Siempre que se hace una lista de lo que sea, es normal que haya elementos que falten, o bien que se tenga la impresión de que, para haber añadido alguno, se podía haber añadido otro mejor. Es un poco el caso de lo que sucedió con el primer post dedicado a superheroínas que publiqué hará cosa de un mesecillo o así y que, todo hay que decirlo, tuvo cierta aceptación entre vosotros, Distópicos. Como no cabía esperar menos en toda enumeración que se precie, no faltaron comentarios vuestros diciendo "Oye, ¿cómo has podido olvidarte de no sé quién?" "¿Has puesto a esta y no has puesto a la otra?" Total, que tras un par de artículos dedicados a otros interesantísimos temas, volvemos a la carga destripando viñetas. He aquí una segunda lista con algunos de los personajes femeninos que faltaron de la primera, más alguna cosita de la que me he ido acordando. Es posible que, sin duda, falte alguno de tooooodos aquellos que mencionasteis la última vez. Si veo que es necesario, pues ya iré redactando una tercera un día de estos.
Para terminar, me gustaría aclarar, como es de costumbre, que esto no es un ranking, ni un listado de imprescindibles ni nada por el estilo. No es más que una enumeración de ejemplos acerca de cómo trata el cómic de superhéroes a sus heroínas, y repasando algunas de sus figuras más destacadas. Porque algunos estamos ya hasta los huevos de tonterías tendenciosas y de ver donde no se quiere ver, y de tomar algo como lo de Women in Refrigerators (a mi juicio, considerablemente parcial, por no decir que se pasa de subjetivo) como si fuera el cien por cien de la industria.
La primera heroína digna de mención en este artículo es Oráculo, que todavía me pregunto cómo no la puse en los primeros lugares en el anterior. El personaje nació en el año 1967, no como tal, sino bajo la identidad de la primera Batgirl. Los orígenes de este personaje sí demuestran bastante lo encorsetado de la sociedad de la América de los años sesenta, siendo creada como contrapartida de Batman en la serie de televisión original (y, cuentan las malas lenguas, que para introducir un personaje femenino que rebajase la presunta tensión homosexual que llevaba acarreando el Hombre Murciélago; esto venía siendo así desde que un psiquiatra gilipollas soltase la bombita unos diez años antes, aludiendo que los cómics inculcaban tendencias "aberrantes" en los jóvenes, tales como -ojito- la filiación comunista o la homosexualidad). Batgirl fue incluida en la serie y, de forma simultánea, también en los comics.
Pasaron los años y ningún guionista tuvo del todo claro qué hacer con Batgirl, de modo que sus apariciones fueron haciéndose más escasas hasta prácticamente mandarla al Limbo de los Personajes Olvidados (si habéis leído el Animal Man de Grant Morrison pillaréis el chiste). Fue entonces cuando llegó Alan Moore, en 1988 (como un año y pico después de su Watchmen, así que según su criterio, este interesante cómic escrito por él no tiene valor alguno y no aporta nada) decidió reciclar al personaje. ¿Cómo? Pues, resumiendo bastante, mostrándonos a una Batgirl más centrada en su vida como Barbara Gordon, que recibe una "visita" del Joker. Éste le pega un tiro y la chica queda paralítica de por vida.
La escena en cuestión. Como suele pasar cada vez que un maloso derrota a una villana (ya pasó con Canario Negro, por cierto), hubo gente que especuló sobre una violación.
Infundado, como siempre.
La cosa podría haber acabado aquí y El Pelos podría haberse quedado tranquilo quitándose de en medio a otra tipa en mallas. Conociendo la tirria que tiene al género que (por mucho que le joda) le ha puesto donde está, podría haber sido así, pero en realidad solo dio el pistoletazo de salida al reciclaje del personaje.
No sería hasta el año siguiente cuando Barbara Gordon resurge como Oráculo, en la cabecera del Escuadrón Suicida. Aquí aparece ya como una hacker que provee de información a los héroes de DC y, poco más adelante, se convierte en una pieza principal que sirve como enlace, espía y coordinadora, tanto del equipo de Batman como de la Liga de la Justicia y casi cualquier tío con capa que sea medio de respetar.
Oráculo es el caso claro de evolución y superación. No ya solo por el hecho de pegarse cerca de veinte años en una silla de ruedas, que sería lo superficial. Lo importante es el hecho de que ha pasado de ser un personaje de segunda línea a una pieza imprescindible en el universo DC. Extremadamente inteligente y de sobras independiente, lo mismo te decodifica un código encriptado que manga información al Pentágono. En sus ratos libres, se saca doctorados (como el de derecho, por ejemplo) y coordina su propio equipo, las Aves de Presa, desde su ordenador.
El hecho de estar incapacitada de cintura para abajo en caso alguno la limita, sino que potencia lo que es: Barbara no quiere dar pena. Su silla de ruedas no lleva manillas porque no consiente que la lleve nadie. Rehúye de la compasión y se centra en el esfuerzo, la voluntad y la constancia; en absoluto es débil, ya que todavía conserva gran parte del entrenamiento junto a Batman, así como algunas otras lecciones de artes marciales que tomó aparte. Su destreza con los batarangs, aparte, es considerable.
Katana, por su parte, tiene una historia bien distinta. Fue creada en 1983 para formar parte de una serie tan irregular como fue Batman y los Outsiders, donde este personaje tenía lo de "outsider" lo mismo que casi todos los demás: básicamente no ser de primera línea, más que ser héroes rebeldes o moralmente marginales.
Este personaje, sin embargo, tenía una historia que sí hace que encaje en esta lista, y es el hecho de que es una vengadora, o todo lo vengadora que se puede ser en un universo de cómic de superhéroes mainstream como DC, claro. Cuando era joven, Katana (Tatsu Yamashiro para los amigos) estuvo indecisa entre el amor de dos hermanos, decidiéndose por uno de ellos; el hermano que fue rechazado juró que las cosas no serían así y, como buen japonés chungo, se pasó a la yakuza. Se pilló un par de espadas místicas y se dedicó a entrenar día y noche para joderle la vida a Tatsu, que ya se había casado y tenía un par de pequeños japoneses correteando por casa. Esta felicidad duró poco el día que su cuñado el chungo decidió hacerle una visita a la familia. En el ataque, solo sobreviviría Tatsu, que lograría quedarse con una de las espadas místicas; ésta le dio una sorpresa, consistente en retener el alma de su marido, con el que puede comunicarse. Algo así como la espada de Elric, solo que más buenrollista.
De un modo parecido a otros personajes como Batman o Green Arrow, Katana cumple el arquetipo de heroína que llega a ser lo que es en base a haberlo perdido todo; y es precisamente de esa pérdida de donde nace el sentido de responsabilidad y de deuda con un mundo que no logra entender. Katana es la clase de personaje que decide enmascararse y luchar para evitar que otros sufran lo que ella. En combate, es una samurai de notable habilidad, pero eso no la convierte en una máquina sin sentimientos. Prueba de ello es su relación con su joven compañera Halo en los Outsiders, a la que prácticamente amadrina.
El caso de Starfire, sin embargo, puede dar que hablar. Al igual que sucede con Canario Negro (no incluida en ninguno de los posts dedicados a este tema, pero sí en el dedicado a personajes que han sido maltratados por el público), este personaje ha sido generalmente juzgado por su pinta y sus atributos. Starfire fue creada en 1980 para formar parte de la nueva (y probablemente la más espectacular) encarnación de los Titanes. Nacida en el planeta Tamaran, este personaje se ha criado en un entorno más emocional que racional, y se guía por sus instintos y sus pasiones. No hace mucho, escribí un artículo en que usaba uno de sus principales argumentos para hablar de otro tema: ese argumento en que dice no entender a los humanos, por mostrar compasión con sus enemigos al tiempo que desconfiaban de los amigos.
Starfire es emocional, pero no idiota, como más de uno podría pensar al leer lo que acabo de comentar en estas últimas líneas: se guía por la emoción y por el instinto, pero también por un marcado sentido del honor y la dignidad. Es una guerrera que desconoce qué es eso de tener piedad con los enemigos, pero aun así, se niega a matar a nadie durante su estancia en la Tierra porque va contra sus leyes. Esta decisión a veces la hace tener que contenerse mucho más de lo que desearía, pero por encima de ello está su sentido de la lealtad, que considera algo sagrado: cuando haces un amigo de Tamaran, ese amigo estará junto a ti hasta el resto de tus días. Es más, probablemente muera junto a ti, porque está peleando a tu lado; en cambio, si haces un enemigo de Tamaran... pues, mala suerte, chico.
Como he comentado arriba, un personaje de este potencial, con esa marcada pasión tanto en el amor como en el odio, se ha visto juzgado de una forma simple y superficial por su vestimenta, como ha sucedido a tantas otras (véase el caso de Power Girl): ese vestido, similar al de una stripper, que llevaba en sus primeras apariciones en realidad simbolizaba la deshinibición de un personaje que no entendía por qué tenía que cubrirse con dos pedazos de tela cuando iba a bañarse a una piscina. Starfire, en esto, como en muchas otras cosas, nos enseña que la humanidad posee una infinidad de prejucios que su pueblo tiene ya superados. Pese a eso, los tamaranos no son el mundo perfecto y también viven inmersos en montones de problemas: prueba de ello es que la propia Starfire, como miembro de la realeza de su planeta, se vio obligada a casarse para sellar la paz. Pese a todo, podemos decir que ni ella estuvo jamás de acuerdo en eso y, de hacerlo, lo hizo porque consideraba que hacía un bien mayor, y más adelante seguiría (como es de esperar) los dictados de su corazón.
El caso de Starfire, sin embargo, puede dar que hablar. Al igual que sucede con Canario Negro (no incluida en ninguno de los posts dedicados a este tema, pero sí en el dedicado a personajes que han sido maltratados por el público), este personaje ha sido generalmente juzgado por su pinta y sus atributos. Starfire fue creada en 1980 para formar parte de la nueva (y probablemente la más espectacular) encarnación de los Titanes. Nacida en el planeta Tamaran, este personaje se ha criado en un entorno más emocional que racional, y se guía por sus instintos y sus pasiones. No hace mucho, escribí un artículo en que usaba uno de sus principales argumentos para hablar de otro tema: ese argumento en que dice no entender a los humanos, por mostrar compasión con sus enemigos al tiempo que desconfiaban de los amigos.
Starfire es emocional, pero no idiota, como más de uno podría pensar al leer lo que acabo de comentar en estas últimas líneas: se guía por la emoción y por el instinto, pero también por un marcado sentido del honor y la dignidad. Es una guerrera que desconoce qué es eso de tener piedad con los enemigos, pero aun así, se niega a matar a nadie durante su estancia en la Tierra porque va contra sus leyes. Esta decisión a veces la hace tener que contenerse mucho más de lo que desearía, pero por encima de ello está su sentido de la lealtad, que considera algo sagrado: cuando haces un amigo de Tamaran, ese amigo estará junto a ti hasta el resto de tus días. Es más, probablemente muera junto a ti, porque está peleando a tu lado; en cambio, si haces un enemigo de Tamaran... pues, mala suerte, chico.
Como he comentado arriba, un personaje de este potencial, con esa marcada pasión tanto en el amor como en el odio, se ha visto juzgado de una forma simple y superficial por su vestimenta, como ha sucedido a tantas otras (véase el caso de Power Girl): ese vestido, similar al de una stripper, que llevaba en sus primeras apariciones en realidad simbolizaba la deshinibición de un personaje que no entendía por qué tenía que cubrirse con dos pedazos de tela cuando iba a bañarse a una piscina. Starfire, en esto, como en muchas otras cosas, nos enseña que la humanidad posee una infinidad de prejucios que su pueblo tiene ya superados. Pese a eso, los tamaranos no son el mundo perfecto y también viven inmersos en montones de problemas: prueba de ello es que la propia Starfire, como miembro de la realeza de su planeta, se vio obligada a casarse para sellar la paz. Pese a todo, podemos decir que ni ella estuvo jamás de acuerdo en eso y, de hacerlo, lo hizo porque consideraba que hacía un bien mayor, y más adelante seguiría (como es de esperar) los dictados de su corazón.
Hablando de la serie de los Titanes, tenemos que decir que prácticamente todos sus personajes femeninos (o, al menos, los de la encarnación de los ochenta, a manos de Marv Wolfman y George Pérez) poseen una fuerza arrolladora y un peso más que relevante en su entorno. Recordemos que en el post anterior ya estuve hablando de Raven, que es probablemente uno de los personajes femeninos más atractivos, duales y oscuros jamás paridos por el Universo DC. En el párrafo de arriba, le tocó a Starfire; la siguiente en mencionar, cómo no, es Donna Troy.
Donna nació en 1965, apareciendo en sus orígenes como la primera Wonder Girl; su papel era básicamente el de una sidekick (término que se usa para referirse al acompañante que lleva un superhéroe) de Wonder Woman. El motivo de su origen es del estilo a lo que sucediera con Batgirl: el psiquiatra soplagaitas de Frederick Wertham, en su libro de odio contra el cómic La Seducción de los Inocentes, dio a entender que el cómic de superhéroes incitaba a tendencias tan "perniciosas" como la homosexualidad. De este modo, la industria tuvo que buscarse las castañas para que sus personajes no diesen la apariencia (o sugiriesen, ni sutilmente siquiera) de provocar a los jóvenes para que se amancebasen con gente de su mismo sexo. Wonder Woman no fue ninguna excepción. De este modo, Wonder Girl aparecería como una hermana pequeña de la princesa amazona y, poco después, acabaría fundando el primer grupo de los Titanes (una especie de Liga de la Justicia formada por sidekicks).
Pese a haber sido creada como "hermana" de Wonder Woman, el origen que se le dio a Donna Troy no fue el de una amazona, sino el de una niña huérfana que fue recogida por la heroína. Este origen tendría cola, ya que sería revisitado varias veces; la primera, en una historia de detectives bastante emotiva, protagonizada por Nightwing, y una segunda, tras el reinicio del universo DC tras las Crisis en Tierras Infinitas.
Es precisamente este devenir sobre el pasado de Donna Troy lo que sienta las bases de la complejidad del personaje: Donna es alguien que busca constantemente su identidad. La falta de recuerdos de lo que sucediera con su familia es algo que la obsesiona y, de vez en cuando, se ve obligada a olvidar lo que creía saber para abrazar nuevas respuestas que la llevan, cómo no, a nuevas preguntas. Pero no nos confundamos: en absoluto esto convierte a Donna en un personaje débil, sino todo lo contrario. Es precisamente esta lucha lo que hace del personaje alguien con una fuerza de voluntad más que envidiable, al tiempo que vemos cómo esta obsesión no la impide llevar una vida con su trabajo y su marido.
Con el tiempo, vemos que el personaje evoluciona. Se divorcia y vive nuevas aventuras que vuelven a llevarla una vez más a replantearse su identidad. De Wonder Girl ha pasado a llamarse Troia, y de ahí, se une al cuerpo estelar conocido como Darkstars. Es casi asesinada a manos de la versión androide de Superman. Resurge. Llega un momento en que tanto nombre código casi resulta tan complicado como averiguar quién es, y finalmente toma el nombre que ha tenido siempre: Donna Troy.
Si nos movemos hacia territorio Marvel, encontramos que las heroínas fuertes e independientes no escasean; es el caso, por ejemplo, de Carol Danvers, conocida entre otros alias como la Ms. Marvel original, que tiene el honor de ser la primera mujer de la casa en protagonizar una cabecera propia, allá por 1977. Creada cinco años atrás, este personaje debuta como secundario en la serie del Capitán Marvel original, encarnada como una militar que sufre severas heridas durante la explosión de un artefacto Kree. A causa de los componentes alienígenas hallados en la explosión, el código genético de Carol muta, otorgándole poderes. A partir de ahí, la veremos también compartiendo aparición como invitada en otras series bastiones de la casa, tales como Los Defensores o Los Vengadores, acabando por formar parte de estos últimos.
Es precisamente en Los Vengadores donde vemos cómo el personaje sufre cambios bastante profundos: en un viaje hacia el futuro, "conoce" a su amante (por usar un término políticamente correcto, ya que un nutrido número de críticos consideran el encuentro como una violación en toda regla), un viajero cronal que se engendra a sí mismo en el cuerpo de Carol (sí, esto es tan psicodélico como parece), con el que va a vivir durante una temporada. Poco después, regresa a la Tierra, pierde sus poderes y gran parte de su identidad a manos de la mutante conocida como Pícara, para más tarde ser secuestrada por los alienígenas de El Nido, que vuelven a alterar una vez más su estructura genética, otorgándole nuevos poderes, incluso más cafres que los anteriores (dándose a conocer a partir de aquí como Binaria). El personaje sigue evolucionando, tanto física como psicológicamente: pierde sus poderes como Binaria, se enfrenta a una prueba tan dura como el alcohol y recupera sus poderes como Ms. Marvel. Finalmente, resurge en la identidad de la nueva Capitana Marvel.
Carol Danvers es un personaje que siempre se ha definido a sí misma como una luchadora, que no tiene absolutamente nada que deber a nadie. Aguerrida y valiente, la hemos visto lanzarse ella solita en la vanguardia de un ataque y admitir abiertamente que una mujer es una mujer, y no tiene por qué ceder a presiones sociales como casarse o tener hijos. Pese a la adversidad, tiene la fuerza necesaria para salir adelante, luchar, levantarse cuando cae y reinventarse a sí misma.
Carol como Binaria. Hasta los buenos personajes suelen sufrir errores garrafales de diseño.
Con el caso de la supuesta violación, hay mucha controversia. He de reconocer que ese episodio es tan difuso y parco en detalles que es complicado llegar a una posición concreta: por un lado, tenemos la impresión de que, efectivamente, se enamora de Marcus, el viajero temporal (e hijo del villano Inmortus, para más señas); por otro, hay no pocos detalles que sugieren que ese enamoramiento se debió más bien a un lavado de cerebro y Carol fue usada para que Marcus pudiera engendrarse a sí mismo en un cuerpo en otro tiempo. Si asumimos el hecho de que, efectivamente fue una violación, encontramos que el guionista Chris Claremont se encarga de hacer borrón y cuenta nueva justo con la introducción de Pícara, que borra ese recuerdo (junto con unos cuantos más). No es que sea la solución definitiva, pero sí funciona como herramienta argumental para barrer de la continuidad un hecho que estaba bastante fuera de lugar a principio los años ochenta, reparando un poco el estropicio causado por guionistas que, en líneas generales, solían acertar en sus decisiones. En mi opinión, no creo que sea "erróneo" hablar de un concepto como la violación en el cómic de superhéroes (recordemos que Alan Moore lo haría en Watchmen algún tiempo después, siendo bastante aclamado por ello), de modo que no creo que autores tan reputados como Jim Shooter o George Pérez metieran la pata al hacerlo. Todo lo más, quizás se adelantaron un poco a su tiempo, ya que, de haber sucedido esto hace... no sé, diez años, a los lectores experimentados no nos habría parecido tan raro. Hoy en día, sin embargo, con tanta corrección política y tantas ganas de ver donde no hay o de poner un género entero en el punto de mira, se habría creado una polémica tan absurda como ridícula, dando paso a una censura sobre los cómics que no suele verse aplicada a otros medios de difusión, o no de una forma tan fiera. Es algo para pensar.
Relacionada de forma íntima y directa con Carol Danvers, encontramos otro ejemplo de personaje femenino que evoluciona de forma más o menos constante. Me refiero, cómo no, a Pícara.
Pícara surge como villana, justo tras el regreso de Carol Danvers después del incidente con Marcus, en 1981. La encontramos como el miembro más joven de la Hermandad de Mutantes Diabólicos liderada por Mística, y con el poder mutante de absorber poderes de otros mediante contacto físico. En su primera aparición ataca a Carol, absorbiendo de forma permanente tanto sus poderes como su psique. A partir de ahí, Pícara descubre que su propio poder le ha jugado una malísima pasada y comparte una parte de su mente con la psique de Carol Danvers, llegando a sufrir algo muy similar a un episodio de doble personalidad, llegando incluso ésta última a "tomar el mando" de vez en cuando.
Incapaz de controlar esto, se une a la Patrulla-X, causando evidente indignación entre el grupo mutante, aunque poco a poco ganándose el respeto por parte de sus nuevos compañeros.
Pícara no es solo un personaje físicamente fuerte, sino dotado de una considerable resistencia emocional: pese a sus poderes, bromea y lucha como si no hubiese nada que temer, aunque sepa que jamás puede tocar a nadie a menos que quiera dejarlo en coma.
Con el paso de los años, sin embargo, Pícara ha ido degenerando bastante y ciertos guionistas, como el caso de Scott Lobdell (una puta vergüenza como guionista y pelele profesional de editores que no saben ni donde tienen la cara, y que en la actualidad se está encargando de convertir el nuevo Universo DC en MIERDA), la han convertido en una auténtica pava lloriqueante que se pasa más tiempo lamentándose por sus poderes que haciendo lo que había estado haciendo hasta entonces, que es seguir viviendo día a día. Sin embargo, parece ser que posteriormente ha vuelto a ser lo que era.
Kitty Pryde es un caso diferente. También mutante y también parte de la Patrulla-X, debuta más o menos por la misma época que Pícara (también en 1980, solo unos meses antes). Kitty, en su primera aparición, aparece como una niña de trece años que descubre sus poderes mutantes de fase (esto es, poder hacerse intangible) durante el estrés emocional que supone vivir el divorcio de sus padres. En su primera aventura, es atacada por el Club Fuego Infernal, donde conoce a Coloso, del que se enamora prácticamente a primera vista. Tras los acontecimientos de Fénix Oscura, se une de forma definitiva al grupo, viviendo aventuras en las que toma un papel bastante relevante: es el caso de historias como la de la isla de Magneto o posteriores apariciones del Club Fuego Infernal. Siente un vínculo especial con Tormenta, a la que ve casi como una sustituta materna. Con Lobezno sucede algo similar, llegando a viajar a Japón con él y enfrentándose al antiguo maestro de éste, Ogûn. Durante la primera Secret War, hemos visto cómo Coloso se enamora de una curandera alienígena y, al contárselo a Kitty, ésta decide romper la relación de forma expeditiva, aun sabiendo que la curandera falleció durante la aventura. Sobrevive a la Masacre Mutante, aunque con heridas graves, acabando por formar el grupo Excalibur, para volver años después al seno de la Patrulla-X.
Kitty es un personaje relevante en la serie de la Patrulla, no solo por sus poderes. Aparte de ello, con solo trece años posee el intelecto de una chica universitaria y, además, posee un sentido común que la hace mantener la calma en situaciones adversas. Al mismo tiempo, tiene una imaginación y un sentido del humor del que muchos de sus compañeros carecen, recordando de paso al lector que La Patrulla-X, por encima de todo, fue una serie de estudiantes. Kitty recupera esa esencia, sin que ello distorsione o entorpezca que estamos leyendo un cómic de superhéroes.
Nuestro último personaje de este artículo proviene de una serie tan poco publicitada como alta es su calidad. Me refiero a la apenas recordada Tomb of Dracula, que tuvo un pequeño revival a mediados de los noventa y que fue impulsada algún tiempo después gracias a las películas de Blade.
A diferencia de como sucediera en estas películas, Blade no es el único cazador de vampiros en el universo Marvel, sino que ha formado varios equipos encargados de esta labor. Es más, en Tomb of Drácula este personaje tardaría varios números en aparecer (no lo hace hasta el número 10 de la serie). Quien sí apareció prácticamente desde el principio (concretamente, desde el número 3) es Rachel Van Helsing, la cazadora de vampiros de Marvel más clásica y, como es evidente, descendiente del Abraham Van Helsing que organizó el ataque contra Drácula en la novela del mismo nombre.
Desde su primera aparición en 1972, Rachel ya se muestra como un personaje bastante implacable con los vampiros, y sin asomo alguno de temor o compasión. Es una mujer dura y llena de recursos, con notable habilidad para manejar tanto el arco como la ballesta. Aunque intenta llevar una relación sentimental con Frank Drake, llega un momento en que se da cuenta de que su vida no está junto a él, sino que está centrada en limpiar el mundo de la amenaza vampírica.
Es en ese momento en que Drácula es eliminado (y por ende, dicha amenaza también) cuando Rachel Van Helsing se siente vacía y rompe definitivamente su relación con Frank. Se retira a dar clases de literatura, intentando dar un sentido a su vida, cuando resurge Drácula para vengarse. En lugar de matarla, la convierte en lo que más odia: una vampira. No obstante, eso no impide que siga luchando contra el señor de los Vampiros mientras le queden fuerzas. En su último aliento, pide a Lobezno que la mate y pueda por fin descansar en paz.
Rachel, como ya hemos dicho, es el prototipo de cazadora implacable, que no se achanta ante la adversidad. La podemos ver rodeada de vampiros, que siempre buscará el modo de acabar con ellos sea como sea. Es un personaje que no se define a sí misma por sus relaciones o por sus sentimientos, sino por sus objetivos. Y aunque sus objetivos se hayan visto cubiertos y se sienta vacía, sigue buscando la forma de mantenerse anclada al mundo.
La última aventura de Rachel, junto a la Patrulla-X.
Y hasta aquí, la segunda entrega de estos artículos destinados a la mujer en el mundo del cómic de superhéroes. Como es natural, insisto en que es probable que echéis en falta a alguien; esto, sin embargo, no es ningún ranking, ni están todas las que son. Tomadlo, como he comentado en la introducción, como una serie de ejemplos que desmitifican la figura de la mujer en el cómic como personajes secundarios, comparsas, novias de alguien o seres sin identidad propia. El objetivo, tanto de este artículo como del anterior, es precisamente demostrar lo contrario: que si ha existido un género que ha manifestado respeto por la figura de la mujer ha sido precisamente el cómic y, de modo más concreto, el cómic de superhéroes. Ya hemos mostrado mujeres fuertes, independientes, inteligentes y con éxito en sus vidas. Mujeres que pueden ir vestidas con cuello vuelto, mallas, capas o en corsé, que consideran que no tienen por qué dar explicación acerca de sus vestimentas (cosa que hacen muchos que van de críticos, pero que jamás han leído una línea de estos personajes), ya que son sus actitudes y sus hazañas las que hablan por ellas.











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