martes, 17 de febrero de 2015

Escupiendo Rabia- País de hipócritas,o No dais más asco porque no podéis




Tengo que decirlo.
Me dais asco. Un asco atroz. Esa especie de náusea insoportable que hace que las tripas me den arcadas tan fuertes que esté a punto de partirme por la mitad. Ganas de vomitar. Repulsión. Como queráis llamarlo.
Sí, me refiero a vosotros, queridos españolitos. Esos seres que, cual rebaño, vais de aquí para allá, con vuestras causas, vuestra demagogia, vuestra falsedad, vuestros dobles raseros y, en definitiva, con vuestra hipocresía supina. Os hablo a vosotros, que fardáis acerca de lo elevado de vuestros valores, de lo concienciados que estáis con la causa de moda. Que presumís con condescendencia de vivir en un país como España, mirando con desprecio al tercer mundo, a los que consideráis unos salvajes cargados de costumbres primitivas y humillantes. Porque vuestra superioridad moral es la puta hostia, no me jodas.

Una panda de hipócritas, es lo que sois. Y sí, os comparo con el tercer mundo, así que ya podéis correr a rasgaros las vestiduras y poneros vuestra máscara de soplapollas indignados, que es lo que mejor se os da hacer. Vais de tolerantes, de progresistas, de modernos, pero en esencia, no sois diferentes. O sí. Porque en el tercer mundo la gente no va de lo que no es: si tienen costumbres ancestrales o bárbaras, no lo esconden; no ponen buena cara diciendo que viven en el progreso, que son tolerantes con los demás. No miran al resto de países en plan "pobres idiotas, qué tontitos que son, que no tienen los supremos valores del mundo occidental". No venden de sí mismos una imagen más falsa que una polla de goma.



Falsa. Y con dos cojones.


Indignaos, si os sale de los cojones. A mí me da igual, porque cada día vuestra fachada de modernidad choca con la mentalidad rancia y prehistórica que impera entre nosotros. Vendéis una pantomima, un puto circo, donde hacéis creer a los demás que tenéis la mente abierta, pero en el fondo no sois más que escoria. Puta basura que vive con una moral rígida, encorsetada y trasnochada. Una moral que disfrazáis de ideologías tan bonitas como el feminismo, o la pluralidad, o lo que esté de moda esta semana. Habláis, habláis, se os llena la boca predicando unos ideales que parecen sacados de los dibujos de Mi Puto Pequeño Pony, pero en el momento en que soltáis dos frases, se os ve el plumero: lo único que buscáis es una puta chapa en vuestra gorra, una consigna, un colectivo al que pertenecer. Lo único que buscáis es una puta excusa para creeros superiores a los demás y tener alguien a quien odiar.



Odiar mola.
Algunos odian a otros porque no se les ocurre un motivo para odiarlos.
De ahí que muchos se inventen toda esta mierda de las causas y los -ismos: es cojonudo para tener bien repleta la cartera de enemigos y gente sobre la que descargar la frustración del día a día.


Bajo la insignia de la libertad de expresión he visto (ya hablé sobre ello, por cierto) cómo vapuleabais a Sara Carbonero hace algunos años, diciendo que si estaba donde estaba era porque se la había chupado a Iker Casillas. Aprovechando vuestro derecho de mierda, arremetisteis contra ella en Twitter y otras redes sociales, poniéndola de subnormal para arriba. Porque teníais derecho y os creíais tela de graciosos. Porque, según vosotros, una mujer no puede tener atractivo y éxito sin que se haya follado a nadie. Porque igual no es la mejor profesional del planeta, pero tampoco la peor; a vosotros, sin embargo, eso os la pela con Níquel Nanas. Para muchos de vosotros, si está ahí, es por bajarse las bragas. Pero eso sí, luego sois los primeros, so hijos de la gran puta, en poneros lacitos contra el maltrato (el físico, lo demás se ve que no cuenta) o en pedir la pena de muerte para alguien que ha matado a su pareja, al tiempo que condenáis la pena capital estadounidense. Si por vosotros dependiese, en casos como el del maltratador, pediríais su pena hasta sin juicio, porque eso de la democracia mola mucho, pero solo cuando conviene.



"Hola, buenas, venimos a expresar nuestro derecho".
"Hola, buenas, ¿a qué?"
"A lapidar públicamente a alguien".
"No tenéis derecho a eso".
"Pues nos vamos a Twitter a cagarnos en su puta madre en masa".
"Tampoco tenéis derecho a eso".
"Claro que sí, es el derecho a la libre expresión".
"Precioso".



Bajo no sé qué pretexto (también hablé de ello) pusisteis a parir a Olvido Hormigos, pese a que habían difundido sin su permiso un vídeo íntimo (algo que es ilegal, por cierto). Ella era la víctima y la crucificasteis porque estaba siendo infiel a su pareja, cosa que en este país no consta como actividad delictiva. Pese a ello, acudisteis en manada al ayuntamiento donde trabajaba a llamarla "puta", que es lo que realmente os mola. No había, que se tenga constancia, prueba alguna de mala gestión suya como concejala. Para sorpresa del público español, no estaba salpicada con caso de corrupción alguno; puede decirse incluso que su gestión fue honrada (a menos que se demuestre lo contrario), pero os dio igual. Tomasteis una cuestión íntima suya como algo personal vuestro, porque en este país de paletos y soplapollas somos todos tan buenas personas que estamos libres todos de pecado. Por eso podemos lanzar la primera piedra, la segunda y la que nos salgan de los putos cojones. En este país, nadie pone cuernos; a nadie se los ponen. Somos todos, absolutamente todos, unos santos varones y unas señoras de tomo y lomo y tenemos perfecto derecho a juzgar la sexualidad de una pareja (algo que, en resumidas cuentas es asunto de dos y en lo que nadie debe meterse) como si fuera nuestra.


"¿Esa? Es una puta, se acostó con varios chicos el año pasado, que la vi yo. Podría hacerle lo mismo a mi hijo, porque seguro que es capaz de ponerle los cuernos!"
"Pero si usted no tiene hijos"
"No, pero si tuviera uno la posibilidad existiría"


Bajo el pretexto del "feminismo" (lo entrecomillo porque me niego a reconocer como tal a una conducta tan despreciable) habéis puesto a parir a Cristina Pedroche por ir ataviada con un vestido transparente elegido por ella misma, soltando gilipolleces tan enormes como que el hecho de que ella elija un vestido que enseña cacho la convierte en un pelele del machismo. Bajo vuestro pretexto cool, habéis condicionado la libertad de elección de una mujer y habéis impuesto (de forma más o menos implícita) un código de conducta, lo que atenta contra lo que es el auténtico feminismo, que es dar por sentado que una mujer puede vestir como le salga del puto coño sin tener que dar explicaciones a nadie. Un patrón sobre lo que hacer y lo que no. Si tal acto pasa de la frontera que vosotros habéis trazado, esa persona pasa a ser el puto enemigo. En lugar de, tal vez, ir a la raíz del problema, que es la imperante obsesión de las cadenas con la imagen (algo que tenemos asumido y que podemos criticar o no, pero que es evidente), habéis crucificado a la que tenía menos culpa. Nuevamente, la habéis llamado "Puta", "guarra", y hasta "imbécil", demostrando vuestra talla moral e intelectual. Retratándoos como una panda de paletos anormales que dais por sentado que el papel que ejerce una mujer en televisión la retrata tal y como es.
Yo no me atrevo a juzgar el intelecto de Cristina Pedroche, principalmente porque no la conozco. No la he tratado como persona. No me he ido de cañas con ella y no he tenido ocasión de pasarle un examen para evaluar su cociente intelectual. Pero se ve que vosotros, pequeños genios, sí lo habéis hecho. La tía suelta un par de chistes malos por la tele y ya la llamáis imbécil (en el caso de un cómico o un presentador, si lo hace os parece "lo normal", curiosamente); elige ponerse un vestido con el que ser trending topic y ya la llamáis guarra. La chavala es famosa y ya decís, como muchos de vosotros habéis hecho, que está ahí por haberse follado a alguien. Para qué cojones vais a pensar que la chica (con más o menos talento, más inteligente o no, más mona o no) lo que tiene es un representante artístico que es un puto crack, que pelea como un cabrón para conseguir que esté donde está. Para qué, expertos de medio pelo. Vosotros ya habéis dictado sentencia y habéis mandado otra persona a la picota, que es para lo único para lo que parece que valemos en este país de subnormales profundos.


En España el hábito, por lo visto, hace al monje.
Si vistes así, hay muchos que se creen con el derecho a decirte que eres puta.
Así, de guai.
Qué modernos somos.


Y lo habéis hecho dos veces, porque en el momento en que la visteis en bikini os faltó tiempo para llamarla "gorda" y ponerle motes graciosillos (de mierda) como "la ballena de Vallecas". La chica tiene un cuerpo NORMAL y ahora resulta que todos vosotros habéis toreado en plazas infinitamente mejores. Todos sois unos putos gourmets de la carne humana y os habéis tirado a supermodelos despampanantes. Todas, queridas mías, tenéis un tipazo de los de causar orgasmos en el momento en que la gente os ve en la playa y tenéis puto derecho a juzgar a alguien que, en realidad, igual luce hasta más que vosotros.
"Es que nos venden la imagen de tía buena", me habéis dicho. De puta madre, eso os da derecho al ataque compulsivo y la humillación pública. Sénecas, Einsteins, todos vosotros, que os venden una imagen... y vosotros, en vuestra inteligencia suprema, la asumís, la compráis y la consumís. Pobres crédulos, que se creen que la gente es tal cual se ve en la tele, tras los vestidos y las capas de maquillaje.
Tiene huevos que luego, los mismos que habéis llamado "gorda" a esta chica (con el objetivo de zaherir, insultar y así llenar el vacío de vuestras lamentables existencias) tengáis los santísimos cojones de venirme con la mierda de la belleza natural y el cuerpo Dove. Que seáis lo bastante hipócritas como para seguir causas contra la anorexia o cualquier otro trastorno alimenticio y a una tía que ni siquiera tiene un sobrepeso que se pueda tildar de obesidad la machacáis con que está hecha una foca.
Coherentes que sois.


Ahora vamos a explicar por qué esto está bien visto a veces y a veces no.
Si pones que es una campaña por el cuerpo natural de la mujer y dices que las curvas y las lorzas son bonitas, la gente lo aplaudirá, lo compartirá y dirá que está de acuerdo. Que ya está bien de fomentar la anorexia, coño.
Sin embargo, si este cuerpo es de una famosa el discurso será bien distinto: dirán que es una vaca, una gorda asquerosa y cuarenta mil preciosidades más.


Vuestra coherencia, tocando este tema, me alucina. Me deja pasmado, patidifuso, con la boca abierta y las putas patas colgando. Que vayáis de modernos y progres, con vuestras causas defendidas de una manera tan sincera y honesta como las tratáis. Que enarboléis vuestros estandartes (también hablé de eso) y no tengáis ni la honestidad ni las agallas de saber dónde parar. De ir tan de defensores de vuestra causa que, al abrir la puta boca, vosotros mismos os meéis en ella, quedando no solo como unos completos imbéciles, sino como unos desgraciados.
He visto homosexuales tener prejuicios con los heteros, y tener la hipocresía encima de decir que el mundo debería quitarse prejuicios de encima, y que así todo iría mejor.
He visto chavales jóvenes ir de progres y de ir por ahí despreciando el ultraconservadurismo, con sus consignas, sus chapitas y demás parafernalia y luego hacer chistes atacando la sexualidad del prójimo, como si ser homosexual equivaliese a ser algo gracioso y de lo que reírse.
He visto cretinos decir que no son racistas y generalizar a lo burro sobre gente de otros países, insinuando que allí nada más que hay delincuentes o que (aun teniendo contrato y una situación regularizada) son todos gente que viene a quitarnos el trabajo. Al tiempo, se les llenan los ojos de lágrimas cuando ven a nuestros estudiantes abandonando el país para buscarse la vida.
He visto militantes de formaciones que supuestamente abrazan la pluralidad de puntos de vista medir a los que les rodean en base a sus filiaciones políticas, instaurando de paso una jerarquía donde aquellos que distan más de la suya son vistos como indignos.
He visto a esas mal llamadas (y autoproclamadas) "feministas" (nuevamente lo entrecomillo) usar un doble rasero vomitivo y rastrero con hombres solo por ser hombres; riéndose de la opinión de un hombre que expresa estar concienciado con los problemas de la mujer en el mundo moderno y sintiéndose en su derecho como mujer a reírse de ellos, pero al mismo tiempo ver cómo una mujer expresa exactamente la misma opinión y tratarla con tres veces más respeto, pese a no estar de acuerdo.


Esta foto no pinta una mierda, pero la he puesto porque me da la puta gana.


He visto a chavalas de apenas veintipocos años prácticamente justificando algo tan jodidamente grave como una violación, con el argumento mamporrero y desfasado de "No me extraña que violen a las tías, porque van por ahí vistiendo como guarras", como si no violasen a las mujeres sin importar su vestimenta, o como si la ropa fuese una invitación a una agresión sexual en toda regla. O, más enfermizo aún, como si por el hecho de sentirse provocado, un violador viese justificado su ataque.
He visto a muchos de vosotros ir de defensores de una causa, generalmente progresista, moderna y molona. Os he visto daros de pecho con lo guais que sois. Sois el país que solo ve documentales de La 2, pero donde Sálvame lo peta todas las tardes. Decimos despreciar la mediocridad, pero somos parte de ella, ya que nadie, si fuera tan poco amante de la gandulería y la haraganería, vería todas las putas tardes a personajes como la Esteban o el artista anteriormente conocido como Paquirrín. Sois la clase de país que prácticamente honra a un hooligan muerto en una reyerta (y si no lo ha hecho de manera abierta, sí lo ha hecho dando por culo durante todo un puto mes con el asesinato de marras y deteniendo a sus asesinos a toda velocidad) porque había quedado para partirse la cara con otros hooligans y dio con uno más cafre que él, pero que a todos los efectos ignoráis la muerte (una semana antes) de una policía fallecida en acto de servicio.



Por muy bien puestos que os pongáis, este es el héroe que España se merece.


Mi país, y me duele horrores decir esto, está lleno de escoria viviente. Escoria (no tengo otro término para definir a gente así) que mira para otro lado o incluso participa cuando una pobre criatura sufre bullying en el instituto. Sin embargo, si esa pobre criatura decide dejar de vivir porque no puede soportar el acoso constante, tanto en clase como en redes sociales (sí, putear a una sola persona y humillarla entre varios parece ser el pasatiempo nacional en este país, ya sea conocida o una víctima anónima), resulta que todos esos mismos que miraron para otro lado o que se sumaron a la fiesta ponen velitas con su foto en la puerta del instituto. Con mensajitos vacíos diciendo que la echan de menos (supongo que muchos la echan de menos porque ya no la pueden machacar a diario, así de hijos de puta son más de uno y más de dos). Fotitos moñas, flores y corazoncitos. En vida no hicieron una mierda por ayudar a quien lo necesitaba, y en el momento en que la criatura muere, le salen más amigos que al chaval del anuncio de los Donettes.

En este país se disfruta tanto del sentido común que en una y millones de veces hemos visto a esos genios de la vida que se pillan un piso megabarato a sabiendas de que se encuentra en una zona de prostitutas, y luego exigen a las autoridades locales que las larguen de allí porque "tienen hijos y les tienen que explicar qué hacen esas señoras". Porque aquí pensamos que la solución es echar y segregar lo que no nos gusta. Vamos de humanitarios, diciendo que las prostitutas son personas, pero a la primera de cambio, tomamos la actitud de "la mierda que no huela cerca de mi casa".
O esos otros que luchan por la dignidad de las mujeres y se niegan a que precisamente las prostitutas reciban una atención sanitaria o que salgan de las calles de una puta vez, porque prefieren pensar en una ideal (y chupiguai) erradicación de la lacra que supone la prostitución. Así que, por no dar su brazo a torcer y por emprender una cruzada tan irreal como lo sería erradicar el crimen o el consumo de drogas, las mafias siguen existiendo. Miles de mujeres viven y mueren en las calles, explotadas como si fueran animales. Pasando frío, hambre, enfermedades y todo tipo de penurias.


Y luego están esos otros que se dan golpes de pecho diciendo que no son machistas, pero que ni siquiera tienen en cuenta que una prostituta es un ser humano. Con esa empatía que les caracteriza y esa genialidad inherente a la mierda que tienen dentro de sus cabezas, se van de putas y las tratan peor que a los animales porque, según ellos, "están ahí porque quieren". "Porque al fin y al cabo les están pagando".
"Porque no son más que putas".


Somos esa clase de país de irresponsables, que se creen absolutamente cualquier mierda que les pueda contar alguien que se aprovecha de su desesperación. Alguien que llega ofreciendo a los pobres la salvación, la salida de la crisis y, joder, ya mismo hasta unos atributos sexuales más grandes, de buenas a primeras es votado masivamente y, cuando te la mete doblada... SORPRESA. Nadie ha votado a ese hijo de la grandísima puta. Se ha puesto él solo, oiga, porque aquí nadie ha tenido responsabilidad alguna acerca de lo que ha hecho. Nadie se ha mirado un programa electoral; nadie tiene memoria para recordar lo que ese mismo partido hizo en su última legislatura. Los malos, los de siempre, y todos los de abajo, por el mero hecho de estar abajo y nada más, son gente honrada, sin mácula y que jamás es responsable de una monumental cagada.


Vamos, no me jodáis.


Irresponsables y de mentalidad arcaica. Gente que dice, como vengo comentando, ser muy moderna y con la mente tela de abierta, pero que todavía se escandaliza a lo bestia (o más que antes) cuando se menciona el tema de dar charlas de sexualidad en los institutos. Rasgadas de vestiduras y berridos hasta la estratosfera cuando se habla de concienciar a los jóvenes y repartir preservativos porque se creen que los están incitando a copular desenfrenadamente (como si eso de copular fuese algo perverso y malvado y no algo natural, causa de que todo bicho viviente se arrastre por este mundo de asco); al tiempo, los mismos chavales a los que no se les informa debidamente aprenden sobre sexualidad de forma oral (es decir, que algún colega se lo cuenta, no seáis malpensados), o bien a base de porno en Internet. La consecuencia es que todavía hay adolescentes que piensan que se pueden quedar embarazadas por tragarse el esperma y tropecientos embarazos no deseados.
Felicidades, genios. Sois unos jodidos abuelos.


Fuck yeah.


La sexualidad vista como algo prohibido y nocivo. Exageras, diréis, pero en el momento en que sale una novela cutre con tintes guarros (o medio guarros, que hoy en día se menciona la palabra "pene" y ya parecemos pollos sin cabeza), ya salen todos los capullos comprándola con cara de malotes, como si estuvieran comprando vicio y perversión. Como niños grandes comprando una revista guarra a escondidas, con la sensación de excitación ante lo prohibido, como el que se iba hace sesenta años a Perpignan a comprar cerdería. Como si la sexualidad fuese algo pernicioso que esconder. Morbo de tercera regional.
El chiste es cuando ves que esas novelas (escritas con el ano, de consumo fácil, baratas en calidad pero no en precio) encima propugnan mierda retrógrada en la que se nos cuenta que la mujer debe someterse al hombre, consentir sus arranques de ira, ser sumisa y aguantar todo tipo de mierdas por amor... y encima son putos best-sellers. Y ojo, no nos engañemos: ser un best-seller no es una etiqueta que le ponen a algo, sino que expresan la realidad de que son un pelotazo en ventas. Curiosamente, cuando hubo alguien que puso un título más honesto a esta clase de valores arcaicos y trasnochados, los colectivos feministas se echaron encima hasta que retiraron ese libro en concreto. Hubo presión social, campañas y plataformas en las redes. Boicots en toda regla. No ha sido así con estos casos, donde resulta que esas críticas han sido mucho menos aireadas (si las ha habido, las noticias no se han hecho el eco que se hicieron con el libro al que hago referencia, desde luego), y lo que ha imperado es un lameculismo general, donde vemos ya mozas y no tan mozas encantadas de la vida por ver cómo un hijo de puta da órdenes a su pareja como si fuera su puta esclava y (y aquí viene lo peor) quieren lo mismo para ellas.




"Tengo dieciocho llamadas perdidas de mi churri, preguntándome dónde estoy y si le estoy poniendo los cuernos con algún mediamierda que lo revienta. ¡Soy feliz, porque esto es una muestra de amoooor! ¡Que te controlen es tan romántico! ¡Ya soy como la protagonista de las novelas!"


Quizás es una consecuencia de que en este país, por lo que se ve, se lee como se folla: poco y más bien mal. De ahí la falta de criterio, de sentido crítico y los constantes errores culturales que se van viendo cada vez que sale un pelotazo de éstos, donde la gente (en el caso de una de estas novelas) se cree que una relación sadomasoquista es dar de leches a una tía con un látigo y punto pelota, o considerar que liarte con un vampiro es lo más bonito desde Romeo y Julieta, aunque no tengas ni puta idea de qué obra (porque es una obra y no una novela) es esa.
Una vlogger, hace unos días (lamento no poder referenciarla, pero es que no vi su nombre por ninguna parte del vídeo, pero si alguno de vosotros lo sabe, por favor que me lo indique y la referencio como los dioses mandan) argumentó que España es rancia. Que vemos en una peli un par de fustas y nos creemos que es sadomaso. Que vemos un culo (una teta no, porque atenta contra los sacrosantos valores -de mierda- de la corrección política más ridícula jamás parida desde la democracia) y nos creemos que es porno. Y que así vamos como borreguitos, o como las moscas a la mierda. Sintiéndonos malotes.

Porque en este país, por muy modernos que digamos ser, el cuerpo desnudo es pecaminoso. Especialmente el femenino, ya que si vemos una chica que hace topless la tendencia a pensar del españolito medio es que hace eso porque es una guarra. Si va a una playa nudista, ya ni os cuento, que por lo visto son un antro de perdición donde la gente va a amancebarse al aire libre, a poner en práctica el sexo en grupo, poner cuernos o practicar el intercambio de parejas. Cosas que, como todo el mundo sabe, son el símbolo de una forma de vida decadente que debería ser barrida de la inmaculada faz de nuestro país (leed esto con ironía, anda). Más grotesco es el asunto si pensamos en el hecho de que ya se ha desmentido el hecho de que la candidata en cuestión fuese la chica de la foto. Esto me lleva a pensar que se ha difundido sin permiso la foto de alguien, con la idea añadida de querer desprestigiar a otra persona. Que esos mismos que lo hayan hecho encima pretendan dar alguna lección de moral al respecto, como poco da risa. De esa risa histérica que acaba dándote ganas de liarte a martillazos contra ti mismo.


Retrato del español medio, visto lo visto:
Un personaje lleno de virtudes, que huye del vicio, repudia el sexo porque es el arma de Satán y se reproduce por esporas.


No deja de tener gracia ver cómo estas cosas, que son cosas de cada uno, personales e intransferibles, se convierten en vox populi, al más puro estilo de catetos cerriles que se ve que no tienen nada mejor que hacer con sus patéticas vidas que andar metiendo los hocicos en las de los demás. Más vergonzoso es cuando vemos esto a gran escala y nos encontramos que, con la idea de desprestigiar a un partido político, otro saca supuestas fotos de una de sus candidatas en una playa nudista, con todo el panecillo al aire, como si eso fuera algo de lo que avergonzarse. Como si por hacerlo, ya fuera menos capaz, menos de fiar o, qué coño, si por ir ahí con las pechugas al fresco fuera un pecado capital tan grave que su credibilidad se fuera a tomar por donde amargan los pepinos.
Pero no nos engañemos, queridos Distópicos, que si un partido político hace esto, no lo hace porque sí, o porque lo vayan a creer cuatro desgraciados. Lo hace porque conoce la mentalidad de la gentuza que puebla el pellejo de toro, y porque sabe que en el momento en que le ven las tetas a una señora (del toto no hablemos ya) van a ir desenfundando las horquillas y las piedras. Es la mentalidad que denunciaba Nathaniel Hawthorne en La Letra Escarlata (novela que para muchos, entre ellos autoproclamados "escritores", es una puta mierda porque no está en el ranking de ventas y no compite con el señor Burger King) o de la obra El Crisol. Obras clásicas que denuncian justo eso: una sociedad mediocre y llena de prejuicios, más preocupada en lo que hace el vecino con su vida personal que por hacer algo que sea medianamente útil y obsesionada en marcar al prójimo o perseguirlo hasta que él solito se vaya a la mismísima mierda.



Sobre estas líneas, Hester Prynne, protagonista de La Letra Escarlata. La historia de una mujer forzada por su comunidad a llevar, de por vida, en toda ropa que vistiese una "A" de intenso color rojo que la marcara como adúltera. Para que todos pudieran ver el mal que había hecho ante los ojos del Señor y, muy especialmente, ante los demás. Porque lo que hace uno dentro de su casa, al parecer, es asunto de todos. Y todos tienen derecho a condenar a los impúdicos, por lo que se ve.
España crea Hester Prynnes a diario. Cuando no famosas, son chicas que han cometido el pecado irredimible de disfrutar de su sexualidad como les dé la puta gana. Juzgadas y humilladas se las critica, se las insulta y se las intenta aleccionar como si vivieran una forma de vida errónea.


España, a cada día que pasa, se quita más la máscara y demuestra que de país moderno tiene poco. Cada generación que precede a las ya existentes parece destilar una mentalidad que dista mucho de la que empezaba a mostrarse en la época de la instauración de la democracia. Cada día parece abrazar épocas más oscuras, donde la única ley en la que creía era en la de los valores encorsetados y la picota para los disidentes. Las abraza, al tiempo que presume de lo contrario, de tener la mentalidad más abierta que existe; al tiempo que mira con condescendencia a los países a los que no considera de su catadura moral.
Decir una cosa y hacer otra.

Este post, como podéis ver, es más largo que los ya de por sí habituales, pero es que hay muchas, muchas cosas que me dan asco de esta sociedad de tontos del culo. De desgraciados que, como decía mi abuela, piden para Dios y no dan ni para Cristo. De auténticos payasos que piden tolerancia para ellos, pero se sienten con pleno derecho a no tolerar a los demás por no estar a su altura. De cínicos, hipócritas y completos ignorantes, que se lanzan a la piscina de criticar lo que desconocen, sentar cátedra y emitir juicios morales sobre cosas que ni siquiera se han molestado en comprobar. Una sociedad de borregos, donde lo que impera es formar parte de un colectivo tal para no sentir que, en el fondo, su vida es una puta mierda, vacía y sin gracia. Formar parte de ese colectivo y andar todo el puto día sin otro tema en la boca, teniendo que ser más papista que el papa, más beligerante y agresivo para que todo el mundo vea lo que molan. Eso sí, beligerantes... pero tolerantes, por contradictorio y absurdo que eso resulte.


"No sé ni de lo que hablo, pero es que mi derecho a opinar está muy por encima del hecho de que tenga o no razón, o incluso de que tenga una ligera idea del tema".


La Españita de los -ismos y de los antis, donde todo -ista es más -ista que los demás y es antiloquesea que consideren enemigo. Donde aquí ya nadie se cataloga como persona, sino que viene definido por la etiqueta que algún gilipollas se ha esforzado en achacarle: si no es por su condición sexual (cada día nacen más condiciones nuevas, con la firme determinación de querer diferenciar a unos de otros e ir marcándolos por sus preferencias), lo es por la política. Cuando no, por su posicionamiento ante vete a saber qué. Unos contra otros, otros contra unos. A ver quién se apunta el tanto. A ver quién saca la banderita de su -ismo por el motivo más absurdo. A ver quién lleva cualquier conversación, por banal que sea, a su puto terreno para quede claro lo que apoya a su colectivo. A ver quién la tiene más grande (metafóricamente hablando).
Con esto quiero que quede claro que a aquellos que tenéis sobredosis de mierda en el cerebro no os voy a hacer cambiar de opinión, ya que si ahora mismo estáis leyendo todo este tocho pensaréis que no sé de lo que hablo (como si no me tropezase con al menos un soplapollas de estos al día), que soy de tal o cual ideología (ya he dicho más de una vez lo que pienso de los tontos del culo que se creen con derecho a psicoanalizarme, a meter palabras en mi boca o simplemente a sacar de contexto cualquier puta cosa que diga) o que se me va la olla (bueno, esto último sí tiene parte de verdad). Este artículo no es más que un desahogo porque, o suelto toda la bilis que vosotros, panda de mentecatos, hacéis que acumule en las tripas, o reviento. Reviento de rabia, de asco y de impotencia al ver que los gilipollas y los hipócritas se han convertido en la especie dominante de mi entorno.
Y lo mismo yo puedo ser lo primero, pero antes muerto que convertirme en lo segundo.

3 comentarios:

Vlad_Temper dijo...

Bravo

Raelana dijo...

Lo malo no es que el artículo sea largo, es que te has quedado corto xD Te han faltado las quejas a las supuestas operaciones de estética de actrices poniendo una foto actual y otra foto al lado de hace diez años en la peli donde salía monísima y preguntándose por qué se operan, que te dan ganas de decirles: "se operan precisamente por la comparación que estás haciendo". Y tampoco es que sea algo exclusivo de ahora, lo que pasa es que ahora con las redes sociales la gente hace más ruido y se escucha más, pero anécdotas de antes de las redes sociales te podría contar también. Las campañas a favor me molestan incluso más que las burlas, porque me parecen más hipócritas y en general no me creo a la gente que las apoya.

Y sobre el sexo y la cara de malote (sigo visualizando la de Spiderman 3, el malote-ridículo por excelencia xDDD) estoy de acuerdo, a veces parece que hemos vuelto a los setenta, ains. También creo que no todo el mundo es así (esperanza flowerpower on) solo que los que hacen ruido hacen muucho ruido y parece que hay como una obligación de comentar y creo que la gente se deja arrastrar. Como si el hecho de no unirte a la última causa, no ver la peli de moda o no lapidar al que toque te convirtiera en autista. En fin, es todo muy cansino.

Rumbo a la Distopía dijo...

Gracias, Vlad!

Rae, a mí también me gustaría tener la certeza de que los lerdos que hacen esto son una minoría (yo también tengo mi lado flagüerpagüer), pero con tanta causita monger, tanto fenómeno de masas y tanta lapidación pública, a veces pienso que el que no se une a unos se une a otro y esto no hay quien lo pare.

Por supuesto, tienes razón al decir que esto lleva tiempo así y que en las redes sociales solo hace más ruido. Me da que no es más que la eclosión de algo que lleva germinando bastante tiempo (o que simplemente no se llegó a superar) y ahora está mostrando su verdadero rostro.

Me apunto temáticas en este plan, de paso, para poder escuchar que me quedo corto en lugar de decir que se me ha ido la mano con la extensión del post! :D