Hace cosa de un par de días, tuve una discusión con una persona. Una discusión que no es nueva, y que lo mismo os parece una chorrada, pero conforme os vaya contando la historia, os iré explicando a qué viene mi indignación y mi cabreo al respecto. Os cuento, esa persona es una de muchas que tiene la puta costumbre de subir citas falsas a redes sociales. De estas que ves al vuelo porque son soberanas gilipolleces, cuando no refranes comunes que, de buenas a primeras, se toman como válidas porque algún imbécil las ha acoplado a una fotito en blanco y negro del presunto "autor". Esta persona a la que me refiero en concreto, es de las que tienen la santa costumbre de ir presumiendo lo mucho que leen, sea verdad o mentira, de forma que en su caso poner citas (más falsas que Judas, dicho sea de paso) es como una forma de "demostrarlo" (¿Os acordáis de mi post anterior sobre Enarboladores de estandartes?), aunque en el fondo demuestren que, bien no leen tanto como dicen, o bien lo que leen es puta mierda sin adulterar, que no todos los libros son excelsas obras literarias y cada día más nos venden morralla para cenutrios en los libros que nos plantan en las librerías.
El caso es que cuando tú eres filólogo y anglista por definición, se te revuelven las tripas de rabia al ver cómo alguien, desde la más total y absoluta ignorancia, te planta una soberana mamarrachada y te dice que es de Shakespeare, quedándose tan pancha. En el caso de este autor es bastante fácil saber si una cita de él es falsa: ya que (a día de hoy no hay constancia de ello, al menos) no escribió diarios ni concertó entrevistas ni nadie se ponía a recoger lo que soltaba por la boca, lo que queda de él (nos guste o no) es lo que queda en sus textos (o sea, en sus obras). Así que te coges la supuesta frasecita, la pasas al inglés (es decir, la lengua nativa del autor) y te vas para cualquier página donde vengan sus obras completas. Activas el motor de búsqueda de tu navegador (generalmente lo suyo es hacer la búsqueda por palabras más o menos clave, no te vayas a poner a buscar por "the", que te puede dar algo buscando) y te pones a rastrear en las treinta y pico obras de teatro. Si la cita es más o menos correcta, no necesitas mucho tiempo de búsqueda (generalmente suelen estar en las obras más famosas). Si no, pues hasta que des con algo medio parecido, porque también puedes encontrar traducciones más o menos libres, que ralentizan un poco el trabajo. Que a ver, a la mayoría de vosotros igual esto os parece una soberana gilipollez, pero os recuerdo que algunos nos hemos pegado bastante tiempo haciendo de la literatura nuestro objeto de estudio. Para entendernos, es como si alguien se dedica a postear por ahí falsos remedios medicinales que aseguren curar, no sé... el cancer, por ejemplo, y vosotros sois médicos. O si sois psicólogos y te encuentras gente propagando información falsa sobre un trastorno o propagando prejuicios sobre algún otro. O si sois abogados y veis cómo algún subnormal se dedica a inventarse artículos del Código Penal para intentar justificar así su ideología. Pues amigos, los filólogos no somos menos (aunque muchos os penséis que sí) y tanta patada a la literatura nos toca los putos cojones. Pues en mi caso es con Shakespeare o con la mayoría de autores anglosajones que he estudiado, que (os guste o no), son unos cuantos.
Algunos pobres ilusos se piensan que la única forma de hacer daño a la cultura es quemar libros.
Eso es como pensar que la única forma de hacer daño a una persona es darle una bofetada.
Pero el objeto de este artículo no es la patada a la literatura en sí. No es la primera vez que algún amigo ha compartido alguna cita shakespeariana (gran parte de mi objeto de estudio, al que me he dedicado no pocos años de la carrera y otros cuantos en mi curso de doctorado) y al que le he dicho "Oye, voy a mirar si es correcta". Esa gente a la que me refiero, que es mínimamente educada y tiene un cierto respeto por mi área de estudio, y, en el momento en que he confirmado que, efectivamente, es falsa (suele pasar mucho, como con la propagación de bulos) me han dado las gracias por tomarme tiempo en investigarlo y por desmentirlo. No es ninguna labor heroica, pero oye, uno se dedica a estas cosas y procura que este tipo de patadas a lo que es la cultura en general no se propaguen más de la cuenta. Es lo que hacemos la gente que tenemos un mínimo de interés hacia lo que hemos estudiado. Lo que no hace una persona que tiene ni una pizca de educación o respeto es decir "Tú mismo con tu mecanismo, yo esto lo he visto así", con tono chulesco y dando a entender que le importa un coño:
a) Que la información compartida sea FALSA.
b) Que te ofrezcas a echar una mano.
El problema consiste en el momento en que gente como esta persona a la que me refiero en el primer párrafo de este artículo ve esa oferta como un insulto a su inteligencia (¿?) y te suelta soberanas imbecilidades como "A ver si tú lo vas a saber todo", pasando por alto el "detallito insignificante" de que todo a lo mejor no, pero al haberme pegado más de un lustro dándole caña al tema, una debida experiencia tengo. La justa como para poder decir "Oye, que sí" u "Oye, que no" tras un ratito de consulta que a mí, más que costarme, me resulta interesante. Más que nada porque es mi profesión. Tal vez no sea una autoridad en Shakespeare (poca gente puede permitirse el lujo de decir algo así y a mí me queda mucho camino por recorrer), pero sí tengo la base suficiente como para investigar y llegar a una conclusión en algo tan básico como eso. Más acojonante es cuando esa persona, al verse bragas abajo y con el culo en pompa al haberse descubierto que ha metido la pata hasta el sobaco, se pone tripas arriba e, incapaz de reconocer un error en el que podríamos caer cualquiera, se pone en plan farruca (rollito flamencoide) y te reta a que subas TÚ citas auténticas. A un anglista, que se ha pasado años trabajando con ellas, ¿vale? Como si el desafío fuera "Venga, a ver si tú tienes huevos de hacerlo mejor". Lo haces y, tras haber subido tres o cuatro (las primeras que te vienen a la cabeza) lo que te encuentras es como una especie de rollito de desprecio, como si fueras un "listo", simplemente por hablar de lo que sabes, o saber de lo que hablas, tanto da. Y no es la primera vez, la anterior ya me había hecho una similar con Poe, del que me colocó una cita falsa y, al verse descubierta, me dijo que era del poema "Lenore". Busqué ese poema, le planté las dos versiones en su idioma original (porque, como he dicho arriba, si el poema de un autor americano está SOLO en español, la falsa atribución canta por bulerías) y todavía tenia las narices de decir que yo no tenía razón, pese a que estuve investigando al menos seis webs de literatura. Dos de ellas, académicas.
Pero al parecer, esas webs no lo saben todo, ya ves que sí. Y yo, menos. Y es que esta persona "lo había leído en un libro". Todavía sigo esperando que me diga en cuál. Más que nada para enseñárselo a mis profesores de Literatura Norteamericana y que escriban un artículo, donde se ha descubierto un poema perdido que no aparece en ninguna otra parte. A los de la Antología Penguin fijo que les flipa enterarse de algo así, oye.
Hace algunos años, en España todo el mundo se reía de este fulano por aquella (presunta) frase de: "Yo no necesito leer libros; si necesito bombardear un país, lo busco en un mapa", que mandaba cojones, todo hay que decirlo.
Sin embargo, cuando hoy en día alguien nos dice que leer es aburrido y que es para "gente rara" y que "de tanto leer se te va a poner la cabeza cuadrada" lo asumimos y no pasa nada. Los que dicen eso no quedan tan ridiculizados como este tío. Es más, a algunos hasta se les suele tomar en serio cuando hablan.
Pero claro, no son americanos. Todo el mundo sabe que solo en Estados Unidos hay ignorantses. Aquí no, jamás de los jamases, somos todos muy cultos y lo único que vemos en la tele son los documentales de La 2...
Y es que ahora la moda, si nos salimos de este tema, parece ser que todo el mundo tiene derecho a una opinión, por infundada, falsa y llena de mierda que esté. Parafraseando a otro genio que me vino sentando cátedra de otro tema en el que tengo como quince años de experiencia, si no más (los cómics), hablando sin haber leído gran cosa y haciéndome ver lo blanco negro. Su defensa: "A ver si voy a tener que tener una tesis en un tema para poder opinar sobre él". Mi respuesta fue más o menos que, si pretendía que su opinión fuese medio tomada en serio, lo mínimo era tener una base de conocimiento acerca de lo que hablaba. Especialmente si la otra persona está versada en ese tema; o al menos, si lo que no quiere es quedar como un ignorante.
Ni que decir tiene que se pasó mi respuesta por el ojo del culo.
Es este el verdadero cogollo del asunto: cada día que pasa, estoy viendo cómo el personal tiende a crucificar a aquellos que saben más que ellos sobre algo, tildándolos de "listos", como si la experiencia en algo te volviese más inteligente (ojalá) y como si esa supuesta "inteligencia" fuese un factor negativo. Es el chiste padre, eso de decir "Yo no sé de lo que estoy hablando, pero es mi opinión, y como es mi opinión, es tan válida como la tuya". Aunque esa opinión de la que hablamos esté cargada de prejuicios, fundamentada sobre la más absoluta nada y que encima se use para pretender dar lecciones a aquellos que sí podrían darla.
"No me estudié las tablas de multiplicar, pero no pasa nada, puse el resultado que me pareció en el examen. Mi profesor me dijo que ocho por ocho no son ochenta y le dije que eso no era así, porque lo había visto en Internet y porque tengo derecho a una opinión. Mi profesor es un listo, se cree que me puede dar lecciones A MÍ".
Más descojonante aún es el hecho de que esto es un caso cada vez menos aislado y, por cada ignorante que surge, soltando paridas de todos colores, surgen al menos tres o cuatro tontos del culo que le chupan el ídem a éste: gente que no tiene ni puta idea de dónde tiene la cara, pero oye, que se siente con el derecho de defender a quien saben que no tiene razón y quitándosela a quien les puede explicar cómo van según qué cosas porque parece ser que hablar desde lo que se sabe da como cosica. Y es que por lo que estoy viendo, en esta sociedad de putos simios mononeuronales, lo que mola no es entender de algo, ni esforzarse en entenderlo. No mola eso de que, cuando no sabemos algo, preguntemos al que sí puede darnos una idea e informarnos. Eso es una marcianada, algo de pringaos. Ahora lo que se lleva es apalear y tocarle los cojones al que sí tiene una ligera (ya ni experto, oiga) idea del tema a tratar. Que se calle, que nos deja en ridículo. Que se calle, que es un listo y yo a los listos no los soporto. Es mucho más molón vivir en mi mundo de piruletas, donde las cosas son como yo creo que son aunque no lo haya comprobado ni estudiado. A mí lo que me mola es que las cosas sean como yo quiero que sean, o como me las ha contado no sé quién, o porque las he visto en un meme de Internet tela de gracioso.
Pues eso.
Porque ahora lo que se lleva es esa soberbia imbecilidad de que todos tenemos derecho a expresarnos, sin importar que nuestra opinión esté mancillada por el paletismo y la ignorancia. Y si nos pillan en bragas, pues no pasa nada: incurrimos en la chulería de matones de colegio o, si no, en el insulto, en vez de razonar nuestra opinión o molestarnos siquiera en argumentarla. Algo tela de guapo para reafirmar nuestra postura y hacer que el fulanito de al lado nos dé la razón. Más gracioso es que luego esos mismos son los primeros en decir que vivimos en la era de la información; que en esta época tenemos el conocimiento al alcance de nuestra mano y que, con un golpe de ratón, podemos enterarnos de lo que queramos. Como si Internet fuese una herramienta de Verdad Absoluta y cualquier puta cosa que veamos en cualquier puta página, solo por el hecho de estar en Internet fuese irrefutable.
Y eso, amigos Distópicos, por lo visto NO es ser ignorante.
No me extraña, por tanto, que esa actitud que hemos tenido siempre en este puto país de mongolos, de estigmatizar a aquellos que tienen un mínimo interés por aprender o por esforzarse en algo, esa santa costumbre de hacer las cosas a la pata la llana y de autoerigirnos en expertos en cualquier cosa de la que no tengamos ni guarra se traduzca en esto: en un puñado de gente que, de la noche a la mañana, es experta en protocolos de contención del ébola; experta en historia (la Guerra Civil, el tema favorito de las masas; eso sí, la mayoría instruida por novelas de ficción), en cine, en literatura, en derecho, en arquitectura, en economía, ciencias aplicadas, política interior, política exterior, política local, criminología, psicología, en educación física, arbitraje, medicina de todas las especialidades, cultura local, cultura universal, obras públicas, lingüística, idiomas, y un largo etcétera de disciplinas, dependiendo de la situación de la que hablemos.
Partiendo de este principio, si presuponemos como cierto todo lo que sale por la boca de un españolito de mierda al cabo del día, tenemos que es una especie de criatura biónica que sabe de todo, entiende de todo y que almacena información útil e irrefutable en cualquier puta cosa que le preguntes.
Cojones, visto así, somos las criaturas más inteligentes del planeta, que absorbemos conocimiento por ósmosis y sin leer una mierda, que eso es aburrido y es para enteradillos...
Pero claro, no confundamos: una cosa es hablar de algo a nivel básico, para lo que no hace falta una opinión de experto (por ejemplo, yo no soy médico, pero sé que si a un tío le cae una bola de bolos en la cabeza desde ocho metros de altura es muy probable que le deje secuelas) y otra muy diferente lo que se hace aquí cada día, que es hablar sentando cátedra y con juicios categóricos al respecto, como si tuviéramos un puto Honoris Causa en Cualquier Cosa colgando en nuestro saloncito. Con ese mantra de "Pero es que yo tengo derecho a opinar" lo que estamos haciendo es mearnos en ese derecho y corromperlo, usándolo para soltar capulladas una detrás de otra. A ver si nos vamos enterando de una puta vez, colegas: tenemos derecho a opinar, no a soltar mentiras. Tenemos derecho a expresar nuestra opinión, y la responsabilidad de usar esa opinión para algo más que para demostrar que somos una panda de ignorantes. Y si viviéramos en una sociedad medianamente sensata y no esta cosa enfermiza y plagada de tontos del culo, a los que hacen gala de ese derecho para cabestradas de ese calibre, bien lo normal sería ponerlos en su sitio y decirles "Illo, eso no es así", bien lo normal sería coger y darle a su opinión la credibilidad que merece (CERO), en vez de jalear a los mongolos y decirles "Dí que sí, tú si que vales".
"¡FUCK YEAHHH!"
En una sociedad medianamente coherente, aquellos que van demostrando día sí y día también que no saben ni donde tienen la cara tendrían de poco a ningún lugar, y tendrían las opciones de enmendarse o morirse de puto asco. En lugar de eso, nos damos cuenta de que es justo al revés, y los tontos tienden a agruparse con otros tontos y, como he indicado en más de una ocasión, fundar sus Ligas de Tontos Del Ojete donde reinvindican su derecho a no tener ni guarra de dónde tienen la cara y, no contentos con ello, tocar los cojones a los que por lo menos se pillan un mapa para encontrar el camino. A esos Tontos del Ojete, a esos Ignorantes y Orgullosos los reconoceréis porque son incapaces de argumentar su postura. Son aquellos que te vienen con equivalentes al mantra de "Es que en mi casa se juega así", que puede tomar mil formas diferentes, pero que en el fondo viene a ser lo mismo, que es justificarse en su lerdez y reírse de los que procuran aspirar a más. Porque el que sabe no es más que un "listo". Porque el que estudia o el que investiga, ese que se molesta en buscar la veracidad de las cosas "se cree que lo sabe todo". Es un intolerante, un intransigente o un desgraciado que vive para dar lecciones a los demás. Qué risa me da cuando esos mismos que esgrimen esos argumentos son los primeros en hacer eso mismo, pero sin tener ni puta idea de lo que hablan. Y para descubrirlo sí que no hace falta ser un genio: si se pilla a un mentiroso antes que a un cojo, a un ignorante lo pillas igual de rápido, porque es abrir la boca y dejarte flipando con sartas de estupideces una detrás de otra. Con justificaciones de todo tipo y, cuando no tienen nada con lo que agarrarse, atacando a quienes le preguntan: "Bueno, yo es que creo que es así y tú no tienes ningún derecho a juzgarme... pero si cuestionas lo que me acabo de sacar del culo con datos medianamente fiables, eres un hijo de la gran puta que viene a tocarme las pelotas. Y por tanto, ya tengo derecho a llamarte como me salga del culo, porque tengo derecho a opinar".
"¡Ha llegado la hora de hacer gala de mi ignoranciaaaa!"
Y lo peor de todo es que a aquellos que vemos estas cosas a diario, a aquellos que vemos como cada españolito de mierda tiene dentro de las tripas a un alcalde, un árbitro de fútbol, un médico, un abogado, un juez, un arquitecto, un ingeniero, un experto en obras públicas, un políglota, un psicólogo, un criminólogo, un analista literario, un corrector ortográfico, un experto en cine, un músico, un asesor de imagen, un conductor profesional, y un economista entre muchas otras cosas, nos tiene que parecer bien que el ignorante sea aplaudido. Que aquí cualquier idiota que no sabe hacer ni la O con un canuto, que cualquier subnormal se permita el lujo de poner su opinión de mierda (porque sí, todo el mundo tiene derecho a opinar, pero una opinión sin fundamento y sin conocimiento JAMÁS puede equipararse a la que sí lo está) a la altura de la de aquellos que sí están formados. Pero claro, al parecer aquí el saber no ocupa lugar alguno. No importa que el de al lado sepa de una materia más que tú. Tú tienes derecho a soltar las mentiras que te dé la gana, y la otra persona, sí, esa que tienes al lado, no tiene el más mínimo derecho a decirte que te estás meando fuera del tiesto o que eso no es como estás diciendo.
" ¡'Tecalles, enterao de mierda!"
Si por no soportar a lerdos de ese calibre resulta que soy un intolerante, un intransigente o la palabrita de moda que os hayáis inventado para crucificar a aquellos que no le besan el culo a los payasos como estos, pues así sea. Aceptemos entonces el argumento mamporrero: sí, soy un intolerante, y a mucha honra. Estoy más que harto de tener que soportar imbecilidades así a mi alrededor. Estoy hasta los putos cojones de ver cómo la gente es ignorante, orgullosa, y encima se cree con derecho a pisotear a aquellos que no les dan la razón. Estoy más que harto de ver y tener que respetar a gentuza que se inventa las cosas día sí y día también y predica unos valores basados en la mediocridad, en el conformismo y en aplaudir al que más berrea o al que más tonterías dice. Me revuelve las tripas ver cómo aquí se defiende al que más guai es, en lugar de al que más puede enseñarnos. Que tengamos los santísimos huevos de poner el grito en el cielo contra los recortes en educación (que, por supuesto, y antes de cualquier imbécil salte, soy el primero en decir que están MAL) y al mismo tiempo permitir, con risitas y demás, que la ignorancia se convierta en el buque insignia de la población. Nuestro derecho a ser ignorantes por encima de nuestro deber de dejar de serlo.
Pues nada, queridos simios, seguid. Seguid berreando por vuestros derechos. Seguid hablando como unos putos expertos en cualquier puta cosa que os echéis a la puta cara y seguid demostrando que para lo único para lo que valen vuestras cabezas es para echar muros abajo, porque lo que es para esforzaros e intentar mejorar lo que sois, no valéis. Seguid siendo unos ignorantes, seguid diciendo que no necesitáis aprender ni saber nada más. Seguid revolcándoos en vuestra propia mierda y seguid atacando a aquellos que procuran no hacer gala de una ignorancia supina.
Pero por favor, no me pidáis que acepte o vea con buenos ojos vuestra forma de ver la vida, porque vosotros sois los primeros en cagaros en la madre de los "listos".




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