Hace cosa de unos... tres años o así, conocí a un fulano en mi grupo de intercambio de idiomas. Uno de esos illuminati que, sin preguntarte acerca de tu experiencia sobre algo, vienen dándote lecciones. De los que aseguran venirte con ideas brillantes acerca de cómo mejorar tu proyecto y de cómo convertir una iniciativa personal en un negocio engrasado y listo para ganar más pasta que el puto Rockefeller. Ni que decir tiene que, por lo general, a mí el tema económico me viene muy bien... pero, en según qué cosas, es algo secundario. Este caso, por ejemplo, es bastante claro. Cerca de cuatro años al frente del grupo y ni se me había pasado por la cabeza cobrarle un duro a la gente que, con el tiempo, se acabarían convirtiendo en buenos amigos. Ya he hablado de ellos en posts previos y creo que queda clara mi relación con muchos de ellos, no me extenderé en este punto.
En lo que sí me extenderé un poco más es en el hecho de que, una vez el pavo se hubo instalado en la gestión de mi grupo (camelándose a mi socia por aquel entonces), empezó a atacarme a mí personalmente, esgrimiendo argumentos tales como que a mí me daba miedo apañármelas con un grupo grande; según él, yo estaba acostumbrado a "grupos pequeñitos" y algo mayor como que me costaba.
Este tío no leyó mi artículo sobre las noches con el grupo de intercambio, por lo que se ve. De hecho, este tío no me conoció en esa etapa. Es más, no me llegó a conocer en absoluto... pero se permitió el lujo, en un correo bastante carente de educación (no exagero, el tío no decía ni hola), de hacerme una evaluación psicológica bastante profunda, ahondando en lo que él consideraba mis miedos más profundos, mis fobias y demás.
Tan solo porque manifesté que no me hacía ni puta gracia cobrarle a la gente por un servicio mutuo (al fin y al cabo, nosotros enseñábamos español... pero es que los extranjeros nos enseñaban inglés y unos cuantos idiomas más).
Expresa tu opinión acerca de UN TEMA y sométete a juicio sobre TU PERSONA.
"Sus opiniones acerca de la última peli de Superman dejan claro que es usted un imbécil, un ignorante y un hijo de puta. Se le condena a ver El Padrino hasta que se le caigan los ojos".
No es el único, ni el último. Algún tiempo después, estuve escribiéndome con otro chaval, de estos que viven según los lemas de la Revolución. De esos tan chulis que se aprenden una consigna y la cacarean a voz en pecho, aunque luego te pongas a hablar con ellos y no sepan argumentarla o bien no tengan mucha idea siquiera de qué hostias están defendiendo (lo viví personalmente con este, que me hablaba en plan profético, de una Revolución social que cambiaría el mundo y que haría que todo fuese mejor, con unicornios de colorines y pajaritos cantando). Le preguntas, le cuestionas sus argumentos (porque no los terminas de ver claros, o simplemente porque no comulgas con ellos) y la respuesta es...
Sí, amigos Distópicos.
El ataque personal.
Este genio en concreto, se permitió el lujo de decir que, por el mero hecho de no ver tan claros los principios ultrarrevolucionarios, ultraliberales y antisistema que él destilaba por todos los poros de su idealista anatomía, yo hablaba desde la soberbia. Según él, yo no estaba de acuerdo porque lo mío es llevar la contra de forma sistemática y porque me tengo que sentir diferente a los demás.
Luego, si yo le digo a ese tío que le vaya a hacer un análisis psicológico a su puta madre soy yo el que queda de maleducado... pero joder, es que empiezan a tocar ya los huevos de una manera que ni os lo imagináis. Por lo que se ve, aquí cualquiera tiene derecho a opinar, y hasta aquí todos de acuerdo. Pero claro, parece ser que eso de la opinión es la panacea; que ese derecho nos reviste de una especie de halo personal que nos permite coger y entrar a valorar personalmente a alguien a quien no conocemos. A alguien que lo único que ha hecho es expresar su opinión acerca de ALGO, no acerca de ALGUIEN. Mucho menos, de ti. Casi me echo a reír cuando el pavo, después de haberle señalado que estaba entrando en valoraciones personales, me dice que es que mis opiniones acerca de Su Credo Personal le estaban afectando y que se sentía tan identificado con lo que yo estaba cuestionando que veía justificado atacar a mi persona.
El que no justifica sus carencias, desde luego, es porque no quiere.
El que no justifica sus carencias, desde luego, es porque no quiere.
Generalmente, esa persona que hace la valoración personal no suele ser alguien cercano. De hecho, ni siquiera suelen ser amigos. Todo lo más, conocidos o gente que no tiene ni zorra ni quién eres, ni lo que sabes del tema. Pongo el caso de una señora que un día tuvo los santísimos ovarios de decir que yo no tengo ni puta idea de cine (que igual es verdad, igual no, pero es que ella no lo sabía) porque, para variar, me gustó el remake de Pesadilla en Elm Street. Tócate los cojones, yo intentando argumentar mi posición (que luego me llaman beligerante y radical, pero si mis posts son largos es por la puta casualidad de que me gusta dar ejemplos y argumentos de lo que hablo; luego os los creéis o no, pero ha quedado claro una y mil veces que a mí la política del "Esto es así porque lo digo yo y mandan mis santos cojones" como que conmigo no va) y va la buena señora y me suelta esto:
- Si hay algo que me revienta son los jóvenes que hablan sobre algo sin tener ni la menor idea de lo que hablan. Yo he visto muchas películas de terror y la original es buenísima.
"No sabes nada, Jon Nieve".
Dos cojones los de la señora.
Mi respuesta, en un día en que estaba ya hasta la peineta de tanto personajillo ejerciendo su derecho a menospreciar tu criterio y hacer menos argumentaciones acerca de nada que un troll de las cavernas, fue algo similar a esto:
Mi respuesta, en un día en que estaba ya hasta la peineta de tanto personajillo ejerciendo su derecho a menospreciar tu criterio y hacer menos argumentaciones acerca de nada que un troll de las cavernas, fue algo similar a esto:
- En primer lugar, tú no sabes quién soy. No me conoces y no hemos hablado jamás antes ¿Quién te ha dicho a ti que soy joven? En segundo lugar, te estás dedicando a menoscabar mi experiencia con el cine de terror, basándote en que has visto "Muchas películas", que no sé cuántas son exactamente... pero no me has preguntado en ningún momento CUÁNTAS he visto yo. Tampoco me has preguntado lo que yo puedo saber de cine, ya que podría haber hecho un doctorado sobre ello [de hecho, lo tengo, sobre adaptaciones modernas de obras literarias... lo que incluye análisis de una obra cinematográfica] y tú sin saberlo. Así que, para hablar de lo que no se sabe, igual eres tú la primera que tendría que hacer un examen de conciencia.
Ni que decir tiene que la señora se metió la lengua en el ojete y no me volvió a hablar en toda la conversación. No es que contase como batalla ganada, había dos o tres que me estaban viniendo con el argumento de "En base a tu opinión sobre UNA película ya queda claro que no tienes ni idea".
Y es que, de verdad... esta gentuza empieza ya a cansarme de una manera que me cuesta expresar. Algunos de ellos, y espero que lean esto que escribo, han tenido los huevazos de entrar en valoraciones hacia mi persona única y exclusivamente por lo que han leído en este blog y por algunos comentarios más (dos o tres, no os vayáis a pensar que se han leído mis Obras Completas) que he hecho por otras vías. No deja de ser gracioso, ya que en una conversación puedo ser lo más bestia que ha parido madre, lo reconozco y no se me caen los anillos a la hora de admitirlo. Pero cuando discuto con alguien acerca de algún tema, JAMÁS (y podéis comprobarlo si queréis) me veréis coger y entrar en valoraciones personales hacia la persona con la que estoy hablando solo porque esa persona y yo no estemos de acuerdo. Puedo discutir, argumentar, ironizar, cuestionar o denunciar lo que creo que se hace mal al respecto de algún tema de una forma más o menos apasionada (si hay gente que se da por aludida no es mi puto problema, pero tampoco me veréis ni dar nombres, ya que acusar a personas no es mi objetivo, sino denunciar hechos. El que vea otra cosa ve lo que quiere ver), más o menos beligerante o más o menos cínica.
Pero no me veréis en mi puta vida de decirle a nadie "Tú eres un radical", "Tú eres un ignorante", como sí más de uno ha hecho conmigo, permitiéndose un lujo de tres pares de pollas. Supongo que porque, a diferencia de mucha gente, yo sí trazo la línea entre argumentar sobre algo y atacar o insultar a otra persona. Es una línea clara, no os vayáis a creer... pero a muchos les gusta cruzarla porque les sale del cerete.
"¡Adelante, chicos, entremos en el terreno personal!"
Esto, quiero que quede muy muy claro, no lo digo (como se me ha acusado unas pocas de veces) desde la soberbia. No tengo por qué justificarme, pero la gente que medio se molesta en conocerme sabe que no existe persona más autocrítica y más dura consigo misma que un servidor. No hace falta ni que os fiéis de mi palabra: preguntad por ahí a los que tengo cerca o a los que tratan conmigo y medio me conocen y a ver qué os dicen.
Lo digo porque estoy harto ya. Estoy muy cansado de que aquí el primer mongolo al que le salgan cuatro pelos en las ingles se ponga de buenas a primeras la batita de psiquiatra y venga a hacer evaluaciones sobre mi persona porque "Tiene derecho a opinar". Si quiero un puto psicoanálisis, como le dije a un señor que se pensó que por ser mayor que yo se podía permitir todo un abuso de confianza sin conocerme prácticamente de nada, me busco a un puto profesional y no a un mentalista de poca monta que se cree Freud por estar leyendo lo que escribo. Porque algunos son lo bastante gilipollas (y sí, aquí sí entro en una valoración personal, para que esos genios vean lo que escuece) como para pensarse que TODO lo que aquí escribo es la verdad. Que toda puta palabra expresa un pensamiento que se corresponde con mi forma de ser las veinticuatro horas del día. Que leer tres o cuatro artículos de los míos ya os puede dar un norte de la clase de persona que soy. A ninguno de estos analistas de medio pelo se le ha ocurrido pensar que podría estar fingiendo o exagerando mis artículos, o bien que podría estar usando un tono narrativo concreto. Es mucho más fácil que de cualquier agujero surja una horda de payasos que se crean que lo que digo es cierto. Que soy así. Que vivo cabreado.
Y eso que me duele la boca de escribir en este blog que la gente debería pensar por sí misma, y sacar sus propias conclusiones en base a aquello que pueden argumentar. Que la intuición, la impresión, los pálpitos y demás parafernalia de mercachifle no sirven.
Y eso que me duele la boca de escribir en este blog que la gente debería pensar por sí misma, y sacar sus propias conclusiones en base a aquello que pueden argumentar. Que la intuición, la impresión, los pálpitos y demás parafernalia de mercachifle no sirven.
Por si alguno no se ha enterado o no se ha querido enterar (a veces tengo la impresión de que aquí la gente solo lee de mí lo que le interesa), también escribo ficción y alguna vez la subo en este blog. La sección El Gusano Interior, por ejemplo, es una prueba de ello. Partiendo de esa base que muchos usan para juzgarme, me pregunto qué dirán acerca de mi persona si leen los fragmentos de una novela escrita por mí.
Porque todavía hay algunos que se piensan que la mano y la creación son una cosa total, indivisible e intransferible. Es decir, que si escribo sobre un asesino en serie soy homicida en potencia, si escribo desde el punto de vista de una mujer soy transexual y si escribo sobre un neonazi es porque soy de extrema derecha.
Muy lógico todo.
Hay que ser mongolo.
La cosa es que sí, que digo lo que pienso. Cuando tengo las ideas claras acerca de algo, las expreso tal y como creo que son, y me la sopla que lo que suelto no sea lo que mola o lo que queráis oír. Lo hago, a diferencia de muchos cagados de la vida y de muchos cobardes que no tienen las pelotas para hacerlo y que se dedican a regalarle los oídos al mundo, o (más alucinante aún) a sí mismos. ¿Y qué? ¿Es que os pensáis que me creo superior por eso? Por favor. Para mí esto no es una cuestión de superioridad, porque forma parte de mi naturaleza. Yo no puedo maquillar lo que creo que es la verdad porque no sé. Ni sé ni me interesa aprender.
Decir que mi sentido crítico proviene de la soberbia es como decir que me creyese superior por tener los ojos marrones o que tengo cinco dedos en cada mano, panda de tontos del culo.
Decir que mi sentido crítico proviene de la soberbia es como decir que me creyese superior por tener los ojos marrones o que tengo cinco dedos en cada mano, panda de tontos del culo.
Pero antes de irme por esa línea, la cuestión que quiero resaltar es justo esa. La misma que he usado en el párrafo que hay justo arriba para ilustrar lo que quiero decir: hoy en día, en el momento en que alguien se queda sin argumentos, lo que hace es entrar en el juicio de valor. En el insulto barato. En trazar la línea que he dicho antes, la de hablar de un tema y la de coger y juzgar a alguien. No sé qué decir para defender mi tesis, ataco al contrario y le digo que es un ignorante, un soberbio, que habla desde el resentimiento. Que es un ogro, que bebe lejía, que sacrifica niños a Satán. Que escucha al puto Justin Bieber.
No deja de ser irónico, que todo el mundo ahora sepa analizar la mentalidad del contrario, sin estudios básicos sobre psicología, psiquiatría o incluso sin tener mucho don de gentes. Veo algo, me parece que es así y me siento con el derecho de coger y juzgar a la otra persona. Pero oiga, el de al lado es un ignorante. Yo no. El de al lado no está en posesión de la verdad, pero yo sí. No deja de descojonarme cómo esos seres, la mitad de las veces, además de la batita de psiquiatra y lanzar sus diagnósticos a cascoporro, luego pregonan cosas como la humildad o la sencillez ("Yo es que cuando no sé acerca de algo, no hablo"... Pues estás hablando sobre MÍ y no me conoces) y demás.
Eso de "En mi modesta opinión" es lo que se suele emplear la mitad de las veces para demostrar a continuación que tu opinión, ni es tan modesta, ni tan abierta de miras como presumes.
Eso de "En mi modesta opinión" es lo que se suele emplear la mitad de las veces para demostrar a continuación que tu opinión, ni es tan modesta, ni tan abierta de miras como presumes.
Ahora todos somos el puto Sócrates, no te jode.
O el puto Patrick Jane, que te ve tirándote un pedo y, por la forma de disimularlo, sabe que papá te pegaba con la correa cuando eras pequeño.
Lo más gracioso de todo es que seguramente habrá palurdos que, al leer estas líneas, se pensarán que estoy cabreadísimo. Claro, ven lo de "Escupiendo Rabia" y se piensan que cada vez que añado algún post en esta sección es porque estoy conteniéndome para no salir a la calle y liarme a escopetazos. Dos palabritas en la etiqueta de la sección y el personal se monta su película. Algunos hasta me piden que justifique mi estado de ánimo una vez han leído mis artículos, como si tuviera que dar explicaciones no acerca de lo que digo (en muchas ocasiones es necesario, porque hay algo que igual no he explicado bien), sino acerca de mi forma de ser, de pensar, de ver la vida. Como si a vosotros, pequeños vigilantes, pequeños jueces, os importase una puta mierda.
Pero quiero que penséis en ello. Alguien que escribe, en cierto sentido, es un mentiroso. Yo digo lo que pienso, o al menos eso es lo que digo (vosotros ya sacáis las conclusiones que queráis, como siempre), pero... ¿De verdad sois tan ingenuos como para pensar que aquí voy a poner mis pensamientos más íntimos? ¿Mis miedos más profundos? ¿Mis traumas personales? Entonces, si tan maduros sois, si sois gente tan instruida, tan leída y con tanto mundo a las espaldas como decís y vuestra respuesta es "No"... ¿Por qué coño seguís insistiendo en hacerme una evaluación psiquiátrica?
Anda, Mentalistas, sacaos el título y aprended a hacer un diagnóstico profesional. Haced algo con vuestra vida y, si a mí me sale de las pelotas, iré a que me evaluéis con consulta previa. Pero a mí no me vengáis a predicar sobre mi ignorancia porque ni me habéis preguntado cuánto sé realmente sobre algo (lo cual es de ser cínicos), ni os he pedido vuestra puta opinión (lo cual es de tener la educación algo perdida) y porque, seamos honestos, me importa una mierda pinchada en un palo lo que penséis.






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