¿Qué? ¿Habéis hecho todos ya la gracieta de reírse de Annie Bottle por su mal inglés? ¿Ya os sentís mejor al ver que existe gente pública con un inglés como el vuestro? ¿Es chuli reírse de alguien que demuestra unas carencias como las de uno?
Desde Rumbo a la Distopía no vamos a entrar a defender a una señora cuyas declaraciones a lo largo de años han demostrado una ideología que poco o nada tiene que ver con la nuestra y que desde luego no ha mejorado su imagen con la penúltima movida que ha protagonizado (ni putas ganas, la verdad), pero sí conviene hacer ciertas matizaciones a la hora de hablar de eso del "mal inglés", ya a nivel general y hablando del españolito medio y no de esta mujer en concreto. Algo que lleva una temporadita de moda en boca de todo el mundo y algo que todo el mundo parece sentirse con derecho a criticar. Por lo general yo no diría gran cosa al respecto... De hecho el repertorio de chistecitos me hicieron gracia los primeros diez minutos; luego me aburrí al ver que la gente se estaba dedicando a:
- Ridiculizar algo que ni ellos mismos podrian mejorar, bajo la excusa de "Es que esta señora representa al país". Ya. Y tú no lo representas cuando te llega algún extranjero preguntándote cómo llegar a una estación de metro y tú te dedicas a gesticular mucho, pegarle voces y hablar muy despacio en español, como si así te fuese a entender.
- Dedicarse a hacer chistes cuando aquí el personal ya nos la había metido doblada, gastándose una pasta del contribuyente (lo que un colega arguyó como "Lo del dedo y la luna"), pero no entraré en eso, porque no tiene nada que ver con el asunto que quiero tratar en este artículo.
- Hablar del "mal inglés" basándose en según qué cosas que me han dejado bastante alucinado, ya que luego aquí la mitad del personal tiene poca o ninguna idea de cómo funciona el aprendizaje de una lengua, cuáles son los objetivos de su estudio o qué se considera "aceptable" y qué se considera "barrabasada".
Da la puñetera casualidad de que, como filólogo anglista y como profesor de idiomas cerca de una puta década, algo sí se del tema (por favor, aquellos que me vengáis con el rollito "No sabes nada, Jon Nieve", buscaos otro argumento menos imbécil, para variar), sin contar el hecho de que soy perfectamente consciente de que el inglés es algo que le cuesta a mucha gente y que, por mucho que lo maneje yo, no me resulta gracioso reírme de NADIE (se llame Ana como se llame Pepe, sea de la ideología que sea, me caiga mejor o peor) por no hablarlo correctamente (o lo que el fulano de a pie entienda por "correctamente", que esa es otra). Preguntad a cualquier alumno de los que tengo y que os diga si me ha parecido gracioso que no sepan decir algo.
Este artículo, por tanto, está destinado a ir ventilándonos falsos mitos que tenemos con respecto al "buen" uso de un idioma y acerca del aprendizaje de lenguas, en general. Hay muchos y conviene ir quitándonos las ideas preconcebidas de la cabeza.
Dicho esto, vamos para allá.
1- Tiene mejor nivel el que mejor pronuncia:
Uno de mis mitos favoritos con respecto a eso del aprendizaje de una segunda lengua, por lo general aplicado al inglés. Esto lo hemos vivido todos, cuando hemos escuchado a tal o cual señor en la tele hablando en inglés y con un acento español de cagarse. Automáticamente, el españolito medio, en el momento en que ha escuchado una "r" pronunciada con fonemas hispanos, o bien lo típico (y que a mí, como profesor, me duele la boca de corregir) de pronunciar una "y" como una "ll", ya se juzga que el inglés que tiene dicho hablante es malo.
Expliquemos un poco en qué consiste esa falacia: a ver, el tener un acento de Cambridge cuando uno no ha nacido en Cambridge puede sonar muy chulo y no lo vamos a negar, pero es como decir que alguien folla bien solo porque tiene la picha grande. Es decir, que estamos basando la calidad en un factor estético y demostrando una ignorancia supina al respecto.
El profesor Vaughan, caballero cuyo método de enseñanza de idiomas no es del todo mi favorito, pero al que respeto, me abrió los ojos en una entrevista que le hicieron una vez, en la que él mismo aseguraba que eso del "acento perfecto" es una soberana tontería. En sitios como Inglaterra o Estados Unidos la pronunciación varía si te meneas unos kilómetros del sitio dónde estás. Por poner un ejemplo, si en el sur de Inglaterra se pronuncia la palabra pato ("duck") como "dak", en el norte, zona en la que viven unos pocos de angloparlantes de nacimiento desde hace no pocas generaciones, se pronuncia "duk". ¿Qué tenemos entonces? Desde luego, sería una auténtica paletada decir que TODO el norte de Inglaterra tiene un "mal inglés" sólo porque tienen una variante fonética a lo que se conoce como el inglés standard.
En España pasa exactamente igual, solo que aquí somos algo más pedantes y tuercebotas al respecto: la pronunciación varía a lo bestia de un sitio a otro sin que exista un español "neutro". Poneos a pensar en un presentador de noticias y, a menos que éste tenga un acento local muy marcado, nos damos cuenta de que el español que usa es un español que en realidad no usa nadie de a pie.
Más irrisorio es el hecho de que, a menos que se sea bilingüe, eliminar POR COMPLETO los rasgos de tu lengua natal a la hora de hablar en una segunda lengua es:
a) Algo meramente estético
b) Se aleja del concepto básico de aprender una lengua, que es comunicarse y punto pelota.
Otra falacia curiosa, consistente en pensar que, como Finlandia y los países nórdicos poseen un buen sistema educativo (algo que no vamos a negar), tenemos que implantar una enseñanza bilingüe así, por cojones y sin vaselina.
Ante esto tenemos que pensar en detalles muy importantes que rodean el asunto, pero que están directamente relacionados. Hace algunos años, conocí a una chica danesa que me explicó por qué en su país natal se da tanta importancia al aprendizaje de lenguas. Nunca había escuchado la explicación hasta entonces, pero todo me quedó bastante más claro.
A ver, si echamos mano del lápiz, nos damos cuenta de que en Dinamarca viven alrededor de cinco millones y medio de habitantes, con el factor añadido de que el danés prácticamente no se habla en ninguna parte del planeta salvo allí. Echemos un vistazo a otros países nórdicos, que suelen ser el "ejemplo" del bilingüismo por definición:
Suecia- 9 Millones
Finlandia- 5,3 Millones
Noruega- 5 Millones
Islandia- 331000 habitantes.
Es decir, que estamos hablando de países enteros cuya población apenas triplica a la de Madrid en el mejor de los casos. En el caso más extremo, el de Islandia (país de moda últimamente y al que se suelen referir como una utopía donde los coches vuelan y el personal echa kikis de dos horas en un mal día), tenemos un país cuya población total es el 10% de nuestra capital.
No podemos obviar el segundo detalle, que es el de la expansión de una lengua: si nos ponemos a echar un vistazo, tenemos en cuenta que las lenguas más habladas son, en este orden, el chino, el español y el inglés. En cuanto a extensión, el chino se cae de la lista y nos encontramos que el mundo de habla hispana y el de habla inglesa son los que parten el bacalao. Vámonos a un sitio como pueda ser Inglaterra. Por amigos ingleses, sé que el aprendizaje de una segunda lengua (para ellos sería el español) no es ni de lejos una cosa que les preocupe. ¿Son más palurdos por ello? Pues según: un angloparlante, a diferencia del habitante de un país nórdico (o el de un país africano, también famosos por el bilingüismo o trilingüismo de sus habitantes, y a los que nadie curiosamente pone como ejemplo) sabe que su lengua está mucho más extendida y la necesidad de aprender una segunda para sobrevivir en un mundo más globalizado es menor.
Esto no es ajeno al mundo del habla hispana: pensemos que el español está bastante extendido por gran parte del planeta, englobando prácticamente toda latinoamérica (a excepción de Brasil), parte de Asia (por ejemplo, Filipinas) o los Estados Unidos, gracias al aumento de la población latina. Te vas a Nueva York y descubres que la gente va a hablando español por la calle y que una de las emisoras que más lo está petando desde los últimos años es precisamente una que habla en castellano.
Por tanto, ¿podemos decir que es bueno que la gente aprenda una segunda lengua en nuestro país? Por supuesto, el saber no ocupa lugar y nunca está de más comunicarse con gente que no sabe español. Más cuando somos un país turístico.
¿Es tan imprescindible como dicen? Pues tampoco vamos a caer en la exageración: tiene su importancia, pero ya hemos visto que la lengua hispana está lo bastante extendida como para que comercialmente podamos sobrevivir usándola. Otra cosa son ya las gestiones políticas de nuestro país o la imagen que demos al extranjero... pero eso ya son factores externos al uso de la lengua.
3- Es la práctica la que da dominio sobre una lengua
Sí y no. Los que ya me conocéis sabéis que para mí eso del talento es un concepto que me suena a chufla y que yo, si creo en algo, es en la tesón, la práctica y el esfuerzo. Y hasta aquí, de acuerdo con el concepto.
La cosa ya hace aguas en el momento en que te llega alguien diciendo que SOLO a base de práctica puedes dominar una lengua y que en realidad no hace falta conocimiento teórico alguno. No sería el primer caso que te ponen del chaval que, sin saber ni papa de otro idioma, se va a otro país, se pone a currar de camarero y, a fuerza de practicar mucho con la gente, acaba aprendiendo.
No vamos a decir que esto sea imposible, porque sabemos que muchos de estos casos tienen su base real... pero tampoco vamos a decir que sea ni tan fácil ni tan aplicable a todo el mundo. El inglés necesita una gran dosis de práctica, porque a ver, es COMUNICACIÓN. Y la comunicación al final lo que te va a pedir es que practiques con alguien...
... Pero eso no es motivo para desdeñar el conocimiento teórico de la lengua. Para poder comunicarte con alguien en un idioma, lo principal es saber cómo funciona, a grandes rasgos, dicho idioma. No puedes pretender que alguien te entienda si no sabes conformar una frase. O bien puedes conseguirlo, por medio de gestos o dibujos (esto último es bastante útil, creedme) y decir que "ya dominas la lengua". Puedes decir que has cubierto el objetivo o que has salido del paso, pero amigos, no nos chupemos las pollas tan deprisa: para dominar una lengua hay que entenderla. Y a menos que te hayas criado hablándola (hablaríamos aquí de adquisición y no de aprendizaje), te hace falta echar un vistazo a cómo se conforma una frase a menos que quieras que tu interlocutor se quede mirándote con cara de mongui.
La lengua. Hay que saber usarla.
4- En todas partes se da mucha importancia a los idiomas salvo aquí.
Falacia como la copa de un pino. Ya habéis visto un poco lo expuesto en los apartados anteriores, sin contar el hecho de que se suele decir que TODO EL MUNDO tiene un buen nivel de inglés en Alemania y, por extensión, en todo el territorio planetario salvando España, donde somos unos pobres palurdos ignorantes.
Ante esto soy el primero en decir que el inglés aquí (hablo del inglés porque es el idioma que trabajo yo, pero si alguien sabe cómo las gastan aquí con el francés es bienvenido de comentar) no se trata todo lo en serio que se debería... Nos pasamos años estudiando lo mismo con libros que tienen menos contenido que un cómic y haciendo que la chiquillería se aburra sin estudiar una teoría clara y (más absurdo aún) sin dar un contenido práctico que pueda catalogarse como "decente". Dicho de otro modo, un estudiante de inglés en España se puede pegar perdiendo el tiempo alrededor de cinco años (los de primaria y a veces los primeros de secundaria) y luego, cuando ha pasado su período crítico de adquisición (dejamos de adquirir la lengua de modo innato a eso de los diez, once o doce años, más o menos), les metemos la caña en la fase de aprendizaje con el agravante de que muchos ya se han aburrido en ese lustro de chorradas una detrás de otra.
Eso, sino contar en el hecho de que el inglés, desde que puedo recordar, se ha considerado una asignatura "maría". Dicho de otro modo, tenemos un sistema de enseñanza de inglés que se puede considerar como "mejorable". ¿Eso lo convierte en lo peor que ha parido madre? Pues esto es lo de siempre: depende de con quién nos comparemos. Si nos vamos a países nórdicos, que son gente con otra filosofía de vida, una población mucho menor y que permite que la enseñanza de idiomas (algo que se ha demostrado que funciona mejor cuanto más lo personalizas), pues oye, podemos decir que es "puta mierda", pero claro, sería obviar toda una serie de factores socioculturales que están ahí.
Si lo comparamos con otros países que están en la misma situación que nosotros, con factores similares a los que he expuesto tanto en este apartado como en otros y comparamos su nivel de idiomas... pues lo mismo nos daremos cuenta de que una cosa es "mejorable" (que lo es, y mucho) y otra decir que tenemos lo peor que ha parido madre.
Tan solo preguntaos cómo se habla inglés en Italia (país latino y con una filosofía de vida relativamente similar a la nuestra) y luego comparadlo con lo extendido que está el italiano en el mundo.
5- Tener un buen nivel de inglés garantiza un puesto de trabajo
Os digo yo que no. Si hacemos caso de esta falacia, tendríamos que TODOS los estudiantes de traducción o filología serían los primeros en colocarse en el mundo laboral. Asímismo, cualquiera que sobreviva a los cinco cursos de la Escuela Oficial de Idiomas debería tener un puesto de trabajo seguro, y tal y como estamos viendo, esto es coña marinera.
El conocimiento de idiomas es, por supuesto, un conocimiento que está "de moda" últimamente, como lo es el uso de la informática o tener el último máster que piden para vete a saber qué puesto de mierda. Otra cosa es esa especie de asociación, donde tú dices "Pues yo tengo un nivel B2 o un C1 de inglés" y la gente se te echa las manos a la cabeza preguntándose por qué estás desempleado.
Pues no, no es por gusto. Es que da la puñetera casualidad de que, tal y como están las cosas por todas partes, no hay dios que te garantice un puesto de trabajo a menos que te saques unas oposiciones (si es que les sale de los huevos convocarlas) o bien que seas buenísimo practicando felaciones para conseguir meter la cabeza en algún sitio para optar a un puesto de mierda.
Quizás el problema aquí no sea el conocimiento o no de inglés, que se está usando como excusa para no contratar a la gente, sino el hecho en sí de que no se está contratando gente, a secas. Te presentas a una entrevista con un buen nivel de inglés (en una por ejemplo, resultó que el entrevistador tenía un nivel de inglés inferior al mío, con la curiosidad de que quería evaluar "mi acento"; véase punto 1 de nuevo) y, si ven que te defiendes con fluidez, la respuesta negativa viene por otros derroteros (en mi caso concreto, fue lo de "No tienes experiencia previa"/ "Lo siento, ya hemos cubierto el puesto").
Hasta aquí, todo lógico. Pero no hagamos esa asociación, porque caemos en el error del siglo, a menos que en realidad a donde se quiera ir a parar es que podemos conseguir un puesto de trabajo fuera... pero eso ya es otra historia. Y esta falacia llevo escuchándola toda la vida, mucho antes de la crisis.
Sí, pero no. No es cuestión de lo que hagas, sino cómo lo hagas. Esto me recuerda el caso de unos compañeros de carrera que se fueron de Erasmus varios meses al Reino Unido. Comunicándome con ellos vía ordenador, me dio por preguntarles un día cómo era la gente por allí, a lo que una compañera me dijo que no tenía ni la menor idea.
Imaginad mi cara al escucharlo y, claro, no pude evitar preguntar.
- Es que no nos estamos hablando con los de aquí, sino con españoles- me respondió mi compañera sin tapujos.
Esto puede ser un ejemplo bastante ilustrativo, que también comentaba Vaughan en la entrevista que leí hace algunos años (intento buscarla, pero no la encuentro; si alguien da con ella, por favor, que me escriba), en la que muchos padres envían ilusionados a sus hijos al extranjero para que aprendan idiomas y se conviertan en hombrecitos y mujercitas de provecho y lo que hacen allí es juntarse con otros españolitos y no aprender una puta mierda del idioma local. En pocas palabras, forman sus propios ghettos de hispanohablantes y se niegan a mezclarse con los nativos, con lo que tenemos una considerable pérdida de tiempo y, por supuesto, de dinero.
Dar por hecho de que irse a un país extranjero suponga automáticamente que vas a aprender inglés es como presuponer que por meterte en una discoteca llena de tías vas a follar, aunque vayas hecho un guarro y los cojones te apesten a bacalao podrido.
El aprendizaje de idiomas, en gran parte, consiste en actitud y voluntad, y no se aprende por osmosis. El español en el extranjero, en líneas bastante generales, no es muy diferente de muchos de esos estudiantes extranjeros que criticamos en España, que hacen sus camarillas y que se niegan a relacionarse con los españoles. Lo que pasa es que desde casa las cosas parecen diferentes, pero no hay más que echar un vistazo a cómo somos por ahí y nos daremos cuenta de que nuestros estudiantes a lo que van es a sacarse la convalidación de tal o cual asignatura y poco más. Pero en gran medida (y con esto no pienso caer en la generalización barata de "todos van en el mismo plan" o al rollito Wert de "a lo que van es a emborrarcharse"; yo hablo en base a la experiencia que he conocido yo, y solo en base a ella, que conste), a lo que es comunicarse e integrarse, pues como que eso cuesta mucho más.
Falacia asumida por muchos padres que piensan que meter a tu vástago en un centro desde los cuatro años y que, por sistema, cuando tenga trece, el chaval te va a salir bilingüe.
Pues va a ser que no.
Como ya he mencionado arriba, esto falla en el momento en que nos ponemos a ver que, a día de hoy, la enseñanza de idiomas se hace de una forma mucho más temprana que hace unos veinte años: si bien un alumno de EGB empezaba a hacer sus pinitos con el inglés hacia quinto (más o menos a los diez años), ahora se está haciendo a los cinco o, dependiendo del centro, incluso a los tres. ¿Implica esto una mejora en el nivel? Debería, si ese nivel que se impartiese fuese una cosa seria, pero ya vemos que no es así; queda muy guai decir que tu hijo lleva recibiendo clases de inglés desde los tres años, pero luego las culpas le caen cuando el crío llega a los dieciocho y le cuesta la vida conformar una frase que tenga medio sentido.
La falacia aquí se dispara en el momento en que echamos la culpa al chaval (o se la echa a sí mismo, que también pasa) achacando problemas de "torpeza" o el consabido "Es que esto no es lo mío". Si el sistema educativo (insisto, mejorable como él solo) insiste en chapuzas del tipo "No, ahora no vamos a enseñar gramática, el alumno la tiene que descubrir por sí mismo" sin orientación alguna, pues la cosa empieza a caer por su propio peso. O bien, poner una gramática tan encorsetada que cualquier variación asumida por cualquier gramática decente sea catalogada como "error" solo por no aparecer en el libro de texto (y tenemos suerte de que en algunos de ellos aparezca hasta un resumen de la teoría. No bromeo ni exagero con esto, hablo en base a ocho años teniendo que soportar libros que parecen escritos por y para chimpancés con algún cromosoma escacharrado). Poner a críos de doce años a cantar canciones de guardería. Pasarse OCHO años enseñando algo tan "complejo" como el uso del presente continuo (una especie de mantra absurdo que se repite de forma lamentable en el primer trimestre de cada curso durante años) o, mi favorita: tirarte CINCO putos años enseñando los números y los colores a los críos, como si fueran gilipollas.
Esto, como en todo, es más una cuestión de criterio y calidad que de impartir antes la asignatura. Como si les metes las putas canciones de guardería desde que están en el útero: si te dedicas a repetir lo mismo cada año no solo no avanzas; pierdes alumnos a ritmo alarmante.
8- Para aprender idiomas, nada como un nativo:
Este principio falaz es esgrimido a cascoporro por centenares de colegios y academias de nuestro país. Muchos parecen considerar que si una persona ha nacido hablando una lengua, automáticamente sabe impartirla y generar todo un escuadrón de hablantes en un santiamén.
Lo que se obvia muchas veces es el hecho de que en sitios como Inglaterra no se aprende gramática inglesa: ¿por qué? Porque, por suerte o por desgracia, es una cosa tan estructuralmente sencilla que, en su período de adquisición (por lo general, cuando aprenden a hablar) les queda clara. En sus clases de lengua los estudiantes tienden a asociar grafía con pronunciación en las famosas clases de "spelling" (deletreo). Sin embargo, nosotros no hemos nacido con una gramática de ese tipo. La nuestra es más compleja, lo que nos obliga a estudiarla a menos que queramos meternos en berenjenales bastante gordos (o bien, atendiendo a los principios de gramática prescriptiva que imperan tanto en el mundo de la lengua española, algo que a mí siempre me ha causado cierta aversión).
Cuando nos vamos a meter a estudiar una segunda lengua, las reglas del juego son similares: si bien un estudiante de idiomas tiende a estudiar cómo funciona la estructura de la lengua hispana (algo que no tiene demasiado que ver con la suya), el estudiante español tiene que meterse a aprender cómo va la de la otra lengua. Para eso hace falta alguien que tenga cierto conocimiento teórico de ambas.
Y esto no es lo único. Hace falta también algo que, curiosamente, se suele pedir a los profesores nacidos en España, pero que se obvia a lo basto cuando se contratan nativos, y es una titulación específica en pedagogía. Para impartir clase de idiomas no solo tienes que conocer el idioma; tienes que saber impartir una clase, organizar una unidad didáctica (la pesadilla de los docentes), saber resolver conflictos en clase, ponerte al día con el material y todos esos "gajes del oficio" que hacen que la profesión de profesor sea eso, una profesión, y no algo que pueda hacer cualquiera que pase por ahí.
Por último, entra el concepto de la vocación, algo de lo que carecen muchos de nuestros profesores. Pero esto, considerando la importancia de todo lo ya visto, parece casi algo secundario en comparación. Y fijaos en lo que estoy diciendo.
Tengo que confesar que yo mismo caí en esta falacia durante varios años, hasta que llegué a segundo de carrera y uno de mis profesores de Lengua Inglesa Aplicada (no precisamente uno de mis favoritos pero que, con el tiempo, me llegó a demostrar un par de cosas, todo hay que reconocerlo) me abrió los ojos.
- Nos creemos- decía- que por saber muchas palabras ya dominamos un idioma. Sin embargo, ¿alguien sabe lo que significa la palabra rielar en español?
Ante el silencio generalizado, prosiguió:
- Rielar es lo que hace una luz cuando se refleja en un sitio como, por ejemplo, el agua. Con esto lo que quiero decir es que un hablante español no tiene por qué conocer todas las palabras de su idioma si no ha tenido ocasión de oírlas, o bien si conoce algún sinónimo algo más frecuente. Eso no afecta a la comunicación en lo más mínimo. Lo que sí afecta es, por ejemplo, no saber cómo se dice algo... o no tener la herramienta lingüística para poder definirlo. Si yo no hubiese conocido la palabra rielar y hubiese tenido que usarla en un contexto, habría usado la definición que he empleado. Quizás no quede tan "estético", pero mi objetivo quedaría cubierto, que es el de comunicarme y hacerme entender".
Es quizás por eso por lo que, cuando se habló de la reforma de Filología Inglesa de 2005, se habló (entre otras muchas cosas) de eliminar las asignaturas de lingüística y gramática para convertirlas en "lengua aplicada a comercio", "lengua aplicada a ciencia", "lengua aplicada a empresa". Algo que, así planteado, suena super-cool... pero, si echamos frialdad al asunto, nos damos cuenta de que, habida cuenta de que la gramática es la misma para cualquier ámbito, lo único que nos queda es que el objetivo era precisamente convertir las asignaturas en unidades temáticas de vocabulario y santas pascuas... lo que vendría a ser mearse en el concepto del la lengua como herramienta para comunicarse y convertir el tema en una especie de chorrada basada en aprender listas de palabritas.










4 comentarios:
Gran entrada. Sin embargo, hay un punto en el que no estoy completamente de acuerdo contigo, es el punto 7.
Estoy contigo con que la educación en inglés que se imparte a edades tempranas a menudo deja bastante que desear, más que por la calidad de lo impartido (que también), sino porque el nivel de lo impartido apenas sube en complejidad durante la vida académica.
Aún así, siempre, es mejor instruirse en un idioma desde las edades más tempranas posibles... y no lo digo únicamente yo, por ejemplo (http://www.practicaespanol.com/es/cerebro-humano-aprender-nuevo-idioma-es-aprender-montar-bicicleta/art/6565/) y ya no solo desde esta perspectiva, sino desde esta otra que también es realmente útil (http://news.oneindia.in/2011/02/02/bilingualsfind-it-easier-to-learn-a-third-languagestudy-aid0121.html). Obviamente lo deseable es que hubiera la mayor calidad de enseñanza en inglés posible, pero dado que eso es una utopía, al menos con la calidad que tenemos...¿Qué tal si intentamos cuanto antes instruir a nuestros hijos en un segundo o incluso tercer idioma desde bien pequeños?
Ay, no, ¿tú también con eso de los "falsos mitos"? :-D
La verdad, menudo rollo eso de la enseñanza de idiomas. En Uruguay es un desastre: malos métodos y pocas horas. Encima, a mí me hicieron perder varios años en el instituto estudiando francés, que hoy en día no te sirve para casi nada. Por suerte, mi madre me mandó a clases a los 12 años. La profesora era muy buena: nos enseñó la gramática, nos hacía leer y escribir, y cuando llegué a cuarto año lo dejé... porque a esas alturas aprendía más rápido por mi cuenta. O sea, no tengo título pero hablo y leo en inglés sin dificultades (en parte ayuda ver tantos programas de TV con subtítulos). Algún día pagaré para dar un examen y tener una certificación, por si necesito presentarla en algún lado. Como sea, que haya dificultades para enseñar un idioma con una gramática tan ridículamente simple es asombroso. Encima, mi diccionario para estudiantes te marca las 3.000 palabras de vocabulario básico (que ya son bastantes más que las 500 palabras de vocabulario promedio que tienen los jóvenes hispanohablantes EN SU PROPIO IDIOMA). Eso sí: estoy a favor de la enseñanza bilingüe y temprana, pero no tanto por la cuestión del idioma, sino porque estimula muchísimo más el desarrollo neuronal (hay estudios que lo respaldan).
Pues igual no estamos tan en desacuerdo, Ximo: mi punto de vista es justo ese, que impartir inglés BIEN a una edad temprana es muy positivo por lo que menciono de la adquisición... El problema consiste en dar por sentado que, SOLO por impartir inglés a una edad temparana sea como sea, ya supone una mejora automática. He ahí la parte falaz :)
La idea de que un estudio bilingüe es bueno para el estímulo neuronal no la había conocido, pero me parece bastante interesante, Gissel. Yo tampoco es que esté en contra de una enseñanza bilingüe (dedicándome a impartir lengua extranjera sería tirar piedras contra mi propio tejado). Quizás en lo que estoy en desacuerdo es en el hecho de que tenemos que dar una enseñanza bilingüe más por "quedar bien" por ahí más que porque queramos hacer algo útil con esa enseñanza. Una vez más entran factores políticos y propagandísticos, que se juntan con las ganas de ponerse medallas y de querer pasar a la historia por algo que, de base, es buena idea, pero está planteado de un modo torpe...
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