Ser un incendiario virtual, o al menos uno en condiciones, no es nada fácil. Hay muchos de estos de poca monta, que sueltan cuatro chorradas y nadie les hace ni puñetero caso. A otros incluso les soplan una colleja para que se callen, porque sus paridas están sobrando desde hace un rato. Hoy en día, sin embargo, en un mundo cada vez más competitivo, se impone eso de destacar sobre los demás y una de las grandes ideas es precisamente incendiar las redes defendiendo una causa o perteneciendo (o, mejor dicho, diciendo pertenecer) a tal o cual colectivo. Dada la proliferación de Colectivos, Plataformas, Movimientos y todo tipo de grupúsculos organizados a tal o cual forma de pensar, se hace cada vez más difícil eso de resaltar. Es por eso que se llega a la idea de ser un incendiario virtual. Porque en el mundo moderno te hacen caso cuanto más berreas, y hay que escupir mala leche y violencia verbal por cada poro del cuerpo para que la gente te tome en serio. Hemos reunido, pues, estos sencillos quince pasos para aquellos que se inician en el duro mundo de ir por ahí luchando por vete tú a saber qué; siguiéndolos a rajatabla se garantiza al lector que se convertirá en un aclamado incendiario virtual y que obtendrá el éxito social que tanto ansía.
También está la opción de convertirse en un gilipollas de marca mayor, pero claro... si lo que va uno buscando es hacerse el guai solo por defender tal o cual causa, lo mismo lo era ya de antes, de modo que no es culpa exclusiva de este pequeño manual.
Dicho esto, he aquí los pasos a seguir:
1. Invéntese una ideología. No es necesario que ésta esté razonada, o que tenga unos fundamentos filosóficos serios. Puede ser cualquier cosa, como por ejemplo, basada en darse garbeos por los paseos marítimos en días de temporal intenso, aun a riesgo de ser devorados por las olas.
2. Póngale nombre. Las etiquetas son importantes, aunque hablemos de una soberana estupidez. Los nombres dan poder, y sentirse parte de un grupo que pueda ser etiquetado hace que la pertenencia al grupo haga sentirse poderoso al miembro de dicho grupo. Si el nombre está en inglés, la cosa tiene como más caché. Partiendo del caso de arriba, podemos llamar a la actividad "promenading" y a los que la llevan a cabo "promenaders".
3. Ostente su ideología en todo momento, aunque no venga al caso. Si es usted un "promenader", eso debe aparecer en todas y cada una de las conversaciones en las que participe. No importa que la conversación en sí verse sobre la evolución del uso de las pinzas de depilar de partes íntimas en el África septentrional. Usted es un "promenader" y todos están obligados a saberlo.
No importa que no haya nadie alrededor. Nunca se sabe en qué momento le pueden ver a usted enarbolando su bandera.
4. Habida cuenta del apartado anterior, debe usted llevar a cualquiera a su terreno. Su misión será adoctrinar, aleccionar y abrir los ojos a todos aquellos pobres que no tienen ni idea de lo que es la vida, puesto que no son de su gremio. Porque no basta con que ostente una ideología y la demuestre: además está usted en la obligación de evangelizar al prójimo. Para ello, puede proveerlos de dosis ingentes (o sobredosis) de información que no han pedido, o bien acusarlos de "frívolos" porque tienen aficiones y una vida propia. Usted está más concienciado que ellos, y su labor es que ellos abandonen todo cuanto estén haciendo para que se conciencien también. Identifíquese con la causa que usted ha elegido, de tal manera que todos aquellos que no comulguen como usted no sean "verdaderos defensores". Imparta lecciones de moral, aunque no vengan al caso. Dígale a los demás cómo deben vivir sus vidas, qué deben pensar, qué no deben hacer, recuérdeles que formar parte de la ideología que usted profesa es sinónimo de ser una bellísima persona que está en este mundo para solucionar todos y cada uno de sus males. Hágales pensar en lo vacías que son sus vidas y en lo plena que está la de usted. Guíe a ese puñado de ignorantes de mierda por el Verdadero Camino de la Iluminación y la Sabiduría.
5. Búsquese un colectivo enemigo al que culpar de todos los males de este mundo. Un colectivo moderno, hoy en día, tiende a basar su existencia en la ideología a la que se opone; dicho de otro modo, su ideología no tiene razón de ser a menos que haya algo a lo que atacar, vilipendiar o contra lo que haya que luchar a sangre y fuego. Su objetivo será básico: considerar que todo lo que viene de la ideología propia es guai (pongamos, decir que ser "promenader" es una forma de vida y que, pongamos, acaba con el cáncer de un plumazo, pero eso no interesa a las farmacéuticas, que si tal que si cual, bla bla bla), mientras que el enemigo elegido (supongamos, los amantes de las judías con chorizo, por poner un ejemplo sacado al azar) es la fuente de todo mal. Justifique esa idea del modo que quiera (los amantes de las judías con chorizo, a causa de sus pedos, son los causantes del cambio climático, o bien, el chorizo es fálico y, por tanto, sexista) y use cualquier argumento, por descabellado que sea, para atacar la ideología contraria y, de paso, reafirmar la propia.
6. Use un lenguaje agresivo y violento contra los manifestantes de la ideología contraria. Invéntese insultos específicos para demostrar que éstos son sus enemigos acérrimos ("Judiófilos" o "Choricistas", por ejemplo) y enarbólelos contra todo bicho viviente que no parezca darle la razón en todo. No tema amenazar con matar, mentar a sus madres, decir que todo el que no le lleva la razón merece ser fusilado o cualquier cosa semejante. No olvidemos que su ideología está por encima del bien y del mal, así que el fin justifica los medios. Se diga lo que se diga, en el tono que se diga, quedará perfectamente justificado y todos deberán aplaudirle. Si alguien le dice que se está usted pasando, usted deberá decir que está ejerciendo su derecho a expresarse libremente, y que no está sino dando su opinión.
"¡Yo me cago en todos vuestros muertos, hijos de la grandísima puta! ¡Os voy a dar por el cacas hasta que tengáis el ojo del culo tan grande que tengáis que amarraros los garbanzos con una guita! ¡Cabrones! ¡Mamones! ¡Montones de mierda con ojos!"
7. Exija respeto para sí mismo en todo momento. Esto es fundamental, porque su ideología debe ser respetada y nadie tiene el más mínimo derecho a cuestionarla. Ya puede usted decir que aboga por pegarle un tiro en la nuca a la gente que no piensa como usted, puede abogar por esterilizarlos a todos con una litrona rajada o simplemente justificar que violen a todos los miembros de su familia. No pasa absolutamente nada; si alguna de esas personas, en alguna ocasión, dice no estar de acuerdo con usted, su misión será chillarle en plena cara y exigirle el respeto que usted se merece. Porque, recuerde: usted SÍ lo merece; los demás no, porque están equivocados. Las ideologías erróneas (errónea= la que no es la de usted) no merecen respeto alguno.
8. Diga a los demás que no están informados y que no tienen ni idea de nada, como argumento en cualquier debate. No olvide que los demás están ciegos y que su misión es evangelizarlos, pero eso no quiere decir que usted necesite argumento alguno para hacerlo. Como su ideología es sagrada, su Palabra es la Ley y no hace falta absolutamente nada más. Usted tiene derecho a recordarles su ignorancia y los demás tienen la obligación de agachar la cabeza y aceptar; de lo contrario, pasarán a formar parte del enemigo. Niegue el derecho a otros a opinar acerca de un tema concreto, simplemente porque usted no considera que lo tengan, independientemente de su conocimiento o no acerca de éste. Niegue asimismo el derecho a los demás a estar de acuerdo o apoyar según qué causas solo por el hecho de no pertenecer a un colectivo con el que usted comulgue. Porque las causas solo las deben apoyar aquellos que llevan la chapa que USTED lleva.
9. Provoque conflictos para demostrar a los demás que estamos viviendo en una guerra: la de su ideología contra la del resto del mundo, tirano y opresor, que intenta silenciarle. No importa si la conversación que está teniendo lugar es pacífica y la gente respeta los turnos de palabra. No importa si hay gente reunida con distintas formas de pensar y que llegan a una especie de entendimiento. El entendimiento es para los débiles: el objetivo del debate no es otro sino el de aplastar, del modo que sea, a todos aquellos cuya forma de pensar no es respetable (forma de pensar no respetable= cualquiera menos la propia). No tenga miedo de faltar al respeto, de enfadar a otros o de poner a todo el mundo en su contra; si una sola persona le aplaude, ya habrá triunfado. Y si otras diez hablan de usted, aunque sea para defecar en sus ancestros, ya ha conseguido la atención necesaria para seguir en la brecha otro día más y sentirse como un Verdadero Defensor, que lucha contra un mundo intolerante que le odia solo por profesar su ideología. Haga lo que haga, usted gana.
"¡Venid para acá, que os voy a dar de hostias a todos! ¡A TODOS! ¡Tengo hostias de todo tipo: de vuelta y vuelta, con viento, doble tirabuzón, hostias con reprís, hostias con eco y hostias consagradas! ¡Venid, coño, VENID!"
10. Atribuya ideologías en todo aquel que no le da la razón. Esto se puede aplicar a ámbitos más generales, tales como que no le rían sus chistes o que sus camisas amarillo fosforecente con rayas rosa chicle no les parezcan lo más de lo más. Si esa persona no besa el suelo por donde usted pisa, ya tiene usted el derecho de decir que en realidad es un amante del enemigo, un tirano opresor que favorece un sistema basado en la intolerancia y el miedo y que ha oprimido a su colectivo durante siglos (por oprimir podemos entender desde una opresión real a simplemente importarle un huevo, es otro término amplio) y, por tanto, indigno de respeto. Si alguien le echa en cara no haber dicho eso, no hay problema: dígale que no lo dice, pero es lo que está pensando. Cuando se tiene la ideología correcta, se ve con claridad en el alma del prójimo, como si se tratase de un libro abierto.
11. Manifieste su odio a todos aquellos que no son de su colectivo las veinticuatro horas del día y justifíquelo con un argumento tan sencillo como decir que es usted un discriminado de la sociedad y que, por tanto, tiene todo el derecho del mundo a discriminar a los demás. Porque su odio sí tiene razón de ser, mientras que el de los demás es irracional, injusto y, por tanto, despreciable. Puede manifestar su odio de muy diversas formas: por medio de un discurso agresivo, con sarcasmos, ataques sin provocación, amenazas o lo que sea. Puede ser todo lo creativo que quiera. Al fin y al cabo, su ideología es superior.
12. Créese una imagen de intelectual para revestir sus argumentos, por agresivos que sean, de una especie de halo de sabiduría. Invite a los demás a una reflexión acerca de algo que se ha sacado usted del sobaco. Vea donde no hay, sea creativo en esto también. Invéntese todo cuanto necesite: argumentos, estudios ficticios, estadísticas... todo vale con tal de parecer en posesión de la Verdad Absoluta.
"Según un estudio de la Universidad de Nosédónde, el que no me dé la razón a mi argumento sacado del sobaco es un hijo de puta al que deberían pegarle un tiro en la nuca mientras lo sodomiza un Mihura. Y esto es así porque lo digo yo, ea".
13. Indígnese. Mucho. Todo el rato. Saque cualquier noticia, por irrelevante que sea, de contexto y grite hasta quedarse afónico. Exagere hablando de opresión, como si estuviéramos viviendo en la puta Alemania Nazi y maximice cualquier contrariedad como si se tratase de una muestra de odio extremo desatado. Instigue el miedo a aquellos que no son de su ideología y véndalos como seres violentos, malvados, sin escrúpulos y sin alma, dispuestos a hacer daño (o a matar, ya que estamos) por diversión. Llame hijos de puta al menos a seis personas distintas. Meta al sistema en esto y diga que contribuye a la opresión. Propague toda clase de mentiras por contribuir a su causa; comparta noticias sin contrastar, porque basta con querer ayudar para estar disculpado ante el error que se pueda estar cometiendo a la hora de difundir información falsa. Arregle el mundo, aunque no tenga ni idea de cómo, o sus ideas sean inviables, utópicas o directamente descabelladas. Dé su opinión, aunque no tenga ni la menor idea de lo que está hablando. Eso sí, debe hacerlo indignado. Muy indignado. Estar de mala leche es esencial para incendiar la red, puesto que el odio es atractivo. El odio atrae a las masas. Si usted odia lo bastante, todos le amarán. Es contradictorio, y posiblemente falso, pero, ¿qué más da?
14. Pierda el miedo a ser incoherente. No pasa absolutamente nada si un día dice usted una cosa y al día siguiente dice la contraria. Recuerde que la Red no tiene memoria y que la gente solo recuerda cómo le partió la boca, virtualmente hablando, a alguien que osó contradecirle. Si alguien le dice algo, basta con decir que no ha entendido lo que quería usted decir y que debe informarse mejor. Si es usted un "promenader" y defiende su derecho a saltarse el cordón policial de seguridad para que no se lo traguen las olas, mañana puede usted decir que es algo que debería hacer todo el mundo obligatoriamente, y pasado que solo deben hacerlo aquellos que creen en la filosofía "promenader". Si usted lo está haciendo bien, nadie debería tener el valor necesario de echárselo en cara. Use dobles raseros y pida para unos lo que no pediría para sí mismo; mida la opinión de la gente en base a sus prejuicios personales y quítele la razón en todo momento, sin miedo a ningunear su criterio, faltarle al respeto o directamente reírse de él. Por otra parte, si otra persona más afín a su "perfil" de contertulio dice lo mismo, use un tono mucho más cortés y educado. Todo vale para diferenciar Personas VIP de la puta escoria.
"¿Que yo dije qué?"
("Where I said I said, I said Diego" effect)
15. Únase a los que piensan como usted y haga piña con ellos (y solo con ellos). Conviertan su ideología, no solo en una forma de vida, sino en una divertida competición para ver quién la tiene más grande (la ideología, se entiende). Porque indignarse solo es algo vacío y triste, pero indignarse con amigos y calentarse mutuamente es lo más de lo más. Formen colectivos, pónganle siglas. Repartan chapitas e invéntense consignas que resulten pegadizas. Si las repiten el tiempo suficiente, sonarán tan bien que esas consignas se esparcirán por todas partes y llegarán al Nirvana virtual, que es la Viralidad. Si sus lemas, sus chapitas, sus memes y sus frases se hacen Virales, habrá gente que las repita como papagallos y las compartirá "porque suenan bien", aunque no tengan ni puta idea de lo que usted está hablando. No importa que nadie sepa de lo que usted habla, sino que esto llegue a más gente y su ideología se normalice. Que forme parte de la sociedad. Una vez hayan conseguido que su mensaje de odio esté normalizado, habrá usted ganado, porque aquellos a los que considera usted sus enemigos serán los que tengan que dar explicaciones por su forma de pensar y pedir permiso para respirar.
Si es usted capaz de seguir estos quince pasos, felicidades. Habrá convertido su colectivo en todo un Movimiento, que será ampliamente extendido por la Red. Los enemigos que usted haya elegido tener, por el motivo que sea, pueden echarse a temblar o bien fundar sus propios Movimientos. Pueden incluso llegar a una encarnizada Guerra que dará emoción a sus vidas, aun en caso de que estas sean anodinas, miserables e incluso patéticas. Ustedes habrán dejado de ser pobres individuos aspirantes a un pensamiento más o menos independiente; habrán sacrificado dicho pensamiento en aras del Movimiento, y su ideología será parte de algo más grande, donde no importa la persona sino el grupo social al que pertenece. Usted habrá dejado de ser una persona para convertirse en una pieza más de un Colectivo; será usted un engranaje perfectamente engrasado para mantener viva la máquina. Una herramienta más para seguir adelante con la lucha que usted habrá elegido.
Nuestras más sinceras felicitaciones: habrá usted conseguido que su vida tenga sentido pleno.






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