miércoles, 1 de octubre de 2014

Mondo Chorra- Destripando un capítulo cualquiera The Walking Dead (temporada segunda)



Hay series que son normales y series que pegan el puto pepinazo. Esto es así, aquí y en Pekín. En el post de hoy vamos a ir sacándole el jugo, la punta y hasta las tripas a una serie que, independientemente de que guste más o menos al personal (hay opiniones muy encontradas al respecto), ha pegado el pelotazo cosa fina y no se puede negar. Hablo, cómo no, de The Walking Dead. Basada en el cómic de Robert Kirkman y Tony Moore, narra las peripecias de un grupo de surpervivientes en el ya consabido (por no decir trillado a causa de la literatura de género, los videojuegos, las pelis y demás) apocalipsis zombie.

Supongo que os habrá resultado un poco raro que haya hecho este artículo empezando por la segunda temporada en lugar de por la primera. Lo sé, pero la primera temporada en gran medida está hecha para presentar personajes, con lo que las situaciones a la hora de presentar un artículo para ir viendo los tópicos y situaciones recurrentes no dan tanto pie ahí como en la segunda temporada. La segunda temporada, todo hay que decirlo, baja considerablemente su calidad respecto a la primera (y, aunque no soy un seguidor lo bastante ferviente como para analizar todas las temporadas de forma exhaustiva, diría que con respecto a la serie entera), con lo que se presta mucho más a un artículo de este tipo. Como siempre, lo que vais a encontrar no corresponde a ningún capítulo real de la serie, sino que es una parodia ficticia de lo que se ha venido encontrando a grandes rasgos a lo largo de ésta, quedándonos en lo básico y más representativo.

Dicho esto, arrancamos.
En la temporada anterior, conocimos a Rick, que es un poli de estos de pueblo que se lleva un tiro en un tiroteo y que acaba ingresado en el hospital, donde permanece un tiempo en coma. Al despertarse, oh sorpresa, se encuentra que el hospital está desierto y que en la calle hay ambulancias descogorciadas y periódicos que revolotean por el suelo, lo que viene siendo la señal inequívoca de que hay zombis a punta pala. En esta movida conoce a Glenn, que es un doble del dibujante Jim Lee, pero en versión repartidor de pizzas postapocalípticos y unos cuantos más. La temporada avanza, palman algunos y otros sobreviven. El grupo avanza y siguen buscando dónde plantar el culo.


"Y si alguno se nos acerca, pues le damos de hostias"


En la segunda temporada tenemos que están dando vueltas por una autopista y se encuentran de bruces con un ejército de zombis que ríete tú de las legiones de peludos que te encuentras cuando vas a ver a los Metallica. Lo típico, el personal se esconde de los zombis, hay un par de escenas de tensión de estas de las que te agarran al asiento y listo. Esto ni lo contaría porque es algo muy concreto del primer episodio, pero es que a una señora del grupo (Carol) se le pierde su hija (Sophia) y el objetivo de prácticamente media temporada es dar con la puñetera niña. Tras un par de movidas, llegan a la granja de un nota de mediana edad llamado Hershel, que vive con sus hijas y algunos subalternos.

Un capítulo cualquiera de la segunda temporada de The Walking Dead  arranca con Daryl dando vueltas por el campichi ballesta en mano. Dejadme que os hable un poco de este tío: Daryl empezó la serie como un paleto con tendencias neonazis, pero ha ido evolucionando hasta convertirse en lo que podría llamarse un "Chulazo de Escandemórgh", o lo que viene a ser lo mismo: ese personaje que, en el momento en que fija miramente a la cámara hace que los países bajos de más de una se inunden y hace que los tíos digamos "El día que yo tenga una planta así me sentiré el puto rey del Mambo". Pues nada, que ahí va Daryl ballesta en mano, con mirada de "Tengo miopía y estoy intentando leer un cartel que está a lo lejos" para ver si da con la puta niña de los huevos. Por el camino, se encuentra con algún que otro zombi, al que le manda recuerdos a golpe de flecha y, cuando lo tiene cerca, a guantazos limpios. Cuando ya ha ganado suficientes puntos de experiencia, tira y vuelve para la granja, donde seguro que le están esperando con una buena olla de puchero.


Miradas que puto molan. Esto es así.


En la granja tenemos a Dale, que es un viejuno que vive con la cara desencajada y que parece no haberse enterado de que ha habido un holocausto zombi y que las cosas no son como eran. La prueba de ello es cuando le viene Andrea, una antigua abogada, reciclada en rubia buenorra con tendencias matzombis y le pide una escopeta, puesto que Dale guarda las armas en su caravana.




Dale, poniendo una de sus caras más recurrentes.
Acostumbraos.


—¿Para qué quieres una escopeta, Andrea? —dice Dale, mirando a Andrea de manera inquisitiva, como si abrir mucho los ojos y la boca le sirvieran para escudriñar en su interior.
—Para usarla como tendedero, no te jode. Para disparar, joder. Quiero matar caminantes —la palabra "zombi" en esta serie da como grimita, así que usan sinónimos. Caminantes es el más frecuente.
—¿Y para qué quieres matar caminantes, si se puede saber? ¿Es que los caminantes no tienen sentimientos? ¿Acaso no les duele cuando les haces daño? ¿Acaso no lloran cuando les disparas?
—Pues... no, la verdad es que no. No hacen nada de eso.
—Lo siento, pero no puedo dejarte la escopeta.
—¿Y puedo saber por qué no?
—Porque no puedes ir por ahí pegando tiros. No está bien.
—Soy americana, tío. ¿Cómo que no está bien eso de pegar tiros? ¿Tú en qué mundo vives?
—¡Nos merecemos vivir en un  mundo mejor! ¡En uno en que no haya que disparar a nadie para sobrevivir!
—¿Hola? ¿Holocausto con muertos vivientes?
—Lo siento, Andrea. Vete por donde has venido.

Andrea, sin entender un coño, se encoge de hombros, se da media vuelta y se encuentra con Shane. Shane es el mastuerzo del grupo, excompañero de Rick. En el tiempo que Rick estuvo comatoso en el hospital y posteriormente dado por muerto, estuvo bombeando amor del bueno a la mujer de éste, Lori, de forma que hay un rollito un poco raro entre los tres. De hecho, es raro de cojones, considerando que Lori está preñada y a nadie del grupo le salen las cuentas.


"Al primero que saque ese tema le corto los cojones"


—¿Te ha dejado la escopeta? —dice Shane, en un tono de ira contenida, como si pensase que valiente suerte de mierda, al tocarle el único grupo de supervivientes formado por mojigatos integrales.
—No, me ha soltado no sé qué mierda de argumento moralista.
—De puta madre —Shane se soba el melón, como suele hacer cada vez que la situación le supera, lo que viene siendo más a menudo de lo que le gustaría reconocer.
—¿Qué hacemos ahora?
—Estaba pensando en pegarle una paliza a Dale y quitarle las armas por la fuerza.
—Um, eso a Rick no le va a gustar.
—No mucho, no. Mejor pensamos en otra cosa mientras.

Hablando de Rick, lo tenemos dando vueltas por la granja junto a Herschel. Con ellos se encuentra T-Dog, que es un tío que apenas habla, al que nadie hace caso y que, honestamente, no ha hecho un carajo en lo que va de serie. Pero adorna que te cagas, ya que el tío es bastante grandote. Y a veces, cuando dispara, hasta da en el blanco.


T-Dog lanzando un berrido.
No esperéis que diga mucho más. A lo largo de toda su aparición en la serie no debe tener más de media docena de líneas de diálogo. Ninguna de ellas de especial relevancia.


—Pues estaba pensando yo en poner unas defensas ahí, ¿sabes, Herschel? —dice Rick, mirando a vete a saber dónde.
—Ese sitio al que señalas está cerca de mi granero.
—Sí, y he visto que por la alambrada cabe un buey. Es peligroso, y podrían entrar caminantes a cascoporro.
—Yo llevo mi granja como me sale de los cojones.
—Pero es para que vivamos más segur...
—¡ESTA ES MI GRANJA! ¡SI YO DIGO QUE NO SE PONEN MÁS DEFENSAS, NO SE PONEN!
—No es para ponerse así...
—¡QUE TE CALLES! ¡SI ME LLEVAS LA CONTRARIA TE VAS DE AQUÍ! ¡Y TE LLEVAS A TU PANDILLA DE PRINGAOS!

Rick como que se queda un poco chafado, porque solo quería ayudar, pero Herschel no es de esos que estén dispuestos a escuchar otras opiniones. Con las mismas, el dueño de la granja lo deja con la palabra en la boca y se va a dar vueltas por el terruño. Rick mira a T-Dog. T-Dog mira a Rick. Este último se da cuenta de que T-Dog está en la serie de adorno y decide que es mucho mejor convertir oxígeno en dióxido de carbono ahí en medio. Justo en ese momento, aparece Lori, que estaba tendiendo unos trapos junto a una hija de Hershel, que tiene la misma voz y el mismo voto que T-Dog.


"Hasta er coño que estoy de ser 'La que no es Maggie'!"


—¿Capasao? —dice Lori, sobeteando el brazo de Rick.
—Herschel no me hace caso.
—Ea, ea, ea, Herschel malo. No pasa nada, si eso luego yo ya me voy para él y lo convenzo...
—¿Cómo?
—Ya se me ocurrirá algo —breve momento en que la mirada de Lori se cruza con la de Shane, al otro lado del terruño y se rememoran momentos dignos de tragedia clásica. La tensión del triángulo amoroso y demás chorradas. Shane le devuelve la mirada como si dijera "Me dijiste que te ponía bruta, ¿y así me lo pagas?"
—Por cierto —Rick interviene, cuando ve que al duelo de miradas solo le falta un tema de Roxette por medio para quedar como la clásica escena de "Lo que pudimos ser y no fuimos por culpa de las circunstancias" —, ¿dónde anda Glenn?
—Lo he mandado al pueblo a que me busque unas compresas.
—¿Unas compresas? ¡Si tenemos en la furgoneta!
—No me gustaba la marca.
—Pero aparte, ¿tú no estabas embarazada?
—Sí, pero soy la mujer del jefe. Si yo digo que hay que ir a por compresas, se va a por compresas y a tomar por culo.
—¿Lo has mandado a que arriesgue su vida por unas compresas que ni siquiera necesitas?
—¡No, hombre! Lo he mandado con Maggie. ¡Así no solo la arriesga uno!


Aquí, el dibujante de comics de origen coreano Jim Lee.


Aquí, Glen. El homenaje es claro y evidente.



El pueblo en sí es un puñado de casas reventadas donde no queda ni Cristo, bien porque ahora son zom... digooo, caminantes, bien porque se han convertido en desayuno para caminantes. Maggie y Glenn aparcan el cochazo último modelo super limpito en la puerta de lo que antes era el equivalente americano de un Mercadona de los pequeños y se disponen a asaltarlo.

—Vale, pues vamos allá —Glenn tiene los cataplines en la boca, como le pasaría a cualquier humano que se mete en territorio comanche, arriesgando su vida por una puta caja de compresas. No obstante, intenta contener sus esfínteres porque Maggie -hija de Herschel para más señas- es la última moza sobre la tierra que parece hacerle ojitos de vez en cuando, y encima está hasta más que potable. Si eso ya era jodido antes del apocalipsis, imagínate después.
—¿Tienes la lista de la compra?
—Ups, me la he dejado en la granja de tu padre.
—Pringao.
—No importa, me acuerdo de todo.
—¿Compresas y qué más?
—Galletas Oreo.
—¿Estás de coña?
—Me las ha pedido Carol, para darle una fiesta de bienvenida a su hija, Sophia.
—Glenn, no es por nada, pero Sophia lleva tres semanas desaparecida y...
—Sophia está viva. Seguro.
—Estobuenovalesitulodices...
—En fin, el pasillo de las compresas... ¿cuál es?
—El único que hay. Esto no es un centro comercial.
—Venga, va.
—¡Anda, mira, condones!
—¿What?
—¡Vamos a follar!
—¿WHAT?
—¡Quiero follar! —Maggie no pierde tiempo y, mientras habla, se va despelotando justo delante de un estante vacío donde antes estaban los cereales—  ¡FÓLLAME DURO, GLENN!
—¿¿¿Pero qué dices???
—Llevo desde que estalló el apocalipsis sin tema y ya me salen telarañas del parrús. Y en la granja o me lo hacía con un caballo o me lo hacía con mi padre, cosa que no me apetecía.
—¿Y los subalternos de tu padre?
—Esos YA se lo hacen con un caballo.


"¡VAMOS A FOLLAR! ¡VAMOS A FOLLAR! ¡VAMOS A FOLLAR!"


Justo entonces, aparece un caminante, que para algo la serie se llama así. Para entendernos, un caminante es un espantajo que se parece bastante a lo que queda por el centro de cualquier ciudad cuando ya han cerrado todos los bares. Coge a cualquiera de esos, emborrízalo con nocilla, revuélcalo un par de veces por un descampado y ya tenemos un caminante listo. Los caminantes suelen aparecer atraídos por el ruido. El zapatiesto que han armado estos dos en mitad del pasillo del super bastaría para que venga una manada de siete. Hoy hemos debido pillarlos en un día de huelga o algo, porque solo viene uno, o al menos de momento. Esto debería ser una situación de peligro, pero claro, tenemos que tener en cuenta que un caminante se mueve la hostia de lento. Mientras quiere llegar, a estos dos les da tiempo a montárselo cosa fina, repetir y hasta subirse la ropa interior con total tranquilidad.

—Uahhhh... —para el que no lo pille, un caminante hace este ruido.
—¡Coño! ¡Caminantes!
—¡Huyamos!


Evidentemente, esta escena del caminante acercándose mientras los otros dos estaban dale que te pego nos la hemos perdido, por eso de la irrupción dramática y la sorpresa, de forma que lo vemos ya entrar mientras estos dos están comentándose entre sí la jugada. El caso es que se impone una huida, del estilo a las que veíamos en Benny Hill, solo que con más roña, más gritos y sin la música. Para todo lo demás, del estilo. Como pueden, entran en el coche, arrancan y salen de allí echando hostias. Por el camino, atropellan a un par de caminantes, desparramando sus tripas y pegando algún tiro suelto. Sesos y demás, que también mola.


PLAF.


La acción salta y nos vamos para Carl, el hijo de Rick. A Carl lo reconocemos porque apenas llega al metro y medio, lleva el gorro cuatro bollos de su padre puesto todo el puto día y... a ver cómo decirlo de una forma suave. Vale, sí: Carl es IDIOTA. Idiota redomado. Es la clase de personajes que, habida cuenta de que está en un mundo plagado por muertos vivientes que se lo zamparían cual cheeseburger con patatas sin pensárselo (mayormente porque no tienen cerebro para eso), coge y se larga por ahí, sin decirle nada a nadie, mangándole la pistola a su padre a dar paseítos por el bosque. Así que ahí tenemos a Carl, dando vueltas absurdamente alrededor del río y lanzando piedras al agua, cuando aparece otro caminante gruñendo. Que una de esas piedras le haya dado en un ojo no tiene absolutamente nada que ver, los caminantes gruñen sea cual sea la situación. Total, que el monstruajo este se deja de ir para Carl, y éste, como es normal, tiene al menos dos alternativas:

a) largarse de ahí
b) cometer una estupidez

Como ya hemos dicho que Carl es idiota, la respuesta es evidente. Sin embargo, tenemos todo un abanico de estupideces posibles, de entre las cuales igual nos sorprendemos cuál es la que escoge Carl.


HINTELIJENSIA.
Suma eso a que el puto niño se escapa cada dos por tres, y sus padres pasan tres kilos de donde está.


La primera estupidez sería pedir ayuda. Como hemos mencionado arriba, los zombis son atraídos por el ruido, de forma que al berrear, podría atraer a más zombis. Sin embargo, de entre las posibilidades más idiotas, es quizás la que menos. Comparadla con algo más estúpido aún, como plantar cara al zombi con la pistola, o más todavía: quedarte mirando de forma estúpida al bicho en cuestión si se queda atrapado en el barro. Pues eso es justamente lo que hace el puto niño mierda: el embobamiento es total y absoluto. Más allá que eso, esta escena es toda una oda a la imbecilidad humana, con el mocoso de los cojones mirando fijamente al zombi hasta que, un buen rato después, le da por sacar la pistola y apuntar. Dos minutos completos de atontamiento crónico, para que de buenas a primeras, el bicho consiga salir del barro y le dé un susto al enano de los huevos. ¿Qué pasa? Que a éste los cataplines se le ponen de corbata y echa a correr, ahora que lo tiene a medio metro de distancia. En otro arranque de genialidad, no se le ocurre otra cosa que tropezar.
Tensión, mucha tensión.
Imbecilidad, muchísima imbecilidad.
A Carl le da por gritar, al tiempo que hasta se le escapa algún disparo, que impacta donde Cristo se pilló la chorra. Aparición inminente de más caminantes en tres, dos, uno...
Pues no. El día lo salva Daryl, que pasaba oportunamente por ahí. Propina un ballestazo al zombi en pleno coco y, una vez en el suelo, le plantifica un par de patadas en los cojones por si al hijoputa le da por levantarse.


Y cuchillazo de regalo en el coco.
"¡Toma, cabrón!"


—¿Qué coño hacías aquí solo? —increpa Daryl al niño imbécil.
Como toda respuesta, Carl se encoge de hombros y suelta alguna idiotez que no es ni necesario reproducir. Con las mismas, Daryl lo trinca de la oreja y se lo lleva de vuelta a la granja. Si este mundo es justo, al puto enano le deberían haber llovido unas pocas de collejas por el camino. En packs de doce, por lo menos.

—¡CARL! —berrea su santa madre al verlo —¿Dónde has estado? ¡Hemos estado preocupadísimos por ti!
—¿"Hemos"? —murmura Carol, con cara de estar flipando —Si lo último que dijo esta tipa fue que a ver si el niño de los huevos dejaba de dar por culo de una santa vez, que tenía cosas más importantes de que ocuparse...
—Estaba haciendo el mongolo en el bosque con un caminante —explica Daryl—. Parece ser que nadie estaba vigilando al chico cuando decidió irse solo por ahí con la pistola de su padre.
—¡TODO ESTO ES CULPA TUYA! —increpa Lori a Daryl, al que se le tuerce el culo con la salida de la señora —¡SI NO ESTUVIERAS POR AHÍ HACIÉNDOTE EL MACHO NO HABRÍA SALIDO A BUSCARTE!
—¿Pero de qué cojones me estás hablando? ¡Yo había salido a buscar a Sophia, que es lo que llevo haciendo toda la puta temporada... porque a nadie más le ha salido del alma hacerlo!
—¡QUE TE CALLES! ¡ES CULPA TUYA PORQUE LO DIGO YO Y A MÍ ME HACE CASO TODO EL MUNDO! ¡SOY LA MUJER DEL JEFE!
—De verdad, que estoy flipando con esta tía.
—¿Y se puede saber qué hacías tú con un arma en el bolsillo?
—Quería aprender a matar caminantes, mami.
—¿LO VEIS? TODO ESTO ES CULPA VUESTRA.
—¿¿¿¿¿¿??????
—¡NO QUIERO QUE MI HIJO SE CRÍE EN UN MUNDO DONDE DEBE IR ARMADO PARA SOBREVIVIR DE UNA HORDA DE BICHARRACOS QUE SE LO COMERÍAN VIVO SIN PENSÁRSELO!
—Bueno, pues que no se críe. Que vaya desarmado y que lo maten, eso es fácil.
—PERDONA DARYL, ¿ESTABAS DICIENDO ALGO?
—Nah, que tú eres la mujer del jefe. Que a ti no se te discute. Bla, bla, bla.
—RICK, DILE ALGO A ESTE MELENUDO.
—Lori tiene razón.


"¿En qué momento cuando estaba por ahí se fue la lógica a la mierda?"


Es justo entonces cuando aparecen Shane y Andrea, que estaban dando vueltas por ahí, pensando en arrearle una paliza de muerte a Dale para quedarse con las armas (bueno, eso de estar dando vueltas es lo que ellos quieren que crean sus compañeros. En realidad estaban limitándose a pensar en cómo apalear a Dale mientras se frotaban las entrepatas el uno al otro). Y de paso para no tener que escuchar más discursitos moralistas, que el hombre lleva una temporada de lo más cansino.

—¿Qué pasa aquí?
—MI HIJO, MI POBRE HIJO, SE INTERNÓ SOLO EN EL BOSQUE, ARMADO CON UNA PISTOLA Y CON LA INTENCIÓN DE MATAR A UN CAMINANTE.
—Um, ¿y cómo se te ocurre eso, chaval?
—Os he visto matar caminantes. Eso mola, es como lo que hacía yo antes en la Play, pero en vivo.
—No es tan sencillo. Verás, hay que coger el arma de forma que...
—¿PERO QUÉ COJONES HACES, SHANE?
—Pues le enseño a ser prudente y...
—¡¡¡QUE NO QUIERO QUE COJA UNA PUTA PISTOLA!!!
—Genial, una boca más que alimentar y un brazo menos para defendernos.
—¿TIENES ALGÚN PROBLEMA CON ESO?
Shane se soba el coco antes de responder.
—Que igual el mundo en que vivimos no es el mundo en que solíamos vivir, eso es todo. Que igual todo bicho viviente que esté en condiciones de disparar debería saber hacerlo si queremos sobrevivir.
—¡Discrepo! —resuena la voz de Dale, saliendo desde su segura posición en la caravana.
—Ay, Dios, este paliza otra vez no...

Dale camina delante de todo el mundo, observándolos con los ojos muy abiertos, como si no diera crédito a eso que está oyendo y como si la idea de sobrevivir en un mundo que es muy diferente al que conocieron fuese una marcianada completa.


En cualquier momento los ojos le salen de la cabeza y se van por ahí a vivir su vida.


—No me puedo creer en lo que nos hemos convertido —dice, indignado.
—¿En supervivientes?
—¡En gente amoral, gente sin ley! ¡Esto es... es...!
—Um, ¿inmoral, entonces? —interviene Andrea.
—¡Si! ¡Inmoral, gracias! ¿Cómo podéis estar hablando de ir disparando por ahí? ¿Cómo podéis pensar siquiera en ir armados, disparando a cualquier amenaza que ponga en peligro al resto del grupo?
—No sé, ¿pensando en sobrevivir a lo mejor?
—¡Es de locos! ¡Miraos a vosotros mismos! ¡En el mundo que conocimos, había juicios! ¡Había leyes! ¡Había derechos, presunción de inocencia! ¡Había un sistema por el que luchar y en el que se podía confiar!
—No me estarás hablando de hacerle un juicio a un caminante, ¿no?
—Todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, Shane. Tú eras poli, creía que lo sabías.
—Bueno, también era consciente de que había mucho gilipollas suelto, pero ahora estoy superando todas mis expectativas...
—Andrea, tú eras abogada. Dime que lo que estoy diciendo no es absurdo. Que estoy defendiendo aquello por lo que tú luchabas.
—Para mí que chocheas. Sigo queriendo una escopeta.


"Las armas las guardo yo, que pa eso soy mejor persona que todos vosotros juntos. Ea."


Dale abre los ojos, la boca y probablemente el ojete, en una mueca tan natural como la de una muñeca hinchable. En la lengua Dale, es su forma de decir "Yo tengo razón, soy moralmente superior a todos vosotros. Y vosotros, unos putos Neandertales sin valores".
—No me lo puedo creer. De verdad, no me lo puedo creer.
—Yo tampoco me puedo creer que me hables de presunción de inocencia en un cadáver que camina y no lo voy voceando por ahí.
—Bueno —interviene Rick —esto confirma que tenemos que mejorar las defensas de esta granja. Porque si hay un caminante cerca, seguramente vendrán más. Hablaré con Herschel.
—¡Alto! —grita Lori —¿Mi hijo está herido?


"Suéltame, mamá, que estoy pasando una puta vergüenza delante de todo el mundo"


Un plano del niño mierda muestra que, efectivamente, parece haberse llevado un par de hostias.
—Se ha caído —responde raudo Daryl —. Díselo, chaval.
—Me he caído.
—Pues nada —Rick empieza a sentir cómo una fascinante jaqueca empieza a configurarse en el interior de su cráneo. Es lo que tiene tener a gente muy capulla en el grupo que no tiene ni el puto detalle de ponerse de acuerdo —, me lo llevo con Herschel para que lo cure.

Pasan al interior de la casa, donde está Herschel a lo suyo, pensando en su difunta esposa y la hija que no es Maggie está haciendo alguna chorrada en la que nadie repara.

—Herschel, tengo al niño herido.
—Pues vale.
—Te lo traigo por si puedes hacer algo por él.
—Soy veterinario, no médico.
—Mi hijo es bastante cabestro.
—Entonces vale.


"La opción B es la puta puerta de la calle"


Herschel le pone unas tiritas al puto niño de los huevos, ya acostumbrado a tener que reparar gente escoñada, con cara de "A ver si esta panda de mamones deja de dar por culo de una vez", mientras Rick está plantado, mirándolo como un puto pasmarote.

—Oye, Herschel...
—¿Sehh?
—Sobre lo de mejorar las defensas de la granja, ¿te lo has pens...?
—Una vez más, Rick: esta es mi granja, la construí yo, la saqué adelante con el sudor de mi frente y es el futuro para mí y para mis hijas. Se queda tal y como está porque me sale a mí de los cojones, y si no te gusta te largas.
—Pues vale.
—Por cierto, no sé si podré salvar a este niño. Le han dado hostias como panes.
—Haz lo que puedas, Herschel. Es mi hijo.
—Haré lo que me salga de los huevos. Y si no te gusta, te largas. Esta es mi granja.
—Bueno, vale... A propósito, ¿qué hay de comer?
—Mi hija ha hecho potaje.
—¿Otra vez?
—Si no te gusta el potaje, te largas.
—Oye, ¿tu respuesta a todo lo que te pregunte va a ser bajo amenaza de echarme si no estoy de acuerdo?
—Es que esta es mi granja.
—...


"A ver qué va a pasar aquí ya, hostia"


Esta discusión podría prolongarse hasta la eternidad si no fuera porque un chirrido de ruedas la interrumpe. Por si alguien se había olvidado, Glenn y Maggie andaban en la ciudad, mangando compresas que Lori no necesitaba, por la única razón aparente de que a Lori se le puso en el chumino mandarlos por puro capricho.

—¡Caminantes! —berrea Glenn, tan acojonado que en cualquier momento se le podría caer la gorra —¡Caminantes por todas partes! ¡Vienen hacia acá!
—Hay que prepararse —masculla Shane, sobeteándose el coco una vez más —¡A las armas!
—¡De eso nada! —refunfuña Dale —¡Estado de derecho ya!
—Estado de derecho es el que te voy a meter en toda la boca como no me dejes trincar los rifles, majara de los cojones.
—Es lo que te gustaría, ¿verdad, Shane? Este es el mundo en que siempre quisiste vivir. Un mundo sin leyes, donde manda el más fuerte, el que más mata a los demás. Un mundo sin reglas, sin compasión. ¿A que sí?
—¿Tú vas a dar mucho por culo? Lo digo porque los caminantes vienen hacia acá y no tienen mucha intención de negociar.
—¿Cómo lo sabes? ¿Alguna vez has intentado dialogar con ellos?
—Con ellos no, pero he estado en tropecientos tiroteos. He vivido miles de situaciones límite, donde la diferencia entre estar vivo y estar muerto es de apenas un segundo. Sé lo que es perder compañeros en mitad de un fuego cruzado. En esas situaciones no hay lugar para la negociación. Es el tú o ellos.
—¿Eing? ¿Pero tú dónde estabas trabajando como poli del condado? ¿En Irak?
—Que te calles y me des las putas armas, coño.
—Está bien. Pero pesen las muertes de todos esos caminantes sobre tu conciencia.
—Pos mu bien. Y la munición, ya que estamos.


"Y rapidito, que hay prisa".


A los caminantes les da por aparecer en un momento dado, e intentan atravesar las defensas de la granja. El grupo se interna entre ellos, machacándolos de lo lindo a hostia limpia. Se nota que es la segunda temporada y que los personajes han subido de nivel, porque a los caminantes de nivel bajo los machacan sin mancharse. Hostia va, hostia viene. Flechazos de Daryl en la frente, tiros de Rick y Shane en la cabeza. Sangre y sesos que vuelan. De vez en cuando alguien usa un piolet, que estampa en algún cráneo. Muertos vivientes que remueren a mansalva.
Crac.
Plaf.
Bang, bang.
Zaska.


"A por eeellooos, oeeeee... A por ellooos, oooeeeee"


Al final, el grupo se encuentra con una masa de bichos pestosos descuartizados a los pies, con la sensación de un trabajo bien hecho. Luego, queman los cadáveres, y a otra cosa mariposa. Shane sigue con la movida de que no lo están haciendo bien. Que lo de trazar planes y demás está muy bien, pero que en plan rollito hippy no van a ninguna parte: a lo caminantes hay que machacarlos, y punto pelota. Andrea está de acuerdo; desde que uno se zampó a su hermana está hasta el potorro de esos putos bichos. Daryl también, pero a este nadie le lleva la contra, porque Daryl puto mola.
Rick ya empieza a notar que todo esto le supera un poco y se dice a sí mismo que cualquier día de estos se va a volver mu loco y es capaz de hacer cualquier chorrada. Sin embargo, no dice nada, porque a lo largo de la cena Herschel ha amenazado con echar al grupo unas treinta y dos veces... y eso sin contar que ha decidido pasar por alto que Maggie le esté sobando la pichurra a Glenn por debajo de la mesa con tanto disimulo como una caravana del Carnaval de Río en un funeral de pueblo.
Llega la hora de irse a dormir, y Rick se va a la cama con el estrés típico que tiene todo líder de grupo que se siente responsable de la vida de gente que es muy capulla. Adopta, pues, la pose de hombre tenso, sentándose con cara de preocupación en un costado de la cama, mientras su santa esposa le viene por detrás y le sobetea la espalda.


"Aaaaayyy... qué día..."


—Te veo tenso, Rick.
—Hoy he tenido un mal día, con nuestro hijo escapándose cuando nadie le miraba y todo eso...
—Ah, sí. Nuestro hijo y tal. Sí, muy estresante.
—Esto de liderar es chungo, ¿sabes?
—Imagino.
—Todo el día tengo que estar pensando que es lo mejor para todos, tomando decisiones, intentando que todos estemos de acuerdo...
—Ya, eso de pensar en los demás debe ser complicado.
—Si pudiera hacer algo... alguna cosa, para que todo fuese más fácil...
—Um, igual hay algo que sí puedes hacer.
—¿En serio?
—Sí, todos tus problemas provienen de una sola fuente.
—¿Los caminantes?
—A la mierda los caminantes. Tu único problema es Shane.
—¿Shane? Pero si es mi compañero. Mi mejor amigo. Como un hermano. ¿Cómo es posible?
—Bueno, es molesto.
—¿Y eso?
—Porque me lo estuve tir... Digoooo, porque cuestiona tus opiniones. Tú eres el líder. Tú debes sentarte en el Trono de Hierr... Estoooo, que sí, que tú eres el que manda, y Shane no debería socavar tu autoridad.
—Sí, puede que tengas razón. Debería hablar con él.
—¿Hablar? No, de hablar nada.
—¿Le escribo una carta?
—Nada de eso.
—No sé si a día de hoy funcionan los guasaps.
—Que no, joder. Shane es demasiado molesto para formar parte del grupo.
—¿Quieres que lo eche?
Lori sonríe con cara de hiena del infierno y empieza a sobetear lascivamente a Rick.
—Quiero que lo mates.


"¿Eeeeiiiinnngggg?"


Y es aquí donde termina el capítulo de la segunda temporada de The Walking Dead. Seguramente, os habrá dejado con ganas de más. Por ejemplo, de más explotijos de cabezas zombis, de más flechazos de Daryl en cuencas oculares, más tiros y más violencia gratuita. Para aquellos amantes del drama, queda la incógnita de saber qué puñetas hará Rick con el consejo de la aspirante a Lady Macbeth que tiene por esposa, si Shane seguirá vivo para ver parir al que tiene toda la pinta de ser su hijo y si Carl será capaz de idioteces más grandes. También queda por saber dónde coño se ha metido Sophia y si Herschel hará algo más que amenazar con echar de su granja a todo aquel que le lleve la contraria acerca de cualquier cosa.

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