Ya he comentado alguna vez que, antes de pegarle a eso de la escritura, estuve durante un tiempo arrastrándome por los entresijos del rock'n'roll. Debieron ser alrededor de cuatro años en los que un servidor, junto con un puñado de bienintencionados colegas, nos dedicamos a maltratar y sodomizar temas de rock duro de los últimos treinta y pico de años, formando de paso la que podría haber sido la peor banda jamás parida en la ciudad.
Para ponernos en situación, tendríamos que trasladarnos al año 2004 o así, cuando un amiguete mío de toda la vida me dice que se compra una batería y que tiene un par de compañeros de laboratorio que igual se enganchan a tocar con él.
- Muy bien- digo yo al enterarme de semejante noticia. Se nota que no había pillado por dónde iba a la primera.
- Quiero que te vengas a tocar con nosotros- me responde mi colega, que me había visto aporrear (que no tocar) el bajo en casa alguna vez.
Ni que decir tiene que, a día de hoy, sigo preguntándome cómo coño me lió para que al final acabase aceptando.
Como todo el mundo, los comienzos fueron duros. Muy duros. Duros de cojones: empezamos nuestra estratosférica trayectoria en el cobertizo de la casa de campo de este amigo mío, a unos treinta y pico kilómetros de la ciudad, pasando más frío que cagando polos y con una acústica que podría calificarse como "exótica". Nuestro equipo consistía en la batería, mi bajo, un par de guitarras, UN amplificador compartido con una clavija doble por la que se metían tanto guitarra como bajo, un portátil con una Sound Blaster y un micro. Eso era todo. El sonido, pues os lo podéis imaginar: poneos a batir nueces con cáscara y todo con una batidora y poned a alguien que machaque pedrolos en un almirez y os podéis hacer una idea muy aproximada de lo que era aquello.
El inconfundible y auténtico sonido Katránico.
Con el tiempo, la cosa evolucionó: nos mudamos a un local de ensayo, ya en el casco urbano y, poco a poco, fuimos comprando equipo. Seguíamos sonando de puta pena, pero al menos no causábamos jaquecas irreversibles. Se nos fue un guitarra, que fue rápidamente sustituido por otro. Evolución, que lo llaman.
En cosa de un año dimos nuestro primer "concierto", de vuelta en la casa de campo de mi batería, titulado "Rustic Tour" por motivos bastante evidentes. Detalles como poner parte del equipo sobre una caja de fruta o que nuestro road manager de por aquel entonces trajera una iluminación consistente en TRES bombillas de colores (de la cual solo funcionaba la roja y acabamos tocando con una ambientación similar a la de un puti-club de carretera) forman parte ya de la historia de la banda de rock-duro-punk-heavy metal-mierda pura que acabamos por bautizar como Katran 6.25 (el nombre derivaba de la palabra "alquitrán", que nuestro batería había visto en un paquete de tabaco en Croacia -¿?- y el 6.25 hacía referencia a la pasta que le quedó a uno de los guitarras tras haber pagado el local un día).
Durante mi estancia en Katran hubo como dos millones y pico de anécdotas, las cual no recuerdo en su totalidad (literalmente, anoche estuve hablando con el resto de músicos y había cosas que había borrado de mi mente por completo). Si tengo que quedarme con alguna en concreto, podría ser la infernal semana que sufrimos hacia finales de 2005, cuando nos tocó dar nuestro primer concierto fuera de la ciudad.
Me refiero, como ya habréis imaginado, a nuestra Odisea Cordobesa.
La
actuación que nos esperaba en Córdoba estuvo marcada por la mala
suerte desde el principio. Y no bromeo.
Podría
decirse que todo empezó en el momento en el que Jesús (nuestro cantante, conocido con cariño como El Jes) nos dio la
fecha inicial: en un principio, estaba prevista para el día 25 de
Noviembre. Nosotros no podíamos saberlo entonces, pero a partir de ahí fue cuando aquello a lo que acabaríamos
por bautizar “la Sombra de los Katranes” comenzó a hacer acto de
presencia.
"¡MUAJAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJAJAAJ!"
El
primer golpetazo que nos dio esta Sombra vino justo unos días después de que nos confirmasen la fecha del bolo,
cuando me enteré de que en mi facultad planeaban adelantar los
exámenes de Diciembre cosa de medio mes antes. O sea, a mediados de
Noviembre. Nada más recibir la noticia, envié un comunicado al
resto del grupo para advertirles de lo que podía pasar. La respuesta
fue bastante lógica: yo sólo tenía dos asignaturas para Diciembre;
las probabilidades de que algún examen cayera el mismo día eran
realmente bajas.
Cosa
de una semana y poco después, tuvimos que mordernos la lengua: mi
primer examen caía justamente el 26 de Noviembre. Me era imposible
tocar en Córdoba la noche antes. Todavía recuerdo la cara de Carlos, uno de nuestros guitarras, y de lo que dijo al enterarse de aquello:
- ¿Pero qué puta conjunción astral ha tenido que darse para que el concierto caiga el día antes de tu examen?
Ante la inesperada movida, Jesús se puso en contacto
con la gente de la Sala Valhalla, que se portaron realmente bien y
nos aplazaron la actuación para el miércoles siguiente. Podría decirse que era un contratiempo menor y que se arregló con relativa facilidad, pero la Sombra no se quedó tranquila, ni mucho menos; las cosas no habían hecho más que empezar para los Katranes…
"Os vais a cagar, mamones".
Justo
dos semanas antes del concierto, saliendo del Gravity Music, nuestro
local de ensayo, a Raúl (otro de nuestros guitarras... o guitarra cuando no decidía bajarse el volumen en mitad de una actuación en el momento en que se olvidaba de tocar alguna parte) le robaron prácticamente todo su equipo.
Fue despistar el equipo en la puerta un solo segundo, cuando lo
siguiente que oímos fue a Carlos, blanco como la pared y gritando “Tío tío tío, que
seis notas se acaban de llevar la guitarra y el ampli de Raúl”. A correr que echamos detrás de los seis pavos aquellos, a ver si por lo menos soltaban las cosas por ahí al haber sido descubiertos, pero no caímos en el detalle de que aquellos hijos de puta jugaban en casa y conocían el terreno. La
cosa terminó aquella noche a eso de las dos de la mañana, en el
portal del bloque donde los tipejos habían subido las cosas de
nuestro guitarrista, hablando con la Policía, que lógicamente no
podía entrar en todos y cada uno de los pisos para recuperar el
equipo.
Sombra: dos, Katran: cero.
Y
justo cuando creíamos que las cosas ya no podían ir peor, al lunes
siguiente, nos dimos cuenta de que nos habíamos vuelto a equivocar:
esa noche otro sujeto se coló en mi casa y se llevó algo de dinero
y los teléfonos de casi toda la familia. Al menos, mi equipo seguía
conmigo, pero el susto de que un pavo se cuele en tu casa y se ponga a registrarla mientras tú y toda tu familia estáis durmiendo tranquilamente ya no nos lo quitó ni Dios. Aquí ya se
empezaba a perfilar la palabra “Sombra Negra”. Para postre,
sirva decir que Raúl no pudo ir a ensayar ese lunes debido (aparte
de que su equipo no había sido recuperado) a que se encontraba en
Ceuta trabajando.
Supongo que habréis pensado que fue una simple coincidencia. Alguien medianamente racional también lo habría hecho, imagino... Lo lógico habría sido pensar que habían sido solo un par de contratiempos y luego todo iría bien.
Ja.
Aquí
no acababa la cosa, qué va… el miércoles, una semana justo antes
de irnos a Córdoba, Juan Pedro, mi batería, me dice que Luis (un amigo de Jesús
que iba a tocar con nosotros los solos del Killed by Death a golpe de violín, además
de marcarse un par de temas con nuestro cantante) tiene
un problema de lumbago y le es imposible tocar con nosotros.
"¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!"
El
lunes no pasó nada digno de la Sombra; como mucho, Juan Pedro se
había abierto un poco la muñeca, pero eso no le limitó demasiado y
tocó como siempre. Era el día de ensayo general, y entre unas cosas
y otras llegamos todos un poco tarde (las cosas de alquilar un local por horas, que no puedes tocar el tiempo que te dé la gana), de modo que nos limitamos a hacer
una ronda rápida y que en Córdoba pasase lo que tuviese que pasar.
Aquí hay que decir que tanto Raúl como Juan Pedro estrenaban
equipo, lo cual nos motivó bastante. Raúl tocaba con la guitarra de
José Manuel (el primer guitarrista que tuvimos, que había abandonado el grupo un tiempo atrás), que se encontraba en Londres; para la Valhalla usaría
el antiguo amplificador de Carlos. En cuanto a Juan Pedro, estrenaba
unos hi-hats Paiste que le cambiaron el sonido de una forma brutal. No es que con eso tocase mejor, pero al menos cuando los aporreaba no se te metían en el cerebro.
El ensayo general fue lo único que nos motivó en aquellas dos
semanas. Pero,
si alguien pensaba que la Sombra se había disipado, debería
reconsiderarlo.
Sí, amigos Distópicos.
Todavía faltaban los últimos coletazos.
El
mismo día del concierto ya surgieron complicaciones. Por un lado,
echamos un rato en quedar para irnos hacia allá, cosa que se
solucionó fácilmente (menos mal). Hubo que quedar con una amiga del grupo y cantante ocasional para más señas, que
tenía rehabilitación un poco más tarde, pero eso se acabó
arreglando (no entraré en más detalles aquí). Lo gracioso vino a
la hora acordada: Raúl llama a mi casa, diciendo no sé qué del
abuelo de Ale (el alma del grupo). Entretanto, Juan Pedro, Rocío (la ahora mujer de Juan Pedro) y
yo estábamos ya cargando el equipo en el coche de éste, un Mitsubishi Pajero que, a pesar del nombre jocoso, era lo más parecido a un tanque campestre.
Subo
a mi casa y me toca esperar la llamada de Raúl, a ver qué coño pasa. Mientras, veo como
Juan Pedro y Rocío ya se ponen en camino para Córdoba, y Carlos y la otra chica aún por aparecer; éstos llegan mientras hablo con Raúl, que
me dice que han operado al abuelo de Ale y que van a tardar un poco
en llegar. Sin problemas, cada uno tira por su cuenta hacia Córdoba
y allí nos vemos.
El
viaje fue bastante tranquilo (al menos por lo que a Carlos, nuestra amiga y a mí respectó); Raúl no pudo decir lo mismo: estábamos montando ya en la Valhalla cuando nos damos cuenta de que nuestro colega está tardando quizás demasiado. Jesús se pone en contacto con él, y al ratillo, viene para nosotros resoplando como un mihura con asma: nos cuenta que a Raúl se le ha roto el
embrague de su coche y se han quedado tirados en un polígono a la
entrada de Córdoba. Hay que ir a buscarlos mientras los demás terminamos de montar. Finalmente, llegaron y la cosa se
pareció solucionar…
"¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!"
A la
hora prevista (media hora más, media hora menos), nos subimos a
tocar. Teniendo en cuenta como está la cosa, aquí hay que
mencionar el detalle de que algunos ya íbamos preparados contra la
mala suerte: yo me llevé el colgante-amuleto que me regaló lo que ahora es una ex-amiga y Carlos se llevó sus calcetines de la suerte.
Parece
que hicieron buen efecto: la actuación quedó bastante bien. El
público, que resultaron ser unas veinte personas (mucha gente,
teniendo en cuenta que era miércoles y en Córdoba no nos conocía ni nuestra puta madre), se mostró muy cálido con
nosotros. Sólo hubo un par de cosas que ensombrecieron la actuación:
la primera, el sustazo de tocar con la luz apagada en un par de
momentos (cosas del técnico de luces); la segunda, que mi bajo me
dio un par de malos ratos al girarse un poco la clavija y quedarme
sin sonido durante un segundo o dos (uno de esos momentos fue en la
entrada de nuestra versión-destrozo de "Perfect Strangers" de Deep Purple). Por lo demás, todo salió sobre
ruedas. Cabe destacar ese momentazo en que Raúl, ya con unas cuantas birras encima, se sube a cantar nuestra versión-blasfemia de "Living After Midnight" de Judas Priest. La gente empieza a gritarle "¡Camiseta! ¡Camiseta!", en referencia a que Jesús había pedido que nos hicieran unas camisetas con un logo del grupo para lanzárselas al público. El pobre Raúl entiende lo que le sale de los cataplines y grita:
- ¿Qué queréis, que me quite la camiseta?
Ni que decir tiene que la gente, con unas ganas de cachondeo tremenda, respondió que sí. En respuesta, Raúl se levanta la camiseta al estilo choni, remangándosela sobre la barriga y se pone a berrear como si no hubiera un mañana mientras deleita al respetable con los pelos de su tripa. Sumad a eso una coreografía desenfadada y tendréis que el cabronazo se metió al público en el bolsillo sin siquiera necesidad de dar una nota en su sitio.
No intente esto en casa.
Nada, que llega la hora de recoger. Todo parecía haber salido a pedir de
boca. Los Katranes habíamos estado disfrutando en la Valhalla hasta
eso de la una o una y algo. Metemos los bártulos en los coches de
Juan Pedro y Carlos… y justo en el momento en que ya casi nos
organizábamos para irnos… llega un parroquiano del bar, se va para mí y me
pregunta “¿Esto es vuestro?”
Teniendo en cuenta esa especie de extraña atracción que ejerzo sobre gente raruna, imagino que entenderéis que mi actitud inicial fue de recelo. Lo que habría sido digno de hacerme una foto debió ser ese momento en que veo a lo que se refiere y que hace que se me cambie la cara por completo.
Se trata del asiento de la
batería de Juan Pedro, que el hombre había rescatado valientemente
a un tipo que se lo había llevado. Según parece, se nos olvidó
meterlo en el coche, o bien lo teníamos para meterlo; pasó un gañán por allí y se lo echó bajo el sobaco. Afortunadamente, todo quedó en la anécdota.
"¡No pasa nada, chavales!"
Y
así, tras más de media hora para decidirnos acerca de cómo llevar
el equipo… y a Raúl, Ale y Carlos (uno de nuestros fans, no confundir con nuestro guitarra) que, como recordaréis, se habían quedado tirados en un polígono a la entrada
de Córdoba, salimos finalmente de vuelta, dividiéndonos en dos grupos: a Málaga unos y a Granada
otros.
Y es así como terminó esta Odisea Cordobesa, una historia cargada de dramatismo, absurdo y, sobre todo, una legión de mangantes por todas partes que te quedas loco perdido. Un épico viaje iniciático en el que el destino estaba en contra de cualquier puta cosa que hiciésemos. Por suerte, todo hay que decirlo, nos las apañamos para sobrevivir y darle al destino una soberana patada en los cojones.
Los Katranes habíamos logrado sobrevivir a la Sombra.






2 comentarios:
Córdoba mangante 1 - 0 Malagotam
Como vengas otra vez por aquí ya sabes lo que te espera XD.
Eso sin contar lo que ya vivimos en la MalaGotham mangante la semana previa :D
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