo más asqueroso de todo es que luego se tiene que morir la víctima (o por lo menos acabar en una situación lo bastante jodida) para que el personal se ponga su piel de corderito y finja estar de parte de ella. Eso es un clásico cuando las cosas ya han sobrepasado todo límite y han ido demasiado lejos y sin vuelta atrás: ahora todo son concentraciones, repulsas y velas. Lacitos de colores, plataformas con nombres tela de molones, hashtags, consignas de estas que duran una semana, campañitas virtuales con dibujitos tristes y demás...
Demás gilipolleces, hechas a posteriori y que, seamos honestos, ya no le sirven para nada a la pobre víctima. Ni le vais a devolver la vida ni vais a conseguir gran cosa, aparte de limpiar vuestras maltrechas conciencias (y ni eso, creo yo, porque para mí el que consiente y no actúa difícilmente puede tener de eso).
La víctima se muere y la historia o, al menos esta historia, concluye. De aquí a nada, el público volverá a su actitud de lemming sin memoria y se olvidará de todo esto hasta que vuelva a pasar.


"¿En serio? ¡No me lo puedo creer!"


Porque volverá a pasar, si no está pasando en algún otro sitio ya.
Lo de esta mujer empezó hace cinco años, si no me bailan las fechas, poco antes o poco después que lo de la concejala. Ha concluido ahora.
No sabemos lo que ha podido estar pasando desde entonces a más y más gente.
No sabemos la cantidad de gente que ha sido humillada por hacer algo que creyeron oportuno en su momento, porque cada uno hace con su puta vida y su puto cuerpo lo que le sale del culo y nadie es quién, ni para juzgarlo, ni para humillar a esa persona públicamente por ello.
No sabemos la cantidad de hijos de puta que pueden estar difundiendo intimidades, ni la cantidad de hijos de puta que se estarán callando, impasibles, ante todo esto. Tampoco sabemos la cantidad de hijos de puta que podrían tener la potestad para poner en su sitio a los responsables y se están lavando las manos.


Luego, claro, vemos Por 13 razones y decimos que qué pena.
Que cómo pueden pasar estas cosas.
Pues pasan porque se consiente que pasen.


Tampoco sabemos la cantidad de putos retrasados que irán de malotes por la vida, buscando el vídeo de marras en alguna página de vídeos porno para hacerse una gallofa en homenaje a la fallecida. Malotes que, por supuesto, tendrán que ir contándolo por ahí. Porque la paja de un gilipollas no es nada a menos que la vaya contando con todo lujo de detalles. Todos con sus "uffff" y sus "me pone", para así dejar claro que son unos putos asquerosos a los que nadie les ha cruzado la cara como es debido. Y ojo, no es que yo abogue por la violencia fácil, pero es que más de uno parece necesitar que le tiren de un puto barranco para que se entere de una vez que es UN MIERDA, así, con mayúsculas. Y aquí ni respeto ni putas hostias: una cosa es tener una filia del tipo que sea, y otra muy distinta esto. Esto no es digno de respeto, ni digno de entendimiento ni nada. A tomar por culo ya el buenismo con los hijos de puta a los que por lo visto tenemos que consentir. A tomar por culo ya aguantando payasos que se creen supermorbosos o que tienen la más mínima gracia.


Que no, joder, que no todo es respetable. Vamos a dejarnos ya de tonterías.
Aparte: tenemos que respetar a los cerdos y a los cabrones, pero luego nos sentimos con el derecho de humillar y pisotear a los demás.
¿Qué puta mierda me estáis contando?


Sabremos de todo esto cuando otra víctima haya decidido que no puede soportar ser machacada, o cuando se ponga de moda en los medios denunciar todas las que suceden. Entonces igual nos daremos cuenta de que, como sociedad, la estamos cagando a base de bien. Que realmente no somos gente ni tolerante ni con valores. Que hablamos mucho de la decencia y la moral, pero luego tardamos un segundo en cargar nuestras horquillas contra gente que lo tiene muy difícil para defenderse. Que somos unos mierdas que nos ensañamos con los débiles mientras aplaudimos a los cobardes y a los hijos de puta. Que mucha chapita contra el mobbing, el bullying y el acoso sexual. Que mucha campaña para que ni una más. Muchas chorradas de postureo y de cara a la galería, pero a la hora de verdad, no tenemos cojones de actuar.


Sé que os encantan los memes en blanco y negro. Pues aquí va uno, hasta donde sé, bastante genuino y sin frases moñas de autoayuda:
"Lo único necesario para que el mal triunfe es que los buenos no hagan nada".
Pues tal cual, señor Burke. Tal puto cual.


Tal vez la próxima muerte suceda a nuestro alrededor. Tal vez hayamos podido hacer algo y no lo hayamos hecho. Tal vez incluso hayamos sido partícipes, pensando que por ver un vídeo y difundirlo no pasa nada, lo que tiene gracia, considerando lo rápido que cacareamos nuestros derechos, pero el profundo desconocimiento que tenemos sobre nuestras responsabilidades.
Tal vez hayamos sido partes de una trama que haya acabado con la vida de alguien.
Tal vez nos sumemos a ese ejército de hijos de puta que están dominando la sociedad y no tengamos los huevos de reconocerlo.