Impresionado que me hallo con la acogida que tuvo el primer artículo que escribí sobre esta lista de cómics. Como veo que algunos de vosotros, queridos Distópicos, os habéis quedado con ganas de más, va a tocar ir preparando la segunda parte. Aquí encontraréis un poco más de material que, por razones de espacio y saturación mental, no coloqué en el anterior.
Permitidme que insista en el hecho de que esto NO es un ranking y en que los cómics que salen aquí en caso alguno son la típica lista de mierda de "Esto es lo que todo comiquero debe leer so pena de ser un pringao de mierda". Más bien es la lista de los que a mí me ha parecido que no deben faltar en cualquier biblioteca, pero en absoluto se quiere hacer aquí apología de elitismo friki. De hecho, como ya comenté, hay muchos cómics que sigo leyendo y buscando y que no aparecen en esta lista por razones de honestidad. Si queréis, tomad esta lista como las recomendaciones que yo, como persona humanoide (o supuestamente humanoide), os hago con mi mejor intención. Más allá de eso, que cada uno haga de su capa un sayo.
Una vez vuelto a explicar esto, nos ponemos manos a la obra, que hay mucho material que comentar:
8. The Authority:
A mediados de los 80, como ya hemos visto, apareció Alan Moore (sí, ese señor barbudo, greñudo, ojeroso y con cara de raro) y parió Watchmen, que vino a suponer una evolución de lo que viene siendo el cómic de superhéroes. A lo largo de la década siguiente, aparecería el rollo garras-cadenas-metralletas, donde el superhéroe sería básicamente un mastuerzo cyborg con mala leche y dientes apretados. Esto se fue manteniendo así durante varios años, en plena época de especulación comiquera y auge del sello Image, responsable de algunas de esas barrabasadas que se perpetraron.
Sin embargo, cuando ya creíamos que la cosa no podía ser más coñazo y ya estábamos hasta el rabo de fulanos con nombres posmodernos y ultra-agresivos que parecían sacados de una lista de descartes de los Decepticons, aparece un pavo llamado Warren Ellis (un cabronazo en lo que a la hora de escribir se trata, por cierto) y nos saca The Authority, reciclando la serie StormW.A.T.C.H. . Arreándole un atunazo en plena cara al Pelos nos demuestra que todavía hay razones para leer cómics de superhéroes, planteando conceptos que hasta la fecha, por razones sociales (por ejemplo, censura o el clásico concepto de que los cómics debían ser políticamente correctos, vaya a ser que a un adolescente le diera un patatús por ver un homosexual en una viñeta) no se habían podido plasmar en papel.
Este cómic nos muestra a unos superhéroes que trascienden el concepto de justicieros y se convierten en unos cruzados de lo que está bien. Luchadores en un mundo globalizado, que le echan cojones al asunto y son capaces de poner a un gobierno contra las cuerdas si consideran que éste está tratando mal a su pueblo. Guerreros modernos que luchan contra los poderes fácticos, contra los sistemas dictatoriales y hasta contra el mismísimo Dios (idea que, por razones de corrección política, Stan Lee no pudo llevar a cabo en su día, como ya explicaré).
Lo Mejor: El concepto de superhéroe como tío con poderes que, lejos de limitarse al villano de turno, no se queda de brazos cruzados ante las injusticias del mundo. La crítica social hacia el mundo globalizado. La frescura y la falta de tapujos, que permiten mostrar, por ejemplo, personajes del grupo abiertamente homosexuales o sin el rollo romántico de turno.
Lo Peor: Pasado el arco argumental de Mark Millar (guionista tras Warren Ellis), la cosa cambia y se mete en tramas más abiertas, lo que supone un cambio de dirección que igual no satisface a todo el mundo. Su reciente inclusión
Escenas Puto Memorables: Muchas. La de Hawksmoor mirando para otro lado cuando le dicen que lleva años sin hacer la declaración de la renta, por ejemplo, es hilarante. La pelea contra Dios, sencillamente, épica.
9. Planetary, de Warren Ellis:
Ya he mencionado arriba que Warren Ellis es un cabrón. Solo un cabronazo como este tío es capaz de hacerte un homenaje tan respetuoso a la literatura pulp y al cómic más primitivo sin que por ello pierda frescura. Es lo que sucede en la magistral Planetary, que nos plantea lo que, más o menos, vendría a ser un grupo de arqueólogos de lo sobrenatural. A lo largo de este periplo nos vamos a encontrar todo un despliegue de referencias que pondrán a prueba el bagaje cultural y literario (tanto de literatura de género como de cómic) del lector, paseándose desde Doc Savage hasta los Cuatro Fantásticos, encontrándonos por el camino a Tarzán, la Sombra o incluso James Bond. Todo, con un ritmo trepidante, entretenido y que tiene un cierto sabor añejo que deja muy buen sabor de boca. Metacomic en estado puro.
Lo Mejor: El concepto de metacomic. La originalidad de algunos poderes. Todos los elementos de ciencia-ficción clásica hilvanados en el cómic, de forma elegante y sin sensación de atropello. El respeto por los clásicos del género, hábilmente modificados para que la referencia se quede en eso, en una referencia y no en ponerte una galería de personajes y ya está.
Lo Peor: Es un cómic con cierto derecho de admisión. Si no tienes un bagaje del género medio apañado, las referencias te pueden pasar un poco desapercibidas. Lo bueno es que, aunque no se pillen todas las referencias, la historia es igualmente entretenida.
Escenas Puto Memorables: Cualquiera que muestre la primera aparición de uno de los doscientos mil guiños que vais a encontrar.
10. Grant Morrison:
Los invisibles, de Grant Morrison y varios autores:
Cuidado con este, amigos Distópicos. Esto no es un cómic, es un puto viaje alucinógeno. LSD comiquero en estado puro. Debéis leerlo en un estado mental propicio, ya que en un mal momento, os puede proporcionar impresiones psicotrópicas de angustia, desasosiego y sensación de total pérdida de contacto con la realidad. No es coña ni una exageración: Grant Morrison, en más de una ocasión, ha declarado haber probado todas las drogas existentes, y con Los Invisibles nos deja claro que el fulano iba completamente en serio. Probablemente, la más difícil de explicar de todas las historias que estoy reseñando en mis artículos, ya que no puedes verla dos veces de la misma manera, del mismo modo que un tripi no te sienta dos veces igual. Lo lees por primera vez e igual lo entiendes de cabo a rabo; lo lees una segunda y descubres que igual no tenías ni puta idea de nada. Lo lees una tercera y descubres que John Lennon hoy en día es un dios moderno. Lo lees una cuarta y piensas que todas las teorías conspiratorias son ciertas.
Lo Mejor: El uso del lenguaje, onírico y surrealista. La estética pop. El concepto punk de sus personajes. La imaginería psicodélica.
Lo Peor: Es una obra harto difícil y no siempre se está preparado para leerla. Compleja y a veces parece luchar contra el propio lector, que no siempre cuenta con facilidades para entenderla del todo (que no tiene por qué ser malo, cuando estamos dentro de unos parámetros normales... pero es que en Los Invisibles no hay NADA normal). La forma de cerrar algunas tramas, como la de Ragged Robin.
Escenas Puto Memorables: Cualquiera de las que van dirigidas al córtex cerebral, lo que supone más o menos la mitad.
Arkham Asylum, de Grant Morrison y Dave McKean:
Que sí. Que ya lo sé. Otro cómic de Batman, y van no sé cuántos ya. Pero qué coño, que con el Hombre Murciélago se hayan hecho putas genialidades no es culpa mía. Esta obra de Morrison, por ejemplo, no deja de serlo. Aunque el guión no es santo de mi devoción (antes de que me apedreéis: no lo es comparado con otras cosas que he leído de Morrison), hay que reconocer que tenemos por delante una puta joya a nivel visual. Dave McKean, al que algunos ya conoceréis por haber pintado las portadas de The Sandman, Hellblazer y cuarenta mil cosas más inconfundibles e inolvidables, aquí se sale pintando todas y cada una de las viñetas de esta historia.
Por cierto, no tiene absolutamente nada que ver con el juego que sacó PlayStation hace cosa de unos años, salvando el concepto de Batman correteando dentro del manicomio... y poco más.
Lo Mejor: La estética de Dave McKean, oscura y decadente. La subtrama de la historia del fundador del Asilo Arkham.
Lo Peor: Para lo que es capaz de escribir Grant Morrison, la historia se queda corta, limitándose a una historia entretenida y oscura, pero para de contar.
Escenas Puto Memorables: Batman clavándose un cristal roto en la mano para mantener la cordura.
El Asco, de Grant Morrison y Chris Weston:
A mi juicio, la obra más equilibrada de Morrison entre calidad argumental y entretenimiento. El Asco toma premisas similares a Los Invisibles tales como lo del "Mundo detrás del mundo" y las identidades falsas. Por lo que a mí respecta, gana mucho a la hora de presentarnos una historia más corta, directa y con una carga emocional algo mayor que el despliegue psicotrópico de la que muchos consideran su obra maestra.
Lo Mejor: El dibujo de Chris Weston se sale: detallado, elegante y con un estilo que en algunos casos puede recordaros al genial Brian Bolland. La carga emocional, la relación del personaje protagonista con su gato (o gatos) y esa idea de cambiar el mundo para algo mejor.
Lo Peor: Aunque más sencillo de leer que Los Invisibles, Grant Morrison no es un autor fácil. No deis nada por sentado con él.
Escenas puto memorables: Probablemente, la escena final, una vez logras entender lo que ha pasado.
Animal Man, de Grant Morrison y Chas Truog:
Si alguien os dice que los cómics de superhéroes solo cuentan batallitas chorras entre un capullo en mallas y otro capullo disfrazado con un nombre gilipollas como Doctor Loquesea, os digo que le pongáis a chuparse esta colección para que se meta la lengua por el ojo del culo.
Animal Man era otra de esas cuarenta mil colecciones que andaba de capa caída, con guionistas que, pese a sus buenas intenciones, no sabían muy bien hacia dónde enfocar la serie y que se encontraba a pique de irse a la mismísima mierda. Eso, por supuesto, hasta que alguien decidió meter al amigo Grant en ella para que hiciese lo que le saliese del forro de los huevis. Total, de perdidos al río, así que creatividad a tope y carta blanca.
Total, que aquí llega Grant poniendo la carne en el asador... o quitándola, porque resulta que coge el concepto de Animal Man (el superhéroe setentero que absorbía los poderes de los animales que tenía más cerca) y lo revisa, planteándolo como un superhéroe animalista, vegetariano y muy comprometido con la actitud del hombre hacia su entorno. Lejos de la posible idea chorra que podría salir de algo así, Morrison se lo toma realmente en serio y nos plantea un personaje que nos pone en la cara lo cabrones que somos los humanos con la naturaleza y la crueldad, por lo general, sin sentido, que se demuestra hacia los animales. Animal Man no es el típico superhéroe que hace patrullas o que lucha contra villanos, sino que cubre ese hueco que otros más poderosos obvian.
Morrison no se queda aquí, sino que además mete otro concepto que hace que se nos pongan los ojos como huevos duros, y es el de metacomic. Si bien arriba he mencionado la movida de Planetary y sus constantes referencias a comics más antiguos, este Animal Man es un metacomic en el sentido de que toma como premisa el hecho de que es un cómic... del mismo modo que ha habido obras de teatro que han supuesto una revolución al romper la cuarta pared e integrarse con el espectador. Morrison hace justo eso, mostrándonos de paso toda una fusión entre el personaje de cómic, las distintas realidades, la relación con el autor e incluso con el público. Si esto no es revolucionario, no tengo ni puta idea de lo que lo es.
Lo Mejor: El tono serio para hablar de la lucha por los derechos de los animales. La defensa del vegetarianismo, sin caer en el obvio insulto hacia la gente que elige comer carne. La ruptura de la cuarta pared. Usar la consciencia de la ficción como trama argumental y como recurso visual. Las portadas del genial Brian Bolland.
Lo Peor: El dibujo de Truog no convence, quedándose en una cosa que cumple, pero sin llegar a impactarte, lo que hace que algunas escenas bastante impresionantes queden desaprovechadas y tengas la impresión de "Joder, lo que habría sido esto si lo hubiera dibujado otro". Los cameos de la Liga de la Justicia Internacional son escasos y, cuando aparecen, resultan hasta forzados.
Escenas Puto Memorables: Animal Man mirando hacia el lector y diciendo "Pueden verte".
11. Lobo, de varios autores:
Qué puto queréis que os diga. Lobo es lo puto más. Es el puto concepto del slapstick, que puto parodia el comic de los putos años 90, basado (como ya puto comenté) en garras, cadenas, metralletas y puto demás. Lobo se puto ríe de todos esos payasos y nos muestra algo diez veces más puto bestia y cuarenta veces más puto divertido. Ultraviolento, pero al mismo tiempo puto coherente: si Lobo dice que te va a puto arrancar la cabeza, créeme que puto lo va a hacer, porque lo ha puto prometido. Porque es el Puto Hombre. Es Aquel que te Devora Las Tripas y Disfruta Enormemente con Ello. Es la clase de puto chalado que se puto inserta una emisora de radio de heavy metal en el lóbulo temporal para estar puto escuchando caña burra las veinticuatro horas del puto día. Lo mismo te puto aniquila Czarnia entera (su planeta puto natal) porque le sale de los putos huevos que te puto acepta el encargo de matar al puto Santa Claus por orden del Conejo de Pascua. Si le pagas, Lobo lo puto hace. Puto garantizado.
Gamberro y puto bestial.
Salvaje.
Lo Puto Mejor: No puedes puto tomártelo en serio. Es juerga y diversión. Humor puto negro, ultraviolencia y puto jolgorio en cada puta página. El puto antihéroe por definición. El puto estilazo de Simon Puto Bisley en sus primeros arcos puto argumentales.
Lo Puto Peor: Que lo puto leas pensando que vas a puto leer una historia con trasfondo. Según algunos, puto pierde gracia a partir de ciertos arcos argumentales, quedándose en el tiroteo anodino.
Escenas Puto Memorables: Puto graparle la nariz a alguien a una pared y luego puto pegarle una patada para que salga puto volando, si no es puto memorable, no tengo ni idea de lo que puto es.
Escenas Puto Memorables: Puto graparle la nariz a alguien a una pared y luego puto pegarle una patada para que salga puto volando, si no es puto memorable, no tengo ni idea de lo que puto es.
12. Mike Mignola
Hellboy, de Mike Mignola, Richard Corben y Duncan Fegredo:
Poco puede decirse de Mike Mignola que le haga justicia. Debo reconocer que este tío, al principio, tenía un estilo de dibujo que no me convencía. Yo veía aquello y veía plastajos de negro, líneas simples, unas proporciones algo raras... veía que el dibujo en general no era muy detallado... en fin, una cosa como muy simplona.
Gilipollas. Gilipollas perdido que estaba.
Si existe un heredero del gran Jack Kirby, ese es el señor Mignola. Efectista a más no poder, oscurantista y con unas ambientaciones que, con cuatro trazos, te las crees. Sus guiones son pura herencia del pulp, con reminiscencias de H.P. Lovecraft, Edgar Allan Poe y otros maestros del horror más clásico. El personaje, lejos de la sarta de chorradas que un sobrevaloradísimo Guillermo del Toro ha plasmado en sus adaptaciones al cine, es descreído, ligeramente cínico y en absoluto pretende ser gracioso. Hellboy vive entre dos mundos: el nuestro, real y pragmático, que le ha adoptado y del que a veces se siente como una mascota, y el otro mundo, el sobrenatural, mágico y que emana un tono de pérdida y decadencia. Aunque esta colección sigue en curso, llevo leídos todos los arcos argumentales que se han publicado, lo que me permite poder recomendárosla sin pensármelo dos veces. Hay también un spin-off, basado en la AIDP (titulado así, AIDP), la agencia paranormal para la que Hellboy trabaja. Complementa muy bien a la colección original y amplia con destreza el trasfondo, pero no cuenta con el carisma del personaje principal. Lo suple un poco con los compañeros de Hellboy, Abe Sapien y Liz Sherman... pero pese a lo buena que es, sigue sin estar a la altura de este puto pelotazo.
Lo Mejor: La atmósfera. El tono pulp. La sensación de coherencia y de que todo está conectado entre sí sin que resulte forzado. El concepto del mundo mágico como una raza en declive y moribunda, donde las distintas mitologías se abrazan las unas a las otras para intentar, si pueden, recuperar el mundo que perdieron a manos de los humanos. El carisma del personaje. El dibujo, no solo de Mignola, sino de Corben y Fegredo, que han sabido respetar y mantener la estética de la serie, pese a que su estilo no es del todo igual al del autor.
Lo Peor: Si vas buscando cómics con ambientaciones brillantes, con superhéroes, supervillanos y cosas más o menos convencionales, olvídate de leer esto. Pero tú sabrás lo que te pierdes.
Escenas Puto Memorables: Verle la cara a Hellboy cada vez que se plantea por qué está ahí es algo impagable.
Ironwolf, de Howard Chaykin y Mike Mignola:
Si tengo que pensar en el género conocido como steampunk, sin lugar a dudas lo primero que me viene a la chota es esta obra de Chaykin y el amigo Mignola. Lejos de ese despliegue visual que supondría Hellboy (esta obra es mucho más temprana), el dibujante nos muestra una ambientación retrofuturista, con un marcado corte dieciochesco o incluso decimonónico, mezclado con aspectos tecnológicos como poco, frescos e interesantes: madera antigravitatoria, que permite naves espaciales impulsadas con vapor. Armas que, en lugar de rayos lásers y otras chorradas ultrafuturistas, se basan en la pólvora. Sables. Cuchillos. Una estética más que pensada para una historia de aventuras al estilo más clásico, pero con esa innovación tecnológica que ya he apuntado. Como trama, algo sencillo: una venganza, el inicio de una revolución. Un noble traicionado que busca hacer trizas a los hijos de puta que casi lo matan. Puede que igual esto del steampunk hoy en día no os parezca algo tan original, ahora que salen cuarenta mil movidas de engranajes, bujías y tías buenorras con corpiños y pistolas-ballesta.
Pensad que esta historia fue escrita en 1992, y era la revisión de un personaje creado por Chaykin como veinte años antes.
Lo Mejor: El estilo de aventuras y la estética.
Lo Peor: Se echa en falta una continuación de la historia, que nos siga hablando de esa revolución.
Escenas Puto Memorables: Iron Wolf despertándose de su estado comatoso, con una pinta a lo Lemmy de los Motörhead, deseando matar a todo bicho viviente que se le ponga por delante.
13. Ranx Xerox, de Stefano Tamburini y Tanino Liberatore:
Llegamos a la parte hardcore de esta serie. Que conste que me he tenido que pensar muy mucho recomendar esta obra. ¿Por qué, porque no es un clásico? ¿Porque su equipo creativo carece de talento? ¿Porque no ha trascendido en el mundo del cómic y ha caído en el olvido?
Los cojones.
Me lo he pensado porque esta es, con brutal diferencia, la historia más salvaje de todas cuantas os puedo recomendar. RanXerox no es para todos los públicos. Qué coño, no es para la mayoría de públicos, pero sin embargo, me encanta y me alegra haberla leído porque me demuestra que hoy en día no vivimos en una era de libertad de expresión. Hoy en día, con tanta mierda de corrección política, tanta gilipollez de vigilar contenidos y tanta payasada hipócrita que se rasga las vestiduras con una historia ficticia, pero que te muestra un reguero de cadáveres en Siria "porque es misión informar". Aunque te pongan muertos reales en tu puta cara, con la jeta hecha un cristo, los sesos al aire, en primer plano y a la hora de comer.
Ranx es ultraviolencia. Salvajismo. Drogas duras. Sexo con menores. Sordidez en estado puro, sin adulterar. Una hostia en la boca que nos dice que hoy en día no hay cojones de publicar algo así. Hoy en día, donde presumimos de tener una mente abierta y de ser la tolerancia sobre dos patas, nos meamos en los pantalones cuando, con nuestros virginales ojitos de cordero degollado, leemos comic underground de la era post-punk. Una mente cool de hoy en día lee esto y se echa a llorar, horrorizada. Ultrajada. Indignada. Porque igual tendemos a pensar que la ficción no puede mostrar el salvajismo y la crudeza del ser humano. Que todo deben ser unicornios y arcos iris.
Ranx te dice que te metas esa concepción de niño de guardería por el culo. O si no, te la mete el hasta el codo. Por él, no hay problema. A su lado, Lobo es una colegiala con trenzas que juega con muñecas.
Lo Mejor: La incorrección política. El impresionante (y me quedo corto) dibujo de Liberatore, maestro de maestros donde los haya. La ambientación, futurista y decadente hasta llegar a unos extremos impensables. El humor negro, negrísimo. Tanto, que no puedes leerlo tomándotelo en serio. La ausencia de maniqueísmo, donde no hay buenos ni malos. De hecho, no hay buenos prácticamente por ninguna parte. Y si los hay, se pueden ir preparando.
Lo Peor: El acabado underground del dibujo antes de la entrada de Liberatore en la serie puede echar un poco para atrás. Leerlo en un día en que no tengas el cuerpo para ver cómo le meten a un tío la cara en un ventilador te puede dejar pelín de mal cuerpo.
Escenas Puto Memorables: Ranx empotrando la cara de un mastuerzo contra un ventilador encendido. Si soportas algo tan cafre, podrás soportar cualquier cosa.
Escenas Puto Memorables: Ranx empotrando la cara de un mastuerzo contra un ventilador encendido. Si soportas algo tan cafre, podrás soportar cualquier cosa.
Y hasta aquí, la segunda parte de este recorrido por los cómics que más me han puto impactado/influido/sorprendido/encantado leer.










2 comentarios:
Después de leerme los dos posts del tirón, solo se me ocurre pedirte que (almenos a mi) nos des pistas de donde encontrar estas obras...ya que algunas soy consciente de que las puedo localizar, pero otras como Ranx Xerox, Ironwolf, o los de Frank Miller se me antojan un poco complicadas de localizar
un saludo!
Hola, Mikal! Bueno, esto estaba pensado un poco como un repaso a lo que más me ha impresionado en el mundo del cómic, por lo que el motivo comercial era algo que había obviado por completo. Ranx está disponible todavía, hasta donde llegan mis informaciones (yo lo pillé el año pasado o hará un año y medio y creo que todavía no lo han descatalogado).
Iron Wolf fue publicado hace bastante tiempo por Planeta y con la pérdida de derechos de DC por parte de esta editorial te quedaría esperar a que a ECC le dé por reeditarlo.
Los Batman de Frank Miller si están disponibles y relanzados hace cosa de unos mesecitos, así como Elektra Asesina, que fue reeditada hace un par de años tras haberse pasado más de un lustro ilocalizable. Lo demás que mencionas de Frank Miller, pues según... si puedes ser un poco más concreto podría intentar darte norte ;)
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