Cansinos. De verdad que sois muy cansinos cada vez que alguien saca noticias sobre lo que las grandes franquicias de cómic anuncian. Que si Thor ahora es una mujer, que si el Capi ahora es negro. Cansinos, por no llamaros ignorantes. Causa risa ver cómo muchos de vosotros os echáis las manos a la cabeza, cómo os rasgáis las vestiduras y cómo predicáis en plan Moisés con las tablas de la Ley bajo el brazo, berreando porque tal autor o tal editor se ha meado en el concepto básico del personaje, como si la estética o la identidad fueran el fondo y no la forma. Muchas majaronadas y muchas chorradas, viniendo de gente que demuestra que lleva leyendo cómics muy poquito tiempo y que parece que todavía no se ha enterado de que, al menos en lo que toca a las franquicias más gordas (Marvel y DC, pero a ver si nos enteramos de que hay más superhéroes repartidos por editoriales no tan grandes, pero sí emergentes y muy respetables,como puede ser Dark Horse) estas cosas son cíclicas y no. En absoluto nuevas.
Me causa una risa descojonante ver cómo vociferáis, indignadísimos, que el Capi es ahora negro porque se está atendiendo a no sé qué mierda de discriminación positiva, y que Marvel, desde que la ha trincado Disney, es la aborrecible corrección política. Ante esto, a ver si nos enteramos: la corrección política está por todas partes y, pese a que yo no soy el mayor fan de Disney y que éstos han propiciado muchas majaronadas en Marvel (véanse los chascarrillos en las pelis cada treinta segundos), tengo que romper una lanza en favor de estos tíos (por monopolizadores y metezarpas que sean) y decir que estas cosas no vienen pasando desde que están mandando, ni mucho menos. Tirad de hemerotecas, pequeños fans de última generación, y os daréis cuenta de que esto no es nuevo. Ha venido pasando cuarenta mil veces y parece que a muchos de vosotros (por lo genera, los que más gritáis) se os había pasado. Porque si berreáis con esto, me pregunto dónde estabais cuando Iron Man fue negro, allá por los ochenta. ¿Fue acaso un caso de discriminación positiva cuando Tony Stark andaba que no se tenía en pie por culpa de la bebida y James Rhodes (más afro que Shaft) asumió el manto del Hombre de Hierro? Quizás nadie dijo nada porque resultaba hasta lógico... incluso acertado, que un cómic denunciase una lacra como podía ser el alcoholismo y que un superhéroe, en el fondo, no fuese sino un manto que, tarde o temprano, recogería otro personaje.
No, parece ser que en lugar de decir "Coño, están tocando el tema del alcoholismo", lo suyo es poner el grito en el cielo por lo superficial, que es que la armadura de Iron Man la lleve un negro (cosa que, así vista, a mí me da un tufo raro de cojones). Es mucho más fácil protestar por lo que no se hace, en lugar de fijarse en lo que ya se está haciendo, dónde va a parar.
No, parece ser que en lugar de decir "Coño, están tocando el tema del alcoholismo", lo suyo es poner el grito en el cielo por lo superficial, que es que la armadura de Iron Man la lleve un negro (cosa que, así vista, a mí me da un tufo raro de cojones). Es mucho más fácil protestar por lo que no se hace, en lugar de fijarse en lo que ya se está haciendo, dónde va a parar.
Tony Stark dándole al pirriaque.
Podemos seguir, que la lista de idioteces por parte del fan de última hornada es larga. He visto mucha mamarrachada sobre lo del "cambio de sexo" de Thor, concepto naaaada tendencioso en los medios y con unas revisiones presuntamente feministas (y digo "presuntamente" porque me niego a llamar "feminista", término que respeto y defiendo, a alguien que se dedica a soltar gilipolleces de género acerca de una cosa que no tiene ni puta idea de lo que es, en realidad, y utilizando cualquier puta cosa que se le pone a tiro para largar una parrafada sobre la discriminación de la mujer, venga o no a cuento, haya discriminación real o no, para mearse alegremente sobre lo que, en resumidas cuentas, ni sabe lo que es, e interpreta como le sale del ojete) de las de reírse por no llorar.
Hablemos de esto, porque parece que muchos se han creído que el martillo de Thor solo lo ha llevado Thor. Por poner un ejemplo, tenemos a Bill Rayos Beta, que es un fulano alienígena de aspecto equino que, en una contienda con el Dios del Trueno, le arrebató el martillo... y lo consiguió levantar. ¿Por qué? Por una razón muy sencilla: Bill era digno. Pues esto es lo mismo que ha venido a pasar ahora, por lo que están contando las noticias. Ha aparecido un personaje femenino que, por el motivo que sea, ha sido lo bastante digno de levantar el martillo y ha recibido los atributos del dios nórdico, sin que eso la convierta en "una comparsa" o "una versión femenina sin más añadidos", que la historia y el argumento para liarla ya me los conozco. De ser así, Bill también sería una comparsa y demostró ser un personaje con una profundidad que flipas y con un trasfondo que no tenía absolutamente nada que ver con Thor. Como mucho una pinta lejanamente similar (coño, de lógica: estás adquiriendo los atributos de un dios, que llevan su configuración de serie, no nos pongamos ahora mijitas con el concepto estético, que es una meada fuera de tiesto de tres pares de cojones). De hecho, y parece que no lo sabía casi nadie, ha habido hasta versiones no asgardianas de Thor. En los noventa tuvimos a Thunderstrike, que gozó de la suficiente popularidad para tener incluso serie propia.
La Diosa del Trueno del universo alternativo de Tierra-X, colección publicada allá por 1999.
La mayoría no había oído hablar de ella, por lo visto. De lo contrario, no habrían soltado la mitad de la sarta de gilipolleces que están soltando ahora.
Si nos ponemos incluso a putear eso de "Es que se han cargado el concepto original", por favor, dejémonos de gilipolleces: si hubo un Thor-Rana (no es coña), narrado por el magistral Walter Simonson... y funcionó (sabíamos que era algo temporal, ya que esto surgió después de que Loki lanzara una maldición cabrona a Thor, pero qué coño, nos lo pasamos muy bien con aquello), ya nos vamos dando cuenta que, de vez en cuando, una línea editorial se tiene que inclinar por ideas que supongan una puta gamberrada solo para azuzar al público (y para que no se aburra siempre con lo mismo) y, tarde o temprano, volver a los márgenes originales. Lo que vengo diciendo, un ciclo.
No, no me vengáis ahora con idioteces de estética. Parece que no os acordáis (o no sabéis) que el Capi cambió de traje durante un tiempo (vistiendo de negro, oiga), y hasta de nombre, haciéndose llamar El Capitán, a secas, por no mencionar su breve temporada como El Nómada. Que tras su máscara ha habido al menos hasta cuatro personas diferentes. Que el Capitán Marvel, tras su muerte, fue seguido por una personaje femenina que solo compartía con él el nombre... que, además de ser mujer (y con una personalidad bastante fuerte, por cierto), era afroamericana, llegando al punto de compartir como mucho el nombre y prácticamente nada más, y que una de sus últimas encarnaciones era un alienígena de pellejo azul. Que Thor ha llevado una armadura casi completa tras la Maldición de Hela, apareciendo de paso con unos barbones cual motero en una Harley. Spiderman (bastión presuntamente inalterable de la franquicia Marvel) ha estado llevando un traje negro, simbionte primero, normal después, y que tras su máscara también ha habido un par de personas (la última de ellas, un chico latino, ya que se ha comprobado que es un público en alza en los últimos años). Iron Man no siempre ha sido rojo y dorado; de hecho, al principio era solamente dorado. En los ochenta, cuando Tony Stark estaba en los Vengadores Costa Oeste, su armadura era roja y plateada. Los Cuatro Fantásticos, en la era Byrne, iban de blanco y negro y no de azul. Y también han metido a algún afroamericano de vez en cuando en sus filas, como en el caso de Luke Cage. Hulk empezó siendo gris, luego verde, en los noventa volvió a ser gris de nuevo y por último lo hemos visto rojo. Su inteligencia ha subido y bajado más rápido que los pantalones de un político. Daredevil empezó siendo amarillo. Ejemplos, mil.
Y no ha pasado absolutamente nada. Nadie en su momento, que yo recuerde, montó los cirios que se están montando hoy en día ante la más mínima imbecilidad. Nos limitábamos a hacer lo que parece que hoy en día no se hace, que es disfrutar y dejarnos de buscarle los tres pies al gato y de sacarnos paridas de la manga para pasarnos todo el puto día de mala hostia. Sin ganas de ver como "El enemigo" a la gente que nos suministra la mierda con la que echamos el rato.
Thor rana. Como os dije, no es coña.
Me descojono cuando, habiendo leído solo los cómics de los últimos años para acá, venís algunos con monsergas en plan "Pero es que han cambiado por completo la alineación del equipo" como si fuera una puta blasfemia, sin pensar que Lobezno NO estuvo en la Patrulla-X desde el principio, sino que harían falta casi diez años (si no más) hasta que un tipo llamado Len Wein apareciese y optase por renovar la alineación de una colección que llevaba casi cinco años cancelada debido a las malas ventas. Y es una jugada que muchos de vosotros, queridos expertillos, todavía seguís agradeciendo, porque sois incapaces de concebir un equipo mutante sin el garras canadiense.
Más de treinta años de aquel cambio bestial y oye, poquitos se han quejado. Y los que en su día se quejaron, no fue porque fueran de puristas por la vida: sencillamente es que no les caía bien Lobezno. Y todo esto sin entrar en conceptos como lo de las muertes de Ave de Trueno o la de Fénix, que con el tiempo se han convertido en clásicos y referentes del cómic de superhéroes. ¿Quizás porque se llegaron a asentar tras haber sido leídos y han soportado el paso del tiempo, en lugar de que la gente despotricase de lo lindo solo leyendo el avance de noticias?
Más de treinta años de aquel cambio bestial y oye, poquitos se han quejado. Y los que en su día se quejaron, no fue porque fueran de puristas por la vida: sencillamente es que no les caía bien Lobezno. Y todo esto sin entrar en conceptos como lo de las muertes de Ave de Trueno o la de Fénix, que con el tiempo se han convertido en clásicos y referentes del cómic de superhéroes. ¿Quizás porque se llegaron a asentar tras haber sido leídos y han soportado el paso del tiempo, en lugar de que la gente despotricase de lo lindo solo leyendo el avance de noticias?
Denuncia social: allá por los 70, Denny O'Neil y Neal Adams hicieron, en su serie Green Lantern/Green Arrow, todo un recorrido por América, denunciando desigualdades sociales y otros temas que preocupaban a la sociedad de aquella época. El culmen, en el momento en que se nos cuenta que Speedy, antiguo compañero de Green Arrow, le estaba dando a las drogas duras.
Y supongo que os creeréis que esto solo pasa en Marvel, que veo mucho genio que oye nombres de otras editoriales y el tema les suena a marcianada. Vámonos un ratito para DC, entonces. Aquellos que habéis puesto el berrido en el cielo una y otra vez con esta movida del Capi y demás, parece que no os habéis enterado de que tras la máscara de Batman hemos tenido, así como poco, hasta tres personas diferentes: Bruce Wayne, Jean-Paul Valley (después de que Bane le partiera la espalda al Hombre-Murciélago) y, en dos ocasiones, Dick Grayson (el primer Robin). Y esto forma parte ya de la historia a medio plazo del universo DC, no hablo de notitas a pie de página, ni de hechos puntuales que no cuentan.
Hablando de Robin, la cosa no es menos: si bien sabemos que Dick Grayson es el Robin al que ha conocido la mayoría de la gente (sí, esos que lo han puteado de lo lindo sin tener muy clara la psicología del personaje), tengo que contaros que el amigo dejó esa identidad allá por el año 84 (justo antes de la Crisis en Tierras Infinitas), en la serie de los Nuevos Titanes, en plena saga del Contrato de Judas... tras una larguísima temporada en que estaba el muchacho un poco harto de ser la sombra de Batman (casi cuatro años llevaba en ese plan). Por aquel entonces, Batman ya tenía un segundo Robin, cuya identidad civil era Jason Todd. Jason moriría algún tiempo después, y entraría en escena un tercer Robin, encarnado por Tim Drake, que ha estado ejerciendo como tal hasta no hace demasiados años. Ha habido también mujeres en el papel de Robin (Carrie Kelley, en la no canónica The Dark Knight Returns y Stephanie Brown, en la serie regular), y nadie ha soltado mamarrachadas del tipo "Es que es una mujer con los atributos del personaje original, y poco más", sino todo lo contrario: se las ha visto como PERSONAS que asumen un MANTO, sin importar que sean hombres o mujeres, blancos o negros o vete a saber qué. En muchos casos, queridos genios, esos personajes que asumen el manto del héroe son sus allegados más cercanos, que pueden ser de cualquier tipo, por lo que la variedad está ahí. Más casos así ha habido, por ejemplo, con Manhunter, cuya nueva encarnación, a manos de Kate Spencer, que tenía su propia idiosincrasia, alejándola considerablemente de las previas encarnaciones del personaje. Podemos hablar de Wildcat, que tuvo una encarnación allá por los ochenta no solo femenina, sino latina, en la persona de Yolanda Móntez.
Superman mismo durante un tiempo fue sustituido por Acero, un señor afroamericano que diseñó una armadura que homenajeaba al Hombre de Acero, mientras este estaba en el otro barrio, tras la manta de hostias que le había propinado Juicio Final, allá por el año 93. A principios de los ochenta, hubo un Green Lantern afroamericano. Allá por 1985, hubo una Doctora Medianoche negra, y una dueña del rayo que controlaba Johnny Thunder que, por compartir, lo único que compartía era el nombre y poco más (y ni eso, porque la grafía de éste era diferente, conociéndose como Jonni Thunder). Durante la Crisis, una mujer japonesa asumió la identidad del villano Doctor Luz, pasando a ser heroína. A mediados de los noventa, el Doctor Destino original fue sustituido por un binomio mágico hombre-mujer en el que el cuerpo físico era enteramente femenino. A principios de 2000, nuevamente, Johnny Thunder es reemplazado por Jakeem Thunder, un niño afroamericano. El manto de Batgirl, por su parte, ha sufrido al menos tres o cuatro encarnaciones, una de ellas de origen asiático.
Esto es un no parar al que los que solemos ver las cosas con un mínimo de perspectiva estamos más que acostumbrados y aquí nadie parecía haberse enterado. Es mejor liarla, dónde va a parar.
Aquí la tenemos. Y no, no se limitaba a imitar al personaje original. Yolanda tenía más de gato que el propio Wildcat original, siendo una especie de Tigra con sentidos agudizados, agilidad sobre humana... y garras que podían rajar el pellejo hasta el hueso.
Superman mismo durante un tiempo fue sustituido por Acero, un señor afroamericano que diseñó una armadura que homenajeaba al Hombre de Acero, mientras este estaba en el otro barrio, tras la manta de hostias que le había propinado Juicio Final, allá por el año 93. A principios de los ochenta, hubo un Green Lantern afroamericano. Allá por 1985, hubo una Doctora Medianoche negra, y una dueña del rayo que controlaba Johnny Thunder que, por compartir, lo único que compartía era el nombre y poco más (y ni eso, porque la grafía de éste era diferente, conociéndose como Jonni Thunder). Durante la Crisis, una mujer japonesa asumió la identidad del villano Doctor Luz, pasando a ser heroína. A mediados de los noventa, el Doctor Destino original fue sustituido por un binomio mágico hombre-mujer en el que el cuerpo físico era enteramente femenino. A principios de 2000, nuevamente, Johnny Thunder es reemplazado por Jakeem Thunder, un niño afroamericano. El manto de Batgirl, por su parte, ha sufrido al menos tres o cuatro encarnaciones, una de ellas de origen asiático.
Esto es un no parar al que los que solemos ver las cosas con un mínimo de perspectiva estamos más que acostumbrados y aquí nadie parecía haberse enterado. Es mejor liarla, dónde va a parar.
Y para nada una modita pasajera. John Stewart, el Green Lantern afroamericano, llegó para quedarse. De vez en cuando retirado parcialmente (al igual que prácticamente TODOS los Green Lantern en una etapa u otra de su vida), pero todavía dando caña.
Podemos mearnos si queremos fuera del tiesto y ver donde nos da la gana. Podemos ir añadiendo nuestra propia ideología a lo que vemos, buscando los tres pies al gato y sacando conclusiones basadas única y exclusivamente en lo que llevamos dentro. Podemos incluso berrear como posesos y decir "Es que esto no es así", pero ignorar hechos evidentes: el primero, como he mencionado arriba y que repito, no sea que alguno no se haya coscado, es que todas estas idas y venidas son CÍCLICAS y más viejas que el mear. Que, si pensamos que vienen sucediendo desde hace, no sé... más de treinta años, por no decir más, no necesariamente atienden a chorradas de discriminación positiva o de lo que queráis sacar. Es una cuestión de querer renovar personajes y, si esa renovación funciona, mantenerla y, si no, pues oye, volver a la fórmula original... Pero experimentar de vez en cuando. Que esos cambios pueden o no gustarnos, eso ya es harina de otro costal. A mí personalmente no me hizo ni puta gracia que Spiderman revelase públicamente su identidad porque llevaba leyendo casi treinta años de colección de este tío para que ahora llegase alguien y se mease en uno de los puntales de la colección (para mí esto es una cuestión de fondo y no de forma ni estética). Pero ojo, eso es una impresión MÍA. Es decir, no es algo con lo que yo comulgue y, como no me convence, no me compro esos cómics y a tomar por culo. Lo mismo me pasa con el NUDC, que tampoco termina de excitarme, precisamente... Pero, ¿montar en cólera por una cosa que al final es decisión del editor de una franquicia (como puede ser McDonalds o Burger King, pero con tebeos) y que funcionará en base a los ejemplares que venda? Por favor, esa etapa de talibanismo la superé hace ya mucho. Y la superé a fuerza de leer un montón de cosas que en su momento supusieron un cambio, mejor o peor acogido y que he decidido por voluntad propia si me convencen o no (que a veces sí, a veces me han parecido ideas muy desacertadas). Por ejemplo, el segundo Batman: fue un cambio, sí. ¿Acertado? En absoluto, para mí fue una pifia de tres pares de cojones, pero oye: si las ventas repercutieron ante lo que pasó (ya no fue solo por cambiar la identidad, sino ponernos un Batman hortera que parecía un Transformer, entre otras cosas que no tenían ni pies ni cabeza), acabaron por volver a la fórmula original... si es que eso no es lo que ya tenían pensado desde un principio.
El segundo hecho evidente es que tras esto, queramos ver las conspiraciones que nos den la gana, simplemente atienden a hechos comerciales, y nada más: si un sector del público manifiesta interés por los cómics (en los sesenta y setenta fueron afroamericanos, ahora son hispanos u homosexuales... o incluso mujeres, que han empezado a manifestar bastante más interés hoy en día que como lo hicieran... no sé, diez, quince años atrás), los creadores y editores responden a ese interés. Dejaos la paranoia del odio a tal sector en casa, niños (y subrayo la palabra "niños"), que por ahí no van los tiros. Nadie en sus cabales (menos una franquicia de las gordas) antepondría un supuesto odio hacia según qué grupo a las ventas. Sería como negarse a vender el material a según qué gente, cuando las grandes empresas lo que quieren es llegar al mayor número de gente posible... siempre y cuando el colectivo meta muestre un mínimo de interés.
Que vale, renovar está bien... pero tampoco nos pasemos. No todo lo nuevo es forzosamente mejor.
El segundo hecho evidente es que tras esto, queramos ver las conspiraciones que nos den la gana, simplemente atienden a hechos comerciales, y nada más: si un sector del público manifiesta interés por los cómics (en los sesenta y setenta fueron afroamericanos, ahora son hispanos u homosexuales... o incluso mujeres, que han empezado a manifestar bastante más interés hoy en día que como lo hicieran... no sé, diez, quince años atrás), los creadores y editores responden a ese interés. Dejaos la paranoia del odio a tal sector en casa, niños (y subrayo la palabra "niños"), que por ahí no van los tiros. Nadie en sus cabales (menos una franquicia de las gordas) antepondría un supuesto odio hacia según qué grupo a las ventas. Sería como negarse a vender el material a según qué gente, cuando las grandes empresas lo que quieren es llegar al mayor número de gente posible... siempre y cuando el colectivo meta muestre un mínimo de interés.
Quizás, cuando pasen unos añitos y no hayáis dejado de leer, os acordaréis de lo que digo: quizás veréis cómo van volviendo las cosas a su "cauce" y se optará por las fórmulas originales, y no pasará absolutamente nada, para más adelante aún, volver con los cambios. Iréis viendo que, con el tiempo, cambian las sensibilidades (como con el tema de los homosexuales que, por cierto, llevan ya tiempo campando por las viñetas y solo unos pocos os habéis fijado... Porque decís Estrella del Norte, que salió en los periódicos cuando lo sacaron del armario. Yo os digo Obsidian, unos diez años antes. Os hablo del Starman de los setenta, mostrando su relación homosexual a finales de los noventa.
Hay varios casos más, que se me ocurren así a bote pronto, como el de de Scandal Savage, Batwoman o la nueva Question, esta última surgida en 52 que, además de ser lesbiana, es de origen latino (el apellido Montoya no es precisamente sueco). En Marvel ya se dejaba entrever una relación entre Hulkling y Asgardian (los cuales, de paso, eran recreaciones sui generis de los Vengadores). En Wildstorm, os puedo hablar de Apollo y Midnighter. En Vertigo ya ni os cuento, que lleva habiendo gays, lesbianas, bisexuales y transexuales desde hace ya casi dos décadas, algunos de ellos tan representativos como el puto John Constantine, claramente bisexual, o Lord Fanny, el transexual de Los Invisibles). Llevan ahí unos cuantos años y no habían protagonizado ningún polémico revuelo. Y no es coña: cuando en Starman, James Robinson planificó lo que podría ser la primera escena de un beso homosexual en un comic mainstream, pensó que igual iba a pasarse de polémico... y al final no pasó absolutamente nada, ¿por qué? Porque igual la sociedad ha cambiado lo justo (no voy a lanzar tampoco las campanas al vuelo) como para estar por encima de según qué cosas. A los que somos seguidores en realidad nos ha dado igual, son buenos personajes y no hemos hecho ni apologías ni reivindicaciones ni leches. Solo queremos buenos personajes, y no necesitamos hacer de cualquier puta cosa que se nos ponga por delante un acto de reivindicación o convertirlo absolutamente todo en una causa que defender. Puede que, por frikis que les parezcamos a algunos, igual lo que pasa es que tenemos una vida y somos conscientes de que lo suyo es vivirla disfrutando, y no buscando motivos para estar encabronados.
Por otra parte, tenemos que tener en cuenta que cambian las preocupaciones sociales (antiguamente eran las drogas, como sucedería en Spiderman a principios de los setenta con Harry Osborn; hoy en día es el terrorismo, o incluso el SIDA, cosas de las que se habla con muchos menos tapujos), y no pasa absolutamente nada. Los que leemos y disfrutamos (no solo comics, sino también con los libros sucede, en una medida algo diferente) sabemos que las cosas hay que verlas en su contexto sociocultural, pensando en cómo se vivía en la época en que las cosas se escribieron, y en cómo actuaba en general la sociedad que era testigo de estas cosas que leemos. Que podemos sacar las interpretaciones que queramos, y es respetable... Pero que no dejan de ser eso, interpretaciones. Y que para interpretar, cuando alguien no está lo bastante preparado para ello (por "preparado" me refiero a una formación que te enseñe a analizar un texto u obra artística, y al que me diga que puede analizar en su totalidad un texto sin necesidad de entender cuándo y cómo se escribió, le diré que no tiene ni zorra de lo que habla y, lo que resulta más triste, parece estar orgulloso de ello), se incurre en el factor sesgo, que es el que hace que proyectemos nuestras filias y nuestras fobias sobre aquello que estamos analizando. Esto conlleva que el análisis ya no sea objetivo y que, en vez de sacar una interpretación que merezca la pena tomarse en serio, lo que estamos haciendo es lo contrario: es volcar la mierda que llevamos dentro en algo que igual no tiene esa intención que queremos darle. Es más, puede que ni se acerque.
Atentos: una versión alienígena de Starman de piel azul (sí, como sucediese al Capitán Marvel de Marvel), que mantiene una relación homosexual con un hombre de raza negra.
Aquellos que lo leímos y disfrutamos nos pareció algo natural en una pareja. Puede que incluso bonito, teniendo en cuenta que lo que se muestra es un acto de amor entre dos personas.
No necesitamos hacer actos reivindicativos de cosas así, ni convertirlos en una apología de nada.
Simplemente, disfrutar de ellos y alegrarnos de que estas cosas empiecen a suceder, en lugar de protestar por que no hayan sucedido antes, o de sacarnos de la manga ideítas chorras en plan "Esto lo hacen por quedar bien".
Hay varios casos más, que se me ocurren así a bote pronto, como el de de Scandal Savage, Batwoman o la nueva Question, esta última surgida en 52 que, además de ser lesbiana, es de origen latino (el apellido Montoya no es precisamente sueco). En Marvel ya se dejaba entrever una relación entre Hulkling y Asgardian (los cuales, de paso, eran recreaciones sui generis de los Vengadores). En Wildstorm, os puedo hablar de Apollo y Midnighter. En Vertigo ya ni os cuento, que lleva habiendo gays, lesbianas, bisexuales y transexuales desde hace ya casi dos décadas, algunos de ellos tan representativos como el puto John Constantine, claramente bisexual, o Lord Fanny, el transexual de Los Invisibles). Llevan ahí unos cuantos años y no habían protagonizado ningún polémico revuelo. Y no es coña: cuando en Starman, James Robinson planificó lo que podría ser la primera escena de un beso homosexual en un comic mainstream, pensó que igual iba a pasarse de polémico... y al final no pasó absolutamente nada, ¿por qué? Porque igual la sociedad ha cambiado lo justo (no voy a lanzar tampoco las campanas al vuelo) como para estar por encima de según qué cosas. A los que somos seguidores en realidad nos ha dado igual, son buenos personajes y no hemos hecho ni apologías ni reivindicaciones ni leches. Solo queremos buenos personajes, y no necesitamos hacer de cualquier puta cosa que se nos ponga por delante un acto de reivindicación o convertirlo absolutamente todo en una causa que defender. Puede que, por frikis que les parezcamos a algunos, igual lo que pasa es que tenemos una vida y somos conscientes de que lo suyo es vivirla disfrutando, y no buscando motivos para estar encabronados.
Sobre estas líneas, Mia Dearden, la segunda Speedy: este personaje, creado hacia 2001, es un buen ejemplo de lo que vengo a decir acerca de temáticas que se pueden contar abiertamente en comic mainstream desde unos cuantos años para acá: abusos infantiles, prostitución y explotación de menores y, como consecuencia de estos últimos factores, la infección del virus VIH. ¿Por qué? Tal vez porque la sociedad de 2001 anda algo más sensibilizada y tiene menos tapujos a la hora de hablar de temas como estos que podía tener hace veinte o treinta años.
No hay más.
Por otra parte, tenemos que tener en cuenta que cambian las preocupaciones sociales (antiguamente eran las drogas, como sucedería en Spiderman a principios de los setenta con Harry Osborn; hoy en día es el terrorismo, o incluso el SIDA, cosas de las que se habla con muchos menos tapujos), y no pasa absolutamente nada. Los que leemos y disfrutamos (no solo comics, sino también con los libros sucede, en una medida algo diferente) sabemos que las cosas hay que verlas en su contexto sociocultural, pensando en cómo se vivía en la época en que las cosas se escribieron, y en cómo actuaba en general la sociedad que era testigo de estas cosas que leemos. Que podemos sacar las interpretaciones que queramos, y es respetable... Pero que no dejan de ser eso, interpretaciones. Y que para interpretar, cuando alguien no está lo bastante preparado para ello (por "preparado" me refiero a una formación que te enseñe a analizar un texto u obra artística, y al que me diga que puede analizar en su totalidad un texto sin necesidad de entender cuándo y cómo se escribió, le diré que no tiene ni zorra de lo que habla y, lo que resulta más triste, parece estar orgulloso de ello), se incurre en el factor sesgo, que es el que hace que proyectemos nuestras filias y nuestras fobias sobre aquello que estamos analizando. Esto conlleva que el análisis ya no sea objetivo y que, en vez de sacar una interpretación que merezca la pena tomarse en serio, lo que estamos haciendo es lo contrario: es volcar la mierda que llevamos dentro en algo que igual no tiene esa intención que queremos darle. Es más, puede que ni se acerque.
Aquí, Jane Austen, autora que denunció la hipocresía de su época desde la escritura... algo tan mal visto en una mujer de finales del s.XVIII que tenía que escribir a escondidas.
Si la pobre Jane levantase la cabeza hoy en día y descubriese que hay gente tan cenutria que la llama "machista", probablemente se armaría con un atún de ocho kilos y se dedicaría a arrear atunazos al primer imbécil que se le cruce por delante.
Igual exagero (me encanta cuando os sacáis ese argumento del sobaco cada vez que meto el dedo en la llega y doy a entender que a menudo el que más chilla es el que menos idea tiene para hacerlo), pero vayámonos al terreno de la literatura, donde cualquiera con 15 pavos para comprarse un libro se cree con derecho a analizar un libro y sentar cátedra sobre él, sin tener ni idea siquiera de lo que está leyendo y sin pararse a pensar cuándo y cómo fue escrito: pongo el caso de Jane Austen, que fue una autora que en su día desafió a no pocas convenciones sociales (el hecho mismo de que ella escribiese YA era un desafío), riéndose de ellas por medio de una sutil ironía. Esto es lo que se ha venido interpretando de forma académica (no por mí, que ya sé lo dados que sois a decir que lo mío es lo único que vale, cosa que dice mucho acerca de lo que estoy diciendo en este artículo... sino por académicos y estudiosos a lo largo de décadas, que saben del tema bastante más que yo); sin embargo, lectores (o peor aún, gente que dice que escribe pero que no entiende un coño de lo que lee) que van de estrellitas, pero que se limitan a entender las cosas como les sale del culo, atribuyendo a un texto su propia mierda interna y sin contextualizar lo que leen, tienden a ver a Austen como una "Autora machista", con dos cojones. Las mismas idioteces me he encontrado cuando he escuchado que hay gente que proclama que Lolita es una obra sobre la pederastia, y quedarse tan panchos. Y con estos ejemplos, empezaría una lista larguísima de verdaderas animaladas que estoy oyendo por parte de gente que se piensa que analizar un texto lo hace cualquiera o, mejor aún: que incluso sin haber leído mucho en su vida, se sienten con los santos cojones de dar lecciones a los que, por una razón tan buena como puede ser masoquismo mental, sí nos ha dado por estudiar la literatura de manera exhaustiva. Es como si yo cojo, me voy a un médico y le digo que su diagnóstico es una mierda porque a mí me apasiona la medicina tras haberme chupado un par de temporadas de House. O si me voy para un químico y le digo que mi forma de formular es mejor porque me invento las valencias químicas, que me gustan más así. O si me voy a un abogado y le digo que él no tiene ni puta idea de leyes porque las que tenemos (aunque no me las haya leído) no me parecen justas.
Vamos, no me jodas.
Vamos, no me jodas.
Amigos, leer no significa coger y plantar los ojos delante de un libro, para luego decir que leéis mucho y parecer más cultos. Leer implica calidad, no cantidad. Implica introspección, análisis y contextualización. Implica entender lo que estáis leyendo en lugar de volcar vuestras fobias sobre un texto y decir verdaderas soplapolleces como que Tolkien no merece la pena ser leído porque era un autor racista y describía a los orcos como si fueran zulúes (semejante idiotez la he tenido que oír y dejarle clarito a la persona que me la ha dicho que, si va a hacer un análisis crítico de lo que está leyendo, por favor, que aprenda a leer en lugar de coger sus neuras mentales y plasmarlas sobre una historia cuyo trasfondo se ve que no entiende muy bien).
"Anda, vaya tetas que tiene Power Girl. Esto es machista".
Vale, leed algo sobre el personaje: os enteraréis de que es justo lo contrario. Es una tipa dura, de carácter fuerte y que está más que harta de tener que demostrar nada. Citándola, tenemos frases como esta: "Sé lo que dicen de mí a mis espaldas los otro supertipos. Dicen que soy arrogante dura y me dicen cosas que riman con fruta. Pero si fuera Power Man y fuera un hombre arrogante, resultaría ser lo normal".
Esto, sumado al hecho de que es una mujer independiente, decidida, valiente y que en su identidad secreta es dueña de su propia compañía (una de software, además, algo más que respetable), dice mucho de los que putean al personaje solo por su talla de sujetador.
Con los cómics viene a ser algo similar: mucha rasgada de vestidura, mucha tontuna generalizada y lo que me encuentro, cada día más, es gente que no tiene ni puta idea de lo que está leyendo... si es que de verdad lo está leyendo (lo cual ya dice mucho de lo triste que es el panorama, cuando ya la idea de que alguien ponga a parir lo que no lee no me resulte ni descabellada). O que se ha leído lo justo (por "Lo justo" me refiero a las novedades de los últimos cuatro o cinco años y quedarse ahí) y ya piensa que todo el monte es orégano, olvidándose de que los conceptos del cómic cambian conforme van cambiando las percepciones sociales, a veces yendo de la mano junto a ellas (lo que viene siendo el cómic como objeto artístico que refleja la sociedad contemporánea a él), a veces desafiándolas abiertamente (de ahí el "gamberrismo" de ciertas historias, como puede suceder en cómics como El Bruto, donde vemos a un mastuerzo liándose a hostias con una vaca, sin que nadie tenga que tomarse en serio semejante escena ni ponerse a berrear contra el maltrato animal, o Kick-Ass, donde vemos niñitas de diez años metiéndose coca por las napias). Si un tema es tabú en determinada época (véase la homosexualidad), no os rasguéis las vestiduras con la mamarrachada de que el cómic (en su totalidad absoluta) es tal o cual cosa mala malísima, porque no van por ahí los tiros. Es sencillamente un tema del que se prefiere no hablar, como tampoco se ha venido hablando de la anorexia, del divorcio, el maltrato o incluso de la proliferación de las armas entre los jóvenes hasta que ha llegado el momento de hacerlo o hasta que alguien se ha atrevido (que la censura en cómic existe y es mucho más brutal que en literatura. Si no, buscad de donde viene el Comics Code Authority y luego me contáis). Si sois incapaces de entender que estos temas no fuesen temas para todos los públicos (sí, los comics mainstream tipo Marvel o DC lo son, y si queréis cosas más controvertidas, hay millares de cómics independientes), entonces es más problema vuestro y de vuestras ganas de estar cabreados con el mundo que del sector en sí. Más bien es cuestión de dar gracias a una sociedad que, poco a poco, va permitiendo que esas cosas se incorporen poquito a poco en la cultura mainstream, en vez de putear lo que no se podía hacer hace treinta años... e ignorar, como he comentado arriba, las denuncias sociales que YA se estaban haciendo (pongo el caso de Ann Nocenti, autora de marcada índole progresista que me ha agradado especialmente con su trabajo en Daredevil a finales de los ochenta y principios de los noventa, haciendo denuncias de todo tipo, desde el corporativismo que lleva hundiendo a la clase trabajadora norteamericana, hasta la violencia callejera, el maltrato psicológico, o las desigualdades sociales, solo por poner unos ejemplos).
En el número #283, por ejemplo, se hace toda una denuncia acerca de cómo Estados Unidos se ha prostituido a sí misma, vendiendo la dignidad de sus ciudadanos ante los intereses de las grandes corporaciones, como el petróleo... hasta el punto de llegar a amenazar a aquellos ciudadanos que inventen formas de energía alternativas.
Imprescindible el discurso que lanza el Capitán América (otro de los grandes puteados del cómic, tildado de "facha" solo por tener los colores de su bandera en el traje) al respecto. No tiene desperdicio.
En fin, esto es todo lo que tengo que decir. Como siempre, yo procuro hablar muy clarito, pero estoy más que seguro que me encontraré diez, veinte o mil que vendrán interpretando (o tergiversando) mis palabras, añadiendo su propia mierda personal a su interpretación, retorciendo mi mensaje y poniendo palabras en mi boca, o incluso sacando temas de los que ni estoy hablando. Por mi parte, esa gente que lo único que busca es un motivo para buscar bronca, para mí (y en esto espero no tener doble lectura) se puede ir a cagar. Si otros sacan interpretaciones malignas cuando digo que se dejen de chorradas y aprendan a leer de una forma medianamente objetiva, es su puto problema y no el mío. Hasta los cojones que ando de tener que explicarme a cada puta frase ante gente que entiende lo que les sale del ojete, que tiene tantos o más prejuicios que aquellos contra los que despotrican y que, en definitiva, son más papistas que el papa.
Ahí queda eso.













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